CAPITULO 1
Pov Bella
-Enana, venga despierta, que vamos a llegar tarde el
primer instituto – escuché a mi hermano
gritarme a lo lejos.
-Ay, cinco minutos más – murmure dándome la vuelta,
en la cama y tapándome con la colcha.
-Venga despierta – dijo meneándome de un lado a
otro, desde el hombro.
-Espera unos minutos – le dije, dándole con la mano.
-O te despiertas ahora, o voy a por una jarra de
agua fría y te la tiro por encima – me levante de golpe rápidamente – Soy el
mejor, eso nunca falla.
-Eres tonto, eso es lo que eres – dije molesta por
despertarme una vez más de la misma forma que todos los días. Me incorporé en
la cama, me senté en el borde y me coloqué las zapatillas.
-Venga Bells, no te enfades, sabes que si no, llegaremos
tarde – me dijo haciendo un pequeño puchero. No le contesté y salí por la
puerta de la habitación. Jasper salía del baño con una toalla atada a la
cintura.
-Otra vez te ha despertado con la amenaza del el
agua fría – dijo afirmando, más que preguntándome. Asentí molesta y me metí en
el cuarto de baño.
Odiaba que mi hermano mayor me despertara diciendo
eso, porque sé que es capaz de hacérmelo y la última vez me enfermé por culpa
del agua. Me quité el pijama poco a poco y me metí en la ducha. No sé cuánto
tiempo estuve ahí metida, pero escuché que picaban a la puerta de del
habitación.
-Bells, ¿Estás bien? – era la voz de mi hermano
Jasper.
-Sí, ahora salgo – le dije. En mi familia me tenían
muy vigilada por mi enfermedad y a veces es sofocante.
-Está bien – escuché levemente sus pasos alejarse.
Paré el agua y salí de la ducha, me coloqué la toalla alrededor de mi cuerpo y
fui a mi habitación a vestirme. Elegí lo primero que encontré, me peiné un poco
y cogí mi mochila. Bajé las escaleras y mis hermanos estaban sentados en la
mesa de la cocina mientras mi madre preparaba el desayuno para los tres.
-Buenos días – dije dejando la mochila en el suelo,
me acerqué a mamá y le di un beso.
-Buenos días cariño – me respondió. Emmett me saludó
con la mano y la boca llena. Y Jasper con una sonrisa.
-Ya era hora que bajaras, al final llegaremos tarde
por tu culpa, enana – dijo sonriendo y comiendo todo a la vez.
-Lo que quieres es ver si hay alguna chica nueva con
la que acostarte este año – le dije – y más ahora que eres veterano – aseguré
yo sonriendo, mi hermano había repetido 2n de Bachillerato y él me miró mal por decir eso delante de
mamá.
-Hijos, parad ya, siempre estáis igual – dijo
pidiendo el plato encima de la mesa.
-Yo no hice nada, mamá – dijo Jasper levantando las
manos. Todos reímos por ese gesto.
-¿Has tomado la pastilla? – me preguntó mi madre,
mis hermanos dejaron de hacer lo que hacían para prestar atención a mi
respuesta.
-Ahora voy a por ellas – le dije levantándome. No me
gustaba tomar esa medicación. Sé que eran por mi bien y que hacían que me
sintiera mejor, pero saber que tenía que medicarme era recordarme siempre que
estaba enferma. Cogí el pote de pastillas que tenía en el comedor y volví a la
cocina.
-Llamé al hospital para programar la visita – dijo
mi madre cuando me vio entrar. La miré para que continuara – Tu doctor se ha
cambiando de ciudad, por lo tanto se ha ido del hospital – me dijo, yo abrí los
ojos.
-No voy a ir a otro médico – le dije rápidamente –
Eso significaría que más gente se va a enterar de lo que me pasa – dije
sentándome y abriendo el frasco.
-Es un médico nuevo, apenas llegó hace un mes al
pueblo – dijo mi madre. Mis hermanos se mantenían callados pero escuchado
atentamente – Vas a ir al médico. Tú le puedes decir que no diga nada, que
guarde confidencia.
-Mamá… - comencé a quejarme.
-Nada, no quiero discutir nuevamente estas cosas
Bella. Las cosas son como son y tú tienes que ir al médico, la visita la tienes
mañana. Ahora ir al colegio que llegan tarde al final – dijo mi madre. Mis
hermanos miraron al reloj y se levantaron corriendo.
-Venga, ves como al final llegaremos tarde – dijo
Emmett. Dejé el frasco encima de la mesa sin tomarme la pastilla. Cogí mi
mochila y salí corriendo con ellos. Nos subimos todos en el jeep de Emmett,
Jasper en el asiento copiloto y yo en el de atrás. Estuvimos todo el viaje en
silencio, cuando entramos en el estacionamiento vi a Tanya, Kate e Irina
sentadas en un muro esperando. Mi hermano aparcó y yo salí corriendo hacia
ellas, las había echado mucho de menos estas vacaciones.
-Bellita – me dijo Tanya mientras me abrazaba -
¿Cómo te ha ido el verano?
-Aburrido como siempre, me he quedado aquí en Forks
– dije encogiéndome de hombros – os he echado mucho de menos a las tres- dije.
-Un abrazo todas – dijo Irina. Y nos abrazamos.
Escuchamos un coche entrar en el estacionamiento y nos giramos. Mis hermanos
casi estaban a nuestro nivel y también se giraron. Era un BMW convertible rojo.
De él bajaron una chica rubia, alta y muy hermosa. Otra chica, ésta más bajita
y con el pelo corto y negro. Y por ultimo un chico de pelo cobrizo que hizo mi
corazón diera vuelco y me quedara sin aire.
-Que tío mas tremendo – dijo Tanya cogiéndome de la
mano fuerte.
-¿Tremendo? – Pregunte irónicamente – Parece un
dios.
-¿Un dios? – Escuché preguntar a mi hermano - ¿Has
visto que guapas son las chicas? -
preguntó, no contesté porque sabía que él no quería escuchar la
respuesta – Tienen un buen polvo.
-Ay Emmett no cambias – le dijo Kate dándole una
colleja. Mi hermano se froto la cabeza. Los chicos nuevos caminaron por nuestro
lado y pasaron de largo, pero vi como el chico me miraba y sonreía. El timbre
sonó y nos fuimos todos a clase.
-Nos vemos en el almuerzo – se despidió Jasper antes
de entrar en su clase, a mí me tocaba literatura. Caminé con Kate ya que esa
clase la tenía con ella.
-¿Cómo estás de lo tuyo? – me preguntó. Ella sabia
tan bien como todos lo poco que me gustaba hablar de ese tema, pero entendía
que me lo preguntara.
-Se podría decir que bien. Mi madre me ha programado
una visita para mañana – le dije encogiéndome de hombros. Entramos en clase.
-El primer día y ya llegan tarde señoritas Swan y
Denali – nos dijo – siéntense y no interrumpan la clase – vimos que no habían
dos lados juntos, había uno en la primera fila y otro en la del fondo, Kate
salió corriendo para coger el del fondo. Yo la miré mal y ella sonrió, negué
con la cabeza y me senté en la primera fila. A mi lado estaba la chica del BMW,
la morena.
-Hola me llamo Alice – dijo en un susurro. Yo la
miré, pude apreciar mas su rostro, tenía cara de duende y sus ojos eran
marrones.
-Me llamo Bella – le dije, ella sonrió.
-Silencio, Swan y Cullen – dijo el maestro. Después
de eso nos quedamos calladas. Me estaba aburriendo un montón, cuando por fin el
timbre sonó.
-¿Qué te toca? – me preguntó Alice.
-Química– le dije mirando mi horario.
-Yo también – respondió dando saltitos.
-Acabo de llegar al pueblo hace apenas un mes y no
conozco mucho esto – me dijo recogiendo sus cosas.
-Sinceramente no hay mucho que conocer, este pueblo
es pequeño y todos conocen a todos – le dije recogiendo yo también.
-Bella, me voy que no llego a mi siguiente clase,
nos vemos a la hora del almuerzo. Y tenemos que hablar de tu fiesta de
cumpleaños – dijo Kate saliendo de la habitación.
-¿Cuándo es tu cumple? – me preguntó Alice.
-El 13 de Septiembre – le dije – no me gustan las
fiestas, pero mis amigas no me escuchan cuando lo digo.
-No digas eso, las fiestas son fantásticas – dijo
sonriendo - ¿Tienes hermanos? – preguntó mientras caminábamos hacia la
siguiente clase
-Si dos, Emmett tiene dieciocho años y Jasper,
diecisiete – le dije.
-Solo chicos, yo tengo una hermana de dieciocho y un
hermano de diecisiete – dijo sonriendo, me estaba dando cuenta de que siempre sonreía,
que era muy alegre.
-Los chicos de esta mañana, los del coche – dije,
ella me miro y asintió.
-Rosalie y Edward. ¿Y con quien vives, con tus
padres? – preguntó, me sentía como en un interrogatorio.
-No, mi padre se fue cuando yo era pequeña, vivimos
con mi madre – le contesté.
-Oh, lo siento, yo al contrario. Mi madre murió
cuando yo era muy pequeña, y es mi padre quien nos ha criado a los tres siempre
– dijo suspirando.
-Siento lo de tu madre – le dije. Entramos en la
clase que nos tocaba, el laboratorio de química.
-Nos podemos sentar juntas. – asentí, no me quedaba
remedio, además me daba igual con quien sentarme.
Esta clase también fue súper aburrida así que decidí
pensar, en la visita del médico de mañana, ¿Quién sería?, ¿Guardaría el secreto
sin decirle a nadie? Odiaba que la gente sintiera lástima por mí, y diciéndolo
eso, es lo único que conseguiría.
-Ey Bella, que ya ha sonado el timbre – me dijo
Alice. Yo sacudí la cabeza, me había metido tanto en mi pensamiento que no me
di cuenta de que había sonado el timbre.
-Oh sí, bueno vamos a la cafetería – le dije, me
levante de la silla y me entró un leve mareo.
-¿Estás bien? – me preguntó Alice cogiéndome del
brazo.
-Sí, solo ha sido un mareo – le dije sonriendo. Esto
me pasaba por no tomar la medicación hoy.
-¿De verdad? Te has puesto pálida – me dijo seria.
-Soy pálida Alice, no te preocupes – le respondí. El
mareo se me paso y comencé a recoger.
-¿Por qué tardas tanto? Bells – vi a Jasper en la
puerta con Tanya, Kate e Irina.
-Ya voy, me he entretenido – le dije. Alice me miró,
como preguntando porque no había dicho lo del mareo – Mira os presento a Alice.
Alice ellos son Tanya, Kate y Irina mi mejores amigas, y él es Jasper, mi
hermano.
-Hola, soy Alice “La nueva” – todos reímos por como
lo dijo.
-Eh duende, ¿Por qué tardas tanto? – preguntó el
chico de pelo cobrizo.
-Ya voy Edward estaba hablando con mi compañera.
Mira Bella él es mi hermano Edward. Edward ella es Bella mi nueva compañera.
-Hola – dijimos los dos a la vez, caminé hacia la
puerta y le di dos besos. Sentí una corriente eléctrica cuando me dio el beso.
-Es un placer – me dijo sonriendo – El nombre te
hace justicia.
-Gracias, por el cumplido. Es un placer para mí
también – le contesté sonriendo.
-Bueno, Bells, vamos a la cafetería – me dijo Kate
cogiéndome del brazo.
-Luego nos vemos – grité para que me escucharan.
-Dios, que bueno esta – dijo Tanya poniéndose las
manos en la cara. Nos reímos por su reacción.
-Siempre dices lo mismo de todos los tíos – le dije,
entramos en la cafetería. Mi hermano Emmett ya estaba sentado con sus amigos,
como siempre. Nos miró a mí y a Jasper como siempre hacía para asegurarse que
estábamos bien. Yo asentí y vi que Jasper también lo hacía. Caminamos a la mesa
donde están nuestros amigos y nos sentamos allí.
-¿Cómo habéis pasado el verano? – preguntó Mike
dándole un bocado al bocata que tenía en la bandeja de comida.
-Hemos ido mucho a la playa – dijo Jasper, sonriendo
– Pero con el mal tiempo que hace aquí en Forks es difícil ponerse moreno –
dijo y todos comenzamos a reír.
-Voy a por una manzana – dije levantándome. Caminé
hacia donde estaba la comida y cogí la manzana. Pero me entró otro mareo, me
agarré a la mesa para no caerme. Me encontraba realmente mal, y todo me daba
vueltas.
-¿Todo bien? – me preguntaron, levante la vista y vi
al hermano de Alice. Edward. No le contesté – Ven, siéntate – dijo mientras me
agarraba del brazo.
-¿Bella, qué pasa? – escuche a Jasper.
-Estoy bien – les dije a los dos, el mareo se estaba
pasando. Vi que la mirada de Jasper era de preocupación, en cambio Edward tenía
cara de confusión. Jasper levantó la mirada, la seguí para ver donde miraba y
vi que Emmett estaba levantado en su mesa mirando a nuestra dirección. No se
movía pero estaba atento a lo que pasaba.
-¿Estás bien? – me pregunto Tanya que estaba a mi
lado ahora.
-Voy al baño a refrescarme – les dije.
-Te acompaño – me dijo Tanya cogiéndome del brazo.
-Gracias por preocuparte Edward, pero estoy bien –
le dije tranquilamente, el asintió y se fue.
-¿Qué ha pasado? – pregunto Jasper, Emmett también
había venido cuando Edward se fue.
-Estoy bien, solo fue un mareo – les dije, ellos se
miraron entre sí.
-No entiendo por qué, si te has tomado la pastilla
esta mañana – dijo Emmett serio. Yo agache la mirada - ¿Porque te la has tomado
verdad? – pregunto al ver cómo reaccionaba.
-Hemos salido corriendo y no me ha dado tiempo – le
dije.
-Joder, Bella, sabes que te la tienes que tomar
siempre – dijo Jasper. Tanya estaba atenta a lo que decíamos.
-Quiero ir a refrescarme. Vamos Tanya – le dije, y
ahora fui yo quien la tiro del brazo.
-Si pasa algo nos llamas – dijo Jasper. Tanya
asintió y nos fuimos de la cafetería.
Pov Edward
Bella realmente me había impactado mucho. Era
verdaderamente hermosa, sus ojos eran preciosos. Cuando la vi levantarse de la
mesa en la que estaba sentada, me levanté, pero me sorprendió mucho que se
cogiera a la mesa como si se fuera a caer.
-¿Todo bien? – Pregunté, ella levanto la vista, pero
no me contesto, parecía que estaba mareada – Ven, siéntate – le dije
agarrándola del brazo. Vi a uno de sus hermanos según, me había dicho Alice,
acercarse rápidamente a nosotros.
-¿Bella, qué pasa? – le preguntó seriamente y
parecía muy preocupado.
-Estoy bien – nos dijo en un susurro, parecía que se
sentía mejor. Estaba muy confuso, no entendía lo que le estaba pasando pero se
había puesto más pálida de lo normal. La mirada de Jasper estaba fija en un
chico muy musculoso que estaba levantado en la mesa mirando seriamente hacia
nosotros, pero aun así no se movía del sitio.
-¿Estás bien? – le pregunto la chica que estaba con
ella antes de venir a la cafetería.
-Voy al baño a refrescarme – dijo intentando
levantarse.
-Te acompaño – le contestó su amiga, agarrándola del
brazo.
-Gracias por preocuparte Edward, pero estoy bien –
me dijo sonriendo, tenía una sonrisa preciosa. Yo asentí y me fui. Vi como el
chico musculoso se acercaba.
-¿Qué ha pasado? – le preguntó su hermano cuando yo
me fui. Camine hacia mi mesa donde estaban mis hermanas.
-¿Qué ha pasado? – me pregunto Rosalie mirando hacia
donde están Bella y el resto.
-Se ha mareado – les contesté.
-Cuando estábamos recogiendo las cosas también lo ha
hecho, pero cuando ha venido su hermano, no se lo ha dicho – nos comentó Alice.
-Bueno, sea lo que sea no nos importa, no tenemos
nada que ver con ella – nos dijo Rosalie y se volvió a meter una barrita de
cereales de dieta en la boca.
Vi como el musculoso y Jasper volvían a sus mesas,
mientras la chica rubia se iba con Bella de la cafetería. El timbre sonó dando
por finalizado la hora del almuerzo.
-Nos vemos en el estacionamiento después de clase –
les dije a mis hermanas, las dos asintieron. Caminé para mi siguiente clase, y
note que el hermano de Bella también entraba.
-¿Cómo está Bella? – le pregunte, él se sobresaltó.
-Está bien – me dijo seriamente. No sé por qué pero
no me lo creía del todo. Parecía que ocultaba algo – Gracias por preocuparte,
no hacía falta – su móvil sonó anunciando que acababa de llegar un mensaje.
-Mi padre es médico y sé notar cuando alguien se
está mareando, y ella lo estaba – le conteste.
-Sí, pero ahora está mejor – y entro en clase.
Pov Bella
-¿Por qué no te has tomado la pastilla? – me
preguntó Tanya, cuando entramos en el lavabo.
-Hemos salido corriendo. No pensé que me fuera a
marear por no tomármela una vez – le contesté.
-Estás enferma, a ver cuándo lo aceptas – me dijo.
Me apoyé y abrí el grifo para lavarme la cara. El timbre sonó - ¿Te encuentras
bien para ir a clase? – Me preguntó, yo no estaba muy segura – Te acompaño a
casa mejor – me dijo, asentí. Caminamos juntas. - Voy a escribirle un mensaje a
tu hermano para avisarle. -“Jasper, me
voy con Bella para llevarla a vuestra casa, no se encuentra muy bien para
seguir en el cole. La acompaño y me quedaré con ella hasta que vengáis. TANYA.”
Vi que le escribía y enviaba el mensaje – Vamos, que te llevo en mi coche –
dijo sonriendo.
-Gracias – le dije a Tanya.
-No seas tonta, soy tu amiga, que menos que esto –
me dijo sonriendo. Subimos en el coche. Ella puso la música y condujo hasta mi
casa en silencio. Cuando llegamos bajamos y me entró otro mareo. ¡Dios, porque
no me tomaría la pastilla! Me agarré a la puerta del coche.
-¿Cuándo te toca la siguiente? – pregunto
colocándose a mi lado y sujetándome.
-A la hora de la comida – le dije. Ella asintió y me
ayudó a caminar hasta llegar a la casa – Tengo las llaves en la mochila,
cógelas – le dije, ella me apoyó en la pared de la casa y buscó las llaves,
cuando las encontró. Abrió la puerta y las dos entramos.
-¿Puedes ir tú al sofá o te acompaño? – me preguntó.
-Voy sola – le dije. Poco a poco fui caminando. Me
tumbe en el sofá y me quede profundamente dormida.
…
-Bella… - escuché muy a lo lejos – Bella – volví a
escuchar –Eh Bells despierta – abrí poco a poco los ojos y vi a mi Jasper a mi
lado – Vamos a comer. ¿Tienes hambre? – Me preguntó, asentí – Pues venga.
-¿Qué hay? – le pregunte, mi voz se escuchó en un susurro
y ronca.
-Mama hizo pasta – dijo sonriendo. ¿Mama ya estaba
en casa?
-¿Cuándo habéis llegado? – Le pregunte - ¿Y mama?
-Cuando Tanya te trajo te quedaste dormida, Emmett y
yo hemos llegado hace una hora, y mama hace media. Venga, vamos que tengo hambre
yo también, las pastillas las tienes allí – me dijo, estaba muy serio, más de
lo normal. Me levanté con cuidado para no marearme y al llegar a la cocina mamá
parecía enfadada.
-Hola – les dije a los dos. Emmett también estaba
serio y me están preocupando - ¿Qué ha pasado? – pregunté mientras me sentaba
en la silla.
-¿Por qué no te has tomado la pastilla esta mañana?
– me preguntó mama. Otra vez, como con Emmett.
-Porque hemos tenido que salir corriendo y no me
daba tiempo – le dije suspirando.
-Bella, me da igual si te da tiempo o no. Mira como
te has puesto por no tomártela. ¿Qué hubiera pasado y hubiera sido más grave?,
estás enferma y ya tienes dieciséis años. Tienes que empezar a madurar en este
sentido – me dijo seriamente.
-¿Madurar? – Pregunté - ¿Quieres que madure? – Volví
a preguntar levantando el tono – Tengo dieciséis años como tú has dicho y de mi
edad no vas a encontrar a nadie más madura que yo en este pueblo. Porque he
vivido toda la vida enferma, tengo que tener cuidado con todo lo que hago. Por
culpa de esto no he podido hacer muchas otras cosas que mis compañeros, sí. No
me hables de madurez, porque soy una de las que más tiene en esta casa y soy la
pequeña – dije, abrí el frasco de las pastillas, cogí una y un vaso de agua. Me
la tome y dejé el vaso fuerte encima de la mesa – Me voy a la cama que ya no
tengo hambre- Salí de la cocina a grandes zancadas. Enfadada por como se había
puesto mi madre.
-No
quiero ni un solo comentario. A comer – les dijo a mis hermanos. Yo me encerré
en la habitación y me volví a quedar dormida.
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