sábado, 30 de junio de 2012

CAPITULO 16


CAPITULO: 16

Una semana después

Narrador externo

No parecía mucho tiempo, pero en la casa se había convertido en la semana más larga de sus vidas. No parecían una familia, sino un grupo de personas, pero nada más.
Rosalie y Emmett pasaban todos los días juntos en la habitación de ella. Rose no se atrevía a enfrentar las miradas de su familia, miradas de reproche, de decepción, o la mirada de odio de su hermana. Emmett se la pasaba con ella, porque sabía que la necesitaba. Quería estar siempre allí con ella, no dejarla sola, porque pensaba que se derrumbaría todo. Las noches las pasaban juntos, también. Se acostaban y envolvía a Rosalie entre sus brazos y dormían tranquilamente.
Bella tuvo que pasar toda la semana en casa recuperándose del constipado, y Edward pasaba todas las tardes con ella consintiéndola. Ya que por las mañanas tenía que ir al colegio. Sus amigos habían insistido en ir a verla pero, él les pidió que no, que en su casa todo estaba mal para que alguien fuera. Los amigos, resignados aceptaron.
Alice y Jasper habían creado una gran amistad, aunque tan solo era eso, no sentían nada el uno por el otro, sólo un enorme cariño y ahora sí, se sentían hermanos. Él se había convertido en un gran apoyo para la pequeña de los Cullen.
Esme y Carlisle están desesperados, no sabían qué hacer con nada, su proyecto de familia no había salido como ellos pensaban que saldría. Y en su casa todos están con todos. Los mayores estaban esperado un hijo juntos. La relación de Edward y Bella parecía ir en serio y eso les preocupaba, su última esperanza eran Jasper y Alice quienes parecían ser los más sensatos. Pero a pesar de todos los problemas que tenía la familia, su relación seguía firme y entera como al principio y de eso se alegraban ambos.

Pov Jasper

Pasear se había convertido en mi hobbie favorito, y también en el de Alice. Salir de esa casa era como entrar en el paraíso. Y la compañía de Alice para eso era la mejor, sin duda. Se había convertido en mi confidente y me gustaba pasar tiempo con ella.
Ahora me encontraba con ella, paseando por las calles de Forks. Íbamos cogidos de la mano. No había amor, era mucho más sencillo que eso. Éramos hermanos, nada de rollos como nuestros hermanos, nosotros estábamos bien siendo amigos, hermanos, y no nos hacía falta el amor que ellos se tenían. Pero que yo me uniera tanto a Alice, era porque mis hermanos habían encontrado un mejor entretenimiento que estar conmigo. Emmett siempre estaba con Rosalie, cuando nos encontrábamos por los pasillos de casa o por los del colegio éramos incapaces de mirarnos a la cara. Sentía que la rubia me había robado a mi hermano, por culpa de un embarazo. Del que tenía serias sospechas de que mi hermano fuera el padre. Seguramente ella lo había engatusado. Si mi hermano se hubiera acostado con Rosalie me lo contaría, me contaba de todas, ¿Por qué no de ella? Sabía que algo se escondía tras ese embarazo. Y ese era el verdadero motivo de la actitud de Rosalie. Por otro lado Bella se la pasaba con Edward, había estado toda la semana en casa recuperándose y simplemente quería que Edward estuviera con ella. Era como si Emmett y yo hubiéramos dejado de ser sus hermanos y eso me dolía. Pero sabía que yo también tenía mi parte de culpa.

Pov Alice

Parecía mentira. Mi papá quería una familia, quería que nosotros tuviéramos una madre como Esme, que sinceramente era una gran persona y la quería mucho. Se habían esforzado porque todos estuviéramos bien y Edward, Rosalie, Emmett y Bella lo habían estropeado todo. Ya no había familia, no había nada.
Edward estaba obsesionado con Bella, se la pasaba con ella y se había olvidado de mí. Todo en el giraba alrededor de ella. Antes hablábamos y pasábamos ratos de risas, pero eso ya no existía. Y Rosalie… ella ya no era mi hermana, me había decepcionado mucho. Ella sabía que yo amaba a Emmett, le había entregado mi virginidad… y no pensó en mí. Lo hicieron y encima se queda embarazada. Si no fuera por Jasper estaría perdida, me sentía sola y él estaba ahí siempre para mí.

Pov Bella

No podía estar en lo cierto. No me puedo dejar guiar por mi instinto, mis sospechas no podían ser ciertas. Como se lo iba a decir a Edward… mi madre me iba a matar. Primero mi hermano y Rosalie…
-Mi vida – me sacó de mis pensamientos Edward. Le miré intentando sonreír – Estás en otro mundo. ¿Qué está pasando por tu cabecita? – dijo señalándomela.
-Edward yo… - dije seriamente. Tenía que contárselo, necesitaba decírselo.
-¿Qué pasa? – dije seriamente colocándose recto, ya que estábamos acostados.
-Creo… - no podía terminar la frase – Edward… - me derrumbé y comencé a llorar.
-Eh, ¿Qué pasa?, ¿Te encuentras mal?, ¿Llamo a mi padre?, Dime algo cariño – dijo acariciándome para que me calmara.
-Creo… es posible… puede ser que este embarazada – dije de golpe después de pensar mucho como lo iba a decir.
-¿Qué? – Preguntó levantándose - ¿En qué te basas para decir eso? – me preguntó seriamente.
-Los vómitos, mareos, los sueños… y que tengo un retraso de diez días – dije llorando.
-¿Te has hecho la prueba? – Me preguntó y como las palabras no salían de mis labios simplemente negué. El sin decir nada más salió corriendo de mi habitación. Me sentí peor que los días anteriores desde que llevaba sospechándolo. Me senté en el centro de la cama y abracé mis piernas y puse mi cabeza entre ellas. Comencé a llorar más fuerte.

Pov Carlisle

Ese era un extraño momento de paz, de los que últimamente Esme y yo teníamos muy pocos. Nuestros hijos e hijas estaban en sus habitaciones, o unos en las habitaciones de otros, a estas alturas no era algo sobre lo que tuviéramos control o quizás nunca lo tuvimos en realidad. Nosotros estábamos recostados juntos, la tenía envuelta en un abrazo y agradecí en mi interior que a pesar de todos los problemas, nuestra relación estuviera bien.  En ese momento llamaron a la puerta. Y nos sentamos, suspiré esperando que no fuera nada grave.
- Adelante. –dije y vi que mi hijo entró apresurado, eso y su expresión no me dijeron nada bueno, a Esme tampoco.
- ¿Le pasa algo a Bella? –preguntó ella y me puse de pie.
- Es… no… no lo sé. –dijo y se quedó callado.
- Voy por el maletín. –contesté sin saber qué me podía esperar.
- No – Me detuvo él. – Ahora está bien pero….
- ¿Qué le pasa? –preguntó Esme, levantándose también.
- Creo, que… que ella… puede estar embarazada. –soltó las palabras con trabajo y se puso aún más pálido.
- ¿Qué? –escuché la Exclamación de Esme.
- ¡Pero ella no puede! ¡No debe! –le dije a Edward acercándome más a él hasta tomarlo por los hombros, el miedo de las posibles consecuencias de eso empezó a recorrerme. - ¿Ya se hizo una prueba? –cuestioné no queriendo creer que era verdad.
- No… es que ha estado vomitando y me dijo que tiene un retraso.
- ¿Cómo pudiste? –le pregunté mientras lo soltaba y daba un par de pasos para alejarme de él. -¿No pudiste pensar en lo peligroso que es para ella? Con la condición de su corazón, un embarazo… -de repente detuve mis palabras, calculando mentalmente todo lo que podría suceder.
- Carlisle… -me llamó Esme voltee a verla, tenía lágrimas en los ojos. - ¿Qué le va a pasar a mi hija?
Quise contestarle que todo estaría bien, que no iba a sucederle nada a Bella, pero no lo sabía, al contrario… tenía muchas dudas de que las cosas pudieran salir bien. Pero no tuve el valor para decírselo a Esme en ese momento, no podía hacerle daño de esa forma, así que la abracé.
- Vamos a hacer todo para que ella esté bien. –le prometí. – Ahora lo primero es hacer la prueba de embarazo.
Mientras aún sostenía a Esme, miré de nuevo a Edward, el dolor y la culpa eran notorios en sus facciones y me di cuenta de que mi reacción no fue lo mejor, pero no pude evitarlo. Lo de Rosalie y Emmett fue una cosa difícil, pero ahí no estaba en riesgo la vida de nadie… en cambio ahora… ni siquiera pude pensar en el fin de la idea.
- Quiero hablar con ella. –susurró Esme separándose de mí.
- Tenemos que hacer una prueba en el laboratorio para ver si en verdad está embarazada y empezar a tomar medidas de inmediato. –le dije no tanto a ella, sino a mí mismo, tratando de trazar un plan que seguir.
- Dame cinco minutos. – me tomó de la mano un segundo y luego se marchó. No me pasó desapercibido el hecho de que no miró a Edward cuando pasó a su lado.

Pov Esme

- Quiero hablar con ella. –le susurré a Carlisle apartándome de él. Necesitaba hablar y abrazar a Bella, que me dijera que no era cierto, que no existían posibilidades de que estuviera embarazada.
- Tenemos que hacer una prueba en el laboratorio para ver si en verdad está embarazada y empezar a tomar medidas de inmediato. –me dijo usando su tono profesional de doctor.
- Dame cinco minutos. – lo tomé de la mano un segundo y salí de la habitación sin mirar a Edward, en verdad no estaba en condiciones de hacerlo, no quería decirle algo que pusiera problemas entre Carlisle y yo ahora que nos necesitábamos y nos amábamos tanto.
Cuando llegué a la habitación de Bella vi que estaba abierta la puerta y fui entré, y ahí estaba mi niña, sentada en el centro de la cama abrazándose las piernas, con lágrimas en los ojos… y justo en ese momento cuando obviamente era una mujer… me di cuenta de que todavía era una niña.
- Mamá… -me dijo casi sin aliento, estaba asustada y mucho.
- Todo va a estar bien. –le murmuré porque eso es lo único que deseo.
Quiero protegerla del daño, de todo lo que pueda causarle dolor. Sé que hasta ahora hay muchas cosas que nunca estuvieron en mi control… la partida de Charlie, la evolución de su enfermedad… y ahora un embarazo. Pero de todas formas, deseaba calmarla a toda costa.
- Lo siento. –se disculpó y yo me acerqué para abrazarla.
- No llores. –le pedí mientras yo hacía lo mismo y las lágrimas empezaban a derramarse por mi rostro.
- Primero Emmett y Rose… y ahora nosotros.
- No. –la interrumpí al darme cuenta de por dónde iban sus temores. –Es diferente. Y no pienses en eso. Quiero preguntarte algo. –Bella asintió y le quité las lágrimas del rostro. -¿De cuánto tiempo es tu retraso?
- Diez días. –suspiró.
- Bueno, no es tanto… puede ser que… -traté de darle excusas, de dármelas a mí también para no pensar en que Bella tendría que enfrentar un embarazo con sus condiciones de salud.
- ¿Y los vómitos? ¿Y los sueños extraños? ¿Y el sentirme diferente? –me soltó todas las preguntas una tras otra venciendo el nudo que se escuchaba en su garganta.
Ahí no tuve más palabras. No era experta, pero sí estuve embarazada tres veces y por lo que decía mi hija… sonaba demasiado sospechoso. En ese momento escuché pasos y miré hacia la puerta, ahí estaban Carlisle y Edward, ambos con expresiones alteradas. Quizás en ese instante correr a hacerle la prueba no era una emergencia, y yo hubiera preferido quedarme abrazando a mi hija, pero la preocupación en los ojos de mi marido fue tanta que prefería hacerle caso. Quizás mientras antes lo supiéramos, mejor. Por lo menos una cosa era segura: Bella estaría siempre en las mejores manos. Sólo cabía esperar que eso fuera suficiente.
-Bella, vamos a ir de inmediato al hospital a hacerte las pruebas del embarazo – dijo Carlisle acercándose con una chaqueta para ponérsela, pues acababa de recuperarse del constipado y no nos podíamos a arriesgar. Sin separarme de mi hija ni un momento, le ayudé a levantarse, lloraba tanto que notaba como todo su cuerpo temblaba, y que sus piernas estaban a punto de flaquear. Le puse la chaqueta por encima. Y esperé a que Edward y Carlisle comenzaran a caminar para ir detrás con mi niña. Cuando llegamos a la puerta, Jasper y Alice entraban.
-¿Dónde vais? – preguntó Jasper mirándonos a todos. Observó determinadamente los rostros de cada uno. Y por último se fijó en que Bella y yo teníamos en rostro lleno de lagrimas - ¿Qué pasa? – Preguntó acercándose a mí y a su hermana - ¿Qué te pasa Bells? – dijo acariciándole.
-Haceros algo para cenar, no sé cuánto tardaremos. Si Emmett y Rosalie salen, decirles que hemos tenido que irnos… - dijo Carlisle bajando para el garaje.
-Mamá, ¿Está todo bien? – dijo mirándome seriamente. Pero no fui capaz de contestarle. Y seguí a Carlisle y Edward vino detrás de nosotras
-Edward, siéntate adelante conmigo, y deja que Esme vaya con Bella – dijo Carlisle. Sabía que no me iba a separar de mi hija y no la iba a dejar sola. Estuvimos todo el viaje en silencio, nadie se atrevía a decir nada, y lo uno que se escuchaba era a mi hija llorar. Si algo le pasa me moriría, no podía dejar que ella sufriera. Mi pequeña no…

Pov Jasper

-¿Qué habrá pasado? – preguntó Alice dejando la chaqueta.
-Has visto como lloraba mi hermana… - dije, no me podía quitar la imagen de la cabeza, no lloraba sólo mi hermana, mi madre también estaba llorando. Comencé a subir las escaleras.
-¿Dónde vas? – me preguntó Alice.
-A hablar con Emmett – dije. Ella subió detrás de mí. Respire hondo para calmarme, sabía que estaba muy alterado. Y piqué la puerta de la habitación de Rosalie, mi hermano se la vivía hay dentro.
-¿Quién? – Le escuché preguntar, y sin dejar que me contestase, abrí la puerta - ¿Podrías decir que eras tú? – dijo seriamente. Me extrañé por como estaban, Rosalie en la cama abrazando sus piernas y mi hermano sentado en el suelo.
-¿Qué ha pasado? – le pregunté. Note la mano de Alice en mi hombro indicándome que me calmara.
-A ti que te importa – me dijo. Respiré hondo estaba enfadándome de verdad.
-Bella es mi hermana, creo que también me importa lo que le pasase. Porque acabo de ver como ella y mama se iban con Edward y Carlisle a no sé dónde y ellas, las dos, estaban llorando. Así que como su hermano creo que me importa saber que pasa… - dije prácticamente gritando.
-¿Mamá y Bella? – dijo levantándose del suelo.
-Sí, pero tú estás metido en este agujero negro, y como no sales no te enteras. Ella – dije señalando a Rosalie – te esta absorbiendo la vida. Ya  no haces nada, y no estás con nadie que no sea ella. Hay vida más allá de Rosalie y de su hijo – ahora si le grité.
-Nuestro hijo – me corrigió.
-Eso lo dices tú, sois iguales, quién te dice que ella no se ha acostado con otro y ahora te está encasquetando a ti a su hijo. Eres un tonto. Y lo peor de todo es que estás poniendo a ella por encima de tu hermana. De Bella, nuestra Bella… - dije y cerré la puerta dando un portazo. Vi la cara de Alice.
-Rosalie también ha puesto a Emmett por delante de mí… - dijo llorando, y la abracé.
-Vamos al salón – dije cogiéndole de la mano para bajar.

Pov Carlisle

Estábamos todos sentados en mi consultorio esperando el resultado, la chica el laboratorio lo traería aquí, sólo espero que lo maneje con discreción como se lo pedí. Bella no necesita a todo Forks enterado de sus problemas. Cuando por fin llamó a la puerta fui el único que se levantó, creo que los demás estaban tan asustados que ni siquiera podían moverse. La joven me sonrió un poco y me entregó el sobre cuando abrí.
- Gracias. –murmuré y ella asintió antes de marcharse. Sin esperar lo abrí y vi el resultado. Era verdad. –Estás embarazada. –le dije a Bella mirando su rostro todavía bañado en lágrimas, ella sólo se abrazó de Esme y continuó llorando.
Todos nos quedamos en silencio otro minuto, sólo se escuchaban los sollozos de las dos mujeres. Internamente comencé a calcular todo, medicamentos, estudios,  consecuencias, posibilidades, a recordar pacientes que tuve antes en condiciones similares a las de Bella. Y nada se veía bien.
- Papá.- me llamó Edward. - ¿qué vamos a hacer para que el embarazo sea seguro para Bella?
- ¿Seguro? La única forma de que sea seguro para su vida es si termina ahora mismo. –no pensé las palabras que dije, respondí por puro instinto de una forma en que no debí. Dije la verdad, pero no debí ser tan directo ni aunque se tratara de alguien que no fuera parte de mi familia.
- ¿Un aborto? –me preguntó Edward apenas susurrando. La respuesta era “sí” pero no me atreví a decirlo por Esme.
- ¿Es la única forma? –preguntó mi esposa viéndome a los ojos.
Sentí toda la responsabilidad del mundo sobre mis hombros, era yo el que sabía, el único que conocía la forma de hacer que todo resultara bien y desafortunadamente no tenía una cura mágica, finalmente tuve que apegarme a la verdad, no podía hacer nada más.
- Con la condición de Bella, el embarazo es muy riesgoso, mucho. –contesté.
- No voy a perderla, no voy a dejar que nada le pase. –dijo Esme todavía viéndome. -¿Puede hacerse aquí? ¿Puedes hacerlo tú? -me preguntó mientras seguía acunando a Bella, pero era como si anda más ella y yo estuviéramos presentes.
- Puede hacerse aquí, pero no yo. Nunca lo he hecho. Tendría que pedírselo a un amigo, hay aquí un ginecólogo de mi entera confianza. –contesté meditando si sería bueno llamarlo en ese momento, también quién sería el indicado para poner la anestesia, viendo toda la forma de realizarlo lo antes posible.
- No. –escuchamos de repente la voz débil de Bella, quien se separó de su madre. Todos la miramos erguirse y quitarse las lágrimas del rostro. –Nunca. Es mi bebé. Es de Edward y mío y lo voy a proteger a toda costa.
- Pero Bella, es muy peligroso para ti. Díselo, Carlisle. –me rogó Esme.
- Bella, en tus condiciones, llevar un embarazo es de muy alto riesgo para ti, tu corazón podría fallar… -empecé a explicarle.
- Lo sé y no me importa. No sé cómo, pero voy a hacer que mi corazón siga latiendo hasta que nazca.
- ¡Pero eso no depende de ti! –le dijo Esme.
- Pues mi bebé no depende de la decisión de ustedes. Díselos, Edward. –buscó la mirada de mi hijo, quien estaba ahí de pie con la mirada ausente. - ¿Edward? Díselos. –le pidió.
- Bella… -murmuró él se acercó un poco. – Es muy peligroso para ti, amor, es tu vida la que está en riesgo. Después, en algunos años, cuando estés mejor… si quieres, podríamos intentarlo. Pero ahora…
- No. –Dijo con incredulidad- Tú también. Quieres matar a nuestro bebé.
- Bella, sé razonable, es tu vida… yo también quiero al bebé, pero no puedo…
- No digas nada. –le ordenó poniéndose de pie, Esme y yo simplemente los veíamos. – Ya vi que estoy sola.
- No, Bella. –trató de detenerla Edward pero en el momento en que sus manos hicieron contacto, ella se alejó.
- Déjame. –le ordenó y trató de rodearlo para llegar a la puerta que continuaba cerrada.
- ¿A dónde vas? –preguntó Esme con incredulidad y dolor en la voz,
- No sé, lejos de ustedes.
- Bella. –le dije tratando de apaciguar las cosas, ver cómo sus palabras lastimaron a Esme fue muy difícil, tal vez yo no pudiera garantizar la salud de Bella, pero haría todo cuanto estuviera en mis manos para que las cosas salieran bien y tal vez, dentro de unos días podríamos convencer a Bella de terminar con toda esa locura. –Vamos a hacerte unos estudios ahora.
- No, no quiero nada de ustedes. –me dijo con determinación en la mirada, de repente no era la niña asustada ni la chica enferma, era una mujer adulta llena de valor y me hizo darme cuenta de que todo sería más difícil.
- ¿No quieres ver al bebé en un eco? ¿No quieres saber si estás en condiciones de mantenerlo sano por el momento? –supe que utilizar el bienestar de su bebé era un golpe bajo, pero utilizaría cualquier medio para que se dejara atender.
- ¿Sólo el eco? –preguntó recelosa, sin rastros de lágrimas en los ojos.
- Y unos análisis de sangre.
- ¿Me lo juras? ¿Por tu ética de médico?
- Sí. –acepté con seriedad, por el momento no había más que hacer.
- Está bien. Vamos. –aceptó y suspiré, por lo menos había obtenido algo.
Lo primero era sacarle sangre para unos exámenes generales y también una muestra de orina, como cualquier embarazo. Después de eso fuimos al ultrasonido y aunque Bella no estaba muy convencida, todos entramos con ella.  Por fortuna el ginecólogo amigo mío estaba en el hospital y accedió a hacer el eco, yo no quise hacerlo para no incomodar a Bella, además, mejor que el especialista en eso lo hiciera.
Bella se quejó un poco cuando él introdujo el transductor en su cuerpo, ahora el eco vaginal era el único que podría servir. Los demás nos quedamos parados a la cabeza de Bella mientras aparecieron imágenes en la pantalla, yo las vi y de repente, el miedo que ya sentía se duplicó.
- No me digas que… -empecé a hablar pero me detuve.
- Sí. –confirmó el otro médico mis sospechas. – Hay dos latidos, son dos bebés.
Antes de poder asimilarlo sentí la mano de Esme aferrándose a mi camisa, voltee a verla y encontré miedo e incertidumbre en su mirada, me estaba gritando en silencio que le diera una explicación. Incapaz de decir nada, simplemente negué con la cabeza y luego la abracé. Creo que con eso entendió todo porque comenzó a llorar de nuevo y se aferró a mí. Yo le besé el cabello y después miré a mi hijo, él estaba todavía en como ausente, viendo la pantalla, aunque estoy seguro de que no entendía nada.
Muy pronto mi amigo terminó con el eco y se marchó sin hacer más preguntas, después, Bella fue a vestirse de nuevo y nosotros tres nos quedamos solos, entonces Edward habló.
- ¿Es peor? Porque son dos ¿es peor? –me preguntó.
- Mucho peor. Con uno había posibilidades de que su corazón aguantara, con cuidado, medicinas, reposo. Pero si son dos… -negué con la cabeza incapaz de plantear en palabras que tan serio era, como era que las posibilidades de que Bella sobreviviera todo el embarazo eran muy pocas.
- Carlisle, tenemos que convencerla. Tenemos que hacer lo que sea. Ella es menor de edad ¿y si firmo algo? Puedo aceptar la responsabilidad si eso la salva. Por favor, Carlisle… tenemos que hacer algo. –me rogó con el pánico escrito en el rostro.
- Aunque sea menor de edad, no podemos obligarla. Nadie aceptaría practicarlo así. Tenemos que convencerla. –les dije tanto a Esme como a Edward y ambos asintieron.
Cuando Bella regresó a la habitación todos nos fuimos en silencio al auto, eso era todo por el momento, ya más tarde me encargaría de hacerle ver a Bella apropiadamente por qué debería terminar con ese embarazo y de darle las vitaminas que necesitaba por el momento, además de ajustar las dosis de su medicina.

Pov Bella

Estaba enfadada, muy enfadada. Sentía que no era nadie, todo el mundo opinaba de mi embarazo, ¿Y yo? Mi opinión parecía que no importaba, porque por mucho que dijera no me hacían caso en nada. ¿Mi salud? Sí bueno, pero y mis bebes, no iba a dejar que nada les pase, lucharía por ellos hasta el final, a pesar de todo, estaba muerta de miedo. No me quería morir, pero no iba a dejar que fueran mis hijos los que murieran.
-Ya estamos en casa – escuché la voz de Carlisle. Miré por la ventana y estábamos en la puerta de casa, y esta tenía las luces encendidas todavía. Bajamos todos del coche en silencio así como habíamos estado durante el trayecto. Entramos en casa, colgamos los abrigos y subí las escaleras para ir a la cocina. Pero vi que Jasper y Alice estaban en el salón viendo una película. Se giraron al sentirnos.
-¿Qué ha pasado? – preguntó mi hermano levantándose. No quise contestar yo, pues sabía que ellos le dirían. Así que acabé de subir. Cuando entré en la cocina me di cuenta de que no quería nada, me dejé caer en el suelo apoyada en la nevera. Y comencé a llorar… estaba sola, ni siquiera Edward estaba a mi lado. Él, que me prometió que siempre me apoyaría y estaría junto a mí, me había dejado sola.
-¿Bella? – Levanté la cabeza y me encontré a Rosalie de pie mirándome con el seño fruncido. Volví a bajar la mirada y continúe llorando - ¿Por qué lloras? – dijo sentándose conmigo en el suelo.
-Estoy sola – dije llorando, no podía hacer otra cosa, y no me salían las palabras.
-¿Sola? Tú no estás sola, tienes a mi hermano, mi padre, tu madre… no estás sola – me dijo levantando mi rostro y limpiando mis lagrimas.
-No me entiendes… - dije llorando más fuerte – Estoy embarazada – dije. Sus ojos se abrieron del shock.
-¿Cómo…? – pero no terminó de decir nada. Yo llore más fuerte – No te preocupes, seguro que todo estará bien, mi hermano te cuidará mucho – dijo sonriendo.
-No, él… él quiere que aborte – dije y mi llanto fue mucho mayor.
-¿Mi hermano? – preguntó sin creerlo. Asentí – Bueno, no estás sola, tienes mi apoyo – me dijo. Levante mi cara para verle a los ojos, sorprendida de su actitud, si nunca antes fuimos amigas, ni siquiera nos caíamos bien.
-¡¡Pero tú en qué ostias piensas!! – escuché a mi hermano Jasper gritar. Me asusté y levanté rápidamente para salir de la cocina. Rosalie se levantó conmigo. Vimos a Emmett salir de la habitación de ella.
-¿Qué ha pasado? – no contesté y bajé corriendo las escaleras, y entré al salón justo en el momento en el que mi hermano le daba un puñetazo a Edward.
-¿Qué pasa? – preguntó mi hermano oso detrás de mí.
-¿Qué pasa? – Preguntó Jasper sarcástico, estaba muy alterado – Pasa que el imbécil de Edward ha dejado embarazada a nuestra hermana. Esa a la que llevas un mes sin prestar atención – gritó.
-¿Cómo? – dijo Emmett poniéndose delante de mí. Rosalie me retiró un poco.
-Lo que has escuchado – dijo Jasper.
-¿Has dejado embarazada a mi hermana…? – dijo acercándose más a él. Busqué a mamá y Carlisle por la sala para que hicieran algo, pero no los vi – ¡En qué cojones piensas, por si no lo recuerdas mi hermana está enferma, un bebé lo único que va a hacer es matarla…! – y sin más le dio otro puñetazo.
-No es uno, son dos – dijo Jasper seriamente. Mi hermano mayor volvió a respirar hondo y le dio de nuevo. Me solté del agarre de Rosalie para ir con Edward.
-Por si no lo recordáis yo sigo aquí. Y Edward no tiene la culpa, dos no lo hacen si uno no quiere – dije, mi hermano Emmett siempre me lo había dicho cuando le echaba la bronca por acostarse con tantas chicas.
-A lo mejor te ha violado – dijo Jasper gritando. Vi que Rosalie se tensó y dio un paso para atrás. Le resté importancia ahora estaba en plena discusión.
-Pero no lo ha hecho, lo hicimos porque los dos quisimos – Grité, mi madre y Carlisle entraron en ese momento, pero creo que fui la única que se percató de su presencia.
-Apártate Bella – me dijo Emmett.
-No, yo no te dije nada cuando nos contaste que Rosalie estaba embarazada – le dije mirando a los ojos.
-Pero la vida de Rose no está en peligro – dijo mi madre adelantándose unos pasos.
-Ya hemos hablado esto, no voy a dejar que le hagáis nada a mis hijos – dije abrazándome la barriga plana.
-Es tu salud – dijo mi hermano, olvidándose de Edward.
-Son mis hijos… - dije seriamente.
-No sé porque discutimos, vas a acabar con ese embarazo – me gritó Emmett.
-¡No! ¿Y saben qué? – Todos se quedaron callados mirándome – Me voy, no quiero saber nada de ustedes, si no quieren a mis hijos tampoco me quieren a mí, así que déjeme en paz. Me voy de casa – dije gritando, y caminé para la puerta.
-¿Y se puede saber dónde vas a ir? – me preguntó Carlisle con voz dura.
-A casa de mi papá – dije sonriendo.
-Tu padre no está aquí – dijo mi madre seriamente.
-Eso lo dices tú, porque llevo un mes yendo a su casa, para alejarme del mal rollo que hay en ésta. Y estoy segura que nos abrirá la puerta a los tres con los brazos abiertos – dije, saliendo de casa.
-Espera Bella – me llamó Rosalie – Viva donde viva tu padre, seguro que está lejos, deja que te lleve en coche.
-¿Rosalie? – dijo mi hermano extrañado.
-Lo siento Emm, pero ella es la única aparte de tú que ha apoyado mi embarazo sin decirme ni recriminarme nada. No voy a dejarla sola – dijo poniéndose a mi lado.
-Gracias – dije mirándole a los ojos. Nadie dijo nada más. Rosalie y yo bajamos en silencio al garaje.
-¿Dónde vive tu padre? – me preguntó saliendo del garaje.
-En Seattle – contesté. Me acababa de ir de casa, de dejar a Edward en ella. Con mis hermanos locos. No dijimos nada más hasta que llegamos a Seattle y tenía que guiarle por donde vivía mi padre. Paramos en frente de su puerta.
-Gracias por tu apoyo – dije girándome un poco para verla a los ojos.
-Las embarazadas nos apoyamos – dijo sonriendo. No pude evitar reír con el comentario.
-Cualquier cosa que pase con mi sobrino o sobrina. ¿Me llamarás? – le pregunté. Me sorprendía mucho que estuviera hablando así con Rosalie, parecíamos amigas cuando en realidad no nos soportábamos.
-Por supuesto – dijo. Sonreí y bajé del coche.
-Cualquier cosa que necesites me llamas, que te la traigo – dijo por la ventana del coche.
-Claro – dije y caminé para la puerta de mi padre. Escuché el coche alejarse. Respiré hondo y piqué la puerta. Mi padre tardó en abrir pero finalmente lo hizo, tenía cara de dormido y estaba con el pijama – Siento despertarte.
-¿Qué haces aquí? – preguntó al verme, se apartó para dejarme pasar.
-Me he ido de casa… - dije bajito, y comencé a llorar de nuevo.
-Mi pequeña, no llores ¿Por qué te has ido? – me preguntó abrazándome y acercándome al sofá para sentarme junto a él.
-Estoy embarazada… - dije en un susurro, pero estaba seguro que me había escuchado.
-¿De Edward? – preguntó bajito y un poco sorprendido.
-Sí – dije sorbiendo la nariz – Mamá, él y todos, quieren que aborte. Pero yo quiero a mis bebés – dije sin mirarle a él.
-¿Bebés? – preguntó sorprendido.
-Sí, son dos – dije sonriendo y mirándole a la cara.
-Cariño, tú sabes que te puedes quedar aquí el tiempo que quieras, pero yo no sé cómo cuidarte, no sé qué es lo que necesitas. No sé cómo actuar si te pones mal – me dijo seriamente.
-No te preocupes por eso papá, yo sé cuidarme sola – dije sonriendo.
-Pues entonces, ven vamos arriba, te dejo la habitación en la que estás siempre, y ahora voy a dejarte un pijama para que duermas cómoda – me dijo. Yo sonreí. Agradecí que mi padre haya aparecido.

Pov Emmett

-¿Rosalie? – dije sorprendido. ¿Por qué le ayudaba? Mi hermana está en serio riesgo de perder la vida por la estupidez del embarazo.
-Lo siento Emm, pero ella es la única aparte de ti que ha apoyado mi embarazo sin decirme ni recriminarme nada. No voy a dejarla sola –me dijo poniéndose a su lado.
-Gracias – dijo mi hermana mirándola a los ojos. Nadie más articuló palabra y las dos se fueron en silencio.
-Todo es por tu maldita culpa – dije pegándole un puñetazo.
-¡Eh! No voy a dejar que pegues a mi hijo – dijo Carlisle poniéndose en medio.
-Tu hijo dice que quiere a mi hermana, y mira lo que le ha hecho, la acaba de condenar – grité. Estaba muy alterado, por el embarazo de mi hermana, por como había estado con Rosalie los últimos días, por la pelea con Jasper…
-Edward lo está pasando mal – dijo Carlisle seriamente.
-A mi me da igual como este él. Lo que me importa es mi hermana – grité una vez más.
-Emmett tiene razón. Bella puede no sobrevivir a esta tontería y todo por su culpa – dijo mi hermano señalando a Edward.
-No sabía que esto iba a pasar – dijo Edward mirando al suelo.
-Si no utilizas el condón esto puede pasar – grite nuevamente.
-¿Y por qué no te aplicas eso? Porque te recuerdo que has dejado embarazada a Rosalie – dijo Alice haciéndose notar.
-Es diferente… - susurré.
-No, mi hermano ha dejado embarazada a tu hermana… Tú lo has hecho con la nuestra… - dijo poniéndose al lado de su hermano.
-Pero la vida de Rose no corre peligro, mi hermana puede… -me costaba mucho decir la palabra – puede morir con esta locura.
-No, no pienso permitir que eso pase – dijo mamá adelantándose unos pasos – Tienes que encontrar la forma Carlisle, no puedes dejar que a mi niña le pase nada, tienes que hacer algo – le pidió cogiendo la camisa de Carlisle y comenzó a llorar.
-Yo… - dijo este abrazando  a mi madre – Voy a hacer todo lo que pueda – dijo mirando para un punto fijo y acariciando el cabello de mi madre.
-Estáis hablando como si os hubierais rendido – dijo Jasper – Bella no puede continuar con ese embarazo, no puede – dijo desesperado. Nos quedamos ahí parados un buen rato, en silencio, hasta que escuchamos el timbre y Alice fue la que se movió para abrir la puerta.
-¿Qué hacéis aquí a estas horas? – escuché preguntar a Alice. Y por la puerta aparecieron Tanya y Jacob los amigos de mi hermana y Edward.
-Estábamos paseando por el pueblo, y hemos visto el coche de la rubia con Bella dentro, hemos pensado que algo ha pasado, y veníamos a saber – dijo Tanya. La pareja miró a Edward
-Hermano, ¿Por qué lloras? – preguntó acercándose a él.
-Llora porque se siente culpable y con razón – dije seriamente.
-Hemos quedado en que ninguno de los dos tienen la culpa… - dijo Carlisle seriamente.
-Edward sabe las consecuencias, ni siquiera tendría que haberse acostado con ella – dije ansioso.
-No entiendo nada – dijo Tanya.
-Lo que pasa es que vuestro amiguito ha dejado embarazada a Bella – le notifiqué.
-¿Bella está embarazada? – preguntó el morenito sorprendido.
-Sí, lo está – dije con voz dura.
-Pero eso… - no terminó de decir Tanya - ¿Qué va a pasar? – preguntó con cara de preocupación.
-Va a abortar – dijo Jasper seriamente
-No – escuche la voz de Rosalie entrando en la sala – Está decidida a tenerlos, no vais a hacer que cambie de opinión – habló encogiéndose de hombros.
-¿Dónde vive Charlie? – pregunté poniéndome delante de ella.
-No voy a decirte – respondió seriamente
-Me lo debes… - le dije, me sentí mal por decirle eso, pero necesitaba ver a mi hermana.
-No, no te debo nada – dijo ella con voz dura. Le estaba fallando con esto, lo sabía y puede que no me perdonara.
-Sí, dime donde vive Charlie – le ordené, mi paciencia se estaba gastando.
-No. Si quieres, dilo, explícale a todos lo que pasó – dijo señalando a la familia que nos estaba mirando con confusión – Diles Emmett, así dejaré de deberte. – dijo. No, no podía decirles. No podía fallarle tanto.
-¿Qué tenéis que decirnos? – preguntó el imbécil de Edward mirando extrañado.

Pov Emmett

-Diles – me repitió Rose señalándolos a todos.
-Yo no tengo nada que decir – dije mirándola a ella solamente, sus ojos color azul como los de su padre.
-Entonces no me eches nada en cara… - me dijo.
-Tienes que entender que es mí hermana pequeña, que está mal… un embarazo para ella sería muy peligroso - susurré.
-Si seguimos esa regla, Edward es mi hermano pequeño. A pesar de todo, no quiero que lo pase mal, y sé que ahora lo está pasando mal – me dijo, señalando a Edward.
-La vida de tu hermano no está en peligro, la de la mía, si – dije seriamente.
-Aunque ninguno lo queramos aceptar, la vida de mi hermano es junto a tu hermana. Cómo crees que se pondrá él si algo le pasa a Bella – dijo Rosalie seriamente. Iba a contestarle, pero levanto la mano – Déjalo no quiero escucharte, sé muy bien lo que pienso y no vas a hacerme cambiar de opinión – dijo, fue para las escaleras y subió.
-Estoy alucinando un poco, ¿Qué acaba de pasar? – preguntó Jasper confuso.
-Lo que pasa es que acabamos de presenciar una pelea de la nueva pareja de la casa – dijo Alice con una sonrisa en la cara. Yo todavía estaba parado en el mismo punto donde Rosalie se había ido. Sabía que alguien me estaba hablando pero simplemente lo ignoré y subí las escaleras camino a la habitación de Rosalie. Entré si tocar a la puerta.
-Vete, quiero estar sola – habló cuando levantó la cabeza y me vio.
-Lo siento, lo siento mucho – dije colocándome de rodillas en la cama en la que ella estaba estirada – Siento mucho todo lo que he dicho – dije intentando acariciarla. Pero se apartó cuando sintió mi contacto.
-Si de verdad me pediste ser el padre de este bebé para hacerme un favor y que después yo te diera algo, me podrías haber dejado sola con todo – dijo levantándose de la cama para sentarse y mirarme a la cara.
-No pienso nada de lo que he dicho de tu embarazo, por supuesto que no lo veo como una carga, quiero ser el padre de este bebé – dije poniendo mi mano en su barriga.
-¿Y entonces por qué has dicho eso? – dijo quitándose las lagrimas del rostro.
-Estoy preocupado por Bella… yo… no quiero que le pase nada a mi hermana… - no pude contenerlas más. Y las lágrimas comenzaron a derramarse por mi rostro.
-Bella va a estar bien – me dijo quitándomelas.
-Tengo miedo – le confié.
-Todo estará bien – me respondió con una sonrisa – Ella es más fuerte de lo que todos pensamos… - dijo acariciando mi mejilla.


Pov Bella

No había podido dormir en toda la noche. No podía dejar de pensar que Edward, mi propio novio, quería que matara a mis hijos. Miré el reloj, tan solo eran las nueve de la mañana. Mi papá seguiría dormido, pero yo no podía hacer más el paripé. Me levanté rápidamente de la cama. Ya no por fingir, necesitaba ir al baño con urgencia, salí de la habitación y fui al único baño que había en la casa. Me arrodillé frente la taza de váter y comencé a expulsarlo todo. Cuando acabé me puse en pie y me lavé la boca, porque tenía mal sabor. Escuché el timbre, así que dejé todo como estaba y bajé las escaleras para abrir. Antes de abrir vi una nota en la mesa de la cocina, fui a cogerla, me asomé por la mirilla para ver de quien se trataba, era Edward. En ese momento vi más importante leer la nota.

Bella:
He tenido una urgencia en el trabajo, y he salido esta mañana muy temprano, cuando te despiertes, verás que tienes un poco de todo en la cocina para desayunar. Si te sientes mal, llámame al móvil.
Te quiere

Charlie

Después de leer la nota, abrí la puerta. La cara de Edward daba pena. Tenía una ojeras que me decían que no había dormido en toda la noche, las mismas ojeras que tenía yo cuando me he mirado al espejo.
-Hola – dijo viéndome fijamente – No tienes buena cara.
-Tú tampoco – le contesté.
-Vengo a hablar contigo. Necesito que me escuches – dijo. Mirando al suelo y después a mí.
-Pasa – señalé para que entrara.
-¿Charlie no está? – preguntó al ver todo en silencio.
-No, ha salido muy temprano – dije levantando la nota. Estuvimos callados, supuse que no sabía cómo empezar.
-Bella tú sabes que te quiero, y lo eres todo para mí – dijo mirándome a los ojos – Y sabes que quiero que abortes sólo para que tu estés bien. Me importa tu salud y tu bienestar nada más – dijo cogiéndome las manos. Iba a contestar, pero me pidió que esperara con la mano – Quiero que abortes, pero para mí es más importante estar a tu lado para cuidarte, que otra cosa en el mundo.
-Pero son nuestros hijos, cómo puedes matar a nuestros bebés. Son nuestros y tú los quieres matar – dije con lágrimas ya en los ojos.
-Pero me importa tu salud – me dijo seriamente.
-¿Y piensas que a mí no? A mí también me importa mi salud. Pero estos bebés se han creado con nuestro amor y no voy a dejar que nadie les haga nada – dije separando mis manos de las suyas y acariciando mi barriga.
-Ahora me da igual lo que pase. Sólo quiero estar a tu lado para cuidarte. Quiero que estemos juntos en todo esto – dijo extendiendo la mano, para que la cogiera, era nuestra manera de decir que estaríamos juntos. Le miré a los ojos y extendí yo también la mía.
-Estamos juntos en esto – dije, cuando las juntamos.

UN MES DESPUÉS

Narrado externo

La casa había pasado de estar tensa, por todo lo que sucedía, a ser depresiva. Lo único que unía a la mayoría ahí era la preocupación por Bella. Ella seguía en casa de su padre. Charlie no sabía muy bien cómo tratarla cuando se encontraba mal, pero él quería que  su hija estuviera bien y no iba a hacer nada que le hiciera sentir mal. Ella por su parte, se sentía dolida por el comportamiento de su familia. Pero Edward estaba con ella. Iba a buscarla a casa de Charlie para llevarla al colegio. Después la regresaba y pasaba con ella todo el día y por la noche se volvía con el resto de la familia. Menos los fin de semana que los pasaba enteros con ella en casa de Charlie.

Flash Back
Pov Edward

-Deberías ir a alguna visita médica – le sugerí nuevamente – No puedo seguir siendo el comodín para transmitir todo lo que mi padre te tiene que decir. Tienes que hacerte algunos estudios – le expliqué.
-Edward, yo no te pido que me digas nada de lo que tu papá te dice. Estoy bien, y no me hace falta ir al médico – dijo una vez más.
-Bella es una revisión – le dije alterándome. Se negaba a ir al médico, diciendo que no quería ver a mi padre y Esme. Yo no tenía valor de decirle eso a Esme, cada vez que me preguntaba por Bella. Sabía que si no fuera porque va al colegio y allí tiene que ver a sus hermanos tampoco querría verlos.
-Ya hemos hablado de esto, hasta que no me sienta mal no voy a ir – dijo firme.
-Es mejor prevenir que curar – le dije. Prefería llevarla ahora que se encontraba bien y que nos dijeran cómo cuidarla a llevarla cuando estaba mal, que ya posiblemente nada tuviera arreglo.
-Edward, no tienes por qué preocuparte tanto – dijo acariciando mi mejilla – Deja que voy a peinarme un poco, que te recuerdo que hemos quedado para ir al cine con los chicos – cierto el cine… lo había olvidado. Nuestros amigos cuando se enteraron del embarazo de Bella todos se preocuparon, pero después la apoyaron, todos excepto Tanya, que opinaba como yo. Quería que abortara, pero no iba a dejarla sola. Íbamos a cuidarla tomara la decisión que tomara.
Fin del Flash Back
Narrado externo

Jasper sentía que no servía de nada. Emmett no le hablaba, Rosalie no se sentía cómoda al lado de él después de todo lo que había dicho de ella. Cada vez que veía a Edward sentía algo dentro que le decía que le diera, que le pegara, que se lo merecía. Pero delante de su hermana no podía hacerlo, no podía permitirse que Alice lo odiara. Ella estaba a su lado, y no lo había dejado solo, lo consolaba cuando él se derrumbaba.
Por otro lado Alice, estaba más preocupada por Edward que por Bella. Ella sabía que si a Bella le pasaba algo su hermano, no tardaría mucho en ir detrás de ella. Aunque él no le dijera nada sabía que él sentía eso. Su relación con Rosalie era inexistente. Así como la de Emmett. Se apoyaba en Jasper como él en ella.

Flash Back
Pov Alice

-Nuestros hermanos, se han vuelto completamente locos… - dije intentando que Jasper se animara un poco, ambos estábamos algo mal, por los embarazos de nuestros hermanos. Rosalie me había fallado de mala manera. Y con el de Edward estaba preocupada, porque si algo le pasa a Bella, mi hermano no dudaría en ir detrás de ella.
-Locos es poco – dijo – En qué pensaba tu hermano, no lo puedo entender, si tanto le importa mi hermana, por qué no utiliza protección como la gente normal – digo apretando una pelo para el estrés que nos habíamos comprado el otro día paseando por la Push.
-Mi hermano quiere a Bella, solo tienes que ver como la trata – dije lentamente pensando todo lo que decía.
-Me gustaría que lo demostrara un poco – dijo bajito – Menos mal que estás tú conmigo – dijo mirándome a los ojos. Eso hizo que sonriera.
-Siempre voy a estar contigo – dije abrazándolo. Era increíble como nuestros hermanos todos tenían una relación con el otro, y nosotros nos queríamos como hermanos.
Fin del flash back

Narrado externo

Para Emmett, después de la gran pelea que hubo en casa el día que se enteraron del embarazo de Bella, todo en él había cambiando tanto con su familia como con Rosalie. Ambos habían comenzado a amar a esa criatura que ella llevaba en su vientre.





Flash Back
Pov Emmett

-Emmett – me llamó Rose acariciando mi mejilla. Era su forma de despertarme cuando estaba de buen humor.
-Dime preciosa – dije abriendo un ojo para verla. Ya estaba vestida y preparada para salir, me levanté de golpe - ¿Qué haces así? – pregunté sorprendido.
-Vamos de compras – dijo sonriendo. Puse cara de horror – Vamos a comprar ropa para el pequeño Emm – dijo sonriendo. No pude evitar sonreír con ella.
-¿Pequeño Emm?, pero si va a ser una preciosa niña rubia – dije levantándome, me acerqué a su barriga – Verdad preciosa, que vas a ser una preciosa niña rubia como tu madre – dije acariciándola.
-Lo que tu digas, me acompañas, a comprarle ropita – dijo sonriendo. Sonreí.
-Espérame cinco minutos que me visto – le pedí, salí corriendo de la habitación, entre en la mía me vestí y peiné rápidamente y regresé a la suya.
-Que rápido – dijo sorprendida.
-Todo por mis chicas – dije pasando mi mano por encima de su hombro para salir de la habitación. Cuando íbamos a bajar nos encontramos a mi madre en la cocina. Desde que sabía el embarazo de Bella dormía muy poco, se notaba porque tenía unas enormes ojeras debajo de sus ojos.
-Vamos al centro comercial a comprarle ropa a la pequeña Rosalie – dije sonriendo. Mi madre miró extrañada.
-¿No desayunan? – preguntó.
-Yo tengo hambre de algo con chocolate, ¿Hay algo? – preguntó Rose un poco avergonzada.
-Sí – contesto mi madre, Rose me soltó y entró en la cocina. Y después salió con un enorme cruasán de chocolate.
-Vamos Emmett – dijo sonriendo.
-Adiós mamá – dije y bajamos las escaleras.
Fin del Flash Back

Narrador externo

Por su parte, Esme y Carlisle no podían más. Carlisle vivía preocupado por el embarazo de su hija, con la que casi no había podido hablar de nada, y el embarazo de Bella la cual no quería saber nada de ellos.
Esme, estaba pasado la peor época de su vida. La vida de su hija corría peligro, había una posibilidad de que nada pasara, pero en vez de eso, ella prefería seguir en el peligro. Sentía que había fallado como madre, como mujer y también como trabajadora, porque desde que se enteró del embarazo de su hija había dejado de trabajar.


Flash Back
Pov Carlisle

-Cariño, deberías dormir un poco – dije al ver que Esme estaba sentada en la cama viendo fotos. Encendí también la luz de mi lado y  me senté con en ella.
-No puedo – dijo sin mirarme. Tenía la vista figa en una foto de Bella cuando nació.
-Inténtalo – le dije cogiendo el álbum, lo cerré y lo guardé – Llevas días durmiendo menos de cuatro horas – dije seriamente.
-No puedo dormir, tengo pesadillas – respondió llorando.
-Cariño… - susurré y la abrace. Lo estaba pasando mal. Todos lo estábamos pasándolo mal – No puedes descuidar también tu salud. No dormir bien puede pasarte factura… - dije acariciando su mejilla para apartarle las lagrimas.
-¿Y con mi hija?, ¿Qué pasa con ella? – me dijo llorando fuerte. Sentí de nuevo esa responsabilidad encima de mis hombros ante esas palabras. No podía asegurar nada, pero no quería que se pusiera peor.
-Vamos a hacer todo lo que podamos con Bella – dije finalmente.
Fin del flash Back

Narrado externo

Esme y Carlisle sintieron que en la familia estaba todo mal, cuando se dieron cuenta que sus hijos se iban por culpa unos de otros.

Flash Back
Pov Esme

-Buenos días – dijo Jasper entrando en la cocina, me giré para sonreírle y puse el plato del desayuno encima de la mesa, detrás de él vino Alice.
-Hola – dijo sentándose al lado de su padre – Esme, ¿Hay zumo de piña o se ha acabado? – me preguntó, abrí el armario.
-Toma cariño, es el ultimo – dije dándole la botella.
-Buenos días – dijo Edward entrando. Venía con el pijama todavía.
-¿Qué haces en pijama todavía? – preguntó Carlisle al verle así.
-Mejor me voy a recoger las cosas para el colegio – dijo mi hijo, se levanto y salió de la cocina. Todos nos quedamos mirando fijamente, sorprendidos. Después miramos a Alice quien encogió los hombros.
-Papá, esta tarde llegaré más tarde – dijo Edward, sentándose al otro lado de Carlisle enfrente de Alice.
-¿Dónde vas? – preguntó dejando el periódico encima de la mesa.
-Le prometí a Bella que me quedaría con ella hasta que se quedara dormida… dice que no duerme tranquila si no estoy a su lado… - habló mirando el planto.
-Está bien – dijo Carlisle resignado.
-¿Cómo está? – pregunté acercándome a él y sentándome en la silla de su lado.
-Está bien, por el momento lo único que tiene son nauseas… - me dijo sonriendo.
-Edward, deberías decirle de que viniera hacerse una revisión – le dijo mi marido seriamente.
-Ya lo he intentado papá, pero no quiere. Dice que hasta que no se encuentre mal, no va a ningún lado – dijo tirándose sobre la silla.
-Hola – dijeron Emmett y Rosalie entrando en la cocina abrazados.
-Me voy a duchar – dijo Edward levantándose para salir.
-Yo a preparar las cosas… - dijo Alice levantándose detrás de Edward.
-Parece que tenemos la peste… - dijo Emmett poniendo los ojos en blanco.
Fin del Flash Back

Pov Rosalie

Estaba sola en mi habitación sentada sobre la cama con un tazón de fresas. No es que fueran fáciles de conseguir en esta época del año, pero por la mañana las desee tanto que salí a buscarlas hasta que las encontré. A estas alturas del embarazo, aunque aún tenía pocas semanas y no se me notaba, muchas cosas eran diferentes. Principalmente, el hecho de que amaba a mi bebé. Nunca me imaginé que tendría uno en estas circunstancias… como producto de una violación, con toda la familia odiándome y con Emmett fingiendo ser el padre para protegerme. Pero eso no cambiaba el hecho de que amara a ese pequeño ser que no tenía la culpa de nada.
De repente sentí algo de náuseas, era normal. Se supone que suceden por la mañana, pero de forma extraña siempre me daban al medio día. La doctora dijo que eso no significaba nada. Suspiré y dejé de comer antes de que las cosas empeoraran. Un par de minutos después se me pasó el malestar y probé otra fresa, masticándola con lentitud sólo por si acaso. Y nada pasó.
Cuando terminé el tazón me puse de pie dispuesta a llevarlo hasta la cocina tan rápido como fuera posible porque mi papá, Esme, Alice y Jasper estaban en casa y no quería toparme a nadie. Eso es algo que no había cambiado: nos odiaban a Emmett y a mí. Y él no estaba. Andaba en la calle, ignoro haciendo qué, sólo me avisó que saldría y si bien ahora somos como hermanos de verdad, no quise preguntarle más. Cuando él no está… siempre me siento sola.
Suspiré una vez más pensando en que no me quedaba mucho tiempo de sentirme así, sólo unos meses más, pues luego de que mi bebé naciera, con sólo abrazarlo sería suficiente para olvidar todo lo que estuviera mal.
Antes de que llegara  la puerta de mi habitación sentí algo, fue como un calambre, un cólico intenso pero breve en el abdomen, la impresión hizo que soltara el tazón y se rompiera contra el suelo. El ruido no me importó y me quedé ahí, helada, esperando porque la sensación no se repitiera ¿sería eso normal? Creo que sería mejor llamar a la doctora y preguntarle… sólo por si acaso. Sí, si se repetía, la iba a llamar. Y en ese instante lo sentí de nuevo, igual de intenso pero más prolongado. Casi entré en pánico.
Fui al tocador con intenciones de buscar la tarjeta con el número de la doctora, asustada de que algo pudiera estar ocurriendo con mi bebé, pero antes de encontrarla sentí una humedad entre mis piernas que recorrió el camino libre, llevaba puesto un vestido ligero, a la rodilla y me miré en el espejo. Ahí fue cuando el miedo se convirtió en verdadero terror. Era sangre.
Entonces, no pensé muy claro, sólo fueron dos cosas. Primero, me cambiaría de ropa. Tomé el primer pantalón y blusa que encontré y me cambié, limpiando un poco la sangre, por pura precaución utilicé una toalla femenina, de las que quedaron de mi último periodo. Eso me tomó un minuto. Luego tomé las llaves de mi auto y bajé corriendo las escaleras hasta él y emprendí camino.

No iba a resolver aquello por teléfono, porque sabía que ese sangrado no era normal, que no podía ser bueno. Así que aceleré hasta el tope mientras recorría toda la distancia entre la casa y el hospital en Seattle. Quizás hubiera sido más sensato ir al hospital de Forks, pero no quería un médico nuevo, no deseaba que un extraño me revisara... ni tampoco darle chismes a ese pueblito para que hablaran. Al cabo que la ciudad estaba lo bastante cerca para llegar pronto.
Todo el camino fui luchando contra las lágrimas y el miedo, temiendo por la vida de mi pequeño Emmett, porque nunca llegara a conocerlo. Además sentí los cólicos suceder cada vez más seguido. Era como si tuviera mi periodo, pero no, porque estaba totalmente segura del embarazo.
Cuando finalmente llegué al hospital, fui directo al consultorio de la doctora y le pedí a la secretaria que me pasara, era una emergencia. De inmediato me indicó que entrara, la doctora estaba desocupada. Pasé sin llamar a la puerta. Para ese punto a pesar de todos mis esfuerzos, estaba llorando.
- ¿Rosalie? ¿Qué pasa? –preguntó poniéndose de pie.
- Estoy sangrando… -murmuré. –Y me duele.
- Tranquila, vamos a revisarte. –me sonrió y me puso la mano en el hombro para guiarme hasta la cama donde se hacían los ecos.
Una vez ahí utilizó el aparato con gel frío sobre mi vientre y empezaron a aparecer imágenes en la pantalla, yo no entendí nada, pero la seriedad de la doctora y el hecho de que moviera una y otra vez el transductor como buscando algo que no encontraba, sólo me aterraron más.
- ¿Está bien? ¿Mi bebé está bien? –pregunté desesperada.
- ¿Hace cuánto empezaron el sangrado y los dolores? –cuestionó viendo el monitor.
- No lo sé. Vine en cuanto empezaron. –no pude especificarle nada más, ni sabía qué horas eran ni me había fijado a qué horas salí de casa. - ¿Cómo está mi bebé? –la presioné para que respondiera.
- Aún está ahí. –me dijo moviendo algo en la máquina y congelando la imagen. Luego, señaló lo que para mí era sólo un círculo, pero supe que ese era mi bebé. –Pero es complicado, vas a tener que quedarte. Te vamos a poner un suero con medicamentos para tratar de detener lo que está pasando, pero no hay garantía de que funcione. –me explicó viéndome a los ojos, yo simplemente asentí, si tenía que quedarme en el hospital el resto del embarazo, era lo de menos, sólo quería que mi niño estuviera bien. -¿Afuera está tu hermano? –preguntó por Emmett, él siempre iba conmigo.
- No. Vine sola – dije susurrando, me costaba mucho que saliera la voz.
- Llámalo, a él o a alguien para que no estés sola. Yo voy a pedirte la habitación. –me tomó de la mano un segundo y yo asentí, incapaz de hacer otra cosa, luego salió del cuarto cerrando la puerta tras de sí.
Y me quedé ahí, callada, llorando, tocando mi vientre todavía plano. Estaba tan asustada como nunca antes, aún más que la noche en que caí en manos de aquel monstruo, esto era peor, mil veces. Tomé el teléfono y llamé a Emmett, pero no contestó y no quise dejar mensaje. Pensé un poco en buscar a alguien más, pero no lo hice. Probablemente todos los otros estarían felices con esto, así como deseaban que Bella matara a sus bebés, probablemente se alegrarían si algo le sucedía al mío. Así que esperé nada más, orando porque las cosas salieran bien y mi bebé estuviera a salvo.

Pov Emmett

Llegué a casa a cerca del anochecer, estuve casi todo el sábado ayudando en una tienda en Forks, no era un trabajo formal ni mucho menos, pero algo de dinero no nos iba a caer mal a Rose y a mí con las circunstancias actuales. Ya había pensado en dejar la escuela, pero Rosalie jamás me lo permitiría, se iba a sentir muy culpable. Así que inicié por estas pequeñas cosas.
Estaba muerto de hambre, así que fui directo a la cocina y me serví de lo que dejó mamá. Pensé en ir y ver a Rosalie antes, pero de verdad necesitaba comer algo. Me senté e iba a la mitad del plato cuando entró Carlisle y me miró fijamente, esperando a captar mi atención sin palabras. En otras circunstancias lo hubiera seguido ignorando, pero hoy estaba muy cansado para buscar problemas.
- ¿Qué pasa? –lo cuestioné, esperando porque no preguntara por mi ausencia, él no era mi padre y no tenía derecho a cuestionar mis acciones.
- ¿Dónde está Rosalie? –dijo muy serio.
- ¿Qué? –casi me atraganté con el bocado. - ¿No está aquí? ¿A qué hora se fue? –le pregunté de vuelta, poniéndome de pie.
- No, hace horas que se fue. Tú eres su pareja, deberías saber en dónde está.
- Y tú eres su padre, deberías haberle dado la confianza de que te lo dijera. Yo estaba trabajando. Maldición. La voy a encontrar.
Salí de prisa de la cocina y el primer lugar que se me ocurrió ver fue su habitación. Ahí había un tazón roto en el piso, eso no era buena señal. Por pura inercia saqué mi celular y vi que tenía una llamada perdida de ella, sin mensaje. Me lamenté él nunca haberlo escuchado. Entonces la llamé y esperé… pero nada, el buzón.
- Rose, soy yo. ¿Dónde estás? Tu papá y yo estamos preocupados. Si escuchas esto, llámame.
Colgué y fui al baño, no sé por qué, quizás porque ella solía encerrarse ahí. Al abrir vi un vestido tirado en el suelo y no fue difícil notar que tenía sangre. Entonces me preocupé más. Quizás se había herido con el cristal roto… pero no, no había nada sucio en el piso del cuarto. Y lo entendí. Rose estaba sangrando. No sabía nada de embarazos, ni medicina, pero que sangrara me pareció un pésimo augurio.  Con un impulso salí de la habitación cerrándola fuerte detrás de mí y crucé la casa a grandes zancadas, me volví a topar a Carlisle en el camino.
- ¿A dónde vas? –preguntó.
- A buscarla. No nos esperen despiertos. –le dije y me marché sin mirar atrás.
Entendía que él estuviera preocupado por su hija embarazada que se sale de repente sin avisar y no vuelve en horas, pero no iba a detenerme a dar explicaciones, cuando sabía muy bien que Rosalie estaría en Seattle, todavía me quedaba un camino algo largo por recorrer y me costaba trabajo imaginar cómo lo haría con la incertidumbre de si Rose y nuestro bebé estarían bien.

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