CAPITULO: 28
Pov Bella
Estaba en clase,
aunque no le estaba prestando mucha atención al profesor, pensaba en todo lo
que tenia que hacer hoy, en mi casa está de obras porque Edward había dicho que
quería hacer un pequeño parque en el jardín, y acondicionar una habitación para
los deberes de los niños. Por eso estábamos durmiendo mientras en la mansión
con mamá y Carlisle. Lo que más me apetecía en este momento era llegar a casa
porque seguramente los niños ya estarían allí porque mamá habría ido a
buscarlos. Escuché el timbre sonar, pero el profesor no dijo nada de recoger y
Edward me estaría esperando porque cada vez que nuestros horarios lo permitían
volvíamos juntos. Cuando finalmente el profesor dijo que podíamos salir
apresuré el paso mientras llevaba la mochila al hombro y dos libros abrazados.
No era mucho peso ni llegué a correr, pero aun así cuando alcancé a Edward
sentí que me faltaba algo el aire.
- Corriste – me
acusó – Sabes que puedo esperarte, no tienes por qué estar esforzándote así –
me recriminó quitándome la mochila y los libros.
- Lo siento – le
sonreí para disculparme y lo besé en los labios con rapidez – Vámonos ya que
quiero ver a los niños.
Él me sonrió de
vuelta y volvimos a casa. En general estuve callada durante el camino, pues
podía sentir que aún no me terminaba de recuperar. Eso no era usual, pero aun
así no me preocupé.
Durante toda la
tarde hice mis actividades normales, cuidar a los niños, bañarlos, mis tareas,
limpié la cocina… nada fuera de lo normal. Por momentos me volvía a faltar un
poco el aire y conforme pasaron las horas cierta tos me invadió. No era nada
extravagante como otras veces, inclusive pude disimularlo y ni siquiera me
molestó tanto. Lo que resultó más incómodo fue la inflamación en mis pies,
odiaba eso, hacía que me lastimaran los zapatos.
Para cuando llegó
la noche estaba agotada, no sólo cansada, sino completamente exhausta, y sin
razón alguna. Edward fue a dormir a los niños y yo me retiré temprano a la
habitación, me puse el pijama y me preparé para quedarme dormida. Pero empecé a
toser más.
Intenté todo lo
que se me ocurrió para calmarme antes de que Edward volviera y se armara un
alboroto por nada, pero no funcionó… bebí agua, me senté, di unos pasos,
respiré profundo. Fue en vano. Para cuando Edward entró yo estaba recargada con
ambas manos en una pared y con la cabeza agachada, tosiendo, sintiendo que me
faltaba el aire.
- ¿Bella? ¿Qué te
pasa? –se acercó a mí y me rodeó por la cintura antes de levantarme como si
fuera un bebé.
Esperé que
deseara llevarme a la cama, pero no, me sacó de la habitación y me llevó al
sillón. La verdad no entendí por qué ni traté de detenerlo, nada me evitaría la
revisión de Carlisle ahora.
- Voy a llamar a
mi papá, no te muevas. –ordenó y se fue. Yo me quedé ahí, tosiendo, tratando de
respirar de forma normal… sin obtener resultados.
Pov Carlisle
Estaba en mi
estudio cuando Edward llamó a la puerta y entró sin esperar a que yo
respondiera, por sus acciones y su mirada, supe que era Bella. Ella había
estado bien últimamente, pero yo sabía que eso no sería permanente. Me puse de
pie y fui por el maletín con las cosas y el tanque de oxígeno portátil.
- Es Bella. –me
dijo él y yo asentí, pasándole el tanque para que me ayudara.
- ¿Qué le pasa?
–pregunté mientras íbamos de camino a la sala, mi hijo llevaba la delantera.
- Le falta el
aire y está tosiendo. Hoy corrió un poco por la mañana. –me dijo y yo asentí.
Llegué a ver a
Bella y en cuanto la escuché toser supe que terminaríamos en el hospital.
Podría ponerle un suero en casa y esperar que las medicinas la ayudaran a sacar
el líquido que tenía en los pulmones, ese que le causaba aquella tos. Pero no
lo haría. Pensando en que Bella subiera posiciones en la lista de trasplantes,
la llevaría al hospital a internarla un par de días.
- Bella. Vamos a
hacer una visita al hospital ¿de acuerdo? –le pregunté, aunque en realidad no
me detuve a escuchar la respuesta, no estaba a consideración.
- ¿Qué pasa?
–preguntó Esme que iba llegando. - ¿Bella? ¿Qué tiene mi hija? –esta vez se
dirigió a mí por completo.
- Creo que tiene
líquido en los pulmones. –aclaré mientras le colocaba el oxigeno y la revisaba
con el estetoscopio, descubrí que tenía razón. – Sí, eso es. Tenemos que llevarla
al hospital.
- No es
necesario. –se quejó ella.
- No, Bella, no
está a consideración.
- Edward, ayúdame
a llevarla al auto. Esme ¿te quedas con los niños? –le pregunté a mi esposa,
que ya tenía los ojos llenos de lágrimas.
- Carlisle… pero…
-empezó a decirme.
- No, Esme.
Necesito que Edward me ayude a llevarla y los niños no pueden ir ni quedarse
solos. –le acaricié la mejilla. – Bella va a estar bien. –le prometí, pues en
realidad no creía que su vida estuviera en riesgo.
- Está bien.
Cuídala mucho. –me besó los labios y yo salí detrás de Edward, que ya estaba
entrando en el auto con Bella.
Bella continuo
tosiendo todo el camino, y cada vez me angustiaba más. Mi hijo en casa momento
miraba por le retrovisor para ver como estaba y yo miraba continuamente su
pulso, por un momento sentí que sus ojos se cerraban.
-No Bella, no te
puedes dormir cariño – le dije dándole golpecitos en las mejillas para que
abriera los ojos. Así lo hizo y yo sonreí – Edward conduce un poco más rápido
pero con cuidado – le pedí a mi hijo. Me concentré por completo en Bella,
tanto, que no me di cuenta de cuando llegamos al hospital.
Pov Edward
Aparqué en la
puerta del hospital y mi padre salió rápidamente, pidiendo a las enfermeras una
camilla, yo mientras cogí a Bella y la deposite en una de ellas cuando la
trajeron.
-Edward, espera
aquí. Tranquilo – dijo mi padre entrando corriendo junto a mi Bella. Me fui a
la sala de espera resignado, necesitaba entrar para saber como estaba mi Bella.
Comencé a pasearme de un lado a otro, sin poder mantenerme quieto. Los nervios
me estaban comiendo, justo en el momento que vi aparecer a mi padre, su
semblante era serio y me preocupo mucho.
-¿Está bien?,
¿Qué tiene?, ¿Cómo esta? – le pregunté todo de golpe.
-La voy a dejar
ingresada, puedes ir con ella a la habitación, yo iré a casa a calmar a Esme.
Cualquier cosa que pase me llamas – me explicó – Habitación 309 – me dijo con
una sonrisa. Asentí y caminé a paso rápido, cuando encontré donde era respiré
profundamente antes de entrar. Después de calmarme un poco, abrí la puerta y
Bella miraba al frente, seria.
-Hola princesa –
dije acercándome a ella y acariciando su mejilla. Ella giró su mirada a mí y
sus ojos hinchados y rojos chocaron con los míos.
-Hola – susurro
mirándome.
-¿Qué pasa
preciosa? – dije ahora acariciando el cabello para tranquilizarla, pues es algo
que sabía que funcionada.
-Otra vez estoy
aquí. Lejos de los niños… Estoy harta, Edward – dijo sollozando.
-Tranquila
corazón, pronto volverás a estar en casa con los niños y verás que te pondrás
bien – dije intentando animarla.
-Estoy cansada… -
susurró.
-Descansa amor.
Yo no me voy a mover de tu lado – le dije al oído.
-No, no tengo
sueño. Estoy cansada de esto, de estar siempre en el hospital, de ponerme mal
continuamente, de tener que separarme de mis hijos – dijo seria y con voz
segura.
-No te preocupes
por eso amor, ahora lo mejor es pensar que te vas a poner bien y que vamos a ir
a nuestra casa y los niños con nosotros – dije – Ahora descansa un poco, lo
necesitas cariño.
Pov Carlisle
Después de que
estabilicé a Bella en la sala de urgencias y la pasaran a su habitación, donde
Edward fue a hacerle compañía, yo me quedé valorando la situación. En un
principio decidí llevarla al hospital sólo para registrar su ingreso y que la
subieran en la lista de trasplantes, pero al hablar con ella me di cuenta de
que las cosas iban verdaderamente mal.
Me dijo que se
agitaba con más frecuencia, que tenía mareos constantemente… y nunca antes le
dio importancia. También juró que ella no corrió hoy por la mañana y que de
todas formas le faltó el aire, además dijo que su tos ya tenía un buen rato.
Aparte, al revisarle encontré sus piernas muy hinchadas, eso era otro mal
signo. Por todas esas razones le hice un ecocardiograma más y ahí vi lo poco, por
no decir casi nada, que está trabajando su corazón.
Los latidos son
constantes por el marcapasos, pero son tan débiles que no alcanzan a dispensar
la sangre al cuerpo como deberían… en realidad esa es la esencia de su
enfermedad, pero me preocupa bastante más que antes. Ahora temo que el momento
inminente en que ella necesite otro corazón esté más cerca de lo que a todos
nos gustaría y también me da miedo pensar en dejarla volver a su vida normal, a
que vaya a la escuela y arriesgar a que tenga un accidente, a que simplemente
un día en medio de la calle su corazón deje de latir.
Tal vez, sólo tal
vez, ese era el momento de dejarla en el hospital de manera más permanente,
explicarle que el trasplante tiene que ser pronto y que más allá de su
rebeldía, tiene que obedecer.
Decidí que lo
primero era ir a casa y hablar con Esme, decirle primero a ella para evitar
problemas… quizás no era lo más ético, pero sí lo que me pareció más apropiado
en esos momentos. Me estacioné afuera de la casa y al abrir la puerta vi a mi
esposa sentada leyendo, de inmediato se puso de pie y caminó hacia mí. Algo
debió verme en el semblante que frunció el seño.
- ¿Está bien?
Dime que está bien… -me pidió suplicante.
- Ahora está
bien. –le dije y le besé el cabello, luego la tomé de la mano para conducirla
hasta el sofá y sentarnos juntos. – Pero tengo que hablar contigo.
- ¿Qué pasa?
–preguntó con un nudo en la voz.
- Esme, creo que
llegó el momento en que no es seguro para Bella andar haciendo una vida normal,
ir a la escuela, cuidar a los niños… quiero que se quede indefinidamente en el
hospital. Si dentro de unos días mejora… quizás pueda salir, pero de todas
formas de estar aquí sería en cama.
- ¿Y el
trasplante? ¿Es ahora cuando lo necesita? –preguntó derramando lágrimas.
- Sí. Voy a
discutirlo con el comité de trasplantes, pero Bella debe ser una prioridad
ahora.
- Entonces… va a
ser pronto, la cirugía…
- No. No
necesariamente. Esme, si tenemos suerte, mañana puede haber un corazón… pero
también podríamos esperar por años. Esas cosas pasan.
- ¿Años?
–inquirió incrédula.
- Ojalá que no
sea así. De todas formas no tenemos otra opción más que esperar. –le dije en
voz baja y la abracé, ella se refugió en mi pecho y siguió llorando.
- Entonces… se va
a quedar en el hospital. –susurró hablando aún contra mi cuerpo.
- Sí. Aún no se
lo he dicho, creí que sería bueno que lo hiciéramos juntos.
- Tienes razón.
–admitió antes de que el llanto le impidiera seguir hablando, yo no pude hacer
nada más que quedarme ahí, sosteniéndola, pensando en qué sería lo mejor para
Bella. Ahora no podíamos ir al hospital, pues entonces lo niños se quedarían
solos, mañana llamaríamos a Charlie para decirle que se ocupara de ellos
mientras nosotros íbamos con Bella.
-¿Vamos a llamar
a los chicos? – pregunté a Esme.
-Sí, aunque no me
gusta la idea, porque Alice y Jasper están de luna de miel y en cuanto le
cuente a Jasper va a querer venir y Emmett y Rose están en el ultimo año y si
vienen perderán muchos días. Pero no quiero tener problemas como cuando pasó lo
de Emmett – la abracé. Esto estaba siendo difícil para mí porque Bella era como
mi hija también, era la mujer de mi hijo y la madre de mis nietos. Pero mi
dolor no se podía comparar al que Esme sentiría en este momento, su hija, su
pequeña. – Los voy a llamar ahora.
-¿No crees que es
muy tarde? – pregunté, eran las doce de la noche.
-No, es de su
hermana la que hablamos, nunca es tarde – dijo y cogió el teléfono y comenzó a
marcar.
Pov Emmett
-Emm… me haces
cosquillas… - susurró mi Rose mientras le pasaba la nariz por el cuello. No
dije nada, y comencé a subir para darle besos en la mejilla, frente y en esos
perfectos labios rojos que tenia – Te deseo… - susurró con sus labios contra
los míos.
-Te adoro… - le
dije apartándome un poco.
-No, no te
apartes te quiero a mi lado – dijo colocando sus brazos alrededor de mi
cintura. En ese momento el teléfono de casa sonó – Que ganas de molestar… -
susurró alejándose de mi.
-Será un momento
– dije levantándome un poco para llegar a cogerlo - ¿Quién? – pregunte
fastidiado por la interrupción.
-Hijo… - escuché
el susurro de mi madre, y todo el enfado desapareció por preocupación.
-Mamá, ¿Qué pasó?
– pregunté, sabía que mi madre no llamaba en ese estado a estas horas para
nada. Rosalie a mi lado se incorporó rápidamente y se puso rígida.
-Emmett… es Bella
– apenas podía entenderla, entre el llanto que tenía encima y que hablaba muy
bajo. Pero sabía perfectamente lo que había dicho.
-¿Qué pasa con
ella?, ¿Qué tiene? – pregunté desesperado, Rosalie me sujetaba la mano
intentando tranquilizarme.
-Le dio una
crisis, no podía respirar bien y Carlisle la llevó al hospital. La diferencia
es que no va a poder salir de allí, va a estar indefinidamente. Esta mal
Emmett, necesita el corazón ya – Me quedé completamente paralizado, era incapaz
de contestar a mi madre, miraba a un punto fijo en la pared. Escuchaba a
Rosalie llamarme y mi madre que hacía lo mismo, pero no podía reaccionar. Sentí
que Rosalie me arrebato el teléfono de las manos.
-Esme, ¿Qué pasa?
– Escuché a Rosalie – ¡Dios! Sí, Emmett esta bien, ha sido solo la impresión.
Ahora mismo nos vestimos y cogemos un avión – dijo – Adiós – se despidió, sentí
como se movía de la cama y se ponía frente a mi – Emmett, sé que estás
preocupado, pero quedándote ahí parado no vas a hacer nada. Vamos a vestirnos,
cogemos a Lily y vamos al aeropuerto a por unos boletos de avión – dijo tomando
con sus manos mi rostro – Cuando estemos allí llamaremos a la universidad y a
la guardería.
-Rose… mi hermana
– murmuré.
-Sí, lo sé
cariño. Pero ahora vamos hacer lo que yo he dicho. Venga ve arreglándote – me
dijo dándome un beso en la frente.
Pov Jasper
Hacía un mes que
me había casado y todavía disfrutaba de mi fantástica luna de miel. En estos
momentos, sentados en la cama de nuestra habitación de hotel viendo una
película, que siempre veía de pequeña y como la echaban en televisión le hacía
ilusión verla, Alicia en el país de las maravillas. Estábamos los dos
abrazados, ella con la cabeza en mi pecho y yo, mientras pasaba mi mano por sus
cabellos. Así fue hasta que escuché el móvil sonar.
-¿Quién puede ser
a estas horas? – preguntó Alice con el seño fruncido me encogí de hombros, y
antes de descolgar vi que era de la mansión.
-Llaman de casa –
le dije a Alice y se incorporó un poco, descolgué el teléfono - ¿Diga? –
pregunté, pues sabía que era de casa pero no quién.
-Jasper – mi
madre, y por el tono de voz algo pasaba.
-Mamá, ¿Estás
bien?, ¿Bella?, ¿Los niños?, ¿Edward, Carlisle? – pregunté por todos al ver que
no contestaba.
-Es Bella, se ha
puesto mal hoy. Carlisle le ha tenido que ingresar, pero no es como las otras
veces – dijo entrecortadamente.
-¿Qué quieres
decir? Mamá – pregunté temiendo la respuesta.
-Se va a tener
que quedar indefinidamente en el hospital. Necesitaba un corazón nuevo, pronto
– dijo comenzando a llorar.
-¿Cómo esta
ahora? – pregunté, mientras le hacía señas a Alice para que comenzara a
vestirse.
-Estable, Edward
se ha quedado con ella en el hospital, Carlisle y yo estamos con los niños.
Mañana iremos al hospital juntos para decirle a Bella que tiene que quedarse
allí un tiempo – me explicó.
-Mamá, ahora
mismo vamos a coger un avión de vuelta. Cuando lleguemos a Forks os llamo para
saber donde estáis, aunque lo más seguro es que vaya directo al hospital – dije
ya acabando de vestirme, mientras Alice se arreglaba un poco el pelo –
Tranquila mamá llegaremos los más rápido que podamos – dije y colgué – Vamos a
recoger las cosas – dije abriendo la maleta para guardar todo.
-¿Qué ha pasado?
– me preguntó Alice cogiendo mi mano. No me hizo falta contestarle pues vio
como las lagrimas comenzaban a caerme – Bella… - susurró.
-Esta mal,
necesita un corazón ya – susurré sollozando.
-Tranquilo, ya
verás cómo estará bien, tú tienes que calmarte – me dijo y comenzamos a recoger
rápido.
Pov Edward
Bella se quedó
dormida rápido, gracias a una enfermera que le aplicó un calmante para que lo
hiciere, pues por ella misma no parecía conseguirlo. Yo en cambio no pude pegar
ojo en toda la noche. Estuve toda la mirándola, acariciando sus mejillas, su
cabello, entrelazando mis manos con las suyas. Cada vez que la veía tendida en
una cama con la mascarilla, los parches y todas esas maquinas, me ponía mal.
No era consciente
de la hora que era, pero picaron a la puerta y me giré para ver la cabeza de
Emmett asomada. Supuse que Esme los había llamado. Le hice señas de que pasara
y me levanté en silencio para no despertar a Bella.
-Hola – saludé
intentando poner mi mejor sonrisa. Emmett no contesto y se acercó a la cama,
detrás de él venía mi hermana que se paró frente a mí y me abrazó con cuidado
pues mi pequeña sobrina venía en sus brazos.
-Hola hermanito –
dijo apartándose de mí. Me giré para ver a Emmett.
-¿Cómo esta? – le
escuché preguntar sin tan solo mirarme. Le fui a contestar pero alguien se me
adelantó.
-Estable – Los
tres nos giramos y vimos a papá abrazando a Esme y ésta venia llorando. En ese
momento me pareció que mi corazón había dejado de latir, que Esme estuviera así
solo significaba algo y estaba seguro de que no era bueno.
-¿Qué pasa? –
pregunté. Esme se separo de mi padre fue abrazar a Emmett. La puerta, que
estaba cerrada, se abrió de golpe dejando ver a Jasper y Alice. Esta vez Jasper
no entró dando un portazo, fue más sigiloso.
-¿Cómo esta? –
preguntó al igual que hizo Emmett.
-Hay algo que
quiero contaros a todos, pero es mejor que salgamos, le diré a una enfermera
que entre, por si despierta que nos digan algo – dijo serio, y eso hacía que me
preocupara más. Comenzó a salir, Alice me abrazó y comenzamos a salir juntos,
Rose abrazaba a la niña y Esme iba con sus dos hijos. Mi padre se acercó para
hablar con una enfermera y después nos fuimos dirigiendo a su despacho. Al
llegar todos nos sentamos en las sillas y en el sofá.
-Es algo serio, y
no creo que Bella deba escuchar, pues le alteraría – nos dijo – Comienzo por el
principio – dijo mirando a Esme y esta asintió – Cuando Bella dio a luz a lo
gemelos, el parto fue muy duro, tanto que Bella estuvo muerta durante casi
media hora – dijo entrecortado. Dejé de respirar y noté que no había sido el
único. Emmett abrió la boca para decir algo, pero Esme se incorporó un poco.
-No lo
interrumpas, hijo – le cortó. Miró a mi padre para que siguiera.
-Fue muy difícil
traerla de vuelta, pero lo conseguí, pero tan solo para dejarla en terapia
intensiva, durante los tres días que estuvo allí, su corazón volvió a
detenerse, pero esas veces menos tiempo. El caso era que Bella necesitaba algo,
enseguida. Fue cuando decidí ponerle el marcapasos, que la trajo de nuevo con
nosotros – dijo mirándonos a todos – Lo que le ha permitido poder estar con los
niños estos años. Aparte de ello, también decidí meterla en la lista de
trasplantes, para cuando el marcapasos no fuera una solución tener eso hecho.
Como Bella era menor de edad en esos momentos, Esme y yo decidimos no decírselo
a nadie, para no preocupar, ni alarmar, ni siquiera Bella lo sabe. Cada vez que
la ingresaba aparte de ser porque lo necesitaba era con el propósito de subirle
unos puestos en la lista – dijo suspirando – Ayer cuando Edward vino a decirme
que Bella se había puesto mal y fui a revisarla, no encontré nada fuera de lo
que tenía siempre. Pero al traerla al hospital, y hacerle unas preguntas me
dijo que había tenido mareos últimamente y me juró que no había corrido por la
mañana – dijo mirándome a mí – Le realicé más pruebas y descubrí que tenía los
pies muy hinchados cosa que no es buena y decidí hacerle un ecocardiograma para
ver como estaba todo y evidentemente las cosas estaban muy mal. Los latidos de
su corazón son constantes por el marcapasos, pero son demasiado débiles y no
alcanzan a dispensar la sangre al cuerpo como debería. Por eso tengo que
mantenerla en el hospital indefinidamente – dijo mirándome a mí. Yo miré a los
demás y me dio la sensación de que todos sabían – No puedo dejar que haga vida
normal y que en mitad de la calle su corazón deje de latir – finalizó.
-¿Por qué no nos
contasteis lo del parto? – preguntó Emmett.
-Bella estaba
estable en ese momento, y no iba a preocuparos, sin más- contestó mi padre.
-¿Por qué
ocultasteis la lista de trasplantes? – preguntó Jasper.
-No había
necesitad de contarlo – justificó. Todos comenzaron hacer preguntas y mi padre
y Esme no hacían más que justificarlas tontamente. Yo no abrí la boca en ningún
momento, me dedicaba a escuchar lo que preguntaban los chicos y mis hermanas y
las respuestas de nuestros padres. Hasta que me canse.
-¿El momento
adecuando para contarlo era cuando estuviéramos en su entierro? – pregunté de
repente mirando a mi padre y haciendo que todos se callaran.
-Edward… -
comenzó a decir
-No, papá. No lo
entiendes. Que esperabas para contarlo… que estuviera muerta – mi voz se quebró
en la ultima palabra – Ya no solo yo, sino todos incluso Bella tenían derecho a
saber todo. Porque de qué sirve que nos cuentes ahora que ya esta mal. Debiste
haberlo dicho antes, que estuvo muerta, papá. No es una broma, y vosotros nos
lo habéis ocultado a todos, que la metisteis en una lista que no digo que este
mal, me alegro que lo hicieran, pero hubiera estado bien que nos informaran.
¿Qué les digo ahora a mis hijos? Papá. Que su madre se volvió a ir de viaje.
¿Qué papá?, ¿Qué les digo? – dije frustrado y demasiado nervioso.
-Que os contara a
vosotros o no, no significa que yo no allá atendido como siempre a Bella. Ella
es mi prioridad y lo sabes – dijo mirándome.
-No lo entiendes…
tengo a mi esposa en una habitación de hospital, en cama, con mascarilla,
máquinas, suero, medicamentos… de donde me estas diciendo que dudas mucho que
salga hasta que tenga un corazón nuevo y a mis hijos en casa con su abuelo preguntándose
donde están sus padres seguramente. Dime papá, ¿Qué hago?, Porque el que yo
esté en esta situación es tu culpa – le grité. Noté que mi hermana le pasaba la
niña a alguien y se acercó a mí.
-Papá no tiene la
culpa de que Bella este así. Nadie la tiene, Edward – dijo abrazándome, yo
apoyé mi cabeza en su pecho y comencé a llorar. Alguien picó a la puerta en ese
momento.
-Dr. Cullen –
escuchamos, mi padre se levantó y miro seriamente – Su hija ya se despertó y
pregunta por su marido – dijo mirándome a mí. Yo me aparté de mi hermana y salí
del despacho sin decir nada a nadie. Pero antes de llegar Esme me cogió del
brazo.
-No vamos a
decirle que se va a quedar permanentemente. Tan solo que se queda unos días, no
quiero que se ponga nerviosa – dijo mirándome a los ojos. Yo me solté sin decir
nada. Y entre, Bella giro la cabeza y sonrió levemente para verme.
-¿Dónde estabas?
– me preguntó extendiendo la mano que no tenía suero para que se la cogiera, se
la agarré y con la otra acaricié su mejilla.
-Hablaba con mi
padre – dije intentando sonreír. Bella abrió los ojos sorprendida y aunque no
me hacía falta girarme para saber porque su reacción lo hice. Y allí estaban
todos, Alice y Jasper cogidos de la mano y Emmett abrazaba a Rosalie así como
mi padre a Esme. Todos intentando sonreír después de lo que había pasado en el
despacho.
-¿Cómo que estáis
aquí todos? – preguntó mirando a los demás.
-Venimos a ver
como estas – dijo Rosalie sonriendo.
-Para que vengáis
hasta aquí, dejando una luna de miel y la universidad, tengo que estar muy
grave, ¿No Carlisle?, ¿Cuánto tiempo voy a estar ingresada? – dijo mirando a mi
padre.
-Unos días, no se
cuantos… y están todos aquí porque tu madre les llamo para contarles y ellos
quisieron venir – le explicó.
-Carlisle, no
quiero estar ingresada, quiero estar en casa con los niños. Allí me puedes
cuidar bien – dijo mirándole seria, todos miramos a mi padre para ver que se
inventaba.
-No Bella, quiero
que te quedes allí, estando en casa también estarás en la cama y será peor porque
los niños querrán estar contigo que les vas a decir… - le dijo.
-Está bien, pero
solo unos días – dijo. Después miro a nuestros hermanos – No vais a contar como
os ha ido la luna de miel… - dijo con cara pillina.
-Son detalles
íntimos… - dijo Alice escondiendo la cabeza sonrojada.
-Uuuh – dijo
sonriendo.
Narrador Externo
Los días pasaban
y Bella continuaba en el hospital. Todos los días iban a verla todos, incluso
su padre y sus amigos. Aunque en diferentes horas para que siempre hubiera
alguien que pudiera cuidar de los niños. Edward continuaba algo resentido con
su padre por no contarle lo del parto y lo de la lista de trasplantes hasta
ahora. Pero delante de Bella tenía que aparentar que todo marchaba bien cuando
por dentro de estaba muriendo del nerviosismo y la preocupación de que algo le
pasara.Emmett continuaba
algo sorprendido por todo lo que había pasado, y todavía era incapaz de creer
que todo eso fuera real. Rosalie le consolaba y animaba cuando se quedaba
pensativo intentando alejar el pensamiento de perder a Bella de su cabeza.
Jasper estaba
como Emmett, sólo que ha él no le importaba mostrar sus sentimientos y llorar
por lo que estaba pasando. Aunque nada más lo hacía delante de Alice.
Alice acababa de
enterarse de la noticia más importante de su vida y no se atrevía a contarlo
por todo lo que estaba pasando. Estaba embarazada, iba a ser mamá dentro de
ocho meses. Pero no había dicho nada a nadie, toda la familia estaba demasiado
preocupada por Bella y ella no quería meterse en medio. Solo había una persona
que lo sabía y era Bella. Alice había querido contárselo, por miedo. Miedo a
que le pasara algo y no se enterara de que iba a ser tía de nuevo. Pero le
pidió que no dijera nada a nadie.
Esme había vuelto
a dejar de trabajar, con tal de poder estar en el hospital con su hija mientras
los niños iban al colegio y cuando estos salían irse con ellos a casa.
Carlisle en
cambio, pasaba más tiempo de lo normal en el hospital, trabajaba más horas por
ser el director, pero cuando se acababa su turno en ocasiones se quedaba para
ver como estaba Bella, y él sabía que nada mejor, que cada vez estaba
empeorando más, y el corazón que necesitaba no llegaba. Aunque la comisión de
trasplantes le habían dicho que cuando llegara uno compatible con ella, seria suyo.
Pero todavía no se había dado la ocasión.
Pov Carlisle
Esta vez estaba
muy preocupado por Bella. Su condición empeoró tan rápido que me había tomado
por sorpresa. Le mentí y la chantajee para que se dejara internar, le dije que
sólo serían unos días y que era preferible que reposara lejos de la vista de
sus niños para no alarmarlos… pero sé que esto no va a ser algo fácil de
remediar.
De repente el
sonido de una alarma del monitor me distrajo y miré su presión arterial estaba
muy baja, ella continuaba dormida y su respiración se veía agitada a pesar de
la mascarilla. Pero lo que me preocupó más fue que el nivel de oxígeno en su
sangre estaba bajando… no, es que su corazón no latía lo suficiente.
Fue cosa de un
instante tomar la decisión, no era algo que pudiese sentarme a pensar. Por
fortuna Esme y los demás no estaban, porque no quería que vieran lo que iba a
hacer. Tomé el teléfono y marqué unos números al tiempo en que abría más el
flujo de oxígeno.
- Necesito una
habitación en terapia intensiva y pasar a mi hija ya misma. –le dije a quien
quiera que me contestó.
- ¿Algo más, Dr.
Cullen? –preguntó la enfermera.
- Que en la
terapia tengan todo listo para intubarla… y que sea rápido, por favor. –luego
colgué y empecé a quitarle los cables a Bella, así cuando llegaran con la
camilla para trasladarla, todo sería más rápido.
Un par de minutos
después entraron dos chicos y la enfermera y entre todos la pasamos, yo iba
sujetando una de sus muñecas para verificar que tuviera pulso, y así era,
constante gracias al marcapasos, pero muy débil. El camino hasta la terapia
intensiva se me hizo eterno, pero al fin llegamos y la pasaron a su nueva cama,
ahí la enfermera comenzó a ponerle los cables del monitor mientras yo me
preparé para intubarla.
Era una decisión
importante, porque a como la veía… era muy difícil, por no decir imposible, que
le pudiera quitar el tubo después… su corazón ya no sería capaz de mantenerla
viva por mucho tiempo. Cuando tuvo el monitor puesto vi los números y pedí que
le pasaran medicamentos, luego de unos minutos, mientras la tuve nada más con
mascarilla las cosas no mejoraron, le puse el tubo en la garganta y la conecté
al respirador.
Después verifiqué
todas las cifras, las dosis de los medicamentos, los parámetros de la máquina
que la ayudaba a respirar… y por fortuna sus signos vitales se estabilizaron.
- ¿Algo más, Dr.
Cullen? –me preguntó la enfermera.
Yo estaba viendo
a Bella, ahí, joven y con la vida escapándose-le de las manos… quizás siempre
fue así, pero esta vez me pareció mucho más definitivo, a ella ya no le quedaba
mucho tiempo y su única opción era un corazón nuevo, uno que podía tardar años
en llegar.
Tal vez era el
destino, quizás Bella nunca tuvo posibilidades de tener una vida larga, pero
nada más el pensar en no tenerla en nuestras vidas me rompía el corazón ¿qué
sería de sus niños? ¿Y de Edward? ¿Y Esme? ¿Cómo podría la familia sobreponerse
a algo así?
- ¿Doctor?
–volvió a llamar mi atención la enfermera.
- Nutrición
parenteral… -le dije refiriéndome a la mezcla de nutrientes que necesitaría
Bella para continuar viviendo así el tiempo que le quedara. – Voy a hacer la
solicitud. –le besé la frente a esa joven chica que era como mi hija y fui para
llenar el formulario.
Ahora el
siguiente paso era pensar en cómo explicarle esto a la familia y esperar sus
reacciones… algo para lo que en definitiva no estaba preparado.
Pov Alice
Todos estábamos
en casa menos mi padre, que tenía guardia. A Edward habíamos conseguido
alejarlo de ahí, pues hacía días que no venía a casa porque no quería separarse
de Bella, y por eso tuvimos que obligarlo a que viniera casa, aunque Bella
también ayudó. Ahora mi hermano estaba dándose una ducha mientras Esme y
Rosalie preparaban algo de comida, Emmett y Jasper estaban sentados en el sofá
hablando y yo jugando con mis tres sobrinos en el suelo.
Cuando estaba
junto a los pequeños, me moría de ganas de gritarle a Jasper que él iba a ser
papá, que sonriera y me abrazara. Pero tenía mucho miedo de decirle, pues era
claro que en un momento como el que estábamos pasando no era la situación
perfecta para contar algo así.
-Emmett, Jasper.
¿Podéis cuidar un momento de los niños? Necesito hablar con Edward – dije
mirando a los chicos. Sonrieron un poco y asintieron. Me levanté y comencé a
subir escaleras, hasta llegar a la tercera planta, entré en la habitación de mi
hermano y me lo encontré con una toalla enrollada y mirando una foto de encima
el mueble.
-¿Cómo estas? –
pregunté sentándome con él en la cama. Miré la foto que veía y era de él y de
Bella en la boda de nuestros padres.
-¿Te digo la
verdad o te miento? – preguntó sin ni siquiera mirarme.
-Prueba decirme
la verdad – dije animándolo.
-Mal, pésimo,
horrible, fatal, deprimido, mentiroso, ruin… - puse una mano en su boca para
que se callara.
-No tienes por
qué sentirte así – dije girándole la cara para que me viera a los ojos.
-Alice, mi mujer
esta en un hospital, esperando un corazón que puede tardar años, enganchada a
un oxigeno las 24h del día para que pueda respirar mejor. Y mis hijos de seis
años y medio que no son tontos, me preguntan constantemente dónde está su
madre, y no hago más que darles excusas tontas que no tienen sentido. Sí Alice,
sí tengo motivo para sentirme así – me dijo volviendo apartar la mirada.
-No Edward. Tú
mismo lo has dicho, porque Bella está en un hospital, tú tienes que ser fuerte,
cuidar de tus hijos y disfrutar de ellos. Porque Bella está un hospital y con
ello no podemos hacer nada, los niños no tienen a su madre, pero tú con tu
actitud les estas quitando a su padre – le dije segura de mis palabras.
-Tienen más
familia, mientras yo estoy con Bella, todos podéis estar con ellos – dijo.
-No, hermano. Tus
hijos no necesitan tíos, abuelos, primos o amigos… tus hijos necesitan a su
padre, te necesitan a ti en la ausencia de Bella. No puedes olvidarte de ellos
y centrarte sólo en una cosa – dije seriamente, le abracé un poco y me levanté
– Piensa lo que te he dicho – y salí de la habitación. Bajé las escaleras y
entré a ayudar a las chicas. Pero antes de llegar a la cocina Edward me agarró
del brazo, continuaba con la toalla.
-¿Te pasa algo
Alice? – me preguntó serio sin soltarme.
-No, ¿Por qué? –
pregunté mirándolo a los ojos.
-Por todo lo que
me has dicho.
-Sólo intento
pensar como Bella, a mí no me gustaría estar en su situación y que Jasper solo
estuviera conmigo olvidándose de nuestros hijos – contesté con sinceridad.
-¿Hijos? –
Preguntó, su ceño estaba fruncido y bajó la mirada y yo por instinto me agarre
mi vientre todavía plano - ¡¿Estas embarazada?!– gritó. Cerré lo ojos, deseando
que nadie le allá escuchado, pero mi deseo no se cumplió.
-¿Cómo? –
pregunto Rosalie saliendo de la cocina.
-¿Qué dices? –
escuché a Esme
-¿Qué? – esa voz
fue la de Emmett
-No puede ser… -
escuché a Jasper, entonces maldije por dentro, Jasper no se alegraba de ser
padre. Me solté de mi hermano y acabé de bajar las escaleras para verlos a
todos.
-¿Estas
embarazada? – preguntó Jasper mirándome confundido. Con miedo asentí, pero pasó
algo que yo no me esperaba. Él vino corriendo y me abrazó levantándome por los
aires, mientras se reía.
-¿Te alegras? –
pregunté cuando me bajó.
-Que lo esté
pasando mal con lo de mi hermana no significa que si la mujer de mi vida me
viene y me dice que voy a ser padre, que es lo que más quiero, no me alegre.
¿Pensaste que no me alegraría? – me preguntó.
-Pensé que con
todo lo que estaba pasando con Bella no era el momento de decirlo – le
expliqué.
-A pesar de todo,
ahora mismo soy el hombre más feliz del mundo – dijo besándome de nuevo.
-¡Eh! Me parece
bien que te alegres de ser padre, pero déjame que quiero abrazar y felicitar a
mi hermanita – dijo Rosalie apartando a Jasper de mi y abrazándome con una
sonrisa.
-Voy a ser tío de
nuevo… - dijo Emmett abrazándome y también a Jasper.
-Cariño, no sabes
cuanto me alegra que me hagáis abuela de nuevo – dijo Esme envolviéndome en sus
brazos.
-Gracias Esme –
le susurré al oído. Cuando me separé de ella me quedé mirando a Edward, que era
el único que no había dicho nada.
-Serás una madre
ejemplar, pero no tienes que enseñarme a ser padre – dijo Edward y se fue. Me
quedé sorprendida, yo en ningún momento había intentando enseñarle a ser padre,
sólo le estaba aconsejando con lo que Bella me había dicho cuando yo le conté
de mi embarazo.
-Mi hermana se va
alegrar mucho cuando se entere – dijo Jasper abrazándome de nuevo.
-Tú hermana ya lo
sabe – dije escondiendo al mirada – Se lo dije hace dos días – dije.
-¿Se alegró? –
preguntó sonriendo. Yo asentí y me abrazó. Escuchamos la puerta principal y
vimos a papá. Todos bajamos rápidamente.
-Papá, ¿Quién
esta con Bella? – preguntó Edward. Mi hermano había dicho que él se venía
mientras alguien se quedara con ella en la habitación y no la dejaran sola.
Pero el semblante de mi padre no era de buenas noticias.
-Vamos al salón –
dijo, pero cuando vio a los niños se nos quedó mirando – Mejor subimos arriba y
que los niños jueguen – dijo y comenzó a caminar en silencio y todos detrás de
él. Al llegar a la cocina se apoyó a la encimera y nos miro a todos.
-¿Qué ha pasado?,
¿Qué le ha pasado a mi niña?, ¿Cómo esta?, ¿Quién esta con ella?, ¿Qué tiene?
Por favor dime que no ha pasado nada – dijo Esme desesperada agarrando al
cuello de la camisa de papá.
-He tenido que
intubar a Bella – dijo mirando solamente a Esme. Esta se tiro al suelo de
rodillas llorando, mi padre levantó la mirada un momento para mirar a Edward y
después se agachó al suelo para ver como estaba, Jasper y Emmett nos soltaron a
nosotras y también fueron con su madre. Esme lloraba en el suelo desconsolada.
Papá ya nos había explicado que intubar a Bella era el paso previo al
trasplante o en el caso de que no llegara a tiempo a la… a la muerte. Me
costaba mucho pensar eso. Por un momento mi mirada se cruzó con la de Rosalie y
las dos miramos a Edward, que estaba quieto, mirando el lugar de la encimera
donde antes estaba mi padre. Ambas nos acercamos a él.
-Edward… - le
llamó Rosalie posando su mano en el hombro de nuestro hermano en señal de
ánimo.
-No, no quiero
escuchar nada… - susurró – No quiero que me digáis nada, no quiero vuestro
apoyo… - dijo apartándose de nosotras – ¡Porque nada de eso va hacer que Bella
esté aquí!, ¡Porque vuestras palabras no van a conseguir que el corazón de
Bella lata normal!, ¡Porque no podéis hacer nada para que yo esté bien!,
¡Porque ni mis hijos ni yo somos felices si Bella no esta con nosotros! –
gritó.
-¿Y te piensas
que yo si?, Contéstame Edward, ¿Te piensas que yo si voy a ser feliz si algo le
pasa a mi hija? – Dijo Esme levantándose del suelo – Estás siendo un egoísta,
no estás mirando por nadie, ni por tus hijos, ni por nosotros, tu familia, ni
siquiera estás pensado en mi hija. Solo piensas en ti, y eso es ser egoísta –
dijo acercándose a él – Es mi hija, mi hija, la que está en ese hospital, en
esa habitación, en esa cama intubada, esperando un corazón, y a pesar de llevar
allí casi dos semanas, yo he venido todos los días, he cuidado de mis nietos,
he pasado la noche en casa, he comido y me he duchado. Eso no significa que no
quiera a mi hija… eso significa que me importan los demás. Tú desde que Bella
ingresó no has sido capaz de venir a casa a ver a tus hijos, de cuidar de
ellos, de decirles que su madre va a volver pronto, de venir a cambiarte tú en
vez de que te lleven la ropa, de comer, ¿Cuándo fue la ultima vez que comiste
algo? Estás siendo egoísta, y estoy segura de que mi hija no está contenta por
ello – le dijo, dejándonos a todos impresionados.
-No puedes
comparar, lo que yo quiero a Bella… - le dijo mi hermano.
-Claro que no,
porque el amor de madre es insuperable. El amor de madre es algo que tú jamás
vas a entender. Porque tú puedes querer a mi hija, jamás te lo voy a negar
porque sé que es así. Pero el amor que siento yo por ella, es algo que nadie,
jamás, va a poder sentir. Y no olvides que estábamos hablando de Bella, mi hija
– dijo.
-Yo sólo tengo
miedo de perderla – susurró mi hermano ahora mirando al suelo.
-¿Y te piensas
que lo demás no? Todos tenemos miedo de perder a Bella, pero eso no implica que
nos olvidemos de los demás. Tus hijos necesitan a su padre, y tu hermana te
acaba de decir que está embarazada que es algo que a ella le hace feliz y tú no
te has alegrado ni siquiera por ella. Alice no tiene la culpa de lo que pasa… -
le dijo, sentí que mi padre me miró sorprendido. Yo sonreí y él también lo hizo
dándome la enhorabuena.
-Me alegro mucho
por mi hermana, sé que deseaba mucho ser madre y por ese motivo me alegro por
ella. Pero en este momento, no puedo demostrarlo, no soy capaz de sonreír como
si no estuviera pasando nada – dijo.
-Yo he abrazado a
tu hermana, la he felicitado de corazón, porque nada tiene que ver lo de Bella
con el embarazo de Alice. Y Jasper hizo lo mismo, piensas que mi hijo no lo
está pasando mal por lo de su hermana simplemente porque se alegró de que vaya
a ser padre. Estás muy equivocado Edward. Mucho. La preocupación de todos por
Bella no tiene nada que ver con las cosas buenas que les pasan a los demás – le
dijo. Mi hermano no dijo nada y miró hacía mi lado.
-Me alegro mucho
por ti Alice, te deseo toda la felicidad del mundo – dijo mirándome a los ojos,
sabía que estaba siendo sincero, aunque la alegría no le llegaba a los ojos. Me
abrazó y por un momento sentí que todo era una pesadilla. Pero al separarse de
mi fue como despertar – Voy a vestirme – dijo y comenzó a subir las escaleras.
Cuando desapareció nos costó un poco volver a reaccionar. Pero Emmett fue el
primero de volver a la realidad.
-¿Qué paso?, ¿Por
qué tuviste que intubarla? – preguntó ansioso.
-Estaba
empeorando mucho y muy rápido. Era eso o perderla. Ahora ya no podemos hacer
nada hasta tener el corazón. Bella va a tener que estar intubada hasta que el
corazón llegue – dijo serio. Esme que parecía que había remontado por todo lo
que le había dicho a Edward, comenzó a llorar de nuevo, mi padre le abrazó
dándole consuelo, y por inercia me acerqué a Jasper para abrazarlo, lo mismo
hizo Rosalie.
-Necesito un
favor – escuchamos la voz de mi hermano en la puerta de la cocina. Todos le
miramos confundidos.
-Sí Edward, no te
preocupes que cuidamos de los niños mientras te vas al hospital – dijo Jasper.
-No, yo voy al
hospital, pero mis hijos se vienen conmigo. Necesito vuestra ayuda para
contarles la verdad – dijo mirándonos a todos. Papá y Esme sonrieron.
-Claro que te
acompañamos hijo – dijo mi padre acercándose a él poniendo una mano en su
hombro – Vamos – dijo también estirando la mano para que Esme se la diera. Los
demás comenzamos a bajar detrás de ellos.
-Papá – gritaron
los niños cuando Edward entró en la sala y vinieron a abrazarlo. Mi hermano se
agachó agarrándolos a los dos de las manos.
-Niños vamos a ir
al hospital del abuelo… - comenzó a decir Edward. Anthony como cada vez que le
nombraban el hospital se tensó y se echó para atrás. En cambio mi sobrina
siguió cogiendo a su padre de la mano pero tensa igual – No os van hacer nada a
vosotros, vamos a ver a mamá – les dijo.
-¿Mami?, ¿Está
mala? – pregunto Liz.
-Sí, esta malita
y se ha quedado dormidita en el hospital, y ahora vamos a ir todos a verla,
¿Vale? – dijo.
-¿Y se va a poner
buena? – preguntó Anthony.
-Seguro que sí –
les contestó.
TRES SEMANA
DESPUÉS
Pov Esme
Los días pasaban
y no había ningún corazón que fuera compatible con Bella. Carlisle nos había
dicho que estaba peor, que había un tenido un par de paradas del corazón. El
que peor lo estaba llevando después de todo era Edward, sí era verdad que había
contado a todo a niños y que cada vez que venia al hospital lo niños venían con
él. Entré todos los demás incluso Charlie estábamos intentando ayudarlo,
tranquilizarlo cuando se ponía histérico como el otro día.
Ahora yo estaba
con Rosalie y Alice en la habitación con mi hija, Edward había ido a buscar a
los niños al colegio y Jasper había querido acompañar a Emmett a casa a recoger
unos papeles de Bella que estaban en casa, porque los necesitábamos para
rellenar unos formularios.
Nosotras
estábamos en completo silencio, mirando a la cama las tres, y atentas de cómo
sonaba el pitido de la maquina. Alice se acariciaba su vientre plano y Rosalie
acariciaba el cabello de su hija, que se acababa de quedar dormida. Alice se incorporó
de golpe, poniéndose rígida.
-¿Qué pasa? – le
miré preocupada, de que algo le pasara con el embarazo como a Rosalie en su
momento.
-Tengo un mal
presentimiento – dijo seria sin mirarnos a ninguna.
-Tranquila, no
pasa nada – le dijo Rosalie acercándose a ella. Volvimos a quedarnos en
silencio un rato largo. Desde una pequeña cristalera que había en la habitación
podíamos ver como todos los médicos se movían de un lado a otro, era como si
algo hubiera pasado. En ese momento Carlisle entro en la habitación.
-¿Qué ha pasado?,
¿Por qué hay tanto alboroto? – pregunte mirando a mi marido.
-Han llegado
varios pacientes de un accidente que hubo a aquí cerca – nos anunció. Se acercó
y miro las constantes de Bella – Voy a ayudar, con los pacientes, con lo que sea
me avisáis – Todas asentimos. Carlisle nos dio una sonrisa a todas y salió
detrás de una enfermera que había venido a llamarlo. Nosotras nos volvimos a
quedar en silencio, no era un silencio incomodo, simplemente, no teníamos nada
que decirnos. Paso un buen rato, y continuábamos exactamente igual, había
venido alguna enfermera para cambiarle el suero a mi hija, pero nada más.
-Perdón – dijo
Rosalie, antes de que la enfermera se fuera.
-Si señorita –
dijo la enfermera con una sonrisa.
-¿El accidente
que ha habido?, ¿Ha sido muy grave?- pregunto mirando seriamente.
-Al parecer si,
hay varios muertos y algunos heridos – dijo seriamente.
-¿Y han cortado
el paso o los coches pueden continuar circulando? – volvió a preguntar.
-No señorita, han
cortado el paso de todas las carreteras que pasan por allí – dijo – si no me
necesitan para nada más me voy que tengo mucho trabajo – y sin decir nada más
se fue.
-A lo mejor los
chicos no han llegado porque están atascados ¿No? – pregunto Rosalie
intercambiando su mirada de Alice a mi.
-Si, tranquila.
Viniendo de camino habrán visto el accidente y no han podido llegar todavía –
dije intentando calmarla.
-¿Y si tardan
tanto porque ellos también están en el accidente? – dijo Alice mirándonos
seria.
-No puede ser,
porque Edward ha ido a por lo niños y el colegio esta dentro de Forks, no en la
carretera que va de Forks a Port Ángeles.
-El colegio de
los niños no, pero del hospital a casa… hay que coger un poco esa carretera –
dijo Rosalie con el nudo en la garganta.
-No seáis negativas,
los chicos están bien – dije seria – Quedaros aquí un momento que voy a llamar
a Carlisle – dije dándole un beso a mi hija en la frente y saliendo de la
habitación. Me cruce con una enfermera y me acerque para preguntarle por mi
marido.
-Perdón, el ¿Dr.
Cullen? – ella busco con la mirada y después me señalo el lugar donde estaba mi
marido. Le sonreí y fui a donde estaba.
-Esme, ¿Qué haces
aquí?, ¿Ha pasado algo con Bella? – pregunto serio, dejando los papeles en el
mostrador.
-No Bella
continúa igual. Es otra cosa – dije refregándome las manos nerviosa.
-¿Qué pasa? –
dijo agarrando mis manos y besándolas.
-Las chicas están
algo nerviosas porque no entienden como Edward, Emmett, Jasper y lo niños
tardan tanto – dije mirándole a los ojos.
-Vamos para allí
ha calmarlas un poco – dijo caminando a la habitación.
Pov Carlisle
Junto con Esme
volvimos a la habitación con las chicas y las vimos las dos pegadas al teléfono
con cara de preocupación, al parecer no se lo cogían a ninguna.
-Papá, no
contestan – dijo Alice con voz angustiada y contraída, cuando la miré a los
ojos no pude evitar en nudo que se creo en mi estomago de verla así.
-Tranquilicémonos
todos, salgamos de la habitación, que ahora va a entrar una enfermera a hacerle
las higienes a Bella – todas asintieron, Esme le dio un beso a Bella en la
frente antes de salir de la habitación – Cualquier cosa me llama – le dije a la
chica. Asintió y entró cerrando la puerta tras de si.
Fuimos caminando
para salir del área de terapia intensiva, las chicas continuaban desesperadas
por no tener noticias de los chicos y los niños. Cuando de repente sonó mi
teléfono que era exclusivamente para cuestiones médicas. Lo primero que pensé
es que algo iba mal con Bella, pero no me hubieran llamado estando tan cerca,
de todas formas, por si acaso tomé el celular y empecé a caminar de regreso
mientras contestaba.
- ¿Hola?
–pregunté preocupado.
- ¿Dr. Carlisle
Cullen?
- Soy yo.
–aseguré tranquilizándome un poco, era alguien a quien no conocía, por lo tanto,
no se trataba de algo relativo a Bella.
- Llamo de la
comisión de trasplantes ¿es usted el médico de la señorita Isabella Swan?
–preguntó con voz formal y de repente una chispa de esperanza se encendió en mi
interior ¿sería posible que tuvieran un corazón? ¿O era sólo para otro trámite
administrativo?
- Sí, soy yo.
¿Qué sucede?
- Tenemos un
corazón para su paciente. La compatibilidad es muy alta según las pruebas.
- ¿Lo tienen
ahora? –pregunté sin poder asimilar todavía lo que me estaban diciendo, temiendo
que las cosas no fueran tan perfectas como parecían. Detuve mis pasos y vi que
Esme y mis hijas no me quitaron la vista de encima, todas lucían preocupadas.
- El donador
acaba de fallecer, lo están sacando ahora. Su equipo quirúrgico y la paciente
deben estar listos a la brevedad. –me aclaró.
- Sí ¿dónde está
el corazón? ¿Cuánto tardan en traerlo a Forks?
- Está en Port
Ángeles, una ambulancia lo llevará de inmediato.
- ¿En Port
Ángeles? Hubo un accidente en la carretera hacia allá… ¿el donador murió ahí?
- Lo siento, pero
esos datos son confidenciales, no puedo revelarlos. ¿Desea que llamemos a la
paciente?
- No. Ella está…
yo lo hago. Gracias.
Terminé la
llamada y me quedé quieto, petrificado. Tenía mucho que hacer, debía informarle
a la familia que había un corazón, llamar a todos los que estarían en
quirófano… tanto que hacer… y no podía moverme. Porque la única explicación que
se me ocurría para semejante coincidencia era que ese corazón proviniera de uno
de los hermanos de Bella o… de Anthony, no, un corazón tan pequeño no podría
trasplantarse en un adulto. ¿Cómo iba a decirles aquello? ¿Cuáles eran las
palabras para hacerlo?
De repente la
preocupación de Esme rebasó todo y sólo se acercó hacia mí, mis hijas la
siguieron. Las vi acercarse y quise nada más que huir, pero no podía, esta
situación me exigía tomar el control. Suspiré y me armé de valor para hablarles
con la verdad y nada más.
- ¿Qué pasa?
–preguntó Esme estando ya muy cerca.
- Era… el comité.
–hablé lentamente y me tomé tiempo para verlas a los ojos a las tres. – Tienen
un corazón para Bella.
- ¿Lo tienen?
Carlisle… -murmuró Esme y me abrazó, me rodeó la cintura y escondió su rostro
en mi pecho, de inmediato empezó a sollozar, pero yo no pude corresponderle. Vi
a Rose sonreír y a Alice también, pero ella de inmediato entendió que había
algo más.
- ¿Qué pasa,
papá? ¿Qué está mal? –dijo mi hija y Esme se separó, la vio a ella y luego a
mí.
- El corazón está
en Port Ángeles, ahí murió el donante. –les aclaré no deseando preocuparlas con
mis apresuradas conclusiones, pero supe que ellas pensarían lo mismo.
- El accidente de
la carretera… -murmuró Alice y en ese instante mi nieta empezó a llorar en
brazos de Rose. Todos nos quedamos estáticos, pensando en las posibilidades, vi
en la mirada de las tres el mismo horror que de seguro reflejaba la mía.
- Mis hijos…
-dijo Esme y se llevó ambas manos al estómago, fue como si de repente le
hubieran sacado el aire y la vi tambalear un poco, me apresuré a detenerla por
los hombros.
- No sabemos nada
¿de acuerdo? No hay que sacar conclusiones. –le murmuré mientras la levantaba
para llevarla en brazos hasta la sala de espera. - Sigan intentando llamarlos.
–le dije a mis hijas, ambas tenían los ojos húmedos, Alice acunaba su vientre
plano y Rosalie a su bebé que no dejaba de llorar. – Yo voy a arreglar todo
para la cirugía. –les indiqué cundo pude sentar a Esme.
Le besé la frente
y salí de ahí ya sin tener el valor de intentar consolarlas más, sabiendo que
yo mismo estaba muy seguro de que alguno de los chicos tuvo que ser el donante,
Emmett o Jasper… no existían posibilidades de que casualmente esa persona en el
mundo que fuera compatible con Bella estuviera en un accidente tan cerca, no a
menos de que habláramos de alguno de sus hermanos. Mientras tomaba el teléfono
para llamar a todo el equipo sentí una oleada de náuseas ¿Quién de mis hijas
sería viuda ahora? ¿Rose con su niña pequeña? ¿O Alice con su bebé por nacer?
¿A quién de sus hijos habría perdido Esme?
Intenté
concentrarme en hablar con cada persona, con los cirujanos que harían la
cirugía, el anestesiólogo, las enfermeras que vendrían. Todos prometieron
venían en camino. Ahora me tocaba ir y asegurarme de que Bella estuviese en las
mejores condiciones y que me tuvieran listo el quirófano.
Después de hacer
los arreglos necesarios decidí que tenía que investigar quién fue, a quién
habíamos perdido ya y llamé al hospital de Port Ángeles decidido a mentir lo
necesario para que me dieran la información.
- Buenas tardes.
–saludé a quien me contestó. – Soy el Dr. Carlisle Cullen del hospital de
Forks, llamo para pedir informes de un paciente mío que estuvo involucrado en
el accidente en la carretera. Su apellido es Swan. Me gustaría saber su
condición e informarle a algún médico sobre sus antecedentes. –expliqué las
mentiras que quizás me abrirían paso para dar la información.
- Un momento por
favor. –me dijo la voz del otro lado y me quedé esperando en la línea,
esperando a que funcionara. Un par de minutos después otra voz me contestó.
- ¿Dr. Cullen?
–preguntó alguien a quien reconocí, un colega que trabajaba allá.
- Hola. Creo que
tienes allá a uno de mis pacientes.
- ¿Su apellido es
Swan?
- Así es. Quiero
comentarte sus antecedentes. –le mentí.
- Ingresaron
varios pacientes con ese apellido, tres adultos. –me explicó mientras lo
escuché remover algunas hojas de papel.
- Son familia
¿puedes decirme cómo están todos? –al final contuve el aliento y pensé con
rapidez ¿tres adultos? Quizás alguien no relacionado.
- Según nuestro
censo… dos de los adultos están bien… heridas menores… -dudó un poco– Y el otro
adulto… él falleció, Carlisle ¿cuál es el nombre de tu paciente?
- Es… son Jasper
y Emmett Swan.
- Ellos están
bien. –me dijo con tono extrañado por lo incoherente que estaba siendo yo.
- ¿Entonces
quién…? –empecé a preguntar pero de repente lo entendí todo. – Charlie. Charlie
Swan es el hombre que falleció.
- Sí Carlisle.
Pero la verdad no te entiendo nada ¿todos son tus pacientes?
- Charlie.
–murmuré con una mezcla de emociones. – Es él. Su hija está aquí y… le van a
traer su corazón, ella necesita un trasplante.
- Vaya. –suspiró.
– Pero todavía no te entiendo. –esta vez pude percibir cierta hostilidad en su
voz.
- Gracias. Me has
hecho un gran favor. Sólo una cosa más. Mi hijo, Edward y mis nietos también estaban
ahí…
- Cullen. Tres
pacientes, todos heridas menores. Carlisle, tengo que irme. –me dijo deseando
terminar la conversación.
- Gracias, en
verdad. Eso es todo.
Después me colgó
y le dediqué sólo un asegundo a pensar en lo difícil que debió ser para él
darme esa información. De inmediato me sentí aliviado. La muerte de Charlie era
una tragedia… pero ni Esme ni mis hijas tendrían que sufrir más ahora… además,
si me pusiera en lugar de él, hubiera entregado mi vida tranquilamente con tal
de salvar a cualquiera de mis hijos. Suspiré y en ese momento vi entrar a todo
el equipo quirúrgico y a un camillero y enfermera con Bella. Era momento de
llevarla a quirófano.
- ¿Carlisle? ¿Qué
haces ahí parado? Vamos. –me dijo sonriendo uno de los cirujanos.
- Un segundo. –le
devolví la sonrisa y salí de ahí, fui casi corriendo a la sala de espera. Ahí
las encontré a las tres llorando. - Esme. –llamé la atención de mi esposa y
todas levantaron la mirada. – Los chicos están bien. El corazón… el corazón es
de Charlie. –le hablé y me arrodillé frente a ella.
- ¿Charlie?
–preguntó incrédula y no pude distinguir qué emociones cruzaron su rostro.
- Sí. Charlie
falleció. Todos los demás están bien. Ahora tengo que irme, va a empezar la
cirugía. Vamos a hacer todo para que el sacrificio de Charlie no sea en vano.
–le prometí y besé sus labios antes de levantarme.
- Carlisle. –me
dijo y voltee a verla. – Confío en ti. –sonrió ella también y asentí antes de
irme.
Pov Rosalie
No podía
mantenerme sentada, a pesar de que papá había venido a decirnos que los chicos
y los niños estaban bien y que el corazón era de Charlie, estaba inquieta,
porque todavía no llegaban. Y mis nervios se los estaba trasmitiendo a mi hija
que constantemente se ponía a llorar. Alice estaba sentada acariciando su vientre,
hacía que me recordara a mi embarazo. Y mientras Esme intentaba mantenerse
ocupada jugando con mi pequeña, ya que con ella se calmaba.
Llevaban horas
dentro del quirófano con Bella y no teníamos ninguna noticia de allí dentro y
eso también nos estaba poniendo nervioso.
-¿Qué hacéis
aquí?, ¿Por qué no estáis en la habitación? – se escuchó la voz de mi hermano.
Levanté la vista y lo vi con los dos niños en los brazos, fui corriendo para
abrazarlo y Alice vino con nosotros - ¿Qué pasa? – preguntó al ver que no
contestábamos.
-¿Dónde estabas?,
¿Te ha pasado algo?, ¿Por qué tardabais tanto? – preguntó Esme levantándose
también.
-Hubo un
accidente, al parecer grave, murió gente, y nos llevaron al hospital de Port
Ángeles, para ver como estábamos – dijo mirándonos a todos.
-¿Qué ha pasado
con Bella? - pregunto seriamente.
-Bella esta en
quirófano, Edward. Tienen un corazón – dijo Esme mirando a mi hermano a los
ojos, que de repente fue como si saltaran chispas de la ilusión.
- ¿En verdad?
–preguntó él anonadado.
- Sí. –supuse que
le quería explicar todo, pero no podía decírselo así nada más frente a los
niños, así que miré a Alice, ella asintió y tomó a mis sobrinos, uno en cada
mano, cogí de lo brazos de Esme a mi hija.
- Vamos a ir por
golosinas. Volvemos pronto. Si hay algo… nos avisan. –les dije y Esme asintió.
Nos alejamos
lentamente y no los escuché hablar, supuse que quisieron esperar hasta que los
niños no tuvieran posibilidad de oír nada, y eso era lo mejor.
-¿Podemos ir a
ver a mamá? – preguntó Tony levantando su vista para mirarnos a nosotras.
-No cariño, ahora
no podemos, porque la están curando. Pero dentro de un ratito iremos a verla –
dijo mi hermana sonriendo.
-Se va a poner
buena – dijo Liz con una sonrisa.
-Esperemos que si
– dije.
Pov Edward
Tenían un
corazón, no me lo podía creer. Pero sentía que todavía no había recibido toda
la información, que me querían dar. Esme esperó a que mis hermanas y los niños
hubieran desaparecido y se fue a sentar a una de las sillas, yo me empecé a
preocupar.
-¿Qué ha pasado?
– dije poniéndome nervioso.
-El corazón que
le van a trasplantar a Bella… es de Charlie – dijo con una pequeña lagrima
cayendo de su mejilla.
-¿Charlie? –
pregunté, sin entender.
-Sí, él estaba en
el accidente, murió – no podía ser verdad. Cómo le íbamos a decir Bella que el
corazón que le habían puesto era el de su padre, le afectaría mucho. Con los
años sabía que le vínculo que padre e hija no habían tenido nunca se había echo
muy grande. Tal vez no era el mismo que tenía con Esme, pero Bella se odiaría a
si misma por llevar el corazón de su padre.
-Mi padre ¿Está
en quirófano? – pregunté, intentando saber más.
-Sí, él no puede
hacer mucho, pero esta allí con ella – dijo con una sonrisa triste. Vi que se
quedó en silencio y me giré para ver que mis hermanas volvían con los niños.
-Edward, ¿Sabes
algo de Emmett y Jasper? – pregunto Alice.
-Sí, están bien.
Todavía no llegan porque ha Jasper tuvieron que darle un par de puntos, pero no
tenéis que preocuparos – dije sonriéndole a las dos - ¿Cuánto tiempo llevan en
quirófano? – pregunte.
-Cuatro horas –
dijo Esme, mientras miraba el reloj – Pero Carlisle dijo que es una operación
larga, que nos lo tomáramos con calma – dijo poniendo su mano en mi hombro. Me
recosté en una de las sillas, por mi mente pasaban momentos en los que había
estado con Bella y las ganas inmensas que tenía de que ella saliera de ese
quirófano con vida y pudieran desintubarla, para llevármela a esa luna de miel
que no habíamos podido tener. Ir de viaje con los niños, acabar las carreras y
poder trabajar de lo que nos gustaba. Me moría de ganas de poder disfrutar de
una vida como cualquier otro matrimonio, pero con nuestras cositas.
Sin darme cuenta,
las horas continuaron pasando, y cada vez me desesperaba más, mis hermanas
estaban algo nerviosas porque sus maridos no llegaban todavía, pero intentaban
distraerse jugando con mis hijos y Lily. Esme estaba sentada a mi lado, ella
recostada para atrás mientras yo tenía mi cabeza entre las rodillas.
Pov Jasper
Emmett y yo
llegamos al hospital de Forks después de un día que si bien no tuvo mayores
consecuencias, sí fue agitado y estresante, habíamos salido de Forks en la
mañana y ahora era ya de noche. Ambos estábamos bien, apenas algunos rasguños y
un par de puntos que me dieron en la frente, nada más. Edward y los niños
también estaban bien, ellos abandonaron el otro hospital mucho rato antes, así
que de seguro ya estaban junto con el resto de la familia.
Yo me moría de
ganas de ver a Alice, conociéndola iba a estar muerta de la preocupación aunque
ya supiera que nadie había salido muy lastimado. Y yo temía que eso no fuera
bueno para el bebé, por fortuna su padre estaría ahí para calmarla.
- Algo sucede.
–me sacó de mis pensamientos la voz de Emmett, lo miré y él me señaló la sala
de espera que se veía al fondo del pasillo. Ahí estaban todos y eso no era
normal, más bien deberían estar cerca de la terapia intensiva… a menos de que
algo muy malo hubiera sucedido.
- Vamos. –le dije
a mi hermano y corrimos hacia el resto, justo al llegar noté que Carlisle no
estaba y eso sólo me preocupó todavía más.
- ¿Qué pasó?
–preguntó Emmett en general, aunque más bien tenía la vista puesta en Edward,
él estaba sentado en un sillón con la cabeza entre las manos.
- ¿Bella está…?
–quise pronunciar toda la frase, pero no pude.
De repente Alice
me tomó la mano y mi madre se acercó. Vi los rostros de ambas y no pude
descifrarlos. Era como si sintieran alegría y tristeza al mismo tiempo, sus
ojos se veían cristalinos con lágrimas pero cargados de esperanza, no sonreían…
pero tampoco expresaban pesar. No entendí nada.
- ¡Qué alguien
nos diga algo! ¡Maldición! –gritó Emmett y yo estuve a punto de hacer lo mismo.
- ¿Saben lo de su
padre? –preguntó mamá e repente.
- No sé nada de
él y no es él quien me importa ¿cómo está Bella? –le dije aferrándome a la mano
de Alice, vi que los niños alzaron las miradas, estaban atentos, muy atentos, y
creo que todos lo notaron.
- Vengan, les
explico acá. –dijo mi mamá y salió de la pequeña sala de espera, yo fui detrás
de ella, Emmett también y Alice y Rose nos acompañaron igual. – Charlie estuvo
en el accidente que hubo hoy… -empezó a decirnos con calma y yo me exasperé
más, él no me importaba, sino mi hermana. – Él murió.
- ¿Qué? –fue
Emmett quien exclamó. Al instante me sentí mal, aunque nunca creí que me
importaría la muerte del hombre a quien no me gustaba llamar padre, así fue.
- Él perdió la
vida, pero su corazón no sufrió ningún daño. Y… -un nudo le cortó la voz a mi
mamá y ahí lo entendí todo.
El corazón de
papá en el cuerpo de Bella. Por eso estaban en la sala de espera, por eso
Carlisle no los acompañaba, por eso sus expresiones de miedo y esperanza. Le
estaban haciendo trasplante… con el corazón de su propio padre. Sin poder
evitarlo sentí una oleada de náuseas, las contuve, pero no me abandonaron.
¿Cómo iba a reaccionar Bella cuando le dijeran lo que pasó?
-¿Cuánto tiempo
hacen que están dentro? – pregunto Emmett con la voz contraída.
-Llevaran unas
diez horas más o menos. Al principio pensamos que eran alguno de ustedes, pero
Carlisle investigó y se entero de que se trabada de él – dijo mamá mirándonos
seriamente.
Pov Carlisle
Todo el proceso
de la cirugía fue largo y extenuante, especialmente porque no podía hacer mucho
más que mirar. Yo era especialista en tratamientos médicos, esto dependía de
los cirujanos. Los vi cortar el pecho de Bella hasta llegar a las costillas,
luego rompérselas para accesar a su corazón. Nunca me gustaron ese tipo de
cosas… pero verlas en alguien a quien amaba me fue casi imposible. Después
cuando sacaron el corazón al tiempo en que conectaban su flujo de sangre a una
máquina… sentí todas esas horas como si fueran años, aunque ni siquiera me
atrevía a mirar el reloj por temor a pensar que algo estaba saliendo mal.
El corazón de
Charlie llegó mucho antes de que lo necesitáramos, ahora reposaba enfriándose
en un contenedor especial para conservarlo y una parte de mí sentí escalofríos
de pensar en cómo la muerte de él podría salvar la vida de ella así.
Con mucho cuidado
y lentitud pusieron el órgano nuevo donde estuvo el anterior y empezaron lo
verdaderamente difícil… unir todo de nuevo, centímetro a centímetro para que
pudiera funcionar… y aun así, aunque ese trabajo fuera perfecto, no existía
ninguna garantía. Bien podía suceder que simplemente jamás volviera a latir…
que lo hiciera un poco y luego no más… Bella de todas formas podía morir en
cualquier instante. Y ya no habría nada más que pudiéramos hacer.
Cuando todo
estucho hecho los cirujanos tomaron las paletas especiales para dar una pequeña
descarga eléctrica directamente al corazón nuevo, eso debería impulsarlo a que
comenzara a latir por sí mismo. Lo hicieron. Pero no funcionó. Me quedé mirando
como si de repente por arte de magia iniciara a trabajar… pero no hubo tal.
Suspiré como si ese fuera el fin de todo, pero nadie se iba a rendir tan
fácilmente. Dieron otra pequeña descarga… esperando resultados diferentes, pero
nada. En ese instante creí que era el final, por algún motivo el corazón de
Charlie no funcionó en el cuerpo de Bella y ahora ella moriría, porque no
podíamos simplemente volver a colocarle el corazón donde estaba.
- ¿Eso es todo?
–pregunté sin poder creerlo.
- No. Una vez
más. –dijo el cirujano y lo hizo.
Las ganas de
luchar de Bella debieron ser muchas, porque esta vez, lentamente, de manera
desordenada, el corazón empezó a latir. De inmediato le aplicamos más
medicamentos y nos quedamos mirando. Pude ver como segundo a segundo su corazón
nuevo funcionaba mejor, tomó una velocidad normal y un ritmo adecuado. Estaba
funcionando.
- Felicidades. Se
ve muy bien. –me dijo el cirujano y sonreí, por fin, con la esperanza de que
Bella viviría. – Hay que cerrar.
El proceso se
hizo con calma y fue lo menos complicado de todo. Vi cómo iban uniendo los
tejidos… cómo colocaron otra vez los huesos y los ataron con alambres… se veía
rudimentario, pero eso le estaba salvando la vida.
Cuando por fin
cerraron la piel fue que mi mente comenzó a trabajar otra vez. Pensé en los
medicamentos que necesitaría de ahora en adelante, en las horas que la dejaría
sedada, en todas las posibles complicaciones, en la rehabilitación… parecía que
estábamos al final de un largo camino, pero no era precisamente que se
estuviera acabando, sólo era un nuevo inicio. Y desafortunadamente las cosas
todavía podían salir mal.
Todo el equipo
quirúrgico me felicitó mientras iban saliendo, yo agradecí de verdad, porque
solo nunca hubiera conseguido hacer esta proeza. Fui junto con Bella a la
terapia intensiva, a la misma cama a la que estuvo antes. Tomamos un camino que
nunca se cruzó con la sala de espera, donde de seguro estaría toda la familia
esperando noticias. Yo me moría de ganas de dárselas, pero antes, tenía que
dejar a mi paciente lista, con todas las medidas necesarias para que continuara
viviendo.
Cuando ajusté
todo en la terapia intensiva para Bella pude por fin respirar un poco más
libre. Y en el momento exacto en que me relajé sentí el peso de todas las horas
que duró la cirugía. Estar casi inmóvil, de pie, observando… fue una de las
tareas más demandantes de mi vida. Quizás ya estaba viejo y era por eso, pero
de repente me sentí totalmente exhausto, como si no pudiera dar un solo paso
más, durante la cirugía bebí algo y salí del quirófano para probar uno o dos
bocados, pero ahora me sentía sediento y hambriento como si llevara años
trabajando sin descanso.
Besé la frente de
Bella y miré a la enfermera, iba a decirle a dónde iba, pero ella me sonrió y
asintió, ya lo sabía. Le devolvía el gesto y salí para ir en busca de la
familia. Sentí como si cada músculo estuviera mallugado y pensé en lo mal que
debería verme, sin embargo, creo que la paz de mi expresión podría decirles por
sí misma los resultados de la cirugía.
Pov Emmett
Después de que
mamá nos dijera lo que había pasado, y que el corazón de Charlie ahora estaría
con mi hermana, por una parte me sentí feliz, porque por fin podría tener ese
nuevo corazón que le diera más años de vida, pero por otra parte y
sorprendentemente, me sentí mal por la muerte de Charlie. Era un hombre que
consideraba que si algún día le pasaba algo, no me importaría, igual que él se
fue sin importarle el futuro de sus tres hijos. Pero no era así, me sentía
triste por saber que ya no volvería a verle, por saber que había muerto.
Las agujas del
reloj continuaron corriendo y al ser ya muy tarde los niños se quedaron
dormidos. Lily en los brazos de Rosalie, Anthony en lo de Edward y Liz en los
de Jake, sí, Jake. Edward había llamado a sus amigos para contarles lo de la
operación, y todos vinieron de inmediato. Estaba inquieto, por no saber nada, yo
tan solo llevaba cuatro horas sentado en esta silla, Edward llevaba unas seis
más que Jasper y yo, pero las chicas llevaban allí desde que había iniciado la
cirugía y de eso hacían ahora catorce horas. Jasper había estado insistiendo a
Alice para que se fuera a casa para descansar por el embarazo, yo también lo
intenté con Rosalie, para que pudieran llevarse a los niños pero se negó a
salir de ese hospital sin noticias de Bella. Edward en cada minuto que pasaba
se le veía más desesperado, aunque al tener a mi sobrino en los brazos se
disimulaba.
-Hola –
escuchamos la voz que en ese momento me pareció un milagro, estaba tan metido
en mis pensamientos, y creo que todos lo estábamos porque ninguno nos dimos
cuanta de que Carlisle había llegado.
-¿Cómo esta Bella?
¿Cómo ha ido la cirugía?, ¿Cuándo podemos verla?, ¿Cuándo le quitarás el tubo?
– comenzó a preguntar Edward, como si de un loco se tratara.
-Tranquilo hijo –
dijo Carlisle con una sonrisa. Suspiré de pura alegría, no hacía falta que
dijera nada más, sólo con esa sonrisa para mí era suficiente, pude ver en los
rostros de los demás que también estaban más aliviados. Rosalie se levantó de
la silla y aun con nuestra hija me abrazó fuerte de pura alegría. Jasper tenía
una sonrisa de oreja a oreja mientras abrazaba a Alice y mamá estaba acurrucada
en los brazos de Carlisle, que parecía estar demasiado cansado para continuar
hablando, al ver que todos habíamos entendido esa sonrisa. Edward lloraba
abrazando a Tony, en otra circunstancia me habría reído de él, pero ahora yo
estaba completamente igual. Los amigos de Edward le abrazaban a él con una
sonrisa y le decían cosas a lo oídos que hacían que mi cuñado sonriera.
-Dejaré a Bella
unas horas más intubada y después la despertare – dijo alejándose de mi madre para
ir con Edward, yo me acerqué a Jasper y abracé a mi hermano feliz y fuimos con
mi madre.
-¿Va a estar
bien?, ¿Verdad? Papá – murmuró Edward llorando.
-Por el momento
se ve todo bien – dijo sonriendo – Vamos a casa, descansemos todos esta noche,
y mañana cuando vengamos le quito el tubo a Bella. Pero ahora creo que todos
necesitamos descansar, y los niños querrán dormir en sus camas – dijo.
-Papá, me quiero
quedar aquí con ella – dijo Edward serio.
-No, habrá una
enfermera toda la noche con ella vigilando, creo que aquí no hemos sido los
únicos que hemos tenido el día estresante, tienes que descansar para estar
mañana con energía para cuando Bella despierte – dijo.
-No me voy a ir
del hospital sin verla – dijo seguro de sus palabras.
-Está bien, vamos
unos minutos y nos vamos a la casa – dijo y comenzó a caminar y fuimos todos
detrás de él. Se paró frente a la puerta de la habitación en la que se
encontraba mi hermana antes de que fuera a quirófano – No podemos entrar todos
– dijo mirándonos – Como mucho cuatro.
-Entrad vosotros
cuatro – dijo Rosalie mirándonos a Edward, mamá, Jasper y a mi. Nosotros
sonreímos y entramos. Siempre me había impactado mucho entrar en una habitación
y ver a mi hermana conectada a un respirador artificial, con cables, tubos y maquinas
a su alrededor, y parecía que aunque pasaran lo años, no me acostumbraba a esa
imagen. Deseaba que por favor esta fuera la última vez que la viera así. Me
gustaba verla con su sonrisa de niña inocente y protestando continuamente
porque no le gustaba como nos comportábamos con ella, prefería mil veces eso
que verla en este estado.
-¿Cómo le diremos
lo de Charlie? – pregunté, recordando que mi hermana no tendría la misma
reacción que Jasper y yo.
-Mañana le
diremos Esme y yo – dijo Carlisle ajustando algo en una máquina.
-Papá… va a estar
bien, ¿verdad? – preguntó Edward sin apartar la vista de mi hermana.
-Sí, hijo. Va ha
estar bien – aseguró Carlisle. En ese momento solté todo el aire contenido
durante todos los años de la vida de mi hermana. Ahora podría respirar con
tranquilidad, por lo menos unos años – Va a tener que seguir tomado algún
medicamento, para que no rechace el corazón, pero por lo demás todo va a estar
bien – finalizo – Vámonos a casa, descansémonos y mañana volvemos – dijo y
cogió a mi madre de la mano para salir, pero ella antes se acercó a mi hermana
y le dio un beso en la frente.
-Te quiero
princesa – le susurró al oído. Y salió apoyando su cabeza en el hombro de
Carlisle.
-Hasta mañana
pequeña – dijo Jasper dándole un beso en la mejilla.
-Te amo. – le
susurró Edward, después me acerqué yo
-He cumplido mi
promesa, aunque a ti te ha costado cumplir la tuya. Te quiero enana – dije y
con una sonrisa, me vino el recuerdo a la cabeza. Yo tenía nueve años y Bella,
siete.
Flash Back
-Mamá, ¿Por qué
Bells está aquí? – dije mirando a mi alrededor, se veía todo muy triste.
-Porque se ha
puesto malita y aquí la cuidan bien – dijo mientras caminábamos a la habitación
donde estaba mi hermana.
-¿Y por qué no la
cuidamos nosotros en casa? – preguntó Jasper con el ceño fruncido.
-Porque ahora
Bella necesita más cuidados y nosotros no podemos dárselos, y aquí si pueden –
nos explicó – Recordad que no se puede poner nerviosa – dijo mirándonos
seriamente a los dos.
-Vale – dijimos a
unísono. Mamá abrió la puerta con cuidado, por si Bella estaba dormida, pero
estaba despierta viendo los dibujos.
-Hola – dijo con
esa sonrisa que tanto le caracterizaba.
-Hola mi niña –
dijo mamá abrazándola. Cuando se separó, Jasper y yo nos tiramos en su cama.
-Hermanita – gritamos
juntos.
-¡Que os he
dicho! – nos regañó mamá.
-Solo la
estábamos saludando – dijo Jasper.
-Emmett quédate
con Bella mientras Jasper y yo vamos a por algo para que merienden – dijo, mi
hermano fue a protestar pero mamá levanto los ojos – Ni se te ocurra rechistar
– dijo mirándolo serio. Mi hermano agacho la cabeza y salió detrás de ella por
la puerta.
-¿Qué has hecho
hoy? – me preguntó Bella.
-Nada
interesante, tienes suerte de que te pierdes clase, esta todo muy aburrido –
dije encogiéndome de hombros.
-Aquí también me
aburro – dijo triste – No quiero ponerme malita, oso – dijo haciendo un
puchero.
-Ya pronto te vas
a poner bien y podrás ir con tus amigas a jugar – dije intentando darle ánimos.
-No, siempre voy
a estar mala… enferma – dijo comenzando a llorar.
-No, tú te
pondrás bien. Aparecerá alguien en nuestra vida que cumplirá ese milagro – dije
sonriendo.
-¿Me lo prometes?
– preguntó alzando la vista.
-Te lo juro, si
tú me prometes que te cuidaras hasta que ese día llegué – le dije con una
sonrisa.
-Lo prometo –
dijo sonriendo.
Fin del flash
Back
Pov Esme
El ver a mi hija
y saber que está bien, fue como quitarme una gran carga que tenía sobre mi
espalda. Ahora podría llevar una vida normal aunque tendría que cuidarse
todavía.
-¿Ustedes
vinieron en coche? – preguntó Carlisle mirando a todos los amigos de mi hija.
-Sí señor Cullen,
no se preocupe – le contestó Tanya.
-Está bien. Las
chicas van con ustedes – les preguntó a mis hijos.
-No – contesto
Rosalie – Yo me voy con Edward, para que él pueda ir atrás con los niños y así
yo conduzco, y Alice que vaya en el Jeep con Jasper – explicó. Mire a Edward y
parecía agradecido porque Rosalie decidiera ir con él. Mi marido asintió y
todos nos fuimos para nuestros coches. Cuando estuve en el asiento de copiloto,
me recosté y suspiré tranquila.
-Ha sido un día
muy largo, tenemos que reponer energías para mañana – habló Carlisle con una
sonrisa.
-Gracias, todo te
lo debo a ti. Has cuidado de Bella desde el primer momento, la has mantenido
con vida en las situaciones más difíciles. No sé qué hubiera hecho sin ti –
dije muy agradecida.
-Esta última
parte no ha sido cosa mía, y aunque lo fuera, el mérito no es para mí, el
corazón es de Charlie. Si no fuera por esa desgracia Bella continuaría
empeorando – dijo mirándome por un momento.
-Charlie… ¿Cómo
se lo vamos a decir? – pregunté al acordarme de ese dato.
-Primero le
ayudaremos un poco a orientarse, ha estado mucho tiempo intubada y habrá que
situarla. Cuando eso sea así y le hayamos recibido, los chicos pueden salir y
se lo contamos juntos – dijo mientras extendía un poco la mano para dármela.
Carlisle metió el
coche en el garaje y subimos hasta casa.
-Mamá, ha venido
la mujer de Charlie, y ha dejado esta carta. Pone que es para Bella… - dijo
Jasper acercándose a mi. Cogí el sobre y miré que era la letra de Charlie y
ponía: Isabella Swan.
-Guárdala, mañana
se la llevamos al hospital – dije entregándosela de nuevo.
-No crees que es
mejor leer, por si le altera – dijo mirándome seria.
-No, esa carta
viene al nombre de Bella, y será ella la primera que la abra – dije
tranquilamente.
…
Pov Edward
No había podido
dormir durante toda la noche con las ansias que tenía de volver a ver los ojos
de mi Bella, su sonrisa y escuchar su preciosa voz. Y aunque ahora estábamos
todos alrededor de la cama, deseaba que los efectos de la anestesia pasaran
para poder hablar con ella y darle ese beso que me moría de ganas de darle.
-No quiero que
nadie hable, hasta que yo evalúe cómo se encuentra – dijo Carlisle mirándonos a
todos – Bella – le llamó, una enfermera se acercó junto a el – Cariño, tienes
un tubo en la garganta, vamos a quitarlo – empezó a decirle como si mi esposa
pudiera escucharla. Y comenzó a quitar el tubo.
Cuando el tubo
estuvo fuera mi Bella tosió bruscamente, mi padre con la ayuda de la enfermera
la colocaron de tal forma que le fuera más fácil respirar, se aseguraron de que
la garganta estuviera bien y después le puso la mascarilla.
-Cielo, soy
Carlisle abre los ojos – le dijo mi madre al ver que continuaba con estos cerrados.
Cuando vi que comenzaba a hacerlo los cerro de golpe – Bella, tienes que
abrirlos ojos, tengo que revistarte – dijo, y ella lo volvió a intentar. Y esa
vez sí lo consiguió.
-Bella, estas en
terapia intensiva, tuve que intubarte hace tres semanas, te pusiste muy mal.
Pero conseguimos un corazón para hacerte el trasplante – comenzó a explicarle -
¿Te acuerdas que tuve que ingresarte? – Mi mujer le miraba extrañada, no
mencionó palabra y tampoco hizo ningún gesto - ¿Bella? – preguntó mi padre al
ver que no hablaba.
-El día que me
puse a toser en casa… - susurró con voz rasposa y entrecortada, pero a mi me
pareció el cielo.
-Sí, ese día te
ingrese. ¿Te duele algo?, ¿Puedes respirar bien? – preguntó al ver que ya le
contestaba. Bella comenzó a señalar su garganta – Es normal, estuviste intubada
tres semanas – y después le señalo el pecho – El pecho te duele por el
trasplante.
-¿Y los niños? –
preguntó mirando a mi padre, que giró la cara para mirarnos a todos y a los
niños también ya que estaban junto a mí. Bella se giró también y abrió los
ojos.
-Mamá – dijeron
los dos sonriendo, y miraron a su abuelo para ver si les dejaba acercarse, mi
padre asintió. Y los niños fueron rápido.
-Con cuidado –
dijo mi padre deteniéndolos un poco.
-¿Qué hacen ellos
aquí?, ¿Por qué no están en casa? – preguntó poniéndose nerviosa.
-Bella, has
estado mucho tiempo y los niños necesitaban saber de su madre, y Edward decidió
contarles – le explicó mi padre. Quien comenzó a coger a los niños para que le
dieran un beso en la mejilla a su madre. Cuando acabó de darles los besos
levantó la vista y nos miró a los demás y nos sonrió de esa forma que sólo ella
sabía hacerlo. Alice ignoró a todos y adelantó unos pasos para acercarse a la
cama.
-Me alegro que
estés despierta, y que todo allá salido bien, porque Jasper y yo queremos que
tú y Edward seáis los padrinos de nuestro bebé – dijo mi hermana, Bella sonrió
y levantó lentamente su brazo para acariciarle el estomago.
-Ya muero de
ganas de poder verle la carita a este angelito – dijo mi mujer sonriendo. Alice
río y dejo que Rosalie se acercara.
-No sabes qué
susto que nos has dado, cuñada, espero que sepas que ahora no te vas a librar
de nada y que vas a tener que venir a California. Y Emmett y yo vamos a
aprovechar ahora que estamos todos y tú has despertado para decir que vamos a
ser papás de nuevo – dijo Rosalie con una sonrisa. Todos miramos sorprendidos,
y Bella sonrió.
-Os lo merecéis –
susurró.
-Bueno, paso,
permiso, espacio. Que quiero saludar a mi hermanita favorita – dijo Emmett
acercándose tan escandaloso como siempre.
-Lo hiciste –
susurró Bella antes de que Emmett hablara.
-¿Cómo? – dijo
Emmett extrañado.
-Lo que me
prometiste cuando tenía siete años, se ha cumplido – dijo Bella sonriendo, e
hizo que a Emmett se le saltaran las lagrimas.
-Siempre cumplo
mi parte del trato, y tu también, aunque te cuesta más – le dije – No sabes lo
que me alegra ver tu sonrisa – se apartó después de darle un tierno beso en la
frente y Jasper se aceró.
-¿Por qué no me
dijiste que Alice estaba embarazada? – le preguntó fingiendo estar molesto,
Bella simplemente se encogió de hombros – Me preguntaste si me gustaría ser
padre, como quien no quiere la cosa sin decirme que iba a ser padre. Eres muy
lista – le dijo riéndose – Te quiero pequeña, y me alegro mucho de poder verte
con los ojos abiertos. Jasper se apartó, mirando a Esme, que estaba llorando
como una magdalena. Se acercó a pasos lentos.
-Mamá… - susurró
Bella y comenzó a toser de nuevo.
-Bella, no
esfuerces mucho la garganta – le advirtió mi padre.
-Mi niña… - dijo
llorando – Hubiera matado yo misma por verte ahora así como estás – le dijo
Esme – por verte sonreír, por escuchar tu voz, por ver tus ojos… no existe nada
mejor en la vida que saber que tu hijo esta bien – le dijo abrazándola – Después
continuaré dándote mimos, pero ahora creo que hay alguien que se muere por
darte un beso… - dijo Esme mirándome. Yo sonreí y comencé a acercarme a la
cama. No le dije nada, comencé a rozar mi mano por su brazo mirándole
constantemente a los ojos, continúe subiendo la mano por el cuello y después
por la mejilla. Como siempre hacía, miré a mi padre que asintió sonriendo
sabiendo que era lo que quería hacer, y con mucho cuidado le quité la
mascarilla. Y primero pasé la nariz por el cuello haciéndole costillas sabiendo
que le gustaba mucho y después rocé mis labios con los suyos, y me fundí en un
beso que superaba a mucho otros, porque este era un beso de alegría, amor,
cariño, tranquilidad, felicidad, un beso de desesperación y miedo de haberla
podido perder. Cuando me separé de ella me miro sonriendo.
-Me voy a tener
que poner así de mal más veces para que me beses así – dijo sonriendo.
-No, no me hagas
pasar por esto otra vez – dije mirándole a los ojos.
-Nunca – susurró.
Me di cuenta de que se quedó mirando y después para todos los lados.
-¿Qué pasa,
preciosa? – le pregunté.
-¿Y Charlie? –
preguntó viéndome a mí. Yo no le contesté y miré a Esme y los demás que todos
miraron a Carlisle.
-¿Por qué no
salís todos que Esme y yo queremos hablar con Bella? – preguntó mi padre,
aunque más bien era una orden.
-Ahora nos vemos
- dijimos todos y comenzamos a salir.
Pov Bella
Fue muy extraño
asimilar todo de golpe, o por lo menos intentar hacerlo. Mis últimos recuerdos
eran de estar en el hospital, sí, pero sólo en una habitación normal, con todo
tranquilo, pensando en que pronto saldría… pero ahora todo era diferente.
Habían pasado
tres semanas y yo tenía un corazón nuevo. Toda mi familia, incluidos mis hijos
estaban aquí, viéndome abrir los ojos y conversando como si nada sucediera…
quizás así era, tal vez no sólo intentaban hacerme creer que todo estaría bien,
sino que por una vez… las cosas serían así.
Mientras contesté
todo lo que me dijeron traté de no pensar mucho en que tenía un nuevo corazón.
Siempre supe que en algún punto, si tenía suerte, pasaría por esto, pero ahora
que es real… me resulta extraño. Alguien murió de manera trágica y por eso yo
tengo la oportunidad de seguir viviendo. Es una alegría para mí, pero… no puedo
ni imaginarme la tristeza de la familia que acaba de perder a alguien ¿sería
hombre o mujer? ¿Habría tenido hijos? Esas eran cosas que de seguro jamás
sabría, pero ahora no me quedaba más que enfrentarme a cada paso y luchar no
sólo por mí y mi familia, sino por la persona que me dio una nueva oportunidad.
Físicamente era
un desastre. Me sentía débil como nunca, estaba mareada y aún con sueño. Me
dolía el pecho como jamás antes, podía sentir la herida de la cirugía palpitar
y arder sin clemencia cada vez que respiraba, además la garganta la sentía como
en carne viva y me dolían todos los músculos del cuerpo por estar en cama. Pero
me encontraba viva y eso era lo único importante.
Después de la
pequeña conversación que medio sostuvo con todos y de hacer un gran esfuerzo
por no entrar en pánico porque mis hijos estuvieran aquí, recordé a mi padre.
Desde que regresó a mi vida siempre ha estado presente, siempre. Y ahora no veo
por qué es la excepción. Quizás todo fue muy rápido, tal vez está de turno y no
ha podido venir, pero de todas formas cuando pregunté y Carlisle sacó a toda la
familia, se me hizo raro.
-¿Qué pasa? – al
pronunciar esas dos palabras la garganta me volvió a doler, respire con calma
para prepararme para lo que venía, pues por la cara de mi madre y de Carlisle
nada bueno era. El pecho me volvió a doler con cada inspiración.
-Bella, cielo. Te
vamos a contar, pero tienes que estar calmada. Recuerda que acabas de despertar
y no puedes alterarte – me dijo mamá mirándome seriamente mientras se acercaba
a mí y me acariciaba el rostro.
-¿Dónde está
Charlie? – pregunté con voz entre cortada, y con las lágrimas acumulándose en
mis ojos. Estaba comenzando a respirar de prisa, y pude ver como Carlisle
comenzó a negar.
-Si te pones así
no te puedo decir – dijo serio.
-¿Dónde está mi
padre? – insistí comenzando a llorar.
-Cielo, tienes
que calmarte, no puedes ponerte de esta forma. No te hace bien – dijo
acariciándome.
-¿Dónde esta?,
¿Qué ha pasado?, ¿Por qué no me contáis? – pregunté mientras las lagrimas caían
incontrolablemente por mi rostro.
-No, Bella. Si te
pones así antes de que te diga, no vamos a decirte nada… - dijo Carlisle, con
el semblante serio. Intenté tranquilizarme, para que me dijeran. Cerré los ojos
y respiré despacio, sentí que me calmaba y cuando fue así volví a mirar a mi madre
y Carlisle.
-Bella, tu padre
murió hace dos días en un accidente de coche – me dijo mi madre. Abrí los ojos dé
la impresión, y todo el cuerpo se me quedó paralizado, vi como mamá miró a
Carlisle al no entender mi reacción.
-Bella, sé que es
duro, pero haciéndole pruebas vieron que su corazón era compatible con el tuyo…
- dijo sereno Carlisle.
No contesté, no
podía. Mi padre había muerto y yo ahora tenía su corazón. Estaba viva gracias a
mi padre.
-Había escrito
esto para ti – me dijo mi madre entregándome un sobre, pero no puede levantar
el brazo. Mi padre había muerto. En ese momento entré en colapso. Mi
respiración se volvió corta y seguida, no tenía suficiente oxígeno y el estar
llorando no me servía de mucho.
-Bella, no puedes
ponerte así. Tienes que calmarte, cariño – dijo mi madre, pero fui incapaz de
hacerle caso.
-Bella, así no
ganamos nada, voy a tener que dormirte si no te calmas…-me dijo Carlisle. Pero
mi respiración y mis lágrimas no estaban de acuerdo en hacer lo que me pedían.
-Mi papá… yo… corazón…
¡No! – comencé hablando entrecortadamente, pero al final me desesperé. Mi padre
no podía morir. Tenía que casarse y ser feliz junto a su novia. No podía morir
ahora, no podía dejarme.
- Lo siento,
Bella. –escuché la voz de Carlisle y no supe a qué se refería, tal vez me
estaba dando el pésame por la muerte de mi padre.
Luego lo sentí
moverse y aunque no le presté atención muy pronto comprendí todo pues una calma
poco natural comenzó a invadirme, entonces, lo busqué con la mirada y lo vi
terminando de inyectar algo en la intravenosa que me había colocado. Muy contra
mi voluntad me pesaron los párpados y perdí la consciencia, todavía con todo el
dolor del mundo encima.
Pov Edward
Estábamos todos
en la puerta de la habitación esperando que mi padre saliera, para que nos
dijera cómo se lo había tomado Bella. Emmett, Jasper y yo esperábamos de pie
mientras mis hermanas se habían sentado en las sillas jugando con los tres
niños. Noté que la puerta se abría y vi salir a papá abrazando a Esme. Por sus
caras me di cuenta de que no había ido bien.
-¿Qué ha pasado?
– pregunté mirándolos a los dos seriamente.
-Se puso muy
nerviosa y le tuve que dar un calmante, no durará mucho. Pero tenía que
tranquilizarse y esa era la única opción – dijo mirándonos a todos – Edward
quédate para cuando despierte, los demás vamos a casa a descansar un poco y
comer – dijo tranquilo – Cualquier cosa me llamas – Asentí y vi como todos se
fueron, me acerqué primero a darle un beso a mis hijos y mi sobrina y entré en
la habitación. Me senté en una silla junto a ella y cogí su mano entrelazada a
la mía.
Después de mucho
sufrimiento por muchos años, sentía que por fin todo ira más normal.
Pasaron un par de
horas y mi padre me había llamado para asegurarse de que todo iba bien. Yo
estaba esperando con ansias que Bella despertara. En ese momento noté como
movió los parpados y eso era signo de que estaba despertando.
-Bella, amor – le
llamé frotando su mano con la mía para que abriera los ojos – Cariño, abre los
ojos – Ella poco a poco me fue haciendo caso y los abrió mirándome tristemente.
-Murió… ¿No lo
soñé verdad? – preguntó en un susurró.
-Sí amor. Murió –
dije acariciando su mejilla – Pero seguro que ahora es feliz – dije sonriendo –
Pudo estar junto a ti estos últimos años. Conoció a sus nietos, tanto por los
de tu parte como por tus hermanos, te acogió en su casa los primeros meses de
embarazo cuando te fuiste de la mansión. Obtuvo tu perdón, por haber
desaparecido cuando eras pequeña, estuvo el día de tu boda, junto a ti en el
hospital. Te dio su apoyo cuando Tony estuvo mal, se ha rencontrado con tu
madre y su mejor amigo de la adolescencia, ha encontrado un nuevo amor y ahora
aunque él no este aquí estoy seguro de que esta orgulloso de haberte podido
salvar la vida. No dudes que fue feliz – le dije sonriendo y apartando una
lagrimita que se deslizó por su mejilla.
-Estoy orgullosa
e haber sido su hija, cometió muchos errores pero intentó repararlos y eso no
lo hace todo el mundo – dijo suspirando.
-Yo estoy
orgulloso de ti – dije sonriéndole – Si te hubiera pasado algo me hubiera
muerto junto a ti… te necesito Bella, a ti a los niños. Sois mi vida entera y
sin vosotros no soy nada – le dije.
-Sabes… muchas
veces me acuerdo de cómo empezó todo. No me arrepiento de haber echo campana el
día que estuvimos hablando, jugando a las veinte preguntas. No me arrepiento
que supieras de primeras que estaba enferma. Y tampoco me arrepiento de amarte.
Porque eres la persona más importante que ha habido en mi vida y no me
arrepiento de absolutamente de nada de lo que he hecho contigo. Porque me has
cuidado, mimado y protegido siempre. Eres el príncipe azul que todas queremos
en nuestros cuentos – me dijo sonriendo. Y se incorporó un poco para que
pudiéramos besarnos.
Una vez dijo un
hombre que la vida es lo que va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros
planes y tenia razón. Planeas tu matrimonio, la casa donde vivirás, el colegio
donde irán tus hijos, plantas esta el color que tendrá el sofá… pero los planes
son sólo un dibujo en una servilleta de papel y por mucho que te empeñes, al
final tus planes no importan para el resto del mundo. Y puedes ponerle cabeza,
corazón o un taco de servilletas emborradas con sueños, que la vida tiene otros
planes para ti. Yo me alegro de los plantes que tenía para mí, porque gracias a
ellos ahora soy el hombre más feliz del mundo.
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