CAPITULO: 2
Pov Bella
-Mamá – escuche la voz
de mi hijo, levanté la vista y vi a Anthony arrodillado junto a mí, el resto
nos miraban a ambos con el ceño fruncido – Era papá – dijo sin necesidad de
preguntarlo, levanté la mano y la pasé por sus mejillas donde vi una pequeña
lágrima resbalar. Y le mostré una sonrisa para tranquilizarlo.
-Bella, ¿Estás bien? –
preguntó Esme acercándose y su mano rozó con mi piel e hizo que me estremeciera
y me apartara.
-Sí, no te preocupes,
estoy perfecta – dije intentando sacar mi mejor sonrisa – Era mi marido, ha
vuelto de viaje y necesita que volvamos mañana mismo – le expliqué a Esme.
-¡No, mami! Yo no quiero
volver – dijo cogiéndome del brazo y comenzó a llorar más fuerte.
-Vale, cariño. Mírame –
le cogí con las manos el rostro, para que me viera a los ojos – Yo voy a volver
con papá, para decirle que tenemos que quedarnos para el testamento. Tú
mientras de puedes quedar aquí con…
-Con nosotros – me
interrumpió Esme.
-¿Con vosotros? –
pregunté mirándola dudosa.
-Sí Bella, deja que tu
hijo se quede en casa, y cuando vuelvas con tu marido os quedáis todos. A
nosotros no nos molesta, además tengo nietos que estarán encantados de tener a
alguien nuevo con quien jugar en casa – me dijo con una sonrisa.
-Esme, no quiero ser una
molestia para vosotros – dije seria.
-No lo eres, nunca lo
serás – contestó con una sonrisa.
-Gracias. Mira cariño,
te parece bien quedarte con Esme que es ella – dije señalándola – Tiene una
casa muy grande y hay otros niños con los que jugar – le dije sabiendo que así
aceptaría.
-¿Tu volverás? – me
preguntó mi pequeño.
-Jamás me separaría de
ti – le dije acariciando su mejilla. El me abrazó fuerte y yo lo envolví en mis
brazos con una lágrima cayendo. Me levanté del suelo con mi hijo en los brazos
– Me cojo un taxi para ir al aeropuerto, el niño no ha comido nada – dije
mirando a Esme. Era verdad que le había pedido a Leah o Jake que lo llevaran a
comer algo, pero al final no probo bocado – Gracias por todo Esme – dije
entregándole a mi hijo – Mi vida, tienes que portarte muy bien, que cuando mamá
vuelva Esme y Carlisle le digan que has sido un angelito – le dije besando su
mejilla.
-Espera Bella, no hace
falta que pidas un taxi, yo te puedo llevar al aeropuerto – me dijo Edward. Me
quedé pensando en si sería lo más adecuado que me llevara, pero no tenía tiempo
de hacer nada.
-Gracias Edward – dije.
-Vamos – dijo le dio un
beso a Esme y salimos los dos. En la puerta me giré y miré a mis hermanos.
Ambos estaban confundidos y me miraron serios.
-Me alegra saber que estáis
bien… - dije y salí del tanatorio detrás de Edward. Le seguí hasta su coche y
cuando llegamos, me abrió la puerta de copiloto y él se sentó en el de
conductor. Y comenzó a conducir a gran velocidad.
-¿Por qué te fuiste? –
me preguntó de repente.
-¿Qué? – respondí con
otra pregunta, confusa.
-¿Por qué te fuiste? –
repitió sin apartar la mirada de la carretera.
-No te importa – le
contesté.
-Sí, sí me importa. Tu
hermano era mi mejor amigo. Sabes la cara que se me quedó cuando tus hermanos
me llamaron llorando porque te habías ido… Charlie no pronunció palabra en una
semana… sí me debes una explicación – dijo parando el coche.
-Discutí con Charlie –
dije sin mirarlo.
-¿Qué? – preguntó
cogiéndome del ante brazo, yo me aparté rápidamente.
-Lo que escuchaste
discutí con Charlie, por eso me fui – dije – Ahora por favor, puedes volver a
arrancar el coche que tengo que llegar al aeropuerto – él no dijo nada más y
arrancó. Volvió a conducir a la misma velocidad. A mi mente llegaron los
recuerdos de aquel día.
Flash Back
Me había pasado toda la noche de fiesta
aprovechando que mis hermanos estaban de acampada con sus parejas y Edward y yo
nos habíamos quedado en Forks, aproveché el momento. Mi padre tampoco estaría
en casa ya que tenía una misión en Port Ángeles. Eran las siete de la mañana y
estaba entrando de puntillas para no despertar a mi padre que seguramente
acababa de llegar. Abrí la puerta lentamente, para no hacer ruido y entrar en
silencio. Pero alguien encendió la luz.
-Mierda – murmuré al instante porque supe
quien era. Levante la vista y mi padre estaba de pie junto a la luz con los
brazos cruzados – Hola papá – dije con una sonrisa, forzada. Estaba metida en
un buen lio.
-Me puedes decir, de dónde vienes a estas
horas… - dijo comenzando a levantar el volumen.
-Estaba en casa de una amiga – le contesté con la voz y la sonrisa más
inocente que pude mostrar.
-¿Con una amiga? Claro, estabas con una
amiga. Por ese motivo, anoche vi en la puerta de una discoteca de Port Ángeles
con un chico en el capo de un coche ¿verdad? Estabas con unas amigas. ¡Bella,
no mientas! – me gritó.
-Sí, estaba en una discoteca. Soy mayor de
edad, y estaba con unos amigos divirtiéndome. No me lo puedes prohibir – le
grité.
-Eres como tu madre, una cualquiera. Te
acuestas con quien se te ponga delante, sin importarte quien es – volvió a
gritar.
-¿Qué dices, papá? – dije confundida.
-Que tu madre me estuvo engañando toda su
vida, jugó conmigo. Como tu juegas con los hombres… que eres igual que ella –
me echó en cara.
-Papá no tienes porque decirme eso, solo me
divertía, y no con cualquiera, el era mi novio. Tú puedes pensar lo que te de
la gana, pero no lo voy a dejar y no voy a cambiar por lo que tú me digas – le
grité.
-Pues vete de mi casa… hasta que no cambies
de idea no te quiero volver a ver por aquí – me gritó. Yo abrí los ojos
impresionada.
-No me echas de tu casa. Me voy yo, porque
eres lo peor, siempre me obligas a ser como tú quieres, no me puedes estar
protegiendo toda la vida. Un día tú no estarás y tendré que decidir por mi sola
y si continúas sobreprotegiéndome, jamás seré capaz de hacer las cosas por mí
misma. Por eso me voy, para vivir mi vida como yo quiero, sin tener que
depender de ti o de mis hermanos – dije abriendo de nuevo la puerta – Espero
que jamás te arrepientas de lo que estás haciendo, porque te mortificarás toda
tu vida – grité y salí pegando un portazo y tirando la llave de casa en el
jardín.
Fin del flash Back
Recordando todo lo que
me dijo mi padre aquel día, no me encajaba con la petición que les había hecho
a mis hermanos para cuando muriera.
-Ya hemos llegado al
aeropuerto – escuché la voz de Edward. Intenté salir de mis pensamientos para
volver al presente.
-Gracias por traerme –
dije saliendo del coche.
-Bella – me llamó - ¿Qué
discutiste con Charlie ese día? – me preguntó.
-Eso quedó en el pasado,
ahora no importa – le dije con firmeza – Cuidad me mi niño hasta que yo vuelva.
Por favor – dije mirándole a los ojos.
-Es muy importante para
ti – me dijo.
-No es importante, mi
hijo es mi vida, si a él le pasa algo yo me muero – dije sin separar mi mirada
de sus ojos en ningún momento.
-Prometo cuidar de él
hasta que vuelvas – asentí y comencé a caminar hasta la recepción para pedir un
vuelo.
Pov Esme
Todavía estábamos todos
en el tanatorio, sorprendidos por lo que acababa de pasar. Me alegraba mucho
ver a Bella de nuevo, siempre la había querido como una hija y eso no cambiaria
ahora. No necesita darme una explicación para que la perdone, porque no tenía
nada que perdonarle. Pero los demás, sobre todo Emmett y Alice estaban que
echaban humos por todos lados.
-Sra. Esme – dijo
dándome golpecitos.
-¿Cómo señora? No
cariño, sólo Esme – dije con dulzura - ¿Qué pasa?
-Tengo hambre Esme –
dijo mirando el suelo, yo miré a toda la familia.
-Venga que nos vamos ya
para casa, para que este chico pueda comer y hacerse grande – dije levantándome
de la butaca en la que estaba, cogí al pequeño de la mano y comencé a caminar –
Nos vamos, los niños tienen que tener también hambre – dije refiriéndome a mis
nietos.
-Sí, vamos – dijo Jasper
cogiendo a Alice de la mano que estaba rígida y seria. Caminamos todos en
silencio hasta los coches – Nos vemos en casa – dijo Jasper mirándonos.
Asentimos junto con Rosalie, los hermanos Swan parecían estar en otro mundo.
-Mira cariño, siéntate
aquí atrás que vamos a casa. Ponte el cinturón – le advertí. Yo me senté en el
asiento de copiloto y mi marido comenzó a conducir.
-Todavía estoy
impresionado… - me dijo Carlisle mirando a la carretera.
-Yo también, pero me
puede más la alegría de volver a verla – dije siendo sincera.
-Yo también, esta
hermosa. Pero sabes como son Emmett y Alice con este tema. Tengo miedo de lo
que pase – dije serio.
-Por lo que he visto, o
más bien notado, no creo que Bella se quede mucho tiempo, lamentablemente –
dije apenada.
-¿Has visto cómo ha
reaccionado cuando le ha llamado el marido? – me preguntó, ya entrando por el
camino del bosque en dirección a la casa.
-Sí, se ha puesto muy
tensa y cuando ha colgado… me he llegado a preocupar, habrá pasado algo malo,
por eso tanta urgencia – dije llegando a esa conclusión.
-Seguramente, cuando
vuelva, si quiere contarnos ya nos contará – me dijo. El niño se había quedado
dormido durante el camino, así que Carlisle lo cogió en brazos, cuando llegamos
a casa para entrar. Dentro ya estaban todos, incluso Edward. Estaban todos
sentados y serios.
-¿Y los niños? –
pregunté al no ver a nadie más que ellos.
-La canguro dejó una
nota diciendo que los había llevado a dar una vuelta – respondió Jasper.
-Voy a llegar a Anthony a alguna
cama para que siga durmiendo, tenemos que hablar – dijo Carlisle y comenzó a
subir escaleras para acostar al niño en algún lado. Miré como cada uno estaba
en un sitio muy lejano a este. Mi marido bajó y se sentó junto a mí en uno de
los sillones.
-No
habéis sido educados con Bella – comenzó Carlisle, y ya estaba preparada para
la reacción.
-¿Qué
no hemos sido educados?, Demasiado bien nos hemos comportado, y porque estaba
el niño… si no, la hubiera echado – dijo Emmett levantándose bruscamente.
-No
la hubieras echado, no lo hubiéramos permitido – dije seria.
-Pero
es nuestra familia, vosotros no os tenéis porque meterse, si yo le quiero
gritar a mi hermana, le grito, porque ha destrozado la vida de mi padre, la de
mi hermana, la mía, la de todos. Si la quiero echar, la echo porque no tiene
derecho a estar allí después de todo. Y vosotros no os tenéis que meter – nos
gritó.
-Me
voy a meter todas las veces que hagan falta, ¿Sabes por qué Emmett? Porque
Bella siempre ha sido como una hija para nosotros, porque la quiero, porque no
me hace falta que me diga que me necesita o me pida un favor para hacerlo,
porque yo por un hijo cierro los ojos y tiro adelante sin importarme nada. Y
tal vez yo no tenga la misma sangre que Bella, pero cuenta mucho más a quién
tienes a tu corazón que la sangre que corre por tus venas – le dije.
-Esme,
Emmett tranquilos – intervino Jasper. Carlisle cogió mi mano para calmarme,
pero en estos momentos estaba tan nerviosa y furiosa que nada me valió.
-Si
tanto la quieres… ¿Por qué no le has preguntado por qué se fue? – preguntó un
poco más calmado.
-Porque
no necesito una explicación para volverla a dejar entrar en mi casa. Porque no
quiero escuchar palabras que se las lleva el viento. Ella se fue y eso no lo
vamos a cambiar ninguno. Pero ahora está aquí, no se si por mucho tiempo o por
poco. Pero está aquí y no voy a ser yo la que no aproveche la oportunidad de
tenerla cerca – dije mirando a Emmett a los ojos.
-Yo
sí necesito una explicación, ¿Eso significa que no quiero a mi hermana? –
preguntó Alice interviniendo por primera vez.
-No
cariño, no significa que no la quieras. Sólo que necesitas un motivo para
volver a confiar en ella – le expliqué como yo lo veía
-¡Nos
abandonó!, ¡Por supuesto que necesito un motivo para confiar en ella!– gritó y
se levantó, salió por la puerta pegando un portazo. Jasper fue detrás de ella.
-Yo
camino al aeropuerto le he preguntado por qué se fue – dijo mi hijo de repente.
-¿Qué
te ha contestado? – preguntó Emmett.
-Que
se peleó con Charlie, que el motivo de la pelea no era de mi incumbencia – dijo
encogiéndose de hombros.
-¿Por
qué mi padre nunca dijo nada de eso? – dijo Emmett confundido. Antes de que
alguno pudiera contestar, la puerta de casa se abrió y entró la canguro con
todos los niños.
-Hola
– dijo al vernos a todos sentados. Lily la hija mayor de Rosalie y Emmett tenía
siete años y venía con una perfecta sonrisa corriendo en dirección de sus
padres. Mientras el pequeño Chris de dos añitos iba en el carrito dormido. Y
agarrada al carrito iba cogida Carlie la hija de Alice y Jasper de cuatro años.
-Hola.
Deja yo me encargo - Dije levantándome, primero me acerqué a mi bolso para
coger el dinero para pagarle. Se lo di con una sonrisa, ella me la devolvió.
-Nos
vemos otro día niños – dijo despidiéndose.
-Mami,
papi – dijo gritó Lily saltando en los brazos de su padre – Hemos ido a parque,
y hemos jugado, pero después el hermanito se ha puesto a llorar y hemos pedido
un taxi para volver, pero se ha quedado dormido – dijo señalando a su hermano.
-Me
alegro mucho de que te lo hayas pasado tan bien, princesa – dijo Rosalie
acariciando los preciosos rizos rubios que tenia la niña.
-¿Y
mis papis? – preguntó Carlie mirando por todos lados.
-Ven
pequeña, que ahora vienen – dije cogiéndola y acercándola a mí pecho.
-¿Mamá?,
¿Mami?, ¿Dónde estás? – escuché que gritaban desde arriba y me preocupé.
-Carlisle
cógela un momento – dije pasando mi nieta a mi marido para que él la cogiera.
Me levanté ya que me acababa de sentar y subir corriendo las escaleras. Anthony
estaba en la puerta de la habitación llorando – ¡Eh! Anthony no llores – dije
cogiéndolo para calmarlo.
-¿Dónde
esta mi mamá? – preguntó mirándome.
-No
te acuerdas que se ha ido con papá y que vendrá a buscarte cuando pueda… - dije
mirándolo.
-Está
bien, ¿Verdad? No le va a pasar nada – dijo apoyándose contra mi hombro.
-No
cariño, tu mamá esta bien. Cómo le va a pasar algo si esta con tu papá que la
quiere mucho y la cuida – dije despeinándolo un poco.
-Tengo
hambre – susurró.
-Vamos
a la cocina que te preparo algo ahora mismo – dije caminado hacia allí –
Primero ¿Quieres conocer a mis nietos? – le pregunté. Pero él negó y volvió a
apoyar su cabeza en mi hombro – Pues nada vamos a hacer algo de comida para ti
– dije sonriendo. Me parecía un niño tan inofensivo y tranquilo. Nada que ver
con mis nietas, tanto Lily, Carlie y Jane eran unas traviesas y ni hablar de
Chris que aunque era pequeño también era revoltoso. En cambio Anthony era
calmado.
-¿Te
gusta la tortilla? – le pregunté sentándolo en la encimera. El asintió y
comencé a hacérsela.
-Mamá,
acaba de llamar Tanya, que tiene una reunión y necesita que vaya a por la niña.
Ahora vuelvo – dijo Edward entrando en la cocina. Anthony sonrió al verlo –
Hola campeón, ¿Vamos a comer las buenísimas tortillas de Esme? – dijo mientras
le hacía cosquillas.
-Sí.
¿Dónde vas? – preguntó.
-Voy
a buscar a mi hija a casa de su mamá y la voy a traer para que juguéis todos –
dijo mi hijo dándole un golpecito en la nariz – Ahora vengo – dijo mirándome.
Edward se acababa de divorciar después de siete años de matrimonio y ocho de
noviazgo, había descubierto a su mujer, Tanya, en la cama con otro hombre. Y
aunque el divorcio había sido bastante calmado, a mi hijo no le gustaba la idea
de que la custodia de la niña la tuviera la madre. Aunque la niña pasaba más
tiempo con su padre que con la madre, porque Tanya constantemente llamaba a
Edward para que fuera a buscar a la niña porque tenía alguna reunión.
-Toma
cariño, espero que te guste – dije, le bajé de la encimera y lo senté en la
mesa que teníamos allí para que pudiera comer tranquilo.
Pov Alice
-Alice,
cariño. Para y hablamos – me gritó Jasper corriendo detrás de mi por el bosque.
Paré en seco para enfrentarlo, mis ojos estaban repletos de lágrimas de
impotencia.
-¿Qué
Jasper?, ¿Qué hay que hablar? – pregunté mirándolo a los ojos.
-¿Qué
sientes al ver a Bella de nuevo? – me preguntó.
-No
soy una paciente a la que tengas que psicoanalizar – dije seria.
-No,
eres mi mujer y me importa eso mucho más que un paciente. Sé lo que fue, es y
será siempre Bella para ti. Lo mucho que la quieres. Por eso no entiendo por
qué te has comportado así con ella en el tanatorio – comenzó a decirme Jasper
cogiéndome de la mano.
-No
entiendo cómo tiene el valor de venir al funeral de mi padre, después de estar
diez años desaparecida, después de todo lo que le ha causado a mi padre, no
entiendo como tiene el valor de aparecer sin más – dije con un nudo en la
garganta.
-Pero
no le habéis dejado que os explique, el porqué de su ida. Y en el caso de que
ella no quiera deciros, Esme tiene razón, no hace falta una explicación para
volverla a meter en la familia – sonaba tan tranquilo que en ocasiones como
esta me ponía más nerviosa.
-No,
porque yo sí necesito una explicación. Porque yo me fui un fin de semana de
acampada con mi hermano, mi novio y unos amigos dejando a mi hermana en casa y
mi padre trabajado tranquilo, y cuando volví mi hermana se había ido y mi padre
no pronunciaba palabra… sí necesito una explicación Jasper.
-Espera
a que ella te diga. Demuéstrale que puede volver a confiar en vosotros, cuida
del niño – me dijo.
-No
quiero encariñarme del niño. Porque mi hermana se va a volver a ir, y yo no
quiero sufrir por perder a un sobrino. Perdí a mi hermana y vivo con ello. No
quiero encariñarme de algo que voy a perder – dije.
-No
puede crear una coraza en tu corazón y no dejar entrar a nadie que tenga que
ver con Bella por miedo a perderla a ella de nuevo. Con eso solo vas a
conseguir hacerte daño a ti – dijo acariciando mi mejilla y después me dio un
dulce beso – Vamos a casa que la niñera tiene que estar apunto de llegar con
Carlie – me dijo con una sonrisa. Se la devolví y volvimos cogidos de la mano a la mansión.
Entramos
en casa en silencio y continuaban en el salón todos excepto Esme y Edward.
Todos nos miraron y Carlisle sonrió.
-Carlie,
ya están aquí papá y mamá – dijo levantando un poco a mi hija, quien sonrió y
vino corriendo. Jasper la cogió en sus brazos y la abrazó fuerte.
-¿Te
lo has pasado bien? – le pregunté, sonriendo y acariciando su mejilla. Mi niña
sonrió y asintió. Emmett estaba jugando con Lily y Rosalie tenía a Chris en sus
brazos. Nos fuimos a asentar - ¿Y Esme y Edward? – pregunté calmada.
-Esme
esta arriba haciéndole algo de comida al hijo de Bella. Y Edward ha ido a
buscar a Jane – me explicó Carlisle. Asentí y me pare a mirar por un momento a
mi hermano, a pesar de estar jugando con su hija lo veía ausente, y sabía el
motivo de ello.
-Mira
Anthony – escuché a Esme y me giré para verla – Te voy a presentar a mis nietos
– dijo y se sentó junto a Carlisle – Mira el pequeño que esta con Rosalie, que
es la rubia, se llama Chris y tiene dos añitos – dijo señalándolo, el pequeño
se acercó a mi cuñada y miró de cerca a mi sobrino.
-Es
muy guapo, se parece a él – dijo señalando a Emmett.
-Claro,
porque es también el hijo de Emmett.
-¿Emmett?
– preguntó mirando a Esme. Ella asintió – Así se llama el hermano de mi mamá –
dijo sonriendo. Esme iba a decir, pero mi hermano negó, para que no dijera
nada.
-Mira,
esta preciosidad es mi nieta Lily y tiene siete años como tú. Y también es la
hija de Emmett y Rosalie – dijo sonriendo. Lily sonrió en forma de saludo y
continuó jugando – Mira vez a la que esta con Jasper, el chico rubio – dijo
señalando a mi marido – Se llama Carlie y tiene cuatro años, es un poquito más
pequeña que tu – dijo – Y ella es Alice, su mamá – dijo señalándome.
-Como
mi tía Alice – dijo sonriendo. También negué al ver que Esme tenía intención de
decirle que yo era su tía. No estaba preparada para querer a un niño que
posiblemente no vería nunca más.
-¿Tu
mamá te habla de su familia? – preguntó Carlisle.
-La
he escuchado hablar con tía Jake y tía Leah cuando ella se piensa que estoy
dormido. Por eso conozco al abuelo Charlie – dijo apoyándose en el pecho de
Esme.
-Nunca
te ha hablado a ti de ellos – preguntó Esme.
-Sí,
pero como siempre se pone a llorar, no quiero que lo haga – dijo en tono
triste.
Pov Bella
Todo
mi cuerpo lo único que podía sentir era miedo, sabía qué era lo que me esperaba
en casa, pero aun así no tenía el valor suficiente para dejarlo, tenía miedo por
mi niño, él había amenazado con lastimarlo si me iba.
Quería
que el tiempo se detuviera para que así este vuelo nunca llegara a Phoenix,
pero lamentablemente eso no es posible, ya anunciaron que hemos llegado, sentía
mi corazón a punto de salirse, y el estómago hecho nudo, el miedo se estaba
apoderando de mí.
Debía
darme prisa, tal vez y si llegara antes tendría suerte y no me pasaría nada, es
una tonta esperanza, lo sé. Ahora estaba en el taxi que me llevaría a casa,
siempre el trayecto a mi casa se me hace largo pero ahora siento que el tiempo
está pasando demasiado rápido ya estamos a punto de llegar, las luces de la
casa están encendidas, eso quiere decir que ahí esta esperándome, me sudan las
manos y siento mis piernas temblar.
-Hola
cariño – me saludó saliendo de casa justo cuando yo salí del taxi –deja que te
ayude a meter tu maleta, amor ¿Y nuestro niño? –me preguntó.
-Se
quiso quedar con mi familia, como debo regresar tu sabes para lo del testamento
– le contesté temblando.
-¡Oh!
Claro, bueno vamos adentro que no quiero que te enfermes querida – me dijo
mientras me tomaba del brazo apretándolo con mucha fuerza – Bien ahora dime ¿Por
qué diablos te fuiste?, ¿Acaso me quieres abandonar?, ¿Qué no te quedó claro
que tu a mí nunca me vas a dejar? – Me dijo destilando todo el veneno que tenía
en él mientras me azotaba contra la pared, haciendo que me golpeara en la
cabeza – ¿Cómo te atreviste a dejar al mocoso con esa familia que tienes? –Volvió
a decir mientras seguía azotándome contra la pared haciendo que con cada azote
me golpeara mas la cabeza – ¿Qué no piensas contestarme? – Sabía que si no le
contestaba se enojaría más pero no podía me sentía mareada, no podía pensar en
nada coherente que decir, el miedo me tenía controlada – Tú te lo buscaste – me
dijo mientras me arrastraba hacia el baño donde ya tenía la tina con agua, yo
solo podía sentir terror de lo que venía.
Sin
siquiera darme oportunidad de moverme me arrojó y empezó a hundirme en el agua,
por más que intentaba pelear, necesitaba aire, no quería morir, pero él era más
fuerte que yo y me impedía salir a respirar, cuando ya no podía más me sacaba
del agua apenas y conseguía coger un poco de aire y volvía a sumergirme. Sólo
podía verlo a él, como reía mientras yo trataba de sobrevivir. Esto lo hizo por
un tiempo, no sé cuánto, ya no tenia noción de nada en absoluto, solo tenía
ganas de morir… pero no podía hacerlo, mi hijo me necesitaba a su lado debía
protegerlo de él, al poco rato sentí cómo me sacó y me arrojó al piso del baño,
apenas y podía verlo pero sólo fue un instante, porque de repente sentí el
golpe que me dio en el estomago haciendo que soltara el poco oxígeno que tenía,
él se fue diciendo que iba a salir un momento y que cuando llegara quería el
baño limpio totalmente, yo solo podía pensar en volver a respirar.
Cuando
por fin recuperé un poco el aliento, me fui al armario para coger algo de ropa
seca para no enfermarme. Cuando estuve vestida de nuevo, comencé a limpiar,
antes de que James llegara. Pero el teléfono de casa sonó en ese momento. Me
acerqué y lo descolgué
-¿Diga?
– pregunté.
-Eres
tonta, Bella. Cómo se te ocurre ir sola. ¿Qué te ha hecho?, ¿Estas bien?,
¿Volverás? – comenzó a decir Leah desesperada desde el otro lado del teléfono.
-Estoy
bien, y si volveré, pero lo más seguro es que él me acompañe. ¿Cómo os habéis
enterado? – pregunté.
-Fuimos
a la mansión esta mañana para ver cómo estabas y Esme nos dijo que te fuiste
ayer porque tu marido te llamó, y que habías querido dejar al niño allí, porque
volverías – me explicó.
-¿Había
alguien más en la mansión? – pregunté, pensando que tal vez mis hermanos habían
querido estar con mi hijo.
-Carlisle,
Edward y una niña, creo que era la hija de Edward – contestó. Y no pude evitar
desilusionarme - ¿Te ha hecho algo? – preguntó nuevamente.
-Estoy
bien, eso es lo que importa… - dije intentando esquivar lo más posible el tema.
-No
puedes ser así, lo sabes Bella. Ahora has vuelto, puedes contarlo – dijo
tranquila, sabía que se estaba intentando controlar mucho, porque cada vez que
sacaba algún tema de James era la primera en ponerse a gritar.
-No
Leah, no puedo contarlo, no puedo. Te cuelgo que tengo que limpiar el cuarto de
bajo – dije y sin dejar que me dijera nada le colgué el teléfono.
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