sábado, 30 de junio de 2012

CAPITULO 21


CAPITULO: 21

TRES AÑOS DESPUÉS

Pov Rosalie

Estaba terminando de empacar mis cosas, llevaba dos maletas grandes para pasar las vacaciones de verano en casa y aun así me parecía poco, apenas lo indispensable. Llevaba mucho tiempo sin ir por allí justo el tiempo que hace que empecemos a asistir a la universidad todo era muy complicado sacar tiempo por eso llevábamos dos años sin reunirnos toda la familia. En ese momento escuché la puerta abrirse y a Emmett entrar al departamento, volvía de comprar comida para ambos.
- ¿Rose? –preguntó desde la entrada.
- En la habitación –le contesté mientras doblaba otros pantalones y escuché sus pasos acercándose. No habíamos cambiando mucho. Él se había vuelto un más musculoso, aunque continuaba teniendo ese gran corazón que me demostró hace tres años. Y por mi parte continuaba siendo la misma, tan solo había cambiando mi relación con los chicos, ya que me costaba mucho coger confianza con ellos.
- Ya traje la comida. –Me dijo cuando llegó y me abrazó por la espalda - ¿Cómo te sientes? – preguntó como siempre lo hacía.
- Bien –contesté dejando un beso en su mejilla.
- ¿No te esforzaste mucho, verdad? – quiso saber viendo todo el trabajo que hice mientras él no estuvo.
- No. Todo tranquilo. -contesté y puse los pantalones en la maleta. – Muero de hambre, vamos a comer.
Nos tomamos de la mano y fuimos juntos al comedor del pequeño departamento que compartíamos desde hacía dos años, cuando empezamos a ir juntos a la universidad. Pudimos ir a escuelas separados, pero a esas alturas habíamos pasado tantas cosas juntos que ya nos necesitábamos y ahora, este departamento era mudo testigo de cómo cambiaron nuestras vidas, de la forma en que lentamente con el paso de los días nuestra amistad avanzó, de que él me ayudó a sanar y superar el pasado, de lo que vivimos aún como hermanos y de la forma en que ahora eso que fingimos en casa tanto tiempo atrás era verdad. Yo lo amaba, estaba completamente enamorada de él y él de mí.



Flash Back

-Emmett no seas injusto, el otro día vimos una peli que te gustaba a ti, ahora me toca una de las mías – dije cruzándome de brazos.
-Pero quieres poner una peli para llorar… no me apetece… - dijo haciendo uno de los pucheros de mi hermana.
-No te servirá… vamos a ver Un paseo para recordar. Es preciosa Emmett te gustará – dije sonriendo, me levanté del sofá para poner la película.
-Vale, yo veo la película para llorar a cambio de una cosa – dijo con una sonrisa picara - ¿Vale? – preguntó yo miré con el seño fruncido y asentí, me daba miedo lo que fuera a pedir – Cierra los ojos – dijo con esa sonrisa preciosa que tenía – Confía en mí – me dijo, respiré hondo y los cerré – Déjate llevar por todo menos por la vista – dijo pasando su mano por mi mejilla, me sobresalté cuando sentí el contacto. Después su mano continúo pasando por mis brazos, haciéndome cosquillas de lo flojo que lo estaba pasando, su nariz y la mía se tocaron y nos dimos el beso esquimal como él lo llamaba. Y finalmente sus labios se juntaron con los míos. En ese momento no supe cómo reaccionar, pero sin pensarlo le correspondí el beso. Hacía mucho que no me besaba con nadie, desde que… desde que pasó lo de Port Ángeles. En cambio él al entrar en la universidad comenzó de nuevo a tener un montón de chicas. Cuando me di cuenta de todo, me separe poco a poco.
-¿Qué haces? – quise saber.
-¿No te ha gustado? – pregunto con tristeza en los ojos.
-Emmett yo no estoy preparada todavía… - dije mirando al suelo. Emmett no era hombre de una mujer, le gustaba ir de flor en flor y tal vez a mí solo me quería para eso.
-Puedo esperar, no voy a meterte prisa – yo le miré extrañada, ¿Me esperaría solo para echar un polvo? – Te amo – dijo viéndome a los ojos. Esas dos palabras retumbaron por mi cabeza.
-¿Qué quieres decir? – le pregunté, mi mente se había colapsado y no podía entender nada.
-Para mí no eres como las demás chicas… eres mucho más – me dijo con una sonrisa – No quiero una Rosalie de una noche, la quiero para siempre – me dijo. En ningún momento apartó su mirada de mí.
-¿Me lo estás diciendo en serio? – le pregunté seriamente.
-A caso ves en mi cara que esté de broma… - dijo con una pequeña sonrisa. Y lo decidí, no estaba preparada para acostarme con nadie, pero sí para besarle y decirle que yo también lo amaba, desde que me di cuenta que me ponía celosa con cada chica que traía al departamento me di cuenta de ello. Me acerqué a sus labios y antes de besarlos los acaricie viéndole a los ojos.
-Yo también te amo – y los besé de nuevo.
Fin del Flash Back

- Me muero por ver a los demás. –me dijo cuando nos sentamos en la mesa.
- Sí yo también. Los gemelos deben estar enormes. –sonreí recordando a nuestros sobrinos, ahora ya tendrían tres añitos, y aunque los habíamos visto en fotos que nos enviaban por correo o e-mail los dos nos moríamos de ganas de abrazar a esas dos preciosuras, quien Elisabeth era nuestra ahijada, pero después la sonrisa se borró de mi rostro.
- ¿Sigues preocupada? –me preguntó acariciándome la mejilla.
- Sí. –Suspiré- Todavía no sé cómo van a reaccionar.
- Rose, somos adultos y ellos desean nuestra felicidad, esa misma que está aquí. –me dijo acariciando mi vientre abultado.

Flash Back

Era un sábado común, como todos los que compartíamos. Como no teníamos clases nos levantamos tarde y preparamos el desayuno con calma, sin embargo, para cuando delante de mi tuve un apetitoso plato con fruta y hot cakes, además de una malteada… sólo sentí náuseas. Tomé el tenedor pensando en sí debería comer o no. Probablemente estaba enferma, pues dos días atrás después de almorzar en el campus, devolvía el estómago.
- ¿Pasa algo? –me preguntó Emmett sacándome de mis pensamientos.
- No me siento bien. –le dije retirando la mirada del plato, cada vez me era más difícil estar tan cerca de la comida y no sentirme peor.
- ¿Estás enferma? –se levantó y fue a ponerse a mi lado, luego se arrodilló y me pasó una mano por la frente, tratando de ver si tenía fiebre.
- Tal vez. Tengo náuseas. –confesé pensando en llamar a mi padre, él sabría qué hacer.
- ¿Ya te había pasado antes? –me cuestionó frunciendo el seño.
Yo lo pensé, antes. Hacía dos días fue aún más intenso, también en la semana tuve pequeños episodios iguales. Pero eso no fue lo importante. Antes. Sí, una vez ya había tenido náuseas a medio día. Con la impresión de esa revelación solté el tenedor sin darme cuenta.
- ¿Rose? –preguntó preocupado. - ¿Quieres ir con un médico?
- Emmett… -traté de explicarle pero la sorpresa me había dejado sin palabras ¿y si era cierto? ¿Él lo querría?
- Me estás asustando. –dijo con el seño fruncido. Esperé un segundo y respiré muy hondo.
- Creo que estoy embarazada. –en un gesto automático llevé ambas manos a mi vientre.
Él me miró con gesto de incredulidad unos instantes antes de sonreír y tomarme en brazos. Con un solo movimiento y sin nada de trabajo me rodeó por la cintura y me alzó, riendo. Yo me aferré a su cuello y sentí alivio, si en verdad lo estaba, él se alegraría tanto como yo. Y antes de que me pusiera en el suelo de vuelta hice cuentas mentalmente, sí tenía un retraso, pero apenas de cuatro días y podía no significar nada.
- Hay que ir con un médico ¿quieres que sea una doctora? –me preguntó poniéndome en el piso y después me besó, sin dejar que le respondiera. Unió sus labios con los míos en una caricia llena de pasión y júbilo.
- Quiero hacer la prueba primero. –contesté cuando al fin nos separamos. – La doctora va a querer hacerme un eco vaginal, supongo, y si no estoy embarazada… preferiría evitar la experiencia. –le dije siendo sincera, pero al hablar me di cuenta de que quizás sólo tenía una infección estomacal y nos estábamos haciendo ilusiones por nada.
- Entonces empieza a tomar agua que yo voy a la farmacia por la prueba. –me dijo y me besó otra vez antes de irse.
Emmett se marchó y yo seguí su consejo, mientras antes pudiera estar segura de las cosas, mejor. ¿Qué pasaría con la universidad? ¿Y qué pensaría nuestra familia? Eran cosas que me preocupaban, desde luego, pero al mismo tiempo… algo en mi interior me decía que nada podía ser peor que la vez anterior. Aunque también sentí miedo ¿y si se repetía? ¿Y si de nuevo estaba embarazada y lo perdía? Era capaz de enfrentarme al embarazo que nos tomó por sorpresa y de lidiar con las reacciones de la familia, pero nunca, ni en un millón de años sería capaz de sobrevivir otra vez a la pérdida de un bebé.
- ¿Ya quieres ir al baño? –me preguntó Emmett en tono alegre entrando en la recámara con la prueba entre las manos.
- Creo que sí. –suspiré nerviosa y fui a hacer la prueba.
No era mucho lo que debíamos esperar después, sólo cinco minutos. Pero fueron largos, casi tanto como la ocasión anterior que viví algo similar. Aunque ahora no estaba sola y sinceramente… deseaba que fuera positivo.
- Ya es tiempo. –me dijo él y los dos vimos el aparatito de plástico que descansaba en el baño al otro lado de la habitación.
- ¿Puedes traerlo? –le pedí. – No me siento capaz de moverme. Estoy muy nerviosa.
- Todo va a estar bien. –prometió y fue por la prueba, la tomó sin mirarla y regresó a sentarse a mi lado.
La puso para que ambos pudiéramos verla. Y ahí estaban. Dos líneas. Estaba embarazada. Él lo entendió también y dejó caer la cosa al suelo para abrazarme. Sentados en la cama como estábamos, caí de espalda hacia el colchó y él me besó. Fue una caricia cargada de pasión y júbilo. El destino nos daba una nueva oportunidad.
Fin del Flash Back

Cinco meses, esa era la edad de nuestro bebé por nacer. Esta vez nada era mentira, esta criatura era el fruto de nuestro amor, nuestro hijo o hija. Y ambos lo amábamos tanto como al que antes perdí. Y es quizás por esa experiencia que mezclada con la inmensa felicidad, hemos tenido miedo… porque hasta que no lo tenga sano y salvo entre mis brazos, no podré estar tranquila. Por eso he tenido mucho cuidado con cada cosa y él también se ha portado algo sobreprotector, nunca me permite subir muchas escaleras, ni cargar cosas pesadas, igual yo evito casi cualquier actividad física además de caminar, siempre voy puntual a mis citas con la doctora y entro en pánico cada vez que siento algo nuevo suceder. Pero hasta ahora todo está bien.
- Lo sé. –contesté sonriendo un poco, pero sin dejar de sentir nerviosismo. Nadie en casa sabía de este embarazo y la verdad estaba asustada de cómo podrían reaccionar. - ¿No crees que les importe que voy a dejar la universidad un semestre? –le pregunté, pues ese era el otro asunto, me había dicho la ginecóloga que podía asistir a clases hasta el momento del parto, pero mi miedo de que algo saliera mal hizo que tomara la decisión de no regresar después de las vacaciones de verano, hasta el siguiente semestre.
- Claro que no, tu papá es médico, él va a entender que quieras cuidar al bebé. –me dijo acercándose para besarme en los labios y yo le respondía con la misma dulzura que él siempre me mostraba. –Te amo. –dijo finalmente.
- También te amo. –respondí y volvimos a comer, pues temprano a la mañana siguiente volvíamos a casa y aún quedaban cosas por hacer.

Pov Alice

Estaba sentada en sillón mirando una película, nada muy especial, sólo otra noche tranquila en casa, ya tenía todo listo para regresar a Forks a pasar las vacaciones de verano. Estaba emocionada de ver a papá y a Esme, que eran tan felices como siempre y también a mis hermanos y hermanas, los de sangre y los adoptivos. Además de que quería hacerme muy presente en la vida de mis sobrinos para que nunca olvidaran a su tía Alice. De repente mi teléfono sonó y vi que era un mensaje de texto, primero sentí curiosidad pero al ver de quién era me enfadé.

¿Cómo estás preciosa? Seguro que ya me extrañas. Deberíamos vernos hoy. James.

¿Cómo era posible? Claro, él y yo estuvimos juntos, nueve meses enteros y un tiempo las cosas marcharon bien, pero al final yo no quería nada más que olvidarme de él y ahora continuaba mandándome mensajes como si nada, como si quisiera cortejarme otra vez. Así que me limité a borrar el mensaje y apagué el teléfono, temerosa de que se le ocurriera llamar, además Jasper de seguro que estaba por llegar a casa y no deseaba que supiera nada, siempre se enojaba cuando James hacía esas cosas… decía que era un loco y estaba obsesionado conmigo. Tal vez tenía razón.
Suspiré y me acomodé para seguir viendo la película. El rato continuó en paz, hasta que terminó y casi al mismo tiempo Jasper llegó a casa. Fui a recibirlo algo nerviosa, pues era tarde y la verdad estaba preocupada.
- Hola. –me sonrió mientras cerraba la puerta.
- Me tenías preocupada. –le dije cruzándome de  brazos.
- Sí, me retrasé. Intenté llamarte pero tienes el teléfono apagado. –levantó ambas cejas y de seguro que mi expresión me delató, porque después frunció el seño. - ¿Te estuvo molestando ese imbécil otra vez?
- No fue nada. –le dije tratando de parecer despreocupada.
- Define “nada”. –me pidió más bien como una orden y yo me encaminé hacia la sala con Jasper justo detrás de mí.
- Nada. Un mensaje de texto, sólo eso. –le expliqué sentándome en el sofá.
- Tenemos que cambiar tu número, sino, va a seguir acosándote. No entiende lo que es “no”. –me dijo visiblemente molesto.
- Jasper, no voy a cambiar mi teléfono sólo porque él envía mensajes. Punto final. –repliqué y me puse de pie. – Mejor vamos a cenar que todavía no tienes todo listo y mañana nos vamos en la mañana.
- Por lo menos no va a poder acosarte el próximo mes. –su voz enojada llegó a mis oídos y suspiré.
Irónicamente si no hubiera apagado el teléfono, nada de esto estaría sucediendo y podríamos pasar la noche tranquilos. Pero él tenía razón, un mes no estaría en la ciudad y con eso me evitaría los intento de acercamiento de James y el subsecuente enojo de Jasper, quien ahora era mi pareja, llevábamos tan solo seis meses juntos. Nos había costado mucho darnos cuenta de que eso que sentíamos el uno por el otro era mucho más que amor de hermanos. Pero antes de darnos cuenta de eso ambos tuvimos otras parejas. Yo como tuve a James, estuvimos un tiempo bien, pero luego me di cuenta de que era muy posesivo y no me dejaba hacer nada, así que rompí con él. Y Jasper estuvo con María, una compañera de su curso en la universidad. Era una chica muy superficial, mucho más que mi hermana en sus épocas y me sorprendió mucho que Jasper saliera con ella. A mí no me trataba nada bien, y no fue hasta que Jasper se dio cuenta de lo hipócrita que era que rompieron. A los pocos meses de la ruptura, empezamos a salir juntos y hasta el momento todo iba muy bien. Él estudiaba psicología, decía que siempre le había interesado mucho ese mundo, mientras tanto yo estudiaba diseño, pues la ropa continuaba siendo mi pasión. Estos dos años que llevaba sin ver a mi familia cuando teníamos algo de tiempo llamaba a casa para hablar con papá, Esme, Edward y Bella. Aunque normalmente nos comunicábamos por e-mail.
-Alice… ¿Cómo crees que se tomen nuestra relación? – preguntó Jasper comiendo una pizza que nos habíamos hecho ahora.
-No sé y la verdad me da algo de miedo. Ya has visto como fue con Bella y Edward y Emmett y Rose… - yo sabía que mi hermana y Emm nunca fueron pareja de verdad, ahora no sabía pues hablaba muy poco con ella y eran apenas unos minutos porque las dos teníamos prisa.
-Se habrán acostumbrado… - dijo, creo que intentando convencerse más a si mismo que diciendo la verdad. Yo le sonreí y le cogí la mano, demostrándole que estamos juntos en eso. Cuando acabamos de cenar fuimos a arreglar las cosas que nos quedaban.

Pov Bella

Desde que todos nuestros hermanos se fueron a la universidad, no habían vuelto a pasar por casa, aunque nos llamaban de vez en cuando para preguntar como estábamos todos, sobre todo yo y los niños. Edward y yo también habíamos entrado en la universidad, al principio mamá insistió en que no fuera, porque sería demasiado para mí, pero Carlisle le recordó de que yo ahora podía hacer vida más o menos normal. Mi maravilloso novio estaba estudiando medicina, así como su padre, pero todavía no había decidido que especialidad quería. Yo a diferencia, cogí literatura, siempre me habían gustado mucho las letras.
Cuando estábamos en la escuela mi madre se quedaba con los niños y había dejado de trabajar para eso. Pero después de estas vacaciones los niños comenzarían la escuela y mi madre podría comenzar a trabajar de nuevo.
Era de noche y mis niños estaban dormidos desde hacía rato, a sus tres años de edad siempre pedían quedarse más tarde despiertos, pero de todas formas los vencía el sueño casi de inmediato. Ahora su habitación era la de la planta baja, aún la compartían pues les era imposible conciliar el sueño si no estaban juntos.
Rato antes le pedí a mamá y Carlisle hablar con ellos en el salón, igual a Edward. Porque tenía algo que decirles. Últimamente me había sentido cansada, quizás no era nada más que el ajetreo de la vida diaria, pero ahora que sé lo mucho que me necesitan mis bebés, no se me ocurriría ocultarle esas cosas a Carlisle, necesito estar bien por ellos.
Tenía apenas cinco minutos esperando cuando entraron los tres al salón con rostros preocupados. Edward se puso a mi lado y mamá y su esposo enfrente.
- ¿Qué pasa Bella? –inquirió Carlisle.
- ¿Qué quieres decirnos? –preguntó Edward, creo que él era el más extrañado de que tuviera algo que decir y no se lo hubiera contado primero a él.
- No es nada para que se preocupen… sólo que… hace unos días que estoy más cansada de lo normal… -hablé en tono bajo, mirando al suelo. Tal vez armaba un alboroto por nada.
- ¿Has tenido otros síntomas? –Carlisle reaccionó como médico.
- No, sólo es el cansancio. Creo que estoy exagerando… no debí decirles. –suspiré y sentí la mano de Edward sobre la mía.
- Nunca pienses en ocultarnos las cosas. –me pidió.
- Y menos ese tipo de cosas, Bella, puede ser algo importante. –apoyó mi mamá.
- Voy por las cosas para revisarte. –avisó Carlisle y se marchó.
- ¿Estás segura que sólo es el cansancio? –preguntó Edward.
- Sí. –asentí. – solamente eso y probablemente no significa nada. Esperamos en silencio un minuto antes de que Carlisle regresara, se puso a revisarme como de costumbre, utilizando su estetoscopio, midiéndome la presión, con un aparato en mi dedo vio la cantidad de oxígeno en mi sangre… las cosas que a estas alturas me resultaban más que familiares. Cuando terminó vi una sonrisa en su rostro y supe que todo estaba bien.
- No encuentro nada fuera de lugar, Bella. –me avisó y todos respiramos con alivio.
- Gracias, sabía que no era nada. –le dije sonriendo.
- Pero si sientes algo más nos lo dices de inmediato ¿de acuerdo? No esperes hasta que se haga de noche. –me pidió mamá.
- Lo siento, es que no quiero que Anthony y Elisabeth sepan que algo anda mal conmigo, no quiero que se preocupen. Son muy pequeños aún y deben disfrutar su vida tranquila. –les dije con la mirada seria y todos asintieron, mi enfermedad sería un secreto para mis hijos tanto como pudiera mantenerlo así – Tampoco quiero que le cuenten a Rosalie, Emmett, Jasper y Alice cuando vengan. No hace falta que se preocupen sin necesidad – Volvieron a asentir, mis palabras habían sido claras y esperaba que todos ellos me hubieran entendido bien.
- Volviendo a lo del cansancio, Bella, deja de hacer tantas cosas. –empezó Edward. – Haces demasiado, asistes a la universidad, cumples con todos los proyectos y tareas y además cuidas a nuestros bebés, les atiendes todo. Yo puedo hacerme cargo de ellos en las tardes para que descanses.
- Y yo puedo ayudarte a lavar su ropa y ese tipo de cosas. –ofreció mi mamá.
- Gracias, pero no es necesario. Hago lo que me toca. Edward, tú ya me ayudas mucho, siempre eres quien los prepara para dormir. Y mamá… tú los cuidas todas las mañanas mientras nosotros vamos a la escuela, no puedo pedirles nada más.
Creo que alguno de los dos estaba por protestar, pero en ese momento escuchamos pasos acercándose y vimos a Elisabeth que entraba en el salón. Llevaba abrazado un oso de peluche que le regaló Emmett cuando nació, ahora por fin era capaz de cargarlo pues durante mucho tiempo fue más grande que ella, pero lo más importante, iba llorando.  Edward y yo nos levantamos automáticamente para ir por ella, él llegó antes y la cargó, la acunó contra su pecho meciéndola con suavidad.
- ¿Qué pasa, amor? –le preguntó, yo llegué y le puse una mano sobre la espalda a mi pequeña, al instante ella se soltó de los brazos de Edward y se pasó a los míos. La recibí y la abracé con fuerza, caminando hacia el sillón más cercano para evitar cansarme con el esfuerzo de cargarla, ya rara vez podía sostenerlos por más de unos minutos sin acabar agitándome.
- Mami. Mami. Mami. –era todo lo que ella repetí mientras seguí llorando, abrazada a su oso y a mí.
- Aquí estoy. Todo está bien. ¿Tuviste una pesadilla? –le hablé con voz tranquila y le dije lo único que se me ocurrió. Ella asintió con el rostro escondido en mi cuello. – Sólo fue un sueño, precisa, todo está bien. –Edward le puso una mano en la espalda y la acarició, pero ella siguió llorando. La verdad ninguno de los dos sabíamos qué hacer para calmarla, al fin y al cabo éramos primerizos.
- Elisabeth ¿quieres contarles a papá y mamá qué soñaste? –preguntó Carlisle, aunque más bien fue una instrucción para Edward y para mí. Vi a mi mamá y ella asintió con una sonrisa.
- ¿Quieres contarnos? –le pregunté todavía abrazándola y con la mano de su papá acariciándole la espalda.
- Te fuiste, mami, te fuiste. No tabas, te fuiste pada siempre. (No estabas, te fuiste para siempre) – habló ella entre lágrimas y suspiros, apenas pude entender lo que decía, pero me dolió mucho escucharla.
- Aquí estoy. Nunca te voy a dejar, te lo prometo. –le susurré y la sostuve más fuerte contra mi cuerpo, ahora llorando yo también al ver el dolor que tendría ella si yo un día no estaba a su lado… y lamentando en lo más profundo de mi ser el ser muy consciente de que no estaba en mis manos mantener la promesa que acababa de hacerle, no con esa enfermedad que tarde o temprano me cobraría la vida. Los rostros de los tres presentes estaban serios, y miraban la escena con amor y algo de miedo. El mismo miedo que tenían cuando fue el parto, de que mis niños se quedaran sin madre. El rosto de Carlisle me decía que había hecho mal en prometerle a mi hija algo que posiblemente no podría cumplir – Vamos a la cama de nuevo – dije levantándome con ella en los brazos y caminando a la habitación. Cuando llegué me faltaba un poco el aire, pero no podía separarme de mi niña. Tony estaba en la cama dormido con una sonrisa en su cara, su sueño estaba siendo bonito. Acosté a mi pequeña, y deje qué Edward tarareara una nana hasta que se quedo dormida. Cuando fue así, nos levantamos los dos de la cama y volvimos al salón donde mamá y Carlisle hablaban.
-¿Se durmió? – preguntó mamá. Edward se me adelanto y asintió sonriendo – Pues entonces vámonos a dormir todos, que mañana llegan los chicos por la mañana.




Pov Esme

Estaba muy emocionada, hoy era el día en que mis dos hijos, Alice y Rosalie volverían a casa luego de dos años de no verlos. Sus estudios los tenían muy ocupados y eso limitaba el tiempo que tenían para ir de visita, casi ni siquiera hablábamos ya con ellos. Pero estas vacaciones serían diferentes.
- ¿Escuchaste eso? –me preguntó Carlisle y lo miré mientras se escuchaba claramente como abrían la puerta principal de la casa.
- Ya llegaron. –le sonreí y ambos fuimos a la entrada, deberían ser Jasper y Alice.
Ahí estaban, No habían cambiado mucho, él por más que creciera siempre sería mi niño y Alice tenía el pelo más largo que hace dos años. Cuando los alcanzamos, Bella y Edward ya los estaba abrazando, así que tuvimos que esperar un poco, pero pronto envolví a Jasper en un fuerte abrazo que me correspondió igual.
- Te extrañé –le dije en el oído.
- También te extrañé, mamá. –me besó la mejilla y luego fui a abrazar a Alice mientras mi hijo saludaba a Carlisle. – También te extrañé mucho. –le dije a la hija de mi esposo.
- También los hemos extrañado mucho. –me correspondió ella. - ¿y mis sobrinos? –preguntó entusiasmada.
- Están dormidos. –dijo Bella sonriendo.
- ¡Despiértalos! –le pidió Jasper a su hermana.
- ¡Claro que no! No seas bruto. –negó ella y todos nos reímos.
- ¿Cómo estuvo su viaje? –les pregunté mientras íbamos a sentarnos todos a la sala.
- Estuvo bien, nada especial ¿Rose y Emmett? –me respondió Alice.
- Deben llegar pronto. –le dijo mi esposo. – Pero cuéntenos ¿cómo les va en la universidad?
Así comenzamos a conversar, nos dijeron de sus clases y su vida cotidiana, nosotros igual les dijimos cómo estaban las cosas en casa pero sobre todo hablamos de los pequeños, pues tenían mucha curiosidad de saber de ellos y de verlos después de dos años.
Más o menos una hora después me di cuenta de los detalles. Antes Jasper y Alice se volvieron muy cercanos, Carlisle y yo siempre pensamos que fue por eso que decidieron ir a la misma universidad, pero siempre pareció y ellos dijeron que era una relación de hermanos, eran amigos y confidentes hasta donde todos sabíamos. Pero ahora las cosas se veían distintas. La forma en que se tomaban de la mano todo el tiempo, cómo Jasper envolvía a Alice con sus brazos de forma espontánea, la manera en que nos contaban las cosas como si pasaran todo el tiempo juntos… pero todas mis dudas se despejaron cuando Alice le pasó un vaso a Jasper y él se lo recibió y luego la besó en los labios. Todos nos quedamos en silencio.
- ¿Algo que quieras compartir, hermana? –la cuestionó Edward con una ceja levantada.

Pov Alice

- ¿Algo que quieras compartir, hermana? –me preguntó Edward después de que Jasper me besara y ahí me di cuenta de que debimos decirles antes.
- Eh… -dudé un segundo- Jasper y yo somos novios.  –les solté las palabras sonriendo, simple y sencillo, tal cual era la relación que manteníamos él y yo.
- Y supongo que en dos años nunca tuvieron tiempo de decírnoslo. –les habló Bella sonriendo.
- No estamos juntos desde hace dos años. –le dijo Jasper como si fuera lo más obvio del mundo. – Y no lo dijimos porque queríamos que fuera sorpresa. ¿Los sorprendimos? –cuestionó con una sonrisa oscilando en la comisura de sus labios.
- Pues la verdad no. –aclaró Edward frunciendo el seño pero la verdad es que se veía que estaba bromeando. – Ya era hora. Y por cierto, Jasper. Más te vale que la trates bien.
- Lo mismo te digo. –contestó mi novio y después los dos se rieron.
Yo observé a mi papá y a Esme, quienes se veían simplemente tranquilos, ni enojados ni alegres, así que decidí preguntarles qué pensaban… después de todo según ellos Jasper y yo éramos los únicos que nunca tuvimos una relación romántica.
- Papá, Esme. –los llamé- ¿Qué opinan? –al final sonreí un poco, de forma encantadora, sabía que de esa forma no podrían resistirse.
- A mí me parece excelente. –Dijo Esme tomando de la mano a papá.- eres una mujer maravillosa, Alice, no podría pedir nada mejor para Jasper. –me sonrió al final y le devolví el gesto sincera, eso fue más de lo que esperaba, mucho más.
- Sé que la vas a cuidar bien. –le dijo mi papá a Jasper, pero más bien sonó a algo entre advertencia y orden, mi novio asintió con toda la seriedad del mundo. – Y sí, me parece bien… después de todo, creo que ya estoy acostumbrado a que mis hijos a hijas de sangre y adoptados estén en parejas.
Con ese comentario resignado me di cuenta de que en verdad lo aceptaba, ni mi papá ni Esme tendrían problemas con nuestra relación y eso era perfecto. De pura alegría besé a Jasper en los labios y él me correspondió igual. Supuse que se nos dejaba venir un torrente de preguntas, pero en ese momento escuchamos un auto estacionarse afuera y luego marcharse de nuevo. Todos fuimos a la puerta dispuestos a recibir a Rose y Emmett que iban llegando.

Pov Emmett

Habíamos tenido que pedir un Taxi para ir a la mansión pues mi precioso Jeep todavía no llegaba. Mi mano y la de Rosalie iban cogidas todo el tiempo y no nos habíamos soltado en todo el viaje. Sabía que ella estaba nerviosa por las reacciones de todos, yo también lo estaba, pues después de la última vez, me daba algo de miedo. Pero todos habíamos crecido, y si ya había aceptado la relación de mi hermana con Edward, ellos y todos tendrían que aceptar que Rose y yo íbamos a ser padres. Giré un poco para ver que miraba por la ventana, estábamos en el camino del bosque.
-Tranquila, no pasará nada – le dije acariciando su brazo.
-¿Y si pasa? – dijo girándose para verme a los ojos.
-No te pongas en lo peor. Ya te dije anoche que ellos quieren nuestra felicidad y nuestra felicidad es esta – dije abrazando la barriga que en el jersey que se había puesto se disimulaba algo. Finalmente llegamos a la casa. El taxista fue a sacar nuestras maletas, esperó a que le pagáramos y se fue. Le dije a Rose que no lo cargara que se esperara que ahora las subía yo. Y así fue. Le solté por primera vez en todo el viaje y subí las tres maletas. Una mía y dos suyas. Nos paramos los dos enfrente de la puerta. Nos miramos a los ojos y abrí.

Pov Rosalie

Entré justo detrás de Emmett, casi escondiéndome. Llevaba puesta una blusa algo suelta por mi vientre abultado y encima un suéter, quizás no sería muy obvio que estaba embarazada al verme, pero aún tenía miedo porque obviamente, se iban a dar cuenta casi de inmediato.
- Por fin llegan. –dijo Esme y se acercó para abrazar a Emmett.
- Ya era hora. –escuché a Edward y lo miré, estaba sonriendo y de la mano de Bella, quien nos miraba contenta.
- Hola a todos. –les dije intentando mostrar una sonrisa y aún detrás de Emmett, de tal forma que nadie fue para abrazarme.  Luego, por ganar algo de tiempo levanté una de las maletas que él dejó en el suelo pero de inmediato notó lo que hice y dejó de abrazar a su madre para quitármela de las manos.
- ¿Qué haces? Ya sabes que no puedes cargar cosas pesadas. –me regañó con dulzura y yo intenté gritarle con la mirada.
- ¿Por qué no puedes, Rose? –preguntó mi padre de inmediato, justo como me lo temía.
- No es nada. –contesté sabiendo que era inútil resistirme, que ya estaba justo frente al momento que temía y aún no lograba una forma adecuada de hacer las cosas.
- Rosalie, esto es ridículo. –me dijo Emmett, directo como siempre. – Ven, ni siquiera tienes que decir nada, párate aquí. –con cuidado me tomó de los hombros y me puso delante de él. Todos me miraron y por sus expresiones entendí que no tenían idea de por dónde iba el asunto. – Ya, tu idea del suéter es muy buena, pero quítatelo.
Acto seguido él mismo me sacó la prenda sin que yo pudiera reaccionar para evitarlo. Ya estando sólo con la blusa mi embarazo fue demasiado obvio y todos me miraron sorprendidos. Yo agaché la mirada.
- Muchas felicidades. –fue Bella a quien escuché y luego se adelantó a todos para abrazarme. En cierta forma no me sorprendió, pues antes ella ya me había demostrado simpatía. Le correspondí el gesto y cuando nos separamos, Alice ya estaba haciendo fila, también me rodeó con sus brazos.
- Soy muy feliz por ti, te lo mereces. –me murmuró en el oído. - ¿Emmett es…? –empezó a preguntarme y yo entendí, ella sabía de la farsa que él y yo montamos años atrás, pero esta vez era en serio, así que asentí con una sonrisa.  – Felicidades a los dos. –le dijo ella a Emmett y se separó de mí para abrazarlo.
Lo que siguió fue sorprendente, porque nadie estuvo enojado, Edward no quiso golpear a Emmett como la vez anterior, ni nuestros padres se veían decepcionados. Al contrario. Todo fueron abrazos y felicitaciones, Esme tocó mi vientre y se maravilló, mi papá me preguntó las cosas médicas y me sonrió cuando le dije que los cinco meses habían transcurrido de maravilla y la ginecóloga decía que mi bebé tenía buenas posibilidades de nacer sano y fuerte. Ahora, a diferencia de la vez anterior… todo fue felicidad.
- Pero no entiendo… ¿por qué no nos lo dijeron antes? Podría haber ido a ayudarlos, Rose, para que descansaras más todo este tiempo… -habló Esme mirándome y me conmovió su preocupación, tan genuina y llena de amor como si fuera mi propia mamá.
- Eso es mi culpa. –respondí. – Tenía miedo de cómo iban a reaccionar todos. Además, tú tienes una vida aquí y Bella te necesita mucho. –le sonreí y ella hizo lo mismo.
- Apropósito de eso. –interrumpió Emmett. - ¿Dónde están mis sobrinos?
Antes de que cualquiera pudiese responder escuchamos dos voces llamando a “papi” y “mami” desde la habitación de la planta baja y eso fue todo lo que necesitamos saber. Sin dudarlo todos fuimos detrás de Bella y Edward cuando se encaminaron para ver a sus pequeños. Emmett me llevaba abrazada por detrás y me di cuenta de que Jasper iba igual con mi hermana, tendría que preguntarle más tarde. Mi hermano y Bella abrieron la puerta, vi a dos niños con los pijamas. Tony era la viva imagen de mi hermano cuando era pequeño y la niña era preciosa rubita y unos ojos azules como los míos. Desde luego las fotografías no les hacían justicia eran mucho más guapos en persona.
-Mis amores… - dijo Bella acercándose a la cama donde estaban los dos. Había dos camas pero ahora los dos estaban en la misma. Ella se sentó en la cama y sentó a sus hijos en las rodillas – Mirar quienes han venido – mis sobrinos se nos quedaron mirando a los cuatro como intentando saber quiénes éramos.
-Quenes son (Quienes son) – preguntó Liz en el oído de su madre.
-¿Cómo? , ¿No te acuerdas de la Tita Alice? – dijo mi hermana acercándose y agachando se ha ellos.
-¿La tita Ali? – dijo Tony sonriendo. Alice sonrió y asintió. Entonces él se tiro en sus brazos. Mi hermana no se lo esperaba y se cayó para atrás sentada. Todos comenzamos a reír.
- Mami, ¿Poque tiene badiga goda? (Porque tiene barriga gorda) – dijo señalándome a mí. Emmett se rio y Tony también prestó atención a mi barriga.
-Porque en la barriga de tita Rose hay un primo que vas a tener que cuidar mucho – dijo Edward acercándose a Bella y la niña.
-Queréis tocar – le dije a los dos niños que miraban la barriga. Los dos asintieron y me acerqué a Edward y Bella y me senté entre ellos. Tony se levanto del suelo y mi hermana se volvió a abrazar a Jasper. Noté una patada del bebe y acerque las manitas de mis dos sobrinos donde había sido por si pegaba otra, y así fue. El bebé pegó otra patada y los dos apartaron la manita rápido, aunque como aún era muy pequeño no se sentía demasiado.
-Pega… - dijo Tony mirando a su papá. Todos nos reímos.
-El tito Emmett quiero un abrazo de oso… - dijo mi novio agachándose. Liz se bajó de los brazos de su madre y Tony camino hacía su tío y los dos lo abrazaron. Emmett los levantó en el aire y les dio vueltas. Cuando los dejó en el suelo, Jasper se los cogió y comenzó a hacerle cosquillas a los dos. Y comenzamos a reír todos juntos. Papá y Esme estaban en la puerta viéndonos a todos, viéndonos como si el mejor regalo del mundo fuera tenernos ahí reunidos.

Pov Edward

Habían pasado apenas dos días desde que todos habían llegado a casa. Todos estábamos muy contentos, a Esme y papá se les notaba la felicidad desde lejos, el tenernos a todos juntos de nuevo, era algo que yo sabía que querían desde hace mucho. Y cuando vieron que Rosalie venia embarazada, se maravillaron. Estaba vez no fue igual que la anterior, tal vez porque ahora todo estaba más calmado y la vez pasada nos pilló por sorpresa. Me alegraba mucho por mi hermana, fue injusto que perdiera a su bebé con anterioridad y se merecía otro y con Emmett que ya me había acostumbrado a verle besándose con ella por todos lados, me sorprendí mucho porque años atrás ellos no mostraban su amor, sí su cariño, pero en ningún momento vi besos con ellos ni nada. Pero igual era feliz por ella. Alice también se veía feliz con Jasper, en ellos cuando comenzaron a juntarse años atrás presentí que acabarían juntos. Y no me importaba, porque Jasper es un caballero y cuidaría muy bien a mi hermana.
-Eddy, estas en otra… - dijo Emmett moviéndome la mano.
-Lo siento pensaba – dije encogiéndome de hombros, él puso los ojos en blanco.
-Pues a ver si vuelves a este planeta que estamos tenido una conversación seria – dijo fingiendo estar molesto.
-¿Seria?, ¿Qué es seria para ti? Tú no dices nada serio, para ti todo es broma– dije riéndome.
-Oye… no tengas esas confianzas… - dijo haciéndose el serio. Yo reí más fuerte y Jasper se unió a mi risa. En ese momento Bella entró en la habitación con Tony en sus brazos, se veía que le costaba cargar a nuestro hijo, y la vea algo agitada. Ella fue a sentarse al sofá para poner al niño en sus rodillas y calmar un poco su respiración. Jasper y Emmett hablaban de Forks y no se dieron cuenta.
-No deberías cargarlo mucho tiempo… - dije mirándola seriamente. Ella levantó la mirada y me sonrío, esa sonrisa significaba dos cosas, una que estaba bien y dos que no dijera esas cosas con el niño y sus hermanos delante. Asentí y sonreí de nuevo.
-Entonces alguna idea… - escuché a Jasper y miré de nuevo para ver de qué hablaban. Los dos me miraban seriamente – Edward, estamos hablando los hombres… deja a mi hermana tranquila – dijo con una sonrisa mirando a Bella.
-Decíamos de hacer algo los chicos… - dijo Emmett riéndose.
-¿Podemos ir los tres de acampada…? – pregunté mirándolos dudoso, por su respuesta.
-Una acampada… ¡me gusta! – grito Emmett. Los tres, Bella incluida, nos reímos de su reacción.
-Pues entonces arreglamos las cosas para ir mañana… - dije sonriendo. El resto de la familia entró en la sala donde nosotros estábamos. Mi padre miraba seriamente a Bella, seguro que la había visto cargar al niño mucho rato. No dijo nada en voz alta, pero pude ver a mi novia sonreír de nuevo indicando que estaba bien.
-¡Nos vamos mañana de acampada! – gritó Emmett viendo como todos se acercaban.
-No – dijo Rosalie acercándose a su novio.
-No, mi amor, vamos los chicos… - dijo Emmett abrazando a mi hermana y acariciándole la barriga.
-Yo me apunto – dijo papá sonriendo.
-Y mi sobrino se viene con nosotros – dijo Emmett contento, mirando al niño. Al girarme vi la cara de horror de mi Bella.
-No – dijo tajantemente.
-No le va a pasar nada, Bells. Va con dos tíos, su padre y el abuelo que es médico… - dijo Jasper intentando que ella dejara llevarlo.
-He dicho que no… Edward – me miró suplicándome que no me llevara al niño.
-El niño no viene… - dije mirando a Bella, sabía que le costaba mucho separarse de nuestros hijos, y ahora de repente no podía quitárselo. Ella me sonrió. Emmett y Jasper soplaron, pero no dijeron nada, Bella y yo éramos los padres, los que decidíamos, y por el momento los dos estábamos de acuerdo.
-Entonces nos vamos nosotros solos – dijo Jasper sonriendo y encogiendo los hombros. Dio por perdida la discusión con su hermana.
Nos pasamos toda la tarde buscando las tiendas de campaña que papá tenía guardadas, todo lo que teníamos de acampada…


Pov Alice

-Ya estamos solas – dije sonriendo y tirándome en el sofá. Bella estaba sentada, los niños jugaban y Rosalie venia entrando.
-Sabes qué pienso… que querían librarse un poco de nosotras… después de dos años solo nosotras… pues necesitaban otra cosa – dijo mi hermana. Bella nos veía y se reía.
-Bella, lo volviste hacer con Edward o ya no podéis… - pregunté. Podía ser que por su salud mi padre no los dejara hacer el amor. Ella me miro con cara de horror.
-Claro que lo hacemos… hay momentos en que es necesidad… y deseo – dijo con una sonrisa – Y tú con Jasper, porque Rosalie veo que si lo hace con Emmett… ¿Pero tú? – me preguntó sonriendo.
-También – dije contenta dando un bote en el sofá. Ellas se rieron por mi reacción. Me iban a preguntar algo pero los pequeños llamaron a Bella.
-Mami – dijeron apoyados en los brazos de bella.
-Quedemos helao (Queremos helado)- dijo Liz con una sonrisa de angelito.
-No hay helado en casa mis vidas – dijo encogiéndose de hombros.
-¿Queréis helado? – preguntó Rosalie con una sonrisa. Los dos la miraron y asintieron – Bella quédate tu aquí con ellos y Alice y yo vamos a comprar. Así compro para mí que me apetece chocolate – dijo con una sonrisa. Bella negó resignada y asintió. Rosalie me levantó del sofá y me llevó a la puerta.

Pov Bella

Estaba sola en casa con mis niños. Todos los chicos se fueron a pasar tiempo de chicos en el bosque. Fue algo raro, pero creo que Jasper y Emmett extrañan Forks y Edward sugirió que se fueran a acampar y Carlisle se marchó con ellos. Querían llevarse a mi niño para estar todos los hombres de la familia, pero aunque no dudo de la capacidad de Edward para cuidarlo… le pedí que no lo hiciera, nunca me he separado de ellos ni ellos de mí, así que no me siento preparada para hacerlo tan de repente.
Mamá fue a hacer algunos pagos y nos quedamos las demás chicas en casa, pero mis niños quisieron helado y sus tías fueron a comprarlo… creo que los están mimando demasiado. Así me quedé con mis bebés, pero de seguro que las hermanas de Edward estaban por regresar. Subí a los niños a una de la habitaciones de arriba para que jugaran con los juguetes que habían en esta desde abajo yo podía escucharlos reír y jugar, todo estaba tranquilo y feliz hoy. Sin embargo de repente escuché proveniente de arriba un ruido muy fuerte, como de algo que se cayera o azotara, luego, cristales romperse y finalmente los gritos y el llanto de mis bebés.
El ataque de pánico que sentí fue instantáneo, mis hijos. Sin detenerme a pensarlo subí las escaleras corriendo, me sostuve del barandal con fuerza después del primer piso, porque temía caerme. Al llegar hasta arriba ellos seguían llorando, yo entré aun corriendo a la habitación y los vi en el suelo, sentados con un montón de cristales rotos en el piso. No fue difícil notar la ventana rota. Eso debió ser, el viento de seguro la azotó haciendo ruido y rompiendo los cristales. Pero no sabía cómo estaban mis niños.
- ¿Están… bien? –les pregunté con la respiración entrecortada y sintiéndome mal, estaba mareada y tenía muchas náuseas.
Ellos continuaron llorando y se acercaron a mí casi corriendo. Los revisé, con la vista y con las manos los recorrí y me cercioré de que no tenían heridas. Estaban bien. El alivio que recorrió mi cuerpo fue inmenso, tanto, que me hizo olvidarme de lo mal que estaba, inclusive alcancé a escuchar que la puerta de abajo se abría, Rosalie y Alice, no debí hacer nada más que llamarlas. Pero no lo pensé. Todavía asustada y sin poder calmar la respiración abracé a un niño con cada brazo y los levanté junto conmigo.
Grave error.  Aún no llegué a estar erguida cuando la vista se me puso negra y como mero reflejo para no lastimar a los niños me senté en el suelo, o eso intenté, porque antes de lograrlo la consciencia se me desvaneció.

Pov Rosalie

- ¿Crees que con este helado sea suficiente? –le pregunté a Alice mientras subíamos las escaleras que conducían a la puerta de la casa.
- Rose, son niños, no son Emmett ni están embarazados, trajimos helado más que suficiente para ellos. –me contesto riéndose y le sonreí también.
Entonces abrí la puerta y escuchamos el llanto de ambos niños, provenía de una de las habitaciones de arriba. Sonaban asustados, pero podría ser normal. Bella no estaba a la vista así que de seguro ya se estaba encargando.
- ¿Bella? –La llamó Alice en voz baja- ¿Bella, estás arriba? –volvió a intentarlo pero no tuvimos respuesta. - ¿Crees que haya salido?
- No. –Contesté muy segura de que no iba a dejar a sus niños solos- Vamos arriba. –le dije y miré las escaleras, por lo general yo evitaba subir tantos escalones.
- Tú quédate, yo voy a ver - Asentí y Alice subió a buen paso, casi corriendo. Supuse que estaba tan extrañada como yo en ese momento. Me quedé esperando al pie de las escaleras hasta que la vi llegar arriba y unos segundos después escuché su voz.
- ¡Rosalie! ¡Bella está mal! Algo pasó. –me gritó desde donde no la veía y apenas pude escucharla por el llanto de los niños, pero no lo pensé ni un segundo y también me apresuré a subir corriendo.
Todo el tiempo lo hice con una mano sobre mi vientre, pero no lo dudé. Al llegar a la habitación vi a los niños sentados en el suelo muy cerca de Bella, que estaba inconsciente, también ahí estaba Alice con los ojos llenos de lágrimas, además la ventana se había roto. Al ver la escena de inmediato pensé en aquella vez hace años en que el corazón de Bella simplemente se detuvo y mi padre tuvo que darle resucitación, ni Alice ni yo sabíamos hacer eso. Entré en pánico y me arrodillé junto a ella.
- ¿Qué hacemos? –me preguntó.
- No lo sé. –contesté sinceramente y ambos niños fueron a abrazarse de mí, yo los envolví a cada uno con un brazo.
- ¡Bella! ¡Bella! –la llamó Alice sin obtener resultados.
- ¿Está respirando? –pregunté y ambas nos fijamos en su pecho, con alivio descubrimos que sí se movía. - ¿Y si llamamos a papá?  -le dije y Alice sacó su teléfono y lo intentó, pero de inmediato colgó.
- No entra la llamada, no deben tener señal allá donde están. –me explicó desesperada.
- Mami. Mami. –empezó a decir mi sobrina mientras se quitó de mi lado y tocó a Bella en el brazo, unos instantes después su hermano hizo lo mismo.
- ¿Y si llamamos a Esme? –me preguntó Alice.
- A ella y una ambulancia. –le dije y me llevé una mano al vientre, lo sentí extraño pero en ese momento no me preocupé. Mi hermana volvió a marcar unos números.
- Bella, abre los ojos. –le pedí sin esperanzas, pero milagrosamente, lo hizo. – Alice, espera. –le pedí y ella terminó la llamada antes de que le respondieran del otro lado. – Bella, despierta. ¿Estás bien? –le pregunté y su mirada pareció extraviada unos segundos antes de ubicarla en los rostros de sus niños.
- Llévatelos, por favor. –me pidió casi sin aliento, con la respiración muy agitada.  Yo asentí y rodee a cada uno con un brazo para levantarlos, pero ellos protestaron.
- ¡No, mami! –ambos se intentaron soltar de mi abrazo pero los sostuve con más fuerza.
- Su mami va a estar bien, sólo está cansada. La esperaremos abajo. –les dije con toda la calma que pude y me levanté, llevándolos conmigo.
- Alice… el oxígeno, por favor… está donde siempre… -le pidió Bella a mi hermana y al instante Alice ya iba saliendo de la habitación.
Yo también me fui, no deseaba dejarla sola ahí, aún sin saber si estaba bien o no, pero mi deber era cuidar a esos niños y eso haría. Si algo más le pasaba a Bella ellos no deberían verlo.
Bajé las escaleras con cuidado, un escalón a la vez, sosteniéndolos fuerte contra mi cuerpo, nunca en todo el embarazo había hecho tanto esfuerzo como ahora y hasta que llegué a la planta baja y entré con los niños en su habitación no me di cuenta de que esa sensación extraña que tenía en el vientre era como una especie de contracción. No me causaba dolor, pero aun así me asusté.

Pov Alice

Regresé donde estaba Bella y la encontré todavía intentando respirar, sin dudarlo la ayudé a ponerse el oxígeno y me senté a su lado, ella parecía estar tranquila… algo así. Pero yo no lo estaba. Así que sin preguntarle, llamé a mi papá sólo por si acaso. Ahora tuve mejor suerte y él me respondió.
- Papá no sé qué hacer. –le dije sin saludarlo.
- ¿Qué pasa? – me preguntó con la voz alarmada.
- Rose y yo llegamos y encontramos a Bella desmayada. Ya despertó y le puse el oxígeno… pero no sé, papá ¿qué hago? –le rogué por ayuda, llorando.
- Estoy bien. –me interrumpió Bella. – Subí corriendo y me desmayé, nada más.
- ¿Tiene tos? –preguntó mi padre al mismo tiempo.
- No, no tiene. Dice que subió corriendo y se desmayó. –le expliqué aún asustada.
- Déjala con el oxígeno hasta que pueda levantarse y llévala a una cama, sin pasar por las escaleras. Que se quede recostada sobre varias almohadas y con el oxígeno. Si se siente peor, le da tos o algo, llamas a una ambulancia de inmediato. Nosotros vamos para allá.
Mi papá terminó la llamada y yo miré a Bella, respiraba con un poco menos de dificultad pero aún estaba pálida y se veía débil. Suspiré, muy poco aliviada y me dispuse a llamar a Esme, no podía dejarla sin enterarse de esto.

Pov Bella

-Bella, abre los ojos – escuché a Rosalie pedirme a lo lejos, con mucho esfuerzo, los abrí lentamente –Alice, espera – pidió – Bella, despierta, ¿Estás bien? – me preguntó. Lo veía todo borroso, pero cuando enfoqué un poco la vista, vi a mis hijos allí. No, ellos no deberían ver esto.
- Llévatelos, por favor  – le pedí con esfuerzo, no tenía apenas aliento  me costaba mucho respirar. Rosalie asintió y los cogió a los dos. Los escuché protestar, pero no podían estar aquí.
- ¡No, mami! – gritaron, intentando soltarse de los brazos de ella. Pero los sujetó bien.
- Su mami va a estar bien, sólo está cansada. La esperaremos abajo – les dijo calmado, se levanto y comenzó a caminar para las escaleras.
- Alice… el oxígeno, por favor… está donde siempre… - le pedí cuando ya no vi a mis hijos en la habitación. Alice salió corriendo a buscarlo. Me intenté incorporar un poco pero apenas tenía fuerzas, así que resistí y me quedé allí en el suelo. Intentando poder respirar con normalidad.
A los pocos segundos Alice estaba de vuelta con el oxigeno. Me ayudó a incorporarme un poco y me puso la mascarilla. Me estaba tranquilizando pero todavía me costaba respirar. Ella no se veía tranquila, de hecho cuando vi que cogía el teléfono y llamaba supe que seria a su padre o Edward. Y me puse nerviosa. Después de que les conté que me estaba sintiendo algo cansada me vigilaban mucho.
- Papá no sé qué hacer – dijo sin ni siquiera saludarlo - Rose y yo llegamos y encontramos a Bella desmayada. Ya despertó y le puse el oxígeno… pero no sé, papá ¿qué hago?  – parecía algo desesperada y nerviosa, así que intente tranquilizarla.
- Estoy bien – dije lo más tranquila que pude – Subí corriendo y me desmayé, nada más.
- No, no tiene. Dice que subió corriendo y se desmayó – le explicó, yo suspire algo resignada, cuando de mi salud de trataba y me ponía así casi nunca me hacían caso cuando decía que estaba bien. Después de un breve rato Alice cerró el teléfono y me miró seriamente. Como analizando como estaba. Después volvió a abrir el teléfono y supe que esta vez era para llamar a mi madre.
-Esme, ¿Qué dónde estas? – le preguntó, tampoco sin saludarla. Alice estuvo un rato callada. Quise levantarme, pero todavía no tenía fuerzas suficientes, de hecho, si me mantenía incorporada era porque Alice me sujetaba de la espalda - ¿Puedes venir a casa? Rose y yo salimos a comprar helado para los niños, y cuando volvimos Bella estaba desmayada en el suelo. Ya llamé a mi padre y viene para aquí, y yo estoy con Bella que tiene el oxigeno puesto, parece que ya está mejor. – dijo contándole todo rápidamente. Después de eso colgó - ¿Cómo te sientes? – me preguntó mirándome fijamente.
-Estoy bien – dije, aunque no lo estaba del todo, me sentía mucho mejor que antes.
-Te ves algo pálida todavía – dijo seriamente.
-Eso mismo fue lo que me dijiste el día que nos conocimos… - dije intentando desviar un poco el tema – cómo han cambiado las cosas desde entonces… - dije suspirando. Ella sonrió.
-Sí todo ha cambiando mucho. Ese día sólo quería ser tu amiga. Y ahora somos hermanastras, cuñadas… - las dos comenzamos a reír. Me entró algo de tos pero rápidamente se me fue – No hables mucho, mejor – me pidió. Escuché a alguien subir las escaleras corriendo y poco después, mi madre entró en la habitación de los juguetes
-¿Estás bien?, ¿Cómo te encuentras?, ¿Qué ha pasado?, ¿Por qué no contestas? – preguntó mi madre tirándose en el suelo donde estaba yo.
-Estoy bien, ya te ha explicado Alice lo que ha pasado– le dije sonriendo. Alice continuaba senada a mi lado, aunque ya no lloraba.
-Alice ayúdame a llevarla a la habitación – le pidió mi madre. Iba a protestar, a decir que yo podía, pero decidí no decir nada. Sentía las piernas débiles y no estaba muy segura de si yo podría  ponerme sola de pie. Alice me agarró de un brazo y mi mamá de otro. Me llevaron poco a poco a la habitación y me recosté.
-Mi papá ha dicho que le pongamos almohadas en la espalda – dijo Alice cuando me acosté. Mi madre cogió los cojines que había en la habitación y me los puso. Ella se sentó a mi lado y Alice se quedó en la puerta esperado.

Pov Rosalie

El tiempo se me hizo eterno, todo lo que me tomó convencer a los niños de que su mamá estaría bien… y aún no estoy segura de que me crean, pero al menos su llanto incontrolable se convirtió el sollozos. Escuché llegar a Esme hace unos minutos y luego como corría escaleras arriba. Me imagino que Bella está mejor porque nadie ha venido a decir nada.
Y después de eso la espera por los chicos fue aún mayor. Yo no estaba segura de si consiguieron ponerse en contacto con ellos, pero también, eventualmente, los escuché entrar y subir las escaleras. Nadie se detuvo en la habitación de los niños.
Yo esperé, porque temía dejarlos solos o sacarlos conmigo, quise que alguien más fuera a relevarme, que la situación afuera se calmara porque aquí adentro yo tenía otra emergencia, una que estaba callándome por amor a Bella y a los niños. Pero no podía seguir haciéndolo más.
- ¿Rose? –dijo Edward al abrir la puerta. En ese instante sus dos hijos fueron corriendo hacia él y todo lo que logré calmarlos desapareció, volvieron a llorar. Él los cargó y los meció un poco, besando sus frentes. – Ya, su mamá está bien. Sólo está dormida, no pasa nada. –los consoló unos minutos.
Yo me quedé ahí viendo el piso. Ese era el momento para hablar, pero no podía, no fui capaz de levantarme por temor a que el tiempo volviera a avanzar y algo malo sucediera. Pero en algún momento, Edward notó que yo estaba sentada acariciándome el vientre con movimientos circulares, llorando.
- Rose ¿estás bien? –me preguntó todavía de pie con sus hijos, yo negué sin alzar la mirada. - ¿Qué pasa?
- Tengo contracciones. –le dije hablando en un susurro.

Pov Carlisle

Estábamos los cuatro hombres de la casa sentados en el pasto, nada más disfrutando de la paz del bosque, armaríamos tiendas de campaña y todo, pero eso sería más tarde. Ese pequeño viaje sería bueno para despejarnos y pasar unos días de vacaciones. De repente mi teléfono sonó y vi que era Alice, no me preocupé hasta que escuché su voz.
- Papá no sé qué hacer. –me dijo alterada.
- ¿Qué pasa? – le pregunté temiendo que algo le hubiera pasado a Bella o a los niños.
- Rose y yo llegamos y encontramos a Bella desmayada. Ya despertó y le puse el oxígeno… pero no sé, papá ¿qué hago? – me rogó llorando.
- ¿Qué pasa? – cuestionó Edward cuando vio que me puse de pie, Jasper y Emmett hicieron lo mismo.
- ¿Tiene tos? –le pregunté a Alice, calculando el tiempo que nos tomaría volver y haciéndoles una seña para que fueron conmigo al auto.
- No, no tiene. Dice que subió corriendo y se desmayó. –me explicó asustada.
- Déjala con el oxígeno hasta que pueda levantarse y llévala a una cama, sin pasar por las escaleras. Que se quede recostada sobre varias almohadas y con el oxígeno. Si se siente peor, le da tos o algo, llamas a una ambulancia de inmediato. Nosotros vamos para allá. –colgué y luego miré a los muchachos. – Era Alice, dice que Bella se desmayó.
- ¿Está bien? –preguntó Emmett y vi el miedo en los rostros de todos.
- No parece ser nada grave. Pero vámonos ya.
El camino lo hicimos en silencio, todos estábamos muy tensos para hablar. Yo iba en el asiento del copiloto, pues bien sabía que era Edward quien conducía más rápido y conocía mejor aquellos caminos.
Entramos en la casa corriendo, los cuatro y subimos las escaleras hasta el tercer piso y ahí estaban Alice de pie, Esme sentada en la cama sosteniendo la mano de Bella y ella con varias almohadas en la espalda y la mascarilla de oxígeno puesta. Me acerqué y mi esposa se levantó para dejarme espacio, ya tenían ahí el maletín con las cosas que uso para revisar a Bella.
- ¿Cómo te sientes? –le pregunté.
- Ya estoy bien. –me contestó con una sonrisa. Yo le puse en un dedo el aparato para medir la cantidad de oxígeno en su sangre y también el termómetro, sólo por si acaso.
- ¿Qué pasó? –la cuestioné antes de medir su presión arterial.
- Los  niños estaban arriba y escuché un golpe y cristales. Subí corriendo porque me asusté pero sólo fue una ventana que se azotó y se rompió. Ellos están bien. –la última parte la dijo mirando a Edward.
- Rose está con ellos en su habitación. –aclaró Alice
Yo asentí y le tomé la presión, después escuché su corazón con el estetoscopio y revisé algunas cosas más. Todo estaba bien. Me sentí aliviado, sólo fue un susto y por precaución la dejaría en cama ese día. Nada más, ni siquiera vi necesidad de ir al hospital.
- No encuentro nada mal. –les avisé y escuché varias exclamaciones de alivio. – Entiendo que te hayas asustado, Bella, pero ten más cuidado la próxima vez. Por favor. –le sonreí y ella asintió. – Te quedas hoy en cama para descansar, el oxígeno te lo quitamos en un par de horas más. ¿De acuerdo?
- ¿Y mañana podré levantarme? –preguntó frunciendo el seño, no le gustaba nada eso del reposo.
- Si nada más sucede, mañana vuelves a tu vida normal.
- Gracias. –me dijo tranquila.
- Por nada. –le besé la frente y me puse de pie, Edward ya estaba esperando para acercarse.
- Me asustaste - le dijo, fue y le quitó la mascarilla para besarle los labios un momento, después, se la volvió a poner.
- Lo siento. ¿Crees que podrías ir a ver a los niños? Rose los estaba calmando, pero se asustaron tanto…
- No te preocupes, ahora voy. –se levantó y se fue, los demás nos quedamos ahí haciéndole compañía a Bella. Jasper abrazaba a Alice y Emmett acunaba a Esme. Yo sonreí y Emmett se fue a sentar a la cama y yo me quede con Esme.
-Enana, te gusta asustarnos… - dijo sonriendo, Bella le devolvió otra y sonrieron.
-No quería preocuparlos y mucho menos que no pudieran hacer la acampada... sólo me asuste y no pensé… - dijo encogiéndose de hombros.
-No te preocupes por la acampada, la podemos hacer en unos días cuando estés mejor – dijo Jasper sonriendo – Tú eres más importante que unos días de chicos… - dijo sonriendo. Bella le sonrió y después echó la cabeza para atrás. Estaba cansada.
-Bella, duerme un poco, te sentará bien.
-No, estoy bien… no tengo sueño – dijo tranquilamente.

Pov Edward

Bajé las escaleras  y fui directo a abrir la puerta de la habitación donde Rosalie tenía a mis niños, estaba aún sacudiéndome el miedo e intenté sonreír.
- ¿Rose? – pregunté al entrar, ella estaba sentada en una cama. Al instante mis niños corrieron hacia mí y los levanté para abrazarlos, habían comenzado a llorar otra vez. – Ya, su mamá está bien. Sólo está dormida, no pasa nada. –los consolé un poco, hasta que me di cuenta de que Rosalie seguía sin moverse, sólo acariciaba su vientre con movimientos circulares. - Rose ¿estás bien? –le pregunté y ella negó con la cabeza, sin alzar la mirada. Volví a asustarme. - ¿Qué pasa?
- Tengo contracciones. –dijo hablando en un susurro.
- ¿Estás segura? –me acerqué a ella y por fin alzó la mirada, luego se encogió de hombros.
- Eso creo. –habló y vi el dolor y la incertidumbre en sus ojos.
- No te muevas. –le ordené y salí todavía sosteniendo a mis hijos. Subí las escaleras con ellos y la verdad no escuché las preguntas que me hicieron, solo deseaba llegar arriba y que mi padre supiera lo que estaba pasando. Rosalie no podía perder otro bebé, nunca sobreviviría  a eso. Me detuve cuando llegué a la puerta de la habitación donde estaban todos. – Papá, Emmett, vengan un momento. –les dije, pues a mi padre lo necesitaba y Emmett tenía derecho de saber qué pasaba, pero después pensé que yo no estaba en condiciones mentales de ser una buena compañía para mis hijos. – Alice ¿podrías venir también? –los tres salieron y me miraron con curiosidad.
- Ali ¿puedes darles algo de comer mientras Bella duerme? –le pregunté, todos sabíamos que Bella estaba despierta, pero ella lo agarró al vuelo.
- Por supuesto. Su tía Rose y yo les trajimos helado. –se acercó y me recibió a los niños, luego, bajó las escaleras hablándoles animada.
- ¿Qué pasa? –preguntó mi padre, ni él ni Emmett entendían.
- Rosalie tiene contracciones. –les avisé y vi el pánico en ambos, pero antes de que pudiera decir nada más, Emmett ya iba bajando las escaleras corriendo.

Pov Emmett

- Rosalie tiene contracciones. –fue lo que contestó Edward cuando Carlisle le preguntó qué sucedía.
Yo sentí que algo me perforaba el pecho. Rosalie, nuestro bebé ¿cómo era posible? Primero Bella y ahora rose. Sin dudarlo bajé las escaleras corriendo y llegué a la habitación de los niños, donde Rose estaba sentada en una cama, llorando mientras se acariciaba el vientre con movimientos circulares, yo me arrodillé frente a ella y le puse una mano en la barriga también.
- ¿Lo sientes? –me preguntó colocando su mano sobre la mía para hacer presión. - ¿Sientes que duro está?
- ¿Y el bebé? ¿Lo sientes moverse? –la cuestioné sabiendo que tenía razón, su vientre estaba muy tenso.
- Sí, él se mueve mucho.
- Rosalie ¿qué pasa? –escuché a Carlisle entrar y detrás de él iba Edward. El papá de mi novia se sentó a su lado y puso una mano sobre su vientre, tanto ella como yo quitamos las nuestras para darle espacio.
- Comenzaron hace rato… cuando subí las escaleras corriendo por lo de Bella, luego bajé con los niños cargando… no me duele, pero puedo sentir que se pune muy duro.
- ¿Tienes sangrado o algo así? –preguntó su padre, acariciando el vientre.
- No, acabo de revisar. No hay nada. Y el bebé se mueve bastante. Papá… estoy asustada ¿y si lo pierdo? ¿Y si nace ahora? Es muy pequeño aún… -habló ella llorando y yo  me senté de su otro lado y la abracé, la acuné contra mi pecho y recargué mi frente en su cabello, tratando de ser fuerte por ambos.
- No creo que tu bebé vaya a nacer ahora. –dijo Carlisle y ambos lo miramos, quería comprender que estaba diciendo la verdad, que todo estaría bien.
- ¿Y las contracciones? –le pregunté apresurado.
- Rosalie se asustó por Bella, corrió escaleras arriba y bajó con los niños cargando. Eso son descargas de adrenalina y otras sustancias en el cuerpo. Es por eso que se tensa tu vientre. –le dijo poniéndole una mano en la barriga otra vez. - ¿Ves? Se está relajando un poco.
- Se relaja y luego vuelve. –le aclaró ella.
- Es normal. Rose, eres mi hija, te voy a cuidar pase lo que pase. –le aclaró. – ahora todo se ve tranquilo. Quiero ponerte un suero con algo que te quite esas pequeñas contracciones, pero mientras el bebé se mueva y no sangres o se rompa la fuente, todo está bien.
- Gracias, papá. –le dijo ella aún con lágrimas en los ojos. – Bella está bien ¿verdad? –preguntó y miró a Edward, quien se había quedado de pie en silencio todo el tiempo.
- Sí, ella va  estar bien. Rose, gracias por cuidar a nuestros bebés. No dijiste nada de las contracciones antes porque los estabas cuidando, lo sé. Y te lo agradezco mucho, hermana. –le contestó él y ambos se sonrieron.
- También amo a tus niños. –dijo ella y yo la abracé fuerte, mucho, porque deseaba tenerlos a ella y al bebé seguros en mis brazos. Luego, la cargué con cuidado para llevarla a otra habitación y que Carlisle le pusiera el suero.

Pov Bella

Mi hermano después de haber estado un rato sentado en la cama conmigo, se levanto para ponerse al lado de la puerta. Mi respiración ya estaba más calmada y me encontraba mucho mejor, aunque me preocupé un poco, Edward no había venido a decir nada de los niños. ¿Y si les pasaba algo? Intenté no ponerme muy nerviosa y esperar a que Edward subiera para decirme que mis hijos estaban bien.
– Papá, Emmett, vengan un momento. – escuché decir a Edward. Por el tono de su voz supe que algo pasaba – Alice ¿podrías venir también? – me preocupé por su voz y porque tuvieran que salir ellos tres. Volví a agitarme.
-Eh Bella – dijo mi hermano cogiéndome la cara para que lo mirara – Tranquila, no te pongas mal otra vez. Respira – Me esforcé en hacerle caso, pero seguía preocupada, y si algo le pasaba a mis niños y yo no lo sabía y si le pasaba algo a Rose o su bebé.
-Hija, tu hermano tiene razón. Duerme un poco, te hará bien seguro – dijo mi madre acariciándome – Necesitas descansar – me dijo con dulzura. Yo me recosté un poco pero no me quedé dormida, aunque me estaban tentando. Jasper acariciaba mi brazo de una forma relajante y mi madre hacía lo mismo con mi pelo. Al rato vi a Edward entrar en la habitación, me incorporé para mirarlo.
-¿Qué ha pasado? – pregunté cuando se sentó en la cama al lado de mamá.
-Rosalie ha hecho mucho esfuerzo y ha tenido algunas contracciones, pero ya está solucionado.
-¿Contracciones? – pregunté alarmada.
-Sí, pero ya está todo bien, ahora está con mi padre y Emmett, le va a poner un poco de medicamente para que se le vayan y ya está – me dijo tranquilamente.
-¿Alice? – preguntó Jasper mirando a mi hermano.
-Con los niños dándoles helado – contestó.
-Voy con ella, si pasa algo me avisáis – dijo, me dio un beso en la frete y se fue. Edward se levantó de donde estaba y ocupó el lugar que mi hermano acababa de dejar libre.

Pov Rosalie

-Tranquila hija, es normal ya te lo he dicho, en un rato se te pasará completamente – me dijo mi padre, poniendo medicamento en el suero.
-Entonces, mi bebé está bien… - dije más para convencerme a mi misma que otra cosa.
-Si mi amor, ya has escuchado a tu padre. Es normal, pero no pasa nada – dijo Emmett sentándose a mi lado y acariciándome.
-Voy a ver como sigue Bella, te quedas con ella Emmett – le dijo, mi novio asintió sonriendo. Mi padre desapareció por la puerta.
-¿Cómo está tu hermana? – le pregunté, pues le veía algo preocupado.
-Me asusté mucho con Bella. Alice llamó a tu padre llorando y me temí lo peor, el camino de vuelta a casa era eterno. Y después tenías tú las contracciones… - dijo con lágrimas disimuladas en sus ojos.
-Yo me encuentro mejor, y Bella se va a poner bien – dije acariciándole la mejilla para que no se preocupara.
-No, mi hermana nunca va a estar bien. Siempre estará enferma… - me dijo agachando la mirada.
-Emmett no pierdas las esperanzas mi amor, ya verás como tu hermana acabará estando bien – dije abrazándole. Me dolía mucho cuando se ponía así. Pero hasta donde sabía Bella había estado bien estos tres años después de que mi padre le pusiera el marcapasos. Lo de hoy seguramente fue por el esfuerzo como a mí las contracciones.
-Si algo le pasara, me moriría… - dijo mirando a la ventana.
-Ven, ponte conmigo aquí en la cama – le dije apartándome un poco para dejarle espacio. Él se acostó conmigo y rápidamente ambos nos dormimos.


Pov Bella

Me despertaron unos rayos de sol que entraron por la ventana. Miré sorprendida y milagrosamente había sol. Sonreí hacía mucho tiempo que no hacía buen tiempo. Así podría ir a La Push con los niños. Me levanté con cuidado, pero ya me encontraba bien del susto de ayer. Me duché y me vestí con unos shorts blancos y una camiseta azul. Fui a la habitación de Edward para ver si estaba allí ya que en la mía no estaba, pero no lo encontré así que baje a la cocina. Y allí estaba toda la familia. Carlisle miraba el periódico como todas las mañanas. Rosalie estaba sentada con Emmett a su lado y tocándose la tripa. Alice y Jasper se miraban mientras desayunaban, mi madre hacía más desayuno y Edward intentaba que los niños comieran. Nadie se había dado cuenta de que estaba allí.
-Buenos días – dije. Todos dejaron de hacer lo que hacían y me miraron.
-Mami – mis niños se levantaron de la silla y vinieron corriendo, yo me agache para abrazarlos - ¿Esta ben? (Estas bien) – me pregunto Tony.
-Claro que si mi vida, ayer solo estaba cansada, por eso me caí – les dije abrazándolos. Me di cuenta de que todos nos miraban – Venga con el papi que está dando el desayuno – dije llevándolos donde estaba Edward. Le di un beso y me fui donde estaba mi madre. Los niños siguieron discutiendo con su padre de la comida – Rose, yo lo siento mucho… - dije mirándola.
-¿Por qué lo sientes? – me preguntó confundida.
-Por todo lo de ayer, ya me dijo Edward que después de pusiste mal… lo siento, yo… - me sentía mal, que ella se hubiera puesto mal por mi culpa. Se levantó de donde estaba y vino donde estaba yo.
-Bella, no tienes que pedir perdón por eso. Lo hice porque quise. Porque cuando Alice me grito que estaban mal, no podía quedarme abajo a esperar. Y subí, y cuando despertaste y me pediste que me llevara los niños tampoco me importó, lo entiendo… - dijo sonriendo. Pero no me quedé tranquila, porque en su mirada vi miedo a que algo le pasara a su bebé – Tú estás bien, eso es lo importante – me dijo.
-Sí, ¿Cómo te sientes? – preguntó Jasper con semblante serio.
-Bien, de hecho quería proponer ir a la playa, hoy que hace buen día – dije mirándolos a todos. Alice dio un bote de la silla.
-Ay sí, que buena idea. ¡Vamos! – dijo dando saltitos. Nadie más dijo nada y vi como todos miraron a Carlisle, esperando que el dijera, que tanto yo como Rose estábamos en condiciones de salir de casa.
-Me parece una excelente idea – dijo sonriendo. La decisión estaba tomada, con Carlisle como médico diciendo que si, podríamos ir.
-¿Han acabado de desayunar? – le pregunté a Edward. Quien asintió resignado.
-Más o menos. No del todo, pero dicen que no quieren más – dijo suspirando.
-Entonces vamos, que nos vamos a poner los bañadores… - dije. Los bajé a los dos de las sillas y fui para las escaleras.
-Mami, cógeme… - me pidió Liz. Me agache para cogerla. Tal vez no debía hacerlo, pues eso me podía agitar mucho y más por las escaleras, pero no podía decirle que no. La cogí y comencé a bajar.
-Bella – me gritó Edward. Me giré – Deja que te ayudo – dijo cogiendo a la niña de mis brazos. Y mirando seriamente. Se la di y cogí la manita de Tony. Llegamos a su habitación y los dos les pusimos los bañadores con cuidado – Os quedáis aquí jugando un ratito. Ahora venimos – dijo Edward mirándolos, ellos se pusieron a jugar rápidamente - ¿Por qué? – Me preguntó al salir de la habitación.
-¿Qué pasa? – pregunté, entendí perfectamente la pregunta pero quería hacer como que no.
-Por qué la coges, sabiendo que te agitas rápidamente… - me dijo seriamente.
-Porque es mi hija, y si me pide que la coja no le voy a decir que no – contesté yo también molesta.
-Bella… - pero llegaba tarde porque ahora estaba molesta.
-No, porque este enferma, no voy a ser diferente, si mi hija quiere que la abrace la abrazaré. Si mi hijo sale corriendo por toda la casa porque no quiere comer, correré detrás de él. Y si vuelvo a escuchar ruido de cristales mientras mis hijos están en la habitación de arriba y yo abajo, volveré a salir corriendo. Porque por mucho que haya más cosas, son mis hijos, y los consiento y me preocupo como todas las madres – dije casi gritando. Lo deje allí y me fui enfadada, subí las escaleras, cuando llegué a la cocina, todos me miraban, seguramente habían escuchado la discusión.
-Bella… - comenzó diciendo Carlisle.
-No quiero escuchar nada… - dije seriamente. Continúe subiendo las escaleras. Y cuando entré en mi habitación cerré de un portazo.

Pov Edward

-¿Han acabado de desayunar? – Me preguntó mi Bella. Asentí sabiendo que los niños no comerían más.
-Más o menos. No del todo, pero dicen que no quieren más – dejé escapar un suspiro. 
-Entonces vamos, que nos vamos a poner los bañadores… - Dijo, bajándolos de las sillas y cogidos de la mano los llevo a la escalera. 
-Mami, cógeme… - escuche a Liz.
-Edward ves… no dejes que la lleve – dijo mi padre seriamente. Y fui corriendo a la escalera.
-Bella – le llamé ella iba por media escaleras y se giró para verme – Deja, que te ayudo – dije bajando y cogiendo a la niña, ella me la dio sin decir nada y cogió de la manita a Tony. Llegamos a su habitación y los dos les pusimos los bañadores con cuidado – Os quedáis aquí jugando un ratito. Ahora venimos – les dije a los niños, asintieron y fueron a jugar al instante - ¿Por qué? – Le pregunté al salir de la habitación. Me molestaba mucho que sabiendo lo que le hacía mal, lo hiciese. Tenía una novia algo masoquista.
-¿Qué pasa? – me preguntó haciéndose la confusa.
-Por qué la coges, sabiendo que te agitas rápidamente… - le dije seriamente,
-Porque es mi hija, y si me pide que la coja no le voy a decir que no – dijo molesta con un tono de voz algo elevado.
-Bella… - susurre para que no se enfadara.
-No, porque este enferma, no voy a ser diferente, si mi hija quiere que la coja la cogeré. Si mi hijo sale corriendo por toda la casa porque no quiere comer, correré detrás de él. Y si vuelvo a escuchar ruido de cristales mientras mis hijos están en la habitación de arriba y yo abajo, volveré a salir corriendo. Porque por mucho que haya más cosas, son mis hijos, y los consiento y me preocupo como todas las madres – prácticamente me estaba gritando, sin dejar que yo le dijera nada se fue.
-Bella… - escuché a mi padre, seguramente lo habían oído todo.
-No quiero escuchar nada… - dijo Bella enfada. No se oyó nada más, tan solo un portazo. Respiré hondo y subí yo también las escaleras. Y como supuse todos en la cocina miraban en mi dirección.
-¿Qué le has dicho a mi hermana para que se ponga así? – me preguntó Jasper seriamente.
-Que no cogiera a los niños que le hacía mal… - dije encogiéndome de hombros. Me senté donde estaba con anterioridad, y pasó algo muy raro. Mis dos hermanas se levantaron y molestas y subieron las escaleras. Sabía que iban a ver a Bella, porque ninguna de las dos tenía las habitaciones arriba.
-Tranquilo hijo, tú has hecho bien – dijo mi padre poniendo una mano en mi hombro.
-Voy a ponerme el bañador – dijo Emmett saliendo de la cocina. Jasper asintió y salió detrás de él.
-Tranquilo, se le pasará rápido, mi hija te ama – me dijo Esme con una sonrisa.

Pov Rosalie

-Papa, qué más te da que coja a su hija para bajar las escaleras… no la va a matar – dije seriamente, note los músculos de Emmett tensarse al decir la última palabra.
-Coger a los niños le agita mucho y después del susto de ayer no quiero otro – dijo seriamente. Nos quedamos en silencio acabando de desayunar, cuando escuchamos los gritos de Bella.
-No, porque este enferma, no voy a ser diferente, si mi hija quiere que la coja la cogeré. Si mi hijo sale corriendo por toda la casa porque no quiere comer, correré detrás de él. Y si vuelvo a escuchar ruido de cristales mientras mis hijos están en la habitación de arriba y yo abajo, volveré a salir corriendo. Porque por mucho que haya más cosas, son mis hijos, y los consiento y me preocupo como todas las madres –nadie dijo nada, solo nos quedamos más rato en silencio, cuando Bella en pocos segundos ya estaba en la segunda planta mirándonos, y nosotros mirándola seriamente.
-Bella… - comenzó a decir mi padre.
-No quiero escuchar nada… - le dijo y continuó subiendo, después escuchamos un portazo, y a los minutos subió mi hermano.
-¿Qué le has dicho a mi hermana para que se ponga así? – le preguntó Jasper. Solo escuchamos a Bella gritar pero no lo que mi hermano le había dicho para que reaccionara así.
-Que no cogiera a los niños que le hacía mal… - contestó mi hermano sentándose en el sitio donde estaba antes. Molesta mire a Alice, y las dos nos levantamos para ir a hablar con Bella. Cuando llegamos arriba, me paré delante de la puerta y picamos.
-Vete Edward – dijo bajo, pero pudimos escucharla.
-No somos Edward – dije asomando la cabeza. Estaba tirada en la cama, con toda la cara empapada en lágrimas. Alice me miró como preguntándome si entrabamos y mi respuesta fue meterme dentro de la habitación.
-Bella – la llamé sentándome a su lado, Alice no estaba muy segura de lo que estaba haciendo pero se sentó al otro lado – Edward sólo se preocupa por tu salud… - dije quitando las lagrimas de su rostro.
-Pero son mis hijos… - dijo sin mirarme pero apoyó su cabeza en mi hombro. Alice le acariciaba el otro brazo para calmarla un poco, pues estaba alterada.
-Sí, y eso lo entendemos todos. Pero mi hermano es muy sobreprotector y estaba preocupado por ti. Por eso se puso así – dije intentando justificar a Edward.
-No Rosalie, él tiene que entender, que por mucho que mi salud este mal, son mis hijos y siempre me voy a preocupar por ellos – dijo sin parar de llorar.

-Bella, Edward sólo piensa en tu bien. Él no podría seguir sin ti. Conozco a mi hermano y tú le has hecho feliz. Por eso te protege y cuida tanto… - le dijo Alice con una sonrisa tímida en su rostro.
-No dudo eso, solo que a veces es demasiado. Yo sé lo que es malo y bueno para mí. Tengo veinte años y todo ese tiempo llevo enferma, pero no necesito un policía las 24h diciéndome lo que tengo y dejo de tener. Tengo bastante con vivir en la misma casa que mi médico, que me tiene vigilada… no necesito un policía. Para eso también está mi padre… - dijo ahora molesta.
-No te enfades… sólo es preocupación – dijo mi hermana – ahora ponte el bikini que nos vamos a la playa… - dijo sonriendo.
-¿Os puedo pedir un favor? – preguntó mirándonos. Tanto mi hermana como yo asentimos – Puedo ir con vosotras en el coche… - preguntó seriamente.
-Claro, vamos las chicas en un coche y los chicos en otro – dijo Alice sonriendo.
-Vamos nosotras a ponérnoslo – dije sonriendo. Mi hermana me cogió del brazo y sólo me dio tiempo a darle un beso a Bella para animarla, le sonreímos y salimos.
Cada una se fue a su habitación a ponerse el bañador, me puse un premamá que había encontrado hace un par de meses en las rebajas. Cuando acabé cogí la bolsa con las toallas y baje a la sala.
-Ya estamos todos, sólo falta Bella – dijo Emmett rodeándome con sus brazos y quitándome el bolso.
-Cariño, Edward, Jasper y tú iréis en un coche y nosotras vamos en otro… - le dije sonriendo.
-¿Por qué? – me pregunto seriamente y tanto Edward como Jasper prestaron atención.
-Porque nosotras queremos ir con Bella – dijo Alice.
-Rose tu no deberías conducir… - me dijo acariciándome.
-No hace falta que conduzca ella, yo tengo carne. Con que me deje coger su coche, ya podemos ir – dijo Alice sonriendo y sonreí con ella. Papá y Esme estaban sentados en el sofá intentando no meterse en el pequeño debate que habíamos formado.
-Yo quiero llevar a Bella y los niños… - dijo mi hermano mirándonos seriamente.
-No, eso será otro día, ahora nos toca a nosotras – dije. Bella bajaba en ese momento con otro bolso como yo. Emmett me soltó y fue a cogerlo. Esperé que protestara, pero era un simple bolso, no sus hijos.
-Ya nos podemos ir – dijo sonriendo.
En silencio nos dirigimos todos a los coches. Mi padre y Esme se llevaron a los niños con ellos en el mercedes, los chicos en el volvo de mi hermano, y Alice condujo mi BMW. El viaje también fue en silencio, pero tranquilo, no teníamos nada de tensión. Al llegar nos colocamos en un lugar donde todos estuviéramos cómodos y pudiéramos ver como los niños jugaban. Me sorprendí cuando Alice y Bella fueron al agua juntas, ellas no habían sido nunca muy buenas amigas. Mientras estábamos todos tranquilos y mi hermana y cuñada continuaban en el agua, Edward se levantó y se metió en el agua camino donde ellas estaban.

Pov Edward

Necesitaba hablar con Bella, no quería estar enfadado con ella. Sin pensarlo me metí en el agua donde ella estaba con Alice. Mi hermana me miro y sonrió, Bella al contrario giro la cabeza dolida.
-Bueno, yo me voy que ya estoy fresquita – dijo Alice con una sonrisa. Yo caminé un poco más para quedar enfrente de Bella.
-Lo siento – dije cuando me puse enfrente. Ella me miró a los ojos.
-No estoy enfada… solo me ha dolido, que no me dejes actuar como madre – dijo mirándome fijamente.
-Sí te dejo. Pero me preocupo por ti. Ayer tuvimos un susto y no quiero tener otro… - dije.
-Ten confianza en mí – me pidió.
-Siempre – dije sonriendo. Ella también lo hizo y nos fundimos en un beso. Feliz de haber podido arreglar mi problema con ella. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario