CAPITULO: 18
Pov Alice
-Alice,
vamos ya para casa… ¿no te cansas de comprar tanto? – dijo Jasper, habíamos
salido pues necesitábamos todos un poco de ropa y me ofrecí gustosamente para
ir a comprar para todos.
-Jasper,
todavía no hay suficiente, no te das cuenta la poca ropa que le cogí a tu
hermana. Además ahora que va a engordar tiene que tener ropa premamá – dije
sonriendo. Aunque Bella todavía estaba de dos meses. Y se le notaba muy poco,
ya teníamos todo preparado como mi padre cuando le hacía las pruebas, y ya
estaba preparando cómo sería el parto para su bienestar.
-Mi
hermana no necesita ropa… vamos a casa – me dijo cogiéndome del brazo y
saliendo de la tienda.
-Jasper…
- me quejé – Esa camiseta era muy bonita, para Bella… - dije.
-¿Cómo
es posible que ambas tengáis dieciséis y seáis tan diferentes…? - dijo
sonriendo – Alice, llevas tres bolsas de todas las tiendas en las que hemos
entrado y ropa para todo el mundo. Vamos al coche que quiero ir a casa a comer
alg o y darme una ducha – él cargaba con prácticamente todas las bolsas y yo
tan solo llevaba la de los complementos.
-Podemos
comer algo por aquí – dije contenta.
-No,
quiero ir a casa ya… - dijo mirándome a los ojos y en ellos vi realmente
cansancio.
-Está
bien – dije resignada y saliendo del centro comercial para ir a casa. Habíamos
venido en el Jeep de Emmett, porque Jasper no tenía – Jasper antes de irnos voy
a ir a por un helado.
-Espera,
loquilla que te acompaño – dijo sonriendo y cerró el seguro del coche, pasó su
mano por mi hombro y fuimos a por el helado. Me gustaba mucho mi relación con
Jasper, era de hermanos, muy diferente a la que tenían nuestros respectivos
hermanos. Llegamos a la tienda.
-¿De
qué lo quieres? – me preguntó mientras él también miraba todos los sabores que
había.
-Yo
uno de fresa – dije sonriendo, siempre había sido mi favorito. El dependiente
me sonrió y me lo puso.
-A
mi póngame uno de limón – dijo. Nos dieron los helados y Jasper pagó sonriendo
– Nos sentamos aquí y nos los comemos, y después vamos para casa – dijo. Yo
asentí. Nos sentamos en una pequeña mesa que había, redonda y con dos sillas.
Él se sentó enfrente de mí. Mientras nos comíamos los helados, comencé a reír
al darme cuenta de que se había manchado - ¿De qué te ríes? – con mi mano me
señale a mi misma donde él se había ensuciado, en la comisura del labio. Pero
se dio en el otro lado. Sonreí de nuevo.
-El
otro lado – aclaré riéndome. Pero no se dio bien. Me levanté de la silla para
llegar a él y con el dedo le limpié la comisura del labio. Quedamos muy cerca,
él sentado y yo de pie, podía sentir su aliento en mi cara… me deje llevar por
algo y besé esos labios que sentía que me estaban llamando. El beso fue
correspondido por unos segundos, me perdí en él, en su calor y la textura del
beso y sentí como si a él le sucediera lo mismo. Luego me acordé de que a quien estaba besando
era a Jasper, mi hermano, el hijo de la mujer de mi padre y me aparté
rápidamente. Nos quedamos ambos sin decir nada, mirándonos a los ojos. Los dos
sorprendidos por lo que acababa de pasar. No podía decir nada… me había quedado
sin palabras… Jasper.
-Alice
yo… - sabía qué me iba a decir. Seguramente que había sido un error y que él no
quería besarme - ¿Qué ha pasado? – me preguntó.
-Yo
lo siento, no sé que me ha pasado… solo los he visto y… - no sabía qué
contestarle, me sentía extraña.
-Vamos
a casa – dijo levantándose. Yo le seguí y fuimos todo el camino en silencio.
Pov Emmett
Cuando
Carlisle acabó de decirnos lo que teníamos que hacer con Rosalie me fui a la
habitación con ella. Estaba dormida y parecía tranquila. Me alegré de que fuera
así. Me acomodé con cuidado a su lado y me quedé contemplándola. Rosalie era
bonita, tenía el pelo perfecto, me dolía mucho que sufriera tanto. Primero una
violación, luego se entera de que está embarazada, y cuando ya lo acepta y
quiere al bebé, lo pierde. La vida había sido cruel con ella. Escuché la
puerta, no quería moverme del lado de Rosalie, pero me dio curiosidad de saber
si eran Jasper y Alice o Edward y Bella. Así que me levanté de la cama, y
descalzo bajé las escaleras, mamá y Carlisle estaban sentados en el sofá y
Edward iba con Bella cogida de la cintura. Mi hermana apoyaba la cabeza en el
hombro de su novio… mamá y Carlisle se giraron y vieron la escena extrañados
como yo.
-Papá,
¿Puedo acostar a Bella en la habitación de aquí abajo? – preguntó parándose
para mirarlo.
-¿Por
qué?, ¿Se siente mal? – preguntó levantándose rápidamente.
-No,
solo tiene sueño, y no creo que pueda subir todas las escaleras… - dijo
mirándola, mi hermana estaba con los ojos cerrados.
-Sí,
claro – dijo Carlisle pasando delante de su hijo para abrir la puerta. Yo me
fui al salón con mi madre, que se había vuelto a sentar al ver que Bella estaba
bien.
-¿Cómo
está Rosalie? – preguntó mirándose seriamente.
-Continúa
dormida. Es bueno, necesita descansar – le respondí bajito para que Edward no
nos escuchara. Él y Carlisle no tardaron en salir de la habitación.
-¿Está
bien Bella? – pregunté mirando a Carlisle.
-Sí,
solo es cansancio – dijo sonriendo. Yo sonreí con él al saber que tan solo era
eso y nada más. Escuchamos la puerta del parking y vi a mi hermano con un
montón de bolsas.
-Alice,
te dije que no te pasaras… - dijo su padre suspirando.
-Lo
siento papá, pero compré para todos – dijo sonriendo.
-Yo
no necesito – dijo Edward mirando a su hermana.
-No
me importa lo que digas, tu ropa ya es vieja y necesitas nueva. Y ahora que
todo está más o menos tranquilo, aprovecho para comprar para todos – dijo
sonriendo. Mi hermano dejó todas las bolsas en el pie de las escaleras y vino
para darle un beso a mamá.
-¿Y
mi hermana? – preguntó mirando a Edward.
-Dormida…
estaba cansada – dijo encogiéndose de hombros y sentándose en el sofá. Mi
hermano asintió – Me voy a duchar – dijo caminando para la escalera.
-Yo
voy a subir a ver a Rosalie – dije levantándome también.
-Te
acompaño – dijo Carlisle siguiendo – Al final le dejé más de una hora el suero,
voy a quitárselo. Cuando llegamos a la habitación Rose estaba despierta.
-¿Llevas
mucho despierta? – le pregunté acariciándole y dándole un beso en la frente.
-Un
rato – murmuró, sonriendo. Hacía mucho que no veía una sonrisa en su rostro, y
no pude evitar sonreír con ella.
-Voy
a quitarte el suero – dijo Carlisle acercándose para retirarle la aguja del
suero - ¿Te encuentras mejor? – le preguntó sentándose al otro lado de la cama.
-Sí
– dijo mirándonos con dulzura.
-Me
alegro mucho, cariño. Necesitamos todos que vuelvas a ser la misma… - dijo su
padre sonriéndole. Ella me miro a mí y yo también sonreí.
-Os
prometo que todo volverá a la normalidad – dijo sonriendo. Nosotros lo hicimos
con ella.
-Bueno,
si no quieres a tantos chicos como antes no pasa nada. Ya me he acostumbrado a
que mis hijos estén con los de Esme – dijo riéndose. Rosalie y yo nos miramos
de manera significativa. Nosotros no éramos novios.
-Tranquilo
papá, ya se acabó tener un novio en casa cada tres días – dijo sonriendo – Voy
a ducharme.
-Con
cuidado – dijo Carlisle. Ella asintió y se levantó, cogió un nuevo pijama y fue
al baño - ¿Bajarás a cenar? – le preguntó antes de que entrara.
-Sí
– dijo mirándonos a ambos y entró. Nosotros nos levantamos de la cama y salimos
de la habitación. Mi madre estaba en la cocina.
-Cariño,
cenamos en el comedor, que estaremos todos – dijo Carlisle sonriendo. Mi madre
sonrió también.
Pov Rosalie
Salí
de la ducha teniendo cuidado de no resbalarme. No tenía ganas de vestirme y
esperaba que me entendieran que fuera a cenar en pijama. Cuando salí ya con el
pijama puesto, vi a mi hermana Alice dejando ropa encima de mi cama. Ella se
dio cuenta de mi presencia. Y me miró seriamente.
-Venía
a dejarte ropa que compré para todos – dijo y comenzó a caminar a la puerta.
Sabía que mi hermana no me iba a perdonar así como así el que ella pensara que
me había acostado con Emmett.
-Alice…
- susurré bajito. Ella antes de abrir me miró seria – Tengo algo que decirte… -
no estaba segura de poder contarlo, pero necesitaba estar bien con mi hermana,
que ella supiera la verdad.
-Dime
– dijo seriamente cruzándose de brazos. Yo fui a sentarme a la cama y le
indiqué para que ella también lo hiciera. Parecía no muy segura pero sé acercó
lentamente a la cama y se sentó a mi lado mirándome a los ojos.
-Yo…
quiero… no, necesito, contarte lo que pasó esa noche de San Valentín – dije
mirándole a los ojos.
-Está
claro lo que pasó, hiciste el amor con Emmett aun sabiendo que yo lo quería… -
dijo con odio, tuvo intención de levantarse para irse pero la sostuve.
-Las
cosas no fueron así – dije seriamente, ella se volvió a sentar y me miró a la
cara.
-¿Qué
pasó? – pregunto con la mirada severa.
-¿Recuerdas
aquel chico con el que bailé? – ella pensó por un momento y después asintió -
¿Y qué salí con él fuera del bar? – volvió a sentir. Yo noté como las lágrimas
comenzaban a acumularse en mis ojos – Pues me violó… - dije, ya no se
retuvieron más y comenzaron a salir todas. Mi hermana me miró con sorpresa,
confusión y algo de pena – Emmett salió y me vio, pero ya había llegado tarde
pues el… monstruo ya lo había hecho. Me ayudó y me llevó a su coche, me
acompañó a un hotel, pues no podía venir a casa en ese estado. Me estuvo
apoyando desde el primer momento, no me ha dejado sola ni un instante– parecía
una magdalena de lo mucho que estaba llorando – Al mes cuando me enteré que
estaba embarazada, fue a la primera persona que se lo conté. El inmediatamente
se ofreció a ser el padre, me dijo que no me iba a dejar sola y que el sería el
papá de mi bebe. Esa vez yo me negué. Luego fuimos al médico juntos y se
confirmó – respire hondo, me estaba costando mucho relatar esta historia, nunca
lo había hecho y me costaba hacerlo – Pasamos el día de mi cumpleaños juntos y
me volvió a ofrecer ser el padre, no pude decirle que no. Por eso cuando
llegamos os lo contamos, y él se aseguró de dejar claro que él era el padre –
en este punto mi hermana también tenía lagrimas en los ojos – Primero no quería
al bebé, pero después comenzamos a quererlo los dos, era nuestro pequeño, el
pequeño Emmett. Aunque él dijo que quería una pequeña Rosalie – dije sonriendo
al recordar esa pequeña discusión – En el momento que comencé a sangrar y
Emmett no estaba en casa me asusté y salí corriendo. Cuando me dijeron que lo
había perdido, lo perdí todo Alice, estaba sola… había perdido a mi bebé, no tenía
a mi familia conmigo, así como tampoco a Emmett. Pero cuando salí de la sala
donde me hicieron el legrado a los pocos minutos estuvo allí, apoyándome, así
como estas últimas semanas – ahora ambas estábamos llorando juntas– Entre
Emmett y yo no hay nada más que una amistad, somos buenos hermanos… nada más –
terminé mirándole a los ojos.
-¿Por
qué no me contaste esto antes? – dijo sollozando.
-No
podía, no puedo… no estaba preparada para contar algo así – dije seriamente.
-De
haberme contado desde el principio hubiera estado contigo en todo momento.
Jamás te hubiera dejado sola – dijo cogiéndome mi mano.
-Lo
siento – dije sinceramente mirándola a los ojos.
-No
te preocupes, hermana – dijo sonriendo. Y nos abrazamos fuertemente. Había
echado mucho de menos los abrazos de mi hermana, el tenerla junto a mí. Había
momentos como éste que me sentía yo la pequeña en vez de ella. Escuché la
puerta abrirse, ambas nos separamos y miramos hacia ella. Emmett estaba con una
sonrisa de oreja a oreja y con el ceño fruncido. Alice se levantó de mi cama
dando saltitos. Yo me aparté las lágrimas. Y mi hermana abrazó fuertemente a
Emmett. Yo reí por la cara de confusión de él, que se me quedó viendo como
buscando una respuesta, yo asentí sabiendo que entendería.
-Gracias
por cuidar de mi hermana – dijo Alice deshaciendo el abrazo.
-No
tienes por qué darlas, Rosalie es mi hermana – dijo Emmett sonriendo. Y los
tres comenzamos a reír.
CUATRO
MESES DESPUÉS
Narrador externo
El
ambiente en la casa había mejorado mucho desde que Rosalie se dio cuenta de que
no podía seguir como hasta ese momento. Dejó de lamentarse e intentó seguir
para adelante. Le estaba costando mucho, pero agradecía el apoyo que recibía de
todos para continuar. Y sobre todo el de su hermana, que después de contarle
todo lo sucedido, se arrepintió de cómo la había tratado. Rosalie continuaba
pasando su tiempo con Emmett, así como él siguió dándole su apoyo, cuando ella
decidió volver a la escuela. Se compenetraban muy bien el uno con el otro.
Así
como Alice y Jasper que continuaron siendo tan unidos como antes a pesar del
confuso beso que se dieron, lo hablaron y ambos decidieron que había estado
bien pero que no sentían nada en ese sentido hacia la otra persona. Jasper no entendía como el cambio repentino de
Alice hacia su hermana, pero se alegraba mucho por ella, pues sabía que lo
pasaba mal. Él también volvió a estar junto a su hermano, olvidando todos los
problemas que habían tenido con anterioridad.
Edward
y Bella a pesar de estar bien con la familia, habían preferido seguir por otro
lado, continuaban saliendo con sus amigos, que están con ellos en todo y para
todo. Así como también fueron a visitar a Charlie todos los días en que el
estado de Bella lo permitía. Su salud había ido empeorando a medida que pasaban
los meses. Hubo una ocasión en la que Carlisle tuvo que ingresarla, pero no fue
nada alarmante.
Flash
Back
Pov Esme
Todo
el mundo estaba fuera de casa, excepto Bella y yo. Ya había dejado de trabajar
cuando ella se fue y ahora que estaba en casa me quedaba cuidándola. Todos
estaban en la escuela, pues eran los exámenes finales. Sólo esperaba que mis
dos hijos consiguieran graduarse. Emmett había repetido el curso anterior, y
esperaba que este año aprobara y Jasper siempre había sido un buen estudiante y
sabía que aprobaría. También lo deseaba para los hijos de mi marido. Edward
quiera graduarse para poder estar con Bella sin preocuparse de nada, y cuando
ella estuviera bien, aseguró que entraría en la universidad. Con Rosalie
teníamos algunas dudas, lo había pasado mal y por ese motivo faltó a muchas
clases. Carlisle me aseguró que era muy buena estudiante y que conseguiría
aprobar los exámenes finales. Me costó un poco creer eso, pues ella tenía la misma
edad de mi hijo y él había repetido, lo que significaba que ella también. La
tos de mi hija me sacó de mis pensamientos. Salí rápidamente de la cocina para
bajar, pero vi a mi hija en mitad de la escalera.
-Bella…
- dije bajando rápidamente a donde ella estaba. Vi que le costaba respirar –
Cariño – susurré para calmarla un poco. Había dejado de toser pero continuaba
teniendo dificultades para respirar. Me levanté y ayudé a que ella también lo
hiciera. Bajé las escaleras y la senté en el sofá – Voy a llamar a Carlisle –
dije, ella asintió con lentitud. Cogí el teléfono sin separarme de ella y llamé
a mi marido.
-Consultorio
del doctor Cullen. Dígame – me dijo su secretaria.
-Necesito
hablar con Carlisle – dije ansiosa.
-Lo
siento señorita pero se encuentra en una importante reunión y no puede ponerse
– replicó tranquilamente.
-Me
da igual, dígale a mi marido que se ponga – dije desesperada, Bella continuaba
intentado buscar el aire y no lo encontraba.
-Oh
señora Cullen, no sabía que era usted. Ahora mismo se lo comunico a ver si
puede ponerse – me dijo. Mientras esperaba, miraba a mi hija – Bella cariño,
respira despacio y tranquila. No te pongas nerviosa que es peor – dije
acariciando su mejilla por donde resbalaban las lagrimas.
-Esme
– escuche la voz de Carlisle.
-Carlisle,
necesito que vengas a casa. A Bella le cuenta mucho respirar y no sé qué hacer
– dije rápidamente.
-Ahora
mismo voy para allí. Ve a mi despacho y coge la bombona de oxígeno que tengo en
el armario – me dijo.
-Vale,
pero no tardes – dije rápidamente. Y colgué – Cariño, voy a buscar el oxigeno,
tu tranquila – Salí corriendo hacia el despacho, cuando encontré el oxígeno
volví a bajar rápidamente. Con cuidado se lo puse a mi hija.
Al
rato apareció Carlisle, miró como se encontraba. Frunció el ceño.
-Vamos
a llevarla al hospital – dijo rápidamente – Allí no van a hacer mucho más que
nosotros pero estará mejor atendida y más vigilada.
El
con cuidado ayudó a Bella a levantarse todavía sin quitarle la mascarilla.
Llegamos rápidamente y la llevaron a una habitación. Estuvimos los dos con
ella. Esperando a que se calmara, aunque seguía muy nerviosa.
Fin
del Flash Back
Pov Bella
Llevaba
unos días sintiéndome cansada de nuevo. Pero no era como cuando estaba en casa
de Charlie, ahora era diferente, con lo mínimo me cansaba. Para ir del comedor
a la cocina en la segunda planta tenía que hacer un gran esfuerzo, mucho más
cuando subía a mi habitación. De nuevo como en las veces anteriores no quería
decir nada, pues todavía tenía miedo de que me hicieran abortar. Aunque ya se
estaba haciendo inevitable. Estábamos de vacaciones y todos habían conseguido
graduarse. Emmett después de repetir por fin aprobó y pudo pasar. Todavía no
estaba seguro de si quería ir a la universidad ya o esperar a que yo me
encontrara mejor para comenzarla. Eso mismo pensaba Jasper, pues los escuché
hablando con mama sobre el tema. Edward ya me había dicho que esperaría a que
yo estuviera mejor, ver como acababa todo y como estaba yo después para empezar
de nuevo. Y Rosalie después de lo mal que lo había pasado consiguió aprobar
todos los exámenes y graduarse. Ahora en el colegio tan solo quedábamos Alice y
yo de nuestra familia. Tanya, Kate, Jake y Paul también se habían graduado pues
los cuatro eran de la edad de Edward. Me alegraba mucho por ellos, aunque ahora
sólo tendría a Irina y Seth conmigo en el cole y es que conseguía aguantar todo
el embarazo.
Ahora
estábamos todos en casa. Por primera vez en mucho tiempo. Estábamos toda la
familia sentada en el salón viendo una película. Mamá estaba sentada al lado de
Carlisle y los brazos de él la envolvían por los hombros. Mi hermano Emmett
tenía a Rosalie arropada con una manta y la cubría con cuidado. Y Jasper y
Alice estaban sentados en el suelo, ella con la cabeza apoyada en él. En cambio
Edward y yo teníamos un sofá entero para nosotros, él estaba sentado y yo
recostada de lado con la cabeza en sus piernas. Y él me acariciaba el pelo con
cuidado. Era un momento de esos que dices que te sientes en paz, porque todo está
bien.
Pov Carlisle
Me
sentía feliz. Por primera vez en mucho tiempo todo parecía ir bien. Estábamos
todos juntos y no había tensión en el ambiente. Estábamos todos relajados.
Aparte de eso y sin querer asustar a la familia, estaba preocupado por Bella,
la había notado cansada y que se agitaba con el mínimo esfuerzo. Había pensado
en cambiarla de habitación así evitaría que subiera las escaleras, por lo tanto
que hiciera el esfuerzo. Estábamos en completo silencio pero fue interrumpido
por la tos de Bella. Ella se incorporó de golpe, me acerqué a ella rápidamente.
Sabía que le estaba costando respirar.
-Ve
a por la mascarilla Alice – dije rápidamente mi hija se levantó del suelo y
salió rápidamente. En lo que llevábamos de semana ya había tenido que ponérsela
cuatro veces – Tranquila, respira hondo – le indiqué. Coloqué su mano en mi
pecho para que sintiera mi respiración y respirara a mi vez. Mi hija llegó con
la mascarilla y se la puse rápidamente. Todos estaban a nuestro alrededor, mi
hijo acariciaba la espalda de Bella lo que parecía que la estaba calmando – Así
muy bien – Se había calmado ya y suspiré aliviado de que no pasara a mayores –
Llévala a la habitación de aquí abajo – le pedí a Emmett. El asintió y cogió a
su hermana con cuidado. Edward les siguió llevando la bombona del oxígeno.
-Carlisle…
- me susurró Esme. Yo la miré a los ojos.
-Voy
a revisarla y ahora os digo algo – prometí dándole un beso tierno. Fui
rápidamente a la habitación, aunque primero busqué mi maletín. Al entrar Emmett
estaba sentado apartando el pelo de su hermana de la cara, y Edward hacía
circulitos en los brazos de esta – Salir que voy a revisarla – les pedí a
ambos. Los dos se levantaron, besaron la frente de Bella y salieron sin decir
nada. La revisé lo mejor que podía sin tener el materia que necesitaba del
hospital. Cuando acabé, comprobé que las cosas se estaban comenzando a
complicar.
-¿Qué
pasa?, ¿Están bien mis bebés? – dijo abrazándose la barriga.
-Sí,
los bebes están bien. La que me preocupa eres tú – dije sinceramente. -No
puedes seguir haciendo esfuerzos. Vas a tener que quedarte en la cama. La cosa
se está poniendo seria y tienes que reposar.
-Estoy
bien – susurró. La conocía y había presentido que me iba a decir eso.
-Bella,
no puedes cargar con tanto. Te vas a tener quedar en cama, tus fuerzas cada vez
son menos… - le indiqué con delicadeza.
-No
quiero estar siempre en la cama – dijo mirándome a los ojos – No otra vez.
-Cuando
aceptaste el embarazo sabías que esto iba a pasar. Tu corazón no puede aguatar
todo el esfuerzo que en ocasiones te empeñas en hacer. Los bebés cada vez son
más grandes y es más trabajo para ti – le dije en tono profesional. No esperé a
que me contestara pues sabía que me iba a replicar, salí fuera para informar.
-¿Está
bien? – dijo Edward, parecía ansioso.
-La
cosa se está empezando a poner seria – dije seriamente mirándolo a los ojos. No
le estaba hablando como su padre, y tampoco como el abuelo de sus hijos, sino
como el cardiólogo de Bella – El corazón de Bella está habiendo demasiado
esfuerzo, y ella no quiere admitirlo. Ha llegado el momento, tiene que hacer
reposo absoluto. Lo mínimo ya la agita… eso no le hace bien – dije seriamente.
No entendí muy bien, pero tanto mi mujer como mi hijo se miraron a los ojos y
ambos caminaron a la habitación. El resto los seguimos algo confusos. Al llegar
Bella se nos quedó mirando a todos con el ceño fruncido. Mi hijo se sentó a un
lado de la cama y Esme al otro.
-Cariño…
- dijo Esme acariciando su mejilla esquivando la mascarilla – No te entiendo… -
le dijo negando mientras soltaba un suspiro.
-Mi
vida… - dijo Edward viéndola a los ojos – Ayúdanos a cuidarte… haz caso a lo
que mi papá te dice, ahora ya no podemos hacer nada para interrumpir tu
embarazo. Todo sigue a delante, pero tienes que dejarnos cuidar bien de ti y de
nuestros pequeños – le dijo mi hijo acariciando el vientre de Bella. Bella se
quedó mirándolos seriamente, en su mirada vi culpabilidad.
-Está
bien – dijo pausadamente. Yo sonreí.
DOS
MESES DESPUÉS
Narrador externo
Todo
estaba en silencio en la casa, eran las doce del mediodía no se escuchaba ruido
a pesar de que había gente despierta. Los dos meses habían sido horribles para
todos. Bella empeoró mucho y en la casa no tenían muchas esperanzas. Ahora
estaba postrada en la cama, demasiado débil para moverse de ella sin ayuda. Y
pegada a la bombona de oxígeno casi constantemente. Sus pies se habían
hinchado, y tenía serias dificultades para respira a pesar del oxígeno.
Carlisle el índico que se pusiera de lado siempre, pues eso ayudaba a la sangre
y a su corazón para satisfacer las demandas de su cuerpo.
Charlie
pasaba las tardes en la mansión junto a su hija. A Emmett y Jasper no les
justaba la idea pero Bella quería estar con Charlie y ellos no harían nada que
alterara a su hermana.
Pov Emmett
Abrí
los ojos con la luz de la mañana colándose por las cortinas y al igual que
todos los días lo primero en lo que pensé fue Bella. Era cada vez más difícil
verla y no enojarme por lo que se hizo a sí misma… por desear seguir con ese
embarazo. No quería culparla, y nos los meses dejé de culpar a Edward, aunque
todavía no me cayera bien, por lo que le estaba haciendo pasar a mi hermana no
era su culpa. Por ese motivo no estoy enfadado, en verdad no, pero ir y
visitarla en la habitación de la planta baja a diario, con el oxígeno casi todo
el tiempo y el aspecto pálido de fantasma… sinceramente no sé cómo manejarlo.
Ahora más que nunca temo perderla. Mi madre, Jasper y yo habíamos luchado
durante años para que ella estuviera bien, y en menos de un año todo había
empeorado.
Pov Jasper
Iba
caminando a la habitación de la planta baja donde estaba Bella, sólo para
verla. Ella no estaría sola porque ya nunca podía estar así, necesitaba con
ella alguien las 24h, para revisar que todo andaba como lo que era normal a
estos tiempos del embarazo. Su condición estaba peor que nunca. Cada vez que la
veía pensaba en que esa podía ser la última, siempre que alguien llamaba a
Carlisle dentro de la casa me imaginaba que era porque Bella estaba mal. Ya no
tenía un minuto de paz en mi interior, porque estaba convencido de que aunque
mi hermana se empeñara en parecer fuerte… era sólo cuestión de tiempo para que
la perdiera para siempre. Y temía mucho ese momento. No sabía que sería sin mi
hermana pequeña, la que siempre había tenido a mi lado.
Pov Alice
Cada
día veía peor a Jasper, él no tenía esperanzas de que Bella lograra salir bien
librada de ese embarazo y el saber que estaba así era lo peor… me importaba
mucho y yo sufría con él de la misma forma en que sufro con Edward, el hilo de
su vida está atado al de ella.
Además…
también me importa Bella. Ella no se merece sufrir como hasta ahora. No la veo
mucho, tampoco llegamos a ser grandes amigas como pensé que podríamos ser, pero
aun así me parece que se las ve negras al estar encerrada todo el tiempo, atada
a una cama y un tanque de oxígeno, además, sin tener la seguridad de si va a
vivir o no.
Pov Rosalie
Me
encontraba en la habitación de Bella. Mi hermano había pasado la noche ahí y
como Bella no paso buena noche, mi hermano no pudo dormir, así que por la
mañana cuando me desperté, vine a hacerle el relevo. Él se fue a descansar y yo
me quedé con ella. Cuando me di cuenta de que Jasper estaba en la puerta de la
habitación, me miró de manera significativa, se acercó a su hermana y le dio un
beso. Yo también me acerqué a ella y le di un beso. Salí de la habitación y
borré la sonrisa que siempre intentaba mantener en su presencia. No se puede
decir que seamos confidentes, pero en los momentos difíciles ella estuvo ahí
para apoyarme… y yo hago lo mismo con ella.
Creo
que nadie piensa que ella va a estar bien, a pesar de que la misma Bella lo
asegura, ni ella lo piensa. Pero yo la conozco y he estado lo suficiente en un
lugar similar al suyo para saber a lo que se refiere en realidad. Para ella lo
más importante no es su salud, sino la de sus bebés y mientras logre hacerlos
nacer sanos y salvos, su propia vida es algo secundario. Sin embargo, me
preocupa lo mucho que Edward no lo ve así… él jamás podría entenderlo y no sé
qué va a pasar si Bella no logra salir con vida. Temía por mi hermano, por
Bella, Emmett y toda la familia.
…
UNOS DIAS MÁS TARDE…
Pov Bella
Era
un día tranquilo, si es que alguno podía catalogarse como tal últimamente. Era
una comida familiar y esta vez pude asistir al comedor con todos porque me
estaba sintiendo mejor. Para este punto
todo el tiempo era una lucha constante por mantenerme bien. Ya casi no me
dejaban levantarme de la cama, porque me faltaban las fuerzas y el aliento con
el mínimo esfuerzo. Carlisle me mantenía en la habitación de abajo, para evitar
las escaleras a toda costa, siempre en cama recostada de un lado y otro, nunca
mirando al techo y casi todo el tiempo tenía el oxígeno puesto. Al principio me
quejé mucho, pero pronto me di cuenta de que lo necesitaba.
Así
que esa era básicamente mi vida, estar en cama, con el oxígeno, mucho cuidado
en lo que comía y tomaba, cada pastilla justo a su hora… revisiones constantes
de Carlisle, nunca estar sola y soportar las piernas hinchadas todo el tiempo.
Era
difícil, lo más difícil que haya hecho en mi vida, porque todo el tiempo me
sentía mal y tenía miedo. Pero lo soportaba por mis bebés, sólo por ellos hacía
todos los esfuerzos. Y estaba a punto de lograrlo, dentro de unos días más
Carlisle y el ginecólogo que era de su confianza me tenían programada una
cesárea. Sólo tenía que aguantar unos días más y mis bebés estarían a salvo… y
yo también.
Por
todo eso el estar aquí sentada con la familia en el comedor, me parecía como un
premio, hoy me sentí un poco mejor y me dejaron levantarme de la cama. Todo
bien, de momento nos encontrábamos en silencio, uno muy cómodo.
Pero
de repente sentí una humedad en mi cuerpo, fue tibia y abundante, quise mirarme
pero el abultado vientre no me permitió verme las piernas. Me asusté, fue un
pánico instantáneo ¿y si era sangre?
¿Qué pasaría con mis bebés?
-
Carlisle – lo llamé y él me miró al igual que todos los demás, vi la cara de
preocupación en todos por como había sonado mi tono de urgencia. Inmediatamente
Carlisle se puso de pie y fue hacia mí, supo que algo andaba mal con la simple
expresión de mi rostro.
-
Has roto aguas – me dijo al estar muy cerca y ver el líquido que continuó
saliendo ahora en pequeñas cantidades. - ¿Has tenido dolor? ¿Contracciones? –
preguntó de inmediato.
-
Tuve algunas hace rato, muy tenues… no les di importancia – agregué asustada.
¿Qué pasaría ahora?
-
Está bien – intentó calmarme – Es normal que tengas algunas contracciones
aunque no estés en trabajo de parto.
-
Ahora estoy teniendo otra –le dije en el
instante en que sentí mi vientre endurecerse, aunque esta vez la intensidad fue
mayor que las anteriores y causó algo de dolor
– Me duele – aclaré y él puso ambas manos sobre mí para sentir la
intensidad de la contracción, poco después frunció el seño.
-
Bella, vamos a tener que adelantar la cesárea, hay que hacerla ahora mismo – me
informó y pude escuchar algunas exclamaciones de sorpresa a mí alrededor, me quedé helada.
-
¿Qué pasa, Carlisle? –preguntó mamá que estaba justo detrás de mí, nunca la
escuché levantarse de su puesto. Entonces la miré y vi que Edward estaba a su
lado, ambos asustados.
-
Parece que sí está en trabajo de parto. –declaró él.
-
Pero dijiste que no puede, que es demasiado peligroso para ella. –habló mamá al
borde de la histeria.
-
Por eso hay que hacer ahora la cesárea. Vámonos al hospital.
-
Edward. –le hablé y él se acuclilló a mi lado, tomándome de la mano. -¿Puedes
traer mis cosas? –hacía más de una semana que tenía la maleta lista previniendo
que algo así sucediera.
Él
asintió me besó la frente al ponerse de pie se fue, al parecer se había quedado
sin palabras, helado por el miedo. Y la verdad lo entendí, yo estaba igual. Ya
Carlisle me había explicado como la cesárea era la única opción más o menos
segura que tenía para que ellos nacieran, porque un parto natural… era
demasiado para mí, para que sobreviviera. Pensando en eso programó la cirugía
para un poco antes de la fecha esperada del nacimiento, sin embargo, mi cuerpo se
estaba adelantando aún más.
Y
como un frío recordatorio de todo lo que estaba por venir los sentí moverse en
mi interior, encajando partes de su cuerpo en el mío y medio segundo después
sentí mi corazón acelerándose, no sé si por el miedo o la enfermedad.
-Tienes
que estar tranquila Bella, respira – me indicó con cuidado. Con delicadeza me
ayudó a levantarme de la silla y me ayudó a caminar hasta el garaje. Pensé que
me derrumbaría en ese momento, pero sentí alguien cogerme del otro lado. Y vi a
mi hermano Emmett que me miró con una sonrisa. Sabía que era fingida, pues ésta
no llegó hasta sus ojos.
Me
metieron con cuidado en el mercedes de Carlisle. Mamá se metió conmigo, dándome
la mano – Edward ponte adelante que yo vaya con Bella. Rosalie, ¿Puedes conducir
tú? – le preguntó a Rosalie.
-¿Por
qué ella? – escuche a mi hermano Jasper.
-Vosotros
dos estáis demasiado alterados para venir en este coche y mucho menos para
conducir – dijo seriamente.
-Está
bien – dijo resignado y se metió en el Jeep de Emmett quien ya está en el
asiento del conductor y Alice sentada detrás.
Pov Carlisle
En
el camino al hospital pensé mil cosas, calculé los tiempos y posibilidades. Por
eso le pedí a Rose que manejara y yo me
fui en el asiento de atrás junto con Esme y Bella, dejando a Edward de
copiloto, mi hija mantendría la cabeza fría para conducir mientras yo estaba
cerca de Bella por si me necesitaba, además, pude tomar el teléfono para llamar
a los médicos para la cesárea. Primero fue el ginecólogo, quien de inmediato
prometió iba en camino. Pero después el anestesiólogo no contestó su teléfono.
Maldije por dentro, sin él, la cesárea no era posible. Decidí esperar un poco
para llamarlo de nuevo. También llamé al hospital para que me prepararan una
habitación, un quirófano y tuvieran lista una cama en terapia intensiva, sólo
por si acaso. Cuando los demás me escucharon pedir eso último, vi la
desesperación en sus ojos y les aseguré que la posibilidad era remota, me
estaba pasando de precavido.
Cuando
llegamos al hospital pasaron a Bella en camilla hasta la sala de urgencias, a
un cubículo para prepararla para la cirugía. Sólo yo pude ir con ella.
-
Bella, me voy a salir un minuto para que te ayuden con la bata ¿está bien? –le
dije y ella asintió. – Tranquila, estoy preparando todo. –ella asintió de
nuevo.
Salí
del cubículo y le llamé de nuevo al anestesiólogo, cuando no contestó le pedí a
la mujer en la recepción que lo localizara a él o a cualquier otro
anestesiólogo que pudiera asistir, aunque de todas formas eso no nos sería de
mucha ayuda, pues el más cercano debería ir desde Seattle o Port Ángeles cuando
menos.
Poco
después las enfermeras me avisaron que Bella estaba lista y fui con ella, ya
tenía una mascarilla de oxígeno y le estaban terminando de colocar un monitor
para que leyera constantemente sus signos vitales.
-
Voy a necesitar hacerle un ecocardiograma. –avisé a las enfermeras para que
prepararan el aparato. En cuanto terminaron de colocarle el monitor una de
ellas se fue y la otra se dispuso a ponerle el suero a Bella. – Cariño,
recuéstate sobre tu lado izquierdo. –le indiqué y la ayudé a hacerlo,
intentando con eso prevenir que los bebés tuvieran daño. – El ginecólogo no
debe tardar. –le informé para calmarla.
Poco
después llegaron con el ecocardiograma y se lo realicé tan rápido como pude.
Encontré lo que esperaba. Su corazón estaba luchando, latía con ritmos
desiguales y apenas hacía que circulara sangre suficiente, las cosas se veían
mal, teníamos que practicar la cirugía lo más pronto posible.
Cuando
llegó el ginecólogo lo dejé a solas con ella para que la revisara, por fortuna
no tardó mucho, sin embargo, las noticias no fueron buenas. Bella estaba en
trabajo de parto más avanzado de lo que yo pensaba, de lo que se podía esperar.
Le pusimos otro monitor para los bebés, por lo menos ellos parecían estar bien.
Y así pasaron unos minutos más, todavía no teníamos noticias de ningún
anestesiólogo y las contracciones de Bella eran cada vez más fuertes y
seguidas. Pude ver el dolor que le causaban cada vez y cómo con cada una su
corazón se aceleraba mucho, al mismo tiempo en que el su respiración se agitaba
y parecía insuficiente a pesar del oxígeno.
-
Voy a llamar a Esme para que venga. –le dije a Bella y ella me sonrió un poco.
Salí del cubículo junto con el ginecólogo, necesitaba hablar antes con él. -
¿Qué vamos a hacer?
-
Esperar que alguien pueda darle la anestesia, no hay forma de practicar la
cesárea con ella despierta.
-
¿Y si no hay anestesiólogo? –pregunté queriendo que me diera una solución, pues
a estas alturas a mí ya se me habían acabado, ni todos los conocimientos ni la
experiencia que tenía pudieron prepararme para resolver una situación así.
-
Esa es tu área. –me dijo muy serio. – Si ella estuviera sana con confianza
atendería su parto, pero sólo tú sabes cómo está su corazón.
-
No está bien, no está nada bien. –suspiré pensando no sólo en cómo resolver
aquello, sino en cómo iba a poder decírselo a Esme y Edward.
-
¿Cómo va la futura mamá? –preguntó de repente otro médico que iba llegando, era
un pediatra, yo lo conocía de vista.
-
Está difícil. –respondió el ginecólogo, bueno, por lo menos él tuvo la cabeza
fría para llamar a alguien que atendiera a los bebés cuando nacieran. –Como te
comenté tiene insuficiencia cardiaca estadio IV, el problema es que se
encuentra en trabajo de parto y no tenemos anestesiólogo. –con esa breve
explicación vi palidecer un poco al pediatra.
-
Quizás yo pueda… darle anestesia general… -dije tratando de calcular dosis, yo
usualmente no hacía eso, sólo rara vez con pacientes en terapia intensiva y era
algo muy diferente a esto.
-
No, anestesia general no es una opción. –dijo tajante el pediatra. –Y menos si
no la da un anestesiólogo experto. Con eso los bebés terminan en terapia
intensiva.
Con
ese comentario mis esperanzas se fueron al suelo. En ese tipo de circunstancias
cuando tienes una opción buena para la mamá y mala para el bebé y otra
contraria, como médicos la prioridad es la madre, pero la elección siempre es
de ella y Bella jamás elegiría poner el bienestar de sus bebés debajo del suyo.
Nunca aceptaría la anestesia general que era riesgosa para los productos y
buena para ella, preferiría arriesgar más su vida.
No
había ya otra salida, Bella iba a someterse a un parto normal y yo sabía bien
que las posibilidades de que lo lograra eran casi inexistentes. Entonces, como
sintiendo que ya no tenía tiempo, me dirigí hacia la sala de espera donde
tendría que darles las peores noticias a la familia, esta vez no de un
desconocido, sino a mi propia familia.
-
La dejo en sus manos unos minutos. Tengo que avisarle a mi esposa cómo está su
hija. –suspiré y sentí a ambos hombres mirándome con pesar, definitivamente
esta era la por pesadilla de cualquier médico, tener en tus manos la vida de
alguien a quien amas y saber que no hay mucho que puedas hacer.
Pov Esme
Todos
en la sala de espera, estábamos nerviosos, preocupados, cuando vi salir a
Carlisle y aproximarse con pasos lentos y pesar en la mirada, eso me dijo más
que cualquier palabra, mi hija estaba mal, mi hija iba a morir. Me quedé ahí
mirándolo preocupada hasta que llegó y empezó a hablar viéndome a los ojos.
-
Las cosas están complicadas. –suspiró. – No hemos podido localizar a ningún
anestesiólogo para la cesárea y el trabajo de parto de Bella está muy avanzado.
Si siguen así las cosas… va a tener que ser un parto normal. –dijo con toda
seriedad y conforme hablaba palideció aún más.
-
Eso no puede ser – murmuré - Tú dijiste que ella no puede soportar un parto,
que su corazón jamás lo resistiría.
-
Lo sé. Estamos haciendo todo lo posible –vi en sus ojos el dolor y la disculpa,
pero eso era lo de menos.
Me
acababa de decir que mi hija moriría y no había nada que se pudiera hacer para
evitarlo. Me sentí impotente por no poder protegerla, enojada con la vida por
ser tan injusta con mi niña, abrumada por el dolor de perderla. Todo al mismo
tiempo y no supe qué hacer. Porque no había nada que yo pudiera hacer.
Pov Edward
Escuché
a mi padre darnos la noticia y me quedé estático, sintiéndome enfermo de puro
pesar. Bella iba a morir y todo era mi culpa, de estúpida irresponsabilidad.
Por no ser precavido, por no cuidarla como debí hacerlo. Yo la estaba
asesinando. Su vida iba a terminar con eso la mía también, porque no podría
vivir ni un minuto con el dolor y la culpa de lo que había hecho. No podría
vivir sin mi Bella, sin su voz, o su olor, sin una sonrisa suya, a pesar de que
todo estuviera mal. Sin sus palabras de consuelo, a pesar que yo no las
merecía. No podría vivir sin sentirla cerca, a mi lado y entre mis brazos.
Quédate solo
un minuto,
Hablemos de
otra cosa que no sea de amor.
No quiero
hablar de nada de lo que nos pasa,
Hablando
claro me siento perdido.
Pov Emmett
Carlisle
nos dio la noticia y quise moverme, golpear a alguien o algo, pero me quedé
estático, incapaz de siquiera articular una palabra. Iba a suceder, Bella
perdería la vida, eso contra lo que siempre luchamos, de lo que toda la vida
quise protegerla… simplemente le quedaban… ¿minutos? ¿Horas? Ella se había
entregado como cordero para un sacrificio. De repente sentí la mano de Rosalie
en la mía y la apreté con fuerza, aunque
en realidad no había consuelo. Nada servía de consuelo sabiendo que iba a
perder a mí hermana.
Pov Jasper
Instantáneamente
busqué la mano de Alice y la tomé, ella me correspondió. Quise abrazarla para
poder sostenerme, pero no me moví. Seguí esperando a que Carlisle nos dijera
que no era cierto, que mi hermana no estaba a punto de morir. Sin embargo eso
no pasó y todos nos quedamos así por instantes, como congelados en el tiempo,
como si al estar estáticos la vida de Bella se prolongara más. Era increíble
como durante el embarazo de Bella y por su estado de salud, todos parecíamos
más unidos pues, la mayoría compartíamos el sentimiento de preocupación. Y eso
que nos unía a todos lo íbamos a perder, pues mi hermana iba a morir…
Pov Rosalie
Escuché
a mi papá y lo vi lleno de pena, nunca antes le encontré esa mirada, ni cuando
mamá murió. Tal vez porque en esa ocasión la vida de ella no estuvo en sus
manos. Yo era pequeña, pero recordaba la muerte de mi madre, era algo que jamás
podría olvidar. Los miré a todos con las mismas expresiones y me detuve más en
Esme. Perder a mi bebé que no conocí casi acabó conmigo ¿cómo sería perder a tu
hija adolescente? Después de haberla visto crecer y haberla cuidado siempre. Ni
siquiera podía imaginarme esa dimensión de dolor. Después busqué la mano de
Emmett y él me la apretó fuerte. Era lo menos que podía hacer, ofrecerle un
apoyo y estar a su lado siempre que me necesitara.
Pov Alice
Cuando
papá terminó de hablar instantáneamente tomé la mano de Jasper, anticipando que
aunque no había forma de ahorrarle el dolor, iba a necesitar a alguien a su
lado. Era horrible, la vida de Bella no sólo estaba en peligro, sino que casi
con seguridad… ella no iba a lograrlo. Eso terminaría por destrozar a la
familia, a Esme, Emmett, Jasper… Edward… a mi papá. Pude sentir que todo se
desmoronaba en ese instante. Pero trataría de ser fuerte y mantenerme en pie,
lo haría por Jasper y los demás.
Narrador externo
-Entra
conmigo, Esme – le dijo a su mujer cogiéndola de la mano. Emmett agarró a
Carlisle del brazo.
-Yo
también quiero verla – dijo con voz ruda y sin soltar a Rosalie.
-Emmett…
- comenzó diciendo pero Edward lo interrumpió.
-Emmett
tiene razón. No puedes decir que va a morir y no dejar que vayamos a verla… -
dijo, las lágrimas caían y él se las quitó rápidamente,
-Yo
no he dicho que vaya a morir – intentó rectificar Carlisle.
-Has
dicho que será un parto normal y nos has repetido que el corazón de mi hermana
no lo soportaría – dijo Jasper seriamente.
-Tienen
razón – Rosalie se acercó a los chicos. Así como Alice – O entramos todos o
nadie – dijo. Se sintió mal, pues se trataba de la hija de Esme.
-Está
bien, pero nada de alterarla, ya tiene suficiente – dijo seriamente. Todos
caminaron detrás de él. Cuando el ginecólogo y el pediatra los vieron entrar a
todos miraron confusos a Carlisle – Necesitaban verla antes de que fuéramos a
quirófano – les indicó. Los dos médicos asintieron. Carlisle dirigió a su
familia a donde se encontraba Bella.
-Bells…
- Emmett fue el primero en hablar cuando estuvieron dentro. Bella los miró a
todos, y vio la preocupación en sus rostros y el miedo, pero ella estaba igual.
Emmett y Jasper se acercaron a ella con cuidado de no tirar ninguno de los
aparatos. Ninguno de los hermanos sabia que decir, solo están allí acariciando
a su hermana, como cuando era pequeña.
-Te
quiero enana – le dijo Jasper sonriendo, acercó su rostro hacia el de su
hermana, con mucho cuidado, y le dio un beso en la frente, una lagrima calló en
la frente de Bella. Él se la limpio con cuidado.
-Te
quiero mucho pequeña… - dijo Emmett, esta vez fue Bella quien sonrió, pues
Emmett parecía no ser capaz de fingir. Con cuidado se quitó la mascarilla.
Carlisle tuvo intención de decirle algo, pero vio que en ese momento no podía
meterse. Se incorporó con cuidado, a pesar de los dolores que estaba sintiendo
no quería que su familia le viera peor de lo que aparentaba y le dio un beso a
Emmett. Con cuidado se movió y le dio otro a Jasper.
-Yo
también os quiero – dijo llorando. Volvió a echarse para atrás y Jasper la
ayudo a ponerse la mascarilla de nuevo. Ella sabía que sus hermanos se estaban
despidiendo por lo que podría pasar, y eso le dolía. Pues ellos y todos estaban
sufriendo por su culpa. Los dos hermanos se levantaron y Rosalie y Alice fueron
a sentarse. Ambas sonrieron a Bella.
-Bella,
sé que no hemos tenido mucha confianza y que no somos amigas, pero quiero que
sepas que me alegro por todo lo que has hecho con mi hermano, y de que seas tú
a quien tiene a su lado – dijo Alice sonriendo. Bella intentó sonreír con ella
pero tuvo una contracción de nuevo y no pudo evitar el grito de dolor. Carlisle
miró seriamente el monitor. Cuando Bella parecía calmarse Rosalie le sonrió.
-Gracias
– le dijo con sinceridad – Estuviste cuando dije que estaba embarazada, sin
recriminarme nada. Y me apoyaste cuando perdí al bebé. Espero que todo acabe
bien, porque sé que tú, mi hermana y yo podemos llegar a ser buenas amigas a
pesar de las circunstancias – dijo sonriéndole. Bella sonrió de nuevo. Las dos
hermanas se levantaron para dar paso a Edward. Quien le costó reaccionar y
sentarse en la cama donde su novia estaba a punto de dar a luz a dos criaturas
que eran de los dos, aunque en ese momento ella perdería la vida. Él tenía
esperanzas y confianza en su padre. Y esperaba que el hiciera un milagro.
Cuando se sentó en la cama, Bella con cuidado levantó la mano y agarró la
barbilla de su novio para que levantara la mirada y la mirara a los ojos.
Edward estaba llorando y era incapaz de pronunciar palabra. Bella cuando le
miró también se puso a llorar.
-No
llores… - le susurró ella, con trabajo pues acababa de tener otra contracción.
Levantó su mano y aparto sus lágrimas en vano pues nuevas aparecieron en sus
ojos.
-Te
necesito… - susurro Edward entre sollozos. Bella sonrió, pero se lamentaba de
tener que hacer que su familia pasara por eso.
-No
me va a pasar nada – dijo ella intentado que su voz sonara creíble, ni ella misma
sabía cómo estaba y tampoco qué iba a pasar.
-Te
necesitamos… - repitió Edward en plural - ¿Qué será de mí y de los bebés sin
ti? – Le susurró – No nos puedes dejar – parecía que se lo estaba pidiendo.
-Voy
a estar siempre con vosotros – dijo Bella sonriendo. En su frase no decía si
viva o muerta simplemente que estaría – sólo prométeme que si algo me pasa,
cuidarás a nuestros bebés, y que les hablarás mucho de mí – dijo ella llorando
– Prométeme que seguirás adelante, con nuestros hijos… - le pidió. Bella a
pesar de tener dieciséis años, con todo lo que le había pasado durante la vida
era una chica muy madura.
-No
me pidas eso… - le murmuró Edward. Bella se tenso por una contracción y comenzó
a toser. Carlisle se acercó rápidamente.
-Bella…
- la llamó. Ella levanto el rostro y asintió.
-Estoy
bien – les dijo a todos. Carlisle volvió a alejarse – Prométemelo – le pidió de
nuevo a Edward.
-Lo
prometo – dijo con la voz entrecortada y con mucha dificultad. Bella se levantó
la mascarilla con las lágrimas cayendo.
-Bésame
– le pidió a Edward. El suspiró, y la besó, pensando que sería probablemente el
último beso que le diera a su novia. Toda la familia miraba la escena llorando.
Era injusto lo que les estaba pasando. Cuando se separaron del beso, Edward se
levantó para dejar a Esme acercarse.
Se
puso al lado de su padre y su hermana Alice, quien lo abrazó fuertemente por un
momento, sin soltar la mano de Jasper. Esme se sentó en la cama de su hija. La
miró a los ojos, las dos estaban llorando por el momento.
-Mi
niña… - dijo acariciando su pelo. Esme no sabía que decir. No podía creer que
esto estuviera pasando.
-Llama
a papá – le pidió Bella rápidamente. Esme sonrió, su hija nunca cambiaba.
-Claro
que si mi vida, ahora mismo lo llamaré – le dijo suspirando. Esme no pudo más y
no le importó que Bella estuviera conectada a un montón de cables. La envolvió
en sus brazos y la abrazo fuertemente. Bella con esfuerzo le correspondió el
abrazo.
-Tú
y tus hermanos sois lo mejor que me ha pasado nunca… - le susurró Esme al oído
– No me importa los disgustos que me deis, porque vais a seguir siendo mis
niños. Mis bebés - Esme no podía controlar el llanto y costaba mucho
entenderla.
-Yo
también te amo mucho mamá – le dijo Bella sonriendo. En ese momento entro el
ginecólogo.
-Ya
es hora – dijo mirando a Carlisle. Este asintió y miró a su familia.
-Tenéis
que salir – dijo con pesar.
-Mamá,
llama a papá y dile que le quiero y que no importa lo que pasara, sino lo que
me ha demostrado a mí estos meses – dijo con trabajo, para levantar la voz – Y
a los chicos que los quiero y que sé que serán unos tíos estupendos – dijo
refriéndose a sus amigos.
-Por
supuesto mi vida – dijo Esme sonriendo. Le dio un beso en la frente
deteniéndose para recordar lo que es sentir a su hija. Y se levantó. Emmett la
ayudó a sostenerse en pie pues sentía que en cualquier momento se derrumbaría.
Rosalie abrazaba a Edward que iba llorando y Alice a Jasper.
-Ha
llegado el momento, Bella – le dijo Carlisle y ella asintió. Él se apartó las
lágrimas que tenia por el momento que acababa de vivir. Y junto a los celadores
llevaron a Bella a la sala de parto.
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