sábado, 30 de junio de 2012

CAPITULO 4


CAPITULO: 4

Pov Bella

Renesmee insiste en venir a Forks… Renesmee insiste en venir a Forks… Renesmee insiste en venir a Forks… Esa frase de mi amiga se repetía constantemente en mi cabeza.
-Leah, no – dije con un nudo en la garganta. Renesmee era mi hija mayor, sí. Tenía otra hija. Renesmee tenía nueve años, casi diez. Mi hija a diferencia de su hermano, me hizo caso y se quedó en Phoenix mientras yo venía al entierro. Pero eso solo sería un día y ya había pasado una semana, entendía que se quisiera venir.
-Bella, sabes lo cabezota que es tu hija. Por mucho que Jake y yo insistamos ella quiere venir – me dijo por teléfono – Además, ya están de camino.
-¿Qué?, ¿Cómo es posible?, Leah. Renesmee no puede venir aquí, se tiene que quedar con vosotros – dije, casi supliqué.
-No va a querer… - me dijo.
-Me da igual – dije levantando la voz.
-Bella, sabes que tarde o temprano se van a encontrar… 
-Tú sabes que yo no le oculto anda a la niña, ella sabe la verdad… - susurré.
-Sí, pero el no – dijo en tono serio.
-No quiero discutir de nuevo este tema… cuando la niña llegue, porque sé que Quil se irá derecho a la Push, me llamas. Adiós – dije y colgué antes de que contestara. Volví a entrar en el salón y todos continuaban hablando.
-¿Qué quería? Cariño. Has tardado mucho – preguntó James.
-Nada importante… - susurré. Eso no era la respuesta que él quería escuchar y sabía que después me lo volvería a preguntar de otra manera – Amor, estoy muy cansado del viaje, por qué no vamos a dormir ya – dijo levantándose y cogiéndome del brazo.
-Pero como os vais a dormir sin cenar algo… - dijo Esme poniéndose e pie con nosotros.
-No se preocupe, no tenemos hambre. Anthony como hizo siesta que se quede un poco más después bajaré yo a por él – dijo con una sonrisa falsa y prácticamente me arrastró hasta arriba. Me metió en la habitación pegando un portazo.
-¿Qué quería? – me preguntó empujándome a la cama.
-Me llamaba para decirme que Renesmee quería venir a Forks – dije mirándole a los ojos.
-Dónde está la niña ahora – preguntó acercándose a mí.
-Con Quil, en un avión camino a aquí – dije seria. Su mano se volvió a levantar como antes y se estrelló contra mi mejilla.
-Que sea la última vez, escucha bien, la última que me dices que no tenía nada importante, cuando se trata de tu mocosa la bastarda – dijo saliendo.
-No te dirijas a mi hija así – dije seria. El se río y volvió a bofetearme.
-Yo hago lo que me da la gana, métete en la cama a dormir, yo me voy a dar una vuelta por el pueblo – dijo.
-Pero… - quise protestar, pero su mano volvió a estallarse en mi cara y me callé.
-No te quejes, ni llores, ni hables. Solo calla y duerme y que ni se te ocurra moverte… - dijo empujándome para la cama – No me obligues a atarte en casa de tu “Familia” – dijo y después salió por la puerta dejándome allí. Llorando, dolorida, asustada, con miedo… sabía que James era capaz de atarme. Ya lo había hecho con anterioridad.

Pov Rosalie

Todo el camino lo hicimos en silencio, Lily iba cantando contenta y Chris se había quedado dormido. Emmett tenía la mirada fija en la carretera, y no tenía pinta de escuchar lo que pasara a su alrededor. Yo tampoco estaba muy atenta, pues en mi mente, no paraba de pensar en Bella y su marido. Me había parecido una situación extraña, no estaba muy segura de porqué, pero ellos no se veían un matrimonio como Emmett y yo o Alice y Jasper. Ni siquiera como el de Edward y Tanya cuando estuvieron casados y mira que eso no tenía mucha pinta de matrimonio.
Algo ocultaban esa pareja, algo que tenía la necesidad de averiguar, de saber que pasaba y que ocultaban. El coche se paró y me di cuenta de que ya estábamos en casa. Salí y abrí la puerta trasera para coger a Chris en brazos, y Emmett cogió a Lily, abrió la puerta de casa y dejó que nuestra hija fuera a ver la tele, y me acompañó a llevar al niño a su cama. Lo acomodé y tapé cerrando la puerta cuando salí.
-¿Emmett? – le llamé acariciando su mano – Estas ido – dije mirándole a los ojos.
-Acabo de ver a mi hermana con su marido. Un tío del que yo no sabía nada. Una hermana que me abandonó, y después de diez años viene con un hijo y su marido. ¿A qué? – preguntó mirándome enfadado – No lo entiendo… lo intento… pero no lo entiendo.
-No tiene explicación. No trates de entenderlo porque solo te taladras la cabeza – dije besándolo.
-Pero quiero entender. Quiero saber por qué se fue, porque discutió con mi padre. Por qué abandono, a su familia, amigos y su novio. Quiero saber el por qué – dijo serio.
-Eso no te lo puedo contestar yo. Es algo que solo te puede decir ella – dije encogiéndome de hombros.
-Estoy agotado, preparemos la cena y nos vamos a dormir – dijo sacando las cosas para cocinar.

Pov Edward

-No me gusta este hombre… - murmuró mi madre cuando Bella y su marido subieron, y estuvimos seguros de que no los escuchaban.
-Esme no juzgues antes de conocer… - le dijo mi padre.
-Yo opino como mamá. No me gusta ese hombre – dije apoyando a mi madre.
-No podéis decir nada sobre él. No lo conocéis para decir que no os gusta – dijo mi padre serio. Nos quedamos callados porque escuchamos el ruido de alguien bajando. Y vimos a James.
-Bella se quedó en la cama porque estaba muy cansada. Yo voy a caminar un poco, necesito tomar el aire – dijo caminado a la puerta.
-¿Y Anthony? – pregunto mi madre seria.
-Si quiere cenar, le ponéis algo y que duerma en la habitación donde ha dormido hasta ahora – dijo saliendo de casa. Me quedé sorprendido por como contesto a mi madre. Pero quién se creía.
-Subiré a ver si Bella necesita algo, o si se siente mal – dijo mi madre poniéndose en pie.
-Sí yo iré a ver a Anthony – dije acompañándola para arriba.
-Vale familia, yo me quedo a ver un rato la tele – dijo Carlisle irónico. Cuando llegué a la segunda planta, sonreí a mi madre, ella continuó subiendo y yo me dirigí a l habitación de los niños. Entre sin picar y me encontré sentado en la cama donde dormía mi hija y miraba una foto que ella tenía allí en la que salíamos ella, Tanya y yo.
-¿Qué miras, campeón? – dije sentándome a su lado.
-¿Es la mamá de Jane? – Preguntó señalándola, yo asentí – Es muy guapa se parece a ella. ¿Dónde está? – preguntó mirándome a mí.
-¿Jane? – pregunté y el negó señalando a Tanya – Estamos separados… digamos que dejamos de querernos y para no hacernos daño nos separamos… - dije encogiéndome de hombros. Era la mejor forma que tenía de explicárselo.
-Mi papá, ya no quiere a mi mamá… - murmuró. 
-No digas eso cariño, seguro que te papá quiere mucho a tu madre y seguro que a ti también – dije sonriendo.
-Anthony, ¿Quieres cenar cariño? – preguntó mi madre asomando la cabeza.
-Sí – dijo sonriendo mirándola - ¿Y mi madre? 
-Dice que quiere dormir si te puedo hacer yo algo – contestó tranquila, aunque noté algo en su mirada.  
Mi madre le preparó la cena a Anthony y después lo acompañó como todas las noches a dormir. Yo subí a mi habitación y me acosté intentando dejar mi mente un poco en blanco, olvidar todo lo que estaba pasando a mi alrededor. Y en algún momento de ese trance me quedé completamente dormido.


La luz entraba en mi habitación por el ventanal que había. Era un día nublado como casi siempre en Forks, pero aun así se veía de día. Miré mi reloj y eran las siete de la mañana. Me metí en la ducha y tranquilamente me arreglé, cuando estuve listo. Bajé a la cocina, donde no esperaba que hubiera nadie, pero estaba Bella sentada en una silla con hielo en la cara.
-Bella… - le llamé extrañado. Ella se giró impresionada quitándose el hielo antes de mirarme.
-¿Qué haces despierto tan pronto? – me preguntó mirando al suelo.
-Tengo guardia en el trabajo… - dije tranquilamente - ¿Qué te ha pasado en la mejilla? – pregunté acercándome a ella. Pero antes de que la tocara, se levantó y se apartó de mí.
-No es nada, un golpe – dijo encogiéndose de hombros – Ya sabes que soy muy torpe – no estaba muy seguro de lo que me había dicho pero no le iba a forzar, me lo contaría cuando ella estuviera preparada.
-Por cierto, ¿Qué haces tú despierta? – pregunté, extrañado.
-Tengo que ir a la Push a buscar a una persona, y quería ir ahora que James está dormido – dijo algo nerviosa.
-¿A quién tienes?, ¿Sabes la hora que es? Es muy temprano – dije extrañado.
-Ya lo se, pero el avión de ella acaba de llegar y tengo que ir a buscarla… - dijo saliendo de la cocina.
-¿Si quieres te llevo en coche? Porque tú no conduces ¿verdad? Y la Push está un poco lejos.
-Edward… no creo que… - comenzó a replicarme, pero yo negué con la cabeza.
-Te llevo, es muy pronto y puede pasar cualquier cosa – dije serio. Y comencé a bajar las escaleras con un cacho de pan en las manos para comérmelo por el camino.
-Edward, tienes que ir a trabajar. No quiero que llegues tarde, vete, ya me pido un taxi – me dijo indiferente.
-Insisto, déjame acompañarte, te dejo en casa de nuevo y me voy a trabajar, tengo tiempo de sobra – insistí.
-Está bien – desistió finalmente.
-Ponte alguna chaqueta, hace viento – le dije, bajando las escaleras. Ella bajó detrás de mí sin decir nada y al llegar a bajo, cogió un abrigo. Salimos ambos por la puerta del parking, le abrí la puerta del volvo en el asiento del copiloto y después entré yo. Fui en dirección a la Push, tenía mucha curiosidad por saber a quién tenía que ir a buscar, pero no me atreví a preguntar. Cuando entré en el pequeño pueblo Bella me guió hacía donde era. En el momento que detuve el coche frente una casa pequeña y vieja, Bella bajó con ansias, prácticamente corriendo. Yo le seguí un poco de lejos, viendo como picó la puerta y esperó impaciente.
-Bella – dijo la chica que estaba en el tanatorio, el día que Bella llegó a Forks - ¿Estás bien? – preguntó mirándola seria.
-Sí, estoy bien Leah. No te preocupes – le contestó Bella - ¿Dónde está? – pregunto, atendí más la conversación, esperando a ver qué le contestaba su amiga.
-¡Mamá! – escuché un grito de dentro de la casa, pero lo que más me sorprendió del grito fue lo que dijo. En pocos minutos una niña de estatura normal, pelo rizado y de un color parecido al mío y los ojos del color de Bella salió por la puerta y le abrazó. Mientras le abrazaba, su mirada estaba fija en mí, seria.
-Tenías que haberte quedado en Phoenix – dijo Bella separando el abrazo.
-Dijiste un día, dos como mucho. Y llevo con Quil una semana – dijo la niña cruzándose de brazos – Quería estar contigo.
-¿Bella?, ¿Quién es? – pregunté acercándome.
-Edward... ella… es mi hija – dijo Bella girándose para mirarme – Se llama Renesmee.
-Es muy guapa y se parece mucho a ti, como Anthony. Pero… ¿Por qué no habías dicho nada de ella? – pregunté completamente extrañado.
-Tú debes de ser Edward Cullen – dijo la niña acercándose a mí. Me di cuenta de que Bella miró a su amiga como un poco ansiosa, con miedo.
-Sí, ese soy yo – dije sonriendo – Encantado – me acerqué lo poco que me quedaba a ella. Y la saludo con dos besos. Sentí algo extraño, como una corriente al acercarme a ella. Entonces me di cuenta, de que ella sabía mi nombre - ¿Por qué sabes mi nombre? – pregunte dudoso.
-Mamá me ha hablado de ti – dijo con una sonrisa triste. Miré a Bella, que con los brazos le dijo a la niña que se acercara.
-¿Trajo algo de ropa? – preguntó Bella mirando a su amiga. Quien sin decir nada se metió dentro de la casa y salió con una pequeña maletita, y un pequeño peluche de un oso, que siempre habían sido los favoritos de Bella – Gracias Leah, más tarde te llamo – dijo abrazándola y cogió a la pequeña de la mano y caminó hacia el volvo. Bella abrió la puerta trasera para que Renesmee entrara y después se fue al asiento copiloto de nuevo.

Pov Bella
        
Me sentía realmente incómoda, estando en el mismo coche con Renesmee y Edward. Había soñado diez años con el día en que mi hija viera a Edward, su padre. Años esperando si él se daría cuenta al verla de que era su hija, de cómo reaccionaría Renesmee al verlo. Y ese momento no tenía nada que ver con las escena que mis ojos acababan de ver, pero tampoco tenía nada que ver la forma en la que yo había soñado que mis hermanos me recibían y como lo habían hecho de verdad.    
-Entonces, Renesmee ¿Qué edad tienes? – preguntó Edward mirando por el retrovisor.
-Nueve y medio, casi diez – dijo mi hija con una sonrisa. Pero no le miro a la cara, miraba por la ventana en todo momento. El resto del camino fue en silencio, nadie dijo nada. Yo rezaba en mi interior porque James continuara dormido y no me viera llegar a la casa con Edward, porque eso me traería serios problemas. Me metí tanto en mis pensamientos que no me di cuenta de cuando llegamos a la casa.
-Os dejo aquí, que me tengo que ir a trabajar. Nos vemos más tarde – dijo mientras mi hija y yo nos bajábamos. Vimos desaparecer el coche y miré a mi hija a los ojos.
-Es mucho más guapo que en tus fotos mamá. Y yo me parezco a él. ¿Verdad? – preguntó mirándome con una sonrisa.
-Si cariño, es mucho más guapo ahora. Y claro que te pareces – dije abrazándola. Y cuando me paré enfrente la puerta me di cuenta de que no tenía llave para abrir. No me hizo falta picar a la puerta, porque justo en el momento que iba a tocar el timbre James abrió la puerta.
-Yo no te dije que no te movieras de la cama… - dijo cogiéndome del brazo y metiéndome dentro. Junto a mi hija.
-La niña había llegado y había ido a buscarla – dije encogiéndome de hombros.
-Yo te dije que no te movieras… - dijo agarrándome fuerte del brazo – Ese es el caso que me haces… parece mentira… tú niña, vas a la habitación donde esté tu hermano y que se vista – dijo mirando a mi hija, ella me miró a mí y asentí, luego hice un gesto con la cabeza para indicarle la dirección de la habitación, nunca me gustaba que mis pequeños vieran este tipo de escenas. Mi hija subió mirando para atrás en todo momento, y James fue detrás suyo. Apretando cada vez más mi muñeca. Cuando llegamos a la habitación donde habíamos dormido, me empujó y caí al suelo – Escucha bien, cuando te diga que no te muevas, no lo hagas – dijo dándome una patada – Si yo te digo que duermas… duermes – dio ahora dándome una cachetada – y en ningún momento deberías desobedecerme.
-Necesitaba ir a por la niña – dije mirando al suelo.
-La niña no debería estar aquí, está aquí porque a ti te da la gana. Me da igual si tienes que ir a buscarla o no, la próxima vez te ataré a la cama y ya verás como así no te mueves…- me dijo levantándome por los pelos – Y escúchame bien, no te quiero cerca, del niñato ese… por si lo has olvidado el ya no es nada tuyo, y yo soy tu marido, así que aléjate de él – dijo abofeteándome – Vamos abajo – dijo soltándome del cabello y empujándome hacía la puerta – Sonríe, que no te vean con esa cara – me ordenó. Bajé las escaleras con miedo, no me gustaba llevarlo atrás de mí. Cuando llegué donde estaba la cocina, me percaté de que Carlisle y Esme ya se encontraban allí, y también mis hijos.
-No habían dicho que tenían otra hija – dijo Esme abrazando a Nessie – Es muy guapa, tiene la misma sonrisa de E… - comenzó diciendo, pero se quedó calla y tanto ella como Carlisle abrieron los ojos de golpe. Mi hija me miró, preguntándome así qué hacía y yo simplemente me encogí de hombros porque ahora ya no podía hacer nada.
En ese momento sonó el teléfono de mi marido y él salió a contestar, creo que no pudo ser en peor momento, porque me dejó a merced de la curiosidad de Esme y Carlisle.
-¿Quién es el padre de Renesmee? Bella – me preguntó Carlisle serio. Por instinto miré hacia la puerta, considerando qué responder, pero la mirada penetrante de James me quitó todas las dudas.
-James, Carlisle. El padre es James – dije instantáneamente. Por un momento me plantee decirle la verdad, pero eso haría mucho jaleo y me traería muchos problemas.
-Pues es muy parecida a Edward, cuando era niño – dijo Esme mirándola de nuevo.
-Qué casualidad señora. Pero no Renesmee es mi hija, verdad preciosa – dijo entrando a la cocina de nuevo, acercándose a ella y abrazándola por detrás.  Pude ver la pena en las facciones de Esme y Carlisle, ellos no pensaban que James pudiera haber escuchado.
-Claro papá – dijo la niña con una sonrisa. Aunque conocía esa expresión y ella nunca estaba cómoda cuando tenía a James cerca.
-Por cierto, Bella ¿Te encuentras mejor? – me preguntó Carlisle, y le miré extrañada pues no entendía por qué me lo preguntaba – James nos dijo que te encontrabas algo mareada por el vuelo y todo… - dijo explicando. Asentí con una sonrisa.
-Me alegro corazón. Venid y desayunemos todos – dijo Esme haciendo un hueco a su lado para que nos sentemos los dos. 

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