CAPITULO: 8
Pov Bella
-Sólo
quiero pediros, que diga lo que diga. No me interrumpáis hasta que llegue al
final – les supliqué.
-No
te preocupes cariño, te escucharemos sin interrumpir hasta que acabes… - dijo
Esme apretándome la mano, para darme ánimo.
-Bien…
- cerré los ojos e intenté calmarme. Pero me resultó imposible así que sin más
tardanza comencé a contar – Todo comenzó el fin de semana que os fuisteis de
acampada. Charlie se fue por un aviso importante y yo decidí llamar a Edward
para salir de fiesta, y por cosas del destino acabamos en una discoteca en Port
Ángeles. Tanto Edward como yo bebimos mucho esa noche y el alcohol hizo que acabáramos
en el capo de su volvo manteniendo relaciones – esa parte la dije bajando la
cabeza, pues era un dato que me daba vergüenza decir ante Esme y Carlisle –
Llegué a casa por la mañana, y Charlie estaba allí esperándome. Como siempre me
regañó por estar toda la noche fuera, y me dijo que me vio con un chico en el
coche, como todos saben, Charlie no estaba enterado de mi relación con Edward,
y pensó que estaba con un chaval que había conocido esa noche. Me gritó
diciéndome que me parecía a mi madre, que era una cualquiera, y que me fuera de
su casa – dije mirando a mi hermanos, ambos me veían atentamente, traté de
hacerles comprender con esas palabras la profundidad de las heridas hechas
aquella noche. – Todos saben que me molestaba mucho que me dijeran esas cosas,
yo me hice la orgullosa y me fui. Salí pegando un portazo y tirando la llave al
jardín. Con mi vieja camioneta conduje hasta el aeropuerto, donde cogí un viaje
a Phoenix. Me habían molestado mucho las palabras de papá y más sabiendo que yo
no pude conocer a mamá, y que ustedes casi no la recordaban.
Cuando
aterricé comencé a pasear por las calles, sin saber que hacer, sin dinero, ni
ropa, ni transporte… no tenía nada. En una de las calles por donde pasé vi un
cartel donde necesitaban una camarera y entré a ver si conseguía el trabajo, y
lo conseguí. El trabajo me fue bien un tiempo… aprendí a sobrevivir sola, a
valerme por mí misma en cada detalle… hasta que empecé a sentirme mal, el jefe
me obligó a ir al médico, y allí fue donde me dieron la noticia, estaba
embarazada… - dije mirando primero a Edward y después al resto, eran diferentes
expresiones. Pero todos se mantuvieron en silencio. Agradecí que prometieran no
interrumpirme pues todo lo que les estaba contando era muy difícil… y eso que
apenas iba empezando con la peor parte. – Me sentí muy desesperada y sola, y
llamé a Charlie para pedirle ayuda. Le conté que estaba embarazada y que quería
volver. Él comenzó a gritarme que tenía lo que me merecía, que no me quería en
su casa de nuevo, que me hiciera responsable de mis actos y que no se me
ocurriera llamar al padre de esa criatura, en el caso de que supiera quién era,
porque él tendría una vida por delante, una vida que yo me había arruinado con
mi comportamiento… -por un momento no pude continuar, todavía sentí el eco de
sus palabras retumbando en lo más profundo de mi ser, la forma en que pasé de
estar sola a completamente abandonada, a la deriva. - Le supliqué más, y él me
dijo que no me quería en su casa, que allí nadie me echaba de menos y que todos
estaban felices de que me hubiese ido. Por mi cabeza pasaron un millón de
cosas, y por sus palabras tuve miedo de llamarte – dije mirando a Edward,
confesándome de repente con él como si estuviéramos solos – tuve miedo de
contarte la verdad, de arruinar tu vida tan joven. –suspiré de manera
involuntaria y creo que él quería decirme algo y le costó contenerse, de seguro
iba a reclamarme por haberle ocultado a su hija tantos años. Finalmente,
continué hablando antes de que Edward no pudiera resistirse más. - El trabajo
que comencé como camarera lo continúe como bailarina de barra, al parecer a los
viejos verdes que iban al bar les gustaba ver bailar a una embarazada... –ahí
de repente me asaltaron los recuerdos, el temor… la vergüenza que sentía cada
vez al exponer así mi cuerpo y sentir todas aquellas miradas como cuchillos…
siempre lo odié y cada vez fue como perder un pedacito más de la poca dignidad
que me quedaba. - En una de mis visitas al médico conocí a Jake y Leah,
rápidamente nos hicimos amigos y me ayudaron en casi todo... gracias a ellos
pude mantenerme a flote esos meses y pensar más en mi bebé que en... en todas
las cosas malas que me había buscado. Cuando nació mi hija, tuve la necesitad
de tener más dinero, pues eran más gastos con un bebé recién nacido y encima
enfermo de asma. Al principio intenté seguir igual… bailando, pero ella se
enfermaba constantemente y las cuentas de los hospitales eran demasiado altas…
no podía quedarme así nada más y arriesgarme a perderla, no podía… por nada del
mundo me lo hubiera perdonado. Así que
no tuve de otra que… que prostituirme. –suspiré y me quedé callada, no sabía
cuánto de esa parte podía contarles… cuánto tenía el derecho de reservarme, si
con sólo unas palabras entenderían la complejidad de lo que sucedió. – Al
principio pensé que entre desnudarme ante extraños y tener sexo con ellos no
habría mucha diferencia, pero me equivoqué. Las primeras veces lloré mucho, no
creo poder describirles… no, no podría. –hice una pequeña pausa para respirar
profundo y sacarme de la cabeza todas las imágenes del pasado. Finalmente, al cabo de un minuto pude
continuar. - Así fue como conocí a James – dije y bajé mi mirada a verme las
manos – Un cliente me pidió que lo acompañara a una fiesta, necesitaba una pareja
y yo le parecí indicada. Ahí estaba él. Alto, rubio y ojos azules, era el
anfitrión de la cena. Sin saber qué era yo, me ofreció salir un día los dos
solos, pensé que lo que quería eran mis servicios, pero no. Él simplemente me
llevó por el parque y después me acompañó al pequeño ático que tenía por casa y
entró a conocer a Nessie. Los dos primeros años junto a él fueron hermosos, me
trataba como a una reina y cuidaba mucho de Renesmee. –hice otra pausa
preguntándome lo de siempre, eso que nunca lograría responder… cómo fue posible
que el hombre maravilloso del que estuve enamorada se hubiera transformado en
un demonio después. - Yo continúe llevando mi vida como prostituta y él era
empresario. Eran dos mundos demasiado diferentes para hacer nuestra relación
pública, James siempre supo a qué me dedicaba y aún así aceptó seguir conmigo,
dijo que no le importaba, que él me amaba… y supuse que estaríamos así por
siempre pero me quedé embarazada de Tony. Él me dijo que nos casaríamos y me
sacaría de ese mundo, que me pagaría unos estudios y que me ayudaría en todo.
Le
creí. Al mes, antes de que se notara mi barriga, nos casamos por el juzgado y
tan solo vino su familia y Renesmee. Pagó mis estudios, por eso estudié
maestría, pagó la escuela para que Renesmee pudiera estudiar. Éramos una pareja
feliz con una hija y otro en camino, pero no todo se vino abajo después de que
Tony naciera, el cambió. –de repente un nudo me cortó la voz. Hablar de todo lo
sucedido era como vivirlo otra vez, cada sensación, pensamiento, miedo…
absolutamente todo. - Lo que antes eran besos se convirtieron en bofetadas; lo
que eran caricias, en empujones; lo que eran susurros, en gritos; lo que eran
abrazos, en moratones… hacía lo que podía por mantener a los niños fuera de
todo eso, pero no siempre lo conseguía. Faltaba día sí y al otro también al
colegio por culpa de las heridas, tampoco podía llevar a los niños a su escuela
para que no vieran los moratones de mi cara – en ese momento ya no sólo
derramaba lágrimas esporádicas, sino que estaba llorando abiertamente y no
podía sentir que las lágrimas pudieran tener fin algún día – Aunque siempre que
los necesitaba Jake y Leah estaban junto a mí, yo necesitaba otra cosa, otro
tipo de apoyo. Traté de venir a Forks en alguna ocasión, pero James me amenazó
con hacerle algo a Renesmee si lo volvía a intentar y desistí de la idea. Las
cosas fueron así durante siete años. –como si estuviera loca me reí de repente,
no de alegría, sino por la ironía. Decirlo era tan corto. Siete años. Dos
palabras que encerraban un tiempo interminable en el infierno. - Hasta que Jake
vino un día diciéndome que Charlie Swan, el mejor amigo de su padre, había
muerto y que tenía que venir a Forks. Una pequeña llama de esperanza se
encendió en mi vida, le pedí a mis hijos que se quedaran el Phoenix en casa de
un amigo de Jake, pero solo Nessie aceptó, Tony quiso venirse conmigo. Cuando
llegué aquí y vi cómo me recibieron, perdí todo tipo de esperanza. La llamada
que recibí en el tanatorio – dije mirando a Esme, estaba con la mano en la boca
pero asintió – Fue de él, me dijo que si no volvía las consecuencias las
pagaría Tony, por eso me fui así de apresurada y quise dejar aquí al niño.
Cuando llegué allá casi me ahoga en la bañera… – mi respiración era agitada y
las lagrimas caían sin cesar, como si aún estuviera bajo el agua desesperada
por una bocanada de aire – Volvimos aquí, y estando aquí en la casa, también me
pegó… – susurré queriendo acortar las cosas antes de que me derrumbara más – Y
en del bosque… - miré a Rosalie, aunque la tenia al lado y me miraba
atentamente, por un momento me apretó la mano – El del boque también fue él, le
quería pegar a Nessie y me puse en medio. El golpe lo recibí yo. A lo máximo
que llegué fue a ayudar a los niños a que se fueran – dije deseando poder
tenerlos abrazados – Cuando volví del hospital, me amenazó otra vez para que no
contara nada. Por eso el día que regresé de la Push y me dijisteis que James se había llevado a
Tony no me lo pensé ni un momento, no podía dejar a mi hijo con él. Al llegar
allí me golpeó y nos encerró a Nessie y a mí en el sótano… pensé que nos
tendría ahí encerradas hasta matarnos… aún creo que lo hubiera hecho de no ser
porque llegó Rose hoy. – finalicé la historia. Volví a cerrar los ojos para
intentar calmarme y respiré profundo un minuto.
Después
los abrí mirando a todos. Esme a mi lado lloraba apoyada en el pecho de
Carlisle, que también tenía los ojos llorosos, aunque estaba intentando
mantenerse sereno. Miré a mi hermana que lloraba igual, acurrucada en Jasper y él me miraba
triste, dolido… muchos sentimientos cruzaron su rostro. Luego mi vista se posó
en Edward, que negaba cortantemente y vi un par de lágrimas derramarse, se las
aparto rápidamente. Emmett apretaba los puños con fuerza, y tenía los ojos cerrados
como intentando calmarse. Y finalmente vi a Rosalie, que apretaba mi mano en
signo de apoyo, un gesto que le agradecí y sonrió triste.
-¿Renesmee
es mi hija? – escuché preguntar a Edward, y supe que ahora era cuando tendría
que responder a todas las dudas que tenían. Levanté la mirada para verle a los
ojos y simplemente le asentí – Fuiste una egoísta, sólo miraste por ti. No
pensaste que a mí no me importaba lo que pasara. Era mi hija, y no me has
dejado estar junto a ella, me la ocultaste durante años sin dejarme
disfrutarla.
-¿Piensas
que para mí ha sido fácil? – pregunté mirándole seriamente – Llamé Edward,
llamé a mi padre para poder volver, pero me rechazó, se negó a recibirme de
nuevo. Después de sus palabras se me quitaron las ganas de llamar otra vez. Y
después intenté volver, pero me amenazaron, por muchas ganas que tuviera de
regresar, no permitiría que algo les pasara a mis hijos por mis imprudencias.
-Por
tus imprudencias y el maldito orgullo tus hijos casi mueren de hambre, golpes y
ve tú a saber cuántas cosas más durante siete años… - me gritó. Yo quería
contestarle, pero no podía, tenía toda la razón. Yo pensaba que los protegía y
lo único que hacía era ponerlos en peligro.
-Nunca
hubiera permitido que le hiciera algo a los niños, Edward. Nunca – dije
mirándolo llorando. Las lágrimas se habían convertido en algo natural que me
resultaba imposible parar en este momento.
-¿Cómo
lo ibas a impedir estando atada en el sótano de tu casa? Claro, de esa forma
puedes proteger mucho a tus hijos ¿verdad?
- dijo irónicamente – No te voy a perdonar que no me dijeras que
Renesmee es mi hija.
-Edward,
desde el momento en que la niña pisó esta casa se notaba que es tu hija –
comenzó a decir Jasper – El mismo pelo, lo mismos gestos, la misma sonrisa…
sois iguales. Aunque Bella lo negara, era evidente – dijo - Solo tengo una
duda, ¿Por qué lo negaste? – me preguntó frunciendo el ceño.
-Él
pensó que si decía la verdad, ya no la podría tener a su antojo. Ya no sería
suya – dije mirando sólo a Jasper.
-No
lo entiendo, ¿Por qué no nos lo dijiste? Bella todos te hubiéramos ayudado sin
pensarlo. No hubieras tenido que vivir todo esto – dijo Esme acariciando mi
brazo. Yo sonreí nerviosamente.
-No
podía, era la vida de mis hijos la que estaba en peligro si decía algo – dije
moviendo mis manos nerviosa. Se hizo un silencio realmente incómodo en la sala,
yo esperaba que mis hermanos dijeran algo, pero no fue así, estuvieron los dos
callados. Emmett apretaba los puños y Alice lloraba sin parar. Me desilusioné,
decepcioné y entristecí al ver que ni aun contando la verdad podría recuperar a
mi única familia aparte de mis hijos. Pero de repente Emmett se levantó del
sofá y salió pegando un portazo y escuché algo romperse. Todos miramos por
donde él había desaparecido y segundos después Alice salió corriendo por el
mismo lugar. Yo me quedé sentada, sin saber qué hacer. Pero no me lo pensé dos
veces y solté la mano de Rosalie y también salí corriendo tras ellos. Me los
encontré unos metros alejados de la casa, Emmett golpeaba un árbol con toda su
fuerza y Alice intentaba inútilmente que se tranquilizara.
-Lo
siento – susurré mirando al suelo cuando ya estuve a muy poca distancia, luego
levanté la vista para mirarlos. Era de noche y no se veía muy bien con la
oscuridad, pero sabía que lo dos me miraban también.
-Llevo
años intentando odiarte, haciéndome a entender a mi mismo que no te
importábamos, que por eso te fuiste. Y ahora resulta que todo era una mentira,
que fue papá quien te echó, el que no te dejó volver. Que llevas años siendo
golpeada, humillada y abusada por un desgraciado. Que yo en vez de estar a tu
lado cuando te vi, te insulté, te repudié y te odié mucho más – dijo Emmett con
rabia – Que rompí mi promesa, no una vez, sino cada ocasión en que ese miserable
te ha puesto la mano encima. ¿Y eres tú la que lo siente? – preguntó – Mi
hermana pequeña ha tenido que prostituirse para poder mantener a su hija, ha
tenido que bailar desnuda estando embarazada, y ha recibido golpes día tras
día… - dijo dándole otro golpe al árbol - ¿Por qué no me pediste ayuda a mí? –
me preguntó.
-Emmett,
llame y papá me repudió, me rechazó, según el por ser una cualquiera. Y después
cuando quise volver no pude. – dije llorando.
-¿Y
cuando el entierro? O cuando te atacó en el bosque – dijo.
-Tú
hubieras dicho algo si cuando llegas al velatorio de tu padre, tus hermanos te
empiezan a gritar que tu padre había muerto por tu culpa… no podía decir nada –
dije entrecortadamente.
-Te
dejamos sola, con ese monstruo – escuché a Alice – No ejercimos como hermanos
mayores… fuimos nosotros los que te abandonamos… - susurró y por un momento
pensé que se tambaleaba por la pena, pero se detuvo del árbol que Emmett había
estado golpeando.
-
No es posible… no puedo creerlo. –murmuró Emmett soltando otro puñetazo contra
la corteza, que estaba tan herida como sus nudillos, yo me sobresalté. – Voy a
matarlo, Bella, te juro que ahora mismo voy a matarlo. Le voy a poner una bala
justo en medio de los ojos.
-
No… -susurré sin poder creer lo que estaba diciendo.
-
¡Por supuesto que sí! Y antes de eso le voy a romper todos los huesos del
cuerpo. Todos. Y lo voy a disfrutar. –el
odio que destilaron sus palabras me asustó bastante, no esperé nunca algo así.
Lo vi alzar otra vez el puño para agredir el árbol pero esta vez sí pude
reaccionar y con ambas manos sostuve la suya, sentí la espereza de su piel y
las gotas de sangre tibia.
-
Emmett, no. Por favor. –murmuré viéndolo a los ojos.
-
No puedo creer que quieras defender a ese animal que tanto daño te ha hecho.
–habló Alice con desconcierto.
-
No estoy defendiendo a James, sino a Emmett. –les aclaré a los dos. – y también
a mí misma. –me fijé en sus ojos y los dos me cuestionaron sin palabras. –
Emmett, yo te necesito aquí. Necesito que pienses en tu familia, Rose y tus
hijos te necesitan a su lado, no en la cárcel pagando por un crimen. Y yo
necesito a mi hermano. Por favor, Emmett, quédate aquí conmigo. –murmuré
acariciando su mano y con los ojos bañados en lágrimas ¿es que el llanto nunca
se iba a detener?
-
Lo siento, Bella, lo siento tanto. –se disculpó una vez más y de repente me
abrazó.
Sentí
su gesto protector y fue como estar en casa después de un largo y penoso viaje,
su calor me envolvió y me sentí una niña pequeña otra vez. Casi de inmediato
Alice también se acercó y las dos encontramos refugio entre los brazos fuertes
de Emmett y, al mismo tiempo, le dimos un poco de paz. Los tres nos
reconciliamos en ese momento, sanamos heridas que creí se quedarían abiertas
por siempre. Ellos me amaban… y de ahora en adelante, siempre seríamos una
familia.
-
¿En verdad podrás perdonarnos? –murmuró Alice al cabo de un rato, cuando nos
separamos y con lo orgullosa que siempre fue, supe que eso le debió costar
mucho trabajo.
-
No hay nada que perdonar. Sólo quiero que estemos juntos.
-
Todo va a estar bien. –me aseguró Emmett y suspiró. – No puedo creer que papá
nos hiciera esto. Que te hiciera todo lo que te hizo… -estaba más calmado que
antes, pero pude distinguir el rencor en su voz.
-
Él tendría sus razones, Emmett. Ya es muy tarde para pedirle explicaciones
claras y para enojarnos con él. –le dije tratando de sonreír.
-
¿Cómo es que no lo odias? –inquirió Alice.
-
No lo sé, Alice… por muchas razones… pero no creo que sea el momento para
hablar de él. Ahora tengo muchas otras cosas en la cabeza, mucho que resolver.
–suspiré y me limpié las lágrimas del rostro, preguntándome cómo le iba a hacer
con Edward de ahora en adelante.
Pov Edward
Cuando
Bella se salió detrás de sus hermanos quise detenerla y exigirle más explicaciones,
aunque después de todo lo que ya dijo no sé qué más quede por hablar. Renesmee
es mi hija, mi niña… y no sólo me negó el conocerla durante toda su vida, sino
que la puso a merced de un maldito demonio que quién sabe cuántas cosas le
hizo.
De
repente, sentí la única y apremiante necesidad de abrazarla, de sostenerla
contra mi cuerpo y jurarle que nunca más iba a tener que pasar una pena en su
vida, que ahora yo la cuidaría y la haría feliz. Me puse de pie con claras
intenciones de subir con ella.
-
Edward, espera. –me dijo mi mamá y sólo la miré. – Vas con la niña.
-
Sí, voy a ver a mi hija. –le aclaré con voz ruda, ahora nada me impediría estar
a su lado.
-
¿Y si ella no lo sabe? ¿Se lo vas a decir así nada más? –me cuestionó.
-
Ya veré que hago. –contesté y seguí adelante, aunque sus palabras me hicieron
reaccionar.
Yo
sentía que Nessie me quería pero… ¿y si pensaba que yo la abandoné? No sé si
sería capaz de decirle que fue su madre quien la ocultó de mí. Sin saber
exactamente qué iba a hacer entré en la habitación donde ella y Tony estaban,
el niño se encontraba acostado, dormido y ella sentada a su lado acariciándole
el cabello, le cantaba algo en voz baja. Cuando Nessie me vio se quedó callada
y expectante. Me acerqué y le extendí una mano, ella la tomó y fuimos a
sentarnos en un pequeño sofá dentro de la misma habitación.
-
¿No puedes dormir? –le pregunté sólo por decir algo.
-
No. ¿Y mi mamá?
-
Está con Emmett y Alice. Ella nos contó la historia, todo lo que pasó desde que
se fue de aquí, antes de que tú nacieras. –dije dubitativo.
-
¿Entonces lo sabes? –habló apenas en un susurro, tímida de repente, agachó la
mirada. Sin solar su mano le alcé el rostro con la otra y vi que estaba
llorando. - ¿Ya sabes que… que tu eres…? –se quedó callada de súbito y ahí
comprendí que ella estaba mucho mejor enterada que todos nosotros.
-
Sí. Ahora sé que soy tu papá. –pronuncié cada palabra con cuidado y al hacerlo
me gustó cómo sonaba.
-
¿Y…? ¿Qué piensas? –preguntó con la voz temblándole.
Con
un impulso la abracé. Eso era todo lo que quería, tenerla conmigo. Ella me
correspondió igual y sentí sus lágrimas mojando mi camisa, hundí el rostro en
su cabello e inspiré su aroma.
-
Siempre te quise, desde la primera vez que te vi. –comencé a decirle,
comportándome como un adulto, pues ella era muy madura y hasta ahora cargaba
con cadenas que no le correspondían. – Pero ahora que sé la verdad, te juro que
nunca voy a dejar que algo te pase, Nessie, soy tu papá y te voy a cuidar
siempre. – luego nos quedamos en silencio un rato hasta que su llanto cesó casi
por completo.
-
¿Mi mamá está bien? –preguntó de repente.
-
Ella va a estar bien. –contesté sin saber a qué se refería, pero yo no quería
discutir sobre Bella en ese momento. – Y tú también. Las cosas van a cambiar,
te lo juro. James nunca volverá a acercarse a ti, jamás.
-
¿Tú vas a cuidarnos a todos? –me cuestionó y entendí que la niña sabía que mi
cariño y protección en ese momento iban sólo dirigidos a ella.
-
Todos vamos a cuidarlos. –respondí de la forma más diplomática que pude, porque
esa era la verdad… y yo no deseaba saber nada de Bella en esos momentos, no le
mentiría a mi hija diciéndole otra cosa.
-
Está bien. Tú estás enojado con mi mamá, pero… ella nunca quiso hacernos daño.
–explicó y me sorprendí.
-
¿Siempre supiste quién era yo? –cuestioné incrédulo.
-
Toda mi vida, soñé con conocerte muchas veces. –confesó sonriendo.
-
Bueno, ahora que así es, siempre vamos a estar juntos. –ambos sonreímos y la
abracé otra vez, pero de forma más breve. – Creo que es hora de dormir. Te
prometo que en la mañana estaré aquí contigo. Desde ahora tendremos todo el
tiempo para estar juntos. –le prometí y besé su frente.
-
Está bien. –dejó un beso en mi mejilla y fue para acostarse al lado de su
hermano.
Caminé
lentamente y la arropé, un gesto sencillo que hacía a diario con Jane, sonreí
al pensar que desde ahora tenía otra hija a la cual amar. Luego salí cerrando
la puerta con cuidado y regresé con el resto de la familia, pasando de la calma
que me ofreció Nessie, al remolino de energía y emociones encontradas que
reinaban abajo.
Pov Bella
Vi
bajar a Edward y me recorrió un escalofrío ¿qué habría hablado con Nessie?
Esperé mientras llegaba hasta estar cerca de mí y luego a que se decidiera a
decirme algo.
-
Ella lo sabía ya. –me acusó.
-
Siempre lo ha sabido. A ella no podía mentirle, no importa cuántos errores haya
cometido, siempre quise que Nessie supiera que en algún lugar tenía un gran
hombre como padre. –le aclaré la verdad.
-
¿Un gran hombre? No Bella, si yo fuera eso, tú hubieras confiado en mí hace
años y, además, un gran hombre no sería capaz de despreciarte como yo lo hago.
Sus
palabras llenas de veneno me dolieron en lo más profundo, pero tenía toda la
razón y el derecho de hacerlo. Yo le mentí, prácticamente le robé a su hija por
muchos años. Creo que en ese momento alguien iba a interrumpirnos, pero el
teléfono sonó y Esme se apresuró a contestar.
-
¿Sí? Ah… claro… sí, aquí está. –dijo en el auricular y después me lo extendió.
– Es tu amiga Leah.
-
Gracias. –le respondí extrañada porque mi amiga me llamara ahí. - ¿Leah?
-
Sorpresa. –escuché la voz de James del otro lado y me quedé helada. – No sé
cómo demonios le hiciste para escapar, pero no eres muy creativa a la hora de
elegir tu destino.
-
¿Qué pasa? –me preguntó Rosalie y se acercó, de seguro vio mi expresión de
pánico absoluto.
-
James… -murmuré apenas y eso captó la atención de todos.
-
Lo vas a pagar muy caro. Te lo advierto. Tú y tu mugrosa bastarda. Y esa
familia que tienes jamás sabrá que va a pasar con mi hijo porque me lo voy a
llevar muy lejos. –me amenazó con calma y luego se rió.
-
No… -murmuré espantada con deseos de llorar otra vez. En ese momento Emmett se
acercó dejando a Carlisle que le estaba curando las heridas de las manos, mi
hermano me arrebató el teléfono.
-
Escúchame bien, imbécil. Ni pienses en acercarte si no quieres que te dispare.
Y más te vale que te escondas bien porque desde ahora tu cabeza tiene precio.
–después simplemente colgó el teléfono.
-
Bella, lo siento, era una voz de mujer… -se disculpó Esme tomándome de las
manos.
-
Pudo pedirle a cualquiera que hiciera la llamada para que se la pasáramos a
Bella. –dijo Rosalie.
-
Él no se les va a acercar. Jamás. –me rectificó Emmett pero no pude creerle.
Quizás
sólo era el temor de tantos años, pero una vez que James se proponía algo,
siempre lo obtenía. Si él quería hacernos daño y llevarse a Tony… no vi
esperanza alguna de que alguien pudiera detenerlo.
-
¿Qué te dijo? –preguntó Rose intentando sacarme del medio trance en que estaba.
-
Quiere dañarme y a Nessie y se quiere llevar a Tony… -respondí apenas.
-
Nunca se va a acercar a mi hija. –dijo Edward con furia contenida en la voz.
-
Bella, mañana necesito que vayas conmigo a la comisaría y pongas una denuncia
formal. –me ordenó Emmett y asentí.
-
Todo va a estar bien. –me aseguró Esme y me abrazó, pero nada podía consolarme
en esos momentos – Ven vamos a sentarnos – dijo casi arrastrándome al sofá.
Estaba completamente asustada y paralizada. Emmett s sentó a mi lado y dejó que
Alice se sentara en el otro.
-Estate
tranquila, ninguno dejaremos que pase nada – me dijo Carlisle poniendo su mano
en mi hombro, para darme apoyo.
-¿Por
qué me perdonaron? – pregunté levantando la vista por un momento mirándolos a
Carlisle y Esme.
-Nunca
hemos tenido nada que perdonarte – dijo ella abrazándome – En una ocasión te
dije que cuando decidieras contar la verdad estaría a tu lado. No fallo a mi
palabra. No hacía falta que me contaras nada para estar aquí contigo – me dijo.
-Yo
no te he perdonado… - escuché a Edward a mis espaldas. Me giré para quedar
frente a él – Hubiera preferido mil veces que me arruinaras la vida diciéndome
que estabas embarazada, a como lo hiciste marchándote – dijo mirándome de frete
– No sé si podre perdonar que me ocultaras a mi hija, diez años – dijo y
comenzó a salir.
-Edward…
- dijo Esme cogiéndole del brazos – Ya ha sido suficiente para Bella.
-Me
voy, necesito tomar el aire – cogió una chaqueta que estaba colgada en la
entrada y salió.
-Esme…
¿Te molesta si nos quedamos a dormir? – Escuché preguntar a Alice.
-Claro
que no cariño, os podéis quedar siempre que queráis – dijo con una sonrisa.
-Mamá…
- escuché la voz de mi hija y instantáneamente me giré para verla. Bajaba las
escaleras, aún con el suéter de Rosalie puesto. Me levanté del sillón y me
arrodillé frente a ella.
-No
me podía dormir si no me aseguraba que estabas bien – dijo mirándome a los
ojos. Yo acaricié su cabello y sonreí.
-No
te preocupes, y duerme con los angelitos – dije dándole un beso en la frente –
Vamos que te acompaño a la cama– dije pero por un momento, pensé en que a Esme
le haría ilusión acostar a su nieta. Paré y me giré para ver a todos mirándonos
atentamente. Volví a mirar a mi pequeña asintiendo. Sabía qué quería hacer.
-Esme,
Carlisle. Por qué no la llevan ustedes a la cama. A Nessie le hará ilusión ir
con sus abuelos – dije con una sonrisa, y pude ver en los ojos de Esme un
brillo de ilusión – Buenas noches princesa – dije y dejé que subiera con sus
abuelos. Yo me volví a girar para ver a los demás.
-Tú
también deberías dormir. Has pasado mucho hoy, y seguro que estás agotada – me
dijo Rosalie con una débil sonrisa – Mañana hablaré contigo – dijo ahora seria.
-Está
bien… pero, piensan que Esme me pueda dar otra habitación diferente a la que
estaba – dije dudosa.
-Sí
cielo. No lo dudes – la escuché en la escalera y me giré para verla – Ven que
te llevo a otra – dijo, mire a mis hermanos para dar las buenas noches quienes
con la sonrisa que me habían dado me dejaban tranquila. Y después miré a Jasper
y Rosalie, que también sonrieron.
Pov Jasper
Nunca
en mi vida había sentido tantas cosas como hoy. No sé si por cualidad propia o
porque había estudiado sobre esto, pero podía comprender a todos. Desde cómo se
sentía Edward a como se sentía Bella. Vi como Carlisle y Esme le acompañaban a
una habitación diferente a la que tenía antes y mientras, nos quedamos Emmett,
Alice, Rose y yo.
-Que
tontos hemos sido… - susurró mi Alice apoyando la cabeza en las manos.
-No
Alice, nosotros no podíamos saberlo, no te mortifiques cariño – dije
acurrucándola en mis brazos.
-Rose
sí lo supo… - dijo mirando a mi hermana, entonces quise preguntarle algo que me
había venido a la cabeza antes pero no lo había dicho.
-¿Por
qué fuiste a Phoenix?, ¿Lo sabías?, ¿Por qué no dijiste nada? – pregunté
mirándola seriamente.
-Sabía
que algo pasaba, pero no todo. Bella, cuando Esme le dijo que James se había
llevado al niño, me juró que me llamaría, para asegurarme que estaba bien. Y
como no lo hizo investigué sobre su paradero, y cuando la encontré fui sin
pensarlo. No dije nada, porque no sabía lo que me iba a encontrar, y lo que
haría Bella – dijo encogiéndose de hombros.
-Rosalie,
¿Tú sabías que mi hermana estaba siendo maltratada? – preguntó Emmett, en un
tono que nunca le había escuchado hablarle a Rosalie.
-No
todo – le contestó también de forma dura.
-¿Por
qué no me dijiste? – dijo alterado.
-Bella
no quería decir nada, no soy yo quien tiene que decirlo – dijo lo más tranquila
que pudo.
-Es
mi hermana – habló levantándose.
-Te
recuerdo que durante toda su estancia aquí no paraste de repetir que te
avergonzabas de que fuera tu hermana – dijo ella levantándose también – Siendo
policía, tú mismo te tendrías que haber dado cuenta que algo pasaba…
-No
griten. Bella y los niños duermen – dijo Esme bajando con Carlisle.
-¿Qué
va a pasar ahora? – preguntó mi Alice cogiéndome las manos.
-Lo
primero es que ponga la denuncia – dijo Rosalie mirando a Emmett que asintió al
momento – Yo por mi parte le hablaré de las terapias que hay, es bueno que
hable de ello – dijo mi hermana tranquila.
-Yo
puedo hablar con ella, Rose – me ofrecí.
-No,
tu eres de la familia y seguramente Bella se sentiría incomoda contándonos
todos los detalles alguno de nosotros… - dijo tranquilamente, lo pensé un poco
y tal vez tenía razón – Lo que sí me ayudaría Jasper es que hablaras con los
niños… ellos también han pasado mucho y ellos seguramente sí se sienten bien
hablado con alguien familiar en vez de un desconocido – me explicó.
-Está
bien, por mi no hay ningún problema – dije sonriendo.
-Familia,
creo que voy a subir a la habitación a dormir, hoy ha sido un día muy movidito
y estoy cansada – dijo Rosalie levantándose y Emmett lo hizo tras ella.
-Sí
creo que iremos todos a dormir. Mañana será otro día – dijo Esme levantándose.
Cogí a Alice de la mano y comenzamos a subir las escaleras, cuando nos
quedábamos en casa de mamá y papá a dormir solíamos hacerlo en las habitaciones
que teníamos de cuando jóvenes, pero reformadas con una cama de matrimonio.
Pov Bella
Había
pasado una buena y mala noche. Buena, porque después de mucho tiempo había
podido dormir con la conciencia tranquila, sabiendo que toda mi familia sabía
la verdad. Había podido escuchar que mis hermanos me iban a apoyar y estaba
relajada por eso. Pero a la vez sentía algo de temor por lo que pudiera hacer
James ahora. Me duché y vi que encima de una silla había ropa y una nota.
Bella:
Te dejo la ropa para mañana, como
había dicho Rose que salisteis corriendo he supuesto que no tienes ropa.
Tenemos que ir de compras, por ahora ponte esto.
Te quiere Alice
Sonreí
y me puse lo que mi hermana me había dejado. No era el tipo de ropa que estaba
acostumbrada a ponerme, pero no estaba mal. Me fui a la cocina y estaba sola,
por lo que supuse que todos estarían dormidos. Me hice una taza de café
intentando tomarme un respiro de todo lo sucedido, sólo necesitaba algo de paz
para seguir adelante y pensar en cómo reacomodar mi vida. Y de repente entró
Edward, arrastrando con él la tempestad.
-
Necesito hablar contigo. –me dijo a secas cruzándose de brazos.
-
¿Podría ser mañana? Ahora no tengo cabeza para nada. –contesté tomando la taza
de café que acababa de prepararme.
-
No, Bella. Ya me robaste suficientes años de la vida de mi hija, no voy a
esperarte más. –replicó enojado.
-
Como quieras. – dije simplemente, porque por mucho que doliera, él tenía razón.
-
¿Qué tanto le contaste a Nessie? Necesito saber si ella piensa que la abandoné.
-
No, Edward, eso puedo contestártelo ella. Siempre le dije la verdad, Renesmee
sabe que es por mi causa que no ha tenido un verdadero padre.
-
Más te vale. –me amenazó con expresión sombría y me sentí mal, James muchas
veces me dijo esas mismas palabras. - ¿Y su asma? ¿Qué ocasiona las crisis?
¿Qué tan grave es?
-
No es tan grave, hace más de un año que no necesito llevarla al hospital. –le
dije con enfado ¿es que ahora iba a preguntarme todo junto?
-
¿Eso no te parece grave? ¿Qué clase de madre eres? –me atacó directamente y me
enfurecí.
-
No hables si no sabes, Edward. Quizás haya cometido muchos errores, pero he
hecho todo por ella. –le dije entre dientes.
-
Claro. Tú no hiciste nada más que ser egoísta y quitármela para ponerla en
manos de un monstruo. –empezó a alzarme la voz y la ira en mí se esfumó, estaba
asustada, James solía iniciar con
gritos.
-
No Edward… -susurré deseando salir de ahí, con ganas de llorar.
-
¡No estás en posición de defenderte! –me gritó y las primeras lágrimas
comenzaron a derramarse, me encogí en mi lugar puesto que estaba aterrada de
mirarlo. - ¡Dime algo! ¡Maldita sea! Ni siquiera sé qué vi en ti hace años, ya
no sé nada.
-
¡Edward! -escuché la voz de Esme y fue
como una bocanada de aire, por fin, podría salir de ahí. Aunque también me
sentí muy avergonzada.
-
Es entre ella y yo, mamá. –replicó él moderando un poco su tono. Esme se acercó
y me rodeó los hombros con un brazo.
-
Tienes razón, es entre ustedes. Pero nunca voy a permitir que le alces la voz
en mi presencia. Yo no te enseñé a tratar así a ninguna mujer., mucho menos a
la madre de tu hija. –dijo ella y poco después escuché los pasos de Edward
alejándose, no fui capaz de hacer nada, más que seguir llorando.
-¿Qué
ha pasado? – escuché la voz de Alice acercándose. Y cogiéndome de las manos.
-Nada…
- dije mirando a mi hermana a los ojos y después me giré para ver a Esme – Sólo
hablaba con Edward y me puse nerviosa – continúe quitándome las lagrimas.
-Bueno,
ya tranquila… - dijo Esme frotando su mano por mis brazos – Vamos a preparar el
desayuno, que hoy estamos todos en casa – dijo con una sonrisa.
-¿Todos?
– pregunté.
-Sí,
Alice y Jasper se quedaron a dormir, y Rose y Emmett también. Y con ellos todos
los niños – dijo feliz.
-Buenos
días familia – gritó Emmett entrando por la puerta con Chris en sus brazos. Se
acercó a Alice y después a Esme para darles un beso y finalmente e sonrió y me
dio uno a mí - ¿Cómo has dormido? – me preguntó sentándose en la mesa.
-Tranquila
– dije sonriendo.
-Buenos
días – entraron Jasper y Rosalie con Lily y Carlie.
-Voy
a despertar a Nessie y Tony – dije caminado a la salida.
-Edward
está con Nessie – dijo Jasper antes de que yo saliera. Lo miré y vi que todas
esperaran algo de mí. Simplemente asentí. Caminé por el pasillo y piqué a la
puerta antes de entrar. Abrí y Edward estaba sentado en la cama mientras Nessie
se ponía los zapatos.
-Mamá
dile al papá que yo puedo vestirme sola – dijo mi hija sonriendo. Yo miré a
Edward pero estaba tan serio mientras me veía que no pude abrir la boca. Volví
a mirar a Renesmee y me encogí de hombros – Intenté despertar al tete, pero no
ha querido moverse de la cama… - dijo encogiéndose de hombros. Sonreí y me
acerqué a Tony.
-Cielo…
- susurré acariciándole el pelo, siempre le gustaba que le despertaran así.
-Sabes
Nessie, hoy tengo que ir a buscar a Jane porque su madre se tiene que ir de
viaje, qué te parece si vienes conmigo a buscarla – escuché que decía Edward,
miré a mi hija por un momento.
-No
creo que…- comenzó a decir y después miró a la puerta.
-Perdón
– dijo Rosalie y Jasper entrando – Quería hablar contigo Bella de los niños, y
como supongo que ahora mi hermano quiere saberlo todo, querrá estar delante –
dijo mirándolo a él que asintió de inmediato –Jasper y yo pensamos que tanto tú
como los niños necesitas ayuda más allá de una denuncia contra James – dijo
Rosalie mirándome seriamente. Mi hijo se incorporó despacio al escuchar el
nombre de su madre y puso su cabeza en mi pecho – Pensamos que estaría bien que
tú fueras a unas terapias donde van más mujeres en tu caso – dijo Rosalie
buscando las mejores palabras para no decir algo indebido delante de Anthony –
Y en el caso de los niños para que están en más confianza Jasper podría hablar
con ellos… - dijo señalando al aludido que sonrió.
-No
sé sí… - comencé a decir dudosa.
-Mira
Bella – dijo Rosalie acercándose a mi lentamente – Necesitas ayuda para poder
superar todo esto, tú sola no vas a poder… - dijo mirándome directamente a los
ojos.
-No
sé si estoy preparada… - dije mirando al suelo.
-Lo
mejor para superar algo es hablar de ello – me dijo Jasper. Suspiré y sin decir
palabra asentí.
-Bien,
entonces hablaré con la que organiza las reuniones para que vayas a alguna de
ellas. Y los niños, cuando tú puedas, Jasper – comenzó a explicar.
-Esta
tarde la tengo libre, puedo hablar con ellos – ofreció.
-¿Pueden
encargarse de Tony? Necesito… sólo necesito… -de repente guardé silencio,
abrumada e incapaz de poder continuar ahí hablando como si todo estuviera bien,
cuando era exactamente al revés. Por un instante les dirigía una mirada de
disculpa antes de salir casi corriendo.
No
me detuve a dar explicaciones ni a tranquilizarlos, sólo necesitaba irme para
poder respirar. Corrí tanto como pude, todo lo que las piernas me lo
permitieron, ignoré la falta de aliento y el dolor de las costillas, nada me
importaba, excepto alejarme. Un tiempo interminable después sentí como si no
pudiera sostenerme más y me apoyé en el árbol más cercano, ahí fui libre para
dejarme caer y ponerme a llorar.
Todo
esto me superaba, no estaba segura de ser capaz de contar todo lo que había
pasado con James, los detalles… una cosa era contar lo sucedido por encima, lo
que había pasado, cómo me había tratado y otra muy distinta era contarlo todo.
No podía. Me acurruque en el árbol abrazando mis piernas.
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