sábado, 30 de junio de 2012

CAPITULO 26


CAPITULO: 25

Pov Esme

- ¿Bella? –escuché la voz de Edward antes que el cirujano volviera a hablar y lo vi sostenerla un poco, ella tenía la respiración agitada y estaba más pálida de lo normal. Creí que me volvería loca en ese instante, primero Emmett y ahora ella.
- Estoy… bien. –aseguró de forma poco convincente y Carlisle me dejó para ir a su lado.
- Recuéstate. –le ordenó y entre él y Edward la pusieron en el sillón con los pies un poco levantados utilizando la maleta que le habíamos llevado a Rosalie con ropa y cosas personales.
- ¿Se encuentra bien la señorita? –preguntó alarmado el cirujano.
- Ella tiene insuficiencia cardiaca, es la impresión. –explicó Carlisle midiendo el pulso.
- Podemos pasarla a una camilla y ponerle oxígeno. –ofreció el otro médico.
- No. –contradijo ella. – Emmett…  -intentó pararse y la detuvieron.
- ¿Cómo está? Emmett tiene que estar bien. –habló Rosalie con lágrimas sobre su rostro.
- Él no está bien, pero está con vida. –nos aclaró el cirujano y yo lloré en ese instante de puro alivio, porque ya estaba casi convencida de haber perdido a mi niño. – El anestesiólogo se quedó con él en la sala de recuperación, si responde de forma adecuada tal vez no sea necesario pasarlo a terapia intensiva, pues asumo que tendrá aquí a un médico para vigilarlo. –dijo viendo a mi esposo.
- Así será. –prometió.
- ¿Puedo ordenar algo para la señorita? –volvió a ofrecer viendo a Bella, ella estaba aún agitada y llorando, pero con lo poco de medicina que sabía yo, pude decir que no estaba tan mal, la vi peor muchas otra veces.
- Ahora estamos bien, gracias. Si algo sucede le avisaré a una enfermera. –respondió mi esposo.
- Está bien… voy a regresar al quirófano, espero podamos traer a Emmett aquí pronto. Yo les aviso cualquier eventualidad. –Carlisle asintió y el otro hombre se marchó.
Mi esposo le dio un beso en la frente a Bella y luego fue a abrazar a su hija, Rosalie estaba inconsolable. Yo fui con Bella y me senté en el suelo a su lado para llorar juntas y desahogarnos, en ese momento en el que ambas temíamos que sucediera lo peor.
Mi hija apoyó su cabeza en mi hombro y continuó llorando, Edward se levantó y al ver que yo estaba con Bella se fue con su hermana. Estaba angustiada no sólo por todo lo que había pasado con Emmett ahora tendría que enfrente a un Jasper enfadado por no haberle dicho nada.
-Cariño, tranquila – dijo frotando mi mano en el brazo de Bella, una pequeña forma de darle ánimos, preocupada de que su respiración no se calmara todavía.
-Hasta que no lo vea no estaré tranquila – me contestó. Estuvimos un rato así, yo con mi hija en el suelo y Carlisle y Edward en la sofá con Rosalie. Hasta que unos muchachos entraron con la camilla y Emmett en ella.

Pov Jasper

Íbamos llegando al hospital apenas, ese viaje había sido el más largo de mi vida porque no sólo estaba preocupado, sino tremendamente enfurecido de que nos hubieran estado ocultando algo así. Mi hermano al borde de la muerte y nadie fue capaz de avisarnos hasta el último minuto.
- Ya estamos aquí. –me dijo Alice lo obvio para tranquilizarme cuando entramos al elevador, yo ni siquiera tenía cabeza para contestarle civilizadamente. – Todo va a estar bien. –me reiteró y se aferró a mi mano, supuse que para frenarme en caso de que me volviera loco.
Buscamos el número de habitación que nos dieron y entré con Alice a mi lado, ni siquiera me molesté en tocar la puerta. Todos se sobresaltaron y vieron en nuestra dirección, mi sobrina comenzó a llorar.
- Entrada triunfal. –dijo Emmett en tono de burla pero con voz débil y entonces lo miré.
Estaba en la camilla con un suero en un brazo y una bolsa con sangre en el otro, llevaba puesta una bata de hospital y lo tenían cubierto con sábanas y cobertores, como si tuviera frío, además, tenía puesto un collarín. Sin soltar a Alice ni ver a nadie más, me acerqué a él.
- No te golpeo porque no fue tu culpa que no me llamaran antes. Pero ganas no me faltan. –le dije cuando estuve a su lado y él sonrió un poco, pero tenía los ojos cerrados.
- En cuanto me recupere, te voy a enseñar lo que es golpear de verdad. –replicó y sus palabras se fueron perdiendo, como si se quedara dormido.
- Apenas se le están terminando los efectos de la anestesia. –escuché a Carlisle pero no me moví, en ese instante estaba enojado con todos.
- Va a estar  bien ¿verdad? –preguntó Alice algo que yo también deseaba saber.
- Al parecer detuvieron el sangrado nuevamente y él ha respondido muy bien, aunque hubo que pasarle más sangre y tendremos que estar muy al pendiente de que todas esas transfusiones no le dañen. –al final suspiró y por fin pude girarme para verlos a todos.
- Que bueno que vinieron. –dijo Rosalie meciendo a la bebé en sus brazos, la niña se iba calmando ya.
- Pues apenas que tuvieron la consideración de avisarnos. –hablé con furia. – Al parecer Alice y yo ya no somos tan parte de esta familia.
- Hijo, no digas eso. –me suplicó mamá, pude ver lo mucho que la herí con mis palabras, pero en ese momento no me importó.
- Sabes que no es así. –también habló Bella, pero tampoco la iba a escuchar a ella.
- Deberían ver sus acciones antes de hablar. –reproché una vez más y Alice me apretó más la mano.
- Jasper, nadie considera que ustedes sean menos parte de la familia. –atajó Carlisle abrazando a mi madre, ella le devolvió el gesto.
- El asunto no es contigo, ni siquiera eres mi familia de verdad, de ti y de tus hijos no podía esperar otra cosa. Son mamá y Bella las que deberían estar avergonzadas. –en cuanto terminé de hablar me di cuenta de que nunca debí haberlo hecho, pero jamás podría retirar las palabras.
Esperé reacciones coléricas instantáneas pero nadie se movió ni dijo nada, la única en cambiar un poco su posición fue Alice, quien me soltó a mano como si le hubiera dado una descarga eléctrica. Supe que la había herido también a ella con todo eso y me sentí un imbécil, pero  a pesar de ello… la furia no se hizo más pequeña

Pov Esme

- Jasper… -cuando lo escuché pronunciar esas palabras sentí que se me partía el corazón en dos, Carlisle me abrazó con más fuerza y todos nos quedamos en silencio unos segundos.
- Rose… ¿te importaría si les damos un momento a solas para hablar? –pronunció mi esposo con calma, yo sabía que lo que dijo Jasper tuvo que haberlo herido a él también, pero estaba siendo fuerte por mí. Vi a Rosalie dudar un poco y luego asentir, después fue y besó la frente de Emmett antes de encaminarse a la puerta. – Edward. –lo llamó Carlisle y él también besó a Bella antes de salir.
No estaba segura de si Alice se quedaría con nosotros, pero ella simplemente se salió sin ver a nadie, ni siquiera a Jasper y me pregunté a quién habría herido más mi hijo, si a Bella y a mí o a su novia. Cuando todos cerraron la puerta, yo todavía no estaba segura de qué decirle.
- Regáñame. –dijo él como si fuera una orden. – Dime lo desconsiderado que soy y lo mal que estoy.
- Tienes razón de estar enojado. Pero nunca debiste decir eso. –fue Bella quien empezó a hablar.
- ¿Qué pasa? –escuché la voz adormilada de Emmett y fui a su lado para sentarme en la cama y tomarle la mano.
- Aquí estamos, amor. No pasa nada.  –le dije acariciándole el rostro.
- ¿Rose? –preguntó.
- Ahora viene. –respondió Jasper y salió sin que hubiéramos arreglado nada.
Al poco tiempo entraron los demás, sin mi hijo. Rosalie fue y tomó mi lugar al lado de Emmett y vi que Alice se sentaba sola en el rincón más alejado con un pañuelo desechable entre las manos y lágrimas en el rostro, Carlisle la miraba preocupado así que me acerqué a ella y le tomé la mano.
- Dale tiempo de que se calme. Él no quiso decir esas cosas. –le hablé en voz baja y ella me miró a los ojos.
- Nunca creí… que él no pensara que somos todos una familia… -me confesó con un nudo cortándole la voz.
- Él sabe que somos una familia, Alice, Jasper lo sabe. Él a veces es así cuando está enojado y nosotros nos equivocamos, debimos llamarles antes.
- Ni siquiera sé a dónde fue…
- No creo que haya ido muy lejos. –le sonreí para darle algo de confianza.

Pov Alice

- Ni siquiera sé a dónde fue…  -le dije a Esme todavía llorando
- No creo que haya ido muy lejos. –me sonrió como queriendo decir algo, animarme a algo. Y lo entendí.
- Voy a buscarlo. Tiene muchas disculpas que dar. –sonreí también un poco y la abracé. – Gracias. –susurré y ella también me envolvió entre sus brazos.
- De nada. Ahora ve. Prometo llamar si la mínima cosa cambia. –volvió a sonreír y yo asentí.
Salí de ahí en silencio, supuse que todos entenderían a dónde iba. Una vez fuera de la habitación me quedé pensando en dónde podría encontrarlo. Jasper y yo no conocíamos nada ni a nadie aparte de la familia en esa ciudad, no teníamos dónde hospedarnos… supuse que no podría estar muy lejos de ahí.
Caminé por el pasillo y al final me detuve a mirar el letrero donde tenía flechas señalando dónde quedaban las cosas dentro del hospital. Vi de cosa por cosa… hasta que al final venía la cafetería y como reflejo sentí hambre. Sonreí y empecé a andar, si yo estaba hambrienta de seguro que él también.
En el camino me fui preparando para enfrentarlo porque no estaba segura de cómo lo iba a encontrar, ni de si yo contaba con la paciencia necesaria para escucharlo sin que sus palabras me hirieran más. Además, aunque no supiera cómo, tenía que convencerlo de regresar a la habitación y hablar con Esme, Bella y Emmett. Cuando llegué a la cafetería mire todas las mesas hasta que lo encontré sentado en una de ella con la cabeza entre las manos. Me acerqué y sin hacer ruido me senté en la silla de enfrente. El levantó la cabeza poco a poco y me miró a los ojos.
-No merezco que estés sentada aquí – dijo agachando la mirada.
-No, no lo mereces, porque resulta que aparte de a tu familia, también has ofendido a la mía. Porque aunque tú y yo seamos pareja, es a mi padre al que le has hablado así – dije demostrándole mi molestia.
-No quise ofender, simplemente dije lo primero que se me paso por la cabeza. Mi hermano ha estado a punto de morir y nadie me ha llamado, nadie ha pensado que a mí me gustaría estar aquí. Nadie – dijo levantando la mirada.
-Pero ahora estamos aquí y Emmett está en la habitación y no entiende qué pasa. No tenías por qué decir esas palabras – dije intentando que entrara en razón.
-Imagina que el caso es diferente y hubiera sido Rosalie la que tiene el accidente, tú hermana está a punto de morir. Quien te duele más que no te llamen, ¿Tú padre y Edward o mis hermanos y mi madre? – me preguntó.
-Todos por igual, porque todos son mi familia – dije segura de mis palabras.
-Tienes que tener preferencia, Edward y Rose son tu familia de sangre. Emmett y Bella son  postizos y tus cuñados… - dijo medio sonriendo.
-Que no tengamos la misma sangre no significa que no sienta lo mismo – dije seriamente.
-Mi hermana nunca te ha caído bien – me reprochó.
-Antes, estaba celosa porque Edward solo estaba atento de ella. Pero he madurado, quiero a todos por igual, ya sean Swan o Cullen – dije con una sonrisa – Muchas veces la sangre no significa nada. Lo que importa es que la persona esté en tu corazón – le dije levantándome para darle la mano – Creo que todos merecen una disculpa – dije mirándole seriamente.
-Todos – dijo levantándose.

Pov Emmett

-Tienes razón de estar enojado, pero nunca debiste decir eso – escuché a mi hermana decir.
- ¿Qué pasa? – susurré con voz adormilada. Sentí que alguien me cogía la mano y vi a mi madre de reojo.
- Aquí estamos, amor. No pasa nada.  – me dijo acariciándome la cara. Se sentía bien tener a mi madre así como cuando era niño, todavía estaba algo dormido y no me enteraba mucho de lo que pasaba.
- ¿Rose? –pregunté.
- Ahora viene. – escuché a mi hermano, le iba a decir algo pero escuche un pequeño portazo antes de que pudiera hablar.
En poco tiempo sentí la mano de mi Rose en el lugar donde estaba mi madre, reconocería la textura de su piel entre un millón de mujeres y con los ojos cerrados. Miré sus preciosos ojos azules con amor, era mi ángel, sabía que la necesitaba en mi vida, que la amaba con todo mi ser. No podría vivir ni un solo segundo sin tenerla a mi lado. Escuché a alguien llorar y me pareció que era Alice, ¿Qué le había hecho el idiota de mi hermano? No tardé mucho en dejar de escucharla y supe que se había ido de la habitación. Estuvimos en silencio, todos mirándome, veía el pecho de mi hermana algo agitado y me preocupaba de que estuviera mal. Después escuché la puerta de mi habitación de nuevo. Y no supe quien había entrado porque no se acercó a la cama y yo con el collarín no podía verlo. Pero todos en la habitación lo miraron serio.
- ¿Qué les pasa a todos? –pregunté estando ya más consciente, tanto de lo que pasaba a mi alrededor, como del dolor en todo el cuerpo.
Desde que salí de la anestesia ellos entraban y salían. Así que ahora estaba por exigir una explicación.
- No pasa nada. Sólo me porté como un tonto – escuche la voz de Jasper y después un suspiro.
- ¿Qué idiotez hiciste? –pregunté tratando de no reírme porque eso hacía que todo me doliera más.
- Dije cosas que no debía – se sentó en un sillón y yo no pude verlo porque al tratar de mover el cuello me dolía.
- Fue nuestra culpa. Debimos llamarlos antes. –dijo Bella.
- Pues yo sigo sin entender. –les dije.
- Nadie nos llamó a Alice y a mí hasta que entraste la segunda vez al quirófano y cuando llegamos aquí dije cosas que no debí porque estaba muy… decepcionado, frustrado… no sé. No era yo mismo…
- Lo entiendo, hijo. No te preocupes por eso. –habló mamá, comprensiva como siempre. Mi hermano pocas veces se arrepentía de lo que decía, así que algo fuerte tuvo que decir para estar pidiendo disculpas.
- Deja de estar lloriqueando, ya supéralo. –lo regañé sin querer que siguiera con esos problemas en ese momento, no quería que la familia tuviera más dificultades de las que yo ya les estaba dando.
-¿Cómo te encuentras? – me preguntó levantándose y acercándose a la cama para que pudiera verlo.
-Como si un tren me hubiera pasado por encima, después una manada de elefantes y finalmente como si me hubiera tirado por una montaña rocosa… - dije intentando hacer la broma.
-Bueno entonces no es nada, mañana vamos a ver qué nos hacen los tigres – me dijo continuando la broma. Yo sonreí intentando no reírme por el dolor.
-No sé cómo puedes hacer esas bromas después de todo – me regañó Rosalie.
-Porque si no me lo tomo a broma, amor, me deprimo – dije seriamente. Escuche un móvil sonar.
-Es el mío – dijo Edward cogiéndolo - ¿Diga? – Preguntó apoyándose en una pared – Ah Charlie, ¿Cómo están los niños? – preguntó. En ese momento algo hizo clic en mi cabeza. Mis sobrinos. No los había visto y no pensé que mi hermana se separara de los niños – Lo que pasa es que a Bella se le acabó la batería del móvil ayer, y como vinimos sin nada…- dijo seriamente mirando a mi hermana – Sí ahora todo estaba bien, estamos en la habitación con Emmett –dijo mirándome. No podía creer que Charlie se preocupara por mí, en algún  momento podría ejercer como padre, pero tenía que ser justo en el momento que había esto a punto de morirme… - Claro que sí. Bella Dice tu padre que te pongas – dijo Edward pasándole el teléfono. Bella lo cogió y salió de la habitación echándome una mirada con una sonrisa antes – Me ha dicho que espera que te recuperes pronto – dijo sonriendo.
-Se acuerda de que tiene un hijo… - dije con sarcasmo.
-Emmett… - me regañó mamá. Mi hermana volvió a entrar en la habitación algo seria, pero se le veía tranquila.
-¿Ha pasado algo? – preguntó Carlisle al verle la cara.
-Nada, grave – dijo con una sonrisa – Los niños están un poco nerviosos porque ninguno de los dos estamos allí. Y aparte tampoco están ustedes – dijo mirando a mamá y a Carlisle.
-Bella, si quieres ir con tus hijos lo entiendo, no pasa nada – dije mirándola serio.
-Mientras los niños estén bien, estaré con mi hermano oso, como él siempre estuvo conmigo – dijo con una sonrisa y me dio un beso en la frente.
-Gracias pequeña – contesté con una sonrisa.
-¿Por qué no salimos todos un rato y dejamos a Emmett y Rose solos? – dijo mamá con una sonrisa mirando a mi novia.

Pov Rosalie

Agradecí con la mirada a Esme que nos dejaran un rato a solas a los dos y se llevaran a la niña ahora que estaba dormida, aunque no tardaría mucho en pedir de comer. Esperé a que salieran y miré a Emmett.
-Casi me matas – le confesé mirándolo seriamente – No me lo hagas nunca más – le regañé.
-No fue mi intención preocuparte – dijo con voz débil pero pude escucharlo.
-No sé qué haría sin ti – le dije dándole un beso en la frente.
-No pienses en eso ahora, estoy bien y eso es lo que importa – dijo seriamente. Me acerqué a él para besarle, desando que las cosas no empeoren para poder hacerlo todas las veces que me de la gana. Picaron a la puerta y eso fue lo que nos hizo separarnos.
-Siento interrumpiros – dijo mi hermana entrando – Pero mi sobrina tiene hambre – dijo entregándomela, yo fui al sofá a sentarme para darle el pecho, este daba enfrente de la puerta y observé que Bella discutía con mi papá y Esme. Alice se dio cuenta de que veía fuera y con la mirada me indicó que me lo contaría después, que ahora no era el momento. Asentí, teniendo la suerte de que Emmett llevaba el collarín y no podía verme. Mi hermana volvió a salir y nos quedamos los tres.
-Ponte aquí a darle el pecho que no te veo – me dijo Emmett. Separé a mi hija del pecho y me levanté para sentarme en el sillón que había al lado de la cama.
Cuando acabe de alimentarla me levante para dormirla paseándome un poco por toda la habitación. La familia entró al rato, parecían más calmados de ánimos y lo agradecí por el estado de Emmett.
-¿Se durmió? – preguntó Esme mirándome. Asentí y se la pasé.
-Rose, hija. No estaría mal que fueras a casa a descansar, otro se puede quedar con Emmett – me dijo mi padre serio.
-No, iros a casa, yo me quedo con él – dije yo también seria, no quería separarme de mi novio y ellos no lo iban a conseguir.
-Está bien, mañana venimos – dijo resignado.
-No valláis a ningún hotel, nuestra casa no es muy grande, pero estaréis bien – les dije, todos asintieron sonriendo. Esme le pasó la niña a mi hermana y se acercó a Emmett.
-Mañana te veo hijo – le dijo dándole un beso en la frente. Todos se fueron acercando poco a poco para despedirse, hasta que nos quedamos solos.

UN PAR DE DÍAS MÁS TARDE

Pov Carlisle
Acababan de meter a Emmett de nuevo en quirófano para quitarle las esponjas que le pusieron para el sangrado. Todos estábamos en la habitación esperando noticias, aunque claramente la más nerviosa era Rosalie, yo tenía abrazada a Esme y de vez en cuando la escuchaba sollozar, le decía que Emmett estaría bien aunque yo no podía asegurar nada, me dolía ver a mi familia tan mal en todo momento. Mi hijo abrazaba a Bella también tranquilizándola. Llevaba mucho tiempo alejada de los pequeños, y tanto ellos como la madre están muy nerviosos. Bella deseaba volver a Forks pero hasta que no estuvieran seguros cien por cien de que su hermano estaba bien, no cogería ningún coche de regreso. Mi hijo también quería que volvieran porque estar aquí la ponía muy alterada y eso nos preocupaba a todos más de lo que ya estábamos por Emmett. Por su lado Jasper y Alice a ambos se les veía de semblante serenos. Todos estábamos ansiosos por tener noticias de Emmett pero cada uno lo sobrellevaba de una manera.
- Adelante - dijo Rosalie cuando llamaron a la puerta de la habitación.
- Buenas tardes. –saludó el cirujano. – Emmett se encuentra en la sala de recuperación. –nos dijo y vi que había paz en su semblante, por fin, quizás ahora sí podría pensar que él iba a estar bien.
- ¿Le quitaron las esponjas? –preguntó Rosalie angustiada.
- Así fue, tenían un sangrado mínimo, nada de importancia. Al cerrar otra vez tuvimos algunas dificultades, el haber tenido tres cirugías en tan poco tiempo hizo que sus tejidos estén débiles. –explicó y me miró, yo entendía mejor la explicación, claro, era de esperarse. – Pero no pasará más allá de mucho reposo, algo de rehabilitación para sus músculos, y una cicatriz grande.
- Es decir… va a estar bien. –habló esta vez Esme tomándome de la mano, miró al cirujano y cuando él asintió, me vio a mí esperando  una confirmación.
- Emmett va a estar bien. –le aseguré y escuché varios suspiros de alivio. – Muchas gracias por todo. –me acerqué al otro médico y nos dimos la mano.
- No hay por qué, lo he hecho con gusto. En un par de días más podrán irse a casa. –sonrió. – Aún tengo algo de papeleo que hacer, me retiro. Cuando llegue Emmett ya estará totalmente despierto.
Salió cerrando la puerta tras de sí y yo abracé a Esme de puro alivio, por fin, algo menos de qué preocuparnos. Iba a ser cansado y doloroso para el chico recuperarse por completo, en especial con lo acostumbrado que estaba a ser grande y fuerte… pero su vida ya no corría ningún peligro y con eso era más que suficiente para la familia en esos momentos.
-Está bien ¿Verdad?, No se va a morir, está fuera de peligro – dijo mi hija mirándome a los ojos. Yo sonreí y le asentí. Ella sonrió y abrazo a mi nieta. Sabía que estaba llorando de felicidad, como hacían los demás.
Esperamos hasta que trajeron a Emmett a la habitación, quien venía con una sonrisa de oreja a oreja. Pasamos todo el día en el hospital haciéndole compañía, entre bromas, pequeñas peleas de hermanos, en el ambiente se podía notar que ahora todo iba mejor. Solo esperaba que pudiera durar tiempo suficiente.
-Ahora que todo está bien en casa, me puedo quedar una temporada con vosotros para ayudarte con Emmett y la niña – dijo mi mujer sonriendo. Mi hija empezó a negar.
-No, no quiero ser una molestia. Tú tienes tus responsabilidades en casa. Bella, mi hermano, los niños y mi padre te necesitan – contradijo mi hija.
-Bella está bien, Anthony está mucho mejor y si pasa cualquier cosa con él yo no puedo hacer nada. Edward y Carlisle estarán bien y Elisabeth esta mejor que una flor – le dijo mi mujer.
-Si, Rose. Todos vamos a estar bien en casa. Mi madre tiene razón, ella puede quedarse aquí para ayudarte – dijo Bella.
-No – dijo seria.
-Bueno, entonces os venís vosotros a Forks – dije firmemente.
-Papá… - me fue a discutir.
-No Rose. No vas a poder tú con todo, la recuperación de Emmett va a ser lenta y vas a necesitar ayudar. Y si no dejas que Esme se quede os venís los tres – finalicé. Nadie me discutió nada y estuvimos en la habitación esperando la llegada de Emmett.

UNOS DÍAS MÁS TARDE

Pov Esme

Los días pasaban lentos estando en el hospital, aunque cuando Emmett se encontraba bien no paraba de hacer bromas, aunque había que reconocer que cuando estaba con dolor no se podía estar en la habitación con él de cómo se ponía. Bella y Edward habían decidido volver a casa con los niños ahora que todo estaba bien. Los demás nos quedaríamos hasta unos días más hasta que pudiéramos trasladar a Emmett a Forks. Era de noche y todavía estábamos todos en el hospital, el médico nos dijo que tendría unos resultados y estábamos esperando todos a que nos los diera.
-Voy a salir a tomar el aire – dijo Alice sonriendo - ¿Me acompaña alguien? – preguntó mirándonos. Nadie dijo nada – Cuando Jasper llegue le decís que venga – mi hijo había ido a por unos cafés para todos. Alice salió de la habitación y todos nos quedamos en silencio. Rose intentaba dormir a la bebé, Edward abrazaba a mi hija que se estaba quedando dormida y Emmett veía la tele aunque tenía el ceño fruncido, lo que significaba que algo le dolía.
-¿En qué piensas tanto? Amor – me preguntó Carlisle abrazándome.
-Un poco en todo – contesté sonriendo dándole un beso. No nos dio tiempo a hablar más pues mi hijo entró con nuestros cafés – Gracias hijo. –le dije cuando los comenzó a repartir.
-¿Y Alice? – nos preguntó.
-Dijo que salía a tomar el aire – le contestó Edward acariciando el cabello de mi hija, gesto que siempre le tranquilizaba.
-Voy a buscarla – dijo saliendo después de entregarnos a todos los cafés.

Pov Jasper

Salí de la habitación tranquilamente, pasando por los pasillos metido en mis pensamientos, sin prestar atención a lo que pasaba a mí alrededor. Esperé a que llegara el ascensor, y me metí junto a unos doctores que iban hablando. Cuando llegué a la planta de la salida me asomé para ver si encontraba a Alice, la encontré, pero pensé que la oscuridad podía estar jugándome una broma, intenté excusar lo que mis ojos veían con sombras y farolas apagadas… por todos los medios quise ver que ella no era Alice, pero no pude negarlo por mucho tiempo, no más de unos segundos tuve para aceptar la realidad.
Ella estaba ahí, justo a un lado de la entrada del hospital, entre los brazos de otro hombre, de uno que conocía bien. James. Ella dijo siempre que no deseaba nada con él, que era él quien la acosaba… y en ese instante me di cuenta de que siempre mintió. Porque él no pudo seguirla hasta aquí, no era posible que diera con ella a menos de que Alice lo llamara. Además… se estaban besando.
En ese momento la verdad no supe qué cruzó por mi mente, ni cuáles eran exactamente los daños en mi interior, pero simplemente me acerqué, un paso a la vez y sin tener la menor idea de qué hacer. Quería gritarles a los dos, golpearlo a él  y maldecirla a ella. Deseaba como nada, nunca más volver a cruzármela ni por casualidad, olvidar que nuestras familias eran una sola.
Cuando estuve a menos de un metro y los vi con claridad, ellos no se estaban besando y la que hasta ese momento fue el amor de mi vida me miró con los ojos llenos de sorpresa y miedo. En él ni siquiera me fijé porque no valía la pena hacerlo.
- Jas… -murmuró Alice y no continuó.
- Y yo confiaba en ti con mi vida. Gracias por probarme que estaba cometiendo un error. –di media vuelta y me marché para la habitación de mi hermano. No corrí ni me apresuré, pues sabía bien que ella no me seguiría. Alice ya estaba con quien quería estar.
Subí por las escaleras porque no tenía paciencia de esperar el ascensor. Desee correr, pero era como si nada más fuera capaz de lograr dar un paso lento a la vez. Me sentía vacío, como si me lo hubieran arrebatado todo, no sólo a Alice, sino también toda la confianza, el amor, la alegría… todas las cosas maravillosas que tuve con ella se habían ido. O más bien… nunca estuvieron ahí y apenas me di cuenta. Cuando llegué a la habitación de mi hermano entré sin tocar.

Pov Alice

Salí a tomar un poco el aire, pues había momentos que estar en la habitación agobiaba. Me quedé un poco apartada de la puerta. Estuve esperando un rato a que Jasper llegara cuando sentí que alguien me tapaba los ojos.
-Pensé que no vendrías, amor – dije girándome para verlo. Pero me quedé congelada cuando vi que no se trataba de mi Jasper, sino de James.
-Hola princesa – dijo cogiéndome del brazo.
-¿Qué haces aquí? – pregunté seriamente mirándolo.
-Venir a ver a la persona más hermosa… - dijo sujetándome más fuerte.
-Suéltame. No me toques – dije apartándolo, pero él me acercó más a su cuerpo y poso sus asquerosos labios sobre los míos, mis estomago se revolvió de las nauseas que me provoco.
-Por qué te resistes… - me dijo. En ese momento escuché un carraspeo y me separe y vi a Jasper que nos miraba con decepción, enfado y furia.
- Jas… - murmuré cuando entendí lo que sus ojos me gritaban. Él nos vio besarnos y nunca pensó que lo estuviera en contra de eso, ni se le pasó por la cabeza que me encontraba en problemas y lo necesitaba.
- Y yo confiaba en ti con mi vida. Gracias por probarme que estaba cometiendo un error – su voz plana me asustó casi tanto como su mirada. Antes lo vi en toda clase de circunstancias, pero nunca sentí ese vacío emanar. Ese no era mi Jasper.
Después nada más dio media vuelta y entró al hospital, yo me quedé petrificada unos segundos antes de ser capaz de pensar con algo de claridad y dar dos pasos en la dirección en que se fue. Pero una mano se enredó en mi muñeca deteniéndome el paso.
- ¿A dónde vas? Preciosa, estamos divirtiéndonos aquí. –me dijo James con una sonrisa pintada en el rostro.
- Déjame. –le ordené tratando de zafar la mano.
- Claro que no, amor. –me susurró con voz profunda y casi siniestra.
Entonces me decidí a actuar. Me daba miedo intentar algo y que saliera mal, pero tenía que ir tras Jasper… además, James me daba miedo. Cada vez que lo tenía cerca y estábamos a solas no podía evitar pensar en lo que le sucedió a Rosalie, y eso me aterrorizaba. Con esa idea en mente usé un movimiento de defensa personal que aprendí hacía mucho tiempo, no sabía nada más, así que si no funcionaba, estaba perdida.
Fue una sorpresa cuando mi único golpe a sus partes más sensibles, lo hizo bajar la guardia lo suficiente para que yo corriera. Entré en el hospital y vi un ascensor abierto, me subí sin dudarlo y recibí miradas curiosas de todas las personas que ya iban ahí.  Quería ir a la habitación de Emmett, pero desafortunadamente eso quedaba arriba y este elevador, bajó.
Esperé impaciente cada piso, vi las puertas abrirse y temí que estuviera James esperándome, sobre todo cuando me quedé sola. Pero eso no pasó y unos minutos más tarde llegué hasta el piso que buscaba y corrí al cuarto donde se encontraría mi familia. Y mi Jasper. Entré sin tocar y todos se me quedaron mirando, de seguro que iba agitada y con cara de que había visto un muerto. Ahí lo vi a él, era el único que deliberadamente no me prestó atención. Y yo hice justo lo contrario, ignoré los ojos curiosos de todos y caminé hacia el hombre que amaba, pero cuando le tomé la mano, él me la quitó… y eso también se llevó todas mis esperanzas.

Pov Bella

-Entonces ¿Os vais pasado mañana? – nos preguntó Rosalie.
-Sí, ahora que Emmett está bien, creo que lo mejor es ir con los niños y preparar la casa para cuando vengáis todos – contestó Edward.
Después de estas palabras empezamos a hablar por nuestras cuentas. Emmett y Rose conversaban, Edward y Carlisle debatían sobre algo que no sabía nada y yo estaba con mi madre.
-Bella, recuerda. Nada de esforzarse demasiado, has estado bien todo este tiempo. No lo estropeemos – me decía ella una vez más
-Tranquila mamá, no voy hacer nada. Ahora lo primero son Emmett y Tony que se están recuperando. No voy a dar más preocupaciones – le prometí. En ese momento Jasper entró en la habitación sin tocar y por su puro semblante me di cuenta de que algo había sucedido, creo que todos lo hicieron porque las conversaciones se apagaron y nos quedamos mirándole, esperando por una explicación pero él nos ignoró deliberadamente y fue a pararse en el rincón más alejado.
- ¿Qué bicho te picó? –preguntó Emmett, como siempre el más directo, pero mi otro hermano no respondió. – Te estoy hablando. –le insistió con voz tan firme como pudo.
- Nada. Nada que piense discutir con todos. –sus palabras ásperas me indicaron que fue algo demasiado malo.
- ¿Dónde está mi hermana? –preguntó Edward, claro, de seguro tuvo algo que ver con Alice, tal vez pelearon de nuevo.
- Divirtiéndose. –esta vez el ácido que destiló me hizo ver que el asunto sí era Alice. – No sé qué hago aquí. –dijo como para sí mismo y se encaminó a la salida pero mi mamá se le puso enfrente.
- Hijo ¿A dónde vas a estas horas? –le preguntó preocupada.
- A donde pueda estar solo. No estoy de humor para interrogatorios.
- Está bien, nadie va a preguntar, pero no te vayas, es tarde… -le pidió ella, yo fui y le tomé la mano, tampoco deseaba que se marchara así. Se le veía mal por lo que hubiera pasado y bastante alterado y no quería que nada malo le pasara como a Emmett.
- Yo sí voy a preguntar ¿dónde está Alice? La dejaste sola en la calle. –habló Rosalie preocupada y pude entenderla, su hermana pequeña estaba sola de noche en una ciudad que no conocía.
- No está sola, está muy bien acompañada. –le dijo con fuego en la mirada y se soltó de mi agarre, pero yo volví a tomarle la mano para detenerlo.
- Por favor… no te vayas. –le rogué y él me vio fijo antes de suspirar y volver al rincón donde estuvo antes.
- ¿Con quién puede estar ella si no conoce a nadie aquí? –preguntó Edward a la defensiva, en momentos como estos se notaba quién era hermano de quién. Rose y Edward querían saber de Alice. Mientras Emmett y yo saber qué le pasaba a Jasper.
- Pues llámala y pregúntale. Yo ya estoy cansado de que todo en esta familia se discuta como si fuera un chisme – dijo seriamente. Notaba que estaba muy enfadado, y entre todos le estábamos presionando lo que hacía que se enfadara más, yo sabía lo que era eso, a mí me lo habían hecho mucho y como sabía que era algo que no gustaba, no quería hacérselo a él. Después de eso nos quedamos callados un rato, ninguno estaba seguro de cómo manejar aquella situación, Edward no llamó a su hermana, pero a mí me hubiera gustado que lo hiciera, porque aquello estaba muy mal. A los pocos minutos Alice entró con un semblante parecido al de mi hermano, sin hacernos caso a ninguno de nosotros se acercó donde estaba Jasper, tomó su mano pero él se la apartó sin ni siquiera mirarla.
-Jasper… - llamó a mi hermano y le miró a los ojos. Y había pena en su mirada.
-No quiero saber nada de ti nunca más – le dijo. Todos nos sobresaltemos por el tono de su voz, nunca había visto así a mi hermano.
-Jasper, de verdad… - mi hermano se levantó callándola.
-¡No! No quiero saber nada. Estoy harto – le grito. Alice estaba congelada enfrente de suyo, creo que no era la única, estábamos todos prácticamente igual hasta que Edward se levantó y se puso al lado de Alice abrazándola.
-Ni se te ocurra volver a hablarle así a mi hermana – le dijo muy serio.
-No te metas Edward – le advirtió.
-Resulta que me meto porque es a mi hermana pequeña a la que gritas- dijo elevando el también el tono.
-Cuando gritas a mi hermana no nos metemos. No te metas tú ahora porque no sabes porque estoy así – le gritó a mi novio.-Vamos a calmarnos todos por favor – les pedí poniéndome en medio de Edward y Jasper.
-Sí venga, todos  fuera de mi habitación que quiero hablar con mi hermano – dijo Emmett. No veía a Jasper  con muchas ganas de hablar con Emmett. Pero todos salimos en silencio. Edward abrazaba a Alice y Rose también se acercó a ellos. Yo me abracé a mi madre y Carlisle nos acompañó. Y salimos juntos.

Pov Emmett

De alguna forma me las ingenié para sacar a todos de la habitación y quedarme a solas con Jasper, tenía que hablar con él en serio y ver qué demonios estaba pasando.
- Ya, empieza, mientras más pronto empieces, antes acabas – me dijo enfadado sentándose en el borde de la cama.
- Más bien dime qué demonios pasó. –le repliqué.
- No quiero hablar de eso. Eso no es un maldito asunto familiar, es entre ella y yo. –se quejó cruzándose de brazos.
- ¿Y no es algo que le contarías a tu hermano? –pregunté esta vez con algo más de seriedad para que entendiera que yo no deseaba más que ayudarlo.
- No es algo que le quiera contar a nadie. –dijo con un suspiro, supe que estaba vencido.
- No me importa. Cuenta. –le sonreí un poco para que supiera que podía confiar en mí.
- Alice tiene un ex-novio que la acosa, o eso pensaba yo. Ya sabes… llamadas y cosas así. Y lo que pasó fue que los vi besándose. El tipo no la acosa, nunca lo ha hecho, es ella que me ha visto la cara de idiota todo este tiempo. –conforme fue hablando el tono de su voz se ensombreció más y más.
- Vaya… -le dije sin saber qué más hacer, de las muchas cosas que me esperé, jamás imaginé eso. Alice siempre se vio enamorada de mi hermano, por lo menos así fue las pocas veces que estuve con ellos.
- Lo sé. –suspiró de nuevo. – Yo fui el estúpido que le creí. Que se enamoró de ella. Pero esto fue todo. Voy a volver a la universidad y a seguir adelante.
- ¿Así nada más? –le pregunté no pudiendo creer como era capaz de simplemente abandonar así todo lo que sentía por Alice.
- ¿Qué otra opción me queda? No voy a aceptar que ella tenga a alguien más. –frunció el seño pensando que eso era lo que yo le sugería, pero no.
- Pues sí, hermano, pero… ella vive contigo ¿no?
- Me voy a mudar, que se lleve ahí al imbécil ese con el que anda. –de repente se puso de pie. – Gracias, Emmett, pero creo que ya no puedo hablar más.
- Entonces enciende la televisión y busca un buen deporte para ver. –le ordené en tono mandón para aligerar el ambiente, quizás eso no había sido todo, pero por lo menos ya tenía idea de qué le estaba sucediendo a mi hermano. Estuvimos un rato viendo el televisor, cuando picaron a la puerta y por ella apareció mi hermana, para la sorpresa de los dos, venia sola.
-¿Y los demás? – pregunté.
-Mamá y Carlisle fuera a dar una vuelta con la pequeña en el carro para ver si la dormían. Y Rose y Edward están con Alice… yo pensé que podía venir con mis hermanos – dijo bajando la mirada. Jasper y yo nos miramos y sonreímos porque nuestra hermana nunca cambiaba. Mi hermano se levantó y la abrazó.
-Por supuesto que puedes venir con nosotros. No lo dudes nunca – y los dos se acercaron a mi cama. Sabía que Jasper estaba mal por lo de Alice. Pero pasamos un rato olvidándonos de nuestras parejas, hermanastros y cuñados. Un momento que hacía mucho que no compartía con mis hermanos y me alegraba, aunque tuviera que ser en estas circunstancias.

Pov Edward

Emmett nos había echado a todos de la habitación para hablar con Jasper, aunque ahora mismo no me importaba mucho. Para mí lo más importante en estos instantes era la persona que tenia entre mis brazos llorando desconsoladamente. Mi hermanita pequeña, la pequeña que siempre defendería.
-Rose, llevamos a la niña a dar un paso para ver si conseguimos dormirla – dijo Esme. Mi hermana mayor asintió y se las entregó. Mi padre y ella se fueron sin decir más y nos quedamos Rose, Alice, Bella y yo.
-¿Qué ha pasado Alice? – preguntó Rose acercándose a Alice.
-Yo… yo… - estaba tan alterada que ni podía hablar – Nada… - dijo enterrando la cara en mi pecho.
-Algo tiene que pasar para que mi hermano se ponga así. Todos sabemos que Jasper no es de gritar si no tiene motivo… - dijo Bella seriamente. Yo le mire reprochándole pero ella simplemente negó - ¿Qué? ¿Te piensas que tú eres el único que se preocupa por sus hermanos?, Alice puede estar llorando, pero por algún motivo le habrá hablando mi hermano así. Algo ha tenido que hacer – gritó.
-Bella yo… - dijo Alice pero no pudo continuar.
-¿Sabes que Alice? Creo que tu explicación la tienen que escuchar tus hermanos primero, yo quiero escuchar la de mi hermano. Después si me la quieres decir, ya escucharé la tuya – dijo y picó a la puerta de la habitación para entrar. Estaba un poco alucinado con la actitud de mi novia, pero no podía decirle nada. Porque a mí también me interesaba más mi hermana la explicación de mi hermana que la de Jasper.
-Explícanos – le dijo Rosalie seriamente.
-Esta aquí – dijo mi hermana, Rosalie y yo nos miramos extrañados pues ninguno de los dos lo entendíamos – James… mi ex-novio, lleva acosándome un tiempo y ha venido hasta aquí y en la puerta a empezado a tocarme y me ha besado y Jasper lo ha visto y se ha pensado que le estaba engañando – nos dijo y volvió a ponerse a llorar.
-¿Alice, ha abusado de ti? – preguntó Rosalie seria y tensa.
-No, solo el beso… - dijo desconsolada.
-Tranquila enana, te creemos, nos tienes para todo a los dos – le dije abrazándola fuerte.
-Edward, ¿Me puedo ir con vosotros a Forks? Supongo que Jasper deseará quedarse hasta que puedan trasladar a Emmett – Dijo Alice.
-Claro que puedes venirte con nosotros. Tenemos que arreglar todo, porque vamos a dejar la habitación de los niños para Emmett y a los pequeños los vamos a trasladar arriba con nosotros – dije – Así podrás despejarte un poco mientras nos ayudas a arreglar un poco todo.
-Gracias hermano – me dijo.
-Vamos a la cafetería a por una tila – nos dijo Rosalie al ver como estaba Alice de nerviosa.

Pov Bella

No quería tener problemas con Edward por ponerme del lado de mi hermano así como él hizo con Alice. Temía que eso le diera algún problema a nuestra relación. Jasper me había tenido que explicar por segunda vez lo que sucedió con Alice, cuando acabó de explicarme lo mismo que a Emmett, no insistí, porque sabía que le costaba. Ahora nos habíamos quedado los tres callados viendo la televisión. Emmett tirado en la cama claro, y yo estaba sentada en el regazo de Jasper y nos abrazábamos como cuando era pequeña. Picaron a la puerta y entraron Rose, Edward y Alice, esta última con una tila en las manos y continuaba llorando. Edward y Rosalie la tenían abrazada y los tres se sentaron en el sofá de la habitación. Mi hermano Jasper ni siquiera los miró, igual que Alice que no había levantado la vista. En cambio Rose, Edward, Emmett y yo nos mirábamos entre nosotros.
-Cariño, Alice se vendrá con nosotros a Forks mañana – me dijo Edward. Yo asentí, en estos momentos consideraba que lo mejor es que estuvieran separados los dos, que Jasper se quedara con nuestro hermano y Alice se viniera con nosotros.
-Me parece bien – dije en voz alta para que Alice me escuchara ya que no levantaba la vista. Volvieron a picar y ahora entraron mi madre y Carlisle con la niña en el carro.
-¿Se ha dormido? – preguntó Rosalie levantándose.
-Sí, muy rápidamente – dijo Carlisle con una sonrisa – Ya es tarde ¿por qué no nos vamos todos y dejamos a Emmett dormir tranquilo? – dijo sonriendo.
-Calla, vosotros venís mañana pero yo me tengo que despedir de mi hermano hasta que venga a Forks – dije levantándome de las piernas de Jasper y acercándome a Emmett para abrazarlo con cuidado – Recupérate sin dar ningún susto – le dije sonriendo.
-A ver si te lo aplicas para cuando te pongas mal – me dijo sonriendo. Me separé de él y fui a darle un abrazo a Rosalie, sabía que se quedaría en el hospital con mi hermano, por lo tanto no me podría despedir de ella mañana, cuando acabé me fui con Jasper de nuevo. Alice se acercó a Emmett y le dio dos besos
-Espero que te recuperes pronto – dijo sonriendo. Mientras Alice fue con Rosalie, Edward se despidió de Emmett con una mano en el hombro.
-Cuida de mi hermana… - dijo Emmett serio.
-Con mi vida – le respondió.
-Hasta mañana chicos – dijeron mi madre y Carlisle. Jasper levantó la mano y nos fuimos abrazados, igual que Edward abrazaba a Alice.


Pov Edward

Ya estábamos camino a Forks y aunque no se lo creyeran me alegraba mucho de volver, me moría por ver a mis hijos y de poder estar en un pueblo que conozco, no como California que no conocía a nadie allí. Las despedidas habían sido algo emotivas. Bella abrazaba a Jasper continuamente y se olvidaba de mí, un gesto del que no le iba a decir nada, porque yo hacía exactamente lo mismo con Alice. Mi pequeña hermanita que iba en la parte de atrás del volvo. Bella iba sentada en el copiloto con la mirada perdida mirando por la ventana.
Estuvimos todo el viaje en silencio y eso hizo que pareciera más largo de lo que ya era. Llegamos a Seattle y fuimos a casa de Charlie a por los niños. Aparcamos en la entrada y picamos esperado que abrieran. Alice había dicho que nos esperaba en el coche y así era se había quedado allí. Al fin abrieron la puerta y  era Sue.
-Chicos que bueno que ya están aquí – dijo sonriendo para que pasáramos.
-Hola Sue – dijimos a la vez. Pasamos al salón y allí estaban los dos viendo los dibujos. No se dieron cuenta de nuestra presencia.
-Anthony está dormido – nos informó – Liz, mira quien está aquí – dijo y nuestra hija se giró y nos miró sonriendo, saltó del sofá y se tiro en mis brazos.
-¡Papi! – gritó abrazándome. Yo también la abracé fuerte, y después se la pasé a Bella - ¡Mami! – Le gritó – Vamos a ir pada casa (Vamos a ir para casa) – nos preguntó y los dos asentimos sonriendo.
-Toma Edward cógela que yo cargo a Tony. ¿Cómo ha estado? – preguntó mientras se acercaba al sofá.
-Pachucho… pero es normal después de todo lo que ha pasado. Todavía no se siente muy bien y de vez en cuando tiene algo de temperatura, pero nada alarmante – nos explicó. Bella cogió a nuestro hijo en brazos sin despertarlo
-Dile a mi padre que ya estamos aquí y nos hemos llevado a los niños y también que vendremos a verlo otro día – dijo. Salimos de la casa.
-Liz cariño, ahora te vas a sentar atrás con la tía Alice – le dije a mi hija que saltó en mis brazos.
-Tía Alice – gritó entrando en el coche mientras le abrazaba. Mi hermana intentó poner una sonrisa y abrazó a la niña.
-Tony irá adelante con Bella – le dije a mi hermana que asintió. Cerré la puerta trasera y se la abrí a Bella para que entrara con nuestro hijo, cuando estuvo dentro y bien acomodada me fui a mi lugar, prendí el coche y conduje dirección a casa. Liz iba explicando en voz alta como había sido su tiempo en casa de su abuelo Charlie. Cuando llegamos a la casa metí el coche en el garaje porque se había puesto a llover.
-Deja amor, que lo subo a la habitación, para que continúe durmiendo – dije cogiendo a Anthony de sus brazos – Princesa ven que vamos a guardar las cosas – dije cogiendo de la mano a mi hija, así podría dejar a Bella y Alice hablando.

Pov Alice

-Princesa ven que vamos a guardar las cosas – dijo Edward. Ese era el momento perfecto para intentar hablar con Bella.
-Bella – la llamé, ella había empezado a subir las escaleras, bajó y se puso enfrente de mí.
-Dime Alice – dijo mirándome a los ojos.
-Las cosas no son como Jasper piensa – le dije.
-Sólo te voy hacer unas preguntas y quiero que me contestes – la miré confundida - ¿Estabas con James?
-Sí, pero…
-¿Estabais agarrados? – preguntó sin dejarme acabar mi contestación
-Sí, lo que pasa…
-¿Os besasteis? – dijo nuevamente sin dejarme acabar.
-Sí… - dije simplemente, nunca me dejaba acabar la frase, así que no lo intentaría.
-No necesito saber más. Pero tranquila, los problemas que tengas con mi hermano no me incumben a mí, sí es cierto que lo apoyaré en todo, pero no me voy a meter entre vosotros. Nunca me ha gustado que os metáis entre Edward y yo. Y yo no voy hacer lo que odio. Así que no te preocupes, que no te voy hacer la vida imposible por rompérsela tu a él – me dijo y se fue. Respiré profundo unas cuantas veces, no me quería poner a llorar, otra vez no. Lo había perdido por el imbécil de James. Resignada subí y me fui a sentar en el sofá donde Liz ya estaba viendo los dibujos. No vi por ningún lado a Bella y tampoco a Edward, así que antes de sentarme en el sofá fui a la habitación de los niños a ver si estaban. Pero no estaban ninguno de los dos, tan solo estaba Anthony dormido profundamente. No seguí buscándolos, cuando acabaran de hablar o lo que estuvieran haciendo ya les preguntaría qué hacemos para comer. Me senté con mi sobrina haber los dibujos.
Al poco rato bajo Edward con cara de pocos amigos. Y se acercó a mí.
-Alice, ¿Qué vas a querer para comer? – me preguntó.
-Algo que comamos todos, ¿no? – Pregunté levantándome – Edward, no quiero que tengas problemas con Bella por mi culpa… - dije lentamente.
-No te preocupes, nada está mal con nosotros – me respondió con una sonrisa – y la comida Bella está a dieta nuevamente, por papá. Así que dice que se va a hacer una ensalada. ¿Qué comemos tú, los niños y yo? – me preguntó sonriendo.
-Pizza (Pizza) – grito Liz mirándonos a los dos. Mi hermano y yo sonreímos y asentimos.
-Pues entonces voy a llamar para encargar una – dijo Edward saliendo, no sin antes haberme dado un beso. Cuando mi hermano desapareció, escuche ruido de la habitación. Al entrar Anthony ya estaba despierto.
-Tía Alice – me saludó, yo fui para la cama para abrazarlo fuerte - ¿Y la mami y el papi? – preguntó mientras yo le envolvía en mis brazos.
-Ven vamos a buscarlos – dije levantándome con él en mis brazos. Mi podre sobrino se había quedado calvo a causa de la quimio, pero ahora que ya no tenían que aplicársela más su precioso pelo podría crecer de nuevo. Subí las escaleras y en la cocina estaban Bella haciendo una ensalada y mi hermano encargando una pizza.
-Mirar quien os buscaba – dije para llamar la atención de los dos. Ambos se giraron al escucharme. Bella puso una sonrisa en su rostro y dejó lo que hacía para coger al niño.
-Mami… - murmuró el pequeño abrazando a su madre. Desde luego este niño tenía más mamitis que otra cosa.
-Campeón – dijo Edward extendiendo los brazos para que el pequeño fuera con él y así fue. Mi hermano también abrazó fuerte a mi sobrino.

Pov Esme

Ahora que Bella, Edward y Alice se habían ido nos quedábamos pocos para cuando a Emmett le dieran el alta. Aunque sinceramente las cosas se veían tensas desde anoche. Me preocupé cuando mi hijo entró como si un bicho le hubiera picado y se puso en esa actitud, mi preocupación aumentó cuando entró Alice se acercó a mi hijo y él simplemente se apartó. No entendía el motivo de ese distanciamiento, claro está que el resto de los chicos si lo entendían, porque Edward se llevó a Alice y Jasper se quedo para hacer las cosas más fáciles o tal vez, porque les resultaba duro verse las caras.
-Bueno Emmett parece que has mejorado… mañana te daré el alta, pero todavía es pronto para viajar, tendrás que esperarte unos días más- dijo.
-Está bien doctor – dijo mi hijo con una sonrisa.
-Supongo que la rehabilitación la harás allá en el hospital – dijo apuntando algo en los folios que llevaba.
-Sí, yo me encargaré de que haga la rehabilitación y se recupere rápidamente.
-No puedes esforzar tus músculos. El collarín lo tendrás que llevar por un tiempo más – le recordó el médico – Tienes que reposar mucho, para que las heridas cicatricen rápido. Es una recuperación lenta… no intentes hacerla rápido porque eso empeorará las cosas y yo no te quiero ver por aquí  - dijo con una sonrisa.
-No se preocupe, yo tampoco quiero volver. No se ofenda – dijo mi hijo sonriendo y todos comenzamos a reír por el comentario.
-Entonces los dejo que tengo que seguir la ronda – se despidió y salió de la habitación.
-Cariño, mañana ya estarás en casa… - dijo Rosalie besándolo.
-Sí, pero tendremos que esperar mucho para poder hacerlo… - dijo con un puchero. Y todos comenzamos a reír de nuevo.


Pov Carlisle

- Los papeles están listos y el auto esperando abajo, lo difícil viene ahora. –les anuncié a todos.
Era momento de llevar a Emmett a su casa y eso sería lo más complicado, pues él podía moverse poco y por su tamaño no era nada fácil ayudarlo. Todos estábamos listos, incluido él que logró vestirse con ayuda de Rose y de Esme, ahora me miraba con una ceja levantada sentado en el borde de la cama. Tenía un brazo en cabestrillo para no moverlo por la fractura en su clavícula, también llevaba puesto el collarín y una faja encima de las heridas quirúrgicas en su abdomen, menos mal que podía caminar. El chico de personal de traslado entró con una silla de ruedas y Jasper ayudó a Emmett a que se levantara y se pasara a ella, lo hizo dándole apoyo en el brazo bueno.
- Liso –dijo Emmett sonando casi orgulloso de sí mismo por haberlo logrado cuando se sentó y el joven empujó la silla por los pasillos hasta el elevador con tranquilidad, todos los íbamos siguiendo.
Una vez afuera me adelanté para abrir las puertas del auto de mi hija y entre Jasper y el chico del hospital ayudaron a Emmett a sentarse atrás. Rosalie y Esme se fueron con él y Jasper iba adelante conmigo.
- ¿Cómo van las heridas? –pregunté mientras manejaba a la casa en la que todos nos habíamos estado quedando el tiempo que habíamos estado aquí.
- Eh… bien. Nada se ha descosido todavía. –bromeó, pero la duda al inicio me hizo ver que tenía dolor. – Ahora explícame otra vez ¿cómo se supone que suba las escaleras para llegar al departamento?
- Un escalón a la vez. –contesté con tranquilidad, sinceramente no existían otras opciones.
- Estupendo. –dijo en tono sarcástico.
El resto del camino lo hicimos en silencio. Al llegar a su edificio, Rose y Esme se encargaron de llevar a la bebé y la única maleta. Mientras, Jasper ayudó a Emmett a salir del auto con trabajo y ahí fue cuando en verdad dudé de si él podría subir todas esas escaleras.
- ¿Estás seguro de que no hay otra forma? –me preguntó Rosalie angustiada.
- Podríamos contratar un servicio de mudanzas y ellos me subirían. –bromeó Emmett para aligerar la tensión de todos, pero nadie creyó su intento de buen humor.
- Rose, vamos arriba para abrir la puerta. –dijo Esme y tomó a mi hija por los hombros para irse adelantando, sé que tenían tiempo de sobra para abrir, pero agradecí que se la llevara, y creo que Emmett, también.
- Vamos. –dijo él y con Jasper sirviéndole de muleta empezamos a avanzar lentamente.
Los chicos iban delante de mí, con el enfermo recargando casi todo su peso en su hermano, yo me quedé atrás para que si las fuerzas le fallaban a alguno de los dos, tuvieran algo de apoyo. Cada escalón fue una pequeña exclamación de dolor y saber que quizás lo estaba forzando más de lo que debía, pero en ese punto no teníamos forma de retractarnos.
- Deberíamos descansar aquí. –les dije cuando íbamos a la mitad del camino.
- Excelente idea. –contestó Emmett y dejó que Jasper lo condujera hasta la pared más cercana, ambos se recargaron.
Los miré con cuidado, uno tenía expresión de dolor y el otro se veía agotado, pude entenderlo pues Emmett era con mucho el más pesado de todos. Luego de un par de minutos decidí que era momento de seguir, no estaban totalmente recuperados, pero tampoco tenía sentido que nos arriesgáramos a que viniera Rose y se tensara la situación.
- Hay que seguir. –les anuncié y me puse en el lugar de Jasper.
- ¿Estás seguro? –preguntó Emmett.
- Tal vez esté viejo, pero aún puedo hacer un par de cosas. –le bromee para darle confianza. - Jasper, ve atrás de él.
- Si necesitas que nos detengamos, me avisas. –dijo él y asentí con una pequeña sonrisa, yo era el único que no iba ni cansado ni adolorido, pero de repente los dos jóvenes se preocupaban por mí.
Seguimos subiendo con los mismos pasos lentos y en verdad me costó mucho trabajo soportar todo el peso de ese chico descomunal, pero de alguna forma me las ingenié para hacerlo. Cuando llegamos al piso donde vivían, ahí encontré a Rosalie y Esme, en la puerta del departamento con expresiones angustiadas. Al instante mi esposa soltó a mi hija y ella corrió hacia nosotros como si la hubieran estado deteniendo.
- ¿Cómo estás? –le preguntó a su novio.
- Fuerte como una roca.  –dijo él mientras nos acercamos más a la entrada.
- ¡Carlisle! –escuché la exclamación preocupada de Esme y le sonreí, ya estaba esperando eso.
- Yo lo tomo. –dijo Jasper rodeando para estar frente a mí y se acercó para continuar apoyando a su hermano.
- Les dije que aún no estoy tan viejo. –sonreí y me hice a un lado para que los chicos siguieran caminando, Esme ya estaba conmigo.
- Pudieron habernos avisado, te ves… -me dijo y le di una mirada de advertencia, aunque ambos sabíamos que estaba jugando.
- Claro, ahora tú y Rose son más fuertes que yo. – le besé la frente y le rodee la cintura mientras caminamos detrás de los chicos, yo iba todavía con la respiración agitada por el esfuerzo, pero Emmett ya estaba seguro en su casa y con su cama lista para que descansara de todo el ajetreo.

Pov Esme

Aunque estaba igual que Rosalie me moría por bajar a ver que estaba pasando, sabía que lo único que iba a hacer era estorbar e incomodar a mi hijo. Así que esperaba ansiosa a que llegaran. Escuché un ruido y sabía que ya estaban cerca así que solté a Rosalie, a la que había estado reteniendo para que no saliera corriendo escaleras abajo.
- ¿Cómo estás? – le preguntó a mi hijo.
- Fuerte como una roca.  –dijo como siempre bromeando. Cuando ya los vi de plano me di cuenta de que era Carlisle el que le estaba haciendo de muleta a Emmett.
- ¡Carlisle! – grité alarmada, mi hijo pesaba mucho y seguro que a mi marido le había costado cargarlo.
- Yo lo tomo – dijo Jasper colocándose enfrente de Carlisle y se puso de forma que Emmett pudiera apoyarse en él. Rosalie iba delante, menos mal que ya habíamos preparado la habitación para Emmett.
- Les dije que aún no estoy tan viejo – me sonrió y se apartó un poco para que los chicos pudieran caminar, yo me quedé a su lado abrazándolo.
- Pudieron habernos avisado, te ves… - iba a continuar mi frase pero me echó una mirada de advertencia y aunque sabía que jugaba, me callé.
- Claro, ahora tú y Rose son más fuertes que yo. – me dijo y me besó la frente, se deshizo de mi abrazo y me envolvió en uno por la cintura. Podía sentir su pecho agitado, pero sabía que no era nada grave.
Llegamos a la habitación justo detrás de los chicos. Mi hijo ayudó a su hermano a sentarse en la cama, vi varias muecas de dolor en su rostro y era algo que me preocupaba. Cuando consiguió sentarse suspiró.
-Lo he conseguido – dijo mirando a Carlisle.
-Sí, ahora deja que las mujeres te ayuden a ponerte cómodo – dijo mi marido sonriendo y salió de la habitación con Jasper.
-Yo estoy cómodo con este chándal – dijo mirándonos a las dos.
-Pero no puedes quedarte con él. Si quieres te quitamos los pantalones y te quedas en calzoncillos, y con una camiseta de tirantes – sugerí, los pantalones daban igual porque iba a estar tapado con la manta. Pero la camiseta la veía necesaria pues para tapar la venda de la cirugía.
Entre las dos le ayudamos a acomodarse tanto la vestimenta, se puso lo que dije, como en la cama de matrimonio. Y después salimos para avisar a los chicos.
-Carlisle – le llamó Emmett desde la cama cogiendo la mano de Rosalie. Mi marido lo miro igual que todos en la habitación – ¿Tienes algo para el dolor? – preguntó mirándonos a todos apenado.
-Claro, ¿Qué te duele? – preguntó mi marido sacando de su maletín que tenía en la habitación de la pareja un frasquito blanco.
-El brazo y el cuello – dijo haciendo una mueca. Mi marido asintió.
-Voy por un vaso de agua – dije saliendo. Llené el vaso rápidamente y se lo entregué a Carlisle que le ofreció la pastilla y después el vaso. Al poco rato Emmett se quedó dormido a pesar de no querer hacerlo. Todos salimos de la habitación y apagamos las luces para que durmiera tranquilo. Una vez en el salón el móvil de Jasper sonó, él miro la pantalla y lo dejó donde estaba sin contestarlo. Fruncí el ceño, ¿Por qué no contestaba? Rosalie se movió un poco para mirar de quien se trataba y lo cogió.
-Hermanita – gritó contenta. Jasper si se movió ni hizo nada – Sí estamos todos bien, Emmett ahora está durmiendo en su cama que hoy hemos vuelto a casa – dijo sonriendo, por un instante su sonrisa desapareció y miró a Jasper – Dice Alice que te pongas – le dijo, mi hijo no la miró continuo con la mirada en el televisor.
-No tengo nada que hablar con ella – dijo seriamente. Rosalie le miró de tal manera que parecía que lo estaba matando.
-No pude ponerse ahora, Alice – dijo seria y suspiró, hubo un rato de silencio – Hola Bella – saludó tranquila de nuevo – Sí ya le dije a Alice, Emmett está durmiendo. Jasper… - mi hijo lo miró serio y extendió el teléfono para que Rosalie se lo pasara – Ahora se pone.
-Bells – saludó mi hijo cuando cogió su teléfono móvil – Sí, tranquila pequeña, aquí estamos todos bien. Emmett, quejándose como siempre… mamá está bien tranquila, Carlisle y Rosalie también. Sí tranquila yo también. Eh enana, no te preocupes por algo innecesario, estoy bien y no pasa nada – le dijo tranquilo. Yo necesitaba saber que pasaba – Vale yo se lo digo a todos, un beso Bells – y colgó – Un beso para todos de parte de Bella, y que os diga que los niños están bien – dijo sonriendo.



CAPITULO: 26

Pov Esme

Carlisle dijo que el ir a Forks sería complicado y que la peor parte era que Emmett bajara las escaleras del edificio de departamentos y eso ya estaba hecho. Fue difícil ver cómo Jasper  ayudaba a su hermano escalón por escalón, mientras, Carlisle los cuidaba desde adelante, y Rose y yo íbamos detrás de ellos muy nerviosas, pero todo salió bien. De ahí en taxi hasta el aeropuerto fue tranquilo y después llevamos a Emmett en silla de ruedas hasta el avión. Ahora que acabábamos de aterrizar él estaba otra vez en una silla que nos proporcionó la aerolínea, yo sostenía a la bebé mientras Rose lo empujaba y mi esposo y Jasper fueron por el equipaje.
- Odio esto. –se quejó por milésima vez Emmett, a él no le gustaba estar dependiendo de los demás para todo, pero no existía otra forma mientras estuviera convaleciente.
- Ya casi estamos en casa. –lo consoló Rosalie acariciándole el cabello.
En mis brazos la bebé se movió y la mecí un poco para que no llorara. Pronto vi a Carlisle y Jasper aproximarse con todo el equipaje, pude notar que llevaban dos carritos cargados de maletas y además mi hijo llevaba la suya aparte.  Caminamos juntos hasta donde nos esperaban los taxis. Edward había insistido en ir por nosotros, pero preferimos que fuera así para evitar ir muy ajustados de espacio.  Cuando sólo faltaban por subir las pertenencias de Jasper y el chofer quiso hacerlo, él se negó.
- Yo no voy con ellos. –le dijo y todos lo miramos. – Me voy a quedar en la casa donde vivíamos antes. –se encogió de hombros y supongo que creyó que todos lo entendíamos. Tal vez así era, pero de todas formas no me gustaba nada la idea. No estaba muy enterada de lo que había pasado, porque ninguno quiso contarme, Jasper porque decía que no tenia importancia, y Emmett y Rosalie porque dijeron que tendrían que ser sus hermanos los que nos lo dijeran.
- No seas ridículo. –lo regañó Emmett. – Ya son adultos, puedes estar en la misma casa con ella.
- Voy a ir de visita. –dijo Jasper sin molestarse en dar más explicaciones.
- Hijo. –le hablé. – Por favor… no tienes por qué quedarte en otro lado.
- ¿Ya no soy bienvenido en la que fue nuestra casa? ¿No me permitirás quedarme ahí? –preguntó en un claro intento por manipularme, él sabía cuál era mi respuesta.
- Sabes que siempre va a ser tu casa.
- Entonces sabes dónde encontrarme. –se acercó y me besó la mejilla antes de dar media vuelta y caminar en dirección de donde había más taxis.
- Esto está mal. –murmuré.
- Es un idiota. –aseguró Emmett.
- Estoy de acuerdo. –dijo Rosalie.
- Mejor ya vámonos. –intervino Carlisle y me dio un suave beso en los labios para consolarme, él sabía que la actitud de Jasper me hería.
Con cuidado le ayudó a Emmett a pasarse a uno de los autos y Rose se fue con él. Carlisle y yo nos fuimos en otro junto con la bebé, por si Emmett necesitaba algo, Rosalie tendría las manos libres para dárselo.  El camino lo hicimos en silencio, me recargué en el hombro de mi esposo y me fui pensando en cómo era posible que la situación entre Alice y Jasper lo estuviera alejando de la familia entera.
                                       
Pov Emmett

Mi hermano definitivamente era tonto. Entendía que era duro ver a Alice después de saber que esta le había estado engañando, pero de eso a no poder ir ni siquiera a la casa… lo veía demasiado. Como su hermano mayor que soy, aunque reconozco que a veces parezco el pequeño, me preocupo por el. No quiero sufra y me duele verlo así. Es una situación parecida a cuando Bella se pelea con Edward, pero a diferencia de que a Edward no me importaría reventarle a golpes por hacer llorar a mi hermanita, y a Alice jamás le pondría una mano encima.
-¿En que piensas? Amor – preguntó Rosalie al ver que tenía el pensamiento en otro lado.
-En Alice y Jasper… - le fui sincero, durante los días que habíamos estado en casa pude notar que ella también estaba en sus pensamientos, y seguramente pensaba en lo mismo.
-Yo también he pensado en ellos – me confesó – Tu hermano no se está portando bien con Alice, tendría que escucharla para saber qué pasa – me dijo y le miré con el ceño fruncido. Rosalie y yo no habíamos hablado de este tema para no discutir porque cada uno defendería a su hermano.
-¿A qué te refieres? – le pregunté extrañado.
-Mira cariño, tú sabes que te amo y me has ayudado y salvado en muchas ocasiones. Pero esto es algo entre ellos dos, y aunque yo se la verdad depende de ella decirte. Yo solo te digo que Jasper esta muy equivocado y que ha interpretado mal todo – me aseguró. Noté el taxi pararse y me di cuenta de que ya habíamos llegado a casa. Miré por la ventana y pude ver a Edward y Alice en la puerta con los niños. Me entristecí al ver que mi hermana no estaba con ellos. Vi a Edward bajar las escaleras y hablar algo con Carlisle, Rosalie salió de coche y fue a coger a la niña de los brazos de mi madre y se fue con Alice. Edward y Carlisle abrieron mi puerta, para ayudarme a salir y subir hasta casa.
-Edward, ¿Dónde está mi hermana? – pregunté seriamente, pues me extrañaba mucho que los niños sí estuvieran aquí y ella no.
-Está durmiendo, no a dormido bien últimamente y no quisimos despertarla – dijo tranquilo.
-Está bien – dije más tranquilo de que fuera eso y no algo grave.
-Venga Emmett – dijo con una sonrisa y me ayudó a levantarme. Ahora en vez de apoyarme en mi hermano m apoye en Edward, él me sirvió de muleta para subir las escaleras con paciencia. Me dolía todo el cuerpo con cada paso que daba, pero tenia que llegar.

Pov Jasper

Cuando el taxi me dejó en la puerta de casa me quedé parado mirándola, hacía muchos años que no venia aquí, ni siquiera sabía cómo estaba. Yo no llevaba las llaves encima, pero sabía que mi hermana siempre guardaba una enterrada en una de las macetas que teníamos en la entrada, rebusqué y cuando por fin la encontré abrí la puerta. Entrar en esa casa me dio nostalgia de pensar en nuestra vida de antes, cuando solo éramos los cuatro, antes de que los Cullen aparecieran en nuestras vidas. Y no me arrepentía, principalmente porque mis hermanos eran felices junto a ellos a pesar de todo lo que había pasado y mi madre también era feliz junto a Carlisle. Yo me había quedado con el mal sabor de boca con Alice. Entré en el salón y pasé lentamente por cada una de las cosas, mirando fotos de cuando éramos pequeños, había una en la que Bella tenía cinco años acostada en la cama del hospital y Emmett y yo salíamos con ella jugando con las cosas que teníamos a nuestro alrededor. Continúe mirando y vi una en la que salíamos los tres tirados en el césped de detrás de la casa. Mis ojos continuaron pasando por el resto de fotos, de Emmett vestido de traje en la boda de una amiga de mi madre, yo disfrazado de militar, de Bella cuando era bebé, una que salíamos con mamá, los tres abrazados a ella, fotos de Bella con Tanya, Irina y Kate… fueron recuerdos de mi infancia que vinieron de golpe a mi cabeza. Aquí no había fotos de Carlisle y nadie de la familia, pues esas se encontraban en la mansión.  Dejé el salón y me fui a la cocina, al entrar me vinieron a la cabeza muchas de las peleas de las que habíamos tenido, pues casi siempre eran allí. Salí de ese lugar y me fui a mirar a la planta de arriba, entré primero en la habitación de Bella, su cama estaba perfectamente hecha, su escritorio recogido y en las mesitas de noche tenía fotos de nosotros y sus amigas. Me fui de allí con una sonrisa, y entré en la de mamá. Su habitación también estaba recogida, ordenada y limpia, con fotos de los tres por todos lados. Cerré esa puerta y entré en la mía y de mi hermano ya que dormíamos juntos. Y al entrar sonreí, no porque estuviera limpia como las demás, no. Todo lo contrario, aunque mi cama estaba hecha, el escritorio estaba todo por medio, al contrario de mi hermano que tenia el escritorio limpio, pero de no utilizarlo nunca y la cama desecha. Vi los posters que tenía mi hermano colgado cuando éramos más jóvenes. Y en la mesa de noche los dos teníamos una foto de Bella y de mamá.



Pov Bella

Me estiré en mi cama y toqué al lado para ver si se encontraba Edward, pero a mi lado no había nadie. Estábamos algo distanciados desde que habíamos llegado a Forks. Yo seguía fiel a mi hermano y confiaba en él ciegamente y Edward aunque lo entendía apoyaba a su hermana.

Flash Back
-Bella, no te estás portando bien con Alice – me dijo Edward, mientras entrábamos en la cocina.
-Ella no se a portado bien con Jasper – le respondí secamente.
-Tu hermano, no deja que ella se explique… - no le dejé terminar.
-La vio besarse, con el imbécil de su ex. ¡Cómo va a escucharla! – grité nerviosa.
-Mi hermana lo esta pasando mal, ella no ha hecho nada… - la justificó.
-A otra persona con ese cuento… entiendo perfectamente a mi hermano, yo no creo que me hubiera detenido a escucharte, ¿nunca has escuchado que una imagen vale más que mil palabras? - le dije.
-Estás siendo injusta… - me reprochó -¿Qué cenamos? – me preguntó.
-Lo que te de la gana, yo estoy a dieta, de nuevo… - le dije y me puse a cocinar.
-Bella… - me llamó.
-No tengo problema contigo, Edward. Pero no me pidas que entienda a Alice – le dije.
-Te digo eso exactamente, pero con Jasper – me dijo.

Fin del flash back

Me incorporé y vi que las persianas seguían bajadas, pero que la luz del día entraba por ellas, me levanté con cuidado, porque no me sentía muy bien y subí la persiana que daba al bosque. Escuché mucho jaleo en la planta baja y sin cambiarme, ni ducharme, porque en estos momentos no me apetecía nada meterme en agua, bajé. Al llegar al salón no pude hacer más que sonreír como niña tonta, al ver a mi hermano y mi madre en casa. Ellos no se percataron de mi presencia y yo me quedé un poco en la escalera, esperando a que el pequeño mareo que me había venido desapareciera. Estaban todos sentados hablando, Carlisle tenía en sus brazos a Liz y mi madre tenía a Tony mientras Alice acunaba a Lily. Al que no vi por ningún lado fue a Jasper, inmediatamente supe que se habría ido a su departamento de la universidad, por no estar aquí.
-¿Entonces todo bien por casa? – escuché preguntar a Carlisle. Su voz sonó tranquila.
-Todo bien, Tony a estado bien estos días y no ha pasado nada fuera de lo normal. – respondió Edward tranquilamente – Bueno, Bella no ha dormido mucho los últimos días… pero no la veo mal – le dijo. Mierda. Se habían dado cuenta, Edward tenia razón no había podido dormir bien, pues por las noches tenia mucho calor y comenzaba a sudar y eso me impedía dormir tranquila.
-Habrá sido el cambio de temperatura que hay de Forks a California – dijo Rosalie. Si se creían eso, me ayudaría mucho a no tenerlos a todos encima mío, ahora que lo más importante era que Emmett se recuperara.
-Rose tiene razón, Edward. Puede ser el cambio del clima – apoyó Carlisle. Consideré que ya era momento para entrar.
-Hola familia – dije con una sonrisa. Los que estaban de espaldas a mí se giraron para verme y los demás sonrieron.
-Hola hermanita, ya era hora de levantarse – dijo Emmett sonriendo.
-Hermano oso – dije acercándome a él para abrazarlo, lo hice con cuidado de no hacerle daño. Le di un beso en la mejilla y fui a saludar a mi madre con otro abrazo y un beso para Carlisle y Rosalie - ¿Y Jasper? – pregunté mirando a mi madre.
-Se fue a la antigua casa – me contestó con algo de pena - ¿Qué haces todavía con esa ropa? – preguntó sonriendo, para cambiar el tema, pues todos notamos que Alice se había puesto a sollozar y Rosalie le abrazó.
-Me acabo de levantar mamá – dije con una sonrisa – Dime Emm, ¿Te ha costado mucho llegar a casa?
-No, hermanita, tu sabes que yo soy Hulk y que todo lo puedo – dijo y comenzó a reírse.
-Me alegro de tenerte en casa – dije abrazándolo.
-Yo también me alegro de estar aquí con la familia – me respondió.
Escuchamos el timbre y fui yo la que se levantó para abrir. Al hacerlo me sorprendió mucho encontrarme con mi padre en la puerta.
-Papá, ¿Qué haces aquí? – pregunté con una sonrisa.
-Sé que él no querrá verme, pero vengo a ver a Emmett – dijo encogiéndose de hombros. 
-No seas tonto papá, claro que si le va gustar que vengas a verlo – dije agarrándolo del brazo. Entramos al salón y todos se quedaron mirando.
-Hola – dijo mi padre agachando la cabeza.
-Hola Charlie – dijo Carlisle acercándose con mi hija en los brazos. Mi madre también se acercó para saludarlo, y Edward que lo hizo desde donde estaba junto a Alice.
-¿Qué haces aquí? – preguntó Emmett bruscamente.
-Emmett… - le murmuró mamá para que no fuera así.
-Quería saber cómo te encontrabas – le contestó Charlie.
-Pues bien y no gracias a ti, así que vete, no te quiero aquí – dijo mi hermano alzado su brazo bueno hacia la puerta.
-Emmett no seas así – le regañé.
-Por qué viene ahora haciéndose el bueno, si nunca le hemos importado – dijo seriamente mirándome a mí.
-Bueno, ya veo que estás bien, yo me puedo ir ya – dijo mi padre apenado por cómo se había puesto Emmett.
-Charlie, sabes que siempre eres bienvenido a esta casa – le dijo Carlisle pidiendo una mano en su hombro.
-Mientras yo no esté en la casa… - murmuró mi hermano para sí mismo pero todos pudimos escucharlo.
-No hagas caso papá, tu puedes venir cuando quieras – dije mientras lo abrazaba.
Mi padre se fue de la casa y todos comenzaron a reprocharle a mi hermano su actitud. Yo sin decir nada salí del comedor y me fui a mi habitación, me sentía algo mareada todavía y me extrañaba mucho porque me había tomado mi medicación de hoy.  Cuando llegué me cogí algo cómodo de ropa y me fui a la ducha. Mis músculos se relajaron con el agua caliente y el mareo fue desapareciendo. Salí de la ducha, me vestí y me seque un poco el pelo para no resfriarme. Volví a bajar y pero me detuve en la cocina ya que me encontré con Jasper y mamá.
-Bells – me llamó cuando me vio, yo entre y lo abracé.
-¿Cómo estas? – le pregunte, tendría que haber sido difícil los días con Rosalie en California. Porque todos sabíamos que de los tres hermanos Cullen, ella era la más difícil de llevar.
-Todo bien, Bella, no te preocupes – me dijo abrazándome ahora por detrás para ver a mi madre yo también de frente.

Pov Carlisle

Estaba en el salón con mis hijos, Emmett y mis nietos. Esme se había llevado a Jasper a la cocina para hablar y Bella seguramente se estaba duchando. Mi móvil empezó a sonar y lo saqué de mi bolsillo para ver quién era, no pude evitar sorprenderme, cuando me di cuenta de que era de mis jefes, seguramente me había metido en problemas.
-¿Quién es? – me preguntó Edward.
-Los jefes… - dijo y descolgué el teléfono - ¿Si? – pregunté, nervioso por que pudiera pasar.
-Dr. Cullen, le llamamos porque necesitamos que venga urgentemente a una junta que queremos convocar con usted – me contestó.
-¿Cuándo? – pregunté temeroso.
-Hoy mismo si puede ser – respondió con voz firme y segura, cosa que la mía no estaba - ¿Puede venir ahora?
-Por supuesto, ahora mismo voy – y colgué.
-Papá, ¿Qué pasa? Te has puesto pálido – me dijo Rosalie. En ese momento me di cuenta que todos los que estaban en la sala me miraban fijamente.
-Me tengo que ir – dije simplemente, no estaba seguro y algo más podía salir de mi boca ahora mismo. Comencé a ir para la salida.
-Cariño, ¿Dónde vas? – preguntó Esme bajando por las escaleras con Bella y Jasper.
-Me acaban de llamar del hospital, que tengo que ir rápidamente a una reunión – le dije, ella me miró con el ceño fruncido y se acercó para abrazarme.
-Todo irá bien, amor – me susurró al oído para que solo yo pudiera escucharla.
Sin esperar nada más salí de casa camino al hospital en mi Mercedes negro. En todo el camino sólo podía pensar en el único motivo que pasaba por mi mente para hacer esta junta. Había desaparecido unos días para ir con Emmett y Rose era probable que la junta directiva del hospital no estuviera muy contenta conmigo, y el recibir una llamada convocando a junta urgente no fue el mejor augurio.
Si se empeñaban en dificultarme las cosas para seguir ejerciendo en el hospital de Forks, tendría que buscar algo más, quizás en Port Ángeles o Seattle, pero de cualquier forma eso implicaría mudar a toda la familia o irme a vivir solo. Ninguna de las dos opciones me parecía aceptable.
Cuando llegué al salón de juntas una recepcionista me indicó que pasara. Ahí adentro me topé con los miembros de la junta directiva y los saludé uno a uno esperando porque pusieran las cartas sobre la mesa y con la esperanza de tener tiempo para tomar la decisión. De Marcharme o no.
- Dr. Cullen, disculpe lo improvisado de ésta reunión pero se trata de una emergencia. Como quizás ya lo sepa  pero el director del hospital ha renunciado y eso nos pone en una situación difícil. –me dijo uno de ellos y me relajé, por lo menos no era mi ausencia el motivo de aquella reunión.
- Por ese motivo hemos estado buscando alguien que tome el puesto. –siguió hablando otro y fue ahí donde entendí para qué me llamaron. – Y dado su impresionante currículum hemos decidió que usted es la persona más adecuada para el puesto.
- Quizás le tome algo de tiempo extra, pero los beneficios son muchos, comenzando por la posibilidad de realizar las mejoras que desea en el hospital, además desde luego, de la parte económica. Pero los detalles están aquí. –me acercó un folder lleno de papeles que recibí.
- No lo sé… necesitaría… pensarlo un poco. –les dije con sinceridad.
- Entendemos. Yo voy a continuar estando aquí mañana por la tarde, creo que sería el momento adecuado para vernos. –me dijo uno de ellos cono sugerencia, pero yo supe que era más bien un tiempo límite.
- De acuerdo… y gracias por la oferta. –me acerqué y me despedí de todos antes de marcharme en silencio, con mucho que pensar y una gran decisión que tomar.

Pov Alice

Papá de había ido prácticamente corriendo para el hospital. Y al recibir la llamada él no fue el único que se tensó. Esme estaba muy nerviosa, pues aunque ella podía empezar a trabajar para tener más ingresos aunque no nos hiciera falta, desde que nacieron mis sobrinos quiso quedarse en casa para que mi hermano y Bella pudieran estudiar.
-Mamá tranquila, ya veras como no pasa nada con Carlisle – le tranquilizó Jasper.  Ese era mi problema, Jasper me llevaba ignorando desde que había llegado, no me había mirado ni un segundo tan solo. Me dolía mucho su actitud, y mucho más que no me quisiera escuchar. Yo jamás le engañaría voluntariamente, lo amaba. Jasper era mi vida entera, mi corazón completo, mi presente, y mi futuro.
Continúe en mis pensamientos toda la tarde. Edward estuvo con Bella y Rose con Emmett, Jasper no tardó mucho en irse, ya que tan solo había venido a ver a nuestros sobrinos. Y nos quedamos todos en el salón esperando a mi padre. Que llegó después de unas horas de espera. Su cara reflejaba confusión y sorpresa.
-¿Qué ha pasando? – preguntó Esme levantándose, nada más verlo.
-Me han ofrecido la dirección – dijo mirándonos sorprendidos.
-¿Director? – preguntó Rose sorprendida.
-Sí, me han preguntado que si quiero ser director, ya que el otro ha renunciado, que según mi curriculum soy el más adecuado. Aunque también me han advertido que trabajare horas extra – dijo esto mirando a Esme – Le he dicho que me lo tengo a pensar. ¿Qué opinas amor? – preguntó mirando a Esme.
-Te voy a apoyar, da igual la que sea tu decisión – le dijo con una sonrisa.
-Pero pasaré menos tiempo en casa… - se lamentó mi padre.
-Pero papá tú siempre has querido ser director nuevamente, como en Nueva York – dijo Rosalie.
-Pues si tu hija tiene razón no te lo pienses, amor – le dijo con una sonrisa Esme.
-Entonces decidido, aceptaré – dijo mi padre feliz.

UNOS DÍAS DESPUÉS

Pov Carlisle

Estaba en mi despacho del hospital, finalmente les dije a los directivos que aceptaba el puesto de director, y ahora me estaba preparando, pues no sería oficialmente hasta el mes que viene. Alguien picó a la puerta y me sacó de mis pensamientos.
-Adelante – dije, para quien fuera entrara.
-Dr. Cullen. Lo busca su hija – me dijo la secretaria y eso me preocupó, no era nada común que Bella asistiera a verme así nada más al hospital. Aunque también podía ser que fuera Alice o Rosalie.
- Dile que pase. –contesté alarmado, pero si fuera una emergencia alguien me hubiera llamado antes ¿no?
- Hola – me dijo Bella con una sonrisa pequeña asomándose por la puerta sin pasar todavía. Yo le hice señas para que entrara y lo hizo. La noté algo diferente, quizás pálida, pero no se veía mal, Bella siempre había sido algo pálida y no era de extrañar. Puede que este un poco más por las malas noches que me había dicho Edward que ha pasado.
- Bella ¿está todo bien? –pregunté por instinto. Todavía me costaba comprender por qué había venido a verme.
- Sí. No es nada. –se encogió de hombros y le indiqué con una mano que se sentara en el sofá, yo me puse a su lado. – Vengo a verte a solas porque no quiero que nadie se entere de esto. Hoy soy su paciente nada más, Dr. Cullen. –me habló con total seriedad y supe lo decía en serio.
- Como quieras. Cuéntame – le pedí temiendo que nada estuviera tan bien como ella quiso hacerme creer.
- Hace un par de días que me siento mal, estoy segura de que he tenido fiebre. Me la he quitado con medicamentos que me has dado antes en casa, pero no siento que en realidad esté mejorando. Es como estar cansada y no tengo nada de hambre. Además, el otro día me hice esto y creo que se infectó o algo… -se agachó y descubrió un araño que tenía en un tobillo, era algo profundo y con sólo verlo supe que sí tenía una infección ahí.
- ¿Con qué te lo hiciste? –pregunté parándome por el estetoscopio.
- Ni siquiera lo recuerdo. –se encogió de hombros y se sentó erguida otra vez.
- De acuerdo, voy a revisarte. –le avisé y escuché su corazón. De inmediato el sonido que hacía me pareció anormal, tenía tanta práctica escuchando su corazón que fue fácil detectar algo así como un frote. – Vamos a hacerte unos exámenes de sangre.
Ella asintió y suspiró resignada. Mientras caminamos al laboratorio del hospital y le tomaron la muestra, seguí preguntándole cosas que me hicieran más fácil dar con el diagnóstico. Por lo general hay que esperar un buen rato por los resultados, pero por ser un caso especial me los entregaron en cosa de minutos, cuando los vi creo que palidecí.
- ¿Qué pasa? –preguntó ella extrañada.
- Tienes una infección, por eso la fiebre. Lo más probable es que haya entrado por la herida en tu tobillo.
- Bueno, entonces me das antibióticos y ya ¿no? – dijo tranquilamente. Pero yo sabía que no sería tan fácil, aunque todavía me quedaba una prueba definitiva y esperaba que no fuera lo que yo pensaba.
- No. Hay que hacerte un ecocardiograma, me preocupa que haya llegado a tu corazón.
- Pero… -comenzó a protestar y la silencié.
- Hoy eres mi paciente nada más, Bella. Vamos a hacértelo ahora. –le dije citando sus palabras y pude ver la resignación en su rostro.
Le realicé el ecocardiograma con cuidado y lentitud, quise asegurarme de estar en lo correcto, desafortunadamente, así era. Noté la inflamación que me indicó  que la infección estaba ahí. Al final la llevé de regreso a la oficina y de camino le pedí a una enfermera varias cosas, muy seguro de que Bella no iba a querer internarse, aunque eso fuera lo mejor.
- ¿Qué tengo? –preguntó tranquila cuando estuvimos a solas.
- La infección está en tu corazón. Lo ideal es internarte para antibióticos, oxígeno y observación.
- Eso no. –me atajó justo como lo esperé.
- Esto puede ser grave, Bella. –le aseguré en un vano intento por convencerla.
- No, Carlisle. No quiero hacer un escándalo de todo esto. Dame las medicinas para la casa. –yo iba a decirle algo más pero en ese momento llamaron a la puerta y entró la enfermera con lo que le solicité antes, lo dejó y luego se fue.
- Supuse que no desearías quedarte. Lo único que puedo hacer entonces es ponerte este suero. –le señalé la bolsa con líquido transparente que me acababan de traer – con medicamentos y tenerte aquí nada más unas horas.
- Pero se van a preguntar dónde estoy… -dudó.
- Bella. Necesitas esto. Si lo dejo avanzar vas a terminar en terapia intensiva otra vez. –le dije para asustarla un poco, pero era verdad. Ella lo meditó unos segundos.
- Está bien. Pero es sólo un rato ¿verdad? –intentó asegurarse.
- Un rato hoy, otro mañana… y así sucesivamente los próximos días. Si noto mejoría puedes seguir tratamiento con pastillas. –prometí omitiendo la parte en que si empeoraba la haría internarse.
- Voy a mejorar. –me dijo con convicción y se quitó el suéter para que pudiera colocarle el suero.
- Vas a estar bien. – aseguré con una sonrisa, aunque para nada estaba seguro de eso.


Pov Esme

-Esme, ¿Dónde esta Bella? – preguntó Edward entrando con los dos niños, ya que había salido a dar una vuelva con ellos.
-Acaba de salir a comprar… no debe tardar – respondí, aunque en parte le estaba mintiendo, porque Bella no acababa de salir, llevaba horas desaparecida.
-Subo a jugar con ellos – me dijo. Y los cogió a los dos entre sus brazos y subió las escaleras. Yo me fui a sentar al salón a esperar que volviera mi hija. Pues alguna explicación me tendría que dar.
-Esme, vamos a dar una vuelta – me dijeron Rosalie y Alice cuando ya me había sentado en el sofá.
-¿Emmett? – pregunté.
-Se ha quedado dormido – me dijo con una sonrisa – La niña también duerme, si se despierta, hay un biberón preparado – me indicó, asentí y se fue con Alice.
Me senté y comencé a leer un libro, Bella no llegaba y le llamé varias veces pero su teléfono estaba apagado.

Pov Bella

Llegué a casa después de inexplicables horas de ausencia, dije que iba a comprar algunos víveres y me tardé horas… y apenas regresé con un par de cosas. En cuanto crucé la puerta vi la expresión de mi mamá, estaba ahí sentada leyendo y me miró con el seño fruncido. Respiré profundo preparándome para mentir tan bien como fuera posible. No podía decirle que estaba enferma… más de lo  normal.
- ¿Dónde estabas? Me tenías tan preocupada… -me dijo levantándose.
- Lo siento, me quedé dando una vuelta ¿los niños? –quise desviar el tema.
- Arriba con Edward. Cuando los tres preguntaron por ti les dije que acababas de salir. Pero… Bella… ¿dónde estabas? –me insistió acercándose y quitándome de las manos la pequeña bolsa de compras con la que regresé.
- No sé, sólo caminé por ahí. Lamento haberme tardado, no volverá a suceder. –prometí y sonreí a pesar de que sabía que era mentira porque todos los días durante por lo menos una semana estaría haciendo lo mismo.
- Tu teléfono está apagado. –me replicó en un tono que no supe si era un aviso o un reclamo.
- Debe haberse quedado sin batería. –mentí de nuevo y me encogí de hombros para restarle importancia al asunto. Me acerqué a ella y le besé la mejilla. – Voy a ver a los niños. –le dije y pasé de largo, evadiendo más preguntas e interrogatorios porque si ella continuaba haciendo eso, yo terminaría por descubrirme.
Subí las escaleras lentamente. Me estaba costando más trabajo de lo normal porque me sentía mal. Llegué al segundo piso y fui a la cocina a beber un poco de agua y recuperar el aliento. Me estaba muriendo de ganas de ir a mi habitación y quedarme en la cama y dormir todo el día y la noche, en verdad… pero no podía, si hacía eso todos sospecharían y Carlisle no mantendría mi secreto si lo presionaban para hablar.
Luego me animé a seguir subiendo las escaleras, se me hizo difícil y sentí todo el tiempo la mirada de mi madre, quien se quedó observándome, intuyendo que algo andaba mal.
Piqué a la puerta de la habitación donde dormían mis hijos, ya que les habíamos cambiando de habitación.
-Mami – me llamo Liz cuando me vio asomar la cabeza por la puerta.
-Princesa – dije entrando del todo y cogiendola  en brazos. Edward estaba sentado en el suelo con Tony sentado en sus rodillas y la cabeza de mi hijo apoyada en el pecho de él.
-¿Dónde has ido? – me preguntó levantándose del suelo.
-Fui a comprar algunas cosas, pero me entretuve paseando – dije con la mejor sonrisa que me había salido.
-Podías haber esperado a que volviera y vamos juntos – me dijo sonriendo. Se acercó y me besó - ¿Te apetece una ducha? – sí me apetecía, pero sabía con que sentido iban sus palabras y no me sentía bien para ello.
-No, otro día, dúchate tú, que me quedo jugando un rato con lo niños – Edward frunció el ceño pues sabía que me encantaba darme duchas con él, pero no dijo nada más y se fue, yo me quedé jugando con los niños hasta que llegó la hora de la cena. Los agarre a los dos de las manos y bajamos a la cocina. Mi madre ya preparaba la cena y mi hermano Jasper al que no había escuchando llegar estaba sentado con ella.
-Tío Jazz – grito Liz, mi hermano la cogió en sus brazos y dio vueltas, después la dejó en el suelo y cogió a Anthony.
-Hola campeón – dijo sonriendo.
-¿Te quedas a cenar? – le pregunté a mi hermano dándole dos besos de saludo.
-Sí, me llamo Emmett y me dijo que lo tenía abandonado, que viniera a verlo… - dijo riendo, y reí con él. Emmett a veces podía ser muy dramático.
-Venga bajad mientras preparo la cena y esperamos a Carlisle – nos dijo mamá. Bajé las escaleras con mi hija cogida de mi mano ya que Tony continuaba con Jasper y al llegar vi a Rose y Alice sentadas en el sofá de dos plazas hablando y mi hermano recostado en el otro. Por costumbre me senté en el suelo para jugar con los niños y le dejé a Jasper el individual.
-Al fin bajan – nos dijo Emmett cuando nos vio – Me estaba aburriendo con comentarios de mujeres… - dijo Emmett sonreído a Alice y Rosalie. Había momentos en que me costaba pensar que sonreía a Alice cuando ella le estaba destrozando la vida a nuestro hermano, pero también es verdad que mi relación con Alice nunca fue como la que tuvieron ellos…
-Ya estoy en casa – escuché la voz de Carlisle. Mis hijos se levantaron corriendo y fueron a saludar a su abuelo. No los vi hasta que Carlisle entró en la sala con los dos en sus brazos – Pero si estamos todos – dijo sonriendo mirando a Jasper - ¿Edward? – preguntó mirándome.
-No se si continuara en la ducha… - dije encogiéndome de hombros. Él asintió dejo a mis hijos en el suelo y subió para saludar a mamá.
Cuando la cena estuvo en la mesa todos nos sentamos, aunque no como siempre, Carlisle en una cabecera a su derecha mamá y a su izquierda Alice. Junto a mamá yo y Jasper. Y al lado de Alice Edward y Rosalie y mi hermano en la otra cabecera. Yo no tenía mucho apetito y me dediqué a jugar un poco con la comida. Se hablaron de temas en general, como el ascenso de Carlisle, la rehabilitación de Emmett, o la boda de mi papá, este último tema hizo que mis hermanos se enfadaran. Pero a los minutos comenzamos hablar de otras cosas y se les olvidó. Fue una cena tranquila y me alegré de poder estar todos sentados en esa mesa juntos. Aunque tenia que reconocer que me sentía bastante mal, por estar ocultándole a la familia lo que me pasaba.

DOS DÍAS MÁS TARDE

Había dicho en casa que me iba a hacer unas compras para los niños, y así poder ir al consultorio de Carlisle a pasarme el tratamiento. Sinceramente no me sentía mejor con todo lo que Carlisle me estaba pasando, pero tampoco estaba peor, así que por el momento me sentía tranquila. Había dejado a mi hermano Emmett viendo los dibujos con los niños mientras Edward arreglaba unos papeles en el despacho de Carlisle, Rose y mamá se quedaron en la cocina preparando algo para todos, mientras Alice también salía a comprar, pero ella fue a por ropa y yo a por lo necesario para mis pequeños.
Cuando llegué al consultorio, la secretaria me dijo que pasara, que no hacía falta anunciarme. Piqué la puerta por pura educación.
-Adelante – escuché a Carlisle, y entonces pasé. Él me sonrió y me indicó el sofá - ¿Cómo te has sentido? – me preguntó mientras agarraba la bolsa de suero que ya tenia preparada para mi.
-Igual, continuo algo cansada y con falta de apetito… - le dije con pesar.
-Recuéstate para que estés más cómoda – me indicó. Me acosté en el sofá y estiré el brazo para que me pusiera la vía. Desde pequeña siempre había odiado las agujas, pero como siempre había estado de hospital en hospital, no tenía caso decir nada – Listo – me dijo levantándose – Mientras, estaré arreglando unos papeles – me dijo y se sentó en su escritorio dejándome allí.




Pov Carlisle

Era el tercer día que Bella acudía a mi consultorio para que le aplicara los medicamentos directamente en la vena, su estado no había mejorado, pero tampoco estaba peor, por eso supe que estaba funcionando, estábamos controlando la infección en su corazón.
Ella se encontraba recostada en el  sofá con el suero goteando y yo acomodaba papeles, revisaba reportes, cosas así. Pero en verdad pensaba en otras cosas.
El tenerla ahí y hacer esto a escondidas del resto de la familia no era algo con lo que me sintiera cómodo, era horrible ver a Esme y a Edward diario a los ojos sabiendo que les ocultaba algo así de importante. Pero al ser Bella mi paciente, estaba atado de manos, no podía hacer nada contra su voluntad. Sin embargo eso no evitaba que me sintiera mal y que estuviera todo el tiempo pensando en la tormenta que se desataría si algún día los demás se enteraban de esto.
De repente escuché la puerta abrirse y por instinto me puse de pie, mi secretara no estaba en ese momento y quien quiera que fuera entraba sin tocar, eso no debería ser así.
- ¡Papá! Te traje una sorpresa. –escuché la voz alegre de Alice y mi molestia por la interrupción se transformó en pánico, nos habían descubierto. - ¿Bella? ¿Qué pasa? –preguntó acercándose, llevaba varias bolsas llenas seguramente de ropa y un pastel pequeño entre manos.
- ¿Por qué entras así? –dijo Bella sentándose.
- Quédate acostada. –le indiqué. Que se levantara ahora lo único que provocaría seria que se mareara.
- ¿Te has puesto mal? –continuó acercándose Alice, preocupada. - ¿Dónde están los demás?
- Nadie debe saber esto, nadie lo sabía hasta que entraste así. –le reclamó Bella poniéndose de pie contra lo que le dije.
- ¿Lo estás ocultando? Estás enferma y ni siquiera mi hermano lo sabe ¿cómo pudieron? –habló mi hija contrariada.
- Es mi cuerpo. Es mi asunto. Y no te atrevas a decir una palabra.  –exigió Bella.
- Basta. –intervine antes de que el asunto fuera a mayores. – Bella, recuéstate. Alice, vamos afuera. –las miré fijamente hasta que ambas hicieron lo que les pedí.
- No puedes dejar que les diga a los demás. –me suplicó Bella con los ojos llenos de lágrimas.
- No le va a decir a nadie. –prometí algo de lo que en verdad no estaba seguro y salí del consultorio cerrando la puerta tras de mí. – Alice, tenemos que hablar. –le dije a mi hija.
- No hay mucho que decir. Ella está mal, algo tiene y no se lo han dicho a nadie. Ya sé que vas a pedirme que me quede callada pero no puedo hacerlo.
- Tienes que hacerlo. Es decisión de ella. –le expliqué intentando hacer que entendiera.
- Quizás para ti sea muy fácil llegar a casa y pretender que no pasa nada, pero yo no sé mentir así. Y la verdad esperaba más de ti, pensé que amabas a Esme lo suficiente y que respetabas a Edward. –suspiró y pude ver la decepción en sus ojos, me dejó sin palabras porque parte de mí entendía que ella estaba en lo correcto. Lentamente dejó sobre el escritorio el pastel que llevaba. – Fui de compras y lo encontré, es tu favorito y quise traértelo.
Luego se dio media vuelta y se marchó. Fui incapaz de detenerla o argumentar algo más, simplemente me quedé estático, mirándola y e intentando descifrar ese acertijo sin salida. Suspiré varias veces y volví a entrar en mi consultorio, para encontrarme a una Bella sentada llorando desconsoladamente.
-Eh Bella, tranquila – le dije frotando mi mano por su espalda para calmarla.
-Lo va a contar y todos me van a odiar… - dijo llorando todavía más lo que le producía problemas para respirar.
-Nadie te va a odiar, pero tienes que calmarte Bella. Esto solo te hace mal – le dije abrazándola fuertemente – Recuéstate de nuevo, que voy a buscar un enfermera para que me de un calmante.
-No quiero dormir – me dijo todavía llorando.
-No voy a hacer que te duermas, solo que te calmes… hoy volveremos juntos a casa – le dije y salí a la primera enfermera que encontré se lo pedí y al llegar al consultorio se lo inyecté en el suero a Bella. Se calmó rápidamente pero no llego a quedarse dormida.

Pov Rosalie

Esme y yo habíamos acabado de cocinar así que me fui al salón a ver un poco la tele aunque estaba sola, porque Emmett hace rato se había ido a la habitación y Edward se había llevado a mis sobrinos para jugar. Mi pequeña Lily estaba en su cama dormida profundamente. La puerta se abrió de golpe y me sobresalté. Vi a mi hermana como si un bicho le hubiera picado, una mezcla entre enfadada, decepcionada y sorprendida. Me cogió del brazo y me arrastró hasta el cuarto de baño.
- ¿Qué pasa Alice? –le pregunté cuando por fin estuvimos a solas encerradas en un baño.
Me parecía de lo más extraño que llegando de una excursión de compras sólo botara todo y corriera a decirme que necesitaba hablar conmigo. Y peor todavía… su impaciencia ni siquiera la dejó buscar un lugar apropiado, nos metió en la primera puerta que vio, el baño.
- Rose… fui a ver a papá… y ahí estaba Bella. –me dijo preocupada.
- ¿Y? Ella dijo que iba a salir a comprar algo ¿pasó a visitarlo también? ¿Se pelearon? –le pregunté sin tener idea todavía de qué se trataba todo el asunto. Eso podía ser lo más probable ya que Bella, apenas le quería dirigir la palabra a mi hermana por lo de Jasper. Si tan solo le dieran la oportunidad de escucharla.
- No Rose. Es que ella está enferma, la tenía con un suero acostado en el sillón. Está mal y ni ella ni él dijeron nada. Mi papá me pidió que no diga tampoco… -los ojos se le llenaron de lágrimas y entendí la complejidad del problema, pues ahora era mío también.
- ¿Y cómo cree que puedes ocultarle algo así a Edward? ¿Cómo lo ha hecho él? Y con Esme… -hablé pensando en lo que sucedería si ella y mi hermano se enteraban.
- ¡Mamá! –escuchamos el grito de Emmett y me asusté mucho, aún estaba convaleciente, pensé que quizás algo le hubiera sucedido, pero más bien se escuchaba enojado. - ¡Mamá! –volvió a gritar y yo salí por mero instinto, dispuesta a ayudarlo. Cuando abrí la puerta, con Alice justo detrás de mí, lo vi ahí a menos de un metro de distancia, sosteniéndose con una mano de la pared y con la otra sobre su abdomen.
- ¿Qué pasa? –le pregunté poniéndole una mano en el hombro.
- Lo escuché todo. –me dijo y me sentí palidecer, Alice y yo ya no estábamos en una encrucijada, la caja de Pandora se había abierto.
- ¿Emmett? –preguntó Esme que llegó casi corriendo. - ¿Estás bien? ¿Qué sucede?
- Sucede que ese que tienes por esposo te ha estado engañando. Nos ha visto a todos la cara de imbéciles. –se quejó y vi el dolor en las facciones de Esme, sin saber qué se estaría imaginando.
- ¿Por qué los gritos? –preguntó Edward apareciendo de repente para completar el cuadro.
- ¿A qué te refieres, Emmett? –preguntó Esme casi sin aliento.
- Esperen. –intervino Alice. – Hay que calmarnos y hablar las cosas…
- Sí. Aquí no es el mejor lugar… -apoyé a mi hermana, pero conocía lo suficiente a Emmett para saber que él no tenía calma para nada.
- No me importa. –nos dijo todavía furibundo. – Bella está enferma, algo le pasa y tu esposo la está tratando en privado, sin decir nada. –soltó la bomba y esta vez también mi hermano mostró el miedo en su semblante.
- ¿Cómo lo sabes? Carlisle nunca me ocultaría algo así… -intentó defenderlo Esme y sólo me sentí peor.
- ¡Alice los vio! –gritó y automáticamente Esme y Edward miraron a mi hermana, Alice agachó la mirada.
-  Es cierto. –murmuró con voz baja.
- ¿Papi? –escuché la voz de Liz proveniente de escaleras arriba y voltee a verla, ella y Tony iban con intenciones de bajar y ver qué sucedía.
- Voy para allá. –les dijo Edward con voz contenida y se marchó con sus hijos, pero supe que sólo estaba reservando su reacción para más tarde…
- No lo puedo creer… -murmuró Esme con lágrimas en el rostro, quizás por la decepción de que mi padre le ocultara algo así o tal vez por la preocupación por Bella. Luego fue y abrazó a Emmett, él la envolvió por la cintura, pero vi que sus ojos todavía echaban chispas.

Pov Bella

Cuando el suero se acabó Carlisle me quitó la aguja y me dejó sentarme, ahora estaba más calmada era cierto que el calmante había hecho efecto. Él recogió los últimos papeles y nos fuimos al coche.
- Lamento haberte metido en este lío… -le dije a Carlisle por milésima vez cuando bajamos del auto llegando a casa.
- Ya veremos cómo resolverlo. –me dijo condescendiente.
- ¿Crees que Alice les haya dicho? –pregunté mientras él abría la puerta.
Pero no tuvo que responderme, adentro ya nos estaban esperando Emmett, Edward y mi mamá. Alice y Rose no estaba n ahí… quizás se quedaron con los niños mientras Carlisle y yo recibíamos todo el huracán de golpe.
- ¿Alice habló con ustedes? –preguntó Carlisle como tanteando el terreno aunque los dos sabíamos la respuesta.
- Sólo habló con Rose, pero pude escucharlo todo y no soy un cobarde ni un mentiroso para ocultarle las cosas así a quienes se supone que me importan. –le recriminó Emmett y extrañamente me alegré de que aún estuviera  con las heridas que lo debilitaban o quién sabe si hubiera intentado golpear a Carlisle.
- Todo es mi culpa. –hablé antes de que hubiera más discusiones, mejor que se enojaran conmigo que con él. – Yo fui la que demandó el derecho de confidencialidad. Fui yo la que se sintió mal y fue a buscarlo a escondidas.
- ¿Y ahora me podrías decir lo que tienes? –me preguntó Edward y vi en sus ojos reflejada una tristeza que nunca le conocí antes.
- No es nada. –me expliqué acercándome a él. – Sólo una infección. –le tomé la mano, pero él la quitó.
- ¿Sólo una infección? Claro. –Dijo sarcástico y se puso de pie, ignorándome – Algo tan simple y no lo dijiste. O es algo más y lo sigues ocultando.
- Te estoy diciendo la verdad. –le pedí comenzando a sentir miedo de que él ya no confiara en mí nunca más.
- Sí, eso pensé antes. –habló y se fue escaleras arriba antes mirando a su padre a los ojos y negando con la cabeza. – También confiaba en ti. –luego desapareció y me quedé ahí con los ojos bañados en lágrimas.
- Esme… -murmuró Carlisle.
- ¿Por qué? –preguntó ella simplemente.
- No podía decírtelo… no podía. –murmuró él y se acercó unos pasos.
- Basta. –ordenó Emmett y se puso de pie, tomó la mano de mi mamá y ella hizo lo mismo. – Ya probaste que no eres un buen esposo, por lo menos espero que seas buen médico y la cuides bien. –le dijo con palabras como veneno y se la llevó sin darnos una segunda mirada, hasta que estuvo a media escalera y me vio directamente a los ojos. – Toda la vida preocupándome por ti y a ti nunca te ha importando. Gracias por eso, hermana.
Luego se marcharon definitivamente y me quedé ahí, sin poder hacer nada más que sentarme y seguir llorando, sabiendo que por mi culpa todo estaba mal. Carlisle se sentó a mi lado y me abrazó para consolarme, aunque creo que él no estaba en mucho mejores condiciones.
-Bella ya te dije, tienes que tranquilizarte – me dijo – Poniéndote así no solucionas nada – me dijo.
-Cómo puedes estar tan tranquilo viendo como se han puesto todos… - dije poniéndome histérica.
-Tal vez antes lo ocultaste pero ahora les has dicho la verdad y no te han creído… tú tienes que estar tranquila – me dijo.
-Me voy a ver a los niños – dije separándome de él. Pero me levanté muy rápido y me mareé.
-¿Estás bien? – me preguntó Carlisle sosteniéndome. Asentí y me solté. Comencé a subir las escaleras y en la cocina vi a mi madre llorando y a Emmett abrazándola. Mi hermano me miró negando y después me ignoró. Continué subiendo y fui al cuarto de mis hijos, al que antes era de los juguetes pero ahora también dormían allí. Al entrar Alice y Rosalie se giraron para verme, las dos negando. Pero al menos Tony y Liz se levantaron y vinieron corriendo a abrazarme. Los abracé fuerte y nuevas lágrimas comenzaron a caer por mis mejillas.
-Mami, ¿Por qué lloras? – me pregunto Liz quitándome las lagrimas como hago yo con ella cuando llora.
-Tío Emmett me dijo una vez que llorar es de débiles… - dijo Tony sonriendo, y tenia razón mi hermano se lo dijo cuando lo vio llorar por la operación.
-Ya mi amor, pero a eso no le hagas caso, cuando tengas ganas de llorar, llora. No es malo desahogarse de vez en cuando – le dije sonriendo.
-Bella nosotras no… - comenzó a decirme Rosalie, pero negué.
-Da igual ya no podéis arreglarlo… - les dije – Ahora vengo amores, seguid jugando – les dije y me fui a mi habitación, donde me encontré a Edward sentado en el suelo apoyado en la cama.
-Edward… - le llamé.
-¿Por qué no me lo contaste? – me preguntó sin levantar la mirada.
-No quería a toda la familia encima mío, por una tontería… - le dije.
-Nada, escucha bien Bella, nada que tenga que ver con tu salud es una tontería para nadie – prácticamente me gritó y se puso en pie – Tú nos has ocultado algo importante, algo que nos importa a todos. Es como cuando Jasper llegó al hospital a ver a Emmett echo una furia porque nadie le había dicho antes… - me comparó los dos casos.
-No era nada grave… - intenté justificarme.
-Eso da igual, no me importa si es un constipado, una gripe, una infección o algo grave… se trata de que no has tenido confianza en mí para contármelo… - ahora sí gritaba y el enfado se le veía de lejos.
-No entiendes… prefiero llevar en secreto lo que me pasa en mi salud y hablar con tu padre, mi médico. Que estar encontrándome mal y no decir nada porque sé que a la primera de cambio todos lo vais a saber… - le grité yo a él.
-No, no lo entiendo – me dijo suspirando.
-Es fácil, necesito mi espacio. Llevo toda la vida teniendo que contarle a todo el mundo como me siento en cada segundo. Si somos razonables ahora lo más importante es la recuperación de mi hermano y no quería dar más problemas – le dije.
-Contar la verdad no es darnos un problema – me gritó.
-¡Basta! – escuché a mi hermano Jasper y lo vi entrar en la habitación, detrás de él estaban Carlisle, mamá, Emmett y también Alice y Rosalie. Por lo que supuse que lo niños estaban solos.
-No te metas Jasper – le dijo Edward.
-Me meto porque gritas a mi hermana – le gritó Jasper.
-Te recuerdo que hace unas semanas eras el que gritaba a la mía y yo me tuve que callar por no meterme entre vosotros. No te metas tú ahora – le gritó Edward.
-No os dais cuenta de que todos en esta vida hemos cometido errores y vosotros, todos. Estáis acusando a Bella de ir al hospital, ¿Cuándo se ha visto que mi hermana vaya al médico voluntariamente? – Preguntó mirando a todos – Veis, ella ha ido voluntariamente y a pedido privacidad. Eso no es culpa de Carlisle, pero tampoco de Bella – dijo seriamente.
-Que tu hermana se ha enfermado más de lo que ya esta, y no ha dicho nada… - le gritó ahora Emmett.
-Sus razones tendrá Emmett. Piensas que por que seamos familia siempre tenemos que contarnos todo – le dijo tranquilamente – Bella ya es mayor de edad y puede tomar las decisiones que quiera, y si va al médico sola. Es su decisión – explicó.
-El que no quieras escuchar la explicación de mi hermana es tu decisión – dijo Rosalie bruscamente.
-No mezcles un tema con otro – le dijo mi hermano mirándola seriamente.
-¿Por qué estas visitando a mi padre? – me preguntó Edward.
-Mami – escuché la voz de Tony, la familia se abrió paso y dejaron entrar a mis hijos a la habitación - ¿Por qué todos gritan? – me preguntó cuando me agaché para quedarme a su altura.
-No gritan amor. Solo estamos hablando alto, para escucharnos mejor – le dije lo primero que se me pasó por la cabeza.
-¡Entonces mami, vienes a jugar con nosotros! – gritó Liz.
-No hace falta que vosotros gritéis cielo. Que te parece si jugáis vosotros solo un momento que yo voy a contarle una cosa a los titos, papá y la abuela y ahora subo con vosotros – le dije sonriendo
-¡Vale! – gritó Tony y los dos salieron corriendo.
-Vamos abajo – dijo Carlisle. Jasper ayudó a Emmett bajar y todos los demás bajamos tras de ellos. Al llegar al salón nos sentamos en la mesa de comer para hablar mejor, cada uno en el lugar donde habíamos estado el día que estuvimos comiendo todos, solo que esta ves mamá se fue al lado de Emmett y yo me senté junto a Carlisle.
-Os escuchamos – dijo Emmett serio. Creo que esta era una de las pocas veces que lo había visto tan serio.
-No recuerdo cuando me hice un arañazo en el pie – comencé a decir – Y antes de que vinieran yo ya había comenzado a sentirme mal, pero pensé que pasaría, en algunos momentos pensaba que tenia fiebre y me tomé medicamentos que ya me había recetado Carlisle con anterioridad para bajarla. Pero hace tres días después de haber estado tomándote las pastillas yo no sentía que me encontrara mejor así que sin necesitad de armar un escándalo decidí salir a verle – Expliqué tranquilamente y respiré hondo – Él me hizo pruebas y vio que tenía una infección y que esta había llegado al corazón, por eso me sentía tan mal, porque al estar allí me había debilitado más. Le pedí a Carlisle que por favor no dijera nada, y como médico y paciente que somos olvidando que también somos familia respetó mi voluntad – finalicé la explicación.
-¿Qué tan grave es la infección? – preguntó mi madre mirando a Carlisle seriamente.
-Por el momento no ha habido mejoría, pero tampoco esta peor, lo que significa que esta funcionando. En el caso de que continuemos así y no funcione, tendré que internarla. Pero por el momento, no. – dijo al ver que me había tensado al escuchar que me tenía que internar.
-¿No debería estar ingresada ya? – preguntó Edward.
-Sí, pero ella ha preferido que sea así – le contestó Carlisle.
- Así es. –lo apoyé intentando sonar firme.
- Entonces supongo que no hay forma de hacerte cambiar de opinión. –me dijo Edward con tono resignado y tristeza en la mirada.
- Estoy bien, no hay necesidad de internarme. –repliqué tranquila pero llena de temor… odiaba verlo así y saber que todo era mi culpa.
- Créeme, en verdad espero que todo siga bien. –suspiró y se puso de pie, luego, se marchó sin dedicarme ni una última mirada.
- Pues a mí no me parece. –dijo Emmett cruzándose de brazos. – Si tienes que estar en el hospital, tienes que estarlo. No puedes estar haciendo lo que quieras. –me reclamó visiblemente molesto.
- Déjala, Emmett, si no lo desea no lo va a hacer. –me defendió Jasper y luego me sonrió.
- Tú no te pongas de su lado. –lo regañó.
- Basta. –Intervino mamá - Jasper tiene razón. –suspiró y en su mirada vi una expresión muy similar a la de Edward. – Carlisle… podrías prometerme por lo que más ames en el mundo… que la vas a cuidar bien… -le rogó y para él fue como una descarga eléctrica, o por lo menos así me pareció. Y pude entender lo mucho que debían dolerle esas palabras, que mi mamá cuestionara así su forma de proceder.
- Sabes que siempre la voy a cuidar. –dijo él.
- Espero que así sea, porque también estaba muy segura de que confiabas en mí. –en ese momento imitó a Edward y se marchó.
- No te creas que te voy a quitar el ojo de encima. –me advirtió Emmett antes de levantarse lentamente también.
- Ya se calmarán. –fue todo lo que dijo Jasper antes de acercarse a mí y abrazarme, lo agradecí como nunca antes, porque lo necesitaba mucho. En ese momento me di cuenta que los único que permanecíamos en el salón éramos Carlisle, Jasper, Alice, Rosalie y yo.

Pov Edward

No podía creerme todo lo que nos habían contado, me costaba pensar que mi padre y mi novia me habían estado ocultando que ella se puso mal. Ahora me sentía preocupado por Bella, pero demasiado dolido para poder demostrarlo. Intenté sacar de mi mente todas esas cosas y entré en la habitación de mis hijos que continuaban jugando.
-Papi, Tony me ha quitao el juguete (Papi,  Tony me ha quitado el juguete) – dijo mi hija que venía corriendo hacía mí. Miré por unos instantes a Tony que jugaba feliz con el peluche favorito de su hermana.
-Puedes coger otro, princesa. Y dejarle ese a tu hermano – dije sonriendo, esperando que su contestación fuera “vale” y no tuviera que hacer llorar a mi hijo.
-Pero yo quiedo ese (Pero yo quiero ese) – dijo cruzándose de brazos.
-Pero hay muchos más con los que puedes jugar, amor – le dije y me acerqué a la cama para coger otro peluche que le gustara.
-Edward, la cena de los niños ya esta preparada – dijo Esme, asomando la cabeza por la puerta. Me giré para asentirle y me di cuenta de que su rostro no reflejaba mejor ánimo que el mío.
-Ahora mismo vamos – dije. Ella asintió y se fue –Venga pequeños, que la abuela ha preparado una cena riquísima – dije cogiendo a Tony y Liz en mis brazos. Bajé las escaleras hasta la segunda planta donde estaba la cocina y senté a mis hijos en las sillas, donde ya estaban los platos puestos. Cuando empezaron a comer me giré para ver a Esme que estaba apoyada en la incinera sollozando, sin pensarlo ni un instante me acerqué a ella y la abracé.
-Ella está bien cuidada, eso es lo que importa – le susurré al oído, era lo que me repetía yo constantemente.
-Sí, pero me duele que tu padre no confiara en mí para decirme. Porque de mi hija sinceramente lo entiendo, pero de él… de él no – me dijo cuando nos separamos.
-Te entiendo – le confesé. Ella y yo teníamos una situación parecida. Nuestra pareja y ella su hija y yo mi padre. Nos quedamos en silencio cuando entró Jasper.
-Tío Jazz – gritó Liz desde la mesa.
-Hola preciosa – le contestó cogiendo un vaso con agua.
-¿Para qué es el agua? – pregunté antes de que saliera de la cocina y bajara las escaleras.
-Carlisle va a darle algo a Bella para que se calme… y me la llevo a dar una vuelta, no tardaremos - dijo y bajó sin esperar a que contestáramos. A los pocos minutos subieron mis hermanas.
-Oye que vamos a salir a pasear un poco – dijo Rosalie – Emmett está en la habitación y está demasiado cabreado para que alguien entre. Y a la niña le acabo de dar el biberón y se ha quedado dormida.
-Está bien – dijo Esme.
-Tened cuidado – le dije a mis hermanas y ambas me sonrieron.

Pov Jasper

Bajé de nuevo, y le di el vaso de agua que me había pedido. Mi hermana lloraba de una forma que pocas veces había visto en ella, y me daba miedo de que por estar así algo le pasara.
-Tómatela, y bebe – le dijo dándole la pastilla y pasándole el vaso. Mi hermana se metió la pastilla de golpe en la boca y bebió despacio.
-Quieres que vayamos a dar una vuelva para que te relajes un poco – dije sonriendo a mi hermana. Ella miró a Carlisle como esperando a que él le diera el permiso y asintió sonriendo.
-Pero llévate algo para abrigarte que hace frío – le advirtió.
Cogió la chaqueta, salimos y comenzamos a andar, la tenía abrazada con su cabeza en mi hombro y le acariciaba el brazo cuando escuchaba sus sollozos.
-Gracias por apoyarme – me susurró.
-No tienes por qué darlas pequeña, sabes que siempre me tendrás a tu lado – le contesté – Y por Edward, mamá y Emmett no te preocupes, ya verás cómo lo entenderán – le dije. Ella suspiró y se detuvo - ¿Estas bien? – pregunté preocupado, pensando que se había puesto mal.
-Sí, pero tú. Sabes que tú también me tienes para todo, ¿has pensado en escuchar a Alice? - me dijo mirándome directo a lo ojos.
-No, no quiero sufrir más – le dije mientras una lágrima resbalaba por mi mejilla, me la quité rápidamente, pero vi la sonrisa triste de mi hermana.
De repente escuchamos unos ruidos un poco más lejos de donde estábamos y algo que me paralizó.
-¡Ayuda! - era Alice, ese grito era de ella estaba seguro.
-Jazz, ¿Qué ha sido eso? – me preguntó Bella igual de asustada que yo.
-¡Socorro! - esa era Rosalie. No sabía qué pasaba pero necesitaba ayudarlas.
-Ve a casa y dile a Edward o Carlisle que los necesito – le grité a mi hermana mientras corría más adentro del bosque. Los gritos cesaron y me dio miedo de pensar por qué. Continué por donde creía que lo había escuchado y llegué a un claro donde la imagen que vi me dejó de piedra. Busqué a Alice por el claro y la encontré en el suelo, con el imbécil de James tirado encima de él. Por un instante pensé que había sido una pérdida de tiempo venir, pues lo único que hacía era revolcarse con su nuevo novio. Pero después me di cuenta cómo estaba Rosalie, empotrada contra un árbol llorando y con un cuchillo en el cuello. Entonces como si de un puzzle se tratara todas las piezas encajaron. Alice nunca me había engañado, James la continuaba acosando y ahora estaba intentando abusar de ella, mientras el otro se encargaba de que Rosalie no se moviera. Me acerqué unos pasos para que me vieran y en cuanto la luz de la luna me dio James levanto su cabeza y me miró con una sonrisa que me revolvió el estomago.
-Pero mira quien tenemos aquí… - dijo riéndose – vienes a ver como me divierto con Alice… - dijo con esa cara de desgraciado. Noté que tanto Rosalie como Alice lloraban

Pov Bella

-¡Ayuda! - escuché gritar, más dentro del bosque y la voz me pareció la de Alice.
-Jazz, ¿Qué ha sido eso? – le pregunté con miedo y sorprendida.
-¡Socorro! - esa otra fue Rosalie. ¿Qué pasaba?
-Ve a casa y dile a Edward o Carlisle que los necesito – me gritó Jasper y el salió corriendo, a lo segundos reaccioné y volví corriendo a casa. Me estaba costando mucho y me faltaba el aire demasiado, pero no podía dejar que algo pasara. Cuando vi la luz de casa subí las escaleras del porche lo más rápido que pude. Abrí la puerta torpemente y me encontré a Edward, Emmett, mamá y Carlisle en el salón cenando.
-¿Bella? ¿Qué pasa? – Preguntó Carlisle que fue el primero en levantarse y acercarse a mí, mientras los demás nos miraban desde la mesa - ¿Y Jasper?
-Alice y Rosalie… gritos… y Jasper corrió… ayuda… - dije sin aliento, apenas.
-¿Qué? – gritó Emmett acercándose, sin pararse a pensar que ese movimiento le había dolido.
-Yo… ayuda… necesitan – mis palabras seguían sin tener coherencia.
-Ven Bella, siéntate – me indicó Carlisle mientras me ayudaba a llegar al sofá - ¡Que alguien valla a por el oxígeno! – Gritó Carlisle, mientras me miró a los ojos – Cálmate, si no lo haces no entendemos lo que nos dices – dijo seriamente.
-Toma papá – dijo Edward dándole la pequeña bomba de oxígeno que teníamos en casa. Carlisle me la colocó, mi respiración seguía agitada y no podía calmarme.
-Bella, hija. ¿Qué pasa? – me pregunto mamá acariciándome el abrazo.
-Nosotros paseábamos… y escuchamos gritos… Alice y Rose. Jasper me dijo que viniera a pedir a ayuda… - dije ahora siendo más coherente.
-¿Dónde están? – preguntaron Emmett y Edward a la vez.
-En el bosque… hacia el sur - dije entrecortadamente. Edward sin esperar nada más salió corriendo de la casa.
-¡Mierda! – exclamo mi hermano, al darse cuenta de que él no podía ayudar. Mi respiración continuaba demasiado agitada, como para que pudiera decir algo más. Me comenzó a doler mucho el pecho, como una navaja que entrara una y otra vez. Y todo mi cuerpo estaba comenzando a pesarme.
-Bella, hija… mírame – me llamó mi madre, me costaba mucho obedecerla pero tenía que intentarlo – Carlisle.
-Bella, ¡eh! Escucha… no puedes dormirte… tienes que calmarte – escuché a Carlisle.
-Voy a llamar a la policía – sentí a mi hermano
-Llama también a una ambulancia – le dijo Carlisle serio.

Pov Rosalie

Después de todo lo que había pasado en las últimas semanas, tanto Alice como yo necesitábamos un respiro y nada mejor que pasear por el bosque. Pero escuchamos un ruido y ambas nos asustamos.
-¿Qué ha sido eso? – me preguntó Alice cogiéndome de la mano.
-No lo sé – susurré amarrándola fuerte – Será mejor que volvamos para casa… - le dije tirando por el camino por donde habíamos salido.
-¿Dónde vais? Preciosas… la fiesta solo acaba de empezar… - escuché una voz que para mí no significó nada, pero a mi hermana se le tensaron todos los músculos del cuerpo.
-James… - susurró.
-Veo que todavía me recuerdas. También traje a un amiguito para tu hermana… - dijo. Y en ese momento nos giramos para ver las caras. Me quedé paralizada cuando vi a su “amiguito” era él. Su amigo era el que me había violado años atrás.
-¿Qué quieres? – preguntó mi hermana con voz seria.
-A ti – le dijo. Él se fue acercando más a mi hermana mientras el desgraciado aquel se acercaba a mí.
-Valla rubia nos volvemos a encontrar… - dijo con esa sonrisa que hacía que me dieran ganas de vomitar.
-¡Ayuda! - gritó mi hermana pero James le empujó y cayó al suelo seguramente haciéndose daño en la espalda porque hizo una mueca de dolor.
-¡Socorro! - grité yo esperanzada de que alguien hubiera cerca y pudiera venir a buscarnos. El desgraciado que me violó sacó un cuchillo y me empujó contra un árbol.
-Como se te ocurra gritar una sola vez más, estás muerta – me dijo poniendo el arma en mi cuello. Ninguna de las dos volvimos a gritar por miedo. Pero sí comencé a llorar como una niña pequeña – Cada vez que te veo estás más hermosa, mi rubia – dijo pasando su lengua por mi mejilla. Yo llore más fuerte, no podía creer que esto me estuviera pasando de nuevo. Miraba todo el rato al suelo aunque no podía mover el cuello, pues en un pequeño movimiento ese cuchillo se clavaba en mi garganta. Escuché unos pasos y levanté la vista para encontrarme con Jasper con cara de horror.
-Pero mira quién tenemos aquí… - dijo riéndose – vienes a ver como me divierto con Alice… - le dijo el tío que estaba con Alice.
-Jasper… - susurró mi hermana.
-Suéltala… - le dijo Jasper seriamente.
-Que ingenuo eres… la tengo entre mis manos, y es toda mía. Tú la dejaste… - le dijo.
-Te he dicho que la dejes… - dijo más seriamente. Acercándose a él.
-Como des un paso más las matamos – dijo el tal James sacando una pistola y apuntando a mi hermana en la cabeza. Ella pegó un pequeño grito de horror, grito que acompañé con uno mío.
-No quieres hacerle daño, si tanto la quieres, no le harás daño – dijo Jasper.
-Si no es mía, no será de nadie – dijo. Mi hermana lloraba cada vez más y yo también. Vi a mi hermano aparecer sigiloso por detrás de James y darle un golpe en la cabeza. Éste se desplomó en el suelo, Alice salió corriendo hacia Jasper y Edward cogió la pistola apuntando al imbécil que me tenía contra el árbol.  Eso me dio un poco de alivio, pero al mismo tiempo supe que todavía no tenía muchas posibilidades de salir con vida de ese lugar.
-Suelta a mi hermana – dio Edward apuntándole con la pistola.
-Si no bajas esa pistola, la rubia morirá… - dijo apretando más fuerte la navaja.
-Si no la sueltas, el que morirá serás tú – le dijo mi agresor. Estábamos tan centrados en todo este tema que no nos dimos cuenta de que James se había levantado y se acercaba a Jasper.
-¡Cuidado! – grité. Jasper se giró para empujar a Alice y esquivar el golpe. Pero entonces comenzaron a pelear. Mi hermana se acercó a Edward. Cada vez sentía la navaja más apretada – Edward… - susurré con esfuerzo.
-Tranquila, Rose… - intentó tranquilizarme. Pero sus palabras no funcionaban cuando tenía a un loco con un cuchillo en mi garganta y además veía a Jasper dar y recibir golpes con otro loco que quién sabe de qué era capaz.
-Mira, para que veas que voy en serio, voy a empezar con hacer un pequeño corte aquí – dijo y apretó la navaja a un lado de mi cuello, al instante sentí el dolor y la sangre.
-Para que tú veas que yo también voy en serio voy a apretar el gatillo y te voy a dar aquí – dijo y sin esperar nada lo apretó y le dio en una pierna. El otro gritó de dolor y de un acto reflejo soltó la navaja para tocarse la herida. Yo me quedé quieta y lo vi en el suelo con el estruendo del disparo reverberando en el aire.
-¿Estás bien? – me preguntó mi hermana. Asentí, con miedo a hablar y que me saliera más sangre.
-Id a casa las dos – dijo Edward sin mirarnos, pues la tenia fija en mi violador.
-Pero… - comenzamos a decir.
-Haced caso a Edward, ¡id a casa! – nos gritó Jasper. Me di cuenta de que le sangraba el labio y la nariz. Cogí fuerte a mi hermana de la mano y tiré de ella dirección a la mansión.

Pov Emmett

Había llamado a la policía y esperaba que no tardaran en llegar y la ambulancia que había pedido con urgencia me dijo que tardarían un poco, algo que desesperó más a Carlisle. En estos momentos me sentía como un león enjaulado. Rose, mi ángel le podía estar pasando cualquier cosa y yo no podía salir de la casa. Mi hermano también podía estar en peligro, Edward o Alice, pues habíamos escuchado un disparo en la distancia y sabía que ninguno de nosotros va armado. Por otro lado mi hermana continuaba demasiado agitada y eso no era buen indicio, aunque sabía que Bella se estaba muriendo por cerrar los ojos, mamá y Carlisle lo impedían. Sabía lo que sentía ella, pues yo lo había sentido hace unas semanas, cuando me puse grave por el sangrado que no habían detectado en la primera operación. Aún con todo mi cuerpo doliendo, me paseaba por la sala de un lado a otro.
-Bella, cielo – le llamaba mamá para que abriera los ojos. En parte estaba seguro que mamá y Carlisle estaban igual que yo de preocupados. Por un momento escuchamos la puerta abrirse, y caminé lo más rápido que pude hacia allí.
-Emmett… - susurró Rosalie que iba con una mano sobre el cuello y bañada en sangre. Me acerqué corriendo a ella y la abracé.
-¿Estás bien?, ¿Qué te ha pasado?, ¿Y esto del cuello? – Pregunté todo deprisa, pues me moría por escuchar alguna respuesta - ¿Alice? – llamé a m cuñada.
-Nosotras estamos bien – me dijo sonriendo. Y caminó hacia el salón.
-Hija, ¿Qué ha pasado? – preguntó Carlisle sin separarse de mi hermana.
-Mi ex-novio se ha vuelto loco – susurro Alice acercándose a su padre - ¿Qué pasa? – preguntó viendo a Bella.
-Vino corriendo para pedir ayuda, apenas puede respirar y si no llega la ambulancia rápido, acabará perdiendo la consciencia y me da miedo – le dijo. – Bella, abre los ojos… - le repitió de nuevo.
-¿Jasper… y Edward? – apenas podía escucharla, todos miramos a Alice y Rosalie.
-Se quedaron peleando… - susurró Alice. Por instinto mire a mi hermana pensando que eso la alteraría más y no me equivocaba.
-No, Bella. Recuerda, tienes que calmarte, poniéndote así no ayudas a nadie – le dijo Carlisle.
-¿El disparo que se escuchó? – preguntó mi madre, mirándolas por primera vez desde que habían entrado.
-Edward disparó a… - vi como Rosalie bajaba la mirada, y en ese momento supe de quién se trataba. El miserable que la violó.

Carlisle POV

Había tenido muchos momentos llenos de estrés que involucraban la salud no sólo de Bella, sino de otros miembros de mi familia, pero fácilmente… éste era uno de los peores. Ella estaba peor a cada momento, tenía el oxígeno abierto al máximo y apenas le duraría unos minutos más, pero de todas formas no era suficiente. Quizás si no tuviera la infección en el corazón sería más fácil, pero eso la estaba poniendo peor. Además Edward y Jasper estaban afuera, solos con dos tipos armados capaces de lo peor. En ese momento, mientras pensaba en que por lo menos mis hijas ya estaban en casa, miré a Rosalie y noté que se sostenía una herida en el cuello.
- Rosalie, acércate para revisarte. –le ordené incapaz de alejarme de Bella. Mi hija acudió y se puso a mi lado, luego, quitó la mano de la herida y vi el corte sangrante, no era profundo, eso no ponía en peligro su vida. – Sigue haciendo presión, y siéntate. Que alguien te traiga una toalla ¿Cómo te pasó eso?
- Una navaja. –respondió mientras volvía a apretarse con la mano desnuda, unos instantes después alguien le pasó una toalla para seguir conteniendo la hemorragia.
- ¡Bella! –gritó Esme y volqué toda mi atención en la joven, había perdido el conocimiento y esta vez la voz de su madre no la regresó.
- Bella, abre los ojos. –le ordené sabiendo que sería en vano y así fue. – Esme, sostén la mascarilla. –le dije y cuando lo hizo yo busqué su pulso, aún estaba ahí, aunque era débil y errático.
Me quedé quito, observando su respiración lenta, la aguja del indicador del oxígeno bajar y sintiendo los latidos irregulares de su corazón. No sabía si quizás esta vez el corazón de Bella había llegado a su límite.
La ambulancia llegó pronto y los paramédicos entraron con una camilla ahí le pusieron un suero y un nuevo tanque de oxígeno, les di las indicaciones de qué medicamentos aplicar y continué monitorizando a Bella. Fue rápido, pero aun así nos tomó varios minutos hacer eso, tiempo en el que ella permaneció inconsciente y eso me preocupó cada vez más.
- ¿Qué va a pasar? –me preguntó Esme preocupada antes de subir al asiento delantero de la ambulancia.
- Vamos a hacer todo lo posible. –le contesté como lo hubiera hecho con cualquier otro paciente, pues no sabía nada más. Luego me giré para hablar con los chicos. – Alice, lleva a Rosalie para que le limpien y le suturen esa herida. Emmett, quédate y cualquier cosa por favor nos avisas.
Los tres asintieron, aunque fue fácil saber el descontento del chico al tener que permanecer en casa, sin embargo era necesario que alguien lo hiciera para cuidar a los niños y para avisarnos de la situación con Edward y Jasper. Además, él todavía no se encontraba en condiciones de andar por ahí. Después durante todo el camino estuve luchando por mantener estables los signos vitales de Bella.

Pov Edward

Mientras Jasper continuaba peleando con el tal James yo estaba con el que tenía a Rosalie, por un momento me giré para mirar a mi cuñado y mi adversario aprovecho ese instante para darme un puñetazo y quitarme la pistola.
-¡Mierda! – dije fastidiado y furioso. No me dio tiempo a reaccionar cuando escuché el estruendo antes de sentir la fuerza del impacto que me tiró al suelo y de sentir el dolor quemante… pero una vez que me di cuenta de lo que estaba pasando, pensé que ese sería el fin de todo… sin embargo en ese mismo momento las sirenas sonaron y vi a varios hombres más acercarse a nosotros, eran policías. En un instante estaba rodeado de ellos, me hicieron preguntas que no sé si contesté de manera adecuada, pues el dolor era intenso.
- ¿Estás bien? –resaltó la voz de Jasper entre las demás y me quité las manos del abdomen, cerca de un costado, donde tenía el dolor. Me miré las palmas y vi la sangre, alguien me levantó la camiseta y observó las heridas. - No parece profundo, pero hay que llevarte a un hospital – Me pareció que era la voz de Charlie pero no estaba muy seguro.
- Tú ve a casa y no se lo digas a Bella… dile que no es nada. –le pedí haciendo esfuerzo para enfocarme en ver todo desde una perspectiva lógica.
- Será más rápido si te llevamos en uno de nuestros coches. La ambulancia recibió un llamado para una casa aquí cerca – me dijo esa voz que me parecía Charlie.
- Bella… -murmuró Jasper y no entendí.
- ¿Se puso mal? – escuché preguntar al hombre, y al interesarse así llegue a la conclusión de que si era él. Me ayudaron a ponerme en pie.
- No, yo la dejé bien – habló frunciendo el seño, parecía estar diciendo la verdad, pero al mismo tiempo, no.
-Hay que darnos prisa – nos apuró un Charlie y me concentré en dar pasos cortos hasta la patrulla, donde con la sirena abierta emprendimos camino al hospital. Jasper salió corriendo para casa sin dar vuelta atrás. El dolor era intenso y quería algo para que me lo quitaran, pero conocía el camino al hospital y no quedaba mucho.
-Tranquilo, Edward. Ya estamos llegando – me dijo mi suegro mirando por el retrovisor.
-¿Dónde van los otros dos? – pregunté, intentado sacar un tema que desviara mis pensamientos de la herida de mi abdomen.

Pov Jasper

Dejé a Edward con Charlie y salí corriendo a casa, deseando con todas mis fuerzas que la ambulancia no haya ido hacía allá. Vi las luces encendidas y me tranquilicé, estaban en casa. Pero luego recordé que alguien tendría que quedarse aunque pasara algo, pues estaban mis tres sobrinos. Subí corriendo y entré prácticamente desesperado.
-¿Dónde estabas?, ¿Qué ha pasado?, ¿Dónde esta Edward?, ¿Qué ha pasado con los tipos?, ¿Jasper? ¡Contéstame! – dijo mi hermano nada más entrar por la puerta.
-¿Dónde están todos? – pregunté ignorando por completo sus preguntas.
-Contéstame – me dijo en tono amenazante.
-Estaba en el bosque, ha pasado que James el ex-novio de Alice y otro tipo creo que el que vimos un día en el café estaban amenazando a Rose y Alice. Nos quedamos Edward y yo, mientras le dijimos a las chicas que volvieran, Edward esta en el coche patrulla de Charlie camino al hospital, porque le han dado un tiro, pero no es grave, los locos van camino a comisaría. Contento. Ahora dime ¿Dónde están todos? – pregunté seriamente.
-Camino al hospital, Bella se puso muy mal y Carlisle y mamá fueron con ella. Alice llevó a Rose porque le habían dado un corte en el cuello – dijo serio.
-¿Cómo se puso Bella de mal? – le pregunté.
-Llego corriendo y prácticamente no era capaz de decir qué había pasado, cuando lo consiguió Edward salió corriendo y ella fue poniéndose peor cada vez. Cuando llegaron las chicas y Carlisle estaba mirando la herida de Rose, Bella se desmayó y al poco rato llegó la ambulancia – me explicó corriendo.
-Voy para el hospital – dije dándome la vuelta para salir.
-Tío Emm, tío Jazz… - escuché una voz adormilada y me giré para encontrarme con Liz bajando las escaleras. Emmett y yo nos miramos serios.
-¿Qué haces despierta pequeña? – le pregunté acercándoseme a ella para cogerla.
-Tuve una pesadilla – dijo apoyando la cabeza en mi hombro. Con ella en mis brazos, me acerqué a la puerta de entrada y la cerré y me encaminé con mi sobrina al sillón. Emmett nos acompañó, al sentarse hizo una mueca, pero la quitó rápidamente pensado que yo no lo había visto.
-¿Qué soñaste? – le pregunté apartándola un poco de mi.
-Hacían pupa a mi papi – dijo llorando, yo levanté la vista y miré seriamente a Emmett que se había tensado como yo.
-No pienses eso, preciosa – dijo Emmett acariciándola.
-¿Dónde esta? – preguntó, al darse cuenta que estábamos solos.
-Han ido a dar un paseo, pero tú te vais a ir a la cama, venga… - dije levantándome
-No, no quiero estar arriba – dijo triste.
-Vete Jasper, yo me quedo con la niña aquí, viendo algo en la tele hasta que se duerma… - me dijo mi hermano
-¿Seguro? – le pregunté, pensando en sus heridas.
-Tranquilo yo estaré bien. Cualquier cosa, me llamas – me dijo. Le dejé a la niña recostada con la cabeza en el regazo de mi hermano. Salí del salón y fui corriendo al garaje y cogí el volvo de Edward. Todos en la familia guardamos una copia de nuestro coche en una caja que tenemos en el garaje.

Pov Esme

Me sentía desesperada, necesitaba saber algo de mi hija, no aguantaba más la incertidumbre de si estaba bien o no, si a Jasper y Edward les había pasado alguna cosa... y la única forma que podía calmar, más o menos mis ansias, era pasearme de un lado a otro. Alice permanecía sentada, aunque se le veía igual de intranquila. En ese momento vi llegar un coche de policía y vi salir a Charlie de él. Me extrañó mucho pues aunque había intentado llamarlo, no había conseguido localizarlo, pero en pocos minutos vimos salir a Edward también. Alice le levantó rápidamente del asiento y las dos nos intentamos acercar.
-Lo siento señora pero ahora no puede. – me dijo un médico, nos apartamos un poco, pusieron a Edward en una camilla, él no se percató de nuestra presencia, cuando lo metieron en box, pero Charlie sí lo hizo.
-¿Qué hacéis aquí? – preguntó mirándonos extrañado.
-Bella – le dije seriamente, y el entendió al instante - ¿Cómo esta Edward? – le pregunté.
-Ha recibido un disparo, pero no ha sido nada profundo – dijo para tranquilizarnos.
-¿Y Jasper? – preguntó Alice, podía ver como temblaba.
-Se fue a vuestra casa, a ver que había pasado – dijo encogiéndose de hombros – No tardara mucho en venir al ver que no están allí – nos dijo.
-Emmett está en casa con los niños… - dije sentándome desesperada por no tener noticias de nadie.
-¿Qué ha pasado con James y el otro? – preguntó temerosa.
-Los han llevado a comisaría, son acusados de robo, agresión, violación, acoso e intento de asesinato… Estarán un buen tiempo en la sombra, aunque por ahora el hombre que ataco a Edward, lo llevaron a otro hospital porque también estaba herido - dijo mirando a Alice para que se tranquilizara.
-¿Violación? – pregunté extrañada.
-Sí, Edward me informo en el coche que uno de ellos violó a Rosalie hace algunos años… - me dijo y abrí la boca dé la impresión. Miré a Alice, que me agachó la cabeza.
-El bebé que perdí no era de Emmett… - escuché la voz de Rosalie.
-¿Por qué nunca lo dijiste? – pregunté sorprendida.
-La familia no pasaba por su mejor momento, mi comportamiento desde aquella noche hasta que dije que estaba embarazada fue a peor, y Emmett era el único que sabía y decidió hacerse responsable como si fuera su hijo – dijo sentándose.
-¿Cómo estáis? – escuché la voz de mi hijo Jasper y todos lo miramos. Pero me di cuenta de que el solo miraba a Alice y ella a él. -Lo siento, lo siento, lo siento. Fui un tonto, me dejé engañar de la peor forma y tú sufriste por mi culpa… espero que puedas perdonarme el haberte dejado sola en todo eso – dijo llorando mi hijo acercándose a ella.
-No tengo nada que perdonarte, acabas de salvarnos la vida a mí y a mi hermana… tú y Edward… te amo – dijo ella saltando a sus brazos.
-¿Rose, sabes algo de Bella? – le pregunté, dejándoles a Jasper y Alice su intimidad en la reconciliación.
-No – dijo tocándose los cabellos que estaban todos despeinados.

Pov Carlisle

Estaba en la central de enfermeras con el teléfono esperando a que me dijeran a qué habitación iría Bella cuando vi entrar una camilla y en ella a Edward. Por mero impulso le pasé el auricular a la primera persona que encontré cerca y me acerqué a donde estaba mi hijo con manchas de sangre.
- ¿Qué te pasó? –le pregunté al ver que estaba consciente.
- Me dispararon. Dicen que no es profundo. –se quitó las manos de la herida y en ese momento llegamos hasta la cama para él, con ayuda se pasó y entonces pude examinarlo más detenidamente.
Sí había bastante sangre, pero ya no salía en tan abundantes cantidades. Toqué alrededor y vi que por fortuna, no era profunda,  sólo fueron músculos los que dañó, no llegó a las vísceras. Sentí alivio y le sonreí a mi hijo.
- ¿Y Jasper? –pregunté temiendo que también estuviera herido.
- Regresó a casa ¿qué haces tú aquí? –me preguntó.
- Voy a internar a Bella. –contesté pensando en si sería buena idea o no decirle en qué condiciones se encontraba su novia.
- ¿Qué tan mal está? –me preguntó tratando de incorporarse.
- Espera. –lo detuve por los hombros y vi que se acercaba una enfermera con una bata y una sábana. – Yo la estoy atendiendo. Tú relájate. Voy a llamar a un cirujano para que te vea esa herida. Tienes prohibido levantarte. –le ordené y nos miramos a los ojos hasta que finalmente él asintió. – Enfermera, ahora le doy indicaciones para atenderlo a él mientras llega otro médico. –ella asintió y yo salí de ahí, aliviado porque él no estuviera grave y preocupado por Bella. Camine al centro de enfermeras donde estaba antes.
-Dr. Cullen, a Bella la llevaron a la habitación 203 y su hija Rosalie le esta buscando – me dijo la enfermera. Asentí y caminé a la sala de curaciones donde debería estar Rosalie y así era, mi hija estaba sentada en una camilla y una enfermera le tapaba la herida que ya estaba curada.
-Papá – dijo Rose cuando me vio entrar.
-Dr. Cullen, ya le he curado la herida, no es profunda y está perfectamente – me dijo la enfermera – Ya me retiro – y se fue.
-¿Estás bien? – le pregunte a mi hija mientras me acercaba a la camilla y ella se sentaba.
-Si, tranquilo. ¿Se sabe algo de Edward y Jasper? – preguntó mirándome seriamente.
-Sí, Jasper ha ido a casa y Edward esta en un box. Pero no te preocupes está bien – le tranquilicé.
-¿Y Bella? – preguntó seria.
-No puedo asegurar nada todavía – Si era verdad que había mandado a Bella a una habitación, pero todavía no podía asegurar nada.
-¿Yo me puedo ir ya? – me preguntó mirándome con cara de pena.
-Si, cariño. Sal fuera con los demás – le dije con una sonrisa. Ella bajo de la cama y salió de la sala. Detrás de ella salí yo pero camino a la habitación donde me habían dicho que estaba Bella. Me paré frente a la puerta y respiré hondo, abrí y con ella había una enfermera. Bella estaba rodeada de monitores y con la mascarilla, no vi la necesidad de intubarla, aunque en el caso de que se pusiera peor, tendría que hacerlo rápidamente.
-¿Cómo sigue? – le pregunté acercándome a la cama.
-Parece que evoluciona bien al medicamento que le puso – me dijo con una sonrisa.
-Está bien, avíseme de cualquier novedad – le dije le di una beso en la frente y salí de la habitación.
Ahora tenía que salir para decirle a todos como se encontraba Bella, aunque no podía asegurar nada, al menos podría decirle a Esme que Bella estaba evolucionando bien, aunque tenía que esperar. Antes de salir me acerqué a la puerta donde estaban atendiendo a Edward y al ver que todo iba bien, me fui para fuera. Vi que Esme estaba abrazada a Rosalie, Jasper abrazaba a mi hija Alice y también estaba Charlie allí.
-Carlisle… - dijo Esme al verme. Se levantó del asiento y me miró - ¿Cómo esta Bella? – me preguntó seriamente.
-Tenemos que esperar, pero por el momento esta evolucionando bien – le dije con una sonrisa. Ella sonrío igual y me abrazó, cuando la tuve entre mis brazos le susurré al oído de forma que sólo ella me escuchara.
-Tenemos que hablar de Bella… - Ella se apartó de mi y asintió.
-Papá, ¿Sabes algo de Edward? – me preguntó Alice poniéndose de pie, mientras continuaba abrazada a Jasper.
-Si, lo he visto y le he explicado, él está bien, acabarán de mirarle la herida y podrá irse a casa aunque tendrá que hacer algo de reposo por los puntos que le van a poner – dije sonriendo. No podía evitar pensar como se pondría Edward cuando le dijeran eso, cosa que implicaba no poder ver a Bella en el hospital. Claro, yo sabía que mi hijo no iba a cumplirlo – Jasper, ¿Tú estas bien? – le pregunté. No se le veía ninguna herida más allá de un morado en el ojo y el labio partido.
-Tranquilo, yo estoy perfecto – dijo calmado, aunque lo veía algo ausente.
-Entonces, ¿Qué ronda por tu cabeza? – le preguntó Rosalie, levantando las cejas.
-Cuando me iba a ir de casa, Liz bajó las escaleras diciendo que había tenido una pesadilla… - dijo encogiéndose de hombros – Decía que en su pesadilla le hacían daño a Edward, algo que ha pasado. No a querido subir a la habitación otra vez y se ha quedado con Emmett viendo lo dibujos – nos explico.
-Hace algún tiempo soñó que Bella no estaba, que le había pasado algo… - dijo Esme recordado aquella noche ara aproximadamente un año.
-Bueno… pero no te preocupes por eso, Jasper – dije intentado arreglar la tensión que se había formado en el ambiente – Edward está bien.
-¿Alguno de vosotros lo dudaba? – escuché a mi hijo detrás de mi y me gire con una sonrisa para recibirlo.
-Edward… - se adelantó Rose para abrazarlo. Vi una mueca en la cara de mi hijo.
-Hermana… me gusta que te alegres de verme, pero me estás haciendo daño… - dijo Edward frunciendo el ceño. Rosalie se separó rápidamente.
-Lo siento – dijo mirando al suelo.
-No te preocupes – le dijo con una sonrisa. Alice también se acercó a él y lo abrazó, aunque ella más flojo para no hacerle daño.
-¿Todo bien? – Le preguntó Jasper, y Edward asintió – Me alegro – Alice soltó a su hermano y se volvió con Jasper.
-¿Vosotros también? – preguntó alzando una ceja.
-Mejor que nunca – dijeron Jasper y Alice a la vez.
-¿Y Bella? – me preguntó mirándome seriamente.
-Mejor, no te preocupes. Ahora os vais todos para casa, que Emmett tiene que estar echado humos por no poder estar aquí – dije con una sonrisa.
-Yo me quedo – dijo Esme, seriamente.
-Y yo – le siguió Edward.
-Oh no… claro que no. Tú te vas a casa a descansar, Esme y yo nos quedamos con Bella… - dije seriamente. Yo tenía que empezar mi guardia dentro de una hora, y Esme no se separaría de Bella.
-Pero…
-No lo intentes, ahora estás mal herido así que a casa a descansar con Emmett – dije.
Todos se despidieron de nosotros, y Charlie los llevó hasta casa, dejando el coche en el que vinieron Rosalie y Alice para nosotros cuando volviéramos.
-Quiero ir con mi hija… - me dijo Esme cuando nos quedamos solos. Le pasé la mano por el hombro y la llevé a la habitación. Entramos y ella se acercó rápidamente a la cama y cogió la mano de Bella, en ambas tenia una vía, los monitores sonaban constantemente y se escuchaba el oxigeno de la mascarilla.

Pov Esme

-Carlisle, qué tenías que decirme… – le pregunté, temerosa.
- ¿Recuerdas que hace tiempo metí a Bella en la lista e trasplantes? Cuando ella era menor para que tú pudieras firmar. – me dijo mirándome a los ojos, yo me había girado para afrontarlo. Asentí incapaz de pronunciar palabra en aquel momento.
-Voy a adelantar a Bella algunos puestos, su corazón ya falla incluso llevando el marcapasos, tú misma lo has podido comprobar las ultimas veces – me explicó.
- Pero… -intenté rebatir, aunque no tenía idea de qué.
- Es cuestión de tiempo para que lo necesite. Ambos lo sabemos –me dijo con calma y me sonó a una sentencia.
-¿Mi hija se va a morir? – pregunté con lagrimas en los ojos.
-No, no voy a permitir eso. Pero cuanto más puestos avancemos a Bella ahora, cuando el corazón le sea necesario, ya no hará falta esperar tanto. ¿Si, entiendes? – me preguntó quitándome las lágrimas.
-No dejes que nada le pase a mi niña, cuídala mucho – le supliqué.
-Sabes que quiero a Bella como si fuera mi hija – me abrazó – Amor, voy a dar una ronda, a mis otros pacientes, que yo entro a trabajar ahora. Después me paso a verlas – me dijo dándome un último beso.
Me quedé ahí de pie, mirando el camino por donde se fue tratando de asimilar eso que ya sabía. El corazón de Bella no iba a soportar una vida normal, fallaría hasta terminar con su vida siendo ella aún muy joven. Me lo explicaron desde el principio, desde que era niña… pero hasta hoy no he podido hacerme a la idea. Lentamente las lágrimas siguieron llegando mientras intenté que la confianza que siempre tuve en Carlisle me alcanzara para no perder la cabeza. Él nunca permitiría que Bella muriera.
-Pequeña, te vas a poner bien – susurré acariciándole las mejilla con cuidado de no tocar el oxigeno. Me senté el la silla que había al lado de la cama sin soltar la mano de Bella.

Pov Emmett

Desde que Jasper se había ido no había conseguido hacer dormir a mi sobrina. Estaba sentada viendo los dibujos a mi lado. Yo me moría de sueño, pero hasta que ella no se durmiera yo no podría.
-Venga preciosa… ya es hora de dormir – dije acariciando sus cabellos.
-No quiero, tendré pesadillas y no quiero – me dijo cruzándose de brazos sin separar la vista de la tele. Que la niña no se durmiera y no tener noticias de la familia me estaba poniendo de nervios.
-Es muy tarde y si mañana quieres jugar tienes que estar despierta… - le dije intentando convencerla.
-Me da igual – protestó. Cuando ya estaba comenzando a darlo por perdido, escuché un coche acercarse. En los pocos minutos, Rosalie y Alice aparecieron por la puerta del garaje, me giré para mirarlas. Y detrás de ellas venían Edward y Jasper, mi cuñado se sostenía el abdomen como si le doliera subir las escaleras.
-¿Qué haces despierta?  - dijo Rosalie poniéndose delante de la tele.
-Tía que estoy viendo los dibujos… - se quejó.
-Pero es que no son horas ver los dibujos, venga a la cama – dijo Edward.
-Papi – gritó mi sobrina saliendo corriendo para él.
-Espera princesa – dijo, Edward antes de que la niña se tirara en sus brazos – Hoy el papi no te puede coger, porque le duele la barriga, pero cuando me sienta bien lo haré – le dijo con una sonrisa – Dame la manita que nos vamos a la cama.
Pov Bella

Abrí los ojos y de inmediato reconocí la habitación de hospital y escuché el sonido del monitor a mi lado, y una mano apretando la mía.  Odiaba todo esto pero esta vez… pude justificar que Carlisle me hubiera internado.
- Bella… -la voz de mi madre me llamó y la miré a un lado, aunque sin moverme mucho por los cables y la mascarilla. - ¿Cómo estás?
- Estoy bien. –le dije deseando quitarme la mascarilla que me molestaba al hablar. 
- Todo va a estar bien. Carlisle dice que ya pasó lo peor. –me sonrió un poco, pero estaba triste y entonces recordé que Jasper y Edward no habían regresado a casa cuando yo cerré los ojos.
- ¿Edward? ¿Y mi hermano? –pregunté de inmediato escuchando los monitores acelerarse.
- Están bien. Todos están bien. –me aseguró. – Están en casa descansando, se llevaron un par de heridas pero es todo. Van a venir a visitarte. –volvió a sonreír, pero seguía sin convencerme.
- No. Que descansen. –le dije en tono débil pero deseando verlos y comprobar que estaban bien. 
-Cariño, voy a llamar a Carlisle, para decirle que te has despertado – me dijo, me beso la frente y salió. ¿Qué habría pasado?, ¿Y mis niños?, las preguntas rondaban por mi cabeza, deseaba saber todo, pero estaba segura de que no me explicarían nada, para que no me pusiera nerviosa. En ese momento mamá y Carlisle entraron por la puerta, él con una sonrisa.
-Me alegra verte despierta – me dijo y mirando los monitores y todo - ¿Cómo te sientes? – me preguntó posando toda su atención en mí
-Cansada… - dije sincera, en estos momentos era lo que más sentía.
-Descansa, seguramente después querrán venir todos a verte, tienes que reponer fuerzas – me dijo sonriendo – Además son las seis de la mañana – Asentí y cerré los ojos intentando relajarme para poder dormir mejor.

Pov Alice

Todo lo que en ese momento me importaba era estar con él. Nada más me daba ilusión que pensar en que Jasper me amaba como yo a él. Y aquí, separados del resto del mundo, uno en los brazos del otro, era todo perfecto.
Simplemente tenía el rostro oculto en su hombro y él me envolvía por la cintura atrayéndome hacia su cuerpo. No pensé que pudiera ser más feliz en aquel momento… hasta que sentí sus labios en mi oído y me estremecí. Él se dio cuenta y siguió su camino, bajando lentamente con caricias, sentí mi piel erizarse y una sonrisa formarse en sus labios.
Un suspiro se escapó inconsciente de mis labios cuando me mordió con suavidad y en respuesta a mi reacción, sus manos bajaron de mi cintura y me acercaron más a él, si es que era posible.
- Te amo. –me dijo al oído. – Te deseo… -murmuró con voz ronca.
- Tómame… -susurré apenas encontrando la voz, diciéndole la verdad más grande que se me ocurrió en ese momento.
No deseaba nada más que a él, sentir su cuerpo con él mío, su mi mente en la suya… y nuestros espíritus unidos en uno solo. Jasper y yo… nada más, nada menos, así todos ería perfecto.

Pov Edward

-Edward tienes que descansar, recuerda lo que te ha dicho el médico – me repetía por décima vez Rosalie.
-Me encuentro bien, tengo que ir al hospital a ver a Bella – repetí, parecía que no le había quedado claro que necesitaba verla.
-Que te vea con el abdomen vendado, no va hacer más que alterarla… - me dijo ahora Emmett.
-Pero no me va a ver el vendaje – aseguré.
-¿Qué pasa?, ¿Por qué tan alterados? – pregunto Alice entrando en la cocina, donde todos estábamos discutiendo. Los niños dormían, así que por el momento no pasaba nada.
-Que quiero ir a ver Bella… - le dije a mi hermana.
-Es normal, ¿Por qué tanto jaleo? – preguntó.
-Veis, Alice me entiende – dije gesticulando con las manos. Noté que Emmett me iba a contestar, pero picaron a la puerta, y sonreí.
-Tu respuesta va a tener que esperar, cuñado – dije bajando las escaleras con cuidado para que no me doliera la herida.
Abrí la puerta y no pude evitar la sonrisa y abrir los ojos de la sorpresa.
-¿Qué pasa? Ya ni educación tienes que se te olvida como se saludar…- dijo Jacob sonriendo.
-Me sorprende veros por aquí – dije abrazando a mi amigo y después saludado a Tanya.
-Pasábamos a ver a nuestros amigos y a los niños – dijo Tanya con una sonrisa.
-Pues a mí me vais a ver poco, me voy al hospital, y a Bella no vais a poder verla porque esta ingresada… - dije serio.
-¿Qué? – dijo seria Tanya.
-Ayer tuvimos un problema en casa, Bella se puso mal y yo recibí un balazo, pero nada grave – dije al ver la cara de ambos cuando dije lo mío.
-¿Un balazo?, ¿Por qué? Tío que has hecho – dijo Jake sorprendido.
-El imbécil amenazaba a mi hermana Rosalie con una navaja – dije con repugnancia.
-¿Esta bien tu hermana? – preguntó serio, Jake no se llevaba muy bien con Rosalie, pero en un pasado tuvieron una relación especial, y él se preocupaba por ella.
-Sí, estoy bien. Gracias por preocuparte – dijo mi hermana bajando. Detrás de ella venían Jasper, Alice y Emmett – Edward, te vamos a acompañar todos al hospital.
-No podéis. Emmett esta con convaleciente, Lily y lo niños no pueden quedarse solos – dije mirando a mi hermana.
-No me voy a quedar aquí estando mi hermana en el hospital, espero que eso lo entiendas – me dijo Emmett.
-Por los niños no os preocupes, nosotros los podemos cuidar hasta que vengáis – dijo Tanya.
-Perfecto – respondió Jasper – Gracias Tanya, ya podemos irnos, vamos que yo conduzco – dijo caminando al garaje.
-Cualquier cosa, me llamáis – dije mirando a mis amigos.
-Dale recuerdos a Bella – me dijeron y asentí y baje tras los demás.

Pov Bella

Mi madre había salido a tomarse un café, después de decirme que Edward y los demás vendrían a verme mientras Jake  Tanya se quedaban en casa con los niños. Escuché que llamaron a la puerta y luego los vi entrar. Hasta adelante iba Edward, sonriendo, después el resto de la familia excepto mis niños. Noté que Edward caminaba lento, pero no le puse mucha atención a eso, sólo deseaba que llegara a la cama y abrazarlo y que me besara. Cuando llegó a mi lado se sentó y me quitó la mascarilla de oxígeno para cumplir mis deseos, él lo sabía, claro, me conocía demasiado.
Sus labios tocaron los líos y sus manos reposaron en mis mejillas, yo no pude más que olvidarme de que no estábamos solos y lo abracé por la cintura. Pero al instante lo sentí estremecerse y pude percibir algo bajo su ropa, parecía un vendaje.
- ¿Qué te pasó? –pregunté asustada  mientras lo empujaba un poco del pecho para verlo a los ojos.
- No es nada. –me sonrió y volvió a ponerme la mascarilla y alguien muy cerca suspiró.
- Bella, ten calma. –me dijo Carlisle. – Él está bien, es una herida menor.
- Me preocupas más tú. –me dijo Edward frunciendo el seño. – Entiendo que no tenías más opción que correr… pero en verdad… siento que casi te pierdo… -suspiró e hizo una pequeña mueca.
- Edward. Dime qué te pasó. –le ordené.
- Una herida menor. Me rozó una bala y ya. Nada más. Fue aquí. –dijo señalando un punto en su costado. – Limpiaron la herida, dieron unos puntos y ya quedó. Pero en cambio tú…
- ¡Yo nada! –le dije exaltada. – Yo tengo lo mismo de siempre, ya estoy acostumbrada y tú también deberías estarlo. Pero esto… no lo puedo creer… -murmuré al final porque sentí que me faltaba el aire.
- Tranquilízate. –me dijo Carlisle y se acercó para abrir más el oxígeno.
- Bella, te juro que estoy bien. Pero me preocupo por ti. Ten calma… recupérate pronto porque los niños te extrañan. –habló Edward y me sonrió.
Yo sentía aún la falta de aire pero de todas formas me dio gusto cuando me volvió a quitar la mascarilla y dejó un beso fugaz en mis labios, después, la volvió a poner y me besó la frente. No pude más que verlo a los ojos y perderme en ellos. Viendo esa mirada verde que me volvían loca conseguí calmarme y recuperar poco a poco mi respiración.
-¿Tú estas bien Jasper? – pregunté mirando a mi hermano.
-Perfecto, no te preocupes, por lo que no debes – me dijo tranquilo.
-¿Qué fue lo que pasó? – pregunté mirando a Alice y Rosalie. Ayer estaba demasiado mal como para preguntarles cuando llegaron a la casa.
-Mi ex-novio se volvió loco… intentó abusar de mí aprovechando que Jasper se pensaba que estábamos juntos, y el desgraciado que violó a Rosalie estaba allí – dijo. Yo mire a mi hermano y asintió.
-Lo siento Alice – dije cuando lo entendí.
-No te preocupes Bella.
-Sí, yo no deje que me lo explicaras… podría haberte pasado cualquier cosa… yo, de verdad lo siento – dije demasiado apenada.
-De verdad no te preocupes – me dijo sonriendo.
-¿Cómo te sientes? – me preguntó Rosalie, abrazando a Emmett.
-Bien, pero mi hermano y Edward no deberían estar aquí – dije mirando a Emmett y a Edward.
-Tú no deberías decir lo que tenemos que hacer… - dijo mi hermano levantando una ceja.
-Vosotros sí me lo decís a mi – dije levantando las dos cejas.
-Bueno, ya está. Dejemos esto aparte, no queremos tener la discusión de anoche – dijo Carlisle calmando las cosas.
-¿Cuándo podré volver a casa? – pregunté intentando olvidar el tema.
-Estarás unos días aquí, no se decirte cuantos, pero serán unos días – me dijo seriamente.
-¿Y los niños?
-Estarán bien, con nosotros, mientras tu estas aquí – dijo Jasper con una sonrisa.
-No lo dudo – sonreí. 

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