CAPITULO: 6
Pov Esme
Estábamos
todos cenando en silencio, Bella continuaba en el hospital y James se había
marchado a pasear. Eso no me pareció apropiado, pero finalmente como en todo lo
demás, no podía meterme. Me detuve a observar un poco a los hijos de Bella.
Tony se veía triste, lo entendía, pero Renesmee estaba más bien con rostro
contrariado, el seño fruncido y los labios apretados mientras sólo revolvía la
comida con el tenedor.
-
Nessie, cariño, ¿pasa algo? –pregunté temiendo que no le gustara lo que había
preparado.
-
No. –me aseguró relajando sólo un poco su expresión y tosió un par de veces.
-
¿Estás segura? Puedo darte algo más si esto no te gusta. –le ofrecí y vi que
ella paseó los ojos por todos los presentes como si meditara algo, quizás se
sentía incómoda, aunque eso me pareció ilógico.
-
No, todo está bien. Gracias. –respiró profundo y volvió a toser.
Yo
no respondí más y continué comiendo y mirándola a veces, ella tosía un poco de
repente y luego se quedaba quieta. Tony le tomó la mano por encima de la mesa y
ella la apretó y le sonrió en un gesto tranquilizador muy parecido a Bella.
Pasó un rato más y todos fuimos terminando, menos Ness, que se quedó ahí,
sentada mirando su plato. Creo que no fui la única que lo notó, pues Carlisle
también tenía el seño fruncido y la observaba con detenimiento.
-
Ness ¿segura que estás bien? ¿Te resfriaste? ¿Hace cuánto que tienes esa tos?
–le preguntó como médico más que como… bueno, no era su abuelo, pero era lo más
cercano que tenía a uno.
-
Estoy bien. Sólo necesito… -sus palabras se interrumpieron por más tos. No era
algo escandaloso, pero apareció tan de repente que a todos se nos hizo raro.
-
¿Qué necesitas? –pregunté con todas las intenciones de darle lo que fuera. Pero
antes de que ella se recobrara lo
suficiente para hablar, Carlisle se levantó y fue a su lado, agachándose.
-
Te cuesta trabajo respirar. –le dijo mi esposo casi como acusación. Y con un movimiento fluido giró la silla para tenerla de frente, así
puso una mano en su pecho.
-
¿Qué hacemos? –le pregunté también poniéndome de pie, la niña volvió a toser,
ahora un poco más fuerte.
-
Parece una crisis de asma. – dijo Edward desde su lugar y Carlisle le tomó las
manos a la niña como revisándole algo.
Todos nos quedamos estáticos ¿es que la niña estaba enferma? ¿Por qué
Bella nunca dijo nada? - ¿Cómo están las uñas? –preguntó mi hijo, cosa de
médicos seguramente porque yo no le encontré sentido.
-
Normales. –dijo mi esposo pero sin relajarse.
-
Estoy bien. –se defendió Renesmee y se puso de pie, luego, salió corriendo
hacia las escaleras.
-
Nessie. –me tomó un par de segundos reaccionar, pero cuando lo hice, me fui
detrás de ella.
-
Preparen un auto. Vamos a ir al hospital. –escuché que les dijo Carlisle a los
demás y lo sentí venir detrás de mí mientras
más de uno se levantó de su silla.
Fui
detrás de Ness hasta que la encontré de rodillas en el suelo de la habitación
de James y Bella, ahí rebuscaba algo dentro de una maleta, seguía tosiendo pero
aún así noté como si estuviera calmada, creo que era la única.
-
Nessie. –murmuré agachándome a su lado, era algo grande para que yo la
levantara, pero supuse que Carlisle no tendría problema en llevarla al auto en
brazos.
-
Estoy… bien… -me repitió con tono que rayaba en el hastío y en ese momento
encontró lo que buscaba.
-
Hay que irnos ya. –dijo Carlisle entrando también.
De
repente me apreció que la niña nos ignoró, hizo como si no estuviéramos ahí. Se
puso de pie y se alejó de nosotros, después se llevó a los labios un pequeño
aparato e inspiró profundo de él. Creo que se quedó estática con el aire dentro
de sus pulmones, intentando no toser, cerró los ojos como para concentrarse
mejor.
-
Ella sabe qué hacer. –dijo Carlisle un poco más relajado y luego se rió. –
Nosotros preocupados y la niña puede atenderse sola.
-
¿Qué tiene? –pregunté mirando cómo ella tosía un poco otra vez y se llevaba de
nuevo el objeto hacia los labios para respirar de él.
-
Probablemente, asma. –me dijo Carlisle y con los ojos la interrogó a ella,
quien asintió y contuvo el aliento aún con la medicina que acababa de inhalar
en los pulmones.
-
Ya está el auto listo. –anunció Edward entrando casi corriendo.
-
No es necesario, mira, ella sola se encarga. –habló mi esposo y vi a Edward
sorprenderse tanto como lo hicimos nosotros antes.
-
¿Puedo? –le preguntó mi hijo a la niña extendiéndole una mano.
-
Dije que estaba bien. –se quejó ella mientras le entregaba la cosa de la cual
inhaló.
-
Tienes asma ¿por qué no nos dijeron antes tus padres? –cuestionó mi hijo con
rudeza, una que no iba dirigida a la niña, pero ella quizás no pudo hacer la
diferencia pues de inmediato frunció el seño y le arrebató el inhalador.
-
Nadie tiene por qué decir nada. –habló de corrido y después tosió un poco. –
Puedo controlarlo.
-
No es para que te pongas así. –replicó Edward y de alguna forma ambos
fruncieron un seño de manera tan idéntica que me dio un vuelco el corazón.
-
Está bien. Nessie, es sólo que nos asustamos, hubiéramos preferido que Bella
nos dijera algo antes. Pero todo está bien. –tranquilizó Carlisle la situación,
pero al ver sus ojos entendí que estaba pensando lo mismo que yo.
-
Voy a decirles que ya no pasa nada. –habló Edward y regresó al comedor.
-
¿Quieres bajar a cenar? –le pregunté a la niña, insegura de qué sucedería
ahora.
-
No, gracias. Voy a llevar a Tony a la cama y me duermo también. –al final tosió
un poco más y yo miré con preocupación a mi esposo.
-
Es normal, tarda un poco en quitarse. –me dijo en voz baja.
-
Yo me encargo de Tony. –le dije a la niña ya más tranquila. – tú descansa y
cualquier cosa que necesites, nos dices ¿de acuerdo? –sonreí y ella me devolvió
el gesto.
-
Gracias. Está bien. Y lamento haberlos asustado.
-
No hay problema. –le aseguré y fui para besarle la frente, Carlisle hizo lo
mismo y regresamos juntos al comedor, dejando sola a esa niña que se comportaba
de manera más adulta que muchos mayores.
Pov Emmett
Cuando
Renesmee subió corriendo y Esme y Carlisle se fueron tras ella, Edward fue para
ver en qué auto se irían al hospital y Rose y Jasper se llevaron al resto de
los niños a una habitación, supongo para que no se asustaran. Así nos quedamos
solos Alice y yo, supongo que éramos los que no sabíamos cómo reaccionar.
-
¿Crees que sea muy grave? –me preguntó alarmada.
-
Espero que no. De todas formas hay dos médicos en la casa. –me encogí de hombros intentando restarle importancia al
asunto, aunque también estaba preocupado.
-
Parece como que ni Esme ni Carlisle sabían que tiene Renesmee. –me dijo ella y
fruncí el seño.
-
Sí, es cierto. Pero no le veo el punto.
-
¡Pues que Bella debió decírselos! Ella o su maravilloso y educado esposo. –me
dijo con tono sarcástico. – Si yo dejara a mi hija y supiera que está enferma,
avisaría a todos. –agregó cada vez más molesta.
-
Sí, tienes razón. No se me ocurre una escusa para que no lo hiciera.
-
Sólo es una mala madre. –me dijo Alice con resentimiento.
-
Me gustaría poder decirte sí o no. Pero Bella a estas alturas es una extraña
para mí. –le aclaré con amargura.
-
Sí. También para mí. –en ese momento Edward pasó casi corriendo y subió las
escaleras del mismo modo.
-
La niña enferma y su padre divirtiéndose… mientras Bella está en el hospital.
De verdad, no sé quién es ella, no es mi hermana. -nos quedamos en silencio y
nos dimos cuenta al rato que Esme, Carlisle y Edward bajaban de nuevo.
-¿Y
la niña? – preguntó Alice con el ceño fruncido.
-Ella
misma puede encargarse de lo que tiene. No hace falta llevarla al hospital –
dijo Edward.
-¿Qué
tiene? – pregunté confuso.
-Asma.
Nada grave mientras se tenga controlado – contestó sentándose.
-¿Y
los niños? – preguntó Esme.
-Rosalie
y Jasper los llevaron a la habitación para que no se asustaran – contesté,
levantándome para ir a la habitación donde se encontraba mi mujer. Subí las
escaleras hasta el primer piso y entré en la habitación donde solían dormir los
pequeños cuando se quedaban aquí.
-¿Cómo
esta? – preguntó Jasper. Haciendo que todos se percataran de mi presencia.
-Bien,
al parecer sabe cuidarse ella sola. No hace falta llevarla al médico – dije
encogiéndome de hombros.
-Ven,
mi hermana no necesita la ayuda de nadie – dijo Anthony separándose de Rosalie.
-¿Por
qué Bella no dijo nada? – preguntó cogiendo en brazos a Chris. Me acerque a él
para cargarlo yo.
-No
me lo preguntes, porque mi respuesta no te va a gustar… - dije acunando al
niño.
-Deberías
mirar más hacia delante… - dijo Jasper poniendo su mano en mi hombro.
-No
eres mi psicólogo, no me des consejos… - dije apartándome lo allí.
-Vas
cariño, que nos vamos para casa ya – dijo dándole la mano a Carlie que estaba
sentada en el suelo jugando con Lily y Jane. -Nosotros también nos vamos – dije
mirando a Rosalie – Lily despídete de los primos que nos vamos ya. Que tu
hermano tiene sueño – le dije a mi hija que se levantó del suelo y le dio dos
besos a las chicas, y después de acercó a Tony y este le sonrió, ella hizo lo
mismo y después salió y Rose y yo le seguimos.
-Mamá,
nos vamos ya – dijo Rosalie despidiéndose de Esme – Mañana pasaremos de nuevo –
dijo con una sonrisa, quise contradecirla, pues no me apetecía ver a Bella.
Pero ya haría algo en su momento y así no hacerle el feo ahora a Esme. Nos
despedimos de todos y nos fuimos a casa.
…
Pov Edward
Había
decidido venir con mi padre a buscar a Bella, pues tenía la necesidad de
preguntarle por qué no dijo nada de lo de Renesmee. Mientras mi padre miraba
unos papeles, yo fui a la habitación. Entré después de llamar a la puerta,
encontré a Bella lista para irse, ya vestida, sentada sobre la cama. Se veía
cansada y preocupada pero aún así sonrió cuando mis ojos hicieron contacto con
los suyos, de la misma forma en que lo hacía muchos años antes, cuando me
amaba.
-
Ya estás lista. –le dije sonriéndole también, por un momento, el tiempo pareció
haber retrocedido y me senté a su lado.
-
Ya quiero salir ¿crees que tarden mucho los trámites? – preguntó jugando con
las manos.
-
No, sólo unos minutos. –sin hacer la decisión consciente, le tomé la mano. –
Pero en casa vas a tener que descansar de todas formas. –le advertí.
-
Lo sé. –suspiró. - ¿Cómo están mis niños? ¿Se comportaron bien? –su pregunta me
hizo recordar por qué estaba aquí.
-
Están bien, pero… ¿por qué no nos dijiste del asma de Renesmee? –fruncí el
seño, sintiéndome algo alterado.
-
¿Tuvo una crisis? –preguntó desconcertada.
-
Sí y nos asustamos todos.
-
Todos menos ella y Tony. –me dijo riéndose un poco, lo cual no me pareció nada
apropiado.
- Pues sí. –contesté enfadado.
-
La verdad, Edward, ni se me ocurrió decirles. Ella puede cuidarse sola. –se
encogió de hombros e hizo una pequeña mueca de dolor.
-
¡Es una niña! –de inmediato le solté la mano y me alejé. – Ella no puede
cuidarse sola, para qué están tú y el neandertal que tienes por marido.
-
Ya basta, Edward. No voy a permitir que cuestiones cómo educo a mi hija. –su
orden fue muy clara, pero algo en el tono de su voz pareció una mentira.
-
Está bien, tienes razón. No tengo por qué meterme en eso, es tu hija, no la
mía. –le aclaré y desvió la mirada, se fijó en el suelo… eso hacía desde
siempre cuando estaba triste y nerviosa. – Bella, lo siento. –suspiré y cuando
alzó los ojos color chocolate y los dejó en los míos, hablé sin pensar. - ¿Por
qué te fuiste? Todo era perfecto, te amaba tanto, tus hermanos, también… tu
padre igual.
-
Eso tampoco es de tu incumbencia. Ya te dije que me pelee con Charlie. Y es a
lo más que aspiras, no voy a decirte otra cosa.
-
Pero… Bella… tú y yo teníamos una vida por delante… juntos… -le dije en voz
baja, dolido por muchas cosas.
-
Lo sé. Así era. Pero nada salió como lo planeamos y ahora… -detuvo sus palabras
y suspiró.
Me
quedé quieto mientras se puso de pie y tomó sus cosas antes de salir de la
habitación, no pude moverme, ella no me diría nada.
-Bella,
haré que recuperes la confianza en mí para decirme por qué nos dejaste a todos
– dije, ella no se giró para verme y después salió. La seguí y me la encontré
con mi padre esperando.
-Vamos
a casa. Que el médico le recomendó reposo los primero días – dijo mi padre
observando a Bella.
Pov Bella
El
viaje de vuelta a casa había sido algo incomodo. Después de mi breve
conversación con Edward no volví a decir nada. Me era muy duro mirarlo a la
cara y no poder gritarle que Renesmee era su hija, pero sentía miedo, por lo
que pudiera pasar después de esa declaración.
Al
llegar a casa Carlisle me indicó una habitación que había acomodado para que
estuviera cómoda. La puerta se abrió sacándome de mis pensamientos y antes de
verle ya sabía que era él. Las instrucciones que me habían dado Carlisle y el
médico que me atendió eran claras, reposo y descanso. Pero yo sabía a la
perfección que más importante que eso… sería mantener las apariencias y
enfrentarme a James.
-
¿Qué les dijiste? –me preguntó en voz baja nada más cerrar la puerta.
-
Nada. –contesté susurrando. No creía que ahí en medio de la casa con gente y
recién salida del hospital él pudiera hacerme algo, pero ya en otras ocasiones
lo subestimé.
-
No te creo. –se me acercó hasta quedar justo en frente, yo sentada en el borde
de la cama y él de pie.
-
Lo juro, no les dije nada.
-
¿Entonces fueron los niños? ¿Son ellos quienes van a pagar? –me dijo en tono
amenazador y mi corazón se disparó.
-
No. –le contesté apresurada. – Nadie ha dicho nada, lo juro.
-
Pues algunos empiezan a mirarme diferente y no me gusta. –lentamente alzó una
mano y la puso en mi cuello haciendo algo de presión.
-
No James, lo juro. Nadie ha dicho nada, ellos también me miran así… es que… no
sé… James, lo juro, nadie ha dicho nada.
-
Sólo por esta vez… -habló despacio y de la misma manera me quitó la mano de
encima. – te creeré. Pero ten mucho cuidado de tus palabras y las de los niños.
Ya sabes que no soy un hombre paciente.
-
Lo sé. –dije en un suspiro, lo sabía y muy bien. – Nadie dirá nada, lo juro.
-
Bien. Ahora descansa, tienes que recuperarte pronto, amor.
Sus
palabras destilaron veneno e ironía y eso me enfureció, pero no estaba en
posición para reaccionar. Él se acercó más y besó mi frente, como si de verdad
me amara – Por cierto. Voy a salir unos días de viaje de trabajo. Te vas a
quedar aquí supongo porque no dejaran que viajes recién salida del hospital.
Pobre de ti que digas algo… sabes de lo que soy capaz, y esta vez las
consecuencias la pagaran tus preciosos hijos… - dijo.
-Tranquilo,
no pasara nada – dije rápidamente.
-Me
voy hoy mismo, volveré lo antes que pueda – dijo y desapareció por la puerta.
Yo
me quedé en la cama, tranquila porque él ya no estaría aquí y eso me hacía
estar relajada. Alguien picó a la puerta.
-¿Se
puede? – preguntó Esme asomando la puerta. Sonreí y asentí para que pasara.
-Nos
ha dicho James que se va a ir unos días por cosas del trabajo. Me alegra mucho
saber que tú te quedaras con nosotros – dijo sentándose en el borde de la cama
– Bella… yo no quiero forzarte, pero espero que un día te sientas preparada y
en confianza de explicarnos por qué te fuiste y qué ha pasado todos estos años
para que ahora seas así – dijo Esme acariciándome.
-La
gente cambia… - susurré mirando mis manos.
-No
cariño, la gente no cambia. Algo tiene que pasarle en la vida para que se
conviertan en algo que no son – dijo levantándome la cabeza para que la viera.
-No
estoy preparada todavía – dije girando el rostro para no verla.
-No
te voy a exigir nada, cuando estés preparada, estaré a tu lado para escucharte
– dijo y se levantó – Hay dos personitas que quieren verte – dijo y abrió la
puerta dejando entrar a Tony que vino corriendo hacia mí y Renesmee que vino
tranquilamente. Detrás de ellos estaba Carlisle que se fue a abrazar a Esme
también dentro de la habitación.
-Mamá,
ya estás bien – dijo Tony abrazándome.
-Sí
mi vida. Ya estoy bien – dije mirando a Renesmee – Me han dicho que tuviste una
crisis anoche – dije, ella levantó la vista y miró a Carlisle y Esme que
negaron dando a entender que ellos no dijeron nada – Me lo dijo Edward – dije
aclarando su duda - ¿Estás bien? – de sobra sabía que mi hija hacía años que
podía cuidarse sola cuando le daba una crisis de asma. Pero tenía la necesidad
de preguntar.
-Si
mamá, tranquila – dijo con una sonrisa y vino corriendo a abrazarme.
-Bella,
hemos pensado en que hoy descanses y poder hacer mañana, que es sábado y ni
Edward ni Carlisle tienen guardia, una comida familiar – dijo Esme con una
sonrisa.
-Esme…
nosotros no somos…
-No
sigas, porque es mentira, vosotros sois parte de la familia como cualquier otro
– dijo señalándome con el dedo.
Narrador externo
Esme
se aseguró de llamar a todos para decir que al día siguiente comerían todos en
la mansión. Le entusiasmaba la idea de poder comer en familia, con Bella y los
niños, con todos sus nietos, sus hijos y Emmett y Alice.
Carlisle
se sentía feliz de ver a Esme contenta, pero temía el momento en el que Bella
se volviera a ir, y se rompieran sus ilusiones. También temía por su hijo
Edward, le costó mucho salir del agujero en el que cayó cuando Bella se marchó
y no quería verlo a ahí de nuevo.
Alice,
aunque se negaba a aceptarlo, se alegraba de ver a su hermana, de saber que
seguía viva. Pero el orgullo y el rencor a su marcha y haberla dejado sola era
demasiado grande como para dejar que se sintiera por completo lo otro.
Emmett
estaba preocupado. Él no se había reconciliado con Bella, apenas hablaba con
ella si no era para decirle que era una mala persona, pero sentía que algo
pasaba. Su instinto de hermano mayor le gritaba que su hermanita lo necesitaba.
Rosalie
era un caso aparte. Ella había hablado con Bella y estaba un noventa-y-ocho por
ciento segura de que algo pasaba con el matrimonio. Y estaba dispuesta a la que
fuera por averiguarlo y sacarla de allí, aunque eso significara enfrentarse a
su marido.
Jasper
se mantenía lo más alejado posible de los líos. Con Bella no había mantenido
mucha relación desde que ella volvió a la vida de todos. Pero por otro lado le
gustaba mucho estar con los niños.
Y
Edward… se había encariñado demasiado de los niños como para que ahora se
volvieran a ir, y eso era lo que temía. Temía que Bella volviera a irse y le
separara de esas dos cositas a las que tanto quería en dos semanas. Él deseaba
hablar con Bella, saber por qué se fue dejándole a él y el futuro que tenían
juntos. Pero por más que lo intentaba solo obtenía un “No te importa” de Bella.
Pov Bella
Apenas
eran las nueve de la mañana y yo ya estaba despierta, sentada en los pies de la
cama. Hoy iba a ser la comida familiar, y tenía miedo de enfrentar a todos. A
Jasper no lo había visto desde antes del accidente del bosque, a Rosalie desde
lo que me dijo en el hospital. Y mis hermanos… cuando estuvieron allí en el
momento que desperté. Me levanté, ayudaría a Esme en todo lo que necesitara.
Salí despacio de la habitación pues todavía me dolían las costillas. Subí las
escaleras con tranquilidad y al llegar arriba entre en la cocina. Pero Esme no
estaba, estaba Carlisle preparando el desayuno.
-Tendrías
que estar descansado – me dijo mirándome, yo fui directa a una silla y me
senté.
-Venía
a ver si Esme necesitaba ayuda, pero como no está ella. ¿Necesitas ayuda tú? –
pregunté.
-No,
no te preocupes. Esme está en nuestra habitación cambiando las sabanas… - dijo
escapándose una sonrisa.
-Buenos
días mami – dijo Tony viniendo corriendo a abrazarme.
-Buenos
días príncipe – le contesté.
-Mira
campeón, te he preparado el desayuno – dijo Carlisle enseñándole un plato con
cereales.
-Hola
– dijo Esme entrando – Buenos días Bella – dijo acercándose y dándome dos besos
– Te ves mejor que ayer – dijo sonriendo.
-Me
alegro – dije con la mejor sonrisa que pude.
-No
tienen que tardar en venir todos, porque nos gusta estar desde temprano para
que lo hombres vayan haciendo la comida mientras nosotras cotilleamos – dijo
Esme abrazándome por los hombros.
-Buenos
días – dijo Edward entrando con Jane en los brazos – Mira cariño, el desayuno
más rico que te ha preparado tu abuelo – dijo Edward sentando a la niña al lado
de Tony.
-Edward,
¿Renesmee continua en la habitación? – pregunté, pues me extrañaba mucho que no
haya salido con Anthony.
-Estoy
aquí mamá – dijo abrazándome – Me estaba peinando – dijo sonriendo.
-Bella,
¿No quieres desayunar? – me preguntó Carlisle.
-No,
si quiero comer bien después, mejor no como nada ahora – dije sonriendo.
-Alice
y Jasper ya están aquí – dijo Edward que estaba asomado por la ventana – Y
también, Emmett y Rose – dijo. Esme caminó hacia las escaleras. Edward y
Carlisle fueron tras ella y Jane bajó junto a su abuelo. Yo me quedé en la
cocina con mis niños. Respiré tan hondo como el dolor de las costillas me lo
permitió y le hice señas a mis hijos para bajar nosotros también, Tony apuró el
plato de cereales y vino corriendo y Nessie le dio el último sorbo a la leche.
Caminé hasta las escaleras y en el hall de la casa estaban todos, menos los
niños que se les escuchaban jugar fuera.
-Hola
– dije saludándoles a todos.
-Hola
Bella, niños – dijo Jasper, en el fondo lo agradecí, fue el único que me
contestó.
-Venga
chicos, vamos a ponernos manos a la obra, que la barbacoa no se va a hacer sola
– dijo Edward saliendo de la casa. Emmett y Jasper salieron tras él, y Carlisle
se quedó mirando a Nessie y Tony.
-Ey
chicos, venid a jugar con los demás – dijo Carlisle. Mis niños me miraron y
fueron tras él. Yo me quedé en el recibidor con Esme, Rosalie y Alice.
-Vamos
a sentarnos – dijo Esme y me abrazó por el hombro. Me senté junto a ella
teniendo enfrente a Alice y frente a Esme, Rosalie - ¿Cómo les va en el trabajo?
– preguntó mirando a las chicas.
-Muy
bien Esme. Ahora estoy mirando para una nueva colección. A ver si consigo que
tenga éxito – dijo mi hermana con una sonrisa.
-Con
tu buen gusto seguro que sí – le dijo de manera maternal - ¿Y tú Rosalie? –
preguntó mirándola. Los ojos de Rosalie se posaron en mí por unos instantes y
eso me confundió.
-Como
siempre… - dijo encogiéndose de hombros.
-¿Por
qué tan desanimada? Siempre que te preguntamos por el trabajo, tienes una
sonrisa orgullosa de conseguir ayudar a la gente – dijo mi hermana confundida.
-Estoy
en un caso, por mi cuenta. Y me siento entre la espada y la pared- Tal vez no
hablaba de mí pero me sentí aludida por sus palabras, y eso me incomodaba.
-¿Y
porque lo llevas por tu cuenta? – Preguntó Esme - ¿De qué trata el caso?
-Lo
llevo por mi cuenta, porque ella no me deja otra opción, lo niega, y hasta que
no admita que pasa algo no puedo hacer nada… pero le puse un límite – dijo
mirándome de nuevo. Lo hacía disimuladamente y al parecer ninguna de las dos se
había dado cuenta.
-¿Una
mujer maltratada? – preguntó Alice. Y Rosalie sin decir nada asintió.
-Seguro
que la mujer abre los ojos – dijo Esme con una sonrisa animando a su hija - ¿Y
tú Bella?, ¿Por qué no ejerces? – me preguntó, y por un momento me sentí
demasiado observada.
-Con
los niños, y cuidar de la casa no tengo tiempo de trabajar… - dije encogiéndome
de hombros.
-Eso
no tiene sentido. Yo cuido de mi hija y hago cosas de la casa y trabajo y me da
tiempo a todo – dijo Alice.
-Pues
a mí no - dije poniéndome a la
defensiva.
-¿Pero
finalmente te sacaste la carrera? – preguntó Esme.
-Sí,
me costó mucho por el embarazo de Anthony, y Nessie era muy pequeña. Por ese
motivo me tomó más años de lo debido. Pero finalmente conseguí sacármela – Dije
intentando sonreír.
-¿Cuánto
haces que conoces a James? – preguntó Esme. No me gustaba este interrogatorio,
porque si le decía cuanto hacía que le conocía le tenía que mentir, para que
las fechas coincidieran con el nacimiento de Renesmee.
-Casi
diez años – dije, aunque era mentira. Lo conocía desde hace ocho años.
-Bella,
cuéntanos de estos diez años – dijo Esme. Yo me puse rígida en mi sitio.
-No
ha pasado nada importante – dije incomoda.
-Eso
no puede ser verdad. Estas casada, tienes dos hijos… algo tendrás que contar –
dijo.
-Mamá,
dice papá que si podéis ir poniendo la mesa para comer – dijo Edward desde la
puerta.
-Claro
– dijo Esme y se levantó. Yo también me levante rápido. Sentí que por milagro
divino, no tendría que contar lo que pasaba.
Las
cuatro subimos a la cocina y fuimos poniendo la mesa para todos, Edward en una
cabecera y Carlisle en otra, la mesa era lo suficientemente grande como para
poder comer todos. Poco a poco la comida fue estando preparada toda y nos
sentamos a comer tranquilamente.
Pov Rosalie
La
comida familiar iba transcurriendo en paz, hasta el momento todo eran risas de
niños y conversaciones casuales, pero yo estaba tensa. Ese era el día que me
había puesto como límite para avisarle a Bella que avisaría a servicios
infantiles sobre el maltrato de su esposo y no estaba dispuesta a retractarme.
-
¿Ya trajeron la ensalada y el hielo? –preguntó de repente Emmett y vi ahí la
oportunidad para hablar con su hermana.
-
Yo los traigo. Ven, Bella, ayúdame. –la tomé de la mano cuando pasé a su lado y
no me detuve para darle tiempo de que se zafara ni para verificar si alguien
nos prestó atención.
Caminamos
juntas hasta la cocina en silencio pero pude sentir su nerviosismo todo el
tiempo, en cuanto cruzamos el umbral se alejó de mí y fue directa al
refrigerador para sacar las cosas. Ahí supe que no tenía mucho tiempo.
-
Bella, obviamente sabes lo que voy a decirte – dije colocándome delante suyo.
-
No, Rosalie, no lo sé. Y no tienes nada que decirme. –replicó sin dejar de
moverse, desesperada por salir de ahí.
-
Creo que es tiempo suficiente para que hayas tomado tu decisión. El lunes a
primera hora voy a ir con servicios infantiles para que investiguen.
-
¡No! –casi gritó y dejó del golpe el tazón con ensalada sobre la barra. Sus
ojos chocolates estaban llenos de pánico y me miraban fijamente.
-
Te lo dije, no sólo se trata de ti, no voy a dejar que por miedo pongas en
riesgo a tus hijos. –volví a decirle y luego voltee para ver si nadie se
acercaba, seguíamos solas.
-
Está bien, Rose, está bien. –murmuró con lágrimas derramándose por su rostro,
creo que ahí fue su punto de quiebre porque a susurros se acercó y me tomó las
manos. – Él tiene un carácter fuerte y pierde a veces los estribos, grita…
alguna vez… alguna vez me golpeó, pero no es malo. No está fuera de control.
-
Bella, no debería ni siquiera gritarte, mucho menos ponerte una mano encima.
–le dije apretando sus manos entre las mías.
-
Lo sé, lo sé. Pero… no lo volverá hacer. –intentó excusarlo.
-
¿Después de lo que te hizo en el bosque? ¿Crees que esa clase de monstruo se va
a detener?
-
No fue él. Esta vez no fue él, Rosalie te lo juro. Además, él nunca les haría
nada a los niños. Los ama. De verdad, Rose, si lo vuelve a hacer prometo que lo denuncio, pero por
favor… no vayas tú, no hagas que me quiten a mis niños.
Al
final las lágrimas casi le impedían hablar y por más que intenté mantenerme
firme, me doblegué. Yo también soy madre y no hay cosa peor que imaginarme en
su posición, a punto de perder a sus hijos. Estaba desesperada, al límite y yo
no tenía forma de saber si me decía la verdad o no, así que cedí, pero sólo un
poco.
-
Bella, si veo cualquier signo de que lo ha hecho de nuevo, ni siquiera me voy a
detener a avisarte, sólo los denuncio con servicios infantiles, ya, a él por
violento y a ti por taparlo. –le dije en el tono más serio que pude.
-
Gracias, Rosalie. Te juro que no va a volver a pasar. Mis niños están seguros.
– habló un poco más calmada.
-
Te creo. Por ahora. –le sonreí un poco y ella asintió.
-
¿Rose, Bella? –escuchamos la voz de Esme y por instinto nos soltamos, ella me
dio la espalda y casi corrió a abrir el refrigerador y fingir que buscaba algo,
yo tomé la ensaladera y salí a encontrarme con ella para alejarla, no era
momento de hacer público este asunto, Bella tenía mucho con que lidiar como
para además tener a toda la familia encima suyo.
-Tardaban
mucho. ¿Está todo bien? – pregunto mirándome con el ceño fruncido.
-Sí,
mamá no te preocupes – dije sonriendo. Me fui a la mesa y me volví a sentar
donde estaba antes al lado de mi marido y Lily.
-¿Y
Bella? – preguntó Carlisle.
-Fue
al baño, ahora bajara – dije tranquilamente. Todos volvieron a sus
conversaciones, y escuche un móvil sonar.
-Es
el de Bella – dijo Esme levantándose para cogerlo - ¿Diga? – Preguntó – Hola
Leah – continuó hablando. Dejé de prestar atención a lo que decía hasta que se
volvió a sentar en la mesa y Alice preguntó.
-¿Qué
quería? –
-Preguntaban
si Bella podía ir a la Push
a pasar el día a la playa con ellos, ya que hoy hace algo de sol – dijo Esme.
Escuchamos pasos bajando de las escaleras y me fijé en que sus ojos estaban
algo rojos y también en que se había lavado la cara.
-¿Ha
sonado mi móvil? – preguntó.
-Sí,
te llamo Leah. Me ha dicho que si quieres ir a la Push a pasar la tarde en la
playa que hoy hace un poco de sol – dijo Esme.
-Sí
mamá. Yo quiero ir a la playa con la tía Leah y el tío Jake – dijo Nessie
agarrándole del jersey.
-Cariño,
estamos comiendo con ellos no vamos a hacer el feo – dijo Bella.
-Por
favor mamá. Me apetece mucho – le suplicó.
-Bella,
no te preocupes – le dijo Esme sonriendo.
-¿Anthony
tú quieres ir? – preguntó Bella mirando al pequeño que comía y parecía no estar
enterándose de la conversación.
-No mamá. Yo me quiero quedar aquí – dijo
mirándole con unos ojos que enternecen a cualquiera.
-Nosotros
lo cuidamos y así tú puedes ir con Nessie – dijo papá.
-Gracias.
Pues deja que llamo a Leah para que Jake venga a buscarnos – dijo levantándose
a por el teléfono.
…
Bella
hacía un rato que se había ido, justo cuando su amigo llegó para recoger a ella
y la niña. Todos nos quedamos en el salón, tranquilos, hablando o viendo la
tele. Jane, Chris y Carlie se habían quedado dormidos, mientras que Lily y Tony
jugaban. Alguien picó a la puerta y Edward se levantó tranquilamente para abrir
la puerta.
-¿Esta
Bella? – escuché que preguntaban y reconocí la voz porque lo había escuchado
con anterioridad.
-No,
salió a la Push
– contestó mi hermano con tono frio. Todos en el salón estábamos atentos a la
puerta.
-¿Hay
aquí alguno de mis hijos? – preguntó.
-Anthony
está jugando con mi sobrina – contestó.
-Perfecto
– no se escucho nada más pero pude verlo entrar en el comedor.
-Papá
– dijo el pequeño levantándose de golpe.
-Hijo,
vengo a buscarte para volver a casa – dijo acercándose a él. Por instinto me
levanté y me puse delante del niño - ¿Qué haces?
-¿Por
qué te lo llevas? – pregunté seria.
-Porque
es mi hijo. Decidle a Bella, que Anthony se viene conmigo que espero verla
pronto en casa de vuelta – dijo cogiendo al pequeño del brazo, y en el proceso
dándome un empujón para apartarme del medio.
-Ni
se te ocurra volver a empujar así a mi mujer – dijo Emmett colocándose frente a
mí.
-Déjame
tranquilo… - dijo y sin decir nada a nadie salió de la casa.
Pov Bella
Estaba
tranquila, daba gracias a que James se había ido a un supuesto viaje de
trabajo, y ahora podía estar en paz y sola con los niños. Había conseguido que
Rosalie no llamara a servicios infantiles, tuve suerte de que confió en mis
palabras. Habíamos pasado una fantástica tarde con Jake y Leah en la playa,
sabía que eso y el bosque eran los lugares favoritos de mi pequeña. Después de
mucho rato hablando se nos hizo de noche. Leah nos ofreció la cena y pedí un
taxi para volver. Así no molestaría a Jacob.
Sin
darme cuenta el taxi se paró frente a la gran casa, le pagué y nos bajamos.
Subimos las escaleras del poche tranquilamente, mi hija estaba realmente
cansada después de haber madrugado y haber estado toda la tarde y el día
jugando. Piqué a la puerta pues no tenía llaves y Esme me abrió con una
expresión de real preocupación.
-Esme,
¿Pasa algo? – pregunté entrando en el salón donde estaban todos, incluso los
niños, pero no vi a mi hijo por ningún lado - ¿Y Anthony?
-Vino
James… - dijo y con esas dos palabras mi cuerpo entero se tensó – Dijo que se
llevaba a su hijo de vuelta a casa, que si querías verlo volvieras – me
explicó. Para cuando conseguí asimilar todo lo que me decía, mis músculos
estaban paralizados.
-¿Se
lo llevó? – pregunte en un susurro con la voz entre cortada. Por un momento mi
mirada pasó por todos los presentes deteniéndose en la de Rosalie que me miraba
con el ceño fruncido.
-Bella,
¿Pasa algo? – preguntó Carlisle serio.
-No,
me tengo que ir – dije caminado hacia las escaleras.
-Mamá…
- susurró Nessie.
-Cariño,
yo me tengo que ir, si quieres puedes quedarte con Esme y Carlisle, siempre que
ellos quieran, o bien con tío Jake y tía Leah – dije mirándola seriamente.
-No
– dijo y comenzó a subir conmigo. Entré en la habitación donde habíamos estado
este tiempo y comencé a hacer de nuevo mi pequeña maleta.
-Bella…
- escuche a Rosalie.
-Rosalie
me tengo que ir. Déjame – dije saliendo de la habitación.
-Necesitas
ayuda… - comenzó a decir.
-Ahora
no tengo tiempo de escucharte – dije mientras llamaba a un taxi.
-Bella
no puedes irte – me dijo bajando tras de mí.
-Déjame
irme – prácticamente le suplique – Juro llamarte – dije mirándole a los ojos –
Ella asintió y salí corriendo. Cuando llegué abajo pase de largo con mi hija de
la mano sin despedirme de nadie.
-Bella
– escuché a Esme llamarme. Me paré antes de bajar las escaleras y me di cuenta
de que todos estaban mirando - ¿Volverás? – preguntó mirándome apenada.
-Yo…
- tenía la respuesta clara, pero era incapaz de decirla en voz alta y mucho menos a Esme.
-No
Esme, no va a volver – escuché la voz de mi hermana – Nos va a volver
abandonar, ¿Verdad? – dijo dando unos pasos hacía a mí, yo no pude desmentir lo
que dijo – No volverás.
-Llamaré…
- dije intentando ignorar a mi hermana pero me era muy difícil. Miré a Esme y
Rosalie para demostrares que lo decía enserio.
-No
nos dejes de nuevo – dijo Esme cogiéndome del brazo. Escuché un coche llegar y
me solté de Esme y corrí hacia él y antes de meterme los mire por última vez –
Adiós.
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