CAPITULO: 19
Pov Edward
Estaba
hundido. La iba a perder, Esme estaba sentada con ella en la cama. Y veía como
las dos lloraban, me estaba destrozando por dentro. Mi hermana Alice me
abrazaba, y mi padre tenía su mano en mi hombro. Deseaba con todas mis fuerzas
poder cambiarme con Bella, ser yo quien estuviera en su lugar. Y me arrepentía
de haberle prometido que seguiría adelante, porque sabía que no sería así, sin
ella mi vida no tenía sentido alguno. Uno de los médicos entró en la sala donde
nos encontrábamos todos.
-Ya
es hora – dijo mirando a mi padre, quien asintió y nos miró a todos.
-Tenéis
que salir – dijo lentamente, creo que yo no era el único que no quería salir de
esa habitación. Quería quedarme con ella, tenerla delante de mis ojos.
-Mamá,
llama a papá y dile que le quiero y que no importa lo que pasara, sino lo que
me ha demostrado a mí estos meses – dijo mi Bella, intentó alzar la voz, pero
apenas sonó en un tono normal – Y a los chicos que los quiero y que sé que
serán unos tíos estupendos – dijo mirándome a mí y refiriéndose a nuestros
amigos, tenía razón, tenía que llamarlos, Tanya me pidió que con cualquier cosa
la llamara.
-Por
supuesto mi vida – dijo Esme sonriendo. Le dio un beso en la frente, con mucho
cuidado, estuvo un rato así y después se levantó. Emmett ayudó a Esme, pues
todos sentíamos que no tendría fuerzas para caminar. Rosalie se acercó a mí y
me abrazó fuertemente, hacía mucho tiempo que no abrazaba a mi hermana. Yo en
ningún momento dejé de llorar, todo esto era demasiado. Alice le daba consuelo
a Jasper quien también iba llorando. Salimos lentamente de la sala. Ninguno nos
queríamos separar de allí. Fuimos por un momento a la entrada del hospital para
que Esme pudiera llamar a Charlie pues dentro no se podía. Cuando estuvimos
fuera y sentí el aire por todo mi cuerpo me derrumbé quedando en el suelo de
rodillas.
-Edward…
- sentí las brazos de mis dos hermanas a mi alrededor me estaban abrazando.
Hacía muchos años que no nos abrazábamos los tres juntos – No te pongas así,
Bella es fuerte, estará bien – me susurró Rosalie en el oído.
-¿Y
si no?, ¿Y si algo le pasa?, ¿Y si la pierdo? – en mi cabeza había demasiadas
cosas y no podía pensar con claridad.
-Tienes
que ser fuerte, por ella – me dijo esta vez Alice.
-Ven
Edward – me llamó Esme, Emmett todavía la tenía abrazada y ahora Jasper estaba
junto a ellos. Yo me levanté lentamente, pues no estaba seguro de mis fuerzas.
Esme me tendió su mano separándome de un poco de sus hijos – Sé que duele. A mí
también me duele, pero tenemos que ser fuertes por ella, no nos podemos dejar
vencer, y tenemos que tener confianza en tu padre – me dijo llorando tanto como
yo. Después me acercó a ella y me abrazó fuerte. Al separarnos ella volvió a
los brazos de Emmett y Jasper y yo a los de mis hermanas – Voy a llamar a
Charlie – dijo sacando su móvil y marcando el numero, estuvo esperando – No lo
coge – dijo seriamente – Charlie, soy Esme. Estamos en el hospital, Bella se ha
puesto de parto y no le pueden hacer la cesaría, cuando oigas este mensaje ven
para aquí ella te quiere con nosotros – dijo intentando aguantar las lagrimas.
-¿No
estaba? – preguntó Emmett algo rudo.
-No,
me salto el contestador – le dijo su madre, y se apoyó en su pecho.
-No
cambia… cuando se le necesita nunca está… - dijo Emmett negando.
-Voy
a llamar a Tanya – dije apartándome del abrazo de mis hermanas. Saqué mi móvil
y la llamé el pitido sonó dos veces y después contestó.
-¿Qué
pasa Edward? – me preguntó, sin ni siquiera saludar, por una parte lo agradecí.
-Es
Bella, se ha puesto de parto, y no le pueden hacer la cesaría… - dije
sollozando.
-¿¡Qué!?
Eso no puede ser… - me gritó y después se lamentó - ¿Dónde estás ahora? –
preguntó rápidamente.
-¿Qué
pasa? – escuche a Jake al otro lado del teléfono.
-Bella
se ha puesto de parto – le contesto Tanya, y escuché varias voces a la vez -
¡Callad! Edward ¿Dónde estás? – me volvió a preguntar.
-En
el hospital, ahora acaban de llevar a Bella a quirófano. ¿Podéis venir? –
pregunte.
-Estamos
en un atasco, ha habido un accidente en una de las carreteras de Seattle y
estamos aquí parados… fuera de los coches, llevamos un buen rato. No sé cuánto
tardaremos en cuanto estemos vamos para allí – me dijo.
-Está
bien – le contesté – Hasta dentro de un rato – y les colgué – Tardarán en
llegar, están en un atasco – les dije a la familia.
-Vamos
dentro a esperar… - dijo Jasper. Se separó de su madre y abrazó a mi hermana.
Así como Rose que fue para donde estaba Emmett, yo miré a éste y le dije que yo
me quedaba con Esme. Quien me sonrió cuando vio que yo la abrazaba.
Entramos
en una pequeña sala que había entre cuidados intensivos y quirófanos. Alice y
Rosalie estaban sentadas, a diferencia de los demás que nos sentábamos y nos
levantábamos inquietos. Todo lo que estaba pasando era mi culpa, Bella estaba
mal por mi culpa, iba a perderla por mi culpa.
-No es justo, nada de esto debería estar pasando -
empecé a decir todo lo que estaba pensando, no por una razón específica sino
por simple desesperación. - Ella nunca debió embarazarse, fue un error, todo ha
sido un error...
- ¿Disculpa? -escuché la voz de Rosalie y antes de
mirarla supe que estaba furiosa - ¿Cómo te atreves? Estás hablando de la vida
de tus hijos. Deberías amarlos y en lugar de eso piensas que son un error –
dijo enojada, la miré a la cara y me veía seriamente.
- No es eso... es que Bella... -traté de defenderme,
sin saber muy bien cómo ni querer desquitar toda mi frustración en ella.
- Mejor guarda silencio, Edward, no sabes lo que
estás diciendo – dijo mi hermana, ella tampoco quería discutir, pues sabía que
de haber querido hubiera continuado.
-Edward tiene razón – dijo Jasper – Mi hermana jamás
debió quedar embarazada – dijo seriamente. Separándose un poco de Alice – Si
algo le pasa a mi hermana hoy te juro que haré que te arrepientas toda la vida,
porque todo es tu maldita culpa – me dijo seriamente.
-Basta. No quiero escucharos más. Bella esta en un
quirófano, dando a luz a tus hijos Edward – dijo Esme mirándome seriamente –
Tus sobrinos Jasper – dijo mirando a su hijo esta vez – y es posible que mi
hija no salga con vida de ese quirófano y vosotros estáis discutiendo. No
podéis parar ni por un momento. Las cosas han pasado y punto. Son tus hijos y
tú no tienes la culpa de lo que ha pasado. No tienes que arrepentirte de eso –
dijo acercándose a mí.
-¿Y si la perdemos…? – susurré llorando. Esme no me
contestó y me abrazo fuertemente.
Pov Carlisle
Estábamos
en una sala especial para partos, con batas y guantes puestos. Todo listo para
enfrentar las circunstancias. En una esquina el pediatra tenía una cuna
caliente preparada con material para dos bebés y dadas las circunstancias de
Bella estaba prevenido… quizás ambas criaturas necesitarían cuidados
especiales.
El
ginecólogo había puesto a Bella recostada mirando al techo con las piernas en
los estribos especiales, como era necesario para cualquier parto. Eso no
ayudaba al corazón de Bella, pero no existía otra posición para hacerlos nacer.
Ya la tenía acomodada con las telas estériles alrededor de sus piernas y estaba
preparado para atenderla.
Yo
estaba justo al lado derecho de ella, del izquierdo se encontraba el monitor de
sus signos vitales, tenía todo lo que se me ocurrió pudiera necesitar. Ordené
trajeran un desfibrilador por si su corazón se detenía y era necesario usarlo,
también pedí toda clase de medicamentos que me ayudaran a mantenerlo funcionando
y los necesarios para sedarla en caso de que necesitara intubarla para que
continuara viva. La cama en terapia
intensiva que pedí por mera precaución ahora me parecía indispensable… si
teníamos suerte y todo salía bien, ese era el mejor lugar para Bella. En
realidad, en este punto nada más había dos opciones, la terapia intensiva… o
que Bella no lo lograra.
Además
había varias enfermeras ahí, expertas ayudando a cada uno de los médicos y otra
para ir y venir por más material en caso de que fuera necesario. Y ordenamos al
banco de sangre varias unidades, por si eran necesarias, aquí dentro teníamos
una ya lista y las demás las estaban preparando. Definitivamente Bella tendría
la mejor atención que se le pudiera dar, sólo esperaba que eso y sus deseos de
vivir fueran suficientes.
Con
cada nueva contracción el ginecólogo le indicaba que pujara, eso ayudaría al
primer bebé a salir más rápido. Bella hacía cada esfuerzo tan grande como podía
y siempre se reflejaba en su estado, la mascarilla con oxígeno no le ayudaba a
respirar mejor, el monitor marcaba lo apresurado de su corazón junto con lo
bajo de su presión arterial… pésimo signo. Además con cada minuto que pasaba,
la cantidad de oxígeno en su sangre era menor, ya se encontraba por debajo de
lo normal. Todo eso combinado me hacía pensar que ella perdería el conocimiento
pronto, quizás antes de lo esperado.
-
De nuevo. Lo estás haciendo bien, tu bebé casi está aquí. –le dijo el
ginecólogo animándola.
Ella
se esforzó todo lo que pudo y aunque desde mi posición no veía bien, pude
adivinar que el primer bebé salió, no lo escuché llorar de inmediato, pero no
debería preocuparme por eso, mi deber era cuidar a Bella. Miré el monitor y
mientras el aparato se encargaba de tomar nuevamente la presión sanguínea, yo
preparé en una jeringa medicamento, si estaba más baja que antes, lo usaría.
Cuando vi la cifra, no dudé y se lo puse, eso la ayudaría a mejorar, a que
resistiera un poco más. Revisé que la mascarilla estuviera bien acomodada y
luego de cerciorarme de que así era, volví
preocuparme por el bebé, todavía no lo escuchaba llorar.
-
Carlisle… -dijo Bella mi nombre con trabajos y en sus ojos vi la preocupación,
yo asentí y busqué al pediatra, quien tenía al niño en la cuna.
-
¿Cómo está el bebé? –pregunté ansioso, pero antes de que alguno de los hombres
pudiera responderme, se escuchó un llanto estridente llenar la habitación.
-
La bebé. –me corrigió el pediatra. –Escúchala por ti mismo.
Sonreí
un poco y luego me acerqué para murmurarle a Bella en el oído.
-
Tu hija está muy bien, escúchala. Felicidades. –le dije en voz baja y luego
besé su frente antes de concentrarme de nuevo en el trabajo. - ¿Cómo va el
sangrado? –pregunté el ginecólogo.
-
Está controlado. Acabo de sacar una placenta. –me respondió sin alzar la mirada
de su sitio.
-
¿Y el otro bebé? –quise saber, si no estaba bien acomodado todo se complicaría
porque a final de cuentas habríamos de realizar una cesárea con anestesia
general… con todo y lo que eso implicaba.
-
Abocado. –me respondió y suspiré de alivio. – Pero este aún no ha roto la
fuente. Voy a romperla yo.
Las
contracciones de Bella siguieron con su mismo ritmo, eso era bueno, pues aún en
una mujer sana el parto de gemelos no era cosa fácil. El ginecólogo continuó
dándole ánimos y el pediatra terminó de asegurarse de que la bebé estuviera
bien y la envolvió en una manta. Yo seguí viendo los signos de Bella
preocupándome más cada vez que su corazón latía más de prisa y lograba menos
resultados, por un momento, inclusive tuve que hablarle a Bella, pues parecía
perder el conocimiento.
-
Bella, abre los ojos. –le indiqué con voz firme y sus párpados temblaron un
poco. – No te rindas, Bella ¿no quieres ver a tu bebé? –con esas palabras logró
abrir los ojos y vi que el pediatra ya estaba llegando al lado mío con la niña
envuelta como un pequeño paquete rosado.
Se
la acercó y Bella pudo mirar el rostro de su niña, ahora dormida. Vi como sus
ojos se llenaban de lágrimas, que al derramarse se confundieron con las gotas
de sudor que perlaban su rostro.
-
Puedes darle un beso. –le dije mientras le alzaba la mascarilla de oxígeno por
un momento. Eso no lo hice como médico, sino como el abuelo de la pequeña
criatura que necesitaba conocer a su mamá.
Bella
la besó con rapidez y yo volví a ponerle el oxígeno.
-Elisabeth
Cullen Swan – susurró, su voz fue muy bajita pero la entendí y no pude evitar
emocionarme de que le pusiera ese nombre.
En ese momento adiviné que vino otra contracción porque ella se tensó
por el dolor. El pediatra también lo supo, así que se alejó con la criatura y
todos volvimos a estar concentrados.
-
Una vez más, Bella. Está a punto de nacer. –le dijo el ginecólogo y yo me sentí
casi aliviado. – Pónganle la unidad de sangre. –pidió y mis esperanzas se
desvanecieron. Estaba sangrando.
Una
enfermera se apresuró a seguir la orden y le colocó la sangre, que empezó a
gotear para entrar en su cuerpo. Yo automáticamente abrí el suero que tenía
cerca lo más que se pudo. Miré el monitor y al ver otra vez sus signos me
pregunté cómo es que Bella continuaba no sólo consciente, sino haciendo
esfuerzo para que su bebé naciera. Esta chica era mucho más fuerte de lo que
llegué a pesar.
-
Listo. –dijo el ginecólogo y unos segundos después el pediatra recibió otro
bebé que tampoco lloraba. – Carlisle. –me llamó y me dedicó una mirada
significativa.
Yo
le puse el medicamento necesario. Por fin. Ya no tenía que ser cuidadoso, ya no
había bebés que proteger y era libre de hacer lo necesario por Bella. La miré a
los ojos un segundo y vi su mirada medio extraviada. En ese momento el bebé
también lloró con fuerza y ella sonrió un poco.
-Anthony…
- apenas la escuché.
Y
supe que fue ahí donde se dio por vencida, pues cerró los ojos y se abandonó
completamente.
-
¡Bella! –le grité y no respondió.
Pov Bella
Hice
mayor esfuerzo que la vez anterior, no me quedaban apenas fuerzas y me
sorprendía que continuara empujando. Sentí como algo salía de mí y comprendí
que el primer bebé había nacido. El pediatra lo cogió y se lo llevó para
revisarlo, yo quería ver a mi bebé, quería conocerlo. No estaba muy concentrada
pero vi que Carlisle miraba el monitor seriamente y cuando vio algo inyectó en
el tubo del suero algo. Después me revisó la mascarilla. Estaba atenta a que no
había escuchado al bebé llorar y me preocupé.
-
Carlisle… - susurré el me miro seriamente y asintió. Se fue donde el médico,
para comprobar cómo estaba todo. No pude escuchar que le decía, pero si escuche
el llanto de mi bebe que retumbó por toda la sala. Carlisle se acercó a mi
oído.
-
Tu hija está muy bien, escúchala. Felicidades – Me dijo en voz baja, me beso la
frente y se concentro de nuevo en su trabajo - ¿Cómo va el sangrado? –pregunto
al ginecólogo.
-
Está controlado. Acabo de sacar una placenta – le respondió. Me costaba mucho
respirar. La mascarilla no estaba haciendo mucho.
-
¿Y el otro bebé? – le preguntó parecía preocupado por la respuesta, yo tan solo
quería que acabara pronto para poder dormir.
-
Abocado. – respondió y sentí como suspiraba de alivio– Pero este aún no ha roto
la fuente. Voy a romperla yo.
Continué
tenido contracciones, a medida que avanzaba me dolía más y tenía menos fuerzas.
El doctor me daba ánimos para que continuara, para que empujara, pero no podía
mis fuerzas eran inexistentes y mis parpados comenzaron a pesarme.
-
Bella, abre los ojos – escuché la voz de
Carlisle, lo intenté pero pesaban demasiado – No te rindas, Bella ¿no quieres
ver a tu bebé? –cuando escuché esas palabras saque fuerzas de donde no las
tenía y abrí los ojos, uno de los médicos se acercaba con mi niña en los brazos
envuelta en una manta rosada. Mi niña era hermosa y estaba dormida, no pude
evitar las lágrimas, había podido conocerla.
-
Puedes darle un beso – me dijo Carlisle, me alzo la mascarilla y con
delicadeza, besé a mi niña antes de que me volviera a poner la mascarilla.
-Elisabeth
Cullen Swan – susurré. Carlisle me miró sorprendido y me sonrió. Era el nombre
de la madre de Edward. Sabía que a él le hacía ilusión que si fuera niña se
llamara como su mamá. Justo en ese momento volví a tener otra contracción y el
pediatra apartó a mi niña de mí, quería pedirle que no se la llevara, que la
dejara conmigo, pero mi voz no salió.
-
Una vez más, Bella. Está a punto de nacer – me animó el médico. Quise decirle
que no podía más que me rendía, pero entonces recordé que se trataba de mi bebé
y el de Edward, por el que tanto había luchado para que nada le pasara y ahora
no iba a poder traerlo al mundo – Pónganle la unidad de sangre – le escuché
pedir, no sabía que significaba pero seguro que nada bueno.
Noté
movimiento a mi alrededor, pero no pude concentrarme en lo que era. Seguramente
la enfermera. Carlisle tocó algo y después estuvo atento del monitor donde
mostraba como estaba mi corazón – Listo –dijo el doctor y rápidamente vi como
el otro médico cogía a mi segundo bebé, quien tampoco escuche llorar y me
desesperé, ¿Por qué tardaba tanto? – Carlisle – le llamaron, él miro y asintió.
Yo tenía la mirada perdida, esperaba a que mi hijo llorara para poder cerrar
los ojos en la inmensa tranquilidad. Escuché el llanto con fuerza por toda la
sala y sonreí.
-Anthony…
- susurré sin aliento para continuar la frase. Y mis parpados se cerraron, me
quedé sin fuerzas y no pude hacer nada. Me encontraba en un lugar oscuro,
silencioso.
-
¡Bella! – escuché que me gritaba Carlisle pero no pude contestar, ya no. Mis
niños habían nacido, estaban bien y sabía que Edward sería un excelente padre.
Había podido despedirme de todos. Y había vuelto a ver a mi padre. Me dejé
llevar por esa oscuridad y tranquilidad que tanta falta me hacía.
Pov Carlisle
-
¡Bella! –le grité y no respondió.
-
Está sangrando – me avisó el ginecólogo.
Le
puse más medicamento y vi el trazo de su corazón en el monitor, que fue
errático un par de segundos antes de aparecer completamente plano. Ya no latía,
no respiraba.
-
Está en paro – avisé en general para que todos supieran qué era lo que debíamos
hacer.
Al
instante vi al médico pediatra que se acercó para darle el masaje cardiaco, el
ginecólogo seguía trabajando para detener el sangrado, con movimientos
circulares en el vientre de Bella y yo la intubé. Dimos así un ciclo completo
de reanimación y no hubo respuesta. Entonces, cambié de lugar con el pediatra y
él estuvo apretando la bolsa que servía para meter aire en los pulmones de
ella, mientras yo continué con el masaje al corazón.
Conté
en voz alta para no perder la concentración, cada vez que apretaba su pecho era
un latido forzado al pobre corazón cansado de Bella, ella estaba ahí, siendo
obligada a vivir y no sabía si iba a responder o no.
-
Parece que se está deteniendo el sangrado. –nos avisó el ginecólogo y sentí
alivio, pues podía significar que la matriz de Bella nos ayudaba a mantenerla
con vida, pero también me preocupé más… ¿era que sangraba porque ya no podíamos
mantener su presión sanguínea?
-
Hay ritmo. –me dijo el pediatra atento al monitor.
Yo
observé el trazo, esa línea desordenada era mejor a la nada. Lo miré un poco y
me di cuenta de que era momento de usar el desfibrilador pues si bien su
corazón intentaba latir, no lo estaba logrando. Tomé las paletas y las cargué.
-
Atrás. –les ordené a todos para que se alejaran y le di una descarga.
Vi
el monitor y no hubo muchos cambios, así que regresé al masaje cardiaco. Así
continuamos dando los ciclos, el desfibrilador, los medicamentos, la sangre
pasando, ayudándole a meter aire en sus pulmones. Lo hicimos un rato
coordinados, sólo mi voz se escuchaba de repente para dar órdenes.
-
Carlisle. –me dijo el ginecólogo e repente sacándome de mis pensamientos con
voz grave.
-
¿Cuánto tiempo? –le pregunté, supe que él quería decirme que ya llevábamos
mucho haciendo la resucitación, que era momento de aceptar que Bella estaba
muerta.
-
Veinte minutos. –me dijo y no me sorprendió nada.
Continué
haciendo el masaje cardiaco, pensando en las opciones, pero ya no había más.
Bella se había rendido. Cada músculo de mi cuerpo protestaba por el dolor y
estaba bañado de sudor por el esfuerzo, pero eso no me impidió seguir… porque
no podía aceptar que Bella había muerto sin que yo pudiera evitarlo ¿qué iba a
pasar con Esme? ¿Y Edward? Y esos bebés la necesitaban.
-
No. –contesté finalmente, avisándoles que eso no era todo y dejé el masaje
cardiaco para tomar una vez más el desfibrilador. – Atrás. –les avisé y todos
se retiraron mientras di la descarga. El cuerpo de Bella se movió por la
electricidad que corrió por su cuerpo y la vi ahí, tendida, pálida, con un tubo
en la garganta… tal vez eso era todo… quizás me estaba esforzando sobre un
cadáver.
-
Carlisle. –me llamó de nuevo el ginecólogo, pero esta vez advertí algo más en
su voz y escuché el monitor.
Cuando
miré esperé ver la línea plana y entonces sería todo, el final. Quizás si aún
tenía trazo aunque fueran erráticos… podría continuar intentando. Pero lo que
vi me sorprendió. Estaba latiendo. No tenía ritmo ni lo hacía de forma normal,
pero había un latido.
-
La trajiste de vuelta. –me dijo el pediatra, quien seguía dándole aire con la
bolsa a través del tubo.
-
¿A terapia intensiva? –preguntó el ginecólogo.
-
Antes hay que cambiarle el suero. –pedí y una enfermera se apresuró para remplazar
la bolsa casi vacía por la que ya tenía lista.
Cuando
lo hizo yo reconté mentalmente qué medicamentos le había puesto y busqué otro,
que sería de ayuda para continuar estabilizándola. Tomé el frasco y llené la
jeringa, luego, cuando quise ponerla en el suero vi que mis manos temblaban
demasiado. No supe si era por los nervios o el cansancio, pero pronto me di
cuenta de que no podría hacerlo.
-
Doctor… -me dijo una enfermera a mi lado con voz amable y las manos listas para
recibirme el medicamento.
-
Gracias. –respondí entregándoselo.
-
¿Todo? –inquirió mientras clavaba la aguja en el suero.
-Sí. –mientras lo hizo yo terminé de recuperar el
aliento sin dejar de ver el monitor. Al final supe que era momento de
trasladarla a terapia intensiva. – Hay que llevarla ya.
Sabía
que una de las enfermeras avisaría mientras otra me llevaría el expediente,
pues ya pasada la crisis me quedaba el papeleo por hacer y ni siquiera me
sentía capaz de recordar todo lo que hicimos. Fui hasta donde el pediatra y lo
relevé, usando todas mis energías para apretar la bolsa.
-
Gracias. –murmuré. – Todos han hecho un excelente trabajo. Se los agradezco por
mí, por Bella y por toda mi familia. –los vi a todos a los ojos con una sonrisa
cansada. Ellos asintieron. - ¿Los bebés? –pregunté finalmente.
-
Niña y niño. Ambos en perfecto estado. Hiciste un gran trabajo y Bella también.
–me dio una palmada en la espalda.
-
Gracias. –le dije. – Mi esposa y los demás deben estar viendo los cuneros… no
te aparezcas por ahí, por favor, yo tengo que informarles de cómo está Bella.
El
asintió y me sonrió. Luego, los demás también me felicitaron mientras me
ayudaban a pasar a Bella a una camilla y luego fui con dos enfermeras hasta la
terapia intensiva.
Cuando
entramos colocamos a Bella en la cama y le pusimos el ventilador y los
monitores, no me despegué de ella hasta cerciorarme que estaba segura, estable.
Al final le besé la frente y salí de ahí. Al atravesar la puerta de terapia
intensiva supe que el trabajo aún no terminaba, ni el peligro había pasado, aún
me quedaba decirles a los demás que si bien lo peor parecía ya haber pasado…
ella aún corría peligro.
Yo
supuse que la familia se encontraría en los cuneros para ver a los niños, así
que cuando iba de camino y me di cuenta de que estaba más exhausto de lo que
pensé… simplemente me recargué en la pared y me senté en el suelo. Quizás no
solo fue el esfuerzo físico, sino la tensión lo que me drenó la energía, pero no
pude dar un paso más.
Pov Esme
No
sé cuánto tiempo tenían adentro, a mí me pareció mucho más del normal, pero no
podía estar segura. Quizás era algo bueno… no podía pensar otra cosa. Con la
familia todo era tensión. Estábamos en la sala de espera común del primer piso,
en el punto medio entre quirófanos y terapia intensiva. Tanto los chicos como
yo caminábamos y nos sentábamos a ratos, impacientes. Después que lo que pasó
con Edward y Jasper nadie más volvió hablar. Charlie todavía no aparecía y los chicos
continuaban en el atasco.
Cada
vez que notábamos a alguien salir o entrar lo mirábamos con atención esperando
por Carlisle o por alguien más que nos llevara noticias. Pero nunca sucedía así
y cada minuto me quitaba más las esperanzas.
Así fue, hasta que me fijé en un hombre rubio que salió del fondo, era
mi esposo.
-
Carlisle… -murmuré cuando lo reconocí y mis hijos y los suyos prestaron
atención también.
Quise
correr hacia él, pero lo que hizo me detuvo en seco, se recargó en la pared y
se dejó caer lentamente. Al final quedó sentado en el suelo sosteniendo la
cabeza entre las manos. No. En ese
instante supe que Bella había muerto. Ambas piernas me fallaron y de no ser
porque Emmett me sostuvo no hubiera podido mantenerme en pie.
-
Mamá… -me murmuró y yo hice un gran esfuerzo por caminar, no podía aceptarlo
sólo así, tenía que escuchar a Carlisle decírmelo.
Avancé
paso a paso, tan rápido como mis piernas se movieron y sentí a los chicos
detrás de mí. De seguro que hubieran podido adelantarse, pero tal vez temían
hacerlo. Los entendí, yo tampoco deseaba escuchar la verdad. Cuando, al fin, estuve a un par de metros de
él busqué la voz para llamar su atención.
-
Carlisle. –murmuré su nombre apenas y él alzó la mirada, en sus ojos vi
cansancio y noté la sabiduría digna de un anciano, pero sobre todo, estaba
sorprendido ¿cómo podía estarlo? Lentamente tendió una mano y tomó la mía,
luego, inexplicablemente… me sonrió.
-
Bella está viva y los bebés están bien – En el momento que procese la
información, sin pensarlo me dejé caer de rodillas a su lado y lo abracé, me
aferré a él y escondí el rostro en su cuello empezando a llorar. No pude hacer
otra cosa. Deseaba agradecerle por todo lo que hizo, él le salvó la vida a mi
hija, de eso estaba segura… como médico fue el que obró el milagro. Pero sabía
que lo había hecho no sólo por su paciente, sino por mí y por mi Bella, por
Edward y esos bebés. Carlisle era nuestro ángel salvador y siempre lo amaría.
Pov Edward
El
tiempo parecía haberse detenido. Nadie nos había dado noticias aún y yo quería
ir a donde fuera para encontrar a Bella y sostener su mano todo el tiempo. Pero
no podía, estaba ahí con el resto de la familia, preguntándome si mi razón de
existir continuaba existiendo en este mundo o no.
-
Carlisle. –escuché murmurar a Esme y en automático vi a mi padre salir de una puerta al final del pasillo.
Quise
correr hacia él para que me dijera cómo estaban Bella y nuestros bebés, pero cuando él se dejó caer en el
suelo supuse lo peor… Bella había muerto. No, eso era imposible. A pesar de sus
palabras, estaba convencido de que mi padre podría salvarla, él era el mejor…
nunca la dejaría morir.
Vi
que Esme se desprendió de Emmett y fue caminando hacia mi padre, todos la
seguimos, no me sentí capaz de ir ser el primero en preguntar, no si padre fue
incapaz de hacer el milagro.
-
Carlisle… -murmuró ella y él nos miró sorprendido, después tomó la mano de su
esposa… y sonrió.
-
Bella está viva y los bebés están bien. –habló pausado, ella se arrojó a sus
brazos llorando.
Yo
me quedé ahí, procesando la información. Bella estaba viva. Los bebés se
encontraban bien. Pero algo no estaba perfecto… porque “viva” no era lo mismo
que “bien”… y aunque le agradecí a mi padre y al cielo por el milagro, también
continué preocupándome. Pues no se podía asegurar nada, y todavía podía
perderla.
Pov Jasper
Alice
y yo estábamos abrazados, lejos del resto de la familia, había demasiada
tensión, y no soportaba verle la cara a Edward y saber que mi hermana estaba en
esta situación por su maldita culpa. Alice intentaba darme fuerzas para
continuar esperando, porque ya no me sentía capaz de seguir ahí sin hacer nada,
aunque no hubiera algo útil que hacer.
-
Jasper. –me dijo y me separé de ella, el tono asustado de su voz no me dio
muchos ánimos.
Cuando
seguí el curso de su mirada encontré a toda la familia caminando hacia el otro
extremo del pasillo, donde estaba Carlisle, sentado en el suelo con la cabeza
entre las manos.
-
Bella está muerta. –le dije a Alice en automático y caminé siguiendo al resto,
imaginando qué iba a pasar ahora, cómo podríamos continuar después de perder a
mi hermana.
El
largo pasillo me pareció eterno, como la espera de un condenado a muerte.
Cuando por fin los alcanzamos vi a Carlisle tomando a mamá de la mano y con una
sonrisa en el rostro ¿cómo podía sonreír?
-
Bella está viva y los bebés están bien.
Antes
de que pudiera entender lo que dijo, Alice me abrazó y se rio contra mi pecho.
Lentamente mis brazos también la envolvieron, pero mi mirada se quedó fija en mi
madre y Carlisle, ella se dejó caer y se arrojó llorando a sus brazos de puro
alivio. Bella estaba viva. Finalmente, sonreí.
Pov Alice
Jasper
y yo estábamos abrazados, lejos de los demás. Esperando al igual que ellos por
una noticia. Lo único que yo deseaba era que Bella estuviera bien, por ella y
por todos los demás. Suspiré y abrí los ojos… del otro lado estaba Mi padre,
sentado en el suelo, derrotado.
-
Jasper… -murmuré sin querer hacerlo, sin desear ser yo quien lo hiciera darse
cuenta, porque de seguro las cosas salieron mal.
-
Bella está muerta. –me dijo apenas y comenzó a caminar siguiendo a los otros.
Yo
quise contradecirlo pero no pude, no me atreví a murmurarle palabras de aliento
que estaba segura eran mentiras. Muy pronto llegamos con los otros, aunque me
hubiera gustado alargarle un poco más la espera que antes me apreció eterna.
-
Bella está viva y los bebés están bien. –dijo papá con una sonrisa, sosteniendo
la mano de Esme, ella se arrojó a sus brazos llorando.
Miré
a Jasper y pude ver que aún no procesaba la información, por eso lo abracé y de
puros nervios y alivio me reí un poco, llena de felicidad porque Bella estaba
aún con nosotros. A los segundos Jasper correspondió mi abrazo, sentí sus
lágrimas en mi cuello. Lagrimas de felicidad.
Pov Rosalie
Agarraba
la mano de Emmett dándole todo el apoyo sin hablar. Sabía que no era el
momento. Y cuando Emmett se levantaba inquieto me acercaba a Edward, no quería
que se lamentara, él debía amar a esos bebés pasase lo que pasase. Yo conseguí
amar a mi hijo a pesar de saber de dónde provenía. Y aunque eso no tenía nada
que ver con esto, no quitaba que debería amarlos.
-
Carlisle… -escuché decir a Esme y me volví hacia el final del pasillo, donde mi
padre se sentó en el suelo con aire derrotado.
Todos
se dieron cuenta de eso, de lo que de seguro significaba. Bella había muerto…
¿cómo estarían los bebés? ¿Lo habría logrado? Me sentí mal por ella, por mi
hermano, Emmett… todos la necesitaban mucho, en especial esos bebés… no podían
crecer sin ella. Emmett estaba en shock pero por un momento me soltó
rápidamente la mano para sostener a Esme.
-
Mamá… -murmuró Emmett agarrándola, pero no duró mucho, ella se soltó y fue
hacia mi padre.
Todos
la seguimos, de camino tomé la mano de Emmett, porque sabía iba a necesitar
apoyo cuando escuchara de mi padre lo que ya todos suponíamos.
-
Carlisle… -llamó su atención Esme y él la miró, sorprendido y luego sonriendo,
le tomó la mano.
-
Bella está viva y los bebés están bien – dijo con voz pesada, pero sin quitar la
sonrisa. Casi no pude creer la contradicción entre su semblante y sus palabras,
pero me alegré de que las cosas salieran bien, no sólo por ella, sino por toda
la familia. Pocos segundos después Emmett me abrazó con fuerza y puso su rostro
en mi cabello. Cuando noté los suspiros que lo estremecían le devolví el
abrazo. No sé si los demás no se dieron cuenta de que estaba llorando.
Pov Emmett
Rosalie
no me había soltado la mano en ningún momento. Tan solo cuando me levantaba
para caminar por la sala, pues sentado todo parecía ir más lento. Y estábamos
todos muy tensos. Cuando Edward hablo me moría de ganas de decirle todo lo que
le dijo Jasper y más pero no podía. A pesar de mi mala relación, estaba
preocupado por ella, como el resto. Y no podía culparlo por eso.
-
Carlisle… -murmuró mamá y voltee a mirarla, luego, vi al fondo del pasillo a
Carlisle que se dejaba caer el suelo con ánimo derrotado.
Él
de seguro no nos vio o jamás se hubiera mostrado así… porque fue fácil darnos
cuenta de que las cosas salieron mal, de que mi hermana ya no existía en este
mundo. Esperé sentir ira, hacia él y hacia Edward… pero no fue así, sólo me
quedé estático y apenas pude reaccionar cuando las piernas le fallaron a mi
madre y la sostuve.
-
Mamá… -la llamé para hacerla reaccionar, temeroso de que algo le pasara a ella
también.
Pero
sin contestarme se desprendió de mi abrazo y fue hacia Carlisle, yo la seguí al
igual que todos. Sentí a Rosalie tomar mi mano y la recibí como siempre y
juntos continuamos caminando, en esperé de escuchar lo que yo ya sabía ¿cómo
íbamos a seguir viviendo sin Bella?
-
Carlisle… -le dijo mi madre cuando estuvimos cerca y él la miró sorprendido,
después, le sonrió y le tomó la mano.
-
Bella está viva y los bebés están bien - Sus palabras fueron incomprensibles al
principio pero lentamente lo entendí y lo único que pude hacer fue abrazar a
Rosalie. La halé hacia mí y escondí el rostro en su cabello, esperando que
nadie notara las lágrimas de alivio que se empezaron a derramar. Estaba viva,
estaba con nosotros. No le había pasado nada. Carlisle se levantó lentamente
sin soltar a mi madre, yo también me separé de Rosalie y comprobé que Jasper y
Alice también se había separado. Edward estaba apoyado a la pared. Lo miré y le
di un golpecito. El me miró seriamente y yo le sonreí y lo abracé. Mi felicidad
en este momento era tan grande que no me importaba nada. Cuando me separé de él
ambos nos sonreímos, volví donde se encontraba Rosalie y presté atención a
Carlisle.
-Ahora
está en terapia intensiva – dijo lentamente, estaba muy cansado se le podía ver
en sus fracciones – Está muy delicada, y todavía no ha acabado todo… - susurró.
-¿Podemos
entrar a verla? – pregunté intentando asimilar todo.
-No
– dijo seriamente – Ya sabéis de la otra vez que cuando está en cuidados
intensivos no se puede entrar. Aunque tal vez mañana os permita entrar unos
minutos. Ahora no – dijo como médico, pues sabía que si hablara como de familia
nos hubiera dejado entrar a todos en ese momento.
-¿Se
recuperará? – escuché preguntar a Edward. Preste atención a la respuesta pues
me interesaba.
-No
puedo asegurar nada – dijo seriamente mirando a su hijo – Lo que sí os puedo
asegurar es que su corazón a empeorado. Tenéis que estar preparados para
cualquier cosa – dijo sinceramente - ¿Habéis visto a los bebés? – preguntó
mirando a Edward pero la pregunta fue en plural. Aunque Edward contestó por
todos, negando – Vamos, seguro que quieres conocer a tus hijos – le dijo con
una sonrisa. Y comenzamos a caminar siguiendo a Carlisle. Cuando estuvimos ante
las cunas había varias, pero una enfermera se acercó para mostrarnos las cunas
de mis sobrinos.
-¿Decidisteis
algún nombre? – preguntó Rosalie mirando maravillada a los bebes.
-Para
el niño decidimos que sería Anthony – dijo mirando por el cristal – Para la
niña no encontramos ninguno nada.
-La
niña se llama Elisabeth – nos dijo Carlisle acercándose a Edward. Esté apartó
la mirada del cristal, así como las chicas y lo miraron seriamente. No entendía
qué significado podía tener ese nombre y comprobé que Jasper tampoco. Aunque mi
madre tenía una sonrisa que me indicó que ella sí sabía – Lo decidió ella –
dijo sonriendo mientras lo abrazaba.
-¿Mamá
estaría orgullosa? – preguntó Edward con los ojos cristalinos mirándolo
fijamente a los ojos. Pero no fue Carlisle quien le contestó.
-No
lo dudes – le dijo Rosalie acercándose a él abrazándolo. En ese momento
comprendí que el nombre era el nombre de su madre.
-Vuestra
madre siempre está orgullosa de sus hijos – dijo Carlisle abrazándolos a los
tres. Yo miré a Jasper y ambos miramos a mamá quien lloraba. Ambos nos
acercamos a ella para abrazarla, quien nos recibió encantada.
-¿Puedo
entrar? – preguntó Edward. Carlisle sonrió y asintió. Le dio un beso a mi madre
y acompañó a Edward para que entrara.
-Esme
Elisabeth… - susurro en el oído de mi madre, quien le sonrió con
agradecimiento. Y siguió a su padre.
-Son
preciosos – dijo Rosalie. Me acerqué a ella para abrazarla por la espalda –
ojalá yo tuviera aquí a mí bebe – dijo con una lágrima desfilándose por sus
mejillas.
-Tendrás
más – le dije con delicadeza. Pues normalmente eso solía encadenar una
discusión.
-Mis
nietos… - susurró mi mamá. Edward entró con una bata rara, y acompañado de
Carlisle se aceró a sus hijos. Primero cogió a Anthony, vi como el bebé abría
los ojos al estar en los brazos de Edward, él le sonrió. A los minutos lo dejó
en el cunero de nuevo y cogió a la niña. Ahora todos estábamos tranquilos.
Al
rato Edward salió de la sala con una pequeña sonrisa. Mi madre lo recibió en
sus brazos y lo abrazó con fuerza.
-¿Vamos
a casa? Aquí ya no podemos hacer nada – dijo Carlisle.
-Yo
me quiero quedar – dijo Edward rápidamente.
-Y
yo – dijimos Jasper y yo a la vez.
-No
– contesto mi madre rápidamente – Solo se quedará Edward. Y si pasa algo nos
llamará – dijo mirándonos seriamente.
-Pero…
- quise replicar.
-No
voy a discutir, sólo él. Los demás nos vamos a casa – dijo rápidamente. Después
de eso no dijimos nada más – Llama si pasa algo – dijo. Dimos una última mirada
a las cunas y nos fuimos. Dejando a Edward allí.
…
Pov Esme
Carlisle
y yo entramos a nuestra habitación por la noche, más bien madrugada. Edward se
ofreció en quedarse en el hospital por si algo pasaba con Bella o con los bebés
que apenas tenían unas horas de nacidos. Los demás volvimos, Emmett y Jasper
también deseaban quedarse pero con los problemas que han tenido con Edward,
pensé que lo mejor era no dejarlos juntos, yo también deseaba estar allá… pero
lo menos que le debía a Carlisle era atenderlo esa noche, con lo cansado que
estaba después de salvar la vida de mi hija.
-
¿Quieres algo de cenar? –le pregunté cuando se sentó pesadamente en la cama.
-
Estoy muerto de hambre, pero no sé si tengo energías para comer. –me aclaró con
una media sonrisa.
-
Te traigo algo mientras tomas una ducha. –le sonreí de vuelta y me senté a su
lado, acariciándole la mejilla.
-
Creí que me ibas a preguntar los detalles tan pronto como estuviéramos a solas.
–me dijo viéndome a los ojos y la verdad sí deseaba que me lo contara todo.
-
Carlisle, lo menos que puedo hacer es aguantarme las dudas un rato para
atenderte. –lo besé muy suave en los labios.
-
Fue muy difícil. –empezó a hablar con la mirada fija en la mía, quizás estaba
tan cansado que prefería hacerlo ahora para después sólo comer y dormir. – El
corazón de Bella resistió todo el parto por la pura voluntad de ella, Esme,
Bella es fuerte, más de lo que me imaginé. –sonrió un poco, pero lleno de
tristeza. –Su voluntad de traer a sus hijos al mundo la mantuvo despierta todo
el parto… pero cuando el segundo bebé nació y ella lo escuchó llorar… cuando
supo que estaba bien, Bella se dio por vencida.
-
No… -lo interrumpí con un susurro ¿qué pretendía decirme? Si mi hija estaba
viva ¿cómo que se dejó vencer?
-
Su corazón se detuvo, Esme. –continuó él y pude notar lo cristalino de sus
ojos. – Como aquella vez en casa, tuvimos que darle los ciclos de resucitación
y también descargas eléctricas, medicamentos… por un momento… no, más de una
vez… creí que no reaccionaría… -en ese punto su voz se quebró y yo lo abracé.
Carlisle
me decía aquello para mantenerme informada, pero también porque necesitaba
apoyo, él lo hizo, la salvó, pero ahora me necesitaba a su lado. Ni siquiera
fui capaz de imaginarme cómo sería si yo tuviera a uno de sus hijos en aquella
situación, por más que lo deseara no podía ponerme en su lugar.
-
Carlisle, tú la salvaste. –le murmuré acariciando su cabello y él se separó un
poco de mí.
-
Apenas. –asintió. –Pero estuvo casi treinta minutos en paro…
-
¿Treinta minutos? –cuestioné con un nudo en la garganta ¿mi hija estuvo muerta
media hora?
-
Sí. Puede que su cerebro no haya sufrido daño, eso lo sabremos hasta que pueda
desintubarla y despertarla. Pero estoy casi seguro de que su corazón sí ha
empeorado. -me miró con pesar y yo lo abracé una vez más. – Te juro que haré
todo lo posible, Esme, voy a salvar a Bella. –me prometió y besó mi cabello, yo
no pude más que llorar.
-Gracias
por contarme – dije intentando contralar las lágrimas que caían sin cesar.
-Eres
su madre. Lo que por el momento no creo que contarle los chicos sea lo más adecuado – me dijo. Yo
asentí estaba de acuerdo con él.
-Ve
a ducharte amor, te prepararé algo para comer – dije y antes de salir le di un
beso. El entró en el baño y yo salí a la cocina.
Los
chicos estaban todos sentados. En la cocina, Rosalie comía una ensalada, y
Alice, Jasper, y Emmett comían un bocata.
-Si
hubierais esperado os hubiera preparado comida – dije acercándome a la nevera
para buscar algo.
-No
hace falta mamá, nosotros nos apañamos – dijo Jasper sonriendo.
-Entonces
le prepararé algo a Carlisle – dije sacando carne de la nevera. Me acordé de
Charlie no había llamado en ningún momento y tampoco había aparecido. Los
chicos volvieron a llamar a Edward y dijeron que como era muy tarde irían
mañana, Edward les contó que Bella estaba viva y los bebes en perfecto estado.
Carlisle entró ya en pijama por la puerta de la cocina. Yo sonreí así como los
chicos y le puse la cena en la mesa.
-¿No
vas a comer? – negué, tenía el estomago cerrado por todo lo que había pasado.
-Nosotros
nos vamos a dormir – dijo Jasper cogiendo la mano de Alice, no sabía si entre
mi hijo y ella había algo, pero no quería saber.
-Papá,
mañana me puedo quedar en casa – dijo Alice. Pues en estos momento era la única
en casa que asistía a clase, Bella no había podido empezar el curso por su
salud y el resto de los chicos decidieron esperar.
-Está
bien – le dijo. Alice sonrió y beso la mejilla de su padre. Jasper se hizo lo
mismo conmigo y los dos salieron de la cocina.
-Nosotros
también nos vamos – dijo Emmett viendo como Rosalie bostezaba.
-Descansar
– les dije a los dos. Hoy había sido un duro día y todos necesitábamos
descansar. Yo esperé a que mi marido acabara de comer y cogidos de la mano nos
fuimos a la habitación. Dormí toda la noche tranquila y sin ninguna molestia.
Pov Edward
Pasé
la noche sentado en una silla viendo a mis bebés, mis hijos y los de Bella,
eran preciosos. Y eran nuestros. No me cansaba de mirar por el cristal, esas
dos pequeñas criaturas. No aguantaba las ansias de que Bella pudiera verlos y
cogerlos.
Por
la mañana llegó Esme junto a Emmett y Jasper. Mis hermanas se habían quedado en
casa preparando la habitación que teníamos para los bebés. Me dijeron que mi
padre había ido de inmediato a ver a Bella. No me dejaron verla en toda la
noche.
-Pareces
cansado – dijo Esme dándome un beso y sentándose a mi lado en las sillas.
-No
he dormido en toda la noche – le dije encogiéndome de hombros.
-Tendrías
que ir a casa a descansar un poco – dijo Jasper que miraba por el cristal a los
bebes.
-Estoy
bien. Quiero esperar a ver si nos dejan ver a Bella – le contesté.
-Hola
– nos saludo el médico que había venido por la noche a ver a los bebés.
-Buenos
días – saludó Esme levantándose - ¿Le pasa algo a los bebés? – dijo seriamente.
-No,
tranquila. Solo vengo a decirle a Edward que cuando quieran pueden llevarse los
bebés a casa – dijo sonriendo a Esme y después mirándome a mí – Se encuentran
en perfectas condiciones y están perfectamente sanos – dijo sonriéndome.
-Muchas
gracias – le respondí sonriendo. Él se despidió y se fue.
-Alice
y Rosalie andan como locas por casa, esperando la llegada de estas preciosuras
– dijo Esme acercándose a mí para ver juntos el cristal – Ya sabes toda la ropa
que le compraron… - dijo sonriendo.
-Van
a ser unos bebés muy mimados – dije mirándolos, dormiditos en los cuneros.
-Hola
– saludo esta vez mi padre. Puso su mano en mi hombro. Parecía algo preocupado.
-Papá…
¿Podemos ver a Bella? – le pregunté volviéndome para él. Todos lo miramos
seriamente. Y asintió sonriendo, con gestos nos indicó que le acompañáramos.
Cuando llegamos a la puesta de la habitación paró y nos miro seriamente.
-Cuidado.
Os recuerdo que esto es cuidado intensivos y que Bella está delicada. Todavía
se encuentra sedada, esta intubada y tiene varios sueros y monitores
conectados… hay una enfermera con ella,
en cuanto nos vea saldrá y después volverá a entrar - dijo advirtiéndonos.
Asentimos poco a poco. Y entramos en silencio siguiendo a mi padre. La imagen
que vi me destrozó el corazón. Bella estaba recostada en la cama, estaba más
pálida de lo que jamás la había visto, un suero en cada brazo, el tubo de
respiración en la boca y mucho parche con monitores. Se veía tan frágil e
indefensa, tan débil. Me acerqué con cuidado a ella y le cogí una de sus manos.
La enfermera que está allí como mi padre había dicho, me miró sonriendo y salió
de la habitación.
-Lo
importante es que estas viva… - dije besándole la mano.
-Y
que se va a poner bien – dijo Jasper acercándose a mí y cogiendo también su
mano. Noté que mi padre desviaba la mirada con lo que Jasper acababa de decir.
Pero intente no prestar atención. Emmett también se acercó y se fue para el
otro lado de la cama cogiendo su otra mano.
-Pequeña
te necesitamos en casa – le dijo Emmett. Esme se acercó a su hijo mayor y lo
abrazó por detrás cogiendo la mano de Bella. Estuvimos allí un rato en silencio
sin decir nada. Tan solo viendo a Bella.
-Mejor
vamos saliendo. Creo que tus hermanas querrán que mis nietos lleguen a casa ya.
Además tienes aspecto cansado hijo, necesitas dormir… - dijo mi padre.
-Nosotros
llevamos a Edward y a los bebés a casa. Así mama puede quedarse con Bella un
rato más – dijo Emmett sonriendo.
-Gracias
– dijo Esme. Los tres asentimos y salimos de la habitación no sin antes
despedirnos de Bella.
Fuimos
a los cuneros y me dieron a mis hijos. Jasper cogió a Anthony y yo a Elisabeth.
En el camino de vuelta a casa fuimos en silencio con los niños en brazos. Al
llegar, nada más traspasar la puerta del garaje para entrar en casa, mis
hermanas se nos tiraron encima cogiendo a los bebés.
-Son
hermosos… - dijo Rosalie con mi niña en sus brazos. Sentí algo de pena, ella
podría tener uno en estos momentos y no lo tenía… lo había perdido.
-¿Vieron
a Bella? – preguntó Alice cogiendo de los brazos de Jasper a mi hijo.
-Sí,
nos dejaron pasar un momento… dejamos allí a mi mamá – dijo Emmett entrando al
salón.
-Dejo
a los bebes en buenas manos. Me voy a duchar y dormir un poco- dije. Todos
asintieron.
-No
te preocupes que estos angelitos se lo van a pasar muy bien con tía Alice… -
dijo riéndose. Sonreí mi hermana volvía a ser la loca y alegre de siempre.
DOS
DÍAS DESPUÉS
Pov Carlisle
Bella
continuaba en terapia intensiva desde el parto, hacía dos días. Los bebés ya
estaban en casa pero ella no daba signos de mejoría, al contrario. Solamente
Esme sabía la verdad de las cosas, pues no me atreví a contárselo a ninguno de
los chicos, ni siquiera a Edward, pero ella tiene derecho a saber siendo la
mamá de Bella.
Durante
el parto fue casi imposible traerla de vuelta y con el tiempo que estuvo
detenido su corazón… no sé si tendrá alguna secuela… pero de eso me preocuparé
después. Ahora el problema sigue siendo mantenerla con vida. Ayer su corazón se
detuvo un par de minutos y hoy lo hizo de nuevo. Ambas veces reaccionó de
inmediato a los medicamentos y la resucitación, pero tal cual estaban las cosas
era sólo cuestión de tiempo para que nada funcionara ya.
Por
eso empecé a buscar opciones, lo que fuera. Y finalmente decidí que colocarle
un marcapasos es lo mejor. Ahora está respondiendo a uno que le coloqué por
encima de la piel de manera provisional, pero no puedo dejarlo más de unas
horas, tendré que colocarle uno por dentro del mismo corazón.
No
es una cura definitiva, lo sé. Eso apenas le dará una oportunidad más para
seguir adelante, pero tal cual está la situación, creo que es lo único que
puedo intentar para salvarla. Aún no se lo he dicho a Esme, pero todo está
arreglado, hoy por la tarde Bella estará en quirófano para colocárselo.
Pov Esme
Estaba
seriamente enfada con Charlie desde el parto, pues tan solo me llamó y me dijo
que no podría venir por el momento que había tenido algunos problemas con un
amigos. Que cuando se solucionara volvería para estar con Bella.
Cuando
Carlisle me pasó para ver a Bella, otra vez con todos esos cables conectados a
su cuerpo, vi algo diferente en su mirada, estaba llena de determinación. Pero
eso me asustó. Sólo yo sabía que mi hija no estuvo cerca de la muerte en el
parto, sino literalmente muerta durante un rato. El simple hecho de recordarlo
me daba escalofríos. Y de la misma forma sólo a mí me dijo Carlisle que ayer y
hoy su corazón volvió a detenerse, así que ahora temí lo peor… me aterré de pensar que deseara
decirme que ya no había esperanzas.
-
¿Qué pasa, Carlisle? –le pregunté tan pronto como dejé un beso en la frente de
mi hija, con cuidado de no tocar cables ni el tubo del respirador.
-
Esme, tú sabes cómo está la situación con el corazón de Bella. –me miró y
asentí. – Creo, la verdad, que en estas condiciones no hay muchas posibilidades
de que su corazón resista por mucho tiempo, el parto y todo lo que sucedió ahí
han dejado secuelas, ella no va a poder recuperarse para estar como antes. –me
habló con total seriedad y yo sentí pánico.
-
Pero… -murmuré con los ojos llenos de lágrimas ¿me estaba diciendo que quería
desconectara o algo así? ¿Cómo era posible?
-
Espera, no llores. –se acercó y me abrazó. – Tengo una opción para ayudarla.
–besó después mi cabello y yo me separé de él, necesitaba verlo a los ojos para
saber que me decía la verdad. –Quiero ponerle un marcapasos hoy mismo.
-
Pero dijiste que eso que tiene ahora conectado, eso además del monitor es un
marcapasos. –repliqué sin entender.
-
Ese es temporal. –me explicó. – Manda descargas al corazón de Bella por encima
de la piel, si lo dejo más de unas horas le hará quemaduras en la piel. Quiero
poner uno dentro de su corazón.
-
¿Y eso la va a ayudar? –quise saber aun llorando. Ansiosa de que su respuesta
fuera “sí”.
-
Sí. –dijo y yo lo abracé de nuevo, llena de puro alivio.
-
Hazlo entonces. –me separé un poco y lo besé en los labios. – Carlisle, eres un
ángel, eres mi ángel y el de Bella, el de todos nosotros. Te amo.
-
También te amo. –me sonrió y me besó de nuevo, regalándome así un remanso de
paz dentro de la tempestad.
Pov Edward
Escuché
la puerta de la casa abrirse y fui a recibir a Esme, tenía que ser ella puesto
que los demás estábamos en casa y mi padre no regresaría hasta más tarde.
Mientras llegaba escuché las pisadas de los demás que también fueron a
recibirla.
-
¿Cómo está Bella? –le pregunté en cuanto estuve cerca.
-
Continua delicada. –me dijo con seriedad, pero vi algo de alegría en sus ojos.
– Que bueno que se han reunido todos, quiero decirles algo. Pero antes ¿cómo
están los bebés?
-
Se durmieron hace media hora. –le informé pues lógicamente me preguntó a mí.
Era extraño, amaba a mis bebés pero aún me sorprendía al darme cuenta de que
eran mis hijos. Ella me sonrió.
-
Ahora… sobre Bella. Carlisle va a meterla al quirófano esta tarde. Le va a
colocar un marcapasos en el corazón para ayudarla. –nos informó más o menos
tranquila.
Yo
me sorprendí pero no dije nada, si mi padre lo hacía, entonces esa era la mejor
opción para Bella y con eso era
suficiente para confiar. Sólo deseaba tenerla de vuelta conmigo a toda costa.
Pov Emmett
-
Ahora… sobre Bella. Carlisle va a meterla al quirófano esta tarde. Le va a
colocar un marcapasos en el corazón para ayudarla. –nos informó mi mamá.
Me
quedé pensando por unos segundos, no era la primera vez que escuchaba hablar de
marcapasos pero nunca antes fue necesario para Bella, eso me alarmó.
-
¿Por qué? Hace años nos dijeron que no le ayudaría mucho. –dije intranquilo,
frunciendo el seño.
-
La condición de Bella cambió, ahora el marcapasos es la mejor opción. –me
aclaró mamá y continué sólo viéndola, sin estar muy seguro de creer, pero si
hasta ahora Carlisle la había mantenido con vida… yo no me iba a poner a
protestar.
Pov Rosalie
-
¿Por qué? Hace años nos dijeron que no le ayudaría mucho. –cuestionó Emmett a
su mamá después de que nos informara de que mi papá iba a ponerle un
marcapasos.
-
La condición de Bella cambió, ahora el marcapasos es la mejor opción. –dijo
ella con seguridad y pude notar que él seguía sin estar seguro.
Se
hizo el silencio un momento y me acerqué a Emmett para tomarlo de la mano y así
calmarlo un poco, él me recibió y luego apoyé la cabeza en su hombro. Yo
confiaba ciegamente en mi padre, pues ya antes lo vi obrar milagros, así que
ayudaría a Emmett a confiar también.
Pov Jasper
-
¿Por qué? Hace años nos dijeron que no le ayudaría mucho. –cuestionó Emmett a
mamá lo mismo que yo iba a preguntarle cuando nos dijo que Carlisle pretendía
ponerle uno.
-
La condición de Bella cambió, ahora el marcapasos es la mejor opción. –
respondió ella tranquila.
Todos
guardamos silencio y eso me sirvió para darme cuenta de que la condición de
Bella no simplemente “cambió”, sino que “empeoró”, era por eso que necesitaba
la cirugía para el marcapasos. Sentí que el estómago se me revolvió con la idea
de perderla ¿cuánto tiempo más podría resistir la incertidumbre? Necesitaba a
mi hermana pequeña devuelta en casa. Aunque las situaciones no me gustaban echada
de menos echarle las pequeñas regañinas que le daba tiempo atrás.
Pov Alice
-
La condición de Bella cambió, ahora el marcapasos es la mejor opción. –
respondió Esme la pregunta de Emmett.
Todos
la miramos con temor de decir algo más. Yo no entendía mucho de eso, pero
confiaba lo suficiente en papá para saber que si él lo decía, entonces era la
mejor opción. Sin embargo, pude entender el escepticismo expresado de Emmett y
el silencioso en la mirada de Jasper, era la vida de su hermana y ellos no conocían
a mi papá tanto como yo.
Pov Carlisle
Después
de informarle a Esme que le pondría un marcapasos a Bella me sentí más
tranquilo de que ella estuviera de acuerdo, porque por el momento era la única
manera de mantenerla con nosotros. Hacía rato que la cirugía había empezado y
ya estaba muy avanzada y la parte más difícil la de colocar dentro del corazón
de Bella el marcapasos estaba hecha, ya sólo terminaba de acomodar debajo de su
piel la parte que contiene los chips y la pila. Hasta el momento las cosas
fueron tranquilas, el corazón de Bella se comportó bien, pero faltaba la hora
de la verdad, iniciar este marcapasos para ver si en verdad la ayudaría.
-
¿Te parece buen momento ahora? –le pregunté a otro cardiólogo amigo mío que muy
amablemente accedió a venir desde Seattle para ayudarme, pues aunque realmente
yo hice todo, el tener ahí a otro experto me daba la confianza de estar
haciendo todo lo mejor posible.
-
Sí, lo has hecho excelente. Ya no depende de ti. –me aseguró mientras ambos
mirábamos la pequeña abertura que hice debajo de la clavícula de Bella, esa que
nos llevó de camino a su corazón por una vena. Es un trabajo muy delicado, pero
por lo menos la cicatriz no será grande.
-
Lo haré. –dije con seguridad y activé el pequeño aparato.
Después
ambos miramos el monitor. Los trazos que indicaban los latidos de Bella se
modificaron de inmediato. Esperamos en silencio un poco, hasta que se
estabilizaron. No era perfecto, no podría pasar como un corazón sano. Pero
parecía suficiente.
-
Felicidades. Se ve bastante bien. –me dijo el otro médico.
-
Gracias. Espero que así continúe y pueda despertarla pronto. –le dije
intentando pensar que todo saldría bien.
-
Hay que cerrar para llevarla de regreso a la terapia y le puedas dar las buenas
noticias a tu familia.
-
Cierto. –suspiré y regresé a concentrarme en el trabajo, por lo menos ahora sí
tendría cosas buenas que decirles.
Salí
de quirófano indicándole a la enfermera que llevara a Bella de vuelta a UCI
(Unidad de Cuidados Intensivos). Todos me esperaban fuera. Edward había dejado
a mis nietos con los alocados de sus amigos, pues Alice y Rosalie querían venir
para dar apoyo. Todos me esperaban en la sala de espera del quirófano.
-¿Cómo
fue? – preguntó mi hijo levantándose de la silla.
-Todo
fue bien, si Bella continua así mañana mismo podré retirar la anestesia y la
intubación para que despierte – dije sonriendo. Esme me abrazo rápidamente.
Rosalie hizo lo mismo con Emmett que se había quedado mirándome. Alice hizo lo
mismo con Jasper quien tenía las lágrimas acumuladas en los ojos que no se lo
podía creer. Ahora todas las aguas estaban volviendo a su cauce y por el
momento Bella, los bebes y toda la familia nos encontrábamos perfectamente.
Confiaba en que Bella mañana estuviera bien y pudiera despertarla, y no solo
confiaba. Estaba seguro de que lo conseguiría.
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