CAPITULO: 24
Pov Emmett
Y
como un milagro empezó a tomar pequeñas bocanadas de aire y a moverse.
-
Mi bebé… -murmuró Rosalie desconsolada, temiendo lo mismo que yo.
-
Calma Rose, los míos no lloraron de inmediato. –nos tranquilizó Bella, bueno,
al menos eso intentó.
Yo
despegué un poco la vista de mi niña y miré a mi hermana, quien tenía en los
ojos dibujado el mismo desconcierto. No se me ocurrió más que hacer que seguir
frotando a la bebé. Lo hice con cuidado de no lastimarla y pronto empezó a llorar.
El sonido estridente llenó la cueva, pero sinceramente… fue lo mejor que
hubiera escuchado en la vida.
-
Está bien, Rose ¿la escuchas? –le pregunté a mi novia buscando sus ojos
mientras envolvía a vuestra hija con la chamarra.
-
Está bien. Está bien… -repetía ella aliviada.
-
Emmett, amárrale y córtale el cordón. –me dijo Bella y lo hice como habíamos
acordado.
No
era que me gustara, pero tuvimos que improvisar. Yo me había quitado una
agujeta del zapato y ahora la usé para hacerle un nudo al cordón umbilical y
poder cortarlo, después lo hice con una navaja de bolsillo. En cuanto estuvo
terminado… volví a entrar en pánico. La niña seguía llorando y se movía mucho,
además de que se estaba poniendo rosa, ya no morada, o por lo menos eso me
pareció en aquella oscuridad. Pero el trozo del cordón que quedó en Rose soltó
un chorro de sangre que no esperé.
-
Rose. –le dije y me acerqué para darle a la niña.
Se
la pasé con cuidado y ella la recibió para acunarla contra su pecho, yo regresé
a mi lugar original para ver qué haría. Ahora tenía un pequeño charco de sangre
y todavía no dejaba de salir, tanto del cordón como directamente del interior
de Rose. Temí que simplemente se desangrara ahí frente a mis ojos por algún
error estúpido de mi parte. Me quité la camisa e hice presión alrededor del
cordón como para evitar que siguiera sangrando por ahí y me quedé quieto,
viendo como la prenda también se llenaba de sangre.
-
Es preciosa. –murmuró Rose antes de que una exclamación de dolor se colara de
sus labios.
-
¿Qué pasa? –le pregunté.
-
Tengo más contracciones. –dijo sin poder creerlo.
-
¿Cómo es posible? –le pregunté.
-
Debe ser la placenta. –aclaró Bella, aunque por su expresión pude ver que no
estaba muy segura. – Revisa, Emmett. –me ordenó porque yo me quedé mirando como
idiota.
Bajé
la mirada y quité la camisa, el cordón ya no sangraba. Acerqué mi mano a la
entrada del cuerpo de Rose y toqué con cuidado, ahí pude sentir algo más. La
escuché quejarse y a la bebé llorar, sentí la presión de la mirada de Bella y
lentamente fue saliendo algo como una bolsa ensangrentada. Mi hermana tuvo
razón, era la placenta. Cuando estuvo casi toda fuera la jalé para quitarla
totalmente y luego la boté por ahí. Vi que Rosalie ya no tenía dolor porque
volvió a respirar tranquila, pero el sangrado continuó.
Pov Carlisle
Todos
estábamos asustados. Primero, la inquietud de que Bella no regresara pronto de
su paseo, que para mi opinión no se fue en muy buenas condiciones. Después que
con la tormenta no volvieron ella, Rose y Emmett, y ahora que Jasper Edward y
yo salimos a buscarlos… encontramos el auto solo al final del camino. No
sabíamos qué pudo haberles pasado en medio del bosque con esta tormenta, no era
seguro estar ahí para nadie, mucho menos para alguien enfermo del corazón y
para una mujer embarazada.
Edward
nos dijo de un refugio que Bella le enseñó alguna vez, una cueva donde quizás
estuvieran todos resguardados y eso estábamos buscando. Íbamos con linternas
que apenas iluminaban un poco entre la cortina de agua, cubiertos con
impermeables encima de las chamarras y aun así estábamos algo mojados. Mi hijo
caminaba al frente por ser el guía y eventualmente todos gritábamos los nombres
de aquellos a quienes estábamos buscando, pero hasta ahora nunca obtuvimos
respuesta.
-
¡Ya estamos cerca! –nos dijo Edward y vi la sombra de la cueva que decía, me di
cuenta de que la tormenta estaba bajando un poco. - ¡Bella! ¡Bella! –le gritó y
se apresuró más. A pesar de haber discutido antes de que él se fuera, estaba
muy angustiado por Bella, y necesitaba tocarla y que ella le dijera que estaba
bien, que todo se había solucionado y que ya no estaban peleados.
-
¡Edward! –nos llegó la voz amortiguada de ella y sentí alivio.
Todos
corrimos para terminar la distancia entre nuestra posición y donde ella nos
llamó. Al entrar juntos en la cueva mi hijo la abrazó por un segundo antes de
separarla y tomarla por los hombros para verla bien.
-
¿Estás bien? –le preguntó.
-
¿Rosalie y Emmett están contigo? –agregué preocupado.
-
Aquí estamos, Carlisle date prisa. –me dijo la voz de Emmett y voltee mi
linterna hacia el fondo de la cueva.
-
Yo estoy bien, pero la bebé… -escuché decir a Bella y me tomó un segundo
procesar sus palabras.
Primero
pensé en su hija y no le encontré sentido porque los gemelos se quedaron en
casa, pero después escuché un llanto y lo entendí. Lo único que me hizo no
soltar la linterna dé la impresión fue la inmensa necesidad de saber si mi hija
y mi nieta estaban bien ¿Cómo pudo ser? ¿Por qué exactamente cuando Rosalie
estaba en estas circunstancias? Corrí hacia ellos. Rose se encontraba sentada
en el fondo de la cueva con un bulto abrazado, y Emmett abrazándola a ella.
Noté la sangre en su vestido y cómo era una chamarra también ensangrentada lo
que cubría a la niña. Me arrodillé frente a ella cuando estuve lo
suficientemente cerca.
-
¿Hace cuánto que nació? –les pregunté mientras iba desenvolviendo a la bebé
para verla y le pasaba la linterna a Emmett, él la recibió y nos alumbró.
-
Como una hora. –respondió Rosalie y me la extendió un poco en los brazos.
Yo
la analicé. Habían cortado el cordón y lo amarraron con una agujeta, creo que
fue lo único que pudieron hacer pero eso significaba peligro de infección para
la niña. Estaba llorando y de repente se calló y dejó de respirar unos
segundos, luego, volvió a llorar. Estaba rosada y se movía, lo cual era bueno,
pero al tocarla sentí su piel más fría de lo que debiera, eso no era nada
bueno.
-
¿Cómo estás tú? ¿Salió la placenta? ¿Has sangrado mucho? –pregunté mientras
dejaba por la paz a la niña y ella la acercó a su pecho de nuevo, luego me
empecé a quitar el impermeable, necesitaba darle mi chamarra a Rosalie para que
se cubrieran ella y la bebé, así estarían a mejor temperatura.
-
Yo estoy bien, la placenta salió poco después que ella. Y el sangrado… no sé.
–explicó nerviosa.
-
A mí me pareció mucho, sangró ella, el cordón… de hecho sigue sangrando, no es
tanto pero… -las palabras desesperadas de Emmett me asustaron aún más.
-
Jasper, dame tu suéter. –le dije sin mirarlo. – Tenemos que llegar a un
hospital lo antes posible. Aquí no tengo nada para trabajar, si estás sangrando
mucho o la bebé tiene problemas para respirar, no hay nada para ayudarlas. Así
que tenemos que irnos.
-
Llueve un poco menos. –me dijo Jasper mientras me pasaba su suéter, yo envolví
a la niña con él y se la pasé a Rose de nuevo, ella ya se había puesto mi
chamarra, así acunó a la bebé, ahora más protegida. Encima, les puse mi
impermeable. Miré a los demás y vi que mi hijo le había pasado su chaqueta e
impermeable a Bella. No sabía si habían arreglado sus problemas, pero en este
momento había cosas que me interesaban más.
-
¿Puedes caminar? –le pregunté a Rosalie, pensando en si eso empeoraría el
sangrado, en si alguien podría cargarla hasta el auto, no, con esa lluvia y por
ese terreno, era imposible.
-
Puedo caminar. –dijo ella muy convencida.
-
Yo puedo cargarlas. –dijo Emmett frunciendo el seño.
-
No, es muy peligroso, si ella dice que puede, entonces está bien. –le dije con
toda la autoridad que pude. – Ahora, Bella, Jasper y yo iremos adelante. Edward
va a ir de un lado de Rose y tú del otro, entre los dos la ayudan. –los miré a
cada uno y todos asintieron. – Vamos a ir a buen paso, pero sin correr, porque
ni Bella ni Rosalie deben esforzarse. Rose, sí como traes cargada a la bebé
¿puedes sentirla moverse? –le pregunté temiendo que bajo la lluvia no fuéramos
capaces de escucharla llorar para saber que continuaba bien.
-
Sí puedo. –me confirmó.
-
Pues vámonos ya. –me puse de pie y Emmett y Edward ayudaron a Rose a hacer lo
mismo.
-
Papá ¿y si deja de moverse? –me preguntó y yo en realidad no quería responder a
eso con la verdad.
-
Me dices y vemos si nos detenemos para verla o avanzamos más rápido. –le di la
instrucción porque la realidad la habría asustado demasiado.
Su
bebé se había enfriado muy rápido y mucho y eso le estaba causando problemas
para respirar, si simplemente dejaba de hacerlo… habría que detenerse a tratar
de obligarla, pero yo no era experto en esa área ni tenía instrumentos, así que
en realidad no habría mucho que hacer. Pero no le iba a decir eso a mi hija.
Comenzamos
a caminar con las linternas y salimos a la lluvia otra vez, pero antes le eché
una ojeada a Rosalie, estaba cubierta en sangre. Bien podían ser en parte
restos del sangrado normal del parto… pero no podía estar seguro. Eso me asustó
más. Cuando estuve al lado de Bella le hablé para prevenirla, lo último que
necesitaba en ese instante era que ella se pusiera mal también.
-
Si te agitas o algo, nos dices. Es mejor detenernos y que los demás continúen a
que algo te suceda y tengamos otra emergencia ¿de acuerdo?
-
Lo prometo. –dijo ella con total seriedad, yo le sonreí, Bella más que nadie
entendía la situación en la que se encontraba Rosalie.
Pov Rosalie
Caminamos
entre la lluvia por un rato que se me hizo eterno. Me sentí débil por el
esfuerzo del parto y la lluvia aún dificultaba las cosas aunque ya no era la
tormenta de antes, y lo que dificultaba más las cosas era la oscuridad, que a
pesar de las linternas era casi total. Llevaba a mi bebé en los brazos, por lo
menos estaba resguardada y cálida, más que antes. La sentía moverse y luego
quedarse quieta, pero cuando estaba a punto de decirle a mi papá, comenzaba a
estar activa otra vez.
Por
ella era por quien temía. Yo me encontraba bien, claro sentía algo de dolor y
sabía que estaba sangrando aún, pero eran cosas sin importancia. Ella estaba en
peligro, mi niña que recién llegó al mundo estaba ya luchando una batalla por
sobrevivir. Y todo era mi culpa. Si bien no podría asegurarlo hasta que se lo
preguntara a mi padre, estaba casi segura de que la caída tuvo mucho que ver
con que ella naciera justamente hoy.
-
¿Falta mucho? –le preguntó Emmett a mi hermano, ellos iban uno a cada lado mío
ayudándome a dar cada paso.
-
Ya llevamos más de la mitad del camino. –respondió él. - ¿Cómo está la bebé?
-
Se mueve menos. –contesté con sinceridad y pánico, pues aunque no quisiera
reconocerlo, era muy consciente de que así era.
Pov Bella
Ya
habíamos avanzado más de la mitad del camino cuando me sentí incapaz de
seguirles el paso. El recorrido lo hicimos más rápido que la última vez y me
fue agotando poco a poco. Además, aunque lo estuve ignorando un rato, el estar
mojada y con frío tantas horas, me pareció que hicieron estragos pues me sentía
un poco mal… como resfriada.
Pensé
en seguir esforzándome en caminar, pero recordé lo que Carlisle me dijo, si yo
me ponía de verdad mal, no iba a ayudar a Rose y a su bebé, así que luego de
unos pasos más, cuando me maree y sentía el corazón latirme tan rápido que bien
pudo haberse salido de mi pecho, puse una mano en el hombro de Carlisle y otra
en el de Jasper.
-
No puedo caminar más. –les dije algo sofocada.
-
Tendremos que detenernos… -murmuró Carlisle no muy convencido, pude escuchar
los pasos de los demás atrás, estaban a pocos metros de nosotros.
-
Yo puedo cargarla. –dijo mi hermano y se agachó delante de mí para que subiera
a su espalda, como lo hiciera muchas veces en la niñez.
-
¿Estás seguro? –le preguntó Carlisle.
-
Claro. Sube, Bella. –me ordenó y lo hice, le rodee la cintura con las piernas y
me abracé de su cuello tratando de no lastimarlo.
-
¿Qué pasa? –escuché la voz preocupada de Edward detrás de mí.
-
Bella está cansada, nada más. Hay que seguir. –le avisó Jasper y comenzó a
caminar. Pensé que a lo mejor toda la familia había escuchado mi discusión con
Edward. En estos momentos no era lo que más me importaba, pues cuando lo había
visto aparecer todo el enfado hacía él se fue, lo necesitaba a mi lado.
Por
un segundo mis ojos se toparon con los de mi novio y vi la preocupación de su
mirada, lo único que hice fue sonreírle para que estuviera tranquilo, yo
estaría bien, él sólo tenía que preocuparse por su hermana.
Conforme
fuimos avanzando sentí a Jasper cansarse, sus pasos eran más cortos y
trabajosos, pero yo sabía que nunca se rendiría. Desafortunadamente mi corazón
no se calmó como esperé lo hiciera y siguió acelerado, así como mi respiración
algo difícil. Pero así seguimos hasta llegar a donde estaban los autos.
Carlisle sacó las llaves y lo abrió.
-
Jasper, ve con Bella adelante. –Nos dijo y él rodeó el auto todavía cargándome,
después se metió y me subí en sus piernas.- Emmett y Rose, vamos atrás. Tú
maneja, hijo. –le dijo a Edward y le pasó las llaves. Cuando estuvimos todos
dentro, mi novio encendió el motor y arrancó entre las gotas de agua que
oscilaban entre lluvia normal y llovizna, por fin. – Enciendan la calefacción
al máximo. –dijo Carlisle y Jasper lo hizo. – Rose ¿cómo está la bebé?
-
Está mal… -dijo ella llorando, yo voltee hacia atrás y me maree, pero supe que
era normal porque todavía sentía la respiración agitada.
Pov Carlisle
-
Está mal… -me respondió Rosalie llorando cuando pregunté por la bebé. La
descubrió un poco y la vi. En verdad estaba mal. Se estaba poniendo algo
morada, ya no lloraba y buscaba bocanadas de aire a ritmos desiguales.
-
Pásasela a Bella, adelante debe estar ya más cálido el ambiente. –le dije y vi
el dolor en sus ojos cuando le pedí que la soltara, pero pronto se la entregó a
Bella y ella la acunó contra su pecho muy cerca de la salida de aire caliente.
- ¿Tú cómo estás? –le dije a mi hija.
-
Yo estoy bien, papá, pero ella… mi bebé… -sin poder decir más se refugió en
Emmett, quien la recibió y le besó el cabello.
-
Bella también me preocupa. –anunció Jasper y casi pude jurar que sentí el auto
desestabilizarse por un segundo.
-
¿Qué tienes? –le preguntó mi hijo a su novia.
-
Sólo estoy un poco agitada, nada importante. –dijo con la respiración
entrecortada, pero después tosió un poco. Perfecto. Otra emergencia.
-
Edward, conduce con cuidado, pero lo más rápido que puedas. –le indiqué a mi
hijo y después saqué el teléfono, al ver que ya tenía señal llamé al hospital
para pedir que tuvieran todo listo, una cama para Bella, por si era necesaria,
un quirófano para Rosalie por si estaba sangrando mucho y una incubadora en
cuidados intensivos neonatales para la bebé.
En
esas circunstancias me pareció que tuvimos suerte cuando llegamos al hospital y
Rose seguía bien, al igual que Bella, que apenas estaba agitada ya… además la
bebé aún respiraba, con algo de trabajos, pero ya se encargarían de atenderla.
-
Bella, dale la bebé a Emmett. –le dije y ella se la pasó con cuidado. En ese
momento Edward detuvo el auto en la entrada de urgencias. – Vamos, Emmett.
Bajen a Bella y Rose con cuidado y que las pasen a una camilla y avísenle a
Esme. –les dije, la última parte fue para Edward y Jasper.
Emmett
y yo entramos casi corriendo por la sala de urgencias y ahí vi esperando al
pediatra que atendió a los bebés de Bella cuando nacieron, de inmediato pasamos
a mi nieta a una incubadora que tenía lista para recibirla en un cubículo
especial.
-
¿Qué pasó? –me preguntó el pediatra mientras Emmett la colocaba en el lugar
cálido.
-
Quedaron atrapados en la tormenta y nació en un refugio frío. Hicieron lo que
pudieron pero ella se enfrió, cada vez le cuesta más respirar. –le expliqué lo
más esencial y lo vi revisarla.
-
Aún no veo necesidad de intubarla. –me dijo mientras le colocaba una mascarilla
con bolsa y la apretaba, obligando a que entrara aire en sus pulmones. – Pero
tengo que estudiarla bien y ponerle antibióticos, ya debe estar infectada. Me
la llevo arriba. –avisó y junto con una enfermera se llevaron la incubadora.
Emmett hizo ademán de seguirlos.
-
No Emmett, déjalo trabajar. Ya nos avisará. –le dije intentando sonar calmado.
-
¡No puedes ir tú por lo menos! –me pidió alterado.
-
No. Esa no es mi área, ahí no soy de utilidad. Además me preocupan Bella y
Rose.
Nos
miramos a los ojos unos segundos y él finalmente asintió, entonces, fuimos a
buscar a las dos chicas. Las encontramos a cada una en una camilla, ya tenían
bata puesta, Bella además traía mascarilla con oxígeno y Rosalie, un suero.
Emmett se fue directo con Rose, vi que Jasper estaba en el teléfono y Edward
tenía a Bella tomada de la mano. Ahí no estuve seguro de qué hacer… deseaba
estar con ambas, quería abrazar a mi hija, pero Bella me necesitaba más, pues
era mi paciente, así que al final decidí ir con ella primero.
Pov Esme
Alice
y yo estábamos muertas de la preocupación. Me prometí a mí misma que si dentro
de media hora no teníamos noticias, llamaría a Charlie y entregaría el asunto
en manos de la policía. Si bien ya casi no llovía, la tormenta fue la peor que
hubiese visto en muchos años y casi toda la familia estaba afuera, primero
Bella, luego Rose y Emmett y ahora también el resto de los chicos. A estas
horas de la noche era casi seguro que algo les hubiera sucedido. De repente
sonó el teléfono y lo contesté antes de que terminara el primer timbrazo, pues
ya lo tenía en las manos. Alice, sentada a mi lado en la sala me miró con
esperanza.
-
¿Hola? –pregunté deseando escuchar una voz conocida que me dijera que todo
estaba bien.
-
Mamá, soy yo. –la voz de Jasper me alivió un poco, pero no se escuchaba
calmado.
-
¿Qué pasó, hijo? –pedí que me contara y le tomé de la mano a Alice sonriéndole
un poco para que supiera que eran ellos, luego lo pensé mejor y junté nuestras
cabezas para que ambas escucháramos lo que Jasper tenía que decir.
-
Los encontramos. –aclaró y suspiré. – Pero no están bien. Rosalie tuvo a la
bebé en una cueva y la niña casi no puede respirar, y ella dicen que está
sangrando… y Bella se ha puesto mal… -habló cada vez más rápido y el alivio
inicial que sentí, se desvaneció.
-
¿En dónde están? –le pregunté casi paralizada, a mi lado sentí que Alice
derramaba lágrimas.
-
En el hospital, vamos llegando. Vi que se llevaron a la bebé en una cuna o algo
así. A Rosalie le pusieron un suero y la van a revisar y Carlisle está con
Bella. –mi hijo dejó escapar un suspiro pesado.
-
Jasper, Alice y yo vamos para allá. –le avisé.
-
¿Pueden traer ropa? Todos estamos empapados y Rose y Emmett llenos de sangre.
–me dijo y sentí náuseas de pensar en lo que tuvo que atravesar la pobre chica.
-
Claro, hijo, te vemos allá. –terminé la llamada y me quedé recapacitando un
segundo, a mi lado Alice estaba igual o más nerviosa. Sin pensarlo, la abracé.
– Todo va a salir bien. –le murmuré y besé su mejilla antes de separarme. – Hay
que ver qué hacemos, por los niños.
-
Hay que llevarlos, por favor, no quiero quedarme aquí esperando toda la noche…
no creo que haya problema por Tony… si lo abrigamos bien… -me rogó sabiendo que
sólo podíamos llevar con nosotros a los gemelos o que una de las dos se quedara
con ellos y yo tenía que estar en el hospital…
-
Ayúdame a guardar en una maleta pequeña ropa para los demás y luego los
llevamos cargados al auto seguro que ni se van a despertar. No creo que Anthony
se asuste… ¿crees que se asuste por ir al hospital? –le pregunté dudando.
-
Si es así podemos decirle que sólo vamos de visita. Por favor, Esme… -volvió a
suplicarme y me di cuenta de que no podría dejarla ahí sola con los niños.
-
Vamos. –le sonreí. – Hay que darnos prisa – subimos rápido a las habitaciones
de todos para buscar algo de ropa para cada uno de ellos. Después bajamos a la
habitación de los niños, yo cargué a Anthony con mucho cuidado y abrigándolo
bien, pues no podíamos dejar que ahora le pasara cualquier cosa, y Alice cargó
a Elizabeth, con cuidado de no despertarla, le puso su chaqueta y con una
mochila y nuestros bolsos bajamos al garaje a coger el volvo de Edward. Pues
Emmett se había llevado el Jeep que le habían traído hoy y Carlisle el Mercedes
para ir a buscarlos. Acomodamos a ambos niños en la parte de atrás y nosotras
nos sentamos adelante, Alice era quien conducía, lo hacía con bastante rapidez
y cuidado.
Pov Rosalie
-
Voy a tener que meterte al quirófano. –me dijo el ginecólogo que me revisó. A
mi lado Emmett me apretó más la mano que sostenía. – tienes un desgarro que es
lo que está sangrando y eso podría repararlo aquí…. Pero quiero revisar bien tu
matriz, no quiero infecciones.
-
Quiero ir a ver a mi bebé. –le dije deseando posponer la cosa del quirófano.
-
No va a tomar mucho tiempo. Dices que hace años te hicieron un legrado, esto es
igual de rápido. –en cuanto mencionó el legrado me tensé aún más sin evitar
pensar en qué sería peor… mi bebé muerto que no llegué a conocer… o perder a mi
niña que ya pude abrazar. Y también me volvió a traer recuerdos del día
anterior en la terraza.
-
Rose, tienes que hacerlo. –me pidió Emmett. – No te pongas en riesgo tú, la
bebé te necesita, yo te necesito. –me rogó viéndome a los ojos y noté que los
suyos estaban cristalinos como los míos, finalmente… cedí.
-
Está bien. –hablé en voz baja y Emmett me besó la frente.
-
Voy a preparar todo para que te pasen. –me dijo el médico y salió, en ese
momento entró mi papá.
-
¿Te van a pasar al quirófano? –me preguntó y asentí.
-
¿Sabes algo de la bebé? –le preguntó Emmett y mi papá negó con la cabeza. -
¿Cómo está Bella?
-
Está mejor, ya no le cuesta tanto respirar, pero temo que se haya resfriado y
no quiero que se complique, estoy pensando en internarla un día o tenerla con
suero y oxígeno en casa. –nos explicó y vi que Emmett se relajó un poco.
Me
sentí feliz porque Bella estaba bien y más tranquila porque el enorme peso que
llevaba mi novio sobre los hombros se había aligerado un poco, pero todavía
estaba aterrada ante la idea de que mi niña no lo lograra… de que por culpa de
mi estúpida caída que ocasionó su nacimiento, como ya me aclaró el ginecólogo,
ella muriera.
Pov Edward
Había
pasado una de las tardes más angustiosas de toda mi vida, tener la duda de cómo
estaba Bella. Y en el momento que empezó la tormenta todo empeoró. Me alegraba
de tenerla ahora cogida de mis manos y a mi lado.
-Bella…
yo… - quería pedirle perdón por haberle gritado, pero ella me puso un dedo en
la boca silenciándome.
-No
tienes por qué pedir perdón. Tienes razón, me he estado esforzando mucho, pero
no puedo evitarlo, me siento inútil con todo lo que está pasando. Anthony está
mal y no puedo hacer nada para aliviarle el sufrimiento a mi hijo, Liz también
está mal psicológicamente, las pesadillas no le hacen bien y que yo no esté con
ella no ayuda. Mi madre y tú os ocupáis de casi todo, y tu padre trae el
dinero. Me siento una inútil – me dijo con los ojos cristalinos, y pequeñas
lagrimas se derramaban alrededor de la mascarilla.
-No
eres una inútil. Y nadie te impide que cuides de tu hijo, estés atenta de Liz
incluso de que hagas alguna tarea. Solo te pedimos que no te esfuerces
innecesariamente – le dije sonriendo.
-Bella,
te daré el alta en unas horas, pero en casa te pondré la mascarilla y suero. Te
resfriaste y no quiero que la cosa se complique – dijo papá viniendo a nuestro
lado.
-¿Cómo
están Rose y la niña? – pregunté mirando seriamente a mi padre.
-A
Rose la pasarán ahora a quirófano para mirar el sangrado y de la niña no
sabemos nada todavía – dijo tranquilamente.
-Mamá
y Alice ya vienen para aquí con algo de ropa para todos – dijo Jasper entrando
en la sala donde nos encontrábamos.
-¿Y
los niños? – preguntó Bella incorporándose. Ella no quería ni que los niños la
vieran mal ni que entraran en el hospital si no era estrictamente necesario.
-No
lo sé – nos contestó Jasper. Nos quedamos en silencio todos allí. Emmett
apareció por la puerta y se acercó para ver cómo estaba Bella.
-¿Cómo
estas enana? – le pregunto dándole un beso. El pelo de Bella estaba mojado,
aunque al menos era la única que ahora tenía las ropas secas.
-Bien
– dijo sin darle importancia - ¿Rose?
-En
quirófano, mientras sale vengo a ver que mi hermanita está bien – dijo con una
sonrisa. Sabía que Emmett se sentía culpable por todo. Su hija con dificultades
para respirar, su novia sangrando y su hermana mal. Había tenido una gran carga
todo el rato.
-Quiero
que estés con ella y la niña – dijo Bella con una sonrisa. Nos quedamos todos
callados cuando vimos aparecer a mi hermana y Esme con los niños en brazo.
Bella se tensó al instante.
-¿Por
qué están aquí los niños? – pregunté seriamente a su madre.
-De
verdad piensas, que está mi hija en el hospital, mi nieta a nacido bajo la
lluvia y Rose está sangrando y yo me voy a quedar en casa – dijo Esme mirándose
seriamente a su hija – Están dormidos no se van a dar cuenta -¿Cómo estás? –
preguntó acercándose para darle un beso.
-Estoy
bien, mamá – dijo Bella sonriendo.
-¿Y
Rose y la niña? – preguntó Alice abrazada a Jasper mirando a mi padre y Emmett.
-Rose
en quirófano y de la niña no sabemos nada – contestó Emmett.
-¿Tú
estás bien hijo? – preguntó Esme acercándose a Emmett. En ese momento todos nos
dimos cuenta de que nos habíamos preocupado por Bella y Rosalie y a Emmett no
le habíamos preguntado en ningún momento como estaba él.
-Estoy
bien, mamá no te preocupes – le dijo sonriendo. Todos nos cambiamos y nos
pusimos ropas secas, esperamos un rato y trajeron a mi hermana. Al rato papá le
dio el alta a Bella y nos fuimos a casa mientras Emmett, Rose y Alice que
insistió en quedarse con ellos en el hospital.
Cuando
llegamos a casa Jasper y Esme dejaron a los niños de vuelta en sus camas ya que
no se habían despertado en todo el camino, entre papá y yo llevamos a Bella a
nuestra habitación, yo la acomode mientras mi padre iba a por las cosas que
necesitaba. Se lo puso y antes de irse dijo:
-Bella,
en el suero puse un calmante, necesitas descansar, y es lo mejor – y se fue, en
poco minutos mi niña cerraba los ojos, me acerque a su oído y le susurre.
-Te
amo – y se quedo dormida completamente. Y yo allí con ella cogido de la mano,
no quería separarme de ella después de la tarde que habíamos vivido.
Pov Rosalie
Las
cosas aún estaban muy difíciles y yo apenas podía limitarme a mirar. Por
fortuna lo de Bella no fue nada y se marchó a casa ayer, aunque papá la iba a
tener en cama un día. Y yo estoy bien… la cosa en el quirófano fue rápida y
sencilla, y menos de 24 horas después ya me dieron de alta. Pero mi bebé… dicen que ya su vida no corre
peligro, no por el momento. Sus pulmones
reaccionaron bien y al parecer no hubo más daño, pero la quieren aquí dos días
más para observarla y ponerle antibióticos.
Ella
está dormida ahora en la incubadora, me gustaría tanto poder tenerla entre mis
brazos. Desde la primera vez que la sentí fue como si ese fuera su lugar en el
mundo… encajamos perfectamente juntas y ahora me hace falta tenerla aquí.
-
Es preciosa, es igual a ti. –me susurró Emmett en el oído mientras me abrazaba.
-
Tienes que estar ciego. Es idéntica a su papá. –le contesté.
-
Entonces tienes que decirme quién es ése para ir y partirle la cara… -me bromeó
y le di un golpe con el codo. Él se río. – Sí, lo sé. También se parece a mí.
Recargué
en él mi peso no deseando moverme nunca de ahí, que jamás se pasara la hora de
visita y tuviéramos que dejar sola a nuestra bebé. Estábamos tan preocupados
porque mi hija saliera del hospital que no habíamos hablado ni de cómo se iba a
llamar, aunque si antes me quedaba alguna duda ahora lo tenía claro.
-Cariño,
ya sé cómo vamos a llamarla – dije con una sonrisa mirando al cristal. Emmett
me giró para que le viera a los ojos – Creo que se lo merece – dije con una
sonrisa pues sabía que el entendería a quien me refería.
-Sí,
además se pondrá muy contenta – dijo besándome.
La
hora de visita acabó y nos fuimos a casa, el día de hoy en la casa era algo
estresante, Bella estaba de reposo todavía en su habitación y papá había tenido
que aplicarle quimio hoy a Tony y ella estaba de mal humor por no haber podido
estar con él.
Pov Esme
Carlisle
estaba en la habitación especial que adecuó para las quimios de Anthony,
justamente ahora se la estaba pasando y Edward estaba ahí a su lado. Yo me
encontraba con Bella, ella estaba con cama con la mascarilla de oxígeno y la
ansiedad destilando en cada poro.
-
Mamá, ya es suficiente, estoy bien. –me dijo sentándose, en su semblante pude
ver que se mareó, yo me levanté de la silla donde estaba y me senté a su lado
en la cama, tomándole las manos antes de que se quitara la mascarilla.
-
Bella, no debes levantarte, estás débil. –le rogué, ella negó con la cabeza.
-
Le están dando la quimio ahora, tengo que estar con Tony. –me exigió soltando sus manos, yo volví a tomárselas con
una mano y la otra la puse sobre su hombro e hice algo de presión para que se
acostara.
-
Vamos a hablar un minuto. –le pedí.
-
Pero mi bebé… él me necesita. –pude ver que su respiración se había acelerado y
las lágrimas estaban a punto de desbordarse de sus ojos.
-
Por eso quiero que hablemos, porque Anthony te necesita y mucho, al igual que
Liz. –le dije tan calmada como pude, pensando en qué palabras decirle.
-
Mamá, soy una adulta y puedo decidir, tengo que estar con él. –volvió a
insistir y suspiré.
-
Sólo escúchame. –le ordené y la vi a los ojos sin moverme por un largo momento,
hasta que asintió. – Eres una adulta capaz de decidir. Tienes dos hijos. Estás
enferma del corazón. Anthony está enfermo. Esas son cosas que ambas sabemos
¿verdad? ¿O te dije alguna mentira?
-
Es verdad. –contestó en voz baja.
-
Ahora piensa, cuando tú eras pequeña y estabas enferma ¿me necesitaste? –le
pregunté sabiendo la respuesta.
-
Siempre, no sé qué hubiera hecho sin ti. –contestó.
-
Entonces, piénsalo… Anthony te necesita ahora por su quimio, y la siguiente
semana y la siguiente a esa y una vez que esto termine, te va a seguir
necesitando. ¿Quieres estar aquí para él?-
Sabes que sí, pero no me va a pasar nada. –me dijo ahora llorando abiertamente,
y sentí cómo mis ojos se llenaban de lágrimas por igual, aunque fuera una
adulta… para mí siempre sería mi pequeña Bella.
-
Eso no lo sabemos. Lo mejor que puedes hacer por él y por Liz es cuidarte, para
que tengan una mamá toda su vida. Pero como te lo he dicho, eres una adulta
capaz de decidir. –le dije esperando que entendiera la importancia de la
situación, estar bien ella para cuidarlos mejor, alargar su vida todo lo
posible para que sus hijos tengan una mamá.
-
¿Sólo por hoy? –me preguntó y asentí. – Está bien, me quedo aquí. –suspiró y le
sonreí antes de darle un beso en la mejilla. – Gracias, mamá. –habló un poco
más relajada y me recosté a su lado para pasar el tiempo juntas.
…
Hoy
podría llevarme a mi niña del hospital, los médicos me habían asegurado que
estaba bien y ahora ya sana y podría llevármela conmigo. No había sitio suficiente
dentro de mí para demostrad lo feliz de que sentía en estos momentos. Tenía a
mi niña en mis brazos y podía acunarla y abrazarla todo el tiempo que quisiera.
Todavía no le habíamos dicho a nadie como íbamos a llamarla y nos regañaban por
tener a la niña sin nombre. Y aparte de todo se morían todos por cargarla y
hacerle tonterías, aunque nos habían dicho que los bebes recién nacidos no
veían nada hasta pasado un tiempo, pero la que más ganas tenía de conocer a su
prima era Liz que brincaba de alegría porque había nacido, aunque no entendía
porque yo ya no tenía la barriga tan gorda. Emmett y yo íbamos en el Jeep
camino a la mansión. Con unas ganas inmensas de presentar ante toda la familia
a mi pequeña hija. Bella me había dicho que había llamado a Charlie para que
también la viera, Emmett por supuesto que no lo sabía, pues de ser así no me
hubiera dejado ir a casa, pero todos menos mi novio y Jasper pensábamos que
Charlie tenía derecho a conocer a su nieta, aunque llegaría cuando Bella lo
llamara para decirle que ya estábamos allí, para no arriesgarnos a que Jasper
llamara diciendo que estaba allí. Me parecía algo demasiado lioso, pero mi
novio se negaba a tener nada con su padre y era capaz de cualquier cosa.
Llegamos a la mansión y aparcamos fuera, me ayudó a bajar con cuidado ya que
llevaba a la pequeña en brazos y caminamos juntos hasta la puerta principal.
Fuimos directos al salón y allí estaban todos, incluso los niños, cada uno con
uno de sus padres.
-Ya
tenemos aquí a la pequeña… - Empezó diciendo mi hermana pero que quedó callada
al no tener nombre – Esto es horrible, como es posible que la niña tenga tres
días y todavía no tenga nombre.
-Sí
lo tiene – dijo Emmett abrazándonos a las dos. Todos nos miraron dudosos y
ambos lo único que pudimos hacer fue sonreír a Bella – Se llama Isabella Lilian
Swan Cullen – dijimos los dos a la vez. Isabella por Bella, tanto Emmett como
yo la admirábamos mucho y aparte había estado con nosotros en el parto, el
momento más importante. Y Lilian porque era el segundo nombre de mi madre, como
el mío y el de mi hermana.
-Gracias
– dijo Bella sonriendo. Los dos negamos restándole importancia.
-Dejad
que coja a mi nieta – dijo Esme con una sonrisa acercándose para cogerla. No
quería separarme de mi hija, pero sabía que Esme quería cogerla.
-Mira
Liz, Tony vuestra primita – dijo Bella acercándose a Esme para que los niños la
vieran.
-Que
pequeña – dijo Liz sonriendo.
-Ahora
sí, pero después se pondrá igual de grande que tú – le dije cogiéndola en mis
brazos.
-Salgo
un momento ahora vengo – dijo Bella levantándose, seguramente para llamar a
Charlie.
-¿Qué
os a dicho el médico? – pregunto papá, que era el ahora quien tenía en brazos a
mi hija.
-Que
todo está bien, y que ya no hay ningún problema – dije con una sonrisa. Bella
volvió a entrar y se sentó en el mismo lugar.
-¿Os
volveréis a ir? O os quedareis un tiempo más – preguntó Bella con una sonrisa.
-Nos
iremos, Emmett estaba en la universidad todavía y no voy a dejar que falte más
de lo que ya lo hace – le contesté sonriendo. Emmett me había tenido en todo
momento abrazada. Estuvimos un rato allí todos en calma hasta que sonó la
puerta. Emmett y Jasper fruncieron en ceño, pues eran los únicos que no sabían
que Charlie venía a ver a mi hija. Papá se levanto abrir y después entró con
Charlie y Sue.
-¿Qué
haces aquí? – preguntó mi novio poniéndose en serio.
-Viene
a ver a su nieta – dije levantándome para acercarme a él.
-¿Qué?
– se levanto el también – Lo has llamado tú – dijo seriamente.
-No
le ha llamado Bella, pero con mi permiso – dije seriamente.
-Él
no tiene por qué estar aquí – me dijo seriamente.
-Si
tiene porque es el abuelo de nuestra hija – le conteste – Toma Charlie cógela –
le dije ofreciéndola.
SEIS
MESES DESPUÉS
Pov Edward
Habían
pasado seis meses desde las fiestas navideñas, y después de todo las cosas
parecían que iban mejorando. Bella había conseguido llevar bien todo lo de Tony
y no habíamos tenido ningún problema grave. Sí cosas leves como cuando mi
hermana tuvo a mi sobrina en el bosque, pero nada más allá de eso. Por otro
lado Esme seguía quedándose en casa para ayudarnos con todo, en algunos
momentos me parecía mal que no trabajara por nuestra culpa, pero ella insistía
en que cuidar de sus nietos y su hija era lo más importante. Y yo agradecía
mucho su ayuda. Papá continuaba trabajado, aunque con horarios diferentes, más
flexibles, para poder ayudarnos con Tony, ya que en algunas ocasiones no
sabíamos cómo actuar. Bella y yo habíamos aprendido a poder repartirnos con los
niños para que Liz no se sintiera mal, aunque a Bella le costaba más que a mí,
pues se negaba a separarse tan solo un minutos de nuestro hijo, es de reconocer
que también teníamos momentos los cuatro juntos, cuando Tony se sentía un poco
mejor y pese a todo nos lo pasábamos bien. Y sobre mi niño, tengo que decir que
mi padre y el médico que le atendía cuando íbamos al hospital nos han informado
de que el niño ya estaba totalmente recuperado y ya no hacía falta aplicarle
más quimio, una noticia que nos llenó de felicidad absoluta tanto a mí como a
Bella y toda la familia, a la que Esme no había podido evitar llamar minutos
después de saberlo. Quedaba poco para las vacaciones de verano y por el momento
no sabíamos si nuestros hermanos vendrían, todavía tenían un mes para
decidirlo.
-¿Edward?
– me sacó papá de mis pensamientos.
-¿Me
decías algo? – pregunté, pues no había estado atento a nada de lo que me había
dicho.
-¿Que
si Bella y tú piensan volver a la universidad el próximo año? – preguntó.
Habíamos estado todo el curso sin asistir por cuidar de Tony y ahora que él
estaba mejor podríamos volver y los niños comenzar la guardería, así Esme
podría volver a trabajar si quería.
-Sí,
si todo sigue bien, en septiembre queremos volver, que va vamos un año
atrasados – le respondí. Estaba sentado en uno de los sillones de la biblioteca
y mi padre había entrado hace un rato para mirar un libro, ambos habíamos
estado en silencio hasta hace unos momentos.
-Papá,
¿Cómo fue la última revisión que le hiciste a Bella? – pregunté, esas
revisiones era Bella la que nos las explicaba, pues al ser mayor de edad, mi
padre no podía decir nada con la confidencia de médico-paciente.
-Edward…
sabes que… - comenzó a decirme.
-Solo
dime si nos mintió – le pedí. Bella nos había dicho que por el momento estaba
todo bien, pero que no debía esforzase más de lo necesario, palabras que le
habíamos dicho todos ya.
-No
Edward, no mintió. Yo le dije esas mismas palabras, aunque tal vez no contó
todo. Pero no te preocupes – dijo mi padre con una sonrisa y saliendo de la
biblioteca con un libro en la mano.
Yo
también salí de la biblioteca y subí a la habitación de juguetes donde Bella
estaba sentada en el suelo con los niños, los tres se reían. Por un momento no
me interesaba nada más, las tres personas más importantes para mí, estaban
sentados en esa habitación los tres riéndose.
Pov Alice
Me
sentía feliz, mi sobrino se había recuperado del cáncer, ahora solo quedaba que
se recuperara de la quimio que le habían dado por todos estos meses. Por lo que
nos habían dicho Bella también había estado bien todo este tiempo y mi hermana
Rosalie nos había asegurado que la pequeña se encontraba perfectamente.
-Hola
amor – sentí unos brazos rodearme pero sabía que no era Jasper.
-Suéltame
James, te he dicho que no soy tu amor, que me dejes tranquila – le dije
separándome de él.
-Sé
que te mueres por mi – dijo acercándose más.
-Te
equivocas, lo nuestro acabó hace mucho, y ahora estoy bien y no te quiero en mi
vida. Déjame en paz – dije caminando para el coche donde seguramente me
esperaba Jasper.
-Volverás
a mí, pequeña, volverás – dijo en alto para que lo escuchara. Que James se
comportara así se había convertido en algo que pasaba a diario. Me sentía mal
por ocultárselo a Jasper, pero sabía cómo se pondría por esto y no quería
pelear con él. Llegué al estacionamiento y vi a Jasper esperándome apoyado en
su moto.
-Mi
vida – me saludó cuando ya estuve frente a él. Nos besamos y me pasó el casco.
Llegamos rápido a la casa y entramos tranquilamente en nuestro pequeño
apartamento y me fui directa a la cocina para hacer algo para comer.
-¿Qué
haremos este verano? – preguntó entrando en la cocina.
-Creo
que estaría bien en familia, ya que ahora Tony está bien y la pequeña ya ha
nacido podemos estar todos – dije sonriendo.
-Me
gusta cómo suena la idea, pero tú cómo sabes que tu hermana y Emmett irán este
año a Forks – dijo sentándose.
-No
lo sé, pero creo que es lo más lógico – dije con una sonrisa – Tenemos derecho
a disfrutar de nuestra sobrina – continúe.
-De
los gemelos solo disfrutamos un año y estuvimos dos sin verlos – dijo
sonriendo.
-Es
caso aparte, ahí comenzábamos todos la universidad – sentencié. Acabé de
preparar algo para comer y después nos pusimos para ver películas juntos y así
paso todo el día.
Pov Emmett
Llevaba
un tiempo organizando una sorpresa para mi ángel, quería pedirle matrimonio
ahora que todo estaba en calma y quería que fuera especial, romántico y
maravilloso. Aunque organizar algo así me estaba ocasionando muchos problemas
con ella, pues a causa de ello estaba pasando demasiado tiempo fuera de casa.
La universidad, el trabajo y organizarlo todo significaba pelear con ella al
llegar a casa. Aunque en muchas ocasiones las cosas se solucionaban rápido.
Quería pedirle matrimonio, porque Rosalie me había cambiando la vida, nada era
como antes de conocerla y me alegraba de eso, dos de las cuatro mujeres más
importantes de mi vida vivían en mi misma casa y eran las que me hacían
levantarme cada mañana con una sonrisa por poder girar mi cabeza y verlas junto
a mí. Iba camino a casa, llegaba tarde y sabía que eso me traería problemas.
Pov Rosalie
Me
estaba paseando por toda la casa con la bebé en los brazos, era tarde y ella
debería estar durmiendo, pero no conseguía que se calmara y sabía muy bien que
era yo la causante de su estado de ánimo, porque estaba nerviosa y enojada, muy
enojada. Desde hacía días que Emmett se comportaba extraño, me decía que iba a
llegar y se tardaba horas, o se desaparecía y luego me ponía algún pretexto
tonto.
Le
pregunté más de una vez si algo estaba mal y él siempre dijo que no, que todo
iba de maravilla, pero no me lo creí. Me era imposible cerrar los ojos y pensar
que era el mismo Emmett de siempre, porque no lo era. Y hoy precisamente tuve
un punto de quiebre cuando él se tardó y al llamarlo no me contestó, tenía a la
niña casi dormida en los brazos y arrojé con furia el teléfono sobre la cama,
eso la inquietó y desde entonces no paraba de llorar.
De
repente escuché la puerta abrirse y lo vi entrar con su expresión despreocupada
de siempre, eso me enfureció aún más. Él se acercó para saludarme con un beso
pero yo en cambio le extendí a la niña.
-
Te toca. –le dije y él al recibió frunciendo el seño.
-
Rose, no te enojes, me quedé algo de tiempo extra en el trabajo. –se excusó
como siempre con eso de que iba a clases y trabajaba medio tiempo.
-
Como sea, Emmett. –contesté y me marché a la habitación.
Abrí
la regadera y tomé un baño medio frío y rápido, deseaba estar en cama antes de
que el lograra calamar a la bebé. Por fortuna lo logré y no fue hasta que
estuve arropada entre las mantas con los ojos cerrados, que el bebé dejó de
llorar y él entró a la habitación. Yo preferí hacerme la dormida para no
enfrentarlo y discutir otra vez.
Pov Emmett
A
veces sentía que las cosas se me estaban saliendo de control y no debí haberme
complicado tanto la vida porque hasta un ciego podría ver que las cosas entre
Rose y yo no iban bien. Ayer cuando llegué y sólo me dio a la niña y se fue a
dormir, o más bien a fingir que dormía para evitarme, estuve a punto de decirle
toda la verdad y ponerle fin a esta situación, pero no lo hice.
Hoy
pretendí llegar temprano, hablar bien con ella, quizás así las cosas mejoraran,
pero me entretuvieron en el trabajo… ahora sí de verdad, no como ayer que le
dije esa mentira. No me iba a creer.
Entré a la casa y escuché la televisión en la recámara, respiré profundo
y me preparé para tener paciencia y soportar la tempestad.
-
Rose, lo siento, me quedé en el trabajo ¿recibiste mi mensaje? –le hablé
esperando que hubiera leído la explicación que le envié más temprano.
-
Lo leí. –afirmó apagando la televisión y poniéndose de pie, eso no me pareció
un buen augurio. – Pero eso no hace diferencia, Emmett, estoy cansada de tu
actitud, de tu distancia.
-
Rose, lo siento… el trabajo y la escuela… -empecé a explicarle, pero me
interrumpió.
-
No Emmett, ya no quiero soportarlo más. Si no me quieres, si no quieres a
nuestra hija y pretendes seguirte portando como un niño, entonces márchate y
déjanos solas. –me reclamó y yo no pude creer las proporciones del asunto y muy
contra mi voluntad el hecho de que cuestionara mi amor por mi hija y mi
capacidad para ser papá, me enfadó.
-
Basta, Rosalie. –la atajé alzando la voz. – Nunca te atrevas a decir eso, mi
hija es lo más importante del mundo y soy un buen padre. –me quité la chamarra
y la boté por ahí.
-
Tu hija no, más bien, nuestra hija. La misma que últimamente casi no te ve
porque nunca estás. Y no pongas pretextos, Emmett. Ya no puedo seguir
soportando esto. Si hay alguien más entonces sé un hombre de verdad y dímelo.
–me retó y apenas pude creer que lo dijera así.
-
Rosalie, olvídalo. Ni siquiera tengo por qué darte explicaciones. No te falta
nada ni a la bebé tampoco, estás aquí muy cómoda con ella mientras yo salgo y
hago mil cosas, así que no empieces a reclamarme nada.
-
Eres un idiota, un mentiroso. ¿Dónde están todas tus estúpidas promesas? –Me
gritó y nuestra hija comenzó a llorar- Me dijiste muchas cosas y nada era
cierto.
-
No sabes lo que dices, Rosalie, mejor guarda silencio. Acabas de despertar a
Lily, concentra tus energías en calmarla en lugar de estar hablando tonterías.
–le dije sintiéndome más enojado que nunca antes.
-
Perfecto, yo voy con ella y tú lárgate con la zorra con la que te estés
acostando.
Rose
salió de la habitación y me quedé un segundo inmóvil, perplejo por sus
palabras. Nunca antes peleamos así ni la creí capaz de decirme tantas cosas,
aunque quizás tenía razón… pero yo estaba muy enfurecido para razonar nada y
simplemente me marché. Salí del departamento y me subí al auto.
Conduje
sin saber a dónde iba, sin dirigirme a ningún lado en especial, sólo acelerando
para olvidarme de la discusión. Varias veces se me pasó por la cabeza el
regresar y pedirle una disculpa, pero no lo hice… lo más probable era que con
el carácter que teníamos ambos, acabáramos por herirnos más con palabras y no
deseaba eso.
De
repente, de la nada sentí unas luces fuertes y escuché un claxon pero no
alcancé a reaccionar cuando sentí el impacto… tampoco pude distinguir de dónde
vino cuando todo se volvió negro.
Pov Rosalie
Era
de madrugada y yo aún no lograba conciliar el sueño. Estaba sentada en la cama
con una maleta abierta al lado, pero seguía vacía porque no era capaz de
decidirme a dar el siguiente paso. Herida y enojada por la actitud de Emmett
pensé que tomar a mi hija e irme sería lo mejor, dejarlo para que hiciera lo
que él deseara, pero cuando pensé a dónde podría ir, el único lugar que se me
ocurrió fue Forks y tenía miedo de llegar a casa y dar las explicaciones que me
iban a pedir… no deseaba ver a Esme y a Bella a los ojos e explicarles por qué
tomé a la niña y abandoné a Emmett. Tal vez era tonto temerle a eso… pero no me
sentía capaz de hacerlo.
Sonó
el teléfono y no quise contestar pensando que sería Emmett, me quedé quieta y
lo ignoré, inclusive me molesté más porque bien podría despertar a la niña. Lo
dejé sonar varias veces hasta que no resistí más y contesté lista para
reclamarle por cualquier cosa.
-
No tendrías por qué estar llamando. –hablé primero antes de escuchar su voz.
-
Buenas noches. –me dijo una voz de mujer muy formal y fruncí el seño extrañada
porque no fuera Emmett y suponiendo que si se trataba de una “amiga” suya, eso
sería el punto final de nuestra relación. - ¿Señorita Rosalie Cullen?
–preguntó.
-
Soy yo. –le dije oscilando entre la rabia que ya sentía y algo de miedo.
-
Soy trabajadora social, le estoy llamando del hospital para informarle que el
señor Emmett Swan se encuentra aquí. –me explicó con lentitud y sentí cómo la
sangre se me iba a los pies y mi corazón se desbocaba. Me quedé callada,
aterrada de preguntar qué le sucedió, por qué no me llamó él directamente. – Él
nos pidió que la llamáramos ¿está usted en posibilidades de asistir o dar aviso
a algún familiar del señor? –continuó después de un momento con tono amable.
-
¿Qué tiene? –pregunté con un hilo de voz y di dos pasos hacia la cama para sentarme, pues las piernas
no me sostendrían por mucho tiempo más.
-
El señor tuvo un accidente automovilístico y su condición es delicada, los
médicos lo están atendiendo ahora. –me dijo lentamente, intentando que yo
comprendiera cada palabra.
Lo
procesé tan rápido como pude. Emmett se marchó de casa enojado por nuestra
discusión y tuvo un accidente. No iba en sus cabales, lo imaginé manejando por
la ciudad a exceso de velocidad… hasta que algo lo impactó. Los ojos se me
llenaron de lágrimas y empecé a sollozar. Emmett estaba herido, quizás grave…
tal vez lo perdería… por una estúpida discusión, porque tuve que gritarle y
enojarme, no escuché sus explicaciones, no me esforcé más por entender. Y ahora
no sabía si podría hablar con él de nuevo.
-
Voy para allá. –le dije a la mujer con mucho esfuerzo, pues tenía la garganta
cerrada con un nudo. Terminé la llamada y sin meditarlo marqué otro número.
Esperé a que contestara alguien mientras el tiempo a mi alrededor parecía
correr más rápido ¿y si lo perdía? ¿Y si no llegaba a verlo nunca más?
-
¿Diga? –escuché la voz adormilada de Esme del otro lado de la línea y no fui
capaz de decir nada, sólo continué llorando, inmóvil. - ¿Quién es? –cuestionó
ahora asustada.
-
Esme… -alcancé a pronunciar apenas.
-
¿Rosalie? ¿Eres tú? ¿Qué pasa? –me dijo ahora en verdad al borde del pánico. -
¿La bebé está bien?
-
Emmett… -murmuré apenas, con trabajos y me detuve para jalar algo de aire.-
Tuvo un accidente. –le escuché contener
el aliento un segundo.
-
¿Cómo está? ¿Está en el hospital? –me preguntó alterada y en el fondo escuché
la voz de mi padre, pero no entendí qué decía.
-
Me acaban de llamar… dijeron que estaba delicado… necesito a mi papá, necesito
que él venga a ver cómo está… -respiré profundo y me puse de pie, por fin,
capaz de moverme. Comencé a quitarme el pijama y me puse lo primero que encontré.
-
Rosalie. –me habló mi papá y al escuchar su voz una nueva oleada de lágrimas y
escalofríos me recorrieron, me sentí una niña otra vez. - ¿No sabes cómo
sucedió?
-
No, él iba solo en el auto. –contesté apenas. – Papá, te necesito. –le rogué
terminando de vestirme.
-
Vamos para allá, Rose, tú ve al hospital y ten
clama. Todo va a salir bien. –me prometió y supe que sólo fue para
calmarme porque no estaba en sus manos hacer esa promesa… pero me sentí un poco
mejor.
-
Dense prisa. –le pedí y colgué.
Tomé
la pañalera que siempre tenía preparada y entré a la habitación de mi bebé para
tomarla. Estaba dormida y la levanté con más cuidado de lo normal, temiendo que
mis manos se volvieran torpes por los nervios. Salí del departamento con el
corazón acelerado y una horrible visión de mi vida si de alguna forma Emmett
dejara de existir.
El
trayecto en taxi con la bebé en mis brazos y las lágrimas recorriéndome el
rostro se me hizo eterno. Luego me costó trabajo coordinar las piernas para
llegar al mostrador del hospital y preguntar por él, para ese momento de alguna
forma estaba casi convencida de que lo había perdido y era mi culpa, de que por
estúpida e incomprensiva nunca podría mirarlo a los ojos otra vez.
-
Estoy buscando a Emmett Swan. –le dije a la joven mujer que estaba ahí con una
bata azul claro puesta, mientras sostuve a la bebé en un brazo intenté quitarme
las lágrimas con la otra mano, pero fue inútil porque de inmediato unas nuevas
brotaron. – Soy Rosalie Cullen. –agregué.
-
Soy la trabajadora social, hablamos por teléfono. –me aclaró y asentí. - ¿Es
usted un familiar de él?
-
Soy su novia. –le dije desesperada porque no me dijera nada. – Nuestra familia
vive lejos ¿cómo está él?
-
Venga por acá. –se puso de pie y rodeó el mostrador, después me llevó a un
rincón más privado y nos sentamos ahí. – El señor tuvo un accidente, en el
auto, fue con un tráiler. Lo trasladaron aquí y fue atendido en la sala de
emergencias. Los médicos me reportaron su condición como delicada y hace unos
minutos lo subieron a cirugía. – cuando terminó de hablar sentí una oleada de
náuseas y como si no pudiera respirar, pero me contuve porque necesitaba saber
más. – Si usted lo desea puede venir uno de los médicos que lo atendió.
Yo
asentí y ella me sonrió un poco antes de marcharse. Me quedé ahí con la bebé en
los brazos, dormida, tranquila, y se me hizo eterno el tiempo que le tomó al
médico aparecer. Todo el tiempo me concentré en sostener a mi hija, que en este
momento era lo único que me mantenía luchando por conservar la cordura.
-
Buenos días. –me saludó el doctor y ahí me di cuenta de que lo tarde de la
noche anterior se hizo temprano. – Yo atendí a
su novio cuando llegó. –se sentó a mi lado y me le quedé viendo. – En el
accidente sufrió varias heridas y perdió el conocimiento. Cuando llegó aquí
estaba despierto, lo revisamos y le hicimos varios estudios. Sus lesiones son
graves pero por fortuna llevaba puesto el cinturón de seguridad, eso le salvó
la vida. Tiene una fractura en la clavícula izquierda y un esguince en el
cuello, pero lo que nos preocupa es un sangrado interno, por eso lo metimos a
cirugía, pensando en que probablemente alguno de sus órganos internos haya
sufrido lesiones serias.Me
tomó unos segundos tratar de comprender lo que me decía, pero aun así no tenía
los conocimientos de mi padre para estar segura de qué me estaba hablando. Así
que al final me decidí por preguntar lo más básico… lo que en ese momento casi
estaba segura que no podría contestarme.
-
¿Va a morir? –le dije en voz baja, temiendo su respuesta.
-
Es muy pronto para saber qué va a suceder. Si los cirujanos pueden detener el
sangrado y reparar el órgano, entonces las posibilidades de que se recupere
aumentan. Ordenamos sangre y le pasamos suero para mantener estable su presión.
Se está haciendo todo lo posible.
-
¿Cuándo van a saber…? –murmuré.
-
Es difícil decirlo, pero todo se le informa a la trabajadora social en cuanto
se sabe. –eso no me sirvió de nada, pero igual asentí. - ¿Hay alguna otra duda
que tenga?
-
¿Qué puedo hacer? –pregunté como si fuera tonta, pero así me sentía, ahí
sentada… estática mientras Emmett luchaba por su vida.
-
Esperar y ser paciente. –me sonrió y me tomó la mano un instante antes de
ponerse de pie y marcharse.
Yo
me quedé ahí, quieta, con la niña dormida y los ojos llenos de lágrimas. Pensé
en Emmett, en su sonrisa y sus ojos llenos de alegría, en los buenos momentos y
en los difíciles… en cómo gracias a él pude reconstruir mi vida… en que no
podría seguir adelante sin él a mi lado para ser mi compañero… me pregunté cómo
podría crecer mi hija sin su papá, en lo mucho que lo extrañaría aunque nunca
lo recordara y en cómo yo no me merecería nada más que su odio por haber
causado aquel accidente.
Pov Esme
-
Amor, todo va a estar bien. –me repitió Carlisle las mismas palabras que le
dijo a Rosalie y no sé si ella creyó en su dulce intento por tranquilizarla,
pero yo no lo hice.
-
Hay que decirle a Bella y Edward. –respondí luego de dedicarle una tenue
sonrisa de agradecimiento por su apoyo, pero es que yo estaba más allá de toda
razón.
Muchas
veces en mi vida creí que perdería a Bella… y esa idea siempre fue
insoportable, pero era tan constante que casi estaba habituada a ese miedo. Sin
embargo, jamás me preocupé así ni por Emmett ni por Jasper, nunca. Y ahora, de
repente… mi niño estaba en el hospital y ni siquiera sabíamos que tan grave era
su condición.
-
Vamos. –me dijo mi esposo tomándome de la mano, recién terminábamos de ponernos
ropa de calle y tomar nuestras cosas, él su cartera y yo mi bolso, no había
tiempo que desperdiciar en empacar nada.
Fuimos
hasta la habitación de Bella y Edward, ahí estaban de seguro con los niños
puesto que apenas el día anterior fue la última quimioterapia de Tony… y todos
estábamos extasiados de alivio porque el niño ya no tuviera que pasar más por
eso. Con cuidado abrí la puerta para no
despertar a los gemelos y entré con la poca luz de la luna que se colaba por
las ventanas, me arrodillé al lado de Bella y le acaricié el rostro hasta que
abrió los ojos y me miró adormilada. Ahí me di cuenta de que no estaba
preparada para darle la noticia.
-
Necesito que tú y Edward salgan un momento. –le murmuré. – Es muy importante.
–me puse de pie y Carlisle y yo salimos otra vez. No pasó más de un minuto
cuando mi hija y su novio nos alcanzaron, obviamente por lo extraño de la hora,
se preocuparon.
-
¿Qué pasa? –dijo Edward viendo que estábamos listos para salir. Tomé aire para
hablar, pero Carlisle le apretó la mano y lo hizo él.
-
Rosalie llamó, dijo que Emmett tuvo un accidente automovilístico y está en el
hospital. –les soltó la noticia con voz tranquila y seria. – Vamos a ir para
allá.
-
¿Cómo está Emmett? ¿Rose y la bebé no iban en el auto? –preguntó Edward
abrazando a Bella, el rostro de mi hija reflejaba el mismo desconcierto y
horror que el mío.
-
Rosalie y la bebé estaban en casa, ella nos llamó recién la buscaron del
hospital para avisarle, sólo le dijeron que la condición de Emmett es delicada.
Pude
ver que Bella se puso más pálida de lo normal y Edward la sostuvo cuando pareció
que se iba a desvanecer un segundo, sólo me preocupé más, ahora temiendo que
algo le pasara también. Di un paso hacia adelante y le tomé la mano.
-
Tenemos que irnos ya. –le dije viéndola con preocupación.
-
Tengo que ir. –dijo ella en un susurro y se sostuvo fuerte por sí misma. –
Edward, no puedo quedarme, es mi hermano…
-
Tampoco quiero quedarme. –dijo él seguramente pensando en Rosalie.
-
Pues Anthony no puede viajar ahora. –les dijo mi esposo y sentí que estábamos
perdiendo tiempo en una discusión inútil.
-
Mi papá tal vez pueda cuidarlos… -sugirió Bella, pero la interrumpí.
-
Cariño, tenemos que irnos ahora. Busca a tu padre y ve qué pueden arreglar…
ojalá pueda él hacerse cargo y ustedes nos alcanzan allá. Nosotros nos vamos.
–le hablé con toda la autoridad que pude, sintiendo que si no me daba prisa,
nunca volvería a ver a Emmett.
-
Los alcanzaremos. Y cuidaré a Bella. –prometió Edward sereno y me acerqué para
besarlos a ambos en la mejilla, Carlisle los abrazó y luego ambos nos fuimos
sin saber a qué tendríamos que enfrentarnos cuando llegáramos allá.
Pov Bella
Sentí
que alguien acariciaba mi mejilla y abrí los ojos para ver de qué se trataba.
Me encontré con mi madre arrodillada justo al lado de mi cama, aunque apenas
podía verla su mirada se veía preocupada y abatida. - Necesito que tú y Edward
salgan un momento – murmuró seguramente para no despertar a los niños – Es
importante – se levantó y salió junto a Carlisle que estaba en la puerta, yo me
levanté rápidamente pero con cuidado de no despertar a mis hijos y me acerqué a
la parte de la cama de Edward ya que ambos niños entraban entre medio de los
dos.
-Edward
– dije moviéndolo desde el hombro. El abrió los ojos.
-¿Pasa
algo?, ¿Te sientes mal? – preguntó incorporándose.
-No,
yo estoy bien, Carlisle y mamá quieren que salgamos, dicen que es importante –
le dije, el frunció el ceño.
-¿Qué
hora es? – preguntó al ver que era de noche.
-Las
tres de la madrugada – dije porque yo también había mirado el reloj
sorprendida. Él se levantó con cuidado también de no despertar a los niños y
salimos juntos de la habitación.
-
¿Qué pasa? – preguntó mi novio al ver que nuestros padres estaban vestidos para
irse. Mamá se veía muy preocupada y eso me preocupó a mí, cogió aire para
hablar pero Carlisle se le adelantó.
-
Rosalie llamó, dijo que Emmett tuvo un accidente automovilístico y está en el
hospital – dijo de repente con voz serena – Vamos a ir para allá – Me quedé
paralizada por la noticia, mi hermano en un accidente. Quería preguntar cómo
estaba y si ellas estaban bien pero las palabras no salían de mi boca.
-
¿Cómo está Emmett? ¿Rose y la bebé no iban en el auto? – preguntó Edward, se lo
agradecía pues era justo lo que yo quería saber y no podía preguntar. Mi novio
me abrazaba fuerte, dándome fuerzas, pero el miedo de perder a mi hermano era
mayor a todo.
-
Rosalie y la bebé estaban en casa, ella nos llamó recién la buscaron del
hospital para avisarle, sólo le dijeron que la condición de Emmett es delicada
– En ese momento mis piernas fallaron pero Edward me sostuvo para no caer. Mi
cabeza era un caos, no salíamos de una para meternos en otra, y precisamente
Emmett. Mi respiración era agitada y podía ver la preocupación que aumentó en
el rostro de mi madre.
-
Tenemos que irnos ya – dijo ella mirándome alarmada.
-
Tengo que ir. – Susurré, no podía quedarme y mi hermano en un hospital, no
viviría jamás tranquila si algo le pasaba y yo no estuve allí – Edward, no
puedo quedarme, es mi hermano…
-
Tampoco quiero quedarme – me respondió rápidamente interrumpiéndome,
seguramente pensaba en su hermana.
-
Pues Anthony no puede viajar ahora – nos dijo Carlisle y la desesperación me
invadió mucho más. La primera persona que se me paso por la cabeza para cuidar
a los niños fue mi padre, seguramente lo despertaría pero necesitaba ir junto a
Emmett.
-
Mi papá tal vez pueda cuidarlos… - les dije, pero mamá no me dejo terminar.
-
Cariño, tenemos que irnos ahora. Busca a tu padre y ve qué pueden arreglar…
ojalá pueda él hacerse cargo y ustedes nos alcanzan allá. Nosotros nos vamos –
dijo mi madre seriamente, sabía que se moría por ver a mi hermano y ver que
estaba bien. En muchas ocasiones hice que se sintiera igual cuando me ponía
mal.
-
Los alcanzaremos. Y cuidaré a Bella – prometió mi novio sereno, algo lo cual yo
no está, mamá se acercó despidiéndose con un beso para cada uno y después
Carlisle nos abrazó. Nuestros padres bajaron las escaleras rápidamente y los
dos nos quedamos allí parados.
-¿Estás
bien? – me preguntó Edward al ver que mi respiración continuaba agitada.
-Sí,
solo necesito llegar a California para saber que mi hermano está bien. Ves
vistiendo a los niños mientras yo llamo a mi papá – dije sacando el teléfono.
Lo marqué y espere que contestara.
-¿Bella?
– preguntó algo dormido.
-Papá,
necesito que cuides de los niños por un tiempo, no sé cuánto, pero por favor
tienes que cuidar de ellos – le pedí desesperada.
-Bella,
tranquila hija, dime qué pasa – dijo alarmado por cómo le estaba hablando.
-Emmett
tuvo un accidente y tengo que viajar para verlo, pero Tony no está en
condiciones de venir, necesito que cuides de él mientras yo voy a ver a mi
hermano – dije angustiada. Estaba perdiendo el tiempo en explicarle.
-¿Emmett
tuvo un accidente? – preguntó ahora angustiado él.
-Sí,
pero no puedo explicarte, no sé casi nada. Necesito que te quedes con los
niños, por favor – le pedí llorando.
-Está
bien, tranquila. Tráelos a casa que estaré esperando – me dijo más tranquilo.
-Vale,
gracias papá – y colgué para vestirme yo también. Entré en la habitación y
Edward había despertado a los dos niños – Los llevamos a casa de mi padre –
dije seriamente, y Edward asintió.
-¿Qué
pasa? – pregunto Liz algo dormida.
-Nada
mi vida, que se van a ir unos días a casa de el abuelo Charlie, porque papá y
mamá tienen que viajar, pero no tardaremos – dije seriamente. Le contesté a mi
hija, Tony se había vuelto a dormir, seguramente por la medicación que le daba
Carlisle para que se calmara él y se le quitara el dolor.
-Yo
quiedo i (Yo quiero ir) – dijo mi hija haciéndome puchero.
-No
– dije tajante – Tú y tu hermano se van a casa del abuelo – no quería discutir
y la cosa estaba clara.
Cuando
todos estuvimos listos, nos metimos en el coche y los llevamos a casa de mi
padre, después emprendimos el viaje a California.
Pov Rosalie
Ni
siquiera conté el tiempo que estuve en la sala de espera. Fue casi nada lo que
hablé con la trabajadora social, apenas lo suficiente para que me pidiera los
apeles del seguro, yo no tenía nada más que una tarjeta que siempre cargaba
conmigo, afortunadamente eso bastó. La bebé despertó y lloró, le di de comer y
le cambié el pañal pero no pude hacer que se durmiera de nuevo, a lo más que
espiré fue a mantenerla sin llorar mucho. Cuando mi teléfono sonó, me sobresalté.
-
¿Papá? –lo saludé después de ver su nombre en la pantalla.
-
Rose ¿qué te han dicho? Ya llegamos a la ciudad. –su voz se escuchaba cansada y
preocupada y la mía salió con trabajos.
-
Sigue en cirugía, tenía un sangrado interno. –le dije lo que recordaba y él
guardó silencio más tiempo del que me hubiera gustado.
-
Dame la dirección del hospital. –me pidió finalmente.
Se
la di y colgamos. Suspiré un poco más relajada pensando en que pronto no
estaría sola y deseando en lo más profundo de mi ser que tener cerca a Esme
ayudara a mi novio a recuperarse… sí, sabía que eran pensamientos infantiles y
que me aferraba con desesperación a la esperanza… pero en ese momento, no tenía
nada más.
El
tiempo que tardaron en llegar se me hizo eterno, vi la puerta de entrada cada
vez que escuché ruido pero nunca fueron ellos. De repente vi llegar a un médico
con traje de cirugía manchado de sangre, se dirigió con la trabajadora social y
ella de inmediato me buscó con la mirada y le dijo algo. El hombre, algo mayor
que mi papá, caminó lentamente y con expresión seria en el rostro, temí lo
peor. Los instantes que le tomó dar esos simples pasos a mí me parecieron
siglos.
-
Rosalie. –escuché la voz de mi padre y perdí el contacto visual con el cirujano
para mirarlos a él y a Esme. Ambos se apresuraron a ir conmigo y me abrazaron
delicadamente pues llevaba a la bebé en brazos.
-
¿Familiares del señor Emmett Swan? –nos preguntó el médico y otro escalofrío me
recorrió la espalda, esta vez llegándome hasta las piernas… sentí como si me
fuera a caer y de seguro que así fue porque mi papá me sostuvo pasándome un
brazo por los hombros y Esme me quitó a la niña de los brazos, aunque no estaba
segura de que ella se encontrara en mucho mejores condiciones.
-
Somos nosotros. –dijo mi papá cuando ni Esme ni yo pudimos articular palabra.
-
Soy el cirujano que lo atendió en el quirófano. –él y mi papá estrecharon manos
en lo que a mí me parecía una pérdida de tiempo. – En la sala de urgencias
detectaron que probablemente tendría un sangrado interno, y así era. Abrimos su
abdomen y encontramos varios órganos con laceraciones, reparamos lo más que
pudimos y dejamos dentro de su cuerpo unas esponjas especiales que absorberán
la sangre, si es que se nos ha escapado algo. –se nos quedó viendo y mi papá
asintió, creo que mi rostro estaba en blanco. – Ahora están con él los
ortopedistas, le van a poner una placa metálica en la clavícula, al parecer la
fractura no llegó a perforar el pulmón, pero aún es delicado, podría suceder
con la mínima manipulación.
-
¿Su condición es estable? –preguntó mi papá.
-
Por el momento lo es, pero tendremos que tomarle más exámenes de control, aún
no hay nada definitivo.
-
¿Cuántas unidades de sangre fue necesario pasarle? –volvió a preguntar mi padre
y vi algo de desconcierto en el rostro del cirujano. – Soy cardiólogo. –aclaró
y el otro médico asintió, supongo que eso cambió en algo su perspectiva.
-
Se le han pasado dos, actualmente estamos con la tercera y esperamos que sean
necesarias una o dos más. En urgencias le pasaron soluciones, por lo que su
presión se mantuvo más o menos dentro de parámetros normales, pero su
oxigenación bajó después.
-
¿Alguna otra lesión? ¿Daño neurológico?
-
Un esguince de tercer grado en columna cervical y heridas menores en piel y
tejido celular subcutáneo. Tiene amnesia retrógrada, pero al llegar a quirófano
su Glasgow era de 15 y no detectamos anormalidades en la exploración
neurológica. Si todo va de acuerdo a los planes, no será necesario pasarlo a
terapia intensiva.
-
Muchas gracias. –mi padre le estrechó de nuevo la mano y el cirujano se marchó,
Esme y yo nos quedamos mirando, en espera de que mi papá hiciera la traducción
de todo su lenguaje médico. - ¿Por dónde empiezo? –preguntó más para sí mismo
con un suspiro.
-
¿Va a estar bien? –preguntó Esme.
-
No hay nada definitivo. –le contestó y sentí cómo se me encogía el corazón… si
mi papá lo decía… era diferente, eso me angustió más. Me dejé caer en una silla
y lo vi que tomó a la bebé de los brazos de Esme, ella se sentó a mi lado y me
tomó la mano. Mi papá tomó asiento en la silla de enfrente para quedar a poca
distancia. – Creen que detuvieron el sangrado, pero le dejaron algo adentro por
si no es así.
-
¿Las esponjas que dijo? –pregunté tratando de entender.
-
Sí. En caso de que siga sangrando, eso ayuda a que no sea mucho. Pero van a
tener que abrirlo otra vez para quitárselas.
–ahí se me revolvió el estómago otra vez y sentí más náuseas. – Y ahora
están poniéndole una placa en la fractura de la clavícula, todo debe ir bien,
por fortuna el hueso roto no ha dañado el pulmón.
-
¿Y lo que dijo de la amnesia? Además me habían dicho que tenía un esguince ¡y
ni siquiera sé qué es eso! –me di cuenta de que estaba casi gritando porque mi
bebé comenzó a llorar. – Lo siento. –me disculpé con un murmullo mientras papá
la mecía en sus brazos.
-
No te preocupes, Rose. Todos estamos igual. –me consoló Esme apretándome más la
mano.
-
Amnesia retrógrada, fue lo que dijo. Significa que Emmett no recuerda el
accidente ni los momentos previos, pero sólo eso. Su cerebro no sufrió daños.
–nos aclaró y suspiré un poco aliviada. – Y sí, tiene un esguince en el cuello…
eso quiere decir que sus vértebras están bien, pero se lastimaron músculos,
tendones y ligamentos alrededor. Eso le va a doler un par de semanas y tendrá
que usar collarín, pero no es peligroso.
-
¿Y la sangre que le pusieron? –preguntó Esme.
-
Fue bastante, litro y medio hasta ahora y esperan tener que pasarle otro litro.
Pero eso se puede manejar. Ahora sólo nos queda esperar, está estable y eso es
bueno. Creo que lo han atendido muy bien. Si todo marcha como lo planean, en
unas horas podemos pasar a verlo a su habitación.
-
¿Y si no? –le dije angustiada, con demasiada información en la cabeza.
-
No pienses en eso. –se levantó y fue a ponerse a mi lado y justo como cuando
era una niña pequeña, me besó la frente para darme consuelo. No pude hacer nada
más que llorar.
Nos
quedamos un tiempo más allí sentados en la sala de espera, y me paré a pensar
en la explicación que nos había dado mi papá, amnesia retrograda, no recordaba
nada previo al accidente, lo que significaba que tampoco recodaba nuestra
pelea, la cual era la causante de todo esto. No sé cuánto tiempo pasó, pero nos
dijeron que podíamos entrar en la habitación y tanto Esme como yo nos caminamos
desesperadas hacía allá.
Entré
en la habitación primero, Esme iba justo detrás de mí y luego, mi papá con mi
hija en brazos. Lo vi sobre la cama con el suero a un lado, tenía varias
heridas visibles cubiertas por gasas, además llevaba un collarín… así que no
pudo voltear a verme, pero cuando estuve muy cerca, a pesar de todo, me sonrió.
-
Rose… -pronunció mi nombre y me acerqué para besar sus labios un poco,
mientras, tomé su mano.
-
Aquí estoy. Lo siento, lo siento tanto. Todo es mi culpa. –le dije llorando y
me di cuenta de que ni Esme ni mi papá sabían eso, después tendría que
explicarles… tal vez, ella me odiaría por lo que le hice a su hijo.
-
No te disculpes, yo fui el idiota que se estrelló. O eso supongo, porque no me
acuerdo de nada. Cuando desperté, creo que pregunté si tú y Lily estaban bien.
–hizo un intento de broma pero no logró reírse, eso le causaba dolor. - ¿¡Y
nuestra hija!?
-
Papá la tiene, yo estoy muy nerviosa para sostenerla. –le expliqué.
-
¿Carlisle? –preguntó y me di cuenta de que para Emmett la presencia de nuestros
padres era una novedad.
-
Los llamé y vinieron, no podía enfrentar esto yo sola. –se hizo a un lado y
dejó que Esme se acercara.
-Hijo
– lo saludó ella acercándose para darle un beso en la mejilla y luego le
acarició la frente. – Todo va a estar bien. –prometió.
-
Lo sé, mamá. Gracias por venir y apoyar a Rose – su voz cansada trataba de
sonar entusiasta, pero apenas me imaginé lo mucho que debería dolerle todo.
-
Ahora descansa, hijo – le pidió ella y le besó la frente.
-
Espera… quiero abrazarla… - yo no tuve que pensar para saber a quién se
refería, me hice a un lado y miré a mi papá, él caminó y le colocó a la niña
dormida entre el cuerpo y el brazo que tenía sano.. – Gracias. Quisiera verla…
-se lamentó.
-
Puedes. –mi papá se la quitó y maniobró un poco para sostenerla bien y
acercársela, él sonrió y cuando la tuvo a muy poca distancia le besó la
mejilla. – Ahora es mejor que descanses. Rose se quiere quedar, Esme y yo vamos
a ir a su casa a cuidar a la bebé. Pero cualquier cosa nos llama ¿de acuerdo?
–la última parte iba más bien dirigida a mí, asentí y ambos me abrazaron al
salir, yo les correspondí y besé a mi niña.
Cuando
estuve a solas con Emmett me senté en la silla que estaba a un lado de su cama
y le tomé la mano. No sabía qué hacer. Me sentía todavía culpable por el
accidente y el pensar que podría perderlo me quitó todas las ganas de pelear
que tuve cuando discutimos. Pero aún me encontraba inquieta. Todas mis
reacciones partieron de la inseguridad, de que Emmett se comportaba extraño y
empecé a dudar… a convencerme de que tenía a otra mujer.
-
Emmett… -le murmuré. - ¿Quieres que le avise a alguien más? –pregunté con miedo
de que hubiera otra novia preocupada por él.
-
Yo creo que Mamá y Carlisle se lo dijeron a Bella y Edward, pero no veo la
necesidad de alertar también a Jasper y Alice. Después informaré al trabajo y a
la universidad… porque creo que voy a faltar un buen rato. –intentó reírse pero
no pudo a causa del dolor.
-
Descansa. Aquí estoy. –le pedí y recargué la cabeza en so hombro, inhalé
profundo llenándome de su aroma y cerré los ojos para quedarme dormida… su respuesta había sido tan natural… no dudó
ni me inventó un pretexto tonto… ojalá eso hubiera sido suficiente para
quitarme todas las dudas. Se quedó dormido al poco rato y yo igual en la silla
sosteniéndole la mano.
Sentí
a alguien menearme y abrí los ojos, en la habitación están papá y Esme.
-¿Todo
bien? – me preguntó tranquila. Me levante rápidamente y vi que Emmett continuaba
durmiendo. Asentí para decirle que todo estaba bien.
-¿Y
la niña? – pregunté al ver que no estaba en sus brazos.
-Trajimos
el carro que vimos en casa – dijo señalándome el carro de bebé que nos había
comprado Alice para la niña.
-Edward
llamó y dijo que ya están en la ciudad, que tardaron tanto porque Bella se puso
mal que pero que ahora está bien y que no tardan- nos explicó mi padre entrado
en la habitación - ¿Cómo estás? – me preguntó abrazándome.
-Yo
estoy bien – dije con una sonrisa.
-Rose…
por qué le dijiste a Emmett que todo había sido tu culpa – dijo Esme
acariciando la mano de su hijo al lado opuesto de la cama donde me encontraba
yo.
-Minutos
antes de que tuviera el accidente, habíamos discutido… - dije mirando al suelo
incapaz de mirarla a ella a la cara – Le había dicho que si no nos quería a mí
y a la niña que se fuera con su amante – dije todavía mirando el suelo.
-¿Amante?
– preguntó seria.
-Emmett
llevaba unos días muy raro y me oculta algo, por eso tuvimos la discusión.
Llega muy tarde todos los días y me pone excusas tontas – le explique.
-Eso
es porque estaba preparando una sorpresa para pedirte que seas mi esposa –
escuché un susurro de Emmett y le miré, no sabía que se había despertado.
-¿Qué?
– pregunté al ser consciente de lo que había dicho.
-Mi
comportamiento, estaba organizando una
sorpresa para pedirte matrimonio – dijo mirándome. Yo comencé a llorar a
lágrima viva, sintiéndome más culpable por todo. Él quería pedirme matrimonio y
yo lo estaba echando de casa y quería
fugarme con la niña. Me sentía una basura – No llores, mi ángel, tú no tienes
la culpa de nada, no te culpes por esto – dijo y con el brazo sano me acaricio
la mejilla – Continúo amándote como el primer día – me dijo apartando las
lagrimas.
-Lo
siento, no estarías aquí si no fuera porque soy una idiota – dije llorando.
-Rose,
nadie te culpa de nada, no lo hagas tú – me dijo sonriendo. Y yo me armé de
valor y miré a Esme que me sonreía – No has contestado mi proposición. No me
imaginé que esta sería la situación en que lo dijera pero es la que sea dado.
-Claro
que quiero. Te amo – dije besándole.
-Hola
sentimos mucho interrumpir el momento – dijo Bella, que entraba junto a Edward,
ella se acercó a la cama por el lado en el que estaba Esme y miró a su hermano
– ¿Cómo te atreves a darnos ese susto? – dijo seria, aunque estaba de broma.
-Por
todos los que nos has dado tú a nosotros – le dijo sonriendo. Bella sonrió y le
dio un beso en la mejilla con cuidado de no tocar nada.
-No
estoy acostumbrada a ser visitante, sino paciente. Me siento rara – dijo
sonriendo.
-Siempre
hay una primera vez – le contestó sonriendo. Edward se acercó a mí y me abrazo.
-¿Tú
estás bien? – me preguntó, él más que ninguna sabía lo que era tener a tu
pareja en el hospital y no saber a ciencia cierta cómo estaba. Asentí y le
volví abrazar.
-¿Llamaron
a Jasper y Alice? – preguntó Bella mirando a su madre.
-No,
Emmett está mejor ahora y no veo la necesidad de angustiarlos – dijo Esme, y
todos asentimos.
…
Pov Emmett
Estábamos
todos en la habitación del hospital. Cada cierto tiempo venia una enfermera a
tomarme la presión… y también me ponía algún calmante para el dolor, porque en
algunos momentos se hacía totalmente insoportable. La enfermera se acababa de
ir de revisarme y no veía a Carlisle muy convencido.
-
No me gustan esos signos vitales. –dijo Carlisle cuando la enfermera salió de
la habitación después de tomarme la presión, la frecuencia del corazón y no sé
qué más. - ¿No sientes muy acelerado el corazón? –me preguntó.
-
Algo… pero no demasiado. –contesté desde la cama, seguía acostado desde que
salí del quirófano, Rosalie como siempre, sentada ahí a mi lado y nadie sabía
cómo agradecía eso.
-
¿Cómo va el dolor? –preguntó Carlisle.
-
Soportable. –contesté lo más positivo que pude, porque a ratos me desquiciaba
sentir que todo me dolía.
-
Yo lo veo pálido. –intervino Rose.
-
Sí. –acordó su papá y suspiró. – Voy a hacer una llamada. –dijo de repente y se
salió. Mamá lo miró con preocupación pero no fue detrás de él, se quedó en la
silla donde estaba sosteniendo a mi bebé.
-
Eres un llorón. –habló Bella de repente y la miré frunciendo el seño. Por
supuesto que estaba tratando de molestarme. – Jasper se rompió un brazo cuando
era niño y nunca se quejó del dolor. Rose tuvo un bebé sin nada de ayuda y
tampoco se quejó del dolor.
-
Guarda silencio o en cuanto pueda levantarme vas a saber lo que es dolor. –la
amenacé jugando, aunque igual Edward me vio con mala cara.
-
Niños… -nos regañó mamá. – Se comportan o me van a obligar a castigarlos. –al
final se río y todos hicimos lo mismo, aunque yo tuve que detenerme para no
empeorar el estúpido dolor.
Al
final la risa me robó algo el aliento, odiaba estar tan débil por la pérdida de
sangre. Todos se fueron quedando quietos y me observaron mientras respiraba
profundo tratando de estar normal, pero igual no tenía muchos resultados, al
contrario, sentí mi corazón acelerarse y me maree a pesar de no haber hecho
ningún movimiento.
Pov Rosalie
-
¿Estás bien? –le pregunté cuando no vi que su respiración se apaciguara.
-
Sólo necesito un minuto. –respondió e intentó sonreír, pero no le creí nada.
Por instinto le toqué la frente, la tenía húmeda de sudor frío.
-
Su pulso. –dijo Bella acercándose a él por el otro lado de la cama y le puso la
mano en el cuello, supuse que ella con tanta experiencia en cosas de
hospitales, sabría ver cosas que yo no. – Está muy acelerado. ¿No estás
mareado?
-
Poco. –contestó Emmett y vi que Esme se ponía de pie.
-
Edward, vamos por Carlisle. –dijo y ella y mi hermano salieron rápido de la
habitación.
-
Seguro que no es nada. –dijo él en voz baja, yo acerqué mi rostro al suyo y
rocé sus labios, tratando de darle consuelo mientras yo buscaba lo mismo.
-
Más te vale que no sea nada. –le sonreí y lo besé de nuevo.
Sentí
el esfuerzo que era para él respirar calmado, cada vez lo hacía más rápido y
Bella se veía preocupada, mucho, y hasta me pareció que Emmett se ponía más
pálido. Cuando pasaron unos minutos me pregunté qué les estaría tomando tanto
tiempo, cómo era posible que no hubieran vuelto ya para ayudarnos.
Obviamente
el estado de Emmett empeoró en muy poco tiempo, ahora pude descifrar en su
mirada que luchaba contra el mareo, o tal vez para no perder la consciencia. Yo
seguí hablándole para que me mirara, le acaricié el rostro y vi salir a Bella
cuando le ganó la desesperación de estar
ahí nada más sin hacer nada como yo. De repente él ya no abrió los ojos.
-
¿Emmett? ¡Emmett despierta! –le ordené con pánico ¿y si moría ahí entre mis
brazos?
De
repente se abrió la puerta, primero pasó Carlisle y fue directo al suero que
tenía mi novio en el brazo e hizo algo para que en lugar de gotear un poco,
saliera más rápido. Una enfermera me apartó de su otro lado y le quitó un
parque donde abajo estaba la aguja que le pusieron para pasarle sangre, ahí
conectó otro suero que también se pasó rápido.
-
¿Hace cuánto que no responde? –preguntó mi papá mientras entraban a la
habitación dos hombres con una camilla, él le levantó los párpados a Emmett y
analizó sus ojos con una luz.
-
Unos segundos. –contesté sin aliento, viendo cómo se esforzaban por pasar a
Emmett a la camilla, aterrada de que ya le hubiera dicho las últimas palabras y
le hubiera dado el último beso de toda la vida.
Pov Carlisle
Salí
de la habitación para llamar al cirujano que había atendido a Emmett, ya antes
le pedí el número de su celular para cualquier eventualidad y no dudé en
hablarle. Yo no era especialista en urgencias ni en cirugía, pero de todas
formas estaba muy seguro de que los signos vitales de Emmett esa palidez no
eran normales. Él podía estar empeorando con cada segundo.
-
¿Diga? –me contestó del otro lado.
-
Soy Carlisle Cullen. –me identifiqué.
-
Dr. Cullen ¿todo está bien? ¿Sucede algo con Emmett? –preguntó al reconocerme.
-
Temo que haya sangrado. Su presión arterial es más baja cada vez que la miden,
frecuencias cardiaca y respiratoria aumentan. Tiene palidez generalizada. Pensé
que tal vez fuera como reacción al dolor, pero dice que no tiene tanto.
-
Sí, puede ser un sangrado. Voy de camino. ¿Puede comunicarme con alguna
enfermera para dar indicaciones?
-
Claro.
Le
pasé el teléfono a una chica del personal y me quedé esperando. Obviamente
haría que le pasaran suero y le tomaran exámenes de laboratorio para control
mientras lo pasaban al quirófano. Me pregunté si tendrían un anestesiólogo de
guardia o él llamaría al suyo. También se me ocurrieron algunos medicamentos
que podría pasarle para ayudarlo y cuáles suspender de momento. Y por supuesto…
haría falta más sangre del banco. Vi que
la enfermera se demoraba en el teléfono y suspiré, no teníamos tiempo que
perder. Entonces, vi a Esme y Edward salir de la habitación y prácticamente
correr hacia mí ¿qué habría sucedido?
-
Algo le pasa, Carlisle. No puede respirar bien, está muy agitado. –me dijo mi
esposa acunando a la niña en sus brazos.
-
¿Tiene tos o algo más?
-
Está mareado. Estaba bien y todos nos reímos y luego empezó a respirar muy
rápido. –me aclaró Edward y asentí.
Me
acerqué con la enfermera para que me comunicara con el cirujano otra vez, esto
estaba sucediendo más rápido de lo que yo me imaginé. Ella me miró con la duda
en los ojos y yo le extendí la mano para recibir el teléfono, después de unas
palabras más me lo entregó.
-
Van a pasar al paciente a quirófano ahora mismo. –me dijo y fue a empezar a
hacer los preparativos.
-
Doctor, -le dije al cirujano del otro lado de la línea. – Está empeorando.
-
En diez minutos estoy ahí. Todo saldrá bien. –me aseguró y colgó, pero yo tenía
serias dudas de que todo fuera a estar bien.
Regresé
con Esme y Edward mientras vi que a lo lejos aparecieron dos chicos con una
camilla y la enfermera llegó con suero, justo lo que esperaba que hiciera. En
ese momento Bella también apareció y fue corriendo hacia nosotros.
-
Está peor, su pulso se acelera más cada vez… -dijo sollozando.
Antes
de poder responderle vi que la camilla ya estaba muy cerca y me adelanté hacia
la habitación, Edward, Esme y Bella se hicieron a un lado para dejarnos pasar a
todos. Abrí la puerta y vi claramente que Emmett había perdido la consciencia,
a su lado mi hija tenía la expresión más desconsolada que le hubiera visto
jamás. Me acerqué y abrí el suero para que pasara lo más rápido posible, toqué
su muñeca y al instante sentí el pulso, eso era bueno, aunque no me detuve a
contarlo.
-
¿Hace cuánto que no responde? –le pregunté a Rosalie
-
Unos segundos. –respondió Rosalie y yo asentí. Verifiqué las pupilas de Emmett
y luego me hice a un lado para que lo pasaran a la camilla, ahora lo que iba en
nuestra contra era el tiempo.
Nunca
esperé que se deteriorara tan rápido. Minutos antes deduje que estaba
sangrando, pero no creí que fuera tanto, era ilógico pensar que si su cuerpo
estuvo compensando la hemorragia por casi un día entero, ahora todo sucediera
tan de prisa. Quizás sobrepasó el límite, tal vez su sangre dejó de formar
coágulos de manera correcta y por eso sucedió esto.
Cómo
me hubiera gustado estar en mi hospital, ahí tendría la autoridad para ordenar
medicamentos y mover todo, pero aquí estaba atado de manos como cualquier otro
familiar de un paciente, no podía hacer nada más que ver y esperar. Todo el camino al quirófano me fui al lado de
la camilla y pude sentir al resto de la familia atrás, muy de cerca. Cuando
llegamos al lugar donde ya no podríamos seguirlo más vi que lo iban a pasar a
otra camilla y tomé a Rosalie de la mano.
-
Deséale suerte. –le dije y ella se acercó, le murmuró algo y le besó los labios
al padre de su hija que no podía escucharla. Tal vez no tuvo mucho sentido
hacer eso, pero lo mínimo que pude hacer fue regalarle otro beso a Rosalie,
sólo en caso de que fuera el último. – Enfermera. –me miró la chica que recibía
a Emmett dentro de la sala previa al quirófano. – Dígale al cirujano que
considere una coagulopatía. –ella asintió y yo tomé a mi hija de la mano para
comenzar a recorrer el pasillo de regreso a la habitación.
Hicimos
el camino en silencio, sólo escuché a Rosalie y a Esme sollozar y a la bebé
empezar a quejarse, de seguro que pronto le daría hambre. Me quedé al lado de
la puerta abierta para ser el último en entrar, todos pasaron delante de mí y
vi que ahora era Edward quien cargaba a la bebé. Al final, entré tras ellos y
cerré, esperando que comenzaran las preguntas.
-
¿Qué pasó? –fue Rosalie la primera, sentada con Edward a un lado, él le estaba
entregando a la niña, supuse que en ese momento Rose la necesitaba para darse
fuerzas.
-
Está sangrando, es lo más probable. Alguna sutura se aflojó, o alguna herida
que no vieron antes, o algo en su cuerpo que hace que no coagule bien la sangre
y se escurra como agua a pesar de las suturas. Pueden ser muchas cosas.
–suspiré y me senté en una silla vacía.
-
¿Y? ¿Qué va a pasar ahora? –preguntó Esme y yo sólo la miré sin querer decirle
lo que estaba pensando.
-
Tal vez debamos llamar a Jasper y Alice, creo que… también les gustaría estar
aquí. –no sé qué tanto les dejó ver a todos mi evasiva, pero tenía tantas dudas
de que Emmett pudiera sobrevivir que no quise darles esperanzas.
-¿Tan
mal esta mi hermano que ahora si quieres que llamemos a Jasper y Alice? –
preguntó Bella, Edward la rodaba con sus brazos y podía ver el pecho de ella
moverse acelerado.
-Creo
que es un buen momento para hacerlo – dije seriamente sin querer profundizar en
nada.
-Yo
lo llamo – dijo Esme sacando el móvil
Narrador externo
Cuando
tuvieron a Emmett anestesiado en la mesa
de cirugía empezaron a quitar las puntadas de su piel y las que cerraban las
demás capas en su interior. Cada segundo el sangrado aumentaba y los médicos
veían pasar la sangre en uno de sus brazos y un suero en el otro, pero les
parecía que no iba demasiado rápido.
Cuando
tuvieron expuestas todas las vísceras notaron las cantidades de sangre regada,
alguna fresca de color rojo brillante y otra más antigua oscura, color tinto
pero no estaba espesa… pensaron que no estaba coagulando como debería y el que
tenía la batuta recordó el mensaje de la enfermera, lo que sugirió el Dr. Cullen “una coagulopatía”, pensó que
esa era una buena opción y sin tener la certeza ordenó que le pasaran más
medicamentos y comenzó a trabajar.
Revisó
cada sutura y cada herida, fue lento y meticuloso, intentando no dejar pasar
nada por alto y al principio creyó que todo estaba bien hecho… pero después de
un rato vio una pequeña herida que sangraba demasiado, al instante la cerró
esmerándose en hacerlo bien. Cuando estuvo satisfecho con su trabajo siguió
revisando.
Todo
fue un trabajo cansado que les tomó varias horas de tensión, de preguntar
constantemente al anestesiólogo cómo se encontraban los signos vitales y de
sentir que en cualquier instante podrían perderlo. Cuando ya no tuvo más que
revisar le colocó las esponjas especiales que absorben sangre y volvió a cerrar
los maltratados tejidos de Emmett, los cuales cedían y se desgajaban con más
facilidad de lo normal, los músculos se le desgarraron un poco y pensó en que
si salvaba la vida, le iba a tomar buen tiempo recuperar la fuerza en ellos,
pero eso era lo de menos.
Cuando
por fin llegó a la piel se detuvo para respirar profundo e hizo un recuento de
todo, los signos vitales, las muchas heridas que revisó, las puntadas que dio,
las unidades de sangre que le pasaron, los litros de suero… temió que las
transfusiones le arruinaran los pulmones y eso sería muy arriesgado para su
vida… pero no pensaría eso ahora. Cerró la piel con cuidado para dejar las
menores cicatrices posibles y luego se quitó los guantes alejándose de ahí muy
dispuesto a mantener a Emmett bajo estricta vigilancia.
Pov Jasper
-Amor
que bien me ha sentado este fin de semana, necesitaba un descanso de la
universidad – dije abrazando a Alice, nos encontrábamos los dos en la cama
desnudos, abrazados. Me sentía pleno en estos momentos teniéndola junto a mí.
Era la hora de la comida pero mientras estábamos en la ducha se había dado la
oportunidad y no pudimos desperdiciarla.
-Cuando
estamos así siento que todo a nuestro alrededor deja de existir- me dijo
besándome el pecho donde ella tenía la cabeza apoyada. Nos quedamos en silencio
cuando mi móvil comenzó a sonar. Estire el brazo hacía la mesita de noche y lo
cogí.
-Hola
– saludé sin fijarme quien era.
-Jasper…
- escuché al otro lado a mi madre y fue fácil saber que estaba llorando.
-¿Qué
pasó mamá?, ¿Bella está bien?, ¿Le paso algo Anthony?, ¿Liz? – pregunté por
instinto, Alice se incorporó rápidamente junto a mí y tomo mi mano con la duda
escrita en el rostro.
-Es…
es Emmett. Tuvo un accidente hace… no sé dos días, un poco menos. Y estaba mal
pero lo operaron… nosotros vinimos, Carlisle y yo y después Edward y Bella.
Emmett estaba bien… pero… hace rato… - paró pues el llanto no le permitía
hablar con claridad. Mi mente solo había sido capaz de entender dos cosas, mi
hermano había tenido un accidente y que nadie me había llamado.
-¿Qué
pasó? – continúe preguntando para que continuara.
-Volvió
a sangrar lo están operando otra vez… no saben… nadie sabe si va a… si va a
salir del quirófano – No quise escuchar más a mi madre y colgué el teléfono. Cuando escuché la explicación no pude
creerlo, Emmett tuvo un accidente, estuvo en cirugía y en el hospital, todos se
reunieron... y nadie pudo avisarnos, nadie quiso hacerlo. Miré a Alice que
estaba a mi lado y ni siquiera tenía forma de explicarle lo que estaba
sucediendo y la ira que sentía en esos momentos. Mi hermano estaba al borde de
la muerte y nadie me avisó antes.
-¿Qué
ha pasado? – me preguntó al ver el horror en mi rostro.
-Emmett
tuvo un accidente hace dos días y no saben si va a sobrevivir – dije
levantándome de la cama para vestirme y coger el coche para ir a California.
-¿Qué?
No puede ser, nos hubieran llamado antes – dijo Alice.
-Pues
no lo hicieron, vístete que nos vamos ya – le dije. Ella comenzó a vestirse tan
rápidamente como lo había echo yo. Y los dos salimos de casa y cogimos el
coche.
Pov Edward
-¿Qué
ha pasado? – preguntó Rosalie a Esme cuando ella se quedo parada con el
teléfono en la mano.
-Me
ha colgado – dijo sorprendida.
-Le
llamas diciendo que es posible que su hermano no salga de un quirófano y él ni
siquiera sabía que estaba en el hospital – dijo mi novia sentada en el sillón.
Las lágrimas caían por sus mejillas y no había indicio de que tuviera intención
de pararlas. Me acerqué a ella y le abracé rozando mi mano por su brazo en un
intento de calmarla. El vínculo que Bella tenía con sus hermanos era mucho
mayor a lo que yo podría imaginar y sabía que lo estaba pasando mal. Mi padre
abrazaba a Esme y Rosalie sostenía a mi sobrina como si vida en estos momentos
dependiera de la pequeña.
Dejamos
que las horas pasaran mientras nosotros estábamos en esa habitación, sentía que
en cualquier momento alguno de nosotros subiría por las paredes de la
desesperación. Bella continuaba llorando y Esme y Rose sollozaban angustiadas.
Pov Esme
Carlisle
me tenía abrazada cuando entró el cirujano de Emmett, se veía serio y eso no me
gustó, pude ver su traje quirúrgico con marcas de sudor y su semblante
preocupado. Sentí mi corazón acelerarse y me puse de pie junto con mi esposo,
pero no me soltó ni un segundo y se lo agradecí.
-
¿Qué pasó? –escuché preguntar a Bella, ella tenía a Edward a un lado.
-
Estaba sangrando mucho. –empezó a hablar y sus palabras no me alentaron. – Al
parecer tuvo razón, Dr. Cullen, su sangre no coagulaba bien y aunque la herida
que encontramos sin reparar no era muy grande, por ahí perdido grandes
cantidades de sangre. Le pasamos soluciones y se le pusieron dos unidades más
en quirófano, ahora está con la tercera y ordené más. Aparte le pusimos
medicamentos y vitaminas.
-
¿Cómo está mi hijo? –le hablé desesperada, aún no me decía si estaba vivo o
muerto.
-
No pudo haber muerto… -murmuró Rosalie sosteniendo a la bebé.
-
¿Bella? –escuché la voz de Edward antes que el cirujano volviera a hablar y lo
vi sostenerla un poco, ella tenía la respiración agitada y estaba más pálida de
lo normal. Creí que me volvería loca en ese instante, primero Emmett y ahora
ella.
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