sábado, 30 de junio de 2012

CAPITULO 7


CAPITULO: 7

Pov Alice

Estaba pasando, estaba viendo ante mis ojos como mi hermana se volvía a ir. Como nos abandonaba de nuevo, y no podía hacer nada para evitarlo. Hacía diez minutos que se había metido en el taxi junto con Renesmee y todos continuábamos mirando el camino, con la esperanza de que el taxi volviera a llegar por donde se fue y Bella saliera diciendo que regresaría con nosotros. Esas eran mis esperanzas, porque aunque había repudiado a mi hermana el tiempo que pasó aquí, necesitaba que volviera a estar a mi lado, me hacía falta poder contarle mis secretos como cuando éramos pequeñas. Yo siempre estaba cuando ella me necesitaba, no me importaban las broncas que me ganara de mi padre, siempre que veíamos mal a Bella tanto Emmett como yo salíamos corriendo tras ella. Pero todo eso se veía tan lejos de donde estábamos ahora.
-Se volvió a ir – escuché la voz de Emmett. Su tono estaba lleno de rabia y dolor.
-Sabíamos que esto pasaría – escuché a Edward. Yo estaba delante de ellos y me giré para verlos. Así como hizo Esme que tenía lagrimas en los ojos y Carlisle se acercó a abrazarla.
-Pensé que esta vez no se iría. Que se quedaría con nosotros, que se arrepentía de haberse ido años atrás – susurré mirando a Jasper, él vino corriendo a abrazarme.
-Como viste, ahora tiene otra prioridad en su vida, algo más importante que su familia, que nosotros – dijo Emmett destilando odio.
-Ellos son su familia ahora, Emmett. Su marido y sus hijos – dijo Carlisle bajo, y en un tono sereno.
-¿Y nosotros? – Pregunté soltándome del abrazo de mi marido - ¿Y nosotros qué somos? – lo cuestioné llorando a lagrima viva – En qué momento de esta maldita vida deje yo de ser su hermana mayor, cuándo se convirtió ella en una extraña para mí. ¿Por qué cuando miraba a Bella a los ojos no veía a mi hermana? Tan solo veía a una desconocida – dije histérica y me tiré al suelo a llorar, y Jasper tras de mi abrazándome – Quiero recuperar a mi hermana pequeña – susurré sobre su pecho.
-Tranquila amor, Bella dijo que llamaría. Puedes hablar con ella cuando eso pase – me tranquilizó Jasper.
-No – murmuré levantándome – Me muero de ganas de hablar con ella y de tenerla de nuevo a mi lado. Pero no voy a ser yo quien se lo pida. Tengo orgullo, Jasper. No soy yo quien tiene que pedir perdón por abandonar a su familia dos veces – dije mirándole a los ojos y entrando en la casa de nuevo.

Pov Rosalie

La reacción de Alice me sorprendió mucho al principio, pero después me di cuenta de que se había echo muchas ilusiones, si en algo coincidía mi carácter con el de Alice, aparte de en las compras, era en que las dos éramos muy orgullosas, hasta llegar a un punto de ser infelices por no rebajarnos a pedir perdón. Y eso era lo que le pasaba, quería estar cerca de su hermana, pero no quería ser ella la que le pidiera que volviera. Dejé a Alice por un momento y me fije en mi marido, tenía los puños  y los dientes apretados con fuerza por la rabia que lo recorría. Posé mi mano en su hombro para pedirle que se calmara, pero no relajó su postura.
-Si tan poco le importamos como para volver a irse, para volver a dejarnos. Espero que no vuelva jamás. Porque entonces seré yo quien se encargará de echarla para siempre – dijo furioso. Apartó bruscamente mi mano de él y se metió entre lo árboles del bosque. Me di cuenta de que mi madre lloraba cada vez más fuerte y papá la abrazaba intentando consolarla. Jasper había entrado en casa en busca de Alice y Edward continuaba mirando el camino por donde el taxi desapareció. Sabía que Emmett necesitaba estar solo, así que preferí acercarme a mi hermano.
-Edward… - le llamé aproximándome a él. Despacio mi hermano giró su rostro para dejar su mirada fija en la mía, sus ojos rojos de estar llorando – Hermano… - murmuré abrazándolo.
-No lo puedo creer, Rose… - dijo dejando caer las lágrimas. Lo que hizo que recordara cuando se fue Bella hace diez años. Y si no fuera porque ahora sabía más o menos lo que ocultaba, iría tras ella para matarla por el daño que le estaba haciendo a mi familia nuevamente. Aunque todavía tenía con ella una cuenta pendiente por la primera vez que se fue.

Flash Back

Al fin estábamos llegando de la maldita acampada, en la que Emmett y Jasper se habían empeñado en llevarnos a Alice y a mí.
-Por fin en casa – dije entrando por la puerta principal de la mansión – Familia ya hemos vuelto – grité entrando en el salón para ver a mamá llorando y a papá que la abrazaba llorando también. Por un momento pensé que algo le había pasado a Edward, pero escuché ruido arriba como de cosas siendo tiradas al suelo. Jasper y yo nos miramos y después vimos a Carlisle que nos señalo las escaleras
-Ir con él – susurró. Yo me acerqué a mi madre sin saber que le pasaba y le di un beso en la frente y después corrí junto a mi hermano hacia donde escuchábamos el ruido. Abrí la puerta de a habitación de mi hermano, y lo vi todo tirado por el suelo, sus discos, libros, la ropa, todo.
-Edward – dijo Jasper acercándose a él cogiéndole de lo brazos por detrás para inmovilizarlo - ¿Qué te pasa? – le preguntó. Edward solo se movía bruscamente intentando huir de los brazos de Jasper.
-¡Suéltame!- gritó Edward, se soltó y empezó a tirar las cajas que tenía en las estanterías.
-¡Edward! – grité acercándome a él y dándole una cachetada. Él se quedo mirándome - ¿Qué haces?, ¿Qué ha pasado? – pregunté mirando seriamente, y Jasper se colocó a mi lado.
-Se ha ido, me ha dejado – dijo mirándonos a los ojos.
-¿Quién? – pregunté sin comprender nada. Mi hermano miró al suelo una foto que yo estaba pisando. Me aparté lentamente, y vi de quien se trataba.
-¿Cómo que se ha ido? – preguntó Jasper, reaccionando antes que yo - ¿Dónde?
-No lo sé, no sé nada. Esta mañana fui a buscara y no estaba en su casa, Charlie no supo decirme nada. Simplemente no me habló. Subí a la habitación y todas sus cosas están allí. Pero al salir de la casa vi su llave tirada en el suelo. Charlie susurró un “sea ido”. No va a volver – dijo mirándonos.
-Eso no puede ser. Bella jamás se iría – susurró Jasper separándose de Edward. Jasper y Bella se habían convertido en los mejores amigos desde que se conocían, se lo contaban todo. A mí nunca me agradó y me acababa de demostrar que tengo motivos para ello.
-¿Por qué no la buscaste? – dije mirando a mi hermano.
-¿Que no la busqué?... La busqué por todo Forks, por el bosque, la playa… Port Ángeles, la casa de Ángela, Jessica. No hay nada de ella, se fue de Forks – dijo tirándose en el suelo – Me ha dejado… -

Fin del Flash Back

Ese día, ese momento. Mi hermano llorando, dolido. Es algo que se había quedado guardo en mi corazón. Edward estuvo semanas, sin comer, dormir, ni siquiera salió de su habitación. Se encerró bajando todas las persianas. Mamá le suplicó día tras día, hora tras hora que saliera, que comiera, pero nada le funcionó. Se había metido en un mundo donde ninguno de nosotros parecíamos estar. No fue hasta el día en el que papá se lo encontró tirado en el suelo cuando él reaccionó.

Flash Back

Pov Carlisle

La marcha de Bella nos había dejado a todos muy mal, pero al que más, a Edward. Llevaba semanas sin salir de su habitación, no había ido a la escuela, no salía a comer. Y sabía que no dormía porque le escuchaba por las noches llorar. Estaba muy preocupado, y no era el único, todos lo estábamos, incluso Emmett y Alice. Que aunque ambos estaban mal y preocupados también por su padre, el estado de Edward los alarmaba mucho. Necesitaba subir y hablar con él, aproveché que Esme estaba en la cocina haciendo la comida y que todos los chicos estaban en el colegio para subir a verle. Cuando abrí la puerta, lo encontré en el suelo, eso me asustó. Me acerqué corriendo y el grité a Esme, primero busqué su pulso y vi su pecho moverse al respirar. Suspiré de puro alivio cuando vi que estaba vivo. Lo llamé varias veces y él parecía despertar, pero no. Le revisé las pupilas y estaban bien, busqué marcas de golpes y no encontré nada. En un instante consideré la idea de que hubiera intentado quitarse la vida… pero no, alrededor ni vi ningún frasco con pastillas y no tenía ningún tipo de corte en la piel.  Quizás ha sido la falta de alimento, se ve delgado y deshidratado. Esto sería todo, Edward había tocado fondo y no podía permitir que siguiera así.
- ¡Carlisle! –escuché el grito horrorizado de Esme en la puerta de la habitación.
- Va a estar bien. –le aseguré sin saber y lo tomé en brazos.
Me  costó mucho trabajo, pero lo llevé hasta el auto para trasladarlo al hospital, si todo iba bien no necesitaría nada más que algo de suero para recuperarse… bueno, para recuperarse de este momento porque hablando de la partida de Bella era otra cosa.
-Tranquilo Carlisle. Tu hijo se va a recuperar – dijo un compañero de trabajo, que había sido el quien atendió a Edward. Esme me abraóo llorando en mi pecho.
-¡Papá! – escuché el grito de Rosalie y vi como los cuatro muchachos venían corriendo.
-¿Cómo esté Edward? – preguntó Alice mirándonos seria.
-Está bien. Solo ha sido por la falta de alimento – dije tranquilizando a los muchachos y también a Esme.
-No, no está bien y la culpa la tiene Isabella – dijo Rosalie tirando la chaqueta que llevaba en la mano al suelo haciendo que toda la sala de espera la mirara.
-Hija… - susurré sabiendo como continuaría esta discusión.
-No, estoy harta de callarme la boca. Por la culpa de esa niñita nuestra familia esta destrozada, Charlie esta destrozado, y a este paso, Edward acabará muerto – gritó gesticulando.
-Rosalie, no es el momento – le dije entre dientes.
-¿Y cuando lo va a ser? – Preguntó molesta – Edward esta en el hospital, papá. Hemos tenido que llegar a esto para darnos cuenta de lo que la niña ha hecho – dijo.
-Edward se va a recuperar – susurré.
-¿Y qué?, ¿Piensas que cuando se recupere de esto no va a volver a encerrarse y seguir igual? – Preguntó – Edward va a seguir igual cuando salga de este hospital. No seas ingenuo. Isabella lo está matando con su recuerdo.
-¡Basta! – Escuché exclamar a Alice – No sé si te das cuenta Rosalie, pero esa niña es nuestra hermana pequeña. Y tú estás hablando mal de ella  - le dijo seria.
-¿Acaso tú puedes decir algo bueno? Tu padre no está mejor que mi hermano.  Isabella se merece lo que estoy diciendo y mucho más – sentenció.
-No – dijo Emmett poniéndose frente a Rosalie – Bella no merece que hablemos bien ni que hablemos mal. Ella decidió irse, pues nosotros tenemos que olvidar, y ayudar a papá y Edward a que también lo hagan por el bien de su salud, física y mental – dijo mirándonos. No podía entender cómo estaba siendo tan sereno, cómo hablaba con tanta frialdad.
-Nunca olvidarás a Bella, Emmett. Es tu hermana, aunque cometiera el peor de los pecados, y te negaras a ayudarla, no lo conseguirías – dijo Esme mirando a Emmett.
-Lo conseguiré. Porque no voy a permitir que por ella mi vida se arruine – dijo mirando a mi mujer.
-Inténtalo, pero mi madre me decía, a quien dijo que nada es eterno, se olvidaba del recuerdo – dijo mirando seria a Emmett que simplemente agacho la cabeza – Carlisle vamos a ver a Edward – dijo cogiéndome del brazo. Le guíe hasta la habitación donde me había dicho mi compañero que habían trasladado a Edward. Entré junto a ella, sabiendo que todos los chicos nos estaban siguiendo. Me dejó un poco paralizando ver a mi hijo de diecinueve años, casi veinte, sobre una cama, de hospital, rodeado de paredes blancas, y el suero en el brazo. Por su respiración sabía que estaba fingiendo dormir.
-Edward, sé que estas despierto. Abre los ojos – dije acercándome a el de la mano de Esme. Mi hijo abrió lentamente los ojos y me miró primero a mí y después a ella.
-¿Cómo estas? Hermano – preguntó Jasper colocándose a nuestro lado y fue ahí cuando Edward notó que todos estaban presentes. Vi que se fijó principalmente en Alice y Emmett y después giró su cara para mirar al lado opuesto donde estábamos.
-No puedes seguir así, te estas matando tú solo – comencé a decirle, pero no se esforzó en mirarme – Edward, mírame cuando te hablo – dije intentando tranquilizarme. Él me vio lentamente, hasta que sus ojos y los míos quedaron una frente a otro – Ya basta hijo, te acabarás matando, y contigo no matarás a todos – dije serio.
-¿Y qué pasa? – preguntó, hacía mucho tiempo que no escucha su voz - ¿Y qué pasa si es eso lo que quiero? – Continuó – Y si lo que yo quiero es morir y acabar con esto – dijo. No me dio tiempo a reaccionar a sus palabras cuando noté que Esme le daba una bofetada.
-Ni se te ocurra pensar eso – le dijo con tristeza y dolor. Nunca le había puesto una mano encima a nadie, y esta vez la situación y las palabras de Edward le superaron.

Fin del Flash Back

Pov Rosalie

Después de ese día, no sé bien qué pasó, pero Edward decidió irse, alejarse de todo lo que le recordaba a Bella, se fue a estudiar a Londres. Y cuando volvió, fue para anunciarnos que se iba a casar con Tanya.
-Rosalie, vamos a casa – escuché a Emmett. Me había metido tanto en mis pensamientos, que no me había dado cuenta de nada. Emmett ya estaba con los niños y caminando hacia el coche.
-Adiós familia – dije despidiéndome de Carlisle y Esme que eran lo únicos que seguían allí. ¿Cuándo se había ido Edward?

UNOS DÍAS DESPUÉS

La verdad estaba muy preocupada, por eso fue que hice el inesperado viaje con excusas tontas. Hacía cinco días que Bella se había ido prometiéndome que llamaría y no lo hizo. Sé que su esposo es violento, pero le creí cuando juró que no fue él quien la atacó en el bosque ¿Y si me equivoqué en eso? Tal vez sí fue ese monstruo y ella volvió a sus garras… no deseaba ponerme pesimista… pero a estas alturas, temía lo peor.
Llegué a su casa y me pareció una ordinaria más. Toqué el timbre y luego llamé a la puerta. Nadie respondió y volví a hacerlo. Tal vez no estaban o Bella me evitaba. Suspiré e intenté fijarme en las ventanas, a ver si podía encontrar algo… mirar dentro, lo que fuera. De repente vi una cortina moverse y alcancé a distinguir a Tony del otro lado. Sin dudarlo me acerqué.
- Tony – lo llamé en voz alta  – Tony, soy Rose. Vine a visitarlos. Dile a tu mami que me abra. Carlisle y Esme desean verlos – la última parte no era mentira, pero lo dije sólo por ablandar al niño.
- Rose… -me llamó su voz y corrió la cortina para verme bien. Yo le sonreí y puse una mano sobre el cristal.
- Tony, hola. Dile a tu mamá que me abra, sólo quiero saludarlos –le pedí.
- Mi mamá está abajo. –dijo con expresión preocupada. - ¿Tú puedes ayudarla?
- Sí, amor, yo puedo ayudarla. –afirmé sin saber si era verdad o no, ya estaba muy convencida de que la escena dentro iba a ser horrible y me pregunté si debería llamar a la policía. – ¿Y tu hermana?
- También está abajo.
- ¿Y tu papá? –el niño negó con la cabeza. – Está bien, Tony, voy a ayudar a tu mamá, ábreme la puerta, por favor.
- No puedo. –contestó y supuse que tendría llave, por afuera vi tres cerraduras enormes.
- ¿Y la puerta de atrás? ¿Puedes abrir esa? –fue lo único que se me ocurrió, si él no podía, yo iba a  pedir ayuda. Pero él asintió. – Está bien, ve y abre Tony, te veo allá. –volvió a asentir y desapareció.
Yo rodee la casa por el estrecho pasillo lateral lleno de maleza crecida, descuidada. El jardín estaba en pésimas condiciones, eso no sonaba a que Bella hubiera estado mucho en la casa, quizás estaba muy herida para hacer algo. Llegué hasta la entrada del jardín y abrí la puerta de maya, que no tenía llave, luego intenté entrar pero no pude.
- ¿Tony? –pregunté dudando de si el niño estaría ahí.
- No puedo… -dijo y se escuchó como si estuviera llorando.
- Está bien, Tony. Voy a pensar en algo. –pensé un momento y vi la puerta. La perilla sí giraba, pero aún así era imposible empujarla ¿era que estaba algo deteniéndola? Pero no, en la parte superior vi tornillos, ahí debería haber un pasador en la altura exacta para que un adulto pudiera abrirla pero un niño, no. – Amor… ¿puedes traer una silla? Para el pasador de arriba. –le pregunté y no me contestó pero poco después lo escuché arrastrando algo. – Con cuidado.
Los segundos se me hicieron largos. Temía porque James regresara, por el estado en que pudieran encontrarse Bella y Nessie y porque Tony pudiera caerse de la silla. Pero no fue así, él logró quitar el pasador y retiró la silla, en ese momento pude entrar.
- ¿Estás bien? –pregunté agachándome y mirándolo a los ojos, estaba asustado pero no herido. Asintió. – Muy  bien Tony, lo has hecho excelente, llévame con tu mamá y tu hermana.
Me  condujo por la cocina y a través de un pasillo hasta el final vi un mueble con cajones, el niño señaló ahí y descubrí que debajo de él había una entrada en el suelo, el sótano, a eso se refería con “abajo”. Con mucho trabajo empujé el pesado artefacto y luego levanté la puerta. Si James tenía a Bella y a su hija encerradas abajo dejó al niño libre con la seguridad de que le sería imposible sacarlas de aquel encierro.
- Espérame aquí. –le besé la frente bajé por las escaleras a tientas, no había luz abajo.
Cuando toqué el fondo vi a un costado un apagador y lo utilicé, un foco se encendió y pude percibir con claridad algo además del frío, había muchas cosas amontonadas en cajas y polvo por todos lados, pero lo peor fueron Bella y Nessie. Ellas se encontraban sentadas en el suelo atadas hasta con cinta en la boca para impedirles gritar.  Corrí hacia ellas y primero me acerqué a Bella, ella negó con la cabeza y me señaló a Nessie. Sí, yo también hubiera preferido primero a mi hija.  Le desaté con trabajos las muñecas y los tobillos pues  James no utilizó cuerda, sino alambre, lo que les hizo llagas a ellas y cortes simples a mí. Al final le quité la cinta de la boca, eso creo que fue más doloroso para ella.
- ¿Estás herida? –pregunté quitándole algunas lágrimas del rostro, ella negó. Entonces también liberé a Bella.
- Gracias. –murmuró cuando terminé.
- ¿Puedes caminar? –le dije, a ella no hacía falta preguntarle si estaba herida, pues era obvio que sí, las marcas se notaban en su piel.
- Sí. ¿Cómo está mi niño? –preguntó empezando a ponerse de pie.
- Él está bien, me abrió la puerta de atrás. Hay que irnos ahora.
Las ayudé a levantarse y luego a Bella a sostenerse para caminar pues Nessie parecía encontrarse casi en perfectas condiciones. Fue difícil subir las escaleras, pero lo hicimos, cuando Bella y yo llegamos los niños estaban abrazados.
- Mami. –dijo el pequeño y Bella lo abrazó también, intentó cargarlo pero no pudo.
- Rose, por favor… -me pidió y lo entendí.
Tomé al niño en brazos, y así salimos por la puerta de atrás.  Una avenida grande estaba cerca y sin dudarlo nos dirigimos ahí. Nos tomó tiempo pues Bella se encontraba muy débil y así tuve tiempo para notar que en realidad Nessie también se veía mal.
- Las voy a llevar a un hospital. –les dije mientras  hacía señales a un taxi para que se detuviera.
- No. Rose, él nos va a encontrar, por favor… sólo quiero ir a casa. Leah y Jacob pueden ayudarnos. –me rogó Bella.
- Bella, no dudo de la capacidad de tus amigos, pero allá tienes una familia para ayudarlos.
El taxi se detuvo y le dije que nos llevara directo al aeropuerto. El camino no era demasiado largo y lo hicimos en silencio. Yo iba adelante pero constantemente volteaba para asegurarme que ellos estuvieran bien. Tony se sentó en el regazo de su madre y ella lo sostuvo con un brazo, utilizando el otro para pasárselo a Nessie por encima de los hombros.  Al llegar los dejé sentados en al área común, una sala de espera y fui para conseguir los boletos, no fue difícil pero tendríamos que esperar una hora.
- Tengo miedo, si James llega antes y nos ve aquí… -me dijo Bella cuando le informé.
- Podemos pasar, esperaremos el vuelo en una sala privada. –sugerí, ella tenía razón.
- Mami, tengo hambre. –habló Tony de repente y recapacité en que quizás el único problema no eran las heridas.
- Vengan. –les indiqué y tomé al niño en brazos de nuevo.
Bella se puso de pie y Nessie también, aunque la niña se mareó y su madre tuvo que sostenerla para que no cayera. Eso me asustó más, pero después de un momento ya estaba bien.
- Hace días que James no nos deja comer nada. Le rogué porque le diera algo a Nessie, pero no lo hizo. –me explicó Bella.
- Eso lo resolvemos ahora. –le dije con voz calmada, aunque más bien tenía ganas de gritarle por permitir que las cosas llegaran a este punto.
Los dejé en una cafetería para que ordenaran algo y mientras fui a buscar cosas para aunque fuera limpiarles un poco las heridas, que eran ostentosas en Bella y la niña, no deseaba llamar la atención. Cuando volví estaban aún comiendo, vi el reloj y calculé que debíamos darnos prisa, esa hora de espera que tan larga nos pareció antes, no iba a ser suficiente. Llevé a Nessie al baño y con algodón, agua y jabón le limpié la sangre, se lavó el rostro y  me quité el suéter para ponérselo, así no se le verían las marcas en las muñecas. Cuando volvimos a la mesa y la niña pudo seguir comiendo, fue el turno de Bella para ir a  arreglarse un poco, a ella le di el abrigo, también la cubriría un poco.
El viaje en avión fue lento, o así me lo pareció. Ellos tres se quedaron dormidos pronto, pero yo no pude ni pensar en conciliar el sueño. Ya no estábamos en peligro, no en ese preciso momento, pero conocía a los hombres como James y no se iba a dar por vencido tan fácilmente. Sentiría esa huída como un reto, desearía tener a Bella de regreso y también a Tony, aunque de Nessie no estaba tan segura.
Cuando pisamos tierra de nuevo en Seattle me sentí aliviada, ya casi estábamos en casa y tendría más apoyo, las llevaría al hospital y aunque de seguro se iba a armar el gran alboroto en la familia, por lo menos los custodiaríamos.  Bella se fue conmigo adelante en mi auto para dejarles más espacio atrás a los niños que sin ningún problema continuaron durmiendo. Sólo por precaución no le informé que no íbamos a la casa, sino al hospital.
- Gracias, Rose. Te debo la vida… de no ser por ti, no sé qué hubiera pasado con mis niños. –me dijo de repente con la voz débil y el rostro marcado por las lágrimas.
- No me las des. No soy una dulce mujer, Bella. Sabes que te culpo por todo esto y que me arrepiento por no hacer que te quitaran antes a los niños. –le hablé en tono duro, a estas alturas no tenía paciencia para ser amable ni ella escucharía otro tipo de palabras.
- Lo sé… -murmuró rendida.
- ¿Por qué te quedaste ahí? ¿Por qué no me llamaste? –le pregunté también en tono de reproche.
- Cuando regresé a buscar a Tony él me golpeó, antes de decir una palabra se me fue encima, perdí el conocimiento en algún momento y cuando desperté Nessie y yo ya estábamos atadas.  –me explicó con facilidad, ya sin tratar de encubrir nada.
Yo ni siquiera tuve forma de contestarle, así que continuamos el trayecto en completo silencio, nadie habló hasta que se dio cuenta de que me desvié y no tomé el camino a la casa de mis padres.
- ¿Me llevas a tu casa? –cuestionó incrédula.
- No. Vamos al hospital. No querrás dejar a tu hija sin que la revise un médico. –sugerí con veneno.
- No. –acordó herida.
Cuando me detuve en el estacionamiento bajé apresurada y tomé a Tony, pues temía aún que Bella saliera corriendo y regresara a los brazos de la bestia con la que se había casado. Ella y Nessie me siguieron hasta la recepción de la sala de urgencias.
- Estoy buscando al Dr. Cullen, Edward o Carlisle. Soy Rosalie. –le indiqué a la chica de recepción, ella asintió y tomó el teléfono, al cabo de un par de minutos  colgó.
- El Dr. Carlisle no se encuentra, pero el Dr. Edward viene para acá.
- Gracias. ¿A qué consultorio puedo pasar?
- Al número tres. –me indicó y asentí, entonces todos entramos y cerré la puerta.  Bella y su hija se sentaron, preferí quedarme de pie, aunque estuviera ya muy cansada y mis brazos protestaran por cargar al niño.
- Puedes bajarlo, Rose, no voy a salir corriendo. –dijo Bella suponiendo correctamente por qué lo hacía. Suspiré y senté al pequeño sobre el escritorio, pero me quedé a su lado.

Pov Edward

Me extrañó la visita de Rosalie a media tarde, por eso fui a verla de inmediato, además, era raro que me llamara a la sala de urgencias en lugar de subir directamente a pediatría. En la recepción me informaron que me estaban esperando en el consultorio tres y el plural me desconcertó. Llamé a la puerta y  mi hermana me dijo que entrara. Al hacerlo me quedé estático.
Ahí estaba Bella. Y también sus niños. Tony sentado con los pies colgando en el escritorio al lado de Rosalie, él se veía como adormilado. Nessie se encontraba en una de las sillas y al verme entrar una sonrisa hermosa iluminó su rostro, no pude evitar devolvérsela… y luego, Bella, ella ni siquiera volteó a verme, se quedó con los ojos clavados en el piso.
- ¿Qué pasa? –le pregunté a Rosalie pero me acerqué a Nessie.
- Bella y la niña necesitan un médico. Las acabo de traer de Phoenix donde James las tenía atadas en el sótano.
Las palabras duras de mi hermana me calaron como hielo en los huesos ¿Era alguna clase de broma enferma? Por instinto busqué los ojos de Bella, pero no los encontré. Después vi a Nessie… lo hice e verdad. Estaba pálida y puedo jurar que más delgada que la última vez, se veía descuidada y noté marcas de sangre en las mangas del suéter que llevaba, el cual le quedaba demasiado grande.
Mi siguiente paso salió de algún lugar muy profundo, no sé de dónde, pero no pude evitarlo. Sólo abracé a la niña. Yo sentía muchas cosas por Bella, pero en ese instante… sólo deseaba tener a Nessie entre mis brazos y saber que nada malo le sucedería. No entendí el por qué de la reacción… pero así fue.
- Estoy bien… -me dijo con un nudo en la voz. De alguna forma ella también me quería.
- ¿Qué te hizo? –murmuré separándome.
- Nos ató y estuvimos días en el sótano, sin tomar ni comer nada. Me duelen las heridas. –me explicó subiéndose las mangas hasta los codos. – Lo hizo con alambre. Pero yo estoy bien, él… golpeó a mi mamá… otra vez.
Cuando dijo las últimas palabras me recorrió un escalofrío. “Otra vez”, por supuesto, esto debería ser una costumbre… ese maldito de seguro cometió las peores atrocidades muchas veces antes. Respiré profundo para contener el arranque de ira y le besé la frente a Nessie antes de ir con Bella.
- ¿Qué tan herida estás? –pregunté quitándole los cabellos del rostro.
- No tengo nada roto. Aún me duelen las costillas desde lo del bosque, pero no estoy tan mal. –contestó con sinceridad… o eso me pareció.
Por un instante me miró  a los ojos y me perdí ahí… toda clase de emociones se nos cruzaron enfrente, dicha, amor, alegría… nostalgia, resentimiento… en esos pocos segundos sentí el mismo amor de hace años, pero también la incertidumbre de su abandono y el enojo de saber que ella prefirió a ese monstruo que a mí por muchos años.
- Vamos dentro. –les dije levantándome de repente. - ¿Y Tony? –pregunté más bien viendo a Rose.
- Él no tiene nada, James no lo tocó… de hecho él es héroe del día. Encontró la forma de abrirme la puerta de atrás y me llevó hasta Bella y Ness.
- Eres muy valiente. –felicité al niño y le despeiné el cabello, él me sonrió triunfante.
Después fui y levanté a Nessie en brazos, de seguro ella podía caminar, pero yo necesitaba cuidarla por encima de todas las cosas. Los demás nos siguieron al interior de la sala. Ahí suspiré aliviado mientras colocaba a la niña en una camilla. Si todo salía bien sólo necesitarían algo de suero y curaciones simples en las heridas… ojala pudiera tenerlas en casa esa misma noche.

Pov Nessie

Cuando terminó de curar mis heridas fue con mi mamá. Ella estaba en la cama de al lado y por eso pude verla todo el tiempo, Rosalie se quedó sentada con Tony en las piernas y lo estaba entreteniendo.
Yo tenía ganas de llorar. Estuve muy asustada los últimos días. James siempre fue malo pero esta vez se transformó en el peor de los demonios. Durante días pensé que  ni mi mamá ni yo lograríamos salir de ahí. Pero por suerte, Rosalie fue a buscarnos. Nunca pensé que le importáramos, pero al parecer así era.
Sin embargo, nada de eso fue lo que me dio ganas de llorar, no, fue mi papá. Yo siempre lo supe, siempre fui muy consciente de que en algún lugar tenía un papá y una familia que ignoraba mi existencia. Muchas veces me pregunté cómo serían… y cuando los conocí… todo fue inesperado. No sabía cómo sentirme, porque yo ya los quería, amaba a mi papá porque él también me amaba a mí, aunque no lo dijera… yo podía sentirlo.
Entonces… ahora, al verlo… sólo deseaba abrazarlo y decirle toda la verdad, porque él me querría tener a s u lado siempre, lo sé. Pero no puedo, porque es el secreto de mi mamá.
-Las tendré con el suero un par de horas hasta que mi turno acabe, después las llevaré a la mansión conmigo – nos dijo mi padre. Pero en todo momento miró a Rosalie.
-Me parece buena idea, pero me voy a quedar aquí – contestó Rose, y después miró a mi mamá – Tienes una historia que contarnos… - mi madre levantó la vista para ver a Rose a los ojos, y después me miró a mí. Por su espresión entendí que yo también entraba en esa historia. Lo que significaría que se sabría la verdad.


Pov Bella

Aunque sabía lo que implicaba que Rosalie nos ayudara a salir de casa, sus duras palabras en el coche y el que Edward nos atendiera en el hospital… me sentía muy agradecida con ella, porque nos había salvado la vida, a mis hijos y a mí. Ahora ya habíamos salido del hospital y Edward nos llevaba a Renesmee y a mí en su coche, mientras Rosalie llevaba a Anthony, que se había vuelto a quedar dormido. Rose se había asegurado de reunir a toda la familia en la mansión, aunque no dijo que era por mí, simplemente que era por un caso urgente. Podía sentir las ansias de Edward de saber la verdad, de entender un poco todo. El coche se detuvo frente a la gran mansión, Edward cargó en sus brazos a Renesmee, mientras Rosalie se ocupada de Tony, y no pude evitar sentirme inútil, por no poder ocuparme de mis propios hijos. Los dos hermanos comenzaron a subir las escaleras, y yo me quedé atrás, dándome cuenta de que no estaba preparada para contarlo todo, para decir la verdad.
-Bella… - escuché la voz de Rosalie y con la cabeza me hizo un gesto de que subiera. Comencé a subir poco a poco, hasta que llegué arriba no fue que Edward abrió la puerta.
-Al fin llegan, llevamos horas esperándolos – escuché a mi hermano en el salón.
-¿Qué hacen aquí los niños de Bella? – escuché ahora a Esme. Respiré hondo y me coloqué al lado de Rosalie – Bella – exclamó corriendo y abrazándome, no pude evitar hacer una mueca pues me abrazó demasiado fuerte.
-Cuidado mamá – dijo Rosalie sabiendo que me había dolido.
-¿Me pueden explicar qué significa esto? – preguntó Alice.
-Bella, tiene algo que contarnos… y tiene que empezar por el principio – dijo Rosalie mirándome seriamente. Edward se había sentado ya en el sofá con mi hija en sus piernas. Y Rose se encaminó hacia ahí. Yo fui detrás de ella y me senté entre Esme y Rosalie. Respiré profundamente un par de veces y después mire a mis hijos, ambos se acercaron a mí.
- Esme ¿hay alguna habitación donde puedan ir los niños? Creo que deberían dormir. –sabía que ambos ya habían dormido lo suficiente durante el día, pero no podía dejar que se quedaran a escuchar.
- Por supuesto. La habitación que tenían antes está preparada. Los llevo… -se ofreció empezando a ponerse de pie, pero al detuve con una mano.
- Gracias. Pero ellos pueden ir solos. –le sonreí y luego vi a mis niños. – Vayan a la habitación. Yo voy con ustedes más tarde, lo prometo. –les dije y Tony se acercó y me abrazó, Nessie sólo asintió después de una larga pausa, ella sabía a la perfección qué historia iba a contarles a todos y como siempre, me apoyaba, aún a su corta edad. Les di un beso a cada uno y me quedé mirándolos hasta que desaparecieron por las escaleras y  escuché la puerta cerrarse.
-¿Qué tienes que contar? – preguntó con odio Emmett.
-Emmett… - le regañó Esme.
-Solo quiero pediros, que diga lo que diga. No me interrumpáis hasta que llegue al final.

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