CAPITULO: 10
Pov Bella
-¿Estás
bien? – me preguntó Edward, pero esta vez no pude engañarle como la anterior.
-Estoy…
muy mareada… - dije en un susurro y sin apenas aliento, en menos de dos segundos
todo se volvió negro, pude sentir unos brazos cogiéndome antes de caer al
suelo.
-Bella…
cariño… -escuché a lo lejos la voz de Edward, pero no podía contestarle, mi voz
no salía y mis ojos no podían abrirse
-¿Qué
pasa?, ¿Por qué estás en el suelo? – esa fue la asquerosa de la profesora. Noté cómo alguien me cogía la mano que tenia
libre y me la apretaba.
-Ey,
enana… - Escuché a mi hermano, y alguien dándome golpecitos en la cara.
Pestañee un par de veces, pero dejé los ojos cerrados. Me encontraba mareada
todavía.
-A
ver, desalojar el gimnasio, que no se agobie – dijo la profesora - ¿Qué ha
pasado? – la escuché decir, su voz sonaba más cerca.
-Te
avisé de que se encontraba mal – le reprochó mi Edward – Bella… - me susurró,
apretando mi mano, yo lentamente fui abriendo los ojos, y a mí alrededor
estaban mis hermanos, Rosalie, Alice, Edward y la profesora. No vi a mis amigas
por ningún lado, supuse que abrían salido.
-¿Cómo
estás? – me preguntó Jasper acariciando mi brazo.
-Me
quiero ir a casa… - dije en un susurro, esta era la última clase que teníamos y
no me encontraba en condiciones de hacerla. Edward me ayudó a levantar, todavía
estaba algo mareada, pero no tanto como antes. Poco a poco fuimos caminando
hasta el estacionamiento, vi como todos los que estaban en clase se encontraban
en el patio de fuera. Busqué y vi allí a las chicas. Ellas se percataron de mi
presencia, pero nadie más lo hizo, así que con la cabeza negué para que no
vinieran, porque entonces vendrían todos.
-Bella,
¿Te encuentras bien? – me preguntó mi hermano, poniéndose delante nuestro.
-Sí,
solo me quiero ir a casa… - no estaba diciéndolo y ya, se lo estaba suplicando.
-Ven
cariño, siéntate – abrió la puerta Edward y pude entrar.
-En
casa nos vemos… - dijo Alice, caminado para el coche – Voy a llamar a mi padre
para…
-¡No!
– La interrumpí antes de que acabara de marcar el numero – No le digáis nada a
Carlisle, estoy bien, no hace falta decir nada… - dije mirándolos a todos,
inclusive a Edward.
-Pero
Bella… - dijo mi hermano acercándose.
-Por
favor – le pedí mirándolo. -Pensar que
me lo debéis… - supliqué mirándolos a todos. Ellos se miraron entre sí y
después a mí.
-Está
bien, pero si te vuelves a sentir mal, se lo diremos – me dijo Emmett, sabía
que se estaba resignando porque se lo quería decir, pero no quería que se
enteraran de lo que le pasó.
-Vais
vosotros delante – dijo Edward, cerrando la puerta y dando la vuelta para
ponerse en el asiento del conductor.
-Sí,
cualquier cosa, nos llamas y paramos – le dijo Jasper, Edward asintió. Se metió
en el coche.
-Segura
que estás bien… - me preguntó mientras arrancaba – Te ves pálida – me dijo.
-Estoy
bien, de verdad. Sólo quiero ir a casa y acostarme un poco – le dije sonriendo.
Arrancó y el BMW ya no estaba en el estacionamiento, él fue a alta velocidad,
por la carretera camino a casa. Cuando nos adentramos en el camino del bosque,
sentí que tenía ganas de vomitar – Para
- dije, él rápidamente freno. Abrí la puerta y comencé a vomitar. El me
sujetó el pelo para que no se manchara.
-Lo
siento – me susurró. Cuando acabé me recosté en el asiento – Iré más despacio –
yo no contesté, rezaba para que esto no se lo contara a nadie, y mis hermanos
no se lo dijeran a Carlisle. Volvió a arrancar el coche y esta vez condujo más
despacio hasta casa. Al llegar mis hermanos nos esperaba en el porche, pero
ellos solos, no había ni rastro de Alice y Rosalie.
-Mamá
y Carlisle no están en casa – nos dijo mi hermano Jasper.
-Bien,
me voy a duchar – les dije. Le di un beso a Edward.
-Te
acompaño – me dijo. Sonreí.
-No
tonto, puedo ir sola – le dije, el asintió. Pasé por entre medio de mis
hermanos y subí las escaleras. Todavía me cansaba al hacerlo, pero me agarraba
a la baranda y subía a mi paso. Entré en casa y fui al baño de abajo, Alice y
Rosalie están en la sala con el televisor.
-¿Cómo
te encuentras? – me preguntó Alice.
-Bien,
gracias – le dije, fui al bajo y me desvestí poco a poco. Me metí en la ducha,
y me quede allí un rato.
Pov Emmett
-Vais
vosotros delante – dijo Edward, cerrando la puerta del lado de mi hermana y
caminando para meterse el también. Me daba mucho coraje de que fuera él quien
la llevara. Me parecía injusto.
-Sí,
cualquier cosa, nos llamas y paramos – le dijo Jasper, Edward asintió. Nos
metimos todos en el coche. Rosalie lo arrancó y condujo a toda velocidad.
-¿Vais
a decirle algo a mi padre? – preguntó Alice. Yo estaba en el asiento de
copiloto y Jasper iba atrás con ella.
-No
lo sé – murmuró.
-¿Cómo
que no sabes? Claro está que no vas a decir nada – dijo Rosalie.
-Es
la salud de mi hermana, de verdad crees que me importa que sepan que me he
acostado con Alice. Me importa mucho más su salud que esa tontería… - le dijo.
Vi como Alice agachó la cabeza, y me sentí mal, seguramente había herido sus
sentimientos – Lo siento, Alice, pero es lo que pienso.
-No
te preocupes, ya me he acostumbrado – me dijo.
-Pues
yo no creo que decírselo a mi padre sea lo mejor, si lo dices todos tendremos las consecuencias
y yo no quiero que mi padre lo sepa – protestó Rosalie.
-Rosalie,
estamos hablando de la salud de mi hermana, de Bella… ¿Cómo puedes pensar así?
– dijo Jasper.
-Ella
ha dicho que está bien, no tenéis que insistir – dijo calmadamente.
-Bueno,
me da igual, esperaremos a ver como sigue, y si pasa algo, se lo diremos a
Carlisle – dije, para finalizar la conversación. El resto del camino fue en
silencio. Llegamos a casa, Rosalie metió el coche en el parking. Jasper y yo
salimos para esperar a Bella en el porche, y Alice y Rose se fueron al salón a
ver la televisión. Mi hermano estaba muy callado.
-¿Qué
te pasa? – le pregunté, el me miro.
-Con
nuestra actitud estamos haciendo que Bella empeore por minutos… ignorándola,
gritándole… nunca nos hemos comportado así con ella, y mira ahora, si estas
cosas le pasan la culpa no la tiene el otro, la tenemos nosotros Emmett… -
dijo, se sentó en las escaleras.
-¿Por
qué dices eso? – le pregunté sentándome a su lado.
-Edward
le hace feliz, y nosotros no lo queremos ver, ella es feliz estando con él.
Nosotros en estos momentos sólo le damos disgustos – me dijo. Nos callamos
cuando escuchamos el ruido del coche de Edward. Paro en la entrada sin meterlo
en el garaje. Y ayudó a mi hermana salir del coche. Nosotros nos levantamos de
las escaleras.
-Mamá
y Carlisle no están en casa – les dijo Jasper.
-Bien,
me voy a duchar – dijo mi hermana, le dio un beso a Edward en los labios, no
pude evitar apretar los puños.
-Te
acompaño – le dijo, los apreté más fuerte, pero éste quien se creía que era.
-No
tonto, puedo ir sola – le dijo, el aludido asintió. Pasó por entre Jasper y yo,
los tres nos quedamos mirando cómo subía las escaleras, despacito.
-¿Por
qué habéis tardado tanto? – pregunté, cuando mi hermana entró en casa.
-Se
mareó a mitad del camino y quería vomitar, así que paré – me dijo.
-¿La
quieres? – preguntó Jasper de repente. Edward lo miró ni entender.
-¿Qué?
– preguntó.
-Que
si quieres a mi hermana, ¿La quieres de verdad? – le aclaró y volvió a
preguntar mi hermano.
-Más
que quererla, amo a tu hermana, Jasper, la amo de verdad – afirmó sonriendo.
-Tú
la haces feliz – dijo, es como si estuviera pensando en voz alta – Cuando
nosotros solo la estamos haciendo llorar…
-Habla
por ti, yo considero que estoy ayudándola a entrar en razón sobre algo que está
haciendo mal – aclaré.
-Pues
no te está resultado efecto cuando tú te acuestas con mi hermana pequeña…
Porque por si no lo recuerdas te recuerdo que Alice es mi hermana pequeña,
igual que Bella la tuya – me dijo Edward.
-Me
da igual que estés con ella, mientras mi hermana no derrame una sola lágrima
por tu culpa… - aseguró Jasper.
-No
lo hará, y gracias por aceptarlo – dijo Edward, acercándole la mano.
-No,
me lo puedo creer, tengo una familia de locos, primero mamá y ahora tu – dije
desesperado.
-Emmett,
tienes que aceptar que Bella es feliz con él – me dijo mi hermano. Pero no
contesté, porque el coche de Carlisle apareció. Aparcó detrás del de Edward. Él
y mamá bajaron de coche.
-¿Cómo
que estáis aquí tan pronto? – quiso saber Carlisle.
-¿Le
ha pasado algo a Bella? – preguntó mi madre poniéndose nerviosa. Rosalie y
Alice salieron de casa. Jasper y yo nos giramos y las miramos, después miré a
Edward - ¿Está mi niña bien? – cuestionó mi madre acercándose a mí.
-Mamá,
¿Por qué gritas? – dijo mi hermana saliendo a la puerta con una toalla tapando
su cuerpo.
-Cariño
– dijo mi madre y entro corriendo a abrazarla - ¿Estás bien?, ¿Te ha pasado
algo? – Le preguntó tocándola por si tenía algo - ¿Qué haces con una toalla?
-Mamá,
tranquila, estoy bien, no ha pasado nada, y estoy con una toalla porque acabo
de salir de la ducha y te he escuchado gritar – dijo explicándole.
-¿Y
por qué estáis tan pronto en casa? – preguntó mirándonos a todos. Nos quedamos
en silencio, mirándonos los unos a los otros.
-El
profesor no vino y salimos antes – dijo sonriendo. Todos respiramos aliviados
al ver que mi madre y Carlisle se lo creyeron.
-Venga
entremos, que Bella se acabará resfriando – dijo Carlisle seriamente, y comenzó
a empujarnos a todos para que entráramos.
-Papá,
sabes que Jake, Seth y Paul, viene a vivir a Forks – Escuché decir a Edward. Rosalie
y Alice nos habían contado cosas sobre esos chicos hoy a la hora del almuerzo.
Al parecer Rosalie tuvo un rollito con Jacob, eso duró poco y al mes ya habían
roto porque Rose se enrolló con otro. Y por eso ahora se odian. Y Alice, nos
había dicho que Jacob intentaba manipular a Edward diciéndole que ella lo
manipulaba. Jasper y yo no pudimos evitar reírnos por la historia.
-Me
alegro de que tengas aquí a tus amigos – le contestó Carlisle.
-Voy
a hacer la comida – dijo mamá subiendo las escaleras para ir a la cocina. Rose
y Alice se fueron al salón y Jasper y yo con ellas. Carlisle subió. Y Edward
comenzó a caminar hacia la habitación de mi hermana.
-Eh,
¿Dónde vas? Se está cambiando, vienes y te esperas a que acabe… - le dije. Él
puso los ojos en blanco y se sentó con nosotros en el sillón. Estuvimos
callados, escuchábamos un programa de moda que habían puesto las chicas. El
timbre sonó.
-Voy
yo – dijo mi hermana caminado por el pasillo hasta la puerta.
Pov Bella
Salí
de la habitación cuando acabé de vestirme. En ese momento sonó el timbre.
-Voy
yo – dijo caminado hacia la puerta. Cuando abrí, había un hombre de la edad de
mi madre y Carlisle. No muy alto, pelo castaño y ojos marrones y bigote.
-Hola
– simplemente escuché esa palabra de su boca.
-Hola,
tal vez se ofenda, pero… ¿Quién es?, ¿Y qué quiere? – le pregunté.
-Vengo
preguntando si aquí vive Esme Pratt – me contestó, preguntaba por mi madre.
-Sí,
vive aquí, ¿Quién la busca? – cuestioné.
-Cariño…
- me llamó Edward, en segundos ya lo tenía abrazándome por la espalda - ¿Quién
es? – le preguntó al señor que teníamos parado enfrente de nosotros.
-Busco
a Esme Pratt – repitió.
-Sí,
me parece muy bien, pero… Me dice quien es – le dije ya desesperada.
-Enana
¿Quién es? Estás tardando mucho – dijo Emmett apareciendo por detrás mío. Se
quedó parado mirando a la puerta.
-¿Charlie?
– preguntó y afirmó, las dos cosas. Yo abrí los ojos dé la impresión. Era mi
padre la persona que tenia ante mis ojos. El padre del que nunca me habían
querido contar nada. El que nos abandonó y yo no sabía por qué. Ahora lo tenía
ante mis ojos.
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