sábado, 30 de junio de 2012

CAPITULO 14


CAPITULO: 14

Pov Bella

Llevaba un mes en la cama y ya me moría de ganas de poder levantarme, poder volver a hacer las cosas por mí misma sin que los demás me tuvieran que ayudar y hacer todo. Necesitaba que alguien estuviera conmigo las veinticuatro horas del día. Y aparte de eso Esme me ayudaba a ducharme, pues yo sola no podía mantenerme mucho tiempo en pie y me tenía que bañar en un silla con su ayuda.
Recuerdo el día que volví a casa y cómo había cambiado la situación desde entonces.

Flash Back

Estaba muy contenta de por fin ir a casa, el hospital era un sitio triste y no podía ver a mis hijos todo el tiempo. Ahora ellos estaban en la escuela pero por la tarde sería libre de abrazaros. Llegamos a la casa y Carlisle detuvo el auto. Yo iba sentada atrás con Edward sumidos en un
silencio pacífico.  Abrí la puerta y salí del auto con movimientos cuidadosos pues Carlisle me advirtió de los riesgos.
- Espera, Bella. –me dijo él y me detuve de pie, lo miré preguntándole si había hecho algo mal. – Son muchas escaleras. –me aclaró y suspiré.
- ¿Y entonces…? –pregunté pensando en que quizás tendría que quedarme en el sillón… y eso no me gustaba.
- Yo te llevo. –intervino Edward y se puso a un lado de mí, luego me rodeó con ambos brazos para cargarme. – Sujétate. –me pidió.
- ¿Estás seguro? Peso demasiado… -le dije con las mejillas teñidas de rojo.
- Tonta Bella, sólo sujétate. – se rió un poco y de repente me sentí como una adolescente, él solía llamarme así antes.

Le rodee el cuello con ambos brazos y él me levantó como si no pesara nada. Así subimos  hasta la habitación, Esme y Carlisle iban detrás de nosotros sonriendo como complacidos, pero yo sólo esquivé sus miradas, no quería pensar que ellos se estuvieran haciendo ideas de Edward y de mí, porque eso era imposible. 
- ¿Hay algo más que necesites? –preguntó Esme cuando Edward me dejó sobre la cama.
- No, gracias, estoy bien. –les sonreí y me acomodé con la espalda recargada en varias almohadas.
- Ya sabes, Bella. Sólo puedes levantarte al baño, nada más ¿de acuerdo? –me advirtió Carlisle y asentí.
- Cualquier cosa que necesites nos llamas. –pidió Esme y asentí otra vez.
- Vamos a dejarte descansar. –Dijo Carlisle y tomó a su esposa de la mano, ellos salieron de inmediato y Edward se quedó, en ese momento sospeché que más bien quisieron dejarnos solos.
- ¿Segura que no necesitas algo? –inquirió él y negué con la cabeza. – De cuerdo. Voy por los niños a la escuela. Les va a dar gusto que estés aquí.
Después se acercó y se sentó a mi lado, lo cual fue contradictorio, decía que se marchaba pero no parecía que tuviera verdaderas intenciones de hacerlo.  Sólo lo miré esperando a que hablara o hiciera algo, pero no anticipé sus acciones. Lentamente se acercó a mí y me paralicé un segundo cuando creí que sus labios se acercaban a los míos, pero no fue así. Me besó la mejilla y se puso de pie para marcharse sin una palabra más. 
Sin duda este nuevo Edward me gustaba, me sentía tranquila y
Protegida a su lado y deseaba que no volviera a cambiar.

Fin del flash back

Pov Alice

Desde que Bella había vuelto del hospital, no había podido moverse de la cama, lo que tenía a mi hermana de mal humor constante. En algunos momentos Edward la bajaba al salón cuando estábamos todos para que pudiera ver más de las cuatro paredes, pero aun así no podía moverse del sillón.
Aprovechando que mi hermana estaba en casa, Rosalie y yo habíamos decidido llevarnos a Lily, Nessie y Jane al centro comercial mientras Jasper y Emmett se quedaban con Anthony, Chris y Carlie, ya que mi niña no había querido venirse con nosotras. Tanto Edward como Carlisle estaban de guardia y Esme se había quedado con mi hermana en la mansión.
-Mira tía – dijo Nessie enseñándome un vestido blanco con tonos rosa muy bonito.
-Esta niña tienes mis genes… - dije sonriendo. Rosalie comenzó a reír por mi comentario – Ve a probártelo y nos enseñas como te queda – dije y mi sobrina salió corriendo.
-Lily cariño, ¿te gustan estos pantalones? – preguntó Rosalie enseñándoselos.
-Sí – dijo sonriendo, lo cogió y salió corriendo a probárselo.
-A mí también me gustan tía – dijo Jane mirando al suelo.
-Toma, corazón – le dio Rosalie otro pantalón igual. Y fuimos con ella al probador. Rosalie y yo nos quedamos esperando a que alguna de ellas saliera para poder verlas pero me tensé cuando escuché toser a Nessie, abrí su probador y la encontré apoyada en la pared tosiendo.
-Cariño… - le llamé, ella me miró e intentó sonreír.
-Estoy bien – me dijo. Aunque su voz no me sonaba muy convencida, no le di mayor importancia pues su tos parecía haberse calmado. Volví a cerrar.
-¿Está bien? – me preguntó Rosalie cuando volví a su lado.
-Sí, al parecer no ha sido nada – le dije con una sonrisa.
Vimos cómo les quedaban las prendas a las niñas y después de que se probaran muchas más decidimos ir a comer y volver a casa. Aunque antes Rosalie llamó a Emmett para que ellos también fueran para allí. No me podía quitar de la cabeza la tos que había tenido mi sobrina, no sabía si debía contarle algo a Edward o Carlisle. Aunque ahora estaba bien y probablemente yo sólo exageraba.
Cuando llegamos a casa, Esme estaba en el salón leyendo un libro, el cual tuvo que dejar pues las niñas se tiraron encima de él saludándola.
-¿Y mi hermana? – pregunté, pues pensaba que Edward la habría bajado antes de irse para que no estuviera todo el día en la habitación.
-Cuando Edward y Carlisle se fueron Bella continuaba dormida. Y se quedó en la cama. Ahora cuando lleguen para la hora de la comida le pediré a Edward que la baje – dijo sonriendo.
-¿Los chicos han llegado? – preguntó Rosalie. Esme negó levantándose.
-Voy a subir a ver cómo está Bella – dijo.
-Déjalo Esme, subo yo – dije comenzando a subir las escaleras, hasta la habitación donde dormía mi hermana. Piqué la puerta pero como nadie contestó, entré y no la vi. Por un momento entré en pánico, pero después escuché la cisterna del baño y me dirigí allí.
-¿Qué haces de pie? – pregunté,  mi hermana que se miraba al espejo.
-Tenía ganas de venir al baño – me dijo mirándome.
-Deja, que te acompaño a la cama – dije ayudándola a caminar.
-¿Ha venido Edward? – preguntó mirando a la cara.
-No, todavía está de guardia – dije encogiéndome de hombros mientras le ayudaba a sentarse.
-Me he aburrido de estar en la habitación, quiero salir de aquí – dijo mirando sus manos.
-Ahora cuando lleguen Emmett y Jasper que te baje alguno de ellos. No hace falta que esperes a Edward para bajar con nosotros – dije sonriendo.
-¿Se ha comprado muchas cosas Nessie? – me preguntó con una pequeña sonrisa.
-Sí, y todo le queda perfecto, hay un vestido que parece una princesa – dije riéndome también.
-¡Mamá! – entró Nessie corriendo y se tiró sobre Bella aunque con mucho cuidado.
-¿Te lo has pasado bien comprando? – le preguntó mi hermana con una pequeña sonrisa.
-Sí, he comprado muchas cosas y también ropita para el nuevo hermanito o hermanita – dijo feliz.
-Os dejo para que habléis – dije saliendo de la habitación. Mientras bajaba las escaleras, Tony las comenzó a subir corriendo, seguramente camino a la habitación. Me fui al salón sabiendo que si mi sobrino estaba aquí es porque mi marido y mi hermano habían llegado.
-Veo que habéis dejado la tarjeta de crédito temblando – dijo Jasper abrazándome.
-No es para tanto – dije sonriendo - ¿Todo bien con los niños y Carlie?
-Fantástico. Se han portado todos muy bien – me dijo mi marido – Mi madre está en la cocina ¿verdad? – Rosalie asintió y sonreí.

Pov Esme

-Abuela, ¿Te puedo ayudar a hacer la comida? – Preguntó mi nieta entrando en la cocina.
-No hace falta cariño, puedes volver con Bella  - dije secándome las manos con el trapo.
-Es que Anthony quería estar con ella a solas y no quiero ir a interrumpir – dijo sentándose en una silla.
-Entonces, ayúdame que vamos a cortar con cuidado las patatas y vamos a hacer la ensalada – le sugerí y ella sonrió y se levantó – Ve a la nevera y coge las cosas – dije dando un golpecito.
-Voy al baño a lavarme las manos – dijo y salió corriendo.
-Mamá – escuche la voz de mi hijo y me giré sonriendo. 
-¿Y tu padre? – Pregunté – pensaba que volveríais juntos.
-Sí, pero se ha pasado por la farmacia a por algo que quería Bella y me ha dicho que yo viniera para casa – me dijo dándome un beso – Voy a ducharme y bajaré a Bella para comer todos.
-Está bien – dije antes de verlo subir las escaleras y ver como Nessie entraba corriendo, se paró frente a mí con una sonrisa, pero ésta desapareció en unos segundos cuando comenzó a toser. Me tensé y me arrodille a su lado – Cariño, ¿Estás bien?
-Sí, solo es un poco de tos, no pasa nada – dijo sonriendo.
-¿Estás segura?
-Si abuela, está todo bien – me dijo abriendo la nevera para coger lo que le había pedido antes de ir al baño.
Después del pequeño incidente de la tos, todo continúo con normalidad. Cuando mi hijo salió de la ducha cogió a Bella en brazos para bajar al salón y comimos todos juntos con los niños incluidos, ellos acabaron rápido y se fueron a jugar mientras los mayores nos quedamos hablando tranquilamente sobre temas sin importancia. Así fue pasando el día, estuvimos tan entretenidos cada uno con su tema que no nos dimos cuenta de que había anochecido hasta que vimos a los niños bostezando.

Pov Bella

Durante todo el día había estado muy irritada, ayer comimos todos juntos y lo pasamos bien, estuvimos hablando de todo y de nada. Muchos temas pero nada importante, simples conversaciones para pasar el rato que hizo que olvidáramos la hora. En cambio hoy me había levantado con un mal presentimiento, Edward se había ido a trabajar antes de que yo me despertara por lo tanto me tendría que quedar en la cama hasta que el volviera, algo que me ponía muy nerviosa. Iba ansiosa por que mis niños llegaran a casa y cuando eso pasó, y vi entrar a mis dos pequeños por la puerta de la habitación la alegría fue instantánea.
-Mami te quiero enseñar un baile que estamos haciendo en el colegio – me dijo Nessie. Tony para dejar a su hermana enseñarme el baile se vino conmigo a la cama.
-Mami – dijo abrazándome. Abrí los brazos ampliamente recibiéndolo. Echaba de menos poder abrazar a mis hijos estando de pie y sin que ellos o yo tuviéramos que ir con cuidado.
-Mira príncipe, que la tata nos va a enseñar un baile del colegio – dije haciéndole un hueco en la cama para que se sentara a mi lado a verla – Venga cielo – dije con una sonrisa indicándole que podía comenzar. Y  aun sin tener música comenzó a enseñarme el baile, moviéndose por toda la habitación. Dando vueltas y haciendo pequeñas piruetas, las cuales me sorprendieron que supiera hacerlas. Pero de un momento a otro de paro y comenzó a toser, lo que hizo que entrara en un pequeño pánico.
-Nessie, cariño – dije. Pero ella continuaba tosiendo lo que comencé a preocuparme más – Tony ve a llamar a alguien – dije ansiosa. Mi niña continuaba tosiendo, cuando su hermano salió corriendo por la puerta.
-Mama, estoy bien – dijo mirándome a la cara, pero que su tos no cesara no me calmaba. Al ver que  nadie llegaba y Nessie continuaba igual, no me lo pensé dos veces cuando me levanté poco a poco de la cama para acercarme donde ella estaba. Fui a paso lento para que no le pasara nada a mi bebe, pero necesitaba saber si ella estaba bien.
-Respira hondo cariño, tranquila – le dije acariciando su espalda. Ella busco algo en su bolsillo y saco el Inhalador aspiró y pareció calmarse.
-Estoy bien – dijo. Y sonrió, yo me senté y ella vino conmigo, en ese momento volvió Tony.
- No sé dónde están. –me dijo preocupado.
- Está bien, Nessie ya está mejor. –le extendí una mano y él también fue a sentarse a mi lado y empecé a calmarme, al parecer mi hija estaba bien.


Edward POV

Era una noche tranquila como la anterior, todos estábamos cenando en el comedor  entre conversaciones sin mucha importancia, Jasper acababa de burlarse de la pequeña obsesión de Alice por escoger su ropa y todos nos reímos, pero Nessie terminó tosiendo. Casi de inmediato todos guardaron silencio, yo sólo me levanté y fui a ponerme de rodillas a su lado.
- Papá… podrías… -comencé a pedirle y él entendió antes de que completara la idea, asintió y se puso de pie, fue a buscar algo para mí, muy pronto regresó con un estetoscopio y yo escuché los pulmones de Nessie.
Me tomé mi tiempo y poco a poco ella tuvo menos tos, pero no me gustó lo que escuché, no se trataba de un ataque de asma normal.
- ¿Es su asma? –preguntó Bella alarmada.
- No lo parece. –respondí mientras veía a Nessie tomar algo de agua.
- ¿Te ha sucedido muy a menudo? –le pregunté a mi hija y ella negó con la cabeza.
- Le sucedió hoy en la habitación. –dijo Bella de repente.
- Y ayer en la cocina. –apuntó mi mamá.
- Y cuando fuimos a comprar ropa. –me aseguró Alice y entonces vi fijamente a la niña, ella se sonrojó.
- Estoy bien. –me aseguró.
- ¿Qué tiene? –preguntó mi papá, pero no pude responderle, porque no estaba seguro.
- Mañana la voy a llevar al hospital a hacerle algunos estudios.
- Pero papá… -comenzó a protestar y la miré fijamente, como reprochándole el que no hubiera dicho nada antes.
- Vas a ir conmigo en la mañana. Y no está a discusión. –al final ella asintió y poco a poco las conversaciones volvieron a la normalidad, aunque me quedé preocupado por no saber qué estaba sucediendo con mi hija.
Esa noche fui a su habitación tres veces, sólo para vigilar cómo estaba y me quedé escuchando su respiración, sonaba mal, pero por el momento no ponía en peligro su vida, no esa noche.  Cuando amaneció la llevé conmigo al hospital, ella se quejó y aceptó ir a base de pura resignación. Una vez ahí le tomaron sangre y radiografías, por fortuna los resultados no tardaron mucho en salir.
- ¿Ya puedo ir a casa? –preguntó cuando me vio entrar con la radiografía en la mano, ella estuvo esperando en mi consultorio.  La miré detenidamente y noté como que se estuviera esforzando un poco por inhalar y exhalar con naturalidad y eso fue lo que necesité para convencerme.
- No, Nessie. Vas a quedarte aquí unos días. –le dije y anticipé su reacción.
- No. Yo quiero estar con mi mamá. No es asma, sólo es tos. –se quejó  poniéndose de pie muy decidida a marcharse, tuve que plantarme enfrente de ella y agacharme a su altura.
- A mí no puedes engañarme. Cada día tienes más tos y te cuesta más respirar, no es el asma, pero algo tienes. Y te vas a quedar aquí en observación.
- ¡Ni siquiera sabes qué tengo!
- Se llama bronquitis y necesitas tratamiento. Ya tienen listo un cuarto para ti. Y no está a discusión. Ya que te instales voy a llamar a tu mamá para avisarle y a alguien para que traiga tus cosas.
- No quiero. No quiero. –se quejó ya sin fuerzas, con los ojos llenos de lágrimas.
- Te prometo que no será mucho tiempo. –aseguré abrazándola y luego la cargué en brazos para llevarla a su habitación. 

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