CAPITULO: 10
TRES SEMANAS DESPUÉS
Pov Bella
Tres semanas hacía que no sabía nada de James, tres semanas
que había vuelto junto a mi familia, de que todos conocían la verdad.
Desde el primer día de esta nueva vida, Rose y Jasper me
mandaron a terapias en grupo para hablar sobre todo lo que había pasado, y
aunque le había suplicado a ambos que no me hicieran ir, que no quería contar
esas cosas. Pero ellos me decían que la única forma de poder abandonarlas era
si hacía terapia con Jasper, pero me negaba rotundamente a contarle a él todo
eso. Así que para mi disgusto continuaba yendo a esas charlas.
Por otro lado Edward se había pedido días personales para
pasarlos con Jane y Renesmee, para según él recuperar el tiempo que yo le había
robado. Y aunque entendía que me tratara mal o me ignorara, por no haberle
contado la verdad, por ocultarle a su hija diez años, por abandonarlo… me dolía
mucho, ver cómo me giraba la cara, cómo se portaba tal cual si yo no existiera.
Sé que en el fondo jamás había dejado de quererlo, que él fue para mí un ángel
durante mi adolescencia y que aunque hubiera pasado años metida en una jaula,
él siempre sería el primero. Mi primer amor.
Jasper me había hablado alguna vez de cómo le iba en las
charlas con mis hijos y por sus palabras podía deducir que él sentía que no les
ayudaba lo suficiente, porque pensaba que no le contaban todo lo necesario.
Emmett por su parte, había confirmado una orden de busca y captura para James,
ya que había desaparecido y no había señales de él, algo que no conseguía
quitarme el miedo del cuerpo.
Esme y Carlisle como siempre eran fantásticos, me trataban como
una hija más y cuidaban muy bien de Tony cuando yo me iba a las malditas
charlas, mientras Edward se quedaba con Nessie. Que esa era otra, mi pequeño
príncipe, estaba distante, triste y podía asegurar que también celoso, tanto
Tony como Nessie tan solo habían conocido a James como padre, pero ahora Nessie
tenía a su padre de verdad con ella, un padre que la cuidaba y le abrazaba, un
padre que jugaba con ella y le daba el beso de buenas noches, algo que James
nunca hizo. Me rompía el corazón verlo así de triste, y aunque tanto Emmett,
como Jasper y Carlisle intentaban estar con él de imagen masculina, Tony no
prestaba atención. Todas las noches me preguntaba por qué Nessie tenía un papá
bueno y el suyo era malo. Yo me quedaba muda mirándolo, me metía con él en la
cama y lo abrazaba lo más que podía a mi pecho.
Mañana sería noche buena y Esme andaba comprando todo lo que
podría, contenta de que los niños y yo pudiéramos estar este año con ellos para
las fiestas navideñas.
Unas terribles náuseas me sacaron de mis pensamiento y salí
corriendo hacía el cuarto de baño. Me arrodillé frente al váter y creo que
salió hasta la primera papilla. Cuando sentí que había terminado, me levanté
con trabajo y después de que el agua se tragara todo, fui a lavarme las manos y
cepillarme los dientes. Era la segunda vez en esta semana que devolvía después
de haber desayunado y me estaba comenzando a alamar.
Si hacía cuentas de los últimos días… cosa que para nada
deseaba hacer pero era algo que no podía evitar, el temor se apoderaba de mi.
Tenía todos los síntomas: las nauseas, los sueños, los cambios emocionales y lo
más importante un retraso. Todo lo que había tenido las dos veces anteriores.
Pero no podía estar esperando
otro bebé, yo no quería que sucediera en esas circunstancias, ahora no podía
afrontarlo, me sentía demasiado frágil y me costaba cuidar de mis hijos de y mi
misma, no podía con un embarazo y un nuevo bebé. Renesmee y Anthony todavía no
se adaptaban a la nueva vida, que recién empezaban el colegio. ¿Qué haría yo
ahora con otro hijo? No podía estar embarazada, no tenía que ofrecerle a otro
bebé. Y sinceramente… no quería un bebe de él, ya no. Pensé en que podía hacer,
finalmente me di cuenta de que mi mejor opción era Carlisle. Él sabría que
prueba hacerme, porque cuando me quede embarazada de Tony me hice una prueba de
las que venden en la farmacia y salió negativa. Entonces, no iba a confiar de
nuevo, no podía tener incertidumbre más tiempo.
Sabía que me costaría
hablarlo frente a Carlisle, pero confiaba en él. Seguramente lo mejor sería
verlo en el hospital para no levantar sospechas en casa, pues enfrentarme a los
demás era otra de las cosas que no deseaba en esos momentos. No tenía fuerzas
para contarles lo detalles morbosos de qué había pasado para que pensara que
estaba embarazada.
Cuando terminé de cepillarme
lo dientes me erguí y me vi en el espejo, al hacer esto me maree y todo se me
empezó a poner oscuro por unos segundos. Traté de sostenerme fuerte del
lavamanos para no caer y, por fortuna, funcionó. Lentamente la sensación se me
pasó y me sentí bien de nuevo. Físicamente bien, porque emocionalmente… era
algo muy distinto.
Salí lentamente del cuarto de baño y en la cocina ya estaban
Carlisle y Esme con Tony. Me acerqué a mi hijo con cuidado y le di un beso en
la mejilla de buenos días. Esme y Carlisle me sonrieron en forma de saludo,
mientras Carlisle leía el periódico, Esme me sirvió la taza de zumo, ya que
ella sabía que el café no me apetecía de buena mañana.
-¿Todo bien Bella? Te veo algo triste – dijo Esme sentándose
a mi lado.
-Sí Esme, como todos los días – dije con una de mis mejores
sonrisas, pues sinceramente no estaba bien.
-Buenos días – escuché a mi hija entrando con una sonrisa, se
sentó junto a Carlisle.
-Cielo, ¿Y Edward? – preguntó Esme.
-La mamá de Jane llamó y está hablando con ella – dijo
encogiéndose de hombros.
-¿Están preparados? – preguntó Carlisle dejando el periódico
a un lado. Él llevaba días haciéndole bromas a los niños porque hoy se irían de
compras con Alice y Rosalie y según él no lo aguantarían.
-Yo sí – dijo Nessie con una sonrisa saltando del asiento.
Sonó el timbre y escuché unos pasos que venían corriendo.
Jane apareció por la cocina cogiendo su plato de cereales, y vi a Edward bajar
abrir la puerta. En unos minutos apareció en la cocina con Alice.
-¿No iba a venir Rosalie también? – pregunté, al ver a mi
hermana con Lily y Chris aparte de su hija.
-Sí, pero le dijeron que tenía que ir a una reunión
importante y vine yo – dijo con una sonrisa mientras se acercaba para darme los
dos besos – Ya estáis listos – dijo mirando a todos los niños. Jane se levantó
con una sonrisa y asintió. Nessie se levantó tras Jane y se acercó para darme
un beso, lo mismo hizo su hermano.
-Venga vámonos ya que llegaremos tarde y las tiendas no
estarán recién abiertas – dijo Alice empujando a los niños.
-Yo también me voy ya que tengo guardia. Esme, ¿Te vienes y
te acerco al mercado? – dijo mirando a su mujer.
-Claro, espera un segundo que voy a por el bolso – dijo
saliendo de la cocina.
-Bella ya sabes que estás en tu casa, si necesitas algo
pídeselo a Edward – me dijo dándome dos besos.
-Sí, claro, Edward – dije irónicamente. El padre de mi hija
no estaba en ese momento en la cocina, pues había bajado con las niñas. Esme
bajó con las cosas y me abrazó en forma de despedida. Los acompañé a todos
abajo y me despedí de mis pequeños deseándoles suerte. Vi los coches alejarse y
cuando estos desaparecieron entré en casa, pues comencé a tener frio. Me senté
en el salón, y me tapé con la manta, a los minutos escuché a Edward entrar y
sentarse en el otro sillón.
-¿Estás viendo algo? – me preguntó cogiendo en mando que
estaba en la mesita que ambos teníamos delante. Simplemente negué con la
cabeza, el asintió y comenzó a buscar algo para ver. Estuvimos un rato allí,
pero en el fondo me sentía como si estuviera sola, ya que ambos continuábamos
actuando como si el otro no existiera la mayor parte del tiempo. Sin embargo,
esta vez me preocupaba un poco pues no me sentía bien y temía que él notara algo.
Fui
a la cocina casi huyendo de él, que se quedó en la sala. Tenía muchas náuseas y
estaba mareada, quizás algo de galletas saladas me ayudaría, a veces eso
calmaba mi estómago. Al cruzar el umbral tuve que sostenerme para no caer y vi
algunas manchas negras, cerré los ojos e inhalé profundo varias veces. Poco
después me sentí algo recuperada y fui hasta la alacena.
Ahí
otra oleada de náuseas me atacó y supuse que debería correr al baño, pero me
encontraba muy lejos. Igual debería intentarlo, sin embargo, escuché los pasos
de Edward muy cerca de la puerta y no me quedó más que permanecer quieta, de
pie, esperando que se me pasara el malestar.
-
¿Bella? –me llamó desde la entrada y lo sentí aproximarse más.
-
¿Qué pasa? –pregunté mientras se me calmaban un poco las náuseas, sólo lo
mínimo.
-
¿Estás bien? –preguntó y sentí una mano sobre mi hombro.
-
Sí. –respondí mientras otra vez se me nublaba la visión.
Luché
contra la debilidad y traté de concentrarme en la voz de Edward que me dijo
algo más, pero no pude, lentamente todo a mi alrededor dio vueltas y luego
desapareció, sumergiéndome en un mundo donde nada existía.
No
sé cuánto tiempo pasó antes de que volviera a estar consciente de nuevo, poco a
poco volví a sentir todo, el suelo frío bajo mi cuerpo, una, manos fuertes que
me acariciaban el rostro, el mareo, la debilidad y sobre todo… la voz de Edward
llamándome.
-
Bella, abre los ojos. Bella, vamos, despierta. –me pedía y me di cuenta de que
estaba tenso.
-
Edward… -pronuncié con voz extraña y luché por hacer lo que me pedía. Me costó
enfocarlo, pero al final lo logré.
-
Me asustaste ¿cómo te sientes ahora? –inquirió acariciando mi mejilla.
-
Estoy bien. –aseguré sonriendo.
-
Te voy a llevar al hospital para hacerte análisis, no es normal que te desmayes
así ¿te ha sucedido antes? –de repente entendí que no era que él se preocupara
por mí, sino que su instinto de médico estaba tomando el control… y eso me
dolió, aunque no tuviera razón de ser así.
-
No, estoy bien. Sólo… no desayuné hoy, debe ser eso.
Apresurada
pero con mucho cuidado para no marearme más, hice por levantarme y él me ayudó
y me sostuvo por los hombros hasta asegurarse de que no fuera a caerme, después
se alejó unos pasos.
-
Bella, aunque no hayas desayunado, no es normal. Deberías examinarte. –frunció
el seño y de repente vi al Edward frío y distante que solía ser conmigo.
-
No. –respondí tan firme como pude, aunque me muriera de malestar, pena y miedo.
– Estoy bien. –me di media vuelta y comencé a caminar hacia la puerta.
-
Como tú quieras, de cualquier manera no es de mi incumbencia. –me dijo con ira
en la voz.
-
Tienes toda la razón - Repliqué sin mirarlo y casi corrí hasta encerrarme en la
habitación, no deseando que él me viera llorar. Me eché en la cama y me abrace
a la almohada con las primeras lágrimas en el rostro.
No sabía cuánto tiempo había
estado así, sinceramente no me importaba, me levanté lentamente para no
marearme y se fui a refrescar un poco la cara, me peiné un poco y acabé
haciéndome una coleta, para después salir y bajar, donde me encontré a Edward
sentado todavía en el sofá. En ningún momento se giró para mirarme, no me
dirigió la palabra.
-Voy a salir – dije pero él
no hizo gesto alguno, parecía que no se enteraba, pero sabía que me había
escuchado perfectamente. Salí cerrando la puerta sigilosamente y me senté en
las escaleras del porche mientras esperaba que el taxi que acababa de llamar
llegara. Estuve esperando algunos minutos y cuando lo vi acercase me levanté y
entré, le dije que me llevara al hospital. Necesitaba hablar con Carlisle lo
antes posible y ahora sería el mejor momento.
Paró el coche frente la
puerta del hospital, le pagué lo que me pidió y comencé a caminar hacia la
recepción.
-Hola, buenos días – dije
llamando la atención de la recepcionista – Vengo a ver al doctor Cullen – dije
moviendo nerviosa mis manos.
-¿Tiene visita? – me preguntó
mirando algo en el ordenador.
-No – dije dudosa.
-Entonces el doctor no podrá
atenderla, pida visita y venga otro día – dijo todo esto sin mirarme.
-Necesito verlo hoy – dije
nerviosa.
-Yo quiero ser rica y vivir
en Paris y mírame aquí estoy. Sí necesita al Dr. Cullen pida cita y venga otro
día – repitió.
-Podría llamarlo y decirle
que Bella Swan quiere verlo – dije intentando calmar mis ansias.
-¿Bella?, ¿Isabella Swan? –
preguntó la chica mirándome por primera vez desde que estaba frente a ella,
asentí – La hija de Charlie Swan – se aseguro, volví a asentir confundida – Soy
Jessica te acuerdas de mí – dijo levantándose de su asiento y acercándose para
abrazarme. No pude evitar alejarme de ella, no me gustaba que me tocaran a no
ser que fuera alguien con quien tengo confianza.
-Sí te recuerdo – dije con mi
mejor sonrisa – Jessica necesito ver a Carlisle – insistí.
-Había escuchado rumores de
que habías vuelto, pero no me lo creí, que sorpresa verte de nuevo. Te ves más
delgada y pálida que los años de instituto – dijo sonriendo. Suspiré – Sí, ya
sé que necesitas hablar con Carlisle, pero el ahora está en una reunión y no
puede atender a nadie sin cita previa – me dijo volviendo a su sitio.
-Jessica, es importante, por
favor. Me hago completamente responsable si tienes algún problema con él, pero
por favor dile que estoy aquí y que necesito verle con urgencia – prácticamente
le supliqué.
-Llamaré haber que puedo
hacer – dijo descolgando el teléfono, esperó un rato y después comenzó a hablar
– Dr. Cullen, Bella Swan está aquí y dice que necesita verle con urgencia, le
he dicho que está en una reunión pero continua insistiendo. ¿Qué hago? –
permaneció callada – Está bien ahora mismo se lo digo – después dejo el
teléfono en su lugar y me miró seria – Me ha dicho que le esperes en su
despacho, que en cuanto salga de la reunión va a verte – dijo y me señalo la
puerta que era.
Ya
estaba ahí, sentada en el consultorio de Carlisle esperando por él, no tenía
vuelta de hoja, no era momento de arrepentirme por más que una parte de mí
deseara nada más que salir corriendo y no volver jamás.
-
Bella, disculpa la tardanza. –se excusó al entrar y cerrar la puerta tras de
él.
-
No hay problema, gracias por recibirme aquí. –le sonreí un poco y lo vi a los
ojos.
-
No hay ningún problema. Pero me intriga tu visita. –se sentó del otro lado del escritorio y me vio
expectante.
-
Necesito tu ayuda médica, que guardes el secreto… -le dije sabiendo que
aceptaría.
-
Por supuesto. –de inmediato reaccionó como yo esperaba.
-
Creo estar embarazada. –solté de repente las palabras a las que le tenía tanto
miedo. – Tengo todos los síntomas… los mareos, náuseas, sueño, cambios
emocionales, el retraso en mi periodo…
-al final sentí un nudo cortarme la voz.
-
¿De cuánto tiempo es tu retraso? –preguntó después de controlar su reacción de
sorpresa.
-
Tres semanas, sólo me retrasé así cuando estuve embarazada. –le aclaré.
-
¿Y cuándo crees que pudiste quedar embarazada? –él, por más que lo intentó, no
pudo disimular la curiosidad que se asomó por sus ojos… y era justo a lo que yo
le temía.
-
Antes de que Rosalie fuera a buscarnos allá con James… él… yo… no quería,
Carlisle, yo le pedí, le rogué que no lo hiciera… pero él dijo que yo era su
esposa… y tenía derecho… -un par de lágrimas cayeron por mis mejillas y las
quité tan rápido como pude.
-
Bella, él no tenía derecho. –aclaró mirándome fijamente, pero eso ya carecía de
importancia.
-
Como sea. –me encogí de hombros – ahora sólo necesito saber si estoy
embarazada.
-
Yo voy hacerte una prueba de sangre. –me dijo y asentí.
Llegó
con todo para tomar la muestra y lo hizo, después, mientras esperamos unos
minutos en lo que la procesaban en el laboratorio, él siguió haciéndome
preguntas de cosas que necesitaba saber como ginecólogo, pero algunas me
causaron vergüenza. No fue mucho lo que pudimos hablar hasta que lo llamaron
con el resultado.
-
Bella. La prueba salió positiva. –me informó viéndome con total seriedad y algo
de preocupación.
-
No. Tal vez es un error. –le respondí sabiendo que no era coherente, si en
primer lugar fui yo la que sospechó eso… ¿cómo podía negarme a creerlo?
-
Bella, la posibilidad de que esté equivocada es muy baja…
-
Pero puede estarlo. –rebatí otra vez y supuse que se exasperaría, pero no, sólo
noté paciencia en sus ojos.
-
La única prueba en la que no hay posibilidad es un ultrasonido.
-
¡Pues hazlo! –casi le exigí.
-
El embarazo está apenas iniciando, tendría que ser vaginal. No sé si alguna vez
te hayan practicado alguno. –me explicó.
-
Sí. –contesté casi sin aliento recordando cómo eran esas pruebas y las mejillas
se me tiñeron de rojo nada más de pensar en lo desnuda que me tendría que ver
Carlisle para hacerlo.
-
Yo estoy seguro de que estás embarazada, de todas formas el eco nos va a servir
para monitorear el desarrollo del bebé. Si tú quieres, podemos hacerlo ahora.
–ofreció en tono amable y profesional.
Yo
lo observé y contemplé las posibilidades que tenía. Lo más probable era que me
entrara embaraza de nuevo. La familia de Carlisle y Esme era mi apoyo más
grande además de mis hermanos. Apenas podía poner en perspectiva mi vida y ni
imaginaba cómo le haría para seguir adelante con mis dos hijos… y ahora venía otro
en camino. Me sentí mareada nada más de pensarlo todo. Pero lo primero era
estar segura. A pesar de mi vergüenza y mi miedo… tenía que aceptar la
propuesta de Carlisle.
-
Está bien. –suspiré al final y él asintió.
Me
llevó a la parte de atrás del consultorio, donde tenía la máquina para el eco
y me pasó una bata y una sábana. Yo me
cambié en el vestidor y luego me recosté en la mesa de exploración. Él con
mucho cuidado me cubrió con la sábana y me indicó cómo acomodarme, de manera
que no quedé expuesta y todo fue más sutil. Después cubrió el aparato con un
preservativo y fue muy gentil y profesional al introducirlo en mi cuerpo. De
todas formas sentí mucha pena y algo de dolor, pero le agradecí en silencio por
su amabilidad.
-
Ahí está. –me dijo después de muy poco tiempo y me señaló la pantalla, yo no
deseaba hacerlo, pero voltee y vi el círculo que me señalaba, ahí… algo se
movía. – Es tu bebé, Bella. Pocas semanas de edad, latido cardiaco. Ahí está.
Estás embarazada. –congeló la imagen con
unos botones y la mandó imprimir, después me quitó el aparato. – Puedes
vestirte ahora. –sonrió y yo ni siquiera asentí.
Él
me dio espacio y yo me puse la ropa otra vez intentando no pensar en lo que
estaba sucediendo.
Pov Carlisle
Después
de que Bella asimilara un poco la noticia y se pusiera la ropa ambos nos
sentamos de nuevo en el escritorio de mi oficina y esperé para que comenzara a
hablar, cuando no lo hizo decidí iniciar con las indicaciones médicas.
-
Voy a hacerte más análisis de sangre y a darte algunas vitaminas. –le dije
tomando una receta para escribir. Esperé a que me respondiera pero no lo hizo.
– Desde ahora es necesario que tengas los cuidados como en tus otros embarazos
para que el bebé esté bien.
-
El bebé… -repitió y se acarició el vientre plano, después, enfocó su mirada en
mí. – Este bebé no va estar bien, Carlisle. –me dijo con mucha seguridad y
fruncí el seño.
-
¿A qué te refieres? –pregunté sin entender.
-
No tengo nada para él, ni siquiera puedo hacerme cargo de Tony y Nessie, de no
ser por ustedes no sé si estaría viva ahora. Un bebé en camino no es lo mejor,
sólo lo voy a traer a un vida llena de problemas. –habló como una ráfaga de
dolor e ira mezclados.
-
Bella, no pienses eso. Un bebé siempre es motivo de alegría. Y no tienes de qué
preocuparte, siempre vamos a estar aquí para ti y los niños, somos tu familia.
–le aseguré.
-
No, Carlisle, es que no entiendes. James abusó de mí durante años y ahora que
por fin estoy libre… que quizás podré sacarlo de mi mente y de mi vida… ahora
tengo algo más de él dentro de mi cuerpo. No importa cuánto huya de él, siempre
encuentra la forma de dañarme.
-
Bella, espera. –detuve sus palabras en seco. Yo podía entender sus emociones,
pero no podía dejarla seguir así. – Tu bebé es inocente, además, es tuyo y de
nadie más. No tienes por qué verlo como un recordatorio de lo que pasó.
-
¡Como si fuera tan fácil! –gritó con las lágrimas marcando su rostro.
-
Sé que no lo es, aunque no pueda ponerme en tu lugar. Pero estoy seguro de que
tu bebé no tiene la culpa de nada ¿te gustaría que Nessie o Tony pagaran las
culpas de James? -la enfrenté de repente
con su realidad tratando de hacerla entrar en razón.
-
No. –murmuró agachando la mirada.
-
Pues dentro de ti hay otra pequeña criatura que necesita de ti. –le tomé la
mano por encima del escritorio y esperé hasta que levantó la mirada.
-
Lo siento… es que… estoy tan confundida. –pronunció apenas, con un nudo en la
voz.
-
Lo sé, Bella, lo entiendo. Pero ahora lo más importante es cuidar de ese bebé
¿estás de acuerdo? –pregunté.
-
Sí. –suspiró y sonrió un poco.
-
Verás que en cuanto lo sientas moverse, lo amarás.
La
promesa que le hice al final era algo de lo que estaba convencido, aunque ella
no me creyera en ese momento. Esperé unos segundos a retomar el hilo de las
ideas y le expliqué los cuidados básicos de cada embarazo, cosas que ella ya
sabía, pero que tendría que vigilar de ahora en adelante.
Pov Esme
Estaba
feliz, por primera vez en muchos años podría volver a celebrar la navidad con
Bella, y no solo con ella sino con dos pequeños los cuales una era mi nieta y
Tony lo quería como si lo fuera. Llevaba casi una semana comprando las cosas
para comer lo necesario para la fiesta, tanto para los niños como los adultos.
-¿Esme
necesitas ayuda en algo? – preguntó Bella entrando en la cocina. Me gire para
verla, y no pude evitar ponerme triste. Bella llevaba unos días más pálida de
lo normal, y ya la había escuchado devolver en varias ocasiones. Pero ella
aseguraba que estaba bien y que no quería ir a que la revisaran.
-No
te preocupes cielo, yo me encargo – dije sonriendo, me acerqué a ella y
acaricié su cara, sabía que había algunos momentos que ese gesto le incomodaba
pero no había podido evitarlo – ¿Te sientes bien? Estás sudado – dije al
notarlo.
-Sí
no te preocupes – me dijo con una débil sonrisa que pude ver que no llegó a sus
ojos.
-Cariño,
sabes que me puedes contar lo que necesitas, que te voy a apoyar como apoyaría a Rose, Jasper,
Edward, Alice y Emmett. Para mí eres
como una hija más – dije mirándola a los ojos.
-No
es nada – repitió de nuevo.
-Mamá
tengo que salir un momento que me reclaman en el hospital, volveré en la tarde
– dijo mi hijo Edward entrando como un torbellino en la cocina.
-Está
bien cariño, pero acuérdate de la cena, que tenemos que estar todos – dije, el
sonrió y asintió. Después desapareció por las escaleras.
-¿De
verdad no necesitas ayuda? – preguntó Bella de nuevo. Le negué con una sonrisa,
se encogió de hombros y salió de la cocina lentamente.
Deje
de hacer todo lo que estaba haciendo y me senté en la mesa de la cocina a
pensar, la actitud de Bella era peor que la que tenía cuando llegó al
tanatorio. Algo le estaba pasando y tenía mucho de que tuviera que ver en el
idiota de su marido. Me levanté y caminé hasta el despacho de mi marido,
necesitaba hablarlo con alguien. Piqué a la puerta y sin esperar contestación entré.
-¿Pasa
algo amor? – me preguntó levantándose.
-Estoy
preocupada por Bella – dije siendo sincera y sentándome frente a él al otro
lado del escritorio, se levantó y se puso a mi lado de forma de poder cogerme
las manos.
-¿Por
qué? – preguntó con el ceño fruncido.
-No
la veo bien, Carlisle. Esta muy pálida, la escuché devolver algunas veces, está
distante… le pasa algo, cariño – dije mirándolo seriamente. Él se mantuvo en
silencio, pensando. Conocía lo suficiente a mi marido para saber que él sabía
algo - ¿Qué sabes? – pregunté ahora más seria.
-Me
pidió que no contara nada, todavía – dijo mirando al suelo. Alguien tocó la
puerta interrumpiendo nuestra conversación – Adelante - dijo Carlisle mirando la puerta, por la que
apareció Bella, quien al verme se sobresalto.
-¿Qué
necesitas Bella? – pregunto mirándola con cautela.
-No
quiero que tengas problemas con Esme por mi culpa Carlisle – dijo mirándonos
seria – Esme yo te contaré lo que me pasa – dijo acercando otra de las sillas
que tenía y se puso a mi lado.
-Dime
– dije curiosa, preocupada, tenía miedo de que fuera algo serio.
-Yo…
bueno yo… estoy embarazada – dijo mirando al suelo, mi boca se abrió tanto que
hasta me dolía pero no podía evitarlo.
-¿Embarazada?,
¿Cómo?, ¿Cuando?, ¿De quién? – pregunté confundida. Carlisle me cogió la mano y
me hizo mirarlo, y me negó, entendí que me contaría él, que Bella no estaba
preparada. Y eso me invadió de miedo - ¿Qué ha pasado? – pregunté casi
histérica.
-Cariño,
Bella se quedo embarazada la semana que James la tuvo en su casa… él… él la
forzó – dijo mirándome y me pude dar cuenta de que Bella se había puesto a
llorar.
-No
puede ser… - dije sorprendida y acerqué a Bella a mí para abrazarla lo más
fuerte que mis brazos me lo permitieran – Cielo, sabes que puedes contar
conmigo, que no estás sola – dije abrazándola y sintiendo como sollozaba sobre
mi pecho. La puerta del despacho de abrió de un momento a otro sin que nadie
picara y aparecieron Alice y Rosalie que al vernos se mostraron confusas.
-No
saben que cuando se entra algún lugar siempre hay que picar – dijo Carlisle
poniéndose en pie.
-Sí…
pero… ¿Qué le pasa a mi hermana? – preguntó Alice acercándose a Bella. Rosalie
la miraba seria de la puerta.
-Nada
Alice, solo me acordé de otras navidades, las de años pasados – dijo en un
susurro.
-No
te preocupes hermanita, ahora nos tienes a todos nosotros y vas a volver a
tener unas navidades de verdad – dijo Alice abrazándola. Rose seguía en pie
mirando la escena, y por su expresión pude notar que mi hija no se creyó lo que
Bella dijo.
-¿Qué
pasa, por qué entraron así? – preguntó Carlisle ahora más calmado.
-Buscábamos
a Bella y no la encontramos, por eso entramos así. Tenemos que arreglarla –
dijo con una sonrisa la duendecilla. Y sin decir nada más prácticamente
arrastró a su hermana del despacho. Mi hija continuaba allí mirando.
-Yo
no me lo creí y los dos saben que no pararé hasta saber la verdad – dicho esto
se fue.
-¿Qué
vamos hacer ahora? – preguntó confundida por todo.
-Es
decisión de ella, nosotros lo único que podemos hacer es apoyarla – dijo
abrazándome – Y ahora vamos que te ayudo a preparar lo que quede por hacer.
…
Pov Bella
Llevaba
casi toda la tarde dejando que Rose y Alice me arreglaran para la noche y tenía
que reconocer que estaba muy nerviosa, aunque no solo por las fiestas. Tenía
miedo de que Esme dijera algo sin darse cuenta, todavía no me sentía preparada
para contar nada a nade, aun no sabía ni qué era lo que quería hacer.
-Bella
has quedado guapísima – dijo mi hermana dando saltitos.
-Me
siento como barbie Bella cuando era pequeña – dije con una sonrisa mirando a
las dos estilistas que tenia tras de mí.
-Creo
que el vestido es muy corto – dije mirándome todas las piernas al descubierto.
Mi hermana y mi cuñada me habían comprado un vestido rojo que me llegaba por
encima de las rodillas y era de manga corta, según ella para ponérmelo con una
chaqueta.
-No
Bella así está perfecto – dijo mi hermana con una sonrisa. Ellas también están
con sus vestidos. El vestido de Alice era también corto, más que el mío. La
parte de arriba negra y la de abajo blanca, mientras que el de Rose era igual
de largo que el mío y blanco, con cuello alto y tirantes. La diferencia de su
corto y el mío era que a mí me lo habían comprado ajustado y el de ella era
ancho.
-Vamos
bajando que todos tienen que estar esperando – dijo Rosalie. Me puse en pie,
con cuidado de no marearme y comenzamos a salir por la puerta, delante iba Rose
con una sonrisa, tras ella Alice y finalmente yo.
-Rose
estás hermosa – dijo mi hermano abrazándola y dándole un beso. Alice se acercó
discretamente a Jasper y él la besó y le susurró algo en el oído. Yo me quedé
allí plantada buscando con la mirada a mis hijos. Tony estaba con una sonrisa
mirándome mientras Nessie le susurraba algo en el oído a Esme.
-Mamá
estás muy guapa – dijo Tony mientras corría a abrazarme.
-Tú
también estas hecho un príncipe – dije sonriendo.
-Bella,
estás preciosa – dijo Esme con una sonrisa – Me alegra mucho que este año
estéis los tres con nosotros. Pero antes de empezar a cenar, tienes una visita
– yo fruncí el ceño y me giré para encontrarme a Leah y Jake arreglados con una
sonrisa, corrí para abrazar la Leah que me recibió con los brazos abiertos y
después me tiré sobre Jake que me empezó a dar vueltas por los aires mientras
se reía a carcajada limpia.
-Jake
que la vas a marear – le regañó Leah riendo.
-Nunca
te habíamos visto tan hermosa – dijo Jake cuando me dejó en el suelo.
-Tampoco
con esa sonrisa – dijo sonriendo.
-Nunca
había estado tan feliz – dije abrazándolos a los dos a la vez - ¿Pero qué
hacéis aquí? – Pregunté – Pensé que habían vuelto a Phoneix.
-Y
hemos vuelto, pero como tú y los niños no estaban este año allí, decidimos
venir con la familia – dijeron sonriendo.
-Bella
cielo tenemos que irnos, nos esperan, pero no pienses que somos tontos, algo te
pasa y nos contarás mañana. Estás preciosa y me alegro mucho de que por fin
seas feliz – dijo Leah en mi oído mientras me abrazaba. Jake la siguió, después
se despidieron de los pequeños y se fueron.
-Vamos
a cenar que me muero de hambre – dijo mi hermano caminando hacia la mesa.
Habían abierto la mesa para caber todos, en una cabecera de la mesa se encontraba
Carlisle, a su derecha Esme, Alice, Carlie, Tony, yo y Nessie en la otra
cabecera Edward y a su lado Jane, Emmett, Lily, Rosalie, Chris y Jasper.
La
cena paso sin acontecimientos todos comimos mientras hablábamos de cosas sin
importancia.
-Quiero
brindar, para que Bella, Nessie y Tony pasen vas fiestas con nosotros – dijo
Jasper levantando su copa y los niños el vaso de agua, excepto Chris que era
muy pequeño y lo único que estaba comiendo era su biberón.
-Yo
también espero pasar más navidades con vosotros – dije con una sonrisa alzando
el vaso de agua, ya que había dicho que no quería alcohol.
Continuamos
hablando de temas sin importancia. Los niños acabaron de comer y se fueron a
jugar mientras en la mesa nos quedemos los mayores.
-Bella,
me gustaría hacerte una pregunta – dijo Jasper de repente mirándome serio. Yo
me tensé pensando que tal vez se había dado cuenta de que estaba embarazada,
pero me calmé porque mi vientre continuaba plano. Le miré para que me
preguntara – Me podrías decir qué es lo que ocultan los niños… - dijo con el
ceño fruncido.
-¿A
qué te refieres? – pregunté jugando con mis manos nerviosa.
-Mis
terapias con tus hijos no pueden avanzar si no se el dato que me ocultan – dijo
tranquilamente. Sentí como todas las miradas de las personas que estaban en la
mesa se posaban en mí.
-Yo…
no sé nada – dije sin mirarle a la cara.
-Y
vuelta a ocultarnos cosas… no te cansas – escuché a Edward.
-Edward…
- le regañó Esme.
-Bella
si no sé lo que ocultan, no les puedo ayudar a superar nada – me dijo.
-¡Que
no sé Jasper!, ¡No sé! – dije gritando y me levanté tirando la silla al suelo y
salí corriendo. Sabía que todos me miraban pero no podía girarme para verlos.
Me
metí en mi habitación pegando un portazo. No podía decir a Jasper que lo que
mis hijos no le contaban era que la última vez que James me forzó a tener
relaciones con él, los niños fueron forzados a estar delante a vernos, a
escucharme gritar, a ver los golpes que me dio. Escuché alguien picar a la
puerta y aunque no contesté, la puerta se abrió y Jasper entró acercándose a mí
y sentándose en el suelo a mi lado.
-Siento
si te ha incomodado mi pregunta… - dijo mirando al frente tal y como yo estaba
haciendo.
-No
te preocupes, soy yo la que está mal por dentro, soy yo la rara… - dije con voz
entre cortada.
-No
eres rara, sola has pasado mucho y son cosas que se vas superando poco a poco.
Todo esto es un cambio demasiado grande para ti, y es normal que tanto tú como
los niños los estén costando adaptaros, pero tienes que pensar que todos los
que estamos en ese salón lo único que queremos es ayudaros – dijo calmado,
nunca lograría entender como la presencia de Jasper me calmaba en cualquier
situación.
-No
todos… - dije pensando claramente en el padre de mi hija.
-Edward
también quiere que lo superes, tan solo está dolido por lo de Renesmee. Pero
conozco a mi hermano lo suficiente para saber que él no quiere que nada malo te
pase – dijo ahora girándose para mirarme yo también lo mire – Ninguno queremos
que te pase algo malo, solo queremos que estés bien, que seas feliz – dijo
cogiéndome las manos.
-Jasper,
ya empiezo a pensar de que la felicidad no está en mi vida, siempre voy a estar
marcada, da igual las terapias que haga o a quien le cuente. Nada de eso va a
cambiar mi pasado – dije triste.
-Sí,
todo eso va a cambiar tu pasado, porque sino ahora estarías en tu casa, siendo
maltratada, viendo a tus hijos infelices por verte en ese estado, o
posiblemente ya no estarías viva así que no digas que nada va a cambiar, porque
no te haces una idea de lo equivocada que estas – dije alzando un poco la voz.
-Jasper
yo no me siento bien contando mis desgracias, no quiero seguir yendo a esas
terapias que lo único que hacen es que me sienta más miserable – dije
comenzando a llorar de nuevo.
-Rose
y yo ya dijimos que si quieres dejar las terapias tienes que hablar conmigo
como tus hijos – dijo tranquilo.
-No
me entendéis, que no quiero hablar con nadie, no quiero contar mis desgracias,
no quiero sentirme una basura, no quiero pasear por la calle y ver parejas
felices con sus hijos y cogidos de la mano. Yo tuve esa oportunidad y la
estropee, porque acabé como estoy ahora… - para este momento mis lagrimas
corrían como si de un ríos se tratara por mis ojos.
-Bella,
¿Quieres contarme algo? – preguntó de repente. Me quedé pensando, si era la
mejor contarle también a él lo de mi embarazo, tal vez era algo que no tenía
remedio y debía saberse, algo que por más que lo intentara se acabaría notando.
Pero contarle a él significaba que mi hermana no tardaría en enterarse, o peor,
Rose – Bella si me cuentas algo quedara entre nosotros, no le diré a nadie,
será algo entre tú y yo. Lo juro – dijo mirándome con comprensión.
-Jasper
yo… yo… - las palabras no salían de mi boca.
-Venga
Bella, te sentirás mejor – dijo apretándome la mano para darme animo.
-Estoy
embarazada – dije corriendo y de repente, pero sabía que Jasper me había
entendido porque ahora estaba en completo Shock.
-¿De
cuánto?, ¿Cómo paso? – preguntó serio y haciendo un gran esfuerzo por mantener
la calma.
-De
tres semanas… y… y paso… yo no quería, de verdad, no quería pero él me dijo que
tenía derecho por ser su esposa – dije comenzando a llorar mucho más.
-Dios,
Bella… tranquila nosotros estamos aquí todos para apoyarte en todo lo que necesitas.
El es un desgraciado no merece tus lagrimas. Ahora tienes que ir a que Carlisle
te revise – dijo tranquilamente.
-Ya
fui ayer – dije entrecortada y temblando.
-Tranquila
Bells, no te pongas así que nosotros estamos contigo. Todos – dijo abrazándome.
-Jasper,
Bella. ¿Vais a bajar? – se escuchó a Alice gritar desde abajo.
-Ahora
vamos – le contestó – Yo no voy a decir nada lo prometo, pero vas a tener que
contarlo – dijo poniéndose en pie y ayudándome la levantarme – Tienes que hacer
caso a todo lo que Carlisle te diga, y con migo vas a contar siempre, no diré
nada hasta que tu no estés preparada – asentí más tranquila y nos preparamos
para salir. Bajamos las escaleras y todos los mayores continuaban en la mesa y los pequeños veían la gala de
música que echaban la noche de noche buena.
-¿Todo
bien? – preguntó Esme al vernos bajar. Todos se giraron para verme y asentí y
me volví a sentar en mi lugar.
-Bella
no tienes buena cara ¿Te sientes bien? – preguntó Emmett con el ceño fruncido.
Sonreí como pude y asentí.
-¿Te
sientes igual que ayer cuando te desmayaste? – pregunto Edward de manera
sarcástica y lo maldije porque ahora tendría que dar demasiadas explicaciones.
-¿Te
desmayaste? – preguntó Emmett.
-No
desayuné y ya está, no fue nada – dije encogiéndome de hombros.
-Bella
tenemos que ir al médico. Puede ser que algún golpe que James te haya dado te
haya dañado algo interno – dijo Rosalie seria.
-No,
no quiero un médico, estoy bien – dije sin darle importancia. Pero al parecer
Jasper, Esme y Carlisle sí la estaban dando.
No
parecieron conformase mucho con mi respuesta, pero no insistieron, algo que
agradecía porque no quería seguir con la conversación.
-Bueno
Lily, vámonos que papá Noel tiene que venir esta noche y tenemos que estar
todos dormidos – dijo Rosalie levantándose de la mesa. Chris hacía rato que se
había quedado dormido, y Carlie jugaba con Jane mientras mis hijos estaban
sentados abrazados en el sofá. Lily vino corriendo a la mesa, Rosalie le colocó
el abrigo – Vamos Emmett – dijo cogiendo de la mano a mi hermano que se había
puesto a hablar con Edward animadamente. Alice y Jasper se fueron tras ellos,
nos despedimos todos y cuando se fueron le dije a Esme que la ayudaba con la
mesa pero dijo que ella podría sola y Edward fue quien le ayudó.
-Bella
deberías haberme dicho que te desmayaste ayer – susurró Carlisle mientras nos
acercábamos al sofá.
-No
lo vi necesario – dije encogiéndome de hombros.
-A
partir de ahora todo lo que tenga que ver con el embarazo me lo tienes que
contar, no puedes ocultarme nada Bella -
dijo serio, asentí pues ya estábamos muy cerca de los niños y no quería
contestar.
-Niños
ya es hora de ir a la cama – dije mirando a mis hijos y Jane con una sonrisa.
-Sí,
que Papá Noel viene cuando todos estemos dormidos – dijo comenzando a subir las
escaleras corriendo.
-¿Vendrá
papa Noel este año?, ¿No se olvidara de nosotros? – preguntó Tony mirándome con
los ojos cristalinos.
-No
sé si este año vendrá cielo, no lo sé – dije abrazándolo. Mi pobre niño nunca
había podido gozar de regalos para noche buena y casi tampoco para el día de
los reyes magos, por la simple razón que cuando Tony nació fue cuando James
comenzó aportarse raro y su argumento para no comprar apenas regalos es que el
dinero era suyo y se lo gastaba donde él quería. - Venga vamos – dije guiándoles a la
escalera. Y sembré la duda en mi hijo, porque aunque sabía que Alice y Rose me
habían ayudado a comprar regalos para los niños, para que por fin este año pudieran
disfrutar de unas navidades completas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario