sábado, 30 de junio de 2012

CAPITULO 14


CAPITULO: 14

Pov Emmett

-Significa que estoy embarazada – dijo sin mirarme a la cara. Se me cortó la respiración en ese momento.
Traté de decirle algo, pero tenía la mente en blanco ¿cómo era posible? Ese maldito no sólo la había herido de la peor forma, sino que además, la estaba dejando con un bebé. Todo lo que tendría que enfrentar Rose por su culpa. Ahí lo odié todavía más, si es que era posible.
- ¡Emmett date prisa! –me llamó mamá, aunque sé que en realidad también buscaban a Rosalie, pero no pude decir nada.
- Rose… -fui apenas capaz de pronunciar. –No llores, todo va a estar bien. –ni yo mismo supe de dónde salían esas palabras ¿cómo podían estar las cosas bien?
Ella no me respondió, sólo suspiró y siguió llorando. Se veía tan sola y desprotegida, enfrentando un montón de cosas que no se buscó y no había nadie que pagara por el crimen, pero… sí había alguien que la ayudara. Sin pensarlo, como suele ser, hablé.
- Rosalie. Todo va a estar bien porque no te voy a dejar sola. –le dije y con cuidado busqué acariciar su rostro, con la palma de la mano le acuné la mejilla, esperaba que se retirara, pero no, al contrario, se inclinó sobre mi mano.
- Estoy sola, Emmett. –me dijo antes de alzar la mirada y dejarme ver sus ojos anegados de lágrimas y llenos de dolor. –Voy a tener que decírselo a todos, van a pensar que soy una cualquiera ¡ni siquiera voy a poder darles un nombre! Solamente voy a ser la vergüenza de la familia, la que se fue una noche y regresó embarazada de quién sabe quién. –me habló desesperada, avergonzada, humillada. Pero eso no lo iba a permitir.
- No, Rosalie. Nada de eso va a pasar. Porque les vamos a decir a todos que tú y yo nos fuimos una noche y no tuvimos cuidado. Yo voy a ser el papá de ese bebé. –le dije con total seriedad.
- Emmett… -susurró apenas y la verdad no pude interpretar su mirada, fue una mezcla extraña entre sorpresa, esperanza y vergüenza. Sé que iba a decirme algo más, pero en ese momento escuché que alguien se acercaba a la habitación.
- Emmett, Rosalie vengan a cenar. –la voz de Carlisle se aproximaba y yo me apresuré.
Con un solo movimiento me puse de pie y fui a cerrar la puerta de la habitación con seguro, ese no era momento para que su padre la viera ni para bajar a cenar.
- No vamos a bajar a cenar. –le dije en tono alto.
- Es una cena familiar, todos sus hermanos han venido para eso. –me replicó, no supe si enojado o sólo contrariado.
- Como sea, no vamos a bajar. –terminé la conversación y regresé al lado de Rose. –No te preocupes por ellos. –le pedí mientras me ponía frente a ella y le tomaba la mano, una vez más no se alejó de mí. - ¿Entonces? ¿Qué dices? ¿Me harás el honor de ser papá? –le pregunté con una pequeña sonrisa y ahí me di cuenta del peso de la responsabilidad que le estaba pidiendo, pero lo haría por ella.
- No Emmett. –me contestó con calma, pero todavía llorando. – Ya has hecho suficiente por mí.

Pov Rosalie

–No te preocupes por ellos. –me dijo Emmett volviendo junto a mí tomándome la mano, una vez más su piel no me alejó - ¿Entonces? ¿Qué dices? ¿Me harás el honor de ser papá? –me preguntó con una sonrisa pequeña, como si estuviéramos hablando de un regalo.
- No Emmett. –le respondí con tanta calma como pude. – Ya has hecho suficiente por mí. –apreté más su mano un segundo. –Pero gracias, no sólo por eso, sino por todo. No me has dejado sola. Y quiero pedirte una cosa más, no se lo digas a nadie todavía. Por favor. –lo miré a los ojos, yo todavía estaba llorando y me pregunté qué pensaba él, pero no tuve el valor de preguntárselo y que me dijera que ya estaba cansado de mí.
- Sabes que no les voy a decir. –prometió ya sin sonreír.
- Gracias. –suspiré y quitándome las lágrimas del rostro me puse de pie y salí del baño. –Ve a cenar, yo me voy a dormir.
- Pero… -lo escuché protestar.
- Estoy bien. –le aseguré y traté de sonreírle cuando voltee a verlo.
Probablemente él no me creyó el gesto, pero de todas formas asintió y se marchó cerrando la puerta de mi habitación detrás. Entonces, cuando estuve sola de nuevo fue como si el poco calor que sentí a su lado, se marchara y otra vez estuve sola y perdida en un lugar oscuro y aterrador.
Un bebé. ¿Qué iba a hacer yo con un niño? Todavía iba a la escuela, de seguro cuando estuviera por nacer, iba a abandonarla y después… quizás a trabajar ¿qué haría mi papá? ¿Estaría mu avergonzado? ¿Me odiaría? La simple idea me llenó de una nueva ráfaga de dolor. Mi familia. Papá, Alice y Edward. Y ahora también Esme, Bella, Jasper y… Emmett.
No podía arrastrarlo a él también. Suficiente ha hecho con soportar las preguntas de todos y guardar silencio como para que ahora le pida eso. No puedo… aunque la idea suene magnífica. Él sería un buen padre y el mejor apoyo, ahora lo sé. En estos días me di cuenta del gran hombre que se esconde detrás del niño juguetón y el adolescente responsable… pero no puedo, sin importar cuánto dolor tenga que pasar yo sola.


Pov Carlisle

- Emmett, Rosalie vengan a cenar. – Grité desde el otro lado de la puerta, sabía que ahí se encontraban. Intenté abrir la puerta pero estaba cerrada.
- No vamos a bajar a cenar. – gritó Emmett.
- Es una cena familiar, todos sus hermanos han venido para eso – dije enfadado, teníamos que estar todos, desde hace mucho tiempo que no hacíamos nada en familia, y esta era la oportunidad y estaríamos todos.
- Como sea, no vamos a bajar – Dijo y es escuché como caminaba para otro lugar. Resignado bajé al comedor.
-¿Y Rosalie y Emmett? – me preguntó mi hija alzando una ceja.
-No bajarán – dije seriamente sentándome.
-¿Por qué? Se supone que tenemos que estar todos – reclamó Bella. Escuche a alguien bajar las escaleras, tenia esperanza de que fueran los dos, pero no era solo Emmett. Caminó hasta la mesa y se sentó
-¿Y Rosalie? – pregunté, estaba molesto por cómo me había hablado antes.
-No tiene hambre – dijo mirando el plato, no sé porque presentí que era más que eso. Por ese motivo no insistí.
-¡Qué morro! Puesto a decir eso, yo tampoco tengo hambre – dijo Bella tirándose en la silla.
-Siéntate bien en la silla – dijo Esme.
-¿Por qué? Nos llamáis diciendo que tenemos que estar todos, pero claro, Rosalie no tiene hambre y no tiene que venir… yo tampoco tengo hambre. ¿Me puedo ir? – dijo levantándose.
-Siéntate, ahora mismo – dijo Esme señalando la silla, creo que nunca desde que nos habíamos casado la había visto tan seria – Si Rosalie no quiere bajar a cenar sus motivos tendrá – dijo seriamente
-Yo también tengo mis motivos para irme – reclamó apartando la silla.
-Vuelve a tu sitio, y cenemos tranquilos – pidió seria levantándose ella también.
-Ya basta, siéntense las dos y cenemos tranquilos – dije cogiendo de la mano a Esme para que se sentara. Jasper, Alice, Edward y Emmett miraban seriamente a las dos mujeres, sin meterse. Edward cogió de la mano a Bella y le indicó que se sentara. Ella soltó el agarre pero se sentó.
-Bien, que aproveche – dije mirando a todos. El ambiente era bastante tenso, daba la sensación de que si hablabas se te iban a tirar todos encima. Rosalie… ¿Por qué no habrá querido bajar?, mi niña estaba tan cambiada, no parecía ella, caminaba por los pasillos como un zombie, podía ver unas pequeñas marcas en sus ojos. Y eso me tenía seriamente preocupado, había algo que la atormentaba y no la dejaba dormir. Algo que sólo el mayor de los Swan sabía y no quería decir nada.
-Y chicos, ¿Cómo les ha ido el día? – preguntó mi mujer algo temerosa.
-Bien, Jasper y yo compramos muchas cosas… también le compramos el regalo a Rose, pasado mañana es su cumpleaños – dijo Alice con una sonrisa.
-¿Qué? – dijo Emmett sorprendido.
-Tanto tiempo pasas con mi hermana y no sabes cuándo es su cumpleaños… - dijo Edward.
-Está bien – dijo Esme, sabiendo que eso acabaría en discusión – ¿Y a ustedes? – preguntó mirando a su hija y Edward.
-Bien, estuvimos en la playa todos – dijo Bella bruscamente, se le escuchó molesta.
-¿Emmett?, ¿Qué hicieron tu y Rosalie? – preguntó.
-Yo estuve en la sala viendo una película, ella estuvo en su habitación – dijo encogiéndose de hombros.
-Hijo, no crees que ya va siendo hora de que nos cuentes qué le pasa a Rosalie – preguntó Esme. Yo la miré sorprendido, había sido muy directa.
-No, si ella no quiere yo no contaré nada. Así que no preguntéis, porque no obtendréis respuesta – dijo levantándose – Ahora si me disculpáis, me quiero ir a dormir – dijo y sin esperar respuesta, se fue.
-Bueno, como veo que ya nos podemos ir, yo también lo hago – y Bella se levantó detrás de su hermano y se fue. Sabía que Esme se sentía mal por cómo le había hablado a su hija antes, y le dolía esa actitud de ella. Pero había momentos en que era necesario. Edward, Alice y Jasper continuaban en la mesa.
-¿Papá, crees que hacer una fiesta para el cumpleaños de Rose, le anime? – preguntó mi hija. Lo dudé.
-No sé. Si supiera el motivo por el que esta así. Te contestaría, pero no lo sé hija.
-Quiero recuperar a mi hermana – dijo y le cayó una lágrima. Me levanté de mi silla para abrazarla.
-La recuperarás, estoy seguro de que es una etapa, ya verás cómo se soluciona – dije, intentando convencerme a mí mismo, más que a ella.

Pov Emmett

Subí las escaleras molesto por el intento de mi madre para que le contara de Rosalie. No podía fallarle, no ahora. Ella me necesitaba más que nunca. Y no iba a flaquear. Cuando llegué a mi planta, fui a la puerta de Rose para ver como estaba. La encontré echada en la cama, caminé un poco para ver si estaba despierta. Y no, estaba profundamente dormida. Parecía tranquila. Acaricie sus mejillas, estaban húmedas a causa de las lágrimas.
-No voy a dejarte sola – dije besando sus cabellos. Salí de la habitación y entré en la mía. Me quité la ropa y cuando me iba a meter en la cama escuché un grito. Salí corriendo y entré en la habitación de Rosalie sabiendo que había sido ella. Estaba sentada en la cama, sudada y llorando, cerré la puerta con pestillo para que nadie entrara.
-Eh, Rose, tranquila, solo ha sido un mal sueño – dije sentándome en la cama.
-Rosalie, ¿Estás bien? – escuché la voz de Carlisle al otro lado de la puerta. Vi que Rose estaba demasiado nerviosa para contestar, así que me tome la libertad de hacerlo yo.
-Todo está bien – dije con delicadeza sin apartar la mirada de Rose.
-¿Qué haces en la habitación de mi hija? – escuché el grito de Carlisle y parecía molesto, enfadado…
-Estamos hablando – grité. Rosalie continuaba llorando y su cuerpo temblaba.
-Abre la puerta, quiero ver a mi hija – dijo.
-Estoy bien, papá, déjanos tranquilos – grito Rosalie, su voz era entre cortada. No se escuchó nada más fuera y supuse que se había ido. Ella continuó llorando fuerte.
-Preciosa, no llores más – dije acercando mi mano a su brazo para acariciarlo, ella sorprendentemente no se separó de nuevo.
-Era horrible… - dijo llorando y se tiró encima de mí. La envolví con mis brazos y esperé a que se calmara. Me dolía mucho verla así. Se veía débil.
-Tranquila, ya pasó, yo estoy aquí y tu vas a estar bien – dije intentando animarla.
-Emm, yo no puedo vivir así, es una constante pesadilla. Mire donde mire ahí está él – su voz fue un susurro.
-Yo voy a estar a tu lado para protegerte, no tienes que tener miedo – dije apartándola de mí y acariciando su rostro para quitarle las lagrimas.
-Ahora sé que siempre voy a tener un recuerdo de ese día y no solo en mi mente – dijo acariciando su vientre plano.
-Déjame cuidarlo contigo. Deja que estemos juntos en esto – dije. No quería que lo pasara sola.
-No, ahora me toca a mi ser la responsable – dijo, y cuando parecía que se había calmada volvió a llorar de nuevo.
-Tranquilízate, recuéstate, yo estaré aquí contigo – dije acostándome a su lado.
-No me dejes sola – dijo en un susurro bajito, y supe que se había quedado dormida rápidamente.

Narrador externo

Carlisle estaba en el comedor paseándose de un lado a otro, su hija no quería contarle nuevamente lo que le había pasado, el por qué había gritado. El por qué se sentía mal. Su mujer lo abrazaba para que se calmara, se sentía mal por la situación que su familia estaba viviendo.
En la habitación de Alice estaban ella y Jasper. Este le decía que fuera paciente, que cuando su hermana se encontrara preparada para contar el porqué de su actitud ella sería la primera en saber.
Por otra parte, Edward estaba en el sofá con su padre, viendo como se paseaba de un lado a otro, mientras Bella estaba en la habitación, vomitando, la comida le había sentado mal, y desde que subió estaba de rodillas frente la taza del WC vomitando hasta la primera papilla.
Rosalie se había quedado dormida de inmediato, al sentirse tan protegida por Emmett, y aunque fuera una vez no tenía su constante pesadilla acechándola, amenazando con hacerla revivir el momento de su vida que desearía olvidar para siempre.
Al rato todas las luces de la mansión estaban apagadas y todos en sus respectivos dormitorios, excepto Emmett que se quedó con Rosalie toda la noche. A la mañana, Bella se levantó rápidamente de la cama para ir al baño, y volvió a vomitar. Sabía que por sentirse así debería decirle algo a Carlisle pero tenía miedo. Edward estaba sentado en la banqueta del piano, sin tocar rozando las letras… estaba preocupado por su hermana, a pesar de que su relación nunca había sido la mejor, era su hermana mayor y estaba preocupado, porque estaba claro que algo le pasaba.
Alice se levantó muy pronto y estaba dándose un baño de espuma, para relajarse un poco. Jasper en su habitación hacía ejercicio, cada uno teniendo una forma de relajar los nervios que se vivían en esa casa.
Carlisle se había pasado la noche en vela, pensando como estaría su hija, y que le pasaría. Y miraba a Esme con una sonrisa, al darse cuenta que no la despertó en toda la noche.
Y en la habitación de Rosalie ella seguía dormida, mientras Emmett no podía dormir y la abrazaba. Parecía muy tranquila y él sonreía de sólo pensarlo.

Pov Edward

Me levanté muy temprano, no había podido dormir pensando en Rosalie, quería recuperar a esa hermana con la que me peleaba todos los días y la que contradecía todo lo que yo decía. Por ese motivo me fui a el piano para despejar mi mente, no quería tocar nada para no despertar a la familia. Eran las nueve y seguramente estarían todos durmiendo. Decidí para despejar mi mente un poco ir a la habitación de Bella para acostarme un rato con ella. Estar a su lado hacia que me olvidara de lo demás. Pero cuando entré en la habitación no estaba en la cama. Escuche un ruido en el baño y fui rápidamente. Estaba de rodillas vomitando.
-Bella – dije corriendo hacia ella para apartarle el pelo. Acaricié su espalada mientras ella acababa. Finalmente acabó, y pude comprobar que su respiración era agitada – Respira despacio – dije subiendo y bajando la mano para indicarle como tenía que respirar. Ella parecía calmarse - ¿Qué ha pasado?, ¿Estás bien? – pregunté.
-Sí, solo me sentó mal la cena de anoche – dijo encogiéndose de hombros. Se levantó poco a poco y fue a lavarse los dientes. Se los lavó y después se mojó la cara que estaba llena de sudor.
-Deberías decírselo a mi padre – dije, despacio mientras ella se acostaba nuevamente y yo a su lado.
-Estoy bien, ha sido sólo la cena – dijo mirándome a los ojos.  Asentí aunque no estaba muy convencido – ¿Vamos hoy a casa de mi padre?, después de la cena de ayer, el ambiente no va a estar muy agradable – dijo. Yo me encogí de hombros, Charlie era un gran hombre y nos gustaba estar en su casa.
-Me parece bien – dije sonriendo. Ella apoyó la cabeza en mi pecho y nos quedamos así un rato. Mi mano acaricio su rosto – Estas algo caliente.
-No es nada – dijo ella. Pero ahora no era como el vomitado, ahora si se lo tenía que decir a mi padre.
-Esto si se lo voy a decir a mi padre – dije levantándome.
-Edward, no hace falta – dijo cogiendo mi mano. Negué y salí de la habitación.

Pov Esme

Escuché un ruido y abrí un ojo para ver de lo que se trababa. Mi marido estaba agachado recogiendo algo.
-Siento despertarte – dijo colocando el marco de fotos en su sitio.
-¿Cuánto hace que te has despertado? – dije incorporándome y mirando el reloj, eran las nueve de la mañana.
-No he podido dormir – me contestó – Estoy preocupado por mi hija y eso no me deja dormir. Tú lo has visto, apenas come y duerme poco, porque tu como yo has podido ver sus ojeras. Ha bajado sus calificaciones. Necesito saber qué pasa, y por qué esta así. Y no consigo que nadie me lo diga – dijo sentándose en la cama, acaricie su mano.
-Poco a poco, cuando tu hija esté preparada te lo contará – dije, con una sonrisa. Alguien picó a la puerta – Adelante – dije. Edward asomo la cara por la puerta.
-¿Qué pasa hijo? – preguntó Carlisle.
-Creo que Bella tiene algo de fiebre, podrías ir a mirarla – dijo, me levanté de la cama rápidamente para ir a ver a mi niña. Y Carlisle vino detrás de mí. Subí las escaleras apresurada con los dos hombres detrás de mí. Carlisle iba el último porque fue a buscar su maletín. Cuando entré, mi hija estaba en la cama tapada hasta arriba sudando.
-Cielo… - susurré y me senté en la cama - ¿Cómo te sientes? – pregunté tocando la cara para ver si tenía mucha fiebre.
-Estoy bien, Edward es un exagerado – dijo mirando a Edward y riendo, pero comenzó a toser.
-No me gusta esa tos – dijo Carlisle entrando – Déjame revistarte – dijo. Edward se quitó para que mi marido se colocara a su lado. Estábamos todos en silencio, mientras Carlisle auscultaba el pecho de mi hija. Pero su estornudo resonó por toda la habitación.
-Mierda… - escuche muy bajito decir a Edward.
-Te has resfriado Bella… - dijo Carlisle. Seriamente, su salud no estaba para un resfriado, ella cerró los ojos y volvió a estornudar.
-Es mi culpa… - susurro Edward. Bella lo miró. Negando con la cabeza.
-¿Por qué? – preguntó Carlisle, revisando ahora el pulso de mi hija.
-Ayer jugando los chicos y yo metimos a Bella en el agua y se ha puesto mala por eso – dijo lamentándose.
-Bueno, lo importante ahora, es que no vaya a más – dijo mi marido. Mi hija comenzó a toser. Tenía dificultades para respirar – Te tendré que poner el oxigeno… - dijo Carlisle. Mi hija cerró los ojos, ya resignada porque sabía que por mucho que se quejara se lo acabaría poniendo. Carlisle se levanto, y seguramente fue a buscar el oxigeno. Yo me quede acariciando a Bella. Mi niña…

Pov Jasper

Me di una ducha para quitarme el sudor. Era una buena forma para relajarme por los momentos que estábamos viendo en casa. Cuando acabe mi ducha, me vestí y salí para ver si había alguien despierto. Al salir me encontré a Carlisle subiendo corriendo las escaleras. Me dio un mal presentimiento y subí corriendo detrás de él. Entró la habitación de mi hermana. Me asome, y vi que mamá y Edward también estaban.
-¿Qué pasa? – pregunte preocupado, al ver a mi hermana sudando.
-Se ha constipado – dijo mi madre. Dijo mi madre mientras mi hermana estornudaba.
-Estoy bien – dijo. Carlisle pareció ignorarle y le puso el oxigeno nasal.
-Tienes mala cara – dije riendo por su actitud de niña pequeña.
-Porque aquí son todos muy exagerados – dijo cruzándose de brazos.
-¿Qué pasa familia? – dijo Alice asomándose y apoyándose en mi.
-Bella se enfermó – dijo Edward.
-Venga, vamos a salir todos para que Bella descanse un poco. Cualquier cosa me llamas – dijo Carlisle en tono profesional. Edward se colocó a su lado cuando su padre se apartó. Mamá le dio un beso en la frete y se levantó. Cuando estuvimos todos fuera, cerramos la puerta y bajamos a la cocina.
-¿Está bien? – preguntó mama, mirando a mi padre preocupada.
-Sí, es un simple constipado, si no va a más estará bien. No te preocupes – dijo abrazándola – Voy a ver si Rosalie y Emmett quieren desayunar. Alice, súbele algo a tu hermano y Bella – Alice asintió, y esperó a que mi madre prepara algo para poder subir.

Pov Emmett

Su pelo era sedoso, y delicado. Como ella, apenas había podido dormir, quería vigilarla y asegurarme de que siempre estaría bien.
-¿Rosalie? – escuché a Carlisle al otro lado de la puerta. Ella se removió un poco – Hija, Emmett van a ir a desayunar… - dijo, sabía que yo estaba aquí, ¿Estaría enfadado? Rosalie se despertó y me miro, vi como en sus labios había una leve sonrisa que desapareció rápidamente - ¿Chicos? – preguntó.
-Sí papa, ahora vamos – dijo Rosalie. Me sorprendí, pensé que diría que no quería ir – Gracias por quedarte conmigo – dijo mirándome fijamente.
-No tienes por qué darlas – le contesté con una sonrisa. Me levante de la cama – Voy a ir a mi habitación a prepararme para ir a desayunar – dije, así le daba intimidad, para que ella también se arreglara. Ella asintió y fue al armario. Abrí el pestillo y fui a mi habitación, me puse el primer pantalón que encontré con una camisa. Fui a la cocina. Alice y Jasper estaban sentados. Mamá preparaba tostadas y Carlisle sacaba algo para beber de la nevera.
-Buenos días – dije, sentándome - ¿Y Edward y Bella? – pregunté al ver que ninguno estaban por ningún lado.
-Bella se enfermó, y Edward esta con ella – dijo Carlisle sentándose en su sitio.
-¿Se enfermó? – pregunté sorprendido y seriamente. Entonces recordé que llegó mojada a casa.
-Sí, se constipo – dijo Jasper – Pero estás tan ocupado con Rosalie que parece que te has olvidado de tu hermana – dijo mirándome seriamente. Escuché algo caerse al suelo y vi a Rosalie en la puerta de la cocina. Ella salió corriendo, yo miré mal a mi hermano y corrí detrás de ella.
-Rosalie, espera – dije cogiéndola del brazo. Ella se separo de mí bruscamente – No le hagas caso, vamos a desayunar.
-Tu hermano tiene razón. ¿Por qué te preocupas por mí?, Tu hermana te necesita – dijo llorando.
-Puede que parezca un poco egoísta, pero mi hermana tiene a muchos que la cuidan, y tú me necesitas más – dije. Le ofrecí mi mano, ella dudó pero la tomo y caminamos hasta la cocina.
-Lo siento Rosalie, no quería decir eso – dijo Jasper apenado. Ella no dijo nada tan sólo asintió.
-Me alegro que vengas a desayunar con nosotros un domingo – dijo Carlisle sonriendo, intentó tocar la mano de Rose que estaba sobre la mesa, pero ella la aparto rápidamente.
-Papá, quería pedirte un favor… - dijo sin mirarlo.
-Lo que quieras cariño – dijo seriamente Carlisle.
-Mañana no puedo ir al colegio, quiero ir a un lado, y necesito que Emmett me acompañe – al escuchar mi nombre me extrañé, no entendía nada.
-Claro, dime donde tienes… - comenzó a decir Carlisle.
-No, no me has entendido. Solo quiero que me des tu permiso, y que Esme se lo de a Emmett. Para poder faltar a clases – dijo. Mi madre me miro preguntándome con la mirada, me encogí de hombros. No entendía nada.
-Tendrás que decirme dónde vas – dijo Carlisle seriamente.
-Al médico – dijo en un susurro, pero sabía que todos la habían escuchado.
-Yo puedo… - sin dejar que acabara Rosalie comenzó a negar.
-No quiero que seas tú – le corto. 

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