CAPITULO: 12
Pov Bella
Después
de haber felicitado a Edward, un momento que me resultó bastante incómodo, fui
a coger a Anthony en mis brazos y a abrazarlo con fuerza, ponía notar lo
cansado que estaba mi hijo. Justo en ese momento sonó mi teléfono y me acerqué
a la mesa, me fijé en el identificador de llamadas pero no ponía de quién era.
Descolgué el teléfono, mientras, todos estaban entretenidos con sus
conversaciones.
-¿Diga?
– pregunté.
-Feliz
año, amor… - escuché la voz de James – Ni se te ocurra decir que soy yo – me
advirtió – Te ves muy bonita con ese vestido negro tan ajustado y con el niño
en tus brazos…
-¿Cómo…?
- dije extrañada de que el supiera cómo
iba vestida, y miré a mis alrededores buscando por los cristales.
-Que
buena entrada de año has tenido con esta gentuza…
-¿Bella
quién es? – preguntó Rosalie mirándome con el ceño fruncido.
-Soy
Leah – me indicó James al otro lado del teléfono.
-Leah
– dije con una sonrisa. Rose asintió no muy segura y continuó hablando con
todos, aunque de vez en cuando me miraba de reojo.
-Muy
bien, ahora diles que quieres salir a tomar el fresco – me dijo.
-No
puedo – le contesté.
-Entonces
prefieres que algo le pase a Nessie, se ve feliz ahora que por fin esta con su
papá el médico, ¿No crees? Diles – me ordenó. Respiré hondo.
-Esme
puedes quedarte un momento con Anthony que tengo que salir a tomar un poco el
aire, me estoy abrumando mucho – dije dejando a mi hijo en los brazos de Esme
ya que casi se estaba quedando dormido.
-Espera
Bella que te acompaño – me dijo Alice.
-Dile
que quieres salir sola – me indicó James por el teléfono.
-No
Alice, prefiero salir sola – dije mirando a mi hermana, ella se encogió de
hombros – Ahora vengo – dije saliendo de la casa.
-Muy
bien, ahora baja poco a poco las escaleras del porche y ve recto- me indicó.
Podía sentir mis piernas temblar y el corazón a mil por hora. Mis pasos eran
lentos e inseguros, a pesar de estar saliendo para encontrarme con el demonio,
deseaba que alguien de la familia saliera a buscarme, que no me dejaran sola.
-Preciosa…
- escuché la voz de James fuera del teléfono, miré a mi lado izquierdo y me lo
encontré apoyado en un árbol. Saqué el teléfono de mi oreja y lo descolgué
mirándolo en todo momento.
-James…
- susurré con la voz ahogada.
-Estás
mucho más hermosa desde que no te veo… - dijo acercándose a mí. A cada paso que
él daba, yo iba para atrás – No te alejes amor, sólo quiero felicitarte por el
año – dijo acercándose más rápido de lo que yo me alejaba.
-¿Qué
quieres? – preguntó asustada.
-¿A
caso lo preguntas? – dijo acercando mi cuerpo al suyo – Eres mi mujer y te
quiero conmigo, no con esta panda de gentuza que no saben ni la mitad de ti, de
lo que yo sé – murmuró acercando sus labios a mi oído.
-Mi
familia sabe todo lo que deben saber… que tú destrozaste mi vida… - dije con
repugnancia y miedo.
-Entonces
harías lo que fuera para que nada les pasara… - respondió con una sonrisa.
-Me
voy – hablé comenzando a caminar para casa.
-No
vas a ninguna parte… - dijo cogiéndome el brazo y apretándome fuerte.
-Me
haces daño – susurré.
-Me
da igual, tú vas a venir ahora mismo conmigo, no vas a volver con ellos – dijo
tirando de mi en dirección contraria a la casa.
-James,
déjame esto solo te va a traer más problemas, déjame volver a casa – dije
intentando soltarme, pero me fue imposible.
-Contra
más fuerza hagas más fuerte te tengo que apretar – dijo haciendo presión.
-James,
suéltame, si me dejas en paz juro que retiro la denuncia… pero déjame tranquila
– le supliqué mientras me llevaba arrastras por el suelo.
-Bella,
estás haciendo que todo esto sea más difícil – dijo pegándome una cachetada – No
hagas que tenga que recurrir a la fuerza – casi gritó parándose un momento,
pensé que había recapacitado, pero no fue así porque cogió mas fuerte mi brazo,
ese apretón me dejaría marca.
-Suelta
a Bella… - escuché la voz de Jasper, y creo que James tampoco se había
percatado de presencia de Jasper, Edward, Emmett y Carlisle.
-¿Quién
me lo pide?, ¿Vosotros? – preguntó James apretándome por el cuello.
-La
policía viene en camino, no ganas nada haciendo daño a Bella – dijo Edward, y
no pude evitar mirarle a los ojos y sorprenderme por sus palabras.
-Puedo
salir huyendo y Bella conmigo – dijo apretando más fuerte mi cuello, de tal
forma que me estaba empezando a costar respirar.
-No
llegarías muy lejos, ninguno lo permitiríamos – le dijo Emmett acercándose a
nosotros.
-Como
des un solo paso más juro que tu hermanita muere asfixiada – dijo apretándome,
comencé a toser, necesitaba aire.
-Si
sigues apretando lo único que vas a ganar son más años de cárcel, condena
perpetua y el odio de tu hijo. Quieres que Anthony te odie más de lo que ya lo
hace… - comenzó diciendo Carlisle intentando acercarse.
-No
necesito que mi hijo me quiera, solo quiero lo que es mío, Bella me pertenece,
así como Tony. Y no vais hacer nada para impedirlo – les dijo dándome pasando
su lengua por mi cara.
-Suelta
a mi hermana – dijo Emmett de una forma que me dio miedo hasta a mí.
-¿Por
qué tan preocupado ahora?, Tu hermana ha estado años conmigo, años, así como la
ves ahora… y nunca habéis hecho nada ninguno, por qué tanto interés ahora –
dijo James.
-Porque
es ahora cuando veo a mi hermana llorando en tus brazos que me doy cuenta de
que eres un verdadero cabrón – dijo Emmett acercándose más a nosotros.
-¡Eh!
Aléjate o juro que le disparo – dijo James colocando una pistola en mi cuello
y mientras continuaba haciendo presión.
-Emmett…
aléjate – dijo Jasper cogiendo a mi hermano del brazo. Pero en ese momento
comenzaron a escucharse sirenas.
-Volveré,
lo juro – dijo James tirándome en el suelo, al tocar mi cuerpo con el pasto me
dolió y sentí que el aire volvía poco a poco de nuevo a mis pulmones. James
salió corriendo y Emmett y Jasper tras él. Mientras Carlisle y Edward se
arrodillaron en el suelo.
-¿Bella?
– me llamó Carlisle, levanté un poco la vista aun con el aire entre cortado y
miré a la cara a los dos.
-¿Estás
bien? – preguntó Edward apartándome el pelo de la cara. Yo no pude decir nada
pues me puse a llorar por todo el miedo que había estado acumulado.
-Ya
pequeña, tranquila, ya pasó – dijo Carlisle abrazándome – Ya estamos aquí – su
mano subía y bajaba por mi espalda intentando calmarme.
-Se
ha escapado – escuché a mi hermano de lejos y no pude evitar que mi llanto se
volviera más grande.
-Vamos
para casa, hace mucho frio y Bella se está alterando demasiado y eso no es bueno
en su estado – escuché a Carlisle. Después sentí que alguien me cogía por los
aires y por sus brazos sabía que era Emmett.
-¿Qué
ha pasado?, ¿Está bien Bella? – escuché preguntar a Esme.
Pov Edward
Ahora
que Bella estaba en los brazos de Emmett me sentía un poco más tranquilo, pero
en el momento que James la tuvo en sus brazos lo único que pude sentir fue
pánico. Ni siquiera ira como debió ser, solo desee que ella estuviera segura,
lejos de ese monstruo… sí eso sentía, para mí ella era la más importante en ese
momento.
-¿Qué
ha pasado?, ¿Está bien Bella? – preguntó mi madre acercándose a Emmett. Él dejo
a Bella en el sofá.
-Alice
ve a por una tila – le indicó mi padre. -¿Estas más tranquila? – pregunto
rozándole la espalda.
-Sí
– susurró.
-¿Qué
ha pasado? – dijo Alice llegando con la tila, se la tendió a Bella que a pesar
de tener la mano temblorosa la cogió y empezó a beber tranquilamente.
-La
encontramos en el bosque con James. La tenía cogida haciéndole daño, cuando
hemos comenzado a avanzar se puso nervioso y le comenzó a apretar el cuello, y
después sacó una pistola. Suerte que apareció la policía – expliqué a todas las
mujeres, después me giré para mirar a Bella - ¿Estás mejor? – le pregunte
haciendo que su mano rozara con la mía. Sentí esa electricidad que siempre
sentía cuando nuestras pieles se rozaban, las ganas locas de acariciarla,
besarla y acurrucarla en mis brazos durante toda la noche.
-Sí,
Edward, estoy mejor. Gracias por ayudarme, gracias a todos – dijo acabándose la
tila.
-Bueno,
es noche vieja y acabamos de empezar el año, vamos a bailar un poco – dijo
Alice.
-No
creo que ir a una discoteca ahora sea lo mejor, cariño – dijo Jasper
acariciando a Alice, mientras miraba a Bella.
-¿Quién
ha dicho ir a una discoteca? La fiesta me la monto yo aquí en casa, Esme
¿Tienes música buena?, ¿Algo que podamos bailar? –preguntó con una sonrisa.
Tenía que reconocer que aunque no me apetecía bailar pero escuchar música era
una buena forma de olvidar lo que acababa de pasar y pasarlo bien todos juntos.
-Creo
que hay música de cuando Jasper y Rosalie vivían en casa, espero que esa música
te valga – dijo Esme buscando en los armarios del salón.
Y
así pasamos la noche, cantando, bailando e incluso jugando al Sing Star, hacía
muchos años en que no me lo pasaba tan bien con mi familia, por primera vez en
muchas años podía decir que estábamos todos, felices y disfrutando de unas
navidades en familia.
CUATRO MESES DESPUÉS
Pov Bella
Después
de noche vieja, las cosas parecieron dar un giro para ilusionarme y volver todo
a s sitio de nuevo. Después de lo que pasó con James, Edward estuvo muy
sobreprotector y cuidadoso conmigo.
Aunque no duró mucho ya que a las pocas semanas volvió a ser la misma persona
fría de siempre.
Mis
niños empezaron la escuela, ambos estaban felices, pasaban más tiempo con sus
primos, algo que a los dos les gustaba, y poder estar con otros niños les hacía
mucha ilusión. Sus terapias con Jasper fueron avanzando después de que mi
fantástico cuñado supiera qué era lo que lo niños no le habían contado, lo que
tuvieron que vivir en el sótano el día que Jame abuso de mí.
Por
otro lado, Emmett parecía volverse loco, pues aunque James continuaba saliendo
en los actos que su empresa organizaba ante la prensa, la policía nunca llegaba
a arrestarlo, era como si desapareciera del mapa, eso ponía furioso a Emmett
pues se sentía como si le estuvieran tomando el pelo. Rosalie y Jasper a su
manera también me estaban ayudando. Los dos se dieron cuenta de que para mí las
terapias no funcionaban, que no me sentía bien contando mis desgracias y me
hicieron prometerles que el momento en el que necesitara contar algo, no me lo
callaría pues eso me destruía por dentro, que lo mejor era contarle a alguien y
si no me sentía preparada para contar a nadie de la familia, me recordaron que
Jasper era mi cuñado, pero que si lo necesitaba en algo profesional el
guardaría confidencia si así yo lo deseaba.
Esme
y Carlisle, continuaban siendo mi gran apoyo, a pesar de que tenia a mis
hermanos, ellos eran los que pasaban conmigo la mayor parte del tiempo. Pues yo
estaba siempre con Esme y aunque Carlisle
tenía
guardias con solo una llamada estaba en casa.
Seis
meses en Forks dan para recuperar muchas cosas, pero a mí sólo me importaba mi
familia y sobre todo ver que mis hijos ahora eran felices.
-Bella,
cuántas veces te he dicho que no hace falta que me ayudes con las cosas
pesadas, que entre Esme y yo podemos solos o sino cuando venga Edward nos ayuda
– me dijo Carlisle entrando en la habitación y viéndome como intentaba cargar
una mesita de noche.
-Carlisle,
me hacéis sentirme inútil si no hago nada… - dije mirándolo.
-Cariño,
estas embarazada y queremos cuidarte a ti y nuestro futuro nieto – dijo Esme
abrazándome y las lágrimas comenzaron a caer. A pesar de que yo no era su hija,
consideraban a mi bebé su nieto.
-¿Por
qué lloras? Cielo – preguntó mientras se apartaba.
-La
emoción – dije encogiéndome de hombros y quitándome las lagrimas.
-Ya
estamos en casa – se escuchó a Edward en la planta baja y nos miramos y
bajamos, ya que había sido él quien había ido a buscar a mis hijos y Jane.
-Hola
abuela – dijo Jane corriendo a los brazos de Esme. Me pude fijar que mis hijos
iban atrás y Nessie abrazaba a Tony.
-¿Qué
ha pasado? – pregunté acercándome a ellos.
-A
Tony le han mandado en el colegio hacer una redacción de su padre y dice que no
quiere hacerla – me explicó mi hija. Yo me quedé bloqueada, sin poder contestar
a mi hija o tan solo consolar un poco a Tony.
-Ey
campeón – dijo Edward acercándose a nosotros tres – Si no quieres hacerla de tu
papá, puedas hacerla de mí – le ofreció – Yo te puedo ayudar – dijo con una
gran sonrisa.
-La
profesora quiere que sea de mi papá – dijo mirando a Edward – No del papá d mi
hermana – y dicho esto salió corriendo por las escaleras. Miré a todos lo que
estaban en el recibidor y salí corriendo detrás de mi hijo. Entré en su
habitación sin llamar y me senté en la cama donde él se había acostado
tapándose con la almohada.
-Corazón
– le llamé descubriéndolo y acariciando su pelo – Sé que para ti esto es
difícil, para mí también lo es, pero todos tenemos que hacer un esfuerzo, si en
el colegio te piden que escribas sobre tu padre, tienes dos opciones, escribir
de él y que todo el mundo vea lo que nosotros vivimos o decirle a la profesora
que tu papá vive muy lejos y si mientras tanto puedes hacerlo del papá de tu
hermana que lo tienes a tu lado – le dije acariciándole. Él se levantó poco a
poco y me miró serio.
-¿Puedo
contarle a todos lo que mi papá te ha hecho? – me preguntó.
-No
cielo, la redacción no pide eso seguro, el trabajo te pide lo que tú has hecho
con tu papá – dije acariciándole la mejilla.
-Entonces
si pongo nada, ya he acabado – dijo mirándome con una ceja levantada.
-No
mi vida – dije con una leve sonrisa.
-No
quiero hacerla de mi papá, mamá. Quiero hacerla de Edward, él es bueno, ¿Por
qué no puedo tener yo un papá así? – me preguntó y en ese momento no pude hacer
más que abrazarlo. Sabía desde el primer momento que llegamos a Forks después
de que Rosalie viniera a buscarme que no era una situación fácil para mi
pequeño el ver como su hermana podía disfrutar de un padre de verdad y él no.
Durante
el resto del día los niños se fueron a su habitación a hacer los respectivos
deberes que tenían del colegio. Edward había salido con Carlisle porque habían
ido a comprar al mercado y mientras Esme se estaba duchando. Yo me fui a mi
habitación y comencé a hacerme masajes en mi abultado vientre, ya podía sentir
a mi bebé patalear y no paraba quito.
Me
resultó muy extraño escuchar un sollozo en la casa, fue tenue al principio,
pero mientras más me acerqué a la recámara de Jane, se volvió más claro. Al
llegar a la puerta fue muy obvio que era ella quien lloraba y toqué antes de
abrir y ver qué sucedía. Quizás yo no era la más indicada para acercarme a la
niña, con quien mi contacto era casi nulo, pero ya estaba ahí.
-
¿Jane? ¿Estás bien? –pregunté asomando la cabeza. La vi sentada en el suelo
abrazándose las rodillas, tenía la televisión encendida y muchas cosas regadas en
el suelo, eso me pareció extraño porque ella solía ser muy ordenada. - Jane… -murmuré y entré cerrando tras de mí.
- ¿qué te pasa? –pregunté y me senté en el suelo a su lado.
-
Nada. –dijo entre lágrimas y me fue difícil entenderle. Tomé el control remoto
y le quité el sonido al televisor, después
le acaricié el cabello en silencio, lentamente, esperando porque se
calmara un poco para hablar.
-
Tranquila bebé, todo está bien. Tranquila.
–murmuré una y otra vez por varios minutos hasta que, al fin, se calmó
un poco y alzó la vista. – Así está mejor. –le sonreí y le quité las lágrimas
del rostro. - ¿Quieres contarme qué pasa? –pregunté casi esperando que se
negara, pero no obtuve respuesta. - ¿Es que te duele algo?
-
No. –respondió de inmediato y le quité un mechón de cabello del rostro.
-
¿Tuviste algún problema en la escuela?
-inquirí y ella negó con la cabeza. - ¿Te han regañado tu papá o tu
mamá? –no consideré que eso fuera probable, pero al instante nuevas lágrimas
aparecieron en su rostro y supe que me estaba acercando al problema. - ¿Es que
tu papá te ha dicho algo?
-
No… él… no. –pronunció con trabajos y ocultó el rostro otra vez. En ese momento
consideré la posibilidad de tomarla en brazos y llevársela a Esme o algo así,
pero no lo hice, sólo volví a acariciarla hasta que ella logró tranquilizarse.
-
¿Es con tu mamá? ¿Ella te ha regañado? –pregunté con suavidad pensando que muy
seguramente el problema no era su padre pues Edward ya me había demostrado
tener magníficas habilidades con los niños.
-
Ella no me quiere. –dijo de repente y me pareció la acusación más seria que
hubiera escuchado jamás ¿cómo podría una niña tan pequeña pensar eso?
-
No, Jane. Ella te quiere mucho. Tú eres lo más importante para ella ¿por qué
piensas eso? –la cuestioné envolviéndola en un abrazo sabiendo que eso no sería
suficiente para quitarle todo el malestar de encima, pero muy segura de que no
podía hacer mucho más.
-
Ella nunca está, nunca tiene tiempo. –me dijo con la voz apagada.
-
Es que tu mamá trabaja mucho, hay muchas personas que dependen de ella, es por
eso. Pero ella te quiere mucho y estoy segura de que siempre te extraña.
-
¿Tú crees? –preguntó con una chispa de esperanza en los ojos.
-
Sí, Jane. Te lo prometo, Tú eres lo más importante para tu mamá y para tu papá.
–le sonreí y le besé la frente.
Entonces,
ella por fin me devolvió y el abrazo. Fue un momento extraño, pero me gustó
saber que por lo menos era de ayuda en algo y que ahora Jane se sentía mejor.
-Bella
te estaba buscando, ¿Está todo bien? –preguntó Esme y asentí, después se
dirigió a la niña- ¿Ya hablaste con tu
mamá?
-Sí,
me dijo que no podría venir porque seguía de viaje… - dijo levantándose y
pasándole el teléfono y se fue corriendo.
-Esme…
- dije mirando al suelo – ¿Me puedes ayudar a levantarme? – Pregunté en poco
apenada, Esme sonrió y me ayudó a levantarme del suelo.
Nos
fuimos a la cocina a preparar la cena mientras los chicos llegaban, estuvimos
hablando de cosas sobre el embarazo de cómo se sentía, siempre me gustaba
hablar de estas cosas con Esme, ya que era lo más parecido a una madre que
tenía y me gustaba sentirme apoyada por ella. Al rato aparecieron los chicos y
Carlisle comenzó a ayudar a Esme.
-Edward
¿puedo hablar contigo un momento? – le pregunté mientras me secaba las manos de
haber estado fregando. Podía sentir como Esme y Carlisle tenían la mirada
puesta en mí y después en Edward.
-¿De
qué? – me preguntó seriamente.
-De
Jane – dije mirándolo a los ojos.
-Vamos
– dijo y comenzó a subir las escaleras, supongo que para hablar en su
habitación.
Al
llegar esperó a que yo entrara y cerró la puerta tras de mí, nos quedamos un
rato en silencio en el que yo curiosee su habitación tenía fotos de sus padres,
también una en la que salía con sus hermanos y los míos y así como una en la
que salía él con Jane y otra en la que salían Jane y Nessie.
-¿Qué
me ibas a decir? – preguntó mirándome.
-Hoy
llamó la madre de Jane – comencé y el asintió – Cuando colgó escuché a Jane
llorar y me acerqué a ver qué le pasaba y me dijo que su madre no le quería y
me senté con ella a consolarla – dije
-¿Por
qué piensa eso? – me preguntó.
-Tiene
seis años y desde que estoy aquí Jane no ha ido con su madre, ha estado aquí en
todo momento. Es normal que piense eso…
- dije encogiéndome de hombros – Te lo digo porque aunque yo he hablado
con ella lo que necesita es escuchar a su madre, no a una mujer que conoce de
algunos meses… - dije.
-Gracias
por decirme Bella, hablar con Tanya ahora mismo – me dijo.
-No
hay de qué. Te dejo hablar me voy con Esme y Carlisle – dije saliendo de la
habitación.
Bajé
de nuevo a la cocina y me senté mientras veía le tele que tenían allí, Esme
preparaba la cena y Carlisle mientras estaba haciendo una ensalada. No sabía si
había pasado mucho tiempo cuando vi a Edward bajar hecho una furia por las
escaleras. Miré a Esme y Carlisle y ambos estaban igual de sorprendidos que yo.
-Ahora
vengo – dije caminando por donde hace unos segundo había pasado Edward. Me lo
encontré en el salón sentado en el sofá con las manos en la cabeza, sin
pensármelo dos veces me senté a su lado. -Tranquilo, tus padres se preocupan
cuando te ven así de nervioso – dije acariciando su espalda - ¿Me quieres
contar qué ha pasado? – le pregunté.
-¿Qué
caso tiene? Tú no puedes hacer nada por cambiarle la madre a Jane – dijo sin
mirarme.
-No,
no puedo hacer nada. Pero es bueno desahogarse cuando se está nervioso – dije
-¿Cómo
puede a una persona importarle tan poco su hija? – preguntó, por primera vez
levantando la vista.
-Cada
persona es como es, pero una hija siempre importa, aunque cada uno lo siente a
su manera – le dije
-¿James
quiere a Anthony? – me preguntó con el ceño fruncido.
-Tal
vez no como a mí me gustaría pero a su manera supongo que sí – dije incómoda
por que ahora fuera James el tema de conversación – No puedes culpar a la madre
de tu hija por no estar con ella, cada quien tiene sus prioridades, la tuya es
Jane y la de ella, el trabajo… intenta disfrutar de tu hija todo lo que ella se
está perdiendo, ya verás como al final tú saldrás ganando – dije terminando de
explicar con una sonrisa.
-¿Vamos
fuera a continuar hablando? Necesito que me dé un poco el aire – dijo y se
levantó y yo tras él. Salimos de la casa y comenzamos a andar - ¿Por qué
continuas siendo buena conmigo, hablándome bien si yo me porto mal contigo? –
me preguntó.
- Esta situación no nos hace bien a nadie, y a la
que menos es a Renesmee – comencé diciendo – Te he pedido mil veces perdón por
irme, por no contarte que estaba embarazada, por no volver cuando comenzaron a
maltratarnos, por abandonar nuestros sueños. Ya no sé que más hacer para que me
perdones – dije con voz entrecortada, no quedaba mucho para que me pusiera a
llorar.
-No se trata de que me pidas perdón, se trata de que
no me tuviste en cuenta para nada, ni como padre, ni como novio. No te importó
mi opinión – dijo tranquilo.
-No quería destrozar tus sueños, tus ilusiones –
dije mientras la primera lágrima caía por mi mejilla.
-Y no pensaste que mis sueños y mis ilusiones
estaban junto a ti. Que no me importaba nada mientras tú estuvieras conmigo –
dijo con voz dolida – Fuiste una egoísta, porque no pensaste en mí.
-Fue lo único que hice, pensar en ti y tu felicidad
– le dije.
-No, porque si hubiera sido así, yo hubiera estado
contigo durante el embarazo, el parto, jamás hubieras sido una mujer
maltratada, no te hubieras separado de tu familia y no hubieras tenido que
prostituirte. Todo hubiera sido diferente, si me hubieras tenido en cuenta – me
dijo mientras una lágrima se deslizaba por su mejilla, la cual se quitó
rápidamente.
-Lo siento Edward, lo siento mucho. He cometido
muchos errores a lo largo de mi vida, muchos. Pero hay algo de lo que no me
arrepiento ni ahora ni nunca y es de haber tenido a mis hijos y de todo lo que
he hecho por ellos. Me da igual si me he tenido que vender para poder cuidar de
mi hija y de su salud, si he dejado que me pegaran día sí y otro también,
porque lo hice porque mis hijos tuvieran un techo donde dormir y comida que
comer todos los días – le dije siendo sincera.
-Tus hijos hubieran tenido un techo donde dormir y
comida que comer si hubieras vuelto a casa.
-Edward, estaba en un pozo, un callejón sin salida.
No podía irme sin que él dañara a alguno de mis hijos, sin que algo pasara. No
podía – dije ahora llorando a mares.
-Y ahora por qué estás aquí – dijo intentando sonar
lo más tranquilo posible.
-Porque Rosalie tuvo el valor que yo no tuve en diez
años – dije.
-¿Sabes? Durante años he hecho un esfuerzo sobre
humano por odiarte, por hacerme la idea de que nunca te importé, que nunca te
importamos nadie – me dijo sin mirarme a la cara – Cuando te vi aparecer en el
funeral, mi corazón dio un giro, pensé que podría recuperarte, que podríamos
volver a estar juntos. Pero ahora es algo que veo demasiado lejos. Tengo tantos
recuerdos en mi cabeza, donde sales con una sonrisa, donde nos abrazamos y
besamos. Nuestra primera vez en la Push… pero me siento demasiado dolido,
Bella.
-Sólo te pido que hagas un esfuerzo, no por
perdonarme, tan solo por comprender que no tuve una vida fácil como para volver
cuando me diera la gana y decirte que Renesmee era tu hija – le dije mirándolo
a los ojos.
-Bella, aunque no lo creas, y pienses que es
imposible, tú estás en mi corazón, siempre lo has estado y siempre lo vas a
estar. Pero tienes que darme tiempo, entenderme tú a mí – dijo mirándome el
también. En ese momento sentí que algo empezaba a caer del cielo y ambos
levantamos la vista para ver como una nieve brusca comenzaba a caer sobre
nosotros – Ven vamos para casa, no me gusta nada esta nieve – dijo ayudándome a
levantar del tronco donde estábamos y comenzando a caminar. La nevada cada vez
era más fuerte y comenzaba a tener más frío.
-Edward, tengo frio – dije sin despegar los ojos de
por dónde iba caminando.
-Con esta nieve no sé dónde estamos – dijo furioso –
Ven Bella, vamos a buscar algo para refugiarnos – dijo cambiando de dirección y
me abrazó con tal de que entrara en calor. Estuvimos un rato caminando, a pesar
de que Edward me abrazaba continuaba teniendo frío, y cada vez iba a más –
Bella, vamos a ponernos bajo ese árbol, así estaremos algo cubiertos – dijo
caminado hacia allí, por un momento no me fijé dónde puse el pie y ambos caímos
al suelo sentados - ¿Estás bien?, ¿Te hiciste algo?, ¿Te duele algo? – preguntó
ayudándome a levantar y revisándome.
-Estoy bien, no te preocupes, vamos – dije volviendo
a caminar. Me dolía el trasero por la caída pero por lo demás me sentía bien.
Cuando llegamos a un árbol me pude fijar que era el que tenía la copa más
grande, pero aun así continuaba haciendo mucho frio
- Acércate, así nos mantendremos en calor los dos –
dijo Edward atrayéndome lo más que pudo hacia él.
Estuvimos los dos callados, no estaba segura si
horas o minutos. Pero en todo momento tanto Edward como yo estuvimos acariciando
mi vientre mientras nos mantuvimos juntos. El frío que sentía cada vez era
mayor.
-Bella estás temblando, acércate más – dijo, pero se
separó de repente y se quitó la chaqueta para pasármela.
-No Edward – dije sintiendo cómo mis dientes
castañeaban – Tendrás frío tú – dije sin dejar de temblar.
-La sudadera que llevo abriga más de lo que piensas,
toma la chaqueta, estoy seguro de que ese jersey y la chaqueta que llevas no
abrigan nada – dijo ayudándome a ponerla pues del frío que sentía apenas podía moverme.
-No sabía que en pleno abrir se podría a nevar de
esta manera – dije intentando sonreír.
-En Forks hace mal tiempo siempre, da igual si es
invierno o verano – dijo siguiéndome la broma. Después de ese momento volvimos
a mantenernos callados, y como si llevara días sin dormir, me empezó a entrar
mucho sueño.
-Edward, tengo sueño… - susurré acurrucándome más a
él.
-No Bella, no puedes dormirte. Escúchame, vamos a
hablar – dijo acariciando mi mejilla - ¿Cómo quieres que se llame el bebé? – me
preguntó. Me costaba prestarle atención pero lo tenía que intentar.
-No lo sé… estuve… pensando mucho… pero no estoy…
segura – dije con dificultad.
-¿Quieres decirme? – me preguntó apretando su
abrazo. Me mantuve en silencio, pensando por un momento.
-No decidí… nada – dije escuchando mis dientes
castañear. De repente, sentí como algo comenzaba a salir – Edward, creo que
hice pis encima – dije algo avergonzada. Él se separo de mí por un momento y
fue a mirar si estaba en lo cierto.
-Mierda… - dijo mirando a su alrededor.
-¿Qué pasa? – pregunté sin entender nada.
-Estas sangrando Bella – dijo de repente.
-¿Qué podemos hacer? – dije con dificultad – Edward…
- susurré. Cuando mis ojos y todas mis fuerzas comenzaron a perderse.
-Bella escucha, no es hora de dormir. No todavía –
dijo dándome golpecitos.
-Tengo mucho sueño y frío… - susurré.
-Da igual, no puedes dormirte, Bella, me escuchaste,
tienes que estar despierta, piensa en cosas calientes, un café, la chimenea,
cuando duermes bajo la colcha…
-¿Sabes por qué llame a Anthony así? – dije
intentando mirar a Edward. El me negó – Porque pensé que era una forma de
tenerte cerca, de sentir que a pesar de haberme alejando de ti, teniendo a mis
hijos a mi lado, tu siempre vivirías junto a mi – le expliqué.
-¡Bella!, ¡Edward! – escuche a lo lejos. Sentí a
Edward levantar la cabeza lo que significaba que el también había escuchado.
-¡Estáis por aquí! – se escuchó.
-¡Bella! – esa claramente era la de Jacob, lo que no
sabía que hacía por aquí.
-¡Hijo!, ¡Bella! – y ese sin duda Carlisle.
-¡Papá! ¡Papá estamos aquí! – gritó – Mantente
despierta Bella, que ya vienen a sacarnos de aquí – dijo acariciando mi
vientre.
-¿¡Edward!? – se escuchó esta vez más cerca.
-Sí, aquí estamos – dijo Edward agitando su mano.
-Edward, Bella – escuché la voz como si estuviera a
mi lado - ¿Cómo están? –
-Yo estoy bien. Pero Bella, estaba entrando en
hipotermia y aparte está sangrando – Explico Edward rápidamente.
-Bella… - sentí a alguien acariciarme la mejilla y
abrí los ojos y cuando me encontré a Emmett a un lado y junto a él a Jake no
pude evitar sonreír.
-Hay que ir rápidamente al hospital – escuché a
Carlisle - ¿Edward puedes caminar? – preguntó.
-Sí – le escuche afirmar – Bella necesita una
camilla – le dijo .
-¡Traigan una camilla rápido! – gritó – Jasper,
Emmett vayan acompañando a Edward a la ambulancia.
-No me voy a separar de Bella, papá – en ese momento
dejé de mirar a mi amigo y mi hermano para mirar fijamente a Edward como todos
a mi alrededor hacían.
-No voy a discutirlo Edward, ve caminado a la
ambulancia que ahora llevamos a Bella. No hay tiempo que perder y tú lo sabes –
en un momento, sentí como me levantaban y me subían a otro sitio, supuse que
era la camilla – Ponerle las mantas a ambos y vamos lo más rápido posible al
hospital – dijo Carlisle, hay sabía que ya estaba en la ambulancia y camino al
hospital.
-Bella, abre los ojos – escuche a mi lado pero no
pude hacerlo, sólo sentí la inconsciencia invadirme.
Pov Edward
El camino al hospital fue difícil, Bella estaba
inconsciente y continuaba sangrando, a mí no me parecía que la cantidad de
sangre pusiera en peligro su vida, pero el bebé bien podía ser un caso muy
diferente.
Los paramédicos intentaron revisarme, pero no se los
permití, yo estaba bien, era ella la que requería toda la atención. Cuando
llegamos por fin a la sala de urgencias se la llevaron a un cubículo para
atenderla, yo deseaba entrar pero no me lo permitirían.
- Ve a que te revisen. –me dijo mi padre y fruncí el
seño en respuesta.
- No, quiero estar con ella. Me encuentro
perfectamente.
- Edward, no puedes pasar con ella, lo sabes. Y ve a
que te revisen. –habló apresurado entrando a donde la llevaron, yo suspiré e
intenté conformarme con saber que él estaría ahí.
- Disculpe, por acá están las camillas… -me intentó
atender una enfermera pero yo no me iba a quedar en calidad de paciente.
- No. –le dije entregándole la manta térmica. – Yo
no soy paciente, estoy bien. –le dije y me fui a la sala de espera, donde
tendría que estar aguardando con paciencia mientras otros médicos cuidaban de
Bella.
Pov Carlisle
Luego
de asegurarme de que lo único mal con Bella era su temperatura, lo siguiente
era revisar al bebé, ese sangrado no podía ser bueno, pero requería de definir
qué tan malo era. Aún envuelta en una manta térmica la llevamos a donde se
hacen los ultrasonidos y observé con atención la pantalla, cada detalle, en
busca de lo que estaba mal. No fue difícil encontrarlo, pero aún así me demoré
bastante, deseaba estar seguro.
-
¿Qué pasa? –preguntó ella en algún momento, ya demasiado impaciente.
-
Dices que te caíste y el sangrado comenzó mucho tiempo después ¿cierto? –quise
confirmar la historia mientras buscaba el mejor ángulo en la pantalla.
-
Sí. ¿Cómo está mi bebé?
-
El bebé está bien, pero me temo que una porción de la placenta se desprendió y
eso es lo que sangra. –le expliqué mientras al congelar la imagen comencé a
calcular qué tanta sangre tenía ahí.
-
¿Y? ¿Eso es malo para el bebé? –preguntó alterada.
-
Es malo para ti y para el bebé. –suspiré intentando decidir qué hacer, cuál
decisión tomar y poco después me di cuenta de que no era yo sino ella quien
debía tomar la decisión. – Hay dos cosas que podemos hacer.
-
Lo que sea mejor para mi bebé. –respondió sin saber de qué le estaba hablando.
-
Estás sangrando. Esa porción de placenta te causa una hemorragia y le quita
sangre al bebé, eso los pone en riesgo a ambos.
-¿Entonces…?
–murmuró apenas.
- Aún es muy pequeño para sacarlo, si te
hiciera una cesárea ahora, el bebé iría a terapia intensiva.
-
¿Qué me estás diciendo, Carlisle? ¿Qué no hay opción? ¿Haga lo que haga mi bebé
corre peligro? –noté la nota de histeria en su voz y le tomé la mano.
-
Algo así. –suspiré de nuevo. – Podemos esperar y ver si se detiene el sangrado.
Tendrías que quedarte unos días aquí en observación y en el mejor de los casos
ir a casa para guardar reposo el resto del embarazo. Eso o podemos intentar
sacarlo ahora.
-
¿Qué es mejor para él? –preguntó con los ojos llenos de lágrimas.
-
No puedo asegurarlo, Bella. –contesté con sinceridad.
-
¿Tú qué harías? Si fuera Rosalie la que estuviera en mi lugar, si yo fuera tu
hija… ¿qué harías? –me presionó y fruncí el seño, yo la consideraba como una
hija, la comparación no venía al caso.
-
Bella, eres como mi hija. Si se tratara de Rose o de Esme, les diría lo mismo.
Yo no puedo decidir por ti. Sólo puedo explicarte cómo están las cosas.
-
Pero… pero… - parecía como si no pudiera decir más.
-
Vamos a esperar ¿de acuerdo? Unas horas a ver cómo sigue el sangrado y después
decidimos ¿está bien? –intenté darle algo más de tiempo.
-
Sí. –contestó apenas y le besé la frente antes de arroparla bien con la manta
térmica y volver a la sala de urgencias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario