sábado, 30 de junio de 2012

CAPITULO 28


CAPITULO: 28

Pov Bella
Estaba en clase, aunque no le estaba prestando mucha atención al profesor, pensaba en todo lo que tenia que hacer hoy, en mi casa está de obras porque Edward había dicho que quería hacer un pequeño parque en el jardín, y acondicionar una habitación para los deberes de los niños. Por eso estábamos durmiendo mientras en la mansión con mamá y Carlisle. Lo que más me apetecía en este momento era llegar a casa porque seguramente los niños ya estarían allí porque mamá habría ido a buscarlos. Escuché el timbre sonar, pero el profesor no dijo nada de recoger y Edward me estaría esperando porque cada vez que nuestros horarios lo permitían volvíamos juntos. Cuando finalmente el profesor dijo que podíamos salir apresuré el paso mientras llevaba la mochila al hombro y dos libros abrazados. No era mucho peso ni llegué a correr, pero aun así cuando alcancé a Edward sentí que me faltaba algo el aire.
- Corriste – me acusó – Sabes que puedo esperarte, no tienes por qué estar esforzándote así – me recriminó quitándome la mochila y los libros.
- Lo siento – le sonreí para disculparme y lo besé en los labios con rapidez – Vámonos ya que quiero ver a los niños.
Él me sonrió de vuelta y volvimos a casa. En general estuve callada durante el camino, pues podía sentir que aún no me terminaba de recuperar. Eso no era usual, pero aun así no me preocupé.
Durante toda la tarde hice mis actividades normales, cuidar a los niños, bañarlos, mis tareas, limpié la cocina… nada fuera de lo normal. Por momentos me volvía a faltar un poco el aire y conforme pasaron las horas cierta tos me invadió. No era nada extravagante como otras veces, inclusive pude disimularlo y ni siquiera me molestó tanto. Lo que resultó más incómodo fue la inflamación en mis pies, odiaba eso, hacía que me lastimaran los zapatos.
Para cuando llegó la noche estaba agotada, no sólo cansada, sino completamente exhausta, y sin razón alguna. Edward fue a dormir a los niños y yo me retiré temprano a la habitación, me puse el pijama y me preparé para quedarme dormida. Pero empecé a toser más.
Intenté todo lo que se me ocurrió para calmarme antes de que Edward volviera y se armara un alboroto por nada, pero no funcionó… bebí agua, me senté, di unos pasos, respiré profundo. Fue en vano. Para cuando Edward entró yo estaba recargada con ambas manos en una pared y con la cabeza agachada, tosiendo, sintiendo que me faltaba el aire.
- ¿Bella? ¿Qué te pasa? –se acercó a mí y me rodeó por la cintura antes de levantarme como si fuera un bebé.
Esperé que deseara llevarme a la cama, pero no, me sacó de la habitación y me llevó al sillón. La verdad no entendí por qué ni traté de detenerlo, nada me evitaría la revisión de Carlisle ahora.
- Voy a llamar a mi papá, no te muevas. –ordenó y se fue. Yo me quedé ahí, tosiendo, tratando de respirar de forma normal… sin obtener resultados.
Pov Carlisle
Estaba en mi estudio cuando Edward llamó a la puerta y entró sin esperar a que yo respondiera, por sus acciones y su mirada, supe que era Bella. Ella había estado bien últimamente, pero yo sabía que eso no sería permanente. Me puse de pie y fui por el maletín con las cosas y el tanque de oxígeno portátil.
- Es Bella. –me dijo él y yo asentí, pasándole el tanque para que me ayudara.
- ¿Qué le pasa? –pregunté mientras íbamos de camino a la sala, mi hijo llevaba la delantera.
- Le falta el aire y está tosiendo. Hoy corrió un poco por la mañana. –me dijo y yo asentí.
Llegué a ver a Bella y en cuanto la escuché toser supe que terminaríamos en el hospital. Podría ponerle un suero en casa y esperar que las medicinas la ayudaran a sacar el líquido que tenía en los pulmones, ese que le causaba aquella tos. Pero no lo haría. Pensando en que Bella subiera posiciones en la lista de trasplantes, la llevaría al hospital a internarla un par de días.
- Bella. Vamos a hacer una visita al hospital ¿de acuerdo? –le pregunté, aunque en realidad no me detuve a escuchar la respuesta, no estaba a consideración.
- ¿Qué pasa? –preguntó Esme que iba llegando. - ¿Bella? ¿Qué tiene mi hija? –esta vez se dirigió a mí por completo.
- Creo que tiene líquido en los pulmones. –aclaré mientras le colocaba el oxigeno y la revisaba con el estetoscopio, descubrí que tenía razón. – Sí, eso es. Tenemos que llevarla al hospital.
- No es necesario. –se quejó ella.
- No, Bella, no está a consideración.
- Edward, ayúdame a llevarla al auto. Esme ¿te quedas con los niños? –le pregunté a mi esposa, que ya tenía los ojos llenos de lágrimas.
- Carlisle… pero… -empezó a decirme.
- No, Esme. Necesito que Edward me ayude a llevarla y los niños no pueden ir ni quedarse solos. –le acaricié la mejilla. – Bella va a estar bien. –le prometí, pues en realidad no creía que su vida estuviera en riesgo.
- Está bien. Cuídala mucho. –me besó los labios y yo salí detrás de Edward, que ya estaba entrando en el auto con Bella.
Bella continuo tosiendo todo el camino, y cada vez me angustiaba más. Mi hijo en casa momento miraba por le retrovisor para ver como estaba y yo miraba continuamente su pulso, por un momento sentí que sus ojos se cerraban.
-No Bella, no te puedes dormir cariño – le dije dándole golpecitos en las mejillas para que abriera los ojos. Así lo hizo y yo sonreí – Edward conduce un poco más rápido pero con cuidado – le pedí a mi hijo. Me concentré por completo en Bella, tanto, que no me di cuenta de cuando llegamos al hospital.
Pov Edward
Aparqué en la puerta del hospital y mi padre salió rápidamente, pidiendo a las enfermeras una camilla, yo mientras cogí a Bella y la deposite en una de ellas cuando la trajeron.
-Edward, espera aquí. Tranquilo – dijo mi padre entrando corriendo junto a mi Bella. Me fui a la sala de espera resignado, necesitaba entrar para saber como estaba mi Bella. Comencé a pasearme de un lado a otro, sin poder mantenerme quieto. Los nervios me estaban comiendo, justo en el momento que vi aparecer a mi padre, su semblante era serio y me preocupo mucho.
-¿Está bien?, ¿Qué tiene?, ¿Cómo esta? – le pregunté todo de golpe.
-La voy a dejar ingresada, puedes ir con ella a la habitación, yo iré a casa a calmar a Esme. Cualquier cosa que pase me llamas – me explicó – Habitación 309 – me dijo con una sonrisa. Asentí y caminé a paso rápido, cuando encontré donde era respiré profundamente antes de entrar. Después de calmarme un poco, abrí la puerta y Bella miraba al frente, seria.
-Hola princesa – dije acercándome a ella y acariciando su mejilla. Ella giró su mirada a mí y sus ojos hinchados y rojos chocaron con los míos.
-Hola – susurro mirándome.
-¿Qué pasa preciosa? – dije ahora acariciando el cabello para tranquilizarla, pues es algo que sabía que funcionada.
-Otra vez estoy aquí. Lejos de los niños… Estoy harta, Edward – dijo sollozando.
-Tranquila corazón, pronto volverás a estar en casa con los niños y verás que te pondrás bien – dije intentando animarla.
-Estoy cansada… - susurró.
-Descansa amor. Yo no me voy a mover de tu lado – le dije al oído.
-No, no tengo sueño. Estoy cansada de esto, de estar siempre en el hospital, de ponerme mal continuamente, de tener que separarme de mis hijos – dijo seria y con voz segura.
-No te preocupes por eso amor, ahora lo mejor es pensar que te vas a poner bien y que vamos a ir a nuestra casa y los niños con nosotros – dije – Ahora descansa un poco, lo necesitas cariño.
Pov Carlisle
Después de que estabilicé a Bella en la sala de urgencias y la pasaran a su habitación, donde Edward fue a hacerle compañía, yo me quedé valorando la situación. En un principio decidí llevarla al hospital sólo para registrar su ingreso y que la subieran en la lista de trasplantes, pero al hablar con ella me di cuenta de que las cosas iban verdaderamente mal.
Me dijo que se agitaba con más frecuencia, que tenía mareos constantemente… y nunca antes le dio importancia. También juró que ella no corrió hoy por la mañana y que de todas formas le faltó el aire, además dijo que su tos ya tenía un buen rato. Aparte, al revisarle encontré sus piernas muy hinchadas, eso era otro mal signo. Por todas esas razones le hice un ecocardiograma más y ahí vi lo poco, por no decir casi nada, que está trabajando su corazón.
Los latidos son constantes por el marcapasos, pero son tan débiles que no alcanzan a dispensar la sangre al cuerpo como deberían… en realidad esa es la esencia de su enfermedad, pero me preocupa bastante más que antes. Ahora temo que el momento inminente en que ella necesite otro corazón esté más cerca de lo que a todos nos gustaría y también me da miedo pensar en dejarla volver a su vida normal, a que vaya a la escuela y arriesgar a que tenga un accidente, a que simplemente un día en medio de la calle su corazón deje de latir.
Tal vez, sólo tal vez, ese era el momento de dejarla en el hospital de manera más permanente, explicarle que el trasplante tiene que ser pronto y que más allá de su rebeldía, tiene que obedecer.
Decidí que lo primero era ir a casa y hablar con Esme, decirle primero a ella para evitar problemas… quizás no era lo más ético, pero sí lo que me pareció más apropiado en esos momentos. Me estacioné afuera de la casa y al abrir la puerta vi a mi esposa sentada leyendo, de inmediato se puso de pie y caminó hacia mí. Algo debió verme en el semblante que frunció el seño.
- ¿Está bien? Dime que está bien… -me pidió suplicante.
- Ahora está bien. –le dije y le besé el cabello, luego la tomé de la mano para conducirla hasta el sofá y sentarnos juntos. – Pero tengo que hablar contigo.
- ¿Qué pasa? –preguntó con un nudo en la voz.
- Esme, creo que llegó el momento en que no es seguro para Bella andar haciendo una vida normal, ir a la escuela, cuidar a los niños… quiero que se quede indefinidamente en el hospital. Si dentro de unos días mejora… quizás pueda salir, pero de todas formas de estar aquí sería en cama.
- ¿Y el trasplante? ¿Es ahora cuando lo necesita? –preguntó derramando lágrimas.
- Sí. Voy a discutirlo con el comité de trasplantes, pero Bella debe ser una prioridad ahora.
- Entonces… va a ser pronto, la cirugía…
- No. No necesariamente. Esme, si tenemos suerte, mañana puede haber un corazón… pero también podríamos esperar por años. Esas cosas pasan.
- ¿Años? –inquirió incrédula.
- Ojalá que no sea así. De todas formas no tenemos otra opción más que esperar. –le dije en voz baja y la abracé, ella se refugió en mi pecho y siguió llorando.
- Entonces… se va a quedar en el hospital. –susurró hablando aún contra mi cuerpo.
- Sí. Aún no se lo he dicho, creí que sería bueno que lo hiciéramos juntos.
- Tienes razón. –admitió antes de que el llanto le impidiera seguir hablando, yo no pude hacer nada más que quedarme ahí, sosteniéndola, pensando en qué sería lo mejor para Bella. Ahora no podíamos ir al hospital, pues entonces lo niños se quedarían solos, mañana llamaríamos a Charlie para decirle que se ocupara de ellos mientras nosotros íbamos con Bella.
-¿Vamos a llamar a los chicos? – pregunté a Esme.
-Sí, aunque no me gusta la idea, porque Alice y Jasper están de luna de miel y en cuanto le cuente a Jasper va a querer venir y Emmett y Rose están en el ultimo año y si vienen perderán muchos días. Pero no quiero tener problemas como cuando pasó lo de Emmett – la abracé. Esto estaba siendo difícil para mí porque Bella era como mi hija también, era la mujer de mi hijo y la madre de mis nietos. Pero mi dolor no se podía comparar al que Esme sentiría en este momento, su hija, su pequeña. – Los voy a llamar ahora.
-¿No crees que es muy tarde? – pregunté, eran las doce de la noche.
-No, es de su hermana la que hablamos, nunca es tarde – dijo y cogió el teléfono y comenzó a marcar.
Pov Emmett
-Emm… me haces cosquillas… - susurró mi Rose mientras le pasaba la nariz por el cuello. No dije nada, y comencé a subir para darle besos en la mejilla, frente y en esos perfectos labios rojos que tenia – Te deseo… - susurró con sus labios contra los míos.
-Te adoro… - le dije apartándome un poco.
-No, no te apartes te quiero a mi lado – dijo colocando sus brazos alrededor de mi cintura. En ese momento el teléfono de casa sonó – Que ganas de molestar… - susurró alejándose de mi.
-Será un momento – dije levantándome un poco para llegar a cogerlo - ¿Quién? – pregunte fastidiado por la interrupción.
-Hijo… - escuché el susurro de mi madre, y todo el enfado desapareció por preocupación.
-Mamá, ¿Qué pasó? – pregunté, sabía que mi madre no llamaba en ese estado a estas horas para nada. Rosalie a mi lado se incorporó rápidamente y se puso rígida.
-Emmett… es Bella – apenas podía entenderla, entre el llanto que tenía encima y que hablaba muy bajo. Pero sabía perfectamente lo que había dicho.
-¿Qué pasa con ella?, ¿Qué tiene? – pregunté desesperado, Rosalie me sujetaba la mano intentando tranquilizarme.
-Le dio una crisis, no podía respirar bien y Carlisle la llevó al hospital. La diferencia es que no va a poder salir de allí, va a estar indefinidamente. Esta mal Emmett, necesita el corazón ya – Me quedé completamente paralizado, era incapaz de contestar a mi madre, miraba a un punto fijo en la pared. Escuchaba a Rosalie llamarme y mi madre que hacía lo mismo, pero no podía reaccionar. Sentí que Rosalie me arrebato el teléfono de las manos.
-Esme, ¿Qué pasa? – Escuché a Rosalie – ¡Dios! Sí, Emmett esta bien, ha sido solo la impresión. Ahora mismo nos vestimos y cogemos un avión – dijo – Adiós – se despidió, sentí como se movía de la cama y se ponía frente a mi – Emmett, sé que estás preocupado, pero quedándote ahí parado no vas a hacer nada. Vamos a vestirnos, cogemos a Lily y vamos al aeropuerto a por unos boletos de avión – dijo tomando con sus manos mi rostro – Cuando estemos allí llamaremos a la universidad y a la guardería.
-Rose… mi hermana – murmuré.
-Sí, lo sé cariño. Pero ahora vamos hacer lo que yo he dicho. Venga ve arreglándote – me dijo dándome un beso en la frente.
Pov Jasper
Hacía un mes que me había casado y todavía disfrutaba de mi fantástica luna de miel. En estos momentos, sentados en la cama de nuestra habitación de hotel viendo una película, que siempre veía de pequeña y como la echaban en televisión le hacía ilusión verla, Alicia en el país de las maravillas. Estábamos los dos abrazados, ella con la cabeza en mi pecho y yo, mientras pasaba mi mano por sus cabellos. Así fue hasta que escuché el móvil sonar.
-¿Quién puede ser a estas horas? – preguntó Alice con el seño fruncido me encogí de hombros, y antes de descolgar vi que era de la mansión.
-Llaman de casa – le dije a Alice y se incorporó un poco, descolgué el teléfono - ¿Diga? – pregunté, pues sabía que era de casa pero no quién.
-Jasper – mi madre, y por el tono de voz algo pasaba.
-Mamá, ¿Estás bien?, ¿Bella?, ¿Los niños?, ¿Edward, Carlisle? – pregunté por todos al ver que no contestaba.
-Es Bella, se ha puesto mal hoy. Carlisle le ha tenido que ingresar, pero no es como las otras veces – dijo entrecortadamente.
-¿Qué quieres decir? Mamá – pregunté temiendo la respuesta.
-Se va a tener que quedar indefinidamente en el hospital. Necesitaba un corazón nuevo, pronto – dijo comenzando a llorar.
-¿Cómo esta ahora? – pregunté, mientras le hacía señas a Alice para que comenzara a vestirse.
-Estable, Edward se ha quedado con ella en el hospital, Carlisle y yo estamos con los niños. Mañana iremos al hospital juntos para decirle a Bella que tiene que quedarse allí un tiempo – me explicó.
-Mamá, ahora mismo vamos a coger un avión de vuelta. Cuando lleguemos a Forks os llamo para saber donde estáis, aunque lo más seguro es que vaya directo al hospital – dije ya acabando de vestirme, mientras Alice se arreglaba un poco el pelo – Tranquila mamá llegaremos los más rápido que podamos – dije y colgué – Vamos a recoger las cosas – dije abriendo la maleta para guardar todo.
-¿Qué ha pasado? – me preguntó Alice cogiendo mi mano. No me hizo falta contestarle pues vio como las lagrimas comenzaban a caerme – Bella… - susurró.
-Esta mal, necesita un corazón ya – susurré sollozando.
-Tranquilo, ya verás cómo estará bien, tú tienes que calmarte – me dijo y comenzamos a recoger rápido.
Pov Edward
Bella se quedó dormida rápido, gracias a una enfermera que le aplicó un calmante para que lo hiciere, pues por ella misma no parecía conseguirlo. Yo en cambio no pude pegar ojo en toda la noche. Estuve toda la mirándola, acariciando sus mejillas, su cabello, entrelazando mis manos con las suyas. Cada vez que la veía tendida en una cama con la mascarilla, los parches y todas esas maquinas, me ponía mal.
No era consciente de la hora que era, pero picaron a la puerta y me giré para ver la cabeza de Emmett asomada. Supuse que Esme los había llamado. Le hice señas de que pasara y me levanté en silencio para no despertar a Bella.
-Hola – saludé intentando poner mi mejor sonrisa. Emmett no contesto y se acercó a la cama, detrás de él venía mi hermana que se paró frente a mí y me abrazó con cuidado pues mi pequeña sobrina venía en sus brazos.
-Hola hermanito – dijo apartándose de mí. Me giré para ver a Emmett.
-¿Cómo esta? – le escuché preguntar sin tan solo mirarme. Le fui a contestar pero alguien se me adelantó.
-Estable – Los tres nos giramos y vimos a papá abrazando a Esme y ésta venia llorando. En ese momento me pareció que mi corazón había dejado de latir, que Esme estuviera así solo significaba algo y estaba seguro de que no era bueno.
-¿Qué pasa? – pregunté. Esme se separo de mi padre fue abrazar a Emmett. La puerta, que estaba cerrada, se abrió de golpe dejando ver a Jasper y Alice. Esta vez Jasper no entró dando un portazo, fue más sigiloso.
-¿Cómo esta? – preguntó al igual que hizo Emmett.
-Hay algo que quiero contaros a todos, pero es mejor que salgamos, le diré a una enfermera que entre, por si despierta que nos digan algo – dijo serio, y eso hacía que me preocupara más. Comenzó a salir, Alice me abrazó y comenzamos a salir juntos, Rose abrazaba a la niña y Esme iba con sus dos hijos. Mi padre se acercó para hablar con una enfermera y después nos fuimos dirigiendo a su despacho. Al llegar todos nos sentamos en las sillas y en el sofá.
-Es algo serio, y no creo que Bella deba escuchar, pues le alteraría – nos dijo – Comienzo por el principio – dijo mirando a Esme y esta asintió – Cuando Bella dio a luz a lo gemelos, el parto fue muy duro, tanto que Bella estuvo muerta durante casi media hora – dijo entrecortado. Dejé de respirar y noté que no había sido el único. Emmett abrió la boca para decir algo, pero Esme se incorporó un poco.
-No lo interrumpas, hijo – le cortó. Miró a mi padre para que siguiera.
-Fue muy difícil traerla de vuelta, pero lo conseguí, pero tan solo para dejarla en terapia intensiva, durante los tres días que estuvo allí, su corazón volvió a detenerse, pero esas veces menos tiempo. El caso era que Bella necesitaba algo, enseguida. Fue cuando decidí ponerle el marcapasos, que la trajo de nuevo con nosotros – dijo mirándonos a todos – Lo que le ha permitido poder estar con los niños estos años. Aparte de ello, también decidí meterla en la lista de trasplantes, para cuando el marcapasos no fuera una solución tener eso hecho. Como Bella era menor de edad en esos momentos, Esme y yo decidimos no decírselo a nadie, para no preocupar, ni alarmar, ni siquiera Bella lo sabe. Cada vez que la ingresaba aparte de ser porque lo necesitaba era con el propósito de subirle unos puestos en la lista – dijo suspirando – Ayer cuando Edward vino a decirme que Bella se había puesto mal y fui a revisarla, no encontré nada fuera de lo que tenía siempre. Pero al traerla al hospital, y hacerle unas preguntas me dijo que había tenido mareos últimamente y me juró que no había corrido por la mañana – dijo mirándome a mí – Le realicé más pruebas y descubrí que tenía los pies muy hinchados cosa que no es buena y decidí hacerle un ecocardiograma para ver como estaba todo y evidentemente las cosas estaban muy mal. Los latidos de su corazón son constantes por el marcapasos, pero son demasiado débiles y no alcanzan a dispensar la sangre al cuerpo como debería. Por eso tengo que mantenerla en el hospital indefinidamente – dijo mirándome a mí. Yo miré a los demás y me dio la sensación de que todos sabían – No puedo dejar que haga vida normal y que en mitad de la calle su corazón deje de latir – finalizó.
-¿Por qué no nos contasteis lo del parto? – preguntó Emmett.
-Bella estaba estable en ese momento, y no iba a preocuparos, sin más- contestó mi padre.
-¿Por qué ocultasteis la lista de trasplantes? – preguntó Jasper.
-No había necesitad de contarlo – justificó. Todos comenzaron hacer preguntas y mi padre y Esme no hacían más que justificarlas tontamente. Yo no abrí la boca en ningún momento, me dedicaba a escuchar lo que preguntaban los chicos y mis hermanas y las respuestas de nuestros padres. Hasta que me canse.
-¿El momento adecuando para contarlo era cuando estuviéramos en su entierro? – pregunté de repente mirando a mi padre y haciendo que todos se callaran.
-Edward… - comenzó a decir
-No, papá. No lo entiendes. Que esperabas para contarlo… que estuviera muerta – mi voz se quebró en la ultima palabra – Ya no solo yo, sino todos incluso Bella tenían derecho a saber todo. Porque de qué sirve que nos cuentes ahora que ya esta mal. Debiste haberlo dicho antes, que estuvo muerta, papá. No es una broma, y vosotros nos lo habéis ocultado a todos, que la metisteis en una lista que no digo que este mal, me alegro que lo hicieran, pero hubiera estado bien que nos informaran. ¿Qué les digo ahora a mis hijos? Papá. Que su madre se volvió a ir de viaje. ¿Qué papá?, ¿Qué les digo? – dije frustrado y demasiado nervioso.
-Que os contara a vosotros o no, no significa que yo no allá atendido como siempre a Bella. Ella es mi prioridad y lo sabes – dijo mirándome.
-No lo entiendes… tengo a mi esposa en una habitación de hospital, en cama, con mascarilla, máquinas, suero, medicamentos… de donde me estas diciendo que dudas mucho que salga hasta que tenga un corazón nuevo y a mis hijos en casa con su abuelo preguntándose donde están sus padres seguramente. Dime papá, ¿Qué hago?, Porque el que yo esté en esta situación es tu culpa – le grité. Noté que mi hermana le pasaba la niña a alguien y se acercó a mí.
-Papá no tiene la culpa de que Bella este así. Nadie la tiene, Edward – dijo abrazándome, yo apoyé mi cabeza en su pecho y comencé a llorar. Alguien picó a la puerta en ese momento.
-Dr. Cullen – escuchamos, mi padre se levantó y miro seriamente – Su hija ya se despertó y pregunta por su marido – dijo mirándome a mí. Yo me aparté de mi hermana y salí del despacho sin decir nada a nadie. Pero antes de llegar Esme me cogió del brazo.
-No vamos a decirle que se va a quedar permanentemente. Tan solo que se queda unos días, no quiero que se ponga nerviosa – dijo mirándome a los ojos. Yo me solté sin decir nada. Y entre, Bella giro la cabeza y sonrió levemente para verme.
-¿Dónde estabas? – me preguntó extendiendo la mano que no tenía suero para que se la cogiera, se la agarré y con la otra acaricié su mejilla.
-Hablaba con mi padre – dije intentando sonreír. Bella abrió los ojos sorprendida y aunque no me hacía falta girarme para saber porque su reacción lo hice. Y allí estaban todos, Alice y Jasper cogidos de la mano y Emmett abrazaba a Rosalie así como mi padre a Esme. Todos intentando sonreír después de lo que había pasado en el despacho.
-¿Cómo que estáis aquí todos? – preguntó mirando a los demás.
-Venimos a ver como estas – dijo Rosalie sonriendo.
-Para que vengáis hasta aquí, dejando una luna de miel y la universidad, tengo que estar muy grave, ¿No Carlisle?, ¿Cuánto tiempo voy a estar ingresada? – dijo mirando a mi padre.
-Unos días, no se cuantos… y están todos aquí porque tu madre les llamo para contarles y ellos quisieron venir – le explicó.
-Carlisle, no quiero estar ingresada, quiero estar en casa con los niños. Allí me puedes cuidar bien – dijo mirándole seria, todos miramos a mi padre para ver que se inventaba.
-No Bella, quiero que te quedes allí, estando en casa también estarás en la cama y será peor porque los niños querrán estar contigo que les vas a decir… - le dijo.
-Está bien, pero solo unos días – dijo. Después miro a nuestros hermanos – No vais a contar como os ha ido la luna de miel… - dijo con cara pillina.
-Son detalles íntimos… - dijo Alice escondiendo la cabeza sonrojada.
-Uuuh – dijo sonriendo.
Narrador Externo
Los días pasaban y Bella continuaba en el hospital. Todos los días iban a verla todos, incluso su padre y sus amigos. Aunque en diferentes horas para que siempre hubiera alguien que pudiera cuidar de los niños. Edward continuaba algo resentido con su padre por no contarle lo del parto y lo de la lista de trasplantes hasta ahora. Pero delante de Bella tenía que aparentar que todo marchaba bien cuando por dentro de estaba muriendo del nerviosismo y la preocupación de que algo le pasara.Emmett continuaba algo sorprendido por todo lo que había pasado, y todavía era incapaz de creer que todo eso fuera real. Rosalie le consolaba y animaba cuando se quedaba pensativo intentando alejar el pensamiento de perder a Bella de su cabeza.
Jasper estaba como Emmett, sólo que ha él no le importaba mostrar sus sentimientos y llorar por lo que estaba pasando. Aunque nada más lo hacía delante de Alice.
Alice acababa de enterarse de la noticia más importante de su vida y no se atrevía a contarlo por todo lo que estaba pasando. Estaba embarazada, iba a ser mamá dentro de ocho meses. Pero no había dicho nada a nadie, toda la familia estaba demasiado preocupada por Bella y ella no quería meterse en medio. Solo había una persona que lo sabía y era Bella. Alice había querido contárselo, por miedo. Miedo a que le pasara algo y no se enterara de que iba a ser tía de nuevo. Pero le pidió que no dijera nada a nadie.
Esme había vuelto a dejar de trabajar, con tal de poder estar en el hospital con su hija mientras los niños iban al colegio y cuando estos salían irse con ellos a casa.
Carlisle en cambio, pasaba más tiempo de lo normal en el hospital, trabajaba más horas por ser el director, pero cuando se acababa su turno en ocasiones se quedaba para ver como estaba Bella, y él sabía que nada mejor, que cada vez estaba empeorando más, y el corazón que necesitaba no llegaba. Aunque la comisión de trasplantes le habían dicho que cuando llegara uno compatible con ella, seria suyo. Pero todavía no se había dado la ocasión.
Pov Carlisle
Esta vez estaba muy preocupado por Bella. Su condición empeoró tan rápido que me había tomado por sorpresa. Le mentí y la chantajee para que se dejara internar, le dije que sólo serían unos días y que era preferible que reposara lejos de la vista de sus niños para no alarmarlos… pero sé que esto no va a ser algo fácil de remediar.
De repente el sonido de una alarma del monitor me distrajo y miré su presión arterial estaba muy baja, ella continuaba dormida y su respiración se veía agitada a pesar de la mascarilla. Pero lo que me preocupó más fue que el nivel de oxígeno en su sangre estaba bajando… no, es que su corazón no latía lo suficiente.
Fue cosa de un instante tomar la decisión, no era algo que pudiese sentarme a pensar. Por fortuna Esme y los demás no estaban, porque no quería que vieran lo que iba a hacer. Tomé el teléfono y marqué unos números al tiempo en que abría más el flujo de oxígeno.
- Necesito una habitación en terapia intensiva y pasar a mi hija ya misma. –le dije a quien quiera que me contestó.
- ¿Algo más, Dr. Cullen? –preguntó la enfermera.
- Que en la terapia tengan todo listo para intubarla… y que sea rápido, por favor. –luego colgué y empecé a quitarle los cables a Bella, así cuando llegaran con la camilla para trasladarla, todo sería más rápido.
Un par de minutos después entraron dos chicos y la enfermera y entre todos la pasamos, yo iba sujetando una de sus muñecas para verificar que tuviera pulso, y así era, constante gracias al marcapasos, pero muy débil. El camino hasta la terapia intensiva se me hizo eterno, pero al fin llegamos y la pasaron a su nueva cama, ahí la enfermera comenzó a ponerle los cables del monitor mientras yo me preparé para intubarla.
Era una decisión importante, porque a como la veía… era muy difícil, por no decir imposible, que le pudiera quitar el tubo después… su corazón ya no sería capaz de mantenerla viva por mucho tiempo. Cuando tuvo el monitor puesto vi los números y pedí que le pasaran medicamentos, luego de unos minutos, mientras la tuve nada más con mascarilla las cosas no mejoraron, le puse el tubo en la garganta y la conecté al respirador.
Después verifiqué todas las cifras, las dosis de los medicamentos, los parámetros de la máquina que la ayudaba a respirar… y por fortuna sus signos vitales se estabilizaron.
- ¿Algo más, Dr. Cullen? –me preguntó la enfermera.
Yo estaba viendo a Bella, ahí, joven y con la vida escapándose-le de las manos… quizás siempre fue así, pero esta vez me pareció mucho más definitivo, a ella ya no le quedaba mucho tiempo y su única opción era un corazón nuevo, uno que podía tardar años en llegar.
Tal vez era el destino, quizás Bella nunca tuvo posibilidades de tener una vida larga, pero nada más el pensar en no tenerla en nuestras vidas me rompía el corazón ¿qué sería de sus niños? ¿Y de Edward? ¿Y Esme? ¿Cómo podría la familia sobreponerse a algo así?
- ¿Doctor? –volvió a llamar mi atención la enfermera.
- Nutrición parenteral… -le dije refiriéndome a la mezcla de nutrientes que necesitaría Bella para continuar viviendo así el tiempo que le quedara. – Voy a hacer la solicitud. –le besé la frente a esa joven chica que era como mi hija y fui para llenar el formulario.
Ahora el siguiente paso era pensar en cómo explicarle esto a la familia y esperar sus reacciones… algo para lo que en definitiva no estaba preparado.
Pov Alice
Todos estábamos en casa menos mi padre, que tenía guardia. A Edward habíamos conseguido alejarlo de ahí, pues hacía días que no venía a casa porque no quería separarse de Bella, y por eso tuvimos que obligarlo a que viniera casa, aunque Bella también ayudó. Ahora mi hermano estaba dándose una ducha mientras Esme y Rosalie preparaban algo de comida, Emmett y Jasper estaban sentados en el sofá hablando y yo jugando con mis tres sobrinos en el suelo.
Cuando estaba junto a los pequeños, me moría de ganas de gritarle a Jasper que él iba a ser papá, que sonriera y me abrazara. Pero tenía mucho miedo de decirle, pues era claro que en un momento como el que estábamos pasando no era la situación perfecta para contar algo así.
-Emmett, Jasper. ¿Podéis cuidar un momento de los niños? Necesito hablar con Edward – dije mirando a los chicos. Sonrieron un poco y asintieron. Me levanté y comencé a subir escaleras, hasta llegar a la tercera planta, entré en la habitación de mi hermano y me lo encontré con una toalla enrollada y mirando una foto de encima el mueble.
-¿Cómo estas? – pregunté sentándome con él en la cama. Miré la foto que veía y era de él y de Bella en la boda de nuestros padres.
-¿Te digo la verdad o te miento? – preguntó sin ni siquiera mirarme.
-Prueba decirme la verdad – dije animándolo.
-Mal, pésimo, horrible, fatal, deprimido, mentiroso, ruin… - puse una mano en su boca para que se callara.
-No tienes por qué sentirte así – dije girándole la cara para que me viera a los ojos.
-Alice, mi mujer esta en un hospital, esperando un corazón que puede tardar años, enganchada a un oxigeno las 24h del día para que pueda respirar mejor. Y mis hijos de seis años y medio que no son tontos, me preguntan constantemente dónde está su madre, y no hago más que darles excusas tontas que no tienen sentido. Sí Alice, sí tengo motivo para sentirme así – me dijo volviendo apartar la mirada.
-No Edward. Tú mismo lo has dicho, porque Bella está en un hospital, tú tienes que ser fuerte, cuidar de tus hijos y disfrutar de ellos. Porque Bella está un hospital y con ello no podemos hacer nada, los niños no tienen a su madre, pero tú con tu actitud les estas quitando a su padre – le dije segura de mis palabras.
-Tienen más familia, mientras yo estoy con Bella, todos podéis estar con ellos – dijo.
-No, hermano. Tus hijos no necesitan tíos, abuelos, primos o amigos… tus hijos necesitan a su padre, te necesitan a ti en la ausencia de Bella. No puedes olvidarte de ellos y centrarte sólo en una cosa – dije seriamente, le abracé un poco y me levanté – Piensa lo que te he dicho – y salí de la habitación. Bajé las escaleras y entré a ayudar a las chicas. Pero antes de llegar a la cocina Edward me agarró del brazo, continuaba con la toalla.
-¿Te pasa algo Alice? – me preguntó serio sin soltarme.
-No, ¿Por qué? – pregunté mirándolo a los ojos.
-Por todo lo que me has dicho.
-Sólo intento pensar como Bella, a mí no me gustaría estar en su situación y que Jasper solo estuviera conmigo olvidándose de nuestros hijos – contesté con sinceridad.
-¿Hijos? – Preguntó, su ceño estaba fruncido y bajó la mirada y yo por instinto me agarre mi vientre todavía plano - ¡¿Estas embarazada?!– gritó. Cerré lo ojos, deseando que nadie le allá escuchado, pero mi deseo no se cumplió.
-¿Cómo? – pregunto Rosalie saliendo de la cocina.
-¿Qué dices? – escuché a Esme
-¿Qué? – esa voz fue la de Emmett
-No puede ser… - escuché a Jasper, entonces maldije por dentro, Jasper no se alegraba de ser padre. Me solté de mi hermano y acabé de bajar las escaleras para verlos a todos.
-¿Estas embarazada? – preguntó Jasper mirándome confundido. Con miedo asentí, pero pasó algo que yo no me esperaba. Él vino corriendo y me abrazó levantándome por los aires, mientras se reía.
-¿Te alegras? – pregunté cuando me bajó.
-Que lo esté pasando mal con lo de mi hermana no significa que si la mujer de mi vida me viene y me dice que voy a ser padre, que es lo que más quiero, no me alegre. ¿Pensaste que no me alegraría? – me preguntó.
-Pensé que con todo lo que estaba pasando con Bella no era el momento de decirlo – le expliqué.
-A pesar de todo, ahora mismo soy el hombre más feliz del mundo – dijo besándome de nuevo.
-¡Eh! Me parece bien que te alegres de ser padre, pero déjame que quiero abrazar y felicitar a mi hermanita – dijo Rosalie apartando a Jasper de mi y abrazándome con una sonrisa.
-Voy a ser tío de nuevo… - dijo Emmett abrazándome y también a Jasper.
-Cariño, no sabes cuanto me alegra que me hagáis abuela de nuevo – dijo Esme envolviéndome en sus brazos.
-Gracias Esme – le susurré al oído. Cuando me separé de ella me quedé mirando a Edward, que era el único que no había dicho nada.
-Serás una madre ejemplar, pero no tienes que enseñarme a ser padre – dijo Edward y se fue. Me quedé sorprendida, yo en ningún momento había intentando enseñarle a ser padre, sólo le estaba aconsejando con lo que Bella me había dicho cuando yo le conté de mi embarazo.
-Mi hermana se va alegrar mucho cuando se entere – dijo Jasper abrazándome de nuevo.
-Tú hermana ya lo sabe – dije escondiendo al mirada – Se lo dije hace dos días – dije.
-¿Se alegró? – preguntó sonriendo. Yo asentí y me abrazó. Escuchamos la puerta principal y vimos a papá. Todos bajamos rápidamente.
-Papá, ¿Quién esta con Bella? – preguntó Edward. Mi hermano había dicho que él se venía mientras alguien se quedara con ella en la habitación y no la dejaran sola. Pero el semblante de mi padre no era de buenas noticias.
-Vamos al salón – dijo, pero cuando vio a los niños se nos quedó mirando – Mejor subimos arriba y que los niños jueguen – dijo y comenzó a caminar en silencio y todos detrás de él. Al llegar a la cocina se apoyó a la encimera y nos miro a todos.
-¿Qué ha pasado?, ¿Qué le ha pasado a mi niña?, ¿Cómo esta?, ¿Quién esta con ella?, ¿Qué tiene? Por favor dime que no ha pasado nada – dijo Esme desesperada agarrando al cuello de la camisa de papá.
-He tenido que intubar a Bella – dijo mirando solamente a Esme. Esta se tiro al suelo de rodillas llorando, mi padre levantó la mirada un momento para mirar a Edward y después se agachó al suelo para ver como estaba, Jasper y Emmett nos soltaron a nosotras y también fueron con su madre. Esme lloraba en el suelo desconsolada. Papá ya nos había explicado que intubar a Bella era el paso previo al trasplante o en el caso de que no llegara a tiempo a la… a la muerte. Me costaba mucho pensar eso. Por un momento mi mirada se cruzó con la de Rosalie y las dos miramos a Edward, que estaba quieto, mirando el lugar de la encimera donde antes estaba mi padre. Ambas nos acercamos a él.
-Edward… - le llamó Rosalie posando su mano en el hombro de nuestro hermano en señal de ánimo.
-No, no quiero escuchar nada… - susurró – No quiero que me digáis nada, no quiero vuestro apoyo… - dijo apartándose de nosotras – ¡Porque nada de eso va hacer que Bella esté aquí!, ¡Porque vuestras palabras no van a conseguir que el corazón de Bella lata normal!, ¡Porque no podéis hacer nada para que yo esté bien!, ¡Porque ni mis hijos ni yo somos felices si Bella no esta con nosotros! – gritó.
-¿Y te piensas que yo si?, Contéstame Edward, ¿Te piensas que yo si voy a ser feliz si algo le pasa a mi hija? – Dijo Esme levantándose del suelo – Estás siendo un egoísta, no estás mirando por nadie, ni por tus hijos, ni por nosotros, tu familia, ni siquiera estás pensado en mi hija. Solo piensas en ti, y eso es ser egoísta – dijo acercándose a él – Es mi hija, mi hija, la que está en ese hospital, en esa habitación, en esa cama intubada, esperando un corazón, y a pesar de llevar allí casi dos semanas, yo he venido todos los días, he cuidado de mis nietos, he pasado la noche en casa, he comido y me he duchado. Eso no significa que no quiera a mi hija… eso significa que me importan los demás. Tú desde que Bella ingresó no has sido capaz de venir a casa a ver a tus hijos, de cuidar de ellos, de decirles que su madre va a volver pronto, de venir a cambiarte tú en vez de que te lleven la ropa, de comer, ¿Cuándo fue la ultima vez que comiste algo? Estás siendo egoísta, y estoy segura de que mi hija no está contenta por ello – le dijo, dejándonos a todos impresionados.
-No puedes comparar, lo que yo quiero a Bella… - le dijo mi hermano.
-Claro que no, porque el amor de madre es insuperable. El amor de madre es algo que tú jamás vas a entender. Porque tú puedes querer a mi hija, jamás te lo voy a negar porque sé que es así. Pero el amor que siento yo por ella, es algo que nadie, jamás, va a poder sentir. Y no olvides que estábamos hablando de Bella, mi hija – dijo.
-Yo sólo tengo miedo de perderla – susurró mi hermano ahora mirando al suelo.
-¿Y te piensas que lo demás no? Todos tenemos miedo de perder a Bella, pero eso no implica que nos olvidemos de los demás. Tus hijos necesitan a su padre, y tu hermana te acaba de decir que está embarazada que es algo que a ella le hace feliz y tú no te has alegrado ni siquiera por ella. Alice no tiene la culpa de lo que pasa… - le dijo, sentí que mi padre me miró sorprendido. Yo sonreí y él también lo hizo dándome la enhorabuena.
-Me alegro mucho por mi hermana, sé que deseaba mucho ser madre y por ese motivo me alegro por ella. Pero en este momento, no puedo demostrarlo, no soy capaz de sonreír como si no estuviera pasando nada – dijo.
-Yo he abrazado a tu hermana, la he felicitado de corazón, porque nada tiene que ver lo de Bella con el embarazo de Alice. Y Jasper hizo lo mismo, piensas que mi hijo no lo está pasando mal por lo de su hermana simplemente porque se alegró de que vaya a ser padre. Estás muy equivocado Edward. Mucho. La preocupación de todos por Bella no tiene nada que ver con las cosas buenas que les pasan a los demás – le dijo. Mi hermano no dijo nada y miró hacía mi lado.
-Me alegro mucho por ti Alice, te deseo toda la felicidad del mundo – dijo mirándome a los ojos, sabía que estaba siendo sincero, aunque la alegría no le llegaba a los ojos. Me abrazó y por un momento sentí que todo era una pesadilla. Pero al separarse de mi fue como despertar – Voy a vestirme – dijo y comenzó a subir las escaleras. Cuando desapareció nos costó un poco volver a reaccionar. Pero Emmett fue el primero de volver a la realidad.
-¿Qué paso?, ¿Por qué tuviste que intubarla? – preguntó ansioso.
-Estaba empeorando mucho y muy rápido. Era eso o perderla. Ahora ya no podemos hacer nada hasta tener el corazón. Bella va a tener que estar intubada hasta que el corazón llegue – dijo serio. Esme que parecía que había remontado por todo lo que le había dicho a Edward, comenzó a llorar de nuevo, mi padre le abrazó dándole consuelo, y por inercia me acerqué a Jasper para abrazarlo, lo mismo hizo Rosalie.
-Necesito un favor – escuchamos la voz de mi hermano en la puerta de la cocina. Todos le miramos confundidos.
-Sí Edward, no te preocupes que cuidamos de los niños mientras te vas al hospital – dijo Jasper.
-No, yo voy al hospital, pero mis hijos se vienen conmigo. Necesito vuestra ayuda para contarles la verdad – dijo mirándonos a todos. Papá y Esme sonrieron.
-Claro que te acompañamos hijo – dijo mi padre acercándose a él poniendo una mano en su hombro – Vamos – dijo también estirando la mano para que Esme se la diera. Los demás comenzamos a bajar detrás de ellos.
-Papá – gritaron los niños cuando Edward entró en la sala y vinieron a abrazarlo. Mi hermano se agachó agarrándolos a los dos de las manos.
-Niños vamos a ir al hospital del abuelo… - comenzó a decir Edward. Anthony como cada vez que le nombraban el hospital se tensó y se echó para atrás. En cambio mi sobrina siguió cogiendo a su padre de la mano pero tensa igual – No os van hacer nada a vosotros, vamos a ver a mamá – les dijo.
-¿Mami?, ¿Está mala? – pregunto Liz.
-Sí, esta malita y se ha quedado dormidita en el hospital, y ahora vamos a ir todos a verla, ¿Vale? – dijo.
-¿Y se va a poner buena? – preguntó Anthony.
-Seguro que sí – les contestó.
TRES SEMANA DESPUÉS
Pov Esme
Los días pasaban y no había ningún corazón que fuera compatible con Bella. Carlisle nos había dicho que estaba peor, que había un tenido un par de paradas del corazón. El que peor lo estaba llevando después de todo era Edward, sí era verdad que había contado a todo a niños y que cada vez que venia al hospital lo niños venían con él. Entré todos los demás incluso Charlie estábamos intentando ayudarlo, tranquilizarlo cuando se ponía histérico como el otro día.
Ahora yo estaba con Rosalie y Alice en la habitación con mi hija, Edward había ido a buscar a los niños al colegio y Jasper había querido acompañar a Emmett a casa a recoger unos papeles de Bella que estaban en casa, porque los necesitábamos para rellenar unos formularios.
Nosotras estábamos en completo silencio, mirando a la cama las tres, y atentas de cómo sonaba el pitido de la maquina. Alice se acariciaba su vientre plano y Rosalie acariciaba el cabello de su hija, que se acababa de quedar dormida. Alice se incorporó de golpe, poniéndose rígida.
-¿Qué pasa? – le miré preocupada, de que algo le pasara con el embarazo como a Rosalie en su momento.
-Tengo un mal presentimiento – dijo seria sin mirarnos a ninguna.
-Tranquila, no pasa nada – le dijo Rosalie acercándose a ella. Volvimos a quedarnos en silencio un rato largo. Desde una pequeña cristalera que había en la habitación podíamos ver como todos los médicos se movían de un lado a otro, era como si algo hubiera pasado. En ese momento Carlisle entro en la habitación.
-¿Qué ha pasado?, ¿Por qué hay tanto alboroto? – pregunte mirando a mi marido.
-Han llegado varios pacientes de un accidente que hubo a aquí cerca – nos anunció. Se acercó y miro las constantes de Bella – Voy a ayudar, con los pacientes, con lo que sea me avisáis – Todas asentimos. Carlisle nos dio una sonrisa a todas y salió detrás de una enfermera que había venido a llamarlo. Nosotras nos volvimos a quedar en silencio, no era un silencio incomodo, simplemente, no teníamos nada que decirnos. Paso un buen rato, y continuábamos exactamente igual, había venido alguna enfermera para cambiarle el suero a mi hija, pero nada más.
-Perdón – dijo Rosalie, antes de que la enfermera se fuera.
-Si señorita – dijo la enfermera con una sonrisa.
-¿El accidente que ha habido?, ¿Ha sido muy grave?- pregunto mirando seriamente.
-Al parecer si, hay varios muertos y algunos heridos – dijo seriamente.
-¿Y han cortado el paso o los coches pueden continuar circulando? – volvió a preguntar.
-No señorita, han cortado el paso de todas las carreteras que pasan por allí – dijo – si no me necesitan para nada más me voy que tengo mucho trabajo – y sin decir nada más se fue.
-A lo mejor los chicos no han llegado porque están atascados ¿No? – pregunto Rosalie intercambiando su mirada de Alice a mi.
-Si, tranquila. Viniendo de camino habrán visto el accidente y no han podido llegar todavía – dije intentando calmarla.
-¿Y si tardan tanto porque ellos también están en el accidente? – dijo Alice mirándonos seria.
-No puede ser, porque Edward ha ido a por lo niños y el colegio esta dentro de Forks, no en la carretera que va de Forks a Port Ángeles.
-El colegio de los niños no, pero del hospital a casa… hay que coger un poco esa carretera – dijo Rosalie con el nudo en la garganta.
-No seáis negativas, los chicos están bien – dije seria – Quedaros aquí un momento que voy a llamar a Carlisle – dije dándole un beso a mi hija en la frente y saliendo de la habitación. Me cruce con una enfermera y me acerque para preguntarle por mi marido.
-Perdón, el ¿Dr. Cullen? – ella busco con la mirada y después me señalo el lugar donde estaba mi marido. Le sonreí y fui a donde estaba.
-Esme, ¿Qué haces aquí?, ¿Ha pasado algo con Bella? – pregunto serio, dejando los papeles en el mostrador.
-No Bella continúa igual. Es otra cosa – dije refregándome las manos nerviosa.
-¿Qué pasa? – dijo agarrando mis manos y besándolas.
-Las chicas están algo nerviosas porque no entienden como Edward, Emmett, Jasper y lo niños tardan tanto – dije mirándole a los ojos.
-Vamos para allí ha calmarlas un poco – dijo caminando a la habitación.
Pov Carlisle
Junto con Esme volvimos a la habitación con las chicas y las vimos las dos pegadas al teléfono con cara de preocupación, al parecer no se lo cogían a ninguna.
-Papá, no contestan – dijo Alice con voz angustiada y contraída, cuando la miré a los ojos no pude evitar en nudo que se creo en mi estomago de verla así.
-Tranquilicémonos todos, salgamos de la habitación, que ahora va a entrar una enfermera a hacerle las higienes a Bella – todas asintieron, Esme le dio un beso a Bella en la frente antes de salir de la habitación – Cualquier cosa me llama – le dije a la chica. Asintió y entró cerrando la puerta tras de si.
Fuimos caminando para salir del área de terapia intensiva, las chicas continuaban desesperadas por no tener noticias de los chicos y los niños. Cuando de repente sonó mi teléfono que era exclusivamente para cuestiones médicas. Lo primero que pensé es que algo iba mal con Bella, pero no me hubieran llamado estando tan cerca, de todas formas, por si acaso tomé el celular y empecé a caminar de regreso mientras contestaba.
- ¿Hola? –pregunté preocupado.
- ¿Dr. Carlisle Cullen?
- Soy yo. –aseguré tranquilizándome un poco, era alguien a quien no conocía, por lo tanto, no se trataba de algo relativo a Bella.
- Llamo de la comisión de trasplantes ¿es usted el médico de la señorita Isabella Swan? –preguntó con voz formal y de repente una chispa de esperanza se encendió en mi interior ¿sería posible que tuvieran un corazón? ¿O era sólo para otro trámite administrativo?
- Sí, soy yo. ¿Qué sucede?
- Tenemos un corazón para su paciente. La compatibilidad es muy alta según las pruebas.
- ¿Lo tienen ahora? –pregunté sin poder asimilar todavía lo que me estaban diciendo, temiendo que las cosas no fueran tan perfectas como parecían. Detuve mis pasos y vi que Esme y mis hijas no me quitaron la vista de encima, todas lucían preocupadas.
- El donador acaba de fallecer, lo están sacando ahora. Su equipo quirúrgico y la paciente deben estar listos a la brevedad. –me aclaró.
- Sí ¿dónde está el corazón? ¿Cuánto tardan en traerlo a Forks?
- Está en Port Ángeles, una ambulancia lo llevará de inmediato.
- ¿En Port Ángeles? Hubo un accidente en la carretera hacia allá… ¿el donador murió ahí?
- Lo siento, pero esos datos son confidenciales, no puedo revelarlos. ¿Desea que llamemos a la paciente?
- No. Ella está… yo lo hago. Gracias.
Terminé la llamada y me quedé quieto, petrificado. Tenía mucho que hacer, debía informarle a la familia que había un corazón, llamar a todos los que estarían en quirófano… tanto que hacer… y no podía moverme. Porque la única explicación que se me ocurría para semejante coincidencia era que ese corazón proviniera de uno de los hermanos de Bella o… de Anthony, no, un corazón tan pequeño no podría trasplantarse en un adulto. ¿Cómo iba a decirles aquello? ¿Cuáles eran las palabras para hacerlo?
De repente la preocupación de Esme rebasó todo y sólo se acercó hacia mí, mis hijas la siguieron. Las vi acercarse y quise nada más que huir, pero no podía, esta situación me exigía tomar el control. Suspiré y me armé de valor para hablarles con la verdad y nada más.
- ¿Qué pasa? –preguntó Esme estando ya muy cerca.
- Era… el comité. –hablé lentamente y me tomé tiempo para verlas a los ojos a las tres. – Tienen un corazón para Bella.
- ¿Lo tienen? Carlisle… -murmuró Esme y me abrazó, me rodeó la cintura y escondió su rostro en mi pecho, de inmediato empezó a sollozar, pero yo no pude corresponderle. Vi a Rose sonreír y a Alice también, pero ella de inmediato entendió que había algo más.
- ¿Qué pasa, papá? ¿Qué está mal? –dijo mi hija y Esme se separó, la vio a ella y luego a mí.
- El corazón está en Port Ángeles, ahí murió el donante. –les aclaré no deseando preocuparlas con mis apresuradas conclusiones, pero supe que ellas pensarían lo mismo.
- El accidente de la carretera… -murmuró Alice y en ese instante mi nieta empezó a llorar en brazos de Rose. Todos nos quedamos estáticos, pensando en las posibilidades, vi en la mirada de las tres el mismo horror que de seguro reflejaba la mía.
- Mis hijos… -dijo Esme y se llevó ambas manos al estómago, fue como si de repente le hubieran sacado el aire y la vi tambalear un poco, me apresuré a detenerla por los hombros.
- No sabemos nada ¿de acuerdo? No hay que sacar conclusiones. –le murmuré mientras la levantaba para llevarla en brazos hasta la sala de espera. - Sigan intentando llamarlos. –le dije a mis hijas, ambas tenían los ojos húmedos, Alice acunaba su vientre plano y Rosalie a su bebé que no dejaba de llorar. – Yo voy a arreglar todo para la cirugía. –les indiqué cundo pude sentar a Esme.
Le besé la frente y salí de ahí ya sin tener el valor de intentar consolarlas más, sabiendo que yo mismo estaba muy seguro de que alguno de los chicos tuvo que ser el donante, Emmett o Jasper… no existían posibilidades de que casualmente esa persona en el mundo que fuera compatible con Bella estuviera en un accidente tan cerca, no a menos de que habláramos de alguno de sus hermanos. Mientras tomaba el teléfono para llamar a todo el equipo sentí una oleada de náuseas ¿Quién de mis hijas sería viuda ahora? ¿Rose con su niña pequeña? ¿O Alice con su bebé por nacer? ¿A quién de sus hijos habría perdido Esme?
Intenté concentrarme en hablar con cada persona, con los cirujanos que harían la cirugía, el anestesiólogo, las enfermeras que vendrían. Todos prometieron venían en camino. Ahora me tocaba ir y asegurarme de que Bella estuviese en las mejores condiciones y que me tuvieran listo el quirófano.
Después de hacer los arreglos necesarios decidí que tenía que investigar quién fue, a quién habíamos perdido ya y llamé al hospital de Port Ángeles decidido a mentir lo necesario para que me dieran la información.
- Buenas tardes. –saludé a quien me contestó. – Soy el Dr. Carlisle Cullen del hospital de Forks, llamo para pedir informes de un paciente mío que estuvo involucrado en el accidente en la carretera. Su apellido es Swan. Me gustaría saber su condición e informarle a algún médico sobre sus antecedentes. –expliqué las mentiras que quizás me abrirían paso para dar la información.
- Un momento por favor. –me dijo la voz del otro lado y me quedé esperando en la línea, esperando a que funcionara. Un par de minutos después otra voz me contestó.
- ¿Dr. Cullen? –preguntó alguien a quien reconocí, un colega que trabajaba allá.
- Hola. Creo que tienes allá a uno de mis pacientes.
- ¿Su apellido es Swan?
- Así es. Quiero comentarte sus antecedentes. –le mentí.
- Ingresaron varios pacientes con ese apellido, tres adultos. –me explicó mientras lo escuché remover algunas hojas de papel.
- Son familia ¿puedes decirme cómo están todos? –al final contuve el aliento y pensé con rapidez ¿tres adultos? Quizás alguien no relacionado.
- Según nuestro censo… dos de los adultos están bien… heridas menores… -dudó un poco– Y el otro adulto… él falleció, Carlisle ¿cuál es el nombre de tu paciente?
- Es… son Jasper y Emmett Swan.
- Ellos están bien. –me dijo con tono extrañado por lo incoherente que estaba siendo yo.
- ¿Entonces quién…? –empecé a preguntar pero de repente lo entendí todo. – Charlie. Charlie Swan es el hombre que falleció.
- Sí Carlisle. Pero la verdad no te entiendo nada ¿todos son tus pacientes?
- Charlie. –murmuré con una mezcla de emociones. – Es él. Su hija está aquí y… le van a traer su corazón, ella necesita un trasplante.
- Vaya. –suspiró. – Pero todavía no te entiendo. –esta vez pude percibir cierta hostilidad en su voz.
- Gracias. Me has hecho un gran favor. Sólo una cosa más. Mi hijo, Edward y mis nietos también estaban ahí…
- Cullen. Tres pacientes, todos heridas menores. Carlisle, tengo que irme. –me dijo deseando terminar la conversación.
- Gracias, en verdad. Eso es todo.
Después me colgó y le dediqué sólo un asegundo a pensar en lo difícil que debió ser para él darme esa información. De inmediato me sentí aliviado. La muerte de Charlie era una tragedia… pero ni Esme ni mis hijas tendrían que sufrir más ahora… además, si me pusiera en lugar de él, hubiera entregado mi vida tranquilamente con tal de salvar a cualquiera de mis hijos. Suspiré y en ese momento vi entrar a todo el equipo quirúrgico y a un camillero y enfermera con Bella. Era momento de llevarla a quirófano.
- ¿Carlisle? ¿Qué haces ahí parado? Vamos. –me dijo sonriendo uno de los cirujanos.
- Un segundo. –le devolví la sonrisa y salí de ahí, fui casi corriendo a la sala de espera. Ahí las encontré a las tres llorando. - Esme. –llamé la atención de mi esposa y todas levantaron la mirada. – Los chicos están bien. El corazón… el corazón es de Charlie. –le hablé y me arrodillé frente a ella.
- ¿Charlie? –preguntó incrédula y no pude distinguir qué emociones cruzaron su rostro.
- Sí. Charlie falleció. Todos los demás están bien. Ahora tengo que irme, va a empezar la cirugía. Vamos a hacer todo para que el sacrificio de Charlie no sea en vano. –le prometí y besé sus labios antes de levantarme.
- Carlisle. –me dijo y voltee a verla. – Confío en ti. –sonrió ella también y asentí antes de irme.
Pov Rosalie
No podía mantenerme sentada, a pesar de que papá había venido a decirnos que los chicos y los niños estaban bien y que el corazón era de Charlie, estaba inquieta, porque todavía no llegaban. Y mis nervios se los estaba trasmitiendo a mi hija que constantemente se ponía a llorar. Alice estaba sentada acariciando su vientre, hacía que me recordara a mi embarazo. Y mientras Esme intentaba mantenerse ocupada jugando con mi pequeña, ya que con ella se calmaba.
Llevaban horas dentro del quirófano con Bella y no teníamos ninguna noticia de allí dentro y eso también nos estaba poniendo nervioso.
-¿Qué hacéis aquí?, ¿Por qué no estáis en la habitación? – se escuchó la voz de mi hermano. Levanté la vista y lo vi con los dos niños en los brazos, fui corriendo para abrazarlo y Alice vino con nosotros - ¿Qué pasa? – preguntó al ver que no contestábamos.
-¿Dónde estabas?, ¿Te ha pasado algo?, ¿Por qué tardabais tanto? – preguntó Esme levantándose también.
-Hubo un accidente, al parecer grave, murió gente, y nos llevaron al hospital de Port Ángeles, para ver como estábamos – dijo mirándonos a todos.
-¿Qué ha pasado con Bella? - pregunto seriamente.
-Bella esta en quirófano, Edward. Tienen un corazón – dijo Esme mirando a mi hermano a los ojos, que de repente fue como si saltaran chispas de la ilusión.
- ¿En verdad? –preguntó él anonadado.
- Sí. –supuse que le quería explicar todo, pero no podía decírselo así nada más frente a los niños, así que miré a Alice, ella asintió y tomó a mis sobrinos, uno en cada mano, cogí de lo brazos de Esme a mi hija.
- Vamos a ir por golosinas. Volvemos pronto. Si hay algo… nos avisan. –les dije y Esme asintió.
Nos alejamos lentamente y no los escuché hablar, supuse que quisieron esperar hasta que los niños no tuvieran posibilidad de oír nada, y eso era lo mejor.
-¿Podemos ir a ver a mamá? – preguntó Tony levantando su vista para mirarnos a nosotras.
-No cariño, ahora no podemos, porque la están curando. Pero dentro de un ratito iremos a verla – dijo mi hermana sonriendo.
-Se va a poner buena – dijo Liz con una sonrisa.
-Esperemos que si – dije.
Pov Edward
Tenían un corazón, no me lo podía creer. Pero sentía que todavía no había recibido toda la información, que me querían dar. Esme esperó a que mis hermanas y los niños hubieran desaparecido y se fue a sentar a una de las sillas, yo me empecé a preocupar.
-¿Qué ha pasado? – dije poniéndome nervioso.
-El corazón que le van a trasplantar a Bella… es de Charlie – dijo con una pequeña lagrima cayendo de su mejilla.
-¿Charlie? – pregunté, sin entender.
-Sí, él estaba en el accidente, murió – no podía ser verdad. Cómo le íbamos a decir Bella que el corazón que le habían puesto era el de su padre, le afectaría mucho. Con los años sabía que le vínculo que padre e hija no habían tenido nunca se había echo muy grande. Tal vez no era el mismo que tenía con Esme, pero Bella se odiaría a si misma por llevar el corazón de su padre.
-Mi padre ¿Está en quirófano? – pregunté, intentando saber más.
-Sí, él no puede hacer mucho, pero esta allí con ella – dijo con una sonrisa triste. Vi que se quedó en silencio y me giré para ver que mis hermanas volvían con los niños.
-Edward, ¿Sabes algo de Emmett y Jasper? – pregunto Alice.
-Sí, están bien. Todavía no llegan porque ha Jasper tuvieron que darle un par de puntos, pero no tenéis que preocuparos – dije sonriéndole a las dos - ¿Cuánto tiempo llevan en quirófano? – pregunte.
-Cuatro horas – dijo Esme, mientras miraba el reloj – Pero Carlisle dijo que es una operación larga, que nos lo tomáramos con calma – dijo poniendo su mano en mi hombro. Me recosté en una de las sillas, por mi mente pasaban momentos en los que había estado con Bella y las ganas inmensas que tenía de que ella saliera de ese quirófano con vida y pudieran desintubarla, para llevármela a esa luna de miel que no habíamos podido tener. Ir de viaje con los niños, acabar las carreras y poder trabajar de lo que nos gustaba. Me moría de ganas de poder disfrutar de una vida como cualquier otro matrimonio, pero con nuestras cositas.
Sin darme cuenta, las horas continuaron pasando, y cada vez me desesperaba más, mis hermanas estaban algo nerviosas porque sus maridos no llegaban todavía, pero intentaban distraerse jugando con mis hijos y Lily. Esme estaba sentada a mi lado, ella recostada para atrás mientras yo tenía mi cabeza entre las rodillas.
Pov Jasper
Emmett y yo llegamos al hospital de Forks después de un día que si bien no tuvo mayores consecuencias, sí fue agitado y estresante, habíamos salido de Forks en la mañana y ahora era ya de noche. Ambos estábamos bien, apenas algunos rasguños y un par de puntos que me dieron en la frente, nada más. Edward y los niños también estaban bien, ellos abandonaron el otro hospital mucho rato antes, así que de seguro ya estaban junto con el resto de la familia.
Yo me moría de ganas de ver a Alice, conociéndola iba a estar muerta de la preocupación aunque ya supiera que nadie había salido muy lastimado. Y yo temía que eso no fuera bueno para el bebé, por fortuna su padre estaría ahí para calmarla.
- Algo sucede. –me sacó de mis pensamientos la voz de Emmett, lo miré y él me señaló la sala de espera que se veía al fondo del pasillo. Ahí estaban todos y eso no era normal, más bien deberían estar cerca de la terapia intensiva… a menos de que algo muy malo hubiera sucedido.
- Vamos. –le dije a mi hermano y corrimos hacia el resto, justo al llegar noté que Carlisle no estaba y eso sólo me preocupó todavía más.
- ¿Qué pasó? –preguntó Emmett en general, aunque más bien tenía la vista puesta en Edward, él estaba sentado en un sillón con la cabeza entre las manos.
- ¿Bella está…? –quise pronunciar toda la frase, pero no pude.
De repente Alice me tomó la mano y mi madre se acercó. Vi los rostros de ambas y no pude descifrarlos. Era como si sintieran alegría y tristeza al mismo tiempo, sus ojos se veían cristalinos con lágrimas pero cargados de esperanza, no sonreían… pero tampoco expresaban pesar. No entendí nada.
- ¡Qué alguien nos diga algo! ¡Maldición! –gritó Emmett y yo estuve a punto de hacer lo mismo.
- ¿Saben lo de su padre? –preguntó mamá e repente.
- No sé nada de él y no es él quien me importa ¿cómo está Bella? –le dije aferrándome a la mano de Alice, vi que los niños alzaron las miradas, estaban atentos, muy atentos, y creo que todos lo notaron.
- Vengan, les explico acá. –dijo mi mamá y salió de la pequeña sala de espera, yo fui detrás de ella, Emmett también y Alice y Rose nos acompañaron igual. – Charlie estuvo en el accidente que hubo hoy… -empezó a decirnos con calma y yo me exasperé más, él no me importaba, sino mi hermana. – Él murió.
- ¿Qué? –fue Emmett quien exclamó. Al instante me sentí mal, aunque nunca creí que me importaría la muerte del hombre a quien no me gustaba llamar padre, así fue.
- Él perdió la vida, pero su corazón no sufrió ningún daño. Y… -un nudo le cortó la voz a mi mamá y ahí lo entendí todo.
El corazón de papá en el cuerpo de Bella. Por eso estaban en la sala de espera, por eso Carlisle no los acompañaba, por eso sus expresiones de miedo y esperanza. Le estaban haciendo trasplante… con el corazón de su propio padre. Sin poder evitarlo sentí una oleada de náuseas, las contuve, pero no me abandonaron. ¿Cómo iba a reaccionar Bella cuando le dijeran lo que pasó?
-¿Cuánto tiempo hacen que están dentro? – pregunto Emmett con la voz contraída.
-Llevaran unas diez horas más o menos. Al principio pensamos que eran alguno de ustedes, pero Carlisle investigó y se entero de que se trabada de él – dijo mamá mirándonos seriamente.
Pov Carlisle
Todo el proceso de la cirugía fue largo y extenuante, especialmente porque no podía hacer mucho más que mirar. Yo era especialista en tratamientos médicos, esto dependía de los cirujanos. Los vi cortar el pecho de Bella hasta llegar a las costillas, luego rompérselas para accesar a su corazón. Nunca me gustaron ese tipo de cosas… pero verlas en alguien a quien amaba me fue casi imposible. Después cuando sacaron el corazón al tiempo en que conectaban su flujo de sangre a una máquina… sentí todas esas horas como si fueran años, aunque ni siquiera me atrevía a mirar el reloj por temor a pensar que algo estaba saliendo mal.
El corazón de Charlie llegó mucho antes de que lo necesitáramos, ahora reposaba enfriándose en un contenedor especial para conservarlo y una parte de mí sentí escalofríos de pensar en cómo la muerte de él podría salvar la vida de ella así.
Con mucho cuidado y lentitud pusieron el órgano nuevo donde estuvo el anterior y empezaron lo verdaderamente difícil… unir todo de nuevo, centímetro a centímetro para que pudiera funcionar… y aun así, aunque ese trabajo fuera perfecto, no existía ninguna garantía. Bien podía suceder que simplemente jamás volviera a latir… que lo hiciera un poco y luego no más… Bella de todas formas podía morir en cualquier instante. Y ya no habría nada más que pudiéramos hacer.
Cuando todo estucho hecho los cirujanos tomaron las paletas especiales para dar una pequeña descarga eléctrica directamente al corazón nuevo, eso debería impulsarlo a que comenzara a latir por sí mismo. Lo hicieron. Pero no funcionó. Me quedé mirando como si de repente por arte de magia iniciara a trabajar… pero no hubo tal. Suspiré como si ese fuera el fin de todo, pero nadie se iba a rendir tan fácilmente. Dieron otra pequeña descarga… esperando resultados diferentes, pero nada. En ese instante creí que era el final, por algún motivo el corazón de Charlie no funcionó en el cuerpo de Bella y ahora ella moriría, porque no podíamos simplemente volver a colocarle el corazón donde estaba.
- ¿Eso es todo? –pregunté sin poder creerlo.
- No. Una vez más. –dijo el cirujano y lo hizo.
Las ganas de luchar de Bella debieron ser muchas, porque esta vez, lentamente, de manera desordenada, el corazón empezó a latir. De inmediato le aplicamos más medicamentos y nos quedamos mirando. Pude ver como segundo a segundo su corazón nuevo funcionaba mejor, tomó una velocidad normal y un ritmo adecuado. Estaba funcionando.
- Felicidades. Se ve muy bien. –me dijo el cirujano y sonreí, por fin, con la esperanza de que Bella viviría. – Hay que cerrar.
El proceso se hizo con calma y fue lo menos complicado de todo. Vi cómo iban uniendo los tejidos… cómo colocaron otra vez los huesos y los ataron con alambres… se veía rudimentario, pero eso le estaba salvando la vida.
Cuando por fin cerraron la piel fue que mi mente comenzó a trabajar otra vez. Pensé en los medicamentos que necesitaría de ahora en adelante, en las horas que la dejaría sedada, en todas las posibles complicaciones, en la rehabilitación… parecía que estábamos al final de un largo camino, pero no era precisamente que se estuviera acabando, sólo era un nuevo inicio. Y desafortunadamente las cosas todavía podían salir mal.
Todo el equipo quirúrgico me felicitó mientras iban saliendo, yo agradecí de verdad, porque solo nunca hubiera conseguido hacer esta proeza. Fui junto con Bella a la terapia intensiva, a la misma cama a la que estuvo antes. Tomamos un camino que nunca se cruzó con la sala de espera, donde de seguro estaría toda la familia esperando noticias. Yo me moría de ganas de dárselas, pero antes, tenía que dejar a mi paciente lista, con todas las medidas necesarias para que continuara viviendo.
Cuando ajusté todo en la terapia intensiva para Bella pude por fin respirar un poco más libre. Y en el momento exacto en que me relajé sentí el peso de todas las horas que duró la cirugía. Estar casi inmóvil, de pie, observando… fue una de las tareas más demandantes de mi vida. Quizás ya estaba viejo y era por eso, pero de repente me sentí totalmente exhausto, como si no pudiera dar un solo paso más, durante la cirugía bebí algo y salí del quirófano para probar uno o dos bocados, pero ahora me sentía sediento y hambriento como si llevara años trabajando sin descanso.
Besé la frente de Bella y miré a la enfermera, iba a decirle a dónde iba, pero ella me sonrió y asintió, ya lo sabía. Le devolvía el gesto y salí para ir en busca de la familia. Sentí como si cada músculo estuviera mallugado y pensé en lo mal que debería verme, sin embargo, creo que la paz de mi expresión podría decirles por sí misma los resultados de la cirugía.
Pov Emmett
Después de que mamá nos dijera lo que había pasado, y que el corazón de Charlie ahora estaría con mi hermana, por una parte me sentí feliz, porque por fin podría tener ese nuevo corazón que le diera más años de vida, pero por otra parte y sorprendentemente, me sentí mal por la muerte de Charlie. Era un hombre que consideraba que si algún día le pasaba algo, no me importaría, igual que él se fue sin importarle el futuro de sus tres hijos. Pero no era así, me sentía triste por saber que ya no volvería a verle, por saber que había muerto.
Las agujas del reloj continuaron corriendo y al ser ya muy tarde los niños se quedaron dormidos. Lily en los brazos de Rosalie, Anthony en lo de Edward y Liz en los de Jake, sí, Jake. Edward había llamado a sus amigos para contarles lo de la operación, y todos vinieron de inmediato. Estaba inquieto, por no saber nada, yo tan solo llevaba cuatro horas sentado en esta silla, Edward llevaba unas seis más que Jasper y yo, pero las chicas llevaban allí desde que había iniciado la cirugía y de eso hacían ahora catorce horas. Jasper había estado insistiendo a Alice para que se fuera a casa para descansar por el embarazo, yo también lo intenté con Rosalie, para que pudieran llevarse a los niños pero se negó a salir de ese hospital sin noticias de Bella. Edward en cada minuto que pasaba se le veía más desesperado, aunque al tener a mi sobrino en los brazos se disimulaba.
-Hola – escuchamos la voz que en ese momento me pareció un milagro, estaba tan metido en mis pensamientos, y creo que todos lo estábamos porque ninguno nos dimos cuanta de que Carlisle había llegado.
-¿Cómo esta Bella? ¿Cómo ha ido la cirugía?, ¿Cuándo podemos verla?, ¿Cuándo le quitarás el tubo? – comenzó a preguntar Edward, como si de un loco se tratara.
-Tranquilo hijo – dijo Carlisle con una sonrisa. Suspiré de pura alegría, no hacía falta que dijera nada más, sólo con esa sonrisa para mí era suficiente, pude ver en los rostros de los demás que también estaban más aliviados. Rosalie se levantó de la silla y aun con nuestra hija me abrazó fuerte de pura alegría. Jasper tenía una sonrisa de oreja a oreja mientras abrazaba a Alice y mamá estaba acurrucada en los brazos de Carlisle, que parecía estar demasiado cansado para continuar hablando, al ver que todos habíamos entendido esa sonrisa. Edward lloraba abrazando a Tony, en otra circunstancia me habría reído de él, pero ahora yo estaba completamente igual. Los amigos de Edward le abrazaban a él con una sonrisa y le decían cosas a lo oídos que hacían que mi cuñado sonriera.
-Dejaré a Bella unas horas más intubada y después la despertare – dijo alejándose de mi madre para ir con Edward, yo me acerqué a Jasper y abracé a mi hermano feliz y fuimos con mi madre.
-¿Va a estar bien?, ¿Verdad? Papá – murmuró Edward llorando.
-Por el momento se ve todo bien – dijo sonriendo – Vamos a casa, descansemos todos esta noche, y mañana cuando vengamos le quito el tubo a Bella. Pero ahora creo que todos necesitamos descansar, y los niños querrán dormir en sus camas – dijo.
-Papá, me quiero quedar aquí con ella – dijo Edward serio.
-No, habrá una enfermera toda la noche con ella vigilando, creo que aquí no hemos sido los únicos que hemos tenido el día estresante, tienes que descansar para estar mañana con energía para cuando Bella despierte – dijo.
-No me voy a ir del hospital sin verla – dijo seguro de sus palabras.
-Está bien, vamos unos minutos y nos vamos a la casa – dijo y comenzó a caminar y fuimos todos detrás de él. Se paró frente a la puerta de la habitación en la que se encontraba mi hermana antes de que fuera a quirófano – No podemos entrar todos – dijo mirándonos – Como mucho cuatro.
-Entrad vosotros cuatro – dijo Rosalie mirándonos a Edward, mamá, Jasper y a mi. Nosotros sonreímos y entramos. Siempre me había impactado mucho entrar en una habitación y ver a mi hermana conectada a un respirador artificial, con cables, tubos y maquinas a su alrededor, y parecía que aunque pasaran lo años, no me acostumbraba a esa imagen. Deseaba que por favor esta fuera la última vez que la viera así. Me gustaba verla con su sonrisa de niña inocente y protestando continuamente porque no le gustaba como nos comportábamos con ella, prefería mil veces eso que verla en este estado.
-¿Cómo le diremos lo de Charlie? – pregunté, recordando que mi hermana no tendría la misma reacción que Jasper y yo.
-Mañana le diremos Esme y yo – dijo Carlisle ajustando algo en una máquina.
-Papá… va a estar bien, ¿verdad? – preguntó Edward sin apartar la vista de mi hermana.
-Sí, hijo. Va ha estar bien – aseguró Carlisle. En ese momento solté todo el aire contenido durante todos los años de la vida de mi hermana. Ahora podría respirar con tranquilidad, por lo menos unos años – Va a tener que seguir tomado algún medicamento, para que no rechace el corazón, pero por lo demás todo va a estar bien – finalizo – Vámonos a casa, descansémonos y mañana volvemos – dijo y cogió a mi madre de la mano para salir, pero ella antes se acercó a mi hermana y le dio un beso en la frente.
-Te quiero princesa – le susurró al oído. Y salió apoyando su cabeza en el hombro de Carlisle.
-Hasta mañana pequeña – dijo Jasper dándole un beso en la mejilla.
-Te amo. – le susurró Edward, después me acerqué yo
-He cumplido mi promesa, aunque a ti te ha costado cumplir la tuya. Te quiero enana – dije y con una sonrisa, me vino el recuerdo a la cabeza. Yo tenía nueve años y Bella, siete.
Flash Back
-Mamá, ¿Por qué Bells está aquí? – dije mirando a mi alrededor, se veía todo muy triste.
-Porque se ha puesto malita y aquí la cuidan bien – dijo mientras caminábamos a la habitación donde estaba mi hermana.
-¿Y por qué no la cuidamos nosotros en casa? – preguntó Jasper con el ceño fruncido.
-Porque ahora Bella necesita más cuidados y nosotros no podemos dárselos, y aquí si pueden – nos explicó – Recordad que no se puede poner nerviosa – dijo mirándonos seriamente a los dos.
-Vale – dijimos a unísono. Mamá abrió la puerta con cuidado, por si Bella estaba dormida, pero estaba despierta viendo los dibujos.
-Hola – dijo con esa sonrisa que tanto le caracterizaba.
-Hola mi niña – dijo mamá abrazándola. Cuando se separó, Jasper y yo nos tiramos en su cama.
-Hermanita – gritamos juntos.
-¡Que os he dicho! – nos regañó mamá.
-Solo la estábamos saludando – dijo Jasper.
-Emmett quédate con Bella mientras Jasper y yo vamos a por algo para que merienden – dijo, mi hermano fue a protestar pero mamá levanto los ojos – Ni se te ocurra rechistar – dijo mirándolo serio. Mi hermano agacho la cabeza y salió detrás de ella por la puerta.
-¿Qué has hecho hoy? – me preguntó Bella.
-Nada interesante, tienes suerte de que te pierdes clase, esta todo muy aburrido – dije encogiéndome de hombros.
-Aquí también me aburro – dijo triste – No quiero ponerme malita, oso – dijo haciendo un puchero.
-Ya pronto te vas a poner bien y podrás ir con tus amigas a jugar – dije intentando darle ánimos.
-No, siempre voy a estar mala… enferma – dijo comenzando a llorar.
-No, tú te pondrás bien. Aparecerá alguien en nuestra vida que cumplirá ese milagro – dije sonriendo.
-¿Me lo prometes? – preguntó alzando la vista.
-Te lo juro, si tú me prometes que te cuidaras hasta que ese día llegué – le dije con una sonrisa.
-Lo prometo – dijo sonriendo.
Fin del flash Back
Pov Esme
El ver a mi hija y saber que está bien, fue como quitarme una gran carga que tenía sobre mi espalda. Ahora podría llevar una vida normal aunque tendría que cuidarse todavía.
-¿Ustedes vinieron en coche? – preguntó Carlisle mirando a todos los amigos de mi hija.
-Sí señor Cullen, no se preocupe – le contestó Tanya.
-Está bien. Las chicas van con ustedes – les preguntó a mis hijos.
-No – contesto Rosalie – Yo me voy con Edward, para que él pueda ir atrás con los niños y así yo conduzco, y Alice que vaya en el Jeep con Jasper – explicó. Mire a Edward y parecía agradecido porque Rosalie decidiera ir con él. Mi marido asintió y todos nos fuimos para nuestros coches. Cuando estuve en el asiento de copiloto, me recosté y suspiré tranquila.
-Ha sido un día muy largo, tenemos que reponer energías para mañana – habló Carlisle con una sonrisa.
-Gracias, todo te lo debo a ti. Has cuidado de Bella desde el primer momento, la has mantenido con vida en las situaciones más difíciles. No sé qué hubiera hecho sin ti – dije muy agradecida.
-Esta última parte no ha sido cosa mía, y aunque lo fuera, el mérito no es para mí, el corazón es de Charlie. Si no fuera por esa desgracia Bella continuaría empeorando – dijo mirándome por un momento.
-Charlie… ¿Cómo se lo vamos a decir? – pregunté al acordarme de ese dato.
-Primero le ayudaremos un poco a orientarse, ha estado mucho tiempo intubada y habrá que situarla. Cuando eso sea así y le hayamos recibido, los chicos pueden salir y se lo contamos juntos – dijo mientras extendía un poco la mano para dármela.
Carlisle metió el coche en el garaje y subimos hasta casa.
-Mamá, ha venido la mujer de Charlie, y ha dejado esta carta. Pone que es para Bella… - dijo Jasper acercándose a mi. Cogí el sobre y miré que era la letra de Charlie y ponía: Isabella Swan.
-Guárdala, mañana se la llevamos al hospital – dije entregándosela de nuevo.
-No crees que es mejor leer, por si le altera – dijo mirándome seria.
-No, esa carta viene al nombre de Bella, y será ella la primera que la abra – dije tranquilamente.
Pov Edward
No había podido dormir durante toda la noche con las ansias que tenía de volver a ver los ojos de mi Bella, su sonrisa y escuchar su preciosa voz. Y aunque ahora estábamos todos alrededor de la cama, deseaba que los efectos de la anestesia pasaran para poder hablar con ella y darle ese beso que me moría de ganas de darle.
-No quiero que nadie hable, hasta que yo evalúe cómo se encuentra – dijo Carlisle mirándonos a todos – Bella – le llamó, una enfermera se acercó junto a el – Cariño, tienes un tubo en la garganta, vamos a quitarlo – empezó a decirle como si mi esposa pudiera escucharla. Y comenzó a quitar el tubo.
Cuando el tubo estuvo fuera mi Bella tosió bruscamente, mi padre con la ayuda de la enfermera la colocaron de tal forma que le fuera más fácil respirar, se aseguraron de que la garganta estuviera bien y después le puso la mascarilla.
-Cielo, soy Carlisle abre los ojos – le dijo mi madre al ver que continuaba con estos cerrados. Cuando vi que comenzaba a hacerlo los cerro de golpe – Bella, tienes que abrirlos ojos, tengo que revistarte – dijo, y ella lo volvió a intentar. Y esa vez sí lo consiguió.
-Bella, estas en terapia intensiva, tuve que intubarte hace tres semanas, te pusiste muy mal. Pero conseguimos un corazón para hacerte el trasplante – comenzó a explicarle - ¿Te acuerdas que tuve que ingresarte? – Mi mujer le miraba extrañada, no mencionó palabra y tampoco hizo ningún gesto - ¿Bella? – preguntó mi padre al ver que no hablaba.
-El día que me puse a toser en casa… - susurró con voz rasposa y entrecortada, pero a mi me pareció el cielo.
-Sí, ese día te ingrese. ¿Te duele algo?, ¿Puedes respirar bien? – preguntó al ver que ya le contestaba. Bella comenzó a señalar su garganta – Es normal, estuviste intubada tres semanas – y después le señalo el pecho – El pecho te duele por el trasplante.
-¿Y los niños? – preguntó mirando a mi padre, que giró la cara para mirarnos a todos y a los niños también ya que estaban junto a mí. Bella se giró también y abrió los ojos.
-Mamá – dijeron los dos sonriendo, y miraron a su abuelo para ver si les dejaba acercarse, mi padre asintió. Y los niños fueron rápido.
-Con cuidado – dijo mi padre deteniéndolos un poco.
-¿Qué hacen ellos aquí?, ¿Por qué no están en casa? – preguntó poniéndose nerviosa.
-Bella, has estado mucho tiempo y los niños necesitaban saber de su madre, y Edward decidió contarles – le explicó mi padre. Quien comenzó a coger a los niños para que le dieran un beso en la mejilla a su madre. Cuando acabó de darles los besos levantó la vista y nos miró a los demás y nos sonrió de esa forma que sólo ella sabía hacerlo. Alice ignoró a todos y adelantó unos pasos para acercarse a la cama.
-Me alegro que estés despierta, y que todo allá salido bien, porque Jasper y yo queremos que tú y Edward seáis los padrinos de nuestro bebé – dijo mi hermana, Bella sonrió y levantó lentamente su brazo para acariciarle el estomago.
-Ya muero de ganas de poder verle la carita a este angelito – dijo mi mujer sonriendo. Alice río y dejo que Rosalie se acercara.
-No sabes qué susto que nos has dado, cuñada, espero que sepas que ahora no te vas a librar de nada y que vas a tener que venir a California. Y Emmett y yo vamos a aprovechar ahora que estamos todos y tú has despertado para decir que vamos a ser papás de nuevo – dijo Rosalie con una sonrisa. Todos miramos sorprendidos, y Bella sonrió.
-Os lo merecéis – susurró.
-Bueno, paso, permiso, espacio. Que quiero saludar a mi hermanita favorita – dijo Emmett acercándose tan escandaloso como siempre.
-Lo hiciste – susurró Bella antes de que Emmett hablara.
-¿Cómo? – dijo Emmett extrañado.
-Lo que me prometiste cuando tenía siete años, se ha cumplido – dijo Bella sonriendo, e hizo que a Emmett se le saltaran las lagrimas.
-Siempre cumplo mi parte del trato, y tu también, aunque te cuesta más – le dije – No sabes lo que me alegra ver tu sonrisa – se apartó después de darle un tierno beso en la frente y Jasper se aceró.
-¿Por qué no me dijiste que Alice estaba embarazada? – le preguntó fingiendo estar molesto, Bella simplemente se encogió de hombros – Me preguntaste si me gustaría ser padre, como quien no quiere la cosa sin decirme que iba a ser padre. Eres muy lista – le dijo riéndose – Te quiero pequeña, y me alegro mucho de poder verte con los ojos abiertos. Jasper se apartó, mirando a Esme, que estaba llorando como una magdalena. Se acercó a pasos lentos.
-Mamá… - susurró Bella y comenzó a toser de nuevo.
-Bella, no esfuerces mucho la garganta – le advirtió mi padre.
-Mi niña… - dijo llorando – Hubiera matado yo misma por verte ahora así como estás – le dijo Esme – por verte sonreír, por escuchar tu voz, por ver tus ojos… no existe nada mejor en la vida que saber que tu hijo esta bien – le dijo abrazándola – Después continuaré dándote mimos, pero ahora creo que hay alguien que se muere por darte un beso… - dijo Esme mirándome. Yo sonreí y comencé a acercarme a la cama. No le dije nada, comencé a rozar mi mano por su brazo mirándole constantemente a los ojos, continúe subiendo la mano por el cuello y después por la mejilla. Como siempre hacía, miré a mi padre que asintió sonriendo sabiendo que era lo que quería hacer, y con mucho cuidado le quité la mascarilla. Y primero pasé la nariz por el cuello haciéndole costillas sabiendo que le gustaba mucho y después rocé mis labios con los suyos, y me fundí en un beso que superaba a mucho otros, porque este era un beso de alegría, amor, cariño, tranquilidad, felicidad, un beso de desesperación y miedo de haberla podido perder. Cuando me separé de ella me miro sonriendo.
-Me voy a tener que poner así de mal más veces para que me beses así – dijo sonriendo.
-No, no me hagas pasar por esto otra vez – dije mirándole a los ojos.
-Nunca – susurró. Me di cuenta de que se quedó mirando y después para todos los lados.
-¿Qué pasa, preciosa? – le pregunté.
-¿Y Charlie? – preguntó viéndome a mí. Yo no le contesté y miré a Esme y los demás que todos miraron a Carlisle.
-¿Por qué no salís todos que Esme y yo queremos hablar con Bella? – preguntó mi padre, aunque más bien era una orden.
-Ahora nos vemos - dijimos todos y comenzamos a salir.
Pov Bella
Fue muy extraño asimilar todo de golpe, o por lo menos intentar hacerlo. Mis últimos recuerdos eran de estar en el hospital, sí, pero sólo en una habitación normal, con todo tranquilo, pensando en que pronto saldría… pero ahora todo era diferente.
Habían pasado tres semanas y yo tenía un corazón nuevo. Toda mi familia, incluidos mis hijos estaban aquí, viéndome abrir los ojos y conversando como si nada sucediera… quizás así era, tal vez no sólo intentaban hacerme creer que todo estaría bien, sino que por una vez… las cosas serían así.
Mientras contesté todo lo que me dijeron traté de no pensar mucho en que tenía un nuevo corazón. Siempre supe que en algún punto, si tenía suerte, pasaría por esto, pero ahora que es real… me resulta extraño. Alguien murió de manera trágica y por eso yo tengo la oportunidad de seguir viviendo. Es una alegría para mí, pero… no puedo ni imaginarme la tristeza de la familia que acaba de perder a alguien ¿sería hombre o mujer? ¿Habría tenido hijos? Esas eran cosas que de seguro jamás sabría, pero ahora no me quedaba más que enfrentarme a cada paso y luchar no sólo por mí y mi familia, sino por la persona que me dio una nueva oportunidad.
Físicamente era un desastre. Me sentía débil como nunca, estaba mareada y aún con sueño. Me dolía el pecho como jamás antes, podía sentir la herida de la cirugía palpitar y arder sin clemencia cada vez que respiraba, además la garganta la sentía como en carne viva y me dolían todos los músculos del cuerpo por estar en cama. Pero me encontraba viva y eso era lo único importante.
Después de la pequeña conversación que medio sostuvo con todos y de hacer un gran esfuerzo por no entrar en pánico porque mis hijos estuvieran aquí, recordé a mi padre. Desde que regresó a mi vida siempre ha estado presente, siempre. Y ahora no veo por qué es la excepción. Quizás todo fue muy rápido, tal vez está de turno y no ha podido venir, pero de todas formas cuando pregunté y Carlisle sacó a toda la familia, se me hizo raro.
-¿Qué pasa? – al pronunciar esas dos palabras la garganta me volvió a doler, respire con calma para prepararme para lo que venía, pues por la cara de mi madre y de Carlisle nada bueno era. El pecho me volvió a doler con cada inspiración.
-Bella, cielo. Te vamos a contar, pero tienes que estar calmada. Recuerda que acabas de despertar y no puedes alterarte – me dijo mamá mirándome seriamente mientras se acercaba a mí y me acariciaba el rostro.
-¿Dónde está Charlie? – pregunté con voz entre cortada, y con las lágrimas acumulándose en mis ojos. Estaba comenzando a respirar de prisa, y pude ver como Carlisle comenzó a negar.
-Si te pones así no te puedo decir – dijo serio.
-¿Dónde está mi padre? – insistí comenzando a llorar.
-Cielo, tienes que calmarte, no puedes ponerte de esta forma. No te hace bien – dijo acariciándome.
-¿Dónde esta?, ¿Qué ha pasado?, ¿Por qué no me contáis? – pregunté mientras las lagrimas caían incontrolablemente por mi rostro.
-No, Bella. Si te pones así antes de que te diga, no vamos a decirte nada… - dijo Carlisle, con el semblante serio. Intenté tranquilizarme, para que me dijeran. Cerré los ojos y respiré despacio, sentí que me calmaba y cuando fue así volví a mirar a mi madre y Carlisle.
-Bella, tu padre murió hace dos días en un accidente de coche – me dijo mi madre. Abrí los ojos dé la impresión, y todo el cuerpo se me quedó paralizado, vi como mamá miró a Carlisle al no entender mi reacción.
-Bella, sé que es duro, pero haciéndole pruebas vieron que su corazón era compatible con el tuyo… - dijo sereno Carlisle.
No contesté, no podía. Mi padre había muerto y yo ahora tenía su corazón. Estaba viva gracias a mi padre.
-Había escrito esto para ti – me dijo mi madre entregándome un sobre, pero no puede levantar el brazo. Mi padre había muerto. En ese momento entré en colapso. Mi respiración se volvió corta y seguida, no tenía suficiente oxígeno y el estar llorando no me servía de mucho.
-Bella, no puedes ponerte así. Tienes que calmarte, cariño – dijo mi madre, pero fui incapaz de hacerle caso.
-Bella, así no ganamos nada, voy a tener que dormirte si no te calmas…-me dijo Carlisle. Pero mi respiración y mis lágrimas no estaban de acuerdo en hacer lo que me pedían.
-Mi papá… yo… corazón… ¡No! – comencé hablando entrecortadamente, pero al final me desesperé. Mi padre no podía morir. Tenía que casarse y ser feliz junto a su novia. No podía morir ahora, no podía dejarme.
- Lo siento, Bella. –escuché la voz de Carlisle y no supe a qué se refería, tal vez me estaba dando el pésame por la muerte de mi padre.
Luego lo sentí moverse y aunque no le presté atención muy pronto comprendí todo pues una calma poco natural comenzó a invadirme, entonces, lo busqué con la mirada y lo vi terminando de inyectar algo en la intravenosa que me había colocado. Muy contra mi voluntad me pesaron los párpados y perdí la consciencia, todavía con todo el dolor del mundo encima.
Pov Edward
Estábamos todos en la puerta de la habitación esperando que mi padre saliera, para que nos dijera cómo se lo había tomado Bella. Emmett, Jasper y yo esperábamos de pie mientras mis hermanas se habían sentado en las sillas jugando con los tres niños. Noté que la puerta se abría y vi salir a papá abrazando a Esme. Por sus caras me di cuenta de que no había ido bien.
-¿Qué ha pasado? – pregunté mirándolos a los dos seriamente.
-Se puso muy nerviosa y le tuve que dar un calmante, no durará mucho. Pero tenía que tranquilizarse y esa era la única opción – dijo mirándonos a todos – Edward quédate para cuando despierte, los demás vamos a casa a descansar un poco y comer – dijo tranquilo – Cualquier cosa me llamas – Asentí y vi como todos se fueron, me acerqué primero a darle un beso a mis hijos y mi sobrina y entré en la habitación. Me senté en una silla junto a ella y cogí su mano entrelazada a la mía.
Después de mucho sufrimiento por muchos años, sentía que por fin todo ira más normal.
Pasaron un par de horas y mi padre me había llamado para asegurarse de que todo iba bien. Yo estaba esperando con ansias que Bella despertara. En ese momento noté como movió los parpados y eso era signo de que estaba despertando.
-Bella, amor – le llamé frotando su mano con la mía para que abriera los ojos – Cariño, abre los ojos – Ella poco a poco me fue haciendo caso y los abrió mirándome tristemente.
-Murió… ¿No lo soñé verdad? – preguntó en un susurró.
-Sí amor. Murió – dije acariciando su mejilla – Pero seguro que ahora es feliz – dije sonriendo – Pudo estar junto a ti estos últimos años. Conoció a sus nietos, tanto por los de tu parte como por tus hermanos, te acogió en su casa los primeros meses de embarazo cuando te fuiste de la mansión. Obtuvo tu perdón, por haber desaparecido cuando eras pequeña, estuvo el día de tu boda, junto a ti en el hospital. Te dio su apoyo cuando Tony estuvo mal, se ha rencontrado con tu madre y su mejor amigo de la adolescencia, ha encontrado un nuevo amor y ahora aunque él no este aquí estoy seguro de que esta orgulloso de haberte podido salvar la vida. No dudes que fue feliz – le dije sonriendo y apartando una lagrimita que se deslizó por su mejilla.
-Estoy orgullosa e haber sido su hija, cometió muchos errores pero intentó repararlos y eso no lo hace todo el mundo – dijo suspirando.
-Yo estoy orgulloso de ti – dije sonriéndole – Si te hubiera pasado algo me hubiera muerto junto a ti… te necesito Bella, a ti a los niños. Sois mi vida entera y sin vosotros no soy nada – le dije.
-Sabes… muchas veces me acuerdo de cómo empezó todo. No me arrepiento de haber echo campana el día que estuvimos hablando, jugando a las veinte preguntas. No me arrepiento que supieras de primeras que estaba enferma. Y tampoco me arrepiento de amarte. Porque eres la persona más importante que ha habido en mi vida y no me arrepiento de absolutamente de nada de lo que he hecho contigo. Porque me has cuidado, mimado y protegido siempre. Eres el príncipe azul que todas queremos en nuestros cuentos – me dijo sonriendo. Y se incorporó un poco para que pudiéramos besarnos.
Una vez dijo un hombre que la vida es lo que va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes y tenia razón. Planeas tu matrimonio, la casa donde vivirás, el colegio donde irán tus hijos, plantas esta el color que tendrá el sofá… pero los planes son sólo un dibujo en una servilleta de papel y por mucho que te empeñes, al final tus planes no importan para el resto del mundo. Y puedes ponerle cabeza, corazón o un taco de servilletas emborradas con sueños, que la vida tiene otros planes para ti. Yo me alegro de los plantes que tenía para mí, porque gracias a ellos ahora soy el hombre más feliz del mundo.

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