CAPITULO: 13
Pov Emmett
En
el coche íbamos en completo silencio, ella no quería hablar y yo no iba a
forzarla. Estaba con las manos entre las rodillas y la mirada perdida por la
ventana. Nunca había visto a una Rosalie así, no parecía ella misma. Aparqué el
Jeep en el primer hotel con el que me encontré. Bajé por mi puerta y pasé por el
maletero para coger ropa para ella. Después fui abrirle la puerta.
-Rose,
ya hemos llegado – dije, estaba tan metida en sí misma que no se había dado ni
cuenta. Extendí mi mano para ayudarla a salir, ella se quedó un rato mirando
atentamente y después la cogió. Cuando estuvo fuera cerré el Jeep, y fui
caminando hasta la puerta principal. La recepcionista estaba escuchando música
y no se había percatado de nuestra presencia.
-Perdone.
– dije alzando la voz para que se diera cuenta de que estamos aquí.
-Dígame
muchacho – dijo sin quitar de vista de Rose, ella al darse cuenta se escondió
detrás de mí.
-Una
habitación con dos camas, por favor – le dije. Ella miró en el ordenador.
-Habitación
301, tercera planta, aquí tienes las llaves – dijo entregándomelas. Las cogí y
fui al ascensor poco a poco, al paso de Rosalie. Quería hablar con ella,
preguntarle cómo estaba… pero no sabía cómo empezar. Todavía iba sollozando
bajito. Sentía que no era yo el que debía estar aquí con ella. Cuando entramos
en el ascensor se apoyó en la pared y se dejó caer.
-Rose…
- dije agachándome con ella, había comenzado a llorar fuerte otra vez – No
llores, Rose… - le susurré. Llegamos a nuestra planta y la ayudé para que se
levantara. Miré por el pasillo para qué lado estaba nuestra habitación y
comenzamos para la derecha. Paramos delante la puerta y abrí. Ella se quedó en
la puerta dudando y después entro. Se sentó en el suelo apoyada en la cama. Fui
donde ella y me senté a su lado.
-¿Quieres
hablar? – le pregunté. Ella sin mirarme, negó.
-Me
voy a duchar – simplemente dijo eso y se levantó y fue al baño.
Pov Esme
-Ha
sido una gran cena – le dije a mi marido. Habíamos pasado una velada juntos en
el primer restaurante al que me llevó cuando éramos jóvenes. El sitio de
nuestra primera cita. Y ahora estábamos camino a casa a las cuatro de la
madrugada. Seguramente Bella y Edward ya estarían dormidos, y los chicos
continuarían de fiesta.
-Me
alegra que hayas disfrutado la noche – dijo cogiéndome la mano, sin apartar la
mirada de la carretera. Entramos por el camino del bosque camino a casa.
Carlisle metió el coche en el garaje y como había sospechado el Jeep de mi hijo
no estaba. Lo que significaba que seguían de fiesta – Estos chicos no se
aburren nunca – dijo sonriendo y dándome un beso antes de pasar a la casa.
Cuando entramos en la casa desde el garaje, pude comprobar que Edward, Alice,
Jasper y Bella, estaban en el salón.
-¿Qué
hacéis despiertos a esta hora? – pregunté caminado para donde estaban. Edward
tenía abrazada a Bella y ella estaba apoyada en su pecho, con los ojos
cerrados, así que supuse que se había dormido. Alice estaba acostada en uno de
los sofás y Jasper estaba en el sillón.
-Nosotros
no teníamos sueño y nos hemos puesto una película, y Bella y Edward han bajado
con nosotros. Pero Bells se ha quedado dormida – dijo Jasper señalando a su
hermana.
-¿Y
Emmett y Rosalie? – preguntó Carlisle dejando la chaqueta en el perchero.
-Continúan
de fiesta… - contestó Alice mirando a su padre. Suspiró negando con la cabeza.
-Edward
vamos a llevar a Bella a la habitación de aquí abajo para que duerma, porque
subirla tres pisos nos va a costar – dijo y Edward con delicadeza sin mover
mucho a mi hija para no despertarla se levantó y la cogió en brazos. Y la llevó
a la habitación que mi marido le había indicado. Carlisle lo siguió. Y yo me
quedé con los chicos.
-¿Cómo
lo han pasado? – les pregunté.
-Mamá,
nunca nos has preguntado cómo nos va cuando salimos de fiesta… - dijo Jasper
extrañado.
-Tú
nunca sales de fiesta, y de tu hermano, no me puedo esperar contestación porque sabes que no me gusta que
me diga lo de las chicas… - aclaré.
-Bien,
Alice y yo hemos estado sentados, mientras Emmett bailaba con un montón de
chicas y Rosalie con un chico… - me contestó encogiéndose de hombros.
-Bueno
yo me voy a dormir… - dijo Edward, se acercó y me dio un beso de buenas noches.
Y de Jasper y Alice se despidió con la mano – Buenas noches papá.
-Menos
mal que mañana es domingo porque como fuera día de colegio arrastraba a
vuestros hermanos hasta casa – dijo mi marido bajito.
-No
digas tonterías… Y vámonos a dormir – dije cogiéndolo de la mano – Buenas
noches chicos – les dije a ambos.
Pov Rosalie
-No, deja que yo me encargue de todo
– dijo, me empujó y me tiró al suelo, al caer sentí el golpe no sólo contra mi
espalda, sino más fuerte en la cabeza, al instante un dolor punzante se instaló
ahí. Me sacó la falda… como pude intenté soltarme y le di una parada en sus
partes. Él me miro furioso, y me dio una cachetada girándome la cara y partiéndome
el labio – No te portes mal, rubia.
-Déjame… - dije llorando. Entonces
la sentí, ya estaba dentro de mí, abriéndose paso de la peor forma que pudiera
existir, desgarrándome por dentro, haciendo añicos cualquier rastro de dignidad
que me quedara, estaba a su merced, débil e indefensa.
-Disfrútalo, pequeña… - dijo
mientras me lamia todo el cuello y jadeaba con su aliento asqueroso junto a mi
oído.
Me
desperté de golpe. Estaba sudando y lagrimas caían por mis ojos. Estaba sucia,
jamás superaría esto. Emmett estaba a mi lado y me miraba preocupado.
-Ya
ha pasado, solo ha sido un sueño, tranquila – me dijo, sin tocarme.
-Me
voy a duchar - me sentía sucia. Una cualquiera… me levante de la cama y volví a
entrar en el baño.
Pov Bella
Me
desperté cuando unos rayos de luz dieron en mi cara. Sorprendente, hacia sol en
Forks, así que me levanté con mucho ánimo. Y me di cuenta que no estaba en mi
habitación. Entonces recordé que me quedé dormida en el comedor viendo una
película. Y seguramente me trajeron aquí.
Hice
la cama, y subí las escaleras. Mi madre
estaba en la cocina haciendo el desayuno y Carlisle sentado en la mesa viendo
el periódico, como siempre.
-Eres
la primera en despertar… - dijo mi madre. Me recordó al día que encontré a las
chicas en las camas de mis hermanos - ¿Qué quieres desayunar, cielo?
-No
tengo mucha hambre cogeré algo cuando salga de la ducha – dije ambos me
sonrieron y continúe subiendo escaleras hasta la habitación de Edward. Estaba
dormido en la cama con unos calzoncillos y sin nada más. Me acerqué y comencé a
besarlo.
-Buenos
días dormilón – dije cuando abrió un ojo.
-Buenos
días princesa – dijo estirándose.
-Me
voy a duchar, me acompañas para restregarme un poco la espalda… - dije con
mirada picara. Él sonrió. Y se levantó abrazándome.
-Sólo
si tú me ayudas a mí… - dijo caminado hacia su baño. Yo sonreí y fui detrás de
él.
Pov Emmett
-Rose…
son las once de la mañana. Tu padre y mi madre se tienen que estar preguntando
dónde seguimos de fiesta a estas horas… ¿Vamos para casa ya? – Después de
levantase de la pesadilla que había tenido se iba a la ducha y se acostaba de
nuevo, pero al rato despertaba igual y volvía a ducharse. Así que no había
dormido casi nada en toda la noche.
-No
sé… - dijo girando la cara, también se había tirado toda la noche llorando.
-Es
la familia, no tienes por qué tener miedo… - dije.
-No
tengo miedo de ellos, tengo miedo de que se den cuenta… - dijo sollozando.
-Deberías
ir al médico…
-No,
estoy bien – me casi gritó – Ya te lo he dicho, no quiero ir a un médico – dijo
levantándose y cogiendo sus cosas – Vamos a casa – Yo también comencé a recoger
mis pocas cosas. Hice las dos camas mientras ella se arreglaba un poco el pelo.
-¿Lista?
– le pregunté asomándome al baño.
-¿Qué
hago con la herida? – me preguntó mirándose al espejo.
-Puedes
poner cualquier escusa, noche fuiste de fiesta, bebimos… te golpeaste y no te
acuerdas… - dije, era lo más sencillo y lo único que se me pasaba por la
cabeza.
-Eso
no se lo creerá nadie… - dijo saliendo del baño. Cogió y se puso la chaqueta.
-Hace
sol, tendrás calor – dije cerrando la puerta de la habitación.
-No
voy a dejar que me ven los moretones… - dijo pero su voz se fue apagando.
-Eh,
escúchame… - dije cogiéndole la cara para que me mirara… ella se soltó de mi
agarre – A mí me tienes para todo. No me importa lo que te pase, yo voy a estar
a tu lado – dije. Ella simplemente asintió.
Entramos
en el ascensor, bajamos, le dimos la llave a la recepcionista, y pagué la
cuenta. Fuimos todo el rato en silencio. Miraba a la carretera y a ella de vez
en cuando de reojo. Aparqué el coche en la entrada de casa y vi que mi hermana
y Edward estaban en las escaleras abrazados. Vi como Rose meditaba entre salir
o no del coche.
-Ánimo…
- susurré y bajé. Ella me miró y bajo detrás de mí. Edward frunció el ceño
cuando la vio, con delicadeza apartó a mi hermana y vino corriendo donde
estábamos nosotros.
-¿Qué
te ha pasado? – le preguntó a Rose, cogiéndola de los hombros… pero antes de
que el la tocara ella se quitó.
-Nada
– y salió corriendo.
-¿Qué
le ha pasado a mi hermana? – preguntó mirándome seriamente.
-Nada,
anoche bebimos demasiado y se golpeó… - contesté.
-Más
te vale, que tú no seas el culpable de que mi hermana este así – me dijo con
mirada amenazadora.
Pov Rosalie
-Ánimo…
- me susurró. Me sorprendía mucho como me estaba tratando. Se bajó y yo detrás
del. Mi hermano nos miró frunciendo las cejas y vino corriendo hacia nosotros.
-¿Qué
te ha pasado? – me preguntó, levantó sus manos para tocarme pero antes de que
lo hiciese, me aparte de él.
-Nada
– de mis labios solos salió esa palabra antes de que saliera corriendo. Pasé
por al dado de Bella y vi que me miraba. Estaba comenzando a odiar eso. Entré
en casa. Mierda…
-Hombre…
al fin llegáis, os habéis pasado… - comenzó diciendo Alice, pero paró cuando
miró - ¿Qué te pasa?, ¿Por qué tienes esa herida? – preguntó cogiéndome de la
cara. Me separé un paso.
-Nada
– le dije.
-No
te creo… Rose somos hermanas… dime ¿Qué te paso? – dijo acercándose de nuevo.
-No
me pasa nada… - repito, estaba desesperándome. Me volví a separar de ella
cuando quiso tocarme el labio.
-¿No
confías en mi? – me preguntó haciendo un puchero.
-No
ha pasado nada… - le dije, y subí las escaleras. Rezando para no encontrarme
con nadie más. Pero tuve la mala suerte de estar mi padre en la cocina, y mi
llegada no paso desapercibida.
-Me
puedes explicar por qué llegas a estas horas… - dijo mi padre, yo estaba de
espaldas a él, no quería mirarlo – Mírame cuando te hablo, Rosalie – suspiré y
me giré. Mi padre se sorprendió al ver mi labio.
-Pero…
¿Qué te ha pasado? – dijo acercándose.
-No
es nada… - me estaba cansando de repetirlo. Quería llegar a mi habitación y
dormir.
-¿Cómo
te lo has hecho? Déjame ver – dijo intentando coger mi barbilla.
-He
dicho que no es nada papa… - repetí
alejándome de su agarre. Él entrecerró los ojos.
-Déjame
verlo. Por favor – pidió intentando cogerme de nuevo.
-¡Que
no! – Le grité ya nerviosa – No es nada – le dije calmándome – Anoche bebí
mucho y me caí, nada mas… - mi padre era demasiado listo como para creer la
idea de Emmett pero no tenía otra cosa.
-Rose,
hija, no tienes que estar asustada. Puedes confiar en mí. No voy a dejar que te
pase nada – me rogó ahora intentando coger mi mano.
-Vale.
Me voy a dormir que tengo sueño – y salí de la cocina. En la puerta esta Esme.
-Rosalie,
puedes decirme qué te ha pasado no te voy a juzgar por nada. Y puedes contar
con mi ayuda siempre – me dijo agarrando mi mano y sonriéndome un poco, su
rostro era cálido y casi cedí y le conté la verdad, pero no pude la reacción
fue instintiva y fuerte, me solté nada mas sentir el contacto de su piel con la
mía.
-Gracias,
pero no te necesito – y me fui directa a mi habitación a ducharme.
Pov Emmett
-Tú,
¿Qué le ha pasado a mi hermana? – preguntó Alice, cuando puse un pie dentro de
casa, me agarró de la camisa.
-Eh,
cuidadito que tocas… - le dije, quitando su mano.
-¿Por
qué esta así? – Insistió seriamente - ¿Y qué le ha pasado en el labio?
-Iba
muy bebida y se cayó – dije encogiéndome de hombros – Ahora me voy a duchar… -
dije y subí las escaleras. Sabía que mi hermana y Edward habían entrado en
casa.
-Hijo,
¿Qué le pasaba a Rosalie? – me preguntó mamá cuando entré en la cocina, me
moría de hambre.
-No
ha sido nada mamá, solo se cayó… - dije, ella no pareció muy convencida.
-Emmett,
puedes venir un momento a mi despacho. – me pidió Carlisle levantándose de la
mesa y caminando. Yo suspiré y lo seguí. Entramos en el despacho y cerré la
puerta – Siéntate – yo me acerqué a la mesa y me senté – Mira, voy a ser
directo. Soy médico y sé que mi hija no se ha hecho eso por un golpe al caerse.
Así que explícame lo que ha pasado.
-Nada.
Ahora si me permites, quiero ir a comer algo que tengo hambre… - dije
levantándome. Me cogió del brazo.
-Sé
que lo sabes, y que eres el único, por lo tanto más te vale cuidar de mi hija…
- me dijo y soltó mi brazo. Salí del despacho suspirando. Fui a la cocina y
están todos allí. Abrí la nevera cogí algo de comer.
-Me
voy a acostar un rato. Me despiertan a la hora de la comida – les dije.
Asintieron. Primero fui a la habitación de Rosalie. Vi que no había nadie pero
escuché el agua de la ducha, no quise interrumpirla y salí sin hacer ruido y me
fui a mi habitación. Me acosté en la cama, había dormido muy poco esa noche.
…
Tres
semanas después
Narrador externo
Las
cosas habían cambiando mucho en la mansión. Edward y Bella estaban mucho más
unidos desde la primera vez que hicieron el amor y pasaban poco tiempo en casa,
ya que casi siempre andaban con los amigos. Como en la mansión el ambiente era
tenso, desde la noche de San Valentín, usaban esa excusa y se iban a la casa
que el papá de Bella se había comprado en Seattle y ella y Edward pasaban allí
el día, así se iban conociendo más, ya que Charlie siempre se mostró bien
dispuesto a recibirlos y hacerles un espacio en su vida. Pero nadie sabía de
esas reuniones, pues no las aprobarían.
Por
otro lado Alice y Jasper se habían unido mucho, Jasper apoyaba en todo a Alice,
quien sentía que había perdido a su hermana y eso le dolía mucho, pues también
era su mejor amiga. Durante ese tiempo encontró en el chico rubio a un
verdadero amigo, un apoyo para los momentos difíciles, ahora que se sentía
sola.
Rosalie
se había aislado del mundo, se la pasaba sola. Sólo dejaba que Emmett se le
acercara. Para ir al colegio se iban en el Jeep ellos dos solos, en el colegio
Rosalie se sentaba en una mesa sola pues no quería estar con nadie más. Emmett
normalmente se sentaba con ella pero en alguna ocasión se iba con sus
compañeros de futbol. Cuando llegaba a casa se iba a la habitación y se quedaba
encerrada hasta que era la hora de cenar. Tan solo contestaba a peguntas que le
hacían, nunca hablaba por ella misma. Se
la pasaba llorando… y la familia había notado el cambio.
Para
Emmett las cosas eran muy difíciles también, porque todo el tiempo estaba entre
la espada y la pared. Quería ayudar a Rosalie, pero no sabía cómo hacerlo y
toda la familia sabía que él conocía la razón del cambio de la joven y lo
presionaron más de una vez para que hablara, pero él se mantuvo firme y no
soltó ni una palabra, porque no era su secreto para contarlo y no pensaba
traicionar la confianza de Rosalie. Nunca iba a herirla, aunque eso le costara
que el resto de los ocupantes de la casa estuvieran en su contra.
Carlisle
estaba muy preocupado por la actitud de su hija, y ya le había dicho en alguna
ocasión que ningún chico valía para que se pusiera así. Pero no sirvió de nada.
Le sugirió ir a un psicólogo, para averiguar qué le pasaba, pero solo consiguió
que Rose se enfadara y se encerrara de nuevo en la habitación.
La
casa no era lo mismo que antes, no había ni el buen rollo del principio, ni
siquiera las disputas que tenían por la relación de Edward y Bella. Ahora no
había casi nada. Cada uno iba por su lado. Las distancias que se habían formado
entre los hermanos, eran notorias para Esme y Carlisle. Ya que ellos también
sufrían, aunque solamente con Rosalie.
Pov Bella
-Venga
no seáis tontas – gritó Jake desde el agua.
-Hace
frio… - le gritó Tanya tumbada en la toalla – Sinceramente no sé para que
veníamos… podíamos haber pasado el día en vuestra casa… - dijo mirándome.
-Claro…
con las ganas que tengo de salir de allí… vamos a ir todos a casa… Además no te
quejes tanto, tampoco hace tanto frio – dije sonriendo.
-¿Entonces
por qué no te metes en el agua, Bells? - Pregunto Irina con una sonrisa
malévola.
-Porque
fuera no hace frio, pero en el agua, sí – dije sacando la lengua. Escuché el
móvil de Edward sonar, como estaba dentro del agua no lo pensé dos veces y lo
busqué para cogerlo. Vi en la pantalla que era Carlisle.
-Carlisle,
¿Pasa algo? – era extraño que llamara.
-¿Bella?
– preguntó, seguramente pensó que se había equivocado.
-Sí,
Edward está en la playa por eso lo he cogido – le expliqué.
-Oh,
bueno era para decir que tu madre y yo vamos camino a casa, queremos que
cenemos todos juntos, no tardéis, que son ya las nueve de la noche - explicó.
-Está
bien, ya no tardamos en ir – le respondí y colgué.
-¿Quién
era princesa? – me preguntó Edward acercándose con los chicos.
-Tu
padre que no lleguemos tarde que hay cena familiar – dije encogiéndome de
hombros. Jake y Paul se habían colocado a mis espaldas y Kate tenia la cámara
en la mano – Ni se os ocurra… - Edward y Seth me cogieron de los pies y Jake y
Paul de los brazos y me llevaron hasta el agua, fui pataleando y le di alguna
patada a Edward y Seth, pero no sirvió de nada porque cuando llegamos al agua
me dejaron caer – Idiotas… - les grite chapoteando, estaba congelada. Todos estaban
riéndose, comencé a toser, mierda. Todos pararon de reír me miraron seriamente,
cuando la tos se calmó, los mire seriamente y salí del agua y empecé a secarme
con la toalla.
-Bellita,
no te enfades… - dijo Paul riendo.
-Mira
cómo me habéis puesto… - dije señalándome.
-Te
ves mucho más atractiva toda mojada – dijo Jake riéndose.
-Eh,
cuidado lo que dices que te recuerdo que es mi novia – dijo Edward abrazándome.
-Venga
tontín, que nos tenemos que ir… - dije quitándome de su brazo y envolviéndome con
la toalla.
-No
pensarás que vamos a ir tan mojados en mi volvo… - dijo levando una ceja.
-Sí
lo pienso, porque tu padre ha dicho que no lleguemos tarde, lo que quiere
significar que vayamos ya – dije entrando en el volvo.
-Lo
vamos a mojar todo – replicó lloriqueando.
-Yo
también estoy mojada – los chicos también se reían por nuestra actitud.
-Mañana
nos vemos parejita… - dijo Kate despidiéndose con la mano. Edward también se
metió en el coche y arrancamos camino a casa.
-¿Estás
bien?, no me ha gustado nada esa tos – dijo Edward mirando al frente.
-Sí
estoy bien, ha sido por el agua que he tragado por vuestra culpa – dije
sonriendo para tranquilizarlo. Si se preocupaba por eso, mejor no le dijo que
esta mañana me había levantado vomitando…
Pov Alice
-Alice,
deja ya de comprar, con tantas bolsas no vamos a poder ir en la moto – me dijo
Jasper, ya era la quinta tienda a la que entrábamos y llevábamos un montón de
bolsas.
-¿Y
por qué trajiste la moto en vez de un coche? – dije, parecía estúpido que si
sabía que íbamos de compas trajera su moto en vez del coche de mi hermana que
estaba en el garaje criando polvo.
-Yo
no tengo coche, tengo moto – dijo tranquilamente.
-Y
para qué está el BMW de mi hermana en el garaje, ¿Para hacer de bonito?, lleva
tres semanas sin coger el coche, lo podías haber cogido tú, no sale de la
habitación, no se hubiera dado ni cuenta – dije encogiéndome de hombros.
Sinceramente, me daba mucho coraje y tristeza la actitud de mi hermana ahora,
no entendía porque estaba así y ni ella ni Emmett querían decir nada. Cada vez
estábamos más distanciadas, y yo la necesitaba, como siempre.
-Es
el de tu hermana, los ánimos no están para ir cogiéndole el coche… - dijo
Jasper.
-Bueno,
te prometo que esta es la ultima tienda de ropa, después miramos las de
accesorios que son cosas más pequeñas… - dije sonriendo.
-Alice
haz lo que te dé la gana, vamos a tener que pagar un taxi para que lleve tus
bolsas… así que da igual – me contestó resignado yo sonreí y le cogí de la mano
para continuar. Pero su móvil empezó a sonar y paramos.
-Es
tu padre… - me susurró. Abrió el móvil y contesto la llamada – Dime Carlisle –
hubo un silencio, parecía extraño que mi padre llamara – Vale, intentare
sacarla del centro comercial, lo antes posible… - dijo riéndose – nos vemos en
un rato.
-¿Qué
dice? – pregunté frunciendo el ceño.
-Que
hoy hay cena familiar y que no lleguemos tarde – dijo.
-Bueno,
entonces hay que aprovechar y comprar lo más rápido que puedas.
Pov Emmett
-Emmett,
hijo, ¿Estás solo en casa? – escuché la voz de mi madre, me incorporé un poco
ya que estaba tirado en el sofá.
-No,
Rosalie está en su habitación – dije. Siempre estaba allí.
-Hola
cariño – dijo Carlisle dándole un beso a mi madre mientras cerraba la puerta.
No venían juntos, Carlisle acababa de acabar su guardia seguramente y mamá
venia de hacer la compra. Por la puerta del garaje aparecieron Edward y mi
hermana, empapados.
-¿Pero
qué os ha pasado? – pregunté levantándome.
-Que
me han tirado al agua… - dijo mi hermana subiendo las escaleras, seria.
-¿Alice
y Jasper no han llegado? – preguntó Carlisle.
-No,
creo que están de compras – dije – así que conociendo a Alice, tardaran.
-Sí,
sé que están de compras, pero les llamé para que no tardaran, quiero que
cenemos todos juntos… - dijo, sentí que era un indirecta para que fuera a
buscar a Rosalie, ya que últimamente era el único con esperanzas de obtener más
que un monosílabo de ella.
-Voy
a ver si Rose baja… - dije subiendo las escaleras. Piqué, pero no escuche
respuestas, así que me tome la libertad de abrir la puerta. No la vi por ningún
lado, y me preocupé, pero vi la puerta del baño entre abierta y fui a ver si
estaba allí. Y Así era, estaba sentada en el suelo con la cabeza entre las
piernas llorando. Me preocupe aún más- ¿Qué
te pasa? – pregunté colocándome delante de ella. No me miró a la cara y me
enseño un aparatito - ¿Qué es? – pregunte dudoso, tenía una idea, pero deseaba
con todas mis fuerzas estar equivocado - ¿Qué significa esto? – le pregunté
seriamente, cuando me fijé que en la cosa habían dos rallas.
-Significa
que estoy embarazada – dijo sin mirarme a la cara. Se me cortó la respiración
en ese momento.
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