CAPITULO: 14
Pov Emmett
-Significa
que estoy embarazada – dijo sin mirarme a la cara. Se me cortó la respiración
en ese momento.
Traté
de decirle algo, pero tenía la mente en blanco ¿cómo era posible? Ese maldito
no sólo la había herido de la peor forma, sino que además, la estaba dejando
con un bebé. Todo lo que tendría que enfrentar Rose por su culpa. Ahí lo odié
todavía más, si es que era posible.
-
¡Emmett date prisa! –me llamó mamá, aunque sé que en realidad también buscaban
a Rosalie, pero no pude decir nada.
-
Rose… -fui apenas capaz de pronunciar. –No llores, todo va a estar bien. –ni yo
mismo supe de dónde salían esas palabras ¿cómo podían estar las cosas bien?
Ella
no me respondió, sólo suspiró y siguió llorando. Se veía tan sola y
desprotegida, enfrentando un montón de cosas que no se buscó y no había nadie
que pagara por el crimen, pero… sí había alguien que la ayudara. Sin pensarlo,
como suele ser, hablé.
-
Rosalie. Todo va a estar bien porque no te voy a dejar sola. –le dije y con
cuidado busqué acariciar su rostro, con la palma de la mano le acuné la
mejilla, esperaba que se retirara, pero no, al contrario, se inclinó sobre mi
mano.
-
Estoy sola, Emmett. –me dijo antes de alzar la mirada y dejarme ver sus ojos
anegados de lágrimas y llenos de dolor. –Voy a tener que decírselo a todos, van
a pensar que soy una cualquiera ¡ni siquiera voy a poder darles un nombre!
Solamente voy a ser la vergüenza de la familia, la que se fue una noche y
regresó embarazada de quién sabe quién. –me habló desesperada, avergonzada,
humillada. Pero eso no lo iba a permitir.
-
No, Rosalie. Nada de eso va a pasar. Porque les vamos a decir a todos que tú y
yo nos fuimos una noche y no tuvimos cuidado. Yo voy a ser el papá de ese bebé.
–le dije con total seriedad.
-
Emmett… -susurró apenas y la verdad no pude interpretar su mirada, fue una
mezcla extraña entre sorpresa, esperanza y vergüenza. Sé que iba a decirme algo
más, pero en ese momento escuché que alguien se acercaba a la habitación.
-
Emmett, Rosalie vengan a cenar. –la voz de Carlisle se aproximaba y yo me
apresuré.
Con
un solo movimiento me puse de pie y fui a cerrar la puerta de la habitación con
seguro, ese no era momento para que su padre la viera ni para bajar a cenar.
-
No vamos a bajar a cenar. –le dije en tono alto.
-
Es una cena familiar, todos sus hermanos han venido para eso. –me replicó, no
supe si enojado o sólo contrariado.
-
Como sea, no vamos a bajar. –terminé la conversación y regresé al lado de Rose.
–No te preocupes por ellos. –le pedí mientras me ponía frente a ella y le
tomaba la mano, una vez más no se alejó de mí. - ¿Entonces? ¿Qué dices? ¿Me
harás el honor de ser papá? –le pregunté con una pequeña sonrisa y ahí me di
cuenta del peso de la responsabilidad que le estaba pidiendo, pero lo haría por
ella.
-
No Emmett. –me contestó con calma, pero todavía llorando. – Ya has hecho
suficiente por mí.
Pov Rosalie
–No
te preocupes por ellos. –me dijo Emmett volviendo junto a mí tomándome la mano,
una vez más su piel no me alejó - ¿Entonces? ¿Qué dices? ¿Me harás el honor de
ser papá? –me preguntó con una sonrisa pequeña, como si estuviéramos hablando
de un regalo.
-
No Emmett. –le respondí con tanta calma como pude. – Ya has hecho suficiente
por mí. –apreté más su mano un segundo. –Pero gracias, no sólo por eso, sino
por todo. No me has dejado sola. Y quiero pedirte una cosa más, no se lo digas
a nadie todavía. Por favor. –lo miré a los ojos, yo todavía estaba llorando y
me pregunté qué pensaba él, pero no tuve el valor de preguntárselo y que me
dijera que ya estaba cansado de mí.
-
Sabes que no les voy a decir. –prometió ya sin sonreír.
-
Gracias. –suspiré y quitándome las lágrimas del rostro me puse de pie y salí
del baño. –Ve a cenar, yo me voy a dormir.
-
Pero… -lo escuché protestar.
-
Estoy bien. –le aseguré y traté de sonreírle cuando voltee a verlo.
Probablemente
él no me creyó el gesto, pero de todas formas asintió y se marchó cerrando la
puerta de mi habitación detrás. Entonces, cuando estuve sola de nuevo fue como
si el poco calor que sentí a su lado, se marchara y otra vez estuve sola y
perdida en un lugar oscuro y aterrador.
Un
bebé. ¿Qué iba a hacer yo con un niño? Todavía iba a la escuela, de seguro
cuando estuviera por nacer, iba a abandonarla y después… quizás a trabajar ¿qué
haría mi papá? ¿Estaría mu avergonzado? ¿Me odiaría? La simple idea me llenó de
una nueva ráfaga de dolor. Mi familia. Papá, Alice y Edward. Y ahora también
Esme, Bella, Jasper y… Emmett.
No
podía arrastrarlo a él también. Suficiente ha hecho con soportar las preguntas
de todos y guardar silencio como para que ahora le pida eso. No puedo… aunque
la idea suene magnífica. Él sería un buen padre y el mejor apoyo, ahora lo sé.
En estos días me di cuenta del gran hombre que se esconde detrás del niño
juguetón y el adolescente responsable… pero no puedo, sin importar cuánto dolor
tenga que pasar yo sola.
Pov Carlisle
-
Emmett, Rosalie vengan a cenar. – Grité desde el otro lado de la puerta, sabía
que ahí se encontraban. Intenté abrir la puerta pero estaba cerrada.
-
No vamos a bajar a cenar. – gritó Emmett.
-
Es una cena familiar, todos sus hermanos han venido para eso – dije enfadado,
teníamos que estar todos, desde hace mucho tiempo que no hacíamos nada en
familia, y esta era la oportunidad y estaríamos todos.
-
Como sea, no vamos a bajar – Dijo y es escuché como caminaba para otro lugar.
Resignado bajé al comedor.
-¿Y
Rosalie y Emmett? – me preguntó mi hija alzando una ceja.
-No
bajarán – dije seriamente sentándome.
-¿Por
qué? Se supone que tenemos que estar todos – reclamó Bella. Escuche a alguien
bajar las escaleras, tenia esperanza de que fueran los dos, pero no era solo
Emmett. Caminó hasta la mesa y se sentó
-¿Y
Rosalie? – pregunté, estaba molesto por cómo me había hablado antes.
-No
tiene hambre – dijo mirando el plato, no sé porque presentí que era más que
eso. Por ese motivo no insistí.
-¡Qué
morro! Puesto a decir eso, yo tampoco tengo hambre – dijo Bella tirándose en la
silla.
-Siéntate
bien en la silla – dijo Esme.
-¿Por
qué? Nos llamáis diciendo que tenemos que estar todos, pero claro, Rosalie no
tiene hambre y no tiene que venir… yo tampoco tengo hambre. ¿Me puedo ir? –
dijo levantándose.
-Siéntate,
ahora mismo – dijo Esme señalando la silla, creo que nunca desde que nos
habíamos casado la había visto tan seria – Si Rosalie no quiere bajar a cenar
sus motivos tendrá – dijo seriamente
-Yo
también tengo mis motivos para irme – reclamó apartando la silla.
-Vuelve
a tu sitio, y cenemos tranquilos – pidió seria levantándose ella también.
-Ya
basta, siéntense las dos y cenemos tranquilos – dije cogiendo de la mano a Esme
para que se sentara. Jasper, Alice, Edward y Emmett miraban seriamente a las
dos mujeres, sin meterse. Edward cogió de la mano a Bella y le indicó que se
sentara. Ella soltó el agarre pero se sentó.
-Bien,
que aproveche – dije mirando a todos. El ambiente era bastante tenso, daba la
sensación de que si hablabas se te iban a tirar todos encima. Rosalie… ¿Por qué
no habrá querido bajar?, mi niña estaba tan cambiada, no parecía ella, caminaba
por los pasillos como un zombie, podía ver unas pequeñas marcas en sus ojos. Y
eso me tenía seriamente preocupado, había algo que la atormentaba y no la
dejaba dormir. Algo que sólo el mayor de los Swan sabía y no quería decir nada.
-Y
chicos, ¿Cómo les ha ido el día? – preguntó mi mujer algo temerosa.
-Bien,
Jasper y yo compramos muchas cosas… también le compramos el regalo a Rose,
pasado mañana es su cumpleaños – dijo Alice con una sonrisa.
-¿Qué?
– dijo Emmett sorprendido.
-Tanto
tiempo pasas con mi hermana y no sabes cuándo es su cumpleaños… - dijo Edward.
-Está
bien – dijo Esme, sabiendo que eso acabaría en discusión – ¿Y a ustedes? –
preguntó mirando a su hija y Edward.
-Bien,
estuvimos en la playa todos – dijo Bella bruscamente, se le escuchó molesta.
-¿Emmett?,
¿Qué hicieron tu y Rosalie? – preguntó.
-Yo
estuve en la sala viendo una película, ella estuvo en su habitación – dijo
encogiéndose de hombros.
-Hijo,
no crees que ya va siendo hora de que nos cuentes qué le pasa a Rosalie –
preguntó Esme. Yo la miré sorprendido, había sido muy directa.
-No,
si ella no quiere yo no contaré nada. Así que no preguntéis, porque no
obtendréis respuesta – dijo levantándose – Ahora si me disculpáis, me quiero ir
a dormir – dijo y sin esperar respuesta, se fue.
-Bueno,
como veo que ya nos podemos ir, yo también lo hago – y Bella se levantó detrás
de su hermano y se fue. Sabía que Esme se sentía mal por cómo le había hablado
a su hija antes, y le dolía esa actitud de ella. Pero había momentos en que era
necesario. Edward, Alice y Jasper continuaban en la mesa.
-¿Papá,
crees que hacer una fiesta para el cumpleaños de Rose, le anime? – preguntó mi
hija. Lo dudé.
-No
sé. Si supiera el motivo por el que esta así. Te contestaría, pero no lo sé
hija.
-Quiero
recuperar a mi hermana – dijo y le cayó una lágrima. Me levanté de mi silla para
abrazarla.
-La
recuperarás, estoy seguro de que es una etapa, ya verás cómo se soluciona –
dije, intentando convencerme a mí mismo, más que a ella.
Pov Emmett
Subí
las escaleras molesto por el intento de mi madre para que le contara de
Rosalie. No podía fallarle, no ahora. Ella me necesitaba más que nunca. Y no
iba a flaquear. Cuando llegué a mi planta, fui a la puerta de Rose para ver
como estaba. La encontré echada en la cama, caminé un poco para ver si estaba
despierta. Y no, estaba profundamente dormida. Parecía tranquila. Acaricie sus
mejillas, estaban húmedas a causa de las lágrimas.
-No
voy a dejarte sola – dije besando sus cabellos. Salí de la habitación y entré
en la mía. Me quité la ropa y cuando me iba a meter en la cama escuché un grito.
Salí corriendo y entré en la habitación de Rosalie sabiendo que había sido
ella. Estaba sentada en la cama, sudada y llorando, cerré la puerta con
pestillo para que nadie entrara.
-Eh,
Rose, tranquila, solo ha sido un mal sueño – dije sentándome en la cama.
-Rosalie,
¿Estás bien? – escuché la voz de Carlisle al otro lado de la puerta. Vi que
Rose estaba demasiado nerviosa para contestar, así que me tome la libertad de
hacerlo yo.
-Todo
está bien – dije con delicadeza sin apartar la mirada de Rose.
-¿Qué
haces en la habitación de mi hija? – escuché el grito de Carlisle y parecía
molesto, enfadado…
-Estamos
hablando – grité. Rosalie continuaba llorando y su cuerpo temblaba.
-Abre
la puerta, quiero ver a mi hija – dijo.
-Estoy
bien, papá, déjanos tranquilos – grito Rosalie, su voz era entre cortada. No se
escuchó nada más fuera y supuse que se había ido. Ella continuó llorando
fuerte.
-Preciosa,
no llores más – dije acercando mi mano a su brazo para acariciarlo, ella
sorprendentemente no se separó de nuevo.
-Era
horrible… - dijo llorando y se tiró encima de mí. La envolví con mis brazos y
esperé a que se calmara. Me dolía mucho verla así. Se veía débil.
-Tranquila,
ya pasó, yo estoy aquí y tu vas a estar bien – dije intentando animarla.
-Emm,
yo no puedo vivir así, es una constante pesadilla. Mire donde mire ahí está él
– su voz fue un susurro.
-Yo
voy a estar a tu lado para protegerte, no tienes que tener miedo – dije
apartándola de mí y acariciando su rostro para quitarle las lagrimas.
-Ahora
sé que siempre voy a tener un recuerdo de ese día y no solo en mi mente – dijo
acariciando su vientre plano.
-Déjame
cuidarlo contigo. Deja que estemos juntos en esto – dije. No quería que lo
pasara sola.
-No,
ahora me toca a mi ser la responsable – dijo, y cuando parecía que se había
calmada volvió a llorar de nuevo.
-Tranquilízate,
recuéstate, yo estaré aquí contigo – dije acostándome a su lado.
-No
me dejes sola – dijo en un susurro bajito, y supe que se había quedado dormida
rápidamente.
Narrador externo
Carlisle
estaba en el comedor paseándose de un lado a otro, su hija no quería contarle
nuevamente lo que le había pasado, el por qué había gritado. El por qué se
sentía mal. Su mujer lo abrazaba para que se calmara, se sentía mal por la
situación que su familia estaba viviendo.
En
la habitación de Alice estaban ella y Jasper. Este le decía que fuera paciente,
que cuando su hermana se encontrara preparada para contar el porqué de su
actitud ella sería la primera en saber.
Por
otra parte, Edward estaba en el sofá con su padre, viendo como se paseaba de un
lado a otro, mientras Bella estaba en la habitación, vomitando, la comida le
había sentado mal, y desde que subió estaba de rodillas frente la taza del WC
vomitando hasta la primera papilla.
Rosalie
se había quedado dormida de inmediato, al sentirse tan protegida por Emmett, y
aunque fuera una vez no tenía su constante pesadilla acechándola, amenazando
con hacerla revivir el momento de su vida que desearía olvidar para siempre.
Al
rato todas las luces de la mansión estaban apagadas y todos en sus respectivos
dormitorios, excepto Emmett que se quedó con Rosalie toda la noche. A la
mañana, Bella se levantó rápidamente de la cama para ir al baño, y volvió a
vomitar. Sabía que por sentirse así debería decirle algo a Carlisle pero tenía
miedo. Edward estaba sentado en la banqueta del piano, sin tocar rozando las
letras… estaba preocupado por su hermana, a pesar de que su relación nunca
había sido la mejor, era su hermana mayor y estaba preocupado, porque estaba
claro que algo le pasaba.
Alice
se levantó muy pronto y estaba dándose un baño de espuma, para relajarse un
poco. Jasper en su habitación hacía ejercicio, cada uno teniendo una forma de
relajar los nervios que se vivían en esa casa.
Carlisle
se había pasado la noche en vela, pensando como estaría su hija, y que le
pasaría. Y miraba a Esme con una sonrisa, al darse cuenta que no la despertó en
toda la noche.
Y
en la habitación de Rosalie ella seguía dormida, mientras Emmett no podía
dormir y la abrazaba. Parecía muy tranquila y él sonreía de sólo pensarlo.
Pov Edward
Me
levanté muy temprano, no había podido dormir pensando en Rosalie, quería
recuperar a esa hermana con la que me peleaba todos los días y la que
contradecía todo lo que yo decía. Por ese motivo me fui a el piano para
despejar mi mente, no quería tocar nada para no despertar a la familia. Eran
las nueve y seguramente estarían todos durmiendo. Decidí para despejar mi mente
un poco ir a la habitación de Bella para acostarme un rato con ella. Estar a su
lado hacia que me olvidara de lo demás. Pero cuando entré en la habitación no
estaba en la cama. Escuche un ruido en el baño y fui rápidamente. Estaba de
rodillas vomitando.
-Bella
– dije corriendo hacia ella para apartarle el pelo. Acaricié su espalada
mientras ella acababa. Finalmente acabó, y pude comprobar que su respiración
era agitada – Respira despacio – dije subiendo y bajando la mano para indicarle
como tenía que respirar. Ella parecía calmarse - ¿Qué ha pasado?, ¿Estás bien?
– pregunté.
-Sí,
solo me sentó mal la cena de anoche – dijo encogiéndose de hombros. Se levantó
poco a poco y fue a lavarse los dientes. Se los lavó y después se mojó la cara
que estaba llena de sudor.
-Deberías
decírselo a mi padre – dije, despacio mientras ella se acostaba nuevamente y yo
a su lado.
-Estoy
bien, ha sido sólo la cena – dijo mirándome a los ojos. Asentí aunque no estaba muy convencido –
¿Vamos hoy a casa de mi padre?, después de la cena de ayer, el ambiente no va a
estar muy agradable – dijo. Yo me encogí de hombros, Charlie era un gran hombre
y nos gustaba estar en su casa.
-Me
parece bien – dije sonriendo. Ella apoyó la cabeza en mi pecho y nos quedamos
así un rato. Mi mano acaricio su rosto – Estas algo caliente.
-No
es nada – dijo ella. Pero ahora no era como el vomitado, ahora si se lo tenía
que decir a mi padre.
-Esto
si se lo voy a decir a mi padre – dije levantándome.
-Edward,
no hace falta – dijo cogiendo mi mano. Negué y salí de la habitación.
Pov Esme
Escuché
un ruido y abrí un ojo para ver de lo que se trababa. Mi marido estaba agachado
recogiendo algo.
-Siento
despertarte – dijo colocando el marco de fotos en su sitio.
-¿Cuánto
hace que te has despertado? – dije incorporándome y mirando el reloj, eran las
nueve de la mañana.
-No
he podido dormir – me contestó – Estoy preocupado por mi hija y eso no me deja
dormir. Tú lo has visto, apenas come y duerme poco, porque tu como yo has
podido ver sus ojeras. Ha bajado sus calificaciones. Necesito saber qué pasa, y
por qué esta así. Y no consigo que nadie me lo diga – dijo sentándose en la
cama, acaricie su mano.
-Poco
a poco, cuando tu hija esté preparada te lo contará – dije, con una sonrisa.
Alguien picó a la puerta – Adelante – dije. Edward asomo la cara por la puerta.
-¿Qué
pasa hijo? – preguntó Carlisle.
-Creo
que Bella tiene algo de fiebre, podrías ir a mirarla – dijo, me levanté de la
cama rápidamente para ir a ver a mi niña. Y Carlisle vino detrás de mí. Subí
las escaleras apresurada con los dos hombres detrás de mí. Carlisle iba el
último porque fue a buscar su maletín. Cuando entré, mi hija estaba en la cama
tapada hasta arriba sudando.
-Cielo…
- susurré y me senté en la cama - ¿Cómo te sientes? – pregunté tocando la cara
para ver si tenía mucha fiebre.
-Estoy
bien, Edward es un exagerado – dijo mirando a Edward y riendo, pero comenzó a
toser.
-No
me gusta esa tos – dijo Carlisle entrando – Déjame revistarte – dijo. Edward se
quitó para que mi marido se colocara a su lado. Estábamos todos en silencio,
mientras Carlisle auscultaba el pecho de mi hija. Pero su estornudo resonó por
toda la habitación.
-Mierda…
- escuche muy bajito decir a Edward.
-Te
has resfriado Bella… - dijo Carlisle. Seriamente, su salud no estaba para un
resfriado, ella cerró los ojos y volvió a estornudar.
-Es
mi culpa… - susurro Edward. Bella lo miró. Negando con la cabeza.
-¿Por
qué? – preguntó Carlisle, revisando ahora el pulso de mi hija.
-Ayer
jugando los chicos y yo metimos a Bella en el agua y se ha puesto mala por eso
– dijo lamentándose.
-Bueno,
lo importante ahora, es que no vaya a más – dijo mi marido. Mi hija comenzó a
toser. Tenía dificultades para respirar – Te tendré que poner el oxigeno… -
dijo Carlisle. Mi hija cerró los ojos, ya resignada porque sabía que por mucho
que se quejara se lo acabaría poniendo. Carlisle se levanto, y seguramente fue
a buscar el oxigeno. Yo me quede acariciando a Bella. Mi niña…
Pov Jasper
Me
di una ducha para quitarme el sudor. Era una buena forma para relajarme por los
momentos que estábamos viendo en casa. Cuando acabe mi ducha, me vestí y salí
para ver si había alguien despierto. Al salir me encontré a Carlisle subiendo
corriendo las escaleras. Me dio un mal presentimiento y subí corriendo detrás
de él. Entró la habitación de mi hermana. Me asome, y vi que mamá y Edward
también estaban.
-¿Qué
pasa? – pregunte preocupado, al ver a mi hermana sudando.
-Se
ha constipado – dijo mi madre. Dijo mi madre mientras mi hermana estornudaba.
-Estoy
bien – dijo. Carlisle pareció ignorarle y le puso el oxigeno nasal.
-Tienes
mala cara – dije riendo por su actitud de niña pequeña.
-Porque
aquí son todos muy exagerados – dijo cruzándose de brazos.
-¿Qué
pasa familia? – dijo Alice asomándose y apoyándose en mi.
-Bella
se enfermó – dijo Edward.
-Venga,
vamos a salir todos para que Bella descanse un poco. Cualquier cosa me llamas –
dijo Carlisle en tono profesional. Edward se colocó a su lado cuando su padre
se apartó. Mamá le dio un beso en la frete y se levantó. Cuando estuvimos todos
fuera, cerramos la puerta y bajamos a la cocina.
-¿Está
bien? – preguntó mama, mirando a mi padre preocupada.
-Sí,
es un simple constipado, si no va a más estará bien. No te preocupes – dijo
abrazándola – Voy a ver si Rosalie y Emmett quieren desayunar. Alice, súbele
algo a tu hermano y Bella – Alice asintió, y esperó a que mi madre prepara algo
para poder subir.
Pov Emmett
Su
pelo era sedoso, y delicado. Como ella, apenas había podido dormir, quería
vigilarla y asegurarme de que siempre estaría bien.
-¿Rosalie?
– escuché a Carlisle al otro lado de la puerta. Ella se removió un poco – Hija,
Emmett van a ir a desayunar… - dijo, sabía que yo estaba aquí, ¿Estaría
enfadado? Rosalie se despertó y me miro, vi como en sus labios había una leve
sonrisa que desapareció rápidamente - ¿Chicos? – preguntó.
-Sí
papa, ahora vamos – dijo Rosalie. Me sorprendí, pensé que diría que no quería
ir – Gracias por quedarte conmigo – dijo mirándome fijamente.
-No
tienes por qué darlas – le contesté con una sonrisa. Me levante de la cama –
Voy a ir a mi habitación a prepararme para ir a desayunar – dije, así le daba
intimidad, para que ella también se arreglara. Ella asintió y fue al armario.
Abrí el pestillo y fui a mi habitación, me puse el primer pantalón que encontré
con una camisa. Fui a la cocina. Alice y Jasper estaban sentados. Mamá
preparaba tostadas y Carlisle sacaba algo para beber de la nevera.
-Buenos
días – dije, sentándome - ¿Y Edward y Bella? – pregunté al ver que ninguno
estaban por ningún lado.
-Bella
se enfermó, y Edward esta con ella – dijo Carlisle sentándose en su sitio.
-¿Se
enfermó? – pregunté sorprendido y seriamente. Entonces recordé que llegó mojada
a casa.
-Sí,
se constipo – dijo Jasper – Pero estás tan ocupado con Rosalie que parece que
te has olvidado de tu hermana – dijo mirándome seriamente. Escuché algo caerse
al suelo y vi a Rosalie en la puerta de la cocina. Ella salió corriendo, yo
miré mal a mi hermano y corrí detrás de ella.
-Rosalie,
espera – dije cogiéndola del brazo. Ella se separo de mí bruscamente – No le
hagas caso, vamos a desayunar.
-Tu
hermano tiene razón. ¿Por qué te preocupas por mí?, Tu hermana te necesita –
dijo llorando.
-Puede
que parezca un poco egoísta, pero mi hermana tiene a muchos que la cuidan, y tú
me necesitas más – dije. Le ofrecí mi mano, ella dudó pero la tomo y caminamos
hasta la cocina.
-Lo
siento Rosalie, no quería decir eso – dijo Jasper apenado. Ella no dijo nada
tan sólo asintió.
-Me
alegro que vengas a desayunar con nosotros un domingo – dijo Carlisle
sonriendo, intentó tocar la mano de Rose que estaba sobre la mesa, pero ella la
aparto rápidamente.
-Papá,
quería pedirte un favor… - dijo sin mirarlo.
-Lo
que quieras cariño – dijo seriamente Carlisle.
-Mañana
no puedo ir al colegio, quiero ir a un lado, y necesito que Emmett me acompañe
– al escuchar mi nombre me extrañé, no entendía nada.
-Claro,
dime donde tienes… - comenzó a decir Carlisle.
-No,
no me has entendido. Solo quiero que me des tu permiso, y que Esme se lo de a
Emmett. Para poder faltar a clases – dijo. Mi madre me miro preguntándome con
la mirada, me encogí de hombros. No entendía nada.
-Tendrás
que decirme dónde vas – dijo Carlisle seriamente.
-Al
médico – dijo en un susurro, pero sabía que todos la habían escuchado.
-Yo
puedo… - sin dejar que acabara Rosalie comenzó a negar.
-No
quiero que seas tú – le corto.
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