CAPITULO: 5
Pov Bella
Tres
meses después
Estábamos
cerca de las vacaciones de navidad. Y este curso había sido completamente
diferente a los demás. Este año mi familia de cuatro personas había aumentado a
una familia de ocho. Sí, ocho. Mi madre y Carlisle comenzaron a salir juntos,
primero lo llevaron en secreto pero después nos lo contaron. Todo fue muy
rápido, cuando nos lo contaron a la semana decidieron casarse, una boda a la
que sólo fuimos sus hijos. Fue preciosa y muy intima. Cada uno de nosotros
reaccionó de una forma diferente. Mi hermano Emmett abrazó a mi madre tan
fuerte que casi la deja sin respiración, Jasper fue más delicado pero igual de
entusiasta, así como también Alice. Rosalie se enfadó, porque pensó que mi
madre quería sustituir a la de ellos y comenzó a gritar. Y Edward y yo nos
sorprendimos mucho. Pero nos alegramos por ellos.
Eso
no fue lo único que cambió, Rosalie continuaba insistiendo con Jasper, quería
acostarse con él a toda costa. Y Alice decía que se había enamorado de Emmett,
y cuando fue a contárselo a él, le contesto que él no quería una relación seria
si quería que se acostaran le parecía bien pero que entre ellos no habría nada
más. Ella se quedó chafada toda la semana. Por otro lado estábamos Edward y yo
que nuestra amistad cada vez era más fuerte. Sus hermanas no sabían nada de mi
enfermedad, y como la mayor parte del día ahora la pasaba con Edward tampoco
les contaba muchas cosas a mis hermanos. Cuando me sentía mal y no iba al
colegio Edward hacia campana y se quedaba todo el día conmigo. Me acompañada
junto con mi madre a las visitas médicas con su padre. Me había dado cuenta que
en solo tres meses que lo conocía me había enamorado de él. Pero no le decía
nada, tenía miedo a no ser correspondida y que todo lo nuestro acabara. Me lo
pasaba muy bien con él y estábamos muy a gusto juntos. Sabía que lo necesitaba
a mi lado y me sentía tranquila cuando sus brazos me rodeaban.
-Princesa
– me había metido tanto en mis pensamientos que no estaba atenta a lo que
Edward me estaba diciendo.
-¿Qué?
Lo siento, estaba pensando – le dije, estaba apoyada en su pecho, los dos
tirados en la hierba del prado tapados con una manta porque hacia frio.
-¿En
qué piensas? – me preguntó acariciando mi pelo.
-En
estos tres meses – le contesté suspirado.
-Han
sido los mejores en mucho tiempo… - susurró.
-Si
ninguna duda – le conteste.
-Bella,
quiero decirte algo – dijo cambiando el tono de voz y poniéndose serio.
-¿Qué
pasa?, no me asustes – le dije sentándome para mirarle.
-No
tienes que asustarte, no es nada malo… creo – dijo no muy seguro.
-A
ver, dime – le dije sonriendo.
-Bella,
yo… estoy enamorado de ti. Te amo desde que te vi en la entrada el primer día
de colegio. ¿Quieres ser mi novia? – Comencé a llorar como una niña pequeña –
¿Por qué lloras?
-Yo
también te amo, Edward. Claro que quiero ser tu novia – le dije abrazándolo.
Cuando deshicimos ese abrazo nos quedamos mirándonos y poco a poco nos
comenzamos a besar, fue el mejor beso de mi vida. Sus labios perfectos rozaron
los míos… nos separamos poco a poco.
-Te
quiero – me dijo en el oído.
-Y
yo, yo también – le conteste riéndome – Vamos a decírselo a la familia.
-No
creo que sea lo mejor. Con eso de que nuestros padres están juntos… todo sería
muy difícil. Por el momento lo podemos llevar en secreto – me contestó. Asentí
– Venga vamos a casa que hoy toca comida familiar – los domingos al medio día
era comida familiar. Porque era el único día que coincidíamos todos en casa. El
resto o se iban de fiesta o estábamos
estudiando, o Carlisle trabajaba, mamá tenía una reunión. En cambio los
domingos estábamos todos.
-Sí
vamos – le dije, él se levantó primero para ayudarme a levantar. Cuando estuve
de pie me entró un mareo y me tambaleé, Edward me agarró fuerte para que no me
cayera.
-¿Estás
bien? – me preguntó seriamente. Se había tomado muy enserio los síntomas y más
cuando le suplique que no dijera nada.
-Sí,
solo ha sido un mareo estoy bien – le conteste.
-¿Segura?
– asentí. Él no parecía muy convencido, pero se resignó. Me agarró por la
cintura y fuimos caminando hasta casa. Ahora vivíamos todos en casa de los
Cullen porque claramente era más grande que la nuestra. Al llegar al porche
vimos a Jasper sentado leyendo un libro.
-Hombre…
mamá y Carlisle llevan toda la mañana preguntando por vosotros – nos dijo mi
hermano levantando la vista del libro - ¿Estás bien? - Preguntó mirándome
seriamente.
-Sí,
por qué – mentí, no me sentía bien, pero tampoco los quería a todos encima de
mí.
-Estas
demasiado pálida – me dijo, Edward me giro la cara para mirarme el también.
-Tiene
razón – me dijo también Ed.
-Pues
estoy bien, no os preocupéis – les dije. Me solté del agarre de Edward y entré
dentro de casa. Dejé la manta encima del sofá ya que yo seguía abrigada con
ella. Y me fui a la cocina, donde seguramente estaría mi madre. Cuando entré,
efectivamente allí estaba ella.
-Hija,
que bueno que ya estás en casa – dijo y vino a darme un beso - ¿Edward? –
preguntó al no verlo conmigo.
-Esta
afuera con Jasper – le contesté.
-No
lo entiendo – dijo Rosalie a nuestras espaldas.
-Por
qué todos vamos a comer pollo con patatas. Y Bella tiene que comer pescado.
¿Por qué no comemos todos iguales? – le preguntó a mi madre.
-Hija,
esto ya lo hemos hablado, sabes que Bella esta a dieta – le dijo Carlisle que
también entraba en la cocina.
-Yo
también estoy a dieta y como lo mismo que todos – dijo. Se podía notar
claramente que yo no le caía bien a Rosalie, y había notado que tampoco a
Alice, no sabía el motivo, pero Edward me repetía siempre que no me preocupara,
que sus hermanas eran así.
-Pero
tú la estás haciendo porque te da la gana, a ella se la puso su médico –
contestó, me tense cuando dijo eso pero Rosalie parecía verlo normal el
comentario.
-Tonterías,
ni que estuviera enferma… - y se fue enfadada. Yo me quedé parada, sí, sí
estaba enferma… lamentablemente era así.
-¿Estás
bien? No tienes buena cara – me dijo Carlisle acercándose a mí.
-Sí,
no te preocupes – le dije, así como también le había dicho a Jasper y Edward.
-Bella,
sabes que me tienes que decir si algo te pasa – me dijo seriamente.
-Estoy
bien, de verdad – dije levantando el tono. Me había puesto nerviosa de
repetirlo tantas veces en tan poco tiempo.
-No
te pongas así Bella – me dijo mi madre acercándose también a mí – Sabes que nos
preocupamos por ti.
-Lo
sé mama, pero estoy bien – le dije esperando que se lo creyera – Voy poniendo
la mesa – Me fui al cajón de los cubiertos. Cogí los necesarios y me fui para
el comedor. Cuando bajé las escaleras me di cuenta que todos estaban fuera.
Emmett hacia una lucha con Jasper, Edward los estaba mirando y Rosalie y Alice
miraban revistas de moda. Coloqué todos los cubiertos en su sitio y volví a
subir. A mitad de la escalera me volví a marear, me agarre fuerte a la
barandilla y espere a que pasara.
-Oye
¿Estás bien? – escuche preguntar a Rosalie.
-Sí
– le contesté. El mareo estaba desapareciendo poco a poco.
-Pues
no tienes buena cara – me dijo, como si yo no lo supiera. Vi como se fue, y yo
continué subiendo.
-Bella
¿puedes bajar la bandeja con el pollo? – me preguntó mi madre, asentí y la
cogí. Cuando bajaba las escaleras, me comenzó a faltar el aire, no podía
respirar. Empecé a toser bruscamente. Intentaba respirar hondo para poder
recibir aire, no lo conseguía. Comencé a ver puntos negros y después todos se volvieron
negro.
Pov Emmett
-Venga
hermanito, demuéstrame que eres mejor que yo – dije burlándome de él.
Llevábamos tres luchas y las tres había ganado yo, pero él quería la revancha.
-Esta
vez sí te voy a ganar – dijo. Edward comenzó a reírse. Era un buen chico, pero
pasaba demasiado tiempo con mi hermanita, y eso no me gustaba. Rosalie era un
huracán por donde pasaba lo derribaba, un estilo a mí, pero yo lo hacía con más
estilo seguramente. En cambio Alice era más estilo Jasper, aunque en alguna
ocasión me había dicho que me quería, yo le dije que a mí solo me tendría por
una noche, me gustaba más ir de flor en flor. Carlisle era una gran tipo,
quería mucho a mi madre y ella era feliz con él a su lado.
-En
tus sueños – le dije y comenzamos a luchar. Cuando le iba a ganar nuevamente
escuchamos un ruido muy fuerte. Y entramos todos corriendo en casa. La imagen
que vi me dejó paralizado. Mi hermana estaba en el suelo al pie de la escalera,
se le había caído el plato de pollo. Carlisle y mamá también se asomaron desde
arriba y cuando vieron a Bella bajaron corriendo. Edward y Jasper se agacharon
para ver como estaba, así como Alice y Rose. Me costó mucho reaccionar pero
finalmente lo hice.
-¿Bella?
– la llamaba Jasper dándole leves golpes en la mejilla. Carlisle estaba mirando
el pulso, negó y me quede sin aliento, no respiraba.
-Aparta,
Jasper – le dijo, mi hermano se apartó y Carlisle comenzó a hacerle masaje
cardiaco y a darle respiración artificial, luego de un par de minutos volvió a
mirar el pulso y negó nuevamente. Edward se echó para atrás con las manos en la
cabeza.
-Mi
niña, despierta – dijo mamá cogiéndole de la mano.
Carlisle
continúo haciéndole el masaje y dándole la respiración, pero nuevamente no le
encontró pulso. Mi madre estaba llorando y agarraba fuertemente su mano. Lo
volvió a intentar y cuando le fue a mirar el pulso una sonrisa apareció en su
rostro.
-Está
viva – susurró. Se escucho un suspiro de alivio colectivo – Pero es muy leve,
hay que llevarla al hospital – nos dijo. Edward se levantó corriendo y fue a la
puerta del garaje – Coge el Mercedes – le gritó a Edward. Mi madre continuaba
llorando. Me acerqué a ella y le abracé por detrás.
-Tranquila
mamá, estará bien – le dije. Ella se giro y escondió su cabeza en mi cuello.
Escuchamos un claxon. Miré a Carlisle y me indicó que la cogiera para meterla
en el coche. Cogí con cuidado a mi hermana, se la veía tan frágil cuando estaba
inconsciente.
-Esme
ven conmigo en el Mercedes. Edward, tu conduce que yo me pondré atrás con
Bella. Vosotros chicos ir en el de Rosalie – nos indicó. Me pareció buena idea
porque yo estaba muy nervioso como para conducir.
Metí
a mi hermana en el Mercedes de Carlisle, mi madre metió en el asiento del
copiloto y Edward conducía. Me fui corriendo al garaje donde todos me esperaban
metidos en el coche de Rosalie. Estuvimos todo el camino en silencio. Jasper
miraba por la ventana y pude ver como se le caía una lágrima. Apoyé mi mano en
su hombro.
-Va
a estar bien – le dije, me miro y sus ojos estaban rojos. Al parecer había
llorado más de lo que yo pensé.
-¿Cómo
no nos hemos dado cuenta de que estaba tan mal? – me preguntó llorando.
-No
ha sido nuestra culpa, sabes cómo es ella, no se lo ha dicho a nadie – dije. Mi
hermana no le gustaba que la viéramos mal y seguramente por ello se había
callado.
-¿Qué
ha pasado?, ¿Por qué se ha desmayado?, ¿Qué pasa que sabéis todos menos
nosotras? – preguntó Rosalie, ligeramente molesta mirándonos por el retrovisor.
Jasper y yo nos miramos, no sabíamos si contar o no.
-Venga,
teóricamente somos familia ahora todos. Tenemos derecho a saberlo – dijo Alice.
-Bella
está enferma – dije en un susurro.
-¿Qué?
– preguntaron las dos, Rosalie frenó de golpe y Jasper y yo nos dimos un golpe
con el asiento. Las dos se giraron y nos miraron.
-Que
está enferma – les repitió Jasper.
-De
eso nos hemos enterado. ¿Pero como que está enferma?, ¿Qué tiene?, ¿Por qué no
respiraba? – preguntó de golpe Alice.
-Pues
está enferma porque lo está desde que nació, tiene insuficiencia cardiaca y por
eso no podía respirar – le aclaré yo. Las dos se quedaron con la boca abierta dé
la impresión. Estaban en shock.
-Rosalie,
puedes volver a conducir, queremos llegar al hospital – le dijo Jasper, aunque
parecía una pregunta, él se lo estaba exigiendo. Rosalie no dijo nada y arrancó
el coche conduciendo a mayor velocidad que antes.
Pov
Carlisle
-Bella
¿puedes bajar la bandeja con el pollo? – Le preguntó Esme cuando entraba a la
cocina. Ella asintió y lo cogió. Me quedé observándola hasta que desapareció
por la puerta. Esme estaba cortando acabando de freír las patatas, cuando
escuchamos un fuerte golpe. Los dos nos miramos pensando lo peor.
-Bella…
- susurró. Y los dos salimos corriendo. Al asomarnos los chicos estaban parados
sorprendidos. Y Bella tirada en el suelo. Bajamos corriendo las escaleras. Mis
hijos y Jasper se tiraron al suelo alrededor de Bella. Emmett se quedó parado
parecía no poder reaccionar cuando lo hizo se tiro al suelo con todos. Esme
estaba a un lado de Bella.
-¿Bella?
– la llamaba Jasper dándole leves golpes en la mejilla. Le miré el pulso y no
lo encontré, un escalofrió recorrió mi espalda.
-Aparta
Jasper – le pedí, él se apartó y comencé a darle masaje cardiaco y a darle
respiración artificial. Conté cada segundo con cuidado para hacerlo bien y
volví a mirar el pulso. No encontré nada y tampoco respiraba.
-Mi
niña, despierta – Dijo Esme cogiéndola de la mano. Continúe con el masaje y la
respiración, pero nuevamente no encontré el pulso. Me empecé a desesperar, no
podía perder a Bella, ella no podía morir. Esme comenzó a llorar más fuerte y
apretó más en su agarre. Lo intenté nuevamente, dándole otro ciclo completo de
resucitación ¿cuánto tiempo había pasado? ¿Sería ya demasiado? Al mirar le
encontré pulso y sonreí involuntariamente.
-Está
viva – susurré. Escuché un suspiro por parte de todos – Pero es leve, hay que
llevarla al hospital – les dije. Mi hijo se levantó y salió corriendo - Coge el
Mercedes – le grité. Era mucho mejor para trasladarla al hospital que no el
volvo, el Jeep o BMW. Esme estaba llorando desconsoladamente, quise acercarme
para confortarla. Pero quería asegurarme de que el no pulso desaparecía. Emmett
se acercó a ella y le abrazó por la espalda.
-Tranquila mamá, estará bien – le dijo. Ella
se giró y escondió la cabeza en el cuello de su hijo. Escuché el claxon de mi
coche. Miré a Emmett indicándole que si podía coger a Bella para llevarla al
auto. Él se separó de Esme y cogió con sumo cuidado a su hermana.
-Esme,
ven conmigo en el Mercedes. Edward, tú conduce que yo me pondré atrás con
Bella. Vosotros chicos ir en el de Rosalie – dije, todos asintieron, mis hijas
y Jasper salieron corriendo hacia el garaje, Esme se metió en al asiento del
copiloto, y cuando Emmett dejó a Bella en el asiento trasero del coche salió
corriendo también para el garaje. Yo me metí y Edward arranco rápidamente.
-Carlisle,
¿Estará bien? – me preguntó Esme girándose para verme la cara. Vi como mi hijo
también me miró por el retrovisor.
-Haré
todo lo que pueda, lo sabes – le dije. No podía asegurarle nada.
-No
Carlisle necesito que me digas que no le va a pasar nada a mi hija – me pidió.
-Eso
no puedo decírtelo – le dije – Cuando lleguemos al hospital la revisaré por
completo. Entonces, te diré si está bien – vi por la ventana que habíamos
llegado al hospital. Mi hijo salió.
-Necesitamos
una camilla – gritó. Un paramédico se acercó con una.
-¿Doctor
Cullen? – Me preguntó una enfermera al verme – Usted no tiene guardia.
-No,
pero es la hija de mi mujer – les contesté, coloqué en la camilla a Bella.
-En
cuanto tenga algo salgo a avisaros – les dije y entramos corriendo.
-¿Información?
– preguntó una enfermera.
-Mujer,
dieciséis años, insuficiencia cardiaca, se a desmayado bajando las escaleras,
he tenido que darle tres ciclos de resucitación. Le he encontrado pulso muy
leve, 40 por minuto. – les indiqué. La enfermera rápidamente me pasó todo lo
necesario para sedarla y la intubé.
Pov Edward
Estaba
muy nervioso, sabía que Bella no se encontraba bien hoy, pero no pensé que
fuera a pasar esto. Estaba muy nervioso, mi padre nos había pedido que
esperáramos en la sala de espera, mientras él la atendía. Esme estaba sentada
llorando y yo daba vueltas por la sala.
Vi
a Emmett y Jasper entrando corriendo y mis hermanas que venían detrás.
-¿Cómo
esta? – preguntó Jasper sentándose al lado de su madre.
-No
sabemos nada todavía – le contesté. Alice y Rosalie se sentaron en las sillas y
Emmett se quedo de pie. Jasper se coloco al lado de su madre y la estuvo
consolando. No sé cuánto tiempo estuvimos así, pero se me hizo eterno.
Finalmente mi padre salió con cara seria y me asusté. Esme y Jasper se
levantaron rápidamente. Y después mis hermanas. Me preguntaba si Jasper y
Emmett les abrían contado.
-¿Cómo
esta? – dijo Esme desesperada.
-Estable
– le contestó mi padre. Respiré aliviado y creo que no fui el único – Ahora la
vamos a llevar a la UCI hasta mañana para tenerla vigilada y si continua bien,
mañana la trasladaremos a una habitación – nos dijo.
-¿Qué
ha pasado? – pregunto Emmett.
-Al
parecer su enfermedad hizo que tuviera algo de líquido en los pulmones, por lo
que no pudo respirar bien y se desmayó
-¿Está
despierta? – pregunté, necesitaba verla. Necesitaba cogerle la mano y ver por
mí mismo que estaba bien.
-No,
está dormida – contestó.
-¿Podemos
verla? – preguntó esta vez Jasper.
-En
la habitación solo puede entrar una persona. Los demás tendrán que esperar
fuera – nos contestó.
-¿Por
qué no nos habíais dicho nada?, ¿No pertenecemos a esta nueva familia? –
preguntó Rosalie cruzada de brazos.
-Ahora
no es el momento – dijo mi padre seriamente.
-No
papá, Rose tiene razón, todos sabían menos nosotras – mi hermana pequeña
también estaba molesta.
-Bella
no quería que nadie supiera. Y es a ella a la que le corresponde decirlo – les
dijo mi padre.
-¿Por
qué Edward sabía? – preguntó Rosalie.
-Ella
me lo dijo – les contesté.
-Ven
cariño, que te acompaño a la habitación – dijo mi padre, la envolvió con sus
brazos y la condujo para dentro.
-¿Podemos
ir? – le preguntó Jasper.
-Desde
fuera – dijo mirándonos. Asentimos todos y los seguimos. Estaba nervioso, no
sabía cómo me la iba a encontrar. Fuimos caminado todos en silencio – Aquí os
tenéis que quedar chicos – nos dijo, nos señalo un pequeño pasillo – desde hay
podréis verla – Emmett y Jasper entraron rápidamente. Y después yo y mis hermanas.
La imagen que vi me destrozó por dentro. Bella estaba tirada en una cama, mucho
más pálida que de costumbre. Tenía mucho tubos alrededor, uno le salía de la
boca, lo que supuse por lo que sabía de medicina gracias a mi padre sería la
intubación, tenía parches que le controlaban los latido de su corazón, la
intravenosa con por lo menos tres o cuatro bolsas de sueros diferentes.
-Dios
– fue la única palabra que salió de la boca de mi hermana – Pobre – Emmett
estaba mirando fijamente sin mover ni un solo músculo. Y Jasper pude observar
que estaba llorando. Yo también tenía ganas de hacerlo, pero me lo contuve.
Esme y papá entraron a la habitación y ella se puso a llorar cuando vio a
Bella. Papá la sujetaba para que no se callera al suelo.
-Ha
sido tu culpa – me acusó Emmett.
-¿Cómo?
– le pregunté dudoso.
-Mi
hermana esta así por tu culpa. Está siempre contigo, y no te has dado cuenta de
que estaba tan mal – dijo levantando el tono de voz.
-Ella
me ha dicho que estaba bien – le dije. No me podía acusar de eso.
-No
quiero que te acerques a mi hermana, lo único que le aportas es que se ponga
así – me dijo colocándose enfrente mío.
-No
me vas a prohibir acercarme a Bella – le contesté.
-Eh,
eh. ¿Qué pasa? – preguntó mi padre poniéndose entre los dos.
-Mi
hermana se ha puesto así por culpa de tu hijo – dijo Emmett señalándome.
-Nadie
tiene la culpa de lo que le ha pasado a Bella, tú sabes que esto podría pasar
alguna vez – dijo mi padre – Recordad que estamos en un hospital y hay que
guardar silencio – nos dijo seriamente.
-¿Cuánto
tiempo va a estar ingresada? – le pregunté. Lo que pareció interesar y Emmett y
Jasper que miraban por el cristal, ahora veían atentamente a mi padre. Quedaban
tres días para que se acabara el colegio y tuviéramos las fiestas de navidad. Y
no me gustaría que ella las pasara en el hospital.
-Depende
de cómo progrese. Cuando despierte, le haremos unas pruebas y veremos cómo
continua – nos dijo. Esme vino por detrás de él. Tenía los ojos rojos de haber
estado llorando.
-¿Cuándo
despertara? – preguntó mientras abrazaba a mi padre.
-Ahora
la tenemos sedada cuando la traslademos mañana a la habitación le quitaremos la
intubación y la sedación – le dijo. Ella asintió – Venga chicos, ir a casa y
haceros algo para comer – nos dijo papá.
-Yo
no me voy a mover del hospital – dijeron Jasper y Emmett a la vez.
-Carlisle
tiene razón, ir para casa, recoger el pollo que se ha caído y os hacéis algo
para comer – dijo Esme.
-Pero…
- fue a replicar Jasper.
-No,
iros a casa. No nos podemos quedar todos – dijo seriamente.
-Ir
todos en el coche de Rosalie – nos dijo papá.
-Cualquier
cosa, nos llamáis – le dijo Jasper a Esme. Y todos en silencio nos fuimos.
…
Pov Bella
No
sé cuánto tiempo había pasado, estaba en una completa oscuridad, llena de
tranquilidad. Aunque podía escuchar una voces a lo lejos, aunque me costaba
saber de quienes eran.
-¿Tarda
mucho en despertar? – dijo la voz de una mujer.
-No
te preocupes, ya le quitamos la sedación – le contestó un hombre. Notaba que
alguien me estaba apretando la mano.
-Bella,
mi niña despiértate – era mi madre sin duda. ¿Qué me había pasado?, ¿Dónde
estaría Edward?, ¿Y mis hermanos?, ¿Rosalie y Alice? Apreté débilmente la mano
de mi madre.
-¿Bella?
– Escuché preguntarme – Carlisle, me ha apretado la mano – dijo.
-Hermanita
– ese era Emmett. Poco a poco abrí los ojos y vi a todos alrededor de la cama.
-¿Qué
me ha pasado? – susurre, intentando incorporarme y sacarme la mascarilla de
oxigeno que tenia puesta. Carlisle me echo para atrás para que no me levantara.
-No,
no te levantes y no te la quites – me dijo – Tienes que descansar.
-¿Qué
ha pasado? – volví a preguntar, me dolía mucho la garganta.
-Te
desmayaste ayer bajando las escaleras – me contestó Carlisle. Entonces recordé
lo que pasó, como me faltaba el aire, los puntos negros…
-Me
faltó el aire – le dije susurrando.
-Lo
sé – me dijo.
-Cariño,
por qué no nos has dicho que te encontrabas mal – dijo mi madre acariciándome.
-Era
una tontería – dije mirando a mi hermanos que estaban negando.
-Una
tontería, perece mentira. Te desmayas porque no puedes respirar y dices que es
una tontería – me dijo Jasper. No le contesté y mire a Edward, quería
abrazarlo. Él me sonrió dándome ánimo. Giré la cara y mire a Rosalie y Alice.
-¿Lo
sabéis? – pregunté en un susurro, la voz no me salía en un tono razonable.
-Sí
– dijeron las dos mirando al suelo.
-Bueno,
vamos a salir y a dejar a Bella descansar. Que tenéis que estudiar para mañana
– dijo Carlisle.
-¿Cuándo
me darás el alta? – le pregunté.
-Por
el momento estarás unos días ingresada, depende como evoluciones veremos qué
hacemos – me dijo mientras miraba una de las maquinas. Mis hermanos me dieron
un beso y me abrazaron.
-Recupérate
pronto, Bella – me dijo Alice. Y se fue
detrás de mis hermanos.
-Espero
que pronto estés en casa – dijo Rosalie, todavía en tres meses no había visto
una sonrisa de ella dirigida a mí, y ahora lo estaba haciendo, me estaba
sonriendo.
-Yo
también lo espero Rosalie – le devolví la sonrisa. Se fue.
-Ahora
entraré, voy un momento fuera y os dejamos solos – dijo mi madre, me dio un
beso en la frente y salió. Me había quedado a solas con Edward. Estaba de
espaldas a mí.
-Me
has asustado – dijo sin mirarme.
-Lo
siento – le contesté. Comencé a toser y vino a mí rápidamente.
-¿Estás
bien? – dijo seriamente. Fue para la puerta, pero le agarre del brazo.
-Estoy
bien – le dije – Siento mucho no haberte dicho que me encontraba tan mal – dije
mirándole.
-No lo
vuelvas a hacer… - me dijo se acercó y me besó. Necesitaba mucho ese beso, ese
contacto con él.
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