sábado, 30 de junio de 2012

CAPITULO 22


CAPITULO: 22

Pov Alice

Habían pasado unos días desde que llegamos a Forks y por el momento todo iba bien. Bella no se había vuelto a sentir mal,  a mi hermana estaba perfectamente. Todos estábamos en una tranquilidad excelente. Llevaba un rato despierta, pero no tenía ganas de levantarme de la cama, pero en ese momento escuche a mi móvil, abrí el mensaje.

Preciosa, ¿Cómo estás? El otro día fui a tu casa y no te vi. Un beso nena.

Borre el mensaje y lo cerré. No quería tener problemas con Jasper y James no había parado de enviarme mensajes e incluso de llamarme desde que habíamos llegado a Forks. Me levanté, me fui a la ducha rápida y después me puse lo primero que encontré. Fui a la cocina y solo están Jasper y Edward.
-Buenos días – dije sonriendo. Besé a mi novio en los labios y uno en la mejilla a mi hermano - ¿Y los demás? – pregunté abriendo la nevera me cogí zumo y fui a por una tostada.
-Bella esta con los niños. Esme fue a hacer unos recados, papá tiene guardia y Emmett y Rose no lo sabemos… - me contestó mi hermano.
-Rose continua durmiendo, yo estoy aquí – dijo Emmett entrando en la cocina con unos calzoncillos.
-Podrías vestirte… - le dijo Jasper.
-¿Para qué? Así voy muy cómodo – le contestó con una sonrisa.
-No cambias… - le contestó mi novio.
-Buenos días – dijo Bella entrando con una sonrisa y ambos niños de las manos.
-¡Papi! – gritaron los dos corriendo hacia mi hermano. Bella le dio un beso a Emmett. Y se acercó a mí y Jasper para hacer lo mismo.
-Emmett ya eres mayorcito para ir todavía así – dijo Bella riéndose y se acercó a mi hermano y le besó.
-Con lo que te gusta a ti verme así – todos comenzamos a reír.
-Voy un momento a la habitación – dijo Jasper levantándose, me levanté de su regazo ya que está sentada allí.
-Tita Ali… - me llamó Tony mientras comía cereales. Puse mi atención en él – Vamos a la paya (Vamos a la playa)… - dijo sonriendo. Yo miré a sus padres quienes se miraron entre si y después asintieron.
-Claro que sí, pequeño – le dije. Tanto él como mi sobrina gritaron de Emoción.
-Hola – dijo mi hermana que entraba con un camisón y acariciándose la barriga.
-¿Estás bien? – preguntó Emmett mirándole preocupado.
-Sí, solo que se está moviendo mucho – dijo con una sonrisa. Yo me levanté corriendo para sentirlo. Mi hermana me sonrió.
-Es un bebé muy agitado… - dije sonriendo.
-Alice amor, ¿Por qué tienes el móvil apagado? – preguntó Jasper entrando en la cocina con el móvil en la mano. Yo me tensé, él se fijó en mi actitud - ¿Otra vez ese desgraciado? – preguntó enfadado. Yo agaché la mirada - ¿Por qué no me lo habías dicho?, ¿Lleva muchos días así?, En cuanto volvamos le voy a poner una orden de alejamiento. Deberías haberme contado… esto es algo que no te puedes callar, este tipo está loco, puede hacerte cualquier cosa… - ahora si sabía que estaba enfadado porque me estaba gritando.
-No ha sido nada…  - susurré siendo incapaz de buscar un tono de voz normal.
-¿Alguien nos puede explicar? – preguntó mi hermano seriamente. Entonces recordé que mi sobrinos estaban allí – Amor, súbelos arriba a que juegan – pidió mirando a Bella. Ella asintió. Menos mal que la ventana que se rompió ya estaba arreglada. Cuando Bella salió Emmett, Rose y Edward nos miraron seriamente,
-Lo que pasa es que hay un loco que persigue a Alice y ella no quiere hacer nada… - elevaba la voz con cada palabra que decía.
-James no hace daño enviando mensajes… - dije justificando lo injustificable. No me gustaba nada que me mandara mensajes y que me llamara a cada rato, pero no creo que eso haga daño a nadie.
-¿Quién es James? – preguntó Emmett serio.
-James es un novio que tuvo, que está obsesionado con ella… y no la deja vivir tranquila… - le explicó Jasper.
-Pues a decir así, María también es un loca obsesionada… porque te recuerdo que el otro día vino a casa para meterse en tu cama… - dije gritando yo también.
-No comprares… - me miró seriamente. Me sentía mal, Jasper y yo nunca habías discutido así.
-No comparo, porque James tan solo envía mensajes y hace llamadas, cosas que no contesto. Pero la desequilibrada de tu ex va a casa y se mete en nuestra cama como si fuera de ella… - dije molesta.
-A ver… - dijo Edward levantándose de la silla - ¿Por qué te persigue el tal James? – preguntó mirándome.
-Porque se piensa que continuamos juntos – respondí seriamente.
-¿Y la tal María? – le preguntó a Jasper pero fui yo quien contesto.
-Porque todavía le quiere… - dije cruzándome de brazos. Nuestros hermanos se quedaron callados parecía que no supieran que decir. Bella bajaba las escaleras, y parecía algo agitada.
-Podéis bajar un poco el volumen que los niños os escuchan… - dijo sentándose en la silla. Mi hermano se quiso acercar pero ella puso la mano diciendo que estaba bien.
-Alice tienes que hacer algo con ese tipo… - dijo Rosalie cruzándose de brazos.
-Ya se cansará… - dije.
-¿Cuándo?… ¿cuando algo pase? – Preguntó Jasper – Lleva casi un año así,  y no se cansa – dijo mirándome seriamente.
-Pero lo hará… y si te estás poniendo así tal vez es porque no confías en mí – le dije mirándole seriamente.
-Te equivocas, sí confió, pero me preocupo… - dijo acercándose a mí pero me alejé.
-Pues lo demuestras muy mal… - dije caminado para la salida – Me voy que le he dicho a mis sobrinos que los llevaría a la playa… - dije subiendo las escaleras.

Pov Rosalie

Nunca había visto a mi hermana y Jasper discutir, ni en el tiempo que fueron amigos, ni en el que llevábamos en la casa. Pero Alice se veía muy molesta. Al salir ella de la cocina nos quedamos todos callados sin saber que decir.
-Joder – dijo Jasper dando un golpe y saliendo de la cocina.
-Esto ha sido raro… - dijo Emmett pensativo.
-Y tanto, nunca los había visto así – coincidió Edward.
-Bueno, no nos metamos en una discusión de pareja porque eso luego siempre trae más problemas – dije.
-Tú y Alice os metisteis el otro día en la mía con Bella – dijo Edward mirándome serio.
-No, nosotras fuimos a consolara, porque la entendemos  - dije y miré a Bella.
-Es verdad. Ella no se metió. Y si lo hicieron, fue para justificar el por qué te pusiste así. Que son tus hermanas, Edward. Te van a defender ante todo – dijo sonriendo. Emmett me abrazó por detrás y colocó su mano en mi barriga.
-¿Qué hacemos hoy? – preguntó mi oso.
-Algo tranquilo… - pidió Bella. Vi algo en su mirada que me preocupo. Se veía cansada pero no le había prestado atención hasta ahora.
-¿Estás bien? – preguntó Emmett seriamente. Me extrañó que mi hermano no preguntara.
-Estoy bien, Emmett – dijo sonriendo – Pero me apetece estar en casa hoy – dijo encogiéndose de hombros.
-Pues se ha dicho. Hoy nos quedamos en casa – dije sonriendo.
-Bella… - dijo mi hermana entrando en la en la cocina – No estoy de ánimos para ir a la playa… a los niños no les importará… - dijo mirándose las manos.
-Claro que no Alice. Ya irán otro día. Además nos vamos a quedar a ver una peli, los niños pueden estar jugando y ya irán – dijo sonriendo.
-Gracias – dijo y cuando se iba a ir Emmett la cogió del brazo.
-Mi hermano solo se preocupa por ti. No le hagas pasarlo mal… - le dijo seriamente.
-¿Y cómo lo estoy pasando yo?, ¿Qué pasa conmigo? – preguntó enfadándose de nuevo.
-Tú estás así porque quieres, y si hicieras caso a mi hermano no pasaría todo esto – le grito mi novio.
-Emmett, hemos dicho que no nos íbamos a meter – dije seriamente. Alice se soltó del agarre y se fue.
-Eres un bocazas… - le dijo Edward. Cuando Emmett iba a contestar sonó el teléfono de casa. Mi novio se apartó de mí y fue a cogerlo.
-¿Diga? – Pregunto, y rápidamente se tenso – Si ahora se pone… - dijo molesto – Bella, es Charlie – dijo mi cuñada se levantó con una sonrisa y fue a cogerlo.
-Papá – dijo contenta – Sí estoy bien. Sólo fue un susto. ¿Cómo te has enterado? – preguntó jugando con el cable. Pues el teléfono que había en la cocina era así – No sabía que mamá te había llamado. Pues tranque que estoy bien – contestó sonriendo - ¿Tú, cómo estás? – le preguntó, y sonrió contenta – Ay, papá que alegría, ya verás cuando le diga a mamá que te casas… claro que estaré allí, sí Edward también – dijo sonriendo y miro a mi hermano, quien se la devolvió – Sí ellos también. Yo hablo con Emmett y Jasper – dijo mirando a Emm.
-Yo no voy a ir… - dijo cruzándose de brazos.
-Sí papá estaremos todos. Si se lo diré a Carlisle – dijo sonriendo – Vale, te dejo trabajar. Hablamos otro día – dijo sonriendo.
-Pensé que ya no hablabas con él – dijo Emmett serio.
-Pues sí hablo con él y se va a casar y estamos todos invitados – dijo con una sonrisa.
-Yo no voy a ir – dijo Emmett saliendo.
-Sí vamos a ir porque es una boda y tenemos que ir – dije sonriendo. Emmett me miró, pero supo que no tenía que gastar saliva porque no me convencería de no ir. Picaron a la puerta y Bella bajó las escaleras para abrir.

Pov Bella

Bajé las escaleras a un paso normal para no agitarme mucho. Cuando llegué frente a la puerta respiré hondo un par de veces y abrí. Al hacerlo una sonrisa se formo en mis labios.
-Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah – gritamos las dos. Y nos abrazamos fuertemente saliendo al porche y comenzamos a dar vueltas. Cuando nos separamos me di cuenta de que todos estaban en la puerta mirando y Edward abrazaba a su amigo.
-Estas guapísima tía – dijo Tanya con una sonrisa. No podía creer que estuviera aquí y la volví a abrazar. Hacia un año que nos los veíamos, pues solo teníamos esa oportunidad en verano.
-Yo también estoy aquí – escuché a Jake. Me separé de Tanya quien abrazó a Edward y yo me fui con Jake quien comenzó a dar vueltas. Cuando me separé de él me di cuenta de que se había quedado mirando a Rosalie.
-Felicidades – dijo con una sonrisa. Rose asintió y le devolvió la sonrisa – ¿Dónde están los pequeños? – preguntó sonriendo.
-Arriba en la habitación de los juguetes – dijo Edward quien abrazaba a Tanya por los hombros. Ella se separó y me miró preguntando si podían entrar. Asentí y subió corriendo. Jake se quedo allí y después subió con Edward. Yo iba a seguirles pero me maree.
-Bella – me llamó Jasper agarrándome.
-Estoy bien. Se me han olvidado las medicinas – dije mirándole seriamente.
-Ven te llevo al sofá y subo a buscarlas – me dijo cogiéndome de la cintura para llevarme hasta la sala. Cuando me senté Alice, Emmett y Rosalie estaban a mí alrededor. Rose y Ali sentadas en el sofá y Emm de agachado delante de mí.
-Otra vez las olvidamos. Como hace años… - dijo mirándome seriamente.
-Emmett… no empieces – le dije en un susurro – Ya estoy bien. Dije con intención de levantarme.
-No te mueves hasta que Jasper no baje con la medicación – me dijo seriamente.
-Bells, no las encuentro – dijo mi hermano bajando.
-¿Pregúntale a mi hermano donde están? – dijo Alice seriamente. Jazz asintió y subió.

Pov Edward

Estaba muy contento de que Tanya y Jake estuvieran aquí. Y los niños también lo están. Ver a mis amigos arrodillados en el suelo jugando con los pequeños era muy bien.
-Están enormes – dijo Jake cogiendo a Liz – Y preciosos.
-Jake… yo quiero uno – dijo Tanya agachando la mirada.
-Cuando acabemos la uni, ahora no que si no, no daríamos abasto – dijo Jake seriamente.
-Edward – escuché a Jasper llamarme. Me giré para mirarle y le vi preocupado.
-¿Qué pasa? – pregunté temiendo que algo le pasara a Bella.
-¿Dónde está la medicación de mi hermana? – pregunto seriamente. Me tensé.
-Cuidarlos ahora vuelvo – dije. Ellos supieron que algo pasaba con Bella y asieron rápidamente. Yo entré corriendo en la habitación de mi novia donde dormíamos juntos. Y abrí el cajón donde las guardaba. Vi el frasco, pero estaba vació – No hay – dije seriamente – Creo que mi padre tiene algún frasco.
-Vamos al despacho – dijo saliendo corriendo para la segunda planta que era donde estaba. Al entrar, empezamos a mirar por todos lados. Abrí los cajones, miramos estanterías… pero no encontramos nada -Tampoco hay por aquí – dijo seriamente.
-Vamos abajo – dije seriamente. Y bajamos corriendo – Bella – dijo arrodillándome a su lado.
-No hay, ni en tu habitación, ni en el despacho – dijo Jasper.
-La hora ya se ha pasado. Tengo que esperar a la próxima dosis… - nos dijo Bella.
-Jasper, llama a Esme para que pase por la farmacia antes de venir a casa – le pedí. Él se levantó para hablar por el teléfono.
-¿Cómo estás? – le pregunté a mi novia acariciando su mejilla.
-Estoy bien, ya no estoy mareada… no preocupemos a Tanya y Jake – dijo con ademan de levantarse.
-Bella… - dije seriamente.
-No exageres todo, Edward – me dijo ya levantada y caminado a las escaleras.
-Bells, no subas. Quédate abajo y bajamos a los niños con Tanya y Jake – dijo Emmett.
-Está bien – dijo y se volvió a sentar.
-Mi madre dice que ahora va a la farmacia y ya vuelve a casa – nos explicó Jasper. Mi hermano mayor subió para decir que  jugaran abajo. No tuve que esperar mucho cuando los vi bajar. Jake y Tanya se les veía claramente preocupados. Les sonreí para que estuvieran tranquilos. 
-Mami, ¿Po que tita Ali no nos lleva a la paya? (¿Por qué tita Alice no nos lleva a la playa?) – preguntó Elisabeth.
-Porque la tita tiene que hacer otras cositas… pero ha prometido que os llevara a la playa otro día – les dije sonriendo. Edward miraba fijamente a nuestros amigos y estos dos asentían, volví a mirar a Edward sin entender nada.
-Bells, si los niños quieren nosotros nos los llevamos a la playa – dijo Tanya con una sonrisa.
-¡Siiiii! – gritaron los pequeños.
-Bueno, creo que ya han contestado – dije sonriendo.
-Voy a la habitación a por el traje de baño de ambos – dijo Edward. Edward desapareció con los niños y Tanya y Jake se acercaron rápidamente.
-¿En qué piensas? – Me preguntó Tanya seriamente – Que no recuerdas aquel día en el colegio – Jake frunció el ceño al no entender de que hablábamos.
-No lo voy a olvidar, porque fue el día que conocí a Edward – dije sonriendo.
-Los niños ya están listos – dijo Edward.
-Pues nos vamos – dijo Tanya con una sonrisa antes de mirarme seriamente – Los traeremos por la tarde – dijo antes de salir y Edward asintió.
-¿Mejor? – preguntó acercándose a mí.
-Bella, ¿El día que nos conocimos no tomaste la medicación?, ¿Por eso los mareos? – me preguntó Alice. Y yo tuve que volver mi cabeza atrás cuatro años cuando los conocí. Aunque no me hacía falta porque jamás olvidaría ese día.
-No, no la tomé porque no me dio tiempo. Y si por ese motivo los mareos- le contesté – Necesito ir al baño – dije levantándome rápidamente. Mala idea. Todo comenzó a darme vueltas.
-Bella… - me llamaba Rose. Pero todo continuaba dándome vuelvas, hasta que se volvió negro.
Estaba tranquila donde fuera que estuviera, no quería despertar, pero escuchaba la voz de mi familia llamándome.
-Bells, despierta – escuché a lo lejos – Abre los ojos – intenté hacerle caso y los abrí.
-Bella, nos has asustado – dijo Rosalie. Me sentía algo confusa, pero sabía que estaba tumbada en el sofá. Edward me cogía la mano y la acariciaba junto a él. Emmett hacía lo mismo con el cabello y Jasper con la pierna. Alice estaba en mi cabeza y podía oler el alcohol, me habían despertado con ello. Rose estaba sentada en una silla a mi lado.
-¿Cómo te sientes? – preguntó Emmett seriamente.
-Bien, no ha sido nada – dije para que no se preocuparan.
-Hemos llamado a Carlisle y nos ha dicho que ahora viene con algo para tomarte – me dijo Jasper.
-No tendríais que haber llamado a Carlisle sin necesitad, estoy bien – dije seriamente. Quise levantarme un poco pero no me sentía con fuerzas suficientes. Escuchamos el ruido de la puerta y mi madre entró corriendo. Los tres chicos se separaron para dejarla acercarse.
-Cielo… - dijo acariciándome - ¿Estás bien? Carlisle ya viene con algo que puedas tomar ahora, para sentirte mejor y a la hora tomas la tuya.
-Estoy bien – dije sonriendo.
-Ya estoy en casa – escuché a Carlisle que ya venía con el maletín.
-Hola – dije con una sonrisa.
-Hola, Esme deja que la revise – dijo él y mi madre se levantó de donde estaba y él se colocó allí. Primero me colocó el aparato del dedo, después miró mi presión y por último escuchó mi corazón. Le vi suspirar tranquilo.
-No se ve nada fuera de lo normal. No te doy nada y te quedas aquí hasta la siguiente dosis de tu medicación – dijo Carlisle yo asentí resignada, si él lo decía no había manera de levantarme. Nadie me dejaría. Por un momento presté atención en Jasper y Alice. Él intentaba hablar con ella, pero esta le giraba la cara. Alice, le dijo algo y después salió del comedor, haciendo que el resto también prestaran atención Entonces, recordé que estaban peleados.

Pov Jasper

-Alice, siento mi comportamiento de antes. Me preocupo por ti – dije en un susurro para que nadie escuchara.
-Pues a mí no me gusta tu forma de preocuparte… - dijo seriamente sin mirarme a la cara.
-Sólo necesito una oportunidad… - le pedí.
-Y yo que mi novio confié en mi – me dijo y salió de la sala. Todos se la miraron irse y después a mí. Ahora tendría que responder todas las preguntas.

Pov Alice

Hacía dos días desde que había discutido con Jasper, fue una de las discusiones más difíciles que había tenido un mucho tiempo. Todo debería ser bonito por estar casa con la familia, pero la verdad ahora lo último que deseaba era estar cerca de Jasper, después de la discusión y de asegurarnos de que Bella estaba bien hui de la casa durante unas horas. 
Al llegar me ofrecí para dormir con los gemelos con tal de tener otro rato a solas y evitar la conversación. Así llevaba dos días, me pasaba el día fuera y después dormía con los niños. No quiero que se disculpe, para nada. Porque no es de verdad, él sólo quiere que las cosas estén bien entre ambos, porque aunque me pida perdón mil veces, nunca cambia su actitud, nunca se le quitan los celos ni es capaz de confiar en mí. No puedo comprender como se pone tan mal por detalles tan sencillos como mensajes o llamadas que yo nunca respondo. A veces he llegado a pensar en salir con James nada más para hacer molestar a Jasper y que tenga una razón de verdad para ponerse celoso. Pero no, porque siendo sincera conmigo misma, James me da miedo.
De repente, cuando los gemelos ya se habían dormido y yo nada más dejaba pasar los minutos en vano, alguien abrió con cuidado la puerta. Era Jasper. Se acercó un poco a mí que estaba en el sofá donde dormía. Habló cuando ya estaba sólo a unos centímetros de mí.
- Ali… ¿quieres salir? Podemos ir a Seattle y cenar fuera, un bar, lo que tú quieras – me murmuró en el oído y sentí mi piel estremecerse.
- Jas… -medio articulé, aturdida por la fuerza de su presencia.
- Por favor… -me pidió y colocó una de sus manos en mi cintura.
- No Jasper, no estoy de humor. –le hablé al final muy contra la voluntad de mi cuerpo.
Él suspiró y se salió con aire derrotado. Me sentí terrible al verlo abandonar así la habitación y me pregunté si estaba haciendo lo correcto o no. Quizás él nada más estaba preocupado por mí, a lo mejor era yo la exagerada… pero no lo sabía, para ese punto me sentí muy confundida. Los ojos se me llenaron de lágrimas y salí en silencio de la habitación de los niños, cuando lo hice vi a Jasper en la sala, con la cabeza entre las manos… pude ver que la estaba pasando tan mal como yo. La puerta principal de abrió en ese momento y Rose y Emmett entraron sonriendo. Caminaron hacia mí y también miraron a la sala viendo como estaba Jasper.
-Lo está pasando mal – me dijo Emmett bajito para que Jasper no lo escuchara.
-Yo también lo estoy pasando mal – dije seriamente, sin elevar la voz también por miedo a que me escuchara.
-Con más razón, no seas tonta… - dijo Rosalie dándome un beso y subió las escaleras y Emmett igual. Suspiré y camine hasta el sofá para sentarme a su lado.
-¿Todavía quieres salir? – le pregunté sin mirarlo. Él se sorprendió y me miró.
-¿Quieres? – preguntó mirándome, levanté la vista para verle yo también a él. Intenté sacar mi mejor sonrisa y asentí.
-Alice, siento mucho todo. Yo te quiero, eres mi vida. Te necesito – me dijo.
-Las palabras se las lleva el viento. Tienes que demostrarlo… - le dije seriamente.
-Lo demostraré – me aseguró.
Bajamos al parking y cogimos su moto, como hace unos años. Me sorprendió mucho que no me llevara a Seattle, estábamos por un camino del bosque. Cuando paró la moto estábamos entre los árboles.
-Ven te quiero enseñar un sitio – me dijo cogiéndome la mano. Yo se la cogí y le seguí – Cuando era pequeño, mi madre me decía que esta parte del bosque era mágica. Y cuando tenía un rato venía por la noche porque se ven muy bien las estrellas – Me explicó.
-¿Y por qué me traes aquí? – le pregunté confusa.
-Porque quiero hacer una cosa y quiero hacerla aquí – dijo con una sonrisa. Llegamos un lugar donde había un hermoso río y con una manta roja en el yerba – Alice – me llamó – Se que estos últimos días no han sido los mejores. Pero quiero que sepas que te amo con todo mi corazón y que para mi significas mucho en mi vida. Te voy a necesitar siempre, porque ahora que te he conocido sé que mi vida no tiene mucho sentido si tú no estás a mi lado – dijo mirándome a los ojos. Después metió la mano en el bolsillo y saco una pequeña caja. Mi corazón iba a mil y sentía como si en cualquier momento se fuera a salir del pecho - ¿Quieres compartir el resto de tu vida conmigo? – Me preguntó y sacó un precioso anillo - ¿Quieres casarte conmigo? – me había quedado sin palabras mirando al anillo. Y después mirándole a él.
-¿Me lo dices de verdad? – le pregunté confusa. Pero llena de emoción.
-Claro que si, te quiero a mi lado siempre. Y confió en ti por encima de todas las cosas – me dijo. No me salían las palabras y tan solo pude abrazarlo y besarlo. Sin duda alguna era el mejor momento de mi vida - ¿Eso es un sí? – me preguntó cuándo nos separamos.
-Si, si, si, si, si – dije saltando – No me lo puedo creer – dije abrazándolo fuertemente.

Pov Edward

-Edward, deja de pensar. Nos estas aburriendo… - dijo Jake levantando los brazos.
-Me sabe mal haber dejado a Bella sola en casa y yo estar aquí en la playa… - murmuré.
-Bella te ha dicho que estaba bien y que salieras con nosotros. No tienes por qué sentirte mal – me explicó Paul.
-Venga vamos al agua. Que nada mola más que un baño nocturno – dijo Seth levantándose con una sonrisa. Los cuatro nos levantamos y fuimos al agua. Estuvimos jugando, como niños pequeños.
-Voy a salir para llamar a Bella… - dije seriamente.
-Edward, Bella puede vivir sin ti una noche, déjala tranquila – me repitió Paul.
-Ahora vamos a salir de aquí y nos vamos de fiesta a beber un rato para que te despejes… - dijo Jake y se metió debajo del agua buceando.
-Yo… - comencé a replicar.
-Como vuelvas a decir algo de Bella. Cojo el móvil lo apago y lo guardo yo toda la noche – me amenazó Paul.
-Sólo quiero saber cómo está – dije seriamente. Paul salió del agua y yo detrás de él por miedo. Cogió el móvil de mi bolsillo y lo apagó.
-Si me lo intentas quitar te juro que lo tiro al agua – me dijo con la mano en alto.
-Dame el móvil Paul – dije acercándome a él. Pero antes de que pudiera cogerlo lo tiro al agua.
-Te dije que no lo intentaras – dijo seriamente.
-Edward, deja de preocuparte Bella va a estar bien. Para que te quedes tranquilo ahora que te has quedado sin móvil. Más tarde te dejo llamar con el mío – dijo Seth.
-Está bien. Vámonos a dar alguna vuelta por algún bar – dije resignado.

Pov Esme

Mi marido y yo ya estábamos en la cama después de un día duro. Los niños se habían quedado dormidos. Rose y Emmett habían salido, Edward estaba con sus amigos, y creo que Jasper y Alice también salieron finalmente, Bella se había quedado en casa con los niños.
-Cariño, sabes qué me han propuesto hoy en el trabajo… - me dijo mirándome con una sonrisa, yo encogí los hombros sonriendo para que me dijera – Que sea director del hospital – yo abrí los ojos de la sorpresa.
-¿En serio? – pregunté contenta. Él asintió – Mi amor eso el muy bueno, felicidades – dije abrazándolo.
-Todavía no he contestado, porque eso es mucha responsabilidad – me dijo más serio.
-Cariño, es una magnífica oportunidad. Pero tú piénsalo, no tomes ninguna decisión a la ligera.
-Amor, si acepto. ¿Tú me apoyas? – me preguntó. Yo sonreí. 
-Tomes la decisión que tomes tienes todo mi apoyo – dije pasando una pierna por encima de su cuerpo, colocándome encima y comenzando a besarle.


Pov Bella

Me había levantando sintiéndome algo mal, pero por primera vez en mucho tiempo me apetecía ir de compras con mis cuñadas, además hacía varios días que a ratos me sentía así, además de algunos dolores de cabeza y cansancio, pero nunca pasó a más, así que lo ignoré como siempre. Y también me había dado cuenta que Edward no estaba en la cama, lo primero que pensé es que estaría en su habitación. Así que cuando acabé de ducharme y me maquillé para taparme un poco las ojeras fui a su habitación, pero tampoco lo encontré. Bajé a la cocina, deseando que se encontrara allí con todos. Pero solo estaban Alice, Rose, mamá y los niños.
-Mami – gritaron y vinieron a abrazarme. Me agaché y los abracé a los dos.
-Venga continuar desayunado – dije dándoles una palmadita en el culo para que fueran.
-¿Te encuentras bien? Tienes mala cara – dijo mi madre seriamente.
-Estoy bien. Edward ¿no ha llegado? – pregunté mirándolas a las tres.
-No lo hemos visto – me contestó mi madre. Y miré a Alice y Rose quienes negaron también.
-Continuará de fiesta – dijo Rose sonriendo.
-Buenos días – dijo Jasper sonriendo. Me dio un beso en la mejilla y se acercó a Alice y del beso que le dio creo que casi la deja sin respiración.
-Veo que ya habéis solucionado la pelea – dije sonriendo.
-Ala tita… que anilo más tulo (Ala tita… que anillo más chulo) – dijo Tony. Mamá, Rose y yo nos miramos sorprendidas. Y después pusimos todas la mirada en el anillo de Alice.
-¿Le has pedido matrimonio? – pregunté a mi hermano quien sonreía. El asintió – ¡Ayyy es felicidades! – grite abrazándolo. Rose abrazaba a Alice. Cuando me separé de él, mamá también lo abrazó y yo abracé a Alice, al separarse mi madre, Rose abrazó a Jasper.
-Felicidades hijos – dijo mi madre. Se le veía muy contenta.
-¿Por qué tanta alegría? – preguntó Emmett entrando.
-Nuestro hermano se casa – dije. Creo que en ese momento Emmett se despertó de golpe.
-¿Te casas? – Preguntó mirando a Jasper, quien sonreía y asintió – Felicidades hermano – dijo y lo abrazó fuertemente, después fue y abrazó a Alice.
-Desvelado el misterio, y vestidas las tres… ¡Vámonos de compras! – gritó Alice. Rose asintió y le dio un beso a Emmett para bajar. Yo me acerque a dárselo a los niños.
-Bells, no has comido nada – dijo mi madre seriamente.
-Pero no tengo hambre mamá. Cuidarlos – dije mirando seriamente a mi hermanos. Y bajé, las chicas ya me esperaban en la puerta del garaje.
-Vamos en el porsche – dijo Alice con una sonrisa. Rose se sentó en el asiento de copiloto y yo me fui atrás. El viaje fue en silencio, y me daba cuenta que en cada momento me encontraba peor, tal vez tenía fiebre. Pero no quería estropear el día.
Cuando llegamos al centro comercial, estuvimos de una tienda a otra y no parábamos. Me estaba comenzando a agitar, me costaba mucho seguirles el paso, tanto dentro de la tienda como cuando salíamos para ir a otra.
-Oigan… necesito descansar – dije sentándome en el primer sitio que encontré. Ellas se giraron y se acercaron.
-Bells, ¿Estás bien? – preguntaron sentadas a mi lado. Rose acarició mi cara – Bella, tienes fiebre – dijo seriamente – Llevas todo el día encontrándote mal ¿Verdad? – me preguntó seriamente.
-Sí, pero pensé que se iba a pasar – dije.
-Vamos a casa – dijo, levantándose y cogiendo las bolsas que yo llevaba. Bajamos al parking del centro comercial y metimos todo en el coche. Me volví a sentar en el asiento de atrás. Y apareció a la tos. Ambas se giraron y después se miraron seriamente.
-Alice, ve lo más rápido que puedas – le pidió Rosalie – Bella, intenta respirar tranquila – me pidió a mí. Pero me resultaba imposible calmar la tos y cada vez me costaba más respirar. El viaje se me hizo eterno, me noté que habíamos parado y me di cuenta que estábamos en el garaje de casa. Dejaron las bolsas en el coche y me ayudaron a bajar. Y después Alice a subir las escaleras.
-¡Esme! – gritó Rosalie mientras íbamos al salón. Pero no obtuvimos respuesta.
-Subo a mirar – dijo Alice y salió corriendo.
-Trae el oxígeno – le pidió Rose. Yo continuaba con la tos se no desaparecía y cada vez me sentía con menos fuerza.
-No hay nadie en casa. Esme ha dejado una nota diciendo que ella se ha ido al parque y los chicos a buscar a Edward… - dijo Alice bajando con el oxigeno.
-¿Le ha pasado algo a Edward? – pregunté poniéndome nerviosa.
-No, tranquila – dijo Alice con una sonrisa colocándome la mascarilla – Llamo a Esme.
-Primero papá, ¿No? – preguntó Rose.
-No Edward – les pedí. Me había puesto a llorar, lo quería aquí conmigo.
-Tranquila, llamo primero a mi hermano – dijo Rose cogiendo el teléfono – Trae el termómetro, la fiebre no le baja – dijo – Edward no lo coge. Llamo a papá – marcó el numero. Pero yo me quede en la parte de que no lo cogía. ¿Por qué?, ¿Qué le había pasado?, ¿Está bien? Mi corazón palpitaba demasiado rápido, por la tos, y la angustia – Papá tampoco está – le dijo a Alice que bajaba de nuevo. Me ayudo a ponerme el termómetro.
-Llama a Esme – le dijo, aunque parecía una orden. Rose marcó el numero y esperó.
-Esme. Necesitamos que vengas a casa, Bella está mal. Tiene fiebre y no para de toser – dijo Rosalie – Vale, te esperamos en casa. Cuando escuche la puerta voy a buscar a los niños, para que no vean a Bella – dijo y colgó – Esme ya viene.
-Rose, tiene 40.3 ºC – dijo Alice asustada.
-Ve a por paños húmedos, a ver si conseguimos bajársela un poco – dijo seriamente – Tenías que haber dicho que te sentías mal, ahora no estarías así. -la tos no cesaba, cuando escuché la puerta abrirse, Rose se levanto rápidamente y fue hacia la puerta. Oí las voces de mis pequeños pero me costaba mucho llegar a entender algo.
-Cariño – dijo mi madre sentándose donde estaba Rose.
-Esme, no sé qué pasa, pero cada vez está peor… - dijo Alice.
-¿Cuánta fiebre tiene? – preguntó seriamente, poniendo la mano alrededor de mi cara.
-40.3 ºC – le contestó.
-¿Habéis llamado a vuestro padre? – le preguntó, ahora más seria y con el tono de voz preocupante.
-Sí, pero no lo coge. Y Edward tampoco – le respondió.
-Llama a Emmett o Jasper. Y les dices que los quiero en casa ya. Que nos tienen que llevar al hospital – dijo mi madre preocupada. Alice no dijo nada marcó un número, no sé de cual de mis hermanos.
-Jazz – le abro rápidamente – dice tu madre que tu y Emmett vengáis rápidamente a casa, que tenéis que llevar a Bella al hospital – dijo nerviosa – Sí, está mal… - dijo – No tardéis – y colgó – Dice que ya vienen y con Edward – dijo eso ultimo mirándome a mí.
-¿Está… bien? – pregunté casi sin aliento.
-Sí – me contesto mi madre. Estuvimos un rato en silencio. Rose se había quedado con los niños para que no me vieran así, mamá me ponía todo el rato el paño húmedo intentando bajar mi fiebre, pero no lo conseguía. Escuche la puerta de casa y en pocos segundos tenia a mis hermanos y mi novio a mí alrededor.
-¿Qué ha pasado?, ¿Estás bien?, ¿Qué tienes?, ¿Por qué estás así? – preguntó Edward de golpe.
-Deja las preguntas para después, hay que llevarla al hospital – dijo mi madre apartando a Edward – Alice cielo, quédate con Rose y los niños, para que ella no esté sola – le pidió mi madre. Emmett me cogió en brazo y me bajó por el garaje. Me metió en el Jeep.
-Yo conduzco – dijo sentándose adelante. Mi madre y Edward se pusieron cada uno a un lado mío, sin quitarme la mascarilla todavía y Jasper al lado de Emmett. El camino fue silencioso y había mucha tensión, pero en un momento me entró la curiosidad.
-¿Dónde estabas? – le pregunté a Edward.
-Acabamos muy tarde la fiesta y me fui a casa de Paul a dormir – dijo encogiéndose de hombros.
-Dime la verdad – dije seriamente, pues podía ver en sus ojos que me mentía y en los gestos de mis hermanos que yo tenía razón.
-Me pilló la policía conduciendo bebido y he pasado la noche en comisaría, tus hermanos han venido a buscarme – dijo seriamente. Mis ojos se abrieron más y me costó más respirar.
-Ya estamos aquí – gritó bajando del coche. Me ayudó a bajar y me llevó a la entrada.
-El doctor Cullen, ¡ya! – gritó  Emmett conmigo en brazos.
-Está en una reunión – dijo la recepcionista del hospital.
-Dígale que están aquí su mujer y sus hijos – dijo mamá rápidamente y la mujer se fue. En unos minutos Carlisle apareció corriendo.
-¿Qué ha pasado? – pregunto rápidamente, yo ya estaba acostada en una camilla.
-Tiene mucha fiebre, no para de toser y no puede respirar bien – dijo mi madre rápidamente. Carlisle y las enfermeras empujaron la camilla hasta el box.

Pov Carlisle

Me preocupé en cuanto entraron a interrumpir la reunión, sabía que algo malo tuvo que pasar para que Esme pidiera que fueran por mí. Al ver a Bella no supe qué tan mal estaba, por lo menos no parecía poner en peligro su vida… de momento.
- Cuéntame, Bella. –le dije mientras las enfermeras le colocaban unas puntillas nasales y preparaban el suero, además de ayudarla a que quedara en ropa interior y se pusiera una bata. En otras circunstancias me hubiera salido para darle intimidad, pero no quería perder nada de tiempo.
- Me duele el pecho… todo… y la tos es diferente a la de siempre. –me explicó algo confusa.
- ¿Cuándo te sentiste mal la primera vez? No hoy, sino la primera vez.
- Hace días… dolor de cabeza… muscular… no sé, poca tos. No le di importancia. –se disculpó con la mirada y yo me frustré con su actitud.
- Eres una mujer adulta, madre de dos niños y sin importar qué tanto crezcas, sigues haciendo las cosas difíciles. –le solté las palabras sin pensarlo y luego suspiré, dándome cuenta de que si se tratara de otro paciente, nunca le hablaría así. – Lo siento. –me disculpé. – Es que me preocupas, lo sabes. –fui y le tomé la mano mientras me pasaban un estetoscopio para revisarla.
- Lo sé, y lo siento. –dijo ella.
Me tomé tiempo para escuchar su corazón y sus pulmones, también esperé a que me dijeran su temperatura, 40.5°C, le hice un par de pruebas más y creí saber de qué se trataba. Igual ordené algunas pruebas de sangre y radiografías para estar seguro, pero no iba a dejarla así nada más mientras tenía los resultados.
- Bella, creo que tienes neumonía. Tu corazón hace que todo tu cuerpo sea un poco más débil… me imagino que fue un virus que se complicó. –la vi a los ojos y ella asintió. – Te vas a quedar aquí dos o tres días.
- Pero… -comenzó a protestar y la vi con mucha seriedad.
- No discutas. Neumonía es una infección en tus pulmones, necesito darte antibióticos fuertes y bajarte la fiebre ahora. Además de que tengas el oxígeno mientras te es fácil respirar. No quiero que la infección se te pase al corazón. –le advertí.
- ¿Tres días máximo? –preguntó frunciendo el seño.
- Si todo sale bien, sí. –le prometí.
- ¿Y qué les vamos a decir a mis bebés?
- No lo sé. Ya se le ocurrirá algo a alguien. –Repliqué pensando en que sería difícil para ellos la ausencia de Bella, pero convencido de que era lo mejor – Te pondré un calmante para que te sientas mejor ahora y puedas descansar un rato. Mire a la enfermera para que se lo administrara, ella lo hizo mientras yo tomaba el expediente y anotaba las indicaciones para el cuidado de Bella, luego se lo entregué a una enfermera y me dirigí con los demás. – Voy a visarles a todos que están preocupados. –ella asintió y me marché, esperando que el pequeño episodio no se complicara.


Pov Esme

El tiempo en esa sala de espera aguardando a que alguien me dijera algo de Bella, a mí y los chicos, me estaba matando. Necesitaba saber que mi hija estaba bien, que no le iba a pasar nada y que me la podría llevar a casa y seguir cuidándola. Me preocupé mucho cuando Alice me dijo toda la fiebre que tenia. No entendía por qué ahora se estaba poniendo mala de nuevo, cuando llevaba un tiempo estando bien. Pero supongo que así era esta horrible enfermedad. Edward y Emmett no paraban de pasearse por la sala mientras Jasper me tenía abrazada.
Casi me da algo cuando Edward llama a casa diciendo que le habían detenido que necesitaba que fueran a pagar la fianza. Mis hijos salieron corriendo a buscarlo y yo fui con los niños al parque, pero sin duda cuando Alice me llamó no lo dudé y volví a casa corriendo. Me había metido tanto en mis pensamientos que no me había dado cuenta de que Carlisle estaba enfrente de nosotros.
-No es nada muy grave – nos dice seriamente.
-¿Qué tiene? – le pregunté temiéndome lo peor, a pesar de su intento de calmarme.
-Tiene neumonía, la tengo que dejar dos o tres días ingresada hasta que se sienta bien – me dijo abrazándome – Sólo necesita medicamento y el oxigeno, podría dárselo en casa, pero los medicamentos son fuertes y quiero que se quede aquí – dijo seriamente.
-¿Y la fiebre tan alta? – pregunté confusa.
-Es normal, cuando tienes neumonía, con el medicamente esperamos que baje rápido y que se sienta mejor. Ahora le hemos puesto un calmante para que esté tranquila y se ha quedado dormida – dijo tranquilamente.
-Me quedo con ella – dijo Edward.
-No, vete a casa  dúchate y cámbiate y ves a tus hijos. Yo me quedo aquí con ella – le dije seriamente.
-Pero… - fue a protestar pero levanté la mano.
-No estás en condiciones, Edward – dije mirándole fijamente.
-Está bien – dijo resignado.
-Pues venga Eddy vámonos… - dijo Emmett poniendo la mano en su hombro. Vimos como desaparecieron por la puerta principal del hospital.
-Vamos a la habitación – dijo Carlisle con una sonrisa. Me guio hasta la habitación, mi niña estaba tendida en la cama dormida, con la mascarilla y el suero.
-Tranquila se recuperará – me aseguró mi marido abrazándome por la espalda.

Pov Rosalie

Me estaba desesperando llevar tantas horas sin saber nada de cómo estaba Bella. Lo único que sabía era lo que me había dicho Alice cuando entró conmigo a cuidar a los niños.
-¿Onde está mi papi? (¿Dónde está mi papi?) – me preguntó Tony mirándome.
-A salido corazón, pero ya no tiene que tardar – le dije con una sonrisa, deseando que fuera así.
-¿Y mi mami? - le preguntó Liz a Alice.
-También ha salido pero no sabemos cuándo vendrá – le contestó con una sonrisa. Escuchamos la puerta de la casa y las dos nos levantamos con los niños en los brazos. Vimos a los tres chicos.
-Papi – gritaron y se bajaran de nuestros brazos para ir con él.
-¿Qué ha pasado? – pregunté abrazando a Emmett.
-Tiene neumonía, se va a tener que quedar unos días… pero dice Carlisle que no es nada grave – me tranquilizo Emmett.

Pov Alice

-Bueno, mis niños, vamos al baño a darnos una súper ducha – dijo Edward cogiendo a los dos niños.
-Vamos preparando algo de cenar – le dije a mi hermano. Él me sonrió en respuesta.
-Alice – me llamó – Felicidades – me dijo con una sonrisa mirando mi anillo. Yo sonreí feliz de que a mi hermano le pareciera bien, ahora solo quedaba mi padre. Edward desapareció con los dos niños y nos quedamos los cuatro solos. Fuimos a los sofás a sentarnos, después prepararía la cena.
-¿Cuánto tiempo va a estar en el hospital? – preguntó Rosalie.
-Unos días, Carlisle no ha dicho que como mucho tres si todo sale bien – nos explicó mi Jasper.
-¿Qué le vamos a decir a los niños? – pregunté, pues tres días la ausencia de su madre, tendríamos que buscar una buena excusa.
-¿Qué se ha ido de viaje? – preguntó Emmett. Todos asentimos, sería buena esa. Después de eso nadie más dijo nada, estuvimos en silencio, lo único que se escuchaba era la risa de Elisabeth. Pero recordé que mi hermano había estado desaparecido todo el día.
-¿Dónde ha estado Edward? – le pregunté a los chicos, se miraron entre ellos y después de vuelta a nosotras, pero no dijeron nada.
-¿Qué pasa? – preguntó Rosalie seria.
-Anoche le detuvieron y fuimos a buscarlo a comisaria – dijo Emmett seriamente.
-¿Bella lo sabe? – pregunté, pensando en que eso podría alterarla más. Los dos me asintieron.
-¿Y papá? – preguntó Rosalie con una ceja levantada, si mi papá se enteraba que caería una buena chara. Pero esta vez negaron. Se hizo el silencio y lo único que se escuchó esta vez fue el llanto de Liz. Todos nos levantamos para ir a la habitación a ver qué pasaba. Cuando entramos en la habitación nuestra sobrina lloraba y Tony estaba con los brazos cruzados de pie mirándola. Edward abrazaba a Liz intentando calmar el llanto.
-¿Qué ha pasado? – pregunté.
-Anthony ha pegado a Liz porque ella había cogido el peluche – dijo Edward.
-Tony, no se pega – dijo Jasper acercándose a él.
-¿Está la cena? – preguntó Edward levantándose con la niña todavía en brazos. Jasper cogía a Tony quien también se había puesto a llorar.
-¿Onde está mi mami? (¿Dónde está mi mami?) – pregunto Tony. Edward se tensó.
-Mamá se ha ido e viaje, y cuando venga va a traer muchos regalos- dijo Emmett sonriendo. Mi hermano le miró agradecido.
-Yo quiedo a mi mami (Yo quiero a mi mami) – dijo llorando de nuevo. Edward se levantó y me dio a Liz para ir a coger a Tony.
-Ya hijo, para, ahora ella no puede estar aquí. Pero estamos todos los demás – le dijo cuando lo tuvo en sus brazos.
-Voy yo a preparar algo rápido para cenar – dijo Rosalie. Y se fue.
-No llores Tony, que ya verás lo rápido que vuelve mamá – intentó calmarlo Edward. El niño apoyó la cabeza en su pecho y se fue calmando.
-Teno hambe (Tengo hambre) – me dijo Liz con una sonrisa tímida.
-Pues vamos a cenar, que tita Rose la está preparando – dije sonriendo y ella sonrió igual.
-Ir yendo que voy a ponerle el pijama a Tony – dijo Edward, ya que el niño todavía estaba en albornoz. Todos asentimos y fuimos a la cocina.
-Espero que a los niños les guste el puré de patata, porque no puedo hacer otra cosa rápida – dijo ella mirando el fuego - ¿Y Edward y Anthony? – preguntó cuándo se giró.
-Le esta poniendo el pijama – dijo Emmett sonriendo – Princesa, ¿Dónde te ha pegado Tony? – pregunto Emmett cogiéndola para sentarla en la encimera. La niña le señaló el sitio – Eso no es nada. Sana, sanita colita de rana si no se te cura hoy, se te curará mañanita – le cantó Emmett frotando el lugar.
-Ya estamos aquí – dijo Edward. Él niño todavía sollozaba – Mira lo que esta haciendo  la tía Rose para cenar – dijo Edward, para que Tony mirara, pero no lo hizo.
-¿No le gusta? – preguntó Rose con algo de tristeza.
-Sí, Esme se lo prepara mucho – dijo Edward con una sonrisa para tranquilizarla – Sólo que nunca han estado sin Bella… - dejó sin acabar la frase – Pero ahora los dos se van a comer lo que preparo la tía Rose – dijo mirando a Liz.
-¡Sí! – gritó mi sobrina con una sonrisa y saltando, y todos nos reímos con ella. En cambio Tony se quedó callado, abrazado a su padre. Me preocupé, pues Tony no solía ser así. Tal vez era porque Bella no estaba. Rose apagó el fuego y puso puré en dos platos pequeños.
-¿Alguien más va a querer? – preguntó mirándonos. Edward sonrió.
-Yo, que me muero de hambre, pero cuando acaben los niños – dijo sentándose en la mesa de la cocina e indicándole a Emmett que sentara también a Elisabeth. Edward colocó en una silla a Tony, mi hermana puso los dos platos delante de los niños. Liz comenzó a comer rápidamente, en cambio Tony jugaba con la comida – Cariño, ¿No tienes hambre? – preguntó Edward, el niño no lo miró y comenzó a comer un poco, y después continuó jugando. Era muy extraña su actitud.
-Ya he acabado – gritó Liz. Creo que ninguno nos dimos cuenta de eso, pues estábamos pendientes de la actitud de Tony – Tita, un poste (Tita, un postre) – le dijo a Rose, quien se levantó y fue a la nevera a por algo de postre.
-Tony, come un poco más – le pidió Edward. El niño no le hizo caso, así que lo sentó en sus rodillas y el comenzó a darle un poco la comida.
-No quiedo más (No quiero más) – susurró.
-Hijo, no has comido casi nada, un poquito más – le pidió. Pero Tony negó con la cabeza y cerró fuerte la boca. Edward suspiró.
-Rose, no va hacer falta que me pongas otro plato, ya me como este – dijo resignado – Venga vámonos a dormir – dijo ahora cogiendo también a Elisabeth, con los dos en sus brazos comenzó a bajar las escaleras. Nos quedamos en silencio. Y escuchamos el ruido de alguien vomitando - ¡Podéis bajar una fregona! – escuché a mi hermano gritar. Y todos fuimos rápido para las escaleras. Edward estaba de rodillas tocando la frente de Tony que estaba agachado vomitando y Liz detrás de Edward mirando.
-¡Eh! Pequeña, vamos que hoy te va a acostar el tío Emm – dijo Emmett bajando corriendo. Liz sonrió y se fue con Emmett a su habitación, los demás bajamos para ayudar a Edward, y Jasper que iba con la fregona.
-¿Qué ha pasado? – pregunté acariciando a mi sobrino. Quien ya no vomitaba y estaba en los brazos de su padre.
-Me ha dicho que quería vomitar y no me ha dado tiempo ni a llevarlo al baño… - dijo Edward abrazándolo.
-Solo querrá llamar la atención para que mi hermana vuelva – dijo Jasper. Y le encontré sentido a lo que decía.
-¿Tú crees? – preguntó Rose.
-Sí, el niño quiere estar con su madre, y haciendo esto puede pensar que va a venir. Desde luego si mi hermana supiera montaría un escándalo para venir… - dijo Jasper.
-Por eso no le vamos a decir – dijo Edward. Y después miró a su hijo y ya se había quedado dormido – Voy a llevarlo a la habitación – Todos le seguimos, al entrar Emmett acariciaba la mejilla de Liz.
-Es como mi hermana cuando era pequeña, acariciando la mejilla se duerme rápidamente – dijo con una sonrisa.
-Os quedáis con ellos, yo me voy con Bella al hospital – dijo Edward cuando salimos de la habitación.
-Claro, tranquilo – contesté con una sonrisa.
-Cualquier cosa que pase con Tony me avisáis. No hace falta que se entere nadie más – dijo. Y asentimos todos – Gracias - y se fue corriendo.
-Al final él tampoco se ha comido el puré – dijo Rosalie cruzándose de brazos.

Pov Edward

El camino al hospital se me hizo eterno, pensando en Tony, que tuviera esta actitud porque Bella no estaba. Y como se podría Bella y se llegara a enterar. Este verano estaba todo patas arriba, había pasado de todo. Aparqué rápidamente y me bajé. Caminé tranquilo por los pasillos. Sabía en qué habitación estaba Bella, porque mi padre me lo había dicho. Cuando estuve enfrente la puerta respiré hondo. Entré a la habitación y encontré a Bella dormida, se veía más tranquila que antes. Esme me besó la mejilla al salir y yo le sonreí, aún estaba apenado por el incidente de la prisión… las tonterías que comete uno con los amigos. Pero nunca lo haría más porque a diferencia de ellos yo era responsable por una familia, no tengo derecho a hacer esas cosas.
Me senté en el borde de la cama y acaricié su mano con suavidad, odiaba verla así, tan débil y desprotegida, pero como siempre… yo no podía hacer nada más que sentarme y mirar, esperar a que las cosas salieran bien. Noté que abría un poco los ojos.
-Edward… - susurró.
-Hola preciosa – dije sonriendo.
-¿Los niños? – preguntó seriamente.
-He ido a casa, los he bañado, les he dado la cena y los he acostado y pues he venido contigo – dije con una sonrisa. Claro está que me había ahorrado la parte de Tony.
-No me gusta estar separada de ellos – dijo con tristeza.
-Sólo serán unos días, hasta que estés bien – le prometí. Nos quedamos en silencio mirándonos a los ojos los dos sonriendo. Al poco rato mi padre entró con Esme a la habitación.
-¿Cómo te sientes? – preguntó mi padre, mirando el suero.
-Mejor que antes. Aunque un poco débil – dijo agachando la mirada.
-Es normal, el medicamento es fuerte. No te preocupes – le dijo sonriendo.
-¿Mis nietos? – preguntó Esme con una sonrisa.
-Durmiendo los dos. Rosalie les preparó puré de patata para cenar. Y Después los lleve a dormir. Y me vine para aquí – dije sonriendo.
-Tú también deberías descansar, seguro que no has pasado buena noche – me dijo Esme.
-No pasa nada, quiero quedarme con Bella – dije mirando a mi novia.
-Está bien – dijo Esme – Me pediré un taxi para volver a casa – dijo sonriendo.
-No seas tonta, yo te llevo, mi guardia ha acabado hace rato. Mañana vengo a ver como sigues. Ahora duerme un poco más, te hará bien – dijo mi padre con una sonrisa. Esme le dio un beso a Bella y después otro a mí y se fueron.
-Ya has escuchado a mi padre, a dormir para sentirte mejor – dije sonriendo.
-Estoy bien – dijo tranquilamente – Ponte aquí conmigo – dijo señalándome la cama y ella empezó a moverse para hacerme un hueco. Me quite los zapatos y me puse con ella en la cama. Ella con la mascarilla y teniendo cuidado con el suero puso su cabeza en mi pecho – Te amo – me susurró.
-Y yo – dijo. Y los dos abrazados nos quedamos dormidos.


Narrador Externo

Al día siguiente todo continúo igual. Bella ya se sentía mucho mejor y agradecía mucho a Edward por estar a su lado. Le alegró mucho que sus hermanos y cuñadas vinieran a verla. Así como sus amigos que también lo hicieron. Pasaron un rato bueno, entre risas los unos y los otros. Carlisle entraba de vez en cuando para ver cómo seguía Bella que continuaba tenido fiebre pero más baja, y con la mascarilla que se la quitaría en unas horas. Nadie dijo nada de lo que pasó con Tony en casa la noche anterior. Aunque Edward pudo notar en la mirada de sus hermanas y cuñados que su hijo continuaba con la misma actitud. Esme llamaba cada cierto tiempo para saber cómo se encontraba Bella, no le gustaba que su hija estuviera en el hospital y ella tener que estar en casa pero no podía dejar a los pequeños solos. Cuando los chicos volvieran ella podría y a verla. Y así el día fue ameno. Los muchachos volvieron a casa por la tarde y Esme salió corriendo a ver a su hija antes de que se acabara la hora de visita. Estuvo un rato con ella y después se fue a casa a dar de cenar a los pequeños. Edward se tensó, pues tenía miedo de que el niño tuviera la misma actitud que con él. Y más o menos no fue así. Tony cenó poco, pero no lo vomitó. Alice, Rose, Jasper y Emmett agradecieron que no hiciera lo mismo pues Esme sí se preocuparía y le diría a Carlisle, quien informaría a Bella. Todos se fueron a dormir tranquilos.
Al día siguiente Bella estaba feliz, su fiebre había bajado, le habían quitado la mascarilla y al día siguiente le darían el alta. Edward no se había separado de su lado en ningún momento, también había ido Charlie a verla y pasar tiempo con ella. Los chicos habían salido a pasear los cuatro y Esme se encontraba sola en casa con los niños.

Pov Esme

Estaba sentada leyendo cuando escuché a Elizabeth llorar en la habitación. Dejé el libro y fui a ver qué sucedía, los encontré ahí en un típico pleito de hermanos, ella sentada en el suelo llorando y él de pie sosteniendo el juguete favorito de su hermana, luego, para mi sorpresa, Anthony lo aventó y fue sentarse a la cama.
Eso me pareció extraño, pues para empezar ellos casi no se peleaban, y últimamente él la provocaba mucho y se mostraba molesto con casi todos. Podría pensar que era una reacción a la ausencia de Bella, pero el comportamiento inició antes.
Suspiré y tomé el juguete del suelo, luego se lo entregué a mi nieta y le besé a frente antes de dejarla en su cama e ir a sentarme cerca del niño, a ver qué más podía notar.
- Mi amor… ¿qué pasó? –le pregunté pero él no dijo nada, miraba enfadado la colcha. – Vamos, cuéntame. –le pedí otra vez mientras escuchaba que Elizabeth suspiraba ya más tranquila. Él se quedó en silencio, pero me miró. En ese momento noté que tenía las mejillas sonrojadas y por instinto le toqué el rostro, él protestó y se alejó. – Anthony… déjame ver, tienes fiebre. ¿Estás enfermo? ¿Te duele algo?
- ¡No! –me gritó y se bajó de la cama, estaba enojado, lo más probable que fuera porque se sentí mal, Emmett siempre se portaba así de niño cuando estaba enfermo.  Pensé en qué hacer, preocupada porque el niño estuviera enfermo como Bella, luego miré a la niña, ella estaba también sonrojada, temí que igual tuviera fiebre.
- Vamos a hacer algo. Dejen que les tome la temperatura a ambos y luego les doy dulces ¿les parece? –les dije mientras me ponía de pie y alcanzaba de un estante alto el pequeño botiquín que teníamos ahí para ellos, tomé el termómetro y se los enseñé.
- Sí. –contestó Elizabeth emocionada y fui a ponérselo. Mientras, miré a su hermano que seguía de pie, viéndome con una expresión que era demasiado igual a la de Edward, de no ser porque estaba preocupada, me hubiera reído. Un par de minutos más tarde el termómetro avisó que estaba listo. Ella no tenía fiebre, suspiré aliviada y le extendí una mano a Anthony.
- Ven, amor, tu hermana va a tener dulces ¿tú no quieres? –él me miró y finalmente se acercó y se subió a la cama sin tomar mi mano, todavía de mal humor.
Le puse el termómetro y me detuve a observarlo bien mientras se estaba quieto. Quizás estaba algo pálido, probablemente habría perdido un poco de peso, no mucho. No había nada en especial que me hiciera pensar que estaba enfermo… no se había quejado de algún dolor, era tan extraño. Cuando el termómetro avisó, lo tomé y vi 38.3°C. No era tan alto, pero sí estaba enfermo. Suspiré.
- Voy por sus dulces. –les prometí y salí de la habitación. Caminé hasta la cocina y tomé caramelos, luego llamé a Carlisle. – Amor… -le dije cuando me respondió del otro lado de la línea.
- Esme, Bella está bien. –me dijo con paciencia y no me extrañó nada porque cada vez que yo le hablaba era para ver cómo seguía mi hija.
- Gracias. –me reí un poco, creo que a veces yo también me puedo portar como una niña. – Pero esta vez tengo algo que decirte, es Anthony… tiene fiebre. –le dije volviendo a sentirme alarmada.
- ¿Cuánto?
- 38.3°C. No es tanto, está irritable, pero nada más, dice que no le duele nada. –contesté sabiendo que eso era lo que él iba a preguntarme.
- Mételo a bañar con agua fresca para que se le baje la fiebre y después tráelo para acá. –me instruyó y me di cuenta de la preocupación en su voz.
- ¿Crees que sea lo mismo que tiene Bella?
- Puede ser. –suspiró. – Lo que sea hay que atenderlo pronto.
- Sí. No me tardo en llegar… oye… le prometí un dulce si se dejaba tomar la temperatura… no hay problema si se lo doy ¿cierto?
- Claro que no. –Se río en tono amable.- Eres la abuela más encantadora del mundo. –me alabó con ternura y casi me sonrojé. – Dale otro después de bañarlo porque no le va a gustar. Y acá los espero.
- No tardo. Te amo.
- Te amo, Esme. –colgó y yo fui de regreso con los niños.
Tal como lo creí fue batallar mucho para lograr bañarlo. Primero les di el dulce y él apenas lo probó, luego, preparé la tina y los desvestí a ambos. Elizabeth se bañó con gusto, jugando como siempre, pero él empezó a llorar tan pronto como el agua fresca tocó su piel. Pude entender que se sentiría mal, con fiebre y yo intentando enfriarlo… si tuviera otra opción, nunca lo hubiese hecho pasar por aquello. Pero era necesario.
Un rato después por fin logré hacer que su piel se sintiera a temperatura más normal y los arreglé para ir a visitar a su abuelo. Les ofrecí más dulces, Elizabeth los tomó y Anthony, no. Por lo menos me quedó bien claro que ella estaba bien. Fuimos en el auto con música todo el camino, fue la única forma que se me ocurrió para que no hicieran miles de preguntas todo el tiempo. La verdad no estaba muy segura de qué responder a nada.
Me estacioné donde siempre, al lado de Carlisle y los bajé, pero Anthony se veía algo débil y lo cargué, la pequeña tomó mi mano. Entramos a la sala de urgencias, eso era una primera vez para ellos, pero al ver a su abuelo dejaron de prestarle atención al entorno. Elizabeth corrió y lo abrazó, él la levantó del suelo y luego debió ver mi expresión preocupada porque dejó de sonreír.
- ¿Cómo estás, muchacho? –le preguntó a nuestro nieto mientras le ponía una mano en el rostro, el niño se abrazó de mí sin responder. – No me parece que esté tan alta. –me comentó refiriéndose a la temperatura.
- No, el baño ayudó mucho. ¿Les dijiste? –pregunté sabiendo que él entendería que me refería a Bella y Edward, él la estaba cuidando en su habitación.
- No. Preferí esperar hasta estar seguro. ¿Los chicos? – cuestionó y me señaló hacia un consultorio y luego buscó con la mirada una enfermera, una chica lo siguió llevando varias cosas en las manos.
- Andan de paseo. –le contesté refiriéndome al resto de nuestros hijos.
- De acuerdo. Vamos a hacer esto. –suspiró y me senté en una silla con el niño en las piernas, dándole la espalda al escritorio, Carlisle puso a la niña sentada a mi lado pero sobre el escritorio y luego nos miró a los tres, a su lado la enfermera comenzó a preparar algunas cosas, vi que tenía agujas y tubos de cristal.- Niños… hoy la visita a va a ser un poco diferente… vamos  a tomar un poco de sangre… -les explicó calmado y vi que ambos se asustaron, nunca antes estuvieron enfermos ni les habían sacado sangre pero la televisión los mantenía bien informados de las agujas y el dolor. – Y va a haber premios para quien sea muy valiente y no llore.
- ¿Qué? –preguntó Elizabeth interesada al instante en la propuesta, esa niña tendría mucho éxito en los negocios algún día.
- Lo que quieran. –ofreció mi esposo y me asusté.
- ¡Un caballo! –exclamó ella justo como me lo temí.
- Casi, lo que quieran. –le advirtió ocultando la sonrisa. - ¿Quién quiere ir primero?
- ¡Yo! –al instante dijo la niña y la enfermera fue y con mucho cuidado le puso una aguja en el brazo que goteó sangre dentro de tres tubos diferentes.
Yo no vi la necesidad de sacarle también a ella, ni de que fuera tanta, pero Carlisle era quien sabía de esas cosas. Después, cuando estuvo listo ella no derramó una sola lágrima, ambos la felicitamos y la enfermera pasó con Anthony. Pensé que iba a protestar, pero nada más le extendió una mano y se dejó hacer, la diferencia con su hermana fue la mirada, porque ella vio lo que hizo la chica todo el tiempo y él escondió el rostro en mi pecho.
Después de eso Carlisle les dio jugo de beber y nos llevó a tomarles radiografías del tórax para ver sus pulmones. Una vez hecho eso Anthony dijo que quería ir al baño y mi esposo me pasó un frasco… ahí entendí el darles jugo. Se estaba esmerando al máximo en revisarlos bien. Lo llevé al baño y me compliqué la vida para que la muestra fuera adecuada. Al regresar vi que estaba con la niña sentada en una camilla terminando de escucharle los pulmones y luego a manera de juego le revisó el estómago. Una enfermera me recibió la muestra que llevaba y después Carlisle fue con Elizabeth en brazos.
- Quiere ir al baño. –me la pasó junto con otro frasco y suspiré… si con Anthony fue complicado… no quería ni imaginarme cómo le haría con ella.
Cuando por fin regresé a donde estaba Carlisle, tenía la muestra y la misma chica de antes me la recibió, pero noté que ni mi esposo ni mi nieto estaban, miré para todos lados pero no los vi. La enfermera notó que estaba  a punto de preguntar y se adelantó.
- El doctor Cullen fue a rayos X con el niño, me pidió que lo esperaran en el consultorio. –sonrió y yo asentí.
Me quedé con Elizabeth unos minutos esperando. Ella hablaba contenta de qué pediría de premio por haberse portado bien y yo le seguí la corriente. Estuve preocupada, sólo un poco, hasta que Carlisle abrió la puerta con Anthony en sus brazos y noté que mi esposo estaba tan pálido como un fantasma. Me puse de pie por instinto y le iba a preguntar qué sucedía, pero él me dio una mirada de advertencia.
- Jueguen aquí un rato, su abuela y yo volvemos pronto. –les dijo a los niños y sentó al pequeño en una silla. Lo seguí afuera y en cuanto cerró la puerta le tomé la mano.
- ¿Qué pasa? –los segundos que le tomó llevarme hasta una de esas lámparas para ver radiografías se me hicieron eternos.
- ¿Ves esto? –me señaló lo que se me hizo una especie de círculo
- Sí. –contesté, lo veía pero no tenía idea de qué era.
- Cuando revisé a Anthony sentí algo en su abdomen y le tomé esta radiografía… -me explicó y luego suspiró. – Eso es un tumor.

Pov Esme

- Cuando revisé a Anthony sentí algo en su abdomen y le tomé esta radiografía… -me explicó y luego suspiró. – Eso es un tumor.
-¿Qué? –sé que mi voz sonó casi histérica y él me abrazó.
No pude creer sus palabras, me estaba diciendo que mi niño tenía… ¿cáncer? Eso no se supone le dé a criaturas tan pequeñas… pero igual… las enfermedades del corazón tampoco deberían ser cosas de niños y Bella estuvo enferma casi desde el inicio de su vida. Comencé a llorar entre sus brazos, con el rostro escondido en su pecho y pensé en mil cosas… qué iba a suceder con Anthony, cómo se lo íbamos a decir a mi hija y a Edward… no era justo, Bella ya tenía una vida demasiado difícil como para que le sucediera esto.
- Voy a llamar a un pediatra para que se encargue, esto se sale de mis manos. –me murmuró en el oído.
- ¿Qué va a pasar ahora? –le cuestioné separándome un poco.
- Hay que hacerle más estudios y ver los resultados de las pruebas que ya le mandé a hacer. Hay que ver si el tumor es benigno o maligno… y hay que decírselo a Bella y Edward.
Asentí viendo la tristeza en sus ojos. En ese momento él no sabía mucho de la situación… pero sí lo más importante, que esto era serio y que lo siguiente era que el pediatra lo estudiara bien, por lo tanto… Bella y Edward tenían que saberlo lo más pronto posible.


Pov Carlisle

Esme se había llevado a los niños, fueron al centro comercial para que escogieran algún regalo. Por teléfono el pediatra me indicó la dosis de una medicina para Anthony y muy pronto se le bajaría la fiebre. Sin embargo, él tendría que regresar más tarde para otros estudios. Yo fui a la habitación de Bella, donde también estaba mi hijo. Iba a darles la noticia. La verdad me hubiera gustado tener el apoyo de Esme pero no pudimos comunicarnos con los chicos y alguien se tenía que quedar con nuestros nietos mientras les informábamos a sus padres.
Así que acudí solo. Llamé a la puerta y me indicaron que pasara. Bella estaba sentada en la cama con las puntillas nasales puestas, nada más necesitaba ya el mínimo aporte de oxígeno y la fiebre era casi nula. Eso lo alegró, pero de todas formas por la manera en que fruncieron el seño al verme, supe que mi expresión no era nada jovial.
- ¿Qué pasa, papá? –preguntó Edward levantándose del sillón.
- Siéntate con Bella, hijo, por favor. –él me obedeció y tomó de la mano a su novia, yo respiré profundo y dejé salir el aire de los pulmones casi con furia. No deseaba hacer aquello.
- ¿Salió mal algún estudio? –me presionó Edward sabiendo que no  llevaba buenas noticias y sin imaginarse que pudieran ser de su hijo y no de Bella.
- No, no es eso. –le dije sentándome en una silla al lado de la cama.
- ¿Están bien los niños? –preguntó Bella, quizás su intuición de madre fue lo que la llevó en la dirección correcta.
- Están con Esme en el centro comercial. – les aclaré para que no pensara que se trataba de un accidente, aunque quizás fuera peor. – Pero… tal vez lo notaron, hace unos días que Anthony ha estado irritable.
- Sí, se estuvo peleando con Elizabeth. –dijo Bella.
- Y no ha comido bien. –agregó Edward.
- Desde que no estás en casa, se ha puesto peor. Y hoy en especial no deseaba que nadie se le acercara. –les fui aclarando los detalles por postergar la situación, tomando tiempo para encontrar la forma adecuada.
- ¿Crees que tenga problemas de comportamiento? Tal vez cuando Bella regrese, él vuelva a la normalidad. –dijo mi hijo.
- No es eso. Ha estado irritable porque se siente mal, hoy Esme notó que tenía fiebre y lo trajo.
- ¿Está enfermo? –se alteró Bella de inmediato. - ¿Crees que le haya contagiado de neumonía? –me preguntó preocupada, Edward a su lado también se tensó.
- No es neumonía, les tomé estudios a él y a Elizabeth pensando precisamente eso, pero ella está perfectamente bien y en él… encontré otra cosa. –me detuve porque sabía que no tenía ya forma de postergarlo más y vi la ansiedad y el miedo en sus miradas.
- ¿Qué tiene mi bebé? –preguntó Bella llorando, intuyendo lo peor, tal vez tenía razón.
- No estoy seguro aún. Ya llamé a su pediatra y más tarde le va a hacer otros estudios.
- Papá ¿qué es? –dijo Edward desesperado- Aunque no estés seguro, tienes por lo menos una idea o no habrías llamado al pediatra ¿qué está mal?
- Encontré un tumor. –tres sencillas palabras que pude ver cómo desmoronaron el mundo de Edward y Bella.
- ¿Cáncer? –preguntó él abrazando a su novia y con los ojos llenos de lágrimas.
- No lo sabemos. Me parece que está en un riñón o en el abdomen. El pediatra va a hacerle una tomografía más tarde pero tiene que anestesiarlo y estamos esperando a que tenga el estómago vacío. –les expliqué.
- ¿Por qué? –preguntó Bella y se separó de Edward. - ¿Por qué mi bebé? No es justo, no lo es. Carlisle… tú dímelo, dime por qué mi Anthony.
- No hay una respuesta para eso, Bella.  –le dije con pesar y en ese momento sonó mi teléfono, lo tomé y vi la oportunidad para salir y darles algo de espacio. – Yo no me voy del hospital, Esme y los niños vuelven más tarde. Me buscan por cualquier cosa. –les dije y me salí a contestar, pensando en que dejaría instrucciones de que si Bella se alteraba más, le pusieran la mascarilla de vuelta y un calmante en el suero, no quería que sus emociones empeoraran su condición.

Pov Bella

Estaba acostada con la mascarilla de oxígeno, unos minutos atrás entró una enfermera para ponérmela y además inyectó algo en el suero, dijo que fueron nuevas instrucciones de Carlisle y casi al instante comencé a relajarme, aunque no lo deseara. Ese no era el momento para estar tranquila y dormirme, no con mi bebé enfermo, no si mi deber era estar a su lado y cuidarlo… todo eso me alteró y ahora me estaban durmiendo como si fuera una niña.
Me enojé pero no duró mucho, pronto comencé a quedarme dormida con Edward sosteniéndome la mano. Pobre Edward, yo debería ser su apoyo, no una carga más. Quise disculparme con él, pero los párpados me pasaban tanto que me quedé dormida, aún contra mi voluntad.

Pov Esme

Elisabeth me estaba haciendo dar vueltas por todo el centro comercial porque no sabía qué quería de regalo. Al contrario de ella Tony iba en mis brazos con su cabeza apoyada en mi hombro. Callado, era injusto todo lo que estaba pasando. Y no podía dejar de pensar en cómo se lo tomaría Bella cuando Carlisle se lo contara, me hubiera encantado estar con él para contarle los dos juntos, pero me tuve que venir con los niños. Después tendría que volver para que continuaran haciéndole más pruebas a Tony. Y quería localizar a algunos de mis hijos para que se quedaran con mi nieta pero no lo conseguía. Estaba muy preocupada por Anthony, tenía miedo de cómo podía acabar todo esto, de cómo podía acabar mi nieto con todo esto. Lo veía algo pálido y débil.
-Abu… quiedo esto (Abu… quiero esto) – dijo señalando un bebe de muñeco con su carrito.
-Claro cielo. Vamos a comprarlo – dije agarrándole la mano y entrando en la tienda – Tú cariño ¿Qué quieres? – pregunté mirando a Tony.
-Nada – susurró sin mirarme. Suspiré preocupada. Compré el bebé con su carrito y Liz comenzó a jugar con él nada más salir de la tienda. Volví a meterme en el coche camino al hospital. Al llegar aparqué en el mismo lugar que antes y volví a entrar con Tony en mis brazos y Liz cogida de mi mano. Me acerqué a la recepcionista para que llamaran a mi marido.
-Puedes llamar a mi marido, y decirle que ya estamos de vuelta – le pedí amablemente, aunque por dentro tenía unas inmensas ganas de gritar.
-Ahora mismo, espere unos minutos – me dijo.
-Abu… ¿poque estamos aquí ota vez? (Abu… ¿Por qué estamos aquí otra vez?) – me preguntó mi nieta mirándome con el ceño fruncido.
-Mis niños… - dijo Edward acercándose con mi marido. Rápidamente cogió a Anthony de mis brazos. Pude ver sus ojos rojos, de haber estado llorando.
-Papi – dijo Liz para que también la cogiera a ella. Edward intentó sonreír y extendió su brazo para cogerla a ella también.
-Vamos a mi consultorio… - dijo Carlisle.
-No creo que esto sea sitio para que estén niños, me llevo a Elisabeth a casa para dormir que ya es muy tarde – dije mirando a Edward y mi marido para que ambos me dieran su aprobación.
-Sí, es buena idea. No creo que sea bueno que Liz este por aquí – me respondió – Cariño, ahora te vas a ir con la abuela Esme a casa y te vas a portar bien – dijo Edward sonriendo.
-Y Tony… - dijo mirando a su hermano.
-Tú hermano se tiene que quedar un poquito más – dijo y finalmente soltó un suspiro.
-Joo, yo también quiedo (Joo, yo también quiero) – dijo cruzándose de brazos.
-Ya mi amor, pero tú ahora tienes que ir con la abuela, y con el tío Emmett y Jasper y las tías Alice y Rose que tienen que estar esperando – le dijo sonriendo – Además tendrás un regalito – la niña sonrió.
-Vade me voy con la abu (Vale me voy con la abu) – dijo extendiendo los brazos para mí. La recibí fuertemente.
-¿Cómo está? – desee que entendieran que me refería a Bella.
-Dormida, se alteró mucho – me dijo Edward. Suspiré de mal humor, deseaba poder estar con ella.
-¿Qué se han comprado de regalo? – preguntó Carlisle.
-Ella un carrito con un bebé y Tony no ha querido nada – dije seriamente.
-¿Cómo?, ¿Mi príncipe no ha querido premio? – preguntó Edward mirando a su hijo que lo había estado mirando todo el rato. El niño no dijo nada y apoyó la cabeza en el hombro de su padre.
-Lleva así toda la tarde… - dije resignada. Carlisle me abrazó para consolarme y vi los ojos de Edward que estaba a punto de llorar nuevamente – Bueno, nosotras nos vamos. Dale un beso a papá, al abuelo, y Tony – dije acercando la niña a Edward que le dio un beso y le pidió que soñara con los angelitos. Después se lo dio Carlisle que le dio un besito mientras le hacía cosquillas. Y cuando la acerqué a su hermano el giro la cara mirando para el cuello de Edward. Liz al ver como había reaccionado su hermano se puso a llorar – Vámonos ya – dije intentando que mi nieta dejara de llorar.

Pov Edward

No podía creérmelo todavía. Mi hijo enfermo, y cáncer… lo tenía en mis brazos y deseaba no separarme de él nunca, no podía dejarle solo. Decidí dejar a Bella en la habitación, puesto que la habían tenido que sedar porque estaba muy nerviosa y sus emociones podían afectar a su salud. Agradecí que fuera así, porque no quería que se pusiera peor ahora que se estaba recuperando. Por lo tanto, por el momento mi prioridad era mi hijo. ¿Cómo había podido ser tan tonto? Estoy estudiando medicina y con su comportamiento lo único que pensé es que llamaba a atención para que Bella volviera y era porque estaba enfermo, me sentía un horrible padre.
-¿Edward estás bien? – me preguntó mi padre mirándome seriamente. Asentí lentamente no muy convencido de que esa afirmación fuera cierta. Picaron a la puerta y los dos pusimos atención en ella. Mi hijo continuaba en apoyado en mi pecho.
-Hola – dijo el pediatra entrando.
-Hola – mi padre se levantó y le tendió la mano, yo también se la tendí pero sentado.
-¿Qué ha pasado? – preguntó mirando a mi padre seriamente.
-Mi mujer trajo a mis nietos porque Tony tenía fiebre pensamos que podría tener neumonía como Bella, pero al hacerles las pruebas a los dos, Liz está perfectamente, pero en Tony encontré esto – dijo poniendo la prueba en la lámpara. El pediatra se acercó seriamente y lo estuvo mirando.
-Papi… - me llamó mi hijo y tanto yo como los otros dos hombres que habían le miramos seriamente – Quedo ve a mi mami (Quiero ver a mi mami) – dijo sollozando. Los tres nos miramos entre sí y después volví a mirar a mi niño.
-Está de viaje amor, pero mañana estará de vuelta de lo prometo – dije abrazándolo.
-Tenemos que hacer una tomografía para ver bien de qué se trata. ¿Edward, tengo autorización? – asentí rápidamente.

Pov Carlisle

Estábamos de pie viendo por el cristal cómo le hacían la tomografía a mi nieto. Sentado en la computadora se encontraba el técnico trabajando, a mi lado derecho el pediatra revisaba una vez más los resultados del laboratorio, y del lado izquierdo se encontraba Edward, quien luego de meditarlo mucho dejó a Bella dormida en la habitación y fue para estar con su hijo. Esme se había ido a casa con Elizabeth, pues en realidad la niña no tenía nada que hacer ahí.
Del otro lado Anthony estaba tendido, inmóvil en la camilla especial que pasaba por el tomógrafo. Era un proceso de muchos minutos, pues deseábamos tener una visión de todo su tórax y abdomen. El pediatra se veía pensativo y tranquilo, pues le puso una buena cantidad de anestesia al niño, la suficiente para que no fuera a despertar a la mitad de la prueba.
- Ahí está. –nos avisó el técnico radiólogo y de inmediato todos prestamos atención a las imágenes de la computadora.
Poco a poco fueron apareciendo como fotografías que detallaron las características del tumor, como lo pensé estaba en uno de sus riñones, aunque pude adivinar que también había tomado algunas estructuras cercanas.
Esperamos en silencio hasta que el estudio terminó y Edward entró para tomar a Anthony en brazos, luego, volvió con nosotros, el niño seguía dormido y tanto los otros dos hombres como yo, seguíamos viendo las imágenes, tratando de definir exactamente con qué estábamos lidiando.
- Carlisle, sabes que no puedo asegurarte nada sin una muestra del tumor como tal, pero me parece que es cáncer. –dijo el pediatra finalmente, yo sentí un escalofrío recorrerme el cuerpo cuando confirmó mis sospechas.
- ¡Pero es un  niño! –dijo alterado mi hijo.
- Edward. –le puse una mano en el hombro para darle apoyo.
- Hay un tipo da cáncer de riñón que es común en niños. Pero no puedo asegurarles que sea eso hasta que tenga una muestra. –nos repitió.
- Pues entonces tómela. –le dijo Edward con el niño firmemente abrazado.
- No es tan sencillo. –Empezó.- Primero es traer a un cirujano pediatra. Lo que tienen que decidir es qué hacer. Podemos abrir un poco, tomar la muestra y cerrarlo para hacer pruebas y confirmar el diagnóstico. O abrirlo, quitar el tumor y estudiarlo mientras se hace la cirugía para ver si de una vez empezamos con radioterapia.
- Con quimioterapia podríamos reducir el tumor... si tenemos la muestra antes, aunque tengamos que meterlo dos veces a cirugía. –hablé recordando esas cosas básicas de la profesión.
- Eso recomendaría. –aclaró él.
- Pues eso hagan. Lo que sea con tal de que mi niño esté bien. –nos indicó Edward con la desesperación pintada en la voz.
- Hay que planear qué día lo metemos a quirófano entonces. –concedió el pediatra y asentí muy seguro de que ese día era apenas el inicio de una larga batalla.

Pov Rosalie

Estábamos los cuatro en casa, luego de andar de paseo todo el día volvimos y encontramos la casa vacía, así que nos tiramos en los sillones a ver una película mientras esperábamos que alguien llegara. Era raro que no estuvieran ahí Esme y los niños, como mínimo, pero nadie era más capaz de cuidarlos que ella, así que no me preocupé. De repente escuchamos un auto y luego vimos la puerta abrirse, nos levantamos dispuestos a ir a saludar, pero fue mucha nuestra sorpresa al ver que sólo eran Esme y Elizabeth quienes habían llegado, la niña iba en brazos de su abuela y la mirada de ella era tan desoladora que ni siquiera supe qué pensar, pero me asusté y como respuesta el vientre se me puso duro.
- ¿Bella está bien? –la cuestionó Emmett de inmediato.
-  Sí. Voy a dejarla en su cama y regreso. Hay noticias. –respondió Esme y caminó lentamente hacia la habitación de los gemelos.
Creo que en ese punto todos teníamos mil preguntas en la cabeza pero nos quedamos en silencio, incapaces de elucubrar todas las horribles opciones que se nos vinieron a la mente. Por instinto Emmett puso una mano en mi estómago crecido y frunció el seño al sentirlo tenso, luego me miró, yo negué un poco con la cabeza para decirle que no era nada importante, sólo una de esas contracciones que no dolían.
- Mejor siéntense. –nos dijo Esme y le hicimos caso. – Anthony está enfermo. –nos soltó las palabras con los ojos llenos de lágrimas.
- ¿Qué le pasó? –pregunté tomando la mano de Emmett.
- Hoy tuvo fiebre y lo llevé al hospital para que Carlisle lo revisara. Resulta que de seguro hace tiempo que se ha sentido mal…
Esme hizo una pausa y los demás nos volteamos a ver mutuamente, pensando sincronizados en las cosas que le ocultamos a ella, a mi papá y a Bella sobre Anthony ¿se habría empeorado por nuestra culpa?
- ¿Tiene lo mismo que Bella? –preguntó Jasper y no supe si se refería a la neumonía o a la cosa del corazón, pues gracias a Emmett yo sabía que ella tenía miedo de haberle heredado su enfermedad a alguno de los gemelos.
- No, esto es otra cosa… es… es peor. –de repente puso el rostro entre las manos y sollozó.
Emmett me besó el dorso de la mano y luego fue a consolar a su madre, se sentó al lado y la abrazó, Jasper hizo lo mismo. Yo quería saber de inmediato qué estaba pasando, pero no desee hablar, no tuve valor para interrumpir a Esme en su llanto mientras mis propios ojos se llenaban de lágrimas.
- ¿Qué tiene? –preguntó finalmente Emmett.
- Carlisle le encontró un tumor. –dijo por fin en voz baja y sin levantar el rostro.
Escuché a los demás contener el aliento y lo hice también por puro reflejo, de la misma forma en que me llevé ambas manos al vientre, como queriendo proteger a mi bebé, era tonto, pero el simple hecho de escuchar que algo tan horrible podía estarle pasando a Anthony me llenó de pánico, nunca soportaría que mi criatura estuviera tan enferma… jamás sobreviviría a eso.
-Carlisle se quedó con Anthony en el hospital para hacerle más estudios. –continuó hablando cuando vio que nosotros no dimos señas de estar en este mundo. – Aún no saben si es cáncer o no.
- Pero… pero… él estaba bien ¡esta mañana estaba bien! –exclamó Emmett poniéndose de pie. – No puede ser que ahora tenga cáncer.
- Eso aún no lo sabemos. –aclaró Esme.
Vi que Emmett deseaba decir más, pero no lo dejé, no había palabras sensatas en ese momento… el silencio me pareció lo más elocuente. Me levanté y caminé hasta él para abrazarlo y reconfortarlo, necesitando al mismo tiempo que él lo hiciera conmigo.
-¿Edward y Bella ya saben? – preguntó Alice abrazándose a Jasper como yo estaba haciendo con Emmett.
-Sí, su padre les contó cuando yo salí del hospital con los niños. A Bella le tuvieron que sedar y volver a poner la mascarilla, se alteró mucho. Edward estaba desesperado pero acompañó Carlisle a que le hicieran las pruebas – dijo con la voz entre cortada.
-No me lo puedo creer… - murmuró Alice.
-Creo que no eres la única… - susurró Emmett.
-La vida está siendo muy injusta… - susurré pensando en todo lo que le había pasado a la familia en estos años que estábamos todos juntos.
Pasaron un par de horas y los cinco estuvimos en el comedor, sin apenas decir nada, creo que todos pensando en lo mismo. Hasta que escuchamos un coche y todos salimos corriendo a la entrada. No dejamos que ellos abrieran la puerta y la abrimos nosotros. Papá estaba subiendo las escaleras del porche, mientras mi hermano iba unos pasos atrás con el niño en sus brazos.
-¿Qué ha pasado? – preguntó Esme acercándose a papá. Su rostro no reflejaba buenas noticias.
-Edward, lleva al niño a la cama – le dijo a Edward, cuando pasó a mi lado vi que tenía los ojos rojos e hinchados, de haber estado llorando. 
-Carlisle… - susurró Esme comenzando a sollozar de nuevo.
-Vamos al salón – nos indicó. Y todos fuimos a sentarnos. Pero nadie habló.
-Papá, me vuelvo al hospital – dijo Edward apareciendo por la puerta.
-Deberías descansar… - le dijo mi padre tranquilamente.
-No, quiero estar allí cuando Bella despierte – nos dijo.
-Edward – lo llamó Jasper. Mi hermano le miro seriamente – Nos tienes para todo lo que necesites – Mi hermano sonrió en respuesta. Y después desapareció.
-Explícanos – le pidió Emmett, aunque parecía que se lo estaba ordenado.
-Según todas las pruebas que hemos hecho parece ser que si es c… cáncer – le costó mucho decirlo, pero finalmente lo soltó – Aunque todavía no hay nada seguro. – Esme había comenzado a llorar y mi padre la abrazó consolándola, igual que hizo Emmett conmigo y Jasper con Alice, todos sollozando y llorando – Lo ingresaremos en dos días más o menos. Después tendremos que esperar tres días para que nos den los resultados. Si tenemos suerte y no es cáncer, lo meterán en quirófano y nada más – dijo intentando sonreír – Si resulta ser c… cáncer, habrá que ponerle un catéter, es como el tubo del suero pero debajo de la clavícula y lo tendrá que llevar por unos meses, por ahí se le pasará la quimioterapia – dijo, podía notar que con cada cosa que decía le costaba más hablar.
-¿Qué le hará eso? – preguntó Emmett muy serio.
-Depende de cada persona. Falta de apetito, vómitos, fiebre, caída de pelo… no puedo decir nada con seguridad – nos dijo lamentándose – después de unas semanas con quimioterapia para que se haga más pequeños el tumor, lo meteremos en quirófano de nuevo – finalmente suspiró.
-Tan pequeño y tener que pasar por esto… - murmuró Jasper. Fue lo único que dijimos antes de escuchar un llanto, todos nos levantamos rápidamente y salimos corriendo para la habitación. Entramos rápidamente y Anthony estaba llorando encogido en la cama llorando. Esme se acercó rápidamente y lo abrazó.
-Cariño, ¿Qué pasa? – le preguntó consolándolo.
-Duele… - murmuró llorando. Y cogiéndose la barriga. Papá se acercó rápidamente.
-No, que te vas a hacer daño – le dijo cogiendo las manos – Tranquilo… le dijo abrazándolo ahora él.
-¿Qué pasa? – preguntó Liz despertándose. Alice fue rápidamente hacia ella.
-Nada cielo, sigue durmiendo – le dijo acariciándole.
-Quiedo mi mami… (Quiero mi mami) – murmuró llorando.
-Mañana, cariño. Mañana viene mamá – le susurró. Todos nos quedamos allí esperando a que el pequeño se volviera a dormir y cuando eso pasó, todos nos fuimos a la cama.


Pov Alice

Había sido una de las peores noches de mi vida. Apenas habíamos pegado ojo pensando en Tony, en todo lo que le esperaba apartar de ahora. Y lo mal que tendrían que estar Edward y Bella. Jasper había salido a desayunar, mientras yo me duchaba. Me puse lo primero que pillé en el armario y salí. Todos estaban en la cocina, incluso mis sobrinos. Al verlos a ellos me recordó la primera noche de Bella en el hospital. Liz comía, como si no le hubieran dado de comer en días. En cambio Tony tan solo jugaba con la comida.
-Buenos días – dije, todos miraron en mi dirección y me saludaron.
-Hola tía Alice – dijo contenta mi sobrina. Me acerqué y le di un beso de buenos días, y después me acerque a Tony para darle otro a él. Fui a la nevera y me cogí zumo para beber.
-Cielo, come un poco… - le dijo Esme a Tony.
-No quiedo (No quiero) – dijo sin mirarla. Escuchamos el timbre.
-Yo abro – dije bajado las escaleras. Me extrañaba que alguien viniera por la mañana a casa, sabía que Edward no era porque estaba en el hospital con Bella, y dudaba mucho que fueran sus amigos. Cuando abrí la puerta me sorprendí.
-Charlie – le saludé.
-Hola, ¿Están mis nietos? – preguntó dudoso.
-Claro, están desayunado – intente sonreír. El con la mirada me preguntó si podía pasar, sonreí y le dejé sitio – La cocina está arriba – le indiqué y el subió rápidamente. Yo le seguí me sorprendía mucho su visita.
-Que no quedo (Que no quiero)- escuché protestar a Tony.
-¿El qué no quieres campeón? – preguntó entrando en la cocina. Pude ver la cara de sorpresa de todos.
-No teno hambe (No tengo hambre) – dijo mirando a Charlie.
-Pero tienes que comer, porque si no te pondrás grande y fuerte, como tío Emmett – le dijo con una sonrisa Charlie cogiéndolo en brazos – Venga pequeño solo un poco – dijo cogiendo una cucharada de cereales y haciéndole el avión para metérselo en la boca – Preciosa, tu no le has dado el beso al abuelo – dijo poniendo la mejilla para que la pequeña se lo diera y su beso resonó por toda la cocina.
-Me tengo que ir a trabajar – dijo mi padre poniendo se en pie – Me alegro de verte Charlie – dijo dándole un golpe en el hombro. Me sorprendía mucho esta actitud, pero yo había estado dos años sin vivir aquí y no sabía cómo estaba esta cosa.
-Ya está – dijo Tony apartando la cucharada que estaba preparando Charlie. Y todos suspiramos, me sorprendió que lo hiciéramos todos a la vez. Y de repente Tony comenzó a vomitar como la vez anterior.
-Traer algo para limpiar – dijo Esme que se levanto rápidamente para coger a Tony. Rose se acercó con la fregona a limpiar. Y todos nos pusimos alrededor de Tony.
-Apartémonos un poco, no le agobiemos – nos pidió mi padre. Me giré y vi que Liz miraba con los ojos llorosos.
-¿Que tener? (¿Qué tiene?) – me preguntó a punto de llorar.
-Nada corazón, vamos abajo a ver una película de dibujos – dije cogiéndola en brazos.
-Yo me tengo que ir a trabajar – dijo mi padre con frustración – Cualquier cosa que pase, me llaman enseguida – dijo seriamente. Todos asentimos y mientras todos se quedaban con mi sobrino que se estaba recuperando yo bajé a la sala y mi padre para el garaje. 

Pov Carlisle

Esa mañana al entrar al hospital pensé en lo diferente que fue 24 horas antes, cuando sólo estaba un poco preocupado por Bella, ahora las cosas estaban mucho peor. Dejé en casa a toda la familia muy preocupada, todos están devastados, al igual que yo. La llegada de Charlie nos había dado algo de esperanza pues mi nieto pareció querer comer, pero no duro mucho, pues dijo que no quería más y se puso a vomitar.  Yo vine temprano para explicarle a Bella y Edward las cosas, pues si bien él estuvo ahí cuando el pediatra hizo los planes, para este punto ya todo estaba finamente calculado, a los demás se los informé la noche anterior.
- ¿Puedo pasar? – pregunté entreabriendo la puerta de la habitación
- Adelante, papá. –Me dijo Edward y ahí lo vi sentado en la cama con Bella, ella ya no llevaba la mascarilla, pero no se veía mejor - ¿Cómo van los pulmones? –le pregunté.
- Bien. –contestó y noté sus ojos rojos. Ahora la tenía con calmantes en el suero, no lo suficiente para que se quedara dormida, sólo lo necesario para tranquilizarla. - ¿Cómo está mi niño?
- Se quedó desayunando. Está bien por ahora.
- ¿Qué va a pasar con la cirugía? –me cuestionó Edward.
- De eso vine a hablarles. Dentro de dos días lo vamos a internar para que tomen la muestra del tumor, lo programamos para que sea en la mañana y puedan llevarse a Anthony en la noche. Supuse ustedes lo preferirían así. –me encogí de hombros y los miré esperando respuesta.
- Mientras menos tiempo esté aquí, mejor. ¿Ya se lo han explicado? –habló Bella.
- No. Pensamos en que será mejor si ustedes están ahí. Todos estamos dispuestos a ayudarlos en cada momento, pero Anthony necesita a sus padres. –les aclaré y traté de sonreírles.
- Sí, lo sabemos. Y gracias… a ti y a todos por su ayuda, no sé qué haríamos sin ustedes. –me dijo Edward y asentí, muy seguro de que lo mínimo que podía hacer por ellos era darles apoyo… y quizás era lo único.
- Después de eso hay que esperar dos o tres días a que me den el resultado. Si resulta no ser cáncer, habría que meterlo a cirugía para quitarle el tumor y eso sería todo. –les plantee la posibilidad más feliz.
- ¿Y si es cáncer? –me preguntó Bella lo más lógico.
- Tendríamos que ponerle un catéter especial en una vena debajo de la clavícula. –ella por instinto se tocó la cicatriz que tenía por donde años atrás le puse el marcapasos. – Sí, esa misma vena. –le aclaré. – Es un catéter que se va a quedar ahí unos meses, lo usaríamos para pasarle la quimioterapia por ahí.
- ¿Quimioterapia? ¿Y qué le va a pasar con eso? –preguntó Bella.
- Es difícil decirlo, puede perder el apetito, vomitar, tener fiebre… se le puede caer el cabello… puede que no tenga síntomas o que tenga mucho. Pero es necesario, es lo único que podemos hacer por él. –le dije con seguridad.
- ¿Y no hay que quitar el tumor? –preguntó mi hijo.
- Sí. La quimioterapia se la vamos a dar unas semanas antes para que el tumor se haga más pequeño antes de quitarlo. Y después de extirparlo tendremos que seguir con la quimioterapia, quizás hasta radiaciones… pero eso ya depende de qué encuentren en quirófano.
- Son tantas cosas… -murmuró Bella derramando lágrimas y pude ver que ambos estaban abrumados.
- Una cosa a la vez. Lo primero es que ustedes estén bien para que puedan ayudarlo. Cuando ambos vayan a casa hay que explicarle a Anthony por qué va a venir al hospital y que eso lo va a ayudar a sentirse mejor. Después nos queda esperar por los resultados, no se abrumen con todo al mismo tiempo.
Me acerqué a ellos y le di un beso en la frente a Bella antes de abrazarlos, desafortunadamente… no existían palabras de consuelo, nada más ser fuerte para darles fortaleza a ellos.

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