CAPITULO: 15
Pov Esme
Edward se había llevado a mi nieta Nessie esta
mañana para hacerle las pruebas y todavía no llegaba y tampoco nos había
llamado. De alguna manera ninguno en casa estábamos tranquilos, y la que más
nerviosa estaba era Bella. Mi marido ya había hablado con ella para que se
tranquilizara, porque poniéndose así lo único que conseguía era que el bebe
también estuviera nervioso y eso no era bueno. Pero no había manera de
calmarla.
-¿Cómo está? – pregunté a mi marido que bajaba las
escaleras serio y preocupado.
-Está muy nerviosa, le he llevado una taza de té,
espero que resulte. – dijo abrazándome - ¿Ha llamado Edward? – negué mirando al
suelo.
-¿Por qué no llama?, ¿Será muy grave? – pregunté
angustiada.
-Puede que la tenga que ingresar, y sabes que la
niña es como la madre, odia los hospitales y las agujas – dijo mi marido
intentando hacer una broma.
Nos sentamos en el sofá los dos en silencio,
esperando que nuestro hijo se pusiera en contacto con nosotros, pero no había
manera. Carlisle subió para ver cómo estaba Bella y me dijo que se había
quedado dormida, lo que significaba que el té probablemente la ayudó. De
repente el teléfono sonó y ambos nos levantamos corriendo y lo descolgué.
-¿Diga? – dije angustiada, preocupada.
-Mamá – escuche la voz de Edward y no pude evitar
sonreír de alivio - ¿Puedes pasarme a Bella? – preguntó con tono serio, lo que
hizo que mi alivio desapareciera.
-Tu padre le dio té para que se tranquilizara y se
quedó dormida. – le expliqué - ¿Cómo está la niña?, ¿Por qué no llamabas?, ¿Por
qué no habéis venido todavía?, ¿Edward? – pregunté desesperada.
-Mamá tranquila. La niña tiene bronquitis, se va a
tener que quedar ingresada, se ha puesto a llorar porque quería ir a casa con
Bella y he estado con ella hasta que se calmó, por eso no he podido llamar –
explicó.
-¿Qué dice? – me preguntó mi marido.
-Tiene bronquitis – le dije.
-Pásame a Edward – dijo mi marido quitándome el
teléfono – Edward, a Bella se lo tienes que contar tú, sabes cómo es con este
tipo de temas, y si no se lo explicas tú, no se va a calmar, hijo – dijo
tranquilamente. Hubo un silencio – Tu hermano está de guardia que se quede un
rato con Nessie y así puedes venir a casa por las cosas de la niña y hablar con
Bella – continuó diciendo – Está bien, te esperamos en casa – dijo y después
colgó –Va a dejar a Nessie con Jasper y vendrá a hablar con Bella y a buscar las
cosas de la pequeña.
-¿Cómo crees que se lo tome Bella? – pregunté no muy
segura de la reacción.
-Se lo va a tener que tomar con calma. Es lo mejor
para ella y para el bebé – me dijo abrazándome. En ese instante sonó el timbre
y miramos el reloj, era la hora de que Anthony y Jane llegaran de la escuela.
Caminé tranquilamente hasta la puerta para abrirla y Alice estaba con los
pequeños, me sonrió y entraron junto con Carlie, que venía en los brazos de mi
nuera.
-¿Se sabe algo de Nessie? – preguntó mirándonos,
pude notar como ambos hermanos, Jane y Tony prestaban atención a mi respuesta.
-Se va a quedar unos días en el hospital – explicó
mi marido viniendo al recibidor con nosotros y abrazando a sus nietos, incluso
a Anthony que lo queríamos como si también lo fuera.
-¿Cómo se lo ha tomado mi hermana? – preguntó seria,
no era un tema para tomarse a risa y más sabiendo el estado de Bella.
-Todavía no lo sabe, ahora se lo dirá Edward,
mientras Jasper se queda con Nessie – le expliqué sentándome en el sofá.
-Esperaré a que llegué – dijo sentándose a mi lado.
-¿Mi hermanita esta mala? – preguntó Tony
acercándose a mí con ojos llorosos.
-Sí cariño, pero se va a poner bien rápido y la
volveremos a tener en casa como siempre – dije abrazándolo. Después de un rato
en el salón hablando de diferentes temas, sin importancia ninguno. Escuchamos
la puerta abrirse y Jane se levantó del suelo corriendo para ir a saludar a su
padre. Todos nos levantamos tras ella y fuimos al recibidor.
-Hola princesa – dijo cogiéndola en brazos - ¿Cómo
te lo pasaste en el colegio? – preguntó mi hijo apartándola un poco.
-Muy bien, como siempre. Además hoy castigaron a la
prima Lily y a Anthony en mi clase y me divertí mucho – dijo sonriendo mientras
miraba a Tony.
-¿Por qué os castigaron, campeón? – pregunto Edward
acercándose a él y despeinándolo.
-Porque Lily y yo no parábamos de hablar – dijo
mirando al suelo.
-Eso está mal, hay que prestar atención en clase,
Tony – dijo mi hijo dejando a su hija en el suelo y acachándose a la altura de
Tony – campeón te tienes que portar bien y estudiar mucho – le dijo con una
sonrisa. Anthony asintió y también le sonrió – Voy a subir a hablar con tu
mamá, después subes tú ¿Vale? – preguntó mirándolo para asegurarse que le había
entendido.
Pov Edward
Comencé a subir las escaleras pensando una y otra
vez cómo hablaría con Bella, cómo le explicaría toda la situación de manera que
no se alterara y me comprendiera. Entré en silencio en la habitación y me la
encontré acostada, mirando por la ventana.
-Ya estáis aquí – dijo girándose un poco para mi
dirección - ¿Dónde está mi hija? – preguntó al darse cuenta de que había
cerrado la puerta tras de mí y que nadie
más había entrado - ¿Qué ha pasado? – preguntó ahora preocupada, haciendo un
intento de levantarse lo cual impedí inmediatamente.
-Tranquila, que te voy a explicar – dije serio, ella
asintió y esperó a que yo comenzara – Cuando llevé a nuestra hija al hospital
pedí que le hicieran diferentes pruebas para asegurarme de qué tenía, al acabar
puede comprobar que lo que tiene es bronquitis crónica. No es muy grave, pero
es recomendable que se quede allí unos días hasta que este mejor, no será mucho
tiempo y espero que se recupere pronto – le expliqué despacio para que pudiera
entenderme.
-Tengo que ir a verla – dijo con otro intento de
levantarse – Edward, tengo que estar con mi hija – dijo apartando mi mano para
poder levantarse.
-Bella escúchame, Renesmee está bien, yo voy a estar
con ella en todo momento y cuando tenga guardia o algo, no estará sola me
encargaré de que siempre haya alguien con ella. Pero tú necesitas estar en
reposo, en la cama, no podemos arriesgarnos de que algo le pase al bebé o a ti
– dije tranquilo – Nessie puede entenderlo, no quieras ser cabezota, porque así
no ayudamos a nadie. Porque tú vas a estar mal y ella va a seguir en el
hospital – le dije sinceramente.
-Está bien – dijo Bella, pero podía ver la duda en
su rostro – Pero tienes que jurarme que me vas a informar de todo lo que pase,
quiero estar al tanto de cómo esta mi hija siempre, júrame que no me vas a
mentir, me da igual si lo haces por mi salud – yo me quedé callado mirándola –
Por favor, Edward. Es mi hija, tengo derecho
saber cómo está – dijo mirándome.
-Está bien – dije viéndola a los ojos – juro no mentirte
– dije con una sonrisa.
-¿Se puede? – preguntó Alice asomando la cabeza por
la puerta de la habitación – Siento interrumpir pero me voy ya y quiero
despedirme de mi hermana – dijo entrando, le dio dos besos a Bella y después
una con la mano a su barriga – adiós sobrinito – dijo, me dio dos besos y salió
por la puerta.
-¿Cómo has estado hoy? – pregunté para hablar de
algo y así pasar un rato con ella.
-Bien, aburrida como siempre. Me muero de ganas de
poder hacer las cosas por mí misma – dijo con mirada triste.
-En cuanto tengas a tu pequeño, podrás disfrutar de
tu libertad de nuevo – dije sonriéndole – ¿Pensaste en algún nombre para el
bebé? – le pregunté dudoso.
-Tengo dudas, como quiero que sea una sorpresa el
sexo no estoy segura – dijo encogiéndose de hombros.
-Escucho las propuestas – dije riéndome.
-Si es niño quiero que se llame Alexandro y si es
niña, me gustaría Mary – dijo con una sonrisa y un brillo en sus ojos.
-Ambos son muy bonitos – dije sonriendo.
-Tengo ganas de conocerlo o conocerla – dijo
abrazándose el vientre.
-Ya no te queda mucho, sólo tienes que esperar unos
meses mas y pronto podrás tenerlo en tus brazos – le aseguré.
-Además he pensado en ponerme a trabajar cuando
tenga al bebé y me encuentre con fuerzas, poder tener mis propios ingresos para
ayudar en casa – dijo indecisa.
-No tengas prisa por trabajar, lo importante es que
te recuperes, que estés con tu bebé y después, cuando eso esté en orden puedes
hacer lo que quieras, pero primero lo primero – le dije.
-Edward… - le mire dándole a entender de que podía
continuar – Gracias, gracias por todo lo que estás haciendo por mí y por mis
hijos – dijo entrecortándosele la voz al final – Después de todo lo que hice…
-Bella, olvida ese tema, es lo mejor para la salud
mental de los dos, eso quedó en el pasado y ahora estamos en el presente y lo
más importante es que tú estés bien – le dije. Alguien picó a la puerta y ambos
nos quedamos en silencio esperando a ver de quién se trataba.
-Mami, que bien que estas despierta – dijo Tony
acercándose a su madre.
-Príncipe – dijo abrazándolo - ¿Todo bien en el
colegio? – preguntó Bella. Tony me miró disimuladamente, le giñé un ojo para
que supiera que yo no le diría nada a Bella.
-Todo bien – dijo sonriendo.
-Bueno yo me tengo que ir ya que Jasper estaba de
guardia y no quiero que le echen la culpa por estar todo el rato con Nessie –
me acerqué a Bella y deposité un beso en su frente – Con cualquier cosa te
llamo – le aseguré.
-Gracias – me dijo son soltar de sus brazos a
Tony. Salí de la habitación con un
sentimiento raro en el cuerpo. Y por un momento me asusté de volver a estar
sintiendo cosas por Bella, ahora no era el momento, y yo todavía no la había
perdonado del todo, no podía volver a sentir cosas por ella.
-Hijo, ¿Ya hablaste con Bella? – preguntó mi padre
que venía abrazado a mi madre.
-¿Eh? Sí, se lo tomó bien, sólo quiere que le
digamos la verdad de todo, no quiere que le ocultemos información – dije un
poco confuso.
-¿Estás bien? – me preguntó mi madre acariciando mi
mejilla – Te ves como desorientado.
-Estoy bien, me voy con Nessie para que Jasper pueda
seguir trabajado – dije dándole un beso a mi madre antes de bajar las
escaleras.
-¿Edward? – me habló mi padre antes de que bajara –
Llamó Tanya – dijo serio. Volví a subir las escaleras que había bajado y miré a
mi padre.
-¿Para qué?
-Dice que va a venir a buscar a Jane, que se va de
viaje y quiere llevarla con ella – dijo serio.
-¿Desde dónde llamó? – le pregunté.
-En nuestro teléfono salió el número de la casa
donde vivían – me respondió mi padre.
-Si llama Jasper le dicen que he tenido que salir a
una urgencia, que lo siento y que intentaré no tardar – dijo bajando corriendo.
-Edward, espera – me grito mi madre, pero no la
escuche salí corriendo de la casa y entré a rápidamente al coche para ir a
buscar a mi ex -mujer. Después de llevar prácticamente casi siete meses
desaparecida, decía que quería llevarse a mi hija. No lo iba a permitir. La ira
en este momento me estaba cegando, no ponía entender como después de meses sin
interesarse por su hija de seis años podía llamar a mis padres para decirles
que se la llevaba sin más, sin dar una mísera explicación. En veinte minutos ya
estaba en la puerta de mi antigua casa, salí del coche molesto y me acerqué a
la puerta, puse mi dedo en el timbre y no lo despegué hasta que vi frete a mí a
Tanya.
-Hombre Edward, que sorpresa verte por aquí, ¿Y mi
hija? – preguntó con esa sonrisa. Iba vestida… ¡Qué vestida! si me había
abierto la puerta en ropa interior.
-Me puedes explicar, por qué te quieres llevar a mi
hija de viaje si nunca antes te la has querido llevar – le dije con toda la ira
que llevaba contenida dentro.
-Me voy a vivir al extranjero con mi pareja y quiero
que mi hija venga conmigo – me dijo, y eso creó más furia en mí.
-¿Estas de broma? Muy loca tienes que estar si de
verdad piensas que voy a dejar que te la lleves con otro fuera del país – dije
gritándole.
-Edward, no puedes prohibirme nada, así que trae a
mi hija porque me quiero ir y quiero que ella se venga – me gritó – No tiene
caso que discutamos, porque si llamo a mi abogado y vamos a juicio la custodia
me la darán a mí y me aseguraré que no vuelvas a ver a mi hija durante el resto
de tu vida – su voz se elevaba cada segundo.
-No vas a ir a un juicio ¿sabes por qué? – le dije
mirándole serio y enfadado – Porque a cualquier juez que le diga que nunca has
cumplido con tus horarios de venir a recogerla, que has estado casi siete meses
sin verla, que te vas constantemente de viaje y la dejas sola, dejará que te la
lleves, y entonces sí, no tendrás más derechos sobre ella. Así que está claro
tú eliges, o vamos a juicio y te quedas sin hija, o dejas que las cosas se
queden como están y tu puedes verla cuando quieras… a mí me da igual. Pero tú a
mi hija no te la vas a llevar a ningún lado y menos fuera del país – le grité –
No tengo mucho tiempo para que elijas, tengo cosas más importantes en mi vida
que estar aquí viéndote semidesnuda. Una respuesta – dije fríamente.
-Está
bien, tú ganas – dijo de mal humor. Yo sin decir nada más salí de la casa
pegando un portazo y me volví a subir en mi coche y puse dirección al hospital.
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