CAPITULO: 11
Pov Esme
-Cariño,
¿No viste un poco raros a los chicos? – le pregunté mientras preparaba la
comida para todos.
-Si,
estaban algo raros, pero supongo que si no han dicho nada no será nada grave… -
me tranquilizó. Se puso a ayudarme con la comida. Al rato escuchamos el timbre.
-Voy
yo – gritó mi hija, así que no nos movimos del sitio.
-¿Qué
le vas a hacer a Bella? – me preguntó abrazándome por la espalda.
-He
pensado en algo de carne… - dije encogiéndome de hombros – así comemos todos
igual – dije, él sonrió y asintió.
-¡Mamá!
– escuche a mi hijo Emmett gritar, mire a Carlisle quien tenía el ceño
fruncido. Me sequé las manos porque las tenías mojadas. Y fui para la escalera.
Pero la persona que vi me dejó completamente sorprendida. Estaba parado en la
puerta de casa, mi hija sujetaba la puerta y Edward la abrazaba. Emmett estaba
detrás de ellos con los puños apretados. Y Jasper, Alice y Rosalie en la puerta
del salón mirando sorprendidos.
-¿Carlisle?
– preguntó Charlie mirando detrás de mí. ¿Qué hacia el aquí?, ¿Para qué habrá
venido?
-¿Charlie?
– preguntó mi nuevo marido bajando las escaleras impresionado. Yo todavía
estaba parada en la parte de arriba de la escalera, sin poder reaccionar.
-Vaya,
esperaba encontrarme de todo en esta casa, menos a mi viejo amigo – dijo
Charlie ofreciéndole la mano, él se la dio y se abrazaron. Entonces fue cuando
reaccioné. Comencé a bajar las escaleras poco a poco.
-Hola
Esme, veo que estás tan guapa como siempre – dijo cuando yo llegue al final de
la escalera y me coloqué al lado de Emmett.
-¿Qué
haces aquí?, ¿Y qué quieres? – pregunté, quería ir directa al grano.
-Tú
debes ser Bella – dijo cogiéndole de la mano y acariciando el brazo – Eres
preciosa, te pareces a tu madre cuando tenía tu edad – le dijo sonriendo.
-¿Qué
quieres Charlie? – dije seriamente.
-Rosalie,
Alice, Edward… vamos arriba ayudadme a hacer la comida, mientras ellos hablan –
dijo Carlisle. En parte se lo agradecí pero me hubiera gustado que también se
llevara a mi hijos… los tres nombrados subieron a regañadientes por las
escaleras.
-¿Qué
quieres? -insistí de nuevo, quería que dijera lo que fuera ya, y poder pedirle
que se fuera lejos nuevamente. Bella le hizo un gesto para que entrara, y todos
entramos en el salón.
-Quiero
ver cómo están mis hijos – me dijo mirándolos a ellos.
-Nosotros
no queremos verte… - contestaron Jasper y Emmett a la vez. Pero al no escuchar
la voz de mi hija nos quedamos mirándola.
-Yo…
- se le veía tan impresionada – Yo quiero saber por qué te fuiste. ¿Por qué nos
abandonaste? – le preguntó, vi como estaba llorando. Me entró una rabia inmensa
en el cuerpo.
-Tenía
miedo – dijo. Mis hijos se rieron.
-¿De
qué? – preguntó Bella. Me daba miedo por donde estaba encaminando la cosa.
-No
estaba preparado para tener una hija enferma… - vi como mi hija lloro un poco
mas fuerte – Pero me arrepentí y estoy aquí ahora…
-Después
de doce años… - dijo mi hijo Jasper haciéndose notar.
-No,
yo vine hace años a veros, pero vuestra madre no me dejó… - mierda… mis tres
hijos me miraron seriamente.
-¿Es
verdad? – me preguntó Bella. Yo me sentí culpable, Emmett y Jasper sí lo
sabían, y ellos estuvieron de acuerdo conmigo en no decirle nada a Bella –
Mamá, ¿Es verdad? – me volvió a preguntar.
-Sí
– dije, ella me miró, como decepcionada y me partió el corazón.
-Pero
qué más te da, él nos abandonó a todos… no importa que viniera o no, él se fue…
- le dijo Emmett.
-A
mi me da igual. Tú puedes pensar lo que quieras Emmett, pero no aprendéis
nunca. Por como estás hablando parece que tu sabias que vino a vernos…
seguramente tú elegiste no verlo, y seguramente Jasper también. ¿Pero quién me
preguntó a mi?, Tenia cuatro años cuando se fue, y nunca me habéis explicado
nada. ¿Por qué no me tuvisteis en cuenta cuando pasó? – preguntó mirándonos a
los tres.
-Fue
cuando te ingresaron por aquel constipado tan fuerte – le dije.
-Siempre
hacéis lo mismo… - dijo y sin decir nada más salió de la sala – Edward, me voy,
¿Te vienes? – la escuche gritar.
-¿Dónde
vas? – Escuché preguntar a Edward – Bella no creo que…
-Me
da igual lo que creas, voy a salir ahora mismo de esta casa quieras tú o no –
le dijo.
-Te
acompaño – y se escucho un portazo, pero no de la puerta principal, sino
seguramente de la puerta del garaje.
-¿Ves
lo que has hecho? – dije mirando a Charlie.
-Tú
me dijiste que ninguno quería verme… no que Bella no lo supiese – me dijo.
-A
qué has venido… - dije, me había cansado de repetirme.
-Me
arrepiento, no debí irme… - dijo acercándose a mí.
-¿Qué
ha pasado con Bella? – preguntó Carlisle entrando en la sala.
-Se
ha enfadado – le contestó Jasper. Yo miraba fijamente a Charlie quien me miraba
a mí.
-Ella
no está bien de salud ahora mismo, si algo le pasa, será tú culpa, entonces te
digo que sí te puedes ir y no volver nunca más – le dije seriamente – Ahora
vete de mi casa, ya los has visto a los tres, has podido comprobar que no nos
haces falta, vete – le repetí.
-Volveré,
sé que Bella no piensa como Emmett y Jasper y volveré a hablar con ella – me
dijo y salió de casa, dando un portazo. Yo me dirigí al sofá y me senté de
golpe.
-¿Qué
ha pasado? – Preguntó Carlisle tranquilamente sentándose a mi lado - ¿Por qué
se fue realmente? – me preguntó cogiéndome la mano.
-Por
miedo, cuando Bella tenía cuatro años tuvo su primer ataque fuerte, nunca lo
habíamos vivido de esa manera y Charlie le entró miedo y se fue de la noche a
la mañana. Hace cinco años vino a verlos, pero para entonces Bella estaba ingresada
con un fuerte constipado… les pregunté a ellos – dije señalando a mi hijos – si
querían ver a su padre y los dos me contestaron que no. Que si tuvo miedo de la
enfermedad de Bella y me dejo sola con los tres, ahora no tenía derecho a
vernos, y los tres decidimos ocultárselo a Bella – les expliqué.
-Cariño,
es su padre… - me regañó Carlisle.
-Sí,
pero él se fue, y nos dejo solos… por qué tendría que dejar yo que viera mi
hija – dije enfadada.
-No
has pensado que Bella, tal vez necesita a su padre… - me susurró.
-No,
siempre me ha tenido a mí y a sus hermanos, por qué lo tendría que necesitar
ahora… - estaba molesta con sus palabras.
Pov Bella
Pegué
un portazo saliendo con la puerta del garaje. ¿Cómo es posible que mi madre me
haya ocultado algo así? Edward me metió en su coche, por la puerta del piloto,
mientras que yo me senté en el de copiloto. Arrancó, abrió la puerta del garaje
para salir y salimos a alta velocidad.
-¿Qué
ha pasado? – me preguntó mirando a la carretera.
-Me
han ocultado que mi padre se fue por mi culpa, y también que volvió, y mi madre
le dijo que yo no quería verle… - le dije, me estaba poniendo a sollozar.
-Bella,
mi amor, no te pongas así, se me rompe el corazón cada vez que veo una lagrima
cayendo de tus mejillas – dijo apartando la mirada de la carretera y mirándome
por un momento.
-Me
da mucha rabia ese comportamiento de parte de ellos – dije en un susurro
absorbiendo la nariz.
-Olvídate
de eso. Dime, ¿Dónde vamos? – me preguntó con una sonrisa. Siempre le agradecía
que cambiara de conversación, cuando me estaba enfadando con un tema.
-¿Qué
te parece si vamos a mi casa, y vemos una peli juntos? – le pregunté. Mama no
la había vendido, y todavía quedaban algunas cosas, como películas de cuando
era pequeña.
-Me
parece una idea estupenda, pero primero vamos a comprar algo para comer – me
dijo él con una sonrisa.
Fuimos
al mercado del pueblo, compramos un puré que para comerlo solo había que
calentarlos al microondas. Fuimos a mi casa, menos mal que siempre llevaba la
llave conmigo, cuando entramos vi que no tenía mucha suciedad, por lo que
supuse que mama vendría a limpiarla de vez en cuando.
-Ve
al sofá, que preparo el puré para los dos – dijo, me acerqué al televisor para
buscar una película - ¿Qué película vamos a ver? – me preguntó cogiéndome de la
cintura.
-Solo
hay películas infantiles… - dije señalándole el montón que había.
-¿Qué
te parece ésta? – me dijo cogiendo la de la Bella y la Bestia. Yo sonreí y
asentí, era mi favorita – Primero comemos y después ponemos la película –
sonreí y fuimos a la mesa, nos comimos el puré rápidamente y me senté en el
sofá. Él puso la película y se sentó a mi lado. Apoyé mi cabeza en su pecho, y
comenzamos a verla.
Pov Edward
La
tenía tan cerca, el aroma a fresas de su cabello era increíble. Sin poder
resistirme la bese tiernamente en la cabeza. Ella levantó la cara y me miró y,
también me besó, pero en la mejilla, con una sonrisa la besé en la frete y ella
me lo devolvió besándome en la boca. Estuvimos así un rato, los besos cada vez
eran más apasionados. Sus manos pasaron por la mi nuca y me atrajeron a ella.
Yo la apreté por la cintura, fui bajando mis labios para besarla por el cuello.
Y poco a poco subí de nuevo… ella me saco la camiseta de golpe y yo metí mis
manos con delicadeza debajo de su blusa subiendo poco a poco por las costillas
y acabando en su pecho. Entonces lo recordé… su corazón. Estaba muy acelerado,
muchísimo más que el mío. Su respiración también era bastante agitada. Poco a
poco me fui separando, preocupado.
-¿Por
qué… te separas? – jadeo Bella. Ella no esperó a que contestara y volvió a
acercarse y me besó por el cuello.
-Bella,
te estás poniendo mal… - dije, apartándola nuevamente. Su respiración
continuaba siendo agitada, y cada vez me estaba preocupando más – Tienes que
calmarte cariño… - dije recostándola en el sofá.
-Me…
siento mareada… - me susurró. Le estaba faltando el aire.
-Bella,
cálmate, respira… - dije nervioso. ¿Y si le pasaba algo por mi culpa?
-Edward,
quiero… - comenzó diciendo, pero no acabó, se llevó una mano a los labios, y se
cubrió la boca, lo entendí: tenía náuseas. Pero antes de que pudiera pensar en
algo para auxiliarla, comenzó a vomitar, yo me aparté para que no me manchara.
Me puse a su lado y le quité el pelo de la cara. Estaba poniéndose pálida.
Cuando acabó de vomitar, se recostó nuevamente.
-¿Mejor?
– le pregunté apartando los mechones de su rostro. No me respondió porque
comenzó a toser, con una tos, que no me
gustó nada. Entonces ya no estaba preocupado, me asusté – Tranquila cariño,
tienes que calmarte – dije nervioso. Ella no me contestó. Así que muy a mi
pesar saque el teléfono. Tenía tres llamadas perdidas, no miré de quien eran y
marqué el numero de mi padre.
-¿Edward,
donde estáis? – me preguntó alterado.
-Papá,
necesito que vengas… - dije, desesperado. Escuché un movimiento al otro lado
del teléfono. Y después el arranque de un coche.
-¿Dónde
estás? – preguntó de nuevo. Bella no paraba de toser y cada vez más fuerte.
-En
la casa antigua de Esme – dije, a punto de llorar.
-¿Qué
ha pasado? – cuestionó con voz seria.
-Cuando
llegues te lo explico, date prisa… - dije en un susurro y le colgué, ella
continuaba con la respiración acelerada y con tos, estaba cada vez más pálida y
tenía la piel fría – Tranquila cariño, mi padre ya viene de camino – No sé si
mi padre tardo mucho o es que ver a Bella así se me hizo eterno… pero escuché
que alguien abría la puerta.
-Bella
– dijo mi padre y se acercó a ella rápidamente, menos mal que había venido con
el maletín.
-Cuidado
– dije cuando noté que iba directo a pisar el vómito.
-Bella,
escúchame – dijo mi padre levantando su rostro para que lo mirara – tienes que
relajarte – Bella tosía y lloraba desesperada – Edward acércame mi maletín. Voy
a ponerle un calmante – me levanté lentamente para que Bella no se diera un
golpe y fui a por lo que me había pedido. Se lo acerqué y saco una jeringa.
Bella cuando la vio, se movió inquieta.
-Tranquila,
es para que te sientas mejor – dijo mi padre acariciando su brazo. Pero ella no
se tranquilizo, aparte de estar tosiendo estaba muy tensa y así no podía
inyectarle nada. Me echo una mirada, para que fuera yo la que le pidiera que se
relajara.
-Mi
amor, tienes que relajarte, no te va a doler, y va a hacer que te sientas
mejor… - le susurre al oído. Cada vez que tosía se convulsionaba. Note como sus
músculos se relajaban cuando su tos se calmaba por unos segundos. Mi padre
aprovecho un momento de esos para inyectarle el medicamente. Bella se calmo
rápidamente y dejo de toser. Mi padre saco un aparato para escuchar su corazón.
-¿Me
vas a explicar lo que ha pasado? – Dijo mi padre mirándome seriamente - ¿Y
porque estas sin camiseta? – pregunto mirándome el pecho. De lo nervioso que me
había puesto con lo de Bella no me había dado cuenta de que no llevaba la
camiseta puesta.
-Unos
besos que se nos han salido de las manos – dije mirando a Bella.
-Sí,
se os han salido de las manos… podía haberse puesto mucho peor y acabar como la
otra vez, y por si no lo recuerdas, todavía no está recuperada del todo – me
dijo seriamente.
-Sí
lo recuerdo, y no volverá a pasar – le dije seriamente yo también.
-Carlisle,
no ha sido solo su culpa… - susurró mi Bella.
-Tranquila,
tú tienes que descansar… - le dijo mi padre amablemente – Vamos para casa, que
Esme se ha quedado muy preocupada – dijo. Mi padre recogió las cosas del
maletín que había sacado y yo cogí en brazos a mi Bella. Ella apoyó la cabeza
en mi pecho.
-¿Qué
hago con mi volvo? – pregunté a mi padre.
-Como
quieras, lo puedes dejar aquí y venir mañana a buscarlo o vas tú en el volvo y
yo llevo a Bella en el mercedes – me indicó.
-Voy
contigo, mañana vengo a por él – dije caminado detrás del.
Pov Carlisle
-¿Por
qué no contestan el móvil? – dijo Esme dando vueltas por la sala.
-Esme,
tranquila, si no llaman es porque están bien – dijo mi hija Rosalie
mirando la televisión en todo momento.
Habíamos llamado ya tres veces a Edward y unas diez a Bella y ninguno de los
dos nos contestaban. En ese momento mi móvil comenzó a sonar. Me dirigí a él
rápidamente y vi que era Edward y se lo cogí rápidamente.
-¿Edward,
donde estáis? – pregunté nervioso.
-Papá,
necesito que vengas… - me asusté y sin decir nada a nadie cogí las llaves del
coche y baje rápidamente al garaje. Arranque el coche y volví a hablar con
él.
-¿Dónde
estás? – Le pregunté apurado, no sabía dónde me tenía que ir. Escuché una tos
muy fuerte y me asusté, ¿Qué le pasaba a Bella?
-En la casa antigua de Esme – me contestó mi
hijo. Su voz sonaba contenida como si estuviera a punto de llorar.
-¿Qué
ha pasado? – le pregunté seriamente me estaba asustado yo también al no saber
qué pasaba y porque mi hijo estaba así.
-Cuando
llegues te lo explico, date prisa… - me dijo y me colgó. Conduje más
rápidamente hasta la casa de mi mujer y en pocos minutos ya había llegado. Bajé
del coche rápidamente y con la llave que me dio Esme abrí la puerta. Busque por
todos lados y vi a mi hijo al lado del sofá. Y escuché a Bella toser.
-Bella
– Susurré cuando la vi, estaba sudando y tenía toda la cara empapada supongo
que de llorar, además estaba muy pálida.
-Cuidado
– Me indicó mi hijo, baje la mirada y había una vomitada, por lo que me
preocupé más.
-Bella,
escúchame – le dije agarrando con ambas manos su rostro para que me mirara –
tienes que relajarte – Pero no surtió efecto porque continuo tosiendo y
llorando desesperada – Edward acércame mi maletín. Voy a ponerle un calmante –
le indiqué a mi hijo él se movió rápidamente y me trajo el maletín, cuando lo
tuve en mis manos busqué la jeringa para inyectarla, ya que parecía que era la
única forma de que se calmara. Pero cuando vio la jeringa se puso más nerviosa.
En ese momento lamenté no tener oxígeno para ponérselo, a ese paso acabaría
necesitándolo -Tranquila, es para que te sientas mejor – le dije acariciando su
brazo pero no conseguí nada, y ahora no sólo tosía sino que se había puesto
tensa y así no podría ponerle nada. Con la mirada le indique am i hijo que
probara el.
-Mi
amor, tienes que relajarte, no te va a doler, y va a hacer que te sientas
mejor… - le susurró al oído. Cada vez que tosía se convulsionaba. Sus músculos
fueron relajándose y en un momento que dejó de toser le inyecté el medicamento.
Bella y su respiración se calmaron enseguida.
-¿Me
vas a explicar lo que ha pasado? – le pregunté mi hijo seriamente. Entonces me
percaté de que no llevaba la camiseta puesta - ¿Y por qué estas sin camiseta?
–
Unos besos que se nos han salido de las manos – me contestó mirando a Bella en
todo momento. Le había puesto un calmante para que se tranquilizara pero no la
había sedado, y estaba atenta a nuestra conversación
-Sí,
se os han salido de las manos… podía haberse puesto mucho peor y acabar como la
otra vez, y por si no lo recuerdas, todavía no está recuperada del todo – le
dije serio.
-Sí
lo recuerdo, y no volverá a pasar – me respondió
-Carlisle,
no ha sido solo su culpa… - susurró Bella.
-Tranquila,
tú tienes que descansar… - le pedí tranquilo, no quería que se alterara de
nuevo – Vamos para casa, que Esme se ha quedado muy preocupada – les dije, yo
comencé a recoger y mi hijo cogió en brazos a Bella. Apagué la televisión y
cogí la camiseta de Edward.
-¿Qué
hago con mi volvo? – preguntó.
-Como
quieras, lo puedes dejar aquí y venir mañana a buscarlo o vas tú en el volvo y
yo llevo a Bella en el mercedes – le sugerí.
-Voy
contigo, mañana vengo a por él – decidió y camino detrás de mí.
-Deja
a Bella detrás y ponte tú delante conmigo – le pedí. El dejó a Bella sentada,
ella recostó la cabeza en el asiento. Yo ya me había metido dentro del coche y
estaba esperando a Edward.
-Duerme
un poco Bella, te sentirás mejor – le dije.
-No,
gracias – me dijo. Esta chica era realimente cabezota.
-Ponte
la camiseta – le dije a mi hijo dándosela.
-Gracias
por venir – me dijo.
-No
tienes por qué darlas… - le dije sonriendo. El resto del camino fue en
silencio, cuando llegamos a la casa, todos estaban en el porche, y cuando digo
todos, son todos, incluso mis hijas.
-¿Qué
ha pasado? – preguntó Esme bajando rápidamente.
-¿Está
bien mi hermana? – quiso saber Emmett acercándose a Bella.
-¿Cómo
se encuentra? – cuestionó Jasper.
-A
ver, apartaros y no agobiéis – les pedí. Edward abrió la puerta y volvió a
cargar a Bella, quien durante el camino se había quedado dormida -Llévala a la
habitación – le indiqué. Mi hijo asintió y desapareció por la puerta.
-¿Qué
le ha pasado a mi hija? – me preguntó Esme, poniéndose delante de mí. No sabía
si lo mas adecuando era decirlo delante de los chicos.
-Nada
grave… - le dije con una sonrisa.
-¿Tiene
algo que ver con lo de esta mañana? – preguntó Jasper. Noté a mis hijas que
estaban arriba de las escaleras tensarse.
-¿Qué
ha pasado esta mañana? – pregunté seriamente mirándolos a todos.
-Se
a desmayado en clase de Educación física… - me contestó Jasper mirando al
suelo.
-¿Y
se puede saber por qué a mí nadie me ha dicho nada? – pregunté enfadado.
-Ella
dijo que estaba bien… - dijo Emmett.
-Me
lo tendríais que haber dicho, podría haber pasado algo… - dije molesto. Deje mi
coche fuera y entré en casa, toda la familia lo hizo detrás de mí. Fui directo
a la habitación de Bella.
i-¿Por
qué no me has dicho que se ha desmayado esta mañana? -le pregunté a mi hijo, el me miró
sorprendido.
-No
ha sido nada – me dijo seriamente.
-Me
da igual si es o no es nada. Cualquier cosa relacionada con la salud de Bella
me lo tienes que decir – dije con dureza. Mi hijo miro por detrás de mí, me
gire para ver a quien miraba y están todos entre la puerta y el pasillo.
-Entonces
también tiene que ver con la salud de Bella que vea a sus hermanos acostándose con
sus hermanastras… - me dijo.
-¿¡Qué!?
– gritamos Esme y yo. Bella se removió pero no se despertó.
-Lo
que escucháis. Bella encontró a Rosalie en la cama de Jasper y a Alice en la
cama de Emmett… eso también perjudica su salud… - dijo.
-Edward
está mal inventar esas cosas… - le dijo Esme tranquilamente.
-No
es mentira mamá… - susurro Emmett. Mis ojos se abrieron dé la impresión al
escuchar esas palabras.
-¿Cómo
dices? – dijo Esme seriamente.
-La
noche de noche vieja, bebimos mucho y nos acabamos acostando… - susurró Jasper.
Mis hijas, no habían dicho nada, lo único que hacían era mirar al suelo.
-¿No
tenéis nada que decir…? – les pregunté a mi hijas.
-Si
- dijo mi hija Alice - no me arrepiento de nada – dijo mirándome fijamente a
los ojos.
-¿Rosalie?
– la cuestioné.
-Yo
tampoco… - dijo mirándome como había echo su hermana.
-Mejor
salgamos, los seis y hablemos. Edward vigilas a Bella – le dije. Mis dos hijas
y los hijos de Esme salieron con las cabezas gachas de la habitación, y Esme me
cogió de la mano – Vamos a mi despacho – les dije. Ellos comenzaron a subir
escaleras. Entraron en el despacho, me coloque detrás de la mesa, aunque antes
recogí los papeles que tenía por delante ya que eran sobre la lista de
trasplantes - ¿Espero una muy buena explicación?
-Nosotros…
- comenzó Jasper, pero no continúo y miro a Emmett, éste tampoco dijo nada.
-Comienzo
yo – dijo Esme – Me parece muy mal que estéis siempre recriminando la relación
de Edward y Bella y que luego vosotros os acostéis juntos. Eso es ser serios…
cómo pedís que os hagan caso si ni vosotros mismo os lo hacéis – dijo mi mujer.
-Mamá,
fue el momento y el alcohol – dijo Emmett seriamente.
-A
mi me da igual lo que fuera, si os quejáis de algo no lo hagáis vosotros – dijo
seriamente – Nunca te he dicho nada, en el tema de mujeres Emmett, pero sabes y
siempre os he dicho que cuando digáis algo no os contradigáis y los habéis
echo… lleváis casi un mes diciéndole a vuestra hermana que no esté con Edward y
vosotras habéis estado con Rosalie y Alice… - estaba enfadada.
-Solo
fue una noche, no volverá a pasar – dijo Jasper bajito.
-Eso
es peor. Puro capricho… que ciego he sido. Lo de vuestros hermanos al menos es
serio, se quieren, vosotros no, solo queríais calmar las ganas… - dije mirando
a mi hijas – No voy a perder más el tiempo… haced lo que os dé la gana – les
dije sin ganas de discutir y decepcionado. Cogí de la mano a Esme y subimos las
escaleras.
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