sábado, 30 de junio de 2012

CAPITULO 27


CAPITULO: 27

Pov Bella

Esperaba con muchas ganas poder salir del hospital, había estado más tiempo de lo habitual y necesitaba salir de estas paredes blancas, y este sitio triste. Ver a mis niños y sentir a Edward eran en este momento mis prioridades. Carlisle me había dicho que con todo el tiempo que había estado ingresada, por fin había desaparecido la infección que tenía en el corazón, por eso yo ahora me sentía mejor. Hoy mismo me darían el alta, y Edward me había dicho que me quería llevar a un sitio sorpresa, que quería que fuéramos los dos solos, que ya lo habló con la familia y ellos podrían cuidar de nuestros hijos.
-Bella, estas en otra – dijo Alice sonriendo. Edward había ido a casa a cambiarse y a traer ropa para mí, y me había dejado aquí con Alice, Rosalie y Jasper. Emmett no había podido venir, porque la noche anterior la había pasado con dolores y todos le obligaron a quedarse en casa.
-Pensaba en que tiene Edward preparado para mí – dije confusa. No me había querido contar nada y no podía soportar la intriga.
-Pues vas a tener que esperar, porque ninguno sabemos nada – dijo Rosalie encogiéndose de hombros.
-Hola – saludó Carlisle entrando. Todos saludamos  con una sonrisa.
-¿Cuándo me puedo ir? – pregunté ansiosa. Todavía estaba sentada en cama, me habían quitado el suero y el oxigeno, pero no me dejaba levantarme todavía, no me habían dejado levantarme ningún día.
-En cuanto llegue Edward con las cosas. Pero Bella recuerda, nada de esfuerzos innecesarios. Piensa un poco, y tómate tu enfermedad como una persona adulta, no es un juego y lo sabes – me dijo seriamente.
-Está bien Carlisle – dije con una sonrisa.
-Ya estoy de vuelva – escuché la voz de Edward y di un brinco de alegría, aunque por mi cabeza retumbaba la frase que me había dicho Carlisle. Me incorporé un poco en la cama, para ponerme en pie e ir al baño a cambiarme. Pero al poner mis pies en el suelo, estos flaquearon. Y si no llega a ser por Carlisle y Jasper que están a mi lado hubiera acabado en el suelo.
-¿Estás bien? – preguntó Carlisle con el semblante entre una mezcla de preocupación y seriedad.
-Sí, solo hace mucho que no me pongo en pie, y no tengo mucha fuerza- confesé avergonzada.
-Que Alice y Rosalie te ayuden, nosotros esperamos fuera – dijo mi médico serio y miro a sus hijas que asintieron. Me ayudaron a sentarme de nuevo en la cama y desaparecieron los tres. Alice sacó de la bolsa la ropa que habían traído.
-Un chándal, que poco gusto tiene mi hermano – dijo sonriendo.
-Cuando salgo del hospital es lo único que me apetece ponerme – dije encogiéndome de hombros.

Pov Esme

Mis nietos saltaban por la casa de la emoción de volver a ver a su madre, mi hijo tenía una sonrisa que demostraba que también se alegraba, pero en vez de saltar estaba sentado en el sofá con Lily en sus brazos dándole el biberón. Todos esperábamos la llegada de mi hija después de una semana en el hospital, los pequeños se pensaban como siempre que su mamá había ido de viaje, pues mi hija se negaba rotundamente a decirles que estaba enferma, pensaba que eran demasiado pequeños como para entenderlo. Me levanté del sillón cuando escuche los coches llegar, abrí la puerta principal para recibir a mi hija, pero los niños salieron corriendo antes de que mi hija saliera del coche. Emmett apareció a mi lado y me sonrió mientras meneaba a mi nieta para que se durmiera.
-Está bien – dijo sonriendo
-Eso es lo importante – rectifiqué. Él me abrazó con un brazo y apoyó su cabeza a la mía. Escuche una puerta abrirse detrás nuestros y entraron por la puerta del garaje Alice, Jasper y Carlisle, Rose subió las escaleras y toda la familia miramos hacia abajo donde estaban mi hija con Edward y los niños y se me saltaron las lagrimas al ver la bonita familia que se veían todos juntos. Ver una sonrisa de felicidad en la cara de mi hija en estos momentos no tenía precio alguno.
-Abu… ¿nos vas a cuidar tú? – preguntó Liz subiendo las escaleras en los brazos de Edward y Tony de la mano de Bella.
-Claro que si pequeña, yo y todos. Así dejamos que papi y mami se vayan unos días y después vuelven para estar con vosotros siempre – dije sonriendo.
-¿Iremos a la playa?, ¿Y a la piscina?, ¿Y el parque de atracciones?, ¿Y el cine? – dijo Tony sonriendo.
-No nos va a dar tiempo a hacer todo, pero haremos lo que querías – dije feliz.
-¡Bien! – gritaron los dos y todos reímos. Parecía que todo llegaba a la tranquilidad, y esperaba que se mantuviera durante un tiempo, pues habíamos pasado mucho últimamente.
-¿Cuándo os vais? – preguntó Alice entrando en el salón mientras todos acabamos de entrar a la casa.
-Hoy, ahora – dijo Edward. Bella se sorprendió.
-Yo no tengo nada preparado – dijo mi hija sorprendida
-Tranquila cuñada, que de eso nos hemos encargado nosotras. Edward no ha querido decirnos donde vais pero nos ha dicho más o menos el tiempo que haría así que hemos puesto ropa con el clima que nos dijo – Explico Rose. Abrió el pequeño armario que había debajo de la escalera y saco una pequeña maleta – Disfrutar de vuestro tiempo a solas… - dijo con una sonrisa.
-No lo dudes… - dijo Edward con una sonrisa pícara.
-Eh, no olvides que hablas de mi hermana… - dijo Emmett serio y Jasper asintió.
-Venga dejarlo ya, que quiero saber dónde me lleva Edward – dijo Bella cogiendo la maleta. Se agacho y quedó frente a Liz y Tony – Portaros bien, hacer caso a los abuelos y a vuestros tíos, y no seáis traviesos - les pidió mi hija y después depositó un beso en la frente de los dos.
-Ya habéis escuchado a mamá, a portarse bien – dijo Edward y los abrazó.
-Adiós familia – dijeron los dos y los vimos salir abrazados

Pov Bella

Edward conducía a toda velocidad como a él le gustaba y por primera vez no le dije nada, porque deseaba llegar al lugar que me quisiera llevar.
-Edward, dime donde vamos  - le dije acariciando su brazo.
-Vamos a una pequeña casa, no muy lejos de la mansión así que si pasa algo podemos volver rápido – dijo girando por un momento – Cierra los ojos – me pidió. Le complací y los cerré. No sé cuánto tiempo había pasado pero sentí alguien zarandeándome.
-Bells, te has quedado dormida amor – escuché a Edward. Abrí los ojos bostezando.
-Lo siento – dije con una sonrisa.
-No te preocupes princesa. Mira ven – me pidió. Me extendió la mano  para ayudarme a salir del coche, y abrazándome caminemos a una pequeña cabaña – Espero que te guste mi sorpresa – dijo. Abrió la casa y entramos. La casa era preciosa, sus paredes de color eran color pastel haciéndola más acogedora y hogareña. Entré por una puerta que vi que era el salón y detuve a mirar los estantes y vi que en ellos habían fotos de mis hijos, mis hermanos, Alice, Rosalie, mi madre, Carlisle y también de Lily.
-¿Por qué están estas fotos aquí? – pregunte.
-Bella… - dijo acercándose a mí. Me cogió la mano y se arrorrilló - ¿Quieres casarte conmigo? - abrí los ojos de golpe dé la impresión.
-Edward… - dije mirando el aniño que me estaba enseñando – no sé qué decir.
-Con un sí, me vale – dijo sonriendo. Me agaché a su altura y me tiré en sus brazos, y los dos caímos al suelo.
-Claro que sí, no lo dudes nunca – dije abrazándole.
-El anillo es un recuerdo de mi madre, mi padre me lo dio y me dijo que mi madre quería se lo diera a la persona con la que yo quería compartir toda mi vida. Yo sé que esa persona eres tú y no me importa que seas una cabezota, terca y algo inmadura en algunas ocasiones no voy a encontrar a nadie mejor que tú, y te amo tal y como eres – dijo besándome el cuello.
-Esta casa, será la nuestra para cuando nos casemos. Si tú quieres independizarte claro – me dijo, los dos estábamos tirados en el suelo yo encima de él.
-Me encantara vivir en esta casa contigo y nuestros hijos – dije feliz – Ahora que te parece si en vez de cenar, nos vamos a por el postre… - le dije con una sonrisa picara.
-Que te parece en la ducha – dijo él mientras nos levantábamos sin dejar de besarnos.


Narrador externo

Había sido un fin de semana movidito, tanto en la mansión como para Edward y Bella, que habían decidido casarse antes de que acabara el verano, lo que quiere decir que sucedería en menos de un mes. Mientras en la mansión ajenos a todo lo que había pasado con Edward y Bella, cumplían todos los deseos de los niños, fueron a la playa y al parque de atracciones y como hoy volvían sus padres se habían quedado en casa, para poder recibirlos.
Emmett estaba de mal humor desde que había empezado la rehabilitación ese mismo viernes. Estaba todo el día gruñendo porque el fisioterapeuta le hacía hacer cosas que le dolían y no podía hacer. Rosalie le apoyaba, e intentaba que se calmara pero él se sentía demasiado frustrado como para calmarse.
Mientras, Jasper y Alice vivían en su pequeña burbuja en la que el mundo exterior dejaba de existir y solo estaban ellos dos.
Ahora Edward y Bella están de regreso a casa, cogidos de la mano y con el anillo reluciente en mano de Bella. En casa Esme, Alice y Rosalie cocinaban, mientras los hombros estaban con Liz, Tony y Lily.

Pov Edward

El camino de la pequeña cabaña que le había regalado a Bella a la mansión no era muy largo, pero para que ella no lo notase para ir para allí di más vuelta y cuando se quedó dormida cogí el camino correcto, ahora podía ir derecho a casa y tenía ansias de decirle a todos que me casaría con Bella en un mes. Cuando vi la mansión le di al botón para abrir las puertas del parking y metí el coche. Salí rápido para abrirle la puerta a ella y cuando salió la envolví en mis brazos.
-Te amo – le dije besando su cuello. Le cogí de la mano y subimos las escaleras del garaje para entrar en la casa. Fuimos al salón que es donde escuchamos más alboroto y allí están mis cuñados con mi padre y los niños.
-Ya estamos en casa – dijo Bella alto para que escucharan todos. Nuestros hijos se giraron para venir corriendo – Mis niños, cuanto os he echado de menos – dijo abrazándolos, yo me abracé a mi padre y sonreí y mis cuñados, cuando Esme y mis hermanas llegaron abajo, las saludé a las tres con dos besos a cada una y seguido de mi lo hizo Bella.
-¿Dónde habéis ido?, ¿Cómo lo habéis pasado?, ¿Por qué sonreís como tontos?, ¡Dios mío! ¿Y ese anillo? – dijo rápidamente Alice y se acercó a coger la mano de mi prometida.
-Bella… - dijo Esme con una sonrisa.
-Edward y yo nos vamos a casar antes de que acabe el verano – dijo con una sonrisa.
-¿Por qué tanta prisa? – preguntó Emmett frunciendo el ceño.
-Mande reformar una casa que había en el bosque cerca de ésta. Y cuando nos casemos queremos vivir allí con los niños – les expliqué.
-Cariño, no sabes cuánto me alegro por vosotros – dijo abrazando primero a Bella y después a mí.
-Sí, felicidades – me dijo mi hermana abrazándonos. Rosalie lo hizo después, mi padre se quedo parado, su mirada estaba fija en la mano de Bella donde estaba el anillo de mi madre.
-Espero que hagas feliz a mi hermana – me dijo Emmett y después me abrazó.
-No lo dudes en ningún momento – le aseguré y él se separo de mi para abrazar a su hermana.
-Me alegro por los dos, ya era momento de que tú también se lo pidieras – dijo Jasper e hizo lo mismo que Emmett. Después de eso todos nos quedamos mirando a mi padre, que continuaba con la mirada en el anillo.
-Papá… - susurré temeroso de que no estuviera de acuerdo. El levantó la vista y miró mis ojos.
-Sólo deseo que seas feliz, tanto como yo lo fui y con tu madre y como lo soy con Esme – dijo mirándome a los ojos.
-Bella y mis hijos son mi felicidad – le contesté.
-En ese caso, me alegro mucho por vosotros. Conozco a Bella y es la mejor persona que puedes tener junto a ti – me dijo.
-Gracias Carlisle – dijo mi Bella acercándose para abrazarme mientras ambos abrazábamos también a los niños.


Pov Bella

Quedaban tan solo unas horas para ser la señora de Cullen, por fin me casaría con Edward. Este mes había sido muy ajetreado, buscando, vestido, para los niños y el mío, enviando las invitaciones a la familia y amigos más cercanos, preparativos… Alice y Rosalie habían sido un gran apoyo y por supuesto mis amigas Tanya, Kate y Irina que no habían parado quietas decidiendo. Edward y yo habíamos decidido que Alice y Jasper fueran nuestros testigos, y mi padre había accedido gustoso el puesto de acompañarme al altar a Carlisle, así mi madre estaría junto a Edward.
La felicidad que sentía en estos momentos no la cambiaba por nada. Por fin, tendrá lo que siempre había querido, un marido, hijos y una casa propia. Si mi salud me lo permitía acabaría la carrera y trabajar para mantener Edward y yo la familia y no depender de Carlisle toda nuestra vida.
-Bella, ponte el vestido (Foto en el perfil) y arreglamos los últimos detalles – me dijo mamá con una sonrisa. Rosalie se había encargado de peinarme como una princesa, mientras Alice me maquilló discreta pero bonita, tan solo quedaba ponerme el vestido y que mi madre me diera los últimos detalles. Acabé de ponerme el vestido en el cuarto de baño y salí.
-Estés preciosa hija, pareces una princesa – dijo mi madre con las lagrimas a punto de desbordarse.
-No llores mamá, que se te correrá el maquillaje y Alice te mata – dije sonriendo.
-Ni se te ocurra ponerte a llorar, Esme – escuché a Alice entrando en la habitación junto a Rose.
-¿Y mis hijos? – les pregunté.
-Tanya y las chicas están con Liz y Edward y los chicos con Anthony – me explicó Rosalie. Asentí con una sonrisa – Estás preciosa – me dijo.
-Gracias, vosotras también – les dije a las tres, a mis cuñadas y mi madre, mirando los vestidos de cada una (Fotos en el perfil)
-Me alegro mucho de que te cases con mi hermano, de verdad Bella. Me arrepiento mucho de no haber confiado en vuestra relación al principio, y que tu confiaras en la mía, aun cuando era mentira…
-No Rosalie, sí confiaste, porque fuiste la única que apoyó mi embarazo desde el principio recuerdas… y eso no lo olvidaré jamás – le contesté antes de abrazarla.
-Liz ya está lista – escuché a mi amiga. Me separé de Rosalie y me giré para ver a mi niña convertida en una verdadera princesa.
-Ala mami, estás muy guapa – me dijo sorprendida.
-Tú sí que estas preciosa mi vida – le dije agachándome para abrazarla.

Pov Edward

Nunca en mi vida había estado tan nervioso por algo feliz. Tan solo quedaban treinta minutos para que Bella fuera mi mujer, para estar casados, treinta minutos para llegar a la felicidad absoluta.
-¿Ya estás hijo? – escuché la voz de mi padre.
-Sí, solo me queda el nudo de la corbata, que no puedo hacerlo de los nervios que tengo – dije
-Deja que te ayudo – dijo comenzando a hacerlo.
-Venga, Edward… no te pongas tan nervioso… que mi hermana no te va a dejar plantado – dijo Emmett. Jasper y todos mis amigos comenzaron a reírse.
-Oye, dejad las risas, que estoy muy nervioso – protesté.
-Tranquilo hijo, todo va a salir bien. Y vais a ser muy felices los cuatro, estoy cien por cien seguro de eso – me dijo. Sonreí me giré para mirar una foto de mi madre que tenía en mi mesa y me acerqué a ella. Me senté sobre la cama y acaricié el cuadro.
-Estaría muy orgullosa de ti, hijo – dijo apoyando su mano en mi hombro.
-Lo sé. Desde el momento en que comencé mi relación con Bella, sentí que mamá, me apoyaba y alegraba de que abriera mi corazón a alguien, y de que esa persona fuera ella – le expliqué.
-Yo también estoy muy contento, de que sea Bella con la que vas a compartir el resto de tu vida. No te haces una idea de lo feliz que me siento por ti. Y estoy orgulloso de haberte criado como el hombre que eres – miré sus ojos y estaban brillantes.
-No llores papá, no llores – le dije comenzando a reír, pues yo también los tenía húmedos.
-Venga… no os pongáis moñas… que hoy es un día de felicidad – intervino Emmett. Alguien picó a la puerta y todos miramos hacía allí.
-Bella ya esta lista Carlisle – dijo Esme asomándose – vamos bajando todos, y ahora bajáis vosotros – dijo esto último mirando a mi padre.
-Claro, me voy con Bella, ahora nos vemos – me dijo mi padre.
-Vamos –dijo Jake con una sonrisa. Bajamos todas las escaleras yo con mi hijo en los brazos que me abrazaba fuerte. En el jardín de casa que era donde la íbamos a celebrar ya que el cura había venido hasta aquí, se encontraban, amigos de la universidad de ambos, viejos amigos de Nueva York, por supuesto, Jake, Paul y Seth y Tanya, Irina y Kate. También Charlie con su novia, algunos compañeros de trabajo de mi padre que tenían mucha estima a Bella ya que la conocían de pequeña por el hospital y nuestra familia.
Me coloqué junto a Esme, frente al pequeño altar que habíamos montado, mis hermanas están junto a Emmett y Jasper en la primera fila y al otro lado Charlie con su pareja. La melodía nupcial comenzó a sonar y mis pequeños entraron tirando pétalos por el camino donde pasaban. Detrás de ellos llegó la mujer más hermosa que había existido, con una sonrisa perfecta y radiante entró a paso lento sonriendo a todos los invitados, mi padre la agarraba como evitando que se cayera. Pararon ante mí y extendí los brazos para recibirla. Ella me sonrió así como yo a ella y nos colocamos frente al señor cura, yo junto a su madre y ella junto a mi padre.
-Hoy hermanos, estamos aquí para unir en santo matrimonio a Isabella Swan y Edward Cullen. Pero antes Rosalie Cullen me ha pedido leer unas palabras – dijo el sacerdote y todos miramos a mi hermana extrañados. Ella se levantó y cogió el pequeño micro que tenía el padre.
-Bueno, como todos sabéis y quien no lo sepa se entera ahora mi madre murió cuando mis hermanos y yo éramos muy pequeños. Siempre nos ha hecho falta ese referente materno, siempre, hasta que Esme llegó a la vida de mi padre y con ella sus hijos se metieron en la nuestra enamorándonos unos de otros. Cuando era pequeña, mi padre me dio un libro que  era de mi madre, en él venia una carta en la que me marcaba un poema y entre otras muchas cosas que no vienen al caso me pedía que el día que mi hermano contrajera matrimonio leyera ese poema, porque se sentirían identificados. He leído mil veces ese poema durante muchos años hasta llegar ahora, y por eso quiero leerle a mi hermano las palabras que un día nuestra madre guardo para él y su mujer – dijo mi hermana mirándonos solamente a nosotros. Desenvolvió una papel que tenía en las manos y comenzó a leer - El amor es sufrido y considerado, nunca es celoso. El amor nunca es presumido o engreído, nunca es grosero o egoísta, nunca se ofende ni es resentido. El amor no haya placer en los pecados de los demás y se deleita en la verdad. Siempre está dispuesto a excusar, confiar, esperar y soportar todo lo que venga – leyó y levantó la vista para mirarnos – nunca entendía las palabras de mamá, hasta que descubrí todo lo que luchasteis para poder estar ahora aquí, juntos. Y me alegro mucho por eso – tanto Bella como yo sonreímos – Ya está padre, puede continuar – dijo mi hermana y volvió a sentarse con Emmett pero antes Esme le dio un abrazo.
-Después de haber escuchado a Rosalie, continuemos – asentimos – En pie por favor – nos levantamos cogidos de la mano – Los anillos – Liz se acercó a darme el anillo que yo le tenía que poder a Bella y Tony le dio a Bella el mío – Adelante.
-Yo Edward Anthony Cullen, juro amar a Isabella Swan como mi legítima esposa para honrarla y venerarla toda la vida – dije mis palabras mientras le ponía el anillo.
-Yo Isabella Swan juro amar a Edward Anthony Cullen como mi legítimo esposo para honrarle y venerarlo toda la vida – dijo ella, al coger mi mano me di cuenta de que su mano temblaba.
-Edward Cullen, acepta a Isabella Swan, en las alegrías y las penas  en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y la pobreza toda tu vida – preguntó el cura.
-Acepto – dije sonriendo
-Isabella Swan, acepta a Edward Cullen, en las alegrías y las penas, en la salud y la enfermedad, en la riqueza y la pobreza todos los días de tu vida – dijo
-Sí, quiero – dijo ella.
-Yo os declaro marido y mujer – dijo alzando las manos – Puedes besar a la novia – mire a Bella con una sonrisa y ella extendió los brazos alrededor de mi cuello, la agarré fuerte de la cintura y apreté su cuerpo al mío. Después de un rato nos separamos y comenzamos a recibir felicitaciones de todos, fuimos a una parte del jardín que mi hermana había preparado con un pequeño arco con flores para hacernos las fotos y todos los invitados fueron pasando para hacerse fotos con nosotros y los niños. Y nos fuimos a las mesas colocadas para el banquete.
-¿Eres feliz? – le pregunté a Bella cuando estábamos sentados comiendo.
-No he sido más feliz en mi vida – dijo y me besó.

Pov Bella

A pesar de que mi vida continuaba igual después del fantástico día en el que me casé con Edward, en el que todo fue felicidad, seguimos adelante con nuestras vidas.
Ahora vivíamos en la pequeña casa en la que Edward me pidió matrimonio, los pequeños eran felices allí y les gustaba mucho tener cerca a sus abuelos, ambos empezaron el colegio juntos como Edward y yo queríamos. Nuestros hermanos volvieron a sus casas para continuar con la universidad. Y más allá de algunas llamadas y las vacaciones de verano y navidad no los veíamos. Pero siempre estaban presentes. Habían pasado muchas cosas estos dos años. Una de ellas fuere el distanciamiento entre mi madre y Carlisle. Al recibir él el cargo como director le quitaba mucho tiempo libre y no podía compartir con mi madre las cosas que compartían antes. Mamá nos ayudaba mucho con los niños y se mantenía ocupada haciendo mil cosas, pero era fácil ver que se sentía sola.

Flash Back
Pov Esme

Abrí los ojos cuando escuché ruido abajo. Al instante pensé en Bella, Edward y los niños, que a pesar de vivir en otra casa, venían todas las mañanas antes de ir a estudiar. De seguro que me había quedado dormida y ya se les hacía tarde. Por inercia me senté y me espabilé un poco. Ahí noté la cama vacía a mi lado. Carlisle no estaba. Pero sí fue a dormir, su lado estaba des tendido y en el cesto de la ropa sucia pude ver que sobresalía la camisa que se llevó puesta el día anterior.
Aun sintiendo la mente medio dormida, traté de hacer memoria. La noche anterior me puse a leer un libro para esperar a Carlisle… lo extrañaba tanto. Desde hacía semanas, o más bien meses, que apenas nos veíamos en algunos momentos de reunión con los chicos, o él llegaba tarde y nada más nos dábamos las buenas noches.
En muchas formas me sentía sola. Deseaba tener a mi compañero ahí. Quería contarle cómo me estaba yendo en el nuevo trabajo y las cosas que aprendían los gemelos. Además… aunque no me atrevía a admitirlo en voz alta… extrañaba mucho la intimidad física con él. Demasiado. Algunas noches al estar sola mi cuerpo gritaba su nombre y me dolía la piel por su ausencia.
Guiada por todo eso decidí esperarlo anoche, todo lo que fuera necesario… supongo me quedé dormida en el intento, tan profundamente que no lo escuché llegar, no lo sentí dormir a mi lado, ni supe cuándo se fue. Suspiré, estaba agobiada por su ausencia y odiaba sentirme así… y peor aún, no poder decírselo.
Porque entiendo su actitud, él está cansado. Desde que le dieron el puesto de director del hospital, necesita tiempo para hacerlo funcionar… y crecer. Tiene proyectos ambiciosos, de esos que acabarán beneficiando a mucha gente que no puede pagar los servicios médicos. Y estoy muy orgullosa de él por eso. Pero lo extraño.
Sentí cómo una lágrima caía sobre mi mejilla y la quité mientras me ponía de pie. Ya después tendría tiempo para lamentarme… de momento lo que me ocupaba era ir a ver a mis niños, como todas las mañanas.

Fin del Flash Back

Pov Bella

Las cosas se complicaron un día que me puse mal y solo estamos mamá y yo. Edward había ido a ver Alice y Jasper unos días con los niños y como yo estaba de exámenes decidí quedarme en Forks. Carlisle estaba en un viaje de trabajo y mamá se quedó conmigo en la mansión.  Ese suceso también provocó una pelea entre mi madre y Carlisle
 Flash Back

Pov Esme

Estaba sentada al lado de la cama de Bella, ella había conseguido dormirse al fin y continuaba con la mascarilla de oxígeno, me dijeron que estaba a nada de que la sedaran y la intubaran… otra vez me sentí muy cerca de perder a mi niña.
Pero esta vez estaba sola… y eso me hizo sentirme débil y desprotegida… odié eso. Mientras Bella creció yo estuve preparada para afrontar estos momentos, sabía que cuando ella se pusiera mal, las cosas dependerían de mí. Pero para este momento ya llevaba muchos años confiando en Carlisle, en que él estaba ahí siempre para resolver el problema.
Quizás por eso me hirió y me enfadó tanto encontrarme sola de nuevo. Él estaba demasiado ocupado en otra parte del país, mucho, inclusive como para responder el teléfono. En ese instante mi celular sonó… fue como si lo hubiera invocado, era mi esposo.
- ¿Dónde estabas? –le pregunté alterada, saliéndome del cuarto para no despertar a Bella.
- Esme, estaba en una reunión ¿qué pasa? –me contestó desconcertado
- Pasa que mi hija está en el hospital ¡Qué su médico no se dejó contactar! Y que mi esposo no está aquí a mi lado. –le solté todo casi gritando, con los ojos llenos de lágrimas.
- Esme, calma. Espera un momento ¿cómo está Bella? ¿Qué le pasó? –ahora noté la preocupación en su voz.
- Algo de su corazón. Pero no estuviste disponible. Nos dejaste solas, Carlisle, no lo puedo creer. –reclamé una vez más.
- Esme, espera. Estaba en una junta, no andaba por ahí divirtiéndome. Cuéntame qué pasó para poder ayudarte.
- Por teléfono. Perfecto. Gracias, pero no gracias. Yo te necesitaba aquí a mi lado, no allá donde estés. Tengo que irme, Carlisle.
Terminé la llamada de forma abrupta y volví al lado de Bella, aún herida y enojada, y ahora además… sintiéndome culpable por la forma en que lo traté, pero no pude evitarlo.

Pov Carlisle

Desde que hablé con Esme, no encontré un minuto de paz, habían pasado horas desde eso y nada parecía estar mejorando, pues ella apagó su teléfono. En cuanto pude volví a  Forks, preocupado por la salud de Bella… y por la reacción de mi esposa.
Entré al hospital y me indicaron en qué habitación estaba Bella, todos conocían su situación en este punto. Fui y entré sin llamar a la puerta, preocupado y sin imaginarme que fuera algo malo. Ahí dentro vi a Esme sentada sosteniéndole la mano a su hija, pero en cuanto escuchó mis pasos volteó a verme y se puso de pie.
- ¿Cómo está? –pregunté pensando en qué podía hacer por ella.
- ¿Cómo crees que está? –replicó mi esposa en tono brusco y eso me hirió.
- Lo siento ¿de acuerdo? No quise estar en una junta en el momento equivocado, no fue mi culpa, pero aun así asumo la responsabilidad. –contesté desesperado por atender a Bella.
- Ahórrate las explicaciones, Carlisle. Revisa a Bella, pero eso no cambia el hecho de que no hayas estado cuando te necesitamos. Mi hija podría estar muerta y tú ni por enterado.
- No seas dramática. –le dije dándome cuenta de que esto se estaba saliendo de proporciones.
- Revísala, Carlisle. Yo no quiero estar cerca de ti ahora. –me habló derramando una lágrima y salió del cuarto.
Yo me quedé estático un segundo, sin saber qué hacer… sin entender cómo llegamos a esta situación, nunca creí que mi esposa pudiera decir tales cosas ni no entender que nada de esto fue mi culpa.
Me quedé con Bella y la vi muy apacible, no quise despertarla así que después de revisar el monitor que tenía conectado, preferí salir de la habitación y buscar al médico que la atendió en urgencias. Ahí al final del pasillo estaba Esme, me acerqué a ella y puse una mano en su hombro para que me mirara.
- Voy a bajar a buscar al médico que la atendió. –le dijo con voz calmada, ella asintió y fue en dirección del cuarto donde estaba Bella.
Yo quería ir tras ella y arreglar las cosas, pero primero necesitaba ser el médico de mi paciente, lo que sucediera en mi matrimonio lo vería después. Llegué a la sala de urgencias y vi al médico que Esme me mencionó antes, él me reconoció y se acercó sonriendo.
- Carlisle. ¿Cómo está Bella? –me extendió la mano y nos saludamos.
- Está dormida, sus signos vitales se ven bien, pero vine a pedirte que me cuentas qué sucedió.
- Llegó aquí con taquicardia, su presión estaba dentro de rangos normales. Su problema fue edema pulmonar, tenía dificultad respiratoria, llegó con oxigenación del 75%. Supongo la taquicardia fue, además, por la angustia. Estaba muy alterada.
- Siempre se pone así. –suspiré.
- Es normal, es muy joven para estar visitando hospitales y por lo que me comentaron, así ha sido siempre. –Asentí con seriedad y él continuó hablando.- Le puse oxígeno en mascarilla reservorio a 10 litros por minuto, infusión de diazepam para calmarla y diuréticos para el edema pulmonar. Esperé a que su corazón respondiera solo para no darle digitálicos y así lo hizo. Se estabilizó pronto.  
- Gracias, yo lo hubiera hecho igual. –le sonreí un poco, pero estaba preocupado, pensando en cómo el marcapasos parecía ya no ser suficiente para mantener bien a Bella.
- No me lo agradezcas. Es bueno que ya estés aquí para ayudarla, tú eres el experto. Todo está en el expediente, por si quieres reportarlo a la comisión de trasplantes. Imagino que ella está en la lista. –me preguntó.
- Sí, hace años que la puse ahí, pero desde que le coloqué el marcapasos se ha encontrado estable, así que la espera será larga. Pero voy a reportar este evento, así la suben unos lugares. Gracias de nuevo. Y quiero pedirte tu discreción, Bella no sabe que está en la lista, no creo que ella se imagine que pueda necesitarlo y no quiero que se angustie de más.
- Dalo por hecho. Confidencialidad total. –nos dimos la mano a manera de despedida y yo volví a la habitación.
Entré en silencio y vi que Bella seguía dormida, Esme estaba a su lado, llorando con los ojos cerrados. No me escuchó y me acerqué lentamente hasta poner una mano en su hombro, ella se asustó y se puse de pie.
- Hablé con el médico. Bella va a estar bien. –le dije tratando de calmarla, pero no me acerqué.
- Bien. –me dijo ella alejándose un poco más. – Si ella está estable ahora, ve a casa y descansa. –me despachó con rudeza y yo me quedé helado, ella nunca se había portado así antes.
- Esme, quiero estar contigo y con Bella.
- Necesito tiempo para pensar, Carlisle. Ahora no soy una buena compañía. –caminó hasta la ventana y me dio la espalda.
- Vuelvo en un rato más. No las voy a dejar solas. –le dije mientras me iba hacia la puerta, dolido y enojado por todo el evento, sin estar seguro de qué hacer para tranquilizar a mi esposa ni de cómo debía reaccionar a su comportamiento.

Fin del flash Back

Pov Bella

Después de ese día las cosas se complicaron, mi madre decidió irse unos días a California con Emmett y Rosalie para pensar en todo. Cuando Edward volvió entró en histeria cuando se enteró de que estuve en el hospital, pero al saber el estado en el que estaba su padre, se calmó y ambos le hicimos de consuelo, y de vez en cuando sus nietos le sacaban una sonrisa.
A la vuelta de mi madre, se plantó frente a Carlisle cuando todos estábamos en el jardín jugando y le dio un beso que tiro a ambos al suelo. Y le dijo que jamás podría separarse de él, porque le amaba demasiado.

Ese sólo fue uno de los muchos más problemas que tuvimos, también estuvo el día que Edward y yo decidimos volver a nuestra infancia yendo al parque de atracciones junto a nuestros amigos.
Flash Back

Pov Bella

Habían llegado las vacaciones de verano y todos nos habíamos reunido en la mansión como siempre. Emmett estaba totalmente recuperado del accidente. Y Lily ya estaba enorme y muy preciosa. Y como Rose y Emmett querían pasar un día con los tres niños para llevarlos a la playa, Edward y yo decidimos quedar con nuestros amigos, que vinieron también a pasar las vacaciones. Hacía mucho que no los veíamos y mucho más que no pasábamos un día los ocho juntos.
-Venga tenemos que pensar en algo que no hagamos ya… -dijo Tanya con una sonrisa – Se supone que tenemos que ser mayores y responsables con nuestros actos, pero por un día que nos volvamos un poco locos no pasa nada.
-Me parece fabuloso. ¿Alguna idea? – preguntó Seth sonriendo. Y miró a su hermano y a Paul. Noté que Edward negaba lentamente.
-¿¡El parque de atracciones!? – gritaron los tres a la vez. Mis amigas se empezaron a reír de la forma en que los tres locos lo habían dicho.
-Nos encanta la idea – gritaron ellas. Y los seis se nos quedaron mirando a Edward y a mí.
-¿Al parque de atracciones?- dijo levantando la ceja Edward, sabía que no estaba de acuerdo desde el primer momento.
-Sí, Edward, es una buena idea, es algo divertido para hacer juntos – dije sonriendo y suplicándole. 
-Pero Bella, a ti esas cosas tampoco es que te atraigan mucho, ¿y si pasa algo?- dijo preocupado, mirándome solamente a mí.
-Edward no seas tan exagerando, no va a pasar nada por divertirnos un rato – le dije despreocupada.
-Pero Bella… - replicó no muy convencido.
-Eddy no seas aguafiestas, vamos a pasarlo bien – dijo Jake apoyándome.
-Sí Edward, no estropees el día – le regañó Paul.
-Por favor Edward- le pedí.
-Está bien – dijo. Y me tiré en sus brazos feliz.
-Bueno, y ahora que el señor ha dado su permiso, vamos a divertirnos – dijo Kate con una sonrisa y subiéndose en el coche de Paul. Cada uno nos fuimos a nuestros coches camino al parque de atracciones.
-Bella, no creo que sea lo mejor – me dijo Edward mirando a la carretera.
-Edward no empieces, llevo bien bastante tiempo, el ultimo fue cuando tu viaje a donde Alice. Y eso hace mucho. Esto nos va a servir para despejarnos un poco - dije.
Cuando llegamos al parque, comenzamos por las atracciones suaves pero para gente de nuestra edad. No estuvimos quietos, fuimos de una a otra sin parar.  Pero comencé a sentir que me faltaba el aire y no podía seguirles el ritmo. Como los chicos habían ido a buscar un baño estábamos solo nosotras, mi paso se volvió más lento hasta que me paré apoyándome en una de las papeleras que había cerca.
-¿Bella? – me llamó Irina acercándose a mi junto a sus hermanas.
-Estoy… bien – dije intentando recuperar el aliento. Pero apareció la tos.
-No, no estás bien – dijo Tanya ayudándome para sentarme en un bordillo en el suelo. La tos no cesaba y sentía que el aire desaparecía de mis pulmones.
-Bella, ¿Qué pasa? – preguntó Jake acercándose a nosotras. Me tensé de pensar que Edward me viera así y se enfadara, pero venia solo.
-Se comenzó a agitar y después a toser. ¿Dónde está Edward? – respondió Kate.
-Ahora viene – dijo acariciándome la espalda muy suave.
-No – dije poniéndome rígida – No dejéis que me vea así. Se enfadará – dije dificultosamente.
-Bella, te puedes poner peor, necesitamos a Edward para llevarte con Carlisle – me dijo Tanya.
-¿Qué pasa? – escuché a Paul. Me giré un poco y lo vi con Edward y Seth.
-Joder… - escuché murmurar a Edward – Vamos para el coche que llamo a mi padre.
-Estoy…
-No, no quiero ni escucharlo, Bella – me calló. Entre él y Jake me ayudaron a llegar al volvo. La falta de aire estaba haciendo que me mareara y viera borroso, me estaba costando mucho enfocar la vista en un lugar fijo. Ambos pararon y Edward abrió el coche dejándome en el asiento de copiloto.
-Ey Bells, abre los ojos – me dijo Jake, pues sentí los parpados pesarme mucho.

Pov Edward

Habíamos dejado a las chicas seguir mientras nosotros íbamos al baño, nos parecíamos a las mujeres pero Paul y Seth querían venir y Jake había insistido en hablar conmigo.
-Edward, hermano. Sobreproteges demasiado a Bella. Te pasas – me dijo mientras esperábamos a los demás.
-Sólo intento que este bien. No la quiero perder – le confesé.
-Y lo entiendo, pero tal vez la agobias mucho – dijo.
-Estoy de acuerdo con mi hermano, Bella necesita su espacio y divertirse un poco, no todo en la vida es seriedad.
-En nuestro caso no es seriedad, es responsabilidad – le corregí.
-¿Por tener hijos? – preguntó Paul.
-No, por estar enferma – le dije serio.
-No te das cuenta, la tienes en una burbuja, déjala vivir tranquila – me gritó Jake y se fue.
-¿Por qué se ha puesto así? – les pregunte. Hasta donde mi memoria llegaba nunca me había gritado.
-Piensa en lo que te ha dicho. Tiene razón – me dijeron mientras nosotros también caminábamos a buscar a las chicas.
-¿Qué pasa? – preguntó Paul cuando vimos a todos sentados alrededor de Bella. Me acerqué y un escalofrío me recorrió, Bella estaba sentada en el suelo y no paraba de toser.
-Joder… - murmuré – Vamos para el coche que llamo a mi padre.
-Estoy… - comenzó a decir
-No, no quiero ni escucharlo, Bella – no le dejé acabar. Jake me miró apenado, tenía razones para preocuparme y él ahora lo veía. Me ayudó a llevarla a mi coche. Mientras caminábamos sentía que sus fuerzas se iban perdiendo, al llegar al volvo la senté en el asiento de copiloto.
-Ey Bells, abre los ojos – le dijo Jake, fue en ese momento cuando me di cuenta de que se estaba quedando inconsciente.
-Princesa, Bella. Mírame, mírame – le dije dándole golpecitos. Ella abrió los ojos con esfuerzo – Jake mantenla despierta, voy a llamar a mi padre – me alejé a duras penas y saqué el móvil.
-Hola hijo – me saludó mi padre. Yo no tenía tiempo de saludar.
-¿Dónde estás? – le pregunté desesperado.
-¿Qué pasa?, ¿Está bien Bella? – dijo alterado el también. Escuché muchas voces al otro lado del teléfono.
-No, no está bien. Está tosiendo mucho, no puede respirar, y está a punto de desmayarse – dije rápidamente.
-Ve para el hospital, ahora mismo voy para allí – me dijo – Intenta que se calme y haz lo posible para que no se desmaye – me indicó.
-Date prisa – dije. Corrí para el coche, y me acerqué a Bella – Escucha amor, tienes que mantenerte despierta, vamos para el hospital. Intenta respirar, allí nos espera mi padre.
Pov Carlisle

Llegué al hospital y pedí a las enfermeras todo lo que pudiera necesitar, sólo no ordené que prepararan una habitación en terapia intensiva, sino una normal, no desee ponerme pesimista. El tiempo que se tardaron en llegar con Bella me pareció eterno, así que cuando al fin lo hicieron me encontraba de pie en la puerta. En cuanto Edward detuvo el auto, Jacob bajó con Bella en brazos.
- ¿Bella? –le pregunté al notarla con los ojos cerrados.
- Estoy… bien. –me dijo con voz débil y tosió un poco.
- Vamos. –le dije a Jacob y a Edward que ya estaba con nosotros. La pusieron en una camilla y de inmediato le coloqué la mascarilla con oxígeno y una enfermera llegó para colocarle el suero, mi hijo y su amigo se hicieron a un lado.
Otra enfermera me ayudó a ponerle el monitor mientras yo escuchaba su corazón. Le dediqué tiempo a esa tarea para cerciorarme de que el marcapasos funcionaba correctamente, lo más probable es que eso no fuera la causa de la condición de Bella, pero era mejor asegurarse.
Cuando terminaron de ponerle el suero y de administrarle ahí los medicamentos, también tenían medida su presión arterial, era baja, por eso Bella luchaba contra la inconsciencia.
- ¿Qué estaban haciendo? –les pregunté por fin a los chicos cuando me di cuenta de que lo mejor era esperar un poco antes de tomar decisiones más drásticas para el tratamiento.
- Fuimos al parque de diversiones. –confesó Edward entre enojado y avergonzado, yo casi no lo pude creer.
- Tienes años cuidándola y de repente la llevas a un lugar así ¿no crees que es sentido común? ¿Tendrías que ser cardiólogo para saber que ella no puede hacer esas cosas? –le reclamé sin estar muy seguro de que fuera la forma pero demasiado preocupado por Bella para hacer otra cosa.
- Lo siento. –murmuró apretando los puños.
- Fue nuestra culpa. –intervino Jacob. – Edward no quería y todos insistimos… nosotros causamos esto.
- Perfecto. Ahora insístanle en que le prenda fuego al hospital, a lo mejor también lo hace. –le hablé al amigo de mi hijo de la misma forma en que lo hice con él. – Recen para que no tenga que intubar a Bella. Y váyanse a la sala de espera, ahí está la familia. -cuando terminé de hablar suspiré arrepentido de las palabras pronunciadas. Jacob se marchó de inmediato, pero Edward se quedó unos segundos sin saber exactamente qué hacer. – No es tu culpa, ella está enferma y estas cosas pasan. Ve y diles que todo está bajo control. –luego me acerqué y le puse una mano en el hombro para darle a entender que le estaba diciendo la verdad.
- Debí cuidarla mejor. –me dijo con la mirada llena de culpa.
- Ella debe cuidarse mejor, tú no puedes hacer todo el trabajo, hijo. Además se ve bien. –ambos la contemplamos por un segundo, estaba recostada con los ojos cerrados pero no creo que estuviera dormida, por fortuna no alcanzó a escuchar nada de lo que dije o se hubiera alterado de nuevo ahora que por fin se había calmado.
- Gracias, papá. –me dijo y sonrió un poco. – Voy a estar con los demás.
Asentí y luego de que Edward se marchara, regresé con Bella. Ajusté el monitor para que midiera su presión arterial y le sonreí a ella cuando abrió los ojos, me correspondió el gesto y vi que iba a intentar decir algo pero la silencié negando con la cabeza, lo que fuera podía esperar.
Vi que su presión había mejorado un poco, al igual que el nivel de oxígeno en su sangre, la tos iba disminuyendo y su respiración acompasándose. Quizás sólo la internaría un día como protocolo para dar aviso a la comisión de trasplantes y ganarle unos lugares en la lista. Aunque eso nada más podía decírselo a Esme.

Fin del flash Back

Pov Bella

Nunca supe la conversación que tuvieron ese día Edward y Carlisle o lo que pasó entre mi marido y Jake. Pero allí todos comenzaron a estar encima de mí más de lo habitual. Había momentos en que me agobiaba y necesitaba desaparecer, pero pensaba en que ellos tan sólo están preocupados por mí y mi salud, y que desapareciendo unas horas únicamente haría más que preocuparlos, como el día del nacimiento de mi sobrina.
Intente llevar mi vida, con mi familia y amigos más encima de mí que nunca, aunque me sorprendieron las palabras de Carlisle un día diciendo que me dejaran respirar, que podía hacer vida tranquila, mientras fuera responsable. Al parecer las palabras de un médico valen mucho más que las mías, porque eso hizo que todos se relajaran un poco.
Pero los malos momentos no acababan allí. Liz también tuvo problemas, por un momento, por nuestros descuidos y no estar atentos, pensé que perdería a mi hija. Gracias a dios Carlisle lo detectó justo a tiempo, antes de que fuera a mayores.
Flash Back

Pov Carlisle

Al ver a Liz entrar a quirófano sentí el mismo malestar de cuando fue Tony quien estuvo así, pero esta vez  las posibilidades de que no tuviera mayores consecuencias estaban a nuestro favor. El cuadro fue muy claro desde el principio, quizás sólo no le prestamos la atención suficiente.
Un día comienza con dolor de estómago, no quiere comer… a la mañana siguiente tuvo vómitos. Quizás todo fue mi culpa por estar muy ocupado, porque nadie me comentó nada hasta el segundo día, cuando conseguí llegar temprano a casa y la vi recostada en el sillón y pregunté cuál era el problema, entonces, la revisé y supuse que era el apéndice… pero con todo el tiempo perdido lo que pudo ser una cirugía sencilla, ahora quizás se complicaría.
Me pasé al quirófano junto con la niña y la tomé de la mano, ella iba casi dormida por un medicamento que le dieron antes, pues el carácter fuerte de Liz no permitió ni que le pusieran el suero.  La pasaron a la  plancha para la cirugía y le besé la frente antes de que iniciaran todos los preparativos.
Al igual que en las otras cirugías sólo me dediqué a observar, el tiempo se me hizo largo mientras abrieron y eterno mientras limpiaban el interior después de quitar el apéndice. Desee todo el tiempo que no me dieran malas noticias y pudieran sólo cerrar la herida y ya, sin más complicaciones.
- No se ve tan mal, podemos cerrarla,  pero le voy a dejar un dren, va a tener que quedarse algunos días.-me informó el cirujano amigo mío.
- Me parece excelente opción. Gracias. –él asintió y yo me sentí más calmado.
Poco después terminó todo y pasaron a la niña a la sala de recuperación, ahí me quedé a su lado mientras lentamente iba despertando. Cuando fue momento de llevarla hasta la habitación de regreso aún iba adormilada, pero de todas formas le daría gusto ver a sus padres.
- ¡Liz! –exclamó Edward levantándose del sillón cuando entramos con la niña en una camilla. Todos lo imitaron y se aceraron, aunque no mucho para dar espacio a que la pasaran a la cama. - ¿Cómo está? –me preguntó mi hijo y le sonreí.
- Le dejaron un dren… es como una pequeña manguera para que por ahí salga lo que queda de la infección. Va a ser necesario hacerle curaciones, pero nada más. En unos días podrán llevársela a casa.
- Muchas gracias. –me dijo Bella sonriendo también, ansiosa por acercarse a su hija.
- No me lo agradezcan a mí, sino al pediatra que la operó. –me reí al final, en realidad mi papel no fue nada más que el de un observador.  – Ahora pueden hablarle, los escucha, pero no esperen mucha respuesta.
Edward y Bella asintieron y se acercaron  a su hija ansiosos de tenerla junto a ellos sana y salva una vez más.

Fin del Flash Back

Pov Bella

La preocupación me invadió por completo ese día. No podía entender, como no había estado atenta de mi hija, pues no me pareció extraño que no quisiera comer y pensé que era un simple dolor de tripa. Cuando Carlisle me dijo que tenía apendicitis, no fui consciente de mis sentidos y no podía hacer más que culparme por todo, de no haber estado atenta, de no haberla escuchado… de todo. Edward me repitió una y otra vez que la niña estaba bien y que no tenía que preocuparme, que no había sido mi culpa, y que estuviera tranquila que la niña estaba bien y que yo no debía mortificarme.

Aunque también tengo que decir que no todo lo que paso fue malo. Finalmente mi hermano Emmett y Rosalie. Fue una fantástica boda mucho más intima que la mía y de Edward. Tan solo fuimos los hermanos, sobrinos, y padres. Charlie incluido, Rosalie convenció a mi hermano para invitarlo aunque él se negaba. En una pequeña iglesia que había en california al lado de su casa.

Flash Back

Pov Rosalie

Mis nervios estaban a flor de piel, después de tanto tiempo, por fin Emmett y yo seriamos legal mente marido y mujer. Entré en la iglesia cogida del brazo de mi padre y vi allí a mi príncipe, junto a Esme. Todos se levantaron al verme entrar. Me coloqué junto a Emmett, Alice tenida cogida a mi hija que llevaba un pequeño cojín con los anillos. El cura comenzó a hablar, y tal como yo había hecho en la boda de mi hermano, Bella se levantó para dar ella el discurso de nuestra boda.
-Emmett y Rosalie. Hoy tengo la fantástica oportunidad de dedicar unas palabras por vuestra boda. Todos sabemos que mi relación con Rosalie al principio no fue la mejor. En diferentes ocasiones habéis estado a mi lado cuando os he necesitado, me habéis enseñado lecciones de la vida y hemos compartido muchos momentos todos juntos – dijo mirándonos a los dos y para la última frase levanto la mirada para ver a los demás – Hoy es el día en el que vuestro lazo de amor que os une desde hace tantos años  se fortifica aun más. Y que nada sería sin las personas que nos trajeron al mundo, nuestros padres, que unieron estas dos familias con intención de que nos quisiéramos como hermanos, y que sin hacer caso a sus peticiones, nos juntamos entre nosotros – Bella se calló y miro hacia el lugar donde estaba Alice. Mi hermana se levantó con una sonrisa y se colocó al lado de Bella.
- Juntasteis vuestros caminos un día de san Valentín, por un hecho horrible, pero gracias a eso os fuisteis uniendo más y más. Emmett, apoyaste a mi hermana en momentos, en los que ella no quería saber nada de nadie. La hiciste entrar en razón y le salvaste la vida con una de tus sonrisas. Hace cuatro años aproximadamente que tenéis una relación formal, un camino juntos. Ahora estáis aquí, demostrándonos el fruto de una larga relación que refleja el verdadero amor y que es digno de admirar. Porque habéis pasado muchos baches, muchas dificultades en el camino, y ahora estáis aquí cogidos de la mano demostrándonos que os amáis más de lo que cualquiera de nosotros hubiera dicho – mi hermana dejó de hablar y miro a Jasper, que se levanto con una sonrisa y se colocó entre su hermana y su novia.
-Sabéis que no va a ser fácil. Nuestras vidas nunca han sido fáciles. Pero si confiamos todos en lo que verdaderamente importa, y en el significado de todo esto veremos que lo más importante es que os améis, porque el amor en ocasiones es la llave de la vida. No dependemos de él para vivir, pero a veces sí para ser felices. Porque el amar siempre sin condiciones y sin exclusividades, porque el amor es dar y compartir. Y vosotros habéis compartido vuestro amor con nosotros – El silencio se volvió a hacer y mi hermano Edward también se levantó.
-Y finalmente, lo que nosotros cuatro queremos deciros, es que por ese maravilloso empeño en seguir adelante, por ser tan especiales, os deseo que consigáis hacer del presente un futuro lleno de felicidad – mi hermano se había colocado junto a Bella y la tenía cogienda de la mano. Así como Alice hacia con Jasper escuchamos una voz a nuestra espalda.
-Y, cuando con el paso del tiempo, os aborde la rutina, os sintáis solos, o simplemente vuestros corazones estén llenos de tristeza, espero  que volváis a sentir la emoción del primer beso – dijo mi padre.
-Que sintáis la caricia mimosa de vuestras manos entrelazadas, y que os recordéis este día en que os prometisteis amor eterno – finalizó Esme.
Mis lágrimas brotaban por mis ojos al escuchar esas palabras de mis hermanos, cuñados y padres. Sí, padres, porque Esme se había convertido en la madre que tanta falta me había hecho, y aunque siempre la tendría en mi corazón, por ser mi madre y la que me trajo a este mundo. Esme me había demostrado su confianza y amor.

Fin del Flash Back

Pov Bella

Fue una boda perfecta, tierna e inolvidable. Rosalie y Emmett se sorprendieron mucho al escucharnos a todos hablar. También tuvimos la boda de Alice y Jasper. Que a diferencia de las demás la quiso celebrar en la playa, junto a la familia y amigos de la universidad. Y también de la infancia de ambos, en la que Tanya, Kata e Irina también estuvieron. Y Jake, Paul y Seth al ser sus parejas también.

Flash Back

Pov Jasper

Estábamos frente al altar, tenía a mi Alice cogida de la mano, sentía seguridad al sentirla junto a mí. Y tener a mi madre a mi lado, me daba más confianza. Así como Emmett y Rose eligieron que fuera Bella la que diera el discurso de boda y todos les sorprendimos diciendo algo. Alice y yo quería que fueran únicamente Carlisle y mamá quienes hablaran. Ambos estaban cogidos de la mano frente al pequeño altar que habíamos formado sobre la arena de la playa.
- Todavía cuando cierro los ojos, veo a esa pequeña Alice de diez años que preguntaba el porqué de todo. Y sorprendentemente cuando los abro, todavía la veo. Hija, hoy es el día más importante de tu vida, más de dejar de mirar para ti, para mirar por los dos, vas a compartir tu vida en todos los sentidos, junto a persona que tú has elegido, a quien le ofreces tu confianza y le entregas tu corazón – dijo Carlisle mirándole a los ojos.
-Jasper, siempre fuiste el más responsable de todos, el más serio, y el más fuerte moralmente, recuerdo el dolor de tu primer amor, y como me juraste que jamás te enamorarías, y que no dejarías que nadie más entrara en tu corazón. Yo ese día te dije, que uno no elegía de quien se enamoraba y que el día que conocieras a la persona indicada, no podrías hacer nada por mantener esa barrera en pie. Ahora puedes ver que jamás me equivoqué – me dijo mi madre.
-Comenzasteis a sentir cosas el uno por el otro sin ni siquiera daros cuenta. El distanciamiento de dos os unió de una forma que ninguno de los dos pensaríais que pasaría – continuó Carlisle.
-Os unió con miedo, de que podría pasar al enterarnos los demás, pero no pensasteis, que así como no habíamos podido hacer nada con vuestros hermanos jamás podríamos separaros a vosotros. Ni nosotros, ni vuestras antiguas parejas, ni el miedo y tampoco la duda. Nos habéis demostrado a todos nosotros, a toda la familia. Que hay que dejar que la persona se explique antes de tomar una decisión sin pensar, dejándonos llevar por la ira y el dolor – dijo mi madre mirándonos.
-Y que tenemos que confiar en nuestro compañero, dejando atrás nuestros miedos e inseguridades – continuó Carlisle – Después de años demostrándonos vuestro amor, estáis aquí para formalizarlo, y sellarlo para siempre. Junto la gente que os quiere, y los que siempre confiamos en lo vuestro. Aún antes de que vosotros lo supierais – finalizó Carlisle.
-Tan solo os deseamos que seis felices y que continuéis pasando todas las dificultades que nos pone el camino – dijo mi madre y ambos volvieron a colocarse a nuestro lado. 

Fin del flash Back

Pov Bella

Ahora hacía un mes de la boda de mi hermano con Alice, ellos continuaban de luna de miel. Ellos acabaron la universidad el año anterior al haber podido hacer un curso más que el resto. Rosalie se saltó un curso por el embarazo, Emmett por el accidente y Edward y yo cuando Anthony tuvo cáncer. Los cuatro estábamos en el último año de nuestras carreras, mientras nuestros hermanos disfrutaban de su luna de miel.
 -Bella – picaron a la puerta y me incorporé para que no me vieran acostada.
-Adelante – dije, sabía que era Edward. Pues los niños en estos momentos estaban en la mansión.
-¿Qué haces? Llevas en la habitación mucho tiempo – dijo serio.
-Pensaba en todo lo que ha pasado, en la boda de nuestros hermanos… - dije sonriendo y me levanté.
-¿Estas bien? – me preguntó acercándose a mí.
-Sí, ya te he dicho solo pensaba – dije sonriendo. Había estado los últimos días sintiéndome cansada, pero no tenía importancia alguna.
-Está bien, vamos a la mansión a por los niños – dijo con una sonrisa.
-Vale – dije cogiéndole de la mano y sacándolo de la habitación en dirección a la puerta principal. 

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