CAPITULO: 17
Pov Rosalie
Todavía
podía escuchar las palabras de la doctora resonando en mis oídos, donde se
quedarían para siempre.
-
Lo siento mucho, Rosalie. Las medicinas no han funcionado. El embrión ya no
está donde debería, ya no se ve en el eco su latido. –me explicó al llevarme de
nuevo a la sala donde estuve antes de que me pasaran a una habitación y me
pusieran suero. Cuando me lo dijo una parte de mí se negó a entender que había
tenido un aborto y mi bebé estaba muerto, ya no había nada que hacer para
salvarlo. Pero lo entendiera o no, el tiempo no se detuvo, la doctora continuó
hablando. –Vamos a tener que quitar los restos de la placenta, hacerte un
legrado. Y es mejor hacerlo ahora ¿está bien?
-
No –le contesté por pura inercia.
Después
me explicó muchas cosas que no entendí bien, y tuvo que resumirlas en que mi
bebé estaba muerto y tenía que pasarme a una sala especial para el legrado.
Otra vez me preguntó por Emmett y le dije que seguía sola, que ya él me
acompañaría más tarde, aunque en realidad no estaba para nada segura de eso.
Entonces fue por unos resultados de estudios de sangre que me habían hecho y me
dijo que estaba preparada.
Así
fue como acabé aquí, recostada en la camilla especial, me pusieron anestesia en
la espalda, de esa que no sientes dolor pero estás totalmente consciente. Yo no
podía ver nada por las sábanas que cubrían mis piernas, pero sentí de forma
extraña como si algo escarbara en mi interior. No había dolor físico, pero sí
emocional.
Mi
bebé había muerto. Nadie sabía por qué. No había una razón. No se pudo prevenir
ni detener. La doctora dijo que no fue mi culpa, que no tuvo nada que ver
conmigo, que esas cosas pasan, yo era joven y podría embarazarme de nuevo. Pero
yo no quería cualquier bebé… quería el mío, que también era de Emmett, esa
pequeña criatura que murió antes de poder existir en este mundo. Lloré todo el
tiempo desde que llegué al hospital, sin importar que a estas alturas fuera ya
de noche, y no viera el momento en que las lágrimas pararan.
Cuando
la doctora terminó me dijo otras palabras y se fue, después me llevaron de
regreso a la habitación y ahí me vi sola otra vez. Sin mi niño, sin Emmett, sin
mi familia. Sola completamente y con un vacío en mi interior que no creí que
pudiera existir. Así no valía la pena seguir viviendo.
Pov Emmett
Llegué
al hospital tan rápido como pude y me pasé directo al consultorio de la
doctora. En cuanto me vio la secretaria me sonrió un poco, pero pude ver que se
desconcertó con mi presencia ¿es que Rosalie nunca se paró por ahí?
-
Su hermana está en la habitación. –me aclaró antes de que pudiera preguntar
cualquier cosa.
-
¿En qué habitación? –pregunté con la sangre helada, entonces sí, mis peores
temores eran reales, algo malo sucedió.
-
No estoy segura… -dudó un segundo y luego miró detrás de mí. – Aquí viene la
doctora. –me avisó y automáticamente voltee a verla.
-
Que bueno que llegas. –me dijo la otra mujer. – Rosalie está muy mal.
-
¿Qué le pasó? –cuestioné con una descarga de adrenalina recorriéndome el cuerpo
¿y si no era sólo el bebé? ¿Y si ella también estaba en riesgo?
-
Perdió al bebé. Fue inevitable. Ya realicé el legrado y ahora está en su
habitación, es la 205. Ve con ella, te necesita mucho ahora.
Yo
asentí y salí de ahí camino al cuarto que me dijeron. Fue como el trayecto de
un zombie. No podía pensar claramente. Ella perdió al bebé… lo dijo como si
hubiera extraviado un objeto y dijo que había realizado un legrado… ¿le habría
dolido? ¿Estaría dormida? Mil preguntas me corrían por la cabeza. Pero más
fuertes que eso, manifestándose como un grito ensordecedor estaban la pena por
ese bebé que yo ya amaba y el dolor que sentía por Rosalie, no era justo para
ella, ya le habían sucedido suficientes cosas malas en la vida a una criatura
tan hermosa, de sentimientos tan puros… esto nunca debió pasar.
En
cuanto llegué a la habitación 205 me detuve en seco unos segundos y tomé aire y
valor, después, entré sin tocar antes.
Pov Rosalie
Seguía
ahí acostada con los ojos cerrados derramando lágrimas cuando escuché abrirse
la puerta, supuse que era una enfermera o la doctora, así que no me moví ni
voltee a ver, pero unos segundos después sentí una mano cálida tomar la mía y
reconocía de inmediato a su dueño.
-
Ángel… -murmuró Emmett y cuando lo miré vi sus ojos llenos de humedad.
-
Lo siento. –le dije con trabajos, sintiendo dolor por su dolor.
-
No, no fue tu culpa. Yo lo siento por no estar aquí antes. –se disculpó
sinceramente.
-
No te preocupes. –contesté, no estaba molesta por eso, era lo de menos.
Entonces
los dos nos quedamos en silencio, viéndonos a los ojos, sin palabras. Él quería
consolarme, pude deducirlo pero no sabía cómo y sinceramente yo tampoco podía
imaginarlo. En ese momento no era posible que existiera una forma de sentirme
mejor… porque nada podría devolverme nuestro bebé. Y peor era que también
Emmett estuviera sufriendo y yo no tuviera cabeza ni alma para evitarle el
dolor del momento. Quizás esto sería todo, tal vez ahora no nos quedaba nada
más que estar ahí y lamentar la pérdida para siempre.
-
¿Te duele algo? –me preguntó de repente.
-
No. –contesté refiriéndome al cuerpo, la anestesia aún mantenía sus efectos y
ni siquiera podía sentir algo de la cintura para abajo.
-
¿Quieres dormir? –cuestionó acariciando mi cabello.
-
No. No quiero tener pesadillas. –le dije la verdad.
-
Está bien. Me voy a quedar aquí contigo. –prometió y me besó la frente, luego,
suspiró y noté por primera vez su semblante, que además de tristeza reflejaba
cansancio.
-
¿Dónde fuiste hoy? –quise saber por pura curiosidad.
-
Estuve trabajando todo el día, quería juntar algo de dinero. –se encogió de
hombros y supe para qué habría querido ese dinero. Emmett era bueno, era lo
mejor que me haya sucedido en mucho tiempo y yo no le había causado nada más
que problemas y dolor, su vida sería mucho más tranquila si nunca se hubiese
topado conmigo.
-
Discúlpame… por… - traté de hablarle, pero me silenció con una caricia en la
mejilla.
-
No, Rose. No es necesario.
-
Ven, quédate conmigo. –le dije e intenté hacerme a un lado para que él se
recostara en la cama de hospital también, pero no podía mover las piernas. -
¿me ayudas? Aún no puedo moverme, me pusieron anestesia…
-
Claro – dijo y con infinito cuidado me ayudó a quedar en la mitad de la cama y
después se quitó los zapatos y se recostó a mi lado, abrazándome, dispuesto a
pasar esa terrible noche juntos.
…
Pov Rosalie
-Buenos
días – dijo la doctora entrando por la puerta. Emmett y yo seguíamos en la
cama, pero al verla se salió de ella. Me había tirado toda la noche llorando y
él me había abrazado dándome consuelo, sabiendo que por muchas palabras que
dijese de nada serviría.
-Hola
– contestamos ambos a la vez al saludo de ella.
-Rosalie,
te voy a dar el alta, pero tienes que descansar, y hacer reposo – dijo
escribiendo algo en unos papeles. Emmett la miraba atentamente, escuchando cada
indicación que me daba – Sé que tu hermano te va a cuidar muy bien – dijo
poniendo la mano encima de su hombro.
-No
lo dude doctora… - dijo Emmett cogiéndome la mano. Las lágrimas resbalaban
todavía por mis mejillas, y agradecía con todo mi corazón que Emmett estuviera
a mi lado en todo momento.
-Bueno,
toma – dijo entregándome un papel – Es tu alta, como ya te he dicho haz reposo…
y me gustaría que vinieras a verme, dentro de dos semanas… - dijo mirándome
seriamente.
-¿Para
qué? Ya no hay bebé al que tenga que revisar… - me costó mucho hablar, no
quería… deseaba quedarme sin voz para no tener que hablar de este tema con
nadie nunca más.
-Para
ver cómo te encuentras tú – dijo con dulzura.
-Aquí
estaremos doctora – dijo Emmett levantándose.
-Entonces
te vamos a dejar sola para que te vistas… - dijo ella. Emmett me dio un beso en
la frente y salió detrás de ella.
Pov Emmett
-Entonces
te vamos a dejar sola para que te vistas… - dijo la doctora. Me acerqué con
mucho cuidado a Rosalie para darle un beso en la frente y salí detrás de ella.
-Emmett
quería hablar contigo a solas… - dijo la doctora mirándome seriamente. Me
preocupe por su postura y su tono de voz… ¿Estaría mal Rosalie?
-¿Qué
pasa? – pregunté, mi voz sonó firme y preocupada.
-Rosalie
lo va a pasar mal ahora, perder a un hijo es muy fuerte… y más es sus
circunstancias que ha pasado de la nada… - dijo lentamente – Va a necesitar
mucho apoyo – dijo poniendo su mano en mi hombro – ¿No tenéis mas familia?
-Sí,
ella tiene dos hermanos y su padre. Y yo tengo dos hermanos y mi madre…
nuestros padres se casaron – dije tranquilamente – En la familia está habiendo
algunos problemas… y eso nos está afectando mucho a todos… - dije acordándome
que hacía un mes que no veía a mi hermana fuera del colegio y cuando estábamos
allí no me dirigía la palabra.
-Que
se apoye en ellos, da igual los problemas… Rosalie necesita apoyo – dijo con
suavidad.
-Yo
le doy apoyo… - dije.
-A
veces necesita el apoyo de los padres… - dijo viéndome a los ojos.
-Está
siendo duro para ellos. Ya le he dicho, no estamos pasando buenos momentos… mi
hermana pequeña está embarazada de gemelos, y hay mucho problemas con su
embarazo – tal vez de la forma en que lo había dicho sonaba de una manera a
como yo quiera que sonara, pero no me dio tiempo a decir más porque vi a
Rosalie salir de la habitación – Adiós doctora, nos vemos dentro de dos
semanas.
Pov Rosalie
Cuando
acabé de arreglarme salí la doctora hablaba todavía con Emmett pero no quise
preguntar, no quería saber nada. Emmett me abrazó por la cintura y nos fuimos
al Jeep. Me dijo que el vendría a buscar mi coche mas tarde. El trayecto fue en
silencio. No había nada que decir, que nos hiciera sentir bien. Al llegar dejó
el coche fuera, me abrazo antes de entrar. Yo recibí el abrazo, porque en sus
brazos era donde mejor me sentía.
-Tranquila,
sabes que siempre me vas a tener aquí – dijo, con una pequeña sonrisa, aunque
sabía que esta no le había llegado a los ojos. Respiramos profundamente los
dos, nos cogimos de la mano y entramos en silencio, la verdad no me sentía de
ánimos para hablar con nadie, no quería explicar nuestra ausencia aún. Pero no
tuve suerte y Esme y mi papá aparecieron de inmediato, como si nos estuvieran
esperando.
-
¿Dónde estaban? –preguntó mi papá y supe que no estaba enfadado, sino muerto de
la preocupación.
-
Te dije que no nos esperaran. –argumentó Emmett abrazándome por la cintura,
dispuesto a enfrentarlos él y protegerme, como siempre.
-
Hijo. Estamos preocupados por ustedes y por el bebé. –le dijo Esme, tampoco
estaba enfadada.
-
Está bien, Emmett. –le dije mirándolo a los ojos. Aunque fuera esta vez yo iba
a ser fuerte por los dos. – Lo siento, no fue mi intención preocuparlos y menos
la de él… me estuvo acompañando en el hospital. –terminé de hablar con la
mirada en el suelo y los ojos derramando lágrimas.
-
¿Estás bien? –me preguntó papá tomándome con cuidado de los hombros para que lo
mirara. Yo negué con la cabeza y lentamente busqué sus ojos.
-
Tuve un aborto. Intentaron detenerlo… pero no funcionó. –al final me encogí de
hombros sintiendo la ironía, como tan pocas palabras pueden explicar algo tan
complejo.
-
Rosalie. –exclamó papá en un suspiro y me abrazó, sentí a Emmett hacerse a un
lado y me refugié en mi padre, llorando, dejando que me consolara, sintiendo
algo de alivio porque al parecer el daño en nuestra relación no sería
irreparable, él aún me amaba.
Nos
quedamos así un par de minutos en los que volví a sentirme como una niña,
encontrando consuelo en él, pensando que por el hecho de que me abrazara las
cosas estaban menos mal, como si pudiera evitarme todo el dolor que sentía.
Cuando finalmente nos separamos vi que Esme tenía abrazado a Emmett, también
dándole consuelo.
-
Lo siento mucho. –me dijo ella y también me abrazó.
Eso
fue extraño, pero se sintió bien. Hacía muchos años que yo estaba acostumbrada
a no tener una mamá y aunque no era lo mismo, estuvo cerca y también me pareció
que con su apoyo las cosas estarían mejor.
-
¿Te hicieron un legrado? –preguntó mi papá cuando me alejé de su esposa.
-
Sí, por eso nos quedamos toda la noche. –contesté y busqué la mano de Emmett,
él me recibió y estuvimos juntos otra vez.
-
Tienes que descansar. –me dijo y supe que era su consejo médico, el mismo que
me dio la doctora, asentí. - ¿Quieren que sus hermanos se enteren? ¿Quieren
decírselo ustedes?
-
Yo no quiero hablar de esto nunca más. –contesté algo enojada con la vida
misma.
-
Nosotros se los diremos. –prometió Esme y asentí de nuevo. Esa era la única
opción porque obviamente se iban a enterar.
-
Voy a mi habitación. Gracias… -los miré a los dos. –Y disculpen por cómo me
comporté todo este tiempo.
-
Está bien, Rose, ahora te entiendo y solo quiero que estés bien. –declaró papá
y otra vez asentí.
Empecé
a caminar hacia las escaleras sin mirar a nadie más y con Emmett aún tomado de
mi mano, no tuve que preguntarle si me acompañaría, sabía de sobra que en ese
instante nos necesitábamos mutuamente, tanto o más que antes.
Pov Jasper
-Voy
a la cocina que tengo hambre… - le dije a Alice. Estábamos en mi habitación,
según ella necesitaba ayuda urgente en mi armario y lo estaba ordenado.
-Espera
voy contigo, que yo también tengo hambre… - dijo apartando la vista de mi
guarda ropa y mirándome a mí. Sonreí y salimos juntos.
-Hay
chicos que bueno que salen, vengan a la cocina que tenemos que hablar con
vosotros – dijo mi madre. Alice y yo nos miramos extrañados, ¿De qué querrían
hablar? Fuimos a la cocina y allí estaba Edward iba darme la vuelta, no quería
estar en ningún sitio donde él estuviera… - Es importante – dijo mi madre
cogiéndome del brazo. Resignado me senté en una silla, desde cuando estas
reuniones se hacían en la cocina.
-¿Ha
pasado algo con Bella? – si habían hecho esta reunión con Edward y no con
Rosalie y Emmett… tal vez le pasó algo a mi hermana. Vi como mi madre y
Carlisle miraron a Edward.
-No
ella está bien – dijo Edward seriamente – Yo tampoco sé de qué quieren hablar –
dijo.
-Se
trata del embarazo de Rosalie… - dijo Carlisle hablado por primera vez.
-¿Ha
pasado algo? – dijo Edward sentándose recto.
-Sí
– dijo su padre seriamente mirando a mi mamá – Rosalie, tuvo un aborto… - dijo
en un susurro, pero todos pudimos escucharlo.
-¿Qué?
Pero eso no puede ser… ella estaba bien – dijo Alice, en parte estaba
sorprendido y en parte no. Sabía que estaba preocupada por su hermana aunque no
lo admitirá, pasar todo el día con ella me daba esa ventaja. Pero pensé que no
iba a mostrarlo.
-Anoche
cuando se fue se comenzó a sentir mal, y al llegar al hospital intentaron
retenerlo, pero no pudieron… - dijo con tristeza en la voz.
-¿Cómo
esta ella? – pregunto Edward seriamente.
-Físicamente
bien, psicológicamente está muy mal… - se adelantó a responder mamá.
-¿Y
Emmett? – pregunté.
-Se
hace el fuerte… pero esta igual que Rosalie… - dijo
mi madre. Al mirarla a los ojos supe que
estaba contenta de que preguntara por él.
-Solo
les vamos a pedir, que no se hable de este tema… Rosalie y Emmett no quieren
saber nada – dijo Carlisle seriamente mirándonos a todos. Y asentimos.
TRES
SEMANAS DESPUÉS
Pov Edward
Había
pasado mes y medio desde que nos enteramos de que Bella está embarazada. Fue un
momento duro para toda la familia, yo lo estaba pasando realmente mal. Me costaba
mucho poner cara de que no pasaba nada, cuando me estaba muriendo de la
preocupación. En casa todo era deprimente… y si a eso le añadimos que hace tres
semanas Rosalie perdió a su bebé… mucho más. Se la pasaba encerrada en la
habitación. A veces no iba a la escuela porque decía que no quería salir y se
quedaba en su habitación. Aunque respecto a eso no podía decir mucho, porque yo
me la pasaba en casa de Charlie. Cuando le conté que mi hermana había perdido
el bebé se lamentó de no poder estar para apoyarla, me sorprendió mucho esa
actitud, pero supongo que entre embarazabas sí se entienden. Últimamente no
veía a mi Bella muy bien. Se le veía muy cansada y me estaba preocupado.
Ahora
llegábamos del colegio. Como todos los días yo venía a buscarla para llevarla y
después la traía me quedaba con ella hasta que se durmiera y me iba. Pero los
ultimo días era diferente, cuando llegábamos del colegio se dormía enseguida y
dormía durante algunas horas, por la tarde cuando se despertaba apenas comía y
volvía a dormir, la notaba sin energía y me estaba comenzando a preocupar.
-
Hoy también estás muy cansada – Dije de repente entrando en casa de Charlie,
noté un sobresalto de al escuchar mi voz.
-
Estoy bien. – me dijo pesadamente. Pero no podía creerle, arrastraba los pies
aunque intentaba no hacerlo.
-
No estoy muy seguro. Bella, mi papá tiene que revisarte, tienes que hacerte
estudios – le dije insistiendo. La mayoría de nuestras peleas se basaban en eso
en el último mes. En que fuera a que mi papá la revisara.
-
No me siento mal. – Me aseguró, entró en la cocina y yo iba detrás de ella.
Sentía que sin yo enterarme se desmallaría en cualquier momento.
-
¡Pero pareces un zombie! – Casi le grite, sabía que no me gustaba que me dijera
que todo estaba bien cuando era claro que no era así.
-
Estoy bien – me repitió.
-
De acuerdo – suspiré - Estás bien. Entonces no te importaría si me voy. Tengo
algunas cosas que hacer – dije tranquilamente, no quería dejarla, pero
necesitaba ver a mi padre. Preguntarle, que me aconsejara… Después de un rato pensándolo asintió
finalmente. Le di un beso fugaz y me fui.
Pov Bella
Estaba
cansada. Mucho más de lo normal. Hoy era el tercer día que desperté sintiéndome
así, a pesar de haber tomado una siesta ayer por la tarde y luego dormirme nada
más cenar. Ya no sabía cómo ocultárselo a Edward, ni si debía seguir
haciéndolo. Porque no estaba segura de que fuera normal.
Algunas
veces antes me sentía agotada con el mínimo esfuerzo, entonces, reajustaban mi
medicamento y eso arreglaba el problema, tal vez ahora también era mi corazón
el que estaba haciendo esto. Pero sentía pánico nada más de pensar en darles a
los demás otra razón para desear matar a mis bebés, por eso trataba de actuar
normal.
-
Hoy también estás muy cansada. –me dijo de repente mi novio cuando entramos en
casa de Charlie.
-
Estoy bien. –le aseguré intentando no arrastrar los pies al caminar.
-
No estoy muy seguro. Bella, mi papá tiene que revisarte, tienes que hacerte
estudios.
-
No me siento mal. –repliqué entrando en la cocina para comer algo, aunque no
tenía hambre.
-
¡Pero pareces un zombie! –casi gritó poniéndose enfrente mío para mirarme a los
ojos.
-
Estoy bien. –le aseguré.
-
De acuerdo. –Suspiró- Estás bien. Entonces no te importaría si me voy. Tengo
algunas cosas que hacer.
No
entendí su actitud, él siempre estaba conmigo. Y la verdad me hirió un poco,
pero no podía obligarlo a quedarse, especialmente si sabía que dentro de poco
me quedaría dormida lo quisiera o no. Así que simplemente asentí y él se fue, yo
sólo caminé hasta el sillón y me tumbé para dormir.
Pov Carlisle
Hoy
era un día normal, con las mismas preocupaciones que tenía diario, o eso pensé
hasta que vi entrar a Edward a mi oficina, no se anunció con la secretaria ni
llamó a la puerta. Su impaciencia me preocupó.
-
¿Qué pasa? –pregunté poniéndome de pie.
-
No lo sé. Por eso vengo a preguntarte, es Bella – dijo, en su semblante había
preocupación. Y me preocupé yo también.
-
¿Se ha puesto mal? –me alarmé de inmediato, no esperaba complicaciones tan
pronto.
-
No exactamente. Es que está muy cansada, duerme casi todo el tiempo y hasta ha
dejado de comer por falta de energía. Ella no quiere reconocerlo, pero es
demasiado obvio – dijo como si estuviera pensando cada cosa que decía.
-
¿Alguna otra cosa?, ¿Tos? Lo que sea puede significar algo. –quise saber más
para entender mejor.
-
No. Sólo sigue vomitando todas las mañanas. Pero nada más ¿crees que sea muy
malo?
-
No puedo saberlo si no la reviso y le hago algunos estudios.
-
No importa qué haga, no puedo convencerla de que se deje revisar. –dijo con
pesar, Esme y él estaban sufriendo más que nadie y eso me dolía. En el caso de
mi mujer, porque tenía un miedo inmenso a perder a su pequeña, y como ella
misma se había ido de casa ni siquiera la podía tener a su lado. Y estaba muy
mal, incluso había dejado el trabajo cosa que me preocupada porque entonces
tenía más tiempo para pensar en ella, preocuparse y sentirse mal. Y en el caso
de mi hijo tenía miedo de que algo le sucediera a Bella porque no sabía cómo
segura viviendo Edward
-
Llévame a casa de Charlie. –le pedí con autoridad. –Sólo tú y Rosalie saben
donde es eso y ninguno de los dos ha dicho una palabra al respecto – Mi hija no
pasaba su mejor momento, después del aborto lo ha estado pasando muy mal. En
parte me sentía tranquilo por saber el motivo, pero inquieto porque ella no
podía superarlo.
-
Pero ella no quiere… -respondió contrariado, creo que es mucho para él, apenas
es un adolescente y no sólo se enfrenta al embarazo de Bella y la posibilidad
de que ella pierda la vida, sino que ahora carga la responsabilidad de cuidarla
y por encima de todo tiene que decidir entre traicionar la confianza de su
novia o arriesgarse a que le suceda algo y él se quede nada más mirando.
-
Hijo. –le hablé viéndolo a los ojos, con ambas manos sobre sus hombros. – Sé
que no quieres decepcionarla, que no es fácil decidir qué hacer. Pero ella te
perdonará, lo estás haciendo no sólo por su salud, sino la de los bebés que
tanto quiere.
Edward
y yo nos miramos por un largo tiempo y pude ver toda clase de emociones
cruzando sus ojos. Yo acababa de darle un consejo, de predisponerlo para que
hiciera lo que yo consideraba correcto, lo que sabía era lo mejor, pero de
todas formas le tocaba a él decidir si traicionaría o no, la confianza de
Bella.
-
¿Puedes ir ahora? –contestó y luego suspiró.
-
Tomo mis cosas y nos vamos. –le dije y luego lo abracé.
El
camino hasta casa de Charlie se me hizo largo, sobre todo porque ninguno de los
dos habló más que cuando él me dio las indicaciones de cómo llegar. Cuando me
estacioné enfrente de la casa, tomé nota mental del nombre de la calle y el
número. Edward abrió la puerta y cuando pasamos todo estaba en silencio.
Encontramos a Bella en el sillón, estaba dormida.
-
Bella, amor – la llamó y acarició su rostro hasta que ella despertó.
Primero
la vi sonreírle, pero tan pronto como se dio cuenta de mi presencia frunció el
seño y se puso de pie muy rápido, después parecía que se iba a desmayar y mi
hijo la detuvo, ayudándola para que se sentara.
-
¿Por qué lo trajiste? –preguntó ella y yo me adelanté a contestar.
-
Edward está preocupado. Vine a revisarte por tu bien y el de sus bebés. –le
dije con seriedad acercándome con el maletín.
-
Estoy bien. –me aseguró haciéndose un poco al lado para alejarse de mí.
-
Te acabas de marear. Bella, solamente voy a revisarte y sacarte sangre, eso no
tiene nada que ver con un aborto. Asegúrate de que estás bien para que puedas
mantener bien tu embarazo. –le dije con seriedad y otra vez me di cuenta de que
casi estaba manipulándola, pero a final de cuentas funcionó, ella asintió.
La
revisé a consciencia, me aseguré de que no pareciera tener una infección y de
que sus pulmones estuvieran bien, también escuché su corazón latir… ahí fue
donde no me gustó mucho lo que encontré pero de todas formas no había mucho
cambio a como estaba antes, igual y hasta pude imaginármelo. Después le saqué
sangre y metí los tubitos en una hielera para conservar las muestras.
-
¿Es todo? Ya ves que estoy bien. –me dijo cuando terminé y se alejó otra vez.
-
Parece que estás bien, pero de todas formas tengo que estudiar más tu corazón y
ver los resultados de las pruebas de sangre. –contesté con seriedad.
-
¿Entonces por qué está tan cansada siempre? –quiso saber mi hijo sentándose al
lado de ella.
-
Les sucede a veces a las embarazadas, es la combinación de hormonas que les da
sueño. Pero no puedo asegurarlo hasta no saber más. –volví a insistir.
-
No, Carlisle. Gracias por visitarme, pero es todo. –me dijo Bella y se puso de
pie, ahora con cuidado, antes de marcharse hacia una de las habitaciones.
Yo
simplemente la vi alejarse y pensé en que tal vez por el momento estaba bien,
pero era muy urgente realizarle más estudios, además, empecé a considerar la
posibilidad de traer a Esme a verla, quizás eso la ayudaría un poco a dormir
mejor… a que no estuviera tan preocupada.
Pov Edward
-¿No
tiene nada mal? – le pregunté a mi padre cuando Bella desapareció metiéndose en
el cuarto de baño.
-Por
lo que he visto en las pruebas… no hay nada que me sorprenda, tengo que estar
los resultados de los análisis y tendría que realizarle otras pruebas – me
explicó.
-Ya
has visto como se ha puesto, no quiere saber nada de médicos… - le dije.
-Bueno,
me voy a ir para llevar sus análisis al laboratorio. ¿Te quedas a dormir? –
Asentí, pues era viernes y siempre me quedaba con ella – Cuando tenga los
resultados te llamaré.
-Está
bien, papá – dije sonriéndole. Le acompañé a la puerta de la casa – Gracias por
venir…
-No,
gracias por traerme – me dijo el sonriendo. Y no pude evitar abrazarlo. Salió y
se fue.
-No
tenías por qué traerlo. Confiaba en ti – escuché a Bella decir a mis espaldas.
Me giré para mirarla.
-Estoy
preocupado por ti, si tú no me dices que te pasa, tengo que recurrir al médico
– dije tranquilamente.
-Me
voy a mi habitación – dijo subiendo, tuve intención de seguirla para estar con
ella, pero puso su mano en mi pecho – Sola – Me dolió pero asentí y la deje
subir. Me fui al salón y me puse a ver la televisión.
Pov Carlisle
Llegué
a mi casa más tarde de mi horario, pero decidí esperar a los resultados de los
análisis, y pensando en cómo sería mejor manejar la situación ahora. Jasper
estaba en la cocina con Alice cenando los dos. Ambos me miraron y saludaron con
una sonrisa. No me hacía falta preguntar dónde estaba Esme, y posiblemente
tampoco Emmett y Rosalie, pero no lo pude evitar.
-¿Emmett
y Rose? – pregunté, los dos chicos se miraron.
-Rosalie
está en la habitación. Mi hermano se fue hace un par horas y todavía no ha
llegado – me extrañó mucho. Emmett en pocas ocasiones dejaba a Rosalie sola.
Entonces escuché la puerta de casa. Y Emmett entrando en la cocina donde
estábamos los tres.
-¿Dónde
estabas? – pregunté, si no me quería contestar estaba en todo su derecho, pero
necesitaba preguntárselo.
-Fui
a recoger unos análisis que se hizo Rosalie en la visita de la semana pasa con
la doctora… - dijo enseñándome el sobre – Ella me ha dicho que no quería ir, y
fui yo solo – dijo encogiéndose de hombros.
-¿Has
cenado? – le pregunté.
-Cogeré
algo para mí y le preguntare a Rose si quiere… - dijo dudoso, en ese tema
también estaba preocupado por ella. Comía mucho menos de siempre, y seguramente
había bajado de peso consideradamente.
-Voy
a ver a Esme – dije. Entré a la habitación sabiendo que Esme estaría ahí y la
encontré de pie mirando por la ventana que daba hacia el bosque, pensativa, la
escuché suspirar y no me extrañó que estuviera llorando.
Caminé
en silencio hasta abrazarla, no se sorprendió de sentirme tan cerca, supongo
que escuchó mi andar silencioso o pudo simplemente sentirme.
-
Calma –le pedí en un susurro. – Hoy vi a Bella, ella está bien. –confesé y de
inmediato mi esposa se giró para verme a los ojos, aunque no se soltó del
abrazo.
-
¿Cómo…? – comenzó a preguntarme, pero no continuó.
-
Ella ha estado cansada últimamente y Edward fue a buscarme. Estaba preocupado y
me llevó a casa de Charlie, la revisé y hasta ahora está bien –le prometí por
lo menos eso, lo poco de lo que tenía certeza.
-
Gracias, Carlisle. –me dijo en tono ferviente. – eres nuestro ángel, no sé qué
haríamos sin ti.
-
No digas eso. –le acaricié la espalda lentamente, desafortunadamente ella se
equivocaba, yo no era ningún ángel, si lo fuera tendría una cura mágica para
Bella, pero no era así. - Te amo y quiero también a Bella. Y por eso quiero
hablar contigo. –di un paso hacia atrás y la tomé de ambas manos para que nos
sentáramos en el borde de la cama.
-
¿Qué pasa? –me cuestionó con urgencia en la voz.
-
No vamos a hacerla cambiar de opinión, no así, alejándola. Y ella no va a
volver hasta que sienta que aceptamos las cosas tan cual quiere hacerlas – dije
con pesadez, no estábamos consiguiendo nada de esta forma, solo alejarla de
nosotros.
-
Pero no podemos dejar que siga, Carlisle, ese embarazo va a matarla… no puedo,
es que no… – dijo con lagrimas comenzando a correr por su mejillas.
-
Espera –le pedí rozando sus labios con la punta de los dedos. –Hoy aprendí algo
muy importante de Edward, es preferible tenerla cerca y estar con ella, que
regrese aquí, donde no va a pasar nada de tiempo sola, donde tenemos lo
necesario para atenderla en una emergencia.
-
Pero… Carlisle… -volvió a empezar ella llena de dolor.
-
Esme, yo no puedo hacer que vuelva, tú eres la única que puede hacerla sentir
lo suficientemente aceptada para que decida regresar. Decidas lo que decidas te
apoyaré, pero conoces mi opinión.
Lentamente
dejé un beso en sus labios antes de levantarme e ir a la ducha. Ella se quedó
ahí con la vista puesta en la nada y supe que estaba meditando las posibilidades.
…
Pov Bella
Aunque
me acababa de despertar estaba cansada. Al abrir los ojos Edward estaba a mi
lado. Sonriendo, me di cuenta de que no podía estar enfadada con él, lo amaba
demasiado para no hablarle. No me vestí, ya que era sábado y tampoco tenía
muchas ganas, pues no quería salir. Edward a mi diferencia ya estaba vestido
cuando me desperté. Bajamos a la cocina, yo no tenía hambre, de hecho
últimamente no tenía casi nunca, pero para que Edward no se preocupara comía un
poco. De nada me servía porque aun así llamó a Carlisle.
-Buenos
días, chicos – dijo Charlie cuando llegamos a la cocina.
-Hola
Charlie – dijo Edward sentándose, yo sonreí a mi padre. Era mi modo de
saludarlo.
-¿Cómo
te sientes? – me preguntó mi padre, miro de reojo a Edward…
-Bien
– dije sonriendo.
-¿Por
qué no dejas que Carlisle te revise? Estas algo pálida, desde hace algunos días
– me dijo seriamente.
-Ya
me revisó ayer, y estoy bien – dije igual de seria que él.
-Que
te revise más profundo cariño – dijo levantándose para coger la cafetera. El
timbre sonó. Me extrañó, no esperábamos a nadie – Voy yo- dijo mi padre
saliendo de la cocina.
-¿No
vas a comer? – me preguntó Edward.
-Más
tarde ahora no tengo mucha hambre… - dije susurrando.
-Es
para vosotros chicos… - dijo mi padre entrando en la cocina. Ambos nos giramos
para ver de quién se trataba. Cuando vi a mi madre y Carlisle. Me levante
rápidamente asustada. Me maree y Edward me cogió, para no caerme.
-Quiero
hablar contigo Bella – dijo mi madre mirándome. Carlisle le abrazaba por la
cintura desde atrás.
-Pues
yo no quiero hablar contigo… - dije con voz dura. Vi el dolor en el rostro de
mi madre. La había echado de menos, pero me dolió mucho que quisiera que
abortara. No podía perdonarle eso. Pero me estaba muriendo de ganas por
abrazarla.
-Por
favor hija… - dijo mi madre acercándose, pero di un paso para atrás – Sólo te
pido que me escuches – mi corazón iba a mil por hora, sentía que en cualquier
momento saldría de mi pecho y eso no era muy bueno.
-¿Qué
quieres? – pregunté.
-¿Podemos
ir a la sala? – dijo Carlisle mirando a Charlie. Mi padre asintió y primero
comenzaron a caminar mi madre y Carlisle y detrás de ellos Edward y yo. Al
llegar a la sala pararon. Edward me ayudó a sentarme ya que todavía me
sostenía, pues no estaba segura que por mi misma me fuera a mantener en pie. Y
con la mano les señaló a ellos para que se sentaran. Comprobé que Charlie no
había venido con nosotros.
-¿Y
bien? – dije seriamente.
-Necesitamos
que vuelvas a casa – dijo mi madre, vi como comenzaba a llorar.
-No
voy a volver – dije segura.
-Hemos
decidido que preferimos estar a tu lado y cuidarte, aunque continuemos pensando
lo mismo… es mejor para nosotros y para ti y los bebes tenerte cerca y
cuidarte, que tenerte lejos y no saber nada… - dijo mi madre con voz entre
cortada.
-No
puedo volver, me decepcionaste – dije mirándola a los ojos.
-Cariño,
se coherente, allí tenemos todo por si hay que atenderte en una emergencia.
Aquí no hay nada. En casa no pasaras tiempo sola, y aquí…
-No
paso tiempo sola, cuando papá no está estoy con Edward y si Edward no está,
esta papá… - dije tranquilamente.
-Por
favor. Lo decimos por ti y los bebes… - dijo mirándome seriamente. Mi papá
entro en el comedor en ese momento.
-Bella
– dijo sentándose a mi lado – Sabes que no quiero que te vayas y que me gusta
mucho que estés aquí. Pero Esme tiene razón. Allí te pueden atender rápidamente
con lo que pase. Yo no sé cómo hacerlo – me dijo cogiendo mis manos.
-Pero
eso no me importa… yo puedo cuidarme sola – dije en un susurro.
-Cariño,
estos días sé que te has estado sintiendo mal… y yo no sé cómo actuar. Tú mamá
lleva años cuidándote y Carlisle es médico. Estarás mejor con ellos – dijo
sonriendo. Vi a Carlisle sonreír por cómo estaba actuando Charlie.
-Por
favor… - dijo mi mamá levantándose y arrodillándose a mi lado.
-¿Prometes
no sacar el tema del aborto? – le pregunté. Lo que me había dicho al principio
era lo mismo que Edward, y él no me volvió a mencionar el aborto en ningún
momento.
-Lo
prometo – dijo mi madre. Sin poder evitarlo sonreí y la abracé. Había echado
mucho de menos los brazos de mi madre, el calor de estos y lo segura que me
sentía siempre dentro de ellos.
-Te
quiero mi niña – dijo en mi oído. Las dos estábamos llorando.
-Y
yo también – susurre en su oído. Nos separamos del abrazo, y nos dimos cuenta
que los tres hombres que habían en la sala nos miraban con los ojos
cristalinos.
-Bueno,
entonces vamos a casa… - dijo Carlisle. Edward asintió así como mi mamá. Yo
simplemente antes de asentir mire a Charlie y al ver su sonrisa, sonreí yo
también. Entonces se levantaron todos, y Edward me extendió la mano para
ayudarme. Saliendo me di cuenta que estaba en pijama…
-Voy
a vestirme – dije rápidamente. Subí las escaleras con cuidado. Me vestí
rápidamente. Y volví a bajar, con un pequeño bolso donde estaban todas mis
pastillas – Papá, vendré a verte – dije sonriendo y dándole un abrazo de
despedida.
-No
te preocupes – dijo sonriendo. Me separe de él y fui al coche donde todos me
esperaba.
-Me
llevo mi volvo – dijo Edward – Bella vas con Esme o te vienes en el volvo… -
preguntó mirándome pues estaba nuevamente abrazada a mi madre. Le sonreí y el
entendió – Nos vemos en casa – sonreí nuevamente y entré en el mercedes de
Carlisle en la parte de atrás con mi madre.
Por
primera vez en mucho tiempo, me sentía feliz, casi al completo. Necesitaba
saber las reacciones de mis hermanos y ver como estaba todo en casa. El viaje
fue en silencio, pero no me hacía falta hablar. Y no era un silencio incómodo.
Llegamos
a casa y aparcamos, esperamos a que Edward llegara con el volvo que venía
detrás. Cuando bajó me fui con él y caminamos a la puerta para entrar.
Pov Jasper
Estaba
en el sillón con Alice, la calma en la casa era triste y como hacía mucho tiempo
y la pequeña duende seguía siendo mi refugio. No me gustaba la peli que
estábamos viendo pues era esa que les gustaba a las chicas que se ponían para
llorar. Pero el pasar el rato con ella era mucho mejor que la peli que veíamos.
Eran las doce del mediodía y aunque sabía que Emmett y Rosalie estaban
despiertos no habían salido de la habitación. Y mamá y Carlisle han salido hace
un par de horas y todavía no habían vuelto. Entonces, escuché un coche, y poco
después la puerta se abrió. Me gire esperando me encontrar a mamá y Carlisle,
pero me sorprendí cuando vi entrar a Bella, sonriendo, tranquila, no se veía
enfadada, ni enferma. Sin pensarlo dos veces me puse en pie y fui abrazarla…la
había echado mucho de menos, en la casa. A pesar de verla por el colegio no era
lo mismo porque pasaba por nuestro lado y no decía ni hola. Y ahora estaba hay
entre mis abrazos, no quería soltarla, no quería separarme de ella. Sentí sus
lágrimas en mi cuello y supe que estaba llorando pero no era la única. Yo
también estaba igual.
Pov Emmett
-Rose,
preciosa. Tienes que comer algo – dije, estaba preocupado, pues no comía mucho,
se la pasaba en la habitación llorando, con todas las persianas bajadas, apenas
salía de ese cuarto y en pocas ocasiones iba al colegio.
-No
quiero, déjame un rato sola – me pidió sin levantar la cabeza de la almohada.
Me acerqué a ella y le di un beso en la coronilla y salí, había escuchado un
coche llegar así miraba quien era. Cuando me asomé a las escaleras me podía
esperar de todo menos lo que estaba viendo. Jasper abrazaba fuertemente a
Bella, quien miró para la escalera sonriendo. Ni pensé en que debería estar
enfadado con ella por poner su vida en peligro, bajé las escaleras de tres en
tres y sin esperar a que Jasper se separara de ella los abracé a los dos, con
un abrazo de los míos. Escuché a ambos reír y comencé a reír con ellos. Me
sentía feliz por primera vez en mucho tiempo.
Pov Alice
Cuando
escuché a la puerta abrirse no presté mucha atención. Sabía que serían Esme y
papá que venían de donde hubieran ido. Pero sentí como Jasper se levantaba
rápidamente y salía corriendo hacia la puerta. Entonces me giré para ver como
abrazaba a Bella. Ella se veía contenta. Sabía que Jasper en ese momento era
una de las personas más felices de la tierra por no decir el más feliz. Me fijé
en mi hermano que sonreía, por un momento su mirada se poso en mí y vi que sus
ojos estaban relajados y se veía feliz, hacía mucho que no lo veía así y me
sentí contenta por ellos.
Pov Bella
En
ese momento era la persona más feliz del mundo. Echaba mucho de menos estar
entre los brazos de mis hermanos. Poco a poco el abrazo se fue deshaciendo. Fui
hasta donde estaba Edward y él me recibió abrazándome por la espalda.
-¿Vuelves
a casa? – preguntó Jasper sonriendo. Alice se acercó donde estábamos todos.
-Sí
– dije sonriendo. Emmett miro a mamá, parecía que no se lo creía, ella asintió
y mi hermano sonrió de nuevo – Emm, ¿Dónde está Rosalie? – pregunté. Todos se
tensaron, cuando pregunté por ella.
-En
la habitación – la sonrisa que tenía se fue de su rostro.
-¿Cómo
está hoy? – preguntó Carlisle, pasando para delante, ya que todavía estaba
detrás con mamá.
-No
quiere comer nada – dijo mirando el suelo.
-Lo
siento Emm – hablé acercándome a él. Me sonrió.
-No
te preocupes enana – dijo despeinándome. Le miré a los ojos y los tenía
humedecidos.
-Ahora
vengo… - dije subiendo las escaleras.
-¿A
dónde vas? – me preguntó mamá frunciendo el ceño.
-A
ver a Rosalie – dije despreocupada.
-Bells,
mejor no. Ella quiere estar sola –
suspiró Emmett.
-A
mi me da igual lo que quiera… voy a verla – dije subiendo, y aunque escuche
alguna que otra queja no presté atención. Al llegar frente a la puerta no
piqué, entré de golpe. Me sorprendió mucho como vi la habitación. Estaba toda
oscura, las ventanas cerradas… Rosalie estaba sentada en la cama, con la cabeza
entre las piernas. Se le escuchaba llorar desde donde yo estaba. Me acerqué
poco a poco a ella. Estaba en pijama y con una coleta, toda despeinada. Encima
de la mesita había una bandeja con comida sin probar.
-Rose…
- susurré sentándome en la cama con ella. Levantó la cabeza de entre las
piernas y me miro. Sus ojos estaban rojos y tenía unas enormes ojeras. Lucia
pálida, más de lo normal.
-¿Qué
haces aquí? – preguntó, con voz entrecortada y ronca.
-Mi
madre y tu padre han venido a buscarme para que volviera – dije encogiéndome de
hombros. Ella asintió con la cabeza - ¿Cómo estás? – pregunté, pasando mi mano
suavemente por su brazo.
-Sola…
- dijo y el llanto volvió a ser mayor – Ya no me queda nada… vuelvo a estar
sola.
-No
estás sola. Mi hermano está contigo y Carlisle y mamá – dije. Ella me dijo esas
mismas palabras cuando le conté mi embarazo.
-Mi
bebé… lo perdí – dijo mirándome a los ojos. No sabía que decirle a eso. La
entendía, si yo perdía a mis bebés estaría como ella. Y como últimamente no me
sentía muy bien, pues estaba cansada, estaba preocupada por ello. Pero Carlisle
me había revisado y me había dicho que todo estaba bien. Sólo que me tenía que
revisar mas el corazón.
-Yo
te entiendo – dije cogiendo sus manos – Pero no puedes estar aquí toda la vida,
estás descuidando tu salud por no comer, están todos muy preocupados – dije
sinceramente.
-Ya
no tengo ganas de vivir Bella… - dijo, mirarla a los ojos me destrozaba el
corazón porque en ellos veía sinceridad, y no quería que fuera así.
-No,
tú tienes mucho por vivir, y muchos bebes más que tener. No puedes dejar al
loco de mi hermano solo… - dije intentando sonreír.
-Tu
hermano será más feliz si no estoy yo – dijo suspirando.
-No,
él te quiere a ti – dije levantándole la cara para que me mire – Ahora mismo
vamos a abrir estas ventanas, para que se ventile la habitación. Tú vas a ir a
vestirte y peinarte… que vas a salir a comer con todos – dije levantándome de
la cama.
-Bella…
- me cogió del brazo para retenerme. Estaba débil, lo noté porque el agarre no
fue fuerte.
-No,
no puedes seguir así, sin comer nada… acabarás en el hospital – le dije
seriamente. Me solté de su agarre y fui hacia la ventana para abrir las
cortinas y el ventanal – Ve a vestirte, y no se vale un chándal – dije. Ella se
levantó a regañadientes y fue a su armario cogió un pantalón y una blusa y fue
al baño a cambiarse, en todo el camino fue arrastrando las pies, como yo en los
últimos días por el cansancio, lo que me dijo que ella también estaba así.
Mientras la esperaba, le quité las sabanas para cambiarlas, pues estas estaban
manchadas de sangre. Al rato salió Rosalie del baño, se había duchado, de
peinado llevaba una coleta mejor echa que la que tenía antes, unos vaqueros y
una blusa negra – Ven que voy a taparte esas ojeras… no queremos que se
preocupen más – dije cogiéndola del brazo, no sabía mucho de maquillaje pero
Tanya me lo enseñó para disimular las ojeras para que mi mamá y mis hermanos no
las vieran, algunos años atrás. La senté en la bañera, busqué en el estuche del
maquillaje, lo de las ojeras, cuando lo encontré se lo esparcí con cuidado
debajo del ojo.
-Bella,
yo… - comenzó diciendo.
-Vas
a venir a comer con nosotros, porque es para darme la bienvenida y tienen que
estar todos – dije. Acabé de ponérselo, y sonreí casi no se le notaba.
-Bella,
la comida esta ya – escuche a mi madre. Sonreí.
-Ya
voy mamá – dije gritando – Vamos Rose – dije cogiéndola del brazo.
-Bella…
- se resistió.
-Por
favor – dije mirándole sinceramente.
Pov Emmett
-¿Vuelves
a casa? – preguntó mi hermano sonriendo. Alice se acercó un poco a todos
nosotros, también se le veía feliz, me encantaría que Rosalie estuviera aquí
con nosotros, pero no.
-Sí
– contestó mi hermana sonriendo. Sin poder creerlo miré a mi madre y ella
asintió, sonreí de nuevo al ver que era verdad – Emm, ¿Dónde está Rosalie? –
Preguntó, todos nos tensamos. Pues sabíamos que Rosalie no salía de la
habitación.
-En
la habitación – dije, la sonrisa se esfumó rápidamente del mi cara. Rosalie era
un tema delicado para mí, como lo era la salud de mi hermana.
-¿Cómo
está hoy? – Me preguntó Carlisle, pasó
por delante de mi hermana, ya que todavía estaban en la puerta.
-No
quiere comer nada – dije mirando al suelo. En muchas ocasiones sentía que
perdía a Rosalie, cuando se levantaba y se mareaba por no comer y dormir tan
poco.
-Lo
siento Emm – dijo mi hermana acercándose a mí. No pude hacer otra cosa que
sonreír.
-No
te preocupes enana – dije despeinándola. Sus ojos se encontraron con los míos y
seguramente se dio cuenta de que estaban humedecidos.
-Ahora
vengo… - dijo subiendo las escaleras.
-¿A
dónde vas? – le preguntó mama, mirándole con el ceño fruncido.
-A
ver a Rosalie – dijo despreocupada.
-Bells,
mejor no. Ella quiere estar sola – dije
suspirando, sabía que ella no quería que nadie entrara, y si me había echado de
la habitación a mí, menos ahora.
-A
mí me da igual lo que quiera… voy a verla – dijo subiendo. Carlisle y mamá se
quejaron pero mi hermana pareció no escuchar y continúo subiendo.
-Como
habéis conseguido que Bella vuelva – preguntó Jasper mirando a mamá y Carlisle.
-Edward
vino a buscarme ayer al consultorio, porque estaba preocupado por Bella –
Jasper y yo nos tensamos instantáneamente – Tranquilos no tiene nada – me
relajé al escuchar eso – Le pedí que me llevara a casa de Charlie para
examinarla, después de un rato decidió llevarme y la revisé. No tiene nada,
solo anda algo cansada, pero es normal en los embarazos. Cuando llegué a casa
hablé con Esme y le sugerí que nosotros hiciéramos lo mismo que mi hijo,
vuestra madre estuvo recuerdo después de meditar toda la noche y fuimos a
decírselo a ella – dijo explicando brevemente toda la historia – Ahora dime tú
– dijo mirándome - ¿Cómo está mi hija? – preguntó seriamente.
-Mal,
no come nada… ha descuidado mucho su higiene, así como también las horas de
sueño, apenas duerme un par de horas y se despierta - dije casi a punto de
ponerme a llorar – Carlisle, estoy preocupado – dije sinceramente.
-Os
dejo aquí hablando, voy a hacer la comida – dijo mi madre levantándose del lado
del Carlisle y subiendo a la cocina.
-Tenemos
que hacer algo – dijo Carlisle pensando.
-Yo
no sé que más hacer, no pone de su parte, no quiere – dije, esperando que
entendiera mis palabras, sin tener que continuarlas, pues me costaba mucho el
tan solo pensarlo.
-¿Qué no quiere? – preguntó Alice. Edward fue
al lado de su hermana y le susurró algo en el oído, seguramente explicándole.
Los ojos de Alice se humedecieron y comenzó a llorar – No, papá no lo puedes
permitir… Rose no… - dijo y escondió su rostro en el pecho de Edward. Vi como
su mano y la de mi hermano estaba entrelazada.
-No
voy a dejar que nada le pase a tu hermana – dijo acariciando los cabellos de
Alice.
Estuvimos
hablando de diferentes maneras para ayudar a Rosalie. Alice pasó del pecho de
su hermano al de Jasper.
-La
comida ya está – dijo mamá, asomándose por las escaleras. Todos asentimos y nos
levantamos – Suban y ayúdenme a bajar las cosas, para la mesa – dijo. Sabía que
quería comer en el comedor. Últimamente cada uno comía cuando quería y no todos
juntos. Todos subimos para ayudarla. Cuando todo estuvo en la mesa y nosotros
sentados. Decidí que subiría después para llevarle la comida a Rosalie por si
quería comer algo. Mamá bajó, y nos quedamos sentados esperándola. Carlisle
estaba sentado en la cabecera con mi madre al lado derecho, seguida de Jasper y
Alice. Y al otro lado estaba yo sentado en medio. Pues al lado de Carlisle iba
Rosalie y aunque no bajaba ese era su sitio y al otro iba a mi hermana y en la
cabecera estaba Edward.
Pov Rosalie
No
quería bajar, quería quedarme en mi habitación tranquila, tampoco tenía hambre,
me sentía cansada, y apenas tenía fuerzas, aunque no podía mostrarlo. Pero
Bella había insistido, y no me dejó negarme. Cuando bajábamos las escaleras me
sonrió para darme ánimo.
-Ya
estamos aquí – dijo sonriendo, yo respiré hondo y pase detrás de ella.
-Rose…
- dijo Emmett sonriendo, se acercó a mí y me abrazó fuertemente. Me seguía
gustando estar entre sus brazos como la primera vez, me sentía protegida y
querida.
-Hija
– dijo papá quien se acercó a mí con los ojos húmedos. Genial, encima le estaba
haciendo llorar – Me alegra mucho que bajes a comer – intenté devolverle la
sonrisa que me estaba dando, pero no estaba muy segura de que saliera la
sonrisa. Bella se había sentado al lado de Edward y de Emmett. Y allí estaba mi
sitio, entre Emmett y papá. Suspiré y me encamine hacia allí. No quería enfrentarme
al odio de Alice o Edward. Me senté y comprobé que mi hermano me sonrió al
verme allí.
-Ahora
sí estamos todos, podemos comer – dijo mi papá con una gran sonrisa.
La
cena fue muy fluida, aunque yo estaba algo tensa, no tenía hambre, y el plato
que me puso Esme era bastante grande. Comí unos bocados y comencé a jugar con
la comida. Sentí el roce de la mano de Emmett con la mía. Le miré a los ojos, y
vi en ellos que me daba ánimo para comer un poco más. Pero no podía mi estomago
no me lo permitía.
-Rosalie,
has comido muy poco – dijo mi padre seriamente.
-No
quiero más – era la primera vez que hablaba desde que había bajado, y mi voz
tan solo fue un susurro – Me voy a la habitación – dije levantándome.
-Rosalie…
- escuché decir a Bella.
-Gracias
Bella, pero me voy a la habitación – dije subiendo las escaleras.
Volví
a entrar en la habitación, cerré las ventanas y me puse un chándal, y me volví
a meter en la cama.
No
tenía ánimos de aguantar las apariencias delante de todos.
UNOS
DÍAS DESPUÉS
Pov Rosalie
Estaba
agotada. Pero no era importante. No tenía fuerzas ni ganas de hacer nada,
incluyendo comer. Y no podía dormir, además, cuando llegaba a hacerlo sólo
tenía pesadillas. Ya ni siquiera Emmett podía reconfortarme. Todo estaba
perdido, ya no quería vivir, no sin mi bebé, si él no tuvo la oportunidad de
estar en este mundo, yo tampoco la quería.
Así
que cada día fue un martirio, casi no iba a ya a la escuela, pero no me
importaba tampoco. Siempre estaba en mi habitación. Ahora la casa se escuchaba
silenciosa y creí sería un buen momento para ir a la cocina por un vaso de agua
sin toparme a alguien que me insistiera en comer.
Me
levanté de la cama y al ponerme de pie todo me dio vueltas nos segundos. Sólo
cerré los ojos y me concentré en no caerme, tenía dos días que me mareaba todo
el tiempo. Respiré profundo varias veces tratando de calmar el corazón que se
me aceleraba por casi todo últimamente. Ya que estuve estable salí de la
habitación y fui por las escaleras un paso a la vez, con temor a caerme o
desmayarme en cualquier momento.
Llegué
a la cocina todavía sintiendo las palpitaciones en el pecho y respirando
profundo para tratar de evitarlas. Me serví agua en una jarra y la puse en una
bandeja junto con un vaso, así no tendría que salir de mi habitación hasta el
día siguiente, aunque fuera difícil cargar ese peso hasta mi mesa de noche, lo
haría, sacaría las fuerzas que últimamente me faltaban, supongo por la falta de
comida.
Tomé
la bandeja y al levantarla hice un movimiento brusco, porque pesaba más de lo
que imaginé y casi se me cae todo al suelo, por fortuna sólo tiré el vaso de
plástico, que rebotó un poco y se detuvo. Desistí de la idea de cargar tanto y
decidí levantar el vaso, llenarlo y marcharme a mi habitación. Caminé un par de
pasos y me agaché para tomarlo.
Al
levantarme me volví a marear, pero no como antes, sino mil veces peor, mi
corazón se disparó y tuve que respirar con trabajos como si no pudiera hacerlo
bien, después vi varios puntos negros que se hicieron más y más grandes hasta
que no había nada más que oscuridad. Una parte de mí sabía que estaba por
desmayarme, o ya lo había hecho. Mi cuerpo no respondió y me sentí caer como en
un abismo, temí por el golpe que me daría contra el piso, pero nunca sucedió.
Antes de que tocara suelo unos brazos me atraparon y escuché una voz llamarme
muchas veces, aunque no la reconocí, sentí la preocupación que destilaba y como
lentamente me ayudó a acostarme. Después, también dejé de escuchar y de pensar.
-
¡Rose! ¡Rosalie! ¡Abre los ojos! –escuché que me ordenaron y ahora sí reconocí
la voz, entonces, luché por hacerle caso y lentamente fui sintiendo la luz. –
Rosalie… ¿estás bien?
-
Emmett… -murmuré enfocando su rostro apenas.
-
¡Mamá! ¡En la cocina, rápido! Por favor. –le habló a Esme, yo me hubiera
quejado pero estaba todavía demasiado débil para hacerlo. –Rosalie… te
desmayaste ¿tienes fiebre? ¿Estás enferma? –su voz cargada de preocupación me
dolió, me di cuenta de que él también la estaba pasando muy mal y yo nada más
le hacía las cosas más difíciles.
-
¿Qué pasa? –escuché la voz de Esme desde la entrada. - ¿Qué le pasó? –cuestionó
de nuevo, ahora arrodillándose en el suelo a mi lado, yo la miré nada más, aún
sentí la necesidad de respirar profundo para calmar mi corazón.
-
No sé, escuché ruido y vine y cuando entré apenas la salvé de que se golpeara
contra el suelo. –explicó Emmett y yo recordé cómo se me fueron las fuerzas y
se me oscureció la vista.
-
No es nada. –pronuncié en voz baja. – Me levanté muy rápido y me maree. –expliqué.
-
Rosalie es que últimamente casi no comes, por no decir que tampoco duermes. –me
habló Emmett viéndome a los ojos.
-
Rosalie. –dijo Esme y me tomó de la mano para que la viera a los ojos, su
expresión estaba llena de cariño pero también había algo de autoridad. – Voy a
llamar a tu papá para que nos diga qué hacer. No quiero que te pase nada malo.
–hizo una pausa y se me quedó mirando hasta que finalmente asentí, supe que en
realidad no me estaba preguntando, simplemente quería asegurarse de que estaba
enterada de sus planes. – Emmett, llévala a su habitación.
Emmett
de inmediato me levantó en brazos y sin ningún esfuerzo ¿sería que notaba lo
delgada que estaba? Quizás era sólo que él tenía demasiada fuerza. Cuando
comenzó a subir las escaleras me aferré a su cuello para que no tuviera que
esforzarse mucho en sostenerme, aunque no parecía que lo estuviera haciendo en
lo absoluto. Muy poco tiempo después me dejó en la cama recargada contra la
cabecera.
-
No sabes el susto que me diste. –me regañó frunciendo el seño, pero no se lo
tomé a mal, lo conocía demasiado bien para saber que no tenía malas
intenciones.
-
Lo siento, no quise que eso pasara. –le respondí y busqué su mano, él al sentir
mi contacto rodeó la mía con sus grandes dedos.
-
Rose, esto no puede seguir así. –me dijo casi en tono de súplica, pero antes de
que otra cosa pasara, Esme entró llevando algo entre manos, era un tazón con
dulces.
-
Carlisle viene para acá, me dijo que te va a poner un suero y mientras tanto
que comas dulces. –me dejó el tazón en regazo y se sentó del otro lado de la
cama.
Cuando
me vi ahí rodeada por ambos, supe que no tenía opción, así que comencé a tomar
los caramelos, uno a uno y dejé que se disolvieran en mi boca. Extrañamente
unos minutos después cuando llegó mi padre, ya me sentía mejor.
-Rosalie
– dijo mi padre acercándose a mí. Esme se separo para dejarle el sitio - ¿Cómo
te sientes? – me pregunto acariciándome la mejilla.
-Mejor
– dije intentando sonreír. Mi padre me coloco el suero con cuidado.
-No
puede seguir así, tienes que seguir para adelante – dijo – El suero lo tendrás
una hora, es para hidratarte y subirte un poco más el azúcar, estoy seguro que
por eso te desmayaste. – me dijo acariciándome.
-Lo
siento – les dije a los tres. Pues tanto Esme como Emmett seguían allí – Sólo
os estoy dando problemas.
-No
digas eso, Rose. Ahora estás pasando un bache, pero cuando estés mejor, todo
volverá a ser como antes – dijo Esme con un tono maternal y una sonrisa en la
cara que me enterneció – Hijo, por qué no salimos y los dejamos un momento –
dijo sonriendo. Emmett me miro, y asentí despacio.
-Ahora
vuelvo – dijo dándome un beso en la frente. Me quedé viendo como ambos
desaparecían de la habitación y me dejaban sola con mi padre.
-Yo…
- comencé a decir, pero mi papá puso su dedo en mis labios para callarme.
-Descansa,
duerme un poco te sentará bien – dijo acariciándome el pelo. No quería dormir,
pero el que me tocara el pelo me estaba relajando y mis párpados pesaban mucho.
Pov Emmett
No
podía más. Ya no sabía qué hacer, Rose cada día estaba más débil, puede que sea
mi culpa por no saberla cuidar bien. Pero ya no sabía que más hacer por ella.
Se estaba dejando ir, y yo no quería que se fuera, la quería aquí conmigo.
-¿Qué
pasa? – dijo mi madre sentándose delante de mí en la mesa de la cocina.
-Ya
no sé qué hacer – dije mirando a mi madre a los ojos. Sentí que las lágrimas
estaban a punto de caer.
-Cariño,
tienes que tener paciencia, darle tiempo y mucha dedicación. Se nota que la
amas – dijo mi madre sonriendo. Algo hizo clic, yo no amaba a Rosalie de la
forma que ella pensaba, Rose para mí era una hermana más. ¿La trataba como a mi
novia? Me alegré, había guardado bien las apariencias, que era mí cometido en
el principio. Pero ahora ya no era guardar apariencias, tampoco actuar. La
quería, y la protegería como con Bella – Sólo tienes que esperar que ella se
sienta preparada para hablar de todo esto – dijo mi madre abrazándome.
-Tengo
miedo de perderla – le confesé a mi madre. Ella deshizo el abrazo y me miró a
los ojos.
-No
la vas a perder – dijo sonriendo. Escuchamos entrar a Carlisle en la cocina y
prestamos atención.
-¿Cómo
esta? – pregunté seriamente.
-Se
ha quedado dormida. En el suero le puse medicación para que pudiera dormir.
Necesita descansar – dijo sentándose en otra de las sillas.
-¿Qué
vamos a hacer? – pregunté.
-Esperar
a que ella quiera poner se su parte – dijo, encogiéndose de hombros, aunque
podía ver que estaba igual de preocupado que yo.
-Hola
– saludó Alice. Fue hacia la nevera – Hay reunión y no habéis dicho nada – dijo
sonriendo. Nos miró a todos y vio que ninguno nos reímos de su comentario - ¿Le
ha pasando algo a Rosalie? – preguntó acercándose a su padre.
-No,
tranquila ella está bien – dijo Carlisle. No le iba a contar lo del desmayo. Y
me alegraba, no quería que todos supieran.
-Entonces
qué pasa – pregunto cruzándose de brazos.
-Nada
– dijo sonriendo Carlisle para no preocupar más a Alice.
-Está
bien. Me voy de compras con Jasper. ¿Vale? – dijo sonriendo de nuevo.
-No
gastes mucho – dijo su padre. Alice lo miró incrédula. Y bajó corriendo
-Tenemos que intentar que Rosalie haga todas la comidas y que duerma las horas
necesarias – dijo mirándonos a mamá y a mí.
-¿Y
si no quiere? – pregunté.
-Me
da igual, insiste. Hablamos de su salud – dijo seriamente. Asentimos los dos –
Me voy a duchar – le dio un beso en los labios a mamá y se fue.
Pov Edward
-Seamos
sinceros. A Kate le gusta Paul – dijo Irina riendo. Y todos reímos a carcajada.
Estábamos en la Push sentados en la arena, con los amigos. Aunque Bella no se
sentía bien últimamente, había insistido en que viniéramos con ellos.
-¡No
me gusta! – gritó y eso hizo que la carcajada de todos fuera mayor.
-Bells
se ha quedado dormida - me dijo Jake
quien tenía a Tanya entre las piernas como yo a Bella. Me giré un poco para
verla y vi que tenía los ojitos cerrados. Sabía no que no iba aguantar mucho
rato despierta.
-Mejor
me voy a casa… - Tanya me miro seriamente.
-Tú
no vas a ningún lado, te quedas con nosotros. Que Bella se haya dormido no
significa que tú te tengas que ir – dijo mirándome seriamente.
-Se
puede enfermar, está haciendo frio – dije seriamente. Paul y Jake se quitaron
sus chaquetas y se las pusieron a Bella por encima.
-Ya
no tendrá frio – dijeron sonriendo - ¿Dónde estábamos…? – Preguntó Paul
haciéndose el loco – Ah sí, decíamos que Irina quería a Seth – dijo mirando a
Kate.
-¡No!
El tema era que tú querías a Kate. Además yo tengo novio… - dijo levantando las
manos como que ella se libraba.
-Eso
no te lo crees ni tú – Dijo Paul riendo. Había olvidado lo que era un buen
momento con los amigos. Pero en ese momento Bella comenzó a removerse entre mis
piernas y todos pusimos atención en ella.
-Bella,
mi amor – dije acariciándola despacio para que se despertara.
-Bella,
eh venga despierta – dijo Tanya levantándose de las rodillas de Jake. Bella se
incorporó de golpe.
-Bella
cariño – dije girándola para que me viera.
-Edward,
ha sido horroroso… - me susurró llorando, se apoyó en mi pecho. Todos miraban
desconcertados. Yo con cuidado comencé a acunarla.
-Ya
cariño, ya pasó. Sólo ha sido una pesadilla – dije acariciando su mejilla para
apartar las lagrimas.
-Era
tan real… yo… - la callé para que se calmara.
-Tranquila
Bella, sólo era una pesadilla, no va a pasar nada – dije besando su frente. Vi
a mis amigos. Todos nos miraban con una mezcla de preocupación y ¿ternura?
-Bells
– dijo Tanya sentándose delante de ella. Bella sacó su rostro de mi pecho y
cuando vio a Tanya se lanzó encima de ella. Su amiga la recibió y la abrazo
fuertemente – Ha sido un mal sueño, ya está – dijo con suavidad. Bella levantó
el rostro y comprobó que todos la estábamos mirando.
-Lo
siento… - dijo mirándolos – Me he quedado dormida… - dijo agachando la mirada.
-No
seas tonta Bella. No pasa nada por quedarte dormida… - dijo Jake sonriendo –
Además es normal que tengas sueño, en esa barriga llevas a nuestros sobrinos –
dijo sonriendo y todos nos reímos con él.
-Vamos
para casa… - dije mirando a Bella, aunque lo entoné como una pregunta, no lo
estaba preguntado.
-Sí,
estoy algo cansada – dijo en un susurro. Todos sonreímos disimuladamente, pocas
veces aceptaba que estaba cansada.
-Pues
no se diga más. Ven que te ayudo la levantarte del suelo – dijo Jake cogiéndola
de las manos. Y la acompañó hasta mi coche, mientras yo recogía nuestras cosas.
Después fui al coche y vi que mi amigo había echado el sillón para atrás – Es
por si quiere dormir – dijo. Bella sonrió y asintió
-Gracias.
Mañana nos vemos en el cole – dije sonriendo y despidiéndome de todos con la
mano – Kate, tu también le gustas a Paul. E Irina, Seth también te quiere –
dije sonriendo y me metí en el coche – ¿Vas cómoda cariño? – pregunté.
-Sí,
solo me quiero poner de lado – dijo moviéndose un poco.
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