CAPITULO: 14
Pov Bella
Llevaba
un mes en la cama y ya me moría de ganas de poder levantarme, poder volver a
hacer las cosas por mí misma sin que los demás me tuvieran que ayudar y hacer
todo. Necesitaba que alguien estuviera conmigo las veinticuatro horas del día.
Y aparte de eso Esme me ayudaba a ducharme, pues yo sola no podía mantenerme
mucho tiempo en pie y me tenía que bañar en un silla con su ayuda.
Recuerdo
el día que volví a casa y cómo había cambiado la situación desde entonces.
Flash Back
Estaba muy contenta de por fin
ir a casa, el hospital era un sitio triste y no podía ver a mis hijos todo el
tiempo. Ahora ellos estaban en la escuela pero por la tarde sería libre de abrazaros.
Llegamos a la casa y Carlisle detuvo el auto. Yo iba sentada atrás con Edward
sumidos en un
silencio pacífico. Abrí la puerta y salí del auto con
movimientos cuidadosos pues Carlisle me advirtió de los riesgos.
- Espera, Bella. –me dijo él y
me detuve de pie, lo miré preguntándole si había hecho algo mal. – Son muchas
escaleras. –me aclaró y suspiré.
- ¿Y entonces…? –pregunté
pensando en que quizás tendría que quedarme en el sillón… y eso no me gustaba.
- Yo te llevo. –intervino
Edward y se puso a un lado de mí, luego me rodeó con ambos brazos para
cargarme. – Sujétate. –me pidió.
- ¿Estás seguro? Peso
demasiado… -le dije con las mejillas teñidas de rojo.
- Tonta Bella, sólo sujétate. –
se rió un poco y de repente me sentí como una adolescente, él solía llamarme
así antes.
Le rodee el cuello con ambos
brazos y él me levantó como si no pesara nada. Así subimos hasta la habitación, Esme y Carlisle iban
detrás de nosotros sonriendo como complacidos, pero yo sólo esquivé sus
miradas, no quería pensar que ellos se estuvieran haciendo ideas de Edward y de
mí, porque eso era imposible.
- ¿Hay algo más que necesites?
–preguntó Esme cuando Edward me dejó sobre la cama.
- No, gracias, estoy bien. –les
sonreí y me acomodé con la espalda recargada en varias almohadas.
- Ya sabes, Bella. Sólo puedes
levantarte al baño, nada más ¿de acuerdo? –me advirtió Carlisle y asentí.
- Cualquier cosa que necesites
nos llamas. –pidió Esme y asentí otra vez.
- Vamos a dejarte descansar.
–Dijo Carlisle y tomó a su esposa de la mano, ellos salieron de inmediato y
Edward se quedó, en ese momento sospeché que más bien quisieron dejarnos solos.
- ¿Segura que no necesitas
algo? –inquirió él y negué con la cabeza. – De cuerdo. Voy por los niños a la
escuela. Les va a dar gusto que estés aquí.
Después se acercó y se sentó a
mi lado, lo cual fue contradictorio, decía que se marchaba pero no parecía que
tuviera verdaderas intenciones de hacerlo.
Sólo lo miré esperando a que hablara o hiciera algo, pero no anticipé
sus acciones. Lentamente se acercó a mí y me paralicé un segundo cuando creí
que sus labios se acercaban a los míos, pero no fue así. Me besó la mejilla y
se puso de pie para marcharse sin una palabra más.
Sin duda este nuevo Edward me
gustaba, me sentía tranquila y
Protegida a su lado y deseaba
que no volviera a cambiar.
Fin del flash back
Pov Alice
Desde
que Bella había vuelto del hospital, no había podido moverse de la cama, lo que
tenía a mi hermana de mal humor constante. En algunos momentos Edward la bajaba
al salón cuando estábamos todos para que pudiera ver más de las cuatro paredes,
pero aun así no podía moverse del sillón.
Aprovechando
que mi hermana estaba en casa, Rosalie y yo habíamos decidido llevarnos a Lily,
Nessie y Jane al centro comercial mientras Jasper y Emmett se quedaban con
Anthony, Chris y Carlie, ya que mi niña no había querido venirse con nosotras.
Tanto Edward como Carlisle estaban de guardia y Esme se había quedado con mi
hermana en la mansión.
-Mira tía – dijo Nessie
enseñándome un vestido blanco con tonos rosa muy bonito.
-Esta niña tienes mis
genes… - dije sonriendo. Rosalie comenzó a reír por mi comentario – Ve a
probártelo y nos enseñas como te queda – dije y mi sobrina salió corriendo.
-Lily cariño, ¿te gustan
estos pantalones? – preguntó Rosalie enseñándoselos.
-Sí – dijo sonriendo, lo
cogió y salió corriendo a probárselo.
-A mí también me gustan
tía – dijo Jane mirando al suelo.
-Toma, corazón – le dio
Rosalie otro pantalón igual. Y fuimos con ella al probador. Rosalie y yo nos
quedamos esperando a que alguna de ellas saliera para poder verlas pero me
tensé cuando escuché toser a Nessie, abrí su probador y la encontré apoyada en
la pared tosiendo.
-Cariño… - le llamé, ella
me miró e intentó sonreír.
-Estoy bien – me dijo. Aunque
su voz no me sonaba muy convencida, no le di mayor importancia pues su tos
parecía haberse calmado. Volví a cerrar.
-¿Está bien? – me
preguntó Rosalie cuando volví a su lado.
-Sí, al parecer no ha
sido nada – le dije con una sonrisa.
Vimos cómo les quedaban
las prendas a las niñas y después de que se probaran muchas más decidimos ir a
comer y volver a casa. Aunque antes Rosalie llamó a Emmett para que ellos
también fueran para allí. No me podía quitar de la cabeza la tos que había
tenido mi sobrina, no sabía si debía contarle algo a Edward o Carlisle. Aunque
ahora estaba bien y probablemente yo sólo exageraba.
Cuando llegamos a casa,
Esme estaba en el salón leyendo un libro, el cual tuvo que dejar pues las niñas
se tiraron encima de él saludándola.
-¿Y mi hermana? –
pregunté, pues pensaba que Edward la habría bajado antes de irse para que no
estuviera todo el día en la habitación.
-Cuando Edward y Carlisle
se fueron Bella continuaba dormida. Y se quedó en la cama. Ahora cuando lleguen
para la hora de la comida le pediré a Edward que la baje – dijo sonriendo.
-¿Los chicos han llegado?
– preguntó Rosalie. Esme negó levantándose.
-Voy a subir a ver cómo
está Bella – dijo.
-Déjalo Esme, subo yo –
dije comenzando a subir las escaleras, hasta la habitación donde dormía mi
hermana. Piqué la puerta pero como nadie contestó, entré y no la vi. Por un
momento entré en pánico, pero después escuché la cisterna del baño y me dirigí
allí.
-¿Qué haces de pie? –
pregunté, mi hermana que se miraba al
espejo.
-Tenía ganas de venir al
baño – me dijo mirándome.
-Deja, que te acompaño a
la cama – dije ayudándola a caminar.
-¿Ha venido Edward? –
preguntó mirando a la cara.
-No, todavía está de
guardia – dije encogiéndome de hombros mientras le ayudaba a sentarse.
-Me he aburrido de estar
en la habitación, quiero salir de aquí – dijo mirando sus manos.
-Ahora cuando lleguen
Emmett y Jasper que te baje alguno de ellos. No hace falta que esperes a Edward
para bajar con nosotros – dije sonriendo.
-¿Se ha comprado muchas
cosas Nessie? – me preguntó con una pequeña sonrisa.
-Sí, y todo le queda
perfecto, hay un vestido que parece una princesa – dije riéndome también.
-¡Mamá! – entró Nessie
corriendo y se tiró sobre Bella aunque con mucho cuidado.
-¿Te lo has pasado bien
comprando? – le preguntó mi hermana con una pequeña sonrisa.
-Sí, he comprado muchas
cosas y también ropita para el nuevo hermanito o hermanita – dijo feliz.
-Os dejo para que habléis
– dije saliendo de la habitación. Mientras bajaba las escaleras, Tony las
comenzó a subir corriendo, seguramente camino a la habitación. Me fui al salón
sabiendo que si mi sobrino estaba aquí es porque mi marido y mi hermano habían
llegado.
-Veo que habéis dejado la
tarjeta de crédito temblando – dijo Jasper abrazándome.
-No es para tanto – dije
sonriendo - ¿Todo bien con los niños y Carlie?
-Fantástico. Se han
portado todos muy bien – me dijo mi marido – Mi madre está en la cocina
¿verdad? – Rosalie asintió y sonreí.
Pov Esme
-Abuela, ¿Te puedo ayudar
a hacer la comida? – Preguntó mi nieta entrando en la cocina.
-No hace falta cariño,
puedes volver con Bella - dije secándome
las manos con el trapo.
-Es que Anthony quería
estar con ella a solas y no quiero ir a interrumpir – dijo sentándose en una
silla.
-Entonces, ayúdame que
vamos a cortar con cuidado las patatas y vamos a hacer la ensalada – le sugerí
y ella sonrió y se levantó – Ve a la nevera y coge las cosas – dije dando un
golpecito.
-Voy al baño a lavarme
las manos – dijo y salió corriendo.
-Mamá – escuche la voz de
mi hijo y me giré sonriendo.
-¿Y tu padre? – Pregunté
– pensaba que volveríais juntos.
-Sí, pero se ha pasado
por la farmacia a por algo que quería Bella y me ha dicho que yo viniera para
casa – me dijo dándome un beso – Voy a ducharme y bajaré a Bella para comer
todos.
-Está bien – dije antes
de verlo subir las escaleras y ver como Nessie entraba corriendo, se paró
frente a mí con una sonrisa, pero ésta desapareció en unos segundos cuando
comenzó a toser. Me tensé y me arrodille a su lado – Cariño, ¿Estás bien?
-Sí, solo es un poco de
tos, no pasa nada – dijo sonriendo.
-¿Estás segura?
-Si abuela, está todo
bien – me dijo abriendo la nevera para coger lo que le había pedido antes de ir
al baño.
Después del pequeño
incidente de la tos, todo continúo con normalidad. Cuando mi hijo salió de la
ducha cogió a Bella en brazos para bajar al salón y comimos todos juntos con
los niños incluidos, ellos acabaron rápido y se fueron a jugar mientras los
mayores nos quedamos hablando tranquilamente sobre temas sin importancia. Así
fue pasando el día, estuvimos tan entretenidos cada uno con su tema que no nos
dimos cuenta de que había anochecido hasta que vimos a los niños bostezando.
Pov Bella
Durante todo el día había
estado muy irritada, ayer comimos todos juntos y lo pasamos bien, estuvimos
hablando de todo y de nada. Muchos temas pero nada importante, simples
conversaciones para pasar el rato que hizo que olvidáramos la hora. En cambio
hoy me había levantado con un mal presentimiento, Edward se había ido a
trabajar antes de que yo me despertara por lo tanto me tendría que quedar en la
cama hasta que el volviera, algo que me ponía muy nerviosa. Iba ansiosa por que
mis niños llegaran a casa y cuando eso pasó, y vi entrar a mis dos pequeños por
la puerta de la habitación la alegría fue instantánea.
-Mami te quiero enseñar
un baile que estamos haciendo en el colegio – me dijo Nessie. Tony para dejar a
su hermana enseñarme el baile se vino conmigo a la cama.
-Mami – dijo abrazándome.
Abrí los brazos ampliamente recibiéndolo. Echaba de menos poder abrazar a mis
hijos estando de pie y sin que ellos o yo tuviéramos que ir con cuidado.
-Mira príncipe, que la
tata nos va a enseñar un baile del colegio – dije haciéndole un hueco en la
cama para que se sentara a mi lado a verla – Venga cielo – dije con una sonrisa
indicándole que podía comenzar. Y aun
sin tener música comenzó a enseñarme el baile, moviéndose por toda la
habitación. Dando vueltas y haciendo pequeñas piruetas, las cuales me
sorprendieron que supiera hacerlas. Pero de un momento a otro de paro y comenzó
a toser, lo que hizo que entrara en un pequeño pánico.
-Nessie, cariño – dije.
Pero ella continuaba tosiendo lo que comencé a preocuparme más – Tony ve a
llamar a alguien – dije ansiosa. Mi niña continuaba tosiendo, cuando su hermano
salió corriendo por la puerta.
-Mama, estoy bien – dijo
mirándome a la cara, pero que su tos no cesara no me calmaba. Al ver que nadie llegaba y Nessie continuaba igual, no
me lo pensé dos veces cuando me levanté poco a poco de la cama para acercarme
donde ella estaba. Fui a paso lento para que no le pasara nada a mi bebe, pero
necesitaba saber si ella estaba bien.
-Respira hondo cariño,
tranquila – le dije acariciando su espalda. Ella busco algo en su bolsillo y saco
el Inhalador aspiró y pareció calmarse.
-Estoy bien – dijo. Y
sonrió, yo me senté y ella vino conmigo, en ese momento volvió Tony.
- No sé dónde están. –me
dijo preocupado.
- Está bien, Nessie ya
está mejor. –le extendí una mano y él también fue a sentarse a mi lado y empecé
a calmarme, al parecer mi hija estaba bien.
Edward POV
Era una noche tranquila
como la anterior, todos estábamos cenando en el comedor entre conversaciones sin mucha importancia,
Jasper acababa de burlarse de la pequeña obsesión de Alice por escoger su ropa
y todos nos reímos, pero Nessie terminó tosiendo. Casi de inmediato todos
guardaron silencio, yo sólo me levanté y fui a ponerme de rodillas a su lado.
- Papá… podrías… -comencé
a pedirle y él entendió antes de que completara la idea, asintió y se puso de
pie, fue a buscar algo para mí, muy pronto regresó con un estetoscopio y yo
escuché los pulmones de Nessie.
Me tomé mi tiempo y poco
a poco ella tuvo menos tos, pero no me gustó lo que escuché, no se trataba de
un ataque de asma normal.
- ¿Es su asma? –preguntó
Bella alarmada.
- No lo parece. –respondí
mientras veía a Nessie tomar algo de agua.
- ¿Te ha sucedido muy a
menudo? –le pregunté a mi hija y ella negó con la cabeza.
- Le sucedió hoy en la
habitación. –dijo Bella de repente.
- Y ayer en la cocina.
–apuntó mi mamá.
- Y cuando fuimos a
comprar ropa. –me aseguró Alice y entonces vi fijamente a la niña, ella se
sonrojó.
- Estoy bien. –me
aseguró.
- ¿Qué tiene? –preguntó
mi papá, pero no pude responderle, porque no estaba seguro.
- Mañana la voy a llevar
al hospital a hacerle algunos estudios.
- Pero papá… -comenzó a
protestar y la miré fijamente, como reprochándole el que no hubiera dicho nada
antes.
- Vas a ir conmigo en la
mañana. Y no está a discusión. –al final ella asintió y poco a poco las
conversaciones volvieron a la normalidad, aunque me quedé preocupado por no
saber qué estaba sucediendo con mi hija.
Esa noche fui a su
habitación tres veces, sólo para vigilar cómo estaba y me quedé escuchando su
respiración, sonaba mal, pero por el momento no ponía en peligro su vida, no
esa noche. Cuando amaneció la llevé
conmigo al hospital, ella se quejó y aceptó ir a base de pura resignación. Una
vez ahí le tomaron sangre y radiografías, por fortuna los resultados no tardaron
mucho en salir.
- ¿Ya puedo ir a casa?
–preguntó cuando me vio entrar con la radiografía en la mano, ella estuvo
esperando en mi consultorio. La miré
detenidamente y noté como que se estuviera esforzando un poco por inhalar y
exhalar con naturalidad y eso fue lo que necesité para convencerme.
- No, Nessie. Vas a
quedarte aquí unos días. –le dije y anticipé su reacción.
- No. Yo quiero estar con
mi mamá. No es asma, sólo es tos. –se quejó
poniéndose de pie muy decidida a marcharse, tuve que plantarme enfrente
de ella y agacharme a su altura.
- A mí no puedes
engañarme. Cada día tienes más tos y te cuesta más respirar, no es el asma,
pero algo tienes. Y te vas a quedar aquí en observación.
- ¡Ni siquiera sabes qué
tengo!
- Se llama bronquitis y
necesitas tratamiento. Ya tienen listo un cuarto para ti. Y no está a
discusión. Ya que te instales voy a llamar a tu mamá para avisarle y a alguien
para que traiga tus cosas.
- No quiero. No quiero.
–se quejó ya sin fuerzas, con los ojos llenos de lágrimas.
- Te prometo que no será
mucho tiempo. –aseguré abrazándola y luego la cargué en brazos para llevarla a
su habitación.
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