sábado, 30 de junio de 2012

CAPITULO 3


CAPITULO: 3

Pov Edward

Habían pasado tres días desde que Bella se fue dejando a su hijo a cargo de mi madre, quien estaba muy ilusionada de poder compartir momentos con el hijo de quien fue una hija para ella. Yo desde que me había divorciado había vuelto a vivir en la mansión con mis padres, por eso estaba mucho tiempo con Anthony, pero en cambio mis hermanos y cuñados, no habían vuelto a aparecer por la casa. En parte lo entendía, sabía que para Emmett y Alice había sido un shock muy grande ver a Bella justo el día del entierro de su padre. De hecho, había sido una sorpresa para todos. Llevábamos años son saber nada de ella, años preguntándonos que había sido de ella, y cómo podíamos encontrarla, años con la duda de si estaría viva o no. Y aunque le había preguntado por qué se fue, todavía quedaban muchas preguntas en mi cabeza que necesitaba que respondiera.
-Dr. Cullen – me sacó de mis pensamientos una enfermera. Le miré serio esperando a que me dijera lo que tenía que decirme – Le llama Jasper – dijo, asentí comencé a caminar hasta el despacho de mi hermano. Mi trabajo era después de mi hija y mi familia lo más importante que tenía, me dedicaba a algo que me gustaba y había muy poca gente que pudiera decir eso, y trabajaba junto a mi padre y mi hermano Jasper. Mí hermano era psicólogo, yo seguí los pasos de mi padre y me hice médico. Aunque a diferencia de él yo me incliné más por la pediatría, mientras él es ginecólogo. Mi hermana Rosalie trabajaba en servicios sociales, le gustaba ayudar a los que la necesitaban, según ella, de esa forma también se salvaban vidas. Emmett se convirtió en Charlie, decidió como yo seguir lo pasos de su padre y se hizo policía. Era algo que llevaba bastante bien porque desde el día en que su padre decidió dejar la comisaría él se convirtió en el nuevo Jefe. Y mi alocada cuñada Alice se dejo llevar por su vocación de artista diseñadora, estudió diseño y empresariales y tiene su propia tienda.
Llegué a la puerta del despacho de mi hermano y piqué antes de entrar, aunque no esperé su respuesta. Estaba sentado mirando unos papeles y levantó la vista.
-Siéntate – dijo señalándome la silla que había enfrente suyo.
-¿Para qué me has llamado? – sabía que tenía un motivo más allá de quererme ver.
-¿Sabes algo de Bella? – preguntó directamente. Fruncí el ceño, sabía que algo de ella tenía que ser, pero me extrañaba que me preguntara a mí.
-No, sus amigos han venido alguna vez a casa a ver al niño, pero ella no ha llamado ni ha venido todavía – le expliqué – Si tanto te interesa podrías venir a casa. El niño no te va a matar – dije hablando irónicamente.
-Sabes que no tengo problema por ir, pero Alice no esta preparada – se justificó.
-Alice lo que esta haciendo es ser una exagerada, no estoy diciendo que perdonemos a Bella, yo mismo no puedo hacerlo, pero el niño no tiene la culpa de lo que su madre hizo – le expliqué.
-Alice no quiere encariñarse.
-Si Alice es un poco lista, se habrá dado cuanta de que no hace falta estar con el tres días, dos, uno, o horas para encariñarse, solo con verlo ya vale. Lo único que está haciendo es perder el tiempo que tiene con su sobrino – dije siendo sincero, porque yo en el momento que entró en el tanatorio corriendo ya me había encariñado con él.
-No voy a obligarla a ir a la mansión a ver al niño, si ella no está preparada, no voy a exigir, ni insistir – me dijo.
-Como queráis – dije levantándome.
-Espera – me cogió del brazo levantándose – Sólo quiero que entiendas a Alice, es su hermana – dijo sin apartar en ningún momento su mirada de la mía.
-Era mi novia Jasper, teníamos un futuro juntos. ¿Quién me entiende a mí? – pregunte seriamente. No dejé que me contestara y salí del despacho, miré el reloj y mi guardia ya había acabado, así que me fui a mi pequeño despacho a cambiarme de ropa para volver a casa. Aunque quería hacer una parada antes, en casa de mi hermana.
Una vez me acabé de arreglar, caminé tranquilamente por los pasillos, sin prisa, cansado, después de haber tenido una guardia por la noche y no haber podido dormir en día anterior. Me acerqué a mi volvo y me subí, puse la música de Debussy y me dirigí a casa de Rosalie y Emmett. Jasper me había explicado porque ellos no habían venido a casa ni siquiera a ver a mi hija, ahora me tocaba preguntar a Emmett y Rosalie. Cuando llegué a su casa, aparqué el coche justo en la puerta, sabía que ellos están porque las luces están encendidas, y seguramente los coches metidos en el garaje. Abrí la pequeña puerta del jardín que tenían y piqué a la puerta. Me abrió Rosalie.
-Hola – dije haciendo un gesto para que entrara y dándome dos besos de saludo.
-Hola – me dijo, tranquila.
-¿No, está Emmett? – pregunté al ver que no había ruido en toda la casa.
-No, salió por una urgencia de trabajo – dijo encogiéndose de hombros – Los niños están en el colegio – dijo.
-¿Y tú? – le pregunté, al ver que todos estaban fuera y ella seguía en casa.
-Es mí día libre – dijo con una sonrisa - ¿Y tú? Tienes cara de cansado, hermanito – dijo sentándose en el sillón.
-Ayer no dormí nada y tenía guardia de noche – dije mientras se me escapaba un bostezo.
-Deja de tantear la perdiz, sé que vienes por un tema en concreto, y si cual es, y yo no quiero hablar de él – dijo directa, Rosalie siempre había sido así. Bella nunca fue de su agrado y después de lo que hizo menos todavía.
-Rose… - comencé, pero alzó la mano para callarme.
-No, Edward. Bella nunca fue de mi agrado, y lo fue menos cuando se marchó, no voy a prestar atención a nada que tenga que ver con ella. Porque ha hecho sufrir mucho a mi familia, tanto mi marido, como mi cuñada, mi suegro, mis padres y hermanos… - dijo mirándome seriamente.
-No vas a darle una oportunidad… - pregunté, ella negó - ¿Y al niño? Él no tiene la culpa de lo que hizo Bella – le dije.
-Tienes razón, pero no puedo acercarme al niño, sin acercarme a ella – dijo tristemente - ¿Tú vas a darle una oportunidad? – me preguntó con las cejas levantadas.
-No sé, me cuesta. Pero le he cogido mucho aprecio al niño. Es un amor – dije sonriendo – Es muy maduro y educado – dije como tonto
-Te estás encariñando mucho y Bella se volverá a ir con el niño – dijo mirándome a los ojos.
-No creo que mamá y papá vayan a dejar que se vaya de nuevo, van a hacer todo lo posible para que no vuelva suceder – dije sincero, confiaba en que mi madre lo consiguiera.
-Tal vez no somos tan importantes para ella como para que se quede… - dijo seria.
-Rose, ya estoy en casa – escuché a Emmett – Hombre cuñado, ¿Cómo estás? – preguntó después de darle un beso a mi hermana y acercarse para darme palmadas en la espalda.
-Cansado, pero es lo que tiene el trabajo. ¿Y tú? Estás muy ocupado para venir a casa ¿Verdad? – le pregunté directamente.
-Iremos esta tarde, para que Esme y Carlisle vean a lo niños. Y he hablado con Alice y también viene. Ella, ¿Está? – pregunto mirándome serio.
-No, todavía esta de viaje – le contesté con sinceridad -No ha llamado ningún día para decir nada. Me tengo que ir a casa, nos vemos esta tarde – dije saliendo del salón y directo a mi coche.

Pov Bella

¿Que hubiera pasado si no hubiera permitido que el orgullo me ganara? Quizá y mi hijo tuviera la familia que merece, desde el día que me fui todo se convirtió en desgracias y la única alegría que tenia era mi niño, ahora esta pesadilla es mi realidad, una que merezco por no escuchar a mi padre, pero lamentablemente no estoy sufriendo sola esas consecuencias. Sino que arrastre a mi hijo también conmigo a esta vida de maldiciones, el saber que en realidad estamos solos, me hace darme cuenta de que no podremos salir de esta pesadilla y si alguna vez lo logramos no creo que sea con vida, él piensa que ahora que he vuelto a ver a mis hermanos ellos me brindaran su protección, pero qué equivocado esta, debo admitir que por un momento pensé que todo mejoraría pero al ver el odio hacia mí en las miradas de mis hermanos todo tipo de esperanza se esfumó inmediatamente.
El viaje de nuevo a Forks fue acompañada por mi marido y en completo silencio. Así como el tiempo que estuvimos en taxi que me llevó a esa magnífica mansión, que al verla mis recuerdos no le hicieron justicia. No había avisado a nadie que venía, pero había coches en la puerta y eso significaba que había gente en casa. Llevaba un jersey de cuello alto para tapar las marcas que me había dejado en el cuello en la última paliza.
-Cogemos al niño y nos vamos – dijo antes de que nos abrieran. Que para mi mala suerte fue Edward.
-Bella… - susurró al verme. James me cogió del brazo acercándome a él.
-Hola Edward, vengo a buscar a Anthony – dije mirando al suelo.
-Bella, cariño – dijo Esme pasando por delante de Edward y abrazándome – Me alegra mucho que estés de vuelva, pero pasa, no os quedéis en la puerta – dijo arrastrándome para dentro.
-Es usted muy amable señora, pero sólo venimos a por nuestro hijo y nos vamos – dijo James apretándome en el brazo con cada palabra que decía.
-No son molestias, me alegra mucho tener a Tony en casa, es un niño encantador y muy educado, maduro y cariñoso – dijo mirándome. Esme nos llevó hasta el salón donde pude ver que no sólo están Esme y Edward sino todos los demás también. Nadie dijo nada, sólo un silencio incomodo a nuestro alrededor, mis hermanos nos miran con desprecio y eso me dolió ya que ellos aparte de mi hijo es lo único que me queda en la vida.
-¿Acaso no piensas presentarnos a tu esposo Isabella? –preguntó Emmett realmente molesto.
-¿Dónde está mi hijo? – preguntó James sin importarle el  que mi hermano había hecho una pregunta, lo cual hizo que tanto Emmett como el resto de los chicos se enfadaran.
-Está durmiendo en la habitación con una de mis nietas, estaba muy cansado el pobre – nos dijo Esme.
-Cariño, porque no vas por nuestro hijo, la verdad tengo muchas ganas de verlo, aparte debemos irnos al hotel, he pensado que mejor nos podemos quedar hasta que se lea el testamento por si nos toca algo de valor – Me dijo James mientras me tomaba por la cintura acercándome a él y susurrándome “mas vale que te des prisa no quiero escenitas de ningún tipo” dándome un fuerte apretón haciendo que casi brincara del dolor.
-Si enseguida voy -  le contesté.
-No, pero cómo que se van a quedar en un hotel, la casa es muy grande, ya alisté una habitación para ustedes – nos dijo Esme y yo por dentro rogaba porque él accediera a quedarse para así por lo menos estos días estaríamos mi hijo y yo a salvo.
-Esme lo siento pero si ella se queda yo no voy a venir, no pienso estar en el mismo lugar donde se encuentra la culpable de la muerte de mi papa, ¿Tú qué dices Emmett? – dijo Alice con toda la rabia que sentía hacia a mí. Emmett iba a contestarle cuando James lo interrumpió, haciendo que éste mas se enojara.
-Gracias señora pero por lo que estoy oyendo nosotros no somos bienvenidos aquí así que, cariño ¿No deberías haber ido por Anthony ya? –al verlo pude ver cómo iba creciendo la rabia en él, la cual después sacaría sobre mí.
-Sí, lo siento, no tardo –le contesté tratando de que mi voz no temblara, porque tenía mucho miedo por mí y Anthony.

Pov Emmett

Seguí a mi hermana con la vista mientras subía las escaleras, y vi algo extraño en ella, pero no le di importancia y me volví a girar y le di la mano a mi Rose.
-Me encantaría que se quedaran, aquí estarán bien atendidos y no nos molestan – dijo Esme. Sabía que deseaba con todo su corazón pasar el mayor de tiempo posible con Bella, y ahora que este hombre llamado marido  había dicho que se iban a un hotel Esme estaba desesperada por encontrar una excusa para que se quedaran.
-Señora, agradezco su oferta, pero estaremos mejor en un hotel – dijo algo tenso. Escuché pasos por la escalera y Bella bajaba con su hijo en los brazos que tenia la cabeza apoyada en su hombro como hacía con Esme.
-Venga cariño, que nos tenemos que ir – dijo acercándose y cogiéndola del brazo y puedo jurar que hizo un gesto de dolor.
-Yo me quiero quedar… - dijo el niño llorando y levantó la vista para mirar a su padre.
-Vamos a un hotel – insistió.
-No, papá. Quiero quedarme aquí Esme cocina muy bien – dijo sonriendo. El marido de Bella miró para todos lados y después asintió – Esta bien nos quedaremos… - dijo a mala gana. Vi a Esme sonreír y a Bella también.
-Venid conmigo que os enseña la habitación, Anthony ha estado durmiendo en la habitación de mis nietos, él puede seguir durmiendo allí – dijo mientras comenzaban a subir las escaleras.
-Si no le importa señora Cullen, me gustaría que mi hijo duerma con nosotros porque le he echado mucho de menos – dijo en un tono sereno. No sabía quién era, ni como se llamaba y nada de él. De lo único que estaba completamente seguro es que no me daba buena espina.

Pov Bella

James me tenía agarrada del brazo fingiendo que me tenía abrazada. Me estaba siendo incómodo subir las escaleras agarrada así, pero si decía cualquier cosa, sabía cómo acabaría yo y seguramente también Anthony.
-Mirad, esta es la habitación donde os podéis quedar mientras estéis aquí – dijo abriendo una puerta – La habitación de aquí al lado es la de mi hijo. Os lo digo por si os hace falta para cualquier cosa. Yo y mi marido dormimos a bajo.
-¿Y el resto? – preguntó James.
-Cada uno en su casa. Mi hijo Edward se acaba de divorciar, por eso está viviendo en casa. Pero nada más – dijo Esme – Cómo me has dicho… ¿Cómo te llamas? – preguntó.
-James, siento no haberme presentado – dijo lo más simpático que pudo.
-James, como has dicho que quieres que Anthony duerma con vosotros traeremos un colchón para que estéis mejor – ofreció.
-Eso será fantástico – dijo sonriendo – Nos puede dejar que vamos a desenvolver la poca ropa que hemos traído – dijo serio.
-Por supuesto, hasta luego – dijo Esme. La estuve mirando hasta que salió por la puerta.
-Tú, mocoso… por qué tenías que montar el numerito… Ahora tenemos que quedarnos con esa gentuza…  - dijo cogiendo a mi hijo de la camisera.
-James, el niño no tiene la culpa de nada – dije ponié4ndome en medio para que lo soltara.
-¿Y tú?, ¿Por qué no le has dicho a tu hijo que éste no es el mejor sitio para quedarnos? Si tú hubieras abierto esa bocota, ahora no estaríamos aquí fingiendo ser la familia feliz – dijo zarandeando del brazo, tenía su mano muy apretada a la mía y me hacía daño.
-Me estás haciendo daño – murmuré.
-No me importa – dijo y levantó su mano, cerré lo ojos sabiendo que iba a pasar y me abofeteó fuerte – Esto para que aprendas que se hace lo que yo digo. Y ahora tendremos que perder tiempo aquí – yo me acariciada la mejilla porque me dolía mientras él había comenzado a gritar en un tono bajo para que no escucharan, pero alto para los que estábamos allí – Escucharme bien los dos, un solo numerito, el que sea. Y estáis lo dos muertos – dijo serio y salió de la habitación. Anthony comenzó a llorar y lo abracé para que se calmara.
-Tranquilo corazón, vamos a estar bien los dos – dije frotando mi mano por su espalda, donde podía sentir como temblaba – Cariño, no llores que ahora tenemos que bajar y no se puede notar que estas triste – dije mirándole a lo ojos, y apartando las lagrimas – Ven corazón, vamos a lavarte la cara – Le lavé la cara con cuidado, después me puse un poco de maquillaje donde me había dado la cachetada, porque lo tenia rojo y un poco de una pomada especial que tenía para los moretones en el brazo. Me volví a bajar la manga asegurándome de que no se me veía nada y cogí la mano de Anthony para bajar. Todavía continuaban todos en el salón y James hablaba con ellos.
-Amor, no les contaste a tú familia, de cuando nos casamos… - dijo James mirándome seriamente.
-No, ya te dije que hacía mucho que no los veía – dije mirando a mi hermanos.
-Mira Anthony, estos son los hermanos de mamá. Emmett y Alice – dijo señalando a mis hermanos.
-¿Es verdad mami? – preguntó mirándome a mí y yo asentí. Siempre pensé que con todo lo que yo le hablaba a Anthony el día que los conociera saltaría corriendo a sus brazos. Pero en cambio de eso se escondió detrás de mí.
-¿James, te que trabajas? – preguntó Carlisle mirándolo dudoso.
-Soy empresario, trabajo en la empresa de mi padre – dijo tranquilamente.
-¿Y tú Bella? Siempre quisiste ser maestra – dijo Carlisle mirándome.
-Sí, tengo la carrera, pero no trabajo… - dije encogiéndome de hombros, no considero que tuviera que explicarle el motivo.
-Que pena, siempre pensé que trabajarías de ello. ¿Entonces trabajas en casa? – me preguntó Esme.
-Sí, me ocupo de la casa y voy a buscar a Anthony al colegio y esas cosas – dije sin profundizar mucho en el tema.
-Esme, nosotros nos vamos ya – dijo Alice levantándose – Jasper tiene guardia esta noche, y quiere descansar un poco – dijo tranquilamente.
-Está bien chicos. Espero que vengáis pronto – dijo Esme. Todos se levantaron para despedirse. James estrecho su mano con Jasper.
-Esperad, que también nos vamos nosotros – dijo Rosalie, todos también se despidieron, pero en esa ocasión James no le estrechó la mano a Emmett. Cuando nos quedamos solos en casa, nos volvimos a sentar y continuamos hablando mientras mi hijo había subido a jugar con unos juguetes.
-¿Y ustedes?, ¿A qué se dedican? – preguntó James.
-Los dos trabajamos en el hospital, somos médicos. Yo ginecólogo y Edward, pediatra – dijo Carlisle.
-¿Y usted señora? – preguntó.
-Yo estoy en casa. Me gusta dedicarme a cuidar y arreglar mi casa – dijo sonriendo.
-Pero antes si trabajabas, ¿Verdad? – pregunto recordado el pasado.
-Si, cariño. Pero una se hace mayor, y con cosas que pasan en la familia una deja lo suyo para dedicarse a lo demás – dijo sonriendo mirando a Edward. Por un momento hubo silencio y este se derrumbó porque mi móvil comenzó a sonar.
-¿Quién es cariño? – preguntó James, justo cuando saqué el teléfono del bolsillo.
-Es Leah… - dije mirándole, mientras me levantaba.
-Es pesada tu amiguita… - murmuro para que lo escuchara yo, pero pude ver en la cara de todos que también escucharon.
-Disculpad – dije saliendo para hablar, descolgué – Hola.
-¿Por qué has tardado tanto? ¿Has llegado a Forks?, ¿Estaba pasando algo? – preguntó todo de golpe.
-He tardado porque estábamos en la sala, con Edward, Esme y Carlisle. Sí hemos llegado a Forks y tranquila que estoy bien – dije tranquilamente.
-Bella… me llamo Quil… - dijo lentamente. Quil era un gran amigo de Jake y Leah y yo también lo conocía gracias a ellos. Pero ese nombre en este momento tenía más significado aparte de ser un amigo.
-¿Qué pasó? – pregunté seria.
-Renesmee insiste en venir a Forks – dijo seria. Mi mente se nubló en ese momento. 

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