CAPITULO: 15
Pov Rosalie
-Yo
puedo… - comencé a negar sólo al escucharlo.
-No
quiero que seas tú – le corté rápidamente. Vi como mi padre se quedó en
silencio, mirándome, y en su mirada vi dolor por como se lo había dicho. Le
había sentado mal.
-¿Qué
clase de doctor? – preguntó con voz un tanto estrangulada.
-No
necesito que me lo busques. Tú tan solo dame el permiso, yo me encargo de lo
demás – dije, pero vi sus ojos cristalinos. Me sentía mal por como lo estaba
tratando, pero no podía decirle que era para el ginecólogo. No podía decirle
que estaba embarazada, serían demasiadas explicaciones y todavía no estaba
preparada. Sabía que el ambiente estaba tenso, más que de costumbre. Y que era
por mi culpa. Me sentí mal por ello.
-Está
bien, tienes el permiso – me dijo resignado. Yo apreté debajo de la mesa la
mano de Emmett. Vi que el levantó la mirada, esperando una respuesta de su
madre.
-Sí
– le contestó ella rápidamente. Intentamos desayunar, pero había un silencio
realmente incómodo. Mi hermano entró.
-¿Y
Bella? – preguntó Jasper, al ver que se sentaba con nosotros.
-Me
he quedado con hambre y ella se ha quedado dormida así que he pensado en bajar,
para comer algo – dijo encogiéndose de hombros - ¿A pasado algo? – Preguntó
mordiendo la tostada – Estamos más tensos que de costumbre.
-No
ha pasado nada – dijo papá seriamente. Me sobresalté con el tono de voz.
-Rosalie,
si quieres puedo acompañarte yo, soy tu hermana y… - negué.
-No,
quiero que sea Emmett – dije. Y me volví a sentir mal por como traté a Alice,
ella no tenía la culpa de nada. Pero no podía dejar que viniera, no quería que
fuera ella. Vi que mi hermana derramaba una lágrima y me sentí peor… mi actitud
la estaba haciendo llorar, yo estaba haciendo llorar a mi hermanita pequeña… me
sentí una basura – Me voy a la ducha – dije levantándome.
-Rose,
acabas de comer, te va a dar un corte de digestión – dijo mi padre.
-Tendré
cuidado – dije saliendo de la cocina.
Pov Edward
Que
mi Bella estuviera así, era mi culpa, que se haya enfermado, es mi culpa, que
esté con el tanque de oxígeno es mi culpa y que estuviera en la cama con fiebre
era mi culpa… era el peor novio, no sabía cuidar de ella.
-Ed…
- escuché su dulce voz llamarme y salí de mis pensamientos.
-¿Qué
pasa cielo? – pregunté acariciando su cabello.
-No
podemos ir a casa de mi papá – dijo riendo, pero comenzó a toser. Espere a que
acabara… me dolía cada vez que la veía mal.
-No,
pero cuando te pongas bien, vamos y pasamos el día allí con él – dije
sonriendo.
-Tengo
sueño – susurró, sus párpados se cerraban pero parecía que se resistía.
-Duerme
mi Bella. Descansa – dije tranquilamente. Y comencé a tararear su nana. En unos
minutos se quedó dormida. Me había quedado con hambre con lo que mi hermana me
había traído, por eso con cuidado dejé a Bella en la cama y me levanté para
bajar. Cuando entré en la cocina vi allí a Rose y me extrañó. El aire se respiraba tenso, era fácil de
notar, por un momento me plantee volver a subir, pero tenía hambre, así que me
senté.
-¿Y
Bella? – Me preguntó Jasper – Me he quedado con hambre y ella se ha quedado
dormida así que he pensado en bajar, para comer algo – dije encogiéndome de
hombros - ¿Ha pasado algo? – Pregunté mordiendo la tostada con mermelada que me
había preparado rápidamente – Estamos más tensos que de costumbre.
-No
ha pasado nada – Dijo mi padre, y por su tono entendí que si había pasado algo
y algo que le había molestado mucho.
-Rosalie,
si quieres puedo acompañarte yo, soy tu hermana y… - comenzó a decir Alice, no
entendí a lo que se refería, pero mi hermana mayor empezó a negar rápidamente.
-No,
quiero que sea Emmett – dijo, me sorprendí por cómo le había contestado, sabía
que Rosalie amaba mucho a Alice y nunca se había hablado así con ella. Vi una
lágrima de Alice resbalar por su mejilla. Se la quito rápidamente pero creo que
todos en la mesa nos dimos cuenta de esa diminuta lágrima - Me voy a la ducha –
dijo Rosalie levantándose.
-Rose,
acabas de comer, te va a dar un corte de digestión – dijo mi padre.
-Tendré
cuidado – dijo y sin esperar que nadie dijera nada salió.
-¿Alguien
me puede decir que ha pasado? – Pregunté mirándolos a todos – Porque
sinceramente no entiendo nada – dije.
-Lo
que pasa es que tu hermana se ha vuelto un bicho raro
– dijo Alice gritando y se levantó de la mesa
dando un golpe. Y salió caminando rápidamente. Tampoco había visto a mi hermana
nunca diciendo esas cosas de Rosalie.
-No
entiendo nada… - susurré.
-No
ha pasado nada – dijo mi padre sin mirarme.
-Alice
no se pone así por nada… - contesté. Conocía a mi hermana pequeña y de verdad
no se ponía así por cualquier cosa.
-Me
voy a duchar yo también – dijo Emmett, se levantó, dejó el plato en el
fregadero y se fue.
-Nos
estamos volviendo todos locos – dijo Jasper levantándose también. Yo me quedé
sentado, callado.
Narrador externo
El
día pasó lentamente. Bella se quedó en la cama, Edward fue su enfermero
particular, le consintió todo lo que le pidió. Pero aunque ella le pidió que no
se sintiera culpable, que él no tuviera la culpa de que ella se enfermara tan
fácilmente, a él no le convenció y en sus adentros continuó echándose la culpa.
Por
otro lado Jasper se pasó el día consolando a Alice, quien no paraba de llorar
por la actitud de Rosalie, él pensaba que estaba feo como le había contestado
tanto a ella como a Carlisle, pero quería pensar que tenía razones para tratar
así a la pequeña duende, a la que le estaba cogiendo mucho cariño.
Emmett
cuando se acabó de duchar fue a la habitación de Rosalie, quien estaba hablado
por teléfono para pedir hora urgente para el día siguiente. Cuando colgó,
Emmett le preguntó porque le hablo así a Alice, ella no tenía la culpa de nada,
y entonces Rosalie comenzó a llorar.
Por
su parte, Carlisle se la pasó encerrado en su despacho dolido por la actitud de
su hija. No quiera culparla, pero pensaba que su comportamiento estaba
corrompiendo poco a poco a su familia. Esme se fue tambaleando del despacho a
la habitación de Bella y viceversa. Así fue todo el día. Cada uno en sus cosas.
Hasta
la mañana siguiente…
Pov Emmett
Esta
noche nuevamente la había pasado con Rosalie. Parecía que el tenerme cerca le
alejaba de los malos sueños. Al abrir los ojos fui a mi habitación a
arreglarme, me moví con mucho cuidado para no despertarla. Me cambie
rápidamente, y fui a la cocina. Todos estaban desayunando, todos vestidos para
ir a su trabajo o colegio. Excepto mi hermana que estaba sentada al lado de
Edward con el pijama.
-Bueno
días – dije abriendo la nevera para coger algo.
-Pensé
que te levantarías más tarde – dijo Carlisle – ¿A qué hora es la visita? – Me
preguntó – Estaréis por el hospital…
-No,
Rose ha pedido visita en el hospital de Seattle y vamos dentro de dos horas –
dije, vi como se tensó al escuchar que ni siquiera sería en el hospital donde
él trabajaba.
Después
de eso, todos se fueron arreglando y saliendo de casa. Mi hermana subió a su
habitación y me dijo que cuando me fuera le avisara…
Yo
fui al sofá para ver la televisión mientras esperaba Rosalie, quien bajó a la
media hora con unos tejanos y una camiseta ancha y hombro descubierto.
-Felicidades
preciosa – me acerqué a ella con intención de abrazarla y noté una leve sonrisa
como aprobación. Y la envolví en un abrazo.
-Muchas
gracias – me susurró. Al apartarme de ella sonreí.
-Voy
a decirle a mi hermana que nos vamos – le dije subiendo rápidamente las
escaleras. Piqué a la puerta e in esperar a que Bella me contestara, abrí – Nos
vamos ya – estaba en la cama con el portátil en sus piernas – Recuerda que
Carlisle dijo que tienes que reposar – hablé, no sabía si lo había dicho, pero
eso es lo que le decían siempre cuando se enfermaba.
-Estoy
en la cama – dijo sonriendo. Yo sonreí con ella. Y cerré la puerta. Bajé
rápidamente y Rosalie me esperaba apoyada en la puerta del garaje.
-Ya
podemos irnos – dije. Fuimos a mi coche, pues ella decía que no quería
conducir. El viaje fue en silencio creo que ninguno de los dos estaba preparado
para decir nada, sabiendo a lo que nos íbamos a enfrentar. Cuando llegamos
aparqué el coche en el estacionamiento y entramos cogidos de la mano. Era mi
forma de darle apoyo. La secretaria nos indicó que podíamos pasar, que el
doctor nos estaba esperando. Picamos la puerta que nos indicó.
-Adelante
– dijo la voz de una mujer. Respiré tranquilo sabiendo que sería una mujer la
que atendería a Rosalie.
-Buenos
días – contestamos los dos a la vez. La doctora nos pidió que nos sentáramos y
así lo hicimos.
-Vosotros
diréis… - dijo esperando a que le contáramos por qué estábamos allí.
-Yo…
me hice ayer la prueba y me dijo que estaba embarazada, y venía a ver si el
resultado fue correcto – dijo Rosalie con voz temerosa.
-Tú,
¿Eres el papá del bebé? – preguntó la doctora mirándome.
-Yo…
- iba a decir que sí, pero me interrumpió.
-No,
es mi hermano – dijo rápidamente.
-Está
bien – dijo anotando algo y después hizo muchas preguntas cuyas respuestas
también anotó, puras cosas médicas. Después de unos minutos de estar escuchando
el interrogatorio que le hacía a Rose, pasamos a la siguiente parte –Desnúdate
de cintura para abajo y colócate en esa camilla – indico Dra. Rosalie se tensó
con la idea de desnudarse.
-¿Desnudarme?,
¿Por qué? – Preguntó Rosalie nerviosa – Para mirar mi barriga no hace falta… -
dijo.
-Te
tengo que hacer una eco vaginal, con una normal, no podríamos ver si estas
embarazada o no. Aparte luego vendrá una enfermera a sacarte sangre. Supongo
que habrás venido en ayunas como te dije ayer – Rosalie asintió – Bien. Desnúdate
por favor – Me miró, vi que se sentía incomoda con mi presentica.
-Sí
quieres me voy – le sugerí, pero me dijo
que no con la cabeza. Y fue a cambiarse. Salió con una pequeña bata
tapándose.
-Siéntate
aquí, y sube las piernas – dijo la doctora en tono amable, señalándole la
camilla. Ella se acercó temerosa y se recostó. Me colocó detrás de ella
apoyando mis manos en sus hombros para darle ánimos. No entendía nada de lo que
veía en la pantalla hasta que la doctora lo dijo.
-Pues
Rosalie, efectivamente estas embarazada – dijo sonriéndole – Te voy a recetar
unas vitaminas durante todo el embarazo… - comenzó a decir muchas cosas, pero
creo que tanto ella como yo estábamos pensando en demasiadas cosas como para
escucharla - ¿De acuerdo? – preguntó al final como para cerciorarse de que
habíamos entendido todo. Rosalie pareció reaccionar y asintió – Te voy a dar
visita para dentro de tres semanas y veremos cómo continua todo y de daré los
resultados de los análisis – Rose asintió de nuevo, cogió el papel que la
doctora le dio y nos fuimos del consultorio. Al cerrar la puerta Rosalie se
dejó caer en el suelo.
-Estoy
embarazada, ahora si es real… - y comenzó a llorar. -¿Cómo se lo voy a decir a mi padre…? – me
agaché y la abracé.
-No
dejaré que estés sola – le dije.
-No
insistas, no voy a dejar que arruines tu vida por mi culpa… - y lloró más
fuerte. La ayudé a levantarse, porque nos estaban mirando mucho en la sala de
espera, y poco a poco caminamos hasta el coche. Cuando estuvimos dentro,
decidí.
-Nos
vamos a ir a pasar el día a un sitio que conozco, yo iba cuando era pequeño –
le dije con una sonrisa – Además tienes que despejarte, es tu cumpleaños y nos
puedes estar así. Verás como el sitio te va a gustar – le dije sonriendo y
arranqué y me encamine hacia mi lago. Primero pasé por el mercado para coger
algo de comida y después atravesé con mi Jeep todo el bosque hasta llegar al
pequeño lago al que siempre iba, a pensar, aunque pareciera mentira, en
ocasiones pensaba y este era el mejor sitio. Rosalie se bajó del coche y
contemplo el paisaje.
-Es
hermoso – dijo sonriendo. Baje unas mantas que tenía en el Jeep y las estiré
para poder sentarnos - ¿Cómo lo descubriste? – preguntó apoyándose en mi pecho.
Me sorprendí por eso, pero la recibí.
-Hace
algunos años me vine de acampada con los amigos, me perdí y encontré esto.
Desde entonces vengo cuando necesito estar solo – le contesté. Sabía que me
podía sincerar con ella. Ella lo hacía conmigo.
Pasamos
todo el día juntos, conseguí que se distrajera, incluso que riera de corazón
conmigo. Tuve uno de los grandes días en mucho tiempo. Y más ahora que la
familia no pasaba por un buen momento. Cuando ya estábamos a punto de recoger
para volver a casa, porque era la hora de la cena, y la familia no nos había visto
en toda el día, lo intenté de nuevo.
-Rose…
- la llamé, ella me daba la espalda observando el agua casi cristalina que
tenía el lago.
-Dime
– dijo acercándose a mí.
-Déjame
ayudarte, no quiero que estés sola. Déjame ser el padre de ese bebe, y que los
dos estemos juntos en esto – le dije cogiéndole las manos.
-Emmett,
no puedo… - me dijo cayendo nuevamente sus lagrimas.
-Sí
puedes, no voy a dejar que pases por todo esto sola – le dije – deja que seamos
papás juntos – le pedí con una sonrisa.
-Gracias
– dijo, la miré extrañado – Por estar en todos los momentos que te he
necesitado. Y por querer ayudarme con algo que tú no tienes nada que ver – me
dijo.
-Sí
tengo que ver. Porque ahora esa cosita que tienes en tu barriga será nuestro
pequeño – le dije sonriendo. Ella me respondió la sonrisa, y supe que había
aceptado mi propuesta – Vamos a casa, que la familia querrá felicitarte, te he
robado todo el día – dije caminando para el coche.
-Me
alegro de que lo hayas hecho – me dijo sonriendo. Entramos en el coche y fuimos
el camino en silencio. Y de vez en cuando nos mirábamos y sonreíamos. Aparqué
fuera de casa, ya entraría el auto más tarde a la cochera.
Pov Rosalie
-
¿Cuánto crees que tarden en enterarse? –le pregunté a Emmett cuando detuvo su
Jeep y estábamos por entrar a la casa.
-
Lo que tardemos en decirles. Sería bueno que lo hiciéramos esta noche.
-
¿Hoy? –lo miré casi con terror, si apenas estaba asimilando que estaba
embarazada.
-
Rose, todos están preocupados por ti. Además, se van a enterar, mientras más
pronto, mejor. –Emmett me miró a los ojos y sonrió un poco.
-
¿Estás seguro de que…?
-
Sí, Rose. Te lo dije, yo voy a ser el papá de ese bebé. Será nuestro bebé. –con
mucho cuidado me acarició la mejilla y yo le sonreí sin poder evitarlo.
-
¿Vamos? –pregunté sencillamente cuando en realidad quería abrazarlo y
agradecerle, decirle lo maravilloso que era, pero en ese momento los nervios no
me dejaron, estaba aterrada.
-
Vamos - Afirmó él nos bajamos del auto.
Cuando
entramos vimos que la mesa estaba puesta, no sólo arreglada para una cena
normal, sino con velas y de forma muy especial, lista para un festejo. Mi
festejo. Suspiré resignada y Emmett me tomó la mano de nuevo para darme apoyo.
Lo primero fue que todos aparecieran uno a uno para sentarse a la mesa, que me
felicitaran por mi cumpleaños y me dieran abrazos… fue muy difícil no retirarme
con cada contacto, pero lo hice porque todo el tiempo Emmett me sostuvo de la
mano.
Cuando
nos sentamos a cenar, todos estaban ahí, y pude ver la curiosidad en algunas de
sus miradas, especialmente en la de mi padre, quien de seguro se estaba
conteniendo de preguntarme qué pasó con eso de la visita al médico. Pero tarde
o temprano acabaría por hacerlo, así que preferí adelantarme.
-
Hay algo que tengo que decirles. –hablé tratando de sonar firme.
-
Tenemos, que decirles. –me corrigió Emmett tomándome de la mano que apenas me
había soltado y poniendo ambas sobre la mesa, a la vista de todos y no supe si
lo hizo para darme apoyo o como parte de la farsa que estábamos montando.
-
Ya era hora. –dijo Alice enfadada, pero no pude culparla, sé que la hería tanto
o más que a todos con mi actitud desde la noche de San Valentín.
-
Alice. –la reprendió mi padre, probablemente muy ansioso de por fin saber qué
me pasaba. Me pregunté si no lo sospecharía ya. – Adelante, Rosalie. Te
escuchamos.
-
Yo… -suspiré y de repente no pude seguir hablando, agaché la mirada como si me
pesara mantener el rostro en alto.
-
Nosotros vamos… -empezó a hablar Emmett, pero lo detuve apretando su mano, y lo
vi a los ojos, de alguna forma era más fácil mirarlo a él que al resto.
-
Déjame hacerlo. –le pedí y él asintió. Si ya estaba ayudándome más allá de
cualquier punto razonable, por lo menos tendría que ser yo quien se lo dijera
al resto.
-
Estoy embarazada. –les solté de repente y por un segundo las expresiones de
toda la familia se coordinaron en sorpresa, pero después cada una fue tomando
matices diferentes.
-
Sí, vamos a ser papás. –escuché a Emmett, así no dejó dudas de nada y sólo me
preparé para la tempestad que de seguro nos caería encima.
-
Eso era. –habló Alice primero. – Eso tienes desde hace semanas y nunca pudiste
decírmelo. Estás embarazada… de Emmett. Claro ¿qué más podía esperar de ti?
Nunca te importó que yo lo quiera ¿verdad? Pues bien, felicidades, tienes justo
lo que te mereces. –luego se levantó y se fue.
-
¡Alice! –la llamó Jasper y luego de mirarnos con reproche a Emmett y a mí,
salió corriendo detrás de ella.
-
Estás en problemas. –dijo Edward y se levantó, pero él no se fue, sino que
caminó hacia Emmett, quien también se levantó para encararlo. –Todo está mal
con Rosalie desde que estás cerca de ella. Eso sin contar que primero te
metiste con Alice. –bramó mi hermano y sentí lágrimas recorrer mi rostro otra
vez ¿qué le hice a la familia?
-
Cálmate. –le ordenó Emmett. – No me voy a defender pero no lo hagas enfrente de
ella. –le advirtió y yo cerré los ojos.
-
¡Pues si ella también tiene la culpa en todo esto! –argumentó mi hermano y
sentí como si me echaran un balde de agua fría.
-
Edward. –lo reprimió Bella para mi sorpresa y cuando la miré ella me sonrió un
poco. No es que estuviera muy preocupada, pero me tenía simpatía. –Vámonos,
este no es nuestro asunto. –se levantó y lo tomó de la mano.
Mi
hermano nos miró a Emmett y a mí una vez más antes de irse y supe que eso no
sería todo, sólo lo estaba postergando. Cuando estuvimos a solas con mi papá y
con Esme me di cuenta de que eran los únicos que todavía no externaban una
opinión.
-
¿Eso era el problema, Rosalie? –me preguntó mi padre y pude notar en su voz y
su mirada que lo había herido.
-
Sí. –le mentí con voz débil, comenzando a preguntarme si debí aceptar la
propuesta de Emmett, si eso no terminaría por separar a la familia.
-
No lo puedo creer. –exclamó y suspiró. - ¿y ahora qué van a hacer? –nos
preguntó a ambos.
-
Vamos a hacernos responsables. –contestó Emmett con seguridad.
-
Es lo mínimo que puedes hacer. –habló Esme viendo a su hijo y creo que todos
nos dimos cuenta de la decepción en su voz. Después se levantó y se fue, mi
papá la siguió, de seguro para darle consuelo, o tal vez porque no quería verme
ni un minuto más.
Lo
siguiente que supe que fue Emmett se acercó para abrazarme y me besó el
cabello, yo me recargué en el él y lloré, no había nada más que pudiera hacer.
-Tranquila,
no llores Rose… - dijo acariciándome el cabello.
-Todo
salió mal, ahora mi familia te odia y la tuya a mi… - dije llorando.
-Nadie
odia a nadie, sólo tienen que asimilar la noticia – contestó acariciándome.
-Me
voy a mi habitación, quiero estar sola – pedí y me separe de él subiendo las
escaleras.
Pov Emmett
Salió
del comedor, y me quedé yo allí solo… no estaba seguro de qué pasaría ahora,
pero sabía que yo apoyaría a Rosalie en todo, no la iba a dejar sola. Salí de
la casa y me senté en las escaleras del porche. Alguien puso su mano en mi
hombro y me giré para ver que era mi hermana.
-No
deberías estar aquí fuera, te enfermarás más – dije sin ni siquiera mirarle a
la cara.
-¿Cómo
estás? – me preguntó sentándose a mi lado. La miré extrañado.
-Mal
– dije colocando mi cabeza entre las manos.
-Sé
que nada es como antes, y que nos hemos distanciado mucho, pero yo no voy a
decirte nada. Sé que necesitas apoyo. Y te lo voy a dar. Soy tu hermana y no te
dejaré solo – me dijo sonriendo.
-Parece
que eres la única que lo piensa, porque Jasper prefirió ir con Alice y mamá se
decepciono, y me dio a entender que ya esperaba que me fuera a pasar esto. ¿De
verdad he dado esa imagen todos estos años? – pregunté. Me sentía mal por cómo
me había hablado mi madre. Mi hermana no me contestó y apartó si mirada – Sí,
he dado esa imagen.
-Siempre,
has utilizado a las chicas de una noche y ya está. No querías nada más con
ellas. Mamá, estaba preparada para cuando eso pasara, tal vez le sorprendió que
fuera con Rosalie, igual que a todos. No pensé que fueras a tener nada con ella
– me dijo mirándome a los ojos.
-No
es tan fría como piensas… - le contesté. A mí me había demostrado que tenía un
gran corazón. Y sentimientos.
-No
digo que sea fría. Solo que me sorprende – respondió sin mirarme. Y en ese
momento estornudó.
-Entra
a la casa. No quiero que también se enfaden porque te enfermaste más – ella
sonrió, se levantó y cuando iba a entrar, algo hizo clic dentro de mi – Bella…
- la llamé, ella se giró para verme. Me levanté y me acerqué a ella, y sin
decir nada la abracé – Gracias por hablar conmigo – dije y una lágrima cayó de
mis ojos, y pude ver que ella también lloraba.
-Pase
lo que pase, y hagas lo que hagas, y aunque estemos más distanciados que nunca,
eres mi hermano y voy a estar contigo – dijo. Yo sonreí y entramos en casa
juntos.
-Eres
un miserable – escuché a Edward, pero lo único que me dio tiempo a ver fue su
puño en mi cara – No te conformabas con Alice, también querías a Rosalie… y no
solo una noche con ella. También querías dejarla embarazada… me das pena
Emmett. Pena. Y… - continúo diciendo.
-Edward,
déjalo, vamos a la cama. Por favor – dijo mi hermana cogiendo del brazo a su
novio.
-No
se va a quedar así – dijo subiendo siendo arrastrado por mi hermana. Vi a mi
hermano Jasper bajar, su cara no se veía comprensiva como la de Bella.
-Sabía
que esto acabaría pasando – me dijo poniéndose enfrente mío.
-Jasper…
- nunca pensé que llegaría a pensar algo así, pero me dolía la actitud de mi hermano.
-No,
si eso era lo que le pasaba a Rosalie, si eso era lo que nos ocultabais por qué
no lo dijiste cuando paso. Nos hubiéramos ahorrado muchas cosas, todos… siempre
a lo loco, sabía que acabaría pasando esto, pero con Rosalie… el error de
acostarnos con ellas lo cometimos los dos, pero repetir y dejarla embarazada…
me has decepcionado hermano… - y subió. Me quedé ahí parado, no sabía qué hacer
o decir. Escuché un portazo y subí, vi a Alice salir de la habitación de
Rosalie y entré en ella. La encontré llorando en la cama.
Pov Rosalie
Subí
corriendo a mi habitación. Todo había ido peor de lo que pensaba. Todo estaba
peor de lo que creía. Ahora todo era mi culpa, mi familia se había roto
definitivamente. Mi hermano odiaba a Emmett y seguramente a mí también. Alice
me odiaba antes, y me odiará más ahora… y mi padre me miró con un gran dolor en
sus ojos, esa mirada que no podría borrar de mi mente nunca.
-Me
da asco que seas mi hermana… - dijo Alice entrando corriendo en mi habitación.
Me quedé callada, no podía decirle nada – Sabías que quería a Emmett, sabías
era importante para mí y no te ha importado nunca. Te has acostado con él como
buena guarra que eres… me da asco ser tu hermana. Siempre me has dicho que te
tenía para todo, que no me preocupara porque me cuidarías como mamá lo haría. Y
en cuanto me descuido una noche, llegas semanas después diciéndome que estás
embarazada del chico al que quiero. Tú lo sabes… - dijo, estaba llorando y no
podía evitar llorar yo también con todo lo que me estaba diciendo – Olvídate de
que tienes una hermana, porque desde ahora y para siempre, dejo de ser tu
hermana… - dijo, se acercó a mi mesilla de noche donde tenía una todo de las
dos de cuando éramos pequeñas, y la tiró contra el suelo. Haciéndolo añicos –
Así está a partir de ahora nuestra relación.
Y
se fue dando un fuerte portazo con el que una foto de la familia que tenia al
lado de la que Alice acababa de romper, se cayó también y se rompió. Sin poder
evitarlo me puse a llorar… lo había perdido todo. Estaba sola. Sentí una mano
en mi hombro.
-Sé
que me has dicho que querías estar sola, pero necesito estar contigo- dijo
Emmett tirándose conmigo en la cama.
-Lo
he perdido todo – dije llorando.
-No,
estamos juntos – dijo abrazándome. Y después de un rato de hacernos compañía en
silencio, nos quedamos dormidos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario