sábado, 30 de junio de 2012

CAPITULO 15


CAPITULO: 15

Pov Esme

Edward se había llevado a mi nieta Nessie esta mañana para hacerle las pruebas y todavía no llegaba y tampoco nos había llamado. De alguna manera ninguno en casa estábamos tranquilos, y la que más nerviosa estaba era Bella. Mi marido ya había hablado con ella para que se tranquilizara, porque poniéndose así lo único que conseguía era que el bebe también estuviera nervioso y eso no era bueno. Pero no había manera de calmarla.
-¿Cómo está? – pregunté a mi marido que bajaba las escaleras serio y preocupado.
-Está muy nerviosa, le he llevado una taza de té, espero que resulte. – dijo abrazándome - ¿Ha llamado Edward? – negué mirando al suelo.
-¿Por qué no llama?, ¿Será muy grave? – pregunté angustiada.
-Puede que la tenga que ingresar, y sabes que la niña es como la madre, odia los hospitales y las agujas – dijo mi marido intentando hacer una broma.
Nos sentamos en el sofá los dos en silencio, esperando que nuestro hijo se pusiera en contacto con nosotros, pero no había manera. Carlisle subió para ver cómo estaba Bella y me dijo que se había quedado dormida, lo que significaba que el té probablemente la ayudó. De repente el teléfono sonó y ambos nos levantamos corriendo y lo descolgué.
-¿Diga? – dije angustiada, preocupada.
-Mamá – escuche la voz de Edward y no pude evitar sonreír de alivio - ¿Puedes pasarme a Bella? – preguntó con tono serio, lo que hizo que mi alivio desapareciera.
-Tu padre le dio té para que se tranquilizara y se quedó dormida. – le expliqué - ¿Cómo está la niña?, ¿Por qué no llamabas?, ¿Por qué no habéis venido todavía?, ¿Edward? – pregunté desesperada.
-Mamá tranquila. La niña tiene bronquitis, se va a tener que quedar ingresada, se ha puesto a llorar porque quería ir a casa con Bella y he estado con ella hasta que se calmó, por eso no he podido llamar – explicó.
-¿Qué dice? – me preguntó mi marido.
-Tiene bronquitis – le dije.
-Pásame a Edward – dijo mi marido quitándome el teléfono – Edward, a Bella se lo tienes que contar tú, sabes cómo es con este tipo de temas, y si no se lo explicas tú, no se va a calmar, hijo – dijo tranquilamente. Hubo un silencio – Tu hermano está de guardia que se quede un rato con Nessie y así puedes venir a casa por las cosas de la niña y hablar con Bella – continuó diciendo – Está bien, te esperamos en casa – dijo y después colgó –Va a dejar a Nessie con Jasper y vendrá a hablar con Bella y a buscar las cosas de la pequeña.
-¿Cómo crees que se lo tome Bella? – pregunté no muy segura de la reacción.
-Se lo va a tener que tomar con calma. Es lo mejor para ella y para el bebé – me dijo abrazándome. En ese instante sonó el timbre y miramos el reloj, era la hora de que Anthony y Jane llegaran de la escuela. Caminé tranquilamente hasta la puerta para abrirla y Alice estaba con los pequeños, me sonrió y entraron junto con Carlie, que venía en los brazos de mi nuera.
-¿Se sabe algo de Nessie? – preguntó mirándonos, pude notar como ambos hermanos, Jane y Tony prestaban atención a mi respuesta.
-Se va a quedar unos días en el hospital – explicó mi marido viniendo al recibidor con nosotros y abrazando a sus nietos, incluso a Anthony que lo queríamos como si también lo fuera.
-¿Cómo se lo ha tomado mi hermana? – preguntó seria, no era un tema para tomarse a risa y más sabiendo el estado de Bella.
-Todavía no lo sabe, ahora se lo dirá Edward, mientras Jasper se queda con Nessie – le expliqué sentándome en el sofá.
-Esperaré a que llegué – dijo sentándose a mi lado.
-¿Mi hermanita esta mala? – preguntó Tony acercándose a mí con ojos llorosos.
-Sí cariño, pero se va a poner bien rápido y la volveremos a tener en casa como siempre – dije abrazándolo. Después de un rato en el salón hablando de diferentes temas, sin importancia ninguno. Escuchamos la puerta abrirse y Jane se levantó del suelo corriendo para ir a saludar a su padre. Todos nos levantamos tras ella y fuimos al recibidor.
-Hola princesa – dijo cogiéndola en brazos - ¿Cómo te lo pasaste en el colegio? – preguntó mi hijo apartándola un poco.
-Muy bien, como siempre. Además hoy castigaron a la prima Lily y a Anthony en mi clase y me divertí mucho – dijo sonriendo mientras miraba a Tony.
-¿Por qué os castigaron, campeón? – pregunto Edward acercándose a él y despeinándolo.
-Porque Lily y yo no parábamos de hablar – dijo mirando al suelo.
-Eso está mal, hay que prestar atención en clase, Tony – dijo mi hijo dejando a su hija en el suelo y acachándose a la altura de Tony – campeón te tienes que portar bien y estudiar mucho – le dijo con una sonrisa. Anthony asintió y también le sonrió – Voy a subir a hablar con tu mamá, después subes tú ¿Vale? – preguntó mirándolo para asegurarse que le había entendido.

Pov Edward

Comencé a subir las escaleras pensando una y otra vez cómo hablaría con Bella, cómo le explicaría toda la situación de manera que no se alterara y me comprendiera. Entré en silencio en la habitación y me la encontré acostada, mirando por la ventana. 
-Ya estáis aquí – dijo girándose un poco para mi dirección - ¿Dónde está mi hija? – preguntó al darse cuenta de que había cerrado la puerta tras de mí  y que nadie más había entrado - ¿Qué ha pasado? – preguntó ahora preocupada, haciendo un intento de levantarse lo cual impedí inmediatamente.
-Tranquila, que te voy a explicar – dije serio, ella asintió y esperó a que yo comenzara – Cuando llevé a nuestra hija al hospital pedí que le hicieran diferentes pruebas para asegurarme de qué tenía, al acabar puede comprobar que lo que tiene es bronquitis crónica. No es muy grave, pero es recomendable que se quede allí unos días hasta que este mejor, no será mucho tiempo y espero que se recupere pronto – le expliqué despacio para que pudiera entenderme.
-Tengo que ir a verla – dijo con otro intento de levantarse – Edward, tengo que estar con mi hija – dijo apartando mi mano para poder levantarse.
-Bella escúchame, Renesmee está bien, yo voy a estar con ella en todo momento y cuando tenga guardia o algo, no estará sola me encargaré de que siempre haya alguien con ella. Pero tú necesitas estar en reposo, en la cama, no podemos arriesgarnos de que algo le pase al bebé o a ti – dije tranquilo – Nessie puede entenderlo, no quieras ser cabezota, porque así no ayudamos a nadie. Porque tú vas a estar mal y ella va a seguir en el hospital – le dije sinceramente.
-Está bien – dijo Bella, pero podía ver la duda en su rostro – Pero tienes que jurarme que me vas a informar de todo lo que pase, quiero estar al tanto de cómo esta mi hija siempre, júrame que no me vas a mentir, me da igual si lo haces por mi salud – yo me quedé callado mirándola – Por favor, Edward. Es mi hija, tengo derecho  saber cómo está – dijo mirándome.
-Está bien – dije viéndola a los ojos – juro no mentirte – dije con una sonrisa.
-¿Se puede? – preguntó Alice asomando la cabeza por la puerta de la habitación – Siento interrumpir pero me voy ya y quiero despedirme de mi hermana – dijo entrando, le dio dos besos a Bella y después una con la mano a su barriga – adiós sobrinito – dijo, me dio dos besos y salió por la puerta.
-¿Cómo has estado hoy? – pregunté para hablar de algo y así pasar un rato con ella.
-Bien, aburrida como siempre. Me muero de ganas de poder hacer las cosas por mí misma – dijo con mirada triste.
-En cuanto tengas a tu pequeño, podrás disfrutar de tu libertad de nuevo – dije sonriéndole – ¿Pensaste en algún nombre para el bebé? – le pregunté dudoso.
-Tengo dudas, como quiero que sea una sorpresa el sexo no estoy segura – dijo encogiéndose de hombros.
-Escucho las propuestas – dije riéndome.
-Si es niño quiero que se llame Alexandro y si es niña, me gustaría Mary – dijo con una sonrisa y un brillo en sus ojos.
-Ambos son muy bonitos – dije sonriendo.
-Tengo ganas de conocerlo o conocerla – dijo abrazándose el vientre.
-Ya no te queda mucho, sólo tienes que esperar unos meses mas y pronto podrás tenerlo en tus brazos – le aseguré.
-Además he pensado en ponerme a trabajar cuando tenga al bebé y me encuentre con fuerzas, poder tener mis propios ingresos para ayudar en casa – dijo indecisa.
-No tengas prisa por trabajar, lo importante es que te recuperes, que estés con tu bebé y después, cuando eso esté en orden puedes hacer lo que quieras, pero primero lo primero – le dije.
-Edward… - le mire dándole a entender de que podía continuar – Gracias, gracias por todo lo que estás haciendo por mí y por mis hijos – dijo entrecortándosele la voz al final – Después de todo lo que hice…
-Bella, olvida ese tema, es lo mejor para la salud mental de los dos, eso quedó en el pasado y ahora estamos en el presente y lo más importante es que tú estés bien – le dije. Alguien picó a la puerta y ambos nos quedamos en silencio esperando a ver de quién se trataba.
-Mami, que bien que estas despierta – dijo Tony acercándose a su madre.
-Príncipe – dijo abrazándolo - ¿Todo bien en el colegio? – preguntó Bella. Tony me miró disimuladamente, le giñé un ojo para que supiera que yo no le diría nada a Bella.
-Todo bien – dijo sonriendo.
-Bueno yo me tengo que ir ya que Jasper estaba de guardia y no quiero que le echen la culpa por estar todo el rato con Nessie – me acerqué a Bella y deposité un beso en su frente – Con cualquier cosa te llamo – le aseguré.
-Gracias – me dijo son soltar de sus brazos a Tony.  Salí de la habitación con un sentimiento raro en el cuerpo. Y por un momento me asusté de volver a estar sintiendo cosas por Bella, ahora no era el momento, y yo todavía no la había perdonado del todo, no podía volver a sentir cosas por ella.
-Hijo, ¿Ya hablaste con Bella? – preguntó mi padre que venía abrazado a mi madre.
-¿Eh? Sí, se lo tomó bien, sólo quiere que le digamos la verdad de todo, no quiere que le ocultemos información – dije un poco confuso.
-¿Estás bien? – me preguntó mi madre acariciando mi mejilla – Te ves como desorientado.
-Estoy bien, me voy con Nessie para que Jasper pueda seguir trabajado – dije dándole un beso a mi madre antes de bajar las escaleras.
-¿Edward? – me habló mi padre antes de que bajara – Llamó Tanya – dijo serio. Volví a subir las escaleras que había bajado y miré a mi padre.
-¿Para qué?
-Dice que va a venir a buscar a Jane, que se va de viaje y quiere llevarla con ella – dijo serio.
-¿Desde dónde llamó? – le pregunté.
-En nuestro teléfono salió el número de la casa donde vivían – me respondió mi padre.
-Si llama Jasper le dicen que he tenido que salir a una urgencia, que lo siento y que intentaré no tardar – dijo bajando corriendo.
-Edward, espera – me grito mi madre, pero no la escuche salí corriendo de la casa y entré a rápidamente al coche para ir a buscar a mi ex -mujer. Después de llevar prácticamente casi siete meses desaparecida, decía que quería llevarse a mi hija. No lo iba a permitir. La ira en este momento me estaba cegando, no ponía entender como después de meses sin interesarse por su hija de seis años podía llamar a mis padres para decirles que se la llevaba sin más, sin dar una mísera explicación. En veinte minutos ya estaba en la puerta de mi antigua casa, salí del coche molesto y me acerqué a la puerta, puse mi dedo en el timbre y no lo despegué hasta que vi frete a mí a Tanya.
-Hombre Edward, que sorpresa verte por aquí, ¿Y mi hija? – preguntó con esa sonrisa. Iba vestida… ¡Qué vestida! si me había abierto la puerta en ropa interior.
-Me puedes explicar, por qué te quieres llevar a mi hija de viaje si nunca antes te la has querido llevar – le dije con toda la ira que llevaba contenida dentro.
-Me voy a vivir al extranjero con mi pareja y quiero que mi hija venga conmigo – me dijo, y eso creó más furia en mí.
-¿Estas de broma? Muy loca tienes que estar si de verdad piensas que voy a dejar que te la lleves con otro fuera del país – dije gritándole.
-Edward, no puedes prohibirme nada, así que trae a mi hija porque me quiero ir y quiero que ella se venga – me gritó – No tiene caso que discutamos, porque si llamo a mi abogado y vamos a juicio la custodia me la darán a mí y me aseguraré que no vuelvas a ver a mi hija durante el resto de tu vida – su voz se elevaba cada segundo.
-No vas a ir a un juicio ¿sabes por qué? – le dije mirándole serio y enfadado – Porque a cualquier juez que le diga que nunca has cumplido con tus horarios de venir a recogerla, que has estado casi siete meses sin verla, que te vas constantemente de viaje y la dejas sola, dejará que te la lleves, y entonces sí, no tendrás más derechos sobre ella. Así que está claro tú eliges, o vamos a juicio y te quedas sin hija, o dejas que las cosas se queden como están y tu puedes verla cuando quieras… a mí me da igual. Pero tú a mi hija no te la vas a llevar a ningún lado y menos fuera del país – le grité – No tengo mucho tiempo para que elijas, tengo cosas más importantes en mi vida que estar aquí viéndote semidesnuda. Una respuesta – dije fríamente.
-Está bien, tú ganas – dijo de mal humor. Yo sin decir nada más salí de la casa pegando un portazo y me volví a subir en mi coche y puse dirección al hospital. 

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