sábado, 30 de junio de 2012

CAPITULO 15


CAPITULO: 15

Pov Rosalie

-Yo puedo… - comencé a negar sólo al escucharlo.
-No quiero que seas tú – le corté rápidamente. Vi como mi padre se quedó en silencio, mirándome, y en su mirada vi dolor por como se lo había dicho. Le había sentado mal.
-¿Qué clase de doctor? – preguntó con voz un tanto estrangulada. 
-No necesito que me lo busques. Tú tan solo dame el permiso, yo me encargo de lo demás – dije, pero vi sus ojos cristalinos. Me sentía mal por como lo estaba tratando, pero no podía decirle que era para el ginecólogo. No podía decirle que estaba embarazada, serían demasiadas explicaciones y todavía no estaba preparada. Sabía que el ambiente estaba tenso, más que de costumbre. Y que era por mi culpa. Me sentí mal por ello.
-Está bien, tienes el permiso – me dijo resignado. Yo apreté debajo de la mesa la mano de Emmett. Vi que el levantó la mirada, esperando una respuesta de su madre.
-Sí – le contestó ella rápidamente. Intentamos desayunar, pero había un silencio realmente incómodo. Mi hermano entró.
-¿Y Bella? – preguntó Jasper, al ver que se sentaba con nosotros.
-Me he quedado con hambre y ella se ha quedado dormida así que he pensado en bajar, para comer algo – dijo encogiéndose de hombros - ¿A pasado algo? – Preguntó mordiendo la tostada – Estamos más tensos que de costumbre.
-No ha pasado nada – dijo papá seriamente. Me sobresalté con el tono de voz.
-Rosalie, si quieres puedo acompañarte yo, soy tu hermana y… - negué.
-No, quiero que sea Emmett – dije. Y me volví a sentir mal por como traté a Alice, ella no tenía la culpa de nada. Pero no podía dejar que viniera, no quería que fuera ella. Vi que mi hermana derramaba una lágrima y me sentí peor… mi actitud la estaba haciendo llorar, yo estaba haciendo llorar a mi hermanita pequeña… me sentí una basura – Me voy a la ducha – dije levantándome.
-Rose, acabas de comer, te va a dar un corte de digestión – dijo mi padre.
-Tendré cuidado – dije saliendo de la cocina.

Pov Edward

Que mi Bella estuviera así, era mi culpa, que se haya enfermado, es mi culpa, que esté con el tanque de oxígeno es mi culpa y que estuviera en la cama con fiebre era mi culpa… era el peor novio, no sabía cuidar de ella.
-Ed… - escuché su dulce voz llamarme y salí de mis pensamientos.
-¿Qué pasa cielo? – pregunté acariciando su cabello.
-No podemos ir a casa de mi papá – dijo riendo, pero comenzó a toser. Espere a que acabara… me dolía cada vez que la veía mal.
-No, pero cuando te pongas bien, vamos y pasamos el día allí con él – dije sonriendo.
-Tengo sueño – susurró, sus párpados se cerraban pero parecía que se resistía.
-Duerme mi Bella. Descansa – dije tranquilamente. Y comencé a tararear su nana. En unos minutos se quedó dormida. Me había quedado con hambre con lo que mi hermana me había traído, por eso con cuidado dejé a Bella en la cama y me levanté para bajar. Cuando entré en la cocina vi allí a Rose y me extrañó.  El aire se respiraba tenso, era fácil de notar, por un momento me plantee volver a subir, pero tenía hambre, así que me senté.
-¿Y Bella? – Me preguntó Jasper – Me he quedado con hambre y ella se ha quedado dormida así que he pensado en bajar, para comer algo – dije encogiéndome de hombros - ¿Ha pasado algo? – Pregunté mordiendo la tostada con mermelada que me había preparado rápidamente – Estamos más tensos que de costumbre.
-No ha pasado nada – Dijo mi padre, y por su tono entendí que si había pasado algo y algo que le había molestado mucho.
-Rosalie, si quieres puedo acompañarte yo, soy tu hermana y… - comenzó a decir Alice, no entendí a lo que se refería, pero mi hermana mayor empezó a negar rápidamente.
-No, quiero que sea Emmett – dijo, me sorprendí por cómo le había contestado, sabía que Rosalie amaba mucho a Alice y nunca se había hablado así con ella. Vi una lágrima de Alice resbalar por su mejilla. Se la quito rápidamente pero creo que todos en la mesa nos dimos cuenta de esa diminuta lágrima - Me voy a la ducha – dijo Rosalie levantándose.
-Rose, acabas de comer, te va a dar un corte de digestión – dijo mi padre.
-Tendré cuidado – dijo y sin esperar que nadie dijera nada salió.
-¿Alguien me puede decir que ha pasado? – Pregunté mirándolos a todos – Porque sinceramente no entiendo nada – dije.
-Lo que pasa es que tu hermana se ha vuelto un bicho raro
 – dijo Alice gritando y se levantó de la mesa dando un golpe. Y salió caminando rápidamente. Tampoco había visto a mi hermana nunca diciendo esas cosas de Rosalie.
-No entiendo nada… - susurré.
-No ha pasado nada – dijo mi padre sin mirarme.
-Alice no se pone así por nada… - contesté. Conocía a mi hermana pequeña y de verdad no se ponía así por cualquier cosa.
-Me voy a duchar yo también – dijo Emmett, se levantó, dejó el plato en el fregadero y se fue.
-Nos estamos volviendo todos locos – dijo Jasper levantándose también. Yo me quedé sentado, callado.


Narrador externo

El día pasó lentamente. Bella se quedó en la cama, Edward fue su enfermero particular, le consintió todo lo que le pidió. Pero aunque ella le pidió que no se sintiera culpable, que él no tuviera la culpa de que ella se enfermara tan fácilmente, a él no le convenció y en sus adentros continuó echándose la culpa.
Por otro lado Jasper se pasó el día consolando a Alice, quien no paraba de llorar por la actitud de Rosalie, él pensaba que estaba feo como le había contestado tanto a ella como a Carlisle, pero quería pensar que tenía razones para tratar así a la pequeña duende, a la que le estaba cogiendo mucho cariño.
Emmett cuando se acabó de duchar fue a la habitación de Rosalie, quien estaba hablado por teléfono para pedir hora urgente para el día siguiente. Cuando colgó, Emmett le preguntó porque le hablo así a Alice, ella no tenía la culpa de nada, y entonces Rosalie comenzó a llorar.
Por su parte, Carlisle se la pasó encerrado en su despacho dolido por la actitud de su hija. No quiera culparla, pero pensaba que su comportamiento estaba corrompiendo poco a poco a su familia. Esme se fue tambaleando del despacho a la habitación de Bella y viceversa. Así fue todo el día. Cada uno en sus cosas.
Hasta la mañana siguiente…

Pov Emmett

Esta noche nuevamente la había pasado con Rosalie. Parecía que el tenerme cerca le alejaba de los malos sueños. Al abrir los ojos fui a mi habitación a arreglarme, me moví con mucho cuidado para no despertarla. Me cambie rápidamente, y fui a la cocina. Todos estaban desayunando, todos vestidos para ir a su trabajo o colegio. Excepto mi hermana que estaba sentada al lado de Edward con el pijama.
-Bueno días – dije abriendo la nevera para coger algo.
-Pensé que te levantarías más tarde – dijo Carlisle – ¿A qué hora es la visita? – Me preguntó – Estaréis por el hospital…
-No, Rose ha pedido visita en el hospital de Seattle y vamos dentro de dos horas – dije, vi como se tensó al escuchar que ni siquiera sería en el hospital donde él trabajaba.
Después de eso, todos se fueron arreglando y saliendo de casa. Mi hermana subió a su habitación y me dijo que cuando me fuera le avisara…
Yo fui al sofá para ver la televisión mientras esperaba Rosalie, quien bajó a la media hora con unos tejanos y una camiseta ancha y hombro descubierto.
-Felicidades preciosa – me acerqué a ella con intención de abrazarla y noté una leve sonrisa como aprobación. Y la envolví en un abrazo.
-Muchas gracias – me susurró. Al apartarme de ella sonreí.
-Voy a decirle a mi hermana que nos vamos – le dije subiendo rápidamente las escaleras. Piqué a la puerta e in esperar a que Bella me contestara, abrí – Nos vamos ya – estaba en la cama con el portátil en sus piernas – Recuerda que Carlisle dijo que tienes que reposar – hablé, no sabía si lo había dicho, pero eso es lo que le decían siempre cuando se enfermaba.
-Estoy en la cama – dijo sonriendo. Yo sonreí con ella. Y cerré la puerta. Bajé rápidamente y Rosalie me esperaba apoyada en la puerta del garaje.
-Ya podemos irnos – dije. Fuimos a mi coche, pues ella decía que no quería conducir. El viaje fue en silencio creo que ninguno de los dos estaba preparado para decir nada, sabiendo a lo que nos íbamos a enfrentar. Cuando llegamos aparqué el coche en el estacionamiento y entramos cogidos de la mano. Era mi forma de darle apoyo. La secretaria nos indicó que podíamos pasar, que el doctor nos estaba esperando. Picamos la puerta que nos indicó.
-Adelante – dijo la voz de una mujer. Respiré tranquilo sabiendo que sería una mujer la que atendería a Rosalie.
-Buenos días – contestamos los dos a la vez. La doctora nos pidió que nos sentáramos y así lo hicimos.
-Vosotros diréis… - dijo esperando a que le contáramos por qué estábamos allí.
-Yo… me hice ayer la prueba y me dijo que estaba embarazada, y venía a ver si el resultado fue correcto – dijo Rosalie con voz temerosa.
-Tú, ¿Eres el papá del bebé? – preguntó la doctora mirándome.
-Yo… - iba a decir que sí, pero me interrumpió.
-No, es mi hermano – dijo rápidamente.
-Está bien – dijo anotando algo y después hizo muchas preguntas cuyas respuestas también anotó, puras cosas médicas. Después de unos minutos de estar escuchando el interrogatorio que le hacía a Rose, pasamos a la siguiente parte –Desnúdate de cintura para abajo y colócate en esa camilla – indico Dra. Rosalie se tensó con la idea de desnudarse.
-¿Desnudarme?, ¿Por qué? – Preguntó Rosalie nerviosa – Para mirar mi barriga no hace falta… - dijo.
-Te tengo que hacer una eco vaginal, con una normal, no podríamos ver si estas embarazada o no. Aparte luego vendrá una enfermera a sacarte sangre. Supongo que habrás venido en ayunas como te dije ayer – Rosalie asintió – Bien. Desnúdate por favor – Me miró, vi que se sentía incomoda con mi presentica.
-Sí quieres me  voy – le sugerí, pero me dijo que no con la cabeza. Y fue a cambiarse. Salió con una pequeña bata tapándose. 
-Siéntate aquí, y sube las piernas – dijo la doctora en tono amable, señalándole la camilla. Ella se acercó temerosa y se recostó. Me colocó detrás de ella apoyando mis manos en sus hombros para darle ánimos. No entendía nada de lo que veía en la pantalla hasta que la doctora lo dijo.
-Pues Rosalie, efectivamente estas embarazada – dijo sonriéndole – Te voy a recetar unas vitaminas durante todo el embarazo… - comenzó a decir muchas cosas, pero creo que tanto ella como yo estábamos pensando en demasiadas cosas como para escucharla - ¿De acuerdo? – preguntó al final como para cerciorarse de que habíamos entendido todo. Rosalie pareció reaccionar y asintió – Te voy a dar visita para dentro de tres semanas y veremos cómo continua todo y de daré los resultados de los análisis – Rose asintió de nuevo, cogió el papel que la doctora le dio y nos fuimos del consultorio. Al cerrar la puerta Rosalie se dejó caer en el suelo.
-Estoy embarazada, ahora si es real… - y comenzó a llorar.  -¿Cómo se lo voy a decir a mi padre…? – me agaché y la abracé.
-No dejaré que estés sola – le dije.
-No insistas, no voy a dejar que arruines tu vida por mi culpa… - y lloró más fuerte. La ayudé a levantarse, porque nos estaban mirando mucho en la sala de espera, y poco a poco caminamos hasta el coche. Cuando estuvimos dentro, decidí.
-Nos vamos a ir a pasar el día a un sitio que conozco, yo iba cuando era pequeño – le dije con una sonrisa – Además tienes que despejarte, es tu cumpleaños y nos puedes estar así. Verás como el sitio te va a gustar – le dije sonriendo y arranqué y me encamine hacia mi lago. Primero pasé por el mercado para coger algo de comida y después atravesé con mi Jeep todo el bosque hasta llegar al pequeño lago al que siempre iba, a pensar, aunque pareciera mentira, en ocasiones pensaba y este era el mejor sitio. Rosalie se bajó del coche y contemplo el paisaje.
-Es hermoso – dijo sonriendo. Baje unas mantas que tenía en el Jeep y las estiré para poder sentarnos - ¿Cómo lo descubriste? – preguntó apoyándose en mi pecho. Me sorprendí por eso, pero la recibí.
-Hace algunos años me vine de acampada con los amigos, me perdí y encontré esto. Desde entonces vengo cuando necesito estar solo – le contesté. Sabía que me podía sincerar con ella. Ella lo hacía conmigo.
Pasamos todo el día juntos, conseguí que se distrajera, incluso que riera de corazón conmigo. Tuve uno de los grandes días en mucho tiempo. Y más ahora que la familia no pasaba por un buen momento. Cuando ya estábamos a punto de recoger para volver a casa, porque era la hora de la cena, y la familia no nos había visto en toda el día, lo intenté de nuevo.
-Rose… - la llamé, ella me daba la espalda observando el agua casi cristalina que tenía el lago.
-Dime – dijo acercándose a mí.
-Déjame ayudarte, no quiero que estés sola. Déjame ser el padre de ese bebe, y que los dos estemos juntos en esto – le dije cogiéndole las manos.
-Emmett, no puedo… - me dijo cayendo nuevamente sus lagrimas.
-Sí puedes, no voy a dejar que pases por todo esto sola – le dije – deja que seamos papás juntos – le pedí con una sonrisa.
-Gracias – dijo, la miré extrañado – Por estar en todos los momentos que te he necesitado. Y por querer ayudarme con algo que tú no tienes nada que ver – me dijo.
-Sí tengo que ver. Porque ahora esa cosita que tienes en tu barriga será nuestro pequeño – le dije sonriendo. Ella me respondió la sonrisa, y supe que había aceptado mi propuesta – Vamos a casa, que la familia querrá felicitarte, te he robado todo el día – dije caminando para el coche.
-Me alegro de que lo hayas hecho – me dijo sonriendo. Entramos en el coche y fuimos el camino en silencio. Y de vez en cuando nos mirábamos y sonreíamos. Aparqué fuera de casa, ya entraría el auto más tarde a la cochera.

Pov Rosalie

- ¿Cuánto crees que tarden en enterarse? –le pregunté a Emmett cuando detuvo su Jeep y estábamos por entrar a la casa.
- Lo que tardemos en decirles. Sería bueno que lo hiciéramos esta noche.
- ¿Hoy? –lo miré casi con terror, si apenas estaba asimilando que estaba embarazada.
- Rose, todos están preocupados por ti. Además, se van a enterar, mientras más pronto, mejor. –Emmett me miró a los ojos y sonrió un poco.
- ¿Estás seguro de que…?
- Sí, Rose. Te lo dije, yo voy a ser el papá de ese bebé. Será nuestro bebé. –con mucho cuidado me acarició la mejilla y yo le sonreí sin poder evitarlo.
- ¿Vamos? –pregunté sencillamente cuando en realidad quería abrazarlo y agradecerle, decirle lo maravilloso que era, pero en ese momento los nervios no me dejaron, estaba aterrada.
- Vamos - Afirmó él nos bajamos del auto.
Cuando entramos vimos que la mesa estaba puesta, no sólo arreglada para una cena normal, sino con velas y de forma muy especial, lista para un festejo. Mi festejo. Suspiré resignada y Emmett me tomó la mano de nuevo para darme apoyo. Lo primero fue que todos aparecieran uno a uno para sentarse a la mesa, que me felicitaran por mi cumpleaños y me dieran abrazos… fue muy difícil no retirarme con cada contacto, pero lo hice porque todo el tiempo Emmett me sostuvo de la mano.
Cuando nos sentamos a cenar, todos estaban ahí, y pude ver la curiosidad en algunas de sus miradas, especialmente en la de mi padre, quien de seguro se estaba conteniendo de preguntarme qué pasó con eso de la visita al médico. Pero tarde o temprano acabaría por hacerlo, así que preferí adelantarme.
- Hay algo que tengo que decirles. –hablé tratando de sonar firme.
- Tenemos, que decirles. –me corrigió Emmett tomándome de la mano que apenas me había soltado y poniendo ambas sobre la mesa, a la vista de todos y no supe si lo hizo para darme apoyo o como parte de la farsa que estábamos montando.
- Ya era hora. –dijo Alice enfadada, pero no pude culparla, sé que la hería tanto o más que a todos con mi actitud desde la noche de San Valentín.
- Alice. –la reprendió mi padre, probablemente muy ansioso de por fin saber qué me pasaba. Me pregunté si no lo sospecharía ya. – Adelante, Rosalie. Te escuchamos.
- Yo… -suspiré y de repente no pude seguir hablando, agaché la mirada como si me pesara mantener el rostro en alto.
- Nosotros vamos… -empezó a hablar Emmett, pero lo detuve apretando su mano, y lo vi a los ojos, de alguna forma era más fácil mirarlo a él que al resto.
- Déjame hacerlo. –le pedí y él asintió. Si ya estaba ayudándome más allá de cualquier punto razonable, por lo menos tendría que ser yo quien se lo dijera al resto.
- Estoy embarazada. –les solté de repente y por un segundo las expresiones de toda la familia se coordinaron en sorpresa, pero después cada una fue tomando matices diferentes.
- Sí, vamos a ser papás. –escuché a Emmett, así no dejó dudas de nada y sólo me preparé para la tempestad que de seguro nos caería encima.
- Eso era. –habló Alice primero. – Eso tienes desde hace semanas y nunca pudiste decírmelo. Estás embarazada… de Emmett. Claro ¿qué más podía esperar de ti? Nunca te importó que yo lo quiera ¿verdad? Pues bien, felicidades, tienes justo lo que te mereces. –luego se levantó y se fue.
- ¡Alice! –la llamó Jasper y luego de mirarnos con reproche a Emmett y a mí, salió corriendo detrás de ella.
- Estás en problemas. –dijo Edward y se levantó, pero él no se fue, sino que caminó hacia Emmett, quien también se levantó para encararlo. –Todo está mal con Rosalie desde que estás cerca de ella. Eso sin contar que primero te metiste con Alice. –bramó mi hermano y sentí lágrimas recorrer mi rostro otra vez ¿qué le hice a la familia?
- Cálmate. –le ordenó Emmett. – No me voy a defender pero no lo hagas enfrente de ella. –le advirtió y yo cerré los ojos.
- ¡Pues si ella también tiene la culpa en todo esto! –argumentó mi hermano y sentí como si me echaran un balde de agua fría.
- Edward. –lo reprimió Bella para mi sorpresa y cuando la miré ella me sonrió un poco. No es que estuviera muy preocupada, pero me tenía simpatía. –Vámonos, este no es nuestro asunto. –se levantó y lo tomó de la mano.
Mi hermano nos miró a Emmett y a mí una vez más antes de irse y supe que eso no sería todo, sólo lo estaba postergando. Cuando estuvimos a solas con mi papá y con Esme me di cuenta de que eran los únicos que todavía no externaban una opinión.
- ¿Eso era el problema, Rosalie? –me preguntó mi padre y pude notar en su voz y su mirada que lo había herido.
- Sí. –le mentí con voz débil, comenzando a preguntarme si debí aceptar la propuesta de Emmett, si eso no terminaría por separar a la familia.
- No lo puedo creer. –exclamó y suspiró. - ¿y ahora qué van a hacer? –nos preguntó a ambos.
- Vamos a hacernos responsables. –contestó Emmett con seguridad.
- Es lo mínimo que puedes hacer. –habló Esme viendo a su hijo y creo que todos nos dimos cuenta de la decepción en su voz. Después se levantó y se fue, mi papá la siguió, de seguro para darle consuelo, o tal vez porque no quería verme ni un minuto más.
Lo siguiente que supe que fue Emmett se acercó para abrazarme y me besó el cabello, yo me recargué en el él y lloré, no había nada más que pudiera hacer.
-Tranquila, no llores Rose… - dijo acariciándome el cabello.
-Todo salió mal, ahora mi familia te odia y la tuya a mi… - dije llorando.
-Nadie odia a nadie, sólo tienen que asimilar la noticia – contestó acariciándome.
-Me voy a mi habitación, quiero estar sola – pedí y me separe de él subiendo las escaleras.

Pov Emmett

Salió del comedor, y me quedé yo allí solo… no estaba seguro de qué pasaría ahora, pero sabía que yo apoyaría a Rosalie en todo, no la iba a dejar sola. Salí de la casa y me senté en las escaleras del porche. Alguien puso su mano en mi hombro y me giré para ver que era mi hermana.
-No deberías estar aquí fuera, te enfermarás más – dije sin ni siquiera mirarle a la cara.
-¿Cómo estás? – me preguntó sentándose a mi lado. La miré extrañado.
-Mal – dije colocando mi cabeza entre las manos.
-Sé que nada es como antes, y que nos hemos distanciado mucho, pero yo no voy a decirte nada. Sé que necesitas apoyo. Y te lo voy a dar. Soy tu hermana y no te dejaré solo – me dijo sonriendo.
-Parece que eres la única que lo piensa, porque Jasper prefirió ir con Alice y mamá se decepciono, y me dio a entender que ya esperaba que me fuera a pasar esto. ¿De verdad he dado esa imagen todos estos años? – pregunté. Me sentía mal por cómo me había hablado mi madre. Mi hermana no me contestó y apartó si mirada – Sí, he dado esa imagen.
-Siempre, has utilizado a las chicas de una noche y ya está. No querías nada más con ellas. Mamá, estaba preparada para cuando eso pasara, tal vez le sorprendió que fuera con Rosalie, igual que a todos. No pensé que fueras a tener nada con ella – me dijo mirándome a los ojos.
-No es tan fría como piensas… - le contesté. A mí me había demostrado que tenía un gran corazón. Y sentimientos.
-No digo que sea fría. Solo que me sorprende – respondió sin mirarme. Y en ese momento estornudó.
-Entra a la casa. No quiero que también se enfaden porque te enfermaste más – ella sonrió, se levantó y cuando iba a entrar, algo hizo clic dentro de mi – Bella… - la llamé, ella se giró para verme. Me levanté y me acerqué a ella, y sin decir nada la abracé – Gracias por hablar conmigo – dije y una lágrima cayó de mis ojos, y pude ver que ella también lloraba.
-Pase lo que pase, y hagas lo que hagas, y aunque estemos más distanciados que nunca, eres mi hermano y voy a estar contigo – dijo. Yo sonreí y entramos en casa juntos.
-Eres un miserable – escuché a Edward, pero lo único que me dio tiempo a ver fue su puño en mi cara – No te conformabas con Alice, también querías a Rosalie… y no solo una noche con ella. También querías dejarla embarazada… me das pena Emmett. Pena. Y… - continúo diciendo.
-Edward, déjalo, vamos a la cama. Por favor – dijo mi hermana cogiendo del brazo a su novio.
-No se va a quedar así – dijo subiendo siendo arrastrado por mi hermana. Vi a mi hermano Jasper bajar, su cara no se veía comprensiva como la de Bella.
-Sabía que esto acabaría pasando – me dijo poniéndose enfrente mío.
-Jasper… - nunca pensé que llegaría a pensar algo así, pero me dolía la actitud de mi hermano.
-No, si eso era lo que le pasaba a Rosalie, si eso era lo que nos ocultabais por qué no lo dijiste cuando paso. Nos hubiéramos ahorrado muchas cosas, todos… siempre a lo loco, sabía que acabaría pasando esto, pero con Rosalie… el error de acostarnos con ellas lo cometimos los dos, pero repetir y dejarla embarazada… me has decepcionado hermano… - y subió. Me quedé ahí parado, no sabía qué hacer o decir. Escuché un portazo y subí, vi a Alice salir de la habitación de Rosalie y entré en ella. La encontré llorando en la cama.

Pov Rosalie

Subí corriendo a mi habitación. Todo había ido peor de lo que pensaba. Todo estaba peor de lo que creía. Ahora todo era mi culpa, mi familia se había roto definitivamente. Mi hermano odiaba a Emmett y seguramente a mí también. Alice me odiaba antes, y me odiará más ahora… y mi padre me miró con un gran dolor en sus ojos, esa mirada que no podría borrar de mi mente nunca.
-Me da asco que seas mi hermana… - dijo Alice entrando corriendo en mi habitación. Me quedé callada, no podía decirle nada – Sabías que quería a Emmett, sabías era importante para mí y no te ha importado nunca. Te has acostado con él como buena guarra que eres… me da asco ser tu hermana. Siempre me has dicho que te tenía para todo, que no me preocupara porque me cuidarías como mamá lo haría. Y en cuanto me descuido una noche, llegas semanas después diciéndome que estás embarazada del chico al que quiero. Tú lo sabes… - dijo, estaba llorando y no podía evitar llorar yo también con todo lo que me estaba diciendo – Olvídate de que tienes una hermana, porque desde ahora y para siempre, dejo de ser tu hermana… - dijo, se acercó a mi mesilla de noche donde tenía una todo de las dos de cuando éramos pequeñas, y la tiró contra el suelo. Haciéndolo añicos – Así está a partir de ahora nuestra relación.
Y se fue dando un fuerte portazo con el que una foto de la familia que tenia al lado de la que Alice acababa de romper, se cayó también y se rompió. Sin poder evitarlo me puse a llorar… lo había perdido todo. Estaba sola. Sentí una mano en mi hombro.
-Sé que me has dicho que querías estar sola, pero necesito estar contigo- dijo Emmett tirándose conmigo en la cama.
-Lo he perdido todo – dije llorando.
-No, estamos juntos – dijo abrazándome. Y después de un rato de hacernos compañía en silencio, nos quedamos dormidos. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario