sábado, 30 de junio de 2012

CAPITULO 19


CAPITULO: 19

Pov Edward

Estaba hundido. La iba a perder, Esme estaba sentada con ella en la cama. Y veía como las dos lloraban, me estaba destrozando por dentro. Mi hermana Alice me abrazaba, y mi padre tenía su mano en mi hombro. Deseaba con todas mis fuerzas poder cambiarme con Bella, ser yo quien estuviera en su lugar. Y me arrepentía de haberle prometido que seguiría adelante, porque sabía que no sería así, sin ella mi vida no tenía sentido alguno. Uno de los médicos entró en la sala donde nos encontrábamos todos.
-Ya es hora – dijo mirando a mi padre, quien asintió y nos miró a todos. 
-Tenéis que salir – dijo lentamente, creo que yo no era el único que no quería salir de esa habitación. Quería quedarme con ella, tenerla delante de mis ojos.
-Mamá, llama a papá y dile que le quiero y que no importa lo que pasara, sino lo que me ha demostrado a mí estos meses – dijo mi Bella, intentó alzar la voz, pero apenas sonó en un tono normal – Y a los chicos que los quiero y que sé que serán unos tíos estupendos – dijo mirándome a mí y refiriéndose a nuestros amigos, tenía razón, tenía que llamarlos, Tanya me pidió que con cualquier cosa la llamara.
-Por supuesto mi vida – dijo Esme sonriendo. Le dio un beso en la frente, con mucho cuidado, estuvo un rato así y después se levantó. Emmett ayudó a Esme, pues todos sentíamos que no tendría fuerzas para caminar. Rosalie se acercó a mí y me abrazó fuertemente, hacía mucho tiempo que no abrazaba a mi hermana. Yo en ningún momento dejé de llorar, todo esto era demasiado. Alice le daba consuelo a Jasper quien también iba llorando. Salimos lentamente de la sala. Ninguno nos queríamos separar de allí. Fuimos por un momento a la entrada del hospital para que Esme pudiera llamar a Charlie pues dentro no se podía. Cuando estuvimos fuera y sentí el aire por todo mi cuerpo me derrumbé quedando en el suelo de rodillas.
-Edward… - sentí las brazos de mis dos hermanas a mi alrededor me estaban abrazando. Hacía muchos años que no nos abrazábamos los tres juntos – No te pongas así, Bella es fuerte, estará bien – me susurró Rosalie en el oído.
-¿Y si no?, ¿Y si algo le pasa?, ¿Y si la pierdo? – en mi cabeza había demasiadas cosas y no podía pensar con claridad.
-Tienes que ser fuerte, por ella – me dijo esta vez Alice.
-Ven Edward – me llamó Esme, Emmett todavía la tenía abrazada y ahora Jasper estaba junto a ellos. Yo me levanté lentamente, pues no estaba seguro de mis fuerzas. Esme me tendió su mano separándome de un poco de sus hijos – Sé que duele. A mí también me duele, pero tenemos que ser fuertes por ella, no nos podemos dejar vencer, y tenemos que tener confianza en tu padre – me dijo llorando tanto como yo. Después me acercó a ella y me abrazó fuerte. Al separarnos ella volvió a los brazos de Emmett y Jasper y yo a los de mis hermanas – Voy a llamar a Charlie – dijo sacando su móvil y marcando el numero, estuvo esperando – No lo coge – dijo seriamente – Charlie, soy Esme. Estamos en el hospital, Bella se ha puesto de parto y no le pueden hacer la cesaría, cuando oigas este mensaje ven para aquí ella te quiere con nosotros – dijo intentando aguantar las lagrimas.
-¿No estaba? – preguntó Emmett algo rudo.
-No, me salto el contestador – le dijo su madre, y se apoyó en su pecho.
-No cambia… cuando se le necesita nunca está… - dijo Emmett negando.
-Voy a llamar a Tanya – dije apartándome del abrazo de mis hermanas. Saqué mi móvil y la llamé el pitido sonó dos veces y después contestó.
-¿Qué pasa Edward? – me preguntó, sin ni siquiera saludar, por una parte lo agradecí.
-Es Bella, se ha puesto de parto, y no le pueden hacer la cesaría… - dije sollozando.
-¿¡Qué!? Eso no puede ser… - me gritó y después se lamentó - ¿Dónde estás ahora? – preguntó rápidamente.
-¿Qué pasa? – escuche a Jake al otro lado del teléfono.
-Bella se ha puesto de parto – le contesto Tanya, y escuché varias voces a la vez - ¡Callad! Edward ¿Dónde estás? – me volvió a preguntar.
-En el hospital, ahora acaban de llevar a Bella a quirófano. ¿Podéis venir? – pregunte.
-Estamos en un atasco, ha habido un accidente en una de las carreteras de Seattle y estamos aquí parados… fuera de los coches, llevamos un buen rato. No sé cuánto tardaremos en cuanto estemos vamos para allí – me dijo.
-Está bien – le contesté – Hasta dentro de un rato – y les colgué – Tardarán en llegar, están en un atasco – les dije a la familia.
-Vamos dentro a esperar… - dijo Jasper. Se separó de su madre y abrazó a mi hermana. Así como Rose que fue para donde estaba Emmett, yo miré a éste y le dije que yo me quedaba con Esme. Quien me sonrió cuando vio que yo la abrazaba.
Entramos en una pequeña sala que había entre cuidados intensivos y quirófanos. Alice y Rosalie estaban sentadas, a diferencia de los demás que nos sentábamos y nos levantábamos inquietos. Todo lo que estaba pasando era mi culpa, Bella estaba mal por mi culpa, iba a perderla por mi culpa.
-No es justo, nada de esto debería estar pasando - empecé a decir todo lo que estaba pensando, no por una razón específica sino por simple desesperación. - Ella nunca debió embarazarse, fue un error, todo ha sido un error...
- ¿Disculpa? -escuché la voz de Rosalie y antes de mirarla supe que estaba furiosa - ¿Cómo te atreves? Estás hablando de la vida de tus hijos. Deberías amarlos y en lugar de eso piensas que son un error – dijo enojada, la miré a la cara y me veía seriamente. 
- No es eso... es que Bella... -traté de defenderme, sin saber muy bien cómo ni querer desquitar toda mi frustración en ella.
- Mejor guarda silencio, Edward, no sabes lo que estás diciendo – dijo mi hermana, ella tampoco quería discutir, pues sabía que de haber querido hubiera continuado.
-Edward tiene razón – dijo Jasper – Mi hermana jamás debió quedar embarazada – dijo seriamente. Separándose un poco de Alice – Si algo le pasa a mi hermana hoy te juro que haré que te arrepientas toda la vida, porque todo es tu maldita culpa – me dijo seriamente.
-Basta. No quiero escucharos más. Bella esta en un quirófano, dando a luz a tus hijos Edward – dijo Esme mirándome seriamente – Tus sobrinos Jasper – dijo mirando a su hijo esta vez – y es posible que mi hija no salga con vida de ese quirófano y vosotros estáis discutiendo. No podéis parar ni por un momento. Las cosas han pasado y punto. Son tus hijos y tú no tienes la culpa de lo que ha pasado. No tienes que arrepentirte de eso – dijo acercándose a mí.
-¿Y si la perdemos…? – susurré llorando. Esme no me contestó y me abrazo fuertemente.

Pov Carlisle

Estábamos en una sala especial para partos, con batas y guantes puestos. Todo listo para enfrentar las circunstancias. En una esquina el pediatra tenía una cuna caliente preparada con material para dos bebés y dadas las circunstancias de Bella estaba prevenido… quizás ambas criaturas necesitarían cuidados especiales.
El ginecólogo había puesto a Bella recostada mirando al techo con las piernas en los estribos especiales, como era necesario para cualquier parto. Eso no ayudaba al corazón de Bella, pero no existía otra posición para hacerlos nacer. Ya la tenía acomodada con las telas estériles alrededor de sus piernas y estaba preparado para atenderla.
Yo estaba justo al lado derecho de ella, del izquierdo se encontraba el monitor de sus signos vitales, tenía todo lo que se me ocurrió pudiera necesitar. Ordené trajeran un desfibrilador por si su corazón se detenía y era necesario usarlo, también pedí toda clase de medicamentos que me ayudaran a mantenerlo funcionando y los necesarios para sedarla en caso de que necesitara intubarla para que continuara viva.  La cama en terapia intensiva que pedí por mera precaución ahora me parecía indispensable… si teníamos suerte y todo salía bien, ese era el mejor lugar para Bella. En realidad, en este punto nada más había dos opciones, la terapia intensiva… o que Bella no lo lograra.
Además había varias enfermeras ahí, expertas ayudando a cada uno de los médicos y otra para ir y venir por más material en caso de que fuera necesario. Y ordenamos al banco de sangre varias unidades, por si eran necesarias, aquí dentro teníamos una ya lista y las demás las estaban preparando. Definitivamente Bella tendría la mejor atención que se le pudiera dar, sólo esperaba que eso y sus deseos de vivir fueran suficientes.
Con cada nueva contracción el ginecólogo le indicaba que pujara, eso ayudaría al primer bebé a salir más rápido. Bella hacía cada esfuerzo tan grande como podía y siempre se reflejaba en su estado, la mascarilla con oxígeno no le ayudaba a respirar mejor, el monitor marcaba lo apresurado de su corazón junto con lo bajo de su presión arterial… pésimo signo. Además con cada minuto que pasaba, la cantidad de oxígeno en su sangre era menor, ya se encontraba por debajo de lo normal. Todo eso combinado me hacía pensar que ella perdería el conocimiento pronto, quizás antes de lo esperado.
- De nuevo. Lo estás haciendo bien, tu bebé casi está aquí. –le dijo el ginecólogo animándola.
Ella se esforzó todo lo que pudo y aunque desde mi posición no veía bien, pude adivinar que el primer bebé salió, no lo escuché llorar de inmediato, pero no debería preocuparme por eso, mi deber era cuidar a Bella. Miré el monitor y mientras el aparato se encargaba de tomar nuevamente la presión sanguínea, yo preparé en una jeringa medicamento, si estaba más baja que antes, lo usaría. Cuando vi la cifra, no dudé y se lo puse, eso la ayudaría a mejorar, a que resistiera un poco más. Revisé que la mascarilla estuviera bien acomodada y luego de cerciorarme de que así era, volví  preocuparme por el bebé, todavía no lo escuchaba llorar.
- Carlisle… -dijo Bella mi nombre con trabajos y en sus ojos vi la preocupación, yo asentí y busqué al pediatra, quien tenía al niño en la cuna.
- ¿Cómo está el bebé? –pregunté ansioso, pero antes de que alguno de los hombres pudiera responderme, se escuchó un llanto estridente llenar la habitación.
- La bebé. –me corrigió el pediatra. –Escúchala por ti mismo.
Sonreí un poco y luego me acerqué para murmurarle a Bella en el oído.
- Tu hija está muy bien, escúchala. Felicidades. –le dije en voz baja y luego besé su frente antes de concentrarme de nuevo en el trabajo. - ¿Cómo va el sangrado? –pregunté el ginecólogo.
- Está controlado. Acabo de sacar una placenta. –me respondió sin alzar la mirada de su sitio.
- ¿Y el otro bebé? –quise saber, si no estaba bien acomodado todo se complicaría porque a final de cuentas habríamos de realizar una cesárea con anestesia general… con todo y lo que eso implicaba.
- Abocado. –me respondió y suspiré de alivio. – Pero este aún no ha roto la fuente. Voy a romperla yo.
Las contracciones de Bella siguieron con su mismo ritmo, eso era bueno, pues aún en una mujer sana el parto de gemelos no era cosa fácil. El ginecólogo continuó dándole ánimos y el pediatra terminó de asegurarse de que la bebé estuviera bien y la envolvió en una manta. Yo seguí viendo los signos de Bella preocupándome más cada vez que su corazón latía más de prisa y lograba menos resultados, por un momento, inclusive tuve que hablarle a Bella, pues parecía perder el conocimiento.
- Bella, abre los ojos. –le indiqué con voz firme y sus párpados temblaron un poco. – No te rindas, Bella ¿no quieres ver a tu bebé? –con esas palabras logró abrir los ojos y vi que el pediatra ya estaba llegando al lado mío con la niña envuelta como un pequeño paquete rosado.
Se la acercó y Bella pudo mirar el rostro de su niña, ahora dormida. Vi como sus ojos se llenaban de lágrimas, que al derramarse se confundieron con las gotas de sudor que perlaban su rostro.
- Puedes darle un beso. –le dije mientras le alzaba la mascarilla de oxígeno por un momento. Eso no lo hice como médico, sino como el abuelo de la pequeña criatura que necesitaba conocer a su mamá.
Bella la besó con rapidez y yo volví a ponerle el oxígeno.
-Elisabeth Cullen Swan – susurró, su voz fue muy bajita pero la entendí y no pude evitar emocionarme de que le pusiera ese nombre.  En ese momento adiviné que vino otra contracción porque ella se tensó por el dolor. El pediatra también lo supo, así que se alejó con la criatura y todos volvimos a estar concentrados.
- Una vez más, Bella. Está a punto de nacer. –le dijo el ginecólogo y yo me sentí casi aliviado. – Pónganle la unidad de sangre. –pidió y mis esperanzas se desvanecieron. Estaba sangrando.
Una enfermera se apresuró a seguir la orden y le colocó la sangre, que empezó a gotear para entrar en su cuerpo. Yo automáticamente abrí el suero que tenía cerca lo más que se pudo. Miré el monitor y al ver otra vez sus signos me pregunté cómo es que Bella continuaba no sólo consciente, sino haciendo esfuerzo para que su bebé naciera. Esta chica era mucho más fuerte de lo que llegué a pesar.
- Listo. –dijo el ginecólogo y unos segundos después el pediatra recibió otro bebé que tampoco lloraba. – Carlisle. –me llamó y me dedicó una mirada significativa.
Yo le puse el medicamento necesario. Por fin. Ya no tenía que ser cuidadoso, ya no había bebés que proteger y era libre de hacer lo necesario por Bella. La miré a los ojos un segundo y vi su mirada medio extraviada. En ese momento el bebé también lloró con fuerza y ella sonrió un poco.
-Anthony… - apenas la escuché.
Y supe que fue ahí donde se dio por vencida, pues cerró los ojos y se abandonó completamente.
- ¡Bella! –le grité y no respondió.

Pov Bella

Hice mayor esfuerzo que la vez anterior, no me quedaban apenas fuerzas y me sorprendía que continuara empujando. Sentí como algo salía de mí y comprendí que el primer bebé había nacido. El pediatra lo cogió y se lo llevó para revisarlo, yo quería ver a mi bebé, quería conocerlo. No estaba muy concentrada pero vi que Carlisle miraba el monitor seriamente y cuando vio algo inyectó en el tubo del suero algo. Después me revisó la mascarilla. Estaba atenta a que no había escuchado al bebé llorar y me preocupé.
- Carlisle… - susurré el me miro seriamente y asintió. Se fue donde el médico, para comprobar cómo estaba todo. No pude escuchar que le decía, pero si escuche el llanto de mi bebe que retumbó por toda la sala. Carlisle se acercó a mi oído.
- Tu hija está muy bien, escúchala. Felicidades – Me dijo en voz baja, me beso la frente y se concentro de nuevo en su trabajo - ¿Cómo va el sangrado? –pregunto al ginecólogo.
- Está controlado. Acabo de sacar una placenta – le respondió. Me costaba mucho respirar. La mascarilla no estaba haciendo mucho.
- ¿Y el otro bebé? – le preguntó parecía preocupado por la respuesta, yo tan solo quería que acabara pronto para poder dormir.
- Abocado. – respondió y sentí como suspiraba de alivio– Pero este aún no ha roto la fuente. Voy a romperla yo.
Continué tenido contracciones, a medida que avanzaba me dolía más y tenía menos fuerzas. El doctor me daba ánimos para que continuara, para que empujara, pero no podía mis fuerzas eran inexistentes y mis parpados comenzaron a pesarme.
- Bella, abre los ojos  – escuché la voz de Carlisle, lo intenté pero pesaban demasiado – No te rindas, Bella ¿no quieres ver a tu bebé? –cuando escuché esas palabras saque fuerzas de donde no las tenía y abrí los ojos, uno de los médicos se acercaba con mi niña en los brazos envuelta en una manta rosada. Mi niña era hermosa y estaba dormida, no pude evitar las lágrimas, había podido conocerla.
- Puedes darle un beso – me dijo Carlisle, me alzo la mascarilla y con delicadeza, besé a mi niña antes de que me volviera a poner la mascarilla.
-Elisabeth Cullen Swan – susurré. Carlisle me miró sorprendido y me sonrió. Era el nombre de la madre de Edward. Sabía que a él le hacía ilusión que si fuera niña se llamara como su mamá. Justo en ese momento volví a tener otra contracción y el pediatra apartó a mi niña de mí, quería pedirle que no se la llevara, que la dejara conmigo, pero mi voz no salió.
- Una vez más, Bella. Está a punto de nacer – me animó el médico. Quise decirle que no podía más que me rendía, pero entonces recordé que se trataba de mi bebé y el de Edward, por el que tanto había luchado para que nada le pasara y ahora no iba a poder traerlo al mundo – Pónganle la unidad de sangre – le escuché pedir, no sabía que significaba pero seguro que nada bueno.
Noté movimiento a mi alrededor, pero no pude concentrarme en lo que era. Seguramente la enfermera. Carlisle tocó algo y después estuvo atento del monitor donde mostraba como estaba mi corazón – Listo –dijo el doctor y rápidamente vi como el otro médico cogía a mi segundo bebé, quien tampoco escuche llorar y me desesperé, ¿Por qué tardaba tanto? – Carlisle – le llamaron, él miro y asintió. Yo tenía la mirada perdida, esperaba a que mi hijo llorara para poder cerrar los ojos en la inmensa tranquilidad. Escuché el llanto con fuerza por toda la sala y sonreí.
-Anthony… - susurré sin aliento para continuar la frase. Y mis parpados se cerraron, me quedé sin fuerzas y no pude hacer nada. Me encontraba en un lugar oscuro, silencioso.
- ¡Bella! – escuché que me gritaba Carlisle pero no pude contestar, ya no. Mis niños habían nacido, estaban bien y sabía que Edward sería un excelente padre. Había podido despedirme de todos. Y había vuelto a ver a mi padre. Me dejé llevar por esa oscuridad y tranquilidad que tanta falta me hacía.

Pov Carlisle

- ¡Bella! –le grité y no respondió.
- Está sangrando – me avisó el ginecólogo.
Le puse más medicamento y vi el trazo de su corazón en el monitor, que fue errático un par de segundos antes de aparecer completamente plano. Ya no latía, no respiraba.
- Está en paro – avisé en general para que todos supieran qué era lo que debíamos hacer.
Al instante vi al médico pediatra que se acercó para darle el masaje cardiaco, el ginecólogo seguía trabajando para detener el sangrado, con movimientos circulares en el vientre de Bella y yo la intubé. Dimos así un ciclo completo de reanimación y no hubo respuesta. Entonces, cambié de lugar con el pediatra y él estuvo apretando la bolsa que servía para meter aire en los pulmones de ella, mientras yo continué con el masaje al corazón.
Conté en voz alta para no perder la concentración, cada vez que apretaba su pecho era un latido forzado al pobre corazón cansado de Bella, ella estaba ahí, siendo obligada a vivir y no sabía si iba a responder o no.
- Parece que se está deteniendo el sangrado. –nos avisó el ginecólogo y sentí alivio, pues podía significar que la matriz de Bella nos ayudaba a mantenerla con vida, pero también me preocupé más… ¿era que sangraba porque ya no podíamos mantener su presión sanguínea?
- Hay ritmo. –me dijo el pediatra atento al monitor.
Yo observé el trazo, esa línea desordenada era mejor a la nada. Lo miré un poco y me di cuenta de que era momento de usar el desfibrilador pues si bien su corazón intentaba latir, no lo estaba logrando. Tomé las paletas y las cargué.
- Atrás. –les ordené a todos para que se alejaran y le di una descarga.
Vi el monitor y no hubo muchos cambios, así que regresé al masaje cardiaco. Así continuamos dando los ciclos, el desfibrilador, los medicamentos, la sangre pasando, ayudándole a meter aire en sus pulmones. Lo hicimos un rato coordinados, sólo mi voz se escuchaba de repente para dar órdenes.
- Carlisle. –me dijo el ginecólogo e repente sacándome de mis pensamientos con voz grave.
- ¿Cuánto tiempo? –le pregunté, supe que él quería decirme que ya llevábamos mucho haciendo la resucitación, que era momento de aceptar que Bella estaba muerta.
- Veinte minutos. –me dijo y no me sorprendió nada.
Continué haciendo el masaje cardiaco, pensando en las opciones, pero ya no había más. Bella se había rendido. Cada músculo de mi cuerpo protestaba por el dolor y estaba bañado de sudor por el esfuerzo, pero eso no me impidió seguir… porque no podía aceptar que Bella había muerto sin que yo pudiera evitarlo ¿qué iba a pasar con Esme? ¿Y Edward? Y esos bebés la necesitaban.
- No. –contesté finalmente, avisándoles que eso no era todo y dejé el masaje cardiaco para tomar una vez más el desfibrilador. – Atrás. –les avisé y todos se retiraron mientras di la descarga. El cuerpo de Bella se movió por la electricidad que corrió por su cuerpo y la vi ahí, tendida, pálida, con un tubo en la garganta… tal vez eso era todo… quizás me estaba esforzando sobre un cadáver.
- Carlisle. –me llamó de nuevo el ginecólogo, pero esta vez advertí algo más en su voz y escuché el monitor.
Cuando miré esperé ver la línea plana y entonces sería todo, el final. Quizás si aún tenía trazo aunque fueran erráticos… podría continuar intentando. Pero lo que vi me sorprendió. Estaba latiendo. No tenía ritmo ni lo hacía de forma normal, pero había un latido.
- La trajiste de vuelta. –me dijo el pediatra, quien seguía dándole aire con la bolsa a través del tubo.
- ¿A terapia intensiva? –preguntó el ginecólogo.
- Antes hay que cambiarle el suero. –pedí y una enfermera se apresuró para remplazar la bolsa casi vacía por la que ya tenía lista.
Cuando lo hizo yo reconté mentalmente qué medicamentos le había puesto y busqué otro, que sería de ayuda para continuar estabilizándola. Tomé el frasco y llené la jeringa, luego, cuando quise ponerla en el suero vi que mis manos temblaban demasiado. No supe si era por los nervios o el cansancio, pero pronto me di cuenta de que no podría hacerlo.
- Doctor… -me dijo una enfermera a mi lado con voz amable y las manos listas para recibirme el medicamento.
- Gracias. –respondí entregándoselo.
- ¿Todo? –inquirió mientras clavaba la aguja en el suero.
-Sí.  –mientras lo hizo yo terminé de recuperar el aliento sin dejar de ver el monitor. Al final supe que era momento de trasladarla a terapia intensiva. – Hay que llevarla ya.
Sabía que una de las enfermeras avisaría mientras otra me llevaría el expediente, pues ya pasada la crisis me quedaba el papeleo por hacer y ni siquiera me sentía capaz de recordar todo lo que hicimos. Fui hasta donde el pediatra y lo relevé, usando todas mis energías para apretar la bolsa.
- Gracias. –murmuré. – Todos han hecho un excelente trabajo. Se los agradezco por mí, por Bella y por toda mi familia. –los vi a todos a los ojos con una sonrisa cansada. Ellos asintieron. - ¿Los bebés? –pregunté finalmente.
- Niña y niño. Ambos en perfecto estado. Hiciste un gran trabajo y Bella también. –me dio una palmada en la espalda.
- Gracias. –le dije. – Mi esposa y los demás deben estar viendo los cuneros… no te aparezcas por ahí, por favor, yo tengo que informarles de cómo está Bella.
El asintió y me sonrió. Luego, los demás también me felicitaron mientras me ayudaban a pasar a Bella a una camilla y luego fui con dos enfermeras hasta la terapia intensiva.
Cuando entramos colocamos a Bella en la cama y le pusimos el ventilador y los monitores, no me despegué de ella hasta cerciorarme que estaba segura, estable. Al final le besé la frente y salí de ahí. Al atravesar la puerta de terapia intensiva supe que el trabajo aún no terminaba, ni el peligro había pasado, aún me quedaba decirles a los demás que si bien lo peor parecía ya haber pasado… ella aún corría peligro.
Yo supuse que la familia se encontraría en los cuneros para ver a los niños, así que cuando iba de camino y me di cuenta de que estaba más exhausto de lo que pensé… simplemente me recargué en la pared y me senté en el suelo. Quizás no solo fue el esfuerzo físico, sino la tensión lo que me drenó la energía, pero no pude dar un paso más.

Pov Esme

No sé cuánto tiempo tenían adentro, a mí me pareció mucho más del normal, pero no podía estar segura. Quizás era algo bueno… no podía pensar otra cosa. Con la familia todo era tensión. Estábamos en la sala de espera común del primer piso, en el punto medio entre quirófanos y terapia intensiva. Tanto los chicos como yo caminábamos y nos sentábamos a ratos, impacientes. Después que lo que pasó con Edward y Jasper nadie más volvió hablar. Charlie todavía no aparecía y los chicos continuaban en el atasco.
Cada vez que notábamos a alguien salir o entrar lo mirábamos con atención esperando por Carlisle o por alguien más que nos llevara noticias. Pero nunca sucedía así y cada minuto me quitaba más las esperanzas.  Así fue, hasta que me fijé en un hombre rubio que salió del fondo, era mi esposo.
- Carlisle… -murmuré cuando lo reconocí y mis hijos y los suyos prestaron atención también.
Quise correr hacia él, pero lo que hizo me detuvo en seco, se recargó en la pared y se dejó caer lentamente. Al final quedó sentado en el suelo sosteniendo la cabeza entre las manos.  No. En ese instante supe que Bella había muerto. Ambas piernas me fallaron y de no ser porque Emmett me sostuvo no hubiera podido mantenerme en pie.
- Mamá… -me murmuró y yo hice un gran esfuerzo por caminar, no podía aceptarlo sólo así, tenía que escuchar a Carlisle decírmelo.
Avancé paso a paso, tan rápido como mis piernas se movieron y sentí a los chicos detrás de mí. De seguro que hubieran podido adelantarse, pero tal vez temían hacerlo. Los entendí, yo tampoco deseaba escuchar la verdad.  Cuando, al fin, estuve a un par de metros de él busqué la voz para llamar su atención.
- Carlisle. –murmuré su nombre apenas y él alzó la mirada, en sus ojos vi cansancio y noté la sabiduría digna de un anciano, pero sobre todo, estaba sorprendido ¿cómo podía estarlo? Lentamente tendió una mano y tomó la mía, luego, inexplicablemente… me sonrió.
- Bella está viva y los bebés están bien – En el momento que procese la información, sin pensarlo me dejé caer de rodillas a su lado y lo abracé, me aferré a él y escondí el rostro en su cuello empezando a llorar. No pude hacer otra cosa. Deseaba agradecerle por todo lo que hizo, él le salvó la vida a mi hija, de eso estaba segura… como médico fue el que obró el milagro. Pero sabía que lo había hecho no sólo por su paciente, sino por mí y por mi Bella, por Edward y esos bebés. Carlisle era nuestro ángel salvador y siempre lo amaría.

Pov Edward

El tiempo parecía haberse detenido. Nadie nos había dado noticias aún y yo quería ir a donde fuera para encontrar a Bella y sostener su mano todo el tiempo. Pero no podía, estaba ahí con el resto de la familia, preguntándome si mi razón de existir continuaba existiendo en este mundo o no.
- Carlisle. –escuché murmurar a Esme y en automático vi a mi padre salir  de una puerta al final del pasillo.
Quise correr hacia él para que me dijera cómo estaban Bella y nuestros  bebés, pero cuando él se dejó caer en el suelo supuse lo peor… Bella había muerto. No, eso era imposible. A pesar de sus palabras, estaba convencido de que mi padre podría salvarla, él era el mejor… nunca la dejaría morir.
Vi que Esme se desprendió de Emmett y fue caminando hacia mi padre, todos la seguimos, no me sentí capaz de ir ser el primero en preguntar, no si padre fue incapaz de hacer el milagro.
- Carlisle… -murmuró ella y él nos miró sorprendido, después tomó la mano de su esposa… y sonrió.
- Bella está viva y los bebés están bien. –habló pausado, ella se arrojó a sus brazos llorando.
Yo me quedé ahí, procesando la información. Bella estaba viva. Los bebés se encontraban bien. Pero algo no estaba perfecto… porque “viva” no era lo mismo que “bien”… y aunque le agradecí a mi padre y al cielo por el milagro, también continué preocupándome. Pues no se podía asegurar nada, y todavía podía perderla.

Pov Jasper

Alice y yo estábamos abrazados, lejos del resto de la familia, había demasiada tensión, y no soportaba verle la cara a Edward y saber que mi hermana estaba en esta situación por su maldita culpa. Alice intentaba darme fuerzas para continuar esperando, porque ya no me sentía capaz de seguir ahí sin hacer nada, aunque no hubiera algo útil que hacer.
- Jasper. –me dijo y me separé de ella, el tono asustado de su voz no me dio muchos ánimos.
Cuando seguí el curso de su mirada encontré a toda la familia caminando hacia el otro extremo del pasillo, donde estaba Carlisle, sentado en el suelo con la cabeza entre las manos.
- Bella está muerta. –le dije a Alice en automático y caminé siguiendo al resto, imaginando qué iba a pasar ahora, cómo podríamos continuar después de perder a mi hermana.
El largo pasillo me pareció eterno, como la espera de un condenado a muerte. Cuando por fin los alcanzamos vi a Carlisle tomando a mamá de la mano y con una sonrisa en el rostro ¿cómo podía sonreír?
- Bella está viva y los bebés están bien.
Antes de que pudiera entender lo que dijo, Alice me abrazó y se rio contra mi pecho. Lentamente mis brazos también la envolvieron, pero mi mirada se quedó fija en mi madre y Carlisle, ella se dejó caer y se arrojó llorando a sus brazos de puro alivio. Bella estaba viva. Finalmente, sonreí.

Pov Alice

Jasper y yo estábamos abrazados, lejos de los demás. Esperando al igual que ellos por una noticia. Lo único que yo deseaba era que Bella estuviera bien, por ella y por todos los demás. Suspiré y abrí los ojos… del otro lado estaba Mi padre, sentado en el suelo, derrotado.
- Jasper… -murmuré sin querer hacerlo, sin desear ser yo quien lo hiciera darse cuenta, porque de seguro las cosas salieron mal.
- Bella está muerta. –me dijo apenas y comenzó a caminar siguiendo a los otros.
Yo quise contradecirlo pero no pude, no me atreví a murmurarle palabras de aliento que estaba segura eran mentiras. Muy pronto llegamos con los otros, aunque me hubiera gustado alargarle un poco más la espera que antes me apreció eterna.
- Bella está viva y los bebés están bien. –dijo papá con una sonrisa, sosteniendo la mano de Esme, ella se arrojó a sus brazos llorando.
Miré a Jasper y pude ver que aún no procesaba la información, por eso lo abracé y de puros nervios y alivio me reí un poco, llena de felicidad porque Bella estaba aún con nosotros. A los segundos Jasper correspondió mi abrazo, sentí sus lágrimas en mi cuello. Lagrimas de felicidad.

Pov Rosalie

Agarraba la mano de Emmett dándole todo el apoyo sin hablar. Sabía que no era el momento. Y cuando Emmett se levantaba inquieto me acercaba a Edward, no quería que se lamentara, él debía amar a esos bebés pasase lo que pasase. Yo conseguí amar a mi hijo a pesar de saber de dónde provenía. Y aunque eso no tenía nada que ver con esto, no quitaba que debería amarlos.
- Carlisle… -escuché decir a Esme y me volví hacia el final del pasillo, donde mi padre se sentó en el suelo con aire derrotado.
Todos se dieron cuenta de eso, de lo que de seguro significaba. Bella había muerto… ¿cómo estarían los bebés? ¿Lo habría logrado? Me sentí mal por ella, por mi hermano, Emmett… todos la necesitaban mucho, en especial esos bebés… no podían crecer sin ella. Emmett estaba en shock pero por un momento me soltó rápidamente la mano para sostener a Esme.
- Mamá… -murmuró Emmett agarrándola, pero no duró mucho, ella se soltó y fue hacia mi padre.
Todos la seguimos, de camino tomé la mano de Emmett, porque sabía iba a necesitar apoyo cuando escuchara de mi padre lo que ya todos suponíamos.
- Carlisle… -llamó su atención Esme y él la miró, sorprendido y luego sonriendo, le tomó la mano.
- Bella está viva y los bebés están bien – dijo con voz pesada, pero sin quitar la sonrisa. Casi no pude creer la contradicción entre su semblante y sus palabras, pero me alegré de que las cosas salieran bien, no sólo por ella, sino por toda la familia. Pocos segundos después Emmett me abrazó con fuerza y puso su rostro en mi cabello. Cuando noté los suspiros que lo estremecían le devolví el abrazo. No sé si los demás no se dieron cuenta de que estaba llorando.

Pov Emmett

Rosalie no me había soltado la mano en ningún momento. Tan solo cuando me levantaba para caminar por la sala, pues sentado todo parecía ir más lento. Y estábamos todos muy tensos. Cuando Edward hablo me moría de ganas de decirle todo lo que le dijo Jasper y más pero no podía. A pesar de mi mala relación, estaba preocupado por ella, como el resto. Y no podía culparlo por eso.
- Carlisle… -murmuró mamá y voltee a mirarla, luego, vi al fondo del pasillo a Carlisle que se dejaba caer el suelo con ánimo derrotado.
Él de seguro no nos vio o jamás se hubiera mostrado así… porque fue fácil darnos cuenta de que las cosas salieron mal, de que mi hermana ya no existía en este mundo. Esperé sentir ira, hacia él y hacia Edward… pero no fue así, sólo me quedé estático y apenas pude reaccionar cuando las piernas le fallaron a mi madre y la sostuve.
- Mamá… -la llamé para hacerla reaccionar, temeroso de que algo le pasara a ella también.
Pero sin contestarme se desprendió de mi abrazo y fue hacia Carlisle, yo la seguí al igual que todos. Sentí a Rosalie tomar mi mano y la recibí como siempre y juntos continuamos caminando, en esperé de escuchar lo que yo ya sabía ¿cómo íbamos a seguir viviendo sin Bella?
- Carlisle… -le dijo mi madre cuando estuvimos cerca y él la miró sorprendido, después, le sonrió y le tomó la mano.
- Bella está viva y los bebés están bien - Sus palabras fueron incomprensibles al principio pero lentamente lo entendí y lo único que pude hacer fue abrazar a Rosalie. La halé hacia mí y escondí el rostro en su cabello, esperando que nadie notara las lágrimas de alivio que se empezaron a derramar. Estaba viva, estaba con nosotros. No le había pasado nada. Carlisle se levantó lentamente sin soltar a mi madre, yo también me separé de Rosalie y comprobé que Jasper y Alice también se había separado. Edward estaba apoyado a la pared. Lo miré y le di un golpecito. El me miró seriamente y yo le sonreí y lo abracé. Mi felicidad en este momento era tan grande que no me importaba nada. Cuando me separé de él ambos nos sonreímos, volví donde se encontraba Rosalie y presté atención a Carlisle.
-Ahora está en terapia intensiva – dijo lentamente, estaba muy cansado se le podía ver en sus fracciones – Está muy delicada, y todavía no ha acabado todo… - susurró.
-¿Podemos entrar a verla? – pregunté intentando asimilar todo.
-No – dijo seriamente – Ya sabéis de la otra vez que cuando está en cuidados intensivos no se puede entrar. Aunque tal vez mañana os permita entrar unos minutos. Ahora no – dijo como médico, pues sabía que si hablara como de familia nos hubiera dejado entrar a todos en ese momento.
-¿Se recuperará? – escuché preguntar a Edward. Preste atención a la respuesta pues me interesaba.
-No puedo asegurar nada – dijo seriamente mirando a su hijo – Lo que sí os puedo asegurar es que su corazón a empeorado. Tenéis que estar preparados para cualquier cosa – dijo sinceramente - ¿Habéis visto a los bebés? – preguntó mirando a Edward pero la pregunta fue en plural. Aunque Edward contestó por todos, negando – Vamos, seguro que quieres conocer a tus hijos – le dijo con una sonrisa. Y comenzamos a caminar siguiendo a Carlisle. Cuando estuvimos ante las cunas había varias, pero una enfermera se acercó para mostrarnos las cunas de mis sobrinos.
-¿Decidisteis algún nombre? – preguntó Rosalie mirando maravillada a los bebes.
-Para el niño decidimos que sería Anthony – dijo mirando por el cristal – Para la niña no encontramos ninguno nada.
-La niña se llama Elisabeth – nos dijo Carlisle acercándose a Edward. Esté apartó la mirada del cristal, así como las chicas y lo miraron seriamente. No entendía qué significado podía tener ese nombre y comprobé que Jasper tampoco. Aunque mi madre tenía una sonrisa que me indicó que ella sí sabía – Lo decidió ella – dijo sonriendo mientras lo abrazaba.
-¿Mamá estaría orgullosa? – preguntó Edward con los ojos cristalinos mirándolo fijamente a los ojos. Pero no fue Carlisle quien le contestó.
-No lo dudes – le dijo Rosalie acercándose a él abrazándolo. En ese momento comprendí que el nombre era el nombre de su madre.
-Vuestra madre siempre está orgullosa de sus hijos – dijo Carlisle abrazándolos a los tres. Yo miré a Jasper y ambos miramos a mamá quien lloraba. Ambos nos acercamos a ella para abrazarla, quien nos recibió encantada.
-¿Puedo entrar? – preguntó Edward. Carlisle sonrió y asintió. Le dio un beso a mi madre y acompañó a Edward para que entrara.
-Esme Elisabeth… - susurro en el oído de mi madre, quien le sonrió con agradecimiento. Y siguió a su padre.
-Son preciosos – dijo Rosalie. Me acerqué a ella para abrazarla por la espalda – ojalá yo tuviera aquí a mí bebe – dijo con una lágrima desfilándose por sus mejillas.
-Tendrás más – le dije con delicadeza. Pues normalmente eso solía encadenar una discusión.
-Mis nietos… - susurró mi mamá. Edward entró con una bata rara, y acompañado de Carlisle se aceró a sus hijos. Primero cogió a Anthony, vi como el bebé abría los ojos al estar en los brazos de Edward, él le sonrió. A los minutos lo dejó en el cunero de nuevo y cogió a la niña. Ahora todos estábamos tranquilos.
Al rato Edward salió de la sala con una pequeña sonrisa. Mi madre lo recibió en sus brazos y lo abrazó con fuerza.
-¿Vamos a casa? Aquí ya no podemos hacer nada – dijo Carlisle.
-Yo me quiero quedar – dijo Edward rápidamente.
-Y yo – dijimos Jasper y yo a la vez.
-No – contesto mi madre rápidamente – Solo se quedará Edward. Y si pasa algo nos llamará – dijo mirándonos seriamente.
-Pero… - quise replicar.
-No voy a discutir, sólo él. Los demás nos vamos a casa – dijo rápidamente. Después de eso no dijimos nada más – Llama si pasa algo – dijo. Dimos una última mirada a las cunas y nos fuimos. Dejando a Edward allí.


Pov Esme

Carlisle y yo entramos a nuestra habitación por la noche, más bien madrugada. Edward se ofreció en quedarse en el hospital por si algo pasaba con Bella o con los bebés que apenas tenían unas horas de nacidos. Los demás volvimos, Emmett y Jasper también deseaban quedarse pero con los problemas que han tenido con Edward, pensé que lo mejor era no dejarlos juntos, yo también deseaba estar allá… pero lo menos que le debía a Carlisle era atenderlo esa noche, con lo cansado que estaba después de salvar la vida de mi hija.
- ¿Quieres algo de cenar? –le pregunté cuando se sentó pesadamente en la cama.
- Estoy muerto de hambre, pero no sé si tengo energías para comer. –me aclaró con una media sonrisa.
- Te traigo algo mientras tomas una ducha. –le sonreí de vuelta y me senté a su lado, acariciándole la mejilla.
- Creí que me ibas a preguntar los detalles tan pronto como estuviéramos a solas. –me dijo viéndome a los ojos y la verdad sí deseaba que me lo contara todo.
- Carlisle, lo menos que puedo hacer es aguantarme las dudas un rato para atenderte. –lo besé muy suave en los labios.
- Fue muy difícil. –empezó a hablar con la mirada fija en la mía, quizás estaba tan cansado que prefería hacerlo ahora para después sólo comer y dormir. – El corazón de Bella resistió todo el parto por la pura voluntad de ella, Esme, Bella es fuerte, más de lo que me imaginé. –sonrió un poco, pero lleno de tristeza. –Su voluntad de traer a sus hijos al mundo la mantuvo despierta todo el parto… pero cuando el segundo bebé nació y ella lo escuchó llorar… cuando supo que estaba bien, Bella se dio por vencida.
- No… -lo interrumpí con un susurro ¿qué pretendía decirme? Si mi hija estaba viva ¿cómo que se dejó vencer?
- Su corazón se detuvo, Esme. –continuó él y pude notar lo cristalino de sus ojos. – Como aquella vez en casa, tuvimos que darle los ciclos de resucitación y también descargas eléctricas, medicamentos… por un momento… no, más de una vez… creí que no reaccionaría… -en ese punto su voz se quebró y yo lo abracé.
Carlisle me decía aquello para mantenerme informada, pero también porque necesitaba apoyo, él lo hizo, la salvó, pero ahora me necesitaba a su lado. Ni siquiera fui capaz de imaginarme cómo sería si yo tuviera a uno de sus hijos en aquella situación, por más que lo deseara no podía ponerme en su lugar.
- Carlisle, tú la salvaste. –le murmuré acariciando su cabello y él se separó un poco de mí.
- Apenas. –asintió. –Pero estuvo casi treinta minutos en paro…
- ¿Treinta minutos? –cuestioné con un nudo en la garganta ¿mi hija estuvo muerta media hora?
- Sí. Puede que su cerebro no haya sufrido daño, eso lo sabremos hasta que pueda desintubarla y despertarla. Pero estoy casi seguro de que su corazón sí ha empeorado. -me miró con pesar y yo lo abracé una vez más. – Te juro que haré todo lo posible, Esme, voy a salvar a Bella. –me prometió y besó mi cabello, yo no pude más que llorar.
-Gracias por contarme – dije intentando contralar las lágrimas que caían sin cesar.
-Eres su madre. Lo que por el momento no creo que contarle  los chicos sea lo más adecuado – me dijo. Yo asentí estaba de acuerdo con él.
-Ve a ducharte amor, te prepararé algo para comer – dije y antes de salir le di un beso. El entró en el baño y yo salí a la cocina.
Los chicos estaban todos sentados. En la cocina, Rosalie comía una ensalada, y Alice, Jasper, y Emmett comían un bocata.
-Si hubierais esperado os hubiera preparado comida – dije acercándome a la nevera para buscar algo.
-No hace falta mamá, nosotros nos apañamos – dijo Jasper sonriendo.
-Entonces le prepararé algo a Carlisle – dije sacando carne de la nevera. Me acordé de Charlie no había llamado en ningún momento y tampoco había aparecido. Los chicos volvieron a llamar a Edward y dijeron que como era muy tarde irían mañana, Edward les contó que Bella estaba viva y los bebes en perfecto estado. Carlisle entró ya en pijama por la puerta de la cocina. Yo sonreí así como los chicos y le puse la cena en la mesa.
-¿No vas a comer? – negué, tenía el estomago cerrado por todo lo que había pasado.
-Nosotros nos vamos a dormir – dijo Jasper cogiendo la mano de Alice, no sabía si entre mi hijo y ella había algo, pero no quería saber.
-Papá, mañana me puedo quedar en casa – dijo Alice. Pues en estos momento era la única en casa que asistía a clase, Bella no había podido empezar el curso por su salud y el resto de los chicos decidieron esperar.
-Está bien – le dijo. Alice sonrió y beso la mejilla de su padre. Jasper se hizo lo mismo conmigo y los dos salieron de la cocina.
-Nosotros también nos vamos – dijo Emmett viendo como Rosalie bostezaba.
-Descansar – les dije a los dos. Hoy había sido un duro día y todos necesitábamos descansar. Yo esperé a que mi marido acabara de comer y cogidos de la mano nos fuimos a la habitación. Dormí toda la noche tranquila y sin ninguna molestia.

Pov Edward

Pasé la noche sentado en una silla viendo a mis bebés, mis hijos y los de Bella, eran preciosos. Y eran nuestros. No me cansaba de mirar por el cristal, esas dos pequeñas criaturas. No aguantaba las ansias de que Bella pudiera verlos y cogerlos.
Por la mañana llegó Esme junto a Emmett y Jasper. Mis hermanas se habían quedado en casa preparando la habitación que teníamos para los bebés. Me dijeron que mi padre había ido de inmediato a ver a Bella. No me dejaron verla en toda la noche.
-Pareces cansado – dijo Esme dándome un beso y sentándose a mi lado en las sillas.
-No he dormido en toda la noche – le dije encogiéndome de hombros.
-Tendrías que ir a casa a descansar un poco – dijo Jasper que miraba por el cristal a los bebes.
-Estoy bien. Quiero esperar a ver si nos dejan ver a Bella – le contesté.
-Hola – nos saludo el médico que había venido por la noche a ver a los bebés.
-Buenos días – saludó Esme levantándose - ¿Le pasa algo a los bebés? – dijo seriamente.
-No, tranquila. Solo vengo a decirle a Edward que cuando quieran pueden llevarse los bebés a casa – dijo sonriendo a Esme y después mirándome a mí – Se encuentran en perfectas condiciones y están perfectamente sanos – dijo sonriéndome.
-Muchas gracias – le respondí sonriendo. Él se despidió y se fue.
-Alice y Rosalie andan como locas por casa, esperando la llegada de estas preciosuras – dijo Esme acercándose a mí para ver juntos el cristal – Ya sabes toda la ropa que le compraron… - dijo sonriendo.
-Van a ser unos bebés muy mimados – dije mirándolos, dormiditos en los cuneros.
-Hola – saludo esta vez mi padre. Puso su mano en mi hombro. Parecía algo preocupado.
-Papá… ¿Podemos ver a Bella? – le pregunté volviéndome para él. Todos lo miramos seriamente. Y asintió sonriendo, con gestos nos indicó que le acompañáramos. Cuando llegamos a la puesta de la habitación paró y nos miro seriamente.
-Cuidado. Os recuerdo que esto es cuidado intensivos y que Bella está delicada. Todavía se encuentra sedada, esta intubada y tiene varios sueros y monitores conectados…  hay una enfermera con ella, en cuanto nos vea saldrá y después volverá a entrar - dijo advirtiéndonos. Asentimos poco a poco. Y entramos en silencio siguiendo a mi padre. La imagen que vi me destrozó el corazón. Bella estaba recostada en la cama, estaba más pálida de lo que jamás la había visto, un suero en cada brazo, el tubo de respiración en la boca y mucho parche con monitores. Se veía tan frágil e indefensa, tan débil. Me acerqué con cuidado a ella y le cogí una de sus manos. La enfermera que está allí como mi padre había dicho, me miró sonriendo y salió de la habitación.
-Lo importante es que estas viva… - dije besándole la mano.
-Y que se va a poner bien – dijo Jasper acercándose a mí y cogiendo también su mano. Noté que mi padre desviaba la mirada con lo que Jasper acababa de decir. Pero intente no prestar atención. Emmett también se acercó y se fue para el otro lado de la cama cogiendo su otra mano.
-Pequeña te necesitamos en casa – le dijo Emmett. Esme se acercó a su hijo mayor y lo abrazó por detrás cogiendo la mano de Bella. Estuvimos allí un rato en silencio sin decir nada. Tan solo viendo a Bella.
-Mejor vamos saliendo. Creo que tus hermanas querrán que mis nietos lleguen a casa ya. Además tienes aspecto cansado hijo, necesitas dormir… - dijo mi padre.
-Nosotros llevamos a Edward y a los bebés a casa. Así mama puede quedarse con Bella un rato más – dijo Emmett sonriendo.
-Gracias – dijo Esme. Los tres asentimos y salimos de la habitación no sin antes despedirnos de Bella.
Fuimos a los cuneros y me dieron a mis hijos. Jasper cogió a Anthony y yo a Elisabeth. En el camino de vuelta a casa fuimos en silencio con los niños en brazos. Al llegar, nada más traspasar la puerta del garaje para entrar en casa, mis hermanas se nos tiraron encima cogiendo a los bebés.
-Son hermosos… - dijo Rosalie con mi niña en sus brazos. Sentí algo de pena, ella podría tener uno en estos momentos y no lo tenía… lo había perdido.
-¿Vieron a Bella? – preguntó Alice cogiendo de los brazos de Jasper a mi hijo.
-Sí, nos dejaron pasar un momento… dejamos allí a mi mamá – dijo Emmett entrando al salón.
-Dejo a los bebes en buenas manos. Me voy a duchar y dormir un poco- dije. Todos asintieron.
-No te preocupes que estos angelitos se lo van a pasar muy bien con tía Alice… - dijo riéndose. Sonreí mi hermana volvía a ser la loca y alegre de siempre.

DOS DÍAS DESPUÉS

Pov Carlisle

Bella continuaba en terapia intensiva desde el parto, hacía dos días. Los bebés ya estaban en casa pero ella no daba signos de mejoría, al contrario. Solamente Esme sabía la verdad de las cosas, pues no me atreví a contárselo a ninguno de los chicos, ni siquiera a Edward, pero ella tiene derecho a saber siendo la mamá de Bella.
Durante el parto fue casi imposible traerla de vuelta y con el tiempo que estuvo detenido su corazón… no sé si tendrá alguna secuela… pero de eso me preocuparé después. Ahora el problema sigue siendo mantenerla con vida. Ayer su corazón se detuvo un par de minutos y hoy lo hizo de nuevo. Ambas veces reaccionó de inmediato a los medicamentos y la resucitación, pero tal cual estaban las cosas era sólo cuestión de tiempo para que nada funcionara ya.
Por eso empecé a buscar opciones, lo que fuera. Y finalmente decidí que colocarle un marcapasos es lo mejor. Ahora está respondiendo a uno que le coloqué por encima de la piel de manera provisional, pero no puedo dejarlo más de unas horas, tendré que colocarle uno por dentro del mismo corazón.
No es una cura definitiva, lo sé. Eso apenas le dará una oportunidad más para seguir adelante, pero tal cual está la situación, creo que es lo único que puedo intentar para salvarla. Aún no se lo he dicho a Esme, pero todo está arreglado, hoy por la tarde Bella estará en quirófano para colocárselo.

Pov Esme

Estaba seriamente enfada con Charlie desde el parto, pues tan solo me llamó y me dijo que no podría venir por el momento que había tenido algunos problemas con un amigos. Que cuando se solucionara volvería para estar con Bella.
Cuando Carlisle me pasó para ver a Bella, otra vez con todos esos cables conectados a su cuerpo, vi algo diferente en su mirada, estaba llena de determinación. Pero eso me asustó. Sólo yo sabía que mi hija no estuvo cerca de la muerte en el parto, sino literalmente muerta durante un rato. El simple hecho de recordarlo me daba escalofríos. Y de la misma forma sólo a mí me dijo Carlisle que ayer y hoy su corazón volvió a detenerse, así que ahora  temí lo peor… me aterré de pensar que deseara decirme que ya no había esperanzas.
- ¿Qué pasa, Carlisle? –le pregunté tan pronto como dejé un beso en la frente de mi hija, con cuidado de no tocar cables ni el tubo del respirador.
- Esme, tú sabes cómo está la situación con el corazón de Bella. –me miró y asentí. – Creo, la verdad, que en estas condiciones no hay muchas posibilidades de que su corazón resista por mucho tiempo, el parto y todo lo que sucedió ahí han dejado secuelas, ella no va a poder recuperarse para estar como antes. –me habló con total seriedad y yo sentí pánico.
- Pero… -murmuré con los ojos llenos de lágrimas ¿me estaba diciendo que quería desconectara o algo así? ¿Cómo era posible?
- Espera, no llores. –se acercó y me abrazó. – Tengo una opción para ayudarla. –besó después mi cabello y yo me separé de él, necesitaba verlo a los ojos para saber que me decía la verdad. –Quiero ponerle un marcapasos hoy mismo.
- Pero dijiste que eso que tiene ahora conectado, eso además del monitor es un marcapasos. –repliqué sin entender.
- Ese es temporal. –me explicó. – Manda descargas al corazón de Bella por encima de la piel, si lo dejo más de unas horas le hará quemaduras en la piel. Quiero poner uno dentro de su corazón.
- ¿Y eso la va a ayudar? –quise saber aun llorando. Ansiosa de que su respuesta fuera “sí”.
- Sí. –dijo y yo lo abracé de nuevo, llena de puro alivio.
- Hazlo entonces. –me separé un poco y lo besé en los labios. – Carlisle, eres un ángel, eres mi ángel y el de Bella, el de todos nosotros. Te amo.
- También te amo. –me sonrió y me besó de nuevo, regalándome así un remanso de paz dentro de la tempestad.

Pov Edward

Escuché la puerta de la casa abrirse y fui a recibir a Esme, tenía que ser ella puesto que los demás estábamos en casa y mi padre no regresaría hasta más tarde. Mientras llegaba escuché las pisadas de los demás que también fueron a recibirla.
- ¿Cómo está Bella? –le pregunté en cuanto estuve cerca.
- Continua delicada. –me dijo con seriedad, pero vi algo de alegría en sus ojos. – Que bueno que se han reunido todos, quiero decirles algo. Pero antes ¿cómo están los bebés?
- Se durmieron hace media hora. –le informé pues lógicamente me preguntó a mí. Era extraño, amaba a mis bebés pero aún me sorprendía al darme cuenta de que eran mis hijos. Ella me sonrió.
- Ahora… sobre Bella. Carlisle va a meterla al quirófano esta tarde. Le va a colocar un marcapasos en el corazón para ayudarla. –nos informó más o menos tranquila.
Yo me sorprendí pero no dije nada, si mi padre lo hacía, entonces esa era la mejor opción  para Bella y con eso era suficiente para confiar. Sólo deseaba tenerla de vuelta conmigo a toda costa.

Pov Emmett

- Ahora… sobre Bella. Carlisle va a meterla al quirófano esta tarde. Le va a colocar un marcapasos en el corazón para ayudarla. –nos informó mi mamá.
Me quedé pensando por unos segundos, no era la primera vez que escuchaba hablar de marcapasos pero nunca antes fue necesario para Bella, eso me alarmó.
- ¿Por qué? Hace años nos dijeron que no le ayudaría mucho. –dije intranquilo, frunciendo el seño.
- La condición de Bella cambió, ahora el marcapasos es la mejor opción. –me aclaró mamá y continué sólo viéndola, sin estar muy seguro de creer, pero si hasta ahora Carlisle la había mantenido con vida… yo no me iba a poner a protestar.

Pov Rosalie

- ¿Por qué? Hace años nos dijeron que no le ayudaría mucho. –cuestionó Emmett a su mamá después de que nos informara de que mi papá iba a ponerle un marcapasos.
- La condición de Bella cambió, ahora el marcapasos es la mejor opción. –dijo ella con seguridad y pude notar que él seguía sin estar seguro.
Se hizo el silencio un momento y me acerqué a Emmett para tomarlo de la mano y así calmarlo un poco, él me recibió y luego apoyé la cabeza en su hombro. Yo confiaba ciegamente en mi padre, pues ya antes lo vi obrar milagros, así que ayudaría a Emmett a confiar también.

Pov Jasper

- ¿Por qué? Hace años nos dijeron que no le ayudaría mucho. –cuestionó Emmett a mamá lo mismo que yo iba a preguntarle cuando nos dijo que Carlisle pretendía ponerle uno.
- La condición de Bella cambió, ahora el marcapasos es la mejor opción. – respondió ella tranquila.
Todos guardamos silencio y eso me sirvió para darme cuenta de que la condición de Bella no simplemente “cambió”, sino que “empeoró”, era por eso que necesitaba la cirugía para el marcapasos. Sentí que el estómago se me revolvió con la idea de perderla ¿cuánto tiempo más podría resistir la incertidumbre? Necesitaba a mi hermana pequeña devuelta en casa. Aunque las situaciones no me gustaban echada de menos echarle las pequeñas regañinas que le daba tiempo atrás.

Pov Alice

- La condición de Bella cambió, ahora el marcapasos es la mejor opción. – respondió Esme la pregunta de Emmett.
Todos la miramos con temor de decir algo más. Yo no entendía mucho de eso, pero confiaba lo suficiente en papá para saber que si él lo decía, entonces era la mejor opción. Sin embargo, pude entender el escepticismo expresado de Emmett y el silencioso en la mirada de Jasper, era la vida de su hermana y ellos no conocían a mi papá tanto como yo.

Pov Carlisle

Después de informarle a Esme que le pondría un marcapasos a Bella me sentí más tranquilo de que ella estuviera de acuerdo, porque por el momento era la única manera de mantenerla con nosotros. Hacía rato que la cirugía había empezado y ya estaba muy avanzada y la parte más difícil la de colocar dentro del corazón de Bella el marcapasos estaba hecha, ya sólo terminaba de acomodar debajo de su piel la parte que contiene los chips y la pila. Hasta el momento las cosas fueron tranquilas, el corazón de Bella se comportó bien, pero faltaba la hora de la verdad, iniciar este marcapasos para ver si en verdad la ayudaría.
- ¿Te parece buen momento ahora? –le pregunté a otro cardiólogo amigo mío que muy amablemente accedió a venir desde Seattle para ayudarme, pues aunque realmente yo hice todo, el tener ahí a otro experto me daba la confianza de estar haciendo todo lo mejor posible.
- Sí, lo has hecho excelente. Ya no depende de ti. –me aseguró mientras ambos mirábamos la pequeña abertura que hice debajo de la clavícula de Bella, esa que nos llevó de camino a su corazón por una vena. Es un trabajo muy delicado, pero por lo menos la cicatriz no será grande.
- Lo haré. –dije con seguridad y activé el pequeño aparato.
Después ambos miramos el monitor. Los trazos que indicaban los latidos de Bella se modificaron de inmediato. Esperamos en silencio un poco, hasta que se estabilizaron. No era perfecto, no podría pasar como un corazón sano. Pero parecía suficiente.
- Felicidades. Se ve bastante bien. –me dijo el otro médico.
- Gracias. Espero que así continúe y pueda despertarla pronto. –le dije intentando pensar que todo saldría bien.
- Hay que cerrar para llevarla de regreso a la terapia y le puedas dar las buenas noticias a tu familia.
- Cierto. –suspiré y regresé a concentrarme en el trabajo, por lo menos ahora sí tendría cosas buenas que decirles.
Salí de quirófano indicándole a la enfermera que llevara a Bella de vuelta a UCI (Unidad de Cuidados Intensivos). Todos me esperaban fuera. Edward había dejado a mis nietos con los alocados de sus amigos, pues Alice y Rosalie querían venir para dar apoyo. Todos me esperaban en la sala de espera del quirófano.
-¿Cómo fue? – preguntó mi hijo levantándose de la silla.
-Todo fue bien, si Bella continua así mañana mismo podré retirar la anestesia y la intubación para que despierte – dije sonriendo. Esme me abrazo rápidamente. Rosalie hizo lo mismo con Emmett que se había quedado mirándome. Alice hizo lo mismo con Jasper quien tenía las lágrimas acumuladas en los ojos que no se lo podía creer. Ahora todas las aguas estaban volviendo a su cauce y por el momento Bella, los bebes y toda la familia nos encontrábamos perfectamente. Confiaba en que Bella mañana estuviera bien y pudiera despertarla, y no solo confiaba. Estaba seguro de que lo conseguiría. 


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