CAPITULO: 16
Pov Edward
Los últimos dos meses habían sido muy estresantes,
no solo para mí sino para toda la familia, sobre todo para los que vivíamos en
la mansión. Yo me encargaba de llevar a mi hijas y a Anthony al colegio y
pasaba la mañana junto a Bella, después, me iba a trabajar y eran mis hermanos
o mis cuñados quien los traían a casa, ya que mi mamá se quedaba por si Bella
necesitaba algo en algún momento. Mi papá trabajaba por la mañana y volvía en
la tarde a contrario que yo, que había pedido turno de tarde para pasar la
mañana con Bella. Mis hermanos y cuñados nos intentaban ayudar en todo lo que
podían pero en algún momento todos nos desesperamos. El que Bella necesite
ayuda para casi todo, le tenía agobiada, pues incluso, Rose, Alice o mi mamá la
tenían que ayudar a ducharse para que no estuviera mucho tiempo en pie.
Hoy mi plan diario me había salido mal, había
reunión en el hospital y había tenido que salir por la mañana y no podía hacer
compañía a mi Bella. Mi Bella… cuánto tiempo hacía que no pensaba en ella así,
pero en estos últimos meses, me sentía como cuando éramos adolescentes, cada
vez que reíamos juntos, hablábamos o simplemente estábamos en silencio cogidos
de la mano o acariciando su vientre, que se había convertido en una costumbre,
era un momento maravilloso en el que me sentía pleno.
-Edward, vamos que nos esperan en la reunión – me
dijo mi hermano poniendo una mano en mi hombro.
-Sí, vamos – dije caminando a la sala de reuniones,
me moría porque esta reunión acabara y poder volver a casa.
-¿Se quedó mamá con Bella? – me preguntó cuando
entramos en la sala.
-Supongo que sí – dije encogiéndome de hombros. Mi
padre entró en ese momento y se vino a sentar junto a nosotros.
-Me llamó mamá para decirme que iba a salir a hacer
la compra, que Bella le había dicho que no había ningún problema – nos lo dijo
a los dos pero sabía que me lo decía a mí.
-¿Mamá dejó a Bella sola? – dije poniéndome de pie
dispuesto a irme para casa, pero en ese momento entró el equipo directivo y mi
hermano y mi padre me tiraron para que me sentara.
-Cuando acaba podrás irte, yo me encargo de cubrirte
– me dijo mi padre al oído.
Pov Bella
Estaba
recostada en la cama, igual que siempre, Esme me había dicho que Edward había
tenido que ir a una reunión en el hospital y que vendría en cuanto acabara, y
me preguntó si me podría quedar sola un rato que ella necesitaba salir hacer la
comprar para comer, me encontraba bien así que le aseguré que no pasaba nada,
pero ahora el bebé se estaba poniendo muy inquieto y me habían entrado ganas de
ir al baño, así que aquí estaba yo pensando en si sería muy malo que me
levantara sólo un par de minutos cuando sentí algo tibio, un líquido que mojaba
mi ropa y de inmediato me alarmé. Estaba sangrando, justo lo último que debería
suceder, lo que ponía en peligro a mi bebé. Sin dudarlo tomé el teléfono y le
marqué a Carlisle, cada segundo que se tardó en responder sentía como si
estuviera más cerca de perder al pequeño ser que crecía aún en mí.
-
¿Bella? –contestó.
-
Carlisle, estoy sangrando, inició de repente.
-
¿Tienes contracciones o dolor?
-
No. –respondí apenas.
-
¿Sientes al bebé moverse?
-
Sí.
-
De acuerdo. Quédate quieta, voy para allá con una ambulancia ¿de acuerdo? Y
concéntrate en sentir al bebé.
Al
siguiente instante ya había terminado la llamada y me quedé sin nada más que
hacer que esperar. Miré el reloj y el techo, las paredes. Enfoqué mi mente en
sentir los movimientos de mi bebé y eso me calmó un poco, pero no lo
suficiente. De todas formas me parecieron años transcurridos hasta que escuché
la sirena de la ambulancia y a varias personas subir por las escaleras.
-
Bella ¿cómo va el bebé? –fue lo primero que me preguntó Carlisle.
-
Está bien. –contesté y vi a los paramédicos que lo acompañaban.
-
Bien. Bella la forma más rápida de bajar es si te llevan en brazos. –me explicó
el padre de Edward y asentí.
Uno
de los hombres me levantó y el otro se mantuvo cerca, llevaba un maletín y
estaba atento, por si algo sucedía, me imagino. Una vez dentro de la ambulancia
me pusieron un monitor y Carlisle revisó el corazón de mi bebé.
-
Está algo acelerado, pero puede ser porque estás asustada. –me avisó intentando
tranquilizarme, respiré profundo y quise perder un poco el miedo, pero era
inútil. – Bella, el bebé aún es pequeño, pero no hay manera de posponer esto.
Te voy a hacer la cesárea, Edward ya está esperando, él va atender al bebé… pero
sabes que hay riesgos.
-
Lo sé. –respondí apenas.
-
Quizás haya que ponerte algo de sangre y si la hemorragia es muy grande, puede
que tenga que quitarte la matriz.
-
Pero… -contesté sin saber si eso era una pregunta o no.
-
Bella, tienes tres niños que te necesitan. –me recordó y supe que estaba en lo
correcto. Pasara lo que pasara debía sobrevivir para cuidar a mis tres hijos.
Pov Edward
Mientras
estábamos en la reunión el móvil de mi papá, comenzó a sonar, toda la sala se
quedó mirando sorprendido, pues era una obligación apagar los móviles cuando
había una reunión. Mi padre ignoró todas las miradas y cogió el móvil, y pude
notar cómo se tensó cuando vio de quien se trataba.
-
¿Bella? – contestó confuso eso hizo que tanto mi hermano como yo prestáramos
más atención a la llamada. No sé qué fue lo que mi Bella le dijo que se tenso
más todavía - ¿Tienes contracciones o dolor? – preguntó y en ese momento entré
en pánico, no podía estar de parto, apenas llegaba a los ocho meses, esperé
ansioso a que mi padre hiciera alguna señal de que estaba pasando - ¿Sientes al
bebé moverse? – eso fue peor, no estaba de parto, estaba sangrando - De
acuerdo. Quédate quieta, voy para allá con una ambulancia ¿De acuerdo? Y
concéntrate en sentir al bebé – le dijo mi padre antes de colgar mi mirarnos a
Jasper y a mí con semblante serio, después giró el rostro para mirar a nuestro
jefes.
-Lo
siento, pero tuve una emergencia familiar y debo irme – dijo mientras se
levantaba.
-Está
bien, vayan se los tres, estamos al tanto Carlisle. Tan solo haga bien su
trabajo – nos dijo el director del hospital, mi padre asintió y sonrió en
agradecimiento. Mi hermano y yo también nos pusimos en pie y salimos tras él.
-Escúchame
Edward, voy para a casa con una ambulancia. Ve preparando todo para hacer una
cesaría, cuando lleguemos tiene que estar todo listo. Jasper ve llamando a
todos – dijo mirándonos a los dos para asegurarse de que lo habíamos entendido.
Los dos asentimos y mi hermano se fue a su despacho a por el teléfono, mi padre
salió corriendo a buscar a una ambulancia que le acompañara y yo me quedé ahí
parado, sin saber qué hacer o cómo reaccionar, por un momento dudé de si
tendría la cabeza fría para ser yo quien recibiera a su bebe, pero al final
decidí hacerlo.
Ahora
sólo faltaban unos segundos para que lo sacaran de su vientre y me lo
entregaran, espere viendo a Bella adormilada, tenía un suero pasando a gran
velocidad para sustituir en parte la sangre que perdía.
-
Edward – llamó mi atención mi padre y luego pude ver la cabeza del bebé. De
inmediato le aspiré la sangre y el líquido que tenía en la boca y la nariz.
Luego me hice a un lado y él cortó el cordón para pasármelo.
Lo
llevé a una cuna cálida y lo sequé tan rápido como pude, vi que hacía intentos
por respirar sin lograrlo, aún era algo pequeño y tal vez le costara trabajo.
Intenté estimularlo para no recurrir a más medidas, pero fue imposible. No lo
lograría solo.
Pov Carlisle
Le
entregué el bebé a Edward y volví a concentrarme en mi trabajo, ahora sin la
conexión de Bella y la criatura era libre de darle más medicina, lo necesario.
En ese momento vi que entraron con una unidad de sangre y se la colocaron.
Puse
todo mi empeño en ella, en salvar su matriz si es que se podía, pero una parte
de mi mente se mantuvo fija en escuchar el llanto del bebé, en que quizás
tardara, pero lloraría. Sin embargo llegó el momento en que fue demasiado, de
seguro que no estaba bien.
-
Su presión está bajando. –me avisó el anestesiólogo y asentí. Pésima señal.
-
Voy a cuidados intensivos. –escuché la voz de mi hijo y no quise desviar la
vista de mi trabajo, pero ese simple hecho no era bueno para nada.
De
repente una alarma sonó y yo seguí maniobrando, queriendo poner las pinzas y
dar los puntos en los sitios correctos, pero la sangre llenaba todo y me
dificultaba ver.
-
Carlisle, su presión sigue bajando. –me advirtió ahora en forma severa el
anestesiólogo y suspiré ¿qué debía hacer?
Pov Jasper
En
cuanto mi padre me pidió que llamara a
la familia salí corriendo, a la primera que llame fue a Alice, que me dijo que
en quince minutos llegaba, después Esme, Emmett y finalmente a mi hermana. Me
fui a la sala de espera a esperar que llegaran todos y el primero en llegar fue
Emmett.
-¿Y
mi hermana?, ¿Cómo está?, ¿Carlisle y Edward están con ella? – preguntó ansioso
y claramente preocupado.
-Están
en quirófano, no me han dicho nada de cómo se encuentra y sí, Edward y Carlisle
están con ella – dije poniendo mi mano en su hombro para que se sentara
conmigo. A los pocos minutos aparecieron Alice y Esme, igual de ansiosas y
preocupadas. Todos sabíamos los riesgos que corría Bella si comenzaba a sangrar
y esa era la situación en la que estábamos. Un poco más tarde llegó Rosalie, se
acercó a Emmett que se movía por la sala como una bestia enjaulada y preguntó
por Bella a lo que le contesté lo mismo que a los demás. El tiempo pasaba y no
obteníamos ninguna noticia de Bella ni del bebé, lo que nos desesperaba a
todos. No sabía cuánto tiempo había pasado cuando vi a mi padre salir por la
puerta y acercarse a nosotros, rápidamente me puse en pie y toda la familia se
percató de la presencia de Carlisle.
-¿Cómo
esta mi hermana? – preguntó Alice abrazándome fuerte. Mi papá permaneció en
silencio – Carlisle… - dijo ansiosa por tener una respuesta.
-Ahora
está bien, pero débil, ha perdido mucha sangre… - dijo abrazando a mi mamá,
todos suspiramos de alivio.
-¿Y
el bebe? – preguntó mi hermana.
-Edward
se lo llevó a terapia, no sé nada todavía – dijo encogiéndose de hombros. Pero
en ese momento vi salir a mi hermano por las mismas puertas que mi padre.
-¿El
bebé? – preguntó mi padre adelantándose a todos.
-Consiguió
respirar sola antes de que la intubara – respondió mirando exclusivamente a mi
padre.
-¿Es
niña? – preguntó Emmett con una leve sonrisa en el rostro.
-Sí,
es una niña – contestó mi hermano suspirando - ¿Cómo está Bella? Cuando salí de
quirófano su presión estaba bajando – dijo Edward mirando a mi padre.
-Está
bien – dijo suspirando.
-¿Le
tuviste que quietar la matriz? – en ese momento todos estuvimos atentos, pues
era una respuesta que nos interesaba a todos.
-No,
pero perdió mucha sangre y está débil – explicó.
-¿Podemos
entrar? – preguntó mi madre, sabía cuánto deseaba verla pues la había querido
siempre.
-Todavía
está bajo los efectos de la anestesia, pero sí podemos entrar y después alguno
tiene que ir a buscar a los niños – nos explicó caminando hacia dentro.
-Todos
aquí no hacemos nada, pasamos ahora a verla y después vamos a por los niños,
Edward puede traerlos y después nos volvemos a casa todos – sugerí.
-Jasper
tiene razón – me apoyó mi hermano.
Todos
fuimos entrando poco a poco en la habitación, Bella se encontraba en el centro,
más pálida de lo normal, la tenían motorizada y con el suero y sangre pasando a
su cuerpo.
-Está
bien, que es lo importante – susurró Esme acercándose para darle un beso en la
frente.
Pov Bella
Cuando desperté vi que la luz del atardecer
entraba por las cortinas de la habitación y poco a poco fui consciente de dónde
estaba y por qué. Recordé el sangrado, la cirugía, cómo me quedé dormida en
algún momento… despertar después en la sala de recuperación… ahí estaba
Carlisle y me dijo algo sobre mi bebé, pero eso no lo tenía claro.
-
¿Bella? –escuché la voz de Esme a mi lado y voltee a verla. - ¿Crees que esté
despierta en verdad esta vez? –preguntó mirando a Carlisle que estaba a su
lado.
-
Debe estarlo, ya es suficiente tiempo para que esté por completo recuperada de
la anestesia. –él me tomó la mano y la apretó.
-
Mi bebé. –pronuncié y busqué con la mirada por toda la habitación ¿por qué sólo
estaban ellos dos?
-
Bella, tu niña nació pequeña y tuvo problemas para respirar. Edward la atendió,
él hizo todo lo posible para que ella esté bien.
-
Quiero verla. Quiero ver a mi bebé… ¿dónde está? ¿Por qué no está aquí?
–comencé a preguntar con lágrimas en los ojos, apenas me estaba enterando de
que era una niña y sentía como si la fuera a perder.
-
Está en cuidados intensivos, Bella. Edward estuvo a punto de intubarla, pero
ella empezó a responder. Ahora está estable pero no quiso dejarla en un cunero
normal.
-
Quiero verla. Voy a ir a verla. –les avisé intentando sentarme, pero ambos me
detuvieron.
-
Cariño, espera. –dijo Esme intentando tranquilizarme. – Ella va a estar bien.
-
Bella, tú perdiste mucha sangre, estás débil. Tuve que hacerte transfusiones.
–me aclaró Carlisle frunciendo el seño.
-
¿Me quitaste la matriz? –pregunté recordando que ese era uno de los riesgos que
me advirtió.
-
No. –suspiró como si estuviera aún cargando toda la tensión sobre sus hombros.
– Pero estás débil y no puedes levantarte. Si todo va bien mañana podrás ver a
tu bebé – prometió con voz tenue y lo vi a los ojos buscando saber si me
mentía, pero vi sinceridad y al final asentí.
-
¿Y dónde están Tony y Nessie? –esa era otra preocupación que tenía, ellos de
seguro no estaban tranquilos.
-
Se pusieron nerviosos porque te duraba mucho el efecto de la anestesia y Edward
los llevó a casa, cuando se queden dormidos volverá. –me explicó Esme.
-Gracias
– les murmuré a los dos, aunque todavía me faltaba decírselo a Edward.
-No
tienes porque darlas cariño – dijo Esme dándome un beso en la mejilla.
Estuvimos
en silencio todo el rato, un silencio cómodo y tranquilo, el cual agradecía en
este momento pues me sentía cansada hasta para hablar. Me trajeron la cena y
aunque Carlisle insistió en que debía comer más de lo que había hecho no pude,
pues no tenía mucha hambre. Después de una hora llegó Edward, el cual sonrió
cuando me vio despierta.
-Cuánto
me alegra ver tus ojos – dijo acercándose y dándome un corto beso en la
mejilla.
-Gracias
Edward – le dije.
-Tonta
– dijo sonriéndose y sentándose en la cama junto a mí – Has tenido una niña
igual de guapa que tu – dijo sonriendo.
-Me
alegra que sea a mí a quien se parece – dije apenada pero a la vez feliz.
-¿Sabes
el nombre? – me preguntó con una sonrisa.
-Sí,
se llamara Mary – le conteste con una
sonrisa.
-Es
un nombre muy bonito – me dijo Esme a lo que le contesté con una sonrisa.
-Bella,
por qué no descansas un poco, así mañana tendrás más fuerzas para ver a tu niña
– me dijo Carlisle.
-Sí,
me siento algo cansada – contesté.
-Pasaré
la noche aquí contigo y por la mañana iré a casa a buscar a los niños para
llevarlos al colegio, ¿Te parece bien? – me preguntó un poco dudoso.
-Perfecto
– susurré.
-Bella,
cariño, descansa que mañana podrás conocer a tu pequeña princesita – me dijo
Esme dándome un beso. El mismo acto hizo Carlisle y también con Edward y ambos
se fueron dejándonos solos.
-Descansa
– me dijo Edward sentándose en el sillón.
-¿Edward?
– le llamé dudosa de si preguntarle o no, él me miró indicándome que continuara
- ¿Te acuestas conmigo en la cama? – pregunté haciéndome a un lado, el sonrió y
se recostó a mi lado.
-Dormirás
un poco más apretada – dijo haciendo una pequeña broma.
-No
me importa, quiero sentir a alguien cerca - dije cerrando los ojos a punto de
quedarme dormida.
-Siempre
me tendrás cerca – fue lo último que escuché antes de quedarme dormida.
Abrí
los ojos un poco confusa, pero en pocos segundos me situé, miré para todos
lados intentando localizar a Edward, pero lo único que encontré fue una nota,
estiré el brazo lo más que pude y la alcancé.
Bella:
He ido a casa a llevar a los
niños a la escuela, después iré a comprar unas cosas que necesitaba mi madre
para la comida y volveré al verte. Mi papá está por allí si necesitas algo solo
tienes que llamarlo. Intentaré no tardar.
Un beso
Edward
Doblé
la nota después de leerla y la guardé bajo la sábana, había momentos en los que
la actitud de Edward me desconcertaba, pero adoraba su nuevo comportamiento
conmigo, durante todo este tiempo, había conseguido sacarme una sonrisa todos
los días, con un pequeño beso en la mejilla o la frente, con sus caricias o sus
simples palabras de aliento, me había dado cuenta de que la clave era esa,
necesitaba a mis hijos y a Edward para ser feliz, por supuesto siempre teniendo
en cuenta a la familia.
Escuché
la puerta abrirse y miré pensando que sería alguna enfermera, pues nadie de la
familia vendría pronto, sin embargo en cuando vi de quién se trataba se me
detuvo el corazón. Ahí estaba James, vestido con una bata blanca y sonriendo
como siempre, lleno de superioridad. Además llevaba un arma de fuego empuñada…
apuntándola hacia mí.
-
Esto va a ser rápido – me dijo en voz baja quedándose en la puerta. – Te vas a
vestir y vamos a salir de aquí.
-
No – contesté por instinto en un suspiro.
-
Vienes, o te mueres aquí mismo. Tú eliges. –pronunció con cuidado y yo me quedé
quieta… no estaba segura de qué sería peor. – Y por supuesto, ese lindo bebé
que tuviste correría la misma suerte – agregó al final muy seguro de que eso me
daría el tiro de gracia.
De
inmediato comencé a moverme y me vestí con la ropa que anticipadamente me
trajeron. Todo el tiempo me temblaban las manos y buscaba alguna salida, pero
como siempre… él me tuvo a su merced.
Antes
de terminar de vestirme vi el teléfono celular y quise tomarlo sin que James se
diera cuenta pero adivinó mis intenciones y con un golpe lo tiró al suelo. Ahí
entendí que en verdad era impotente ante él.
Cuando
estuve lista él guardó su arma en el cinturón que llevaba y la cubrió con la
bata, luego me abrió la puerta y me tomó del brazo. Deseaba en silencio que
alguien conocido nos detuviera, pero no tuve tanta suerte.
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