sábado, 30 de junio de 2012

CAPITULO 24


CAPITULO: 24

Pov Emmett

Y como un milagro empezó a tomar pequeñas bocanadas de aire y a moverse.
- Mi bebé… -murmuró Rosalie desconsolada, temiendo lo mismo que yo.
- Calma Rose, los míos no lloraron de inmediato. –nos tranquilizó Bella, bueno, al menos eso intentó.
Yo despegué un poco la vista de mi niña y miré a mi hermana, quien tenía en los ojos dibujado el mismo desconcierto. No se me ocurrió más que hacer que seguir frotando a la bebé. Lo hice con cuidado de no lastimarla y pronto empezó a llorar. El sonido estridente llenó la cueva, pero sinceramente… fue lo mejor que hubiera escuchado en la vida.
- Está bien, Rose ¿la escuchas? –le pregunté a mi novia buscando sus ojos mientras envolvía a vuestra hija con la chamarra.
- Está bien. Está bien… -repetía ella aliviada.
- Emmett, amárrale y córtale el cordón. –me dijo Bella y lo hice como habíamos acordado.
No era que me gustara, pero tuvimos que improvisar. Yo me había quitado una agujeta del zapato y ahora la usé para hacerle un nudo al cordón umbilical y poder cortarlo, después lo hice con una navaja de bolsillo. En cuanto estuvo terminado… volví a entrar en pánico. La niña seguía llorando y se movía mucho, además de que se estaba poniendo rosa, ya no morada, o por lo menos eso me pareció en aquella oscuridad. Pero el trozo del cordón que quedó en Rose soltó un chorro de sangre que no esperé.
- Rose. –le dije y me acerqué para darle a la niña.
Se la pasé con cuidado y ella la recibió para acunarla contra su pecho, yo regresé a mi lugar original para ver qué haría. Ahora tenía un pequeño charco de sangre y todavía no dejaba de salir, tanto del cordón como directamente del interior de Rose. Temí que simplemente se desangrara ahí frente a mis ojos por algún error estúpido de mi parte. Me quité la camisa e hice presión alrededor del cordón como para evitar que siguiera sangrando por ahí y me quedé quieto, viendo como la prenda también se llenaba de sangre.
- Es preciosa. –murmuró Rose antes de que una exclamación de dolor se colara de sus labios.
- ¿Qué pasa? –le pregunté.
- Tengo más contracciones. –dijo sin poder creerlo.
- ¿Cómo es posible? –le pregunté.
- Debe ser la placenta. –aclaró Bella, aunque por su expresión pude ver que no estaba muy segura. – Revisa, Emmett. –me ordenó porque yo me quedé mirando como idiota.
Bajé la mirada y quité la camisa, el cordón ya no sangraba. Acerqué mi mano a la entrada del cuerpo de Rose y toqué con cuidado, ahí pude sentir algo más. La escuché quejarse y a la bebé llorar, sentí la presión de la mirada de Bella y lentamente fue saliendo algo como una bolsa ensangrentada. Mi hermana tuvo razón, era la placenta. Cuando estuvo casi toda fuera la jalé para quitarla totalmente y luego la boté por ahí. Vi que Rosalie ya no tenía dolor porque volvió a respirar tranquila, pero el sangrado continuó.

Pov Carlisle

Todos estábamos asustados. Primero, la inquietud de que Bella no regresara pronto de su paseo, que para mi opinión no se fue en muy buenas condiciones. Después que con la tormenta no volvieron ella, Rose y Emmett, y ahora que Jasper Edward y yo salimos a buscarlos… encontramos el auto solo al final del camino. No sabíamos qué pudo haberles pasado en medio del bosque con esta tormenta, no era seguro estar ahí para nadie, mucho menos para alguien enfermo del corazón y para una mujer embarazada.
Edward nos dijo de un refugio que Bella le enseñó alguna vez, una cueva donde quizás estuvieran todos resguardados y eso estábamos buscando. Íbamos con linternas que apenas iluminaban un poco entre la cortina de agua, cubiertos con impermeables encima de las chamarras y aun así estábamos algo mojados. Mi hijo caminaba al frente por ser el guía y eventualmente todos gritábamos los nombres de aquellos a quienes estábamos buscando, pero hasta ahora nunca obtuvimos respuesta.
- ¡Ya estamos cerca! –nos dijo Edward y vi la sombra de la cueva que decía, me di cuenta de que la tormenta estaba bajando un poco. - ¡Bella! ¡Bella! –le gritó y se apresuró más. A pesar de haber discutido antes de que él se fuera, estaba muy angustiado por Bella, y necesitaba tocarla y que ella le dijera que estaba bien, que todo se había solucionado y que ya no estaban peleados.
- ¡Edward! –nos llegó la voz amortiguada de ella y sentí alivio.
Todos corrimos para terminar la distancia entre nuestra posición y donde ella nos llamó. Al entrar juntos en la cueva mi hijo la abrazó por un segundo antes de separarla y tomarla por los hombros para verla bien.
- ¿Estás bien? –le preguntó.
- ¿Rosalie y Emmett están contigo? –agregué preocupado.
- Aquí estamos, Carlisle date prisa. –me dijo la voz de Emmett y voltee mi linterna hacia el fondo de la cueva.
- Yo estoy bien, pero la bebé… -escuché decir a Bella y me tomó un segundo procesar sus palabras.
Primero pensé en su hija y no le encontré sentido porque los gemelos se quedaron en casa, pero después escuché un llanto y lo entendí. Lo único que me hizo no soltar la linterna dé la impresión fue la inmensa necesidad de saber si mi hija y mi nieta estaban bien ¿Cómo pudo ser? ¿Por qué exactamente cuando Rosalie estaba en estas circunstancias? Corrí hacia ellos. Rose se encontraba sentada en el fondo de la cueva con un bulto abrazado, y Emmett abrazándola a ella. Noté la sangre en su vestido y cómo era una chamarra también ensangrentada lo que cubría a la niña. Me arrodillé frente a ella cuando estuve lo suficientemente cerca.
- ¿Hace cuánto que nació? –les pregunté mientras iba desenvolviendo a la bebé para verla y le pasaba la linterna a Emmett, él la recibió y nos alumbró.
- Como una hora. –respondió Rosalie y me la extendió un poco en los brazos.
Yo la analicé. Habían cortado el cordón y lo amarraron con una agujeta, creo que fue lo único que pudieron hacer pero eso significaba peligro de infección para la niña. Estaba llorando y de repente se calló y dejó de respirar unos segundos, luego, volvió a llorar. Estaba rosada y se movía, lo cual era bueno, pero al tocarla sentí su piel más fría de lo que debiera, eso no era nada bueno.
- ¿Cómo estás tú? ¿Salió la placenta? ¿Has sangrado mucho? –pregunté mientras dejaba por la paz a la niña y ella la acercó a su pecho de nuevo, luego me empecé a quitar el impermeable, necesitaba darle mi chamarra a Rosalie para que se cubrieran ella y la bebé, así estarían a mejor temperatura.
- Yo estoy bien, la placenta salió poco después que ella. Y el sangrado… no sé. –explicó nerviosa.
- A mí me pareció mucho, sangró ella, el cordón… de hecho sigue sangrando, no es tanto pero… -las palabras desesperadas de Emmett me asustaron aún más.
- Jasper, dame tu suéter. –le dije sin mirarlo. – Tenemos que llegar a un hospital lo antes posible. Aquí no tengo nada para trabajar, si estás sangrando mucho o la bebé tiene problemas para respirar, no hay nada para ayudarlas. Así que tenemos que irnos.
- Llueve un poco menos. –me dijo Jasper mientras me pasaba su suéter, yo envolví a la niña con él y se la pasé a Rose de nuevo, ella ya se había puesto mi chamarra, así acunó a la bebé, ahora más protegida. Encima, les puse mi impermeable. Miré a los demás y vi que mi hijo le había pasado su chaqueta e impermeable a Bella. No sabía si habían arreglado sus problemas, pero en este momento había cosas que me interesaban más.
- ¿Puedes caminar? –le pregunté a Rosalie, pensando en si eso empeoraría el sangrado, en si alguien podría cargarla hasta el auto, no, con esa lluvia y por ese terreno, era imposible.
- Puedo caminar. –dijo ella muy convencida.
- Yo puedo cargarlas. –dijo Emmett frunciendo el seño.
- No, es muy peligroso, si ella dice que puede, entonces está bien. –le dije con toda la autoridad que pude. – Ahora, Bella, Jasper y yo iremos adelante. Edward va a ir de un lado de Rose y tú del otro, entre los dos la ayudan. –los miré a cada uno y todos asintieron. – Vamos a ir a buen paso, pero sin correr, porque ni Bella ni Rosalie deben esforzarse. Rose, sí como traes cargada a la bebé ¿puedes sentirla moverse? –le pregunté temiendo que bajo la lluvia no fuéramos capaces de escucharla llorar para saber que continuaba bien.
- Sí puedo. –me confirmó.
- Pues vámonos ya. –me puse de pie y Emmett y Edward ayudaron a Rose a hacer lo mismo.
- Papá ¿y si deja de moverse? –me preguntó y yo en realidad no quería responder a eso con la verdad.
- Me dices y vemos si nos detenemos para verla o avanzamos más rápido. –le di la instrucción porque la realidad la habría asustado demasiado.
Su bebé se había enfriado muy rápido y mucho y eso le estaba causando problemas para respirar, si simplemente dejaba de hacerlo… habría que detenerse a tratar de obligarla, pero yo no era experto en esa área ni tenía instrumentos, así que en realidad no habría mucho que hacer. Pero no le iba a decir eso a mi hija.
Comenzamos a caminar con las linternas y salimos a la lluvia otra vez, pero antes le eché una ojeada a Rosalie, estaba cubierta en sangre. Bien podían ser en parte restos del sangrado normal del parto… pero no podía estar seguro. Eso me asustó más. Cuando estuve al lado de Bella le hablé para prevenirla, lo último que necesitaba en ese instante era que ella se pusiera mal también.
- Si te agitas o algo, nos dices. Es mejor detenernos y que los demás continúen a que algo te suceda y tengamos otra emergencia ¿de acuerdo?
- Lo prometo. –dijo ella con total seriedad, yo le sonreí, Bella más que nadie entendía la situación en la que se encontraba Rosalie.

Pov Rosalie

Caminamos entre la lluvia por un rato que se me hizo eterno. Me sentí débil por el esfuerzo del parto y la lluvia aún dificultaba las cosas aunque ya no era la tormenta de antes, y lo que dificultaba más las cosas era la oscuridad, que a pesar de las linternas era casi total. Llevaba a mi bebé en los brazos, por lo menos estaba resguardada y cálida, más que antes. La sentía moverse y luego quedarse quieta, pero cuando estaba a punto de decirle a mi papá, comenzaba a estar activa otra vez.
Por ella era por quien temía. Yo me encontraba bien, claro sentía algo de dolor y sabía que estaba sangrando aún, pero eran cosas sin importancia. Ella estaba en peligro, mi niña que recién llegó al mundo estaba ya luchando una batalla por sobrevivir. Y todo era mi culpa. Si bien no podría asegurarlo hasta que se lo preguntara a mi padre, estaba casi segura de que la caída tuvo mucho que ver con que ella naciera justamente hoy.
- ¿Falta mucho? –le preguntó Emmett a mi hermano, ellos iban uno a cada lado mío ayudándome a dar cada paso.
- Ya llevamos más de la mitad del camino. –respondió él. - ¿Cómo está la bebé?
- Se mueve menos. –contesté con sinceridad y pánico, pues aunque no quisiera reconocerlo, era muy consciente de que así era.

Pov Bella

Ya habíamos avanzado más de la mitad del camino cuando me sentí incapaz de seguirles el paso. El recorrido lo hicimos más rápido que la última vez y me fue agotando poco a poco. Además, aunque lo estuve ignorando un rato, el estar mojada y con frío tantas horas, me pareció que hicieron estragos pues me sentía un poco mal… como resfriada.
Pensé en seguir esforzándome en caminar, pero recordé lo que Carlisle me dijo, si yo me ponía de verdad mal, no iba a ayudar a Rose y a su bebé, así que luego de unos pasos más, cuando me maree y sentía el corazón latirme tan rápido que bien pudo haberse salido de mi pecho, puse una mano en el hombro de Carlisle y otra en el de Jasper.
- No puedo caminar más. –les dije algo sofocada.
- Tendremos que detenernos… -murmuró Carlisle no muy convencido, pude escuchar los pasos de los demás atrás, estaban a pocos metros de nosotros.
- Yo puedo cargarla. –dijo mi hermano y se agachó delante de mí para que subiera a su espalda, como lo hiciera muchas veces en la niñez.
- ¿Estás seguro? –le preguntó Carlisle.
- Claro. Sube, Bella. –me ordenó y lo hice, le rodee la cintura con las piernas y me abracé de su cuello tratando de no lastimarlo.
- ¿Qué pasa? –escuché la voz preocupada de Edward detrás de mí.
- Bella está cansada, nada más. Hay que seguir. –le avisó Jasper y comenzó a caminar. Pensé que a lo mejor toda la familia había escuchado mi discusión con Edward. En estos momentos no era lo que más me importaba, pues cuando lo había visto aparecer todo el enfado hacía él se fue, lo necesitaba a mi lado.
Por un segundo mis ojos se toparon con los de mi novio y vi la preocupación de su mirada, lo único que hice fue sonreírle para que estuviera tranquilo, yo estaría bien, él sólo tenía que preocuparse por su hermana.
Conforme fuimos avanzando sentí a Jasper cansarse, sus pasos eran más cortos y trabajosos, pero yo sabía que nunca se rendiría. Desafortunadamente mi corazón no se calmó como esperé lo hiciera y siguió acelerado, así como mi respiración algo difícil. Pero así seguimos hasta llegar a donde estaban los autos. Carlisle sacó las llaves y lo abrió.
- Jasper, ve con Bella adelante. –Nos dijo y él rodeó el auto todavía cargándome, después se metió y me subí en sus piernas.- Emmett y Rose, vamos atrás. Tú maneja, hijo. –le dijo a Edward y le pasó las llaves. Cuando estuvimos todos dentro, mi novio encendió el motor y arrancó entre las gotas de agua que oscilaban entre lluvia normal y llovizna, por fin. – Enciendan la calefacción al máximo. –dijo Carlisle y Jasper lo hizo. – Rose ¿cómo está la bebé?
- Está mal… -dijo ella llorando, yo voltee hacia atrás y me maree, pero supe que era normal porque todavía sentía la respiración agitada.

Pov Carlisle

- Está mal… -me respondió Rosalie llorando cuando pregunté por la bebé. La descubrió un poco y la vi. En verdad estaba mal. Se estaba poniendo algo morada, ya no lloraba y buscaba bocanadas de aire a ritmos desiguales.
- Pásasela a Bella, adelante debe estar ya más cálido el ambiente. –le dije y vi el dolor en sus ojos cuando le pedí que la soltara, pero pronto se la entregó a Bella y ella la acunó contra su pecho muy cerca de la salida de aire caliente. - ¿Tú cómo estás? –le dije a mi hija.
- Yo estoy bien, papá, pero ella… mi bebé… -sin poder decir más se refugió en Emmett, quien la recibió y le besó el cabello.
- Bella también me preocupa. –anunció Jasper y casi pude jurar que sentí el auto desestabilizarse por un segundo.
- ¿Qué tienes? –le preguntó mi hijo a su novia.
- Sólo estoy un poco agitada, nada importante. –dijo con la respiración entrecortada, pero después tosió un poco. Perfecto. Otra emergencia.
- Edward, conduce con cuidado, pero lo más rápido que puedas. –le indiqué a mi hijo y después saqué el teléfono, al ver que ya tenía señal llamé al hospital para pedir que tuvieran todo listo, una cama para Bella, por si era necesaria, un quirófano para Rosalie por si estaba sangrando mucho y una incubadora en cuidados intensivos neonatales para la bebé.
En esas circunstancias me pareció que tuvimos suerte cuando llegamos al hospital y Rose seguía bien, al igual que Bella, que apenas estaba agitada ya… además la bebé aún respiraba, con algo de trabajos, pero ya se encargarían de atenderla.
- Bella, dale la bebé a Emmett. –le dije y ella se la pasó con cuidado. En ese momento Edward detuvo el auto en la entrada de urgencias. – Vamos, Emmett. Bajen a Bella y Rose con cuidado y que las pasen a una camilla y avísenle a Esme. –les dije, la última parte fue para Edward y Jasper.
Emmett y yo entramos casi corriendo por la sala de urgencias y ahí vi esperando al pediatra que atendió a los bebés de Bella cuando nacieron, de inmediato pasamos a mi nieta a una incubadora que tenía lista para recibirla en un cubículo especial.
- ¿Qué pasó? –me preguntó el pediatra mientras Emmett la colocaba en el lugar cálido.
- Quedaron atrapados en la tormenta y nació en un refugio frío. Hicieron lo que pudieron pero ella se enfrió, cada vez le cuesta más respirar. –le expliqué lo más esencial y lo vi revisarla.
- Aún no veo necesidad de intubarla. –me dijo mientras le colocaba una mascarilla con bolsa y la apretaba, obligando a que entrara aire en sus pulmones. – Pero tengo que estudiarla bien y ponerle antibióticos, ya debe estar infectada. Me la llevo arriba. –avisó y junto con una enfermera se llevaron la incubadora. Emmett hizo ademán de seguirlos.
- No Emmett, déjalo trabajar. Ya nos avisará. –le dije intentando sonar calmado.
- ¡No puedes ir tú por lo menos! –me pidió alterado.
- No. Esa no es mi área, ahí no soy de utilidad. Además me preocupan Bella y Rose.
Nos miramos a los ojos unos segundos y él finalmente asintió, entonces, fuimos a buscar a las dos chicas. Las encontramos a cada una en una camilla, ya tenían bata puesta, Bella además traía mascarilla con oxígeno y Rosalie, un suero. Emmett se fue directo con Rose, vi que Jasper estaba en el teléfono y Edward tenía a Bella tomada de la mano. Ahí no estuve seguro de qué hacer… deseaba estar con ambas, quería abrazar a mi hija, pero Bella me necesitaba más, pues era mi paciente, así que al final decidí ir con ella primero.

Pov Esme

Alice y yo estábamos muertas de la preocupación. Me prometí a mí misma que si dentro de media hora no teníamos noticias, llamaría a Charlie y entregaría el asunto en manos de la policía. Si bien ya casi no llovía, la tormenta fue la peor que hubiese visto en muchos años y casi toda la familia estaba afuera, primero Bella, luego Rose y Emmett y ahora también el resto de los chicos. A estas horas de la noche era casi seguro que algo les hubiera sucedido. De repente sonó el teléfono y lo contesté antes de que terminara el primer timbrazo, pues ya lo tenía en las manos. Alice, sentada a mi lado en la sala me miró con esperanza.
- ¿Hola? –pregunté deseando escuchar una voz conocida que me dijera que todo estaba bien.
- Mamá, soy yo. –la voz de Jasper me alivió un poco, pero no se escuchaba calmado.
- ¿Qué pasó, hijo? –pedí que me contara y le tomé de la mano a Alice sonriéndole un poco para que supiera que eran ellos, luego lo pensé mejor y junté nuestras cabezas para que ambas escucháramos lo que Jasper tenía que decir.
- Los encontramos. –aclaró y suspiré. – Pero no están bien. Rosalie tuvo a la bebé en una cueva y la niña casi no puede respirar, y ella dicen que está sangrando… y Bella se ha puesto mal… -habló cada vez más rápido y el alivio inicial que sentí, se desvaneció.
- ¿En dónde están? –le pregunté casi paralizada, a mi lado sentí que Alice derramaba lágrimas.
- En el hospital, vamos llegando. Vi que se llevaron a la bebé en una cuna o algo así. A Rosalie le pusieron un suero y la van a revisar y Carlisle está con Bella. –mi hijo dejó escapar un suspiro pesado.
- Jasper, Alice y yo vamos para allá. –le avisé.
- ¿Pueden traer ropa? Todos estamos empapados y Rose y Emmett llenos de sangre. –me dijo y sentí náuseas de pensar en lo que tuvo que atravesar la pobre chica.
- Claro, hijo, te vemos allá. –terminé la llamada y me quedé recapacitando un segundo, a mi lado Alice estaba igual o más nerviosa. Sin pensarlo, la abracé. – Todo va a salir bien. –le murmuré y besé su mejilla antes de separarme. – Hay que ver qué hacemos, por los niños.
- Hay que llevarlos, por favor, no quiero quedarme aquí esperando toda la noche… no creo que haya problema por Tony… si lo abrigamos bien… -me rogó sabiendo que sólo podíamos llevar con nosotros a los gemelos o que una de las dos se quedara con ellos y yo tenía que estar en el hospital…
- Ayúdame a guardar en una maleta pequeña ropa para los demás y luego los llevamos cargados al auto seguro que ni se van a despertar. No creo que Anthony se asuste… ¿crees que se asuste por ir al hospital? –le pregunté dudando.
- Si es así podemos decirle que sólo vamos de visita. Por favor, Esme… -volvió a suplicarme y me di cuenta de que no podría dejarla ahí sola con los niños.
- Vamos. –le sonreí. – Hay que darnos prisa – subimos rápido a las habitaciones de todos para buscar algo de ropa para cada uno de ellos. Después bajamos a la habitación de los niños, yo cargué a Anthony con mucho cuidado y abrigándolo bien, pues no podíamos dejar que ahora le pasara cualquier cosa, y Alice cargó a Elizabeth, con cuidado de no despertarla, le puso su chaqueta y con una mochila y nuestros bolsos bajamos al garaje a coger el volvo de Edward. Pues Emmett se había llevado el Jeep que le habían traído hoy y Carlisle el Mercedes para ir a buscarlos. Acomodamos a ambos niños en la parte de atrás y nosotras nos sentamos adelante, Alice era quien conducía, lo hacía con bastante rapidez y cuidado.

Pov Rosalie

- Voy a tener que meterte al quirófano. –me dijo el ginecólogo que me revisó. A mi lado Emmett me apretó más la mano que sostenía. – tienes un desgarro que es lo que está sangrando y eso podría repararlo aquí…. Pero quiero revisar bien tu matriz, no quiero infecciones.
- Quiero ir a ver a mi bebé. –le dije deseando posponer la cosa del quirófano.
- No va a tomar mucho tiempo. Dices que hace años te hicieron un legrado, esto es igual de rápido. –en cuanto mencionó el legrado me tensé aún más sin evitar pensar en qué sería peor… mi bebé muerto que no llegué a conocer… o perder a mi niña que ya pude abrazar. Y también me volvió a traer recuerdos del día anterior en la terraza.
- Rose, tienes que hacerlo. –me pidió Emmett. – No te pongas en riesgo tú, la bebé te necesita, yo te necesito. –me rogó viéndome a los ojos y noté que los suyos estaban cristalinos como los míos, finalmente… cedí.
- Está bien. –hablé en voz baja y Emmett me besó la frente.
- Voy a preparar todo para que te pasen. –me dijo el médico y salió, en ese momento entró mi papá.
- ¿Te van a pasar al quirófano? –me preguntó y asentí.
- ¿Sabes algo de la bebé? –le preguntó Emmett y mi papá negó con la cabeza. - ¿Cómo está Bella?
- Está mejor, ya no le cuesta tanto respirar, pero temo que se haya resfriado y no quiero que se complique, estoy pensando en internarla un día o tenerla con suero y oxígeno en casa. –nos explicó y vi que Emmett se relajó un poco.
Me sentí feliz porque Bella estaba bien y más tranquila porque el enorme peso que llevaba mi novio sobre los hombros se había aligerado un poco, pero todavía estaba aterrada ante la idea de que mi niña no lo lograra… de que por culpa de mi estúpida caída que ocasionó su nacimiento, como ya me aclaró el ginecólogo, ella muriera.

Pov Edward

Había pasado una de las tardes más angustiosas de toda mi vida, tener la duda de cómo estaba Bella. Y en el momento que empezó la tormenta todo empeoró. Me alegraba de tenerla ahora cogida de mis manos y a mi lado.
-Bella… yo… - quería pedirle perdón por haberle gritado, pero ella me puso un dedo en la boca silenciándome.
-No tienes por qué pedir perdón. Tienes razón, me he estado esforzando mucho, pero no puedo evitarlo, me siento inútil con todo lo que está pasando. Anthony está mal y no puedo hacer nada para aliviarle el sufrimiento a mi hijo, Liz también está mal psicológicamente, las pesadillas no le hacen bien y que yo no esté con ella no ayuda. Mi madre y tú os ocupáis de casi todo, y tu padre trae el dinero. Me siento una inútil – me dijo con los ojos cristalinos, y pequeñas lagrimas se derramaban alrededor de la mascarilla.
-No eres una inútil. Y nadie te impide que cuides de tu hijo, estés atenta de Liz incluso de que hagas alguna tarea. Solo te pedimos que no te esfuerces innecesariamente – le dije sonriendo.
-Bella, te daré el alta en unas horas, pero en casa te pondré la mascarilla y suero. Te resfriaste y no quiero que la cosa se complique – dijo papá viniendo a nuestro lado.
-¿Cómo están Rose y la niña? – pregunté mirando seriamente a mi padre.
-A Rose la pasarán ahora a quirófano para mirar el sangrado y de la niña no sabemos nada todavía – dijo tranquilamente.
-Mamá y Alice ya vienen para aquí con algo de ropa para todos – dijo Jasper entrando en la sala donde nos encontrábamos.
-¿Y los niños? – preguntó Bella incorporándose. Ella no quería ni que los niños la vieran mal ni que entraran en el hospital si no era estrictamente necesario.
-No lo sé – nos contestó Jasper. Nos quedamos en silencio todos allí. Emmett apareció por la puerta y se acercó para ver cómo estaba Bella.
-¿Cómo estas enana? – le pregunto dándole un beso. El pelo de Bella estaba mojado, aunque al menos era la única que ahora tenía las ropas secas.
-Bien – dijo sin darle importancia - ¿Rose?
-En quirófano, mientras sale vengo a ver que mi hermanita está bien – dijo con una sonrisa. Sabía que Emmett se sentía culpable por todo. Su hija con dificultades para respirar, su novia sangrando y su hermana mal. Había tenido una gran carga todo el rato.
-Quiero que estés con ella y la niña – dijo Bella con una sonrisa. Nos quedamos todos callados cuando vimos aparecer a mi hermana y Esme con los niños en brazo. Bella se tensó al instante.
-¿Por qué están aquí los niños? – pregunté seriamente a su madre.
-De verdad piensas, que está mi hija en el hospital, mi nieta a nacido bajo la lluvia y Rose está sangrando y yo me voy a quedar en casa – dijo Esme mirándose seriamente a su hija – Están dormidos no se van a dar cuenta -¿Cómo estás? – preguntó acercándose para darle un beso.
-Estoy bien, mamá – dijo Bella sonriendo.
-¿Y Rose y la niña? – preguntó Alice abrazada a Jasper mirando a mi padre y Emmett.
-Rose en quirófano y de la niña no sabemos nada – contestó Emmett.
-¿Tú estás bien hijo? – preguntó Esme acercándose a Emmett. En ese momento todos nos dimos cuenta de que nos habíamos preocupado por Bella y Rosalie y a Emmett no le habíamos preguntado en ningún momento como estaba él.
-Estoy bien, mamá no te preocupes – le dijo sonriendo. Todos nos cambiamos y nos pusimos ropas secas, esperamos un rato y trajeron a mi hermana. Al rato papá le dio el alta a Bella y nos fuimos a casa mientras Emmett, Rose y Alice que insistió en quedarse con ellos en el hospital.
Cuando llegamos a casa Jasper y Esme dejaron a los niños de vuelta en sus camas ya que no se habían despertado en todo el camino, entre papá y yo llevamos a Bella a nuestra habitación, yo la acomode mientras mi padre iba a por las cosas que necesitaba. Se lo puso y antes de irse dijo:
-Bella, en el suero puse un calmante, necesitas descansar, y es lo mejor – y se fue, en poco minutos mi niña cerraba los ojos, me acerque a su oído y le susurre.
-Te amo – y se quedo dormida completamente. Y yo allí con ella cogido de la mano, no quería separarme de ella después de la tarde que habíamos vivido.

Pov Rosalie

Las cosas aún estaban muy difíciles y yo apenas podía limitarme a mirar. Por fortuna lo de Bella no fue nada y se marchó a casa ayer, aunque papá la iba a tener en cama un día. Y yo estoy bien… la cosa en el quirófano fue rápida y sencilla, y menos de 24 horas después ya me dieron de alta.  Pero mi bebé… dicen que ya su vida no corre peligro, no por el momento.  Sus pulmones reaccionaron bien y al parecer no hubo más daño, pero la quieren aquí dos días más para observarla y ponerle antibióticos.
Ella está dormida ahora en la incubadora, me gustaría tanto poder tenerla entre mis brazos. Desde la primera vez que la sentí fue como si ese fuera su lugar en el mundo… encajamos perfectamente juntas y ahora me hace falta tenerla aquí.
- Es preciosa, es igual a ti. –me susurró Emmett en el oído mientras me abrazaba.
- Tienes que estar ciego. Es idéntica a su papá. –le contesté.
- Entonces tienes que decirme quién es ése para ir y partirle la cara… -me bromeó y le di un golpe con el codo. Él se río. – Sí, lo sé. También se parece a mí.
Recargué en él mi peso no deseando moverme nunca de ahí, que jamás se pasara la hora de visita y tuviéramos que dejar sola a nuestra bebé. Estábamos tan preocupados porque mi hija saliera del hospital que no habíamos hablado ni de cómo se iba a llamar, aunque si antes me quedaba alguna duda ahora lo tenía claro.
-Cariño, ya sé cómo vamos a llamarla – dije con una sonrisa mirando al cristal. Emmett me giró para que le viera a los ojos – Creo que se lo merece – dije con una sonrisa pues sabía que el entendería a quien me refería.
-Sí, además se pondrá muy contenta – dijo besándome.
La hora de visita acabó y nos fuimos a casa, el día de hoy en la casa era algo estresante, Bella estaba de reposo todavía en su habitación y papá había tenido que aplicarle quimio hoy a Tony y ella estaba de mal humor por no haber podido estar con él.

Pov Esme

Carlisle estaba en la habitación especial que adecuó para las quimios de Anthony, justamente ahora se la estaba pasando y Edward estaba ahí a su lado. Yo me encontraba con Bella, ella estaba con cama con la mascarilla de oxígeno y la ansiedad destilando en cada poro.
- Mamá, ya es suficiente, estoy bien. –me dijo sentándose, en su semblante pude ver que se mareó, yo me levanté de la silla donde estaba y me senté a su lado en la cama, tomándole las manos antes de que se quitara la mascarilla.
- Bella, no debes levantarte, estás débil. –le rogué, ella negó con la cabeza.
- Le están dando la quimio ahora, tengo que estar con Tony. –me exigió  soltando sus manos, yo volví a tomárselas con una mano y la otra la puse sobre su hombro e hice algo de presión para que se acostara.
- Vamos a hablar un minuto. –le pedí.
- Pero mi bebé… él me necesita. –pude ver que su respiración se había acelerado y las lágrimas estaban a punto de desbordarse de sus ojos.
- Por eso quiero que hablemos, porque Anthony te necesita y mucho, al igual que Liz. –le dije tan calmada como pude, pensando en qué palabras decirle.
- Mamá, soy una adulta y puedo decidir, tengo que estar con él. –volvió a insistir y suspiré.
- Sólo escúchame. –le ordené y la vi a los ojos sin moverme por un largo momento, hasta que asintió. – Eres una adulta capaz de decidir. Tienes dos hijos. Estás enferma del corazón. Anthony está enfermo. Esas son cosas que ambas sabemos ¿verdad? ¿O te dije alguna mentira?
- Es verdad. –contestó en voz baja.
- Ahora piensa, cuando tú eras pequeña y estabas enferma ¿me necesitaste? –le pregunté sabiendo la respuesta.
- Siempre, no sé qué hubiera hecho sin ti. –contestó.
- Entonces, piénsalo… Anthony te necesita ahora por su quimio, y la siguiente semana y la siguiente a esa y una vez que esto termine, te va a seguir necesitando. ¿Quieres estar aquí para él?- Sabes que sí, pero no me va a pasar nada. –me dijo ahora llorando abiertamente, y sentí cómo mis ojos se llenaban de lágrimas por igual, aunque fuera una adulta… para mí siempre sería mi pequeña Bella.
- Eso no lo sabemos. Lo mejor que puedes hacer por él y por Liz es cuidarte, para que tengan una mamá toda su vida. Pero como te lo he dicho, eres una adulta capaz de decidir. –le dije esperando que entendiera la importancia de la situación, estar bien ella para cuidarlos mejor, alargar su vida todo lo posible para que sus hijos tengan una mamá.
- ¿Sólo por hoy? –me preguntó y asentí. – Está bien, me quedo aquí. –suspiró y le sonreí antes de darle un beso en la mejilla. – Gracias, mamá. –habló un poco más relajada y me recosté a su lado para pasar el tiempo juntas.


Hoy podría llevarme a mi niña del hospital, los médicos me habían asegurado que estaba bien y ahora ya sana y podría llevármela conmigo. No había sitio suficiente dentro de mí para demostrad lo feliz de que sentía en estos momentos. Tenía a mi niña en mis brazos y podía acunarla y abrazarla todo el tiempo que quisiera. Todavía no le habíamos dicho a nadie como íbamos a llamarla y nos regañaban por tener a la niña sin nombre. Y aparte de todo se morían todos por cargarla y hacerle tonterías, aunque nos habían dicho que los bebes recién nacidos no veían nada hasta pasado un tiempo, pero la que más ganas tenía de conocer a su prima era Liz que brincaba de alegría porque había nacido, aunque no entendía porque yo ya no tenía la barriga tan gorda. Emmett y yo íbamos en el Jeep camino a la mansión. Con unas ganas inmensas de presentar ante toda la familia a mi pequeña hija. Bella me había dicho que había llamado a Charlie para que también la viera, Emmett por supuesto que no lo sabía, pues de ser así no me hubiera dejado ir a casa, pero todos menos mi novio y Jasper pensábamos que Charlie tenía derecho a conocer a su nieta, aunque llegaría cuando Bella lo llamara para decirle que ya estábamos allí, para no arriesgarnos a que Jasper llamara diciendo que estaba allí. Me parecía algo demasiado lioso, pero mi novio se negaba a tener nada con su padre y era capaz de cualquier cosa. Llegamos a la mansión y aparcamos fuera, me ayudó a bajar con cuidado ya que llevaba a la pequeña en brazos y caminamos juntos hasta la puerta principal. Fuimos directos al salón y allí estaban todos, incluso los niños, cada uno con uno de sus padres.
-Ya tenemos aquí a la pequeña… - Empezó diciendo mi hermana pero que quedó callada al no tener nombre – Esto es horrible, como es posible que la niña tenga tres días y todavía no tenga nombre.
-Sí lo tiene – dijo Emmett abrazándonos a las dos. Todos nos miraron dudosos y ambos lo único que pudimos hacer fue sonreír a Bella – Se llama Isabella Lilian Swan Cullen – dijimos los dos a la vez. Isabella por Bella, tanto Emmett como yo la admirábamos mucho y aparte había estado con nosotros en el parto, el momento más importante. Y Lilian porque era el segundo nombre de mi madre, como el mío y el de mi hermana.
-Gracias – dijo Bella sonriendo. Los dos negamos restándole importancia.
-Dejad que coja a mi nieta – dijo Esme con una sonrisa acercándose para cogerla. No quería separarme de mi hija, pero sabía que Esme quería cogerla.
-Mira Liz, Tony vuestra primita – dijo Bella acercándose a Esme para que los niños la vieran.
-Que pequeña – dijo Liz sonriendo.
-Ahora sí, pero después se pondrá igual de grande que tú – le dije cogiéndola en mis brazos.
-Salgo un momento ahora vengo – dijo Bella levantándose, seguramente para llamar a Charlie.
-¿Qué os a dicho el médico? – pregunto papá, que era el ahora quien tenía en brazos a mi hija.
-Que todo está bien, y que ya no hay ningún problema – dije con una sonrisa. Bella volvió a entrar y se sentó en el mismo lugar.
-¿Os volveréis a ir? O os quedareis un tiempo más – preguntó Bella con una sonrisa.
-Nos iremos, Emmett estaba en la universidad todavía y no voy a dejar que falte más de lo que ya lo hace – le contesté sonriendo. Emmett me había tenido en todo momento abrazada. Estuvimos un rato allí todos en calma hasta que sonó la puerta. Emmett y Jasper fruncieron en ceño, pues eran los únicos que no sabían que Charlie venía a ver a mi hija. Papá se levanto abrir y después entró con Charlie y Sue.
-¿Qué haces aquí? – preguntó mi novio poniéndose en serio.
-Viene a ver a su nieta – dije levantándome para acercarme a él.
-¿Qué? – se levanto el también – Lo has llamado tú – dijo seriamente.
-No le ha llamado Bella, pero con mi permiso – dije seriamente.
-Él no tiene por qué estar aquí – me dijo seriamente.
-Si tiene porque es el abuelo de nuestra hija – le conteste – Toma Charlie cógela – le dije ofreciéndola.

SEIS MESES DESPUÉS

Pov Edward

Habían pasado seis meses desde las fiestas navideñas, y después de todo las cosas parecían que iban mejorando. Bella había conseguido llevar bien todo lo de Tony y no habíamos tenido ningún problema grave. Sí cosas leves como cuando mi hermana tuvo a mi sobrina en el bosque, pero nada más allá de eso. Por otro lado Esme seguía quedándose en casa para ayudarnos con todo, en algunos momentos me parecía mal que no trabajara por nuestra culpa, pero ella insistía en que cuidar de sus nietos y su hija era lo más importante. Y yo agradecía mucho su ayuda. Papá continuaba trabajado, aunque con horarios diferentes, más flexibles, para poder ayudarnos con Tony, ya que en algunas ocasiones no sabíamos cómo actuar. Bella y yo habíamos aprendido a poder repartirnos con los niños para que Liz no se sintiera mal, aunque a Bella le costaba más que a mí, pues se negaba a separarse tan solo un minutos de nuestro hijo, es de reconocer que también teníamos momentos los cuatro juntos, cuando Tony se sentía un poco mejor y pese a todo nos lo pasábamos bien. Y sobre mi niño, tengo que decir que mi padre y el médico que le atendía cuando íbamos al hospital nos han informado de que el niño ya estaba totalmente recuperado y ya no hacía falta aplicarle más quimio, una noticia que nos llenó de felicidad absoluta tanto a mí como a Bella y toda la familia, a la que Esme no había podido evitar llamar minutos después de saberlo. Quedaba poco para las vacaciones de verano y por el momento no sabíamos si nuestros hermanos vendrían, todavía tenían un mes para decidirlo.
-¿Edward? – me sacó papá de mis pensamientos.
-¿Me decías algo? – pregunté, pues no había estado atento a nada de lo que me había dicho.
-¿Que si Bella y tú piensan volver a la universidad el próximo año? – preguntó. Habíamos estado todo el curso sin asistir por cuidar de Tony y ahora que él estaba mejor podríamos volver y los niños comenzar la guardería, así Esme podría volver a trabajar si quería.
-Sí, si todo sigue bien, en septiembre queremos volver, que va vamos un año atrasados – le respondí. Estaba sentado en uno de los sillones de la biblioteca y mi padre había entrado hace un rato para mirar un libro, ambos habíamos estado en silencio hasta hace unos momentos.
-Papá, ¿Cómo fue la última revisión que le hiciste a Bella? – pregunté, esas revisiones era Bella la que nos las explicaba, pues al ser mayor de edad, mi padre no podía decir nada con la confidencia de médico-paciente.
-Edward… sabes que… - comenzó a decirme.
-Solo dime si nos mintió – le pedí. Bella nos había dicho que por el momento estaba todo bien, pero que no debía esforzase más de lo necesario, palabras que le habíamos dicho todos ya.
-No Edward, no mintió. Yo le dije esas mismas palabras, aunque tal vez no contó todo. Pero no te preocupes – dijo mi padre con una sonrisa y saliendo de la biblioteca con un libro en la mano.
Yo también salí de la biblioteca y subí a la habitación de juguetes donde Bella estaba sentada en el suelo con los niños, los tres se reían. Por un momento no me interesaba nada más, las tres personas más importantes para mí, estaban sentados en esa habitación los tres riéndose.

Pov Alice

Me sentía feliz, mi sobrino se había recuperado del cáncer, ahora solo quedaba que se recuperara de la quimio que le habían dado por todos estos meses. Por lo que nos habían dicho Bella también había estado bien todo este tiempo y mi hermana Rosalie nos había asegurado que la pequeña se encontraba perfectamente.
-Hola amor – sentí unos brazos rodearme pero sabía que no era Jasper.
-Suéltame James, te he dicho que no soy tu amor, que me dejes tranquila – le dije separándome de él.
-Sé que te mueres por mi – dijo acercándose más.
-Te equivocas, lo nuestro acabó hace mucho, y ahora estoy bien y no te quiero en mi vida. Déjame en paz – dije caminando para el coche donde seguramente me esperaba Jasper.
-Volverás a mí, pequeña, volverás – dijo en alto para que lo escuchara. Que James se comportara así se había convertido en algo que pasaba a diario. Me sentía mal por ocultárselo a Jasper, pero sabía cómo se pondría por esto y no quería pelear con él. Llegué al estacionamiento y vi a Jasper esperándome apoyado en su moto.
-Mi vida – me saludó cuando ya estuve frente a él. Nos besamos y me pasó el casco. Llegamos rápido a la casa y entramos tranquilamente en nuestro pequeño apartamento y me fui directa a la cocina para hacer algo para comer.
-¿Qué haremos este verano? – preguntó entrando en la cocina.
-Creo que estaría bien en familia, ya que ahora Tony está bien y la pequeña ya ha nacido podemos estar todos – dije sonriendo.
-Me gusta cómo suena la idea, pero tú cómo sabes que tu hermana y Emmett irán este año a Forks – dijo sentándose.
-No lo sé, pero creo que es lo más lógico – dije con una sonrisa – Tenemos derecho a disfrutar de nuestra sobrina – continúe.
-De los gemelos solo disfrutamos un año y estuvimos dos sin verlos – dijo sonriendo.
-Es caso aparte, ahí comenzábamos todos la universidad – sentencié. Acabé de preparar algo para comer y después nos pusimos para ver películas juntos y así paso todo el día.
Pov Emmett

Llevaba un tiempo organizando una sorpresa para mi ángel, quería pedirle matrimonio ahora que todo estaba en calma y quería que fuera especial, romántico y maravilloso. Aunque organizar algo así me estaba ocasionando muchos problemas con ella, pues a causa de ello estaba pasando demasiado tiempo fuera de casa. La universidad, el trabajo y organizarlo todo significaba pelear con ella al llegar a casa. Aunque en muchas ocasiones las cosas se solucionaban rápido. Quería pedirle matrimonio, porque Rosalie me había cambiando la vida, nada era como antes de conocerla y me alegraba de eso, dos de las cuatro mujeres más importantes de mi vida vivían en mi misma casa y eran las que me hacían levantarme cada mañana con una sonrisa por poder girar mi cabeza y verlas junto a mí. Iba camino a casa, llegaba tarde y sabía que eso me traería problemas.

Pov Rosalie

Me estaba paseando por toda la casa con la bebé en los brazos, era tarde y ella debería estar durmiendo, pero no conseguía que se calmara y sabía muy bien que era yo la causante de su estado de ánimo, porque estaba nerviosa y enojada, muy enojada. Desde hacía días que Emmett se comportaba extraño, me decía que iba a llegar y se tardaba horas, o se desaparecía y luego me ponía algún pretexto tonto.
Le pregunté más de una vez si algo estaba mal y él siempre dijo que no, que todo iba de maravilla, pero no me lo creí. Me era imposible cerrar los ojos y pensar que era el mismo Emmett de siempre, porque no lo era. Y hoy precisamente tuve un punto de quiebre cuando él se tardó y al llamarlo no me contestó, tenía a la niña casi dormida en los brazos y arrojé con furia el teléfono sobre la cama, eso la inquietó y desde entonces no paraba de llorar.
De repente escuché la puerta abrirse y lo vi entrar con su expresión despreocupada de siempre, eso me enfureció aún más. Él se acercó para saludarme con un beso pero yo en cambio le extendí a la niña.
- Te toca. –le dije y él al recibió frunciendo el seño.
- Rose, no te enojes, me quedé algo de tiempo extra en el trabajo. –se excusó como siempre con eso de que iba a clases y trabajaba medio tiempo.
- Como sea, Emmett. –contesté y me marché a la habitación.
Abrí la regadera y tomé un baño medio frío y rápido, deseaba estar en cama antes de que el lograra calamar a la bebé. Por fortuna lo logré y no fue hasta que estuve arropada entre las mantas con los ojos cerrados, que el bebé dejó de llorar y él entró a la habitación. Yo preferí hacerme la dormida para no enfrentarlo y discutir otra vez.

Pov Emmett

A veces sentía que las cosas se me estaban saliendo de control y no debí haberme complicado tanto la vida porque hasta un ciego podría ver que las cosas entre Rose y yo no iban bien. Ayer cuando llegué y sólo me dio a la niña y se fue a dormir, o más bien a fingir que dormía para evitarme, estuve a punto de decirle toda la verdad y ponerle fin a esta situación, pero no lo hice.
Hoy pretendí llegar temprano, hablar bien con ella, quizás así las cosas mejoraran, pero me entretuvieron en el trabajo… ahora sí de verdad, no como ayer que le dije esa mentira. No me iba a creer.  Entré a la casa y escuché la televisión en la recámara, respiré profundo y me preparé para tener paciencia y soportar la tempestad.
- Rose, lo siento, me quedé en el trabajo ¿recibiste mi mensaje? –le hablé esperando que hubiera leído la explicación que le envié más temprano.
- Lo leí. –afirmó apagando la televisión y poniéndose de pie, eso no me pareció un buen augurio. – Pero eso no hace diferencia, Emmett, estoy cansada de tu actitud, de tu distancia.
- Rose, lo siento… el trabajo y la escuela… -empecé a explicarle, pero me interrumpió.
- No Emmett, ya no quiero soportarlo más. Si no me quieres, si no quieres a nuestra hija y pretendes seguirte portando como un niño, entonces márchate y déjanos solas. –me reclamó y yo no pude creer las proporciones del asunto y muy contra mi voluntad el hecho de que cuestionara mi amor por mi hija y mi capacidad para ser papá, me enfadó.
- Basta, Rosalie. –la atajé alzando la voz. – Nunca te atrevas a decir eso, mi hija es lo más importante del mundo y soy un buen padre. –me quité la chamarra y la boté por ahí.
- Tu hija no, más bien, nuestra hija. La misma que últimamente casi no te ve porque nunca estás. Y no pongas pretextos, Emmett. Ya no puedo seguir soportando esto. Si hay alguien más entonces sé un hombre de verdad y dímelo. –me retó y apenas pude creer que lo dijera así.
- Rosalie, olvídalo. Ni siquiera tengo por qué darte explicaciones. No te falta nada ni a la bebé tampoco, estás aquí muy cómoda con ella mientras yo salgo y hago mil cosas, así que no empieces a reclamarme nada.
- Eres un idiota, un mentiroso. ¿Dónde están todas tus estúpidas promesas? –Me gritó y nuestra hija comenzó a llorar- Me dijiste muchas cosas y nada era cierto.
- No sabes lo que dices, Rosalie, mejor guarda silencio. Acabas de despertar a Lily, concentra tus energías en calmarla en lugar de estar hablando tonterías. –le dije sintiéndome más enojado que nunca antes.
- Perfecto, yo voy con ella y tú lárgate con la zorra con la que te estés acostando.
Rose salió de la habitación y me quedé un segundo inmóvil, perplejo por sus palabras. Nunca antes peleamos así ni la creí capaz de decirme tantas cosas, aunque quizás tenía razón… pero yo estaba muy enfurecido para razonar nada y simplemente me marché. Salí del departamento y me subí al auto.
Conduje sin saber a dónde iba, sin dirigirme a ningún lado en especial, sólo acelerando para olvidarme de la discusión. Varias veces se me pasó por la cabeza el regresar y pedirle una disculpa, pero no lo hice… lo más probable era que con el carácter que teníamos ambos, acabáramos por herirnos más con palabras y no deseaba eso.
De repente, de la nada sentí unas luces fuertes y escuché un claxon pero no alcancé a reaccionar cuando sentí el impacto… tampoco pude distinguir de dónde vino cuando todo se volvió negro.

Pov Rosalie

Era de madrugada y yo aún no lograba conciliar el sueño. Estaba sentada en la cama con una maleta abierta al lado, pero seguía vacía porque no era capaz de decidirme a dar el siguiente paso. Herida y enojada por la actitud de Emmett pensé que tomar a mi hija e irme sería lo mejor, dejarlo para que hiciera lo que él deseara, pero cuando pensé a dónde podría ir, el único lugar que se me ocurrió fue Forks y tenía miedo de llegar a casa y dar las explicaciones que me iban a pedir… no deseaba ver a Esme y a Bella a los ojos e explicarles por qué tomé a la niña y abandoné a Emmett. Tal vez era tonto temerle a eso… pero no me sentía capaz de hacerlo.
Sonó el teléfono y no quise contestar pensando que sería Emmett, me quedé quieta y lo ignoré, inclusive me molesté más porque bien podría despertar a la niña. Lo dejé sonar varias veces hasta que no resistí más y contesté lista para reclamarle por cualquier cosa.
- No tendrías por qué estar llamando. –hablé primero antes de escuchar su voz.
- Buenas noches. –me dijo una voz de mujer muy formal y fruncí el seño extrañada porque no fuera Emmett y suponiendo que si se trataba de una “amiga” suya, eso sería el punto final de nuestra relación. - ¿Señorita Rosalie Cullen? –preguntó.
- Soy yo. –le dije oscilando entre la rabia que ya sentía y algo de miedo.
- Soy trabajadora social, le estoy llamando del hospital para informarle que el señor Emmett Swan se encuentra aquí. –me explicó con lentitud y sentí cómo la sangre se me iba a los pies y mi corazón se desbocaba. Me quedé callada, aterrada de preguntar qué le sucedió, por qué no me llamó él directamente. – Él nos pidió que la llamáramos ¿está usted en posibilidades de asistir o dar aviso a algún familiar del señor? –continuó después de un momento con tono amable.
- ¿Qué tiene? –pregunté con un hilo de voz y di dos pasos  hacia la cama para sentarme, pues las piernas no me sostendrían por mucho tiempo más.
- El señor tuvo un accidente automovilístico y su condición es delicada, los médicos lo están atendiendo ahora. –me dijo lentamente, intentando que yo comprendiera cada palabra.
Lo procesé tan rápido como pude. Emmett se marchó de casa enojado por nuestra discusión y tuvo un accidente. No iba en sus cabales, lo imaginé manejando por la ciudad a exceso de velocidad… hasta que algo lo impactó. Los ojos se me llenaron de lágrimas y empecé a sollozar. Emmett estaba herido, quizás grave… tal vez lo perdería… por una estúpida discusión, porque tuve que gritarle y enojarme, no escuché sus explicaciones, no me esforcé más por entender. Y ahora no sabía si podría hablar con él de nuevo.
- Voy para allá. –le dije a la mujer con mucho esfuerzo, pues tenía la garganta cerrada con un nudo. Terminé la llamada y sin meditarlo marqué otro número. Esperé a que contestara alguien mientras el tiempo a mi alrededor parecía correr más rápido ¿y si lo perdía? ¿Y si no llegaba a verlo nunca más?
- ¿Diga? –escuché la voz adormilada de Esme del otro lado de la línea y no fui capaz de decir nada, sólo continué llorando, inmóvil. - ¿Quién es? –cuestionó ahora asustada.
- Esme… -alcancé a pronunciar apenas.
- ¿Rosalie? ¿Eres tú? ¿Qué pasa? –me dijo ahora en verdad al borde del pánico. - ¿La bebé está bien?
- Emmett… -murmuré apenas, con trabajos y me detuve para jalar algo de aire.- Tuvo un accidente.  –le escuché contener el aliento un segundo.
- ¿Cómo está? ¿Está en el hospital? –me preguntó alterada y en el fondo escuché la voz de mi padre, pero no entendí qué decía.
- Me acaban de llamar… dijeron que estaba delicado… necesito a mi papá, necesito que él venga a ver cómo está… -respiré profundo y me puse de pie, por fin, capaz de moverme. Comencé a quitarme el pijama y me puse lo primero que encontré.
- Rosalie. –me habló mi papá y al escuchar su voz una nueva oleada de lágrimas y escalofríos me recorrieron, me sentí una niña otra vez. - ¿No sabes cómo sucedió?
- No, él iba solo en el auto. –contesté apenas. – Papá, te necesito. –le rogué terminando de vestirme.
- Vamos para allá, Rose, tú ve al hospital y ten  clama. Todo va a salir bien. –me prometió y supe que sólo fue para calmarme porque no estaba en sus manos hacer esa promesa… pero me sentí un poco mejor.
- Dense prisa. –le pedí y colgué.
Tomé la pañalera que siempre tenía preparada y entré a la habitación de mi bebé para tomarla. Estaba dormida y la levanté con más cuidado de lo normal, temiendo que mis manos se volvieran torpes por los nervios. Salí del departamento con el corazón acelerado y una horrible visión de mi vida si de alguna forma Emmett dejara de existir.
El trayecto en taxi con la bebé en mis brazos y las lágrimas recorriéndome el rostro se me hizo eterno. Luego me costó trabajo coordinar las piernas para llegar al mostrador del hospital y preguntar por él, para ese momento de alguna forma estaba casi convencida de que lo había perdido y era mi culpa, de que por estúpida e incomprensiva nunca podría mirarlo a los ojos otra vez.
- Estoy buscando a Emmett Swan. –le dije a la joven mujer que estaba ahí con una bata azul claro puesta, mientras sostuve a la bebé en un brazo intenté quitarme las lágrimas con la otra mano, pero fue inútil porque de inmediato unas nuevas brotaron. – Soy Rosalie Cullen. –agregué.
- Soy la trabajadora social, hablamos por teléfono. –me aclaró y asentí. - ¿Es usted un familiar de él?
- Soy su novia. –le dije desesperada porque no me dijera nada. – Nuestra familia vive lejos ¿cómo está él?
- Venga por acá. –se puso de pie y rodeó el mostrador, después me llevó a un rincón más privado y nos sentamos ahí. – El señor tuvo un accidente, en el auto, fue con un tráiler. Lo trasladaron aquí y fue atendido en la sala de emergencias. Los médicos me reportaron su condición como delicada y hace unos minutos lo subieron a cirugía. – cuando terminó de hablar sentí una oleada de náuseas y como si no pudiera respirar, pero me contuve porque necesitaba saber más. – Si usted lo desea puede venir uno de los médicos que lo atendió.
Yo asentí y ella me sonrió un poco antes de marcharse. Me quedé ahí con la bebé en los brazos, dormida, tranquila, y se me hizo eterno el tiempo que le tomó al médico aparecer. Todo el tiempo me concentré en sostener a mi hija, que en este momento era lo único que me mantenía luchando por conservar la cordura.
- Buenos días. –me saludó el doctor y ahí me di cuenta de que lo tarde de la noche anterior se hizo temprano. – Yo atendí a  su novio cuando llegó. –se sentó a mi lado y me le quedé viendo. – En el accidente sufrió varias heridas y perdió el conocimiento. Cuando llegó aquí estaba despierto, lo revisamos y le hicimos varios estudios. Sus lesiones son graves pero por fortuna llevaba puesto el cinturón de seguridad, eso le salvó la vida. Tiene una fractura en la clavícula izquierda y un esguince en el cuello, pero lo que nos preocupa es un sangrado interno, por eso lo metimos a cirugía, pensando en que probablemente alguno de sus órganos internos haya sufrido lesiones serias.Me tomó unos segundos tratar de comprender lo que me decía, pero aun así no tenía los conocimientos de mi padre para estar segura de qué me estaba hablando. Así que al final me decidí por preguntar lo más básico… lo que en ese momento casi estaba segura que no podría contestarme.
- ¿Va a morir? –le dije en voz baja, temiendo su respuesta.
- Es muy pronto para saber qué va a suceder. Si los cirujanos pueden detener el sangrado y reparar el órgano, entonces las posibilidades de que se recupere aumentan. Ordenamos sangre y le pasamos suero para mantener estable su presión. Se está haciendo todo lo posible.
- ¿Cuándo van a saber…? –murmuré.
- Es difícil decirlo, pero todo se le informa a la trabajadora social en cuanto se sabe. –eso no me sirvió de nada, pero igual asentí. - ¿Hay alguna otra duda que tenga?
- ¿Qué puedo hacer? –pregunté como si fuera tonta, pero así me sentía, ahí sentada… estática mientras Emmett luchaba por su vida.
- Esperar y ser paciente. –me sonrió y me tomó la mano un instante antes de ponerse de pie y marcharse.
Yo me quedé ahí, quieta, con la niña dormida y los ojos llenos de lágrimas. Pensé en Emmett, en su sonrisa y sus ojos llenos de alegría, en los buenos momentos y en los difíciles… en cómo gracias a él pude reconstruir mi vida… en que no podría seguir adelante sin él a mi lado para ser mi compañero… me pregunté cómo podría crecer mi hija sin su papá, en lo mucho que lo extrañaría aunque nunca lo recordara y en cómo yo no me merecería nada más que su odio por haber causado aquel accidente.

Pov Esme

- Amor, todo va a estar bien. –me repitió Carlisle las mismas palabras que le dijo a Rosalie y no sé si ella creyó en su dulce intento por tranquilizarla, pero yo no lo hice.
- Hay que decirle a Bella y Edward. –respondí luego de dedicarle una tenue sonrisa de agradecimiento por su apoyo, pero es que yo estaba más allá de toda razón.
Muchas veces en mi vida creí que perdería a Bella… y esa idea siempre fue insoportable, pero era tan constante que casi estaba habituada a ese miedo. Sin embargo, jamás me preocupé así ni por Emmett ni por Jasper, nunca. Y ahora, de repente… mi niño estaba en el hospital y ni siquiera sabíamos que tan grave era su condición.
- Vamos. –me dijo mi esposo tomándome de la mano, recién terminábamos de ponernos ropa de calle y tomar nuestras cosas, él su cartera y yo mi bolso, no había tiempo que desperdiciar en empacar nada.
Fuimos hasta la habitación de Bella y Edward, ahí estaban de seguro con los niños puesto que apenas el día anterior fue la última quimioterapia de Tony… y todos estábamos extasiados de alivio porque el niño ya no tuviera que pasar más por eso.  Con cuidado abrí la puerta para no despertar a los gemelos y entré con la poca luz de la luna que se colaba por las ventanas, me arrodillé al lado de Bella y le acaricié el rostro hasta que abrió los ojos y me miró adormilada. Ahí me di cuenta de que no estaba preparada para darle la noticia.
- Necesito que tú y Edward salgan un momento. –le murmuré. – Es muy importante. –me puse de pie y Carlisle y yo salimos otra vez. No pasó más de un minuto cuando mi hija y su novio nos alcanzaron, obviamente por lo extraño de la hora, se preocuparon.
- ¿Qué pasa? –dijo Edward viendo que estábamos listos para salir. Tomé aire para hablar, pero Carlisle le apretó la mano y lo hizo él.
- Rosalie llamó, dijo que Emmett tuvo un accidente automovilístico y está en el hospital. –les soltó la noticia con voz tranquila y seria. – Vamos a ir para allá.
- ¿Cómo está Emmett? ¿Rose y la bebé no iban en el auto? –preguntó Edward abrazando a Bella, el rostro de mi hija reflejaba el mismo desconcierto y horror que el mío.
- Rosalie y la bebé estaban en casa, ella nos llamó recién la buscaron del hospital para avisarle, sólo le dijeron que la condición de Emmett es delicada.
Pude ver que Bella se puso más pálida de lo normal y Edward la sostuvo cuando pareció que se iba a desvanecer un segundo, sólo me preocupé más, ahora temiendo que algo le pasara también. Di un paso hacia adelante y le tomé la mano.
- Tenemos que irnos ya. –le dije viéndola con preocupación.
- Tengo que ir. –dijo ella en un susurro y se sostuvo fuerte por sí misma. – Edward, no puedo quedarme, es mi hermano…
- Tampoco quiero quedarme. –dijo él seguramente pensando en Rosalie.
- Pues Anthony no puede viajar ahora. –les dijo mi esposo y sentí que estábamos perdiendo tiempo en una discusión inútil.
- Mi papá tal vez pueda cuidarlos… -sugirió Bella, pero la interrumpí.
- Cariño, tenemos que irnos ahora. Busca a tu padre y ve qué pueden arreglar… ojalá pueda él hacerse cargo y ustedes nos alcanzan allá. Nosotros nos vamos. –le hablé con toda la autoridad que pude, sintiendo que si no me daba prisa, nunca volvería a ver a Emmett.
- Los alcanzaremos. Y cuidaré a Bella. –prometió Edward sereno y me acerqué para besarlos a ambos en la mejilla, Carlisle los abrazó y luego ambos nos fuimos sin saber a qué tendríamos que enfrentarnos cuando llegáramos allá.

Pov Bella

Sentí que alguien acariciaba mi mejilla y abrí los ojos para ver de qué se trataba. Me encontré con mi madre arrodillada justo al lado de mi cama, aunque apenas podía verla su mirada se veía preocupada y abatida. - Necesito que tú y Edward salgan un momento – murmuró seguramente para no despertar a los niños – Es importante – se levantó y salió junto a Carlisle que estaba en la puerta, yo me levanté rápidamente pero con cuidado de no despertar a mis hijos y me acerqué a la parte de la cama de Edward ya que ambos niños entraban entre medio de los dos.
-Edward – dije moviéndolo desde el hombro. El abrió los ojos.
-¿Pasa algo?, ¿Te sientes mal? – preguntó incorporándose.
-No, yo estoy bien, Carlisle y mamá quieren que salgamos, dicen que es importante – le dije, el frunció el ceño.
-¿Qué hora es? – preguntó al ver que era de noche.
-Las tres de la madrugada – dije porque yo también había mirado el reloj sorprendida. Él se levantó con cuidado también de no despertar a los niños y salimos juntos de la habitación.
- ¿Qué pasa? – preguntó mi novio al ver que nuestros padres estaban vestidos para irse. Mamá se veía muy preocupada y eso me preocupó a mí, cogió aire para hablar pero Carlisle se le adelantó.
- Rosalie llamó, dijo que Emmett tuvo un accidente automovilístico y está en el hospital – dijo de repente con voz serena – Vamos a ir para allá – Me quedé paralizada por la noticia, mi hermano en un accidente. Quería preguntar cómo estaba y si ellas estaban bien pero las palabras no salían de mi boca.
- ¿Cómo está Emmett? ¿Rose y la bebé no iban en el auto? – preguntó Edward, se lo agradecía pues era justo lo que yo quería saber y no podía preguntar. Mi novio me abrazaba fuerte, dándome fuerzas, pero el miedo de perder a mi hermano era mayor a todo.
- Rosalie y la bebé estaban en casa, ella nos llamó recién la buscaron del hospital para avisarle, sólo le dijeron que la condición de Emmett es delicada – En ese momento mis piernas fallaron pero Edward me sostuvo para no caer. Mi cabeza era un caos, no salíamos de una para meternos en otra, y precisamente Emmett. Mi respiración era agitada y podía ver la preocupación que aumentó en el rostro de mi madre. 
- Tenemos que irnos ya – dijo ella mirándome alarmada.
- Tengo que ir. – Susurré, no podía quedarme y mi hermano en un hospital, no viviría jamás tranquila si algo le pasaba y yo no estuve allí – Edward, no puedo quedarme, es mi hermano…
- Tampoco quiero quedarme – me respondió rápidamente interrumpiéndome, seguramente pensaba en su hermana.
- Pues Anthony no puede viajar ahora – nos dijo Carlisle y la desesperación me invadió mucho más. La primera persona que se me paso por la cabeza para cuidar a los niños fue mi padre, seguramente lo despertaría pero necesitaba ir junto a Emmett.
- Mi papá tal vez pueda cuidarlos… - les dije, pero mamá no me dejo terminar.
- Cariño, tenemos que irnos ahora. Busca a tu padre y ve qué pueden arreglar… ojalá pueda él hacerse cargo y ustedes nos alcanzan allá. Nosotros nos vamos – dijo mi madre seriamente, sabía que se moría por ver a mi hermano y ver que estaba bien. En muchas ocasiones hice que se sintiera igual cuando me ponía mal.
- Los alcanzaremos. Y cuidaré a Bella – prometió mi novio sereno, algo lo cual yo no está, mamá se acercó despidiéndose con un beso para cada uno y después Carlisle nos abrazó. Nuestros padres bajaron las escaleras rápidamente y los dos nos quedamos allí parados.
-¿Estás bien? – me preguntó Edward al ver que mi respiración continuaba agitada.
-Sí, solo necesito llegar a California para saber que mi hermano está bien. Ves vistiendo a los niños mientras yo llamo a mi papá – dije sacando el teléfono. Lo marqué y espere que contestara.
-¿Bella? – preguntó algo dormido.
-Papá, necesito que cuides de los niños por un tiempo, no sé cuánto, pero por favor tienes que cuidar de ellos – le pedí desesperada.
-Bella, tranquila hija, dime qué pasa – dijo alarmado por cómo le estaba hablando.
-Emmett tuvo un accidente y tengo que viajar para verlo, pero Tony no está en condiciones de venir, necesito que cuides de él mientras yo voy a ver a mi hermano – dije angustiada. Estaba perdiendo el tiempo en explicarle.
-¿Emmett tuvo un accidente? – preguntó ahora angustiado él.
-Sí, pero no puedo explicarte, no sé casi nada. Necesito que te quedes con los niños, por favor – le pedí llorando.
-Está bien, tranquila. Tráelos a casa que estaré esperando – me dijo más tranquilo.
-Vale, gracias papá – y colgué para vestirme yo también. Entré en la habitación y Edward había despertado a los dos niños – Los llevamos a casa de mi padre – dije seriamente, y Edward asintió.
-¿Qué pasa? – pregunto Liz algo dormida.
-Nada mi vida, que se van a ir unos días a casa de el abuelo Charlie, porque papá y mamá tienen que viajar, pero no tardaremos – dije seriamente. Le contesté a mi hija, Tony se había vuelto a dormir, seguramente por la medicación que le daba Carlisle para que se calmara él y se le quitara el dolor.
-Yo quiedo i (Yo quiero ir) – dijo mi hija haciéndome puchero.
-No – dije tajante – Tú y tu hermano se van a casa del abuelo – no quería discutir y la cosa estaba clara.
Cuando todos estuvimos listos, nos metimos en el coche y los llevamos a casa de mi padre, después emprendimos el viaje a California.

Pov Rosalie

Ni siquiera conté el tiempo que estuve en la sala de espera. Fue casi nada lo que hablé con la trabajadora social, apenas lo suficiente para que me pidiera los apeles del seguro, yo no tenía nada más que una tarjeta que siempre cargaba conmigo, afortunadamente eso bastó. La bebé despertó y lloró, le di de comer y le cambié el pañal pero no pude hacer que se durmiera de nuevo, a lo más que espiré fue a mantenerla sin llorar mucho. Cuando mi teléfono sonó, me sobresalté.
- ¿Papá? –lo saludé después de ver su nombre en la pantalla.
- Rose ¿qué te han dicho? Ya llegamos a la ciudad. –su voz se escuchaba cansada y preocupada y la mía salió con trabajos.
- Sigue en cirugía, tenía un sangrado interno. –le dije lo que recordaba y él guardó silencio más tiempo del que me hubiera gustado.
- Dame la dirección del hospital. –me pidió finalmente.
Se la di y colgamos. Suspiré un poco más relajada pensando en que pronto no estaría sola y deseando en lo más profundo de mi ser que tener cerca a Esme ayudara a mi novio a recuperarse… sí, sabía que eran pensamientos infantiles y que me aferraba con desesperación a la esperanza… pero en ese momento, no tenía nada más.
El tiempo que tardaron en llegar se me hizo eterno, vi la puerta de entrada cada vez que escuché ruido pero nunca fueron ellos. De repente vi llegar a un médico con traje de cirugía manchado de sangre, se dirigió con la trabajadora social y ella de inmediato me buscó con la mirada y le dijo algo. El hombre, algo mayor que mi papá, caminó lentamente y con expresión seria en el rostro, temí lo peor. Los instantes que le tomó dar esos simples pasos a mí me parecieron siglos.
- Rosalie. –escuché la voz de mi padre y perdí el contacto visual con el cirujano para mirarlos a él y a Esme. Ambos se apresuraron a ir conmigo y me abrazaron delicadamente pues llevaba a la bebé en brazos.
- ¿Familiares del señor Emmett Swan? –nos preguntó el médico y otro escalofrío me recorrió la espalda, esta vez llegándome hasta las piernas… sentí como si me fuera a caer y de seguro que así fue porque mi papá me sostuvo pasándome un brazo por los hombros y Esme me quitó a la niña de los brazos, aunque no estaba segura de que ella se encontrara en mucho mejores condiciones.
- Somos nosotros. –dijo mi papá cuando ni Esme ni yo pudimos articular palabra.
- Soy el cirujano que lo atendió en el quirófano. –él y mi papá estrecharon manos en lo que a mí me parecía una pérdida de tiempo. – En la sala de urgencias detectaron que probablemente tendría un sangrado interno, y así era. Abrimos su abdomen y encontramos varios órganos con laceraciones, reparamos lo más que pudimos y dejamos dentro de su cuerpo unas esponjas especiales que absorberán la sangre, si es que se nos ha escapado algo. –se nos quedó viendo y mi papá asintió, creo que mi rostro estaba en blanco. – Ahora están con él los ortopedistas, le van a poner una placa metálica en la clavícula, al parecer la fractura no llegó a perforar el pulmón, pero aún es delicado, podría suceder con la mínima manipulación.
- ¿Su condición es estable? –preguntó mi papá.
- Por el momento lo es, pero tendremos que tomarle más exámenes de control, aún no hay nada definitivo.
- ¿Cuántas unidades de sangre fue necesario pasarle? –volvió a preguntar mi padre y vi algo de desconcierto en el rostro del cirujano. – Soy cardiólogo. –aclaró y el otro médico asintió, supongo que eso cambió en algo su perspectiva.
- Se le han pasado dos, actualmente estamos con la tercera y esperamos que sean necesarias una o dos más. En urgencias le pasaron soluciones, por lo que su presión se mantuvo más o menos dentro de parámetros normales, pero su oxigenación bajó después.
- ¿Alguna otra lesión? ¿Daño neurológico?
- Un esguince de tercer grado en columna cervical y heridas menores en piel y tejido celular subcutáneo. Tiene amnesia retrógrada, pero al llegar a quirófano su Glasgow era de 15 y no detectamos anormalidades en la exploración neurológica. Si todo va de acuerdo a los planes, no será necesario pasarlo a terapia intensiva.
- Muchas gracias. –mi padre le estrechó de nuevo la mano y el cirujano se marchó, Esme y yo nos quedamos mirando, en espera de que mi papá hiciera la traducción de todo su lenguaje médico. - ¿Por dónde empiezo? –preguntó más para sí mismo con un suspiro.
- ¿Va a estar bien? –preguntó Esme.
- No hay nada definitivo. –le contestó y sentí cómo se me encogía el corazón… si mi papá lo decía… era diferente, eso me angustió más. Me dejé caer en una silla y lo vi que tomó a la bebé de los brazos de Esme, ella se sentó a mi lado y me tomó la mano. Mi papá tomó asiento en la silla de enfrente para quedar a poca distancia. – Creen que detuvieron el sangrado, pero le dejaron algo adentro por si no es así.
- ¿Las esponjas que dijo? –pregunté tratando de entender.
- Sí. En caso de que siga sangrando, eso ayuda a que no sea mucho. Pero van a tener que abrirlo otra vez para quitárselas.  –ahí se me revolvió el estómago otra vez y sentí más náuseas. – Y ahora están poniéndole una placa en la fractura de la clavícula, todo debe ir bien, por fortuna el hueso roto no ha dañado el pulmón.
- ¿Y lo que dijo de la amnesia? Además me habían dicho que tenía un esguince ¡y ni siquiera sé qué es eso! –me di cuenta de que estaba casi gritando porque mi bebé comenzó a llorar. – Lo siento. –me disculpé con un murmullo mientras papá la mecía en sus brazos.
- No te preocupes, Rose. Todos estamos igual. –me consoló Esme apretándome más la mano.
- Amnesia retrógrada, fue lo que dijo. Significa que Emmett no recuerda el accidente ni los momentos previos, pero sólo eso. Su cerebro no sufrió daños. –nos aclaró y suspiré un poco aliviada. – Y sí, tiene un esguince en el cuello… eso quiere decir que sus vértebras están bien, pero se lastimaron músculos, tendones y ligamentos alrededor. Eso le va a doler un par de semanas y tendrá que usar collarín, pero no es peligroso.
- ¿Y la sangre que le pusieron? –preguntó Esme.
- Fue bastante, litro y medio hasta ahora y esperan tener que pasarle otro litro. Pero eso se puede manejar. Ahora sólo nos queda esperar, está estable y eso es bueno. Creo que lo han atendido muy bien. Si todo marcha como lo planean, en unas horas podemos pasar a verlo a su habitación.
- ¿Y si no? –le dije angustiada, con demasiada información en la cabeza.
- No pienses en eso. –se levantó y fue a ponerse a mi lado y justo como cuando era una niña pequeña, me besó la frente para darme consuelo. No pude hacer nada más que llorar.
Nos quedamos un tiempo más allí sentados en la sala de espera, y me paré a pensar en la explicación que nos había dado mi papá, amnesia retrograda, no recordaba nada previo al accidente, lo que significaba que tampoco recodaba nuestra pelea, la cual era la causante de todo esto. No sé cuánto tiempo pasó, pero nos dijeron que podíamos entrar en la habitación y tanto Esme como yo nos caminamos desesperadas hacía allá.
Entré en la habitación primero, Esme iba justo detrás de mí y luego, mi papá con mi hija en brazos. Lo vi sobre la cama con el suero a un lado, tenía varias heridas visibles cubiertas por gasas, además llevaba un collarín… así que no pudo voltear a verme, pero cuando estuve muy cerca, a pesar de todo, me sonrió.
- Rose… -pronunció mi nombre y me acerqué para besar sus labios un poco, mientras, tomé su mano.
- Aquí estoy. Lo siento, lo siento tanto. Todo es mi culpa. –le dije llorando y me di cuenta de que ni Esme ni mi papá sabían eso, después tendría que explicarles… tal vez, ella me odiaría por lo que le hice a su hijo.
- No te disculpes, yo fui el idiota que se estrelló. O eso supongo, porque no me acuerdo de nada. Cuando desperté, creo que pregunté si tú y Lily estaban bien. –hizo un intento de broma pero no logró reírse, eso le causaba dolor. - ¿¡Y nuestra hija!?
- Papá la tiene, yo estoy muy nerviosa para sostenerla. –le expliqué.
- ¿Carlisle? –preguntó y me di cuenta de que para Emmett la presencia de nuestros padres era una novedad.
- Los llamé y vinieron, no podía enfrentar esto yo sola. –se hizo a un lado y dejó que Esme se acercara.
-Hijo – lo saludó ella acercándose para darle un beso en la mejilla y luego le acarició la frente. – Todo va a estar bien. –prometió.
- Lo sé, mamá. Gracias por venir y apoyar a Rose – su voz cansada trataba de sonar entusiasta, pero apenas me imaginé lo mucho que debería dolerle todo.
- Ahora descansa, hijo – le pidió ella y le besó la frente.
- Espera… quiero abrazarla… - yo no tuve que pensar para saber a quién se refería, me hice a un lado y miré a mi papá, él caminó y le colocó a la niña dormida entre el cuerpo y el brazo que tenía sano.. – Gracias. Quisiera verla… -se lamentó.
- Puedes. –mi papá se la quitó y maniobró un poco para sostenerla bien y acercársela, él sonrió y cuando la tuvo a muy poca distancia le besó la mejilla. – Ahora es mejor que descanses. Rose se quiere quedar, Esme y yo vamos a ir a su casa a cuidar a la bebé. Pero cualquier cosa nos llama ¿de acuerdo? –la última parte iba más bien dirigida a mí, asentí y ambos me abrazaron al salir, yo les correspondí y besé a mi niña.
Cuando estuve a solas con Emmett me senté en la silla que estaba a un lado de su cama y le tomé la mano. No sabía qué hacer. Me sentía todavía culpable por el accidente y el pensar que podría perderlo me quitó todas las ganas de pelear que tuve cuando discutimos. Pero aún me encontraba inquieta. Todas mis reacciones partieron de la inseguridad, de que Emmett se comportaba extraño y empecé a dudar… a convencerme de que tenía a otra mujer.
- Emmett… -le murmuré. - ¿Quieres que le avise a alguien más? –pregunté con miedo de que hubiera otra novia preocupada por él.
- Yo creo que Mamá y Carlisle se lo dijeron a Bella y Edward, pero no veo la necesidad de alertar también a Jasper y Alice. Después informaré al trabajo y a la universidad… porque creo que voy a faltar un buen rato. –intentó reírse pero no pudo a causa del dolor.
- Descansa. Aquí estoy. –le pedí y recargué la cabeza en so hombro, inhalé profundo llenándome de su aroma y cerré los ojos para quedarme dormida…  su respuesta había sido tan natural… no dudó ni me inventó un pretexto tonto… ojalá eso hubiera sido suficiente para quitarme todas las dudas. Se quedó dormido al poco rato y yo igual en la silla sosteniéndole la mano.
Sentí a alguien menearme y abrí los ojos, en la habitación están papá y Esme.
-¿Todo bien? – me preguntó tranquila. Me levante rápidamente y vi que Emmett continuaba durmiendo. Asentí para decirle que todo estaba bien.
-¿Y la niña? – pregunté al ver que no estaba en sus brazos.
-Trajimos el carro que vimos en casa – dijo señalándome el carro de bebé que nos había comprado Alice para la niña.
-Edward llamó y dijo que ya están en la ciudad, que tardaron tanto porque Bella se puso mal que pero que ahora está bien y que no tardan- nos explicó mi padre entrado en la habitación - ¿Cómo estás? – me preguntó abrazándome.
-Yo estoy bien – dije con una sonrisa.
-Rose… por qué le dijiste a Emmett que todo había sido tu culpa – dijo Esme acariciando la mano de su hijo al lado opuesto de la cama donde me encontraba yo.
-Minutos antes de que tuviera el accidente, habíamos discutido… - dije mirando al suelo incapaz de mirarla a ella a la cara – Le había dicho que si no nos quería a mí y a la niña que se fuera con su amante – dije todavía mirando el suelo.
-¿Amante? – preguntó seria.
-Emmett llevaba unos días muy raro y me oculta algo, por eso tuvimos la discusión. Llega muy tarde todos los días y me pone excusas tontas – le explique.
-Eso es porque estaba preparando una sorpresa para pedirte que seas mi esposa – escuché un susurro de Emmett y le miré, no sabía que se había despertado.
-¿Qué? – pregunté al ser consciente de lo que había dicho.
-Mi comportamiento, estaba organizando  una sorpresa para pedirte matrimonio – dijo mirándome. Yo comencé a llorar a lágrima viva, sintiéndome más culpable por todo. Él quería pedirme matrimonio y yo lo estaba echando de casa y  quería fugarme con la niña. Me sentía una basura – No llores, mi ángel, tú no tienes la culpa de nada, no te culpes por esto – dijo y con el brazo sano me acaricio la mejilla – Continúo amándote como el primer día – me dijo apartando las lagrimas.
-Lo siento, no estarías aquí si no fuera porque soy una idiota – dije llorando.
-Rose, nadie te culpa de nada, no lo hagas tú – me dijo sonriendo. Y yo me armé de valor y miré a Esme que me sonreía – No has contestado mi proposición. No me imaginé que esta sería la situación en que lo dijera pero es la que sea dado.
-Claro que quiero. Te amo – dije besándole.
-Hola sentimos mucho interrumpir el momento – dijo Bella, que entraba junto a Edward, ella se acercó a la cama por el lado en el que estaba Esme y miró a su hermano – ¿Cómo te atreves a darnos ese susto? – dijo seria, aunque estaba de broma.
-Por todos los que nos has dado tú a nosotros – le dijo sonriendo. Bella sonrió y le dio un beso en la mejilla con cuidado de no tocar nada.
-No estoy acostumbrada a ser visitante, sino paciente. Me siento rara – dijo sonriendo.
-Siempre hay una primera vez – le contestó sonriendo. Edward se acercó a mí y me abrazo.
-¿Tú estás bien? – me preguntó, él más que ninguna sabía lo que era tener a tu pareja en el hospital y no saber a ciencia cierta cómo estaba. Asentí y le volví abrazar.
-¿Llamaron a Jasper y Alice? – preguntó Bella mirando a su madre.
-No, Emmett está mejor ahora y no veo la necesidad de angustiarlos – dijo Esme, y todos asentimos.


Pov Emmett

Estábamos todos en la habitación del hospital. Cada cierto tiempo venia una enfermera a tomarme la presión… y también me ponía algún calmante para el dolor, porque en algunos momentos se hacía totalmente insoportable. La enfermera se acababa de ir de revisarme y no veía a Carlisle muy convencido.
- No me gustan esos signos vitales. –dijo Carlisle cuando la enfermera salió de la habitación después de tomarme la presión, la frecuencia del corazón y no sé qué más. - ¿No sientes muy acelerado el corazón? –me preguntó.
- Algo… pero no demasiado. –contesté desde la cama, seguía acostado desde que salí del quirófano, Rosalie como siempre, sentada ahí a mi lado y nadie sabía cómo agradecía eso.
- ¿Cómo va el dolor? –preguntó Carlisle.
- Soportable. –contesté lo más positivo que pude, porque a ratos me desquiciaba sentir que todo me dolía.
- Yo lo veo pálido. –intervino Rose.
- Sí. –acordó su papá y suspiró. – Voy a hacer una llamada. –dijo de repente y se salió. Mamá lo miró con preocupación pero no fue detrás de él, se quedó en la silla donde estaba sosteniendo a mi bebé.
- Eres un llorón. –habló Bella de repente y la miré frunciendo el seño. Por supuesto que estaba tratando de molestarme. – Jasper se rompió un brazo cuando era niño y nunca se quejó del dolor. Rose tuvo un bebé sin nada de ayuda y tampoco se quejó del dolor.
- Guarda silencio o en cuanto pueda levantarme vas a saber lo que es dolor. –la amenacé jugando, aunque igual Edward me vio con mala cara.
- Niños… -nos regañó mamá. – Se comportan o me van a obligar a castigarlos. –al final se río y todos hicimos lo mismo, aunque yo tuve que detenerme para no empeorar el estúpido dolor.
Al final la risa me robó algo el aliento, odiaba estar tan débil por la pérdida de sangre. Todos se fueron quedando quietos y me observaron mientras respiraba profundo tratando de estar normal, pero igual no tenía muchos resultados, al contrario, sentí mi corazón acelerarse y me maree a pesar de no haber hecho ningún movimiento.

Pov Rosalie

- ¿Estás bien? –le pregunté cuando no vi que su respiración se apaciguara.
- Sólo necesito un minuto. –respondió e intentó sonreír, pero no le creí nada. Por instinto le toqué la frente, la tenía húmeda de sudor frío.
- Su pulso. –dijo Bella acercándose a él por el otro lado de la cama y le puso la mano en el cuello, supuse que ella con tanta experiencia en cosas de hospitales, sabría ver cosas que yo no. – Está muy acelerado. ¿No estás mareado?
- Poco. –contestó Emmett y vi que Esme se ponía de pie.
- Edward, vamos por Carlisle. –dijo y ella y mi hermano salieron rápido de la habitación.
- Seguro que no es nada. –dijo él en voz baja, yo acerqué mi rostro al suyo y rocé sus labios, tratando de darle consuelo mientras yo buscaba lo mismo.
- Más te vale que no sea nada. –le sonreí y lo besé de nuevo.
Sentí el esfuerzo que era para él respirar calmado, cada vez lo hacía más rápido y Bella se veía preocupada, mucho, y hasta me pareció que Emmett se ponía más pálido. Cuando pasaron unos minutos me pregunté qué les estaría tomando tanto tiempo, cómo era posible que no hubieran vuelto ya para ayudarnos.
Obviamente el estado de Emmett empeoró en muy poco tiempo, ahora pude descifrar en su mirada que luchaba contra el mareo, o tal vez para no perder la consciencia. Yo seguí hablándole para que me mirara, le acaricié el rostro y vi salir a Bella cuando le  ganó la desesperación de estar ahí nada más sin hacer nada como yo. De repente él ya no abrió los ojos.
- ¿Emmett? ¡Emmett despierta! –le ordené con pánico ¿y si moría ahí entre mis brazos?
De repente se abrió la puerta, primero pasó Carlisle y fue directo al suero que tenía mi novio en el brazo e hizo algo para que en lugar de gotear un poco, saliera más rápido. Una enfermera me apartó de su otro lado y le quitó un parque donde abajo estaba la aguja que le pusieron para pasarle sangre, ahí conectó otro suero que también se pasó rápido.
- ¿Hace cuánto que no responde? –preguntó mi papá mientras entraban a la habitación dos hombres con una camilla, él le levantó los párpados a Emmett y analizó sus ojos con una luz.
- Unos segundos. –contesté sin aliento, viendo cómo se esforzaban por pasar a Emmett a la camilla, aterrada de que ya le hubiera dicho las últimas palabras y le hubiera dado el último beso de toda la vida.

Pov Carlisle

Salí de la habitación para llamar al cirujano que había atendido a Emmett, ya antes le pedí el número de su celular para cualquier eventualidad y no dudé en hablarle. Yo no era especialista en urgencias ni en cirugía, pero de todas formas estaba muy seguro de que los signos vitales de Emmett esa palidez no eran normales. Él podía estar empeorando con cada segundo.
- ¿Diga? –me contestó del otro lado.
- Soy Carlisle Cullen. –me identifiqué.
- Dr. Cullen ¿todo está bien? ¿Sucede algo con Emmett? –preguntó al reconocerme.
- Temo que haya sangrado. Su presión arterial es más baja cada vez que la miden, frecuencias cardiaca y respiratoria aumentan. Tiene palidez generalizada. Pensé que tal vez fuera como reacción al dolor, pero dice que no tiene tanto.
- Sí, puede ser un sangrado. Voy de camino. ¿Puede comunicarme con alguna enfermera para dar indicaciones?
- Claro.
Le pasé el teléfono a una chica del personal y me quedé esperando. Obviamente haría que le pasaran suero y le tomaran exámenes de laboratorio para control mientras lo pasaban al quirófano. Me pregunté si tendrían un anestesiólogo de guardia o él llamaría al suyo. También se me ocurrieron algunos medicamentos que podría pasarle para ayudarlo y cuáles suspender de momento. Y por supuesto… haría falta más sangre del banco.  Vi que la enfermera se demoraba en el teléfono y suspiré, no teníamos tiempo que perder. Entonces, vi a Esme y Edward salir de la habitación y prácticamente correr hacia mí ¿qué habría sucedido?
- Algo le pasa, Carlisle. No puede respirar bien, está muy agitado. –me dijo mi esposa acunando a la niña en sus brazos.
- ¿Tiene tos o algo más?
- Está mareado. Estaba bien y todos nos reímos y luego empezó a respirar muy rápido. –me aclaró Edward y asentí.
Me acerqué con la enfermera para que me comunicara con el cirujano otra vez, esto estaba sucediendo más rápido de lo que yo me imaginé. Ella me miró con la duda en los ojos y yo le extendí la mano para recibir el teléfono, después de unas palabras más me lo entregó.
- Van a pasar al paciente a quirófano ahora mismo. –me dijo y fue a empezar a hacer los preparativos.
- Doctor, -le dije al cirujano del otro lado de la línea. – Está empeorando.
- En diez minutos estoy ahí. Todo saldrá bien. –me aseguró y colgó, pero yo tenía serias dudas de que todo fuera a estar bien.
Regresé con Esme y Edward mientras vi que a lo lejos aparecieron dos chicos con una camilla y la enfermera llegó con suero, justo lo que esperaba que hiciera. En ese momento Bella también apareció y fue corriendo hacia nosotros.
- Está peor, su pulso se acelera más cada vez… -dijo sollozando.
Antes de poder responderle vi que la camilla ya estaba muy cerca y me adelanté hacia la habitación, Edward, Esme y Bella se hicieron a un lado para dejarnos pasar a todos. Abrí la puerta y vi claramente que Emmett había perdido la consciencia, a su lado mi hija tenía la expresión más desconsolada que le hubiera visto jamás. Me acerqué y abrí el suero para que pasara lo más rápido posible, toqué su muñeca y al instante sentí el pulso, eso era bueno, aunque no me detuve a contarlo.
- ¿Hace cuánto que no responde? –le pregunté a Rosalie
- Unos segundos. –respondió Rosalie y yo asentí. Verifiqué las pupilas de Emmett y luego me hice a un lado para que lo pasaran a la camilla, ahora lo que iba en nuestra contra era el tiempo.
Nunca esperé que se deteriorara tan rápido. Minutos antes deduje que estaba sangrando, pero no creí que fuera tanto, era ilógico pensar que si su cuerpo estuvo compensando la hemorragia por casi un día entero, ahora todo sucediera tan de prisa. Quizás sobrepasó el límite, tal vez su sangre dejó de formar coágulos de manera correcta y por eso sucedió esto.
Cómo me hubiera gustado estar en mi hospital, ahí tendría la autoridad para ordenar medicamentos y mover todo, pero aquí estaba atado de manos como cualquier otro familiar de un paciente, no podía hacer nada más que ver y esperar.  Todo el camino al quirófano me fui al lado de la camilla y pude sentir al resto de la familia atrás, muy de cerca. Cuando llegamos al lugar donde ya no podríamos seguirlo más vi que lo iban a pasar a otra camilla y tomé a Rosalie de la mano.
- Deséale suerte. –le dije y ella se acercó, le murmuró algo y le besó los labios al padre de su hija que no podía escucharla. Tal vez no tuvo mucho sentido hacer eso, pero lo mínimo que pude hacer fue regalarle otro beso a Rosalie, sólo en caso de que fuera el último. – Enfermera. –me miró la chica que recibía a Emmett dentro de la sala previa al quirófano. – Dígale al cirujano que considere una coagulopatía. –ella asintió y yo tomé a mi hija de la mano para comenzar a recorrer el pasillo de regreso a la habitación.
Hicimos el camino en silencio, sólo escuché a Rosalie y a Esme sollozar y a la bebé empezar a quejarse, de seguro que pronto le daría hambre. Me quedé al lado de la puerta abierta para ser el último en entrar, todos pasaron delante de mí y vi que ahora era Edward quien cargaba a la bebé. Al final, entré tras ellos y cerré, esperando que comenzaran las preguntas.
- ¿Qué pasó? –fue Rosalie la primera, sentada con Edward a un lado, él le estaba entregando a la niña, supuse que en ese momento Rose la necesitaba para darse fuerzas.
- Está sangrando, es lo más probable. Alguna sutura se aflojó, o alguna herida que no vieron antes, o algo en su cuerpo que hace que no coagule bien la sangre y se escurra como agua a pesar de las suturas. Pueden ser muchas cosas. –suspiré y me senté en una silla vacía.
- ¿Y? ¿Qué va a pasar ahora? –preguntó Esme y yo sólo la miré sin querer decirle lo que estaba pensando.
- Tal vez debamos llamar a Jasper y Alice, creo que… también les gustaría estar aquí. –no sé qué tanto les dejó ver a todos mi evasiva, pero tenía tantas dudas de que Emmett pudiera sobrevivir que no quise darles esperanzas.
-¿Tan mal esta mi hermano que ahora si quieres que llamemos a Jasper y Alice? – preguntó Bella, Edward la rodaba con sus brazos y podía ver el pecho de ella moverse acelerado.
-Creo que es un buen momento para hacerlo – dije seriamente sin querer profundizar en nada.
-Yo lo llamo – dijo Esme sacando el móvil

Narrador externo

Cuando tuvieron a Emmett anestesiado en  la mesa de cirugía empezaron a quitar las puntadas de su piel y las que cerraban las demás capas en su interior. Cada segundo el sangrado aumentaba y los médicos veían pasar la sangre en uno de sus brazos y un suero en el otro, pero les parecía que  no iba demasiado rápido.
Cuando tuvieron expuestas todas las vísceras notaron las cantidades de sangre regada, alguna fresca de color rojo brillante y otra más antigua oscura, color tinto pero no estaba espesa… pensaron que no estaba coagulando como debería y el que tenía la batuta recordó el mensaje de la enfermera, lo que sugirió  el Dr. Cullen “una coagulopatía”, pensó que esa era una buena opción y sin tener la certeza ordenó que le pasaran más medicamentos y comenzó a trabajar.
Revisó cada sutura y cada herida, fue lento y meticuloso, intentando no dejar pasar nada por alto y al principio creyó que todo estaba bien hecho… pero después de un rato vio una pequeña herida que sangraba demasiado, al instante la cerró esmerándose en hacerlo bien. Cuando estuvo satisfecho con su trabajo siguió revisando.
Todo fue un trabajo cansado que les tomó varias horas de tensión, de preguntar constantemente al anestesiólogo cómo se encontraban los signos vitales y de sentir que en cualquier instante podrían perderlo. Cuando ya no tuvo más que revisar le colocó las esponjas especiales que absorben sangre y volvió a cerrar los maltratados tejidos de Emmett, los cuales cedían y se desgajaban con más facilidad de lo normal, los músculos se le desgarraron un poco y pensó en que si salvaba la vida, le iba a tomar buen tiempo recuperar la fuerza en ellos, pero eso era lo de menos.
Cuando por fin llegó a la piel se detuvo para respirar profundo e hizo un recuento de todo, los signos vitales, las muchas heridas que revisó, las puntadas que dio, las unidades de sangre que le pasaron, los litros de suero… temió que las transfusiones le arruinaran los pulmones y eso sería muy arriesgado para su vida… pero no pensaría eso ahora. Cerró la piel con cuidado para dejar las menores cicatrices posibles y luego se quitó los guantes alejándose de ahí muy dispuesto a mantener a Emmett bajo estricta vigilancia.

Pov Jasper

-Amor que bien me ha sentado este fin de semana, necesitaba un descanso de la universidad – dije abrazando a Alice, nos encontrábamos los dos en la cama desnudos, abrazados. Me sentía pleno en estos momentos teniéndola junto a mí. Era la hora de la comida pero mientras estábamos en la ducha se había dado la oportunidad y no pudimos desperdiciarla.
-Cuando estamos así siento que todo a nuestro alrededor deja de existir- me dijo besándome el pecho donde ella tenía la cabeza apoyada. Nos quedamos en silencio cuando mi móvil comenzó a sonar. Estire el brazo hacía la mesita de noche y lo cogí.
-Hola – saludé sin fijarme quien era.
-Jasper… - escuché al otro lado a mi madre y fue fácil saber que estaba llorando.
-¿Qué pasó mamá?, ¿Bella está bien?, ¿Le paso algo Anthony?, ¿Liz? – pregunté por instinto, Alice se incorporó rápidamente junto a mí y tomo mi mano con la duda escrita en el rostro.
-Es… es Emmett. Tuvo un accidente hace… no sé dos días, un poco menos. Y estaba mal pero lo operaron… nosotros vinimos, Carlisle y yo y después Edward y Bella. Emmett estaba bien… pero… hace rato… - paró pues el llanto no le permitía hablar con claridad. Mi mente solo había sido capaz de entender dos cosas, mi hermano había tenido un accidente y que nadie me había llamado.
-¿Qué pasó? – continúe preguntando para que continuara.
-Volvió a sangrar lo están operando otra vez… no saben… nadie sabe si va a… si va a salir del quirófano – No quise escuchar más a mi madre y colgué el teléfono. Cuando escuché la explicación no pude creerlo, Emmett tuvo un accidente, estuvo en cirugía y en el hospital, todos se reunieron... y nadie pudo avisarnos, nadie quiso hacerlo. Miré a Alice que estaba a mi lado y ni siquiera tenía forma de explicarle lo que estaba sucediendo y la ira que sentía en esos momentos. Mi hermano estaba al borde de la muerte y nadie me avisó antes.
-¿Qué ha pasado? – me preguntó al ver el horror en mi rostro.
-Emmett tuvo un accidente hace dos días y no saben si va a sobrevivir – dije levantándome de la cama para vestirme y coger el coche para ir a California.
-¿Qué? No puede ser, nos hubieran llamado antes – dijo Alice.
-Pues no lo hicieron, vístete que nos vamos ya – le dije. Ella comenzó a vestirse tan rápidamente como lo había echo yo. Y los dos salimos de casa y cogimos el coche.

Pov Edward

-¿Qué ha pasado? – preguntó Rosalie a Esme cuando ella se quedo parada con el teléfono en la mano.
-Me ha colgado – dijo sorprendida.
-Le llamas diciendo que es posible que su hermano no salga de un quirófano y él ni siquiera sabía que estaba en el hospital – dijo mi novia sentada en el sillón. Las lágrimas caían por sus mejillas y no había indicio de que tuviera intención de pararlas. Me acerqué a ella y le abracé rozando mi mano por su brazo en un intento de calmarla. El vínculo que Bella tenía con sus hermanos era mucho mayor a lo que yo podría imaginar y sabía que lo estaba pasando mal. Mi padre abrazaba a Esme y Rosalie sostenía a mi sobrina como si vida en estos momentos dependiera de la pequeña.
Dejamos que las horas pasaran mientras nosotros estábamos en esa habitación, sentía que en cualquier momento alguno de nosotros subiría por las paredes de la desesperación. Bella continuaba llorando y Esme y Rose sollozaban angustiadas.

Pov Esme

Carlisle me tenía abrazada cuando entró el cirujano de Emmett, se veía serio y eso no me gustó, pude ver su traje quirúrgico con marcas de sudor y su semblante preocupado. Sentí mi corazón acelerarse y me puse de pie junto con mi esposo, pero no me soltó ni un segundo y se lo agradecí.
- ¿Qué pasó? –escuché preguntar a Bella, ella tenía a Edward a un lado.
- Estaba sangrando mucho. –empezó a hablar y sus palabras no me alentaron. – Al parecer tuvo razón, Dr. Cullen, su sangre no coagulaba bien y aunque la herida que encontramos sin reparar no era muy grande, por ahí perdido grandes cantidades de sangre. Le pasamos soluciones y se le pusieron dos unidades más en quirófano, ahora está con la tercera y ordené más. Aparte le pusimos medicamentos y vitaminas.
- ¿Cómo está mi hijo? –le hablé desesperada, aún no me decía si estaba vivo o muerto.
- No pudo haber muerto… -murmuró Rosalie sosteniendo a la bebé.
- ¿Bella? –escuché la voz de Edward antes que el cirujano volviera a hablar y lo vi sostenerla un poco, ella tenía la respiración agitada y estaba más pálida de lo normal. Creí que me volvería loca en ese instante, primero Emmett y ahora ella.

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