CAPITULO: 22
Pov Alice
Habían
pasado unos días desde que llegamos a Forks y por el momento todo iba bien.
Bella no se había vuelto a sentir mal, a
mi hermana estaba perfectamente. Todos estábamos en una tranquilidad excelente.
Llevaba un rato despierta, pero no tenía ganas de levantarme de la cama, pero
en ese momento escuche a mi móvil, abrí el mensaje.
Preciosa, ¿Cómo estás? El otro día
fui a tu casa y no te vi. Un beso nena.
Borre
el mensaje y lo cerré. No quería tener problemas con Jasper y James no había
parado de enviarme mensajes e incluso de llamarme desde que habíamos llegado a
Forks. Me levanté, me fui a la ducha rápida y después me puse lo primero que encontré.
Fui a la cocina y solo están Jasper y Edward.
-Buenos
días – dije sonriendo. Besé a mi novio en los labios y uno en la mejilla a mi
hermano - ¿Y los demás? – pregunté abriendo la nevera me cogí zumo y fui a por
una tostada.
-Bella
esta con los niños. Esme fue a hacer unos recados, papá tiene guardia y Emmett
y Rose no lo sabemos… - me contestó mi hermano.
-Rose
continua durmiendo, yo estoy aquí – dijo Emmett entrando en la cocina con unos
calzoncillos.
-Podrías
vestirte… - le dijo Jasper.
-¿Para
qué? Así voy muy cómodo – le contestó con una sonrisa.
-No
cambias… - le contestó mi novio.
-Buenos
días – dijo Bella entrando con una sonrisa y ambos niños de las manos.
-¡Papi!
– gritaron los dos corriendo hacia mi hermano. Bella le dio un beso a Emmett. Y
se acercó a mí y Jasper para hacer lo mismo.
-Emmett
ya eres mayorcito para ir todavía así – dijo Bella riéndose y se acercó a mi
hermano y le besó.
-Con
lo que te gusta a ti verme así – todos comenzamos a reír.
-Voy
un momento a la habitación – dijo Jasper levantándose, me levanté de su regazo
ya que está sentada allí.
-Tita
Ali… - me llamó Tony mientras comía cereales. Puse mi atención en él – Vamos a
la paya (Vamos a la playa)… - dijo sonriendo. Yo miré a sus padres quienes se
miraron entre si y después asintieron.
-Claro
que sí, pequeño – le dije. Tanto él como mi sobrina gritaron de Emoción.
-Hola
– dijo mi hermana que entraba con un camisón y acariciándose la barriga.
-¿Estás
bien? – preguntó Emmett mirándole preocupado.
-Sí,
solo que se está moviendo mucho – dijo con una sonrisa. Yo me levanté corriendo
para sentirlo. Mi hermana me sonrió.
-Es
un bebé muy agitado… - dije sonriendo.
-Alice
amor, ¿Por qué tienes el móvil apagado? – preguntó Jasper entrando en la cocina
con el móvil en la mano. Yo me tensé, él se fijó en mi actitud - ¿Otra vez ese
desgraciado? – preguntó enfadado. Yo agaché la mirada - ¿Por qué no me lo
habías dicho?, ¿Lleva muchos días así?, En cuanto volvamos le voy a poner una
orden de alejamiento. Deberías haberme contado… esto es algo que no te puedes
callar, este tipo está loco, puede hacerte cualquier cosa… - ahora si sabía que
estaba enfadado porque me estaba gritando.
-No
ha sido nada… - susurré siendo incapaz
de buscar un tono de voz normal.
-¿Alguien
nos puede explicar? – preguntó mi hermano seriamente. Entonces recordé que mi
sobrinos estaban allí – Amor, súbelos arriba a que juegan – pidió mirando a
Bella. Ella asintió. Menos mal que la ventana que se rompió ya estaba
arreglada. Cuando Bella salió Emmett, Rose y Edward nos miraron seriamente,
-Lo
que pasa es que hay un loco que persigue a Alice y ella no quiere hacer nada… -
elevaba la voz con cada palabra que decía.
-James
no hace daño enviando mensajes… - dije justificando lo injustificable. No me
gustaba nada que me mandara mensajes y que me llamara a cada rato, pero no creo
que eso haga daño a nadie.
-¿Quién
es James? – preguntó Emmett serio.
-James
es un novio que tuvo, que está obsesionado con ella… y no la deja vivir
tranquila… - le explicó Jasper.
-Pues
a decir así, María también es un loca obsesionada… porque te recuerdo que el
otro día vino a casa para meterse en tu cama… - dije gritando yo también.
-No
comprares… - me miró seriamente. Me sentía mal, Jasper y yo nunca habías
discutido así.
-No
comparo, porque James tan solo envía mensajes y hace llamadas, cosas que no
contesto. Pero la desequilibrada de tu ex va a casa y se mete en nuestra cama
como si fuera de ella… - dije molesta.
-A
ver… - dijo Edward levantándose de la silla - ¿Por qué te persigue el tal
James? – preguntó mirándome.
-Porque
se piensa que continuamos juntos – respondí seriamente.
-¿Y
la tal María? – le preguntó a Jasper pero fui yo quien contesto.
-Porque
todavía le quiere… - dije cruzándome de brazos. Nuestros hermanos se quedaron
callados parecía que no supieran que decir. Bella bajaba las escaleras, y
parecía algo agitada.
-Podéis
bajar un poco el volumen que los niños os escuchan… - dijo sentándose en la
silla. Mi hermano se quiso acercar pero ella puso la mano diciendo que estaba
bien.
-Alice
tienes que hacer algo con ese tipo… - dijo Rosalie cruzándose de brazos.
-Ya
se cansará… - dije.
-¿Cuándo?…
¿cuando algo pase? – Preguntó Jasper – Lleva casi un año así, y no se cansa – dijo mirándome seriamente.
-Pero
lo hará… y si te estás poniendo así tal vez es porque no confías en mí – le
dije mirándole seriamente.
-Te
equivocas, sí confió, pero me preocupo… - dijo acercándose a mí pero me alejé.
-Pues
lo demuestras muy mal… - dije caminado para la salida – Me voy que le he dicho
a mis sobrinos que los llevaría a la playa… - dije subiendo las escaleras.
Pov Rosalie
Nunca
había visto a mi hermana y Jasper discutir, ni en el tiempo que fueron amigos,
ni en el que llevábamos en la casa. Pero Alice se veía muy molesta. Al salir
ella de la cocina nos quedamos todos callados sin saber que decir.
-Joder
– dijo Jasper dando un golpe y saliendo de la cocina.
-Esto
ha sido raro… - dijo Emmett pensativo.
-Y
tanto, nunca los había visto así – coincidió Edward.
-Bueno,
no nos metamos en una discusión de pareja porque eso luego siempre trae más
problemas – dije.
-Tú
y Alice os metisteis el otro día en la mía con Bella – dijo Edward mirándome
serio.
-No,
nosotras fuimos a consolara, porque la entendemos - dije y miré a Bella.
-Es
verdad. Ella no se metió. Y si lo hicieron, fue para justificar el por qué te
pusiste así. Que son tus hermanas, Edward. Te van a defender ante todo – dijo
sonriendo. Emmett me abrazó por detrás y colocó su mano en mi barriga.
-¿Qué
hacemos hoy? – preguntó mi oso.
-Algo
tranquilo… - pidió Bella. Vi algo en su mirada que me preocupo. Se veía cansada
pero no le había prestado atención hasta ahora.
-¿Estás
bien? – preguntó Emmett seriamente. Me extrañó que mi hermano no preguntara.
-Estoy
bien, Emmett – dijo sonriendo – Pero me apetece estar en casa hoy – dijo
encogiéndose de hombros.
-Pues
se ha dicho. Hoy nos quedamos en casa – dije sonriendo.
-Bella…
- dijo mi hermana entrando en la en la cocina – No estoy de ánimos para ir a la
playa… a los niños no les importará… - dijo mirándose las manos.
-Claro
que no Alice. Ya irán otro día. Además nos vamos a quedar a ver una peli, los
niños pueden estar jugando y ya irán – dijo sonriendo.
-Gracias
– dijo y cuando se iba a ir Emmett la cogió del brazo.
-Mi
hermano solo se preocupa por ti. No le hagas pasarlo mal… - le dijo seriamente.
-¿Y
cómo lo estoy pasando yo?, ¿Qué pasa conmigo? – preguntó enfadándose de nuevo.
-Tú
estás así porque quieres, y si hicieras caso a mi hermano no pasaría todo esto
– le grito mi novio.
-Emmett,
hemos dicho que no nos íbamos a meter – dije seriamente. Alice se soltó del
agarre y se fue.
-Eres
un bocazas… - le dijo Edward. Cuando Emmett iba a contestar sonó el teléfono de
casa. Mi novio se apartó de mí y fue a cogerlo.
-¿Diga?
– Pregunto, y rápidamente se tenso – Si ahora se pone… - dijo molesto – Bella,
es Charlie – dijo mi cuñada se levantó con una sonrisa y fue a cogerlo.
-Papá
– dijo contenta – Sí estoy bien. Sólo fue un susto. ¿Cómo te has enterado? –
preguntó jugando con el cable. Pues el teléfono que había en la cocina era así
– No sabía que mamá te había llamado. Pues tranque que estoy bien – contestó
sonriendo - ¿Tú, cómo estás? – le preguntó, y sonrió contenta – Ay, papá que
alegría, ya verás cuando le diga a mamá que te casas… claro que estaré allí, sí
Edward también – dijo sonriendo y miro a mi hermano, quien se la devolvió – Sí
ellos también. Yo hablo con Emmett y Jasper – dijo mirando a Emm.
-Yo
no voy a ir… - dijo cruzándose de brazos.
-Sí
papá estaremos todos. Si se lo diré a Carlisle – dijo sonriendo – Vale, te dejo
trabajar. Hablamos otro día – dijo sonriendo.
-Pensé
que ya no hablabas con él – dijo Emmett serio.
-Pues
sí hablo con él y se va a casar y estamos todos invitados – dijo con una
sonrisa.
-Yo
no voy a ir – dijo Emmett saliendo.
-Sí
vamos a ir porque es una boda y tenemos que ir – dije sonriendo. Emmett me
miró, pero supo que no tenía que gastar saliva porque no me convencería de no
ir. Picaron a la puerta y Bella bajó las escaleras para abrir.
Pov Bella
Bajé
las escaleras a un paso normal para no agitarme mucho. Cuando llegué frente a
la puerta respiré hondo un par de veces y abrí. Al hacerlo una sonrisa se formo
en mis labios.
-Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah
– gritamos las dos. Y nos abrazamos fuertemente saliendo al porche y comenzamos
a dar vueltas. Cuando nos separamos me di cuenta de que todos estaban en la
puerta mirando y Edward abrazaba a su amigo.
-Estas
guapísima tía – dijo Tanya con una sonrisa. No podía creer que estuviera aquí y
la volví a abrazar. Hacia un año que nos los veíamos, pues solo teníamos esa
oportunidad en verano.
-Yo
también estoy aquí – escuché a Jake. Me separé de Tanya quien abrazó a Edward y
yo me fui con Jake quien comenzó a dar vueltas. Cuando me separé de él me di
cuenta de que se había quedado mirando a Rosalie.
-Felicidades
– dijo con una sonrisa. Rose asintió y le devolvió la sonrisa – ¿Dónde están
los pequeños? – preguntó sonriendo.
-Arriba
en la habitación de los juguetes – dijo Edward quien abrazaba a Tanya por los
hombros. Ella se separó y me miró preguntando si podían entrar. Asentí y subió
corriendo. Jake se quedo allí y después subió con Edward. Yo iba a seguirles
pero me maree.
-Bella
– me llamó Jasper agarrándome.
-Estoy
bien. Se me han olvidado las medicinas – dije mirándole seriamente.
-Ven
te llevo al sofá y subo a buscarlas – me dijo cogiéndome de la cintura para
llevarme hasta la sala. Cuando me senté Alice, Emmett y Rosalie estaban a mí
alrededor. Rose y Ali sentadas en el sofá y Emm de agachado delante de mí.
-Otra
vez las olvidamos. Como hace años… - dijo mirándome seriamente.
-Emmett…
no empieces – le dije en un susurro – Ya estoy bien. Dije con intención de
levantarme.
-No
te mueves hasta que Jasper no baje con la medicación – me dijo seriamente.
-Bells,
no las encuentro – dijo mi hermano bajando.
-¿Pregúntale
a mi hermano donde están? – dijo Alice seriamente. Jazz asintió y subió.
Pov Edward
Estaba
muy contento de que Tanya y Jake estuvieran aquí. Y los niños también lo están.
Ver a mis amigos arrodillados en el suelo jugando con los pequeños era muy
bien.
-Están
enormes – dijo Jake cogiendo a Liz – Y preciosos.
-Jake…
yo quiero uno – dijo Tanya agachando la mirada.
-Cuando
acabemos la uni, ahora no que si no, no daríamos abasto – dijo Jake seriamente.
-Edward
– escuché a Jasper llamarme. Me giré para mirarle y le vi preocupado.
-¿Qué
pasa? – pregunté temiendo que algo le pasara a Bella.
-¿Dónde
está la medicación de mi hermana? – pregunto seriamente. Me tensé.
-Cuidarlos
ahora vuelvo – dije. Ellos supieron que algo pasaba con Bella y asieron
rápidamente. Yo entré corriendo en la habitación de mi novia donde dormíamos
juntos. Y abrí el cajón donde las guardaba. Vi el frasco, pero estaba vació –
No hay – dije seriamente – Creo que mi padre tiene algún frasco.
-Vamos
al despacho – dijo saliendo corriendo para la segunda planta que era donde
estaba. Al entrar, empezamos a mirar por todos lados. Abrí los cajones, miramos
estanterías… pero no encontramos nada -Tampoco hay por aquí – dijo seriamente.
-Vamos
abajo – dije seriamente. Y bajamos corriendo – Bella – dijo arrodillándome a su
lado.
-No
hay, ni en tu habitación, ni en el despacho – dijo Jasper.
-La
hora ya se ha pasado. Tengo que esperar a la próxima dosis… - nos dijo Bella.
-Jasper,
llama a Esme para que pase por la farmacia antes de venir a casa – le pedí. Él
se levantó para hablar por el teléfono.
-¿Cómo
estás? – le pregunté a mi novia acariciando su mejilla.
-Estoy
bien, ya no estoy mareada… no preocupemos a Tanya y Jake – dijo con ademan de
levantarse.
-Bella…
- dije seriamente.
-No
exageres todo, Edward – me dijo ya levantada y caminado a las escaleras.
-Bells,
no subas. Quédate abajo y bajamos a los niños con Tanya y Jake – dijo Emmett.
-Está
bien – dijo y se volvió a sentar.
-Mi
madre dice que ahora va a la farmacia y ya vuelve a casa – nos explicó Jasper.
Mi hermano mayor subió para decir que
jugaran abajo. No tuve que esperar mucho cuando los vi bajar. Jake y
Tanya se les veía claramente preocupados. Les sonreí para que estuvieran
tranquilos.
-Mami,
¿Po que tita Ali no nos lleva a la paya? (¿Por qué tita Alice no nos lleva a la
playa?) – preguntó Elisabeth.
-Porque
la tita tiene que hacer otras cositas… pero ha prometido que os llevara a la
playa otro día – les dije sonriendo. Edward miraba fijamente a nuestros amigos
y estos dos asentían, volví a mirar a Edward sin entender nada.
-Bells,
si los niños quieren nosotros nos los llevamos a la playa – dijo Tanya con una
sonrisa.
-¡Siiiii!
– gritaron los pequeños.
-Bueno,
creo que ya han contestado – dije sonriendo.
-Voy
a la habitación a por el traje de baño de ambos – dijo Edward. Edward
desapareció con los niños y Tanya y Jake se acercaron rápidamente.
-¿En
qué piensas? – Me preguntó Tanya seriamente – Que no recuerdas aquel día en el
colegio – Jake frunció el ceño al no entender de que hablábamos.
-No
lo voy a olvidar, porque fue el día que conocí a Edward – dije sonriendo.
-Los
niños ya están listos – dijo Edward.
-Pues
nos vamos – dijo Tanya con una sonrisa antes de mirarme seriamente – Los
traeremos por la tarde – dijo antes de salir y Edward asintió.
-¿Mejor?
– preguntó acercándose a mí.
-Bella,
¿El día que nos conocimos no tomaste la medicación?, ¿Por eso los mareos? – me
preguntó Alice. Y yo tuve que volver mi cabeza atrás cuatro años cuando los
conocí. Aunque no me hacía falta porque jamás olvidaría ese día.
-No,
no la tomé porque no me dio tiempo. Y si por ese motivo los mareos- le contesté
– Necesito ir al baño – dije levantándome rápidamente. Mala idea. Todo comenzó
a darme vueltas.
-Bella…
- me llamaba Rose. Pero todo continuaba dándome vuelvas, hasta que se volvió
negro.
Estaba
tranquila donde fuera que estuviera, no quería despertar, pero escuchaba la voz
de mi familia llamándome.
-Bells,
despierta – escuché a lo lejos – Abre los ojos – intenté hacerle caso y los
abrí.
-Bella,
nos has asustado – dijo Rosalie. Me sentía algo confusa, pero sabía que estaba
tumbada en el sofá. Edward me cogía la mano y la acariciaba junto a él. Emmett
hacía lo mismo con el cabello y Jasper con la pierna. Alice estaba en mi cabeza
y podía oler el alcohol, me habían despertado con ello. Rose estaba sentada en
una silla a mi lado.
-¿Cómo
te sientes? – preguntó Emmett seriamente.
-Bien,
no ha sido nada – dije para que no se preocuparan.
-Hemos
llamado a Carlisle y nos ha dicho que ahora viene con algo para tomarte – me
dijo Jasper.
-No
tendríais que haber llamado a Carlisle sin necesitad, estoy bien – dije
seriamente. Quise levantarme un poco pero no me sentía con fuerzas suficientes.
Escuchamos el ruido de la puerta y mi madre entró corriendo. Los tres chicos se
separaron para dejarla acercarse.
-Cielo…
- dijo acariciándome - ¿Estás bien? Carlisle ya viene con algo que puedas tomar
ahora, para sentirte mejor y a la hora tomas la tuya.
-Estoy
bien – dije sonriendo.
-Ya
estoy en casa – escuché a Carlisle que ya venía con el maletín.
-Hola
– dije con una sonrisa.
-Hola,
Esme deja que la revise – dijo él y mi madre se levantó de donde estaba y él se
colocó allí. Primero me colocó el aparato del dedo, después miró mi presión y
por último escuchó mi corazón. Le vi suspirar tranquilo.
-No
se ve nada fuera de lo normal. No te doy nada y te quedas aquí hasta la
siguiente dosis de tu medicación – dijo Carlisle yo asentí resignada, si él lo
decía no había manera de levantarme. Nadie me dejaría. Por un momento presté
atención en Jasper y Alice. Él intentaba hablar con ella, pero esta le giraba
la cara. Alice, le dijo algo y después salió del comedor, haciendo que el resto
también prestaran atención Entonces, recordé que estaban peleados.
Pov Jasper
-Alice,
siento mi comportamiento de antes. Me preocupo por ti – dije en un susurro para
que nadie escuchara.
-Pues
a mí no me gusta tu forma de preocuparte… - dijo seriamente sin mirarme a la
cara.
-Sólo
necesito una oportunidad… - le pedí.
-Y
yo que mi novio confié en mi – me dijo y salió de la sala. Todos se la miraron
irse y después a mí. Ahora tendría que responder todas las preguntas.
Pov Alice
Hacía
dos días desde que había discutido con Jasper, fue una de las discusiones más
difíciles que había tenido un mucho tiempo. Todo debería ser bonito por estar
casa con la familia, pero la verdad ahora lo último que deseaba era estar cerca
de Jasper, después de la discusión y de asegurarnos de que Bella estaba bien hui
de la casa durante unas horas.
Al
llegar me ofrecí para dormir con los gemelos con tal de tener otro rato a solas
y evitar la conversación. Así llevaba dos días, me pasaba el día fuera y
después dormía con los niños. No quiero que se disculpe, para nada. Porque no
es de verdad, él sólo quiere que las cosas estén bien entre ambos, porque
aunque me pida perdón mil veces, nunca cambia su actitud, nunca se le quitan
los celos ni es capaz de confiar en mí. No puedo comprender como se pone tan
mal por detalles tan sencillos como mensajes o llamadas que yo nunca respondo.
A veces he llegado a pensar en salir con James nada más para hacer molestar a
Jasper y que tenga una razón de verdad para ponerse celoso. Pero no, porque
siendo sincera conmigo misma, James me da miedo.
De
repente, cuando los gemelos ya se habían dormido y yo nada más dejaba pasar los
minutos en vano, alguien abrió con cuidado la puerta. Era Jasper. Se acercó un
poco a mí que estaba en el sofá donde dormía. Habló cuando ya estaba sólo a
unos centímetros de mí.
-
Ali… ¿quieres salir? Podemos ir a Seattle y cenar fuera, un bar, lo que tú
quieras – me murmuró en el oído y sentí mi piel estremecerse.
-
Jas… -medio articulé, aturdida por la fuerza de su presencia.
-
Por favor… -me pidió y colocó una de sus manos en mi cintura.
-
No Jasper, no estoy de humor. –le hablé al final muy contra la voluntad de mi
cuerpo.
Él
suspiró y se salió con aire derrotado. Me sentí terrible al verlo abandonar así
la habitación y me pregunté si estaba haciendo lo correcto o no. Quizás él nada
más estaba preocupado por mí, a lo mejor era yo la exagerada… pero no lo sabía,
para ese punto me sentí muy confundida. Los ojos se me llenaron de lágrimas y
salí en silencio de la habitación de los niños, cuando lo hice vi a Jasper en
la sala, con la cabeza entre las manos… pude ver que la estaba pasando tan mal
como yo. La puerta principal de abrió en ese momento y Rose y Emmett entraron
sonriendo. Caminaron hacia mí y también miraron a la sala viendo como estaba
Jasper.
-Lo
está pasando mal – me dijo Emmett bajito para que Jasper no lo escuchara.
-Yo
también lo estoy pasando mal – dije seriamente, sin elevar la voz también por
miedo a que me escuchara.
-Con
más razón, no seas tonta… - dijo Rosalie dándome un beso y subió las escaleras
y Emmett igual. Suspiré y camine hasta el sofá para sentarme a su lado.
-¿Todavía
quieres salir? – le pregunté sin mirarlo. Él se sorprendió y me miró.
-¿Quieres?
– preguntó mirándome, levanté la vista para verle yo también a él. Intenté
sacar mi mejor sonrisa y asentí.
-Alice,
siento mucho todo. Yo te quiero, eres mi vida. Te necesito – me dijo.
-Las
palabras se las lleva el viento. Tienes que demostrarlo… - le dije seriamente.
-Lo
demostraré – me aseguró.
Bajamos
al parking y cogimos su moto, como hace unos años. Me sorprendió mucho que no
me llevara a Seattle, estábamos por un camino del bosque. Cuando paró la moto
estábamos entre los árboles.
-Ven
te quiero enseñar un sitio – me dijo cogiéndome la mano. Yo se la cogí y le
seguí – Cuando era pequeño, mi madre me decía que esta parte del bosque era
mágica. Y cuando tenía un rato venía por la noche porque se ven muy bien las
estrellas – Me explicó.
-¿Y
por qué me traes aquí? – le pregunté confusa.
-Porque
quiero hacer una cosa y quiero hacerla aquí – dijo con una sonrisa. Llegamos un
lugar donde había un hermoso río y con una manta roja en el yerba – Alice – me
llamó – Se que estos últimos días no han sido los mejores. Pero quiero que
sepas que te amo con todo mi corazón y que para mi significas mucho en mi vida.
Te voy a necesitar siempre, porque ahora que te he conocido sé que mi vida no
tiene mucho sentido si tú no estás a mi lado – dijo mirándome a los ojos.
Después metió la mano en el bolsillo y saco una pequeña caja. Mi corazón iba a
mil y sentía como si en cualquier momento se fuera a salir del pecho - ¿Quieres
compartir el resto de tu vida conmigo? – Me preguntó y sacó un precioso anillo
- ¿Quieres casarte conmigo? – me había quedado sin palabras mirando al anillo.
Y después mirándole a él.
-¿Me
lo dices de verdad? – le pregunté confusa. Pero llena de emoción.
-Claro
que si, te quiero a mi lado siempre. Y confió en ti por encima de todas las
cosas – me dijo. No me salían las palabras y tan solo pude abrazarlo y besarlo.
Sin duda alguna era el mejor momento de mi vida - ¿Eso es un sí? – me preguntó
cuándo nos separamos.
-Si,
si, si, si, si – dije saltando – No me lo puedo creer – dije abrazándolo
fuertemente.
Pov Edward
-Edward,
deja de pensar. Nos estas aburriendo… - dijo Jake levantando los brazos.
-Me
sabe mal haber dejado a Bella sola en casa y yo estar aquí en la playa… -
murmuré.
-Bella
te ha dicho que estaba bien y que salieras con nosotros. No tienes por qué
sentirte mal – me explicó Paul.
-Venga
vamos al agua. Que nada mola más que un baño nocturno – dijo Seth levantándose
con una sonrisa. Los cuatro nos levantamos y fuimos al agua. Estuvimos jugando,
como niños pequeños.
-Voy
a salir para llamar a Bella… - dije seriamente.
-Edward,
Bella puede vivir sin ti una noche, déjala tranquila – me repitió Paul.
-Ahora
vamos a salir de aquí y nos vamos de fiesta a beber un rato para que te
despejes… - dijo Jake y se metió debajo del agua buceando.
-Yo…
- comencé a replicar.
-Como
vuelvas a decir algo de Bella. Cojo el móvil lo apago y lo guardo yo toda la
noche – me amenazó Paul.
-Sólo
quiero saber cómo está – dije seriamente. Paul salió del agua y yo detrás de él
por miedo. Cogió el móvil de mi bolsillo y lo apagó.
-Si
me lo intentas quitar te juro que lo tiro al agua – me dijo con la mano en
alto.
-Dame
el móvil Paul – dije acercándome a él. Pero antes de que pudiera cogerlo lo
tiro al agua.
-Te
dije que no lo intentaras – dijo seriamente.
-Edward,
deja de preocuparte Bella va a estar bien. Para que te quedes tranquilo ahora
que te has quedado sin móvil. Más tarde te dejo llamar con el mío – dijo Seth.
-Está
bien. Vámonos a dar alguna vuelta por algún bar – dije resignado.
Pov Esme
Mi
marido y yo ya estábamos en la cama después de un día duro. Los niños se habían
quedado dormidos. Rose y Emmett habían salido, Edward estaba con sus amigos, y
creo que Jasper y Alice también salieron finalmente, Bella se había quedado en
casa con los niños.
-Cariño,
sabes qué me han propuesto hoy en el trabajo… - me dijo mirándome con una
sonrisa, yo encogí los hombros sonriendo para que me dijera – Que sea director
del hospital – yo abrí los ojos de la sorpresa.
-¿En
serio? – pregunté contenta. Él asintió – Mi amor eso el muy bueno, felicidades
– dije abrazándolo.
-Todavía
no he contestado, porque eso es mucha responsabilidad – me dijo más serio.
-Cariño,
es una magnífica oportunidad. Pero tú piénsalo, no tomes ninguna decisión a la
ligera.
-Amor,
si acepto. ¿Tú me apoyas? – me preguntó. Yo sonreí.
-Tomes
la decisión que tomes tienes todo mi apoyo – dije pasando una pierna por encima
de su cuerpo, colocándome encima y comenzando a besarle.
…
Pov Bella
Me
había levantando sintiéndome algo mal, pero por primera vez en mucho tiempo me
apetecía ir de compras con mis cuñadas, además hacía varios días que a ratos me
sentía así, además de algunos dolores de cabeza y cansancio, pero nunca pasó a
más, así que lo ignoré como siempre. Y también me había dado cuenta que Edward no
estaba en la cama, lo primero que pensé es que estaría en su habitación. Así
que cuando acabé de ducharme y me maquillé para taparme un poco las ojeras fui
a su habitación, pero tampoco lo encontré. Bajé a la cocina, deseando que se
encontrara allí con todos. Pero solo estaban Alice, Rose, mamá y los niños.
-Mami
– gritaron y vinieron a abrazarme. Me agaché y los abracé a los dos.
-Venga
continuar desayunado – dije dándoles una palmadita en el culo para que fueran.
-¿Te
encuentras bien? Tienes mala cara – dijo mi madre seriamente.
-Estoy
bien. Edward ¿no ha llegado? – pregunté mirándolas a las tres.
-No
lo hemos visto – me contestó mi madre. Y miré a Alice y Rose quienes negaron
también.
-Continuará
de fiesta – dijo Rose sonriendo.
-Buenos
días – dijo Jasper sonriendo. Me dio un beso en la mejilla y se acercó a Alice
y del beso que le dio creo que casi la deja sin respiración.
-Veo
que ya habéis solucionado la pelea – dije sonriendo.
-Ala
tita… que anilo más tulo (Ala tita… que anillo más chulo) – dijo Tony. Mamá,
Rose y yo nos miramos sorprendidas. Y después pusimos todas la mirada en el
anillo de Alice.
-¿Le
has pedido matrimonio? – pregunté a mi hermano quien sonreía. El asintió –
¡Ayyy es felicidades! – grite abrazándolo. Rose abrazaba a Alice. Cuando me
separé de él, mamá también lo abrazó y yo abracé a Alice, al separarse mi
madre, Rose abrazó a Jasper.
-Felicidades
hijos – dijo mi madre. Se le veía muy contenta.
-¿Por
qué tanta alegría? – preguntó Emmett entrando.
-Nuestro
hermano se casa – dije. Creo que en ese momento Emmett se despertó de golpe.
-¿Te
casas? – Preguntó mirando a Jasper, quien sonreía y asintió – Felicidades
hermano – dijo y lo abrazó fuertemente, después fue y abrazó a Alice.
-Desvelado
el misterio, y vestidas las tres… ¡Vámonos de compras! – gritó Alice. Rose
asintió y le dio un beso a Emmett para bajar. Yo me acerque a dárselo a los
niños.
-Bells,
no has comido nada – dijo mi madre seriamente.
-Pero
no tengo hambre mamá. Cuidarlos – dije mirando seriamente a mi hermanos. Y
bajé, las chicas ya me esperaban en la puerta del garaje.
-Vamos
en el porsche – dijo Alice con una sonrisa. Rose se sentó en el asiento de
copiloto y yo me fui atrás. El viaje fue en silencio, y me daba cuenta que en
cada momento me encontraba peor, tal vez tenía fiebre. Pero no quería estropear
el día.
Cuando
llegamos al centro comercial, estuvimos de una tienda a otra y no parábamos. Me
estaba comenzando a agitar, me costaba mucho seguirles el paso, tanto dentro de
la tienda como cuando salíamos para ir a otra.
-Oigan…
necesito descansar – dije sentándome en el primer sitio que encontré. Ellas se
giraron y se acercaron.
-Bells,
¿Estás bien? – preguntaron sentadas a mi lado. Rose acarició mi cara – Bella,
tienes fiebre – dijo seriamente – Llevas todo el día encontrándote mal ¿Verdad?
– me preguntó seriamente.
-Sí,
pero pensé que se iba a pasar – dije.
-Vamos
a casa – dijo, levantándose y cogiendo las bolsas que yo llevaba. Bajamos al
parking del centro comercial y metimos todo en el coche. Me volví a sentar en
el asiento de atrás. Y apareció a la tos. Ambas se giraron y después se miraron
seriamente.
-Alice,
ve lo más rápido que puedas – le pidió Rosalie – Bella, intenta respirar
tranquila – me pidió a mí. Pero me resultaba imposible calmar la tos y cada vez
me costaba más respirar. El viaje se me hizo eterno, me noté que habíamos
parado y me di cuenta que estábamos en el garaje de casa. Dejaron las bolsas en
el coche y me ayudaron a bajar. Y después Alice a subir las escaleras.
-¡Esme!
– gritó Rosalie mientras íbamos al salón. Pero no obtuvimos respuesta.
-Subo
a mirar – dijo Alice y salió corriendo.
-Trae
el oxígeno – le pidió Rose. Yo continuaba con la tos se no desaparecía y cada
vez me sentía con menos fuerza.
-No
hay nadie en casa. Esme ha dejado una nota diciendo que ella se ha ido al
parque y los chicos a buscar a Edward… - dijo Alice bajando con el oxigeno.
-¿Le
ha pasado algo a Edward? – pregunté poniéndome nerviosa.
-No,
tranquila – dijo Alice con una sonrisa colocándome la mascarilla – Llamo a
Esme.
-Primero
papá, ¿No? – preguntó Rose.
-No
Edward – les pedí. Me había puesto a llorar, lo quería aquí conmigo.
-Tranquila,
llamo primero a mi hermano – dijo Rose cogiendo el teléfono – Trae el
termómetro, la fiebre no le baja – dijo – Edward no lo coge. Llamo a papá –
marcó el numero. Pero yo me quede en la parte de que no lo cogía. ¿Por qué?,
¿Qué le había pasado?, ¿Está bien? Mi corazón palpitaba demasiado rápido, por
la tos, y la angustia – Papá tampoco está – le dijo a Alice que bajaba de
nuevo. Me ayudo a ponerme el termómetro.
-Llama
a Esme – le dijo, aunque parecía una orden. Rose marcó el numero y esperó.
-Esme.
Necesitamos que vengas a casa, Bella está mal. Tiene fiebre y no para de toser
– dijo Rosalie – Vale, te esperamos en casa. Cuando escuche la puerta voy a
buscar a los niños, para que no vean a Bella – dijo y colgó – Esme ya viene.
-Rose,
tiene 40.3 ºC
– dijo Alice asustada.
-Ve
a por paños húmedos, a ver si conseguimos bajársela un poco – dijo seriamente –
Tenías que haber dicho que te sentías mal, ahora no estarías así. -la tos no
cesaba, cuando escuché la puerta abrirse, Rose se levanto rápidamente y fue
hacia la puerta. Oí las voces de mis pequeños pero me costaba mucho llegar a
entender algo.
-Cariño
– dijo mi madre sentándose donde estaba Rose.
-Esme,
no sé qué pasa, pero cada vez está peor… - dijo Alice.
-¿Cuánta
fiebre tiene? – preguntó seriamente, poniendo la mano alrededor de mi cara.
-¿Habéis
llamado a vuestro padre? – le preguntó, ahora más seria y con el tono de voz
preocupante.
-Sí,
pero no lo coge. Y Edward tampoco – le respondió.
-Llama
a Emmett o Jasper. Y les dices que los quiero en casa ya. Que nos tienen que
llevar al hospital – dijo mi madre preocupada. Alice no dijo nada marcó un
número, no sé de cual de mis hermanos.
-Jazz
– le abro rápidamente – dice tu madre que tu y Emmett vengáis rápidamente a
casa, que tenéis que llevar a Bella al hospital – dijo nerviosa – Sí, está mal…
- dijo – No tardéis – y colgó – Dice que ya vienen y con Edward – dijo eso
ultimo mirándome a mí.
-¿Está…
bien? – pregunté casi sin aliento.
-Sí
– me contesto mi madre. Estuvimos un rato en silencio. Rose se había quedado
con los niños para que no me vieran así, mamá me ponía todo el rato el paño
húmedo intentando bajar mi fiebre, pero no lo conseguía. Escuche la puerta de
casa y en pocos segundos tenia a mis hermanos y mi novio a mí alrededor.
-¿Qué
ha pasado?, ¿Estás bien?, ¿Qué tienes?, ¿Por qué estás así? – preguntó Edward
de golpe.
-Deja
las preguntas para después, hay que llevarla al hospital – dijo mi madre
apartando a Edward – Alice cielo, quédate con Rose y los niños, para que ella
no esté sola – le pidió mi madre. Emmett me cogió en brazo y me bajó por el
garaje. Me metió en el Jeep.
-Yo
conduzco – dijo sentándose adelante. Mi madre y Edward se pusieron cada uno a
un lado mío, sin quitarme la mascarilla todavía y Jasper al lado de Emmett. El
camino fue silencioso y había mucha tensión, pero en un momento me entró la
curiosidad.
-¿Dónde
estabas? – le pregunté a Edward.
-Acabamos
muy tarde la fiesta y me fui a casa de Paul a dormir – dijo encogiéndose de
hombros.
-Dime
la verdad – dije seriamente, pues podía ver en sus ojos que me mentía y en los
gestos de mis hermanos que yo tenía razón.
-Me
pilló la policía conduciendo bebido y he pasado la noche en comisaría, tus
hermanos han venido a buscarme – dijo seriamente. Mis ojos se abrieron más y me
costó más respirar.
-Ya
estamos aquí – gritó bajando del coche. Me ayudó a bajar y me llevó a la
entrada.
-El
doctor Cullen, ¡ya! – gritó Emmett
conmigo en brazos.
-Está
en una reunión – dijo la recepcionista del hospital.
-Dígale
que están aquí su mujer y sus hijos – dijo mamá rápidamente y la mujer se fue.
En unos minutos Carlisle apareció corriendo.
-¿Qué
ha pasado? – pregunto rápidamente, yo ya estaba acostada en una camilla.
-Tiene
mucha fiebre, no para de toser y no puede respirar bien – dijo mi madre
rápidamente. Carlisle y las enfermeras empujaron la camilla hasta el box.
Pov Carlisle
Me
preocupé en cuanto entraron a interrumpir la reunión, sabía que algo malo tuvo
que pasar para que Esme pidiera que fueran por mí. Al ver a Bella no supe qué
tan mal estaba, por lo menos no parecía poner en peligro su vida… de momento.
-
Cuéntame, Bella. –le dije mientras las enfermeras le colocaban unas puntillas
nasales y preparaban el suero, además de ayudarla a que quedara en ropa
interior y se pusiera una bata. En otras circunstancias me hubiera salido para
darle intimidad, pero no quería perder nada de tiempo.
-
Me duele el pecho… todo… y la tos es diferente a la de siempre. –me explicó
algo confusa.
-
¿Cuándo te sentiste mal la primera vez? No hoy, sino la primera vez.
-
Hace días… dolor de cabeza… muscular… no sé, poca tos. No le di importancia.
–se disculpó con la mirada y yo me frustré con su actitud.
-
Eres una mujer adulta, madre de dos niños y sin importar qué tanto crezcas,
sigues haciendo las cosas difíciles. –le solté las palabras sin pensarlo y
luego suspiré, dándome cuenta de que si se tratara de otro paciente, nunca le
hablaría así. – Lo siento. –me disculpé. – Es que me preocupas, lo sabes. –fui
y le tomé la mano mientras me pasaban un estetoscopio para revisarla.
-
Lo sé, y lo siento. –dijo ella.
Me
tomé tiempo para escuchar su corazón y sus pulmones, también esperé a que me
dijeran su temperatura, 40.5°C, le hice un par de pruebas más y creí saber de
qué se trataba. Igual ordené algunas pruebas de sangre y radiografías para
estar seguro, pero no iba a dejarla así nada más mientras tenía los resultados.
-
Bella, creo que tienes neumonía. Tu corazón hace que todo tu cuerpo sea un poco
más débil… me imagino que fue un virus que se complicó. –la vi a los ojos y
ella asintió. – Te vas a quedar aquí dos o tres días.
-
Pero… -comenzó a protestar y la vi con mucha seriedad.
-
No discutas. Neumonía es una infección en tus pulmones, necesito darte
antibióticos fuertes y bajarte la fiebre ahora. Además de que tengas el oxígeno
mientras te es fácil respirar. No quiero que la infección se te pase al
corazón. –le advertí.
-
¿Tres días máximo? –preguntó frunciendo el seño.
-
Si todo sale bien, sí. –le prometí.
-
¿Y qué les vamos a decir a mis bebés?
-
No lo sé. Ya se le ocurrirá algo a alguien. –Repliqué pensando en que sería
difícil para ellos la ausencia de Bella, pero convencido de que era lo mejor –
Te pondré un calmante para que te sientas mejor ahora y puedas descansar un
rato. Mire a la enfermera para que se lo administrara, ella lo hizo mientras yo
tomaba el expediente y anotaba las indicaciones para el cuidado de Bella, luego
se lo entregué a una enfermera y me dirigí con los demás. – Voy a visarles a
todos que están preocupados. –ella asintió y me marché, esperando que el
pequeño episodio no se complicara.
Pov Esme
El
tiempo en esa sala de espera aguardando a que alguien me dijera algo de Bella,
a mí y los chicos, me estaba matando. Necesitaba saber que mi hija estaba bien,
que no le iba a pasar nada y que me la podría llevar a casa y seguir
cuidándola. Me preocupé mucho cuando Alice me dijo toda la fiebre que tenia. No
entendía por qué ahora se estaba poniendo mala de nuevo, cuando llevaba un
tiempo estando bien. Pero supongo que así era esta horrible enfermedad. Edward
y Emmett no paraban de pasearse por la sala mientras Jasper me tenía abrazada.
Casi
me da algo cuando Edward llama a casa diciendo que le habían detenido que
necesitaba que fueran a pagar la fianza. Mis hijos salieron corriendo a
buscarlo y yo fui con los niños al parque, pero sin duda cuando Alice me llamó
no lo dudé y volví a casa corriendo. Me había metido tanto en mis pensamientos
que no me había dado cuenta de que Carlisle estaba enfrente de nosotros.
-No
es nada muy grave – nos dice seriamente.
-¿Qué
tiene? – le pregunté temiéndome lo peor, a pesar de su intento de calmarme.
-Tiene
neumonía, la tengo que dejar dos o tres días ingresada hasta que se sienta bien
– me dijo abrazándome – Sólo necesita medicamento y el oxigeno, podría dárselo
en casa, pero los medicamentos son fuertes y quiero que se quede aquí – dijo seriamente.
-¿Y
la fiebre tan alta? – pregunté confusa.
-Es
normal, cuando tienes neumonía, con el medicamente esperamos que baje rápido y
que se sienta mejor. Ahora le hemos puesto un calmante para que esté tranquila
y se ha quedado dormida – dijo tranquilamente.
-Me
quedo con ella – dijo Edward.
-No,
vete a casa dúchate y cámbiate y ves a
tus hijos. Yo me quedo aquí con ella – le dije seriamente.
-Pero…
- fue a protestar pero levanté la mano.
-No
estás en condiciones, Edward – dije mirándole fijamente.
-Está
bien – dijo resignado.
-Pues
venga Eddy vámonos… - dijo Emmett poniendo la mano en su hombro. Vimos como
desaparecieron por la puerta principal del hospital.
-Vamos
a la habitación – dijo Carlisle con una sonrisa. Me guio hasta la habitación,
mi niña estaba tendida en la cama dormida, con la mascarilla y el suero.
-Tranquila
se recuperará – me aseguró mi marido abrazándome por la espalda.
Pov Rosalie
Me
estaba desesperando llevar tantas horas sin saber nada de cómo estaba Bella. Lo
único que sabía era lo que me había dicho Alice cuando entró conmigo a cuidar a
los niños.
-¿Onde
está mi papi? (¿Dónde está mi papi?) – me preguntó Tony mirándome.
-A
salido corazón, pero ya no tiene que tardar – le dije con una sonrisa, deseando
que fuera así.
-¿Y
mi mami? - le preguntó Liz a Alice.
-También
ha salido pero no sabemos cuándo vendrá – le contestó con una sonrisa.
Escuchamos la puerta de la casa y las dos nos levantamos con los niños en los
brazos. Vimos a los tres chicos.
-Papi
– gritaron y se bajaran de nuestros brazos para ir con él.
-¿Qué
ha pasado? – pregunté abrazando a Emmett.
-Tiene
neumonía, se va a tener que quedar unos días… pero dice Carlisle que no es nada
grave – me tranquilizo Emmett.
Pov Alice
-Bueno,
mis niños, vamos al baño a darnos una súper ducha – dijo Edward cogiendo a los
dos niños.
-Vamos
preparando algo de cenar – le dije a mi hermano. Él me sonrió en respuesta.
-Alice
– me llamó – Felicidades – me dijo con una sonrisa mirando mi anillo. Yo sonreí
feliz de que a mi hermano le pareciera bien, ahora solo quedaba mi padre.
Edward desapareció con los dos niños y nos quedamos los cuatro solos. Fuimos a
los sofás a sentarnos, después prepararía la cena.
-¿Cuánto
tiempo va a estar en el hospital? – preguntó Rosalie.
-Unos
días, Carlisle no ha dicho que como mucho tres si todo sale bien – nos explicó
mi Jasper.
-¿Qué
le vamos a decir a los niños? – pregunté, pues tres días la ausencia de su
madre, tendríamos que buscar una buena excusa.
-¿Qué
se ha ido de viaje? – preguntó Emmett. Todos asentimos, sería buena esa.
Después de eso nadie más dijo nada, estuvimos en silencio, lo único que se
escuchaba era la risa de Elisabeth. Pero recordé que mi hermano había estado
desaparecido todo el día.
-¿Dónde
ha estado Edward? – le pregunté a los chicos, se miraron entre ellos y después
de vuelta a nosotras, pero no dijeron nada.
-¿Qué
pasa? – preguntó Rosalie seria.
-Anoche
le detuvieron y fuimos a buscarlo a comisaria – dijo Emmett seriamente.
-¿Bella
lo sabe? – pregunté, pensando en que eso podría alterarla más. Los dos me
asintieron.
-¿Y
papá? – preguntó Rosalie con una ceja levantada, si mi papá se enteraba que
caería una buena chara. Pero esta vez negaron. Se hizo el silencio y lo único
que se escuchó esta vez fue el llanto de Liz. Todos nos levantamos para ir a la
habitación a ver qué pasaba. Cuando entramos en la habitación nuestra sobrina
lloraba y Tony estaba con los brazos cruzados de pie mirándola. Edward abrazaba
a Liz intentando calmar el llanto.
-¿Qué
ha pasado? – pregunté.
-Anthony
ha pegado a Liz porque ella había cogido el peluche – dijo Edward.
-Tony,
no se pega – dijo Jasper acercándose a él.
-¿Está
la cena? – preguntó Edward levantándose con la niña todavía en brazos. Jasper
cogía a Tony quien también se había puesto a llorar.
-¿Onde
está mi mami? (¿Dónde está mi mami?) – pregunto Tony. Edward se tensó.
-Mamá
se ha ido e viaje, y cuando venga va a traer muchos regalos- dijo Emmett
sonriendo. Mi hermano le miró agradecido.
-Yo
quiedo a mi mami (Yo quiero a mi mami) – dijo llorando de nuevo. Edward se
levantó y me dio a Liz para ir a coger a Tony.
-Ya
hijo, para, ahora ella no puede estar aquí. Pero estamos todos los demás – le
dijo cuando lo tuvo en sus brazos.
-Voy
yo a preparar algo rápido para cenar – dijo Rosalie. Y se fue.
-No
llores Tony, que ya verás lo rápido que vuelve mamá – intentó calmarlo Edward.
El niño apoyó la cabeza en su pecho y se fue calmando.
-Teno
hambe (Tengo hambre) – me dijo Liz con una sonrisa tímida.
-Pues
vamos a cenar, que tita Rose la está preparando – dije sonriendo y ella sonrió
igual.
-Ir
yendo que voy a ponerle el pijama a Tony – dijo Edward, ya que el niño todavía
estaba en albornoz. Todos asentimos y fuimos a la cocina.
-Espero
que a los niños les guste el puré de patata, porque no puedo hacer otra cosa
rápida – dijo ella mirando el fuego - ¿Y Edward y Anthony? – preguntó cuándo se
giró.
-Le
esta poniendo el pijama – dijo Emmett sonriendo – Princesa, ¿Dónde te ha pegado
Tony? – pregunto Emmett cogiéndola para sentarla en la encimera. La niña le
señaló el sitio – Eso no es nada. Sana, sanita colita de rana si no se te cura
hoy, se te curará mañanita – le cantó Emmett frotando el lugar.
-Ya
estamos aquí – dijo Edward. Él niño todavía sollozaba – Mira lo que esta
haciendo la tía Rose para cenar – dijo
Edward, para que Tony mirara, pero no lo hizo.
-¿No
le gusta? – preguntó Rose con algo de tristeza.
-Sí,
Esme se lo prepara mucho – dijo Edward con una sonrisa para tranquilizarla –
Sólo que nunca han estado sin Bella… - dejó sin acabar la frase – Pero ahora
los dos se van a comer lo que preparo la tía Rose – dijo mirando a Liz.
-¡Sí!
– gritó mi sobrina con una sonrisa y saltando, y todos nos reímos con ella. En
cambio Tony se quedó callado, abrazado a su padre. Me preocupé, pues Tony no
solía ser así. Tal vez era porque Bella no estaba. Rose apagó el fuego y puso
puré en dos platos pequeños.
-¿Alguien
más va a querer? – preguntó mirándonos. Edward sonrió.
-Yo,
que me muero de hambre, pero cuando acaben los niños – dijo sentándose en la
mesa de la cocina e indicándole a Emmett que sentara también a Elisabeth.
Edward colocó en una silla a Tony, mi hermana puso los dos platos delante de
los niños. Liz comenzó a comer rápidamente, en cambio Tony jugaba con la comida
– Cariño, ¿No tienes hambre? – preguntó Edward, el niño no lo miró y comenzó a
comer un poco, y después continuó jugando. Era muy extraña su actitud.
-Ya
he acabado – gritó Liz. Creo que ninguno nos dimos cuenta de eso, pues estábamos
pendientes de la actitud de Tony – Tita, un poste (Tita, un postre) – le dijo a
Rose, quien se levantó y fue a la nevera a por algo de postre.
-Tony,
come un poco más – le pidió Edward. El niño no le hizo caso, así que lo sentó
en sus rodillas y el comenzó a darle un poco la comida.
-No
quiedo más (No quiero más) – susurró.
-Hijo,
no has comido casi nada, un poquito más – le pidió. Pero Tony negó con la
cabeza y cerró fuerte la boca. Edward suspiró.
-Rose,
no va hacer falta que me pongas otro plato, ya me como este – dijo resignado –
Venga vámonos a dormir – dijo ahora cogiendo también a Elisabeth, con los dos
en sus brazos comenzó a bajar las escaleras. Nos quedamos en silencio. Y
escuchamos el ruido de alguien vomitando - ¡Podéis bajar una fregona! – escuché
a mi hermano gritar. Y todos fuimos rápido para las escaleras. Edward estaba de
rodillas tocando la frente de Tony que estaba agachado vomitando y Liz detrás
de Edward mirando.
-¡Eh!
Pequeña, vamos que hoy te va a acostar el tío Emm – dijo Emmett bajando
corriendo. Liz sonrió y se fue con Emmett a su habitación, los demás bajamos
para ayudar a Edward, y Jasper que iba con la fregona.
-¿Qué
ha pasado? – pregunté acariciando a mi sobrino. Quien ya no vomitaba y estaba
en los brazos de su padre.
-Me
ha dicho que quería vomitar y no me ha dado tiempo ni a llevarlo al baño… -
dijo Edward abrazándolo.
-Solo
querrá llamar la atención para que mi hermana vuelva – dijo Jasper. Y le
encontré sentido a lo que decía.
-¿Tú
crees? – preguntó Rose.
-Sí,
el niño quiere estar con su madre, y haciendo esto puede pensar que va a venir.
Desde luego si mi hermana supiera montaría un escándalo para venir… - dijo
Jasper.
-Por
eso no le vamos a decir – dijo Edward. Y después miró a su hijo y ya se había
quedado dormido – Voy a llevarlo a la habitación – Todos le seguimos, al entrar
Emmett acariciaba la mejilla de Liz.
-Es
como mi hermana cuando era pequeña, acariciando la mejilla se duerme
rápidamente – dijo con una sonrisa.
-Os
quedáis con ellos, yo me voy con Bella al hospital – dijo Edward cuando salimos
de la habitación.
-Claro,
tranquilo – contesté con una sonrisa.
-Cualquier
cosa que pase con Tony me avisáis. No hace falta que se entere nadie más –
dijo. Y asentimos todos – Gracias - y se fue corriendo.
-Al
final él tampoco se ha comido el puré – dijo Rosalie cruzándose de brazos.
Pov Edward
El
camino al hospital se me hizo eterno, pensando en Tony, que tuviera esta
actitud porque Bella no estaba. Y como se podría Bella y se llegara a enterar.
Este verano estaba todo patas arriba, había pasado de todo. Aparqué rápidamente
y me bajé. Caminé tranquilo por los pasillos. Sabía en qué habitación estaba
Bella, porque mi padre me lo había dicho. Cuando estuve enfrente la puerta
respiré hondo. Entré a la habitación y encontré a Bella dormida, se veía más
tranquila que antes. Esme me besó la mejilla al salir y yo le sonreí, aún
estaba apenado por el incidente de la prisión… las tonterías que comete uno con
los amigos. Pero nunca lo haría más porque a diferencia de ellos yo era
responsable por una familia, no tengo derecho a hacer esas cosas.
Me
senté en el borde de la cama y acaricié su mano con suavidad, odiaba verla así,
tan débil y desprotegida, pero como siempre… yo no podía hacer nada más que
sentarme y mirar, esperar a que las cosas salieran bien. Noté que abría un poco
los ojos.
-Edward…
- susurró.
-Hola
preciosa – dije sonriendo.
-¿Los
niños? – preguntó seriamente.
-He
ido a casa, los he bañado, les he dado la cena y los he acostado y pues he
venido contigo – dije con una sonrisa. Claro está que me había ahorrado la
parte de Tony.
-No
me gusta estar separada de ellos – dijo con tristeza.
-Sólo
serán unos días, hasta que estés bien – le prometí. Nos quedamos en silencio
mirándonos a los ojos los dos sonriendo. Al poco rato mi padre entró con Esme a
la habitación.
-¿Cómo
te sientes? – preguntó mi padre, mirando el suero.
-Mejor
que antes. Aunque un poco débil – dijo agachando la mirada.
-Es
normal, el medicamento es fuerte. No te preocupes – le dijo sonriendo.
-¿Mis
nietos? – preguntó Esme con una sonrisa.
-Durmiendo
los dos. Rosalie les preparó puré de patata para cenar. Y Después los lleve a
dormir. Y me vine para aquí – dije sonriendo.
-Tú
también deberías descansar, seguro que no has pasado buena noche – me dijo
Esme.
-No
pasa nada, quiero quedarme con Bella – dije mirando a mi novia.
-Está
bien – dijo Esme – Me pediré un taxi para volver a casa – dijo sonriendo.
-No
seas tonta, yo te llevo, mi guardia ha acabado hace rato. Mañana vengo a ver como
sigues. Ahora duerme un poco más, te hará bien – dijo mi padre con una sonrisa.
Esme le dio un beso a Bella y después otro a mí y se fueron.
-Ya
has escuchado a mi padre, a dormir para sentirte mejor – dije sonriendo.
-Estoy
bien – dijo tranquilamente – Ponte aquí conmigo – dijo señalándome la cama y
ella empezó a moverse para hacerme un hueco. Me quite los zapatos y me puse con
ella en la cama. Ella con la mascarilla y teniendo cuidado con el suero puso su
cabeza en mi pecho – Te amo – me susurró.
-Y
yo – dijo. Y los dos abrazados nos quedamos dormidos.
…
Narrador Externo
Al
día siguiente todo continúo igual. Bella ya se sentía mucho mejor y agradecía
mucho a Edward por estar a su lado. Le alegró mucho que sus hermanos y cuñadas
vinieran a verla. Así como sus amigos que también lo hicieron. Pasaron un rato
bueno, entre risas los unos y los otros. Carlisle entraba de vez en cuando para
ver cómo seguía Bella que continuaba tenido fiebre pero más baja, y con la
mascarilla que se la quitaría en unas horas. Nadie dijo nada de lo que pasó con
Tony en casa la noche anterior. Aunque Edward pudo notar en la mirada de sus
hermanas y cuñados que su hijo continuaba con la misma actitud. Esme llamaba
cada cierto tiempo para saber cómo se encontraba Bella, no le gustaba que su
hija estuviera en el hospital y ella tener que estar en casa pero no podía
dejar a los pequeños solos. Cuando los chicos volvieran ella podría y a verla.
Y así el día fue ameno. Los muchachos volvieron a casa por la tarde y Esme
salió corriendo a ver a su hija antes de que se acabara la hora de visita.
Estuvo un rato con ella y después se fue a casa a dar de cenar a los pequeños.
Edward se tensó, pues tenía miedo de que el niño tuviera la misma actitud que
con él. Y más o menos no fue así. Tony cenó poco, pero no lo vomitó. Alice,
Rose, Jasper y Emmett agradecieron que no hiciera lo mismo pues Esme sí se
preocuparía y le diría a Carlisle, quien informaría a Bella. Todos se fueron a
dormir tranquilos.
Al
día siguiente Bella estaba feliz, su fiebre había bajado, le habían quitado la
mascarilla y al día siguiente le darían el alta. Edward no se había separado de
su lado en ningún momento, también había ido Charlie a verla y pasar tiempo con
ella. Los chicos habían salido a pasear los cuatro y Esme se encontraba sola en
casa con los niños.
Pov Esme
Estaba
sentada leyendo cuando escuché a Elizabeth llorar en la habitación. Dejé el
libro y fui a ver qué sucedía, los encontré ahí en un típico pleito de
hermanos, ella sentada en el suelo llorando y él de pie sosteniendo el juguete
favorito de su hermana, luego, para mi sorpresa, Anthony lo aventó y fue
sentarse a la cama.
Eso
me pareció extraño, pues para empezar ellos casi no se peleaban, y últimamente
él la provocaba mucho y se mostraba molesto con casi todos. Podría pensar que
era una reacción a la ausencia de Bella, pero el comportamiento inició antes.
Suspiré
y tomé el juguete del suelo, luego se lo entregué a mi nieta y le besé a frente
antes de dejarla en su cama e ir a sentarme cerca del niño, a ver qué más podía
notar.
-
Mi amor… ¿qué pasó? –le pregunté pero él no dijo nada, miraba enfadado la
colcha. – Vamos, cuéntame. –le pedí otra vez mientras escuchaba que Elizabeth
suspiraba ya más tranquila. Él se quedó en silencio, pero me miró. En ese
momento noté que tenía las mejillas sonrojadas y por instinto le toqué el
rostro, él protestó y se alejó. – Anthony… déjame ver, tienes fiebre. ¿Estás
enfermo? ¿Te duele algo?
-
¡No! –me gritó y se bajó de la cama, estaba enojado, lo más probable que fuera
porque se sentí mal, Emmett siempre se portaba así de niño cuando estaba
enfermo. Pensé en qué hacer, preocupada
porque el niño estuviera enfermo como Bella, luego miré a la niña, ella estaba
también sonrojada, temí que igual tuviera fiebre.
-
Vamos a hacer algo. Dejen que les tome la temperatura a ambos y luego les doy
dulces ¿les parece? –les dije mientras me ponía de pie y alcanzaba de un
estante alto el pequeño botiquín que teníamos ahí para ellos, tomé el
termómetro y se los enseñé.
-
Sí. –contestó Elizabeth emocionada y fui a ponérselo. Mientras, miré a su
hermano que seguía de pie, viéndome con una expresión que era demasiado igual a
la de Edward, de no ser porque estaba preocupada, me hubiera reído. Un par de
minutos más tarde el termómetro avisó que estaba listo. Ella no tenía fiebre,
suspiré aliviada y le extendí una mano a Anthony.
-
Ven, amor, tu hermana va a tener dulces ¿tú no quieres? –él me miró y
finalmente se acercó y se subió a la cama sin tomar mi mano, todavía de mal
humor.
Le
puse el termómetro y me detuve a observarlo bien mientras se estaba quieto.
Quizás estaba algo pálido, probablemente habría perdido un poco de peso, no
mucho. No había nada en especial que me hiciera pensar que estaba enfermo… no
se había quejado de algún dolor, era tan extraño. Cuando el termómetro avisó,
lo tomé y vi 38.3°C. No era tan alto, pero sí estaba enfermo. Suspiré.
-
Voy por sus dulces. –les prometí y salí de la habitación. Caminé hasta la
cocina y tomé caramelos, luego llamé a Carlisle. – Amor… -le dije cuando me
respondió del otro lado de la línea.
-
Esme, Bella está bien. –me dijo con paciencia y no me extrañó nada porque cada
vez que yo le hablaba era para ver cómo seguía mi hija.
-
Gracias. –me reí un poco, creo que a veces yo también me puedo portar como una
niña. – Pero esta vez tengo algo que decirte, es Anthony… tiene fiebre. –le
dije volviendo a sentirme alarmada.
-
¿Cuánto?
-
38.3°C. No es tanto, está irritable, pero nada más, dice que no le duele nada.
–contesté sabiendo que eso era lo que él iba a preguntarme.
-
Mételo a bañar con agua fresca para que se le baje la fiebre y después tráelo
para acá. –me instruyó y me di cuenta de la preocupación en su voz.
-
¿Crees que sea lo mismo que tiene Bella?
-
Puede ser. –suspiró. – Lo que sea hay que atenderlo pronto.
-
Sí. No me tardo en llegar… oye… le prometí un dulce si se dejaba tomar la
temperatura… no hay problema si se lo doy ¿cierto?
-
Claro que no. –Se río en tono amable.- Eres la abuela más encantadora del
mundo. –me alabó con ternura y casi me sonrojé. – Dale otro después de bañarlo
porque no le va a gustar. Y acá los espero.
-
No tardo. Te amo.
-
Te amo, Esme. –colgó y yo fui de regreso con los niños.
Tal
como lo creí fue batallar mucho para lograr bañarlo. Primero les di el dulce y
él apenas lo probó, luego, preparé la tina y los desvestí a ambos. Elizabeth se
bañó con gusto, jugando como siempre, pero él empezó a llorar tan pronto como
el agua fresca tocó su piel. Pude entender que se sentiría mal, con fiebre y yo
intentando enfriarlo… si tuviera otra opción, nunca lo hubiese hecho pasar por
aquello. Pero era necesario.
Un
rato después por fin logré hacer que su piel se sintiera a temperatura más
normal y los arreglé para ir a visitar a su abuelo. Les ofrecí más dulces,
Elizabeth los tomó y Anthony, no. Por lo menos me quedó bien claro que ella
estaba bien. Fuimos en el auto con música todo el camino, fue la única forma
que se me ocurrió para que no hicieran miles de preguntas todo el tiempo. La
verdad no estaba muy segura de qué responder a nada.
Me
estacioné donde siempre, al lado de Carlisle y los bajé, pero Anthony se veía
algo débil y lo cargué, la pequeña tomó mi mano. Entramos a la sala de
urgencias, eso era una primera vez para ellos, pero al ver a su abuelo dejaron
de prestarle atención al entorno. Elizabeth corrió y lo abrazó, él la levantó
del suelo y luego debió ver mi expresión preocupada porque dejó de sonreír.
-
¿Cómo estás, muchacho? –le preguntó a nuestro nieto mientras le ponía una mano
en el rostro, el niño se abrazó de mí sin responder. – No me parece que esté
tan alta. –me comentó refiriéndose a la temperatura.
-
No, el baño ayudó mucho. ¿Les dijiste? –pregunté sabiendo que él entendería que
me refería a Bella y Edward, él la estaba cuidando en su habitación.
-
No. Preferí esperar hasta estar seguro. ¿Los chicos? – cuestionó y me señaló
hacia un consultorio y luego buscó con la mirada una enfermera, una chica lo
siguió llevando varias cosas en las manos.
-
Andan de paseo. –le contesté refiriéndome al resto de nuestros hijos.
-
De acuerdo. Vamos a hacer esto. –suspiró y me senté en una silla con el niño en
las piernas, dándole la espalda al escritorio, Carlisle puso a la niña sentada
a mi lado pero sobre el escritorio y luego nos miró a los tres, a su lado la
enfermera comenzó a preparar algunas cosas, vi que tenía agujas y tubos de
cristal.- Niños… hoy la visita a va a ser un poco diferente… vamos a tomar un poco de sangre… -les explicó
calmado y vi que ambos se asustaron, nunca antes estuvieron enfermos ni les
habían sacado sangre pero la televisión los mantenía bien informados de las
agujas y el dolor. – Y va a haber premios para quien sea muy valiente y no
llore.
-
¿Qué? –preguntó Elizabeth interesada al instante en la propuesta, esa niña
tendría mucho éxito en los negocios algún día.
-
Lo que quieran. –ofreció mi esposo y me asusté.
-
¡Un caballo! –exclamó ella justo como me lo temí.
-
Casi, lo que quieran. –le advirtió ocultando la sonrisa. - ¿Quién quiere ir
primero?
-
¡Yo! –al instante dijo la niña y la enfermera fue y con mucho cuidado le puso
una aguja en el brazo que goteó sangre dentro de tres tubos diferentes.
Yo
no vi la necesidad de sacarle también a ella, ni de que fuera tanta, pero
Carlisle era quien sabía de esas cosas. Después, cuando estuvo listo ella no
derramó una sola lágrima, ambos la felicitamos y la enfermera pasó con Anthony.
Pensé que iba a protestar, pero nada más le extendió una mano y se dejó hacer,
la diferencia con su hermana fue la mirada, porque ella vio lo que hizo la
chica todo el tiempo y él escondió el rostro en mi pecho.
Después
de eso Carlisle les dio jugo de beber y nos llevó a tomarles radiografías del
tórax para ver sus pulmones. Una vez hecho eso Anthony dijo que quería ir al
baño y mi esposo me pasó un frasco… ahí entendí el darles jugo. Se estaba
esmerando al máximo en revisarlos bien. Lo llevé al baño y me compliqué la vida
para que la muestra fuera adecuada. Al regresar vi que estaba con la niña
sentada en una camilla terminando de escucharle los pulmones y luego a manera de
juego le revisó el estómago. Una enfermera me recibió la muestra que llevaba y
después Carlisle fue con Elizabeth en brazos.
-
Quiere ir al baño. –me la pasó junto con otro frasco y suspiré… si con Anthony
fue complicado… no quería ni imaginarme cómo le haría con ella.
Cuando
por fin regresé a donde estaba Carlisle, tenía la muestra y la misma chica de
antes me la recibió, pero noté que ni mi esposo ni mi nieto estaban, miré para
todos lados pero no los vi. La enfermera notó que estaba a punto de preguntar y se adelantó.
-
El doctor Cullen fue a rayos X con el niño, me pidió que lo esperaran en el
consultorio. –sonrió y yo asentí.
Me
quedé con Elizabeth unos minutos esperando. Ella hablaba contenta de qué
pediría de premio por haberse portado bien y yo le seguí la corriente. Estuve
preocupada, sólo un poco, hasta que Carlisle abrió la puerta con Anthony en sus
brazos y noté que mi esposo estaba tan pálido como un fantasma. Me puse de pie
por instinto y le iba a preguntar qué sucedía, pero él me dio una mirada de
advertencia.
-
Jueguen aquí un rato, su abuela y yo volvemos pronto. –les dijo a los niños y
sentó al pequeño en una silla. Lo seguí afuera y en cuanto cerró la puerta le
tomé la mano.
-
¿Qué pasa? –los segundos que le tomó llevarme hasta una de esas lámparas para
ver radiografías se me hicieron eternos.
-
¿Ves esto? –me señaló lo que se me hizo una especie de círculo
-
Sí. –contesté, lo veía pero no tenía idea de qué era.
-
Cuando revisé a Anthony sentí algo en su abdomen y le tomé esta radiografía…
-me explicó y luego suspiró. – Eso es un tumor.
Pov Esme
-
Cuando revisé a Anthony sentí algo en su abdomen y le tomé esta radiografía…
-me explicó y luego suspiró. – Eso es un tumor.
-¿Qué?
–sé que mi voz sonó casi histérica y él me abrazó.
No
pude creer sus palabras, me estaba diciendo que mi niño tenía… ¿cáncer? Eso no
se supone le dé a criaturas tan pequeñas… pero igual… las enfermedades del
corazón tampoco deberían ser cosas de niños y Bella estuvo enferma casi desde
el inicio de su vida. Comencé a llorar entre sus brazos, con el rostro
escondido en su pecho y pensé en mil cosas… qué iba a suceder con Anthony, cómo
se lo íbamos a decir a mi hija y a Edward… no era justo, Bella ya tenía una
vida demasiado difícil como para que le sucediera esto.
-
Voy a llamar a un pediatra para que se encargue, esto se sale de mis manos. –me
murmuró en el oído.
-
¿Qué va a pasar ahora? –le cuestioné separándome un poco.
-
Hay que hacerle más estudios y ver los resultados de las pruebas que ya le mandé
a hacer. Hay que ver si el tumor es benigno o maligno… y hay que decírselo a
Bella y Edward.
Asentí
viendo la tristeza en sus ojos. En ese momento él no sabía mucho de la
situación… pero sí lo más importante, que esto era serio y que lo siguiente era
que el pediatra lo estudiara bien, por lo tanto… Bella y Edward tenían que
saberlo lo más pronto posible.
Pov Carlisle
Esme
se había llevado a los niños, fueron al centro comercial para que escogieran
algún regalo. Por teléfono el pediatra me indicó la dosis de una medicina para
Anthony y muy pronto se le bajaría la fiebre. Sin embargo, él tendría que
regresar más tarde para otros estudios. Yo fui a la habitación de Bella, donde
también estaba mi hijo. Iba a darles la noticia. La verdad me hubiera gustado
tener el apoyo de Esme pero no pudimos comunicarnos con los chicos y alguien se
tenía que quedar con nuestros nietos mientras les informábamos a sus padres.
Así
que acudí solo. Llamé a la puerta y me indicaron que pasara. Bella estaba
sentada en la cama con las puntillas nasales puestas, nada más necesitaba ya el
mínimo aporte de oxígeno y la fiebre era casi nula. Eso lo alegró, pero de
todas formas por la manera en que fruncieron el seño al verme, supe que mi
expresión no era nada jovial.
-
¿Qué pasa, papá? –preguntó Edward levantándose del sillón.
-
Siéntate con Bella, hijo, por favor. –él me obedeció y tomó de la mano a su
novia, yo respiré profundo y dejé salir el aire de los pulmones casi con furia.
No deseaba hacer aquello.
-
¿Salió mal algún estudio? –me presionó Edward sabiendo que no llevaba buenas noticias y sin imaginarse que
pudieran ser de su hijo y no de Bella.
-
No, no es eso. –le dije sentándome en una silla al lado de la cama.
-
¿Están bien los niños? –preguntó Bella, quizás su intuición de madre fue lo que
la llevó en la dirección correcta.
-
Están con Esme en el centro comercial. – les aclaré para que no pensara que se
trataba de un accidente, aunque quizás fuera peor. – Pero… tal vez lo notaron,
hace unos días que Anthony ha estado irritable.
-
Sí, se estuvo peleando con Elizabeth. –dijo Bella.
-
Y no ha comido bien. –agregó Edward.
-
Desde que no estás en casa, se ha puesto peor. Y hoy en especial no deseaba que
nadie se le acercara. –les fui aclarando los detalles por postergar la situación,
tomando tiempo para encontrar la forma adecuada.
-
¿Crees que tenga problemas de comportamiento? Tal vez cuando Bella regrese, él
vuelva a la normalidad. –dijo mi hijo.
-
No es eso. Ha estado irritable porque se siente mal, hoy Esme notó que tenía fiebre
y lo trajo.
-
¿Está enfermo? –se alteró Bella de inmediato. - ¿Crees que le haya contagiado
de neumonía? –me preguntó preocupada, Edward a su lado también se tensó.
-
No es neumonía, les tomé estudios a él y a Elizabeth pensando precisamente eso,
pero ella está perfectamente bien y en él… encontré otra cosa. –me detuve
porque sabía que no tenía ya forma de postergarlo más y vi la ansiedad y el
miedo en sus miradas.
-
¿Qué tiene mi bebé? –preguntó Bella llorando, intuyendo lo peor, tal vez tenía
razón.
-
No estoy seguro aún. Ya llamé a su pediatra y más tarde le va a hacer otros
estudios.
-
Papá ¿qué es? –dijo Edward desesperado- Aunque no estés seguro, tienes por lo
menos una idea o no habrías llamado al pediatra ¿qué está mal?
-
Encontré un tumor. –tres sencillas palabras que pude ver cómo desmoronaron el
mundo de Edward y Bella.
-
¿Cáncer? –preguntó él abrazando a su novia y con los ojos llenos de lágrimas.
-
No lo sabemos. Me parece que está en un riñón o en el abdomen. El pediatra va a
hacerle una tomografía más tarde pero tiene que anestesiarlo y estamos
esperando a que tenga el estómago vacío. –les expliqué.
-
¿Por qué? –preguntó Bella y se separó de Edward. - ¿Por qué mi bebé? No es
justo, no lo es. Carlisle… tú dímelo, dime por qué mi Anthony.
-
No hay una respuesta para eso, Bella.
–le dije con pesar y en ese momento sonó mi teléfono, lo tomé y vi la
oportunidad para salir y darles algo de espacio. – Yo no me voy del hospital,
Esme y los niños vuelven más tarde. Me buscan por cualquier cosa. –les dije y
me salí a contestar, pensando en que dejaría instrucciones de que si Bella se
alteraba más, le pusieran la mascarilla de vuelta y un calmante en el suero, no
quería que sus emociones empeoraran su condición.
Pov Bella
Estaba
acostada con la mascarilla de oxígeno, unos minutos atrás entró una enfermera
para ponérmela y además inyectó algo en el suero, dijo que fueron nuevas
instrucciones de Carlisle y casi al instante comencé a relajarme, aunque no lo
deseara. Ese no era el momento para estar tranquila y dormirme, no con mi bebé
enfermo, no si mi deber era estar a su lado y cuidarlo… todo eso me alteró y
ahora me estaban durmiendo como si fuera una niña.
Me
enojé pero no duró mucho, pronto comencé a quedarme dormida con Edward
sosteniéndome la mano. Pobre Edward, yo debería ser su apoyo, no una carga más.
Quise disculparme con él, pero los párpados me pasaban tanto que me quedé
dormida, aún contra mi voluntad.
Pov Esme
Elisabeth
me estaba haciendo dar vueltas por todo el centro comercial porque no sabía qué
quería de regalo. Al contrario de ella Tony iba en mis brazos con su cabeza
apoyada en mi hombro. Callado, era injusto todo lo que estaba pasando. Y no
podía dejar de pensar en cómo se lo tomaría Bella cuando Carlisle se lo
contara, me hubiera encantado estar con él para contarle los dos juntos, pero
me tuve que venir con los niños. Después tendría que volver para que
continuaran haciéndole más pruebas a Tony. Y quería localizar a algunos de mis
hijos para que se quedaran con mi nieta pero no lo conseguía. Estaba muy
preocupada por Anthony, tenía miedo de cómo podía acabar todo esto, de cómo
podía acabar mi nieto con todo esto. Lo veía algo pálido y débil.
-Abu…
quiedo esto (Abu… quiero esto) – dijo señalando un bebe de muñeco con su
carrito.
-Claro
cielo. Vamos a comprarlo – dije agarrándole la mano y entrando en la tienda –
Tú cariño ¿Qué quieres? – pregunté mirando a Tony.
-Nada
– susurró sin mirarme. Suspiré preocupada. Compré el bebé con su carrito y Liz
comenzó a jugar con él nada más salir de la tienda. Volví a meterme en el coche
camino al hospital. Al llegar aparqué en el mismo lugar que antes y volví a
entrar con Tony en mis brazos y Liz cogida de mi mano. Me acerqué a la
recepcionista para que llamaran a mi marido.
-Puedes
llamar a mi marido, y decirle que ya estamos de vuelta – le pedí amablemente,
aunque por dentro tenía unas inmensas ganas de gritar.
-Ahora
mismo, espere unos minutos – me dijo.
-Abu…
¿poque estamos aquí ota vez? (Abu… ¿Por qué estamos aquí otra vez?) – me preguntó
mi nieta mirándome con el ceño fruncido.
-Mis
niños… - dijo Edward acercándose con mi marido. Rápidamente cogió a Anthony de
mis brazos. Pude ver sus ojos rojos, de haber estado llorando.
-Papi
– dijo Liz para que también la cogiera a ella. Edward intentó sonreír y
extendió su brazo para cogerla a ella también.
-Vamos
a mi consultorio… - dijo Carlisle.
-No
creo que esto sea sitio para que estén niños, me llevo a Elisabeth a casa para
dormir que ya es muy tarde – dije mirando a Edward y mi marido para que ambos
me dieran su aprobación.
-Sí,
es buena idea. No creo que sea bueno que Liz este por aquí – me respondió –
Cariño, ahora te vas a ir con la abuela Esme a casa y te vas a portar bien –
dijo Edward sonriendo.
-Y
Tony… - dijo mirando a su hermano.
-Tú
hermano se tiene que quedar un poquito más – dijo y finalmente soltó un
suspiro.
-Joo,
yo también quiedo (Joo, yo también quiero) – dijo cruzándose de brazos.
-Ya
mi amor, pero tú ahora tienes que ir con la abuela, y con el tío Emmett y
Jasper y las tías Alice y Rose que tienen que estar esperando – le dijo
sonriendo – Además tendrás un regalito – la niña sonrió.
-Vade
me voy con la abu (Vale me voy con la abu) – dijo extendiendo los brazos para
mí. La recibí fuertemente.
-¿Cómo
está? – desee que entendieran que me refería a Bella.
-Dormida,
se alteró mucho – me dijo Edward. Suspiré de mal humor, deseaba poder estar con
ella.
-¿Qué
se han comprado de regalo? – preguntó Carlisle.
-Ella
un carrito con un bebé y Tony no ha querido nada – dije seriamente.
-¿Cómo?,
¿Mi príncipe no ha querido premio? – preguntó Edward mirando a su hijo que lo
había estado mirando todo el rato. El niño no dijo nada y apoyó la cabeza en el
hombro de su padre.
-Lleva
así toda la tarde… - dije resignada. Carlisle me abrazó para consolarme y vi
los ojos de Edward que estaba a punto de llorar nuevamente – Bueno, nosotras
nos vamos. Dale un beso a papá, al abuelo, y Tony – dije acercando la niña a
Edward que le dio un beso y le pidió que soñara con los angelitos. Después se
lo dio Carlisle que le dio un besito mientras le hacía cosquillas. Y cuando la
acerqué a su hermano el giro la cara mirando para el cuello de Edward. Liz al
ver como había reaccionado su hermano se puso a llorar – Vámonos ya – dije
intentando que mi nieta dejara de llorar.
Pov Edward
No
podía creérmelo todavía. Mi hijo enfermo, y cáncer… lo tenía en mis brazos y
deseaba no separarme de él nunca, no podía dejarle solo. Decidí dejar a Bella
en la habitación, puesto que la habían tenido que sedar porque estaba muy
nerviosa y sus emociones podían afectar a su salud. Agradecí que fuera así,
porque no quería que se pusiera peor ahora que se estaba recuperando. Por lo
tanto, por el momento mi prioridad era mi hijo. ¿Cómo había podido ser tan
tonto? Estoy estudiando medicina y con su comportamiento lo único que pensé es
que llamaba a atención para que Bella volviera y era porque estaba enfermo, me
sentía un horrible padre.
-¿Edward
estás bien? – me preguntó mi padre mirándome seriamente. Asentí lentamente no
muy convencido de que esa afirmación fuera cierta. Picaron a la puerta y los
dos pusimos atención en ella. Mi hijo continuaba en apoyado en mi pecho.
-Hola
– dijo el pediatra entrando.
-Hola
– mi padre se levantó y le tendió la mano, yo también se la tendí pero sentado.
-¿Qué
ha pasado? – preguntó mirando a mi padre seriamente.
-Mi
mujer trajo a mis nietos porque Tony tenía fiebre pensamos que podría tener
neumonía como Bella, pero al hacerles las pruebas a los dos, Liz está
perfectamente, pero en Tony encontré esto – dijo poniendo la prueba en la
lámpara. El pediatra se acercó seriamente y lo estuvo mirando.
-Papi…
- me llamó mi hijo y tanto yo como los otros dos hombres que habían le miramos
seriamente – Quedo ve a mi mami (Quiero ver a mi mami) – dijo sollozando. Los
tres nos miramos entre sí y después volví a mirar a mi niño.
-Está
de viaje amor, pero mañana estará de vuelta de lo prometo – dije abrazándolo.
-Tenemos
que hacer una tomografía para ver bien de qué se trata. ¿Edward, tengo
autorización? – asentí rápidamente.
Pov Carlisle
Estábamos
de pie viendo por el cristal cómo le hacían la tomografía a mi nieto. Sentado
en la computadora se encontraba el técnico trabajando, a mi lado derecho el
pediatra revisaba una vez más los resultados del laboratorio, y del lado
izquierdo se encontraba Edward, quien luego de meditarlo mucho dejó a Bella
dormida en la habitación y fue para estar con su hijo. Esme se había ido a casa
con Elizabeth, pues en realidad la niña no tenía nada que hacer ahí.
Del
otro lado Anthony estaba tendido, inmóvil en la camilla especial que pasaba por
el tomógrafo. Era un proceso de muchos minutos, pues deseábamos tener una
visión de todo su tórax y abdomen. El pediatra se veía pensativo y tranquilo,
pues le puso una buena cantidad de anestesia al niño, la suficiente para que no
fuera a despertar a la mitad de la prueba.
-
Ahí está. –nos avisó el técnico radiólogo y de inmediato todos prestamos
atención a las imágenes de la computadora.
Poco
a poco fueron apareciendo como fotografías que detallaron las características
del tumor, como lo pensé estaba en uno de sus riñones, aunque pude adivinar que
también había tomado algunas estructuras cercanas.
Esperamos
en silencio hasta que el estudio terminó y Edward entró para tomar a Anthony en
brazos, luego, volvió con nosotros, el niño seguía dormido y tanto los otros
dos hombres como yo, seguíamos viendo las imágenes, tratando de definir
exactamente con qué estábamos lidiando.
-
Carlisle, sabes que no puedo asegurarte nada sin una muestra del tumor como
tal, pero me parece que es cáncer. –dijo el pediatra finalmente, yo sentí un
escalofrío recorrerme el cuerpo cuando confirmó mis sospechas.
-
¡Pero es un niño! –dijo alterado mi
hijo.
-
Edward. –le puse una mano en el hombro para darle apoyo.
-
Hay un tipo da cáncer de riñón que es común en niños. Pero no puedo asegurarles
que sea eso hasta que tenga una muestra. –nos repitió.
-
Pues entonces tómela. –le dijo Edward con el niño firmemente abrazado.
-
No es tan sencillo. –Empezó.- Primero es traer a un cirujano pediatra. Lo que
tienen que decidir es qué hacer. Podemos abrir un poco, tomar la muestra y
cerrarlo para hacer pruebas y confirmar el diagnóstico. O abrirlo, quitar el
tumor y estudiarlo mientras se hace la cirugía para ver si de una vez empezamos
con radioterapia.
-
Con quimioterapia podríamos reducir el tumor... si tenemos la muestra antes,
aunque tengamos que meterlo dos veces a cirugía. –hablé recordando esas cosas
básicas de la profesión.
-
Eso recomendaría. –aclaró él.
-
Pues eso hagan. Lo que sea con tal de que mi niño esté bien. –nos indicó Edward
con la desesperación pintada en la voz.
-
Hay que planear qué día lo metemos a quirófano entonces. –concedió el pediatra
y asentí muy seguro de que ese día era apenas el inicio de una larga batalla.
Pov Rosalie
Estábamos
los cuatro en casa, luego de andar de paseo todo el día volvimos y encontramos
la casa vacía, así que nos tiramos en los sillones a ver una película mientras
esperábamos que alguien llegara. Era raro que no estuvieran ahí Esme y los
niños, como mínimo, pero nadie era más capaz de cuidarlos que ella, así que no
me preocupé. De repente escuchamos un auto y luego vimos la puerta abrirse, nos
levantamos dispuestos a ir a saludar, pero fue mucha nuestra sorpresa al ver que
sólo eran Esme y Elizabeth quienes habían llegado, la niña iba en brazos de su
abuela y la mirada de ella era tan desoladora que ni siquiera supe qué pensar,
pero me asusté y como respuesta el vientre se me puso duro.
-
¿Bella está bien? –la cuestionó Emmett de inmediato.
- Sí. Voy a dejarla en su cama y regreso. Hay
noticias. –respondió Esme y caminó lentamente hacia la habitación de los
gemelos.
Creo
que en ese punto todos teníamos mil preguntas en la cabeza pero nos quedamos en
silencio, incapaces de elucubrar todas las horribles opciones que se nos
vinieron a la mente. Por instinto Emmett puso una mano en mi estómago crecido y
frunció el seño al sentirlo tenso, luego me miró, yo negué un poco con la
cabeza para decirle que no era nada importante, sólo una de esas contracciones
que no dolían.
-
Mejor siéntense. –nos dijo Esme y le hicimos caso. – Anthony está enfermo. –nos
soltó las palabras con los ojos llenos de lágrimas.
-
¿Qué le pasó? –pregunté tomando la mano de Emmett.
-
Hoy tuvo fiebre y lo llevé al hospital para que Carlisle lo revisara. Resulta
que de seguro hace tiempo que se ha sentido mal…
Esme
hizo una pausa y los demás nos volteamos a ver mutuamente, pensando
sincronizados en las cosas que le ocultamos a ella, a mi papá y a Bella sobre
Anthony ¿se habría empeorado por nuestra culpa?
-
¿Tiene lo mismo que Bella? –preguntó Jasper y no supe si se refería a la
neumonía o a la cosa del corazón, pues gracias a Emmett yo sabía que ella tenía
miedo de haberle heredado su enfermedad a alguno de los gemelos.
-
No, esto es otra cosa… es… es peor. –de repente puso el rostro entre las manos
y sollozó.
Emmett
me besó el dorso de la mano y luego fue a consolar a su madre, se sentó al lado
y la abrazó, Jasper hizo lo mismo. Yo quería saber de inmediato qué estaba
pasando, pero no desee hablar, no tuve valor para interrumpir a Esme en su
llanto mientras mis propios ojos se llenaban de lágrimas.
-
¿Qué tiene? –preguntó finalmente Emmett.
-
Carlisle le encontró un tumor. –dijo por fin en voz baja y sin levantar el
rostro.
Escuché
a los demás contener el aliento y lo hice también por puro reflejo, de la misma
forma en que me llevé ambas manos al vientre, como queriendo proteger a mi
bebé, era tonto, pero el simple hecho de escuchar que algo tan horrible podía
estarle pasando a Anthony me llenó de pánico, nunca soportaría que mi criatura
estuviera tan enferma… jamás sobreviviría a eso.
-Carlisle
se quedó con Anthony en el hospital para hacerle más estudios. –continuó
hablando cuando vio que nosotros no dimos señas de estar en este mundo. – Aún
no saben si es cáncer o no.
-
Pero… pero… él estaba bien ¡esta mañana estaba bien! –exclamó Emmett poniéndose
de pie. – No puede ser que ahora tenga cáncer.
-
Eso aún no lo sabemos. –aclaró Esme.
Vi
que Emmett deseaba decir más, pero no lo dejé, no había palabras sensatas en
ese momento… el silencio me pareció lo más elocuente. Me levanté y caminé hasta
él para abrazarlo y reconfortarlo, necesitando al mismo tiempo que él lo
hiciera conmigo.
-¿Edward
y Bella ya saben? – preguntó Alice abrazándose a Jasper como yo estaba haciendo
con Emmett.
-Sí,
su padre les contó cuando yo salí del hospital con los niños. A Bella le
tuvieron que sedar y volver a poner la mascarilla, se alteró mucho. Edward
estaba desesperado pero acompañó Carlisle a que le hicieran las pruebas – dijo
con la voz entre cortada.
-No
me lo puedo creer… - murmuró Alice.
-Creo
que no eres la única… - susurró Emmett.
-La
vida está siendo muy injusta… - susurré pensando en todo lo que le había pasado
a la familia en estos años que estábamos todos juntos.
Pasaron
un par de horas y los cinco estuvimos en el comedor, sin apenas decir nada,
creo que todos pensando en lo mismo. Hasta que escuchamos un coche y todos
salimos corriendo a la entrada. No dejamos que ellos abrieran la puerta y la
abrimos nosotros. Papá estaba subiendo las escaleras del porche, mientras mi
hermano iba unos pasos atrás con el niño en sus brazos.
-¿Qué
ha pasado? – preguntó Esme acercándose a papá. Su rostro no reflejaba buenas
noticias.
-Edward,
lleva al niño a la cama – le dijo a Edward, cuando pasó a mi lado vi que tenía
los ojos rojos e hinchados, de haber estado llorando.
-Carlisle…
- susurró Esme comenzando a sollozar de nuevo.
-Vamos
al salón – nos indicó. Y todos fuimos a sentarnos. Pero nadie habló.
-Papá,
me vuelvo al hospital – dijo Edward apareciendo por la puerta.
-Deberías
descansar… - le dijo mi padre tranquilamente.
-No,
quiero estar allí cuando Bella despierte – nos dijo.
-Edward
– lo llamó Jasper. Mi hermano le miro seriamente – Nos tienes para todo lo que
necesites – Mi hermano sonrió en respuesta. Y después desapareció.
-Explícanos
– le pidió Emmett, aunque parecía que se lo estaba ordenado.
-Según
todas las pruebas que hemos hecho parece ser que si es c… cáncer – le costó
mucho decirlo, pero finalmente lo soltó – Aunque todavía no hay nada seguro. –
Esme había comenzado a llorar y mi padre la abrazó consolándola, igual que hizo
Emmett conmigo y Jasper con Alice, todos sollozando y llorando – Lo
ingresaremos en dos días más o menos. Después tendremos que esperar tres días
para que nos den los resultados. Si tenemos suerte y no es cáncer, lo meterán
en quirófano y nada más – dijo intentando sonreír – Si resulta ser c… cáncer,
habrá que ponerle un catéter, es como el tubo del suero pero debajo de la
clavícula y lo tendrá que llevar por unos meses, por ahí se le pasará la
quimioterapia – dijo, podía notar que con cada cosa que decía le costaba más
hablar.
-¿Qué
le hará eso? – preguntó Emmett muy serio.
-Depende
de cada persona. Falta de apetito, vómitos, fiebre, caída de pelo… no puedo
decir nada con seguridad – nos dijo lamentándose – después de unas semanas con
quimioterapia para que se haga más pequeños el tumor, lo meteremos en quirófano
de nuevo – finalmente suspiró.
-Tan
pequeño y tener que pasar por esto… - murmuró Jasper. Fue lo único que dijimos
antes de escuchar un llanto, todos nos levantamos rápidamente y salimos
corriendo para la habitación. Entramos rápidamente y Anthony estaba llorando
encogido en la cama llorando. Esme se acercó rápidamente y lo abrazó.
-Cariño,
¿Qué pasa? – le preguntó consolándolo.
-Duele…
- murmuró llorando. Y cogiéndose la barriga. Papá se acercó rápidamente.
-No,
que te vas a hacer daño – le dijo cogiendo las manos – Tranquilo… le dijo
abrazándolo ahora él.
-¿Qué
pasa? – preguntó Liz despertándose. Alice fue rápidamente hacia ella.
-Nada
cielo, sigue durmiendo – le dijo acariciándole.
-Quiedo
mi mami… (Quiero mi mami) – murmuró llorando.
-Mañana,
cariño. Mañana viene mamá – le susurró. Todos nos quedamos allí esperando a que
el pequeño se volviera a dormir y cuando eso pasó, todos nos fuimos a la cama.
…
Pov Alice
Había
sido una de las peores noches de mi vida. Apenas habíamos pegado ojo pensando
en Tony, en todo lo que le esperaba apartar de ahora. Y lo mal que tendrían que
estar Edward y Bella. Jasper había salido a desayunar, mientras yo me duchaba.
Me puse lo primero que pillé en el armario y salí. Todos estaban en la cocina,
incluso mis sobrinos. Al verlos a ellos me recordó la primera noche de Bella en
el hospital. Liz comía, como si no le hubieran dado de comer en días. En cambio
Tony tan solo jugaba con la comida.
-Buenos
días – dije, todos miraron en mi dirección y me saludaron.
-Hola
tía Alice – dijo contenta mi sobrina. Me acerqué y le di un beso de buenos
días, y después me acerque a Tony para darle otro a él. Fui a la nevera y me
cogí zumo para beber.
-Cielo,
come un poco… - le dijo Esme a Tony.
-No
quiedo (No quiero) – dijo sin mirarla. Escuchamos el timbre.
-Yo
abro – dije bajado las escaleras. Me extrañaba que alguien viniera por la
mañana a casa, sabía que Edward no era porque estaba en el hospital con Bella,
y dudaba mucho que fueran sus amigos. Cuando abrí la puerta me sorprendí.
-Charlie
– le saludé.
-Hola,
¿Están mis nietos? – preguntó dudoso.
-Claro,
están desayunado – intente sonreír. El con la mirada me preguntó si podía
pasar, sonreí y le dejé sitio – La cocina está arriba – le indiqué y el subió
rápidamente. Yo le seguí me sorprendía mucho su visita.
-Que
no quedo (Que no quiero)- escuché protestar a Tony.
-¿El
qué no quieres campeón? – preguntó entrando en la cocina. Pude ver la cara de
sorpresa de todos.
-No
teno hambe (No tengo hambre) – dijo mirando a Charlie.
-Pero
tienes que comer, porque si no te pondrás grande y fuerte, como tío Emmett – le
dijo con una sonrisa Charlie cogiéndolo en brazos – Venga pequeño solo un poco
– dijo cogiendo una cucharada de cereales y haciéndole el avión para metérselo
en la boca – Preciosa, tu no le has dado el beso al abuelo – dijo poniendo la
mejilla para que la pequeña se lo diera y su beso resonó por toda la cocina.
-Me
tengo que ir a trabajar – dijo mi padre poniendo se en pie – Me alegro de verte
Charlie – dijo dándole un golpe en el hombro. Me sorprendía mucho esta actitud,
pero yo había estado dos años sin vivir aquí y no sabía cómo estaba esta cosa.
-Ya
está – dijo Tony apartando la cucharada que estaba preparando Charlie. Y todos
suspiramos, me sorprendió que lo hiciéramos todos a la vez. Y de repente Tony
comenzó a vomitar como la vez anterior.
-Traer
algo para limpiar – dijo Esme que se levanto rápidamente para coger a Tony.
Rose se acercó con la fregona a limpiar. Y todos nos pusimos alrededor de Tony.
-Apartémonos
un poco, no le agobiemos – nos pidió mi padre. Me giré y vi que Liz miraba con
los ojos llorosos.
-¿Que
tener? (¿Qué tiene?) – me preguntó a punto de llorar.
-Nada
corazón, vamos abajo a ver una película de dibujos – dije cogiéndola en brazos.
-Yo
me tengo que ir a trabajar – dijo mi padre con frustración – Cualquier cosa que
pase, me llaman enseguida – dijo seriamente. Todos asentimos y mientras todos
se quedaban con mi sobrino que se estaba recuperando yo bajé a la sala y mi
padre para el garaje.
Pov Carlisle
Esa
mañana al entrar al hospital pensé en lo diferente que fue 24 horas antes,
cuando sólo estaba un poco preocupado por Bella, ahora las cosas estaban mucho
peor. Dejé en casa a toda la familia muy preocupada, todos están devastados, al
igual que yo. La llegada de Charlie nos había dado algo de esperanza pues mi
nieto pareció querer comer, pero no duro mucho, pues dijo que no quería más y
se puso a vomitar. Yo vine temprano para
explicarle a Bella y Edward las cosas, pues si bien él estuvo ahí cuando el
pediatra hizo los planes, para este punto ya todo estaba finamente calculado, a
los demás se los informé la noche anterior.
-
¿Puedo pasar? – pregunté entreabriendo la puerta de la habitación
-
Adelante, papá. –Me dijo Edward y ahí lo vi sentado en la cama con Bella, ella
ya no llevaba la mascarilla, pero no se veía mejor - ¿Cómo van los pulmones?
–le pregunté.
-
Bien. –contestó y noté sus ojos rojos. Ahora la tenía con calmantes en el
suero, no lo suficiente para que se quedara dormida, sólo lo necesario para
tranquilizarla. - ¿Cómo está mi niño?
-
Se quedó desayunando. Está bien por ahora.
-
¿Qué va a pasar con la cirugía? –me cuestionó Edward.
-
De eso vine a hablarles. Dentro de dos días lo vamos a internar para que tomen
la muestra del tumor, lo programamos para que sea en la mañana y puedan
llevarse a Anthony en la noche. Supuse ustedes lo preferirían así. –me encogí
de hombros y los miré esperando respuesta.
-
Mientras menos tiempo esté aquí, mejor. ¿Ya se lo han explicado? –habló Bella.
-
No. Pensamos en que será mejor si ustedes están ahí. Todos estamos dispuestos a
ayudarlos en cada momento, pero Anthony necesita a sus padres. –les aclaré y
traté de sonreírles.
-
Sí, lo sabemos. Y gracias… a ti y a todos por su ayuda, no sé qué haríamos sin
ustedes. –me dijo Edward y asentí, muy seguro de que lo mínimo que podía hacer
por ellos era darles apoyo… y quizás era lo único.
-
Después de eso hay que esperar dos o tres días a que me den el resultado. Si
resulta no ser cáncer, habría que meterlo a cirugía para quitarle el tumor y
eso sería todo. –les plantee la posibilidad más feliz.
-
¿Y si es cáncer? –me preguntó Bella lo más lógico.
-
Tendríamos que ponerle un catéter especial en una vena debajo de la clavícula.
–ella por instinto se tocó la cicatriz que tenía por donde años atrás le puse
el marcapasos. – Sí, esa misma vena. –le aclaré. – Es un catéter que se va a
quedar ahí unos meses, lo usaríamos para pasarle la quimioterapia por ahí.
-
¿Quimioterapia? ¿Y qué le va a pasar con eso? –preguntó Bella.
-
Es difícil decirlo, puede perder el apetito, vomitar, tener fiebre… se le puede
caer el cabello… puede que no tenga síntomas o que tenga mucho. Pero es
necesario, es lo único que podemos hacer por él. –le dije con seguridad.
-
¿Y no hay que quitar el tumor? –preguntó mi hijo.
-
Sí. La quimioterapia se la vamos a dar unas semanas antes para que el tumor se
haga más pequeño antes de quitarlo. Y después de extirparlo tendremos que
seguir con la quimioterapia, quizás hasta radiaciones… pero eso ya depende de
qué encuentren en quirófano.
-
Son tantas cosas… -murmuró Bella derramando lágrimas y pude ver que ambos
estaban abrumados.
-
Una cosa a la vez. Lo primero es que ustedes estén bien para que puedan
ayudarlo. Cuando ambos vayan a casa hay que explicarle a Anthony por qué va a
venir al hospital y que eso lo va a ayudar a sentirse mejor. Después nos queda
esperar por los resultados, no se abrumen con todo al mismo tiempo.
Me
acerqué a ellos y le di un beso en la frente a Bella antes de abrazarlos,
desafortunadamente… no existían palabras de consuelo, nada más ser fuerte para
darles fortaleza a ellos.
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